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Tema 7. La Prehistoria

1.

EL ESTUDIO HISTÓRICO.

¿Qué es la historia?

La historia es el estudio del pasado. Es la ciencia que estudia los diversos ámbitos de la actividad humana desde los orígenes de la humanidad hasta nuestros días.

Es una ciencia porque sigue metodología: toda afirmación se debe probar que es cierta. El historiador debe tener espíritu crítico para cuestionar todo lo que se ha dicho, capacidad de hacerse preguntas y actitud científica para investigar con rigor.

Otro aspecto muy importante es la ordenación cronológica. Lo primero que hay que hacer es datar lo que se investiga (ponerle una fecha) para poder ordenarlo cronológicamente, del más alejado en el tiempo al más reciente.

Las fuentes históricas.

Todos los elementos que aportan información al historiador son las fuentes o documentos. Las fuentes históricas pueden ser materiales, escritas, iconográficas y orales.

Otra clasificación que hay que tener en cuenta sobre las fuentes históricas es si pertenecen al mismo período histórico que se está estudiando o si son posteriores. En el primer caso se denominan fuentes primarias y en el segundo, fuentes secundarias.

Las fuentes primarias son del mismo tiempo o un poco después del periodo que estamos estudiando en ese momento: Construcciones, herramientas, diarios, cartas, entrevistas, fotos, cuadros, son ejemplos de fuentes primarias.

Las fuentes secundarias son creadas después por alguien que no vivió el periodo de tiempo que estamos estudiando: libros de historia y biografías redactadas tras el periodo histórico. O por ejemplo, estos mismos apuntes.

  • 2. EL TIEMPO HISTÓRICO.

Una de las primeras tareas que tiene que llevar a cabo un historiador para estudiar un hecho histórico es poner una fecha, datarlo. Eso le permitirá ordenarlo en el tiempo. La historia no es el estudio de un conjunto de hechos aislados y desordenados, sino que se basa en una ordenación cronológica, que va desde lo más lejano en el tiempo hasta lo más reciente.

La medida del tiempo.

El tiempo lo medimos a partir de una realidad muy concreta: días y años. Sabemos que nos encontramos en el año 2016. Pero, ¿por qué el 2016? En la cultura occidental hemos establecido el año 1, el primero, a partir del nacimiento de Cristo. Este es nuestro punto de partida para contar los años y poder decir que estamos en el año 2016. Pero la manera como contamos el tiempo y sobre la que construimos una ordenación cronológica no es igual en todas las culturas.

A partir de la medida del tiempo se crean los calendarios, que son formas de estructurar el tiempo (de fraccionarlo y ordenarlo) pensadas para facilitar la organización de la sociedad.

En la cultura occidental, el calendario que empleamos es el calendario gregoriano.

¿Y antes del año 1?

El sistema es el mismo: se empieza a contar hacia atrás a partir del año 1 y se añade a la fecha la abreviatura a.C., que quiere decir ‘antes de Cristo’. Contamos hacia atrás hasta su nacimiento.

Para las fechas posteriores al año 1 se puede usar la abreviatura d. C. (después de Cristo).

Si tenemos dos años 400 - ¿Cómo podemos saber de cuál hablamos? Para cosas que pasaron antes del nacimiento de Cristo, añadimos a.C. al número, y para cosas que ocurrieron después del nacimiento de Cristo, añadimos d.C. Si en la fecha no pone ni a.C. ni d.C., siempre es d.C.

Milenios, siglos, décadas ...

Los historiadores suelen poner los hechos que ocurren hacia el mismo periodo en grupos de años que se denominan:

Una era es un largo periodo de tiempo, pero no tiene un número exacto de años.

Milenio: Mil años. Los milenios se nombran tras el último año, así, de 1001 a 2000 se

denomina el segundo milenio. Siglo: Cien años. Los siglos son nombrados tras el último año del siglo, así, de 1901 al

año 2000 se le llama siglo XX. Década: Diez años. Las décadas se denominan tras el primer año de la década, o sea,

la década de 1920 a 1929 se le conoce como la década de 1920 o la década de los años 20 (refiriéndose previamente al siglo) Lustro: Cinco años.

