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Per-Usir

Como Cid con alma de Quijote, adornado de atributos de resurrección, Osiris siempre ha
estado presto a enderezar entuertos combatiendo a muerte a su adversario, aunque tenga
que aliarse al enemigo, consciente de que siempre renacerá de las cenizas virtuales en que
lo colocan sus propias sentencias admonitorias. En esta ocasión es de esperarse que sufra
igual tragedia porque, más que en sus anteriores compromisos, está errado.

Como ciudadano dominicano, tiene Osiris absoluto derecho de encauzar su vida hacia
propósitos de interés personal, así como a revelarlos si quiere. Los suyos se encuentran
entre las percepciones de sí que procura encontrar cuestionando a los demás: ambientalista,
crítico de las decisiones del gobierno, o político diferente. Lleno del más ardiente fervor,
dedica su tiempo profesional a su verdadera causa, la de político opositor.

Como empresa que entrará al mercado dentro de apenas unos tres años, la fábrica de
cemento de Gonzalo tendrá importantes ventajas competitivas, por iniciarse con ventajas
económico-financieras versus las demás establecidas en la República Dominicana. Primero,
porque tiene como objetivo convertirse en eje de un proyecto de desarrollo sostenible con
base en el mejoramiento del medio ambiente; segundo, porque está concebida como una
planta verde cumplidora de las normas ISO14000; tercero, porque tendrá la capacidad de
fijar carbono en el subsuelo, y por último, porque tendrá su propia producción de Clinker.

El logro de tales objetivos debe entregar incentivos fiscales y contables, en la forma de


exoneraciones al itebis y de períodos más cortos de depreciación de los activos. Sólo este
incentivo otorga una enorme ventaja económica a la fábrica de cemento de la Corporación
Minera Dominicana, S.A., sin contar con la subvención que habría de recibirse por la
fijación de carbono en el subsuelo, fruto de su proyecto de reforestación anticipada, y sin
contar con el diferencial a su favor entre el costo de importación, transporte y manejo del
Clinker, costo que sí tienen las plantas dominicanas que no fabrican ese producto, y el de
producirlo en su propia planta.

Para mi es indudable que la mayor parte de la oposición se genera como resultado de la


internalización por parte de los productores nacionales de cemento del estatus en que se
encontrarán en el momento en que entre al mercado el cemento de Gonzalo. Ellos se
enfrentan en el presente a opciones sumamente agrias. Una opción sería invertir lo
necesario, digamos cuando menos lo mismo que se requiere para construir la planta de
Gonzalo, para estar en igualdad de costos de producción con ésta, e igualarla en la
calificación ISO14000.

Seguramente que habrán muchas otras opciones, pero solo voy a exponer una segunda.
Bajo ésta, las empresas competidoras que se encontraren dentro de tres años en un nivel de
desventaja competitiva tan grande como el que se vislumbra, tendrían que hacer lo que
fuere necesario para impedir que la planta del Consorcio Minero Dominicano, S.A. entre en
operaciones al final del período previsto, o utilizar los subterfugios de la ley para retardar
su acceso al mercado o, mejor aún, impedir el acceso.

Es en vista de los inconvenientes pronósticos que surgen del análisis de tales opciones, que
cada vez que uno conversa en privado con amigos, o se publica uno de los irrespetuosos
análisis que han aparecido en la prensa nacional e internacional, siempre que salen a la luz,
alguien cuestiona la sinceridad de quienes con tanta vehemencia se oponen a un proyecto
que desde el principio se ha definido como no contaminante y respetuoso de los recursos
ambientales, expresando la posibilidad de que estemos en presencia de mercenarios al
servicio de la competencia.

Osiris descarta la posibilidad de que hayan mercenarios metidos en la batalla contra el


desarrollo de Gonzalo, diciendo: “los defensores de la cementera han dicho que aquí hay
una lucha de intereses y es verdad, porque los ambientalistas tenemos intereses de preservar
los recursos naturales, mientras las autoridades ambientales y los empresarios del
Consorcio Minero Dominicano tienen intereses de dañar los recursos naturales,
especialmente el agua.”

Expresó además: “Se ha dicho que aquí hay una campaña mediática de los ambientalistas y
los comunicadores que han sido pagados por las empresas cementeras que no quieren
competencia, y esa es la defensa más ridícula que se puede hacer, lo que demuestra la falta
de argumentos para justificar el desastre ambiental que se quiere propiciar en Los Haitises.”

¿Argumento ridículo, Osiris? Pues, no señor. Comprar conciencias no es algo extraño en


este medio nuestro, como usted bien lo sabe, así como tampoco que el comprador sea uno o
más empresarios, como tampoco es la práctica extraña a ninguna nación ni occidental ni
oriental, ni desarrollada ni en vías de desarrollo. Mucho menos es extraña entre las gentes
que usan ropajes y caretas para asumir diferentes personalidades.

Por último, lea de nuevo con sus ojos de ambientalista y no con los tintados de político ese
proyecto que tanto critica. Verá que si logra despojarse de su confesión política será un
ferviente defensor de la cementera.

Marcos R Taveras es Consultor Privado


marataveras@gmail.com
MRTaverasBadia@blogspot.com