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UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR


FACULTAD DE COMUNICACIÓN SOCIAL
Trabajo Final / Teorías de la Comunicación
Giovanny Rivadeneira Brito
17 de octubre del 2009
Paralelo B

Educación como herramienta de domesticación de la barbarie.

La modernidad ha entregado al ser humano una vasta herencia, positiva y negativa; una
herencia anexada indudablemente al progreso capitalista de mercantilización tanto del
objeto como del sujeto. Antes, en la época premoderna la sociedad se encontraba en un
caos absoluto en torno a la “racionalización”, problemas de insalubridad provocados por
la aglomeración de las personas en torno a los centros-ciudades donde el tiempo
económico era más rápido, problemas de salud que hacían necesario un adecuado
manejo político de la sociedad y de la gente que en ella transitaba.

Así se pasó de la palabra hablada a la palabra escrita, a través de las disciplinas


escriturarias, por medio de un régimen punitivo de la época contemporánea: “la
disciplina, la cual es una anatomía política del detalle” 1, es gracias a esta nueva forma
de normar al ser humano que se consiguió encaminarlo hacia un ente ciudadano. La
legitimidad de la pedagogía como instrumento normalizador reposa en “la confianza de
estar adscrito a un orden cuya legitimidad descansa en la escritura”2, ya que ésta sería
la parte principal para la “práctica civilizatoria sobre el cual descansaría el poder de
domesticación de la barbarie y la dulcificación de las costumbres, bajo las letras
(leyes, normas, libros, manuales, catecismos) se replegarán las pasiones, se condenará
la violencia”3.

Es gracias a la cultura escrituraria que se pone de manifiesto el control del cuerpo y la


mente, por medio del poder de la letra; y, es así que se inserta al ser humano en la vida
organizada modernista, con salubridad, buenos modales y urbanidad, alejándolos lo más
posible de los males de la ociosidad que incitan a la criminalidad, además que se
encuentra como sentido común siempre ligar la cuestión de los pobres y vagabundos al
fenómeno de la criminalidad, por ejemplo “el virrey de Cataluña, Hurtado de
Mendoza, estigmatizaba el auge numérico de los vagos con una fórmula algo lapidaria:
“Bien sabéis que soportar vagabundos en el país es criar ladrones en él””4.

1 Michel Foucault, Vigilar y Castigar

2 Beatriz González, Las disciplinas escriturarias de la patria: construcciones,


gramáticas y manuales, pág. 20.

3 González, Las disciplinas escriturarias de la patria: construcciones, gramáticas y


manuales, pág. 22.

4 http://nuevomundo.revues.org/index629.html
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La acción de desterrar los “horrorosos vicios” tenía como meta “formalizar la razón
histórica como sujeto de sociedades civilizadas, (…) y reencauzar la violencia hacia la
plusvalía del capital”5, por medio de esto se inscribe la dominación del cuerpo y la
mente a través de una “vigilancia escriturada” que se inserta en el ser humano
inconscientemente.

Este disciplinamiento se lo realiza a partir de los textos normalizadores: libros de


buenos modales o de “buena conducta”, las gramáticas y las constituciones, con el fin
absoluto de saber comportarse coherente y correctamente en una sociedad civilizada, en
contra posición a lo salvaje y bárbaro.

La normalización es un sistema de exclusión, o por lo menos de diferenciación


dicotómica entre las ideas de educado y salvaje, idea dada desde el falocentrismo
europeo, que “se apoya en un soporte institucional: y está a la vez
reforzada y acompañada por una densa serie de prácticas como la
pedagogía, como el sistema de libros, la edición, las bibliotecas, como
las sociedades de sabios de antaño, los laboratorios actuales”6.

La domesticación del otro

Empero dentro de este contexto de subyugación se encuentra la educación que es “el


instrumento gracias al cual todo individuo en una sociedad como la nuestra puede
acceder a no importa qué tipo de discurso, se sabe que sigue en su distribución, en lo
que permite y en lo que impide, las líneas que le vienen marcadas por las distancias,
las oposiciones y las luchas sociales”7, la educación es esa instancia por la cual el
Estado trata de encajarse en cuerpo y alma al individuo, y de esta forma lograr el
acomodo del sujeto en el orden de vida social.

Pero en sí ¿cuál es el fin de la educación?, para entenderlo sería menester remitirse a


que es un “proceso en el que una persona se ve influenciada a desarrollar y cultivar
aptitudes, conocimientos, hábitos y conductas y así lograr un proceso de socialización
para enfrentarse positivamente a un medio social e integrarse al mismo y para lograr
un máximo desarrollo en su personalidad. La educación también implica una
concienciación conductual y cultural.”8, y es por medio de esta formación que se
reordena al sujeto, se lo acondiciona para su mejor funcionamiento en la sociedad
actual.

