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David Ditchburn, Simon MacLean y Angus MacKay (eds.) eT a aa! EE ESE David Ditchburn, Simon MacLean y Angus MacKay (eds.) ATLAS DE EUROPA MEDIEVAL CUARTA EDICION AMPLIADA CATEDRA HISTORIA. SERIE MAYOR 1.4 edicién, 1999 44 edicion ampliada, 2011 Traduccién: Jerénima Garcia Bonafé y de la ampliacién: Tania Arias Vink Ilustracién de cubierta: Cosmografia, de C. Ptolomeo (Real Academia Espafiola de la Historia, Madrid) © Archivo Anaya Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra esti protegido ‘por la Ley, que establece penas de prisién y/o multas, ademas de las correspondientes indemnizaciones por dafios y perjuicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren piiblicamente, en todo 0 en parte, una obra litetaria, artistica © cientifica, 0 su transformacién, interpretacidn o ejecucién autistica ijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la preceptiva autorizaci6n. © 2007 David Ditchbum, Simon MacLean and Angus MacKay All rights reserved. Authorised translation from the English language edition Publisher by Routledge, a member of the Taylor & Francis Group © Ediciones Catedra (Grupo Anaya, S. A.), 2011 Juan Ignacio Luca de Tena, 15. 28027 Madrid Depésito legal: M. 189-2011 LS.B.N.: 978-84-376-2723-6 Printed in Spain Impreso en Fernandez Ciudad, S. L. Coto de Dofiana, 10. 28320 Pinto (Madrid) Colaboradores Frances Andrews, Universidad de St. Andrews Michael J. Angold, Edimburgo Malcolm C. Barber, Reading Robert J. Bartlett, Universidad de St. Andrews Tan Beavan, Universidad de Aberdeen Philip E. Bennett, Universidad de Edimburgo Louise M. Bourdua, Universidad de Aberdeen Thomas S. Brown, Universidad de Edimburgo Marcus Bull, Universidad de Bristol Howard B. Clarke, Dublin Simon Coates, Londres Edward Coleman, Colegio Universitario de Dublin Antonio Collantes de Teran, Universidad de Sevilla Barbara Crawford, Universidad de St. Andrews Sally Camplin, Universidad de St. Andrews Sumi David, Universidad de St. Andrews E, Patricia Dennison, Universidad de Edimburgo Gary Dickson, Edimburgo David Ditchburn, Universidad de Aberdeen Sally Dixon-Smith, La Torre de Londres Clare Downham, Universidad de Aberdeen Marilyn Dunn, Universidad de Glasgow Susannah C. Humble Ferreira, Universidad de Guelph Robin Frame, Durham Edda Frankot, Universidad de Groningen Robert I. Frost, Universidad de Aberdeen Manuel Gonzilez Jiménez, Universidad de Sevilla Anthony Goodman, Edimburgo Alexander Grant, Universidad de Lancaster Philip Hersch, Universidad de Edimburgo John C. Higgitt, Universidad de Edimburgo Richard A. Hodges, Universidad de East Anglia Michael C. E, Jones, Nottingham Ewan Johnson, Universidad de Lancaster Hugh’N. Kennedy, Universidad de St. Andrews Derek Lomax (fallecido) Raymond McCluskey, Universidad de Glasgow Alastair J. Macdonald, Universidad de Aberdeen Jennifer McDonald, Universidad de Bergen ‘Angus MacKay, Edimburgo Martin L. McLaughlin, Universidad de Oxford Simon MacLean, Universidad de St. Andrews Norman Macleod, Universidad de Edimburgo M. Michéle Mulchahey, Universidad de St. Andrews Malyn D. D. Newitt, King’s College, Londres Richard Oram, Universidad de Stirling Esther Pascua, Universidad de St. Andrews Theo Riches, Universidad de Birmingham Andrew P. Roach, Universidad de Glasgow Richard K. Rose, Universidad de Glasgow Michael L. 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Dibcess de Suburbia SY desde Sipenodh demayor enensiga —y Digere de Macedonia PICTOS Vecinos y enemigos XI Dice de Bitanine 19 onus Foemoniacas 20 Armenia 22 Phy Saaris yg Pasian a 24 bya 25 Helesponus 26 Asia 2 Caria 23 Pamphyla 2 tye 30 Insular 31 Barons 32 Hacmimontas 33 Moca ll 3 Sethya 35 Thais 36 Rhodope ¥ Theva K i hice SS? rv XII Discs de Seprum Provncae XIV Discss de panne WK SRF 39 Epi Ves 430 Epis Nova 41 Preratana ‘2 Dardania {5 Dacia Mediteranes 44 Dace Ripenss 45 Pannoia 46 Valera 47 Paonia 48 Sav 49 Novcum Medieraneum $0 NevcumRipene 52 Venetia et Hisia 3 Aeris 54 Hlaminia et Fcenum 55 Liguse 5 Alpes Conine 7 Tacs et Unbss[ Siem os Soburbraum 59 Wen, hy 71 Germania 22 Belgesl 73 Lagsunensis Senonia 74 Lagan 75 Maxim Sequanoram 7 Alpes Peninae 71 Wennsie 74 Nashonens 7 Nowempopsl 61 Campania 2 Samnium 2 Apulia et labia 65 Maxima 6 Havin, Britannia ‘8 Valens (6 Bata 70 Geman i p Awanes 80 Natbonenss It BI Alpes Martie Guerra y politica EL IMPERIO ROMANO EN EL ANO 395, El Imperio romano del afio 395 era considerablemente distinto al de los tiem- pos del primer emperador Augusto (27 a.C.-14 d.C.). Unas presiones extemas més fuertes, unas condiciones econdmicas cada vez peores y el desorden politico, agra vados por la falta de seguridad dindstica y la ambicién de los generales, culminaron en el abandono de las provincias mas alejadas de Roma y en el caos generalizado del siglo it. Con la reorganizacién fundamental emprendida por Diocleciano (284-305) y continuada por Constantino (306-337), el emperador ascendié a la condicién de autécrata remoto a la manera de Oriente, se instauré una gran burocracia y se divi did el ejército en dos niveles formados por unidades méviles de élite y tropas locales de rango inferior, En un intento por fortalecer el gobierno local y reducir al minimo la amenaza de revueltas, Diocleciano duplicé el ntimero de provincias y las agrupé en didcesis dirigidas por vicarii, mientras que Constantino separé los poderes del gobierno civil y de los jefes militares. Tras derrotar a sus adversarios en el Puente Milvio (12), Constantino se convirtié al cristianismo y dio un gran impulso a la que hasta entonces habia sido un fe minoritaria al confiar a cristianos cargos impor tantes y ceder a la Iglesia tierras y edificios. No por ello perdieron virulencia las dife- rencias teoldgicas, y el culto pagano no se prohibié hasta el reinado de Teodosio I (378-395). Constantino trasladé la capital al emplazamiento estratégico de Bizancio (rebautizada Constantinopla en el afio 330) como reflejo de su compromiso con la nueva fe y de la creciente importancia de Oriente en el seno del Imperio. Estos cambios proporcionaron cierta estabilidad politica y econémica, pese a la disputas familiares que resquebrajaban la dinastia de Constantino, pero la calma relativa ces6 cuando los persas mataron a Juliano (363), emperador pagano de breve reinado. Bajo los emperadores sucesivos, aumentaron las presiones barbaras en las fronteras, como resultado en parte de la Ilegada de los hunos némadas a Europa en los afios 370. Los visigodos habian encontrado asilo en el Imperio en el afio 376, pero se volvieron contra los romanos aduciendo malos tratos y derrotaron al ¢jérci- to romano en la batalla de Adriandpolis (378), donde murio l emperador Valente. Esta derrota fue un gran golpe para el prestigio romano, pero tuvo escasos efectos directos. Los godos obtuvieron tierras en los Balcanes en condicién de foederati (aliados) y el orden quedé restablecido de la mano firme de Teodosio I, emperador cristiano de origen espafol. Con la muerte de Teodosio en el afio 395, se inicié una fase critica en la trans- formacién del mundo romano tras la divisién del Imperio entre sus dos hijos Ho- 17 norio (Occidente) y Arcadio (Oriente). Sin que se resquebrajase por ello el mito de Ja unidad imperial, la tension aumenté entre las dos cortes. El Imperio de Oriente mantuvo un poder considerable dada su mayor riqueza y poblacién, asi como la inmunidad relativa ante la presi6n barbara y la peligrosa influencia que ejercian los mercenarios germanos en Occidente. El cristianismo habia calado hondo en la so- ciedad y, pese a algunas controversias cristoldgicas aceradas, reforz6 la autoridad imperial haciendo del Imperio un instrumento de politica divina. En Occidente, en cambio, las grandes fallas econémicas y sociales estaban agravadas por las intrigas cortesanas, los intereses de la élite senatorial y las frecuentes revueltas incitadas por usurpadores. Mientras la administracién, la sociedad y la cultura romanas se mante- nian firmes en los mas altos niveles, la descentralizacién de la pars occidentalis se te- flejaba en el crecimiento de culturas no romanas (como en el caso de Gran Bretafia y el norte de Africa) y en la aparicion de alianzas politicas locales (como en la Ga- lia), ya antes de que en el siglo v se manifestasen los efectos de las migraciones barbaras. T.S. Brown MIGRACIONES BARBARAS (SIGLOS IV Y V) La presin procedente de los «barbaros» (mayoritariamente germanos) que ha- bia suftido el Imperio romano desde finales del siglo 11 se intensificé en la segunda mitad del siglo 1v. Este Volkerwvanderung (desplazamiento de pueblos) afectaba a amalgamas inestables de grupos variopintos, muchos de los cuales se asentaron gradualmente y en relativa armonia. La presién de los némadas procedentes de las estepas, como los hunos desde el afio 370, tuvo efectos considerables, pero mas importante fue el impacto de la rivalidad entre los pueblos germanicos, los com- plots fraguados desde el siglo 1 por belicosos jefes militares y las oportunidades que una Roma débil politica, militar y econémicamente ofrecia a jefes guerreros avidos de botines y a sus tropas, asi como el creciente alejamiento de las provincias con respecto al poder central. La primera penetracién germanica de importancia sucedié después del afio 376, cuando las tribus visigodas y ostrogodas que vivian al otro lado del Danubio busca- ron refugio como aliados romanos (foederati) en el seno del Imperio. La tensién asi suscitada desencadené la batalla de Adrianépolis, donde unas fuerzas mayoritaria- mente visigodas derrotaron al ¢jército romano y asesinaron al emperador Valente. Pese al tratado que se concluyé con gran celeridad, los visigodos asolaron Grecia € Illyricum hasta que, en el aito 402, penetraron en Italia bajo el liderazgo de Alarico. Se inicié entonces una persecuci6n al estilo del gato y el ratén, mientras el gobierno imperial de Ravena hacia ofdos sordos a las exigencias godas de tierras y oro. La exasperacién de Alarico culminé en el saqueo de Roma en agosto del 410, golpe monumental para la moral romana. Alarico murié poco después, y su cuiiado Atauilfo condujo a los godos hasta el sur de la Galia, donde se les reconocié como _foederati en un tratado fechado en el aito 416. Bajo el reinado de Teodorico I, Teodo rico II y Eurico, se construyé un estado muy poderoso con sede en Toulouse, que por lo general mantuvo buenas relaciones con la aristocracia romana y con los gran- des sefiores establecidos en Espafia. 18 6L &: (Tas las eats de as invasiones son aproximadas) [ micraciones - Visigodos = = Osrogodos ‘AlanowVindaloy 47°" Burguadios 1 ove 4 Pics Prancos a Anglossjones| ee Hunos 1 Soisons b 486 Frontera det Imperio romano h 305 2 Toomaih. amt Endaves romanos bh. 476 43 Teéverish, 420 4 Metz 451 5. Narbona 493 | 6 Verona 489 7 Ravena 493 (efugio imperial desde 402) WE Ciudad saqueads © Gindad atacada pero no caprurada ‘Ciudad ocupada sin violencia aparente ~, Cuatel general de tila ‘aahas3) © Ons ciudades Batlle Bareclona 415, gnats 376 =e singh 9. al Se 4 250 im Si oe 8g om £4 | Los pueblos germanicos que habian permanecido al norte del Danubio (héru- los, gépidos, rugios, esquiros y ostrogodos) se convirtieron en stibditos de los hunos, que fundaron un imperio tributario bajo el mando de Atila (434-453). Atila lanzaba ataques periddicos contra las provincias romanas més orientales de los Balcanes, pero mantenia lazos de amistad con Aecio, fuerza dominante en Occidente, hasta que le indujeron a atacar de forma poco concluyente la Galia (ataques que cesaron tras la derrota de Chalons en el 451) y el norte de Italia. La caida del Imperio huno tras la muerte de Atila (453) significé un aumento de las presiones germinicas (ostrogo- dos, rugios y otros) en la frontera del Danubio. Mientras tanto, en el norte de la Galia cundia la confusién tras la caida de la frontera del Rin a finales del afio 406 en manos de una fuerza barbara mixta domi- nada por vandalos, suevos y alanos. Mientras algunos alanos se convirtieron en aliados romanos en la Galia, otros se unieron a la invasin vandala de Espatia (409). Los suevos formaron un reino de salteadores en Galicia que perduré hasta el afio 585, Ante la presién visigoda, los vandalos navegaron hasta Kiica (429) y ob- tuvieron las provincias occidentales en virtud de un tratado (435). Su muy avezado rey Genserico se apoderé de Cartago (439), ocupé el resto del Africa romana y lanz6 una serie de ataques navales muy lucrativos que culminaron con la ocupacién de Sicilia, Cerdefia y Cércega y el saqueo de Roma (455). Tras su muerte en el afio 477, las politicas agresivas y confiscatorias que afectaban a la aristocracia romana y ala Iglesia catdlica dieron paso a un régimen més conciliador y romanizante. La caida de la frontera del Rin (406/407) tuvo grandes repercusiones. La guarni- ci6n romana en Gran Bretafia se retiré y los jefes rivales britinicos tomaron el poder hasta la invasion anglosajona de finales de los afios 440. En el afto 413, los burgun- dios fundaron un reino en la parte alta del Rin; en el 443, tras trasladarse como fe- deracién a la zona del Jura/Lago de Ginebra, construyeron un reino romanizado que en el afto 457 incorporaba las areas de Lyén y de Vienne. A lo largo del Rin medio y bajo, unos grupos de francos muy poderosos atacaron ciudades como Co- lonia y Tréveris. En la Galia septentrional, el gobierno estaba amenazado por oscu- ras rivalidades entre generales usurpadores, los bretones, rebeldes campesinos (Ba- gaudae), alanos y los regimenes subrromanos de Egidio y su hijo Siagrio basados en Soissons (hacia 456-486). Quien se beneficié a largo plazo de este vacio de poder fue la dinastfa franca del salio Childerico (m. 481) y su hijo Clodoveo, que se expandié gradualmente de su centro original en Tournai conquistando 0 aliéndose con ban- das rivales de francos, incluidos los bien establecidos /aeti (granjeros soldados).. T. S. Brown Los REINOS BARBAROS EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO VI En el afio 500 el Imperio romano de Occidente habia quedado reemplazado por unos poderosos reinos germanicos. Destacaba entre ellos el reino franco fundado en la Galia septentrional por los ditigentes francos Childerico (m. 481) y su hijo Clo- doveo (481-511) y el reino ostrogodo establecido en Italia por Teodorico (489-526). Toda traza de estabilidad en Occidente desapareci6, sin embargo, en las cuatro dé- cadas siguientes. Tras su victoria ante el reino de Toulouse en Vouillé (507), Clodo- ‘veo se apoderd de la mayor parte de la Galia sudoccidental y los visigodos tuvieron 20 REINOS BARBAROS =f fh, 534) e . Eo a. s0 ig & L4\ J 4 Tero doin fac 40) i Ill meinde cries im.as) con NNER porta con L ae Ul aaa peg ne x Bald Voute (07) A. Anglos one (congut GG ZZ, sat om ‘ ‘ ¢ Yin fein vata x id ee Nee 3 f ek “ae, ‘ oN que trasladar su base de operaciones a Espafia con capital en Toledo. El reino de sus primos los ostrogodos empez6 a declinar a la muerte de Teodorico como resultado fe la incertidumbre dindstica y de tensiones entre elementos prorromanos y tradi- cionalistas, Dos de los reinos inicialmente mas poderosos fueron conquistados en 533-534: los territorios burgundios de la Galia sudoriental pasaron a los francos yel gobierno vindalo del norte de Africa tocé a su fin con la vertiginosa campaita del general bizantino Belisario. En el afio 534, los ostrogodos estaban en el punto de mira del emperador Justiniano, en su suefio por restaurar el poder romano en Occidente, y las fuerzas de Belisario invadieron Italia en el afio 536. Pese a la feroz resistencia de un ejército godo en el norte, liderado por Vitiges, Belisario ocupé Ravena (540). En la misma década, sin embargo, cambié la corriente ante las divi- siones y la corrupcién de los imperialistas, y el competente jefe godo Totila recupe- 16 la mayor parte de la peninsula, pero en el afio 552 llegaron més tropas proceden- tes de Oriente al mando de Narsés y derrotaron a los ostrogodos. Pequefios enclaves de resistencia goda sobrevivieron en el norte hasta los afios 560 ¢ Italia siguié devas tada por aftos de guerra. El intento de Justiniano de reconquistar Occidente alcanz6 un nuevo hito en 551 cuando arrebaté a los visigodos que reinaban en Espafia un enclave situado alrededor de Cartagena, que permanecié bajo gobierno bizantino hasta la década de 620. No obstante, los problemas econémicos y las nuevas presio- nes ejercidas por Avaros, eslavos y persas no permitieron a Bizancio consolidar sus victorias, y desde el afio 568 los lombardos ocuparon la mayoria de Italia. El