A lo largo de la Secundaria, vas a tratar mucho con los siglos, así que te debe quedar claro de qué siglo hablamos. Para saber a qué siglo corresponde una fecha determinada se puede sumar un 1 a la cifra de las centenas, de manera que si la fecha es 1853, sumamos 18 + 1 y nos da el siglo: siglo XIX.

Pero, ¡atención!, esto sirve para todos los años excepto para los acabados en 00. En estos casos, la cifra que precede los dos ceros indica el siglo. Por ejemplo, el año 1900 corresponde al siglo XIX.

3. LA PREHISTORIA.

Los historiadores ordenan el estudio del pasado en grandes periodos, basándose en las grandes transformaciones sociales y económicas. Una primera gran división distingue dos grandes etapas: la Prehistoria y la Historia.

La prehistoria abarca desde el origen de la humanidad hasta el inicio del uso de la escritura. Este hecho no sucede en todos los sitios al mismo tiempo. En el Próximo Oriente, donde nace la escritura, la prehistoria acaba hacia el cuarto milenio antes de Cristo, mientras que en la península Ibérica se inició hacia los siglos VIII-IX a. C.

Las etapas de la Prehistoria.

También se ha dividido la prehistoria en tres grandes etapas.

1º El Paleolítico: Este periodo se inicia con los orígenes del ser humano (hace unos seis millones de años) y se extiende hasta el 10.000 a. C., aproximadamente. Es la etapa en que tiene lugar el proceso de hominización.

2º El Neolítico: El paso del Paleolítico al Neolítico tiene lugar cuando los humanos domestican plantas y animales, con la agricultura y la ganadería. Esta etapa se extiende aproximadamente del 10000 a. C. al 3000 a. C., pero no se produce al mismo tiempo en todas partes.

3º Edad de los metales: Se descubre la metalurgia hacia el 4000 a. C., y la etapa se extiende hasta 1000 a.C. Se divide en la edad del Cobre, del Bronce y del Hierro.

4. EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN.

La hominización es un proceso por el cual el ser humano que adquiere las características físicas humanas, resultado de una larga evolución que culmina con la aparición del ser humano actual.

Hace más de seis millones de años, algunos grupos de primates que habitaban en el centro y el este del continente africano (valle del Rift), fueron actuando cada vez con más frecuencia en una posición bípeda. Se supone que esta evolución fue debida a un cambio climático, que supuso la reducción de la zona boscosa.

Se empieza a diferenciar el uso de piernas y pies, por un lado, y de brazos y manos, por el otro. Además, las extremidades delanteras (las manos) quedaban libres para poder manipular y fabricar herramientas. Eso estimula el ingenio y desarrolla la psicomotricidad fina gracias a la existencia de un dedo pulgar oponible.

El hecho de que el peso de la cabeza quedara sostenido sobre los hombros facilitó el incremento de la capacidad craneal y el desarrollo del cerebro. Es también un cambio que aumenta la inteligencia y mejora la capacidad de comunicación.

5. EL PALEOLÍTICO. El Paleolítico se extiende desde la aparición de los primeros homínidos. En ella

5. EL PALEOLÍTICO.

El Paleolítico se extiende desde la aparición de los primeros homínidos. En ella tiene lugar todo el proceso de hominización.

  • 5.1 La economía: ¿Cómo conseguían comida?

El hombre del Paleolítico era depredador pues vivía de lo que encontraba en la naturaleza, es decir, de lo que conseguían de la recolección, la caza y la pesca.

Cazaban animales pequeños (reptiles, pájaros,

..

)

y grandes mamíferos (bisontes,

mamuts, caballos, renos

).

También pescaban, aunque la base de la dieta todavía se

... basaba en la recolección de frutos y otros alimentos como frutos secos, semillas, raíces, huevos, miel, larvas o moluscos.

De sus presas obtenían alimento, pieles para abrigarse, huesos para fabricar instrumentos, tendones para hacer cuerdas, etc.

  • 5.2 El hábitat: ¿Dónde vivían?

A lo largo de toda esta etapa, los hombres eran nómadas, es decir, se desplazaban en busca de comida, siguiendo manadas de determinados animales o buscando plantas y frutos. No obstante, estos desplazamientos eran estacionales, cada vez más largos, y normalmente volvían al mismo lugar de origen.

