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La Revolución de los Zanj

Por Marcos R Taveras

La elección como presidente de los Estados Unidos de América de Barack Obama se


supone el detonante en Iraq de una manifestación de negros iraquíes para que aquél
intervenga en apoyo de éstos en sus demandas de justicia social. Me sorprendió la
manifestación y la demanda, pues no pensaba que Iraq tuviese una gran población negra.
Investigué y lo que describo aquí es lo que encontré.
Abul al-Abbas as-Saffah, descendiente directo al-Abbas, tío de Muhammad, dirigió la
revolución que derrocó en el 749 AD el poder corrupto del Califato de Damasco de la
Dinastía Omayyad, la cual había eliminado el poder político de La Meca en Arabia,
dejando a ésta solo la predominancia religiosa que aún conserva. De esa manera, Abul da
inicio a la Dinastía Abbasid, la cual en 762 AD funda, durante el gobierno del segundo
califa Abbassid, al-Mansur, la ciudad de Bagdad y la hace capital de los territorios del
Califato del Islam.
La revuelta de los Zanj se llamó así porque millones de africanos negros fueron capturados
por los árabes en la costa sudoriental de África, que ellos llamaban Zanjabar (luego
conocida como Zanzíbar y en el presente como Tanzania), y vendidos como esclavos en
todo el mundo árabe desde antes del Siglo IX. Unos 500,000 fueron a parar al Califato del
Islam, hoy Iraq, incluyendo decenas de miles adquiridos por terratenientes de Basra,
entonces centro comercial importante, para limpiar la superficie nitrosa y drenar los
pantanos de las salinas de Shatt al-Arab, cercanos a la desembocadura del Tigris y el
Éufrates.
Los propietarios de plantaciones cercanas a Basra sometían a los Zanj a trabajos pesados y
condiciones de miseria inhumana y éstos, conscientes de su gran número y de las
condiciones oprobiosas en que vivían, se rebelaron en cuando menos tres ocasiones entre
los Siglos VII y IX. La más importante de las rebeliones, conocida como la Revolución de
los Negros o la Revolución de los Zanj, se inició en septiembre del año 869 AD, 21 años
más de un milenio antes de la Revolución Haitiana.
Los Trogloditas Melancólicos (Melancholic Troglodytes) dicen que “es sorprendente como
muchas revueltas proletarias se han iniciado tirando ollas, sartenes y el fregadero contra sus
enemigos de clase. La Rebelión de los Esclavos Zanj… se inició en humildes
circunstancias semejantes. Armados de palos, dos caballos y tres espadas, los desdichados
de la tierra declararon la guerra a la esclavitud y al Sagrado Imperio del Islam” (traducción
libre mía). Así empieza una larga revolución de cimarrones que luchó durante cuando
menos 15 años y que comprometió talvez millones de combatientes.
El líder de la revolución fue Alí Ibn Muhammad, islamita de origen Persa, que se
autodenominaba descendiente de Alí, el cuarto califa, y Fátima, la hija del gran
Muhammad, quien logró el favor de varias cuadrillas de esclavos, entre 500 y 5000 según
la Enciclopedia Británica, señalándoles la injusticia de su posición social y prometiéndoles
libertad y riquezas. Su oferta se hizo más atractiva cuando adoptó el punto de vista
religioso Kharijite que permitía que hasta un esclavo negro pudiese ser electo califa y
definía como infiel a todos los no Kharijites.
Las fuerzas Zanj crecieron rápidamente en tamaño y poder con la incorporación de
contingentes bien entrenados de mercenarios negros africanos quienes desertaron de los
ejércitos del califato, así como de agricultores libres de muchas localidades. Después de
derrotar la fuerza militar de Basra, en octubre del 869, fundaron la capital Zanj, al-
Muktarah (en árabe La Elegida), la cual fue construida en un lugar seco e inaccesible de las
salinas de Basra, circundado por canales de la desembocadura de los ríos Tigris y Éufrates.
Sobre Muktarah, Owen Salik Shahadah expresa: “Moktara poseía inmensos recursos que
permitieron la construcción de no menos de seis ciudadelas inexpugnables en las cuales
había arsenales donde se fabricaban armas y buques de guerra. Los logros de
los zanj resultan aún más impresionantes si tenemos en cuenta que tuvieron lugar durante el
apogeo del Imperio Abbasí. Un imperio que gobernaba de manera directa sobre Iraq,
Mesopotamia y el oeste de Persia, y de manera indirecta sobre territorios que se extendían
desde el norte de África hasta Asia Central, y desde el Mar Caspio hasta el Mar Rojo.”
La Enciclopedia Británica, relata que… “los rebeldes lograron el control del sur de Iraq al
capturar al Ubullah (junio de 1870), un puerto de mar del Golfo Pérsico, y cortar las
comunicaciones a Basra; entonces capturaron Ahvaz en el suroeste de Irán” (traducción
libre mía). El califa al-Mu’tamid, quien reinó desde 870 hasta 892, encargó los ejércitos
del Califato del Islam a su hermano al-Muwaffaq, pero éste no pudo frenar el avance de los
rebeldes.
En septiembre del 871 los Zanj saquearon a Basra y, subsecuentemente, en abril del 872
derrotaron convincentemente a al-Muwaffaq y sus contingentes armados. Entre los años de
872 y 879, mientras al-Muwaffaq estaba ocupado en el oriente de Irán combatiendo a los
Saffarids, una dinastía persa independiente, los Zanj capturaron Wasit, estableciéndose a sí
mismos en Khuzistán, Irán. Sin embargo, en el año 879 al-Muwaffaq organizó una gran
ofensiva contra los Zanj que le permitió tomar la segunda ciudad Zanj, al Mani’ah (La
Inexpugnable) y expulsarlos de Khuzistán. Luego durante la primavera del 882 puso sitio a
al-Mukhtarah desde una ciudad especial construida en la ribera opuesta del río Tigris. Dos
años más tarde, en agosto del 883, con refuerzos egipcios, al Muwaffaq finalmente derrotó
la revolución.
Después de su triunfo, el victorioso líder militar abasí Muwaffaq, a quien se habían dirigido
los terratenientes esclavistas para que le devolvieran su propiedad, los esclavos, rechazó
todas las solicitudes para que los zanj volvieran a sus puestos de trabajo. Relata O. A.
Shahadah que “en cambio, Muwaffaq reconoció la fortaleza de los zanj e incorporó a miles
de ellos a las propias fuerzas gubernamentales.”
Después de la Revuelta de los Zanj, su impacto inmediato fue impedir el uso del trabajo
esclavo en territorio árabe durante aproximadamente un milenio, hasta el Siglo XIX,
cuando los mercados europeos que eran provistos de especias y cocos por los árabes que
controlaron Zanzíbar.

Marcos R Taveras es Consultor


marataveras@hotmail.es

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