poder dominante en Occidente dejé de ser el Imperio para pasar a manos de su supuesto aliado, el reino catdlico de los francos. T. 8. Brown 21 re th. 600) Touma \e YY HESSIANOS: Sisto “Tréveris | = NeusTRIA OPS Reis edi SG Paris \ © Metz 2 Me : . | Gx pa] + Pete <. poRGonA al er You RY : AN (csees 1 LOMBARDOS + Bardot é/ / AQUITANIA (mova , toulouse” ates 1 et . A sf ~ g \ : j 0100 ¢ en m 5 , c aE” ze jar \oas” ~ austrasia\ ‘BAVAROS. ‘res aproximada de dotnino merovingio (Gpenas elective ex Auaaiay dee tras lame de Dagoberto (39) Cia wtiizada L regularmente como reidenca eed Reino parcial” (Tice) Lis fronerseente Keer on oe roviionaes dade 317 {po hemos tad sigue TUetraatan. Kent posblemente bajo dominio franco 2 finales del silo v) LA GALIA MEROVINGIA (HACIA 600) Clodoveo extendié el reino merovingio por la mayoria del territorio de la Galia, pero durante gran parte de los siglos vi y vit atravesé por las dificultades relatadas con tanta viveza por el historiador Gregorio de Tours (m. 594). En el afio 511, se produjo una compleja division entre los cuatro hijos de Clodoveo que entorpecié la buena marcha de la administracién real. El reino burgundio se sometié en el afio 534 y el provenzal en el 536, Teodoberto I (533-548) expandié su territorio hacia el este del Rin e incluso ms alla de los Alpes, pero este gobierno se hundié tras su muerte. El reino quedé de nuevo unido bajo Clotario, pero a su muerte (561) se dividié entre sus cuatro hijos y pronto se desencadend una guerra civil y crecié el sentido de identidad dentro de cada Teilreich (reino parcial). El asesinato del rey Sigiberto de Austrasia (575) marcé el inicio de un amargo conflicto, Durante varias décadas, la fuerza dominante fue la viuda de Sigiberto, la visigoda Brunilda, pero tras ser ejecutada en el aiio 613, el reino pasé a manos de Clotario II de Neustria (584-629). Su hijo Dagoberto I (623-638) resulté ser el ultimo dirigente merovingio «activo», y el poder real se desmoroné ante la alienacién de derechos y estados, la pérdida de los subsidios de Bizancio y de los tributos de los pueblos al este del Rin, y el poder creciente de condes y otros jefes territoriales. Los sucesivos reyes merovingios holgazanes» fueron incapaces de gobernar y el poder cayé en manos de facciones de aristécratas lideradas por los mayordomos de pala- cio, como los Amnolfingos, mayordomos hereditarios del palacio de Austrasia. Bajo el reinado de Pipino II, esta familia sacé partido del poderoso apoyo que les brinda- ban en el nordeste y de su alianza con la Iglesia para convertirse en la fuerza domi- nante del reino desde el afio 687. Una revuelta importante siguié a la muerte de Pi- pino (714), pero su hijo ilegitimo Carlos Martel (m. 741) se hizo de nuevo con el poder en Neustria frente a los titeres merovingios, al tiempo que aumentaba la as- cendencia y prestigio de la dinastia (los carolingios) gracias a sus campafias contra los sajones, alamanes, turingios y bavaros, y sobre todo a la famosa derrota de la fuerza invasora arabe en Poitiers en el afio 733. Los conflictos del perfodo merovingio no deben empajiar en ningtin momento sus grandes logros. El reino siguié siendo la fuerza mas poderosa de Occidente gra- cias a su fuerza militar, sus estructuras relativamente centralizadas, numerosos cen- tros de vida religiosa y cultural, y la asimilaci6n que se produjo entre una reducida dite franca y los elementos galorromanos dispuestos a adoptar las leyes y costum- bres de ésta. T. S. Brown Ex IMPERIo DE JusTINIANo (527-565) Cuando Justiniano subié al trono (527), el Imperio tenia unas fronteras razona- blemente bien definidas: el Danubio, el Eufrates y los desiertos de Arabia y Egipto, todas ellas bien defendidas por fortalezas como Singidunum, Dara y Edesa, que neutralizaban la amenaza de los persas sasdnidas por el este, de los builgaros por el 23 T T IMPERIO DE JUSTINIANO. AVAROS PRANCOS Aa, ERULOS tomsarpos ia ps dh ee céetvos | oe sLavos c 2 Sygum eh 5 ° pastiem j Ca wsiconos i g a Raa rs Hees $ Setepasions == ~ Frontera dl impero bizatin cuando tome el poser fstiisno 1329) A e AL, resconisass bi sane fe bajo Danubio y de las tribus del desierto. Internamente, el Imperio suftia con las rivalidades entre las facciones del circo, pero mas graves eran las divisiones religio sas. El emperador y la Iglesia estaban atrapados en Constantinopla entre aquellos que valoraban la unidad eclesistica y los lazos con el papado forjados en el Conci lio de Calcedonia (451) y aquellos que preferian una Iglesia bizantina independien- te. La influencia de estos tiltimos habia ido en ascenso desde el afto 484 aproxima- damente, cuando el cisma de Acacio separé las iglesias de Roma y de Constantino pla. Antes incluso de subir al trono, Justiniano apoyé la comunién con Roma, que se logré en el 518. Esta nueva orientacién implicaba un interés mayor en Occidente, dominado en gran medida por las tribus germanicas que habian adoptado la herejia ariana. Existia cierta discriminacién contra las comunidades catélicas nativas que se convertia en persecucién descarada en el norte de Africa, bajo gobierno vandalo. Justiniano se erigié en protector de la Iglesia catdlica y en el aio 533 lanzé una ex: pedicién contra los vandalos: Belisario tomé Cartago, capital vindala, y recuperd las provincias norteafricanas. Seguidamente, Justiniano penetré en la Italia ostrogo- da. En el ato 535, Belisario ocupé Sicilia e invadié Italia. La clave estaba en Roma, que Belisario ocupé en el afio 536; su defensa de la ciudad miné la resistencia ostro- goda y entré en la capital de Ravena (540), dejando a los ostrogodos confinados al valle del Po. Estas victorias relativamente ficiles se desvanecieron en la década siguiente. El rey de reyes sasinida Costoes I (531-579) saqueé Antioquia en el afio 540 y su ¢jér- cito capturé Petra, que garantizaba el acceso al mar Negro y daba control sobre La ica. En el afio 544, la ciudad de Edesa repulsé un ataque persa y se concluyé una tregua. Ambos lados sufrfan los efectos de la plaga bubdnica que les habia azotado en 541/542, El numero de vidas perdidas en Constantinopla fue enorme, hasta el extremo de que la administracién y la econom{a quedaron paralizadas. Los ostrogo- dos recuperaron la mayor parte de Italia, y los eslavos, agolpados a lo largo del Da: nubio, llegaron hasta las provincias europeas del interior del Imperio. El gobierno de Justiniano empezé a recuperar lentamente su equilibrio. En el afio 550, las pro- vincias europeas quedaron libres de invasores eslavos; en el 522, Narsés invadi6 Italia con un ejército formado en gran parte por contingentes reclutados més all del Danubio, entre los hérulos, los gépidos y los lombardos. Los ostrogodos no resistie- ron la invasion ¢ Italia regres6 al Imperio. Entre tanto, una expedicién enviada en el aio 550 recuperd el sur de Espafia para los visigodos, asi como el norte de la costa africana alrededor de Septem (Ceuta). Petra, en la frontera oriental, volvié al gobierno de los sasdnidas en el afio 551 y, con ella, el control de Lazica. En la guerra del desierto, los gasdnidas, tribu drabe aliada a los bizantinos, derrotaron a los laj- mies, vasallos de los sasénidas. En el aio 562, se concluyé un acuerdo de paz entre Persia y Bizancio de una duracién prevista de cincuenta afios, que regulaba entre ottas cosas el comercio fronterizo, por ser las rutas de dicho comercio un punto de rivalidad entre bizantinos y sasénidas. Los bizantinos dependian de estas rutas para obtener la seda necesaria para alimentar su industria, centrada en Berytus. Gracias a la construccién de costosas fortificaciones, se mantuvo la frontera del Danubio, pero muchas tribus, los eslavos y otros pueblos se agolparon a lo largo de ella sin cejar en sus pretensiones. Para hacer frente a tales presiones, Justiniano pidié ayuda a los avaros, que habian Ilegado recientemente del Asia central y se habian establecido al norte de Crimea. Tal iniciativa result6 ser un error de calculo, pues a Ja muerte de Justiniano, los 4varos destruyeron a los gépidos (567), hicieron retroce- 25 —————O der a los lombardos hasta Italia ¢ intensificaron los ataques eslavos contra territorios bizantinos. Todo ello culminé en la desintegracién del Imperio de Justiniano, ya esbozada en el terreno eclesiistico con el advenimiento de iglesias independientes en Sitia y Egipto. Se ha dicho que «el reinado de Justiniano fue testigo de un intento tardio de unificar un vasto Imperio que iba perdiendo poco a poco su cohesién». ‘M. Angold EXPANSION DEL ISLAM POR EL MEDITERRANEO (SIGLOS VIFIX) Diez afios después de la muerte de Mahoma (632), los ejércitos del Islam cruza: ron las fronteras de Arabia, vencieron a los sasénidas de Persia y arrebataron Siria, Palestina y Egipto al Imperio bizantino. La movilidad de los arabes los hacia temi- bles, En el aio 636, se concentraron en Yarmuk, del otro lado del Jordan, y derrota- ron al ejército bizantino. Con esta victoria obtuvieron Damasco, que convirtieron en su cuartel general. En el afio 637/638, cay Jerusalén, seguida al poco tiempo de Antioquia y Edesa. La conquista de Palestina y de Siria se completo en el afio 642 con la captura de Cesarea. Gaza ya habia caido y la conquista de Egipto culminé con la rendicién de Alejandria (642). El Imperio bizantino tuvo que ponerse a la altura del nuevo desafio. Detuvo el avance de los érabes en Anatolia creando el nuevo sistema de defensa de los thémas. Tnicialmente, esto significaba dividir Anatolia en tres comandos militares: Opsi kion, Anatolikon y Armeniakon. Opsikion, originalmente reserva estratégica, que- daba delimitada por los accesos a Constantinopla. Anatolikon era el antiguo ejérci- to del este, ahora en retirada para defender el sudeste de Anatolia, mientras que ‘Atmeniakon era el ejército de Armenia, establecido ahora en el norte de Anatolia y defensor de las rutas de Melitene y el medio Eufrates. El avance arabe era particularmente amenazador porque se lanzaron a empresas maritimas: ocuparon Chipre (649/650) y destruyeron la flota bizantina en Finike (655) en la costa de Anatolia. Constantinopla estuvo sitiada entre el afio 674 y el 678, pero el ataque fue rechazado por el ejército griego. Otro ataque similar fracas6 en el 718 y, desde entonces, Constantinopla y Anatolia gozaron de relativa seguridad, aunque hubo ataques intermitentes hasta mediados del siglo 1x y en algunos de ellos los arabes llegaron muy cerca de Constantinopla. Los bizantinos no frenaron a los arabes con tanto éxito en el Mediterraneo. Cartago sucumbié finalmente en el afto 697, y desde su nueva capital de Kairudn, los arabes convirtieron a los bereberes. Tales victorias alentaron el avance musulman en Espaia, donde la capital visigoda de Toledo cayé en el afto 711, y en el 718 la conquista de Espaiia se daba practicamente por concluida. Los érabes cruzaron los Pirineos, pero fueron derrotados por los francos en la batalla de Tours (732), y asi concluyé el esfuerzo de la conquista musulmana en esas regiones para centrarse en el Mediterrineo. Tomaron Creta en el 824 ¢ iniciaron la conquista de Sicilia. Los 4rabes se establecieron en Palermo, pero hasta el 878 no cayé la capital provincial del Imperio bizantino en Siracusa, En el afio 840 capturaron Bari y convirtieron la ciudad en centro del emirato que aterroriz6 el sur de Italia y el Adriatic. Los bizan- tinos recuperaron la ciudad en el afio 876 y en la regién central del Mediterraneo se restauré cierta estabilidad. 26 visicopos Toledo FRANCOS Carag BEREBERES Krinsirt T T T T wT IZANCIO Y LA EXPANSION DEL ISLAM POR EL MEDITERRANEO {siglos vi-tx) cAzaROS Palermo * Damaco Yamal cess fe El avance musulmén agoté los recursos del Imperio bizantino, que también te nia que defenderse en los Balcanes. En el afio 582, Sirmio cayé en manos de los varos y sus tributarios eslavos invadieron los Balcanes, donde se establecieron de forma permanente y penetraron hacia el sur hasta el Peloponeso, donde la pobla- cidn nativa se refugio en Monemvasia. En el aito 679, los builgaros cruzaron el Da- nubio y se establecieron en las tierras del sur. Por estas fechas, los territorios bizanti- nos se limitaban a Tracia y unas pocas ciudades en la costa del Egeo como Tesalénica, sitiada en varias ocasiones por los eslavos. Para mantener estos territorios, a finales del siglo vit se establecieron los thémas de Tracia y Hellas. A finales del siglo vin, los bizantinos se propusieron seriamente recobrar el dominio de Europa, y estos esfuer- zos culminaron con la recuperacién del Peloponeso y la creacién (hacia 805) del théma del Peloponeso con cuartel general en Corinto. El Imperio bizantino sobrevivié a los ataques y pérdidas de territorios que se sucedieron desde el siglo vit hasta principios del 1x y, en muchos aspectos, salié fortalecido de todos ellos, gracias a la capital de Constantinopla y a la evoluci6n del sistema de los thémas. M. Angold ITALIA EN EL SIGLO VII La invasién lanzada por bandas guerreras de lombardos y otros pueblos en el afio 568 al mando de Alboino tuvo un efecto decisivo en el mapa de Italia de varios siglos venideros. Gran parte del norte de la peninsula fue répidamente conquistada, incluidas Milin (569) y Pavia (572). Cundié el caos en las inadecuadas guamiciones bizantinas y los grupos invasores lombardos penetraron en ‘Toscana y en la region romana, y establecieron ducados semiauténomos al sur, en Spoleto y Benevento. El Imperio consiguié gradualmente ganar terreno aprovechando las divisiones entre lombardos, sobornando a los francos para que invadieran el reino lombardo, reclu tando a renegados lombardos como mercenarios y concentrando la autoridad en manos de un gobernador militar, al que en el afio 584 ya se conocia con el nombre de exarca, Cuando se declaré la tregua del afio 603, el Imperio mantuvo control sobre las regiones de Roma y Ravena, junto con una franja que seguia el trazado de la Via Amerina a través de Umbria, ademas de enclaves costeros alrededor de Vene- cia, Génova, Népoles y otras ciudades meridionales. Durante gran parte del siglo vu, la frontera no suftié alteraciones, hasta que en el afio 643, el rey Rotario capturé Génova y en el 663/664 fracasé la expedicion del emperador Constante contra Benevento. A medida que arreciaban las amenazas procedentes de Oriente contra el Imperio, el poder en los territorios bizantinos re- caia cada vez mas en manos de guarniciones militares locales y sus jefes, y en el caso de Roma, en manos del papa. La inestabilidad dindstica del reino lombardo no en- torpecié la prosperidad ni la adopcién de instituciones romanas. Hacia el afio 680, Jos lombardos habian dejado de lado sus creencias arrianas y paganas para abrazar el cristianismo catélico y se habfan ganado el reconocimiento del Imperio. La pre- sin que ejercian en las provincias imperiales aument6 gradualmente, a medida que Jos romanos mostraban su descontento con la politica religiosa y fiscal del Imperio de Oriente y el rey Liutprando (712-744) trataba de unificar la peninsula bajo la 28 i ITALIA EN EL SIGLO VIII wien BEIO DE LOS TSMEARDOS corona lombarda. La resistencia ante tal toma de control estaba encabezada por el papado, que seguia en lo esencial leal a Bizancio, pero era incapaz de conseguir ayuda importante de sus «protectores» imperiales. Tras la captura lombarda de Ra- vena, encabezada por Astolfo (751) y las amenazas que se cernfan sobre la propia Roma, el papa Esteban II logré que interviniese el rey franco Pipino III el Breve, que derroté a Astolfo y cedié al papa vastos territorios del centro de Italia (Donacién de Pipino, 756). Las amenazas se reanudaron con el sucesor de Astolfo, Desiderio, contra el papa Adriano I, que solicit6 la intervencién de Carlos, hijo de Pipino, en el afto 773. En el 774, Carlos captur6 Pavia y se erigié en rey de los lombardos. El reino lombardo mantuvo sus caracteristicas instituciones sociales y gubernamenta- les, mientras que la Ilegada de oficiales francos y el aumento de la riqueza y poder de la Iglesia fue muy gradual. El mapa politico de la Italia del siglo vin es bastante confuso. Benevento, a dife- rencia de st vecina del norte Spoleto, estaba fuera del control franco y se convirtié en principado y centro de a legitimidad lombarda tradicional bajo Arichis, yerno de Desiderio, mientras se aliaba a menudo con Bizancio para mantener su indepen- dencia. El Imperio propiamente dicho seguia gobernando Sicilia y las plazas fuertes de Calabria y Apulia, junto con la alianza nominal de las ciudades maritimas de Amalfi, Gaeta, Napoles y Venecia. La provincia de Istria cayé en manos francas