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Arizona a la Carga

Usada originalmente por la Tribu Papago--ahora denominada


Tohono O´odham--como fuente de agua y sus rocas como pigmento,
nombraron al lugar Tinaja de Mui Vavia (cisterna de mucha agua) y
llamaban O´oho al rojo con que pintaban sus cuerpos. Fue
renombrada Ajo por los españoles conquistadores influenciados por
la gran cantidad del arbusto anamú (ajo cimarrón) que encontraron
allí, y su similitud con el nombre Papago del color del mineral de
cobre que usaban como pigmento.
Su gran riqueza acuífera y cuprífera estimuló a indígenas, españoles
y mexicanos a explotar una comarca siempre con disponibilidad del
preciado líquido. Los españoles iniciaron la explotación minera
pero tuvieron que abandonarla ante la belicosidad de los Papago del
entorno que no quedaron conformes con que su pigmento sagrado
fuera extirpado del vientre de la madre tierra y enviado a otro lugar.
Así quedan los papagos de nuevo con el control de Ajo.
Todavía en vigencia su intervención en México, como parte de su
política de Destino Manifiesto, los Estados Unidos promovían la
prospección minera en territorio mexicano a través de la búsqueda
de las antiguas minas españolas abandonadas. Así, Tom Childs,
blanco norteamericano unido a una papago con quien tuvo 13
vástagos, “descubre,” en Ajo, un año antes de firmarse el acuerdo de
Guadalupe Hidalgo, la mina a cielo abierto abandonada, en la cual
encontró herramientas, utensilios, e implementos para la extracción
y el transporte del mineral, así como para las comodidades de la
gente.
La Phelps Dodge la actual empresa propietaria cerró temporalmente
su mina de Ajo en 1987 arguyendo razones de falta de eficiencia y
competitividad, y desde entonces han arreciado los problemas
económicos del municipio, y de la minería ha pasado a ser principal
fuente de ingresos de la comunidad el comercio y la inmigración de
pensionados. Es obvio que la situación amerita la toma de
decisiones para devolver la lozanía económica perdida. Pero no
deben estar esas medidas encaminadas a la venganza contra quienes
prefieren votar por la organización política adversaria, además de
que la decisión afecta directamente a una pequeña casi insignificante
comunidad, aunque en verdad nos afecta a todos aunque ni siquiera
residamos en norteamérica.
Las instituciones educativas de Ajo pertenecen todas al Distrito
Escolar Unificado, e incluyen un jardín infantil, una escuela
primaria, una escuela intermedia, una escuela secundaria y un
colegio comunitario, con una población estudiantil bastante baja por
cuanto la población total del municipio es de apenas unos 5,000
habitantes. Para las escuelas, la responsabilidad de la
administración de la Ley Antiinmigrantes recae sobre el
Departamento de Educación del Estado de Arizona.
El titular del Departamento de Educación, Tom Home, precandidato
a Secretario de Justicia del Estado de Arizona, ordenó la realización
de una auditoria al Distrito Escolar de Ajo, durante la cual se
encontró que había irregularidades. Esas irregularidades consisten
en haberse supuestamente usado dineros provenientes de los fondos
estatales para educar no residentes en Ajo, destino financiero no
comprendido por su interpretación de la ley de apropiaciones del
gasto público.
Estas son las palabras de Tom Home: “El asunto aquí no es
ciudadanía o documentación, sino residencia. En este caso, 105
estudiantes aseguraron que residían en Arizona, cuando de hecho
residían en México… (también) explicó que los niños mexicanos
cruzan la frontera cada día y toman autobuses para asistir a las
escuelas públicas en Ajo, donde son educados a cargo de los
contribuyentes de Arizona.”
Por esa aparente violación, la Gobernadora de Arizona, Jan Brewer
firmó una ley que requiere del Distrito Escolar de Ajo la devolución
de US 1.2 millones gastados ilegalmente para entregar educación
gratuita a niños mexicanos. Además, la ley, (1) limita el contenido
de los cursos de oferta como diversidad cultural, (2) compele el
diseño de cursos para enseñar valores como individuos y prohíbe
enseñar resentimiento y odio hacia otras razas o personas, (3)
prohíbe cualquier curso que promueva el resentimiento hacia el
gobierno norteamericano y (4) prohíbe el diseño particular de cursos
para un solo grupo étnico.
Parece que la cúpula gobernante del Estado de Arizona se encuentra
en estos momento dando los primeros pasos para abrazar una
doctrina de supremacía étnica, mediante la emisión de leyes cuyo
aparente propósito, además de causarle problemas al gobierno
federal, es chequear la voluntad del sistema judicial federal para
mantener las conquistas respecto de los derechos ciudadanos y
determinar la efectividad de los administradores de la justicia en
parar desde el inicio la ejecución de estas piezas legislativas
obviamente movidas por sentimientos de exclusión.
Nos enfrentamos en este momento a un proceso similar en el
propósito al golpe de Estado de la ultra derecha de Honduras, al que
se opuso prácticamente todo el mundo, las organizaciones y las
naciones, pero nada se logró. Todo lo perdido se mantiene perdido.
Para con Arizona ha habido declaraciones, huelgas, promoción de
medidas que afectan la economía de los residentes, el comercio, el
turismo y las instituciones de Arizona.
Entretanto, vale decir que tenemos la obligación de hacer conciencia
sobre la importancia que para los ciudadanos del Planeta Tierra tiene
evitar que se produzcan sucesos que abran las heridas del
enfrentamiento étnico.
Específicamente en los Estados Unidos, si no se cortan de raíz las
alas de estos extremistas podríamos estar siendo testigos del inicio
de la segunda guerra civil.
Marcos R. Taveras es consultor empresarial