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Bee eel DOSSIER ETD Fm Vy sso uae Oca ur hy EFSPwPECI G4 L destacados Pee ney Deed et More “Los romanos tendrian hoy mucho que ensenarnos” La oma a Le) URC ROR Semen meV SB Tt mel SUSUR a OS UPN Se RTE NC oe teen ERC ER SIE) apital del mundo © Romamania hoy © Las mejores recetas de cocina romanas... 10 EMPERADORES ROMANOS: LOS AMOS DEL MUNDO BisuorecA POSTALES DESDE LOS CONFINES LOS ESCLAVOS EN ROMA LA LenTa cAaiDa DEL INPERIO UNA HERENCIA MUY pRKcTICA ARTE ROMANO 50 1 62 70 76 82 88 De fiesta latina Ex alperaslclidades spades com Fortuna (aura tdava ve elbren fess que evo acl “av roa. Ss aban tes3ereinen dincdor ae te Cueva Negra (derecho “ef tr ugar de cat ‘hero y rome Pag. 82 Un dia en el Circo Cuando habia carreras de ccuddrigas, el Circo (icquierda) selena de pico tide por apostar a favor de su equipo. al que distinguian por cde a nica que vest, Los romans aportanon ‘obras artsicas de tanta belles como la extaa de ‘brance conocide como “El luchador” (ispierda, ‘adirada por un tstan- te), hallada en te lamade Villa de fos Papiros de Hercilano, Pag. 88 Moda imperial Mas de quince sighs despues de su desopricion la esta de los ésres sigue fascinae, Disehadores de mona como Dokce «Gabbana vsen a sus modelos com nical sandliasrmanas QUERIDOS LECTORES Mucho que aprender de Roma s=... joma era un estilo de vida. ¥ ningtin romano, ni siquiera el empe- rador, estaba por encima de otro”, afirma en la entrevista Valerio Manfredi, gran admirador de la Antigitedad clasica grecolatina. Con las tltimas aportaciones de los historiadores (Julio César no pronuncié palabra al morir; nadie rapté a las sabinas; quizds Nerén no fuera un pirémano... , nos adentramos con este nimero monogrifico en aquel milenio prodigioso de la humanidad, muchas de cuyas realizaciones siguen hoy vivas y presentes porque son parte fundamental de nuestra cultura: desde la lengua y las leyes, hasta la huella de sus fabulosas obras de ingenieria. Otras, como sus recetas de cocina, han desaparecido, pero nosotros las hemos recuperado para ustedes. Que les aprovechen. {Qué portada elegimos? ern eae eae aaa Bae eee ee pe cea oa Jos internauias. Los resultados fue~ ae ecamaa pe pr Sevrumaon ee Han colaborado: Ea 4.4,Storch Alberto deGracia —Porlan Lagunilla Profesorde —_Fildloga, mnelis- Jefade redacciin Preside el Centro Dibujante ilus- ‘Arqueologia de ta, poetayautor ‘de MUYESPE- de Esmdios——_tador,infogra- WaUniveridad —delensayo "Los ClALesimadrite- Fenicios y Fists expert on Compluaense de nombres de fia fcenciada—Painicos. ‘nimaciéa 3D. Madrid es cole- — Exropa Acaba en Historia Eacritor, profesor —ingenieroagricom Dorador habima! —decomclairel lar delAne por aniversitarioy tax. Tambien fe deMUYysus —gomemije"Las—laAuténoma— doctor en concursarte de Especales. cas espaol", de Madrid. Historia Antigua. 90.815" DE PORTADA: Heiner Mille-Eisner/Contacto Muy ESPECAL Irie Oa gti oa irs Pen nae et Tanto su modelo politico -un imperio que conquisté - gran parte del mundo con las armas-, como su ordenacion urbana y municipal, infraestructuras, usos juridicos y administrativos, medicién del tiempo... mantienen en nuestros dias el recuerdo vivo de su presencia x Caer®, Waxser € un modo u canos noe deben su origen! otros edificios moderns de la otro, somos ;Cusinestrecha es atin la rela- ciudad que han preservado ast, hijos de Roma. cidn entre nuestras corpora- _ integréndolo, este patrimonio Herederos de ciones ciudadanas y los anti- de su pasado. Basten estos ‘Unimperio singularmente guos municipios Tomanos, _pocos ejemplos de una lista avanzado que unifies por piedra angular de la organi- que seria demasiado larga. las armas gran parte del zaciGn socio-politica del teri- mundo entonces conocido, torio! Pero hay una presencia _En ninguna otra parte del dotdndole, para garantizarse mas inadvertida. Pascando por mundo antiguo se construy6 suexplotacin, de las estruc- lacalle de Paris que, ruzando tanto, tan grande y tan bien turas urbanas all donde no el Sena, nos lleva a Notre para disfrute de los ciudada- existian y de unas infraes- Dame, pisamos el cardo, una nos. Aquellas ciudades con- tructuras ~calzadas, pucntes, de las dos avenidas principa- _taban con edificios e instala- les que recorria de Norte a Sur _ciones destinados a un uso vestigios mantienen atin hoy 1a Lutecia romana. En alguna _ puramente secular -basilicas, cen muchas partesel recuerdo taberna del barrio gotico de _termas, anfiteatros, etc.— de vivo de su presencia. ;Cudn- Barcelona son ain visible ves- unas dimensiones, solidez y tas viejas ciudades de Europa —tigios de columnas y capiteles magnificencia desconocidas y-susconfines orientalesyy affi- de aquella época, encastrados hasta entonces en Occidente, ‘en cl armazin del edificio que lo que constituye, por otra nos acoge. En Mérida,|aanti- parte, un rasgo verdadera- Primeros habitantes rimeroshabitantes Eicken cna) Dowie aemiaees \ cis dt si a Se Talucnronan c) ‘onainitegeammecs: \ ciracon mere calc gie | pavimento de la calzada se tiry hacer de aquellasgenies eee So Campania ¥ poblaron ta ciudad de Roma, los sdétanos del Museo naba de una manera libre y (que micid ast una etapa de pronperidud. Nacional de Arte Romano yen genial los tres Grdenesj6nico, rico y corintio—inventados ppor los griegos, ha sido mucho tiempo después recreada en edificios tan singulares como el Palazzo Farnese de Roma, el Palacio de Invierno de San Petersburgo o el Capitotio de Washington, por citar tres ejemplos muy conocidos. jCudntas palabras, ademés de varias lenguas romances, cuintos conceptos e ides {cudntos 1508 juridicos y admi. nistrativos enlazan directa- fe con aquella experien- cia histérica! Recordando su pasado, los mismos romanos {ejieron relatos heroicos,tra- edias grandilocuentes y hasta amables comedias de una Roma que, poco a poco, se cengrandecia. Muchos de estos temas han pasado a nuestro Patrimonio cultural y han sido recreados por la literatura, la misica, la pintura o Ia escul- tura. Los amores entre Dido yEneas, el rapto de las Sabi- has, la violacién de Lucrecia y la expulsidn del iltimo de {os reyes, Coriolano, Anibal ES En ninguna otra parte del mundo se opatray unlargocteéieraque - construyé tanto, tan grande y tan fade Seapeeras ce’ bien para disfrute de los ciudadanos Beethoven o Brecht, SSS VA Y, sin. embargo, iqué ‘modestos fueron los comien- zos! Asontada sobre la mar- ‘gen oriental del Tiber, alli donde mis fécil resultaba vadeario, uma pequeta ciudad del Lacio, regién de la Italia central, comenzaba su anda- dura allé porlas postrimerias del siglo VII a.C.. Un empla- i zamiento singular, habitado desde antiguo, en el cruce de las rutas que comunicaban la costa con el interior y que lunfan el sur y el norte dc pats, que habia sido frecuentado » La ciudad de las 7 colinas ‘Asentada sobre la margen oriental del Tiber, Roma contaba con edificios e ins- SE talaciones de unas dimensiones, solide: y _magnificencia desconocidas hasta enton- ‘ces (derecha, el tempo de Vesa en et Foro Boario) Abo, wna reproduc de ta cada com ef ro y sus momentos ‘mds destacados , en el recuadro, desde hacia mas de un siglo pequefio valle entre las coli- muasia, an quedaba fuera del _l del Senado, la Curia Host por comerciantes y marineros, nas se paviment6 y se cana- pomerium, el ecintosagrado tia, al norte del Comicio, gricgos y fenicios, venidos de _liz6 el riachuelo que lo reco- de la ciudad. Auin transcurri- donde se reunfan los ciu- ‘otras partes del Mediterrdnco. rria. y los arroyos que riacasiunsiglo para que ena dadanos, al otro lado del Foro. descendian hacia él para con- cumbre del Capitolio se cons- do las _vertircllugar-el Foro, la Clo- truyera el templo de Jupiter _Los propios romanos idea- Sptimo Maximo, que lara- _ izaron mas tarde los orfgenes bre de paja fueron sustituides ico de Ia comunidad urbana dicin airibuyG alos eyesTur- de su ciudad, aunque de dos por casascon cimientos de pie- que se estaba formando. o Prisco y Tarquino cl manerasbien distintas. Unos, Gray cabievade ej, cunndo won ssbimeyctrumossc com Soborbio, pero ya anes se con uaa vision clertamente los santuarios al aire libre tabanentre sushabitantes. Por habian levantado el palacio del _actualizadora, imaginaron una empezaron a recibir una forma aquella época, el Aventino, la monarca, la Regia, en cl ciudad y unas instituciones tan arquitecténica, cuando el colina plebeya por antono- exiremo oriental del Foro, y desarrolladas como las que conocfan en los ultimos tiem- pos de la Reptiblica, mientras que otros, de forma mucho més roméntica, recreaban una primitiva comunidad de ré cos pastores de vida senci pero virtuosa, como conve- niente contrapunto a 1 decadencia elegante y lujosa de su propia época. Una 6poca en la que Roma habia con- cluido la conquista de Italia y se encontraba enzarzada en una serie de conflictos contra Cartago y contra los reinos helenisticos, que habrian de confericle finalmente el domi= nio del mundo. La conquista de Sicilia y la anexién de Cer- Entonces fue cum hhumildes chozas con techum- aca Maxima~ en el centro pol Arquit Aunque fueron los griegos fos que inventaron los tres dindenes clsicas: nico (izamierda,colunnes del temple de Céstor Polux en Agrigento, Sicilia, dévie ‘corn, Tos romana supieron combinarlos de forme libre ¥ genial. sextit recoglé el arguitecto romano Virubio (. 1a.) en su obra “De Architecture” (arriba. Tampoco crearon los arcos. pero los de triunfo se convrtieron io del lmperto (abajo, el Arco de Sever, enel Foro Reman). 5 a ee Tay defta,arrebatadas a los carta- gineses, la guerra en Hispa- fia y la intervencién en Gre- cia y el Oriente scleticida, ‘marcaban las etapas del impe- rialismo romano. Y en el cen- tro de todo, una particular forma de actuar que podria- ‘mos resumir en el siguiente razonamiento: quienes no son ‘nuestros aliados, bicn de grado © por la fuerza, son pote cialmente nuestros enemigos, aunque no hayan dado aun muestras de hostilidad: asf que mejor, tras preparar el motivo de la guerra, ataquemos pri- mero. En muchos casos, las. ‘guerras de conquistasirvicron para acallar © posponer las vindicaciones de la plebe, sobre todo en lo referente a la falta de tierras, y luego para enriquecer a los nobles ¢ impulsar sus carreras polfticas mediante el botin de campafia y el desemperio de los gobicr- os provinciales. Desde finales del siglo V °., eoincidiendo con una Teorganizacién del ejército, la Politiea exterior de Roma se bia vuelto manifiestamente agresiva, En sus relaciones con ‘ros pueblos, los romanos ‘mostraron muy a menudo una combinacidn eficaz de tradi- cign y pragmatismo, dictada gobierno, siempre que ase- {uraran su sometimiento poli- tico y el pago de los tributos jos, garantizando una cierta autonomfa local. En caso de enconada resistencia el tratamiento cra muy tinto, osclando entre la des- truccién del adversario 0 su reduccin ala esclavitud. pan ‘con una continuada poli- tica de puertas abiertas que \ermin6 por modificar la com- Posicidn del cuerpo de ciu- dadanos habia convertido a Roma cn algo singular en Tta- lia y en el Mediterrineo. Los Tomanos, conscientes de sus comienios hibridos, jamas se avergonzaron de ello e hicie~ ron virtud del aprender de los demés, Reconocieron los muchos préstamos que segtin ellos debian a los etruscos (arquitectura religiosa, vesti- Ia palabra dada como funda- ‘mento de una moral que era s6lo