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Título: La ciudad: enclave para el desarrollo de competencias lectoras
Nombre: Johan Mauricio Rubio Páez
Correo electrónico: caosregmail.com
Eje temático: Otros temas
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Resumen
En Los diez libros de la arquitectura escriben sobre los comienzos de lo que ahora conocemos como
arquitectura. Allí narra los orígenes de la civilización, mostrando cómo el hombre vivía en los arboles
hasta el momento que se hizo el fuego y alrededor de éste se reunieron y empezaron a construir
relaciones que dieron paso a la creación de las primeras casas y a los comienzos de la vida en
comunidad. Esto nos hace pensar en la relación que desde sus orígenes, el hombre ha establecido con los
objetos del mundo, con las palabras y las cosas. En este sentido, comprenderemos la lectura: leer y hacer
lectura proporciona un sentido estético amplio sobre el mundo y actúa sobre la formación de la
personalidad. Por lo tanto, mi apuesta no se reduce a mostrar la lectura en su sentido más primario, esto
es, como lectura de letras, sino que pretendemos ampliar esta concepción al ámbito de las imágenes, los
objetos, las ciudades.
Palabras clave:
Conocimiento, espacio, ciudad, institución, virtual, nodo, objeto, relación.

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La ciudad: enclave para el desarrollo de competencias lectoras
Para empezar a reflexionar sobre la temática del congreso, en primera medida debemos problematizar la
siguiente pregunta: ¿qué entendemos por leer? Podríamos decir que leer es una actividad que permite
construir conocimiento a partir de establecer la relación con un objeto. Por esto, al crear relaciones con
objetos podemos elaborar una significativa producción de conocimiento que nos pueda abrir diversos
caminos para la estructuración del pensamiento. Ahora bien, ¿cómo podemos construir estas relaciones
permitiendo, por ejemplo, que los ciudadanos se integren al mundo local partiendo de la idea que la
escuela está en todas partes? Podríamos manifestar que uno de los aspectos que se deben garantizar en el
ámbito del aprender a leer y hacer lectura es lo que a la construcción de espacios físicos se refiere, ya que
el desarrollo de toda la actividad humana está relacionado con lo construido y, es allí donde establecemos
una relación con el otro y con los objetos que lo habitan. Con esta relación que parte de la lectura de una
imagen, de un espacio, se empieza a establecer un trato afectivo y de identidad.
Cualquier espacio en la ciudad es un objeto de estudio que implica la formación de una
ciudadanía real y concreta donde se encuentra toda posibilidad de imaginar una nueva vida que nos
conduce a producir conocimiento, convirtiéndolo en una tarea cotidiana y en el desarrollo de
capacidades lectoras que permiten ampliar nuestro espectro sobre la vida en el mundo. Desde esta
perspectiva se requiere pensar en el desarrollo de una serie de infraestructuras educativas que no se
limiten a la construcción, sino que aún más allá, elaboren proyectos que propongan relaciones más
abiertas y que puedan llegar a ser el enclave para perfeccionar la manera como nos relacionamos con el
mundo, y -como se mencionó anteriormente -estimulen la creatividad y despierten el interés de cada
ciudadano para que se convierta en una actividad cotidiana.
Por esta razón, pensar en la relación entre la escuela y el entorno, nos pone ante una valiosa
tensión que nos abre a nuevas fuentes de conocimiento, aportando a la solución de problemas

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específicos que puede llegar a hacer del conocimiento algo dinámico con alto impacto en la comunidad.
Por esto, las comunidades reclaman hoy que se den más espacios en la cotidianidad para participar en la
toma de decisiones que tengan que ver con el desarrollo del lugar donde habitan. Por esta razón:

Uno de los mayores retos de la sociedad comtemporánea es poder incluir en la cotidianidad y
en sus procesos sociales a todas las personas, dado que muchos se sienten discriminados y
excluidos son con toda razón los enemigos de la convivencia (Vásquez, 2008, p. 99 )

