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La Teoría Social Latinoamericana textos escogidos Tomo III La centralidad del marxismo Ruy Mauro Marinl

La Teoría Social

Latinoamericana

textos escogidos

Tomo III

La centralidad del marxismo

Ruy Mauro Marinl y Margara MJ1lán

(comp iladores)

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO

Facultad de Ciencias Pollticas y Sociales Coordinación de Estudios Latinoamericanos

La Teoría Social

Latinoamericana

textos escogidos

UNIVERSIDAD NAOONAL AumNOMA DE MEXlCO Rector

Dr. JOS<! SanokM.

Secrd"rio (Jener,,1

Dr. Jaime MaI"tllUcUi

-,JI

Secret.v<o G

AdminiSf""li",

Dr. Salva<br Malo Alvarez

Sa:rdat"io de Se""¡a06 AC"JémiC06

Dr. Roberto Castaiió.n Romo

SUTdmo Je Asuntos EstuJi"lIIilu

Líe. Rafael Cordrra Campos

Abo,.,oio General

Dra. María del Refugio González

Director General de Pubt;41ci_e:s

Miro. Vicente QlliraltC

Diua« Geural de Fomento EJi

iol

M. e8 C. Arruro Velázqurz jim~""z

FACULTAD DE CIENCIAS POUTICAS

ySOClALES

Director

Dr. JWD Felipe Leal

Secret.v<o GeflUal Mtro. Gllillermo Farfáo Mendoz8 Jqe" ¡"División de Estudios de Posgr Miro. Alf,ooo ROmero Castillo Secrel",ioAdministfalivo

Jv

Lie. Rodolfo Consuegra Reyes

C"",JiNlrión deExtmsión lI"i

mla";"

Uc. MI. Eugeoia Trigos Rutz

CoORDINACION DE EsTIJDIOS LATINOAMERICANOS

C"",mnador

Dr. Lile;\! OH.,.,r COIitilla

Seaet.ui"Ac"Jé",ic"

Lic. IrCDe Sáodlez Ramos

S«r4""i" Docenu Mlrt. M{t~1'II Milli, Moneayo eO</rdilt{Jción Tknie" de 1" Pub/ic"aÓII

Gilberkl A. Card060 y Zaida P. Rodríguez

CuiJ

do

tk 1" Edición

Gloria Carrillo Serral<> y Damellys López Hercdia

DlRECCION GENERAL DE AsUNTOS DELPERSONALACADEMICO

Di,ect«GellG""{

Dr. José Luis Boldú. Olaizola

Submnaor de: De:sat"rol'oAcadémico

Ing. HklOl del Castillo Gonzáln

Jqe del Dep.ulammlo de Supu"ción Acadé",ica

Sra. Eva María Soto Fonseca

Colaboraroll en la pceparacióo de ""la publicación los becarios: Pedro Corona, Micaela A. Cbávez Villa, Eisa G. Espio<>Za CODsejO. Sandra Guadalup:< )nscua Gómez, Marros Rubén López Miguel, Jéssica Relis RiVIlS, Claudia Ríos. Gabriela Sáocbez Hernand.a, Carolina ROIDelo Rodríguez, Maria del COlJ'luelo Sáocbe:l R., D811iel Tapia Blanoo.Clapdia G. ValaOezSáncbez.

La Teoría Social

Latinoamericana

textos escogidos

Tomo III La centralidad del marxismo

Ruy Mauro Marini y Márgara Millán

(compiladores)

marxismo Ruy Mauro Marini y Márgara Millán (compiladores) UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO Facultad de Ciencias

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO Facultad de Ciencias Políticas y Sociales Coordinación de Estudios Latinoamericanos

Dirección General de Asuntos del Personal Académico

Políticas y Sociales Coordinación de Estudios Latinoamericanos Dirección General de Asuntos del Personal Académico

· Primera Edici6n: 1995 DR © 1995 Universidad Nacional Aut6noma de México Ciudad Universitaria, 04510, México, D.F. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales Coordinación de &tuclios Latinoamericanos Dirección General de Asuntos del PeGional Académico

Impreso y Hecho en México

ISBN-968-36-4710-3

Es una publicación con rmes diddcticos no lucrativos.

Indice

1. EL lEMA DE LOS MONOPOUOS y DEL ESTADO

1. La crítica de los monopolios

José [¡¡js Ceceña La inversión extranjera en México

,

11

Alonso Agrúlar

El capitalismo monopolista de Estado en México

37

2. El debate sobre el Edado

Guillermo O'Donnell

E1 Estado burocrático.8utorilario

55

Agustfn CUet'll

/

La fascistización del E<¡tado en América Latina

••

••

79 v"

Ruy Mauro Marini

Ruy Mauro Marini

El Estado de contrainsurgencia

••

••

••••

, .••

rlleotcmio Dos Santos

El fasci.<;mo dependiente y sus contradicciones

Florestan Fernandes

101

Revolución y contrarrevolución

• •

109

Luis MairiJ

las nuevas dictaduras militares en América Latina

 

123

IJ. LAS NUEVAS CORRIENll!S

1. El endogenismo

Enrique Semo

Modos de producción en México

Agustín Cueva La estructuraci6ndesigual del subdcsarrollo

Carlos SempatAssadourion

La circulación del capital en la colonia

Gro F. S. Cardoso

137

!53/

169

2. El neodesarrolUsmo

Ro"mdoCortkra yCados Tello

Un proyecto nacional pan México

 

205

AnOJal Pinlo

 

Por UIl8 estrategia alternativa de inserción en la economía mundial

217

Raúl Prebisch

 

Especificidad y transformación del capitalismo periférico

241

3.

El neogramscian6mo

Juan Carlos Portantiero

 

¿Por qué Gramsci? O las luchas sociales en la situación de dependencia

261

Carlos Pereyra Estado y sociedad civil

 

277

1II. REVOLUCIÓN, SOCIAIlSMO y PODER 1. La teorización de los prm:esos revolucionarios . Ernesto Che GUeI'Ora

Cuba: ¿Excepción histórKa o vanguardia en la lucha anticolonialista?

291

Sergio Ramos

 

La situación de transición en Chile

 

303

Ru~Mauro M.a:~i

.,

?

:/

Chile: ¿TranslClon o rcvoluCloD

 

317

René ZavaleJa Mercndo

 

.;t

La dualidad de poderes en Bolivia

 

331

Carlos M. Vilas

 

Nicaragua: unidad nacional y economía mixta

347

2. La teología de la liberaciÓn

LeolUlrdo Boffy Clodovis Boff Temas clave de la teología de la liberación. Su significación histórica

365

IV. NUEVOS RUMBOS DE LA TEORÍA SOCIAL

AguSJin Reflexiones Cueva sobre la sociología latinoamericana

•••

••••.••••

379;i

Presentación

L os materiales incluÍdos en el Tomo ID de La teorla socia/latinoamericana. Texros escogidos corresponden a un periodo en el epalla nota dominante fue la característica de centralidad que asumió el marxismo. En efecto, ya porque lo tomaran como marcote6rico, ya porque incorporaran elementos de su instrumental

de análisis, ya en fin porque trataran de enfrentarlo en su propio terreno, el

m3lxismo se constituyó en el referencial por excelencia de los autores que se dedicaron entonces a la investigación sobre la problemática latinoamericana.

Ello está ya presente en los trabajos incluídos en el Tomo II de esta selección, que se ocupó de la corriente de ideas que quedó conocida romo teoría de la

dependencia. Fue justamente la importancia que asumió esa corriente a fines de la década de 1960 Jo que puso al marxismo en el centro de Jos estudios latinoame- ricanos, tanto por sus propios desdoblamientos, cuanto por los intentos de confor- mar líneas alternativas de interpretación. Tres movimientos se destacaron, en este sentido. En el campo del marxismo, el endogenismo planteó la revalorización de los estudios bistóricos y la comprensión del subdesarrollo como articulac;ón de distintos modos de producción, mientras el neogramscianismo se propuso recuperara la obra de Gramsci, oponiéndola a la de Lenin. El neodesarrollismo, por su parte, retomó planteamientos de la CEPAL, esforzándose por reactuali7 arlos mediante el empleo más o menos ecléctico de categorías y procedimientos marxis-

,.

Paralelamente, más allá del debate teórico e independientemente de su adscrip- ción a ésta o aquella línea de pensamiento, los estudiosos de la región se vieron confrontados en aquellos años a un conjunto de problemas que les impuso la vjda misma, en particular el tema del Estado militar y la teorización de Jos procesos revolucionarios. Cabe destacar que qui7.á su mayor mérito fue el de baber sabido identificar esos problemas y emprender de pecbo abierto la investigación que ellos requerían. Ni las presiones políticas ni las modas intelectuales importadas del exterior, ni la descalificación de la academia conservadora fue capaz de desviarlos del cumplimiento de esa tarea. Las cosas comeozaron cambiar el curso de los 80. La región ingresó entonces a una crisis económica de grandes proporcioncs, cuya causa inmediata era la carga representada por el servicio de la deuda externa, de que se valieron los gobiernos extnnjeros y los organismos internacionales para forzar la reconversión productiva de América Latina, a fin de adecuarla a la nueva división internacional del trabajo que la globalización ponía en el orden del día. Simultáneamente, los países latinoa- mericanos ingresaron a un proceso de redemocratización o flcxibilización de las estructuras políticas, en cuyo marco las fuerzas de centro y derecha, representativas de los intereses de la gran burguesía nacional y extranjera, lograron imponer

progresivamente su hegemonía. El hundimiento que sufre entonces el socialismo europeo contribuyó, por su parte, para socavar las bases de los proyectos que levantaban la izquierda y las masas populares, !lgravando esa tendencia y facilitan- do la imposición de políticas de tipo neoliberaJ. El pensamiento crítico latinoamericano resintió esa situación. Toda manifesta- ción teórica depende de los movimientos de la base sociopolítica que ella expresa y de la actitud de los intelectuales que le dan fonna. En la América Latina de los 80, el desgaja miento de la intelectualidad de sus fundamentos reales fue acelerado por los financiamientos otorgados por los órganos estatales encargados de la política científica y cultural, así como por fundaciones extranjeras, y por los criterios productivistas y discriminatorios que pasaron a adoptar las universidades públicas. El resultado ha sido, en un sentido opuesto al que prevaleciera en las décadas anteriores, la cooptación por el stabfishm€nl de la gran mayoría de los responsables por la creación intelectual y el desarme de la i.-quierda y de las masas en cuanto a su capacidad de interpretación y crítica de la realidad. La teoría social latinoamericana ha ingresado así a una fase de declinación se destaca por la pérdida de originalidad y su alejamiento en relación a los problemas que constituyen el dla-a-dla de la inmensa mayoría de la población. Las pocas obras publicadas desde entonces por los estudiosos que, contra viento y marea, mantienen su enfoque critico al sistema vigente y • los cambios derivados de las prácticas neoliberales cow;ervan, empero, abiertas las vías para la recuperación por las nuevas generaciones de lo mejor de nu-estra tradición intelectual. . Los materiales que integran esta antología se han seleccionado II partir de las sesiones de trabajo que constituyeron el tercer ciclo del Seminario Interno Perma- nente del Centro de Estudios Latinoamericanos; que se realizó en 1993 y 1994, bajo los auspicios de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico y de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Los coordinadores man~liestan su agradecimiento al Director de la FCPyS, Dr. Juan Felipe Leal Y Femández, así como al Consejo Técnico de la misma, cuyo apoyo ha hecbo posible esta publicaci6n. Agradecemos también a los becarios que participaron de la selección y revisión de los textos así como del trabajo realizado durante el desarrollo del Seminario:

Pedro R. Corona, Micaela A. Chávez Villa, Eisa G. :&pinoza Consejo, Sandra G. Inacua Gómez, Marcos Rubén López Miguel, Jéssiea Retis Rivas, Claudia Rivas, Carolina Romero Rodríguez, Gabrie1a Sánehez Hernández, Ma. del Consuelo Sánchez R., Daniel A. Tapia Blanco y Claudia G. Valadez S. Mención especial merecen Gilberto A. Caldoso Vargas y Zaida P. Rodríguez Monzalvo; Gloria Carrillo Semto y Damelly López Heredia respollSables de la coordinación del Seminario; asi como Francisco Pineda que se encargó con dedicación y competen- cia del trabajo gráfico. 19ualmete a la valiosa colaboración prestada por.Irene Sánchez Ramos en esta tarea.

Ruy Mauro Mariní y Márgara MilJán

México, septiembre de 1995.

Primera parte

Los monopolios y el Estado

1. La crítica de los monopolios

José Luis Ceceña

La Inversión Extranjera en México

I. Inversión extranjera en la minería mexicana

Extractado de Cecciia,J. L., Inversión extranjera en ra minería me.ric:ana, edición de la Cámam Nadonal de la Industria de Tnmsfonnadón, México, 1955,pp. 9-28.

H asta finales del siglo pasado, la Minería constituyó la actividad más importante en la Economía Mexicana, por el valor de su producción, y especialmente por

la imporlancia de la producción de metales preciosos. Después de 1870, en que se regislró la C1ída en el precio de la plata, la Minería fue perdiendo importancia relativa, ganándola renglones como los Ferrocarriles y el petróleo que registraron importantes avances. Con el desarrollo económico de las últimas décadas, la Minería ha perdido todavía más terreno en favor de la industria, el comercio y la agricultura. Eitla actualidad la Minería ocupa el 90. lugar de los renglones de la

producción nacional.

A pesar del descenso que ha registrado, la Minería mexicana sigue teniendo

importancia por el valor de su producción, que corresponde entre el 3 al 5% de la producción total. En 1950 el valor total de la producción minera representaba] ,114 millones de pesos, y para 1954 había aunteIltado a 2,568 millones.

Es en el Comercio Exterior en donde la Minería ba tenido mayor importancia,

constituyendo por mucbo tiempo el principal renglón de las exportaciones mexica- nas, llegando, en épocas anteriores, a signiticare1 60% del valor total exportado por el país. Actualmente ha declinado la importancia relativa de las exportal'iones mineras, debido a los aumentos registrados en otros renglones de exportación, pero todavía tienen una fuerte participación, que en 1954 fue del 21%.

Desde la Colonia, ba sido considerado nuestro país como de gran riqueza en recursos minerales. Existen en nuestro subsuelo casi todos los minerales conocidos:

metales preciosos como el oro y la plata que nos banbecho famosos, sobre todo este último, en el que todavía seguimos teniendo el primer lugar dentro de la oferta mundial; minerales industriales como el hierro, el cobre, el plomo yel zinc; otros como el mercurio, el uranio, el manganeso, el grafito, el cadmio, el antimonio, el molibdeno; y algunos otros minerales industriales más, como el uranio, muy importantes en el uso de nuevos descubrimientos o en la generación de energía atómica. También contamos con minerales que son básicos en la química industrial

12

JOSÉ Luis CEcmA

moderna, como son el carbón mineral, petróleo, azufre, calcio, magnesitas, caledo- nio, cloruro de sodio y sulfato de calcio. Sin embargo, cinco metales constituyen el centro alrededor de los cuales gira toda la minería mexicana: tres de e1los industriales y preciosos los dos restantes. Los primeros son: plomo, zinc y cobre; los segundos, la plata y el oro. En el año 1950 estos cinco meta les constituían el 95% del valor de la producción

nacional de minerales.

