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El Hombre Masa

No hay duda que el siglo XX es la época de mayor avance y progreso en toda la historia
humana. Es el producto de algo; de algo que sucedió antes y que hizo posible que estas
generaciones gocen de avances sin mucha conciencia de sus razones. El siglo XX
conoce sus efectos, pero ignora sus causas. Tal es la idea presentada por José Ortega y
Gasset en su obra más famosa. Este autor presenta una idea interesante, razonable y
original: quizá quienes vivimos en el siglo XX somos generaciones de niños mimados
que creemos tener derechos solamente, sin darnos cuenta de que lo que gozamos viene
de generaciones anteriores cuyos esfuerzos no estamos dispuestos a realizar y cuyas
virtudes no estamos dispuestos a realizar y cuyas virtudes no estamos deseosos de
respetar.

No hay que confundir al hombre – masa con la democracia. En la democracia los


hombres con sus votos apoyan o no una serie de propuestas que hacen las minorías. La
cuestión ahora es diferente; ahora las masas dominan y se viven al dia en cuestiones
políticas, cuando el poder esta en representantes de masas sin oposición alguna. Donde
las masas son dueñas del poder, el gobierno vive al dia, no hay visión, no se sabe a
donde ir, no como ir.

Por esa razón los gobiernos de las masas se limitan a eludir y rehuir los problemas; si
los confrontan es para esquivarlos y dejarlos sin solución de fondo, dejando esos
problemas para el futuro cuando serán tropiezos mayores. El hombre – masa no tiene
rumbo, carece de dirección; por eso no edifica, ni levanta, ni crea cosa alguna, a pesar
de tener un gran potencial para hacerlo.

El hombre – masa tiene un alma con fortaleza y salud, pero que es mas simple, el
hombre – masa es una persona primitiva, sencilla y rudimentaria que se encuentra en
medio de una civilización refinada y compleja. A esa gran cantidad de personas no se
les a podido educar; lo único que se les ha enseñado es la técnica y a vivir con pasión.
Ellas no tienen, según Ortega, ni sensibilidad, ni espíritu.

El hombre – masa se ha hecho responsable del mundo entendiéndolo como un paraíso


sin problemas. Resulta lógico, por tanto, pensar que algo bueno y algo malo se hizo en
el siglo XIX, cuando se gesto esa catarata humana. Lo bueno fue la combinación de
técnica y democracia liberal, que hizo posible ese caudal humano y tantos adelantos. Lo
malo fue el procrear generaciones de hombres – masa que ponen en peligro las causas
mismas que les dieron la vida que gozan.

Este hombre – masa pertenece a las generaciones que han podido resolver sus
problemas económicos como jamás antes en la historia. La posición de estas
generaciones es cada vez más segura. Para el hombre – masa lo que antes era una
cuestión de suerte en la vida, es para el un derecho que ni siquiera agradece.

Cree el hombre – masa ingenuamente que sus goces han crecido en los árboles. Piensa
el hombre – masa que mañana gozara de mas ingresos y mas comodidades, como si
viviera dentro de una naturaleza gratuita que le provee de manera espontánea e
inacabable.
El se cree habitante de un mundo perfecto y piensa en ese mundo es un producto
natural, logrado sin esfuerzos; el hombre – masa ignora que ese mundo en el que vive
ha sido posible gracias a grandes esfuerzos de personas geniales y sustentado en
virtudes que al ignorarse destruirán lo que crearon.

El hombre – masa surge como una realidad como resultado de ese desnivel entre el
progreso de la época y el de los hombres.

El problema es mucho mas amplio, porque el concepto de masa no es cuantitativo


sino cualitativo y además es una cualidad individual que tiene necesariamente una
dimensión también social.

El hombre masa, para Ortega y Gasset, es el que no esta al mismo nivel de si mismo,
el que se encuentra a mitad de camino entre el ignorante y el sabio, que se cree saber y
no sabe, y el que no sabe lo que debería saber.

Para este filosofo, la época moderna es el enemigo mas grande del hombre actual
porque son tiempos de retórica y mucha confusión.

Sin embrago, el siglo XX aprovecho la desaparición del poder espiritual para cambiarlo
por el poder material, canalizando ese sentimiento hacia la política, y hay poca
diferencia entre el fanático religioso y el fanático político.

Según Ortega y Gasset, el capitalismo del siglo XIX ha contribuido a arruinar y


desmoralizar a la humanidad, y por esta razón surge el marxismo que asume esta
realidad alienante, con una formula limitada, al proponer apoderarse de los medios de
producción para mejorar los salarios y no para recuperar la dignidad del hombre.

La masa y las minorías

Ortega divide la sociedad en dos grupos: las minorías y las masas.

