LA INTEGRACIÓN DE ESPAÑA EN LA UNIÓN EUROPEA INTRODUCCIÓN.

Con la llegada de la democracia y normalizadas las relaciones diplomáticas con todos los países del mundo el gran objetivo de la política exterior fue el ingreso en la Comunidad Económica Europea. Pronto se realizó la nueva solicitud al desaparecer los tradicionales inconvenientes políticos que Europa siempre había esbozado para negar el ingreso. Sin embargo, resultó bastante más difícil de lo que pudiera pensarse y no se consiguió hasta ocho años más tarde, tras duras negociaciones y no pocas concesiones, con el primer gobierno socialista ya en el poder. I.- EL PROCESO LOS PRECEDENTES El tratado de Roma se firmó en 1957. Desde los años sesenta el gobierno de Franco solicitó la incorporación de España. Pero la CEE no era un simple acuerdo comercial de supresión de aranceles aduaneros, sino que también incluía la homogeneidad política dentro del sistema democrático, de ahí que solo se consiguieran firmar acuerdos comerciales preferenciales, que hicieron de la CEE el primer cliente de nuestro comercio exterior. Finalizado el régimen franquista los gobiernos de Suárez y Calvo Sotelo solicitaron el ingreso, pero pronto aparecieron las dificultades políticas y económicas. Las dificultades aparecieron en la estructura económica española (que chocaba con los intereses europeos, especialmente en agricultura y pesca), en los problemas internos de la Comunidad y en las consecuencias de la crisis del 73. LA ENTRADA EN LA UE Con el primer gobierno de Felipe González y siendo ministro de Asuntos Exteriores Fernando Morán, el 12 de junio de 1985 se firmó el Tratado de Adhesión a las Comunidades Europeas. El 1 de Enero de 1986 nos convertíamos en un país miembro de pleno derecho de la CEE. Las negociaciones fueron muy difíciles, sobre todo por las reticencias francesas, que estaba presionada por los campesinos franceses. Estas se salvaron por el apoyo de Alemania, que vinculó el aumento de los fondos comunitarios a la entrada de España y Portugal, (tras relacionar Felipe González la entrada en la Comunidad y la OTAN) y el cambio de postura francesa con la llegada al poder en 1982 del socialista Mitterand. España tuvo que aceptar unas condiciones excesivamente duras: la Comunidad exigió largos períodos transitorios para aquellos sectores españoles más competitivos o para aquellas cuestiones en las que los miembros de la CEE podían verse perjudicados. Así, la libre circulación de los trabajadores no fue admitida hasta 1993, fecha hasta la que se extendió también la desaparición progresiva de los aranceles para los productos agrícolas generales. El libre comercio de frutas, hortalizas y aceite de oliva se retrasó hasta 1996 y la posibilidad de pescar en caladeros comunitarios se fechó en el 2003. Posteriormente, en la práctica, estos periodos transitorios se acortaron en el tiempo. A cambio, España consiguió plazos largos para el desarme arancelario en el sector industrial, para el establecimiento de entidades bancarias y de seguros y para la liberalización de los monopolios fiscales, como el petróleo o el tabaco. LA EUROPA DEL EURO Desde su entrada, España ha apoyado todos los pasos dados en el proceso de formación de la identidad común europea. Estos han sido: la aprobación del Acta Única, en 1986 por el que la CEE se convertía en el Mercado Común eliminándose las fronteras para mercancías, capitales y personas.; el Tratado de la Unión Europea (Tratado de Maastrich), en 1991 por el que se convierte a los países miembros en un ente supranacional europeo; Sus dos acuerdos más importantes fueron el reconocimiento del concepto de solidaridad entre las regiones europeas para sustituir las grandes diferencias entre ellas (los fondos de compensación y cohesión), mayores atribuciones al Parlamento europeo y a la ciudadanía de Europa, con lo que se avanzaba no sólo en el aspecto económico, sino también en el político y el establecimiento de un calendario para una unión económica y monetaria, que ha acabado con las monedas nacionales, sustituidas a partir del año 2000 por el euro.