Vivían en grupos de unas 30 personas (una horda). No tenían un jefe ni una estructura social, pero sí organizaban las tareas. Hacia el final del Paleolítico aparecen los bastones de mando, lo que indicaría la existencia de un jefe.

Vivían en cuevas o refugios hechos con pieles de animales, ramas y hojas. Más adelante empezaron a construir pequeñas cabañas con palos, pieles y barro. También usaron las pieles para cubrirse.

Gracias al dominio del fuego, pudieron mejorar su alimentación (la comida asada es más digerible), protegerse de los depredadores, calentarse o iluminarse, lo que facilitó el desarrollo de la comunicación.

5.3 ¿Qué herramientas tenían?

Cada vez se fabricaron herramientas más eficaces y complejas. Los primeros utensilios

se hicieron con sílex (bifaces, puntas de lanza, raspadores o perforadores). También usaron la obsidiana y el cuarzo. Con el paso del tiempo también se utilizaron otros materiales, como huesos o cuernos de animales, con los que hacían anzuelos, arpones o agujas. Aunque utilizaron mucho la madera, casi no se han conservado utensilios. A medida que avanza el tiempo se incorporaron herramientas más eficaces como las lanzas, las jabalinas, los propulsores o el arco.

Vivían en grupos de unas 30 personas (una horda). No tenían un jefe ni una estructura

5.4 Creencias y expresiones artísticas.

Los primeros enterramientos los realizaron los neandertales hace 200000 años. Los difuntos podían ir acompañados de un ajuar (un conjunto de objetos: herramientas y adornos) y comida, colocados junto al cuerpo. Esto demuestra que ya creían en la vida más allá de la muerte.

Las primeras manifestaciones artísticas las realizaron los humanos modernos hace más de 40.000 años. Destacan las pinturas y los grabados realizados en las paredes de muros y cuevas, llamadas pinturas rupestres; así como las muestras de arte mueble (esculturas y grabados sobre piedra, huesos o cuernos).

Dentro del arte mueble, destacan los grabados y esculturas de animales, así como las venus prehistóricas. Son pequeñas esculturas de mujeres, que representa la figura de una mujer con los atributos femeninos muy exagerados (nalgas, pechos y genitales), mientras que la cara y las extremidades están poco elaboradas. Esto se relaciones con el culto a la fecundidad, para favorecer la reproducción.

Las pinturas rupestres se pintaron en las paredes de las cuevas y abrigos, donde se han conservado, así como sobre pieles, maderas o piedras. Utilizaron fundamentalmente dos colores (el negro y el rojo), para pintar caballos, bisontes, ciervos y también mamuts, captados con gran realismo; aprovechando las ondulaciones de la pared o pintando muchas patas intentaron plasmar el movimiento y el volumen. Son escenas de caza y recolección para propiciarlas. Otros motivos que se pintan son manos en negativo (técnica del soplado), símbolos con círculos, puntos líneas o triángulos.

En España se pueden distinguir dos áreas:

Zona cantábrica y sur de Francia: En cuevas de difícil acceso, por lo que se piensa

que eran lugares sagrados, se han encontrado pinturas figurativas de animales, muy realistas. Destacan las cuevas de Altamira, en Cantabria, las de Tito Bustillo (Asturias) y La Pasiega (Cantabria). En el Este de España: En abrigos naturales, con una técnica más esquemática representaron animales, escenas de caza, danza y otras actividades cotidianas, donde la figura humana tiene más importancia. Destacan los guerreros de Alpera (Albacete), las cacerías de ciervos en Valltorta (Castellón) o la cueva de La Araña (Valencia).

6. EL NEOLÍTICO.

Hace unos 10.000 años, las temperaturas aumentaron. Entre el 8500 y el 8000 a.C., en una zona del Próximo Oriente que se conoce como Creciente Fértil, algunos grupos pasaron de depredadores a productores. Descubrieron la domesticación, reproduciendo lo que tomaban de la naturaleza, lo que les permitió establecerse en poblados (vida sedentaria). Este cambio en la forma de vida de los humanos se denomina Revolución Neolítica, duró miles de años y no se dio al mismo tiempo en todo el planeta.