a finales del siglo vit. Las aspiraciones papales sobre gran parte de Italia central, in- cluida la Toscana meridional, Spoleto, ademas del ducado de Roma y el antiguo exarcado, se propagaban con celo en boca de oficiales letranenses que esgrimian la Donacién de Constantino (falsificacion de la época), asi como vagas promesas de los reyes francos. Sin embargo, no podemos hablar en ningiin caso de un Estado pontificio. En muchos aspectos, el papado estaba mis interesado en propiedad te- rritorial y derechos que en una jurisdiccién global, mientras que en otros los francos se vieron forzados, mediante sobornos o Realpolitik, a ceder el poder a figuras locales como el arzobispo de Ravena. Incluso en el ducado de Roma, la autoridad papal no era nada firme, como demostré la revuelta contra el papa Leén III (795-816), que llevé a este tiltimo a pedir ayuda a Carlos y a que el rey franco asumiera el titulo imperial en San Pedro el dia de Navidad del ano 800. T. S. Brown EL IMPERIO DE CARLOMAGNO (768-814) Carlos Martel (mayordomo de palacio, 715-741) y Pipino el Breve (mayordo mo, 741-751, y rey, 751-768) consolidaron el dominio de la familia carolingia/arnol- finga en Francia gracias a sus logros militares contra arabes, aquitanos, frisios y otros pueblos del este del Rin, a la construccién de redes de colaboracién entre aristécra- tas y la cteacién de estrechas alianzas con la Iglesia. Tras ser nombrado rey de los francos en el aiio 751 con aprobacién papal, Pipino lanzé dos expediciones contra los lombardos y pasé los iiltimos aftos de su vida luchando contra aquitanos y sajo- nes. A la muerte de Pipino, el reino se dividié entre sus dos hijos, pero a la muerte del més joven de ellos, Carlomén (771), Carlos «el Grande» (Carlomagno) se erigié en rey tinico. Energético y carismatico jefe militar, sacé el maximo partido de la superioridad numérica y tecnoldgica del ejército franco en las campafias contra los 30 =) {III Aessarmerttiten ON coer y EES soe ee EL IMPERIO DE CARLOMAGNO ey itn BE reo taion [pea coneonden con Fo MetESi oe smo i A PAMTLONA mca 75940) 7 j AERA S y 8 MARCA DEBREIANA Se 3 MARCA BETURINGIA Bs Bae) imeem Saw NN SAIONIA ie JO DUCADO DESPOLETO sajones (772, 775, 776), contra los lombardos, de cuyo reino se apoderé en el afio 774, y contra los musulmanes hispanicos, en una expedicién malograda que culminé con la matanza de la retaguardia por los vascos (778). En los afios 780, Carlomagno ditigid varias campaias mas contra los sajones (780, 782, 784, 785), visité en Italia a su estrecho aliado el papa, aproveché para intimidar al ducado lombardo de Bene- vento (781, 787) y depuso al duque Tasilén de Baviera (788). A partir del aiio 790, Carlomagno centrd su atencién en el poderoso Imperio vasallo de los avaros, al que finalmente destruyé tras una serie de campaiias (791, 795 y 796). Carlomagno también se interesaba cada vez més por asuntos no militares. Se rode de consejeros eruditos, como el inglés Alcuino (782), construyé un nuevo palacio en Aquisgrin (principal residencia de invierno desde el afio 794), expresé sus ideas teologicas en los Libri Carolini (794) y establecié lazos diplomiticos con el cali- fato de Bagdad y con Bizancio (con los consiguientes planes de alianzas matrimonia- les). La toma de poder de la emperatriz Irene (797) y la ceguera del papa Ledn III (799) fueron los catalizadores del acontecimiento ms controvertido de su teinado: la entrada en Roma del afio 800 y su coronacién como emperador romano por el papa el dia de Navidad. El titulo imperial no debe considerarse tanto la culminacién de la politica de Carlomagno ni un paso clave en la formacién de una identidad occidental indepen: diente como el producto de factores muy particulares y eminentemente locales. La idea de un Imperio romano cristiano atraia, sin lugar a dudas, a los consejeros ecle- slisticos de Carlomagno, y el concepto de renovatio imperial esta presente en el arte, monedas, cartas, escritos asociados con el « FRANCIA Y SUS PRINCIPADOS (h. 1000) 7 } xnwope J ERSRR ‘coNPADO DE sited rot dl in de Fc ‘Seda penls esol) All| Domi el “ein episcopal bajo a nln real) _ a | = a“ i L b 52 des de Neustria ni la ascensién al trono de su hijo Hugo Capeto (987996), con el consiguiente inicio de la dinastia de los Capetos. En el siglo x, los principales beneficiarios del debilitamiento del poder real fue- ron los «principes», personajes dinémicos que acumularon poder por distintos me- dios: matrimonios ventajosos, obtencién de titulos como el de dix, apoderamiento de condados, establecimiento de redes de fideles, asuncién de muchas de las funcio- nes econdmicas y judiciales de los bannum (autoridades puiblicas carolingias) y ejer- cicio de un liderazgo militar efectivo. Algunos principados estables fueron el duca- do de Aquitania, dominado por los condes de Poitou desde el afto 930 aproximada- mente; el ducado de Borgofia, construido por Ricardo el Justiciero (m. 921) pero reducido hacia el afio 960 a un pequefio territorio dominado por una rama menor de los Capetos; Flandes, cuyos condes se apoyaron en su fuerza militar para cons- truir castillos y explotar el enorme potencial econémico del condado; y Toulouse, cuyos condes gobemaban también Gotia. Otros principados no encajaban en esta clara divisién. Algunos quedaron debilitados por la muerte prematura de un dirigen- te, como el caso del bloque de condados de Vermandois al nordeste de Francia, que se vino abajo a la muerte de Herberto II (943). El ducado de Bretaita permanecié débil pese a su distintiva identidad, y cayé a menudo bajo el dominio de jefes vecinos. Catalufia fue una unidad poderosa con los condes de Barcelona, pero salié de la bita francesa hacia el afio 987, como ocurrié con gran parte del ducado de Gascuiia. Los origenes de Normandia como Estado que frené a los vikingos le valid gran im- portancia, pero los duques normandos perseguian la politica familiar de revivir una administracién de estilo carolingio, ganarse seguidores y cooperar con la Iglesia. En otras regiones de Francia, la forma de gobierno era distinta, por ejemplo basada en obispados mayoritariamente independientes como Langres, Cathors, Reims y Lan, condados independientes como Rouergue y regiones bajo el mando de pequefios condes y seftores locales como Auvernia, Berry y Picardia. En el siglo x1, los derechos reales judiciales y fiscales eran limitados, y la autori- dad de reyes como Roberto el Piadoso (996-1031) y Enrique I (1031-1060) era en gran medida honoraria. Aunque los territorios carolingios que rodeaban Lan y Reims se incorporaron a la heredad y la Iglesia era un partidario muy util, vasallos como los condes de Anjou y de Blois se convirtieron en figuras poderosas y en riva- les frecuentes; Normandia fue aliado durante algtin tiempo, pero la politica expan- sionista del duque Guillermo Ia partir del afio 1047 provocé la hostilidad real. A finales del siglo xy principios del x, se produjeron varios cambios sociceconémi- cos, incluida una recuperacién general y la proliferacién de castillos. Esta tiltima fue a menudo resultado de la iniciativa de principes y condes, pero algunos se construyeron por orden de pequefios aristécratas 0 «nuevos hombres» en terrenos alodiales como reflejo de la ruptura del poder semiptiblico de los condes. En muchas regiones, como Berry, Auvernia y Maconnais, los castellanos asumieron los derechos publicos del barenum ¢ iniciaron un régimen opresivo. Este cambio fue consecuencia, en parte, de la creciente importancia de los guerreros montados (mils o caballeros), unidos a sus sefiores por lazos feudales. Contrariamente al punto de vista tradicional, en un princi- pio el vasallaje formal no estaba generalizado ni era uniforme entre la aristocracia, pero él uso difundido del término feudo en el siglo xi condujo a una precisién legal mayor en las relaciones, y finalmente consolidé la posicién del rey como seiior feudal. TS. Brown b 3 EL SUR DE ITALIA EN EL SIGLO XI En el afio 1000, Italia se encontraba dividida politicamente: Calabria y Apulia formaban parte del Imperio bizantino, que también controlaba nominalmente los ducados de Napoles, Amalfi y Gaeta; Sicilia estaba dominada por facciones musul- manas que competian entre ellas; y existian tres principados lombardos: Salemo, Benevento y Capua. Durante el siglo xi, caballeros franceses, en su mayoria proce dentes del ducado de Normandia, impusieron una unidad politica poco estable, ya que dichos normandos no constitufan una fuerza tinica y servian a nivel individual bajo las érdenes de cualquier lider que pudiese recompensarles. A lo largo de la fase inicial de su actividad, estos lideres provenian de los distintos poderes regionales establecidos y el unico territorio adquirido por los normandos fue Aversa, otorgado a Rainulfo en 1030. La invasién bizantina de Apulia (1040-1042) fue seguida de considerables adquisiciones territoriales y de la expansién a otras zonas bizantinas a To largo de las dos siguientes décadas. Durante este periodo, surgieron dos lideres normandos capaces de atraerse apoyos: Rorbert Guiscard y Richard, hijo de Rainul- fo de Aversa. Su victoria sobre un ejército combinado del papa y de Alemania en Civitate (1053) dejé paso libre a la expansin normanda por la peninsula. En 1058, Richard habia tomado Capua y Guiscard habia consolidado su adquisiciones en el sur, lo que llevé a que en 1059 el papa reconociese oficialmente ambas conquistas en Melfi. Esta donacién incluia la isla de Sicilia, donde se habian iniciado las cam- pafias normandas bajo Guiscard y su hermano, Roger, con la captura de Mesina (1061). Nos obstante, Guiscard retiré sus tropas para reforzar el control en Apulia, capturar Bari (1071) y presionar a favor de sus reivindicaciones sobre Salerno (1076). EL SUR DE ITALIA EN EL SIGLO XI “er de Peo 2 “estorioaténgmo, ‘ominalente cen Simone Prinpido ombud Palexpe (1072) Cindad mensions © Gatto (edadem 3 ‘Scoqu) 54 Las fuerzas de Roger, mas pequefias, ayudadas de forma ocasional por las de su hermano, capturaron Palermo (1072) y después aseguraron poco a poco el resto de Sicilia, culminando con la captura de Noto (1091). Hacia este mismo afio, la mayor parte del sur de Italia se encontraba bajo dominio normando, aunque atin no estu- viera unida bajo un sistema gubemnamental tinico. E. Johnson AL-ANDALUS: LA IBERIA MUSULMANA En el afio 711 las tropas musulmanas, compuestas mayoritariamente por bere- beres pero comandadas por drabes, invadieron el sur de Espatia y poco después de- rrotaron al rey visigodo don Rodrigo. En cinco afios conquistaron la mayor parte de la peninsula Ibérica y dirigieron frecuentes incursiones a Francia, cruzando los Pir neos, hasta que fueron derrotados en Poitiers (732). Las zonas musulmanas de Espa- fia y Portugal eran conocidas entre los arabes como Al-Andalus. Aunque los ejérci- tos musulmanes alcanzaron la costa norte de Espafia, los asentamientos alli fueron mis limitados. Hacia finales del siglo vm, los musulmanes ocuparon la zona de Portugal que se extendia al sur del Mondego y de Espafia al sur de la sierra de Gua darrama. Alli se formaron extensas zonas despobladas entre los asentamientos fron- terizos musulmanes de Talavera y Talamanca, y las areas cristianas situadas al norte del Duero. Al este de la peninsula, los musulmanes se asentaron en la cuenca del Ebro y a lo largo de los Pirineos hasta una altura de mil metros, donde los puestos de avanzada musulmanes y cristianos estaban separados por tan slo unos pocos kilémetros. Por lo general, los drabes se asentaban en ciudades mas grandes, como Zaragoza y Sevilla, y en valles fértiles, mientras los bereberes poblaban preferente mente las zonas més altas de la meseta Central. La capital musulmana se establecié en Cérdoba. A principios del siglo x1, el califato de Cérdoba se desintegré, dando lugar a un gran mimero de pequetios reinos o taifas. El sur estaba dominado por Sevilla, gober- nada por los abasidas (una familia de origen andalusi), y Granada, gobernada por los bereberes ziries, que absorbieron gradualmente a los reinos mas pequefios como Carmona y Cérdoba. El centro de la peninsula estaba dominado por Badajoz al este, Toledo en el centro y Valencia al este. En el valle del Ebro, el reino de Zara- goza, gobemnado por la dinastia hudi, surgié como poder predominante, La toma de Toledo por Alfonso VI de Castilla (1085) supuso un desastre para todo Al-Andalus; su enorme valor estratégico hizo que su caida llevase a la ocupa- cién cristiana de gran parte del centro peninsular. Bajo los almordvides (1086- hacia 1145) también se perdié Zaragoza. Sevilla, con sus faciles comunicaciones con el norte de Africa, reemplazé en la prictica a Cérdoba como capital de Al-Andalus, y Granada, situada sobre una fortaleza natural, crecié en importancia. La desintegra- cién continué a lo largo del siglo x1, formandose un nuevo ntimero de saifas. Todo esto acabaria con la invasién de los almohades bereberes desde el norte de Africa, aunque no fue hasta 1172 cuando se tomé Valencia a su gobernante local, Ibn Mardanish, y se incorporé al Imperio almohade. Hasta 1212 los almohades, con base en Marrakech y Sevilla, estabilizaron sus fronteras, pero tras la derrota en Las Navas de Tolosa, los musulmanes perdern las 55 AL-ANDALUS: LA IBERIA MUSUI ha ee ae AER Astana grandes ciudades musulmanas de Cordoba (en 1236), Sevilla (en 1248) y Valencia (en 1236). Entre 1250 y 1492, Al-Andalus se vio confinada al reino de Granada, que logré resistir en las montafias que se extendian entre Almeria y Algeciras. Bajo la dinastia nazari, este reino pudo sobrevivir a los repetidos ataques cristianos y la propia Granada, ahora la principal ciudad musulmana de toda la peninsula, se con- virtié en un importante centro comercial, muy frecuentado por mercaderes genove- ses. Los cristianos fueron poco a poco invadiendo sus fronteras y en 1492, cuando se produjo el ataque definitivo a Granada, la zona bajo control musulman habia retrocedido a los alrededores inmediatos de la ciudad. La cultura de la Espafia musulmana era primordialmente urbana. El monumen- to mas importante de la primera fase de la historia andalusi es la gran mezquita de Cérdoba. En el siglo x1, varias cortes de los saifas se convirticron en importantes centros culturales, siendo el palacio de la Aljaferia de Zaragoza uno de los testimo- nios de su riqueza y elegancia. La principal construccién del siglo xi es el minarete almohade conocido como la Giralda, actualmente campanario de la catedral de Sevilla. Los almohades también construyeron las torres albarranas de Sevilla (Torre del Oro) y de Alcalé de Guadaira. El tiltimo gran monumento de Al-Andalus es la ciudad-palacio de la Alhambra en Granada. H. Kennedy La RECONQUISTA ESPANOLA Y PORTUGUESA (Hasta 1140 APROXIMADAMENTE) La peninsula Ibérica, conquistada por los drabes en los aftos 711-715, estaba gobernada desde el 756 desde el emirato omeya independiente de Cérdoba. El control del emir sobre las distintas regiones varia segiin la época y no es de sorpren- der que la debilidad del gobierno central fuese acicate para el avance del enemigo cristiano, Estos enemigos se alzaron originalmente en Asturias (hacia 718), donde su lider don Pelayo derroté a los drabes en Covadonga (hacia 722) y fundé un reino inde- pendiente. Los descendientes de don Pelayo se anexionaron Cantabria y Galicia, y devastaron el drea comprendida entre la Cordillera Cantabrica y la Sierra de Guada- rama convirtiéndola en una tierra de nadie tras la cual podian protegerse de Jos ataques musulmanes y consolidar su poder. Estas gentes decian descender de los visigodos que habian gobernado desde Toledo antes del afio 711 y haber heredado de ellos la peninsula, por lo que se proponian liberar al pais, es decir, «reconquistarlo». Centros de resistencia similares al asturiano surgieron en Pamplona (740) y Ara- g6n, aunque poco se sabe de ellos. En el este, los carolingios expulsaron a los mu- sulmanes del Languedoc (751), tomaron Gerona (785) y Barcelona (801) y organiza- ron la Espaia franca como marca imperial bajo el mando del conde de Barcelona. Cuando el Imperio se desintegré, los descendientes se convirtieron en jefes heredi- tarios de la marca, denominada a la sazén Catalufia, pero no lograron llevar la frontera mas allé de Barcelona hasta que en el afio 1120 capturaron Tarragona. Mientras tanto, inspirados por el descubrimiento de la supuesta tumba del apés- tol Santiago en Compostela (hacia 810), los asturianos atacaron el emirato y sacaron partido de las guerras civiles para apropiarse de las llanuras del Duero, incluidas las 7 8s