Cabe señalar que tejer la gran participación en la construcción del mundo requiere de un trabajo riguroso
que se debe gestar sobre unos espacios físicos los cuales estén pensados para amar las relaciones con los
objetos permitiendo con esto un acercamiento a hacer lecturas. En este orden de ideas, diremos que esto
es posible a partir de la creación de espacios que, para este caso llamaremos nodos del conocimiento que
nos permitan hacer lecturas y nos ayuden a configurar una suerte de epistemología a partir de la cual
podamos pensar métodos para la construcción de nuevos espacios políticos y culturales.
Cada uno de estos nodos del conocimiento lo que busca es darle herramientas a la
comunidad para una participación más amplia en la toma de decisiones con respecto al lugar donde
habitan. Por tal motivo, el progreso de los nodos del conocimiento parte de dos elementos: en primera
medida, de los protagonistas que en su condición humana, empiecen a generar cambios y a darle un
nuevo movimiento o nueva dinámica a la vida y, como segunda medida en el cómo es el desarrollo de
los nodos del conocimiento. En este sentido, encontramos la propuesta del pedagogo italiano Francesco
Tonucci, quien propone a las niñas y los niños como los protagonistas de una perspectiva estratégica
para un cambio estructural. Esto quiere decir que las niñas y los niños son tomados como parámetro de
transformación urbana y social pensando que si la ciudad es segura para los niños y las niñas lo será
para el conjunto de los ciudadanos permitiendo así que las niñas y los niños con la creación de estos

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espacios y la relación que pueden establecer con los objetos logren comprender la importancia de leer y
hacer lectura.En este punto, cabe resaltar la tarea que vienen desarrollando en la Municipalidad de
Rosario provincia de Argentina con lo que ellos han llamado La Ciudad de los Niños y las Niñas,
porque:

pensar la ciudad como espacio educativo, desde la concepción que lo hace la pedagogía urbana,
conlleva a atribuirle significaciones particulares al concepto de territorio urbano, pensar el
aprendizaje como una experiencia de formación y búsqueda y una apuesta fuerte por la
participación activa de los ciudadanos en la vida democrática. (Rosario, 2007, p. 14 )

El desafío es pensar con los niñas y las niños, y por esta razón se han emprendido en la
Municipalidad de Rosario proyectos como el Consejo de las niñas y los niños, y el día anual del juego y
la convivencia. También los niños, a partir de talleres, han dado varios aportes al diseño urbano y se
implantó el tríptico de la infancia que es un nuevo modo de pensar la ciudad a través de la creación de
tres espacios públicos para el juego y la convivencia que constituyen un circuito fundamental del
proyecto pedagógico urbano partiendo de unas preguntas que orientaron el desarrollo del mismo.
¿Podemos inventar un lugar donde en trama dialoguen las ciencias naturales y las ciencias sociales?
¿Podemos intentar debatir formas múltiples de acceso al conocimiento con la participación de la
integralidad del cuerpo (sensaciones, percepciones, imágenes, afectos y conceptos)?
¿Desde qué marco científico, desde qué idea de mundo enseñamos?
¿Cómo se vinculan el arte, la ciencia, la tecnología, la religión a la experiencia del hombre?
Estas preguntas y otras más abrieron la posibilidad de pensar la manera como se construye el
territorio, porque trabajar en la comprensión del mismo nos da las herramientas suficientes para pensar

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en una poética del espacio que nos permita hacer del mundo un lugar verdaderamente habitable donde
la producción del habitar poético se encuentra tejida por la cotidianidad y las cosas: la ciudad no sólo es
sus calles, sus casas y sus monumentos, también es sus recorridos, sus velocidades y pausas, los cuerpos
en movimiento y la marca que dejamos con ellos. Por esto, deberá:
incluir la vida, los cuerpos, los movimientos de los cuerpos, la memoria, las marcas, los deseos, lo
simbólico, el imaginario de la gente del lugar, los colores, los aromas, los sabores, los sonidos, los
cielos, y las tierras, en definitiva, todo lo que fue, es, será, cree que es y desea ser un territorio.
(Rosario Á. d., 2007, p. 17)

Así, podríamos empezar a consolidar la idea de nodo del conocimiento, pensando en primera medida en
sus protagonistas: las niñas y los niños:
sobre todo, porque el niño tiene una manera pre-lógica de estar en el mundo. Esto quiere decir,
que el niño, todavía por un tiempo y, sin ninguna mistificación, tiene los cinco campos que los
grandes experimentadores de los lenguajes: el de las sensaciones, el de las percepciones, el de los
afectos, el de las imágenes y el de los conceptos o ideas o categorías, todos en flor, a la vez, y
con-fundidos, fundidos-con” (Rosario Á. d., 2007, p. 18 )

