Está en la página 1de 2

Escasez de Agua

Las noticias de los diferentes medios de comunicación reportan


desde hace algún tiempo que el país se encuentra en medio de un
período de sequía, por lo cual, las instituciones públicas que
manejan el agua aducen tener bien estructurado un plan para
combatir la escasez del preciado líquido.
El director de la institución que maneja el suministro para consumo
humano declaró que “estamos llamando a la ciudadanía a que haga
un uso moderado y responsable del agua y todas las cosas que
escasean como los combustibles.”
Tengo 28 años residiendo en Santo Domingo Este en el mismo
domicilio, en un barrio de clase media baja. Durante los primeros
años el agua fluía a diario a tal presión que nos privilegiaba la falta
de necesidad de construcción de aljibes y de adquisición de bombas
eléctricas. Cuatro años después la escasez del agua obligó a los
propietarios a tener cisternas o tanques elevados y a comprar
bombas para conjurar la falta de continuidad del suministro.
Porque, aunque no parezca cierto, esta pequeña comunidad nunca ha
tenido crisis de escasez de agua, aunque a veces sí mala
programación de la entrega. Por contrario, desde la inauguración de
la urbanización fluyen por cunetas, en la mayoría de las calles,
torrentes de agua que se desperdician ya por roturas de tuberías ya
porque los aljibes carecen de una válvula que pare el suministro
cuando se llega al nivel de su capacidad de manejo. En muchos
otros barrios del gran Santo Domingo se confronta el mismo
problema
Esa es irresponsabilidad parcial de nosotros los propietarios que
perece no dolernos que nos cueste muchos cientos de pesos
adicionales el descuido. También es una irresponsabilidad mayor de
los consumidores que nunca pagan, pero diseñan y ejecutan
subterfugios ilegales para tener acceso al líquido y tampoco colocan
válvulas en sus cisternas. Mayor todavía es la falta de
responsabilidad de los inspectores que se venden por centavos para
no cerrar los contadores que aparecen en sus listas de clientes que no
pagan sus facturas.
¿Y qué de la CAASD? Pues, sencillamente, esta institución no hace
nada. Conoce bien el problema, su extensión y magnitud, y sabe
que la inversión requerida para solucionarlo, aún sin cobrarlo a sus
clientes, se recuperaría en tiempo tan breve como uno o dos meses.
Gustaría saber por qué nada se hace. Talvez porque a alguna
institución le interesa mantener estadísticas de consumo
elevadísimo, sin importarle que el real sea mucho menor.
Estoy seguro que otros barrios no han de ser tan afortunados como el
nuestro. Sin embargo, si a aquellos que como el nuestro tienen un
consumo aparente mucho mayor que el real se les instala un
mecanismo que solo entregue el consumo real, sin desperdicios, a lo
mejor haya suficiente agua para todos.
Marcos R. Taveras es consultor empresarial
marataveras@hotmail.es