LA RECONQUISTA ESPANOLA Y PORTUGUESA {hasta 1140 aprox.) \ Noms sine rnan, : ‘ee i Redes © Mus te — camino Fm ee PE fo morons ciudades de Oporto (868), Zamora (893) y Le6n (856). El Duero pasé a ser la nueva frontera, protegida por fortalezas y pueblos habitados por caballeros campesinos y organizados a menudo en torno a grandes abadias y monasterios como los de Saha- gin, Cardefia y Silos. Esta fue la frontera vigente durante el siglo siguiente, pues ‘Abderraman III (912-961) salié victorioso de las guertas civiles con el titulo de califa (929) y un enorme poder; los reyes cristianos pasaron a ser sus tributarios y, mis adelante, victimas de continuos ataques encabezados por el dictador militar ‘Almanzor (976-1002). Después del 1031, sin embargo, el califato se vino abajo, de- jando unos treinta estados fraccionados, los reinos de taifas, que pronto pasaron a ser vasallos de los cristianos y a pagar tributos a los reyes de Leon y a los condes catalanes, Cuando en el aiio 1085 Alfonso VI conquisté Toledo, finalizé este periodo de equilibrio y traslucié que Leén tenia la fuerza y la base estratégica necesarias para conquistar toda la Espafia musulmana, siempre y cuando esta tiltima no recibiese ayuda del exterior. Los musulmanes de Ja peninsula pidieron desesperados ayuda a los dirigentes almoravides del noroeste de Africa, quienes, tras vencer a Alfonso en Sagrajas (1086), se anexionaron los reinos de taifas para convertirlos en meras pro- vincias de su propio Imperio bereber. A partir de entonces, los musulmanes de la peninsula, demasiado débiles para defenderse, confiaron en las dinastias bereberes de Marruecos para que los protegieran contra los reconquistadores cristianos, mien- tras se sometian irritados al gobierno «barbaro» africano. Los almoravides emprendieron una guerra santa para recuperar las tierras ocupa das por los cristianos. En esta empresa toparon con la resistencia de Rodrigo Diaz de Vivar, «El Cid», que tomé Valencia (1094-1099) y detuvo el avance musulman por la costa este, y con la de miles de cruzados franceses que descendieron para defender Aragon, Navarra y Catalufia, y ayudaron en la reconquista de Huesca (1096), Zaragoza (1118) y el resto del valle del Ebro. Como resultado, se formé un nuevo estado en el nordeste, Aragon-Cataluiia, que rivaliz6 con Leén e hizo que la Reconquista siguiera siendo un movimiento de fuerzas politicas divididas y, a veces, conflictivas, Sin embargo, el foco de atencién siguié siendo Toledo; a esa ciudad reservaron los almordvides los principales ataques en el periodo 1086-1139, y fue la resistencia de Toledo (junto con el alzamiento de los almohades en Marruecos) la que acabé finalmente con las energias y el entusiasmo de la guerra santa. Mientras tanto, los cristianos se habian hecho fuertes en la regidn situada entre el Duero y el Tajo, tanto en el aspecto demogrifico como en el espiritual (con la influencia del papado y una profunda europeizacién), militar y politico. Cuando en el afto 1140 ya estaban en condiciones de repeler cualquier avance, el Imperio almorivide em- pezaba a desintegrarse. D. Lomax 59 Gobierno, sociedad y economia RESIDENCIAS REALES CAROLINGIAS, Los reyes carolingios poseian muchos palacios, villas y fincas, pero solo residian en los més importantes de ellos. Es tarea imposible esbozar siquiera un mapa parcial de todas las propiedades agricolas de los reyes carolingios, porque sdlo se conserva informacién acerca de algunas de las granjas cedidas a las iglesias, la mayorla de cuyos registros, a su vez, se han perdido. Damos por supuesto que la mayor parte de fincas agricolas no estaban muy alejadas de los palacios residenciales, puesto que resultaba caro transportar los productos alimenticios. La excepcién eran los produc tos de lujo como el vino y es por ello posible que los vifiedos si estuviesen mas alejados de los palacios. Con el uso creciente de monedas para el pago de las rentas, la distancia dej6 de ser un problema. Los predios reales, sin embargo, eran mucho més que fuentes de ingresos o lu- gares donde pernoctar. Las grandes villas carolingias de Aquisgrin, Compiggne, Francfort, Herstal, Ingelheim, Nijmegen, Paderborn, Quierzy y Thionville eran cen- tros de gobierno propiamente dichos. En ellas se ratificaban cartas, se acogia a em bajadores, se reunian grandes asambleas e incluso sinodos eclesidsticos, y se promul- gaban leyes. Las fincas a lo largo del Rin y entre los rios Mosa y Mosela delimitan la patria de la familia carolingia. Las fincas situadas al este del Rin se visitaban como conse- cuencia de la actividad politica, por ejemplo, para planear campafias contra los sajones, Los reyes carolingios se trasladaban en escasas ocasiones al sur de Francia, donde no tenian propiedades personales, no sufrian amenazas politicas ni contaban con intereses importantes. Las propiedades que no se visitaban con frecuencia y se dejaban al cuidado de terceros acababan a menudo siendo usurpadas. La escasez de propiedades reales estaba intimamente ligada a una autoridad politica débil. La teoria de que el poder politico carolingio mengud a medida que se cedian masivamente propiedades se Aenomina disolucién del tesoro carolingio, pero no se sabe con certeza la cantidad de tierras que se perdieron en realidad. A medida que los palacios y las tiertas anexas envejecian, los reyes se inclinaban por otros nuevos; asi, 1os palacios favoritos de los merovingios, como el de Berny-Riviére, seguian siendo propiedad de los reyes caro- lingios, pero apenas los visitaban. Los palacios preferidos de Carlomagno y de su hijo, Aquisgran e Ingelheim, fueron reconstruidos. R. Samson (CECAS CAROLINGIAS Y OTONIANAS Aunque el penique de plata siguié siendo el principal valor a lo largo de los si glos xy x, finales del siglo 1x se produjeron cambios significativos en la acufiacién Gue, hasta ese momento, habian reglamentado cuidadosamente los gobernantes Carolingios. Los tesoros muestran que Carlomagno, Luis el Piadoso y Carlos el Cal- Vo introdujeron nuevos tipos de moneda y retiraron las antiguas ‘de circulacién, Bajo Carlomagno y Luis el Piadoso las monedas circularon con rapidez a través de todo el Imperio. Tras la division imperial (843), los tesoros muestran el desarrollo de patrones de circulacién regionales, que continuaron a lo largo del siglo x. El Rin era la frontera practica del uso de cecas y monedas. Las principales cecas carolingias incluyen Dorestad (hasta aproximadamente el 850), Mainz, Melle, Orleans, Quen- tovic, Paris y las cecas italianas de Milan y Pavia. El ntimero de cecas varié de mane- ta importante, de aproximadamente cuarenta y cinco bajo Luis el Piadoso a cerca de noventa durante la acufiacién Gratia Dei Rex de Carlos el Calvo. En el siglo x, acuiar moneda dejé de ser un privilegio exclusivo de la monar guia, Junto ala acuiacién teal, los condes, obispos y abades de los antiguos reinos Garolingios iniciaron las llamadas acufiaciones «feudales», En un primer momento, la mayor parte de estas monedas mantuvieron el nombre del rey y los disefios tipi cos carolingios como el monograma «Carolus. En la década del 930, algunos con- des, incluyendo a Guillermo Larga-Espada, conde de Rouen (927-943), comenzaron 4 acuiar monedas con su propio nombre y a finales del siglo x existian en Francia BI menos cincuenta cecas reales y «feudales» que acuftaban monedas distintas. Este siglo también vio una expansién geogrifica de las acufaciones, a medida que las 62 CECAS CAROLINGIAS Y OTONIANAS (8 Ceca de siglo © Cece on sios yx © Ceca det siglo x ‘rade proucis de peniues OxbAdelaide Y (Goatees spines dl igo) No toda las es atan moneda de fora continu Su podaclonvaribeconidenblemene 0 git See me kate Babe ‘ ont ison © OMe «LO Worbs 2 Vea ere ext eens 2 sigs _OFreing eis ‘Augsburg —— ' Constance sv ole estan © chur @ Anglems @Burdeos Lyd Vienne Miia J CH ened + kh oat id © Toulouse bs arcelona monedas comenzaron a fluir en cantidades importantes a través de Alemania. A la muerte de Otén III (1002) existian cerca de setenta cecas (reales, eclesiasticas y lai- cas) en Alemania. La emisién de la moneda real Otén-Adelaida, acuitada cerca de las recientemente descubiertas minas de plata del macizo montafoso del Harz, fue una de las mayores. El mapa ofrece una seleccién de cecas del periodo, mostrando la extensin que alcanzé la acufiacién. E. Screen LAS PROPIEDADES SENORIALES EN EL SIGLO IX Laalta nobleza dominaba la escena politica y social del mundo carolingio. Aun- que la adquisicién de oficios de manos del rey era crucial para cualquier carrera aristocratica importante, ese poder derivaba en igual medida del control de la tierra. La tierra no constituia tinicamente un recurso econémico, también otorgaba poder sobre las gentes (las familias bajo un régimen de servidumbre o semiservidumbre, 63 | Las PROPIEDADES SENORIALES EN EL SIGLO IX: ‘tay Aleman | EL TESTAMENTO DE EVERARDO DE FRIULY GISELA = | "888° (ics teimphin io 260-360-460 aoe ye ie REINO ne 18; Haman Mr CSS, FRANCO, yup: Ballas ANS ORIENTAL } a Rete 1D monn en Sista, ret REINO FRANCO 3 OCCIDENTAL atadas a propiedades territoriales individuales) y desempefiaba un importante papel ‘la hora de construir un estatus y una identidad familiar. El estrato mas alto de la nobleza a menudo se ha llamado «aristocracia imperial» y constituia un grupo que se distinguia por su habilidad a la hora de conservar su influencia politica a través de las generaciones. Estas familias mantuvieron el control de amplias propiedades dispersas, incluso tras la divisién imperial (843), tal como queda reflejado en las tierras que se describen en el testamento del conde Everardo de Friul y su esposa Gisela (863-864). Everardo fue el descendiente de una importante familia nobiliaria que habia ascendido lo suficiente como para casarse con Gisela, una hija del empe- rador Luis el Piadoso (814-840). Ademds de su tesoro, libros y demas bienes mue- bles, dividieron sus tierras entre siete de sus ocho hijos (la octava era monja). Pese a Jos problemas de identificacién (algunas tierras carecian de una denominaci6n espe- cifica y cl emplazamiento de otras fue tema de debate), la extensién ¢ importancia de sus estados queda fuera de toda duda. El testamento muestra una detallada vision de la estructura y estrategia familiar. El primogénito, Umroch, recibié una parte desproporcionadamente grande y concentrada, incluyendo todos los territorios fa miliares de Friul, También especificaba que los otros tres hermanos debian recibir porciones de tierra exactamente iguales, una medida que ayuda a explicar la natura- leza fragmentaria de sus estados. Las hijas también heredaron parte de las tierras, pero (pese a la certeza de que Ingeltrud era de hecho la mayor de todos los hijos) en Cantidad menor y en bloques mas dispersos. El monasterio de Cysoing, que fue le- gado al tercer hijo, Adelardo, era muy importante para la identidad familiar (se re- 64 LAS PROPIEDADES : ot SENORIALES EN EL 22) ‘SIGLO IX: FLANDES ° MARDELNORTE 7-9 % Ox Traci pomcios~pogetes deanafa peu a medano sinbolos andes = unde propietades © Peneneintea Pete, ante Su Amand o 7m S.Be0 Mh Catal de Colonia A odbes Fails de vedo de Hy Gila fo Fuente: J. Smith, Europe Afer Rome: A Cultural History (OUP, 2005). Con licencia de Oxford University Press. 65 wie fieren a él como «nuestra iglesia») y probablemente también desempefiase un papel ala hora de coordinar la gestion de las tierras familiares en el norte de Francia. Su presencia debid verse reforzada por el control de Rodolfo de las abadias no familia res de Saint Vaast y Saint Bertin. Pero, aunque este dispersisimo patrimonio pueda parecer impresionante, no hay que olvidar que la gesti6n cotidiana de estos estados se llevaba a cabo en un contexto muy local. El segundo mapa muestra la zona de Flandes que rodea Cysoing y destaca lo compleja y competitiva que resultaba la administracién de territorios en una zona como ésta, tan variada agricolamente. La aristocracia imperial estaba enraizada en esta clase de paisajes regionales y era sobre este tipo de escenario local en el que actuaba el poder politico. S. MacLean BURGOS ¥ CASAS DE MONEDA EN LAS POSTRIMERIAS DE LA INGLATERRA ANGLOSAJONA La actividad de acufiar monedas constituye una de las fuentes principales de informacién acerca de la administracién y organizacién de Inglaterra en las postri- merias del periodo anglosajén. Mantener el derecho de acufiacién era un factor muy importante de prestigio real, Estos derechos eran exclusivamente reales y las falsificaciones se castigaban duramente. Entre los afios 1125 y 1150, Athelstan de- creté que cada burgo (bur) debia tener una sola casa de moneda y traté de reducir el mimero de acufiadores. Una gran reforma en este terreno fue la emprendida en el aio 973 por Edgar, que ordend que 93 procedente de un monasterio italiano acompafiado del afticano Adriano para tomar posesin del obispado de Canterbury. Funds una escuela en Canterbury y Ia surti6 de textos griegos. Entre los estudiantes destacé el erudito Aldhelm, que fundé una escuela propia en Malmesbury. Bonifacio, futuro apéstol de Alemania, compuso su ‘Ars grammatica en una escuela de Nursling, mientras que en Nortumbria, del obis- pado y de la escuela de Lindisfarne, salieron una vida anénima de su famoso obispo fan Cutberto, y una serie de manuscritos muy ricos, entre los que destacan los Evan- gelios de Lindisfarne. Beda también conocia la geografia de Tierra Santa como resultado de los viajes del obispo franco Arculfo, narrados por el noveno abad de Iona, Adomman. Este liltimo visito Nortumbria y gracias a él Beda pudo escribir De Locis Sanctis, Los dra- bes enn una amenaza en el mundo de Beda, que cuenta como invadieron Sicilia y cayeron derrotados ante Carlos Martel en Poitiers (732). S. Coates EL CULTO A SAN CUTBERTO. San Cutberto fue un monje, obispo y eremita de Lindisfarne, iglesia fundada en el ato 630 por el rey Osvaldo de Northumbria y el monje de la isla de Iona, ‘Aidan. Tras la muerte de Cutberto (687), Lindisfarne fue cobrando una mayor importancia gracias al florecimiento de su culto. Es mas, fue dicho culto el que se convirtid en el foco fisico de la iglesia después de que la comunidad eclesiastica se viese obligada a abandonar Lindisfame. A finales del siglo vin, la comunidad se fue expandiendo entre las costas oriental y occidental, y desde las montafias Tees hasta el Forth, consolidando su independencia frente a las incursiones escan- dinavas y las luchas de poder anglosajonas. Finalmente, se asent6 primero en Chester-le-Street (hacia 883-995) y después en Durham (995). El culto a san Cut- berto fue primordial para que la iglesia pudiera atraerse el patrocinio de varios reyes y nobles, incluyendo a miembros de la dinastia de Sajonia occidental, Cnut ¥ il rey normando Guillermo I. Sin embargo, la iglesia también fue la base de un apoyo popular masivo, lo que queda patente en las dos colecciones del siglo x1t sobre milagros. El mapa, basado en la rica evidencia escrita que rodea al culto, nuestra estas extensas redes, con los viajes de los peregrinos de san Cutberto con su cuerpo desde Lindisfarne hasta posiblemente Norham, Whithom, siguiendo tn direecién sur hacia Crayke, o al norte hacia Chester-le Street, para finalmente trasladarse hasta Durham. Estas peregrinaciones aparecen documentadas en la ‘Historia de sancto Cuthberto de los siglos x-x1 y en el Libellus de la iglesia de Dur ham, obra de principios del siglo xu de Simeén de Durham. El mapa también muestra la diseminacién del culto a san Cutberto a finales del siglo xit a través de fas iglesias cutbertinas, sus milagros y peregrinaciones segiin la coleccién de mila gros de Reginaldo de Durham. El culto a san Cutberto es un magnifico ejemplo fe la influencia que el culto a un santo puede tener sobre una zona geogrifica- mente amplia, en este caso sobre un territorio que cruza la tedrica frontera politi ca entre Inglaterra y Escocia. S. Crumplin 94 T EL CULTO A SAN CUTBERTO Lagarde los eign (© Procedenca de os les f Seder deculto# Cather Ruts de los pereinos 1 Over lgremecondos ENTRADA DE RELIQUIAS EN SAJONIA Entre los aiios 772 y 804, Carlomagno sometié a los sajones paganos tras una larga serie de campaiias sangrientas, Un corolario natural de la conquista fue el programa de actividad misionera y la creacién de una jerarquia eclesistica. El cora- z6n del cristianismo, sin embargo, no estaba compuesto por estructuras eclesidsticas formales, sino mas bien por el culto a los santos y a sus huesos con poderes milagro- sos. Para la conversién de los sajones fue necesario importar reliquias 0 huesos