La educación y la pedagogía son instrumentos del poder, un poder que busca el


sometimiento de los individuos, y como dice Orwell “¿cómo hace un hombre para

5 González, Las disciplinas escriturarias de la patria: construcciones, gramáticas y


manuales, pág. 24.

6 Foucault, Michel. El Orden Del Discurso, pág. 10

7 Foucault, Michel. El Orden Del Discurso, pág. 27

8 http://www.buenastareas.com/ensayos/La-Importancia-De-La-
Educacion/7618.html
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ejercer poder en el otro?”9 pues por medio del poder de la palabra, ya que este “poder
consiste en desarmar la mente humana y volver a armarla dándole la forma que uno
elija” por tanto “el poder no es un medio sino un fin” para el funcionamiento del ser
humano en la sociedad.

Además como el mismo Michel Foucault da luces “¿qué es, después de todo, un
sistema de enseñanza, sino una ritualización del habla; sino una cualificación y una
fijación de las funciones para los sujetos que hablan; sino la constitución de un grupo
doctrinal cuando menos difuso; sino una distribución y una adecuación del discurso
con sus poderes y saberes?10. El sistema de enseñanza conforma seres que se adjuntan
en torna a un ordenamiento y normalización, una clase de limpieza de la barbarie y
transformación de ciudadanos.

Esta transformación de los sujetos dentro del contexto moderno capitalista se realiza a
partir del lenguaje, y por ende para desentrañar el poder del mismo se requiere que “el
lenguaje se despojarse de su contenido concreto y (…) entonces las palabras se
convierten en un texto que hay que cortar para poder ver aparecer a plena luz ese otro
sentido que ocultan”11.

Y lo que se oculta tras la máscara de la educación y la pedagogía es la noción de hacer


del sujeto un ente “dócil” por medio de la “"recta disciplina" como de un arte del
"buen encauzamiento de la conducta"”12, la educación en la actualidad es un sistema en
el cual los son alienados mentalmente, corporalmente y normados para ser personas
capacitadas para desenvolverse en la sociedad, un sistema educativo que los vuelve
hacia el racionalismo de los sentidos comunes.

Es así que en nuestras sociedades latinoamericanas, y especialmente hablando del


Ecuador, se busca un reordenamiento o un blanqueamiento del otro, es decir, de aquel
sujeto que está por fuera de la semejanza, un personaje que de alguna manera es
indeseado para las clases sociales élites.

Este blanqueamiento de los ciudadanos se aprecia no solo en la noción de educación,


sino adicionalmente se ve reflejado en el reordenamiento de los espacios públicos, de
ello tenemos ejemplos en Quito y Guayaquil, el primero con la adecuación de las ventas
ambulantes del Centro Histórico y el otro con su símil en el acomodamiento y
desplazamiento de lo bárbaro para poder construir el Malecón 2000.

Lugares que son muestras del “reordenamiento urbano”, ahora, esta misma lógica juega
en la educación. En la cual se desea limpiar al sujeto y “reordenarlo” o programarlo para

9 Orwell, 1984, pág. 30

10 Foucault, Michel. El Orden Del Discurso, pág. 28

11 Foucault, Michel. Las palabras y Las cosas, pág. 299.

12 Foucault parafraseando a Walhausen en “Vigilar y Castigar, nacimiento de la


prisión”, pág. 104
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su funcionamiento dentro de esta sociedad a través de una “construcción de una


subjetividad política, basada en la idea de ciudadanía para todos”13.

“Max Weber escribió que el Estado tiene el monopolio legítimo del uso de la
violencia” poniendo énfasis sobre la “racionalización como fuerza mayor de la
modernidad”14, es esta noción yuxtapuesta entre razón y modernidad lo que hace de la
educación la herramienta apropiada para eliminar el primitivismo en los sujetos.

El cuerpo humano sigue teniendo un interés político “educativo”, basado en el texto


“L'Homme-machine de La Mettrie” el cual manifiesta “una reducción materialista del
alma y una teoría general de la educación, en el centro de las cuales domina la noción
de "docilidad" que une al cuerpo analizable el cuerpo manipulable”. Esta noción de
“cuerpo dócil” es la búsqueda infranqueable de la normalización, de humanización
(dejar de ser salvaje-natural-bárbaro a convertirse en civilizado-citadino-educado), “es
dócil un cuerpo que puede ser sometido, que puede ser utilizado, que puede ser
trasformado y perfeccionado”15, y de esta manera entregar “entes” a la sociedad listos
para insertarse en ella. La palabra, el lenguaje, la gramática y los manuales generan
docilidades, es así como cada vez se reinventa al ciudadano.

