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1) LA TRATA DE PERSONAS, que incluye el trabajo esclavo, el tráfico de

órganos y la prostitución, es hoy el tercer crimen más lucrativo del mundo,


genera ingresos anuales por aproximadamente 32 mil millones de dólares. Más
del 85% de esa cifra proviene exclusivamente del comercio sexual ilegal al que
nos abocaremos en nuestra investigación.
LA TRATA DE MUJERES.- En ocasión del intenso movimiento migratorio que a
fines del siglo XIX se desarrolló desde Europa hacia otros continentes, los
proxenetas, personas que favorecen relaciones sexuales ilícitas, se dedicaron
a la trata de mujeres que sacaban de su país, generalmente por medio de
falsas promesas, y una vez en el extranjero, solas y sin recursos, las sometían
a la prostitución. Las legislaciones penales no habían incriminado como delito
ese hecho antisocial cuya ejecución comenzaba en un país y terminaba en
otro, a menudo sin que el culpable entrase en la jurisdicción de éste.

La trata de mujeres en Argentina


En la actualidad esta problemática a crecido y se a ignorado que se a
entremetido en nuestra sociedad de una manera agravante, es por eso que es
necesario que la sociedad se encuentre informada sobre el tema, ya que el
mismo abarca toda la trama social de nuestro país, ya sean sectores de clases
alta media o baja, afectando tanto adolescentes o mujeres adultas.
A veces se trata como dijimos de menores de edad que desaparecen, en otros
casos de mujeres mayores.
En lo que va del año, la policía de Entre Ríos logró rescatar a 29 adolescentes
de la provincia de Misiones que estaban siendo prostituidas, lo cual nos da una
idea de la magnitud del delito en nuestro país. Este delito es como dijimos unos
de los más redituables, ya que ubica detrás del de drogas y de armas. Según
estudios realizados en nuestro país por la Organización Internacional del
trabajo, en este negocio participan directa o indirectamente medio millón de
personas. Aunque la prostitución suele ser
calificada como la “profesión más antigua del mundo”, el intercambio de
favores sexuales a cambio de bienes materiales requiere en realidad de un
cierto tipo de acumulación económica o asimetría en los recursos que no se
daba en los primeros grupos humanos.
Por eso, las redes de prostitución dedicadas a la trata de personas han crecido
en el último siglo debido a los rápidos cambios en las estructuras económicas
mundial que impulsaron la apertura de mercados y una amplia fluidez de
capitales, lo que generó profundas diferencias económicas entre los países y
también dentro de nuestra nación.
En este contexto, el crimen organizado internacional va encontrando nichos
cada vez más fructíferos donde operar. Según la Organización Internacional de
las Migraciones (OIM) se estima que América Latina no ha sido ajena al
fenómeno, entre otros motivos por la desregulación de las relaciones
económicas y sociales en la década del 90. Esto ocasionó un aumento del
desempleo en la región, con un marcado empobrecimiento de la clase media y
del segmento poblacional sumido en la extrema pobreza.
Es así que tanto en Latino América como en Argentina las mafias logran atraer
por distintos medios que veremos más adelante, la atención de mujeres que en
busca de un trabajo quedan implicadas dentro de esta red y en ocasiones no
vuelven a ver nunca más la luz del Sol.