La “masa” es “el hombre medio”, esas grandes capas emergentes de una revolución
industrial que trajo consigo el incremento de la renta per capita y el triunfo de la
democracia liberal.
Hombres con plenos derechos pero que vienen dados por herencia. No han tenido que
luchar para conseguirlos y no hacen nada para mantenerlos. Son reaccionarios y quieren
imponer sus planteamientos.

Frente a la masa se coloca la minoría, compuesta por un pequeño numero de hombres


dentro de la colectividad, cuya tarea es dirigir a la masa.

Esta no es una división en clases sociales, sino en clases de hombres. De hecho, dentro
de cada clase social hay masa y minoría.

Rasgos del hombre masa

El mundo creado por el siglo XIX produce un nuevo hombre nacido con una ingente
cantidad de apetitos y rodeado por una infinidad de posibilidades para satisfacerlos
(técnicos, económicos, de higiene, lucidos). Lo crea pero no lo educa. De ahí que
Ortega señale como rasgos predominantes de carácter la “libre expresión de sus deseos
vitales” y la carencia total de gratitud hacia todo lo que han hecho posible su existencia
(hacia lo que hace que el mundo en el que vive sea como es). Es “indócil”, mas
poderoso que ninguna otra época se cree suficiente, que basta a si mismo

El “hombre vulgar” por primera vez en la historia de Europa tiene el poder. El que había
estado siempre dirigido es ahora el que rige el destino. Se considera sin ningún tipo de
limitación, y debido a esto, se siente pleno, se reafirma a si mismo y se cierra ante
cualquier instancia exterior (actúa como “si solo el y sus congéneres existieran en el
mundo”).

La nueva masa

La esencia de la masa no es actuar por si misma sino seguir los preceptos que le son
dados.
Sin embargo, la que presenta Ortega pretende actuar por si sola. Por eso nos
encontramos ante la “rebelión de masas”. Para comprender lo que esto significa es
preferible no entender las palabras rebelión o masa con un carácter exclusivamente
político, ya que la rebelión se da en todos los ámbitos: “la vida publica no es solo
política, sino, a la par y aun antes, intelectual, moral, económica, religiosa; comprende
los usos todos colectivos e incluye el modo de vestir y el modo de gozar”. Es una época
denominada por la masa que actúa de la única forma que sabe hacerlo, linchando: “hoy
es ya la violencia la retórica del tiempo”.

El estado contemporáneo

Y en base a esto surge el mayor peligro para la civilización europea: el estado


contemporáneo.

La masa (el hombre – masa) admira al estado omnipresente, sabe que es lo que asegura
su forma de vida pero loo trata como si fuese creación de la naturaleza en lugar de los
hombres, como si no sustentase en valores que hay que mantener, valores que mañana
puede evaporarse.

La sociedad crea al Estado para poder vivir mejor, lo crea como una herramienta para su
bienestar. Pero este, que todo lo abarca, termina por lograr que sea la sociedad la que
sirva a el. “el estatismo es la forma superior que toman la violencia y la acción directa
constituidas en norma. A través y por medio del estado, maquina anónima, las masas
actúan por si mimas”.

Características del hombre masa

1) Habla el lenguaje semánticamente manipulado por el Sistema.

2) Su meta en la vida es el bienestar material personal.

3) Se desentiende de todo lo demás, no prestando ningún interés a lo espiritual.

4) Satisface todos sus impulsos y apetitos... para no ser un reprimido.

5) Considera irreversibles los hechos consumados, es un conformista ilimitado; nunca


se opondrá ni se enfrentará a tales hechos.
6) Como ser humano manipulado por el Sistema, el "Hombre Masa" ve en el pasado un
origen siniestro, en el presente una oportunidad con la que hay que "solidarizarse", y
en el futuro un reto siempre prometedor.

7) El "Hombre Masa" ve a la religión, y concretamente al Cristianismo, como simple


filantropía; es decir, como mera ayuda material al prójimo y no como lo que es: una
doctrina amplia y profunda predicada por Dios a través de la cual busca transformar y
perfeccionar todo el Ser del hombre.

8) Mentalmente se alimenta de la televisión, incorporando información manipulada por


el Sistema.

9) Desprecio por la Verdad; no la ama, no la busca, no le interesa.

10) El "Hombre Masa" cree en el sistema democrático como la verdadera religión y,


como consecuencia, profesa un nuevo credo: el credo democrático. Por consiguiente se
aleja del Bien, la Verdad, la Belleza y la Justicia... se aleja, en definitiva, de Dios.
“Año de la Unión Nacional frente a la crisis externa”

Curso:

Teoría de la Comunicación

Profesor:

Walter Mego

Alumnos:
Vanessa Sandoval Quinde
Rosarina Landa Hernández
Otilanda Godos Hidalgo
Diego Saavedra Feria

Trabajo:

“El Hombre Masa”

Piura – Perú
2009