El sistema educativo moderno tiene la finalidad (explícita o implícita, consciente o


inconscientemente por parte de los educadores), de humanizar a la persona, de alejarla
de la “mala vida, la ociosidad, la criminalidad y los horrorosos vicios”, en esto la
gramática y los manuales han tomado parte importante al presentar una “modalidad
disciplinaria”16 indispensable para la práctica ciudadana, alejándose lo más posible a lo
que caiga dentro del concepto “salvaje-rural” y por el contrario insertándolos en la
sociedad-ciudadano y por concomitancia al trabajo-propiedad.

En la sociedad posindustrial el paradigma de la globalización ha redefinido “los


grandes fines de la educación y de las formas institucionalizadas de su
materialización: la informática, la telemática, los grandes medios de comunicación y
las agencias sobrevivientes, como la escuela y la universidad, redefinidas en su rol y en
sus alcances”17.

El orden del discurso actual ha trastocado el orden de verdad del discurso, en el “cual la
producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por un
cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los poderes y

13 X Andrade, La domesticación de los urbanitas en el Guayaquil contemporáneo,


pág. 53.

14 Taussig Michael, De la Palabra y Obra en el Nuevo Mundo, pág. 513.

15 Foucault, Michel. Vigilar y Castigar, nacimiento de la prisión, pág. 83

16 González Stephan Beatriz, Las Disciplinas escriturarias de la Patria:


constituciones, gramáticas y manuales, págs. 23-27.

17 Cussiánovich Alejandro, Ensayo sobre ciudadanos y ciudadanas en los


escenarios futuros de la educación, pág. 3.
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peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible


materialidad”18. Hoy no se expresa el discurso de verdad, aquel discurso por el que,
Foucault manifiesta, se tenía respeto y traía terror, porque era el discurso que “decidía
la justicia y atribuía a cada uno su parte”. Un discurso que fue desplazado por el acto
ritualizado, eficaz y justo, de enunciación hacia su sentido, su forma, su objeto.

En la actualidad se puede decir un discurso de verdad, pero no estar dentro de la verdad


del discurso, por tanto “el discurso (…) no es simplemente lo que manifiesta (o
encubre) el deseo; es también lo que es el objeto del deseo” y ya que (…) el discurso
no es simplemente aquello que traduce las luchas o los sistemas de dominación, sino
aquello por lo que, y por medio de lo cual se lucha, aquel poder del que quiere uno
adueñarse”.19

La violencia de la educación

La educación planteada dentro del ámbito moderno capitalista es una formación que
sirve más como un medio que como un fin, un medio por el cual el Estado se vale para
acomodar la conciencia y la conducta del ser humano para sus fines concretos, como en
el libro de Aldous Huxley “Un Mundo Feliz”, donde se enseña a los sujetos a pensar
homogenizadamente y los programan para ser felices a pesar del autoritarismo-
democrático.

El Estado plantea la educación desde el eje del derecho positivo, limitando a futuro
cualquier fin de derecho natural, implantando de esta manera un comportamiento
violento aún desde el ejercicio del derecho. Los procesos educativos han cambiado su
función dentro de la sociedad industrial, por tanto es en este momento en el cual la
educación deja de ser un fin social y pasa a formar parte de un objeto mercantil basado
en la idea de “globalización de la educación y la presencia hegemónica del
neoliberalismo en educación”20.

No solo el Estado por medio de los gobiernos nacionales busca utilizar la educación
como medio de poder y sostenibilidad política de sus personajes e ideología, sino
también los gobiernos locales han diseñado pedagogías educativas e
instrumentalizándolas en los medios de comunicación para lograr así sus fines políticos.
Es el caso de Guayaquil, donde se busca convertir o domesticar a los sujetos y
adherirlos al proyecto de ciudadanía, pero bajo la concepción de “ciudadanos
infantiles” 21 a quienes se les debe enseñar y guiar adecuadamente.