6.1 ¿Qué utensilios hay nuevos? Se pasa de una economía depredadora a otra productora. Entre las
  • 6.1 ¿Qué utensilios hay nuevos?

Se pasa de una economía depredadora a otra productora. Entre las primeras plantas que lograron cultivar destacan los cereales (trigo,

centeno, cebada, mijo, lino

...

)

y las legumbres

(lentejas, guisantes, garbanzos

). La

... reproducción y cría de ovejas, cabras, cerdos y vacas aseguraba la alimentación en temporadas en las que la caza no era suficiente.

En el continente europeo, el Neolítico penetró desde el Próximo Oriente entre el 5000 y el 4000 a.C., a través del Mediterráneo, y también del valle del Danubio y de los grandes ríos hacia Europa central. En la Península Ibérica, las primeras comunidades neolíticas aparecen hacia el cuarto milenio antes de Cristo, en el área mediterránea.

Para llevar a cabo las tareas agrícolas con eficacia, se empezaron a fabricar herramientas nuevas y especializadas. Se siguieron utilizando la piedra tallada, el hueso o la madera, pero también se incorporó la piedra pulida, con la que elaboraron herramientas más eficaces. De hecho, esta «piedra nueva» (‘neo lítico’) dará nombre a todo el periodo.

Se inventaron la azada, la hoz o el molino de mano. También evolucionó el uso de las hachas y los picos, que se utilizaban para talar árboles con los que construir viviendas.

La obtención de productos agrícolas hizo necesario almacenarlos y transportarlos, para lo que se crearon recipientes de cerámica y cestas de fibras vegetales o animales.

  • 6.2 ¿Dónde vivieron? Los primeros poblados.

La revolución neolítica es un cambio lento y gradual. Los seres humanos no deben desplazarse para obtener alimento, dejan de ser nómadas y crean poblados estables. Por lo tanto, el origen de la agricultura y la ganadería está estrechamente ligado a la aparición de los primeros poblados junto a los campos de cultivo, en lugares elevados cercanos a ríos o torrentes y a menudo rodeados de empalizadas, muros o fosos.

Las viviendas eran cabañas circulares o rectangulares que se construían habitualmente con adobe (barro mezclado con paja o juncos); y a veces con madera. Con el tiempo, las cabañas se ampliaron con habitaciones para diferentes usos.

Además había graneros, establos y lugares de reunión o de culto. Estos poblados eran autosuficientes, pero también realizaban intercambios (comercio).

6.3

La vida en las comunidades neolíticos.

La revolución neolítica cambió la vida cotidiana. La agricultura y la ganadería exigían un esfuerzo comunitario, la colaboración de todos. Es probable que inicialmente la mayoría de estas tareas recayeran en las mujeres. La caza y la recolección siguieron siendo durante mucho tiempo actividades importantes. Pero poco a poco se fue dando una mayor especialización de las tareas, que cada vez eran más complejas.

En el Neolítico comenzaron a darse las primeras desigualdades sociales, pues unos pocos acaparaban más tierras o animales. Aparecen objetos de prestigio en algunos ajuares funerarios, que muestran diferencias en la riqueza y el estatus social.

Los enterramientos y las tumbas fueron cada vez más importantes. Se formaron las primeras necrópolis (cementerios), con enterramientos colectivos e individuales. Al final del Neolítico se crearon las primeras tumbas megalíticas, aunque serían más frecuentes en la Edad de los Metales. En todo caso, se piensa que creían en una continuidad después de la muerte y posiblemente dedicasen algún tipo de culto a los antepasados.

También tomó importancia el culto a fuerzas de la naturaleza, dado que la agricultura dependía de las condiciones ambientales; el Sol, por ejemplo.

  • 6.4 Las nuevas actividades domésticas.

En este período surgieron otras actividades ligadas a la agricultura. Destacó la elaboración de cerámica, modelando a mano objetos de arcilla, que, si se secaba a temperaturas altas con fuego, adquiría gran dureza. Se construyeron los primeros hornos de cerámica para hacer recipientes donde se pudiera transportar y almacenar lo producido (grano, semillas, productos molidos, etc.).