Capital Extranjero vs. Capital Mexicano

La situación del capital extranjero en la industria minera puede apreciarse por la partidpación que tiene en la producción de nueslros cinco metales más importantes,

en comparación con el capital mexicano. Esto puede verse en los datos del siguiente cuadro:

Cuadro 1

PRODUCCiÓN

(porcentajes)

Empt'e&llS

Extranjera:;;

Empresa'i

Americanas

Empresas

Mexicanas

TOTAL

Plomo

90.0

(89.8)

10

JOO

Cobre

"

(0)(1.1)

2

Joo

Zinc

P",.

O,.

97

60

47

(60)

("')

,

40

"

JOO

Joo

Joo

Dentro de este cuadro general se aprecia ya que la mineña mexicana está casi

totalmente controlada por capital extranjero, especialmente por empresas estadou-

nidenses. Las más importantes empresas extranjeras que operan en México son las

siguientes, con indicación de su nacionalidad:

Capital de los Estados Unidos:

American Smclting and Refining Co. American Metal Co.

Anaconda Copper Co. Mexican Corporation. Bagte Pichel Co. Intemational Miniog Co. Howc Sound Co. U.S. Grapbite Co. U.S. Smclting and Refining Co.

INVERSIÓN ExTRANJERA

13

Gold Fields American Development. Republic Mining and Metal Co. Fhelps.Dodge Corporation.

Capital Frllncés:

Cía. Minera El Boleo, S.A. Cía. Minera Guadalupe, S.A.

Capital Español:

Tres Brazos, S. de R. L. Dentro de las empresas extranjeras se encuentran tres que tienen una importancia determinante, como lo podemos observar en el ~iguiente cuadro:

Cuadro 2

PORCENTAJES DE P ARl1CJl'ACIÓN vr:NTRO DE LA PRODUCCiÓN NACIONAL

American Smelling &o Refining eo .• S.A. American M,

,

Anaoonda

CopperCo.

TOTAL las3

Plomo

42

22

64

Cobre

16

6

"

73

Z;',c

47

29

76

PI",,,

"

"

<I

O,"

7

"

10

La fuerza de estas empresas se debe al dominio que ejercen en las planlas de_ fundición y refinación de los metales, por donde tienen que pasar la mayor parte de los minerales y la totalidad de la producción de los pequeños mineros mexkanos. El conlrol que estas tres empresas extranjeras tienen de la refinación y fundición del plomo, cobre y zinc en México, se observa en el Cuadro 3. Dada la importancia de estas tres empresas en la minería mexicana, considera· mos conveniente hacer el análisis de las propiedades que dichas empresas tienen en el país, así como de las subsidiarias con que operan. American Smelling and Refining Co.- E.5ta empresa, una de las más grandes de los Estados Unidos, opera en México a través de un gran número de subsidiarias entre las cuales se destacan:

Cía. Minera ASARCO, S. A., que se dedica a la explotación y metalurgia, siendo propietaria de gran cantidad de fundos mineros de diverso tipo. Cía. Mctal6rgica ASARCO. S. A., que se dedica a la fundición y refinación de metales, contando para ello con varias plantas de fundición de zinc y plomo.

14

JOSÉ LUIS CECEl'lA

Cuadro 3

(porcentajes)

ASARCO

AMERICAN

ANACONDA

TOTAL

 

METAL

la ,_

ZINC

Capacidad de

Fundición

100

100

Capacidad de

Refinación

100

100

PLOMO

Capacidad de

fllQdición

67

33

100

Capacidad de

Refinaci6n

67

33

100

COBRE

Capacidad de

Funcicióo

39

11

36

86

Capacidad de

Refinación

"

"

Cía. Metalúrgica Mexicana, que como la anterior se dedica a los procesos

metalúrgicos, siendo además propietaria de fundos mineros y de plantas

metalúrgicas.

Cía. Minera de Jesús María, propietaria de fundos mineros. Cía. Minera de San Isidro y Anexas, propietaria de fundos mineros.

Cía. Minera Nacional, S. A., propietaria de fundos mineros.

Cía. Minera de AJarcón, S. A., propietaria de fundos mineros.

Cía. Minera y Beneficiadora de San Antonio y Anexas, S. A.

Descubridora Mining Co., propietaria de Minas de la Alianza.

Además de estas subsidiarias, que le permiten a la American Smeltingproducir

una alta proporción d~ los melal~s industrial~s y de los preciosos ~n el país, cuenla esta empresa con importantes filiales que controlan otros ramos de la producción minera nacional. Entre éstas, debemos mencionar las siguientes:

Cía. Carbonífera de Sabinas, S. A., y Cía. de Combustibles de Agujita, S. A., que son las principales productoras de carbón mineral del país y que poseen el 82% de la capacidad de producción de COKE, materia prima básica para las fundiciones de Jos cinco metales fUlldamelltale~ y para la siderurgia. Mexican Zinc Co., que es propietaria de la única refinería de zillcen el país y que produce además, en forma de sub-producto, una importante cantidad de ácido sulfúrico.

15

INvERsióN ExTllANIERA

Ácidos ASARCO, S. A., que produce también ácido sulfúrico de importancia básica para la industria química nacional. Durante un tiempo tuvo posición monopólica en esta producción, hoy afortunadamente desaparecida. Las principales minas y plantas metalúrgicas que posee la American Smelling a través de sus numerosas subsidiarias, wn las siguientes:

MINAS

LOCAUZACION PRODUCTO

Sanla Bárbara

Sta. Bárbara, Chihu.ahu.a

Oro, plala, cobre, plomo y zinc

Sanla Elllalia MOCle¡o;wna Lead. Co. Minas de Panal Minas de Plomosa. Unidad Cbarcas

Sta.

Eulalla,

Chibuablla

Plala, plomo y zinc

Sta.

BárOOra. Chihuahua

Oro,

plala, cobre, plomo y ziqc

Parral, Chihuahua

Oro. plala, plomo y ziro:

Picacboo, Chibllalula

Plata,

plomo y zillC cobre, plomo y zillC

Cbarcas, S.LP.

 

Plata,

Aaujita y

Cloele

Rosita, Coabllila

Carbón y roe

MillaS de

TaJIC<I

Tuco, a.,rrero

Plala, plomo, oro y zinc

Nin. de AlIrola Xychu

Xy<'hll. GlIlIIIajualo

Plal

,

plomo y zinc

PLANTAS DE FUNDICIÓN

PRODUcrO

CAPACIDAD ANUAL

(toneladas)

San Luis POlosí, S.LP. San Lllili POlosí, S.LP.

Cobre

Plomo

'00000

Chihuahu.a, Chill.

Plomo

500000

Rosila, Coah.

125,000

Subsidiarias y propiedades de la American Metal Co.

Las filiales más importantes de la American Metal Co. en México son las siguien- tes:

TbeAmerican Metal Co. Ud. de Méxioo, S.A. Fresnillo Co. Cía. Minera Peñoles, S.A. A través de esta última empresa, la American Metal Co. realiza la mayor parte

de sus operaciones. Esta filial posee una serie de subsidiaria mencionaremos las siguientes:

,

de las cu¡¡Ic.~

Cía. Minera Peño1es, S.A. Cía. Restauradora del Mineral, Veta Grande, Zacatccas. Cía. Minera y Beneficiadora del Norte, S.A. Cía. Minera La Parre.ií.a, S.A. Cía. Metalúrgica Peñoles, S.A. Cia. Minera La Campana, S.A.

16

Jos~ Luls CEcENA

Cia. Minera La Occidental, S.A. La American Metal Co., a través de sus distintas subsidiarias, posee las siguien- tes propiedades:

MINAS!

Ojuela, Durango.

Higueras, Coahuila. Cerralvo, Nuevo León.

Santa Eulalia, Chihuahua.

Sierra Mojada, Coahuila. Unidad Ávalos, Ávalos, Zacatecas.

Unidad Calabazas, Etzatlán, Jalisco. Unidad Gcampo, Boquillas, Coahuila. Unidad Topia, Durango. Unidad Guadalupe, Villa Aldama, Nuevo León

  PRODUCTO CAPACIDAD ANUAL
 

PRODUCTO

CAPACIDAD ANUAL

Torreó

,

Coahuila

FUDdició" de Plomo

396,(0() Toneladas

Montetrey, N.L

Refinería de Plomo

90,000

Anaconda Copper Mining Co.

Esta empresa se especializa en la produC{'ión de cobre, participando con más de la mitad de la producción nacional de ese metal. Sólo posee dos subsidiarias, The

Cananea Consolidated Copper Co. y la Cía. Nacional de Cobre, s. A. La primera se dedica a la explotación de fundos mineros y a la fundición de cobre, en tanto que la segunda opera como fabricante de productos acabados de cobre, como alambre,

planchas, tubos, etc. Además, de estas subsidiarias, la Anaconda tiene una partici- pación del 25% en el capital de la única empresa refinadora de cobre en el país, la empresa COBRE DE MEXlCO, S. A., originariamente capitalizada por la Nacional Financiera, s. A., que vendió su participación al trust norteamericano. Las propiedades de la Anaconda en México comprenden fundos mineros en el Estado de Sonora, una planta de fundición primaria de Cobre en Cananea, Sonora, y varias plantas de productos de cobre en la ciudad de México.

Importancia mundial de las tres grandes Compañias Mineras

Las tres grandes empresas que dominan la minería mexicana tienen grandes inver- siones en los propios E<;tados Unidos y en los más importantes países mineros del mundo. No solamente se destacan en la producción de minerales y ensu refinación, sino que IX'seen grandes plantas qu.: fabrican los productos acabados de cobre, plomo y zinc y sus aleaciones. Están también intcrcapitalizadas con los grandf's productores de equipos y máquinas eléctricas. Son a la vez que grandes producto-

INvERSIÓN ExTRANJERA. •.

17

res, los más grandes consumidores de metales. Esta circunstancia bace que estas empresas sean el factor dominante del mercado mundial de metales y de sus productos, y que manejen de acuerdo con sus intereses la producción mundial de los mismos. Aunque sea en forma superficial, consignamos algunos dalos sobre la importancia, en escala mundial, de las tres grandes empresas estadounidenses que dominan la minería mexicana. American Smelting.- Tiene subsidiarias que operan principalmente en Estados Unidos, Canadá, México, Terranova, Sud-América, Australia e Inglaterra. Posee, además de numerosas minas de metales preciosos e industriales, 15 grandes plantas de fundición loeali71l.das en Jos Estados Unidos y México, y 11 grandes refinerías, de las cuales nueve se encuentran opcrandoen Jos Estados Unidos y dos en México. De las 11 refinerías tres son de cobre, con una capacidad anual de 500,000 toneladas aproximadamente; cinco son de plomo, con capacidad anual de 760,OOOtoneladas; y tres de zinc, con capacidad conjunta de 190,00Cl toneladas anuales. Posee, además, una planta de ácido sulfúrico, en Tacoma, Estado de Washington; una de cadmio en Denver, Colorado; varias fábricas de producto.<; de plomo, y dos de plantas de recuperación de arsénico, una en Tacoma y otra en San Luis Potosí. La producción anual de la American Smelting, considerando todo su sistema, fue como sigue, en el año 1954:

PRODUCID

CANTIDAD

0"

l.t52,867

Onzas

Plata

86,:m,053

PIOIIlQ

483.753

Toneladas

CQbre

368,843

Zinc

16R,1l8

La American Smelting and Refining Co. en sus operaciones mundiales realizó ventas, en 1953, por valor de 464 millones de dólares, año en el que tenía activos totales de 364 millones de la misma moneda, ron un capital social, más utilidades acumuladas, de 288 millones, de dólares. La American Metal Co.- Se. distingue por tener el grueso de sus inversiones mineras ruera de los Estados Unidos, tanto en el Hemisferio Occidental como en el África. Sus principales subsidiarias operan en México, Perú, Canadá, Rodesia del Norte (Colonia Inglesa), África Sud-Occidenlal y la misma Inglaterra. Aparte de las grandes propiedades quc tiene en nuestro país, la American Metal Co. es accionista mayoritaria de la Internalional Nickcl Co., casi única productora de nicke1 en el mundo y que produce, además, la mitad de la enornle producción de cobre del Canadá; tiene el oontrol de la Mufulira Coppcrde Rodesia del Norte, que posee una planta de fundición de 84,OOOtoneladas de capacidad anual, y una refinería de cobre de 72,000 toneladas de capacidad al año, además de ser propietaria de una planta de productos acabados en Inglaterra. La producción conjunta de la American Metal Co. en 1953 fue como sigue, tomando Jos principall'S productos:

18

JOSÉLrns~A

PRODUCID

CAN11DAD

CQ

e

158,400

Toneladas

PIQWQ

75,900

Zioc

83,600

Plata

30,200,000

6B,IOO

O"

0_

Las ventas totales del sistema de la American Metal Co, en el año 1953, superan

a las logradas por la poderosa American Smelting, ya que ascendieron a la cifra de - 493 millones de dólares. Esto sucedió a pesar de que los activos de la American

Metal Ca, son muy inferiores a Jos dr. la American Smelting, que alcaR7.aron 146

millones de dólares, es decir, menos de la mitad de los de esta última empresa. Anaconda Copper Mining Co.- Esl3 empresa es igualmente importante por sus

operaciones en los Estados Unidos y en el resto del mundo. En los Estados Unidos posee extensos depósitos de minerales de cobre y de zinc, en el Estado de Montana; yen el de Utah, grandes plantas de fundición y refinación, lanto de cobre como de zinc. En Pertb Amboy, New Jersey, tiene otra refinería de cobre en la que procesa principalmente materiales de sus propiedades en el exterior. En Chile, además de enormes depósitos de miner.lles de cobre es dueña de la refinería más grande del

mundo, con capacidad para 200,000 toneladas de cobre al año. Su producdón anual

conjunta, en 1953, fue como sigue:

PRODUC1'O

CANTIDAD

Cobre

330,000

Toneladas

 

100,000

Plomo

2'000

Plata

10,803,31'.)

O"

73,842

Las ventas totales del sistema de la Anaconda, en 1953, fueron de 440 millones de dólares; es decir, inferiores a las obtenidas por las otras dos grandes empresas. Esto, a pesarde que la Anaconda es, de las tres, la que posee mayor capital y activos totales más altos, pues suman 654 millones de dólares y 836 millones, respectiva- mente.

( )

Recomendaciones

La institución de Fomento Minero debe reconstruirse y ejecutarse dcntro de las líneas trazadas en la ley que la organizó, con objeto de desarrollar la minería mexicana. Las inversiones necesarias se podrían tomar de los mismos impuestos pagados por las empresas extranjeras que dominan esta industria, y con una política bien dirigida se sacaría de su angustiosa situación a los empresarios mexicanos.