18 Foucault, Michel. El Orden Del Discurso, pág. 5

19 Foucault, Michel. El Orden Del Discurso, pág. 6

20 Torres, Grandezas y miserias de la educación latinoamericana del siglo XX en


Paulo Freire y la Agenda de la Educación Latinoamericana en el siglo XXI, pág.28

21 X Andrade, La domesticación de los urbanitas en el Guayaquil contemporáneo,


pág. 54
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La domesticación de la barbarie era la idea básica de la educación, a través de un


proceso donde el “cuerpo policial sea subjetivado”22 donde se previene que los
ciudadanos caigan en infracción o en error, es decir, no se buscaba el castigo sino la
prevención como modo de normalizar al sujeto social. Convirtiéndose así a la educación
en un aparato escriturado de vigilancia, y es esta violencia ejercida desde el Estado que
fundamente su derecho.

Justamente a partir de esta premisa es que la educación cumple su función como medio
de violencia donde se enmarca en derecho positivo que el Estado se adjudica en su meta
de reordenar la vida de los ciudadanos, en esto las gramáticas “nivelarán en un solo
código el lenguaje de la casa y de la calle, (…) permitirá articular en un solo proyecto
lo público y lo privado como escenarios indispensables para el buen desempeño del
ciudadano”23, por otro lado los manuales de comportamiento y buena conducta
reforzarán y sustentarán la idea de contener la “barbarie” y lo “salvaje”, y subsumir a la
autoridad al Estado, la escuela y la familia.

En palabras de Benjamín Walter una de las manifestaciones fuera del derecho es la


“violencia educadora”24, la cual se presenta como una violencia cruenta y
exterminadora, no ya en el sentido físico sino más bien en una perspectiva dirigida a
“los bienes, el derecho y la vida”, por tanto a controlar u regularizar los aspectos
redentores de la población.

Es aquí donde la educación debe ser analizada desde su función dentro de la sociedad
actual, para lo cual Foucault sugiere una ruptura del discurso hegemónico, y de esta
manera plantearse un nuevo discurso que permita enfocar mejor las nociones de
educación actual.

La educación debe ser entendida como aquél “topos” donde el ser humano puede
razonar y criticar su entorno social y natural; no ya como un mero instrumento o medio
de dominación y subyugación de los sujetos de la sociedad, y no como la herramienta
del buen encauzamiento de hombre a la virtud en antagonismo de los vicios y
salvajismos. La educación debe existir no ya como un sistema de exclusión donde se
jueguen los deseos y el poder, sino situarnos nuevamente en el discurso verdadero de la
educación.

Consideraciones sobre el rol pedagógico en un nuevo discurso educativo

La sociedad actual enmarcada dentro del contexto capitalista maneja un discurso


educativo tendiente a formar sujetos enmarcados en “competitividades” a partir de la
“planificación por competencias” dejando de lado los valores en que deben enmarcarse

22 González, Las disciplinas escriturarias de la patria: construcciones, gramáticas y


manuales, pág. 24

23 González, Las disciplinas escriturarias de la patria: construcciones, gramáticas y


manuales, pág. 31

24 Walter Benjamín, Para una crítica de la violencia y otros ensayos, pág. 42


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las personas. La pedagogía como herramienta educativa debe estar encaminada a formar
seres humanos críticos, a partir de una lectura fehaciente de la sociedad, y no
enmarcadas en un discurso educativo mercantilista dominador.

El esfuerzo educativo debe cambiar de eje o paradigma de la enseñanza, para lograr una
nueva visión del “aprender”. Una nueva visión que permita conjugar la vida y el
conocimiento, la sociedad y el ser humano, la corporeidad y lo sensorial en el
aprendizaje, transcursos que deben ser inseparables dentro de los procesos vitales y los
procesos cognitivos.

El individuo educado no debe ser instrumento “dócil” de la sociedad, así mismo la


educación actual recrea un ser humano individualizado confinado a lo doméstico, lo que
lleva a una cultura del “ego”; de igual forma la educación y la pedagogía no deben ser
instrumentos o medio políticos e ideológicos por los cuales se someta a la sociedad.

Solo cambiando las nociones del paradigma educativo enlazado a la modernidad


capitalista se puede transformar la sociedad en la que actualmente se desenvuelve el ser
humano, la ciudadanía no puede ser entendida como un acto de alienación y en donde la
escritura lo delimite y lo fundamente.

En la actualidad la educación ha servido como reformador, reordenador, sujetador, re


rientador del ser social, para encauzarlo en los buenos modales y los hábitos útiles, pero
no se debe enmarcar en esa instancia, sino más bien la educación debe tender a instituir
procesos en los cuales el ser humano cree conocimiento. Dejando a tras la violencia que
la ha caracterizado, aunque será difícil manejar una educación sin violencia, porque ella
misma es violenta.