civil, No habia tcologia pporgue la relacién con los dio- ses era individual: cada uno podia tratar de legar al dios como le pareciese més ccuado. En Roma hubiera bios. En cambio, después de Roma las hemos vivido mal- tiples veces, de las Cruzadas ‘al actual choque entre el Islam y Occidente. En definitiva, ‘estoy hablando de aquello que solemos denominar “los valo- res antiguos”, que yo todavia seguta reconociendo en la tra- dicién de mi padre y de mi 22 wuy especin, abuelo, que me deefan que un hombre sin palabra no era nadie. Es lamativo que haya: resistido tanto tiempo. Los protagonistas de su novela muestran el orgullo de Ser romanos, incluso en plena decadlencia del Imperio, en el siglo V. Usted también com- arte ese sentimiento? Es legitimo estar orgulloso de ser parte de una civilizacién. Es un avance muy importante y no todos los experimentos ‘de civilizacion logran pervivir. Hay construcciones politicas {que mueren, pero si un ir rio consigue crear una civili- xaci6n, signifiea que sus gen- tes vivieton por una razén importante. Si no logra dejar una civilizacién como heren- cia, esa construccién politica sélo habré aportado opresién ysangre. La desaparicién de las legiones, en el afio 200, fue un primer signo de decadencia? ~Indicaban un cambio en la ‘composicion de los miembros del ejército. Ya en esa época, centre los soldados que forma- ban las milcias de Roma haba cada vez més bérbaros que fueron imponiendo sus técni- ‘as militares, totalmente dife- rentes a las de las legiones. ~{L.a division enure el Impe- rio de Oriente y el de Occidente ‘aceleré la caida de Roma? cextranjero, la etimologta griega de la palabra, pero cuando esas tribus estaban destru- yendo una civilizacién ~el ‘momento de la decadencia de Roma en el siglo V en que transcurre mi novela, los per- sonajes utiizan cl calificativo cen su sentido peor, algo total- ‘mente comprensible. Tienen orgullo de su civilizacién, y yo creo que eo es bueno. El patriotismo es una virtud, ‘no una vergenza. El naciona- lismo si es estupidez, porque dice que uno es mejor y que elotro no es nada. Pero amar al propio pais es como a la familia, algo vinculado al sen- timiento de pertenencia, ~iNo eran racists las roma- hecho de que una princesa sf ocurrié es que entre cl afio ‘nos respecto al resto del mundo inglesa, Lady Di, tuviera un S00 y el 1000 se vivid una conocido? novio drabe, Dodi Al Fayed. época oscura, de destruccio- _Apricta cl paso hacia cl Arco de Tiberio, donde se redine con un sirviente del senador Claudio para una faena especial. Le guia a través de ia elegante zona del Palatino hasta llegar a una residencia seftorial. Atravesando la puerta de acceso, aleanzan el atrio, recinto techado que revierte a otras habitaciones. Le conducen al despacho, amucblado con una mesa rec- tangular de dos soportes con votutas, una silla plega- ble y un areén con incrustaciones de cobre y marfil. Se recibe aquf a gente de rango: sin embargo, que Sut nio estudie los estropeados pies del senador no es cosa que deba hacerse cn el atrio. Afortunadamente, nota el isitante, el honorable viste una sobria tinica, que seguro debié endosarse tras saltar de la cama en tapa- rrabos y ténica interior para, seguido del habitual desa- yuno de vaso de agua, atender sus asuntos con dil gencia, Desde el marco de una segunda puerta del despacho, el zapatero atisba asimismo, brevemente, tun peristio con jardin, Piensa entonces en su propia casa, cuyas carencias a menudo le reproch6 su mujer. Y sin poderse desprender del todo de estos pensa- mientos, realiza su quehacer y sale de la mansién con el encargo de unos zapatos de cuero con correas entre- cruzadas y de unos borceguies cerrados. Sumergirse de nuevo en la via publica, entre los ros- tros andnimos de los viandantes, satura sus sentidos. Las tuinicas sus mereancias de todo tipo, como libros de segunda ‘mano, joyas, perfumes, flores o tallas de marfil, super- poniendo Ia vor a los ruidos constantes del trabajo mecénico en los talleres. Sufinio se tropieza con un mercader de clixires milagrosos, un hipnotizador de serpientes yun ilusionista que se introduce una espada por la boca. ¥ la algarabia no decrece cuando rebasa Ia calle de los zapateros y libreros y dirige sus pasos hacia el barrio de la Subura, interndndose por las sinuo- sas y estrechas rdas sin pavimentar, por los oscuros y sucios eallejones. pesar de la humildad de este barrio, en el que ‘nuestro zapatero habita y posee su taller, hay en él multitud de comercios a los que acuden ciudadanos medios, sirvientes y esclavos a comprar todo tipo de articulos: desde aquellos de primera nece- sidad, pasando por especias, antorchas y sebo para las Limparas, papiros y pergaminos, hasta productos de Iujo importados. Los comerciantes tienen colocados, ia entrada de sus establecimientos, instrumentos pro- pios de su oficio 0, en el mejor de los casos, r6tulos identificativos pintados o esculpidos en piedra, que describen la profesidn en una escena detallada. Para adquirir lo bisico hay pescaderos, carniceros, frute- ros y panaderos, los cuales poscen hornos y molinos de traccién ani- san de colores las pobladas aceras; Las grandes mal; también ruidosos albaailes, Tos muros de los edificios estan cua- 7 carreteros, carpinteros y herreros. jados de pintadas, carteles de pro-. -- @Venidas y las Para estar a la moda, se recurre a ‘paganda politica y anuncios de fes- . batancros, tintoreros, tejedores, bor- tejos. Incluso el tréfico de doble sinuosas calle- dadores, iavanderos, peluqueras y direcci6n, propio de las grandes ave- i ii barberos, orfebres y zapateros. nidas, est4 colapsado a estas horas, juelas hacian de Elialler de Sufinio esta situado en Fea ea arenes oa wanacaey ed OT eta sa pecan oe oe los eventuales carros circulan con len- ir rosos edificios de varias plantas de Rcd d ane mneren tg oat a LEO cera tadas conversaciones con los com- de bulliciosa de baja calidad. La cercanfa entre pradores. Desde la pucrta de su ae estos inmuebles apenas deja‘entre- tienda o puesto ambulante vocean actividad ver un pedazo de cielo. En las plan- er§ tas superiores habita gente muy humilde, muchos pro- cedentes del campo, que venden sus servicios a menudo deshonestos, como algunas de las mujeres que pasean las calles. El hijo de Sufinio ha estado cuidando del negocio familiar. Recién licenciado de la escucla cle- ‘mental, pasa por tna adolescencia responsable y sen- sata y es un buen aprendiz. Fl padre le educa con una blanda severidad, en la conviccidn de no imponerle su autoridad de pater familias de manera implaca- ble, y abriga la esperanza de legarle una digna heren- cia al morir. Unas escaleras de madera comunican el taller con su vivienda, y, para no pagar las letrinas publicas, Sufinio sube « mingitar en una vasija a ello destinada. Mas tarde la volearé en el estercolero pré- ttt tae ximo, no queriendo infringir la prohibicion de vaciarla hacia la calle por el vano de Ia habitaciGn. Sélo dos de estos vanos tiene el piso y, en vez de dejar pasar la poca luz de la calle, estin recubicrtos por gruesas telas para mitigar el frio invernal. La calefaccion no existe Yel fuego del hogar tumpoco caldea lo suficiente, pues “desde su reciente divorcio nadie le ofrece el cult reli- givso doméstico ni lo aviva con asiduidad. Lstima de su matrimonio, Fue un presagio funesto «que el dia previo asus esponsales se enredaran los cor- dones de unas sandalias que trabajaba, pues todo el mundo sabe la mala suerte que traen los nudes: y otro rio acontecié durante el propio banquete de que un gallo cant6. Sin embargo, transcu- a vida alrededor del Tiber La llanura que se exten dia desde el Foro hasta el Tiber (abajo) const. ‘ula en la antigua urbe una oma de cin. Lindani el barrio Ostia, ef muelle martine dle Roma, se recibian en pequetas barcas que faribaban al puerto fl vial, se vendian en gran des merce raban en depésits tlmacenes. Sobre ra opwesta ata llanura del Foro apenas ‘arrabales. Cuando la noche cata, toda Roma se cubria de. ‘cesaba la animacién. Era tel momento de los com: portamento > > rrieron dias felices en esa vivienda-tienda-taller que le traspasé su padre, antes de que su mujer empe- zara a colocarse postizos, a untarse tintes y maqui- ajes, a adornarse con joyas que él no le hi lado, a usar corpitio y perfume caro, a visit amigas con mayor frecuencia. Empe76 entonces a acos- tarse no s6lo sin quitarse el sostén y la tinica interior, como es costumbre, sino con otra encima y poste- riormente, ante la desesperacién del marido, con un manto. Los afectos conyugales de ella habfan sido usurpados por las atenciones de un nuevo rico, con el que pronostica volver a casarse. Pero las familias des- trozadas estén a la orden del dia en estos tiempos corrientes, transcurridas ya casi dos centurias desde el gobierno de Augusto. Asi ahora, en espera de las Saturnales, Safinio evoca aquella legendaria edad dorada cuando el dios Saturno reinaba, los hombre vivian en paz, la propiedad privada no exista, la agri cultura constitufa cl sostén material y moral y la fami- lia patriarcal era la base del Estado. La vergtienza de su casa no ha menoscabado su clien- tela, y Sufinio trabaja duro hasta cl mediodfa, hora en que cierran todos los comercios a excepeién de las tabernas, y a una de éstas acude con su hijo a tomar tun poco de pan con queso y un vaso de vino caliente. Tras descansar y charlar con algunos conocidos, padre e hijo se dirigen a las termas, en cuyas instalaciones, sumamente econdmicas, disfruta su ‘manos de los concurrentes. En otro lugar de la ciu- dad, también el senador Claudio asiste a un banquete en el domicilio de un magistrado, junto a otros tres magistrados, dos altos cargos militares, otro senador ¥y un reputado fil6sofo. Reclinados sobre comodos iechos, los comensales son asistidos por esclavos, degustan sicte sustanciosos platos con algdn toque exético, compuestos por legumbres, hortalizas, fru- tas, pasteles y dos asados, un ciervo y un pavo real, mientras misicos y bailarinas ameni Habré que esperar alas fiestas de las Saturnales para que, con la explosiva felicidad y permisividad rei- nantes, se intercambien los papcles en una suerte de mundo al revés: entonces nadie trabaja, y los escla- ‘vos son servidos a la mesa por los amos ¢ injurian a éstos como a sirvientes. E: la modesta taberna, los zapateros disfruta- ‘én, sentados en sus taburetes, dos frugales pla- {10s de huerta, dulces y pollo asado, y se diver- tirdn relaténdose anécdotas del trabajo y comentando el programa de festejos. Se anuncian hirientes come- dias en el teatro y grandes especticulos en el Coliseo, ue inctuyen la simulacién de una batalla naval, amén de las luchas entre gladiadores, algunos de ellos famo- sos y adorados por las mujeres. Surgirdn ademés para atacar, desde Ins rampas 0 ascendidos desde el subsuelo, tigres y leones, elefantes, hipopota- tiempo de ocio cualquier ciudadano ‘mos 0 rinocerontes. También cier- romano, ya sea hombre o mujer. Durante las Vos, corzos, jrafas o avestruces, para Cadaueoceomtarcanetesiniento <1 1oc oc Set peTegldos.Serdnseguropsto Paseando por su jardin, en sus estan- de las fieras los condenados a muerte cias utilizadas como biblioteca, salas ss Yy numecrosos cristianos. de exposicion y de tertulia, gando trabajaba, se Como de costumbre, las carreras ‘la pelota en la palestra o practicando del Circo Maximo generan especial atletimo. Asimismo romarin su