Esta forma de actuar pre-lógica nos conduce a pensar que desde allí podemos construir fuertes bases
para la formación de competencias lectoras que nos den una dirección hacia el amor por leer y hacer
lectura. De esta manera, podríamos empezar a consolidar los nodos del conocimiento, con sus
protagonistas para cimentar un guión en la elaboración de los proyectos que nos permitan darle
materialidad y donde haya creación cultural:
Dame un objeto y te daré una escena, dame un muñeco, una parte de un cuerpo, dame una mano,
dame un pie, nunca me des el todo, dame una piedrita, un pedazo de rompecabezas, dame una
columna, dame una silla y te daré un mundo. (Chiqui González “Terciopelo con Milanesa” 2006,
p. 11)

Como segunda medida debemos pensar los nodos del conocimiento como un desarrollo que, luego de la
elaboración de dicho guión, nos de los suficientes elementos para hacer una serie de piezas

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arquitectónicas como edificios, plazas, parques, donde se recreen valores y normas y donde se dé valor
político a la palabra de las niñas y los niños. Por esta razón, en el transcurso de la investigación se llevó
a acabo un taller con niñas y niños de los colegios Simón Bolívar y Nuevo Liceo de Ibagué a quienes se
les solicitó que hicieran una lectura sobre su casa y dibujaran sobre unos papeles en blanco la respuesta
a la pregunta: ¿cómo quieres que sea tu casa?
Esta pregunta se inspira en el artículo de Adolfo Vásquez Rocca sobre la Arquitectura de la
memoria, “Espacio e Imagen” donde desarrolla las ideas heideggerinas sobre “el habitar poético del
hombre en el mundo” y se manifiesta que el hombre se afianza, se reconoce y construye su identidad en
el trato que establece con las cosas. Por tal motivo la vivienda y el hogar son elementos decisivos que
permiten al hombre desarrollar un sentido de su propio yo, donde se unen la memoria y la imaginación
que forman a su vez una comunidad de memoria e imagen. Según lo anterior la casa representa una de
las principales formas de integración de los pensamientos, los recuerdos y los sueños de la humanidad,
pues sin ella el hombre sería un ser disperso. Parafraseando a Vásquez Rocca, podemos notar el
paralelismo entre la casa y el cuerpo como depósito de memoria, ya que no sólo son los recuerdos lo
que está almacenado, sino también las cosas que hemos olvidado. El alma es una morada, recordando
las casa y las habitaciones aprendemos a mirar dentro de nosotros mismos.
Insistir en que la ciudad puede pensarse como un lugar donde a partir del trato con las cosas
podamos construir identidad, nos convoca a desarrollar este tipo de actividades con las niñas y los niños
y podríamos advertir que si la niña o el niño tienen una relación estrecha con el hogar, con la casa y los
objetos que están en dicho espacio, se empieza a construir una idea de mundo que se origina a partir de
la unión o mezcla de cada uno de los objetos y las formas de sentir y vivir y producen lo que se muestra
en cada uno de los dibujos, con los cuales podemos estructurar una concepción de lo que puede llegar a
ser y tener el nodo del conocimiento:

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Se han elaborado diferentes proyectos que apuntan a pensar una ciudad que nos incluya a todos,
una ciudad donde nos encontremos, una ciudad con árboles, una ciudad donde lo que no se
nombra aparezca con formas en el espacio público. (Rosario, 2007, p.18)