sa- grados de lugares donde existian en abundancia, como por ejemplo las iglesias del norte de Francia y, especialmente, de Roma. Nuevos monasterios como Corvey y sedes de reciente creacién como Hildesheim posefan tales reliquias como foco de la devocién local y fuente de poder sobrenatural, «Es facil desviar a las masas de sus 95 wee DE RELIQUIAS | SEN SAJONIA ae ane Pass, pa : ENTRADA Se a 4 oo + feos | Oy + Wonka supersticiones si se trae aqui el cuerpo de algiin santo», comentaba un obispo sajon de la época. En el afio 851, el noble saj6n Waltbraht Ilev6 al monasterio de Wildes- hausen desde Roma los huesos de san Alejandro. La conversion habia, sin duda, echado raices, pues Waltbraht era nieto de Widukind, héroe de la oposicién sajona contra Carlomagno. R. Bartlett Ex RENACIMIENTO CAROLINGIO «Renacimiento carolingio» es el término convencional con el que se ha definido auna serie de reformas y de actividades culturales promovidas por los reyes carolin: gios desde mediados del siglo vir hasta finales del siglo 0x. Las raices de este fendme- ho descansan en la nocién del deber real de «educar» a su pueblo que adoptaron los gobernantes del occidente postromano: «aquel que no educa, no gobiema», como Gecia Isidoro de Sevilla en sus Etimologias en el siglo vu. Este impulso de correccion experimenté una nueva intensidad bajo el patronato de los gobernantes francos Pi- pino (751-768), Carlomagno (768-814) y Luis el Piadoso (814-840). Los objetivos de Estos monarcas se reunieron en grandes compendios legislativos como la Admonitio Generalis del aio 789, cuyo tema principal es la obliteracién del pecado a través de la correccién de la fe y de la prictica religiosa. La reforma no quedaba restringida a la organizacién de la vida monastica y a la pureza del cleto: se creia que la prosecu- cin de la paz, la justicia y la perfecta fe permearia todas las instituciones del reino y transformaria la sociedad al completo. El éxito més llamativo de esta campafia de estandarizacion fue la produccién de textos (sobre todo en latin): contamos con mas de 7.000 manuscritos del siglo 1x, comparados con los 1.800 de los ocho siglos 96 EL RENACIMIENTO CAROLINGIO = rte ance 1 8 Abadi 1 Sedes episcoples © Oro ages MAR DEL NORTE MAR MEDITERRANEO © anteriores juntos. Los catilogos del siglo 1x confirman que muchos centros monds ticos adquirieron rapidamente extensas bibliotecas: en Saint Gall y Reichenau hay inventariados cerca de 400 manuscritos, y en Saint Riquier unos 250. Naturalmente, muchos de estos textos eran religiosos. Biblias, derecho canénico, sacramentales (misales) y otras obras cristianas reconocidas se producian en grandes cantidades en sariptoria como los de Corbie, Saint Amand, Orleans, Metz y Tours. No obstante, la literatura antigua (pagana) constituia una minoria muy significativa: la primera co- pia de casi todos los grandes autores clisicos es carolingia. Los catélogos de las bi- biiotecas también muestran un fuerte interés por la escritura y copia de historias (contemporaneas y antiguas), legislacién real, textos educativos y una amplia gama de diversos géneros. La educacién formal desempefié un importante papel aunque sus beneficios quedasen restringidos a la élite. Es dificil precisar la localizacién fisica de las escuelas carolingias, aunque existieron maestros célebres en las iglesias de Fulda, Tours, Saint Gall, Auxerre, Lieja, Metz, Laon, Salzburgo y Reims. Las principales reas de la netivided intelectual se corresponden con el coraz6n de la dinastia reinante: principal mente el norte de la Galia entre los rios Loira y Mosa, ademas del Rhineland y la zona del lago Constanza. Los miembros del circulo cortesano de Carlomagno fueron nom: brados cabecillas de iglesias importantes de esas zonas. Los impulsos més importantes del Renacimiento carolingio fueron asumidos por las sucesivas generaciones de estu diosos que trabajaban al margen de la corte pero que se mantenjan vivos mediante un sntercambio constante de correspondencia y préstamo de libros. En consecuencia, su pensamiento siguié influyendo en gobemantes, lideres de la iglesia y demas patrones Ge ensefianza durante genetaciones, incluso tras la division del Imperio (843) y su co- lapso (887-888). Estas tltimas fases del desarrollo también ayudaron a diversficar la naturaleza del proyecto carolingio: el final del siglo 1 fue testigo de la evolucién de las Titeraturas vernéculas francesa y alemana, mientras la cultura politica carolingia tuvo tuna profunda influencia en la Inglaterra del siglo x S. MacLean LA CORRESPONDENCIA DE LUPUS DE FERRIERES Lupus, monje y posteriormente abad de Ferriéres, fue uno de los personajes més destacados que produjo el Renacimiento carolingio. Nacido en la Galia central (ha cia 805) de padres aristécratas, parece haber sido destinado desde nifto a la carrera éclesidstica. Tras entrar en la vida monastica, fue enviado a estudiar a Fulda, para regresar posteriormente a Ferrigres (836), donde trabajo como estudiante y profesor antes de ser nombrado abad (840) en recompensa por su apoyo a Carlos el Calvo durante las guerras civiles carolingias. Falleceré en el 862. La reputacion adquirida actualmente por Lupus se debe menos a su obra intelectual (que incluye comenta: Hos a la Biblia, cédigos legales y debates teoldgicos) que a la conservacién de sus Cerca de 130 cartas, Esta coleccidn, una de las mas significativas del periodo, refleja dda a dia las preocupaciones de un abad y estudioso carolingio, entre las que se in- luyen la defensa de las propiedades y privilegios de la abadia —no menos de 13 cartas Ge mediados de la década del 840 se escribieron para recuperar la celda o cella que guardaba los restos de san Josse y que se habia perdido durante las guerras civiles {a correspondencia también abre una ventana hacia el constante intercambio de 98 LA CORRESPONDENCIA DE LUPUS DE FERRIERES @ Sens Arzbiepo Wenil, Absd Odo y Conde Hugo) ML FERRIERES + Hensel (Abad Bus) 2 Seligensad Einar) 3 Noyon (Obispo immo) 4 Maine (Aun, un monie) 5 Tier(Abad Waldo) @ Se Denis Abad tas) 7 Orleans (Obispo Jos) & rm bas Manowar, il y Ansa) Aachen (Emperador Lota) @ Comptgne fey Cato Calvo) Poitiers (Obispo Ebroin) 42 Lyon (Arzbiso Amul) {9 Fulda (Abad Hea y Hato, un mone) 4 Commer (Abad Odaco) 48. St Quemin Abad Hugo) 18 usin (Abad Unsardo) 17 Troyes (Obopor Prodencio y Foi) Reims (Arobispo Hinemat) SE SKIRBIVTREWRA Corbi Abas Rater, Odo y Ratan) 2 Scanao mis (tis (Gotshal, ut mone) Bacanasomis Tour (Arcbinpos Una Herd) Ln (Obispo Pauls) Si Amand oie) Betta (Nominee, Duque delos Breton’) ese Rey Act Fis aha) ‘or (Obispo Guigmand yaad Alsi) St Mari, Tours (Abad iin) Ps (Obpos Ercan y Aeneas, yl) ‘srr (Obispo Herold mone eS Geman) Roma Papas Benedict lly Nias Vine (Conde Gero) Besngon (Obispo Arde) Besa (Obispo Ovo) Bourges (Obiapo Wald) 99 libros e ideas que constitufan el corazén de la vida cultural carolingia, Pero, por gneima de todo, el cuidado de Lupus en cultivar un amplio circulo de amigos y coetactos influyentes demuestra la importancia de la creacin de redes personales a Ie hora de mantener una vida politica e intelectual, sobre todo para figuras que cons- trayeron sus carreras al margen del patrocinio real. Que una parte de su correspon encis mis regular fuese tanto con sus parientes (tres obispos de Auxerre, posible: sence elarzabispo Wenilo de Sens) o compafieros de sus dias de estudiante en Fulda (Mareward y Eigil de Priim, posiblemente Luis de Saint Denis) muestra la importan- cers la familia y los monasterios como puntos nodales en la construccién de tales stilec El mapa efleja la extensa naturaleza del circulo social de Lupus, ilustrando de weet odo la naturaleza dindmica de la comunicacién y el aprendizaje entre la élite SItomedieval. Sin embargo, puede resultar slo una instantanea: el emplazamiento geogidfico de algunos receptores (sobre todo gobernantes) es algo artificial, ya due Eiipus escribié algunas de estas cartas en nombre de otros y ademas el mapa no in cluye aquellas cartas cuyos receptores no han podido ser identficados con certeza S. MacLean (CENTROS DE LA REFORMA EN LOS SIGLOS X Y XI Cuando en el afio 910 el abad Bemo y el duque Guillermo de Aquitania fundaron la abadia de Cluny en Borgofia dieron el primer paso en la creacién de la congregacion de Cluny. Cluny se puso bajo la proteccion directa del papado y, con el tempos paso 2 So cabera de varios centenares de monasterios basados en la Regla benedictina y sus propias «costumbres» 0 usos adicionales. Oura congregacién importante, también cor Base benedictina pero con un énfasis diferente al de Cluny, fue la fundada en el aio 933 oat areforma de Gorze. Brogne impuso en varios monasterio flamencos la regla be: nedictina. En Inglaterra, por su parte, entre los afios 940 y 980, Dunstan, Ethelwood y Oswaldo, con ef apoyo de los reyes de Wessex, iniciaron una reforma en Abingdon ¥ Glastonbury, bajo Ia influencia de lo que ocurria en la Europa continental (Fleury, Gante, Cluny y Gorze), que culminé con la composicion de los Regularis Concordia, ‘A principios del siglo x1, Romualdo de Ravena se erigid en padre de una vida eremitica organizada; tras vivir como eremita en la regidn de Venecia y viajar al cretno benedictino de Cuxa en los Pirineos, regres6 al nordeste de Italia, donde fando monasterios y ermitas. El mas famoso fue el de Camaldoli, donde se combi haba una especie de lava para eremitas y un cenobium que servia de amortiguador rane los eremitas y el mundo. Una organizacién similar era la de Fonte Avellana, Eneabezada por el reformadot Pedro Damiin. Hacia el aiio 1039, Juan Gualbert fand® la casa, y posteriormente congregacién, de Vallombrosa, que seguia estricta: mente [a regla benedictina y estaba agrupada segin un patron federal. La fundacion TST Grande Chartreuse por iniciativa de Bruno de Reims (1084) marcé el inicio de tina orden que, a principios del siglo Xi, tenia caractersticas eremiticas y cenobiti- tas: los monjes llevaban una vida austera de contemplacién y pasaban la mayor parte del tiempo en amplias celdas individuales distribuidas alrededor de un claus. pe La idea de una vida en comtin para los canonigos, hasta ahora predominante en dl Imperio, recibié un nuevo impulso en Francia e Italia con la fundacién de las muy influyentes comunidades de San Ruf y San Frediano. M. Dunn 100 7 T CENTROS DE LA REFORMA EN LOS SIGLOS X Y XI emda h 930 © Cerin monssion 1 © coninir reees ae = “ a. ej La Paz De Dios La Paz de Dios ¢s el término dado por los historiadores modernos a una serie de concilios episcopales celebrados en y alrededor de Francia occidental a finales del siglo x en los que se intenté regular el grado de violencia infligido por la aristocracia sobre la poblacién local. Se alenté a los guerreros a realizar el juramento de no da- fiar a ciertas personas ni cosas, como a las iglesias, los indefensos (mujeres, nifios, peregrinos, clérigos desarmados) o la capacidad productiva (vifiedos, ganado y cam” pesinos de otros sefiores). Los infractores ¢ incluso aquellos que simplemente recha- zasen hacer el juramento, podian ser amenazados con la excomuni6n. Hacia la dé- cada de 1030, a dicha Paz se unié lo que los contemporaneos llamaron la Tregua de Dios, segtin la cual toda violencia que no se cometiera como parte de una orden real o episcopal, o fuese practicada en territorio propio, era considerada anatema duran- te ciertos periodos del aiio. Hasta hace poco, la Paz de Dios se ha venido interpretando como un intento de reforma de la Iglesia para controlar que una parte de la aristocracia cayese en la anarquia como consecuencia de la caida del estado carolingio, mientras la Tregua se consideraba un proceso mas secular, Pero recientes trabajos han sacado a la luz laexistencia desde el principio de una cooperacién entre la aristocracia eclesidstica y seglar —como el duque de Aquitania—, y que por ello la Paz de Dios podria considerarse como una prolongacién, y no una sustitucién, de la tradicién caro- lingia. ‘Algunas fuentes describen la presentacién de reliquias en el lugar de encuentro, asi como a la muchedumbre agolpindose para ser testigo de los milagros y procla mar su apoyo a dicha Paz. También se ha discutido que constituyese una evidencia 101 LA PAZ DE DIOS ‘taraobispaos 4. Concilos sobre a Paz de Dios Amies Care 1033/4 Compigene 1023. T Rim ‘VerdunsurleDos wise ey Anse 998, 1025 Lys 994,108, 1029 Vienne 4 hs pincipios de siglo 0 a Princpis dl si Burdeos fille Coler 980? del entusiasmo escatoldgico que estallé al cumplirse los mil afios del nacimiento de Cristo y los 1033 afios de su crucifixién. Sin embargo, la descripcién de la exhibi cidn de reliquias y de muestras de aprobacién masiva no se corresponde tnicamen- te con estos consejos de paz y las referencias explicitas a sentimientos milenaristas son escasas, En realidad, las fuentes son muy dispersas y no se podra ofrecer una evaluacién satisfactoria sobre la Paz de Dios hasta que se realice una mejor contex- tualizacién de ellas. T. Riches 102 ICONOCLASIA ¥ HEREJIAS DUALISTAS EN EL IMPERIO BIZANTINO (SIGLOS VIIF-XIi) Analizandolo en retrospectiva, los dos desafios més importantes a los que tuvo que enfrentarse la Iglesia ortodoxa fueron la iconoclasia y el dualismo. El dualismo rechazé la estructura de la ortodoxia mientras la iconoclasia tenia que ver menos con las imagenes per se que con el propio control imperial de la Iglesia, ya que, en ultima instancia, el triunfo de las imagenes garantizaba una mayor libertad a la Tgle- sia, Esto hizo que se presentase como una victoria de la tradiciOn, aunque se traté mis de una renovacién radical de la vida de la Iglesia, en la que los monjes desem- pefiaban el papel dirigente. La controversia iconoclasta comenzé tras a exitosa de fensa que hizo Leon IIT de Constantinopla frente a los arabes (717-718). Para restau- rar la autoridad imperial, Le6n restringié la veneracién descontrolada —y en docasiones la adoracién— de las imagenes. Se trataba de una medida moderada y conservadora que contaba con el apoyo general y cuya oposicién vino de las zonas limitrofes del Imperio. El papa protest, al igual que hizo Juan Damasceno desde el monasterio de San Sabba, situado a las afueras de Jerusalén, quien hizo una defensa teologica efectiva de la veneracion de las imagenes que conducirfa a que se dudase retrospectivamente de las acciones de Leén III, Para rebatirlo, el hijo y heredero de Leén, Constantino V (741-775), convocd un concilio de la Iglesia en el palacio de Hiereia (754), que enunciaria la teologia «iconoclasta», con la famosa afirmacion ICONOCLASIA Y HEREJIAS DUALISTAS EN EL IMPERIO BIZANTINO, SIGLOS VIII-XIl MAR NEGRO | 2 Fipspalis Bupa "Se 2Melinguia Trebivonda hig OPSIKION Tephrike ANATOLIKON KIBYRRAIOTAL Frontera sproximad Bjo Len (717741) Damasce| Romana Iria bogomila ersslen 103 de que la veneracién de imagenes era doblemente herética porque o bien confundia ee no lo divino de Cristo a la manera de los monofisitas, © bien lo separaba oonvera de los nestorianos. Al contrario que su padre, Constantino recurtié a de reaetin total de los iconos y persiguio a aquellos que se opusieron 3 ello Srincipalmente monjes y monjas. Su actuacién revela la profundidad del carifio popular hacia las imagenes que, pese ala implacable oposicion pos Pare del ejér Cito, su nuera, la emperatriz Irene (780-802), se encargaria de explotar para restau rar el culto a las imagenes en el segundo concilio de Nicea (787). Los defensores de Ins imagenes fomaron entonces el gobierno de la Iglesia ortodoxa, sustituyendo a los patriarcas, obispos y abades. Mantuvieron una posicién fuerte hasta que en el 10s Pa) un golpe militar llevé al poder a un régimen iconoclasta cada vey nies wepresivo. Esa stuacion duré hasta el 843, cuando la viuda de’ tiltimo emperador se prestTgata se rindi a la presion de la corte y la administraci6n para resaurat las iendgenes, Salvo el estamento militar, la iconoclasia no recibi6 cas ningun apoyo popular. Paradgjicamente, el dualismo si distrutd esporidicamente del apoyo popular. La Lan ndieval del dualismo comienza propiamente a principios del siglo \¥t an los paulicianos, que se establecieron en la frontera oriental de Bizancio, colo- Cando su capital en Tephrike. El apoyo tacito de Leén IIT sugiere qué fueron en tin principio iconoclastas radicales cuyo rechazo a las imagenes materiales fomen- aoe vsion dualista, que consideraba lo material malvado, en contraste Fon el 1 ip eapiritual. El dualismo habia representado desde el principio de fa Iglesia mundo ¢spititura que habia surgido de forma esponténea como respuesta a! Pro we co