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La ampliación de la Unión Europea a 15 miembros con la integración de Suecia, Finlandia y Austria en 1995, el Tratado de Schengen por el que se preveía una política exterior común. Pero sus logros han sido muy relativos la ampliación a los países del Este en la cumbre de Niza en 2000. Los tres organismos que rigen la Unión Europea en la actualidad son. • • • el Parlamento Europeo (PE), que representa a los ciudadanos de la UE y es elegido directamente por ellos; el Consejo de la Unión Europea, que representa a los Estados miembros; la Comisión Europea, que defiende los intereses de la Unión en su conjunto.

II.- CONSECUENCIAS A pesar de los sacrificios requeridos a España para la integración de pleno derecho en la CEE (después Mercado Común y ahora Unión Europea) el balance entre ventajas e inconvenientes ha sido positivo para España. Ya que su incorporación ha supuesto tener que adaptarse a un mercado más competitivo que el español. En ese esfuerzo de adaptación ha conseguido España su definitiva modernidad; y no sólo desde el punto de vista económico. II.1.- CONSECUENCIAS POLÍTICAS España es hoy un país democrático y un país europeo. Esta afirmación que sacada de contexto puede carecer de importancia, resulta fundamental si la contextualizamos dentro la historia contemporánea de España. España parece, así, haber resuelto el problema de su gobernabilidad y el de su identidad como nación encontrando su papel en el ámbito internacional. A raíz de la crisis del 98 España y la definitiva pérdida de su imperio colonial, España buscaba una nueva identidad colectiva. España había perdido las colonias, se había producido el gran desastre de la derrota contra EEUU por el atraso político, económico y social. España había perdido el tren de la modernización de los países de su entorno. El problema eran sus estructuras atrasadas, antiguas, obsoletas... la solución la modernización, la solución Europa. Desde 1991, año que se firmo el Tratado de Maastrich, el gran reto y obsesión de las clases dirigentes españolas era lograr la convergencia con Europa, es decir, cumplir los criterios de inflación, tasas de interés, deuda pública y gasto del Estado acordado en Maastricht. España cumplió los criterios y entró en mayo de 1998 en la Unión Monetaria Europea y adoptó el euro como moneda común. Esto no fue sólo una operación económica necesaria y positiva. Las autoridades españolas lo entendieron como una victoria histórica: España había cogido por fin el tren de la integración europea. LOS PROBLEMAS DE LA INTEGRACIÓN La entrada de España en la Europa Comunitaria no fue la panacea a los muchos problemas de España. Muy pronto se tuvo que llevar a cabo una intensa reconversión industrial para que nuestros productos fueran competitivos en Europa. Ello provocó paro y la protesta de los sindicatos. El problema del sector pesquero también se agravó con una obligada reconversión de la flota y las negociaciones fallidas con Marruecos. El sector lácteo ha salido muy perjudicado por la cuota lechera y los campesinos atacaron a nuestros camiones sistemáticamente. A pesar de todo, el balance parece positivo a la mayoría de los grupos políticos y no se cuestiona, con la excepción de IU. II.2. CONSECUENCIAS ECONÓMICAS En primer lugar hay que constatar un dato, en 1995 España aportó al presupuesto más o menos la mitad de lo que recibió de la Unión Europea. Este saldo positivo proviene de los fondos estructurales y de los fondos de cohesión. Este beneficio neto del que ha disfrutado nuestro país se ha reducido a principios del nuevo siglo y parece que la tendencia va a continuar, debido a varios factores; el aumento de la riqueza española, la futura entrada de los países del este, más pobres, y que nos restarán aportaciones de los fondos de cohesión y las previsiones de la "Agenda 2.000" que suprimirá los fondos de cohesión para todas aquellas regiones que se sitúen por encima del 75% de la media europea. SECTOR PRIMARIO SECTOR SECUNDARIO Y TERCIARIO Con la entrada en la UE el proceso de modernización del El sector industrial se ha visto afectado fuertemente en la