Desde esta concepción de construcción de ciudad, nos vamos a ocupar ahora de precisar cuál de los
diferentes espacios de la ciudad puede llegar a ser el más propicio para construir fisicamente esta
idea. Uno de los más significativos espacios para el desarrollo de esto es el vacío urbano, esto quiere
decir que el nodo del conocimiento se materializa a partir del vacío urbano por ser el lugar de toda
significación posible, un espacio simbólico cargado de imaginarios y que además cobra gran
relevancia para el desarrollo de la ciudad.
De esta manera, se empezó conociendo un poco la época de construcción urbana en la
antigua Grecia (430 a. C). Se puede comenzar manifestando que si se hace un paseo desde el
cementerio donde habló Pericles hasta el Partenón:
habría mostrado al visitante los resultados de la gran época de la construcción urbana. Esto era
particularmente cierto en relación con los edificios que proporcionaban a los atenienses un lugar
para exteriorizarse verbalmente. Fuera de las murallas de la ciudad, los atenienses establecieron
las academias, en las que se educaba a los jóvenes mediante la discusión en lugar de enseñarles
mediante un aprendizaje rutinario. En el ágora, los atenienses crearon un tribunal de justicia que
podía albergar a mil quinientas personas; construyeron el edificio del consejo para la discusión de
los asuntos políticos entre los quinientos ciudadanos principales; construyeron un edificio
denominado el tholos, en el que los asuntos diarios eran debatidos por un grupo aún más pequeño
de cincuenta. Dignatarios y en la colina de Pnyx organizaron allí un lugar de reunión para todos
los ciudadanos. (Sennet, 1997, p. 42)

Todo esto lleva a predicar que la creación de espacios distintos a las comúnmente llamadas instituciones
educativas es un gran instrumento para configurar la polis y más aún cuando se contempla toda idea por
tener una ciudadanía mejor formada. Los hechos materiales ayudan a cimentar nuestra identidad. Por tal
motivo, se plantea que los nodos del conocimiento debe tener espacios en los cuales se haga posible la

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exteriorización verbal, cosa que se puede conseguir con las relaciones entre objeto y persona permitiendo
así una lectura que estructure coherencia a la hora de definir un problema o permitiendo exponer las ideas
sobre algún planteamiento.
Es de vital importancia crear y recrear nuevas formas de leer el mundo, para que podamos
mejorar nuestras prácticas cotidianas que construyen valor social a partir del conocimiento. A fin de
cuentas lo que se busca es fundar una ciudadanía real y concreta con verdaderos agentes de acción
humana. Con esto, podemos darnos cuenta de la importancia que tiene el hecho de que nos relacionemos
con los objetos del mundo, pues así la experiencia de leer y hacer lectura se pueda materializar en la
forma como comprendemos y nos tejemos con el mundo, porque tejernos con el mundo es una tarea que
empieza a partir de aprender a leerlo y pensar que leer nos convoca no sólo a tomar en nuestras manos un
texto, si no que más allá del hecho físico de leer, nos debe lleve a construir otras formas de pensar, para
mostrar cómo, a partir de nuestra relación con el mundo, las palabras y las cosas, forjamos nuevas
maneras de comprender el devenir de las comunidades.

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Conclusiones

La ciudad es un lugar donde lo que se descubre en la cotidianidad es la base para producir
conocimiento, por tal motivo se debe crear una urbe sin fronteras donde sea posible una
relación abierta con la sociedad y en donde se puedan desarrollar competencias lectoras.

Este proyecto permite crear a Ibagué a partir de la producción de conocimiento y logra
entender que la escuela está en todas partes la sociedad debe avanzar en su actuar desde
el desarrollo de competencias lectoras para que pueda ser el enclave de perfeccionar la
manera como nos relacionamos con el mundo

Es significativo para la sociedad crear y recrear los espacios en la ciudad para que sean
escenarios fortalecedores de convivencia en los cuales los ciudadanos en conjunto puedan
hacer del encuentro un espacio que a través del diálogo, de hacer acuerdos y de producir
conocimiento.

Que el conocimiento construido desde la cotidianidad a partir de la relación con el objeto
pueda ser algo dinámico donde la comunidad crezca en el ámbito cultural y de solución a
problemas específicos.

Referencias

Rosario, A. d (2007). “La ciudad de los Niños y las Niñas”, en: Escala Nº 214.Bogotá:
Vasquez, G. H (2008). “Por una ciudadania sin indiferencia”, en: C. M. Yori, Espacio Publico y
construcción de ciudadanía ( Bogotá: Pontificia Universidad Javerina.Vasquez, G. H. (2008). Por
una ciudadania sin indiferencia. En C. M. Yori, Espacio Publico y formación de ciudadanía.
Santafé de Bogota: Pontificia Universidad Javeriana