INVERSIÓN ExTRANJERA

[9

En la misma institución se tendría que: organizar, con la fuerza económica suficiente, un Departamento de Control para la compra de los minerales producidos en el país, cuya exportación no se debería permitir sino en la medida de una demanda racional y por conducto de este organismo de compra. Así se evitaría la carga al gobierno de Norteamérica y la decadencia de los precios, provenientes de maniobras de intereses particulares ajenos a México. El funcionamiento de este organismo sería denlro de las reglas comunes para todos los organismos comen·iales de esta especie, y no significaría infracción alguna a las leyes universalmente admitidas. México podría influir así, como inOuye ya en la planta, en el mantenimiento de buenos precios para los metales en el mercado internacional y obtendría las divisas que le corresponden a cambio de los metales para sostener su moneda y la situación financiera. Téngase en cuenta que el costo de la producción de los metales es pagado prácticamente en pesos mexicanos. Las empresas extranjeras se verían obligadas a vender sus productos a la institu- ción naciona 1, percibirían lo que legítimamente les corresponde por sus productos y seríamos nosotros sustirutos del comprador forzado que tienen en el exterior, pero influyendo esta situación económica en nuestro beneficio por la mayor defensa que tendríamos para nuestra eeonoDÚa. Actualmente los compradores de los metales fonnan parte de las grandes orga- nizadones internacionalt:i que dominan la producción de los mismos. Pero al baber oferta de metales y minerales, surgirían inmediatamente nuevos compradores en distintas partes del mundo que por hoy no pueden desarrollarse ante la organización monopólica internacional, que sostenemos con nuestra apatía y nuestra falta de acción en tan interesante campo. Las industrias de beneficio y transformación de los metales tendrían en México un amplio campo de desarrollo, ya que al mismo tiempo que contamos con esta poducción, poseemos también la riqueza en combustibles apropiados y económicos que nos darían muy buenas bases para esta industrialización. La Comisión de la Cámara Nacional de ]a Industria de Transfonnación para el &tudio de las Inversiones Extranjeras preseillta a los diferentes sectores interesados en el bien nacional, los datos y opiniones que contiene el presente trabajo, con el deseo de que aporten sus valiosas ideas para encontrar las mejores soluciones a este problema, tan importante para el país, y transformar la minería en una fuerte real riqueza de tipo permanente para el beneficio del pueblo mexicano.

20

JOSÉ Luis CEcERA

11. La inversión extranjera en las industrias de aceites y grasas

vegetales, jabones y detergentes

Exb:adado de Ceceña, J. L, La mveni6,. extranjera en las industrias de aceitesy grasas vegetales,jabonesy detergenJes, México, edición de la Cámara de la Industria de Transforma-

ción,1958, pp. ).24.

Introducci6n

En el programa de la Comisión de la C.N.I.T. para el estudio de las inversiones extranjeras, el presente trabajo es el primerO en abordar un problema relativo a la industria de transformación de México. La selección de los principales temas hizo que Jos primeros folletos planteasen la significación y el alcance de las inversiones del exterior en actividades de gran importancia histórica y actual, taTes como la minería, la energía eléctrica y los servicios telefónicos, por ser estas ramas uno de los campos donde la penetración de capitales extranjeros se ha consolidado con mayor fuerza, así como por constituir fuentes vitales de energía y materias primas en el desarrollo económiro del país. Sin embargo, durante los últimos años, especialmente desde 1939, el crecimien~ lo de la industria mexicana de transformación, eMimuJada por la Segunda Guerra Mundial, por las medidas proteccionistas de interés nacional y, en última instancia, por las necesidades creadas en la política de desarrollo económico general, se convirtió en un terreno propicio a la recuperación del capital invertido y, conse- cuentemente, en un buen negocio para los inversionistas extranjeros, especialmente norteamericanos, dadas sus posibilidades financieras, su cercanía geográfica e inclusive, la política impositiva de su gobierno con respecto a las inversiones efectuadas en el exterior. Comparando los porcentajes que representaba la inversión extranjera directa en la industria de transformación, para los años dc 1939 y 1953, obtenemos un aumento equivalente al 550%, pues durante el primer año alcanzaron un 6% del total de la inversión extranjera directa y durante 1953, el 33%.1 Las consideraciones anteriores determinan, no sólo la peligrosa marcha de la inversión extranjera en general, sino su ocupación de los campos donde la compe- tencia nacional es más débil. Por otra parte, es pertinente advertir que el estableci- miento de grandes empresas extranjeras, con la anuencia absoluta del Estado, en nuestra industria de transformación invalida en casi toda su eficacia el instrumento de la legítima expropiación, dados los antecedentes y la naturaleza de esta medida de interés nacional en el ámbito de las manufacturas.

Cf. Comisiónde la C.N.t.T. para el Estudiode las loversionu ExtraDjeras, "Estudio General sobre las Inversiones Extranjeras", Mexico, C.N.I.T., 1955. Tomado de datos del Banco de Mexico, S.A., de 'Anderwn Oaylon and Co., Colgale Palmotive Peel y Ptocter and Gamble Lid., para convencerse de ello.

21

INvERSIÓN ExTRANJERA

La inversión extranjera en las dos ramas industriales de que se ocupará este estudio: aceites y grasas vegetales, por un lado, y jabones y detergentes, por otro, es de gran importancia. Su aparición, aunque muy reciente en algunos casos, como el de los detergentes, ha ejercido tal impacto sobre la industria nacional, que puede afirmarse una tendencia a la creciente consolidación de los capitales procedentes del exterior y una consecuente deformación en las estructuras de producción y mercado. Cualquiera de los aspectos de las industrias que se analizan muestra una grave penetración de poderosas empresas de tipo internacional. B abastecimiento de las materias primas, sobre la base de un reducido número de compradores importantes, las condiciones de la elaboración de los productos y el control de los mercados, constituyen síntomas inequívocos de la mencionada penetración. Característica peculiar de las industrias que nos ocupan es la organización mundial de las matrices, que figuran entre las empresas con mayor poder econ6mi~ co y financiero del mundo moderno. Bastaría citar los nombres de Anderson, Clayton and Co., Colgate Palmolivc Lid y Proctcr aud Gamble Lid., para conven- cerse de ello. La industria de transfonnación se ve gravemente afectada por los efectos que producen semejantes empn>.sas. Pueden citarse casos concretos de desplazamiento de empresas nacionales que han tenido que cerrar sus puertas ante los mélodos de expansión de los grandes monopolios norteamericanos operantes en estas ramas. México, como otros muchos países, tiene que pagar en esa forma un tributo ollerosísimo a los legítimos deseos de industrialización, comprometidos por la participación de fuertes intereses extranjeros. Al entrar al estudio de las inversiones extranjeras en una rama de la industria de transformación, nos estamos enfrentando, además, con problemas de gran sutileza, tales como la influencia que los empresarios ejercen sobre el consumidor a travé:; de complicados sistemas de publicidad y diversos campañas de venta. En el caso de las grandes actividades de selVicio público o de explotación de recursos nacionales, este contacto de la empresa con el consumidor es menos notable. Tal condición provoca una defonnación manifiesta, derivada de la lucha por el mercado de un producto: la duplicación de los artículos que satisfagan la misma necesidad. Se podrían citar numerosos casos de desperdicio de recursos y de ingresos en la adquisición de substitutos artificialmente diferenciados. Otra de las características de la inversión extranjera en las ramas industriales en cuestión es la gran diversidad de subproductos que se logran obtener en la fabrica- ción de los artículos principales, lo que provoca una prolongación del control extranjero hasta ramas insospechadas, ajenas frecuentemente. a la producción del artículo original. A través del estudio de las inversiones extranjeras en las ramas industriales que forman este trabajo se puede apreciar hasta qué punto la política del Estado ha contribuido, al no aplicar la legislación que concede la preferencia al productor nacional, especialmente por lo que respecta a su mayoría en la asamblea de accionistas, a la consolidación de las empresas que van a ser anali7.adas en el curso del texto. El Estado posee instrumentos de mUl·ho valor para intervenir en casos de urgencia, regularizando las inversiones procedentes de otros países sin viol;:;.r los principios de la soberanía y la libertad.

22

JOSÉ LUIS CEcmA

El desarrollo del presente folleto mostrará cómo este tipo de inversiones provo-

can un complejo mecanismo de fuerzas contrarias a los sanos principios del

desarrollo económico, más importantes que los beneficios que pudiesen dejar en nuestro país. La Cámara Nacional de la Industria de Transformación ha procurado sentar, en este folleto,las bases de su tesis en maleria de inversi6n extranjera, aplicándola a una de las ramas industriales que mayores problemas presenta en relación con los efectos de las empresas procedentc:s del exterior.

La inversión extranjera en las industrias de aceites y grasas vegetales,

y de jabones y detergentes

1.- Camclerización de 111'> industrias

Las ramas industriales que se van a analizar, con respecto a la inversión extranjera colocada en ellas, constituyen actividades de gran importancia. en la vida económica de México. Antes de entrar a describir dichas inversiones extranjeras y renexionar sobre sus consecuencias, se procederá a presentar, en rorma suscinta, las caracterís- ticas generales de las dos grandes ramas que forman este trabajo: aceites vegetales, por una parte, y jabones y detergentes, por la otra.

A) Clasificación de las industrias Las industrias en cuestión incluyen numerosas actividades, por lo que su estructura es sumamente compleja. En primer lugar, mantienen estrecbo contacto con la agricultura del país, ya que entre sus plincipales materias primas figuran cultivos como el algodón, la copra, el ajonjolí y otras oleaginosas. Aprovechan igualmente, en el ramo de los jabones, la producción de la sosa cáustica, la brea y otros productos. En el de detergentes hacen uso de grandes cantidades de ácido sulfúrico, fosfatos y alquilbcnceno. &tas consideraciones sobre las materias primas de cada rama industrial conducen a una clasificación gencral dc las industrias:

Aceites. vegetales:

Aceite de semilla de algodón. Aceite de ajonjolí. Aceite de copra. Otros aceites: cacahuate, linaza, etc.

Jabones:

Jabón dc lavandería. Jabón de tocador. Delergentes:

Detergentes para uso doméstico. Detergentes para uso industrial.

23

INvERSiÓN ExTRANJERA.••

B) Consumo de las industrias El consumo de las dos industrias consideradas se clasifica como sigue:

a) En el ramo de aceites y grasas, una de las aplicaciones más importantes es la

preparación de comestibles.

b) En el mismo ramo, como maleria prima de la industria jabonera.

c) En el ramo de jabones y detergentes, el consumo se localiza principalmente

en el lavado de ropa o utensilios y en el aseo personal.

q Importancia de la econouúa nacional

El significado de las industrias que se están analizando puede ser evaluado de acuenlo con varios criterios. Las comparaciones tradicionales se basan en datos de:

valor de la producción, inversiones totales, consumo de materias primas y ocupa· dón generada. A través de los expedientes anteriores sc desarrollan los elementos de política económica tendiente a equilibrar las fases de un sistema industrial considerado.

La industria de aceites y grasas vegetales produjo,

durante el año de 1956, por valor de 574.5 millones de pesos, lo que equivale al 7.07% del valor total de la producción de las principales industrias de transforma· ción del país. Por lo que respecta a jabones y detergentes el valor de la producción fue igual a 498.0 millones de pesos, equivalente en conjunto al 6.29% del valor de la producción en las principales industrias de transformación. 2 Para el jabón de lavandería, el valor fue igual a 290 millones de pesos, y para detergentes, igual a 208 millones de pesos. Los aceites y grasas vegetales ocuparon, en promedio, el quinto lugar en la tabla de las principales industrias de transformación del país, siendo mayores las siguien- tes industrias: hilados y tejidos de algodón, siderurgia, cerveza y artefactos diversos de bule. Los jabones y detcrgentes ocuparon el octavo lugar, correspondiendo el sexto a los molinos de trigo y el séptimo a los cigarros y puros.

Gastos de fa prodllcci6n. En el ramo de llceites vegetales, las inversiones realizadas por los conceptos de materias primas, sueldos, salarios pagados y otros conceptos, ascendieron, en 1956, a 399.500,000 pesos, o sea el 5.85% en relación con el total de gastos que registran las estadísticas de las principales industrias. En el ramo de jabones y detergentes, los gastos de fabricación y venia fueron \rales a 422.200,000 pesos, o sea el 6.9% en relación con el mismo 10tal indicado. Ocu.pación. Este rubro comprende dos conceptos: obreros y empleados. la industria de aceites vegetales en 1956 dio ocupación a 2,862 personas, entre obreros y empleados, correspondientes a los dos conceptos. Expresado como por ciento del total de ocupación en las principales industrias equivale al 2.0%. La razón entre ocupación y producción es, pues, sintomático de una elevada productividad. En el

Valor de la producción

2 Dato& de la Dirección General de &Uldrstka

24

JOSÉ LUIs CECEÑA

ramo de jabones y detergentes la ol.>upación llega a 3,743 personas, es decir, el 3.0% del total enunciado.

En las páginas anteriores se ha presentado el cuadro general de las ramas

industriales que constituyen el objeto del presente trabajo. Los capítulos siguientes

se ocuparán de analizar el grado de penetración de la inversión extranjera en cada

una de las actividades económicas antes mencionadas.

l.-la inversión extlanjem en la industria de aceites y g~a<i vegetales

La industria puede subdividirse de acuerdo con la materia prima que se aproveche en la elaboración del producto. Así, se tienen Jos siguientes ramos: aceite de semilla

de algodón, aceite de ajonjolí, aceite de copra y aceites de otras oleaginosas. La misma clasificación (exceptuando a la copra) se utiliza para el rubro de grasas. La inversión nacional está representada, en la mayor parte de los casos, por empresas de gran arraigue en nuestro país, vinculadas algunas de ellas al desarrollo de regiones en donde algún producto,como el algodón, por ejemplo, fue una de las detcnninantes del auge financiero e industrial. Tal es el caso de las empresas que se establccieIOn en las grandes regiones algodoneras del norte de la República. Cuando a la elaboración de aceites se une la de jabón, especialmente de jabón de lavandería, las empresas que producen ambos constituyen una típica industria popular de consumo muy amplio en los grandes centros urbanos. Las empresas que constituyen la inversión nacional varían dc-sde la corporación de intensa capitalización hasta la pequeña factoría. Para caracterizar el significado de la inversión nacional, se han seleccionado, en los Apéndices I y 11, las empresas mlÍs importantes con su nacionalidad respectiva.

Aceite de semiUa de algodón: importancia de la inversión extranjera

Indudablemente, es en el ramo de aceite de semilla de algodón donde la inversión extranjera es predominante. La participación de una empresa: Anderson, Clayton and Co., constituye el punto clave en tan poderosa industria. Una vez más es necesario hacer un juicio de la actitud del &tado en relación a su indiferencia respecto al crecimiento del poder económico de los monopolios extranjeros que, por ra:rones elementales, per:;;iguen la máxima ganancia. Toca pues, a los organismos adecuados de las autoridades en materia económica el regularizar e incluso detener la ¡nl1uencia de dichas organi. zaciones. La empresa citada controla desde hace varios allOs el comercio de la fibra, materia prima rundamental en la fabricación de hilados y tejidos y elemento de gran importancia para nuestra balanza comercial. Una parte del producto está reprc· sentada por la semilla del algodón, cuya industrialización constituye para las empresas que comercian con la fibra una necesidad al mismo tiempo que una posibilidad de ganancia. Se explica entonces que el control de la compraventa de la fibra supone un control de la semilla, dadas las cantidades producidas de esta materia prima del aceite que estamos analizando. Por una parte, el precio de la semilla de algodón varía según las cotizaciones mundiales de éste y por otra,

INvERsiÓN

ExTRANIERA.