levantaban ‘expectacién. Se sucederin conti bajlo, nico aseo diario, en recintos ibi- ‘nuamente durante los siete dias que con dspositivs de vapor, agua (72UCHas prohibi- _ gesmene durante lor siete disque conmtnbsseina tadseyeur COMES SECeIe- sales etanoy de refrene enc 5. estise y eco pisés del edificio, Sufinio esquiva a los ven- braban los tan vvedados que constituyen las gradas. dedores ambulantes de salchichas y A ‘Sufinio es hincha de la faccién verde tortas de garbanzos, pues acude hoy ESPEFACOS jUEGOS _¥. entre sus compatcros, los hay de - iY ‘aun banquete con sus colegas de la cofradfa en que estd inscrito. Junto a cllos compartird, en versiGn celebrativa, la unica ingesta contundente del romano: Ia cena. ‘Cae la noche y se apresura a atravesar el rfo por la Isla Tiberina, orillada de barcas, rumbo al lugar en donde se retine desde hace décadas con los otros zapa- teros. Circulan ahora bestias de carga, carreteros convoyes de provisiones, que tienen el trafico prohi- bido durante cl dfa para prevenir atascos y acciden- tes. Camina a lo largo de Ia ribera, at grandes almacenes del puerto fluvial y entra en el tugurio, débilmente iluminado por limparas de aceite y Velas de scbo, tnicamente acogedor mereed al calor de la lumbre y al olor del guiso especiado. La mayor parte de los invitados ocupan ya unos taburetes en torno a dos mesas cireulares y los dos que faltaban entran un poco después que Sufinio. El banguete exige un ritual que comienza por las abluciones, y son la hija y el hijo del tabernero quienes rodean el mostrador de piedra para lavar ella los pies y él las 28 uy EsPecia. Jos equipos rojo, azul y blanco, pertenecientes unos cuantos a asociaciones de ciudadanos vinculadas al correspondiente color. Calentados los énimos al final del banquete por el vino de las créteras, comienzan las apuestas a favor y en contra de los distintos ban- dos. Jugar dinero esté prohibido fuera del periodo de fiestas: sin embargo, en ésta y otras tabernas se suele hacer de modo clandestino. Ahora las monedas cir- culan de mano en mano al ritmo de los aciertos del par o impar en la suma de los dedos usando tabas 0 nnueces, incluso tras improvisar un tablero de estra- tegias con tiza en el suelo. Sufinio sale del local con una pequefta ganancia y cierta altanera embriaguez. En su estado de exalta- idn, desafia la inseguridad nocturna y, tras recom- ponerse la tinica,tienta el camino a casa sin ayuda de antorcha, sumergiendo su paso vacilante entre las pro- fundas sombras de la gran urbe imperial. e Los grandes especticulos En el Coliseo (arriba), los gladiadores esgriman Tas distintas armas sein su especialidad: espada ‘ort, red tridenteo la ‘caballo 0 sobre carr de ‘combate. Las fers tam- ‘ign hollaban a arena Las carreras se celebs ‘an en el Circo Maximo (alla tquierda). En cada sna competian cuatro ‘cutdrigas, ene e! otro ¥ el grtero del public, EY ‘enusiasmo de a fia se exacerbaba en os extremes de la pista, tuando los carmos giraban Ro" y sus aurigas, vest dow com ks tics det Color al que representa than, arremetan entre sf ldeigo en mano, acciden- tindose a menudo. Cocerlashabasen agua sada con un pero can- toy ores de maha, Tura pimiento, isco (una especi)y semis dehingja y ac juno on gram vi aete. Cuando ex a6 coi, _mezclar y triturar hasta lograr una textura cremoss Ysenie con un chor de acete de ova. Elnom- be deteca viene lenge el. (Sep Apiciosen Se dsponen en el plato huevos, alcaparas, acei= ‘unas, dts, nueces, lec ls restos slidos de la elaboracion de gorum, una salsa elaborada, ‘con pescados maceradas en sal, albarcoques y Pistachos.Solian serve acompaftados con tar- ‘aletas de Roum (un tipo de hogazal, movetun {un pastel de queso con ao} yepiprum (un paté ‘Meter aloo, precalentada el cabritourtado en aceite de olva Pier y mez ‘un embude anche y distribu la masa sobre manteca hirvient. ‘0s comian frugal- (Dara resltado forma de espirales,cubicon miely dear er. Heri la piema de cero con 600 gr decebaday 25, figossecos. Cuando haya coco, quitarla ply paserpor fuego pare quemaa gr, ego cbr ‘conmielycocnarenelhomo. Mennas tant, pre- pararuna salsa consistent en ura mezcia de vino eas pases ruday mucha pinta ljamen sine en locas acompatiado de esta salsa junto «con unos higos pasteltos imoregnados cone! Jago hervideresultante dele coccién deljamén. pei, De recoauirara) > Laprincipal fuente del saber culinario romano, ma- ‘nual imprescindible para los coc! era De re coquina- neros de la épo ria, de Marco Gavio Apicio, un hombre rico nacido en torno al afio 25 a.C.,cuyo amor por la comida era tan grande que decidié suicidarse con veneno ante la posibilidad de morir de hambre alga dia. Apicio pas6 a la historia por sus travagancias gastronémias, que inclufan lengua de ruisefior y de flamenco, talo- Hervir el pulpo con laserpc y cebolla, ‘Una ver cocido, serio cortado en lami ‘nas fina con una asa de pret, gum, Poner a remojo garbanzos,lentejasy guisan- tes secos. Moler a cebada (0 trigo, en su efecto), aftadirla a a mezcia anterior y hervir on abundante agua condimentada. Luego ‘hadi aceite de ova, puerros picados,cilan- ‘to, anis, eneldo, malvas y hojas de berza. Antes de acabar la cocci6n,afadir orégano, ‘apio machacado y eneldo, Servirla sopa caliente y con cebollinos tiemos picados. (Apicia, ere coquinaria) rar durante 65 dias, aderezados con 16 especias diferentes. El sabor final era poderoso pero agradable”. En la época imperial, os romanos ha- cian tres comidas diarias: dos ligeras, jentaculum (desayuno) y el prandium (almuerzo), y una més contundente, la cena. Por la mafiana, un trozo de pan mojado en leche, aceitunas y un huevo; a mediodia, queso de cabra 0 de ovejay tuna porcién de carne cruda. Para cenar, entremeses, un segundo de pescado 0 nes de camello, crestas de aves y otras, delicaressen, pero entre as 478 recctas de su obra tambign habia platos normales, como pastel de lenguado, pollo o cochi- nillo asados ala sal o.a la mie, casi siem- pre acompafiados de una salsa, el garun, que se elaboraba con pescado macerado en sal, En Espaifia habia factorias como la de Cartagena, en Murcia, ola de Baclo Claudia, cuyas ruinas atin se ven en la playa gnditana de Bolonia, dedicadas a las salazomes ya la produccién de garum. Este producto, de uso habitual y fuerte sabor, Suscitaba opiniones encontradas. Segtin el arquedlogo Franco Nicastro, uno de los fundadores del restaurante Magna Roma, situado en la capital itali na, donde se guisan las viejas recetas tal ‘como hace veinte sigs, “sobre romana hay muchos tépicos. Si el garun fuera pescado podrido, como lo deseri- bid Plinio el Viejo, no habria tenido tanto éxito, Es mas correcto hablar de mace- acid, Metian en sal los peces sin evisce- Se pone la leche en un reci- piente y se mezcla con mie. CCalentar sobre un fuego suave yretirar,ahadiendo -yemas de huevo batidas con ‘Canela, Mezclar bien y pasar run colador, obteniendo tuna mezcla suave. Poner en moldes individuales y meter ‘en elhorno con una base de ‘agua ol bario Maria y coc rrardurante una hora a baja temperatura. Servi ‘espolvareado con pimienta (Apicia, 02 coauinario) Re, carne, y postre. En las casas populares los platos solfan tomarse frios, ya que apenas se cocinaba por miedo a provo- ‘ar un incendio, Para comer caliente ha- bia que ira la taberna, donde el mesone- ro de turno servia las raciones de carne ‘¥ pescado a la parila fuertemente condi- mentadas, con el fin de incitar alos clien- tesa consumir vino, casi siempre aguado. Los romanos desmenuzaban y tritura- ban los alimentos; eran maestros en la preparacién de albsindigas, purés y sopas. No saban tenedor; se llevaban la comida ‘ala boca con las manos ola cuchara. Los modales en la mesa eran muy distintos de los actuales. Por ejemplo, eructar esta- ba bien considerado y los invitados de los banguctes estaban autorizados por ‘un edicto del emperador Claudio a expul- sar los gases intestinales con libertad. guns, incluso, dsponian de una bacini- Ila en el comedor para aliviarse el vien- tue. Al término del festin, podian lle- ‘varse los restos'a casa, envueltos en laservlleta que trafa cada uno; era una forma de alabarla comida y ‘un buen recurso para alimentar ala familia. ¥ sien el curso de la comilona se sentian ahitos, no Fue el creciente descontento de la poblacién y no la violacién de una matrona lo que acabé con la secular monarquia romana. Adis tiltimo rey Latradicion violada por el del rey, Lucrecia ‘una importante ‘maurona romana reveld lo sueedia {ys suicidd ale isquierda, en tan deo de 1877 Los historiadore fenibargo, que un conju pataciest avivada por fl sentimiento ‘antimondrguico a tradicion biblica ha | colocado a Poncio Pila- fos en una situacion més ue dificil. Su tarjeta de pre- sentacién incluye calificativos como opresor, cobarde y dei- cida, nada menos. Pero real- ‘mente se merece tal fama? Lo cierto es que las fuentes histé- ricas poco nos dicen de este «nigmiitico personaje. Sabemos ue fue nombrado en el aio 26 procurador romano de la pro- vincia de Judea, donde goberné, seguramente con excesiva firmeza, durante diez afios. No debi ser una tarea fécil, dada la resistencia jude ala dominacién romana. De hecho, sus continuos proble- ‘mas con la poblacin motiva- ron su traslado de Cesarea a Jerusalén, ciudad en la que esta- blecié su corte. En una intere- sante biografia sobre este man- Poncio Pilatos El procurador romano, dibujado por el Evangelio como un cobarde De deicida a santo Piao, un personaje secrabte pa laderecha, en tun cnadro de soni Cseri s consider sn santo por la Ilesia cope Sepsin su versie, el pro- curedor fe wn legido de Dios ‘que camps 1 papel crucial ence! plan diving para ta vedenciin de a Iumaridad. 36 muy esred redomado, pudo ser victima de una conspiraci6n politica local. ¢atario, la investigadora Ann Wroe indica que Pilatos debia pertenecer a la clase de los ‘ecuestres y que seguramente tendria cierta experiencia mil tar, ya que cl cargo de prefect llevaba consigo Ta realizacion de operaciones bélicas. Poco mis dicen los clésicos. Es en los Evangelios donde ‘encontramos su momento més popular: el juicio a Jesucristo, en el que el romano se “lavé Jas manos” y en esencia dej6 el ‘camino libre para su condena amuerte. Wroe, en su Biogra- fia de un hombre inventado, reflexiona sobre el encuentro de ambos personajes e indica ‘que parece claro que Pilatos se vio atrapado en una ineSmoda situacién en la que no quiso cargar con un mucrto cuyo pro ceso no le correspondia en absoluto, Para implicarle, Wroe sefala que Caifis, el sacerdot cambi la suptesta falta rel siosa que habia cometido Jesu- «risto por un delito politico con- tra Roma, esto es, hacerse pasar por el rey de los judfos. En cualquier caso, a falta de pruchas histéricas reduce todo a la especulacién, desde la motivacign ultima de Pilatos para actusr como lo hizo hasta elidioma en el que se produjo lnentrevista con Jests. ‘Aunque munca se sabré, lo que sf parece bastante claro es uc Pilatos no crey¢ ta exeusa de la conspiracién denunciada por Caifs, ya que no sélo no orden6 arrestar a ninguno de los discfpulos de Jests, sino que ordené liberar a Barra- bas, al que incluso se deno- ‘mina “revolucionario” en algu- nos escritos. Probablemente debi6 darse cuenta de que con lneliminacién de Jests no sélo no perdfa nada, sino que con ello complacta a Caiffs y cal- maba asa los judios. La historia de Pilatos no concluyé de forma precisa- mente heroica. Los samarita- nos le acusaron de utilizar métodos violentos, asf que fue destituido. Poco después, el emperador Caligula lo deste- rr6 a las Galias, donde algu- nos afirman que se suicids, Otros piensan que se com ti6 al Cristianismo 0 que {incluso murié.en Roma. @ ‘acia el afto 45 a.C., cl ictorioso Cayo Julio autoridad como los antiguos reyes. Aquel magnifico estra- tega, cuya ascendencia se remontaba segin la leyenda hasta la mismisima diosa Venus, era también el Padre de la patria, dictator perpenuus, jefe militar y pontifex maximus de tuna enorme Repiiblica ensom- brecida por la corrupein. Ast las cosas, César representaba la esperanza para buena parte de a poblacicn. Por el contra- rio, a los ciudadanos fieles al Senado, aquella acumulacién de poder en una sola persona pparecia resucitar los viejo fan- tasmas dela monarquia, derri- bada hacia siglos. Por ello, un ‘Tupo de conjurados, entre los {ue se contahan antiguos segui- dores de Pompeyo, senadores e incluso antiguos partidarios uy esreca. 