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“La esencia de la coerción psicológica consiste en que aquellos que actúan bajo

su efecto tienen la impresión de que están actuando por iniciativa propia. La víctima de
la manipulación mental no sabe que es víctima. Las rejas de su prisión le son invisibles,
y cree que es libre. El hecho de que no es libre, sólo es aparente para los demás. Su
esclavitud es estrictamente objetiva.” Aldous Huxley, 1958.

La Alienación ahora y aquí

Subyace en las palabras de Huxley el fenómeno de la alienación del


hombre de su esencia, de lo propio o del yo, que lo hace factible de
ser identificado objetivamente como alienado por un observador
aunque de hecho no es capaz de percibir su condición.

Se ha desarrollado una estrategia de manipulación a objeto de


oponer militantes de mentes carcomidas por expertos ideólogos
quienes prestan sus inconscientes seguidores inconscientes, a
quienes estimulan y dirigen, para que hagan suyas las causas de
proponentes que paguen bien bajo preceptos de nacionalismo,
libertad, justicia o defensa del territorio o del ambiente.

Son miembros de una nueva claque doctrinaria internacional que usa


un terrorismo apocalíptico para justificar acciones que, en la
mayoría de ocasiones, solo procuran impedir el éxito de un
gobierno, una estrategia, un programa, una inversión, una empresa…

El designio apocalíptico lo utilizan muy bien y con mucho éxito por


el bajísimo costo de la comunicación entrelazada y masiva actual y,
principalmente, por el fenómeno de que el trabajo sucio lo realizan
los alienados seguidores convertidos, en sus percepciones, en los
quijotes modernos que han de salvar la humanidad de los molinos de
viento que, en realidad y al igual que ayer, son los reales creadores
de riqueza o ignominia.

Curiosas entelequias de la política estos manipuladores, que abrazan


causas ajenas para hacerlas apercibir entre sus manipulados como
justos fines por los cuales vale la pena entregar vida y libertad, como
aporte de heroísmo o martirio, para salvar la familia, la república o
el planeta, mientras aquellos hacen carreras políticas y profesionales
acumulando recursos con qué solventar necesidades futuras.

Cuando Feuerbach se ocupó de la alienación del hombre, pensó que


ésta era producida porque éste entregaba lo mejor de sí, su esencia, a
un ente imaginario que debía ser destruido para que se produjera un
proceso de desalienación; es decir, para que el hombre volviera a ser
hombre libre, recuperando su esencia.

Estas gentes de ahora, aquí, se adjudica el rol de ordenadores de las


leyes naturales y divinas y, como tales, suplantan las creencias de
generaciones anteriores.

Son, en síntesis, los nuevos dueños de los órdenes divinos, sociales,


políticos, científicos.

Si quiere usted conocer sus nombres solo tiene que examinar las
noticias sobre las causas que han abrazado durante los últimos dos
años. Ahí están todos.

No se deje manipular por sus aparentes mesianismos salvadores


desde el hombre hasta el universo. Ellos no son mesías sino
falsificadores, y sus causas son solo justas de apariencia. Su misión
es hacer dinero.

Marcos R. Taveras es consultor privado

marataveras@hotmail.com