.•

25

la industria del aceite resiente, junto con los agricultores, los efectos de la indeter- minación en los precios. Cualquier intervención del Estado, fundamentalmente al regularizar los ingresos mediante la fijación de precios de paridad, debe tomar en cuenta la integración del control extranjero. En consecuencia, dicha intervención debe evitar que la fijación de un precio a la semilla se vea contrarrestada por variaciones en el precio del aceite. Es necesario, pues, el regularizar también estc último. La empresa Anderson, Clayton and Co. es una de las organizaciones más significativas en la expansión de la economía norteamericana. Sus ramificaciones internacionales, como se detalla más adelante, incluyen la mayor parte de los países no comunistas y sus movimientos financieros reflejan las variaciones en las reser· vas de divisas de mucho~ países que no disponen de instrumentos eficaces para contrarrestar las alzas y bajas, consecuencia de los ajustes internos de la empresa. En México, la firma Anderson, Clayton and Co. constituye un complejo de empresas más o menos ligadas a elJa, según se trate de sucursales o de subsidiarias. Dicho complejo constituye un elemento de competencia ruinosa para la inversión nacional, tanto por su volumen como por sus procedimientos. Analizar la estructu- ra de la matriz, sus sucursales y sus subsidiarias es, pues, un paso indispensable en el conocimiento de la inversión extranjera en el ramo de aceites de semilla de algodón. En el análisis del sistema enunciado se incluirán los giros específicos que

caracterizan cada firma y el porcentaje de control que mantiene sobre ellas la

matriz, es decir, Anderson, Clayton and Co. A continuación se expondrá el sistema de una matriz, sucursales y subsidiarias en la República Mexicana.

ANDERSON, CIA YTON ANO Co. S.A. DE c.v. DE MÉXIco 4

(Comercio dealgod6n, produ.cción de aceites y grasas de semilla de algod6n, harinolina, etc.)

Controlada 100% por la matriz norteamericana

StTCURSAlES, Coahuila, Nuevo León, Sonora, Tamalllipas, Sinaloa y Baja California (Norte).

SunslDl¡\RIAS:

Ramo de aceites vegetales:

Cía. Lagunera de Aceites, s. A. de c. v. (CcntroI100%) Cía. Industrial de Matamoros, s. A. de c.v. (Contro160%) Ramo de aceites y jabones:

Industrias Modernas, s. A. de c. v. (Control 100%).

26

Jos~ Lms OlcEÑA

Ramo dejabones:

Cía. Industrial Jabonera del PacífiC(l, s. A. de C.V. (Control 100%)

Ramo de algodón:

Cía. Compresora de Mexicali, S.A. (Control 100%)

Despepiladora de San Luis, S. A. dec. v. (ConlroI66%)

Algodón y Derivados, s. de R. L. de c. v_

Ramo de linanzas:

Inversiones Mexicanas, S. A. (Control 100%) Ramo de bodega:

Compresora de Algod6n de Bodegas, S. A. (Control 60%)

Se comprenderá que un s6lido principio de integración está fincado en una sola empresa que, sobre el ramo de una materia prima, extiende sus operaciones hasta productos muy elaborados, como el jab6n (caso de las compañías Industrial Jabo- nera del Pacífico e Industrias Modernas). El siguiente cuadro muestra la proporción del capital extranjero en la industria

del aceite de algodón.

PRoPORaON DE lAS INVERSIONES ExTRANJERA

y NACIONAL EN EL ACEllEDI! ALGODÓN

Tipo delm>ersiÓtl

Norteamericana

Nacional

Total

ClUJlidades

48,140tD!k';.

34,1'!60

83,000 tollS.

POI'cf!1ltajes

,,%

,,%

lO'"'

Fuente: Elaboraciones sobre dalos de la Dirección General de Estadística y el Banco

Nacional de Comercio Exterior, S.A.

La inversión mexicana está fOTrnllda por un gran número de empresas, Jo que le impide ejerCer un control sobre los precios o las cantidades ofrecidas. La inversión extranjera se constituye de hecbo por un monopolio.

TENDENClAS DE lA PRODucaÓNDE SEMilLA DI:: A1

Gof)ÓN

y DEl ACEITE REsPEcnvo

El cuadro que se in."erta a continuación contiene los datos relativos a la produc. ción de semilla de algodón y del aceite respectivo, entre los años 1952 y 1956.

i-.vERSIÓN ElcntANJERA

27

PROOUCCIÓN DE SEMJU.A DE ALGODÓN

y DELACFJ1E REsPECTIVaS

Años

Semillas de Algodón Tons.

Aceile de Semilla algodón Ton&.

""

'95' '95'

,,,,,

453.172

470,170

703,176

86,631

870,259

107,215

677.075

83,416

'05'

ACEITE DE AIONJOLl, IMPORTANCIA DE LA INVERSiÓN Exm.ANJERA

En el ramo del aceite de ajonjolí, la inversión extranjera se ba mantenido dentro de límites modestos. Ello se debe, sin duda, a la influencia tradicional que las empresas extranjeras mantienen sobre el comercio del algodón. Además, como una razón secundaria pero explicaliva del fenómeno, es oportuno considerar el costo de producción de ambos tipos de aceite. Dada la relativa carestía de la semilla de ajonjolí en comparación con la del algodón, el nivel de las utilidades para los productores de ajonjolí tiende a ser inferior al registrado en el algodón.

TENDENCIAS DE lA PRODUCCiÓN DE SEMILLA DE AIONJOÚ y DaAcElTE REsPF.CTIVO

E1 análisis del cuadro que nwestra los dos datos enunciados nos hace concluir qne el cultivo del ajonjolí se ha ampliado en forma lenta aunque progresiva a partir de 1954, Ello se ha reflejado en la producción del aceite.

PRODUCCiÓN DE SEMILlA DE AJONJOLI

YDEL-AcalE RpsPEcnvo 6

Aóos

Semilla de Ajonjolí ToRS.

Aceile de Ajonjolí Tons.

"52

'95' '95'

'95' '95'

90,951

41,892

40,420

9O,8U

41,828

91,264

42,037

91,264

42,037

Fuente: Banco Nacional de Comercio Exterior. S. A.

5 Nota: La producción de aceile se ha calculado partieDdo de la base de que cada tonelada de semilla

produce 140 kilos de aceite.

28

JOSÉ LUIS CEcENA

ACEITEDE CoI'RA:

IMPORTANCIA DE LA INVERSIÓN ExTRANJERA

La 6nica participación de importancia que las inversiones extranjeras han tenido sobre el aceite de copra y ooquito, ha sido la de Proctee aud Oa mble, empresa que hace algunos años conlrolaba el mercado de dichas grasas. Actualmente, dicha participación no es de importancia. El principal problema de la copra radica en los efectos que las importaciones de sebo norteamericano, sin sujeción a un orden que garantice los intereses de los productores de grasas nacionales, han tenido sobre el mercado de tan importante materia prima. El desarrollo de los cultivos, sllsceptibles de ofrecer una mayor producción y la regularización de las importaciones de grasas animales, garantiza- rí~n un elemento de progreso para las industrias aceitera y jabonera. El aumenlo en la producción del aceite es una resultante de los aumentos respectivos de la copra y el coquito. El aceite aumentó con un índice de 174 (base 1952- 100), el coquito alcanzó el índice 149 y la copra, el índice 181 (misma base).

TENDENCIA DE LA PRODUCCiÓN DE COPRA y COQUlm

y DELACEllE REsPEC"llV0 7

Ajo¡

Copra,

Coquito,

TOIaI

Aceite de copra y coqUilO, Toneladas

 

Toneladas

Toneladas

Toneladas

"52

49,723

11,299

61,On

33,7YJ

"'3

60,115

12,711

72,8:26

34,377

1954

75.212

13,510

88,722

41.095

1955

87,906

16,344

104,250

50.039

t956

89,951

16,728

106.679

5ª,W7

Fuente: Banco Nacional de Comercío Exterior. S. A.

IMPORTANCIA INTERNACIONAL DEANnERSON, CLAYTON ANO Co.

Sin lugar a dudas, Anderson, Clayton and Co. constituye el factótum del comercio del algodón en el mundo entero. Su red de subsidiarias es tan amplia, que el detallarla ocuparía un largo espacio. Baste con decir que éstas se encuentran dispersas en los lugares más distantes del globo. Posee seis subsidiarias en Estados Unidos, dos en Brasil, dos en Argentina, una en Paraguay, tres en Perú, una en Egipto (la poderosa Tbe Nile Ginning Ca.), y tres en México (no contando más que

las dt'dieadas a la compraventa de algodón, es decir, sin incluir las cuatro dcdiC<ldas

a la da boración de aceite

<;,

grasas y jabones, la financiera y la empresa de bodegas).

INvERSIÓN ExrnANJF-RA-

29

En nuestro país, constituye la empresa privada más grande en cuanto al monto de ingresos y utilidades.

3••1.8 invelSión extrnnjelll en la industria de jabones y dete~entes

JABONES DE LAVANDERIA y DErnRGENTrn

En la actualidad, la competencia entre jabones y detergentes, como articulos de primera necesidad en el lavado de ropa y similares, ha llegado a constituir un punto de preocupación eoonómica nacional. Durante un periodo de ocho años que marca el desenvolvimiento de la producción de detergentes, numerosas y violentas cam- pañas de venta, llevadas a cabo por medio de propagandas hostiles, bonificaciones al comprador y otras maniobras, han conferido a la lucha un carácter peculiar. Es muy probable que en ninguna otra rama industrial, la oposición sea tan notable, la penetración de capitales del exterior tan exclusiva en la fabricación de un solo producto, y la competencia tan definida. Aunque la producción de jabón de lavandería, tanto en volumen como en valor, es aún superior a la de detergentes, ésta muestra, entre 1950 y 1955, un sorprendente aumento en comparación con la sensible disminución de la producción de jabón. El siguiente cuadro ilustra este fenómeno.

TENDENCIAS DE LA PRODUCCiÓN DE JABONES y DETUtGENTES

lO'"

1955

Productos

Volumen

Valor (Miles de S)

Volumeo

Valor

(Toneladas)

(Toneladas)

(Miles deS)

Detergentes

en p>lvo

172

58O

52,574

181.166

Jabón de

lavandería

109,068

188,122

74,432

196,162

Fuente: Dirección General de Estadítica.

El porcentaje de aumento en la producción de detergentes (considerados en volumen) es igual a 300 veces el dato de 1950; el porcentaje de disminución en la producción de jabón de lavandería es igual a132% con relación a 1950. Ello muestra que, dada la competencia emprendida, el enorme crecimiento de la producción de detergentes se ha operado mediante un desplazamiento en la producción del artículo competidor aunado al incremento natural del consumo, Los movimientos de precios registran aumentos para ambos productos, pero con diferente ritmo. El porcentaje de aumento para una tonelada de jabón de lavandería es del 152% el correspondiente a detergentes, del 102%, Todo parece indicar que si las tendencias apuntadas siguen en vigor, lo que es probable, la supremacía del detergente se consolidará aún más. Dada la naturaleza y el origen de las dos empresas productoras de casi todo el artículo, ello equivale a

30

JOSÉ LuIs CEcENA

decir que las inversiones extranjeras tienden a adueñarse de una de las ramas industriales de mayor importancia para la economía nacional. ¿Cómo está organizada la producción de detergentes? Dos empresas: Colgate Palmolive Peet 8 y Procterand Gamble, Ltd., establecidas en México, la primera en 1926 y la segunda en 1948, pero dedicadas a la producción de detergentes a partir de 1948 aproximadamente, producen el total del artículo, pues aunque otras peque~ ñas empresas fabrican detergentes especiales, su importancia en el mercado de sustitutos del jabón de lavandería es nula. Aunque de mayor importancia en los Estados Unidos, Procterand Gamble, dada quizá su tardía aparición en México, no cuenta aún con el volumen de producción de Colgate Palmolive Pecl, pese a que puede afirmarse que el ritmo de crecimiento es más intenso. En el ano de 1955, Palmolive Ped producía el 54.50% del toül y Procter and Gamble el 45.50%. Un equilibrio de fuerzas parece marcar el principio de una campana de venüs con doble dirección: el sostenimiento de la· ,,1.:-licidad contra el jabón de lavandería y la lucha por el predominio del mercacl.) entre las marcas dc Procter and Gamble:Ace, Tide, Lavasol, y las de Colg-,dte Pdlmolive Ped: Fab, Vd, Ola. Es necesario advertir que aún en la producción de jabón de lavandería existe una proporción de alguna consideración correspondiente a la inversión extranjera, representada por dos subsidiarias de Anderson, Claylon and Ca., Industrias Moder- nas, S. A. y Cía. Industrial Jabonera del Pacífico, empresas quc cuenün con las facilidades de abastecimiento que les proporciona la organización que las controla. Considerando los dos productos como artículos competidorcs de primera nece- sidad, puede decirse que en 1950, la inversión extranjera significaba un 15% (excluyendo detergentes) y que en 1956 era igual al 46%. El cálculo anterior se aplicó a un tolal seleccionado de bs 18 empresas con producción superior a 1,000 toneladas anuales. La producción de detergentes se limita a la última fase de la transformación de materias primas que la industria petroquímica ha elaborado en etapas anteriores. Ello equivale a una serie de industrias diferentes, la mayor parte instaladas en los Estados Unidos. Se trala de productos como el alquilbcnceno, el ácido sulfúrico (de origen nacional) y los fosfatos. En la importación de dichas materias, como en la de sebo, el permiso oficial de importación debe ser manejado en función de las necesidades reales de abasteci- miento nacional.

J

BóN

DE TocADOR

El mismo problema se presenta en la elaboración de jabones de tocador, en donde las dos empresas mencionadas como productoras de detergentes tienen una gran importancilt.

INvERSIÓN

31

La posición de Colgate Palmolive Peet es, en este ramo, predominante, ya que controla el 70.87% de la producción, mientras que Procter and Gamhle participa

con un 15.60% dividiéndose el resto entre empresas nacionales. 9 Como en otras ramas industriales, el caso de la producción de jabones de tocador presenta un cuadro de penetración de I:3pilal eKlranjew en una industria que, en la época de dicha penetración, contaba con escaso desarrollo y capitalización incipien- te.

El peso económico y financiero de estas dos grandes empresas proVOI:3 una enorme superioridad en diversas circunstancias:

a)

campañas de publicidad;

b)

otros gastos de venta: sorteos, boniricacioncs, etcétera;

e)

conexiones con los grandes consorcios financieros del país.

A pesar de las prohibiciones legales sobre sorteos y bonificaciones en el ramo de artículos de primera necesidad, dichos métodos se presentan frecuentemente en las campañas de ventas de las dos empresa~. En el cuadro siguiente se establece la relación que en el volumen de la produc- ción de jabones y detergentes glIardan las empresas extranjeras respecto a las de capital mexicano.

REL\TIVOSAL\ PRODUCCION NACIONAL DE JABONES y DETEROIlNTF.s

 

Detergenles

Jabón de TO('Hoor

labón de Lavandería Participación Considerable Mayoritaria

TOIaI

tOO%

,00.00%

Extranjera

tOO%

86.47%

N!I(';onal

13.53%

Fuente: Investigación directa.