41 > maza nos recuerda al nérdico Thor; 0 la diosa Epona, protectora de los caba- Tos. De Oriente vino a su vez un tropel de dioses y diosas, como Cibeles, le- ¢gada del Asia Menor, 0 el persa Mitra, ‘cuyos ritos eran estrecha y asombrosa- ‘mente parecidos a los que desarrollaron luego los cristianos. También aterriza- ron en Roma los egipcios Osiris, Isis, Anubis, Apis y Serapis, que pasaron desde Alejandria a partir del siglo 11. As‘ y todo, las religiones fordineas munca egaron a tener gran relevancia en la ‘metrépolis hasta que aparecié una que ‘acabé con todas las dems: el Cristia- nismo. Pero eso es otrs historia. Los dioses verdaderat.ente romanos, los suyos de siempre, pueden agruparse cen cinco categorias: los grandes dioses astrales (Jupiter, Marte, Venus, etc.), los dioses tutelares (Manes, Lares, Pena- tes), los seres sobrenaturales (Musas, Gracias), los dioses silvestres (Flora, Pomona, Fauno, Sylvano), y las perso- 42. muy EsPECA El panes rman inch res sobrenasurles como las musa arb, el “Saran de las ‘Masas")ydviudades exces procedentes de los pueblos somertdos pore Impert,como to ious Cielesisuerd) ts de Asa Menor nificaciones (del emperador, por ejem- plo, o de las virtudes como honor, cle- mencia, ete) Su liturgiay sus ritos varia- ban mucho en la forma y no menos lo hicieron con el paso del tiempo. El Estado romano, aunque cinicamente Pragmitico como era, encontraba en el cculto oficial alos grandes dioses el espec- ticulo, la pompa y Ia identificacién que tanto necesitaba para seguir subsis- tiendo. Esta utilizacién politica de la religion culminé en los afios més enlo- quecidos del Imperio, cuando los empe- radores eran dioses vivos que a menudo cometfan locuras tan divinas como la de divinizar a su propio caballo. Hay una curiosa cuestidn que afecta alos grandes dioses grecolatinos, los planetarios, que no sc sucle mencio- nar. Se trata del parecido sorprendente entre las caracteristicas personales de las divinidades antiguas y las caracte- risticas fisicas de los planetas corres pondientes, que hoy conocemos y enton- es se ignoraban. Por ejemplo: Jupiter es el mayor de los dioses, ¥ eso mismo podriamos decir del planeta que lo epresenta. Recientemente se ha des- cubierto que emite més energia pro- pia de Ia que reeibe del Sol, lo que lo sitda en un rango diferente de los res- tantes miembros del sistema. La bella Venus, tan ligera de cascos, también se ve en el ciclo como el més hermoso y brillante de los planetas. Cuando se determind su densidad especifica pudo ‘observarse que, ademés del més bello, era el més liviano de todos, El joven y ripido Mercurio, mensajero de los dio se con alas en los talones es, en reali- dad, un planeta esquivo y veloz que, dado lo corto de su drbita por la proxi- midad al Sol, sélo puede observarse poco antes de la salida o poco después dela puesta del astro. También el lento yy pesado planeta que gira més alla de ‘Japiter se corresponde con el anciano padre del rey de los dioses, Satumo, as0- ado al plomo y as tinicblas. En cuanto alos tres dltimos miembros del sistema, Urano, Neptuno y Plutén, fueron acer- tadamente bautizados con nombres que ‘continuaban la pauta de los dioses roma nos cuando fueron descubiertos en 1781, 1846 y 1915, respectivamente. Sabemos bastante acerea de la reli- gién de Roma y de los mitos en que estaba fundada. La magnifica obra de Ovidio Metamorfosis, escrita por los. afios en que nacié Cristo, puede com- prarse en cualquier libreria (mejor silo hacemos en Ia edici6n traducida por ‘Antonio Ruiz de Elvira, y publicada por el CS.LC. en su coleccién Alma Mater) y nos da una idea de primera mano sobre las ereencias romanas, que por otra parte eran muy bellas. En su géne- sis aparece la figura del demiurgo, una especie de dios anterior a los dioses a uien se debe la primera ordenacién del snundo, Desde el caos primigenio, donde todo estaba mezclado, este misterioso ser organiz6 las cosas poniéndolas em: su sitio: os viemtos, las aguas, el aire, las bestias..., todo lo existente ocup desde entonces un lugar en el universo Luego apareci6 e! hombre como un ani- mal més, hasta que el demiurgo lo hizo cerguirse y le levant6 el rostro para que To levase alzado hacia las estrellas. Se sucedieron después tres edades en la vida de los hombres: la de oro, la de plata y la de bronce, a lo largo de las ‘cuales fueron estropedndose las cosas en el mundo hasta culminar en la edad de hierro, la peor de todas. Para reco- nocer sin lugar a dudas que jendo en aquella no hay més que leer en las Metamorfo= sis cual fue la itima y la mds desastross: de las calamidades que Megaron sl mundo con la edad de hierro. Se trata de lo que Ovidio llama amor scelerarus ‘habendi, o sea, “Ia criminal pasign de poscer”. Algo terrible, que, sin embargo, podrfamos escoger perfectamente como divisa de nuestros tiempos. e RomaManiez Inspiraci6n para peliculas taquilleras, esencia de jornadas gastronémicas, fundamento de festivales de teatro, sugerencia para bautizar tiendas, guia para politicos..., el Imperio Romano no ha muerto. Un simple vistazo a lo que nos rodea demuestra que, siglos después de su catda, el mundo de los césares sigue fascinando a la humanidad. Incluso en la antigua Hispania rx tex tiearroacs I pasado domingo 26 de octu- bre, el director de un diario espattol de tirada nacional ttu- Taba su carta alos lectores con la siguiente frase de Marco Tulio Cice- r6n: “Quasque tandem abutere patien- tia nostra?”. A continuacién, parafra- scaba largamente uno de los discursos del célebre senador romano para des- tacar el supuesto paralelismo de aquel momento histérico, el aiio 63 a.C. con Ia actual situaciGn politica espaiiola. Ese mismo dia, el mismo periddico, inser- taba en su portada un pequefio anun- cio publicitario en el que un estableci- miento comercial prometfa “lentes Progresivas” al “mejor precio” y utli- zaba como emblema la silueta en azul de un animal con dos nifios bajo su vien- tre, No eran necesarios ms detalles para que se identificase a quién representa- ban. Era la loba capitolina con Rémulo y Remo, el simbolo por excelencia del inicio de la Roma imperial, convertida gracias a la publicidad en el de una Sptica de Madrid. {Qué lleva a un famoso periodista a los legendarios gemelos? ; resurge ahora el gusto por las, de gladiadores? {A qué se debe q mantenga el boom de las novelas pla- gadas de legiones? ;Cual es el seercio. para que a lo largo de los sigios la sim- bologia del poder de los césares haya atrafdo a politicos y reyes, emperado- res y dictadores? {Por qué la represen- tacidn de las comedias de autores lati- ‘nos sigue llenando teatros? :Qué lleva ‘thoteles, casinos y bares a imitar tica clésica para atraer clie los disefiadores de moda libros de Camilo José Cela? {Por qué triunfan los videojuegos ins- Pirados en el Imperio?... Preguntas sin fin que encuentran respuesta en una palabra: “Romamania”. Una moda que 10 ¢8 nueva, ni mucho menos. Que se > wuvesrecn 45 > remonta a los instantes inmediatamente posteriores ala caida del Imperio. Uni moda que ha perdurado en el arte, la ciencia, el derecho, la arquitectura..., hasta nuestros dias. Una moda ala que tuna antigua provincia romana llamada Hispania no es ajena. Antén Alvar ¢s el presidente de la Sociedad Espaftola de Estudios Clési 0s, una asociacién que cuenta con més de 4.500 socios y 22 delegaciones terri- toriales en Espana y que tiene como objetivo fundamental “conservar y difundir el legado clésico en nuestra sociedad, y no sélo en el émbito edu- cativo”. “El mundo clésico nunca ha dejado de estar de moda en los dltimos cambiado a lo largo de la Historia es que esa atraccion se ha revestido de for- mas distintas, se ha comercial modo diverso”. punto de atraccién’ “Cada vez.interesa més la vida cotidiana y menos cl mundo épico de los gladiadores. Por ejemplo, se ha despertado un gran interés por la comida y las artes decorativas, por c6mo vivian las mujeres... En poeas palabras, el dia a dia del Imperio”, aflade Alvar. Una atracci6n l6gica si se tiene en ‘cuenta la gran herencia cultural que dej6 en la Peninsula y que va desde la len- gua que hablamos al derecho que juzga nuestros actos, sin olvidar topénimos, costumbres, monumentos... Una atrac cidn que ha llenado las fiestas patrona- les de una barriada madrilefia de extras disfrazados de legionarios, senadores, gladiadores, cénsules y patricios. Cada ver son mas las personas que toman baios en termas ala romana (Que ha convertido el Festival de Tea- tro Clsico de la ciudad extremena de Mérida en una cita ineludible y esta encumbrando a su hermano pequefo, el de Segébriga. Que ha sacado reciem mente 8 los quioscos espatoles una coleccicn de soldados romanos de plomo y la enésima reediciGn en video de la élebre serie televisiva briténica Yo, Claudio, ya las jugueterias una nueva serie de Airgamboys romanos. Que leva a cada vez mds personas a relajarse en las aguas de termas a la romana. Que inspira a grandes disefadores de mod: como Dolee ¢ Gabanna a llenar sus st- ‘mas colecciones de sandalias, atuen- Cine, television, libros, mics... el mundo de tos ‘ondioviswalesy ta Bterane- raha tatado con frecuencia eltema dela ‘antigua Roma. Por ejemplo, la época de las ‘grandes superproduccio nes de Hollywood, como “Ben Hur” (William Woler, 1959) ~tcqulerda- Hos resurgen los flmes > com diche tematic pero no slo en el cine: ia tele- sida prepara en la ‘acrualidd na coprodac dn europea sobre la ttoria romana (arriba iquienda). Ademds. ts Famosos cinnics del goto “Asterix, ereados por Uiderzo y ambientados en las invasions de las Tegines imperiates dri das por César. se publican ‘ahora tombe en lain. dos inspirados en togns y camisetas seri- grafiadas con la loba capitolina. Que congrega en la localidad riojana de Cala horra, una vez al afo y a la llamada de la. asociaciéa local Calagurris lula, 2 los que quieren saborear la gastronomia imperial repleta de azafran, pimienta, jengibre, eneldo, eomino, laurel, mil y sarum que recogié en su libro el ilustre cocinero romano Apicio. Una atraccién que permite a los aft cionados a los videojuegos pasar horas forjando en sus ordenadores la Anti- ‘edad con titulos como César IH, Pra etorians o Imperium. Que ha conver- tido el clésico juego de la oca en un sugerente De Romulo a Remo. Que lleva a grandes arquitectos, como Ricardo Bofill, a utilizar con profusién elementos constructivos