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sector primario se ha acelerado. Además las aportaciones siderurgia y la industria naval. En siderurgia hubo que de los fondos del FEOGA( Fondo Europeo de hacer una profunda reconversión industrial, financiada en Orientación y Garantía Agrícola) han financiado parte por la UE. El sector naval, está pasando por mantenido a la agricultura y ganadería española. De hecho, la cuarta parte de los ingresos de los agricultores momentos difíciles y próximamente se le retiraran todas las ayudas, por lo que la situación será peor aun. El resto españoles proviene de las ayudas de la Unión. De tal forma, que los PSD tachan al sector primario europeo de ha resistido con mejor o peor fortuna la competencia de ser un sector subsidiado y de desleal competencia con el las tecnologías europeas, aunque se han beneficiado de la necesaria modernización, de las inversiones extranjeras suyo. con la liberalización del movimiento de capitales y de la También existen efectos negativos, habiendo salido ampliación del mercado. perjudicados ciertos productos y sectores agrícolasganaderos. La remolacha y el azúcar no pueden competir En cuanto al sector terciario, el comercio ha sufrido un gran aumento, pero el tradicional déficit de la balanza en el mercado europeos por sus precios poco competitivos, el plátano canario ha perdido el monopolio comercial persiste. La liberalización del transporte aéreo del mercado español, el aceite de oliva ha visto reducida ha puesto en dificultades a Iberia, que ha tenido que reducir personal. sus ayudas y el sector lácteo, uno de los más perjudicados, ha tenido que reducir su producción por los El balance sectorial es en su conjunto positivo. Sólo el cupos lácteos. Además, la Unión Europea fomenta el sector pesquero y el naval parecen afectados de una crisis abandono de las explotaciones menos competitivas, a fin de muy difícil solución. de hacer más competitivo el sector agrario europeo.

España y la OTAN El proceso de incorporación de España a la Alianza Atlántica se inició el 25 de febrero de 1981. Leopoldo Calvo Sotelo, cuyo partido ya incluía en su programa la futura adhesión a la OTAN, reitera sus intenciones en su discurso de investidura, lo que da paso a las negociaciones de adhesión. Tras el visto bueno del Congreso, el 2 de diciembre de 1981, España comunica a la Alianza su intención formal de adherirse y casi simultáneamente recibe la invitación del Consejo del Atlántico Norte (CAN) para iniciar el proceso. El 30 de mayo de 1982 España se convierte en el miembro número 16 de la Organización del Atlántico Norte. Con la llegada del PSOE al Gobierno, en octubre de 1982, la integración militar española en la OTAN se suspende de forma provisional, quedando condicionada a la celebración de un referéndum que Felipe González había anunciado en campaña electoral como medio para promover la salida de España de la Alianza. El Gobierno de Felipe González pasa del «OTAN, de entrada No», a consumar una intensa campaña de apoyo a la permanencia. Todo ello, mientras la derecha de Manuel Fraga propugnaba la abstención. El 12 de marzo de 1986 se celebra la consulta. "¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica, en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?", se preguntó a los españoles. Además, el referendo contenía tres condiciones: *.- En primer lugar, "la participación de España en la Alianza no incluirá su incorporación a la estructura militar". *.- En segundo término, "la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en el territorio español". *,- Por último, la "reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España". Los españoles votaron "sí" a la permanencia en la OTAN por un 52,54% de los votos. El 39,83% votó en contra, y un 6,54% votó en blanco. La participación total fue del 59,71%. A partir de ese momento, nuestro país inicia su participación en todos los comités, grupos de trabajo, agencias, presupuestos y planeamiento de la defensa de la OTAN, con
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excepción de la Estructura Integrada de Mandos.

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