Del análisis del cuadro anterior, se desprende que la producción de detergentes está totalmente controlada por empresas extranjeras: correspondiendo el 54.50% a Colgate Palmolive Peet y el 49.50% a Procter aud Gamble, Ud. La producción de jabón de tocador, en su mayor parte, se encuentra en manos de empresas extranjeras, las que día a día desplazan del mercado a las pequeñas firmas de capital mexicano. Estas empresas son: Colgale Pa)¡oolive Peet, con el 70.87% del volumen de la producción nacional, y Procler and Cambie, con el 15.60%. En la elaboración de jabón de lavandería también participan empresas de capital extranjero, sin llegar a dominar la rama industrial. Es importante la participación de Colgate Palmolive Pect, la que obtiene este producto con desperdicios de grasas provenientes de la elaboración de otros artículos de calidad superior.

32

JOSÉ LuJs CECEÑA

DESPlAZAMIENTO DE EMPRESAS NACIONALF.s

No deseamos tenrunar este capítulo sin hacer mención de uno de lus efeCtos más

dañinos de las empresas extranjeras en el ramo de jabones de tocador.

Varias

fábricas que babían prosperado bajo las detenninantes de un mercado más o- menos normal, es decir, sin la intervención de colosos de origen extranjero, se han visto obligadas a clausurar sus instalaciones y a suspender su producción. Entre las más notables se cuenta Jardines de California, S. A., cuya situación frente a las grandes empresas extranjeras, en relación con la importación de sebo, especialmente, es francamente penosa, al grado de baber llegado a las medidas drásticas, apuntadas arriba. El desplazamiento de empresas nacionales es uno de los casos concretos de desventaja de la gran inversión extranjera, no sólo por el hecho en sí, sino por todas sus consecuencias sociales y, sobre todo, por la disminución en la orupación obrera a que da lugar.

IMPORTANCIA INTERNACIONAL y CONEXIONES FINANCIERAS

Con el prop6sito de informar sobre las ramificaciones internacionales de las empre- sas e"tr.lOjeras que acabamos de analizar, se reseñan, a continuación, sus caractc- nslicas más importantes:

1. Colgare Palmolil'e Peer. - Se organizó en Estados Unidos, en 1928, mediante la cmlSolidación de Colgate Co. y Palmolive Peet Co., operando ambas desde 1806 y 1872, respectivamente. En el año de 1946 la empresa adquirió las siguientes firmas: Kay Daumit lnc. y Daumit Beauly Prods., que estaban dedicadas a la fabricación de Lustre, Creme, Shampoo. La Colgate Palmolive Peet es una de las grandes empresas industriales de Estados Unidos. Ocupa el lugar 135 entre las grandes industrias y, además de producir jabones y detergentes, elabora toda clase de cosméticos y artículos de locador, actividades que le han permiUdo obtener ingresos anuales por 290 millones de dólares en 1956 y tener recursos que ascienden a 189 millones de dólares. Esta empresa, a través de sus subsidiari.as, opera en varios países de los distintos continentes, siendo su campo de acción:

Argentina, Brasil, Chile, Colomhia, Uruguay, Vel}ezuela, México, Filipinas, Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Zclandia, Mrica del Sur, India, Italia,

Suiza, Suecia, Bélgica, Holanda, Dinamarca y Gran Bretaña; en lodo

estos países

la matriz controla el 100% de las accioneS de las subsidiarias, poseyendo además empresas parcialmente controladas en Francia, Alemania y Cuba. Colgate Palmolive Peet, para lograr la elaboración de sus distintas líneas de productos, se encuentra organizada sobre una buena base de integración industrial y financiera que cada día le permite a mpliar su campo de acción con mayor éxito. La empresa que nos ocupa tiene nexos con importantes núcleos financieros e industriales de Estados Unidos. Esto se manifiesta porque sus miembros del Con· sejo de Administración participan en el de otros de diferentes linnas.

En el diagrama anexo se presenta con qué empresas tiene relaciones Colgatc Palmolive Peet; siendo importante distinguir las siguientes:

INvERSIÓN ExTRANJERA_ ••

33

Bancos: La empresa en cuestión está ligada con el Hanover Bank, que por su importancia ocupa el 130. lugar dentro del sistcma bancario norteamericano y cuenta oon recursos que ascienden a 1,859 millones de dólares. Industrias: Entre las empresas industriales que üenen nexos con Colgate Palmolive Peet se encuentran la lnternational Paper, cuyos recursos son de 829 millones de dólares, y la Standard Bands de alimentos, que posee recursos por 226 millones de dólares. 2. Procter and Gamble, Ltd., fue flIndada en Ohio en 1905 con el propósito de absorber los bienes de una corporación del mismo nombre. En el periodo de 1929 a 1945 Proctcrand Gamble, Ud. adquiró catorce emprcsas,ampliándoseademás su radio de acción con veinticinco subsidiarias, de las cuales controla el 100% de las acciones y que se encuentran establecidas en: Venezuela, Colombia, México, Cuba, Filipinas, Java, Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña, Suiza, Bélgica y África del Sur. Esta empresa de que nos ocupamos se dedica a la fabricación de jabones, detergentes, dentífricos, glicerinas, aceites y otras líneas de artículos un tanto diferentes, que sólo se pueden elaborar con la integración industrial y financicra que ha logrado esta firma. Siguiendo el criterio que se tomó para establecer las conexiones de Colgoate Palmolive Peet, ahora se determinarán las dc Proctcr and Gamble, Lid., que todavía son más importantes, dada su extellSa ramificación. La Procter and Gamble, Ud., por su importancia ocupa el 29 lugar entre h.s grandes empresas industriales norteamericanas, pues sus ingresos anuales ascien- den a 1,038 millones de dólares y posee recursos por 605 millones de dólares. ES la empresa más importante de los Estados Unidos en su ramo. En el anexo correspondiente se anotan las relaciones que la firma en cuestión tiene, pero es de importancia destacar las siguientes:

Bancos: El centro financiero J. P. Morga"n, cuyos recursos son de 859 millones de dólares. El presidente de Procter & Gamble es consejero de J. P. Morgan and Co. La Casa Morgan and Co. es una de las más poderosas de los Estados Unidos. Seguros: Procter and Gamble, Ltd., está vinculada con la Equitable Ufe Ins. Co., que posee recursos de 8,472 millones de dólares y por su importancia está conside- rada como la tercera compañía en el ramo de seguros dentro de Estados Unidos. Industrias: En esta actividad la firma que analizamos tiene relaciones con importantes empresas, entre ellas, la General Elcctrie Corp., primera en el ramo de equipo eléctrico y que ocupa el quinto lugardentro de las negociaciones industriales de Estados Unidos y sus ingresos anuales ascienden a 4,090 millones de dólares, contando con recursos dc 2,221 millones de dólares. Por otro lado, existen también ligas de Procter and Gamble con The Coca Cola Exp. Corp., que junto con la General Electric forman parte del grupo Morgan. Además, la finna que c."tudiamos tiene conexiones con la importante Gulf Oil y con la Pullman, que 8 su vez fonnan parte dc otro grupo financiero muy importante, que lo constituye la Camilia Mellon de .Estados Unidos. La empresa en cuestión también se halla conectada con la Chrysler Corp_, que ocupa el tercer lugar en la industria automovilística y que

34

JOSE LUIS CEcEI'iA

obtiene ingresos anuales de 2,676 minones de dólares y posee reculSOS por 1,294 millones de d6lares. En resumen, Colgate Palmolive Pect y Procter and Gamble tienen una importan. cía de proporciones gigantescas en la economía norteamericana yen escala mun-

dial, no sólo por sus propios recursos, sino por las conexiones que las ligan a

núcleos financieros tan importantes como son la Casa Morgan y la familia Mellon

en el caso de Procter and Gamble y con el Hanover Bank, en el de la Colgate

Palmolive Pcet. Estas dos empresas son las firmas más importantes en los Estados Unidos en el ramo de jabón y detergentes.

Conclusiones y recomendaciones

De acuerdo con las consideraciones expuestas en el curso de este trabajo,

presentamos las principales conclusiones que definen en forma esquemática, el alcance de la inversión extranjera en las ramas industriales que se ban analizado.

a) Por lo que respecta a las materias primas, puede establecerse que existe

conllOl extranjelO en el ramo de la semilla de algodón, y una participación, no mayoritaria, en los ramos de copra y oleaginosas.

b) El aceite de algodón está, en consecuencia, controlado por la inversión

extranjera.

e) En otro tipo de aceites y en la elaboración de jabón de lavandería, la

participación es muy importante, aunque no mayoritaria.

d) La situación del jabón de lavanderia está sensiblemente afectada por el control

absoluto que las inversiones extranjeras mantienen sobre la producción de deler-

gentes.

e) El mismo control, eon una insignificante participación nacional, se locali-

za en el rubro de jabón de tocador.

f) Los contactos entre las etapas sucesivas que las dos industrias fonuao, por lo que respecta a la inversión extranjera, una típica integración vertical, es decir, un contTol que se inicia sobre la materia prima y abarca todos o la mayor parte de los procesos industriales del mismo producto.

g) La fuerza de los monopolios extranjeros en las dos ramas industriales consi-

deradas provoca desequilibrios tanto en la economía de las empresas nacionales como en la del consumidor, dado que se establecen alzas de precios, deformaciones en el ritmo de abastecimiento de las materias primas y, en última instancia, una distribución viciosa del ingreso agrícola. El análisis de las conclusiones anteriores lleva a formular las siguientes reco- mendaciones:

a) La Intervención del Estado Mexicano en el mercado de la semilla y del aceite de algodón, fijando UD precio de paridad para ambos productos y regularizando el del segundo artículo mediante una intervención marginal, muy acorde con la esfroctura de sus organismos de distribución comercial. En esa fonna se logrará evitar que los precios de paridad lijados solamente en el renglón de la semilla sean absorbidos mediante manipulaciones sobre los precios del aceite respectivo.

INVERSIÓN ExTRANmRA. ••

35

b) Regularizar las importaciones de sebo en función de las estrictas necesidades

del abastecimiento general.

c) Pt'tróleos Mexicanos debe producir las materias primas de los detergentes. De

inmediato debe suspenderse la importación de estas materias primas que actual- mente constituyen un renglón negativo de nuestra balanza comercial. Nótese que al desplazar los detergentes al jabón, se está sustituyendo un consumo de materias primas nacionales por otras de importación. De aquí la conveniencia de la política económica que sugerimos.

d) Tomado el control de la materia prima !.le I().<¡ detergentes, debienm impulsarse

empresas mixtas del Estado y Capital Privado para ir reconquistando el mercado nacional para los productos nacionales. En esta organización se daría entrada y

franco apoyo a los industriales nacionales del jabón.

e) Incrementar el crédito nacional actual ('(ln miras a reforzar la posición finan-

ciem de los agricultores y productores nacio-nales, principalmente en el mmo de la semilla de algodón y oleaginosas. 1) Aplicar leyes generales antimonopólicas con miras a evitar que la fuerza económica de las grandes empresas extranjeras sea utilizada para e."JlCcular contra los agricultores y las ramas nacionales de esta industria.

Alonso Aguilar Monteverde

El capitalismo monopolista de Estado en México

Tomado de Aguilar, A., La burguesía.

fa oligarquía y el

Estado (1972), México, Nueslro Tiempo, 1980, 5a. ed.,

pp. 159-184.

P ara comprender y situar correctamente el problema (del sistema mexicano, nota

de los coordinadores) no basta, en nuestro concepto, debatirlo en abstracto o

siquiera a partir del examen de 10 que es el Estado en una economía capitalista. Es preciso, además, tener presentes los rasgos principales que caracterizan el desarro- llo del capitalismo mexicano en los últimos decenios. pues es la dinámia¡ central de ese proceso la que condiciona la estructura socioeconómica y los cambios que ésta sufre; la que en gran parte determina el carácter de las relaciones y de la lucha de clases y la que influye decisivamente en ~a conformación de la clase dominante

y, por ende, de la oligarquía, así como en la naturaleza y función del ~tado.

El capitalismo mexicano es anterior a la Revolución y a la Con~titución de 1917. Desde mucho tiempo atrás empieza a forjarse en el seno de una economía mercantil en la que, en parte a consecuencia de un largo régimen colonial, el proceso de disolución de las relaciones precapitalistas y el tránsito hacia el capitalismo se alarga más que en otros países. Bajo el porfiriato las relaciones capitalistas se afianzan y llegan a ser dominantes, surgiendo así un nuevo modo de producción en cuyo marco se desenvuelve, con mayor rapidez que en cualquier etapa anterior, tanto el proceso económico interno como su integración al mercado mundial. Son tan obvios, sin embargo, los desequilibrios y tan graves las contradicciones que caracterizan a la economía y en general a la sociedad mexicana de entonces ---quizá fundamentalmente porque el crecimiento de las fuerzas productivas y aún el carác- ter mismo de las relaciones de producción se subordinan a un naciente y voraz imperialismo que impide el desarrollo democrático Ytodo lo reclama para sí-, que la efímera prosperidad prerrevolucionaria pronto se desvanece y el descontento del pueblo, de un pueblo explotado y pobre al que se niegan el pan y todas las libertades y derechos ---e incluso de amplios sectores intennedios y de ciertas fraociones de la propia burguesía- estalla en una explosión social. De 1910a 1917, y en cierto modo hasta 1923, el país vive una de las más cruentas etapas de su historia. En e.se breve lapso se mutilan centenares de miles de vidas humanas, se destruyen riquezas materiales y se deterioran, a veces hasta no poder funcionar más, muchos de los mecanismos e instituciones que unos años antes parecían operar con mayor eficiencia. Desde antes de la Revolución el Estado había empezado a intervenir en diversas ramas de la economía: en la promoción y aun el manejo del transporte ferroviario,

38

ALONSO AGUILAR

en el fomento de la agricultura, en la orgam2aclOn de fonnas e¡¡pedales de crédito y en la construcción de algunas obras públicas de interés social. Pero fundamentalmente seguía siendo un instrumento de regulación, que no obstante interesarse en promover ciertas actividades, operaba en el marco de un capitalismo de empresa que tropezaba con obstáculos que nunca lograría rebasar. Desde la Constitución de 1917 puede apreciarse que el rol del Estado será

diferente. Si bien habrá de seguir cumpliendo sus funciones tradicionales, empezará a intervenir en la ccononúa como nunca antes y como no lo habían imaginado Jos defensores del Estado guardián. A primera vista la Constitución se antoja muy similar, en cuanto al carácter y el papel que asigna al Estado, al código político de