grecorrom: 1S en sus nuevas construcciones, au que los aclimaten a los gustos actu: les. Que nos empuja a cualquiera de nosotros, tijera y pegamento en ristre, lio César que, igual que é| ron los romanos ha nutrido por igual el imaginarionacio- jalista que el imperialista.arepubii- ccanos que a absolutistas. La Revolu- én Francesa seinspré en ia Republica romana, y las monarquias absolutas ‘encontraron su modelo en el princi- 'pado romano", asegura Anton Alvar, presidente de la Sociedad Espanola de Estudios Clasicos. Ast, Carlomagno ase- (guraba haber fundado un nuevo impe- fio romano. ¥ Napoleén Bonaparte no ‘dudabs en reconocer su admiracién or Julio César cuando se autonom- br, primero, consul, mistarce, empe- rador. De hecho, el general francés ‘adopt, como su idolo, la corona de laurel como simbolo de su poder. ‘Como ellos otros politicos, estacistas y monarcas no han dudado también, {en tomar prestades imSgenes, ideas... “incluso en aquellas regiones nunca grecorromana, maximo exponente de la popularizacién de un género que, segin los expertos, recibié un impulso ‘medistico muy importante cuando hace diez aftos, el entonces presidente del Gobierno, Felipe Gonzélez, aseguré en ‘una entrevista estar leyendo Memorias de Adriano. Més reciente ha sido el resurgir en Espafia del llamado peplum, el cine de aventuras ambientado principalmente en Roma. La oscarizada Gladiator, de Ridley Scott y protagonizada por Rus- sell Crowe, sa de! letargo un cine que en Espana siempre habfa tenido buena acogida. Y no solo las superproduccio- nes de Hollywood como Quo Vadis, Ben Hur, La caida del Imperio Romano 0 Espariaco, sino también filmes més modestos como Los iiltimos dias de Pompeya, de Mario Bonnard, en la que actuaba un magistral Fernando Rey. De hecho, entre el final de los aos 50 y el comienzo de los 70, los estudios espafoles fueron los mas prolificos en este género tras los: i de escenario para una‘ de titulos, la mayorfa de ellos faltos del ‘mis minimo rigor hist6rico, muchos rsi- bles, todos repletos de cartén piedray Ja inmensa mayoria protagonizados por Hércul ¥ Macistes recién salidos de gimnasios de barrio. Con estos bres, el cine peplim agoni26 a comien- 208 de los 70, Su titimo reducto, antes de desaparccer, fueron ls pantailas de Jos cines de verano de Espafia. Cuadrigas, togas ylegionarios ltenardn de nuevo las salas de cine Ahora, sin embargo, tras el éxito de taquilla de Gladiator, los guionistas de Sunset Boulevard han comenzado a res- catar episodios de la Roma y Grecia clé- sicas. Cuadrigas, togas y legionarios vol verdn en breve a llenat las carteleras de los cines espatoles y de medio mundo, y, como auguran los erfticos, a ser un Eaito de taquilla. Lo que no parece tan claro es que los productores espafioles se lancen por ahora a financiar pelfcu- las de un género costoso en efectos espe- ciales. Prefieren esperar en las butacas del piiblico a que se confirme el rumor de que Hollywood prepara una segunda parte de Gladiator, em la que las haza- Imitaciones poco rigurosas Casinos ¥ hotles como 1 “Caesar's Palace” de Las Vegas (Nevada FE WU)—equierda, Bsn vista del mismo arriba. ef actor Michaet Douglas de visita en el 765"~imitan la esética ldsica para atraer clientes. Pero no sblo ellos, también to hacen 4, los actuals templos del eco, como ef ‘Pargue temético de “Terra Mitica” (arriba, ‘squierda), que dedica uno de sus espacios «@ Roma y ofrece en su tienda “souvenirs” inspirados en euadrigas sladiadores fias juveniles de Méximo serian el argu- mento, o el que asegura que ya se pre- para la version cinematografica del tiltimo éxito de Valerio Manfredi, La titima legién. En una calle del centro de Madrid, en elaula de un vetusto edificio, se retinen dos horas, de lunes a viernes, una vei tena de personas para recibit las expli- caciones de un profesor sobre “latin para archivos y bibliotecas”. El curso, que es el segundo afio que se celcbra, ha vuelto ‘a cubrir todas las plazas. Entre los asis- tentes uno encuentra estudiantes uni Yersitarios, profesionales de la doc mentacién, pero también jubilados Personas ajenas al mundo académico de las lenguas clisicas, entre ellas un quimico o un militar retirado. ;Qué lleva ‘esta gente a acudir todos los dfas para recibir un curso de una lengua supues- tamente muerta? “Simplemente, cl afén por aprender latin”, sefiala uno de los organizadores del curso, quien no duda ‘en reconocer su sorpresa por el éxito de ésios. No muy lejos de allf, en la Facultad de Filologia de la Universidad Com- plutense de Madrid (UCM), imparte clases de latin desde hace doce aos ‘Antonio Lépez. Este profesor reconoce que el estudio de la vieja lengua de los césares no atrac a demasiados j6venes al afo en Espafa, aunque s{ascgura que su ntimero permanece estable, sin alti- bajos considerables, a lo largo de los afos. “En la UCM, no son més de cua- renta Jos nuevos alumnos que cada aio se matriculan en la especialidad de Filo- logfa Clasica, y cerca de doscientos el riimero total de estudiantes en los cinco afios de la carrera. Pero lo que destaca es el reducidisimo niimero de alumnos que abandona la licenciatura sin ter- minarla”, recalca este profesor para des- tacar la fidelidad de los que caen, como él, en esta pasion. En Espafa, el latin también esta recuperando una época de auge De hecho, el latin, esa asignatura que a muchos se nos atragant6 por culpa de las declinaciones cuando estudié- bbamos bachillerato y de la que se comen- taba despectivamente que s6lo servi para dar misa, vive en apariencia, sino ‘una nueva edad de oro, sin importante aauge en nuestro pafs. Y aunque quedan lejos las lebresy elitistas cenas en latin ue tenfan como anfitrién al fallecido alcalde de Ia capital, Enrique ‘Tiemno Galvén, es precisamente en Madrid, desde el pasado noviembre’ y hasta marzo, § donde se celebra el curso anual de “latin vivo”, en el que “se stimula a los participantes a que lean, escriban, entiendany hablen en latin”. ‘Adems, en esta lengua se pue- den encontrar en Espafia précti- camente todos los episodios del célebre cdmic franoss Asterix, aun- ‘que su miiximo protagonista no sca romano, sino un galo que resiste la invasién de las legiones imperiales siempre comandadas por el mis- 10 César. Claro que no s6l0 de tebeos vive el amante del latin. Ast, junto a la publicacién de los {textos de los clésicos latinos, tam- bign han empezado a traducirse a la vieja lengua obras maestras de la literatura contempordnea. Una de las tltimas serfa La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela. Sin olvidar a los més pequefis, a los {que va dirigido el libro-cofre de La Anti- gua Roma, que resume 2.500 aftos de historia y aventuras en sus paginas, recortabies y juegos. Y el calendario- agenda Clisico Grecorromano que desde hace varios afios publica Edicio- nes Clisicas y que agota su ediciGn afto tras aflo. ¥ es que, ;qué mejor manera de rendir culto a Roma, piensan los que Nuestras raices La antigua provincia romana de Hispania no renlega de sus origenes. La less del Pilar nel barrio madrileRo de la Vaguada se enaren el ato pasado de legionaris ¥ mercades res romanos izquierda foto ‘grande}. Ediciomes Cidsieas ‘e51una editorial que puta un ‘calendariovagenda Cidsico Grecorromano tizquierd, foto pequefa) que se agota todos {os afos. También hay una nueva serie de “Airgamboys” imlitares romanos ¥ tox ‘ficionados alos videojuegos. ddedican muchas horas (arriba) = eo Jo compran, que saber que en el ano- dino 17 de marzo de nuestro calenda- rio tuvo lugar la Batalla de Munda, la muerte del emperador Marco Aurelio y se celebraban las fiestas Liberales y ‘el Agonal de Marte! Como dicen los clisicos: animi impetum haberus, 0 lo ue es lo mismo, sufrimos de romama- nia. Y de ello hace ya més de veinte siglos y no hay ninguna vacuna a la vista... por fortuna. aR OL OMAN CL OU ALLS Ra Ce UN OMe aca CON Rg OMS ee Nay ee Ty Ferre ted PROT CN CeO ss eS ce eee Picea rare ce Pe rare eee en Ses ere OO een almayor estadista —hatii.a Maron Antonio y le dio clam6 Ta restauracion de la al Iujo, era sobrie, puntual v Rees Fam cng eee COL Se re ee ee CC Peeve a ee Devoe eee eT CO eR) rene ener Cerca anit sc Presta t te re a mS eee ere Betrr eect ener ame ey Peer tees erue ter ema Tice een ee Fee eran (er eoce eM imme T nixe ces Pere reset am ete ee Ceerrakoys Narn i eeeete nT Ome Near nae tree ern ee See ete eee Perenr ree eet eT MY RTC RI eke me etal es ere CC adoptado y nombrado suce- titulo de reyniel de dict Erne reece Tee meen eee ren scg ee em Te ota rts Pete cere ter ge eee foes entre ee rte ene ence fete trance iene mete mere cce ner ROS meen eT ee ete ete) SW oe Teer CT eRe Ferfereonenr ence feet imme area reo rrr ema Tench ce Te a eee eee el pueblo como el Scnado se entre iguales), pero osten-_ magno-o eminente) ree eee eee Pceene ern tando todo el poder. Supo ta Tietoenme eves Peeeectr eaters fem cre Meer Tete came To eT een nemeag ees eee Darema Ere emree ee ren eo discreto, Pero Augusto te coed Reever renee ie err mer eu STEEN eer ney eee Rarer g eens ne ee Per ects ea emCny RS Ter ere reste once Taree ree ee UT TS Peo SRS te Ran CO Sree Cet ee eee Ce eos militar. Jumo a Marco Anto- Augusto arrebato de facto sus atistoctacia senator Rear eens Se eae ee Cee oer eet eee Se era ee eee orerratey ea perey tent Seaman esccesnen Senter ect a eeesce Claudio, el intelectual tuando los pretoria- nos asesinaron a Caligula, encontra- on a su tfo Claudio temblando detrés de una ccortina, No s6lo no le mata- ron, sino que decidieron hacerle emperador. Y el Senado, ademés, lo con- firms. Probablemente, la razéa principal de perdonarle la vida y darle el mando fue que lo consideraban incapaz ¢ inofensivo, una marioneta {écil de manejar. Quizé fue también éste el motivo por el que habia conseguido sobrevivir al reinado de terror de su sobrino Calf- gula, 'Y es que al pobre no le acompafiaba el fisico: coje- aba, secuela de una pardlisis infantil, tartamudeaba y babeaba desde pequefio; ademas tenfa fama de cre- tino. Su abuelastro, Augusto, y su sucesor, Tibe- rio, se avergonzaban de él y antuvieron alejado de la vida publica, A fuerza de hacerse el idiota, fue el tinico de Ia familia que se salv6. Siempre en un opor- tuno segundo plano, Claudio disponfa de todo el tiempo para leer, investigar y escri- bir algunos libros sobre his toria romana, etrusca y car~ taginesa, ademés de su autobiografia. Dominaba el sriego y posefa grandes ‘conocimientos de geometria ymedicina. Cuando cl 24 de ‘enero del afio 41 asesinaron ‘a Caligula, Claudio, con 50 afios, eral tinico descen- Un ratén de biblioteca ‘Su vida inverosinil fue narrada ‘mogistraimente por Robert Graves en Tanovela "Vo, Claudio” buerpretade por Sir Derek Jacob, se convirtis mds tarde en tn lésico de ta tlevsion. diente vardn, adulto y vivo de la poderosa familia Julio- Claudia. Para sorpresa de 1a mayo- rfa, el raton de biblioteca se revel6 como un extraordi rio estadista. Claudio rea ‘nud6 con éxito la politica de ‘Augusto, se reconcili6 con el Senado, indultando a ‘muchos senadores que habjan sido condenados por Caligula y les hizo participar cen sus decisiones. Zanjé una Jarguisima disputa entre griegos y judfos en Alejan- drfa, conquisté Britania y la actual Mauritania y aseguré la frontera del Danubio. Emprendi6, también, obras de ingenierfa como la dese- caciGn del lago Fucino. Alli organiz6, como ltimo espectéculo para los roma- ‘os, una