ienal al que el Cristianismo no habia podido dar una solucién adecuy day ademis respondia al deseo ce una participacién Iaica mas directa 9 la vida feligiosa, desafiando con ello el orden jerarquico de la sociedad. Es posible que los paulicianos desempenasen una especie de papel de coordinadores Sus actividades panicles se volvieron mas importantes a partir del 878, cuando ¢ emperador Pasi destruyé su base de Tephrike y deport a un gran niimero de sus mer bros a y Filipépolis, en la frontera con Bulgaria, donde enseguida aparecieron brs Hider de dualistas. Conocidos como bogomilos (amados de Dios) “un ‘Eumino aplicado a las comunidades dualistas bizantinas—, sus miembros se autOF 1%" aenna at los «puros (katharoi) de espiritur. A principios del siglo xi se organiaa, cron en cinco igiesias independientes —Rumania, Bulgaria, Dalmacia, Druguntiay Melenguia—- y tomaron como modelo las siete iglesias de Asia, recalcando su aera on con la Iglesia primitiva. La Iglesia de Druguntia establecio lazos con grupos dualistas del norte de Italia y del sur de Francia, cuya expansion durante el Siglo xu sin duda se debi en parte al trabajo de misioneros Hegados del Imperio bizantino. ‘M. Angold Misiones BIZANTINAS ENTRE LOS ESLAVOS El origen de estas misiones esta intimamente ligado a los hermanos Constant no y Metodio, «apéstoles de los eslavos», cuya primera mision conjunts data del no gO. cuando fueron enviados a unirse a los cizaros,aliados esteparios de Bizarr 104 ¥ 6 @ y MISIONES BIZANTINAS ENTRE LOS ESLAVOS Enancos cio. Esta expedicién, aunque primordialmente politica, les valié gran experiencia en el campo de las misiones, pues trataron de evangelizar a los cazaros, que tendian a convertirse al judaismo. El éxito de los hermanos fue limitado, pero fueron elegidos de nuevo cuando en el afio 862 el jefe de los moravos pidi6 a Bizancio el envio de misioneros para contrarrestar la labor de los sacerdotes francos que trabajaban bajo las érdenes de Passau y Salzburgo. Constantino y Metodio llegaron procedentes de Tesalénica con la gran ventaja de conocer Ia lengua eslava y su primera labor fue traducir a dicho idioma la liturgia y una parte de los evangelios. Esta iniciativa des- agradé al clero franco, que insistia en que no podia aumentarse el ntimero de idio- mas sagrados, pero Constantino y Metodio viajaron a Roma para exponer sus ideas y ganarse el apoyo del papa. Tras la muerte de Constantino (869), Metodio fue en- viado a Panonia y a la sede de Sirmio. Los resultados inmediatos de su obra fueron poco prometedores, pues tuvo que huchar contra la hostilidad franca, y la invasion hungara (895) dio practicamente al traste con todos sus esfuerzos entre los moravos, ‘Tras su muerte (885), lo que quedaba de su misién fue acogido por el dirigente bii- garo Boris, descontento con la influencia del clero griego desde la conversion forza- da en el afio 865 como consecuencia de la invasion bizantina. El recurso al papado fracas6, pero con ayuda de los seguidores de Metodio, Clemente y Naum, la Iglesia builgara se convirti6 en el centro principal del cristianismo eslavonico, Muchos de sus logros pasaron a los rusos tras el bautizo en Cherson (989) de Vladimir, principe de Kiev. El éxito de las misiones bizantinas entre los eslavos se debié en gran medi- da al uso de su propio idioma y permitié que el cristianismo se desarrollase indepen- diente de Bizancio. M. Angold 105 LA AUTORIDAD PONTIFICIA Y EL CISMA DE ORIENTE Hasta el siglo 1%, a Iglesia de Constantinopla estuvo dispuesta a aceptar que la Iglesia de Roma era el drbitro supremo en asuntos de ortodoxia. Ambas se encontry ton unidas en una obediencia comin al credo de Calcedonia (451), que seguia la afirmacién romana de que Cristo tenia dos naturalezas, «distintas pero indivisibles». Desde el siglo v hasta el vin, Constantinopla rompié con Roma una y otra vez, para acaba finalmente volviendo al redil. Pero en el siglo 1X la inclusién del fliogue en el redo por parte de Roma fue un asunto que Constantinopla ya no quiso pasar per sito al subtayar las desavenencias fundamentales que existian sobre la ensefianza de Ia Trinidad. Mientras Constantinopla permanecié leal a la nocién de que el Espiritu Santo procedia del Padre tnicamente, Roma defendié ahora una doble procedencia del Padre y del Hijo (flioque). Esto venia a sugerit, entre otras cosas, que el papa es- faba dando por hecho su propia autoridad para alterar el credo establecido por un Concilio general de la Iglesia, alertando a Constantinopla sobre las demandas de primacia papal, puesto que no se trataba tinicamente de una cuestiOn de precederr ctino de autoridad juridica. Estas diferencias explican el choque que se produjo fen 1054 entre el patriarca bizantino, Miguel Keroularios (1043-1058), y el legado papal, Humberto, cardenal de Candida Silva. A lo largo de ls sighos siguientes, as Aiee partes hicieron esfuerzos sinceros para resolver dichas diferencias, que tan s6lo Sinvieron para revelar lo apartadas que estaban ambas iglesias. La conquista de Cons: tantinopla por los cruzados (1204) no hizo més que empeorar la situacién. Los bi vaintines la condenaron acusindola de tener una motivacion religiosa, lo que no era Gerto, pero el apoyo papal para el establecimiento de la Iglesia Latina de Constan- finopla confirmo sus peores temores. Pese a la recuperacion de Constantinopla LA AUTORIDAD PONTIFICIA c » YeL DE ORIENTE ely 274 Femara M86 Constantinople thane tee | Pavia t ‘Alejandria, yin 1274 Conti de pei A 8 c > 106 (1261), Bizancio cada vez dependié mas de la ayuda de Occidente, cuyo precio fue el reconocimiento de la autoridad papal. Los bizantinos pusieron sus esperanzas en un concilio general de la Iglesia, pero los acuerdos a los que se llegé en la reunion de las iglesias en el segundo concilio de Lyén (1274) siguieron los términos dictados por el papado y enseguida fueron rechazados por los bizantinos. ‘A mediados del siglo xw, la situacién del Imperio bizantino era tan precaria que en 1369 Juan V Paledlogo (1354-1391) viajé a Roma para presentar una peticién al papa personalmente, esperando obtener una ayuda que nunca llegaria. Su hijo, Manuel II Palelogo (1391-1425), también pidid ayuda a Occidente, aunque pudo evitar la humillacion sufrida por su padre gracias a la derrota infligida a los otoma- nos en 1402. Previno a su hijo, Juan VIII (1425-1448), contra la reunion de las igle- sias, consejo que ignoraria posteriormente al confiar en que podria aprovecharse de las diferencias entre el papado y el movimiento conciliar. En 1438, Juan asistié a un concilio en Ferrara (que luego se trasladaria a Florencia), en el que se entablaria un debate abierto sobre las grandes diferencias. El papado hizo varias concesiones aun- que no sobre los asuntos principales relativos a la doctrina Trinitaria y a la autoridad pontificia. Cuando la delegacién bizantina regres6 a casa en 1439, sus miembros no pudieron ocultar que habian sido obligados a aceptar los términos papales de la reunién. El consiguiente ambiente de desmoralizacién y divisién facilité en cierta manera la invasion otomana de 1453. Sin embargo, la unin de Florencia dio frutos en los territorios del sur de Rusia (conocidos posteriormente como Ucrania), que en ese momento formaban parte del reino de Polonia, donde desde 1457 existia una Iglesia unitaria. Alli se acepté la doctrina y la autoridad de Roma, aunque se conser V6 el rito ortodoxo. Su postura fue oficialmente aprobada en el Concilio de Brest Litovsk (1596). M. Angold SEDES EPISCOPALES EUROPEAS A FINALES DEL SIGLO X El mattirio en el Baltico de Adalberto, obispo de Praga, a manos de los prusia- nos (997) marcé el fin de mas de dos siglos de una continuada actividad misionera que habia alcanzado gradualmente la conversién de los paganos del norte y centro de Europa. La amenaza persistente que hasta entonces habian supuesto estos paga- nos (vikingos y eslavos) para la Europa cristiana, con todos los problemas que habia planteado a la Iglesia, desaparecia a medida que los jefes de los distintos pueblos se acogian al cristianismo. A esta conversién siguié un perfodo de consolidacién y te forma controlado por el papado, durante el cual el proceso de cristianizacién avan- 28 por territorios habitados por los antiguos y los nuevos seguidores de la Iglesia latina La politica y la religion estaban muy entrelazadas en las fronteras del reino ger ménico, mientras sus ditigentes trataban de dominar las nacientes iglesias de las na- ciones vecinas. Se enviaron misioneros de la provincia septentrional de Hamburgo- Bremen para convertir a los daneses, con la consiguiente creacién de varias sedes a mediados del siglo x. El proyecto favorito de Otén I en este campo fue el arzobis- pado de Magdeburgo, fundado en el afio 968 tras la ocupacién germénica de las tierras situadas entre el Elba y el Oder, y la nueva sede se levanté en el coraz6n del 107 T T ‘SEDES EPISCOPALES EUROPEAS A FINALES DEL SIGLO X ae 7 Yl. | 3 2 6 whl 3 a , MD fis vy [" GP Ps ee | tertitorio polaco en Poznan. Pero con la creacién de a sede metropolitana de Gniez, re TO00) Polonia pas6 a tener una Iglesia independiente del control germénico, a igual que se mantenia politcamente apartada de las fronteras del Imperio, sunave itn ibjopo germénico asumiese durante un breve periodo de tiempo la jurisdic: cee Peomen, La experiencia hiingara fue similar. La provincia bavara de Salzbur go fue la mis activa en la evangelizacién de los bohemios, moravos y hungaros la ar gcesis bohemia de Praga (973) dependio de Maguncia hasta el siglo xIv, pero Hun- gria, al igual que Polonia, logré una Iglesia independiente tras la creaciOn de la sede metropolitana de Esztergom en el afio 1001. Lr iglesia oriental competia con la occidental en la adhesin de los eslavos ys wicutcen Boma so habla ganado lz mayor parte de Centroeuropa, los bizwafinos ubian logrado establecer las iglesias bilgaras y rusas. La tension. entre latinos y griegos, debido a complejasrazones de las que formaban pare las diferencias teolé- Gjcas, era mis manifiesta en el sur de Italia. En esa regién, los bizantinos goberna- on Apulia, Basilicata y Calabria con una considerable poblacin griega en eet aie cans que pertenecia al patriarcado de Constantinopla. En la zona oeste de la peninsula, los lombardos de Campania observaban el culto lating. Los emperadores Stonianos germénicos (962-1002) pretendian arrebatar el control de la regién a los Paar pscon la consiguiente adhesion al patriarcado romano u occidental, pero Haanines shos despucs, con motivo de la conguista normanda, el sur no quedé rast aente supeditado a Roma, Hacia el afio 1000, habia cinco provincias en la Telia meridional bajo el control de Constantinopla: Reggio di Calabria, Santa Seve” as Otanto, Taranto y Brindisi Oria. Apulia era una region de poblacién mixta y pertenecia téenicamente a Roma. Sin embargo, os metropolitanos de la provincia Pent Canosa reconocian tanto la autoridad de Roma como la de Constantinopla ¥.2 partir de mediados del siglo x, también regentaban a menudo cl arzobispado de Brindisi-Oria. Ademds, la decisién de erigir el arzobispado de Trani (987) procedid de Constantinopla y no de Roma, en una reaccién quiz4 contra la creacion de la provincia de Benevento en el afio 969 por iniciativa romana. El papa Juan XIII, a Peticion de Ot6n 1, parece haber establecido expresamente Benevento compe. 5 petit latina con sus numerosos sufragineos. Lo mismo podria decirse de Saler ramming quia sea més acertado describir su fundacién como un intento claro de rohan a patriarcado griego. En el ato 989, Juan XV otorg6 al arzobispo juris Tetign sobre Acerenza y las sedes calabresas de Bisigniano, Malvito y Cosenza. ‘Acerenza, pese a pertenecer técnicamente a Roma, ya habia sido asignada junto con ieee erseder a la provincia de Otranto por decisién de Polieucto, patriarca de Ce euatnopla (968), y Bisignano; Malvito y Cosenza figuraban a principios del siglo X entre las sedes sufragineas de Reggio di Calabria. La continua confirmacién Selo x catifes como pertenecientes a Salerno por los sucesivos papas pone en duda Ia capacidad del arzobispo de controlar a sus ocupantes, y tales dificultades prove” oe posiblemente el acuerdo del normando Roberto Guiscardo con Nicolis 1! p ci exo"1059 para someter a las iglesias de todos los terstorios que conquistara para Rema, En cualquier caso, Acerenza y Cosenza se erigieron en sedes metropolitanas womtjiados del siglo xi, y Bisignano y Malvito quedaron directamente sujetas a Roma a mediados del siglo xi. TDeade principios del siglo vt a principal amenaza para la Iglesia cristiana en el Mediterrineo era el Islam, Ademis de la mayor parte de la peninsula Tbérica y sus iss mas cercanas, los arabes también dominaban Sicilia, Cerdefia y Corcega, que 110 utilizaban como bases para atacar las costas europeas. A principios del siglo x1, los pisanos y genoveses los expulsaron de Cerdefta y Cércega, y hacia 1070 los norman- dos habian tomado control de Sicilia. En la peninsula Ibérica, la organizacién en provincias se habia desmoronado tras la conquista musulmana. La sedes que sobre- Vivieron en Cataluiia, que habian pertenecido anteriormente a la provincia de Tarra- #03, pasaron con el tiempo a anexionarse a la de Narbona, del otro lado de los Pirineos, pero en otras zonas del norte cristiano, los obispos no quedaron sujetos formalmente a ninguna autoridad metropolitana hasta finales del siglo xi. No obs- tante, en el reino de Asturias-Leén, el obispo de la sede situada en el mismo lugar que el poder real (primero Lugo, Oviedo y, por tiltimo, Leén) desempefiaba la fun- cién de metropolitano. De la misma manera, en el siglo xi, el obispo de Jaca recibia en los documentos oficiales el titulo de obispo de Aragén, y el de Burgos, el de obispo de Castilla. Estas asociaciones reflejan claramente el alto grado de control j de los dirigentes cristianos espafioles en asuntos eclesidsticos. A medida que la Re- conquista arrebataba a los musulmanes los antiguos centros de autoridad metropo- litana, se restablecia la organizacién provincial: en Toledo (1088), en Tarragona (1091) y en Braga (1104). Ademés, dada su creciente importancia y prestigio como lugar de peregrinacién, Santiago de Compostela se habia convertido en la ubicacién natural de una sede arzobispal (1120). Al norte de los Pirineos, las fronteras provinciales establecidas con los reinos francos a principios del siglo 1x se mantuvieron invariables hasta bien avanzada la Edad Media. En el afio 779, Carlomagno confirmé la autoridad metropolitana y animé a los obispos metropolitanos a adoptar el titulo honorifico de arzobispo, que con anterioridad el papa Gregorio III habia otorgado al misionero Bonifacio. En el aio 1000 ya se habian restablecido todas las sedes destruidas por las invasiones | vikingas. En Inglaterra, perduraron las dos provincias de Canterbury y York, creadas a finales de los siglos vi y vii, pero la distribucién de las sedes episcopales se habia visto mas afectada en estas regiones, dada la pérdida permanente de varias de ellas, y esta situacién quedaria modificada muy pronto con la conquista normanda. En el Pais de Gales y en Escocia todavia no habia emergido un episcopado territorial propiamente dicho, y sélo en St. Davids y St. Andrews habia obispados de tales i caracteristicas. El pleno desarrollo en estas zonas se produjo en el siglo xt xtt bajo influencia normanda. De la misma manera, la divisin territorial de Irlanda en dié- j cesis y provincias no se inicié hasta mediados del siglo x1 RK. Rose . CARTOGRAFIA MEDIEVAL. Isidoro, obispo de Sevilla, compilé hacia el afio 630 una obra de saber enciclo- pédica que inclufa un llamado mapa de T en O, que en realidad era un diagrama que dividia el mundo en Asia, Europa y Africa, Cada una de las dreas se vinculaba a.uno de los hijos de Noé, siendo Sem (el mayor) el que recibié la parte més grande. Eleste estaba situado en {a parte superior y las masas de tierra se encontraban sepa. radas por una T de agua. Muchos de los mapamundis que se realizaron durante la pienitud medieval, como el que actualmente se conserva en la catedral de Hereford, siguen un esquema similar, adornados con una mayor profusin de detalles. En el 111 ESTE aIYON ESTE mapa del salterio que ilustra la cubierta de este volumen, el este (0 paraiso) sigue Situado en la parte superior, con Jerusalén en el centro. La T est4 pintada de verde, con Roma situada al «norte» del Mediterraneo. Entre las demas representaciones que resul- tan sorprendentes se encuentra el mar Rojo, coloreado en r0)o, y las figuras que ador han la