También comenzaron a elaborarse tejidos. Primero confeccionaron redes para pescar y cestas a partir de cuerda y otras fibras vegetales. Después tejieron ropas. Para tejer se utilizaron husos para hacer los hilos y telares para hacer la tela.

  • 6.5 Las manifestaciones artísticas.

Con la nueva vida sedentaria, el arte mueble (transportable), adquiere más protagonismo. En la ornamentación personal, se produjo una gran evolución en la elaboración de joyas y otros. Se trabajaba con materiales como la variscita y con piedras preciosas y se crearon objetos que se intercambiaron en un incipiente comercio. La minería adquiere un mayor desarrollo de la minería.

Se siguieron elaborando venus prehistóricas, pero con materiales nuevos como la cerámica o minerales valiosos. Se empezaron a representar más figuras, entre las que destacan estatuillas de hombres.

La cerámica se decoraba. Lo más sencillo fue la decoración impresa con cualquier objeto o con los dedos. Se decoró con puntos, conchas (cerámica cardial), incisiones (línea realizada con alguna punta fina), líneas acanaladas (la punta era redondeada) o grafitados (líneas sobre arcilla ya cocida). También se han encontrado motivos realistas

(representaciones zoomorfas y antropomorfas). Además las cerámicas también se pintaban con un colorante que alteraba el color de las piezas, lo que dio lugar a la cerámica de colores claros y motivos decorativos oscuros, o la oscura con decoración de colores claros.

A pesar de que las cuevas y los abrigos naturales se fueron abandonando, todavía se dan muestras de pintura rupestre neolítica, sobre todo en el área mediterránea. Es una pintura sencilla, poco realista y detallista, que recibe el nombre de arte esquemático. Se daba más importancia a la escena representada que al dibujo; se representaban figuras humanas y escenas de sus actividades y vida cotidiana, como la cacería, la lucha entre grupos, danzas, tareas agrícolas o domesticación de animales.

También se siguieron realizando grabados en las rocas, pero con modificaciones. Son los petroglifos, normalmente símbolos (líneas, formas geométricas), pero también animales o personas representados de forma muy simple.

7. LA EDAD DE LOS METALES.

La Edad de los Metales tiene su origen en algunas zonas del Próximo Oriente hacia el 4.000 a. C. El primer metal que se utilizó en el Próximo Oriente, en Egipto y en el Mediterráneo oriental fue el cobre; después fue el bronce, una aleación de cobre y estaño, y finalmente, el hierro. El descubrimiento y uso de cada uno de estos metales divide la Edad de los Metales en tres períodos: La Edad del Cobre o Calcolítico, la Edad del Bronce y la Edad del Hierro.

Los primeros pueblos que desarrollaron la metalurgia del hierro también eran del Próximo Oriente. Pudieran disponer de armas más resistentes e imponer su dominio. Con la expansión de la metalurgia aparecen sociedades urbanas y jerarquizadas, nuevas necesidades defensivas y nuevos conflictos.

En la Península Ibérica, hacia el 3000 a.C., se inició la metalurgia y podemos distinguir las siguientes culturas:

En la Edad del Cobre (3000-1700 a. C.), la cultura de los Millares en Almería. Se

levantaron los primeros poblados con estructura urbana y se hicieron los primeros enterramientos colectivos en cuevas megalíticas, En la Edad del Bronce (1700-1000 a. C.), la cultura de El Argar. Se extendía por las

actuales provincias de Almería, Murcia y Alicante. Estos pueblos vivían en colinas fortificadas y practicaban enterramientos individuales. Al final del periodo aparece la cultura de los Campos de Urnas en el noreste peninsular, donde se generalizó un nuevo ritual funerario. Las cenizas se introducían en una urna de cerámica que se enterraba con un ajuar funerario y se cubría con un túmulo de piedras y tierra. La Edad del Hierro (siglos X-III a. C.) se inició con la llegada de los pueblos indoeuropeos y los colonizadores mediterráneos. Los poblados adquirieron una estructura urbana más compleja, con viviendas adosadas y ordenadas alrededor de

una plaza central. Estaban fortificadas y generalmente se alzaban en pequeñas elevaciones del terreno.

una plaza central. Estaban fortificadas y generalmente se alzaban en pequeñas elevaciones del terreno. 7.1 La
  • 7.1 La metalurgia.