batalla naval entre dos flotas de 20.000 conde- nados a muerte, que antes de morir sepultados por las aguas, gritaron el famoso: “Ave César! jLos que van a morir te saludan!” Sin embargo, el intelectual Claudio no fue eapaz de reconocer de dénde venia ¢l auténtico peligro para su autoridad: de las mujeres, que fueron su perdicién. Mesalina le fue reiterada- mente ingiel e hizo ostenta- cign de ello, hasta e1 punto de humillarie con la celebra- ign de un remedo de boda con su amante Sitio. Al infe- liz le mataron, pero también ala adultera, que se habta ‘ocultado en casa de su madre. Al afto siguiente, Claudio se cas6 por quinta vez, em esta ocasién con su sobrina Agripina, y adopts al hijo de ésta, Lucio Domi tio Ahenobarbo, sellando ast su destino. Y es que Agri- pina solo tenfa un objetivo: ue su hijo ocupara el trono. Claudio murié la noche del 13 de octubre del afio 54, tras ingerir un plato de setas. Agripina aleanz6 sa tnica ‘meta en la vida pocas horas més tarde, cuando su hijo se convirtié en el emperador que la posteridad conoceria como Nerén. cegdn los anales de la historia romana, hhubo dos emperado- es ~aungue en alguno més también se intuye- que pueden catalo- ‘garse como dementes clini- ‘cos. Tras cl precedente de Caligula, Nerén se convirtié en el emperador més loco © incapaz. Pero al principio no daba sa impresién, Cuando Claudio murié de una forma tan sospechosa, su viuda, Agripina, soborn6 a los pre- torianos para que su hijo Ner6n, y no Briténico -el heredero natural de Clau- io-, ocupara el trono. El ‘Senado se sorprendid, pero acept6 los hechos consuma- dos. Durante los primeros cinco afios de gobierno, Ner6n se mostré ecuénime y razonable, pero ¢! mérito ‘era sobre todo de su precep- tor, Séneca. Agripina y el filésofo cordobés se ocupa- ban de los asuntos de Estado, mientras el joven Nerén se entretenia con el canto, la poesfa y el tatido dela lira. Hasta que llegé un momento en el que el empe- rador decidié actuar por su ‘cuenta. Y no fue ajeno a ello su matrimonio con Ia her- ‘mosa ¢ intrigante Popes (que insistia una y otra vez en que por fin tomara sus pro- pias decisiones como gober- ante. Nerén inicié entonces un periodo de demencia desen- frenada. Asesin6 a su her- ‘manastro Briténico, a su madre y a Octavia, su ante- rior mujer. Pero Popea tam- poco se libré y no tardé en morir, seguin ias malas len- guas como consecuencia de tuna patada que le propiné su marido en el vientre stando embarazada. ‘Cuando Roma se quemé en laiio 64, el propio Nerén resulté sospechoso por su aff en reconstruirla répida- ‘mente, pero tuvo la astucia de echar la culpa de la catss- ttofe a los cristianos, los chi- ‘Vos expiatorios que tenia Ner6n, el loco 54-68 més a mano. No tuvo ningiin cempacho en ordenar que los. cosieran dentro de pieles de animales, para que los des- trozaran los perros, o en usarlos como antorchas ‘bumanas para iluminar sus ‘imperiales jardines. Asf ppudo dedicarse a la cons- truceién de su Domus ‘Avrea, un gigantesco pala- cio situado en el centro de Roma. Rodeado de obras de arte, oro y piedras preciosas, ‘mientras del techo llovian flores y goteaba aceite per- fumado, Nerén proclamaba: “Por fin comienzo a vivir ‘como tna persona.” Su adiccién al lujoy a construir desaforadamente precipitaron al Imperio en tuna fuerte crisis econdmica. Se exprimieron las provin- yla falta de pago de las deudas eran la Principal fuente de mano de obra barata, situaciOn que en la historia de Roma adquirié una dimensién especialmente Itgica por sus proporciones: se estima ue alo largo de su historia, en Impe- rio romano uno de cada tres habitants se hallaba en estado de privacion de libertad, bien en manos de un particu- lar o bien bajo el control del Fstado. En el mundo romano, las condicio- nes del trato al esclavo eran durisimas; ya desde la ley de las Doce Tablas -la 72 Muy ESPECIAL César, se pusieron ala erca de un millén de prisioneros galos ‘mis antigua que se conserva del corpus juridico romano- , un pater familias tenia derecho sobre la vida y hacienda de su mujer c hijos, pudiendo deshacerse de éstos si nacfan con deformidades o si, sencillamente, és era su voluntad. Sélo enel caso de que vendiera a un hijo tres veces seguidas, perderia todo su dere- cho sobre él. En cuanto a un esclavo, se le podfa tratar como a cualquier otra propiedad -regalarlo, venderlo o alqui- larlo-y eso inclufa también decidir sobre su propia vida, si bien con el tiempo-ya ‘La mayor parte de los cexclavos se dedicabe a areas agvopecuarias. cobras piblicas 0 miner pero también habs sierws gue formaban parte de especticuls, ‘camo fa daca en ‘aanguet isquierda). Sir Lawrence Aima-Tadem. intor mgs de! siglo XIX, repoxiyjo en sus cobras escenas dela vide ‘coriiana en Roma En elles, cai siempre aparecis alin exclave desarrollando labo. ropias de su condicién. Abajo: una esclava ‘acerca las tala @ su caguanda a que su dueno ysefor abondone la era igure en época de Claudio era asi acab6 siendo considerado un delito de asesi- nato. Pero ello no libraba al esclavo de un trato realmente duro; si era sor- prendido robando, por lo general solia pagarlo con su vida o bien recibfa cas- tigos cruentos. “Servir al poderoso es muy pesado yel esclavo de un rico es muy digno de igstima; de noche y de dia, continua- mente, siempre hay algo por hacer 0 para decir, de modo que nunca se puede descansar. En cuanto a tu poderoso duefto, libre de trabajos y fatigas, piensa ue todo lo que se le pasa por la cabeza aun hombre es posible de hacer. Lo con- sidera razonable y nunca se para a refle- xxionar sobre las fatigas que ocasiona, ‘i considera sies justo o no aquello que ‘manda hacer. Por esto, ser esclavo con- eva sufrir tantas injusticias; siempre hhay que llevar esta carga con esfuerz0”. ‘Quien asf se lamentaba era un exclavo ue aparece en Anfirrién, una obra de principios del siglo II a.C. y que debe- ‘mos a la pluma de Plauto, un autor de comedias. El esclavo era considerado como una ‘cosa, y si alguien daftaba a uno debfa agar una indemnizacién a su duefio. Caton el Censor, en los tiempos de Plauto, aconsejaba acerca de una explo- tacién agropecuaria ideal y hacia des- cansar en Ia mano de obra escla ‘mayor parte del trabajo a realizar; y sugiere que en los das en que el tiempo impidiera el trabajo, cl amo debfa tener las manos de los esclavos siempre ocu- padas haciendo cestas, arreglando los enseres o en cualquier otra actividad. El santuario de Esculapio acogia alos siervos més viejos 0 enfermos También recomendaba adquirir los ‘esclavos en el mercado, pues los nifios ‘nacidos en la esclavitud tardaban mucho tiempo en ser rentables, y deshacerse de ellos cuando la edad 6 la enferme- ad los redujera a inservibles. En tiem- pos de Claudio (siglo 1), eran tantos los se abandonaban en elsantuario de io (a sla que forma el Tiber a su paso por Roma), que cl emperador establecié que si sanaban quedarfan en libertad, sin que sus amos pudiesen reclamarlos. La principal fuente de aprovisiona- miento de esclavos era la guerra: el ‘expansionismo romano y sus continuas ‘campus de conquista permitieron un flujo continuo desde los primeros tiem- pos de la historia de Ia ciudad y, de ‘manera especial, a partir de las guetras fuera de la Peninsula italiana; tras la toma de Tarento en el ato 209 a.C., durante la etapa final de Ia guerra con- tra Anibal, se hicieron 30.000 esclavos ‘entre sus habitantes. A partir de las cam- pafias de Grecia y Oriente, especial mente desde el siglo IT a.C., el ntimero de prisioneros aleanz6 los centenares de miles. Tan sdlo tras la batalla de Pidna contra los griegos, en el afio 168 C.,su vencedor Emilio Paulo vendi6 150.000 hombres. Es sabido que Julio (César, tras s6lo una de las batallas de la conquista de las Galias, aporté de Invertir en esclavos na forma eficaz de inversién ‘econémica era adquirir escia- ‘vos yalquilarios en as explota- clones mineras. A cambio de su tra- ‘bajo, el dueto recibia le paga que le orresponderia al esclavo en caso de hallarse en libertad, viéndose libre de alimentario, estilo ysometeroa vigi- lanca,tareas que corespondian a pr dela pagalos gastos ~» menudo esa golpe $3,000 prisioneros al mercado de esclavos de Roma. Algunos autores cal- ‘culan que en total, tras varios aftos de ‘campatta, César hizo posible que cerca de un millén de prisioneros galos fue- ran destinados a la venta. Trajano, al regreso de su segunda campafia contra {os dacios en 109, trajo consigo 50.000 ‘isioneros. Estrabén narra cémo en los buenos momentos del mercado de esclavos de Ia isla de Delos, en pleno ‘mar Egeo y durante los dtimos siglos de la Repaiblica romana, 10.000 esela- vos eran vendidos diariamente. También se podia llegar a la situa- cin de servidumbre por el insol- ‘vente quedaba juridicamente en manos del acreedor hasta que liquidase con su trabajo la cantidad que debfa. Pero ya a partir de fines del siglo IV a.C.,.de ‘sta prictica se {ue eliminando la depen- dencia personal y juridica del deudor hhacia el acreedor. También la dancia de prisioneros hacia més fécil la adquisicion de esclavos en el mercado, destinados tanto al servicio doméstico como a las labores , siendo esta dltima la ocupacién mas generali- zada para los esclavos, ademas de los trabajos de obras pablicas, las labores mis pesadas de las a 5 artesa- nales y la minerfa. También existian esclavos dedicados al especticulo del cireo, como era el caso de Ia gran mayo- fa de los gladiadores profesionaics, centrenados ex profeso en esta actividad. Los esclavos domésticos eran muy est- ‘mados y solfan estar integrados en el cconcepto amplio de familia sobre la que ejerefa tan férreo control el pater. Su tarea como sirvientes de la casa podia incluir puestos de responsabilidad: desde llevar las cuentas hasta ser el pedagogo ‘o-encargado de la educaciGn de los hos, 405- de alimentacién. De este modo, la mayor parte del trabajo pesado en las minas era efectuado por esclavos ‘ecluidos en ellas en as peores condi- cones de alimenteciony salud en oca- siones, no volvian a vera iuz del sol, su muerte, eran susttuides por otros de la misma procedencla. Asi, Poliblo ‘nos narra como en su tiempo -el siglo Na. en las minas de plata de los alre- aay especiat 73 Neen OEE EEE EEE ll ee > cuarias de los latifundistas, aunque sin susttuir del todo a la mano de obra libre. También eran destinados a las acti dades industriales (minas, molinos y la construcci gran medida victimas y responsebles de la escasa evolucién tecnoldgica propia del mundo antiguo, en una caracterts- tica pescadilla que se muerde la cola ar su lib abundancia de mano de obra barata no favorecia el desarrollo de méquinas, y el escaso ntimero ¢ inefieacia general de éstas apoyaba el empleo de excla El mantenimiento de los mismos se lle vaba a sus limites; Catén especifica las aciones consumidas por tn esclavo ris tico: un litro diario de vino corriente, al mes de veinticinco a treinta kilos de pan La mavor parte det contingente de esclaros se adquira en el mercado (abajo) yu precio dependia del sexx edad. la ferca la lle ‘rato que sola tener que seportar ens tan duro que provocs varias revue ‘entre las que sobresl a que lider sparta tun ghadiador. ¥es que a gran marta de est combutienies dl creo ‘romano fizguienda) eran esclavos entrenados para cesta actividad. Entre Toxos, los domésticos (abajo, equierda) eran Jos mejor trated incluso potion Negar { ccupar puestos yun