1857; pero sobre todo, el nuevo artículo 27 y el 123, claramente ponen de relieve el desarrollo capitalista en marcha y la nueva misión que dentro del sistema corresponderá al Estado. El primero de dichos preceptos introduce un nuevo régimen que reivindica la propiedad originaria de la Nación sobre tierras yaguas, establece el dominio directo de la misma sobre los recun;os del subsuelo, suprime la indemnización previa en el caso de expropiaciones y otorga a la Nación --en la práctica sena al Estado- "el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público, así como de regular el aprovechamiento de los elementos naturales susceptibles de apropiación, para hacer una distribución equitativa de la riqueza pública y pan cuidar de su collServaci6n". Y en ejercicio de tal derecho se dispone el fraccionamiento de los latifundios, el fomento de la pequeña propiedad agtícola, la creación de nuevos centros de población rural y la dotación y restitución de tierras a las comunidades. El artículo 123, por su parte, faculta al Congreso para legislar en materia laboral conforme a una serie de normas regulatorias de las jornadas máximas, salarios mínimos, descanso obligatorio, derecho de los trabajadores de participar en las utilidades de las empresas, garantías contra la discriminación en el trabajo, prohi- bición del pago en especie, derecho de huelga, creación del patrimonio de familia, prestaciones sociales, etc. La incorporación de este nuevo régimen a la Constitución no resulta fácil. Carranza y sus más prominentes abogados lo objetan, en principio, considerándolo, en el mejor de los casos, susceptible de incorporarse a una ley secundaria. Pero ante la insistencia de algunos diputados progresistas y, quizá, sobre todo, ante la presión popular y la necesidad y el convencimiento del grupo en el poder de que, para ganar a las masas -hasta poco antes incorporadas en buena parte al zapatismo y al villismo, o que aun estando del lado del gobierno empezaban a protestar por no recibir ningún beneficio-- era indispensable y aun urgente hacer ciertas concesiones. Dos son las interpretaciones principales que, a partir de entonces, se han hecho de la Constitución y de la política que el Estado comienza a poner en práctica hacia esos años. La burguesía y sus principales voceros -hombres de negocios, altos funciona- rios públicos, consejeros de unos u otros y ciertos intelectuales liberales- han sostenido que la Constituci6n sienta las bases de un nuevo régimen social. de una econonúa "mixta" en la que tenderían a conjugarse los intereses individuales y los colectivos, así COlno las aspiraciones de las distintas clases sociales. Las corrientes de izquierda, en cambio, han tendido a ver en la nuevas orientaciones de la

39

EL CAPITAliSMO MONOI'OUSTA

Constitución y de la política del Estado a partir de los años veinte, una expresión del desarrollo del capitalismo y, concretamente, del capitalismo de Eshldo. Según las explicaciones más burdas, la existencia de una econoIlÚa "mixta" significa que México no es ya ---quizás nunca lo fue- un país capitalista sino un régimen de justicia social. Según otras opiniones menos apologéticas petO en el fondo igualmente simplistas, el capitalismo subsiste, pero a medias, es decir, en el sector privado, porque el Estado no es ya capitalista. Lo que caracteriza al nuevo sistema en su "dualidad" al conjugar lo individual y lo social, dualidad de la que depende el "equilibrio dinámico" del sistema. Tal es el contenido que a la econoIlÚa "mixta" atribuye por ejemplo el ex funcionario del PRI y actual senador Olivares Santa na, I y la idea que, en esencia, se ha venido reitetando en los círculos oficiales, enlle los capitalistas privados y aun entre los líderes charros, desde hace veinte años o más.

En el contexto de un régimen de eoonomía mixta --decía el expresidente Díaz

logrado annonizar las libertades

individuales y 106 derechossociales,et beneficio particular y la satisfacción de las

Ordaz en su V Informe de gobiemo

hemos

necesidades colectivas.

y el presidente en turno de la CONCANACO, aseguraba, por su parte:

En el exterior se admira el equilibrio que bemos logrado economía mixta.

en

un sistema de

Podrían multiplicarse las citas de opiniones análogas sobre esta decantada econOllÚa "mixta" y lo que un funcionario llamó alguna vez su "delicado equili- brio", porque tal ha sido uno de los lugares comunes más socorridos en la jerg8 política de la burguesía mexicana desde la é¡XlC8 de Alemán. Una explicación más reciente y más elaborada, aunque como las anteriores, tendiente a exaltar las virtudes de la econoRÚa "mixta", es la que ofrece Enrique Gonziílez Pedrero, Secretario General del PRI, al señalar que

no pudo haber sido el establecimiento Ia promoción deul1 régimen social,

económico y político capaz de combinar dinámicameflte a todos los elementos

La Constitución del 17 respela por igual la

'dignidad individual' y la 'dignidad social' del ciudadano. De ahí emerge la implanlación de una economía mixta y node un régimen económico cuyoúnioo signo sea ellucro

González Pedrero- o, si se quiere, del movimiento

pendular enlre esas ~ 5ituaciones límites-'Iípicas' CfJ el swtido weberiano del ténnino-, que son la UlUlIJimidad y la legitimid.Jd, surge la ley sociológica

La Revolu-

fundamental de la dinámica social y política del Estado de México

ción Mexicana otorgó al Estadoun papel decisivo como factor central del cambio

la finalidad primordial de la Revolución

de unsislema capitalista enestadopuro,sioo

históricos que fundió en su crisol

De la nuctuación -

;Igrega

40

ALONSO AGlJILAR

social y le reconoció un papel cualitativamenlc distinto al que había tenido en otras

e¡x>eas

2

Que la Revolución Mexicana no se propuso establecer un capitalismo en "estado puro", parece incuestionable. No podría habel5c propuesto tal cosa ya que, en 1917, o sea cuando se expide la nueva Constitución, no bahía ya en ninguna parte ---si es qllC alguna vez lo hubo más allá de los libros de teJCto.-un capitalismo "puro". El único que se conocía era el impuro, es decir, el que dialécticamente había surgido del proceso mismo de desarrollo del sistema y de la conversión de la competencia

"pura" o libre en monopolio. Y lo que de abí emerge, a nuestro juicio, no es una

economía mixta sino un capitalismo de estado, un régimen que si bien no tiene, en

erecto, como "único" signo el lucro ---aunque sí, desde luego, como uno de los

principales-, lo que sigue siendo su principal característica es que descansa en la explotación del trabajo asalariado. Esto, independientemente del hecho de que, a medida que se profundiza el carácter social de la producción y que la empresa privada va siendo ----liobre todo en los países subdesarrolIados- un agente cada vez más ineficaz para conducir el proceso económico, la burguesía, primero a regaña- dientes y con visibles r~crvas por no comprender las causas históricas de la creciente intervención del Estado, y más tarde entendiendo mejor las razones que la determinan, deja en sus manos lo que antes pareció ser del dominio exclusivo de la empresa privada. O sea que, más que un movimiento "pendular', rítmico, suave, cuyos extremos sean la "legitimidad" y la "unanimidad", y más que una preocupación por respetar la "dignidad individual" y "social" del ciudadano, que como bclJl()S visto se elevan extrañamente incluso al flIngo de una "h:y fundamental" del desarrollo histórico del Estado Mexicano, lo que está en juego es un proceso complejo, contradictorio, no pendular sino profundamente anárquico y desigual en el que, como trataremos de demostrarlo más adelante, lejos de modificarse cualitativamente el Estado, se afirma éste como una institución capitalista, como instrumento de la burguesía, como [rulo histórico y, en adelante, cada vez más, como conditio sine qua non del desarrollo ulterior del sistema, como vehículo destinado no a exaltar la dignidad del individuo sino a proteger los intereses y fortalecer el poder de la burguesía como clase dominante, tomando una parte cada vez más activa y directa en la explotación de los trabajadores.

Un Estado burgués al servicio, esencialmente, de la burguesía

¿Cómo se desenvuelve, a panir de entonces, el capitalismo de Estado y qué influencia ejerce en la consolidación de la burguesía mexicana y en el [ortaleci· miento, concretamente, de la oligarquía? Sin más intención que la de recordar las formas y mecanismos principales en que el fenómeno se expresa, podría decime que la primera tarca a que se aboca el Estado a partir del triunfo de la Revolución de 1910-17 es la de ayudar a reconstruir la

2 "Revolución. Estado y Sociedad Democrática". Confe,

DCia

Nacional del PRl, ya citada.

41

EL CAPITAlISMO MONOPOUSTA

economía nacional. Los empresarios privados no pueden ni les intere."a rehahilitar las vías, rehacer los puentes y reponer los centenares de carros de ferrocarril incendiados o destruidos de otras manerns; no pueden reacondicionar los puertos, los caminos, los almacenes y sistemas de riego dañados por la guerra civil; no pueden reconstruir las ciudades ni reaoomodar o volver asus sitios de origen a los millares de hombres arrancados por la leva y los reclamos de la lucha armada. En realidad ni siquicrn pueden reorganizar de inmediato el aparato institucional que, en no pocos casos, había empezado a mostrar graves fallas desde antes de que estallara el movimiento de 1910. Pese a los apremios financieros y a las dificultades de todo orden, el Estado empieza a cumplir la nueva misión que en parte k asigna la ley, en parte le impone una dura realidad económica y en parte le exige la clase dominante como condición para aflilnZ3f su hegemonía. Ya en los años veinte, bajo los gobiernos de Obregón y Calles, el Estado realiza las más variadas actividades: reorganiza el sistema de crédito y pone en liquidación a los viejos bancos porfirianos; promueve la creación del Banco de México y de la Comisión Nacional Bancaria, inicia tímidamente el reparto de tierrns y la política de fomento agrícola, modemi za el sistema tributario y crea el impuesto sobre la renta; alienta la organización sindical de los trabajadores dentro de un régimen que claramente deja ver el propósito de la burguesía de controlar desde arriba el movimiento obrero; se funda el partido oficial, en su primera versión (PNR) para agrupar y garantizar la unidad de las fuerzas civiles y militares que ejercen el poder, y se inicia la política tendiente a crear una moderna infraestructura de escuelas, caminos, sistemas de riego, sClvicios sociales, etc., que estimule a las empresas nacionales y extranjeras y mejore las condiciones de vida de las masas populares, pero sobre todo que impulse un desarrollo que, a la postre, resultará especialmente benéfico para la burguesía y para los estratos medios ligados estrechamente a ella. En la década siguiente, bajo el gobierno progresista de lázaro Cárdenas, el capitalismo de estado !le refuerza grandemente a través de medidas tales como la nacionalización de los ferrocarriles, la creciente intervención del gobierno en el sistema de crédito, el aumento de la inversi6n píiblka y la realización de múltiples obrns necesarias para activar el desarrollo económico y contrarrestar los efectos asfixiantes de la depresión mundial de 1930-33 y 1937-38; el impulso sin preoeden- te a la refonna agraria y al fomenlo de la agricultura ejidal, 13 creación de la Comisión Federal de Electricidad, la expropiación y nacionalización del petróleo y la promoci6n del desarrollo industrial. Las condiciones creadas por la Segunda Guerra y por la polllica reaccionaria del gobierno de Avila C&macho, resultan especialmente propicias para el fortaleci· miento de la burguesía y para que la riqueza nacional se concentre cada vez más. Durante prácticamente toda la década sc impulsa un proceso de industrialización que hace de la creciente productividad de los trabajadores una fuente de rápido enriquecimiento de unos cuantos millares de comerciantes, industriales, banqueros y especulad.iJres y de centenares de prósperos funcionarios públicos y privados, que pronto empiezan a competir en extravagancia, prejuicios anticomunistas, poder económico y rango social con sus antiguos patrones. Para legitimar tal política se apela a la guerra y los sacrificios que ésta debe imponer. al parecer tan solo a las

42

-'ALo~N~S~o~A~G~UITA~R

masas populares, pues mientras que a éstas se prohiben las huelgas y se les congelan

los galarios, los ricos se benefician de la inflación y el auge especulativo. Y más tarde, la legitimación de la desigualdad y los crecientes desequilibrios se busca en

un desarro11ismo hamiltoniano, que si bien verbalmente exalta los valores naciona- les más respetables, en la práctica gira en tomo a una industrialización dependiente y profundamente antinacional, que incluso deja en buena parte el proceso produc-

tivo y las principales decisiones económicas en manos del capital monopolista

internacional.

Por ese entonces empieza a ser manifiesta la concentración de la riqueza en una pequeña minoría y, al instalarse el gobierno de Miguel Alemán, son ya muchas las familias "revoiucionarias" y aun las enemigas de la Revolución que pueden osten-

tar, o si lo prefieren encubrir, envidiables fortunas. Entre aquellas probablemente más ligadas al poder público desde fines de los años veinte a la primera mitad de los cuarenta podrían recordarse nombres como los de las familias Obregón, Calles, Torreblanca, Pani, Sáenz, Portes Gil, Rodríguez, Cruz, Manzo, Platt, Amaro, León, A1mazán, Alesio Robles, Solo Reyes, Avila Camacho (en un principio sobre todo

, Gómez, Véjar Vázquez, Evarist.o Araiza, León Salinas y muchos otros. Sin embar- go es probablemente a partir de 1946, o sea al iniciarse la posguerra ---que en nuestro país coincide con la instalación de un gobierno que paradójicamente insiste en la necesidad de moralizar la administración pública-cuando a la sombra de ésta

y en contacto cada vez más estrecho con múltiples negocios privados, empiezan a

multiplicarse Jos ricos mexicanos a un ritmo y un nivel hasta entonces desconoci- dos. Ignoramos, naturalmente, el monto e incluso el origen de los capitales que en los últimos veinticinco años hacen numerosos funcionarios y exfuncionarios públicos, que a menudo, desde luego, son a la vez empresarios, inversionistas o personas vinculadas de otras maneras a negocios privados. Y aunque es posible que algunas de dichas personas, a quienes la voz popular tiene por mu Ilimillonarios, no lo sean, 10 que parece igualmente cierto es que tampoco se trata de simples asalariados que vivan de sus módicos sueldos o de pensiones tan modestas como las que se otorgan a los veteranos de la Revolución. Entre los centenares de personas que al parecer resultan más afortunadas en la loteña alcmaDÍsta se menciona con frecuencia a la propia familia Alemán, a los hennanos Pasquel, a Casas Alemán, el coronel Serrano, los Ampudia, Parra HemiÍndez, Ramírez Vázque7., Díaz Lombardo, Hen- ñquez Guzmán, Vallina, Trouyet, Pagliai, Belda, Palacios, Oribe Alba, Lazo, Garda Lópcz, de la Selva, José Ma. Dávila, Gustavo Serrano, Gual Vidal, Ruiz Galindo, Páez Urquidi, Saldaña, Márquez Padilla, Adolfo Zamora, Marentes, No- voa, Romandía Ferreira y muchos otros_

Ortiz Garza, XavierGaxiola, Ezequiel Padilla, Marte

Maximino), Eduardo Suáre7

y si bien parece que bajo el alemanismo se hicieron grandes fortunas, es indudable que en los sexenios correspondientes a los gobiernos de Ruiz Cortines, López Mateos y Díaz Ordaz, la concentración de la riqueza se acentuó grandemen- te, al impulso de un rápido crecimiento del ingreso, un capitalismo de estado en plena expansión y un desarrollismo complaciente y generoso con los capitalistas nacionales y extranjeros. En esta etapa, en efecto, la burguesía mexicana se refuerZl

43

EL. CAPITAUSMO MONoPousTA .••

considerablemente, estrechándose las relaciones entre el gobierno y las empresas privadas y entre los capitalistas nacionales y extranjeros.