La metalurgia es el conjunto de técnicas que sirven para trabajar el metal y fabricar herramientas e instrumentos con él. Los metales son materiales flexibles y, si se someten a temperaturas elevadas, se pueden trabajar. La metalurgia surgió, muy posiblemente, de las mejoras en los hornos cerámicos, que cada vez lograban temperaturas más altas.

El primer metal que se trabajó fue el cobre. Al principio se trabajaba en frío, golpeando la pieza con un martillo hasta darle la forma necesaria. Después se le aplicó calor para modelarlo con más facilidad. En una última fase se logró fundirlo y darlo forma usando moldes. Cuando se dominó la fundición del cobre y la del bronce, se desarrolló la metalurgia del hierro. Cada metal nuevo requiere una mayor temperatura de fusión. A medida que los hornos lograban temperaturas más elevadas, se podían trabajar nuevos metales: primero el cobre y finalmente el hierro.

Las herramientas elaboradas con metales se pueden afilar y volver a fundir cuando se desgastan o se rompen, siendo más ventajosas que las anteriores. Inicialmente se utilizaron para hacer adornos, pero después se usó para fabricar herramientas e instrumentos, pues cada metal ofrecía nuevas posibilidades. Entre los avances tecnológicos destacan la rueda, el arado y la vela. También se fabricaron armas (espadas, cascos, lanzas y puntas de flecha), joyas, vasijas y elementos decorativos.

Los primeros arados aparecieron en Mesopotamia y Egipto entre el 4.000 y el 3.000 a. C, mejorando las labores del campo.

La rueda apareció en Mesopotamia hacia el 3.500 a. C. La rueda fue seguida de la aparición de carros para transportar personas y sobre todo mercancías. Otra aplicación de la rueda fue el torno para trabajar el barro de un modo más fácil y rápido.

La navegación también se desarrolló. De las canoas se pasó a barcos más grandes y consistentes, especialmente en el Mediterráneo oriental. Igualmente, el uso de la vela hizo aumentar la rapidez de los barcos y facilitó las comunicaciones a través del mar.

7.3 La organización social de la Edad de los Metales.

El desarrollo de la metalurgia y la orfebrería consolidó la división de las tareas que ya se había iniciado en el Neolítico con la aparición de la agricultura. Se especializaron trabajadores en la metalurgia y otros en la fabricación de joyas y otros utensilios.

Gracias a las innovaciones tecnológicas introducidas con los nuevos sistemas de regadío y el uso de herramientas como el arado, aumentó la producción agrícola y se generaron excedentes. Estos excedentes los controlaban las clases acomodadas, que cada vez iban ganando más protagonismo. Al mismo tiempo, se consolidaron nuevas redes de comercio, en las que el comerciante fue tomando relevancia. Los primeros intercambios se produjeron dentro de los poblados, pero poco a poco se fueron extendiendo hacia otros territorios. El desarrollo de la rueda, los carros tirados por caballos y las mejoras en la navegación facilitaron los intercambios con pueblos más alejados.

Los oficios de los agricultores, ganaderos, tejedores y panaderos, se complementaron con las de artesanos, orfebres, herreros y comerciantes. Estos nuevos trabajos se valoraron por la riqueza que generaban y fueron favorecidos por las clases dirigentes, formadas por los jefes, los soldados y los sacerdotes. Así pues, aparecieron nuevas relaciones de poder en una sociedad cada vez más compleja. Esta sociedad complicada necesita ser gobernada y para ello aparece un soberano o rey, que acumula todos los poderes, y una clase dirigente de nobles y sacerdotes.

7.4 Las primeras ciudades. Hacia el año 4.000 a. C., en algunos pueblos del Próximo Oriente
  • 7.4 Las primeras ciudades.

Hacia el año 4.000 a. C., en algunos pueblos del Próximo Oriente y del Mediterráneo oriental (ciudades de Ur, Uruk y Lagash en Mesopotamia; y de Menfis en Egipto), comenzaron a implantarse nuevos sistemas de regadío para aprovechar mejor el agua de los ríos Tigris y Éufrates en Mesopotamia, y del Nilo en Egipto. Este avance fue determinante para aumentar la producción de alimentos (sociedades fluviales).