sextarius ~medio litro- de aceite, ‘ademés de aceitunas ¢ higos secos, un ‘modius -nueve litros— de sal al aflo y tuna téinica, junto con un abrigo corto cada dos afios. Atin asi, no todos con- taban con un abastecimiento tan ajus- tado pero suficiente 0 con un trato més © menos profesional; Apuleyo, en su obra El asno de oro, recoge un cuadro desolador sobre el trabajo de los escla- ‘vos cn tn molino de trigo: “Gran Dios! iqué hombres més raquiticos! Cubierta, toda su piel de cardenales producidos ‘por cl Iétigo: Ia espalda Tlena de heri- das, que sombreaban més que cubrian ‘con tinos harapos remendados: algunos se cubrian el pubis con un exiguo man- dil; todos, sin embargo, estaban vesti- dos de modo que se les vefa el cuerpo através de los andrajos. El mayor ndmero de rebeliones tuvo jugar en el sur de Italia y en Sicilia Llevaban la frente marcada con letras, semirrapado cl pelo y con argollas en {os pies: estaban horrorasos con su tez lividas cl humo de los hornas y el vapor del fuego les haba ido enrojeciendo y ‘consumiendo los pairpados y vefan con ‘gran dificultad, como los pagiles que combaten espolvoreados con arena, tie- ra o polvo, iban ellos recubiertos s6r- didamente con una eeniza harinosa”. El trato inhumano que recibfan ‘muchos esclavos llegé a ser tan opre- sivo que constituy6 el motivo de diver- sas rebeliones, especialmente las que se riginaron en el sur de Italia y Sicilia, donde los grandes latifundios concen- aban buen niimero de siervos humi- Tiados en su trabajo y en su trato. La ‘mAs conocida de estas rebeliones fue la que encabez6 el gladiador profesional =y esclavo~ Espartaco en el ao 71 a.C. ¥ que, como todas las demés, se desa- ‘rollé con gran violencia por parte de los sublevados hacia sus duefios y en la posterior represién, realizada con efec- tivos militares. Tras estas sublevacio- nes, el trato a los esclavos se suavir6 algo, pero en todo caso, los siervos tan s6lo podian aspirar a aquello que reco- 1246 bien Salustio en estas palabras tan Tealistas: “Son pocos los que esperan la Tibertad. Lo que desea la mayorfa son Aduetios justos”. Los esclavos eran propiedad abso- uta del dominus, el dueito, pero sus derechos fueron mejorando lentamente através del tiempo. A lo largo del aflo, cexistian dos festividades en las que con- taban con alguna relajacicn; durante los Saturnalia ~fiestas del solsticio de invierno, entre el 17 y el 21 de diciem- ‘bre, en honor de Saturno-, celebraban rruidosamente en las casas, podtan jugar ‘incluso ser servidos por sus amos (Pli- nio el Joven tuvo que construirse una habitacién insonorizada para poder huir del ruido de esos das). Con los traba- jos efectuados en los ratos libres ~tan ‘lo los servos domésticos y, sobre todo, los artesanos dispontan de él- podian Para obtener la libertad 1uando un ciudadano romano ‘queria conceder'a libertad un ,podla hacerlo de modo Informal, despidiéndolo ante la pre- ‘sencia de unos amigos que hacian de ‘testigos, o bien de una forma oficial. Esta podia ser sencilamente inscribir alesclavo en a lista del censo de ciu- dadanos -siempre y cuando hubiese ‘adquitido las propiedades sucientes-, pacifismo que se enfrentaban ala misma esencia de la estructura imperial. Convertidos en propietarios de tie- ras cada vez més opulentos ~por pre~ bendas oficiales y donaciones particu- lares-, In Santa Sede y los obispados no se mostraban preocupados por la anarqufa general mientras no afectase ‘asus intereses. La jerarqufa preferia predicar el perdi a los prisioneros de ‘guerra y unas ideas de hermandad uni- ‘Yersal que venfan a justificar ante la atc- morizada poblacién toda dejacién y abandono. Entrado el siglo V, los cenfrentamientos armados ya no se pro- ducfan entre Roma y las hordas bar- baras. De hecho, se trataba de pu entre los germanos instalados en el inte rior del Imperio y aquellos que tr ban de atravesar sus fronteras para sus- tituirles en tan beneficiosa situacién, Desde las costas norteias del mar Bal- tico hasta las meridionales del mar Negro, toda una serie de pueblos get- ménicos, a los que Roma denomind ‘genéricamente bérbaros, se habfan ido estableciendo, hostigando cada vez.con ‘mayor fuerza al poder imperial. Los bérbaros se acercaban a Roma porque también ellos eran invadidos La necesidad de supervivencia de estos pueblos, incrementada por el aumento de sus poblaciones, se unia en esta marcha hacia el Occidente a la pre- sign que sobre ellos ejercian sucesivas ‘cimparables oleadas de invasores pro- ‘cedentes del corazén de Asia. Un incon- trolable empuje que se correspondia ‘con la también irreversible postracién de la antafio todopoderosa Roma. Sien el siglo 1a.C. se habia conse- Opcién decisiva A stemuerte en el 398, Teodosio (arriba) de} et Inperio divide en des partes. Leg la oriental con ‘capital en Consamtinopla (arriba, derecha) as jo ‘mayor. Areaio. A Honori, el menor, le dee la occidental, dende Rowa se dlesangrabe frente alos invasores(derecha,escenas de batalas entre legionarion _y Barbaro en Ios relieves del saredfago Ludovid. 78 wu ESPECIN, guido detener a cimbrios y teutones, el cambio de Era habia observado una ten- dencia que ya no iba a poder ser recti- ficada. Y a los fastos y fulgores impe- riales siguid la imposicién de la presencia barbara, cada vez més introducida en el mismo interior del Estado romano. A partir del siglo TI, cuados y marco- manos atravesaron el Danubio, mien- tras que francos y alamanes campaban respetos sobre el territorio de entrada la siguiente centu- ria, penetraban hasta Hispania y el Norte de Italia. Ostrogodos y visigodos pasa ban ya a establecerse en el interior del Imperio; su estratégica conversion al a 30 les hacia més aceptables y los propios emperadores les admitfan como: colaboradores, los foe- derati(federados). Llegado el momento clave del final del siglo IV, los pocos que todavia se atrevian a dar sefales de alarma sobre la situacién ya proclama- ban que “el veneno godo” se habia incrustado en el corazén del Imperio. La ruina material se unia a una abso- uta carencia de estabilidad. El poder ‘imperial, refugiado en una Ravena més facil de defender, se haba convertido tuna vez més en un frenético baile de eff- ‘meros titulares movidos por la volun- tad o cl capricho de los jefes militares bérbaros. En la abandonada Roma, un fantasmag6rico e indtil Senado seguia Lalglesia utilizaba hdbilmeni tratando de representar los viejos valo- res del Estado romano, La desmesurada burocracia y los asfixiantes impuestos hhacfan que las ciudades, que habian sido Ja base material del poder de Roma sobre el mundo, se hundiesen en la decadencia. En el campo, los grandes latifundistas incrementaban su poder a costa de los pequefios y medianos pro- pPictarios, dejaban de pagar los impues- tos y armaban ejércitos particulares que se enfrentaban entre sf, Las antafio invencibles y gloriosas legiones estaban mandadas por generales germénicos. El ocaso de Occidente aseguraba la supervivencia de Constantinopla Frente a este desolador panorama, el que presentaba la parte oriental era totalmente opuesto. En Constantino- pla se veia al hundimiento de Occidente como el mayor seguro para la propia supervivencia. Se mostraban muy vivas allf una combativa conciencia nacional yuna voluntad general de preservar el ‘dominio sobre los territorios definidos por la vieja civilizaciGn griega y hele- nistica. Base de ello eran una situaciGn, de prosperidad econdmica y la forta- Jeza de las estructuras estatales y socia- les. El emperador se alzaba como la més respetada e incluso venerada culmina- El intérprete mas acertado tituy6 el fin dela antaro omnipotente ora. imbuido aun tiempo de lasiceas de la ilustracion francesa y del pensa- ‘mento liberal burgués, entre 1778 y 1788 elaboré los ocho volumenes de su magna Historia dela decadenciay odo del tmperia Romano. En su obra convierte la evolucién de este periodo en verdadero para ddigma histérico que sirve para inter- retar cualquier otro proceso de declve. Observa ante todo ala nueva ‘en que Constantino lolegalizé en 313 ‘or el Edicto de Min Este seria un cle- ‘mento clave de todo aquel proceso, ue estudia estableciendo las relacio- ies entre las fuerzas sociales y eco- omicas que en él intervinieron. ‘Examina Gibbon las razones y las ‘orientaciones acerca de aque largo proceso junto a cuestiones funda- ‘mentales, como lasideas de transicién ‘y continuidad. ¥ con todo ello esta- blece una escala dela evolucién de los comportamientos sociales como ‘ejecutores materiales de a evolucion ‘dela Historia, fundamentando una teo- rizacién que sigue siendo valida. Exhoard Gibbon supo extrapolar las ircwstancias ue provocaron el fin ‘de Roma a otros procesos similares. Flagellum Dei El poder imperial hab renido que integrar como aliadon(federados) ‘algunos pueblos birba- ros, como fos visigodos. Enel ato 451. los hunos, con ef ala ala ‘eabeca, legaron con la retensén de ocupar ef lugar de os vistgados. Estos se aliaron con los romanos vsenclrom al “Azye de Dios” en Tos ‘Campos Cataléunices. Sin embargo al ato figuieme void a Roma la std, Solo la firme actu del papa x fur santo Lean I consiguié, cunvencerlo para que rerirara el cercoa la ‘ciudad. Mas de mil aos después, Rafael Sano recoxit el momento en cate fresco que hoy se ‘exhib en El Vaticano. X Malla Soburbearia TV Adana mates + lv Thrae XM Brtaaiae ‘Vi Macedonia NIE XIN Galtae VEE Dacia XIV Septem Provinciae ‘Van Miyreem XV Hispantae Bajo presién barbara A panir del sigio I, una serie de pueblos germénicos se habla ido estableciendo sobre tervitorio romano, arrinconando poco a poco a las fuerzas imperiates. El crecimiento de su poblacién unido ata presiin que ejercian sobre ells otros invasores que legaban de Avia les impels 0 “nternarse en suelo romano. Mas adelante, avancado el sigh V, las invasiones se hicieron ye incontenibles. Con el sitio de Roma por Alarico y cel cerco de Ala, el poder de Roma resulté definitivamente vulnerado ¥ desaparecié con la deposicion de Réimulo Augistul, «1 stino enperador. > {avorecido socio del poder politico. Los ‘mayores interesados se beneficiaban de esta situaciGn y esa era la clave de la efi- az diplomacia bizantina. Comprobada Ja penosa situacién del Imperio hermano y su més que evidente vulnerabilidad, jos ministros de Arcadio y de sus suce- sores propiciarian sisteméticamente el Janamiento de todas las presiones exte- riores sobre él. Asi, los visigodos dirigidos por Ala- rico atravesaron el suclo de Grecia hasta ‘que, en el aflo 401, fueron vencidos por Estlioén, que poco después, en 406, vol- vi6a vencer alos ostrogodos. Dos afios 80 wu ESPECIN. ms tarde, en 408, los visigodos llega- bana sitiar la ciudad de Roma, en la ‘que entraron en 410, mandados por Ala- rico. Era éste un verdadero hito hist6- rico: por vez primera en ocho siglos, el corazén del Imperio era hollado por ‘ocupantes extranjeros. Alarico ditigis cl saqueo de la ciudad, respetando los templos, pero llevéndose como rehén ‘a una pieza muy simb6lica: Gala Placi- dia, a propia hermana del emperador. La conmocién que en todo el Imperio produjo este hecho alcanz6 unas pro- poreiones nunca vistas. Todos se pre- guntaban cémo habia sido posible la humillante conquista, la profanacién, del que hasta ese momento habia sido ‘ndiscutible centro del mundo conocido. ara entonees, ya alrededor del afio 409, vandalos, suevos y alanos habfan atravesado el Rin y roto las antiguas limes, Su