circunferencia, Estos mapas, aunque de uso limitado en cuanto a navegacion, son de una enorme importancia cultural, devocional e iconogréfica. D. Ditchburn 112 Plena Edad Media (1100-1300 aproximadamente) FINLANDIA Sede episcopal 1 Sede arsbispal (© Centos de pode Guerra y politica Los REINOS ESCANDINAVOS EN EL SIGLO XII El siglo xu fue un periodo de grandes logros culturales para Escandinavia. Las fluidas sociedades de la era vikinga se consolidaron en tres entidades nacionales, cada una de ellas con una dinastia real que ejercia su poder de forma mas o menos efectiva sobre sus reinos territoriales, Practicamente se habia consumado la conver- sién del norte pagano al Cristianismo y se habia establecido una red eclesiéstica por toda Escandinavia, con una clara demarcacion de didcesis y hacia mediados del si- glo también de arzobispados en cada reino. La integracién absoluta en el Cristianis- mo queda reflejada en la participacién de los reyes y de muchos de sus stibditos en los movimientos de peregrinacién y de cruzada. El proceso de unificacién territorial interna y de desarrollo de gobiernos politi- camente centralizados no se produjo con la misma suavidad en todas las zonas. El establecimiento de monarqufas tnicas y hereditarias en linea de primogenitura fue una dura batalla. La primera mitad del siglo estuvo dominada por las luchas danesas por la sucesién, mientras las guerras civiles en Noruega se continuaron casi sin des- canso desde la década de 1130 hasta la de 1240. En Suecia, los reyes debian ser ele- gidos y el poder real a menudo tuvo que luchar contra pretendientes apoyados por los svear (en el este) o los gétar (al oeste). Durante gran parte del periodo entre aproximadamente 1130 y 1250, hubo dos dinastias enfrentadas y el control real no pudo imponerse de forma efectiva tanto en Svealand como en Gatland. La Iglesia se esforz6 por estabilizar la situacién politica por medio de su propia red diocesana, sobre todo tras la fundacién del arzobispado de Uppsala en 1164. Una vez establecida la armonia, los reyes se vieron libres para embarcarse en expediciones al extranjero y expandirse al otro lado del mar. Al igual que ocurriese durante la era vikinga, los tres reinos se expandieron en distintas direcciones: Norue ga miré hacia el oeste, hacia las Islas Briténicas, y sus reyes condujeron expediciones cruzando el mar cuando las condiciones internas lo permitieron y las circunstancias lo propiciaron. Suecia miré en direccién este hacia Finlandia y el Baltico oriental para sus aventuras coloniales, mientras Dinamarca expandié sus fronteras por el norte de Alemania y a lo largo de la costa sur del Baltico. Estas politicas agresivas ditigidas por Suecia y Dinamarca contra los eslavos paganos fueron reconocidas como cruzadas por parte del papado. Un rasgo destacado del desarrollo politico y religioso de los tres reinos fue la elevacién de varios miembros de la familia real asesinados a la santidad, que se convirtieron asi en simbolos de la unidad nacional. Esto ayudé a sustentar la base 115 ideologica de los monarcas, cuyo estatus se acrecent6 mediante la coronacién y la uncion, convirtiéndose en dispensadores de justicia y legisladores para todo su re- no, a pesar incluso de que las asambleas populares (thing) siguieron desempefiando un papel importante en todas las sociedades escandinavas. B. Crawford Ex IMperio HOHENSTAUFEN (HACIA 1150-1250) La dinastia Hohenstaufen (0 Staufen), que goberné el Sacro Imperio Romano (1138-1268), Sicilia (1194-1268) y Jerusalén (1225-1254), comenz6 a representar un papel importante en la politica imperial a finales del siglo x, cuando Conrado II se ponvirtié en emperador electo. Sin embargo, fue bajo el reinado de su sobrino y heredero, Federico I Barbarroja (1152-1190), cuando el poder de los Staufen alcanz6 su cumbre. Barbarroja comenzé su reinado con el objetivo de restaurar un status quo inte ideal de gobierno imperial y de honor imperti (honor imperial). Aunque esto planted pocas dificultades en Alemania, los intentos de reclamacién de los derechos {mperiales de Federico en Italia fueron considerados por varias comunidades como lune restrieciOn injustificada de sus libertades. Aquellos que rechazaron las deman- das de Federico, encabezados por Milan, formaron la Liga Lombarda, que consegui- tia ciertas concesiones de Federico en el tratado de Constanza (1183). Esta Liga re- surgid en 1226, cuando el nieto de Barbarroja, Federico II (1212-1250), intent6 im- poner su autoridad sobre las ciudades. ‘Los enfrentamientos de Barbarroja con las comunas enseguida implicaron al papado. Desde finales del siglo x, varios papas trataron sucesivamente de fortalecer Su independencia y control sobre los principes seculares de Occidente. Es més, desde que los papas comenzaron a coronar al Rey de Romanos como emperador, intentavon utilizar este derecho para delimitar el papel y la autoridad imperial de manera creciente. Cuando, tras 1197, los principes electores alemanes no consi- guuieron elegir al sucesor del emperador Enrique VI (1190-1197) con el resultado de tna doble eleccion, el papa Inocencio ITI (1198-1216) emprendié personalmente Ia tarea de investigar la idoneidad de los dos candidatos, algo que no era mas que una mera formalidad, ya que con ello Inocencio iba a decidir quién gobernarfa ‘Alemania. La interferencia papal alcanz6 su cenit en 1245, cuando el papa Inocen- cio IV (1243-1254) decidié que, al igual que podia coronar emperadores, también podia deponerlos. La rai de este conflicto aparece ya en el siglo xit: en 1154, las relaciones entre ¢l papa y Barbarroja llegaron a su peor nivel, cuando el legado papal describié en in informe el oficio imperial de Federico como feudo papal. Esta es una de las razones por las que una gran parte del reinado de Barbarroja estuvo dominada por Jos intentos imperiales de impedir el reconocimiento del papa Alejandro ITI (1159- 1181), autor del borrador del documento de 1154. Todo esto provocé que los asuntos de los Staufen adquiriesen importancia a nivel europeo, como cuando sus Contemporineos no aceptaron que Barbarroja quisiera reemplazar al papa Alejan- dro IIL, o cuando en los afios 1227, 1239 y 1245, los papas Gregorio IX (1227-1241) ¢ Inocencio IV trataron de buscar candidatos que disputasen la corona imperial a Federico II. 116 EL IMPERIO HOHENSTAUFEN (h. 1150-1250) Me aomiche wie) memos Cattle Metal : wee Me las ggg Sw, pit” agg My vase = w “Shoecm, — semaan ard ge ucino J maha : aoe | pete oe vont) mate, be / Badeg eo mmooesana — wenger OBST chen = Thome aon peiorcash ns = ‘ase Tene Ean aonuinco aot we a a fe apes fol aR MEDIERRANEO at at ‘ Fuente: B, Weiler, King Henry III of England (1216-72) and the Staufen Empire, Woodbridge, 2006. La dimensién internacional de los asuntos imperiales tuvo importantes repercu- siones para los territorios del corazén del Imperio. Ocupado en otros asuntos, Fede- rico II sdlo visité Alemania en tres ocasiones a lo largo de su reinado y nunca fue a Borgoiia. Mientras los reyes ingleses podian gobernar durante su ausencia mediante un aparato administrativo heredado de sus antepasados anglosajones, los Staufen lo dejaban en manos de los principes. Por ello no es casual que la élite de principes clectores (aquellos que elegian al emperador) surgiese bajo los Staufen, algo que sin embargo no debe verse como una cesién deliberada del poder imperial. Barbarroja mostr6 su gran capacidad a la hora tanto de crear como de acabar con los grandes 117 principes, y Federico 1] humillé a aquellos principes que desafiaron su autoridad o Gue se negaron a cumplir con sus obligaciones. El claro papel dominante que adqui- rirfan los principes durante la Baja Edad Media no fue tinicamente el resultado del sistema de gobierno de los Staufen, sino de la confusién politica que caracteriz6 a ‘Alemania entre 1245 y 1278. A lo largo de esos afios, el plazo mas largo en el que tun rey gobemné sin tener que enfrentarse a las reclamaciones de un rival fue de die- ciocho meses. B. Weiler EL Sur DE ITALIA Y SICILIA EN EL SIGLO XII ‘Tras la muerte de Roberto Guiscardo (1085), el centro del poder normando en cl sur se fue trasladando gradualmente hacia Sicilia. Conquistada en gran parte por el hermano de Guiscardo, Roger I (m. 1101), la isla pasaria a su hijo, Roger II (1093- 1154). Con Sicilia y Calabria bajo su control, Roger fue extendiendo su autoridad por todos los territorios normandos del sur de Italia, uniéndolos en una sola entidad y siendo coronado rey en Palermo (1130). Pero esta expansidn de su poder no fue tun proceso regular ni indiscutible, ya que tuvo que enfrentarse a una persistente oposicién de otros nobles normandos, sobre todo en Apulia y Capua, ademas de a los papas y emperadores en Occidente y a Bizancio en Oriente. Su hijo, Guillermo T (1154-1166), también tuvo que enfientarse periédicamente a la misma oposicién. ac EL SUR DE ITALIA Y SICILIA EN EL SIGLO XII PRINCIPADO DE. ‘CAPUA. THAN, «Civ. Fnenevento m= a poles APULIA BeRlegg Salerno Bendis PRINCIPADO DE. SALERNO PRT Monte Calas sicIua Limite del eino ~ pormanda al norte (1186) A L B 1 c L 118 Pese a la captura del papa Inocencio II en Galuccio (1139), tanto Roger como Gui- llermo suftieron importantes derrotas militares: Roger en Rignano (1137), mientras Guillermo tuvo que ver cémo Bari y Brindisi caian breyemente en manos bizanti- nas (1155). El papado finalmente acepté el gobierno de Guillermo (1156) y median- te el tratado de Benevento se reconocié la inclusién de Salerno, Amalfi y Napoles como parte de su reino. Las influencias culturales griegas y drabes siguen siendo importantes en su reinado pero, aunque no queda claro si tanto Roger como Gui- Ilermo conservaron sus raices «normandas», ambos condujeron sus tertitorios den- tro de la érbita occidental. La muerte de Guillermo II sin dejar un heredero direc- to (1189) fue seguida de una lucha por la sucesién que dejé el trono primero en manos del nieto ilegitimo de Roger II, Tancredo, conde de Lecce (1190-1194), y luego de los Hohenstaufen (como resultado del matrimonio entre Constanza, hija de Roger Il, y el futuro emperador Enrique V1). Todos los reyes normandbos fueron grandes mecenas de las artes, cuyos logros siguen visibles en iglesias y palacios, sobre todo en Palermo, Monreale y Cefalii. M. Angold PENETRACION ANGLONORMANDA EN GALES E IRLANDA Los normandos penetraron en Gales poco después de la conquista de Inglaterra (1066). Guillermo el Conquistador cred poderosos ducados a lo largo de la frontera anglogalesa, centrados en Chester, Shrewsbury y Hereford, y los cedid a fieles segui- dores. Estos hombres y sus séquitos se aventuraron hacia las tierras al oeste del Offa’s Dyke, frontera tradicional entre Inglaterra y Gales. Hacia la década de 1090, los normandos habian construido castillos en las costas norte y sur de Gales y esta- blecido cabezas de puente en regiones tan alejadas como Pembrokeshire y Anglesey, mientras se infiltraban simultaneamente en la marca situada alrededor de Brecon y Builth. No todas las adquisiciones de territorios eran permanentes, pues a veces, como en el caso del avance hacia el noroeste, los normandos fueron repelidos enér- gicamente por los jefes nativos, Otras regiones, principalmente las zonas del sudoes- te, pasaban alternativamente del gobierno normando al local. Asi, desde el siglo x1 al xi, Gales estuvo dividido entre los principados nativos, Gwynedd, Powys y Deheubarth entre los més importantes, y numerosos feudos establecidos por los invasores anglonormandos. Estos tiltimos asumieron gradualmente una identidad legal y constitucional propia como «Marca galesa». Los seftores de la Marca confirmaron su poder construyendo castillos, exigiendo tributos y tomando rehenes, y favoreciendo el asentamiento de inmigrantes ingle- ses, franceses y flamencos como granjeros o burgueses en las nuevas ciudades. Las pruebas ofrecidas por los topénimos, censos y arrendamientos de finales de la Edad Media demuestran que estos emigrantes se instalaron sobre todo en la Ilanura cos- tera del sur y que regiones como el sur de Pembrokeshire, el Gower y el sur de Gla- morgan sufrieron una profunda transformacién cultural y étnica. En otras zonas, los colonos extranjeros vivian en enclaves bien fortificados situados junto a los cas- tillos sefioriales. Pese a las ocasionales expediciones reales, la penetracién en Gales fue en gran medida resultado de campaiias autonomas de barones. Una expedicién de estas 119 PENETRACION ANGLONORMANDA _::7 oS EN GALES E IRLANDA o i ee = 1 1 La N CONNAUGHT anctesey§ by, GWYNEDO,.*,° Chester > 4 c DEHEUBARTH a Herfor Preamanrens si, Breen CCiudades nérdicas de Ilanda CCentros de poder de las marcas Earldoms de Guillermo 1 ‘Area montafiosa de mis de 366 m Fromtesn aproximada entre) Inglaterra y Gales en 1066 km 7 a 8 1: s 2 120 caracteristicas Ilevé a los anglonormandos a Irlanda. En 1169-1170, Richard fitz Gilbert («Strongbow»), lord de Chepstow y aspirante al ducado de Pembroke, diri gi6 a un grupo de anglonormandos, galeses y flamencos en una empresa que empe- e como una aventura mercenaria en apoyo al rey irlandés de Leinster y culminé con el propio Strongbow con el titulo de lord de Leinster. El rey inglés, Enrique Il, ho podia permitir que un miembro rebelde de su propia aristocracia se instalase como rey de un estado regio tan cercano a sus dominios y, en 1171-1172, llevé un cjército a Irlanda para someter a Strongbow junto con la mayoria de reyes irlandeses nativos. Después de esta campafia, la situacién en Gales ¢ Irlanda muestra cierta simili- tud. En ambos paises, la aristocracia anglonormanda tomé el control de muchos territorios, donde construyeron castillos, fundaron burgos y alentaron la inmigra- Gon. Pero en ambos paises habia jefes nativos cuyo poder estaba bien asentado y podia recuperarse en cualquier momento. La Corona inglesa reivindic6 una posi tion de superioridad absoluta sobre los sefiores coloniales y los lideres indigenas. En el mapa queda ilustrada la distribucién del poder en 1200. En Gales, el prin- cipado nativo dominante era Gwynedd. Powys y Deheubarth habjan quedado debi lindos tras sucesivas divisiones e invasiones. Este iiltimo, en particular, estaba ro- deado por los importantes centros reales de Cardigan y Carmarthen, En esta época, Glamorgan también estaba en manos reales. El earl de la Marca de Pembroke, el sucesor de Strongbow, y Guillermo de Braose, lord de Brecon, eran los aristécratas mis importantes de la Marca. En Irlanda, la situacién era més fluida. En 1200, los anglonormandos sélo estar ban asentados desde hacia una generacidn, y algunas regiones, como Connaught, tadavia no habjan sido objeto de su expansién. Los grandes sefiorios de Leinster y Meath estaban en manos de jefes de las familias Marshal y de Lacy, afortunados sirvientes de Enrique Il, mientras que Juan de Courcy, paradigma del conquistador inconformista, habia creado su base de poder en Ulster. Las ciudades nérdicas del sur, como Waterford, Cork y Limerick, también eran bases avanzadas de la autori dad y el asentamiento anglonormandos. R. Bartlett ESCOCIA DURANTE LA PLENA EDAD MEDIA La Escocia medieval surgié del reino gaélico de Alba de los pictos, cuyo centro era el valle del Tay (Fife) y la llanura costera nororiental (mapa A). En el siglo x1, ‘Alba era un conjunto de provincias locales (que se convirtieron en earldoms «provin- Giales») bajo el mando de mormaers (més adelante earls); pero el término mormaer 0 ‘gran mayordomo», implica cierta autoridad superior, al igual que ocurre con la red de thanages, que eran fincas reales administradas por agentes de la corona (thanes) (mapa A). A partir de este centro geogrifico, el reino de Alba/Escocia se expandi6 hacia el sur, norte y oeste. La expansion hacia el sur se hizo a costa de la antigua Nortumbria y Strathclyde/Cumbria; Lothian y Strathclyde fueron anexionadas alre- dedor de la fecha de la victoria de Malcolm II contra Nortumbria en Carham (1018) mientras que en el siglo XII se incorporé al reino Galloway y otras conquistas provi Gonales al sur de lo que se perfilaba como la frontera angloescocesa. En el norte, la 121 (A) EXPANSION DEL REINO DE ALBA MAN supe gO 122 1 1154, 1164, 1222, 1248) ai GE oat Scrap Norge SETI Spe Frontera aproximada delReing de ik ls de Somerld (i 1130-1168) Provincia con un mormacr Proving convert posterinmente anions (Oxasprovincias Mormaeriip/ardam sptimsidos ‘Thanage rel propiedad de la Corona dsp de 1500 ‘Trenage teal ced como feudo co desapareid despues de 1124 Cente real importance Castillo aevo en a fronterainglesa arve (Mam % Gasia versa % us? Me. "BUCHAN 4, Dumbarton Renfiew 7, L187 1211, 1215 wM Zé %Lumphonan 1058 ie sagt vary ad ONE 1184, 1233 S. Cass (ios2) GALLOWAY 1138 Northallerton (Standart) 4 CCampafis dela Corona Ballas y combates We ambos aprons fet TT (B) CONDADOS Y SENORIOS PROVINCIALES (h. 1124-1286) ‘ORKNEY (Noruego) LEWIS, Rey de Man: Thats 1268 CAITHNESS [no N} Gunte con Orkney) ‘SUTHERLAND, (eh 1240 [Nh 1210 “inicialmentefoaip) SCBUCHAN IN 1212) = Fontes este son con ingter y Nonega Ute 1266 a oct) Lordships “normandes™ She de 1oeg (con fecha de creacign) Feces . S ;— Scmisn P Vina’ BED cummin ; , bee fear Lf. wan A Annandale h. 1124 B_ Badenoch. 