Al aumentar la producción, también crecieron los intercambios comerciales. Se consolidaron nuevos oficios que acentuaron las diferencias sociales iniciadas en el Neolítico y que ahora se concretaban en una jerarquización social muy marcada. Al mismo tiempo, el crecimiento demográfico y el peso cada vez mayor de las actividades económicas no agrícolas provocaron que los poblados pasaran a ser asentamientos más grandes, que pronto dieron lugar a las primeras ciudades. Fue el inicio de las futuras civilizaciones urbanas.

La aparición de ciudades en las que había un templo y un palacio donde residían los soberanos y los administradores del territorio, también crearon nuevas necesidades defensivas. Si antes había algún conflicto, no eran más que pequeñas luchas locales. A partir de ahora, los conflictos son cada vez más graves y frecuentes, por lo que se desarrollan sistemas defensivos de murallas y puertas alrededor de las ciudades, que se construyen en altozanos o colinas.

  • 7.5 Las creencias religiosas y las manifestaciones artísticas.

Creyeron en dioses que representan las fuerzas de la naturaleza, como el sol, el viento, el trueno o el relámpago, de los que dependían la agricultura. También habían dioses de la tierra el mar y el cielo. Realizaban ceremonias religiosas y hacían sacrificios a los

dioses, para lo cual comienza a haber un grupo de sacerdotes que realizan estas ceremonias en los templos.

En cuanto a las manifestaciones artísticas, las pinturas y grabados son representaciones artísticas muy sencillas que se denominan arte esquemático. Muchas de las imágenes hacen referencia a ídolos, figuras antropomorfas que pueden representar divinidades.

También comenzaron a fabricarse joyas, estatuillas y vasijas con metales y esmaltes muy brillantes. Más adelante también se decoraron los escudos y las empuñaduras de las espadas con grabados e incrustaciones de piedras, ámbar, oro y plata.

Durante el Neolítico y la Edad de los Metales se desarrollaron los megalitos. Son construcciones hechas con grandes bloques de piedra que se han encontrado en el Mediterráneo occidental y en la Europa atlántica. Su finalidad podía ser religiosa y funeraria, vinculada al culto de los antepasados, ya que se han encontrado restos de sepulturas colectivas. Las principales construcciones megalíticas son los menhires, los dólmenes y los crómlechs.

El menhir es una piedra de grandes dimensiones fijada al suelo en sentido vertical. Se puede encontrar aislado o en grupos, formando círculos o alineaciones. Sobre su función, el menhir podía utilizarse para marcar el territorio, servir como centros de reunión o templos de culto al Sol y las estaciones, o efectuar cálculos astronómicos.

El dolmen es un sepulcro megalítico formado por varias piedras verticales cubiertas por otras piedras colocadas horizontalmente. Más adelante evolucionan hacia el sepulcro de corredor. Así, puede llegar a tener otros elementos, como galerías, cámara funeraria o túmulo.

El crómlech aparece en la Edad del Hierro. Está formado por grandes piedras o menhires dispuestos en forma circular o elíptica. Tenía una función funeraria, principalmente para sepulturas colectivas, aunque también podían ser santuarios (como Stonehenge).

En la Península Ibérica, en las Islas Baleares aparecen en la Edad del Bronce otras estructuras como la taula, el talayot y las navetas.

La taula estaba formada por dos grandes losas, una vertical alargada y otra horizontal plana que descansaba sobre la vertical, formando una T. Se dan en Menorca y por su forma de mesa, parece que se utilizaron con una función religiosa de adoración o sacrificio, pues formaban parte de un santuario con forma de herradura.

El talayot es una cámara formada por grandes bloques de piedra encajados a hueso o en seco (sin cemento o argamasa) que se construía como elemento de defensa (torres de defensa sobre poblados amurallados).

Las navetas son sepulcros colectivos hechos con grandes piedras colocadas a hueso o en seco (sin cemento o argamasa). Tenían una entrada muy pequeña y una cámara semielíptica.