arrollador avanee les permi- 1i6 atravesar y arrasarel territorio dela Galia y alcanzar la Peninsula Ibérica, cuyo espacio se repartieron. Mientras Jos viindalos y alanos ocupaban el sur peninsular, pieza fundamental para la economfa del Imperio, los suevos se adueftaban de su extremo noroeste, 1a Gallaecia. Fue entonces cuando EOE eee Causante y victima a la vez cide en elatio 354, en Tagaste, Jopulente ciudad romana de! Norte de Aftica. fue Agustin un Joven entregado al estudio de os fd sofos griegos hasta que se alz6 como un verdadero arquetipo del converso ala nueva religion cristiana. Tras una Juventud agitada ye con més de reins ‘as se corm al Cristinismo -afrma la tradicion, que por influencia de su ‘madre, la posteriormente también ‘canonizada Ménica- y fue bautizado. ‘en Milén por san Ambrosio. Erael nie ‘do de una ulgurante carrera, que hizo uy EsPecuL 83 De primera necesidad Clauuio Galeno, que -hasta més de mil estrellas acabé por dejarnos el funcionamienté del primer astrolabio. Galeno, el gran médico de gladiado- res ¢ investigador, parti6 de Hipscraics ¥ de la influencia de los astros sobre el ‘cuerpo humano para dejarnos descu- brimientos tan précticos como la impor- tancia de la columna vertebral, el pulso ‘como indicador del diagn6stico, la iden- sacién de mésculos, la diseccidn de ales o nuestra fisiologia corporal. A los cientificos que supieron escapar dentro de un orden romano- a la supersticidn les debemos el nacimiento de la teoria filoséfica del organicismo para explicar el funcionamiento de la naturaleza y la sociedad (Lucrecio), las cartas geogrificas (el general Marco Agripa) ol mayor empuje de la técnica en la Antigdedad, reunida en Sobre fa 84 wuy esPEcIn, AAT. Bae Fre ere eeeer Ere £ © Ce creer ae Ftc ceeee se ‘ura, la obra de Lucio Vitrubio. ‘Arquitectura e ingenieria marcan dos de las cimas de la civilizacién romana. En arquitectura no vamos a pasar del ‘umbral de la casa romana. Entre Roma eva York, o cualquier otra gran ‘capital contemportinee, el disefto arqui- tect6nico externo cs tan similar que el gran historiador de Roma, Jerome Car- copino, en la década de 1930 concluta “La reconstrucciGn en papel de los pla- nos de las insulae mejor conservadas, efectuada por los especialistas més expertos, muestra tales analogias con Jos edificios en los que vivimos actual- mente que, en principio, estamos ten- tados de desconfiar”. Roma tuvo rascacielos. Es mis, era una Nueva York de papel. En la base, ‘mandaba la madera. Por ello, tanto los rascaciclos como sus edificios mAs habi- sr tuales, de cinco 0 seis pisos, ardieron como una caja de cerillas. Los empera- dores Augusto, Trajano y Adriano regu- laron la altura de las insulae en 21 metros, 20y 18 respectivamente, pero la tentacidn de la especulacién ~idéntica a la de nuestros dias- pudo més que el emperador. La moda del rascacielos se extendié de tal modo por todo el Imy rio que Tertuliano, desde la regidn af cana, compara el ms famoso de los ras- caciclos la Tnsula Felicles, con el intento hereje de acortar la distancia infnita que nos separa del Creador: “EI Universo es ‘ma inmensa casa de alquiler amucblada”, ‘con tantos pisos hacia el ciclo que podria decirse que “el dios de los romanos vivia cenia Insula Felicles”. Pero, .qué es una insula? ;Un rasca- siclos? No. Es uno de los dos gra tipos de vivienda romana urban domus,o chalet con jardin trasero o inte- rior destinado a la clase alta; y la insula, © edificio de 30 metros, de cinco o seis pisos, con varias casas por cada piso, para familias de clase media 0 baja, Recuperemos a Carcopino: “Los para- ‘mentos que nosotros usamos mezclando madera Gon cscotes son, ine ‘en sus construcciones, de ladrillo sabia- ‘mente aparejado y dispuesto con un arte ccuya perfeccién no se repite desde las casas normandas o el castillo de Luis XIII, El ladrillo oe! mortero, con can- tos rodados o piedras pequetias, eran de una consistencia eterna cuando no s¢ reducia la calidad en beneficio dela especulacién. Las viviendas de Roma parecian tan modernas como las del siglo XX Estéticamente, esas viviendas podian ‘competir en modernidad con las de a época de Carcopino, revistiondo los muros de mosaicos, colores vistosos, balcones, ventanas adornadas con mace- ‘ts 0 fachadas revestidas de flores y ver- dor, sentando el precedente de la “ciu- dad jardin, semejante en todo alas que ahora construyen para los obreros y los pequefio-burgueses” dl siglo XX, aftade elistoriador francés. Tanto las viviendas como las grandes ‘obras pilblicas contaron con dos apor- taciones romanas que dieron solidez ‘constructiva ycuyos modelos para arqui- tectos ¢ ingenicros estaban en Roma: la aplicacién masiva del areo, como ocu- rreen el Coliseo; y la béveda para cubrir los espacios amplios, como sucede en el Panteén. Af estén el puente de Aledntara, en Extremadura, 0 los res- tos del Petursa sobre el rfo Alcanadre (Huesca), puentes de un solo ojo 0 arco, que han sido Ia garantfa de desarrollo Para unas comarcas que de otro modo Precedentes nacionales La primera ve: que la peninsetaIberica destino en wnidad politica fue bajo la ‘cupacin de Roma, ‘cuando se comvirtis ‘ela provincia de Hispania. En Europa sucedié lo mismo ‘con Francia (Galia)y Alemania (Germania), como se puede apreciar en este mapa mr poster vir el siglo XVI. cstarfan incomunicadas, como sucedi6 tras el derrumbamiento del Petursa. Nin- guna otra etapa historica hasta nuestros ‘dias ha podido levantar puentes seme- jantes, con grapas de plomo que forta- lecfan como hoy sus sllares. El ingeniero de Caminos Isaac Moreno sefiala que, a pesar del asom- bro causado, “Ia eapacidad técnica de los ingenieros romanos (...) ha sido infravalorada por demasiados investi- gadores hasta limites absurdos”. Para empezar, aplicaron sistemiticamente Jos primeros instrumentos: . ‘como el odémetro, que calculaba cada milla de calzada como hoy nuestros ‘mojones sefialan los kilémetros. Su car- ‘ografia también fue la primera carto- grafia de precisién, con planimetr toponimia y altimetria que les permi \fan levantar pendientes continuas de varios kildmetros de longitud con una alineacion perfecta. Como explica Isaac Moreno, “la inteligente eleccién del corredor més adecuado, el muy euidado perfil longitudinal, en ocasiones exqui- sito, las magnificas y costosas solucio- nes constructivas para cl drenaje, con elevados y prolongados terraplenes, y los: atrincheramientos en la dura roca” se completan con un firme Acxible similar al nuestro, basado en la zahorra natural (canto rodado o guija- 170), ;Empezamos a entender ahora por qué la calzada romana es eterna? La romana fuc una sociedad del ocio y los caprichos. También en esto fuc- ron sofisticados y adelantados a su ticmpo, pues nos mostraron ya enton- ces el distrute de ventajas que parecen descubiertas en el presente. Fueron los primeros en envejecer el vino en tina Jas y de clasificarlo por afios de enve- jeeimiento: 10 aiios (vino falerno), 15 afios (albano) y25 (sorrento). Aunque sucalidad no aguantaria una compara cidn con el vino actual, abrieron las puer- tas para combinarlo con sustancias que mejoraron su conservacién 0 sus carac- teristicas organolépticas. Con el legio- nario llegaron los primeros sarmientos de vid a la Espafia interior, y los bares. “La antigua Roma tenfa una gran can- tidad de thermopilia (tabernas) y se puede considerar que la abundancia de bares y tabernas de la Espafia actual tiene parte de sus origenes en la roma- nizacién”, afirma el catedrético de Bio- Navidad coincide con las Saturnalias Tomanas, también de una semana ¥ dedi- cadas al solsticio de invierno y el naci- miento de la luz, La Pascua de Rest rreccién sustituye a la celebracién del equinoccio de primavera y la Anun- ciaciGn con la del inicio de esta misma estacién. Pero no les recomiendo preguntarles ahora alos antiguos romanos: podian ‘obtener una respuesta distinta por cada interlocutor. Y aungue los eflculos hore- tos sélo fueron aproximativos, ademas del relojsolaro la clepsidre, al ciudadano romano también le debemos el primer ‘peluco, los primeros relojes de bolsillo: los solaria, de poco més de tres centi- metros y con unos mecanismos sucesi- 86 muy EsPecL vamente més perfeccionados. No hay duda de que contaban muy bien. Los juegos de tablero y apuestas ccatsaban furor y en particular un juego de azar tan sencillo que es la base de todos los juegos de azar posteriores: los dados o reserae. ¥ no sélo les debemos Jos dados. Gracias a las numerosas ban- ‘carrotas personales, nuestro pagaré tiene suantecedente en Roma. Se restringié severamente cl juego por dinero. Los ludépatas de la época reemplazaron el dinero, como ahora en Las Vegas, por fichas con cifras, marcas y r6tulos con un “yo con gusto pagaré”, que eran reembolsadas en los clubes privados. ‘Como los anglosajones, los romanos jugaban apostando. Entre los juegos que han llegado a nuestros dias estén Tas tabas, los palillos, las damas (calculi), ‘el backgammon 0, como todavia se hace en varias provincias castellano-leone- 498, incluso el “cara o cruz” de una moneda. Porque también la f6rm “cara o cruz” es deudora dela romana “abezas 0 naves”, porque en el reverso de las monedas habja una nave. Al ‘comienzo de otros juegos, los de pelota por ejemplo, los equipos también ele- sfan a “cabezas 0 naves”. Con la pelota, nos ha llegado la pelota a mano o pelota vasca, que se jugaba sobre cualquier muro 6 en canchas de tun tamafio parecido al de las actuales. En estas canchas polivalentes también se podia practicar un primitive baseball, cl rigon, bautizado popularmente como “juego de la pelota de vidrio”, en honor a Ursus, que jugaba con una pelota de vidrio y nunca cafa al suelo, Entre las costumbres, nuestras bodas constituycn el més fidedigno testimo- ni de la vigencia romana. Recuperando ‘a Carcopino, el ceremonial fijado en cl Imperio, “sigue regulando la ceremo- nia de la mayorfa de los matrimonios contemportineos”. El refrendo de los contrayentes -nuestro “sf, quiero” en tun santuario, la cleccidn de testigos, un padrino de honor (pronubus) y una madrina de honor (pronuba), los cor- tejos nupciales y musicales hasta la casa del novio, los anillos de compromiso... ‘También les debemos el primer matri- monio igualitario, unas nupcias que, el jurisconsulto Salvio Juliano, debian contar con “el consentimiento de ambos esposos y a libre conformi- dad de la mujer”. Aunque para poner coto a los nume- +0808 adulterios con los esclavos, hom- ‘bres y mujeres se separaron legalmente, yeel divorcio acabs blindando los bie- ines personales de la mujer. Amparada por el derecho, la moralidad y una socie- dad que acept6 su protagonismo hasta por prescripcién médica -Ios galenos consideraban que debia desarrollar alguna actividad-, “Ia mujer romana ‘vivié como una americana de la Quinta ‘Avenida, que impone a su esposo la tra nfa de los délares”, aclara Carcopino. No esperemos del romano demos- traciones de filosofia platdnica. Solo tuna sociedad como la suya podia legar- ‘nos una regulacién concisa de las rela ciones entre sus miembros: el derecho. El aio 450 a.C., cuando las Doce Tablas recogicron por escrito las normas con- suetudinarias, es la fecha de nacimiento del derecho occidental, que hoy mueve el mundo. Primero tuvo un cardcter ‘acro, pero cuando los pontifices pier- den ei monopolio, se jurispru- dencia péblica. En la cima del poder judicial se situaron los pretores, que