Podría hacerse una larga lista de personas que ocuparon altos puestos en alguno

o incluso en varios de los últimos gobiernos o en la dirección de empresas estatales,

a quienes se considera poseedores de fortunas más o menos grandes, sin que ello signifique que tales personas sean, necesariamente, de las más ricas del país. Me limitaré a recordar aquí algunos de los nombres que en años recientes se ban mencionado en la cane, en comentarios de la prensa nacional y extranjera, en círculos de hombres de negocios y aun entre funcionarios del propio gobierno. Entre ellos figuran los de Humberto Romero, ~ol1lnda, Tomás Valles, Gonzalo Santos, leobardo Reynoso, Coquet, Bermúdez, A1varez Amézquita, Miranda Fon- seca, Flores Muñoz, Corona del Rosal, Bustamante, Pape, Gutiérrez Roldán, Del Mazo, Marco Antonio Muñoz, López Arias, Hank González, Barrios, Merino, Amorós, Guzmán Willis, Gil Preciado, Salvat, Hirschfield Almada, Galindo, Clark Flores, Nasta, Fidel Velázquez, Pérez Ríos, Murillo Vidal, Robles Martínez y los hermanos MarlÍnez Dooúnguez, aparte de gobernadores y exgobernadores como García González (Baja California), Soto, Obregón y Félix Serna (Sonora), Sánchez Celis (Sinaloa), Soto Maynez, Osear Flores (Chihuahua), López Sánchez, Román Cepeda y Raúl Madero (Coa huila), González Gallo (Jalisco), Gó~ Maganda (Guerrero), Torres Landa (Guanajuato), Aniaga (Michoacán), Rafael Avila Cama- cho, Moreno Valle y Bautista O'Farril! (Puebla), Sáncbez Colín y Fernández Albarrán (México) y Sáncbez Vite (Hidalgo). Ya estos nombres podría agregarse una relación aún más amplia de personas que, independientemente de sus posibles contactos con otras actividades, durante mucbos años ban sido altos funcionarios y recibido, por tanto, sueldos y compensaciones elevados que seguramente les han permitido formar un capital apreciable. Entre estos últimos podría mencionarse a Morones Prieto, Sánchez Taboada, Salinas Lozano, Carrillo Flores, Rodrigo G6- meZo Campos Salas, Olachea, González Blanco, Ortiz Mena, Guzmán Neira, Ceni- ceros, Villa Michel, Rodríguez Adame, Torres Bodet, Buchanan, Tello, Hernández Terán, SlÍnchez Vargas, Bracamontes, HernlÍndez Delgado, Armendáriz, Praxedis Balboa, M~rgáin, Padilla Segura, Mauro Loyo, García Barragán, De la Torre Grajales, Yáñez, Barnetchc, Aguirre Palaneares, Aguilar y Maya y muchos otros. El señalamiento de los nombres anteriores como los de personas cuyos capitales han llegado a tener alguna significación se explica probablemente, en razón de la muy extendida ~y en general justificada impresión popular- de que los más altos

funcionarios -secretarios de estado, directores de organismos descentrali7

ados y

empresas estatales importantes. dirigentes del Partido oficial y ciertos gobernado- res- y aun presidentes municipales y muchos personajes de tercera y cuarta fila, rara vez salen pobres de sus puestos. Mas lo que no deja de ser desconcertante es que si bien tales personas viven, en efecto, -como ricos, lo cierto es que, salvo en

tratándose de aquellos que siempre fueron o que se han convertido abiertamente

en hombres de negocios, resulta muy difícil saber en dónde está, de dónde procede, cómo se emplea y a qué se destina el dinero de los funcionarios yexfuncionarios. Probablemente lo que ocurre es que buena parte de él está en bancos y negocios del extranjero, en bienes raíces que se conservan largo tiempo con fines especulativos

y cuyos propietarios no los ofrecen en venta., en valores al porlador de los que no

44

ALONSO AGUllAII.

se lleva registro o control alguno, o en inversiones a nombre de socios, familiares

o en general de terceros y aun de preslanombres profesionales a quienes no

desagrada, sino antes bien parece de buen tono, ostentarse como dueños de lo que

de otros. 3 Mas volviendo al cauce central de nuestro examen, lo que es evidente es que, en

el último medio siglo, el capitalismo mexicano se afirma como un capitalismo de

Estado, en el que las empresas y los capitales públicos y privados se entrelazan y combinan en formas cada vez más estrechas, y que el sistema empieza a adquirir

los rasgos propios de un capitalismo mono)XIlista de estado, en que el grado de monopolio crece continuamente y la injerencia de los conglomerados internaciona-

les, tanto en el proceso económico como en la orientación de la polítka general del país, se vuelve también cada vez may<Jr. No sabríamos decir con exactitud cuál es el momento y cuáles las condiciones en que tal fenómeno se produce en México. Pero, concientes de que los hechos históricos nunca pueden deslindarse en forma tajante y arbitraria, quizá podría sugerirse, de manera tentativa, que el capitalismo mexicano empie7-l1 a convertirse en capitalismo monopolista de estado hacia fines de los años cuarenta y principios del siguiente decenio, cuando, concluida ya la Segunda Guerra y el transitorio aflojamiento de la dependencia que ésta permite, la economía toda de América Latina se rcinserta en el mercado mundial y en la economía imperialista, y empieza a depender, cada vez en mayor medida, tanto de la acción del E<¡tado como de las inversiones de capital, la tecnología, el financiamiento, las formas de integración y en general la nueva estrategia de los grandes monopolios internacionales, que en rigor llega a volverse la estrategia domina Rte en el proceso de desarrollo industrial de México. ¿Por qué picnso que es enlon<.:es cuanrlo el capitalismo de Estado empieza a convertirse en nuestro país en capitalismo monopolista de Estado? Por varias razones: 1) porque la depresión mundial de los años treinta obliga en todas partes al Estado a tomar a su cargo e¡trazo y la ejecución de una política anticíclica que de hecho suplanta tran.<¡itoriamenle, en muchas áreas de la economía, a la empresa privada; 2) porque ante la caída calastrófica y sin precedentes de la demanda y de los precios yel abandono del patrón oro en una nación tras otra, a partir de 1931, el mercado, al menos mientras persiste la depresión, deja de cumplir, interna e internacionalmente, su vieja función reguladora; 3) porque en los años de la segunda guerra se cre-lln condiciones que promueven y estimulan una rápida con- centración de capital, en un marco en que la política económica y financiera del

es

3 La discreción de q\le s\lelen hacer gala IIlpchos promioon\eS hncionarios y exhncionarios \DexiC<lllos en cuaoto al manejo de sus bienes, y la casi imposibilidad de queen el sistema del PRl lales personas puedan deslaC<lr en la I"'lítica si ya no tiene" pueslO alguno, Mccn que pronlo pierdan significación y que, en general, Do jueguen un papel de primer orden en los mú allos eslralOs de la burguesía y, concrelamente, de la Qligarquia. Parecería, en lal virtud, que aun]"" más impo.lanles edundQD3,ios se conformaD cQO incorporarse callad'lmcnle a las fijas de la alta burguesía y dejan que olTOS tomen la illiciativa en la defensa de sus intereses y en la promo-ción del desarrollQ capilalista.

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EL CAPITAUSMO MONOPOUSTA."

Estado, que en el periodo inmediato anterior había sido ----&alvo en !ralándose de

medidas como la aceleración de la reforma agraria y la expropiación y nacionaliza· ción del pctróle().--.-. fundamentalmenlc una política anticícJica de corto alcance, en adelante será más bien una política de romento del desarrollo a medio y largo plazo, que asegurllrfi la presencia permanente del Estado en el proceso económico; 4) porque a partir de la posguerra, si bien se logra diversificar la econonúa, en prácticamente todas las ramas de mayor importancia empieza a configurarse una estructura monopolista, en la que el mayor peso corresponderá a uno o cuando más

a unos cuantos grandes con.<;orcios públicos o privados; 5) porque a partir de tal

situación, el contacto entre unos y otros será cada vez más estredo, y ello reforzará

y dará mayor cohesión y unidad a la estructula monopolística, y, en fin. 6) porque,

cuando al ténnino del conflicto bélico el capital monopolista extranjero y, sobre todo, el norteamericano, se dispone a reconquistar y aun a fortalecer sus posiciones en los países atrasados -al amparo de una "guerra fña" que hace del socialismo el principal enemigo de la humanidad-, el "modelo" de industrialización sustitutiva de importaciones le reabrirá las puertas y le brindará la ocasión más propicia para reintroducirse al seno mismo de las economías subdesarrolladas y aprovechar al máximo, ahora desde dentro, las ventajas y estímulos que se ofrecen a quienes estén dispuestos a coadyuvaren el esfuerzo industrializador.

En otras palabras, y tratando a la vez de sintetizar lo anterior, parecería que los hechos que encuadran y en buena parte determinan el tránsito hacia el capitalismo monopolista de Estado en la economía mexicana, son fundamentalmente éstos: al consolidarse el capitalismo de :&tado, la política de éste tiende, a consecuencia principalmente del grado cada vez más alto de concentración de la producción y del capital en las ramas más importantes de la economía, a orientarse hacia el mono· polio y, en particular, hacia el monopolio gtlbernamental; la misma tendencia se observa, concretamente, en el sector privado y en la formación del capital propia· mente nacional, en donde las empresas pequeñas y medianas desaparecen o quedan

a la zaga de las grandes, bien sean éstas de nueva creación o hayan surgido de un

largo proceso en que la competencia las entronice en sus respectivas ramas; y como corolario, en cierto modo, de esa creciente penetración monopolista y de la profun- dización de la dependencia que de ella y de olnls causas internas resulta, a medida que el capital extranjero se introduce a los centros económicos de mayor importan- cia estratégica y se funde crecientemente con el capital privado nacional e incluso con el público, la econooúa toda de un país como el nuestro se integra, por su lado,

cada vez más estrechamente, en el sistema mundial del imperialismo, y deviene una econonúa monopolista, no, desde luego, porque las empresas no monopolistas dejen de estar presentes, sino porque las propiamente monopolistas, sean públicas

o privadas, nacionales o extranjeras, se vuelven sin duda las dominantes. Esto es, a

nuestro juicio, lo que acontece en la economía mexicana probablemente desde la segunda ntitad de los años sesenta e, indudablemente, en la década en curso de los setenta. Ahora bien, ¿cuáles son las fórmulas principales que, en los últimos 25 años, adoptan la acción del gobierno y en general el desenvolvimiento del capitalismo de Estado? Podóan señalarse varias muy importantes, cuyo examen comprueba el

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AI.ONSO AGlJIU.R

papel fundamental que banjugado en la concentración y centralización de la riqueza y en la Connación de la oligarquía mexicana. Entre ellas cabría mencionar:

1) La adopción de una activa política de promoción del desarrollo, quese expresa

a través de múltiples medidas legales y de otra naturaleza que tienden a estimular a los empresarios ya impulsar el crecimiento económico;

2) La acción del Estado para crear y ampliar una moderna infraestructura de servicios; 3) El control directo y a menudo la coparticipación, con el capital privado, de numerosos organismos y empresas que llegan a formarunamplio scctorparaestatal; 4) La creciente dependencia del Estado respecto al capital extranjero y en particular de los intereses y la política de Estados Unidos; 5) El fortalecimiento de grandes consorcios privados y públicos, casi siempre de tipo monopolístico, que van volviéndose el centro y el eje de la econornia; 6) E1 mantenimiento de una política respecto al mercado de trabajo, que asegure una oferta de mano de obra abundante, barata y fácilmente explotable; 7) La complacencia de las autoridades hacia los empresarios, incluso ante situaciones irregulares y aun abiertamente violatorias de la ley; 8) El mantenimiento, en cambio, de una política dura y profundamente antide- mocrática hacia los trabajadores, que incluso no vacila en emplear medios represi- vos y violentos cuando los intereses de la clase dominante así lo reclaman, y 9) A consecuencia, en cierto modo, de todo ello; de los cambios en la estructura de clases, de la corrupción reinante y de la generosidad con que saben tratarse a sí mismos muchos funcionarios públicos, se consolida y extiende el carácter burgués del Estado y concretamente de quienes ocupan las posiciones burocráticas de mayor importancia. Pero veamos más de cerca, así sea en forma breve y meramente enunciativa, el alcance de esos bechos y orientaciones de la política estatal:

1) La política de promoción y fomento no sólo consiste, como fue el caso en otra etapa histórica, en garantizar el derecho de propiedad y en crear el "clima favora- ble" que los capitalistas siempre reclaman del Estado. Allll1lrgen de los mecanis- mos de seguridad tradicionales destinados a salvaguardar la ley y el orden, y de los frecuentes y tranquilizadores reconocimientos de la respetabilidad del móvil del lucro,4 se ponen en práctica numerosas medidas que tienden a estimular a los inversionistas. En efecto:

4 En la exposición de molivos de la Ley de allibllciones delcjecuti\lo en materia económica, diclada

en diciembre de 1950, se subraya que tal expasición se eJ<pide"

obleodón por parte del ind\lStrial y del comerciante, de una utilidad razonable, respelándose así el móvil que inlervieDe en los procesos económicos y liD derecho esencial dc los p.articulares que los reali:zan.'· De lo 'lile quedan claras dos cosas: por una parle que ese "móvil" es el lucro, y por la otra

conel debido reronocimienlo de la

FL CAPITAUSMO MONOPOUSTA

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a) Se mantiene una política fiscal y de gasto público favorable a los capitalistas,

que principalmente se expresa en bajos impuestos, limitada progresividad en las cargas tributarias; concesiones y subsidios, facilidades pata la amortización acele- rada, aranceles generosamente proteccionistas, que a menudo se aplican en forma laxa e indiscriminada y resultan en un estímulo a la producción de altos costos y baja calidad; y una orientación del gasto de todo el sector público, que además de beneficiar preferentemente a los grandes empresarios, se traduce en crecientes compras de bienes y servicios a ciertas negociaciones privadas, para las que este solo hecho suele significar la prosperidad; b) adopción de una política de precios que si bien en apariencia se requiere para proteger al consumidor y garantizar el interés general, de hecho se vuelve un medio para asegurar a los empresarios sometidos al "control" oficial una alta tasa de explotación y de ganancias; c) ayuda en la promoción, asesoría técnica y sobre todo financiamiento de empresas nnevas y/o existentes, qne según la política del Estado sean de especial interés; d) asesoría comercial y facilidades para realizar ciertas importaciones y para incrementar y diversificar las exportaciones; e) mantenimiento de un régimen de libertad de cambios que, aun en momentos de severa presión sobre la balanza de pagos, permite a la burguesía disponer a su antojo, incluso con fines de consumo suntuario, de una capacidad de compra que debiera destinarse a satisfacer necesidades esenciales, y 1) impulso a la educación técnica y profesional, así como a ciertas ramas de la investigación tecnológica y científica, con muy bajo ya menudo ningún costo para las empresas privadas.