1230 © Cunningham b. 1140, BE Eskdaleh. 1140, GGatioch h. 1180, K Kyle Stewart h. 140 La Lauderdale h, 1140 Li Liddesdale b. 140 Lo Lochaber h, 1240 4 arldom cccabezado onginalmente porn mormaer ISLAY —_Lordiipescocésnativo IN 1212] Fecha de sdqusicién por familia "normanda’ R Renfiew h. 140 Sa Strthavon h. 1200 [no] Propiedad normanda hasta después de 1286 e _Sheriffom a finales dl siglo wax 123 | | (D) ESCOCIA INSTITUCIONAL Ealdom Londip provincia Fronteras de cards yrds Centro real importante Busgo el creado er haenss Burgo tal creado en 1133 1286 Sede de serfdom (Obispado anterior» 1100 ‘Obispade posterior a 1124 Monasterio en lugar relgiosoantiguo ceoee 00g [re Monasterio creado desputs de 1070 (en genera después de 1128) 125 gran provincia de Moray cayé directamente bajo gobiemo de la Corona cuando su jefe Macbeth se hizo con el trono en 1042, y qued6 subyugada més adelante (1130) Cuando se suprimié el mormaership/earldom; mas al norte, la provincia nérdica de Caithness también se incorporé al reino en el siglo x11. La expansion hacia el oeste fize posterior, principalmente en el siglo xii; tras la rendicion en 1266 de las islas occidentales hasta entonces en manos noruegas (batalla de Largs, 1263), los magna- tes de los Highlands occidentales y de las islas aceptaron en su mayoria la suprema cia real (mapa A). Esta expansidn fue en parte militar, tanto mediante conquistas externas como mediante la frecuente represién de rebeliones internas; y en parte sefiorial, median- te la instalacion de agentes locales eficaces. La base esencial de esta expansion ya estaba sentada en el siglo x1, pero el proceso esta muy relacionado con la feudaliza Cién de Escocia en el siglo xit; la mejor manera para los jefes de consolidar su poder ta a través de caballeros feudales subordinados y de sefiores residentes en castillos. El primer rey feudal escocés fue David I (1124-1153), quien recluté a muchos segui- dores anglonormandos e ingleses, y fue un ejemplo para Malcolm IV (1153-1165), Guillermo I (1165-1214), Alejandro IL (1214-1249) y Alejandro HI (1249-1286). Se crearon nuevos lordships «provinciales» importantes para «normandos» distinguidos (mapa B); mientras en toda la Escocia meridional y oriental se establecian tributos y ottos acuerdos feudales para caballeros individuales, a menudo basados en motas ¥ castillos (mapa C). Al mismo tiempo, se impuso una nueva estructura administra- tiva organizada alrededor de los sheriff (inicialmente en dreas situadas fuera de los earldoms y lordships eprovinciales», pero finalmente englobandolos también); se crea- ron burgos 0 centros mercantiles, y reyes y magnates fundaron muchos monasterios para las nuevas érdenes eclesidsticas reformadas (mapa D). De esta manera, Escocia se convirtié en un estado feudal tipico de los siglos xu y xi, pero la transformacion de la infraestructura original no fue absoluta: ni siquie tn los burgos eran completamente «nuevos». En el terreno eclesidstico, las nuevas Comunidades se inscribieron en un marco antiguo (muchos obispados eran anterio- res a 1100) y no se concedieron earldoms a ningin recién llegado, sino que permane Cieron en manos de las familias locales y la sangre normanda sdlo se introdujo a través de matrimonios de herederas con sefiores «normandos» (mapa B). De la mis- ma manera, la mayoria de los thanages permanecieron en manos de jefes nativos durante el siglo xit y también en el xitt (mapa A). Asi pues, en la «Escocia feudal» Sobrevivieron muchos sefiorios nativos, sobre todo gaélicos. De hecho, en estos thos centrales de la Edad Media, Escocia era un reino hibrido, donde convivian clementos gaélicos, anglosajones, normandos y flamencos bajo el liderazgo de reyes nativos «normandizados». Pese a los numerosos choques y rebeliones (mapa A), el resultado fue un pequefio reino muy préspero. A. Grant ANGEVINOS ¥ CAPETOS EN LAS POSTRIMERIAS DEL SIGLO XII Larelacign entre Angevinos y Capetos ilustra la ambigtiedad y tension inheren- tes ala inestable estructura feudal del siglo x11. Aunque los Capetos habfan ocupado tl trono francés desde el afio 987, hacia principios del siglo xi su influencia no se 126 AANGEVINOS Y CAPETOS EN Las POSTRIMERIAS DEL SIGLO XII habia extendido significativamente ms alla de las tierras familiares de flede-France. Los grandes sefiores a la cabeza de los feudos vecinos, aunque tedricamente vasallos suyos, tenian una influencia politica y econémica similar. De hecho, con la invasion de Inglaterra (1066), el duque de Normandia se erigié en rey de pleno derecho inde- pendiente para los asuntos de su reino. La conquista normanda demuestra que los Capetos operaban dentro de un ca- leidoscopio politico donde la ambicién dindstica y la rueda de la fortuna podian producir adquisiciones inesperadas de territorios, en las cuales la superioridad del rey de Francia situado en el vértice de la jerarquia social no tenia relaci6n alguna con Ia realidad del poder politico. En los afios 1150, se produjo un cambio cuando a la muerte del rey Esteban, Enrique de Anjou fue coronado rey de Inglaterra. Ya habia obtenido el titulo de duque de Normandia (1150) y heredado de su padre, Godofre- do (m. 1151), las tierras del oeste de Francia en tomo a Anjou, Touraine y Vendéme. Ademés, su esposa Leonor, recientemente divorciada de Luis VII de Francia, habia aportado al matrimonio el ducado de Aquitania en 1152. Pero éstos no fueron los limites del dominio de Enrique, que tenia por vasallo al rey de Escocia, extendié su autoridad sobre los principes galeses y planeaba la conquista de Irlanda. Cuando fallecié su hermano Godofredo en 1158, invadié Bretafia y en 1173 el conde de Toulouse le presté homenaje. Bajo el reinado de Enrique II (m. 1189) y de su hijo Ricardo I (m. 1199), esta coleccién de territorios dispares se mantuvo unida con bastante éxito, aunque a costa de una continua vigilancia y de grandes gastos. Pese a su supremacia feudal tedrica, ni Luis VII (m. 1180) ni Felipe II lograron grandes resultados. Sin embargo, el «imperio» angevino era a la postre dependiente de las circunstancias dindsticas, especialmente cuando en los territorios no habja ninguna otra coherencia politica real. La muerte prematura de Ricardo dejé abierta una disputa sucesoria entre su hermano Juan y su sobrino Arturo de Bretafia, siendo Juan aceptado en Inglaterra y Normandia, mientras que Arturo se gané Anjou, Touraine y Maine, formandose asi una divisin por el centro de los tertitorios angevinos. No obstante, en 1200 una combinacin de acciones militares enérgicas contra Arturo y negociaciones con el rey Felipe culminaron con el reconocimiento de Juan, que mantuvo bajo su control la mayorfa de las tierras angevinas, pese a experimentar una subordinacién feudal mayor que la de su padre o hermano. En 1204, Juan ya habia perdido Normandia, y en los dos afios siguientes perdié Anjou, Touraine, el norte de Poitou y Bretaiia. En la batalla de Bouvines (1214), diez afios de duras labores de recaudacién de fondos y de meticulosa negociacién de alianzas quedaron en aguas de borrajas cuando Felipe IT derroté a los aliados de Juan. Juan no estuvo presente en la batalla, pues se habia visto forzado a regresar a La Rochelle. Felipe exploté con mucha astucia los errores politicos y militares de Juan, y eso fue bastante para separar unos territorios reunidos de forma tan precaria y erigirse en lider del norte de Francia con acceso a los recursos normandos y a la experiencia administrativa, ventajas que le colocaban bien por encima de la politica de Luis VIL. Las limitaciones que impone reflejar estos cambios en un mapa tinico son evi- dentes. Los contemporaneos no pensaban en términos de fronteras claramente de- finidas ni de entidades nacionales, ni extendian su autoridad de forma uniforme por todo el territorio que tedricamente gobernaban. El que estos dirigentes viajasen constantemente demuestra que eran conscientes de ello y de que cuanto mayor era 128 el territorio, mayores eran los problemas. Con un mapa podemos transmitir la es- tructura geopolitica global, pero resulta equivoco si no se conocen las actitudes politicas del siglo xn. M. C. Barber CaTALUNA (1080-1180) Entre los afios 1080 y 1180, Catalufia pas6 de ser un conjunto de condados in- dependientes unidos por débiles lazos dindsticos a convertitse en un principado unido bajo el mando del conde de Barcelona. La restauracién del arzobispado de Tarragona (1117), con autoridad sobre las didcesis orientales de la peninsula Ibérica, reforzé la coherencia de Catalufia como territorio diferenciado de Castilla y Lan. guedoc. El condado de Barcelona se extendié gradualmente en tres direcciones: cruzando los Pirineos hacia el sur de Francia, por los territorios musulmanes y por Aragon. Los condes reforzaron su poder mediante tres mecanismos clave: lazos de vasallaje, guerra y alianzas familiares. La anexién de condados pirenaicos como Besalti (1111) y Cerdafia (1117) fue consecuencia de una sutil politica dindstica. Los condes desarrollaron una politica de alianzas feudales con varios sefiores locales, ganando la obediencia del conde de Peralada (1128) y, més alld de los Pirineos, de Bemard Aton, conde de Carcasona y Razes (1112). La primacia politica que disfru- taron los condes hasta la batalla de Muret (1213) culminé con el matrimonio de Ramén Berenguer III con Dulce de Provenza (1112) que aporté como dote la Baja Provenza, Rouergue, Millau, Gavalda y Carlat, Hacia el sur, la expansién viviria un gran impulso bajo Ramén Berenguer III (1086/1095-1131), que tomé Tarragona en 1095. Pese a la llegada de los almorivides, sitié las fortalezas de Amposta (1097), Oropesa y Murviedro (1098) y, con la ayuda de las érdenes militares y de Pisa, conquisté Mallorca (1114-1116). No obstante, estos avances se vieron amenazados por la expansidn del reino de Aragén, cuyos reyes con. quistaron Zaragoza (1118), construyeron el castillo de Gardeny con el fin de atacar Lleida (1123), repoblaron Monzén (1130), ocuparon el érea de Matarrafia en la cuenca del Ebro y planificaron la conquista de Tortosa y Valencia en 1133. Sin embargo, la derrota en Fraga ante los almorivides (1134) y la posterior muerte del rey Alfonso 1 llevaron el reino al desorden. Enseguida se establecieron contactos diplométicos y en 1137 el matrimonio entre Petronila, hija de Ramiro II, y Ramén Berenguer [V (11371162), uniria el condado y el reino para siempre. Tras varias campaiias en el lito- ral (Lorca, 1144; Valencia, 1146; y Almeria, 1147), en 1148 Ramén Berenguer IV conquisté Tortosa, con el consentimiento del papa (que le concedié una bula de cru- zada) y la ayuda de genoveses, pisanos y érdenes militares. Al afio siguiente tomé Lleida, Fraga y Mequinenza. En 1153, la caida de Siruana y Miravet, los ttimos bastiones mu. sulmanes en el Bajo Ebro, forms lo que un siglo después se conocer como la Cataluiia Nueva. Es en este contexto de expansién catalana, fortalecida por la unién aragonesa, donde cobran sentido los tratados firmados con Castilla en Tudellén (1151) y Ca. zorla (1177), por los que se reparten las restantes zonas musulmanas por conquistar. Los asentamientos de las regiones recientemente conquistadas difieren de las del coraz6n de los territorios catalanes. Al norte del rio Llobregat, comunidades campe- sinas semiindependientes y monasterios benedictinos emplearon la institucién de la 129 CATALUNA (1080-1180) ~ 1 FRANCIA ) = Peienag Eat j { ROSELLO, osona i“ chon Vie z epee" 2 \ ‘Barcelona [7 Condado hai dominio del Casa de Barcelona | BSI 1050 aprox Condos aneionados bajo Ramén Berenguer It Goss Boeke oder de Baresions [Fst nian 0 ][rttososconguistads ene 11005 1125 5 YALL cic 25 910 5 cs D aprsio para apropiarse de las tierras que cultivaban. Los territorios medios de Man- tesa, Camarasa y Olerdola se encontraban bajo poder condal. Saqueados por mu- sulmanes y cristianos, fueron poblados en olas sucesivas, lo que dio un mayor poder ala nobleza, que cred un paisaje de castillos (castellstermenalts). Al mismo tiempo, en la Catalufia Nueva se ofrecfan fueros de repoblacién a las comunidades de campesi- nos bajo la jurisdiccién del conde, a monasterios cistercienses como Poblet, Santes Creus y Valldaura o a las Stdenes militares. El dinamismo de esta sociedad urbaniza- da explica tanto la importancia econémica de Catalufia como la presencia militar en las islas del Mediterraneo occidental, Africa y el sur de Italia en el siglo siguiente. E. Pascua 130 IMpERIO DE Los COMNENO (1081-1185) Alejo I Comneno (1081-1118) rescat6 al Imperio bizantino de un periodo de dificultades politicas, como consecuencia del cual habia perdido el sur de Italia ante los normandos, gran parte de los Balcanes ante los pechenegos y Asia Menor ante los turcos selyticidas tras la batalla de Mantzikert (1071). Alejo resolvié estos peligros uno tras otro, y después de una derrota inicial en Ditraquio, vencié a los normandos en Larissa (1083) y recuperé Dirraquio (1085). Aunque fue derrotado por los peche- egos en Distra (1087), los vencié definitivamente en el Monte Levounion (1091) y restablecié las fronteras del Imperio en el Danubio. Sus planes de recuperar Asia Menor de los selyticidas fueron complicados con la Ilegada de la primera Cruzada a Constantinopla en 1096, Con ayuda de los cruzados tomé Nicea, capital selytic- da, y arropado por la victoria de los cruzados en Dorilea recuperé la zona costera al este de Asia Menor, Pero la colaboracién con los Estados cruzados implicé que ni Ini sus sucesores pudieron avanzar significativamente hacia el interior. Su nieto Manuel I Comneno (1143-1180) establecié estrechos vinculos dindsti- cos con los Estados cruzados, con la consiguiente expedicién costosa contra Damie- tay los fatimitas (1169) y otra contra la capital selyticida de Konya, que acabé con la derrota en Ia batalla de Miriokéfalon (1176). El intento de Manuel de arrebatar el sur de Italia (1156-1157) a los lombardos también fracas6, pero logré frenar los ata- ques normandos (1147-1149) dirigidos a las provincias griegas, Los bizantinos tuvie- ton mds éxito en el Danubio, pues la victoria contra los htingaros en Sirmio (1167) no sélo colocé a Hungria bajo control bizantino, sino que pacificé a los serbios Sélo en Asia Menor existia una considerable diferencia entre los territorios contro. lados por los Comneno y los ocupados a mediados del siglo xr. Si bien los Comneno confiaban més en el ejercicio indirecto de la autoridad que sus predecesores, su Imperio gozé de un periodo de gran prosperidad gracias a la es tabilidad que se prolongé durante casi un siglo. Se aproveché mejor la riqueza agrico- lay aumenté el niimero de ciudades. Los venecianos desempefiaron un papel impor tante en esta evolucién, pues habian quedado exentos del pago de ciertos tributos a cambio de ofrecer apoyo naval contra los normandos y se les habia concedido una factoriay en Constantinopla. Los venecianos impulsaron el comercio intemo, sobre todo de bienes agricolas dentro del Imperio, y se mostraron particularmente activos en Corinto y Almiros, principales mercados para la riqueza agricola de Grecia. La presencia de los venecianos también provocs fricciones de origen esenciaimente politico, Existia un conflicto de intereses en el Adridtico y los venecianos resentian los favores concedidos a sus rivales mercantiles, los pisanos y genoveses. Esta situacion culminé en 1171 con el artesto de todos los venecianos del Imperio bizantino y la con: fiscacién de sus bienes. Pese a todos los esfuerzos desplegados, las relaciones nunca se normalizaron, y ello llevé a la desviacién de la cuarta Cruzada y a la caida de Constan- tinopla (1204). Otros muchos factores favorecieron Ia caida del Imperio comneno a fi nales del siglo x11, y quiza el més importante fuese la pérdida de control en las regiones centrales a la muerte de Manuel I Comneno (1180). El dominio de los Comneno, vital para la estabilidad del Imperio, quedé minado en una serie de golpes y rebeliones, M. Angold 131