Núm.

25
CORRESPONDENCIA: APARTADO DE
CORREOS 6078 VALLADOLID 47080

PUBLICACIÓN
DIFUSORA DE LAS
IDEAS ANARQUISTAS

ORGANO DE EXPRESIÓN DEL GRUPO LIBERTARIO

Amor y Rabia

Número sencillo

STALIN

A
DE SOL
Z
E
U
Q
VAZ
ÉS

Retrato de un bolchevique

A

ND

R

FOTOCOPIA Y DIFUNDE
EJEMPLAR
GRATUITO

Año 3

VALLADOLID, 21 DE SEPTIEMBRE DE 1996

2

editorial

Estado

La conquista no sólo es el origen, es también el fin de todos los Estados: grandes o pequeños, poderosos o débiles,
despóticos o liberales, monárquicos o aristocráticos, democráticos o socialistas.
Que éste fue el punto de partida de todos los estados, antiguos y modernos, no podrá ser puesto en duda por nadie,
puesto que cada página de la historia universal lo prueba
suficientemente. Nadie negará tampoco que los grandes Estados actuales tienen por objeto, más o menos confesado,
la invasión bien por las armas, por la economía o por ambas
cosas a la vez. Pero de los Estados medianos y sobre todo
de los pequeños, se dirá que no piensan más que en defenderse ya que sería ridículo por su parte soñar en la ocupación.
Todo lo ridículo que se quiera, pero sin embargo es su sueño. Usurpar a cualquier precio y siempre, es una tendencia
fatalmente inherente a todo Estado, cualquiera que sea su
extensión, su debilidad o su fuerza, porque es la necesidad
de su lógica nacionalista.
¿Qué es el Estado si no la organización del poder? Pero en
la naturaleza de todo poder está la imposibilidad de soportar
un superior o un igual, porque el poder no tiene otro objeto

que la dominación, y la dominación es real cuando somete a
su voluntad todo lo que la obstaculiza; ningún poder tolera a
otro, más que cuando está obligado a ello, es decir, cuando se
siente impotente para destruirlo.
Por consiguiente, entre todos los Estados que coexisten
uno junto al otro, la guerra es permanente y su paz no es más
que una tregua.
Esta es la naturaleza del Estado: el presentarse a sí mismo
y ante los ciudadanos, como el objeto absoluto. Servir a su
prosperidad, a su grandeza, a su poder, es la virtud suprema
del patriotismo.
El Estado sólo reconoce lo que le sirve y beneficia: todo lo
contrario a sus intereses es declarado terrorista.
Por eso la moral política basada en el nacionalismo, que
permite la creación de los estados, ha sido en todos los tiempos no sólo extraña, sino absolutamente contraria a la moral
humana. Esa contradicción es una consecuencia inevitable
de su principio. El Estado se coloca por encima de todo y de
todos. La razón de Estado ignora el derecho de todo y de todos los que no forman parte de él. En definitiva, el Estado es
la negación del desarrollo natural de la Humanidad.

ultimos números publicados

PRÓXIMO NÚMERO.
SIETE DOMINGOS
ROJOS
Una novela
desconocida de
Ramón J. Sender

+ SUPLEMENTO DURRUTI, Nº x

64 páginas, 250 pesetas

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* PARA TROTSKY (Y EL RESTO DE LOS BOLCHEVIQUES), "CONTRAREVOLUCIONARIOS" ERAN
TODOS LOS QUE NO ESTABA DE ACUERDO CON UNA DICTADURA "DEL PROLETARIADO". LOS
ANARQUISTAS FUERON PERSEGUIDOS SIN TREGUA (AMOR Y RABIA NROS. 4, 5 Y 23).)

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QUIEN EXIGE OBEDIENCIA Y DOCILIDAD QUIERE PODER

EL PODER CORROMPE A QUIEN LO TIENE
SI NADIE TRABAJA POR TI, QUE NADIE PIENSE POR TI
NADIE DEFENDERÁ TUS INTERESES MEJOR QUE TÚ

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