2) El apoyo decisivo del atado a la creación y ampliación de una infraestructura de obras y servicios básicos, que en general reclaman cuantiosas inversiones y se caracterizan por una alta relación capital-producto, y que en otros tiempos y olros países correspondió construir y prestar a la empresa privada, en el caso de México comprende especialmente:

a) carreteras, caminos, obras portuarias, telecomunicaciones, transporte aéreo y

el control y operación de toda la red ferroviaria; b) construcción y administración de un sistema nacional de presas, canales, obras de drenaje, plantas bidroeléctricas y otras obrns e instalaciones para el aprovecbamiento de los recursos hidráulicos; c) abastecimiento de energía y combustibles --electricidad, petróleo, carbón- y productos petroquímicos básicos a precios que a menudo suelen traducirse en cuantiosas pérdidas para el Estado; d) construcción y financiamiento de habitacio- nes populares; e) impulso a la educación primaria e intermedia, tanto en el ciclo secundario como en fases ¡nidales de numerosas carreras técnicas, y 1) prestación de servicios asistenciales y de salud, a los más diversos niveles. 3) Independientemente de la importancia de los servicios antes señalados, el Estado controla o inlluye en forma apreciable en ahededor de 400 organismos y empresas que operan en los más diversos campos, entre los cuales destaca la industria petrolera y la petroquímka básica, la generación y distribución de energía eléctrica, la producción de fertilizantes y de algunos minerales, la de hierro y acero, la fabricación de carros de ferrocarril y otros equipos mecánicos, diversas líneas alimenticias y, al margen de la actividad industrial, muchas otras que se dedican a las comunirnciones y transportes y al comercio de bienes y servicios.

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ALONSO AGlJUAR

Según cifras oficiales recientes, las utilidades anuales del sector paraestatal alcanzan 500 millones de pesos, en tanto que las sumas cubiertas por concepto de impuestos ascienden a 2,400 millones. Su aporte al PNB es de alrededor del 8%, y sus activos totales montan 154,000 millones, sin incluir los saldos correspondientes

a las instituciones nacionales de crédito, los que a su vez superan holgadamente los

100,000 millones. Las empresas a que nos referimos cubren el 13% de la nómina total de salarios y ocupan a 466,000 personas entre trabajadores, técnicos y emplea- dos administrativos. dato que por sí solo da cuenta de la importancia del sector en la explotación directa de millares de trabajadores y, por ende, en el proceso'de formación de capital. A este respecto se considera que dichas empresas han llegado

a absorber alrededor de165% de la inversión anual de todo el sector público, lo que equivale a más de la quinta parte de la inversión nacional total y, seguramente, a

una proporción mucho más alta, acaso no inferior 3130%, de la inversión producti- va; en las que el sector público en su conjunto concurre, a su vez, con alrededorde un tercio y cerca del 40%, respectivamente. 5 4) ¿Cómo se expresa la creciente dependencia y el cada día más estrecho contacto del Estado con el capital extranjero? De múltiples maneras: a través del peso -en verdad ya alarmante-, del financiamiento extranjero del gasto público

y de los programas de inversión de las instituciones nacionales de crédito y algunas

empresas estatales, ante la incapacidad del gobierno para aumentar los ingresos tributarios y en general el financiamiento interno; a través del apoyo fiscal y financiero que se les otorga, e incluso de la asociación directa del Estado con numerosas empresas extranjeras; a través de la influencia del Fondo Monetario Inlernacional -yen menor medida del Eximbank, del BIRF Y otras instituciones extranjeras- en la orientación conservadora de la política monetaria y en general financiera de México; 3 través de la diseminación de empresas maquiladoras norteamericanas, sobre todo en la frontera del norte, de las facilidades a Jos consorcios extranjeros para que incrementen sus exportaciones, de la creciente dependencia del turismo como fuente de divisas y de los programas de fomento de esta actividad, que cada vez en mayor medida beneficia a intereses extranjeros y. en fin, mediante el mantenimiento de una política interna e internacional que si bien suele ostenlarse como profundamente mcxkanista, en verdad responde cada vez más a las necesidades de expansión y se desenvuelve dentro de la estrategia imperialista de los Estados Unidos.

5 Es sorprendente que con uo activo global de 154.000 millones de pesos Y un capilal collJable de no menos de 75,0Xl m,llones, la utilidad de los orgaoi~mOfi y emp=;as de re(erellcla apeDaS sea de 500, lo que da una laSa de ganancias insigolficallle. En parte, tan pobres resullados p<Xlrían atribuirse a Ineficiencia. deshonestidad y mala administracióll. Pero la C3US3. fundamental es otra: consiste en que al bacer 'an cuantiosas inversiones lo que bllSCa el Estado es c~ar illCClltlvos para los capitalistas, a la vez que sostener el pl'OC'UO de aeumulación de eapilal y preservar. eo.las condiciones más estables posibles. el sistema. Podemos estar se,,1IrOS de que sin la elClraeeióD. movilización y traslaoo sistemálicos de tales recun;OS en favor de los grandes emp'CIlIlrios privados, ni siquiera se loeraria el modesto nivel de inversi6n privad. aelual y de que, por consiguienle. el SUMmpteo crónico del polencial productivo y. en particular. de la mano de obra, seria mucbo mayor.

EL CAPrrAUSMo MONOPOliSTA

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5) A consecuencia de la ley de la acumulación de capital y de la acción de las fuerzas que impulsan su concentración y centralización ---entre las que juega un papel de especial importancia la propia política del Fstado-, casi todas las princi- pales actividades económicas van quedando bajo e) control de oligopolios y mo- nopolios, públicos y privados, nacionales y extranjeros, que absorben la mayor parle de la producción, de la mano de obra disponible, de) excedente y de la riqueza social. Unos cuantos ejemplos de lo que acontece bastarán para que nos percatemos de la gravedad del problema:

La industria eléctrica, la del petróleo y la petroquímica básica están, como se sabe, en poder de dos grandes consorcios estatales. La siderúrgica se concentra en unas cuantas empresas públicas y privadas, que mantienen estrechas relaciones entre sí. La petroquímica secundaria y en general la industria química, están controladas por monopolios internacionales. la fabricación de equipos e imple- mentos agrícolas está también dominada por dos o tres firmas extranjeras. La induslril automotriz -aunque esto parezca un tedioso estribillo- pertenece en su mayor parte a cinco o seis grandes consorcios internacionales, lo que en buena medida sucede también en la de motores, refacciones y partes e incluso en la de equipos de oficina, artículos fotográficos, artefactos de hule, jabón y detergentes, productos farmacéuticos, etc. Y la concentración aumenta día a día hasta en industrias como la alimenticia, la de hilados y tejidos, la cigarrera y muchas que en la clapa premonopolista se repartían entre UD número relativamente grande de empresas pequeñas y medianas. Es tal el grado de concentración en la economía mexicana, que aparte de la influencia, propiamente monopolística, que se ejerce en la estructura de la econo- mía, en el nivel y el proceso de formación de los precios de múltiples mercancías y, en general, en el funcionamiento del mercado, considerando en conjunto digamos las 800 principales empresas estatales y privadas, así como los millares de negocios pequeños, medianos y aun grandes que directa o indirectamente dependen de eUas, se comprueba que a la fecha constituyen el centro del fX'der eoonómico y en gran parte también político de la nación. No es fácil apreciar lo que esa dependencia significa, pues entre otras cosas falla una información adecuada al respecto. Sin embargo puede asegurarse que miles de empresas, de diversa magnitud, giran en torn() a los grandes consorcios privados y públicos, bien como industrias auxiliares o bien como negocios comerciales, que legal y formalmente operan como empresas autónomas. Lo que quiere decir que al margen de la ya tupida red propia de las negociaciones que operan en cadena, como actualmente es el caso de las tiendas CONASUPO, en el sector público, y de numero- sas firmas privadas tales como Supermercados, Aurrerá-Superama-Vips, Se.ars Roebuck, Calzado Canadá, Comercial Mexicana, Sanboms, Viana y muchas otras ---para no mencionar los centenares de sucUlsales y filiales C"-Ontroladas directamen- te por los principales banoos-; al margen, repetimos, de todo ello, alrededor de cada gran industria ---que como hemos visto, generalmente está controlada por unos cuantos consorcios- suele operar un gran número de empresas cuyas ventas, ingresos, utilidades, posibilidades de inversión y financiamiento, ocupación, etc., dependen de aquéllos. Tal es el caso de los concesionarios de PEMEX que expenden al público sus productos, de los millares de agencias de automóviles que principal-

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ALONSO AGUIlAR

mente dependen de los "tJe.ll grandes": Ford, General Motors y Cbrysler; de los numerosos vendedores de equipo e implementos agrícolas, de los distribuidores de llantas, productos alimenticios, refrescos embotellados, cigarriJIos y mucbos otros artículos cuya producción está fuertemente concentrada y aun monopolizada. 6) Un área diferente, pero también fundamental, en la que la acción del Estado influye en forma decisiva sobre el proceso de desarrollo y de concentración de la riqueza, es el mercado de trabajo. Aun en la fase premonopolista, el capital siempre consigue que a través de los mecanismos impersonales del mercado y el sistema

de precios, la mercancía que a él más le interesa, o sea la fuerLa de trabajo, esté

disponible en el lugar y las condiciones en que se requiera. En la fase monopoJísti- <.''1, en que el mercado se vuelve un mecanismo cada vez más incapaz para asignar

racionalmente los recurso

el Estado toma a su cargo funciones que antes se

realizaban de manera más o menos espontánea. Para asegurar a los capitalistas la mano de obra en las condiciones más favorables, la política laboral del gobierno se extiende y ramifica grandcmente, pues ella debe contribuir a favorecer la movilidad de la fuerza de trabajo, a que los salarios no excedan de ciertos límites, a que los sindicatos sean dóciles, fácilmente cüntrolables y de ser posible blancos o charros,

a que la mayoría de los trabajadores no puedan siquiera organizarse, a que el

derecho de huelga n.o se ejerza en la práctica, a que las .organizaciones de masas se mantengan bajo el rígido control del rRI y del gobierno y a que, cuando sea imposible prevenir .o resolver ciertos c.onflict.os, los fall.os de las aut.oridades c.ontribuyan a restablecer el orden alterad oO poOr los obreros y a mantener a éstos bajo el düminio del capital, de la burguesía y de sus enajenantes valores morales.

7) En la detenninación de los fenómenos anteriores está presente, desde luego,

",

la acción de ciertas leyes económicas; pero también lo están numerosas situaciones

irregulares que exhiben la aplicación de una política que, incluso al margen de la ley, contribuye a concentrar la riqueza en manos de una minoría privilegiada. Tal es el caso de la coOmplacencia gubernamental ante los latifundistas viejos y nuevos que vioOlan la Constitución y las leyes agrarias, desde hace años; ante los grandes coOntrabandistas que impunemente rea1izan su ilícito oficio a ciencia y paciencia de las autoridades aduanales; ante los funcionarios impadentcs que se enriquecen de la noche a la mañana, sin que nadie recuerde que existe una Ley de Responsabili- dades; ante los miles y miles de empresarios que nunca respetan el salario mín.imo ni la jornada máxima; ante los capitalistas que sistemáticamente evaden el pago de impuestos; ante quienes dan o reciben "mordidas", adulteran lo que fabrican o venden y violan los precios oficiales y, en fin, ante quienes, pese a ser merecedores de las más drásticas sanciones, nunca son castigados por nadie, en parte porque la administración de justicia no repara siquiera en S1L~ faltas y en parte porque su

dinero les permile mover toda clase de palancas en su apoy.o. 6

<> A. prop.)s;lo del régimen de saociones es tan ohvio el carácter de dase de la legisLación en vigor, qu.e

mieDlTaS por actos delictuosos que afectaD ta seguridad y et patrimQllÍo de las per.;onas O bien la

~tabili~ política o inslitucionaL del país. IiDa pcrsoll3 p sufrir la imposición de una pena de 1S.

20 y aun 30 o 40 ailos de prisión. una violación grave a una ley de orden púbLico tan importante como

de

EL CAPITAUSMO MONOPOUSTA•.•

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8) Frente a la benignidad y aun la "manga ancha" que suelen tenerse frente a la burguesía cuando es ella la que actúa al margen de la ley, el Estado es casi siempre severo y enérgico frente a 10 estudiantes, campesinos y trabajadores que, incluso al amparo de los derechos que la Constitución otorga, hacen manifestaciones públicas, protestan, denuncian atropellos, oJganizan huelgas, promueven la solida- ridad hacia sus luchas o Jeparten propaganda política. Y aunque los mecanismos ordinarios de control ---sindicatos blancos, líderes charros, sistemas de vigilancia propiamente policíacos, formas usuales de intimidación, concesione¡;, uso indebido de las cláusulas de exclusión y sujeción de las orgaru7.aciones populares al sistema del PRI- son habitualmente eficaces para impedir la acción independiente de las masas, cuando Callan no se vacila en echar mano de la represión y la violencia, así se Irale de mutilar decenas y aun centenares de vidas humanas, como todos los mexicanos pudimos comprobarlo en las trágicas jonladas de sangre con que se inlcntó liquidar el movimiento estudiantil el2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971. 9) Todo ello demuestra que la dirección fundamental en que se desenvuelve la acción del Estado es obviamente capitalista. El E.<ltado mexicano es un Estado de dase, un Estado que sirve en primer término a los intereses de la clase dominante, es decir, de la burguesía. Y no solamente lo es en tal sentido sino en otro aún más directo: quienes tienen en él la mayor responsabilidad, los principales cargos y por tanlo la posibilidad de lomar las más altas decisiones económicas y políticas, son también burgueses. Y sin embargo, a menudo no se presta a este hecho la atenci6n que merece. Dentro del sector público, en su conjunto, trabajan en la actualidad ---excluyen- do a las fuerzas armadas-más de dos millones de personas. Pues bien, burdamente podría estimarse que cerca de la cuarta parte lo hacen en organismo.<¡ descentraliza- dos y empresas estatales y el resto en los gobiernos federal, locales y municipales. La inmensa mayoría -acaso no menos del 70% al 75%- está constituida por trll.bajadores y empleados modestos, propiamente de base, y que \<Jnto por su origen social como fNJr el nivel de su ingreso y sus condiciones de vida fNJdrían conside- rarse trabajadores propiamente dichos, más o menos explotados y pobres. Una capa intermedia rdativamenle amplia corresponde a empleados y funcionarios de bajo rango, a los que en general podría ubicarse en la pequeña burguesía, y en la cúspide de la pirámide burocrática quedaría un pequeño número de personas, probablemente entre 6,()(x)-7,(X}() y 10,000, que son quienes ocupan los puestos más importantes en el sector público y que, casi sin excepción, son parte de la burguesía. ¿Quiénes componen este sector privilegiado? Los más altos funcionarios del fNJder ejecutivo: el presidente de la República, los secretarios y surn;ecre\<Jrios de estado, los oficiales mayores y los directores de cada ministerio; los principales embajadores y representantes ante los organismos internacionales; los directores,

<;

la de atribuciones del Ejecutivo enmaleTia economica, en '1ue uoempresario puede incurrir, se castiga con mulla de 100 a 20 mil pellOs, clausura temporaL o ddioitiva det neg<x;io ylo arresto hasta por 36 boras. iRepelimos: 36 horas, no 36 años!

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subdirectores, gerentes y, desde luego, los miembros de los consejos de administra-

ción de empresas estatales, y prácticamente todos los senadores, los miembros más prominentes del poder judicial, o sea desde los ministros de la Suprema Corte hasta numerosos magistrados de circuito y jueces de distrito y)os oftciales d(' mayor rango en el ejército. En fin, los gobernadores, los secretarios y