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Coordinadora: Myrna Pastrana

Presentación.

Nos enorgullece presentar ahora estos textos y

Los trabajos que aquí se presentan son el resultado
de un taller de creación literaria enfocado en la
narrativa. Coordinado por Myma Pastrana durante
varios meses, un grupo de jóvenes transitó por la

colocarlos en las manos del lector que será quien los
juzgue. Son historias jóvenes de nuevas presencias
en nuestra ciudad, que ofrecen su visión y su
creatividad a un Juárez que está en movimiento.

dificil y mágica tarea de contar historias, reales o
ficticias, que de alguna manera hablan de sus
.
.
.
vivencias y preocupaciones.

Una especial mención merece el apoyo que la
Coordinación Nacional de Literatura del Instituto
Nacional de Bellas Artes

El Museo de Arte de Ciudad Juárez, fiel a una

otorgó para que estos

talleres sean una realidad.

vocación adquirida a lo largo de su trayectoria como
promotor de la literatura, convocó de manera
pública a interesados a participar en este proyecto
con el fin de aportar a su formación artística. El

Rosa Elva Vázquez Ruiz
Directora del Museo de Arte de Ciudad Juárez.

resultado es prometedor , ya que en este grupo de
textos encontramos una pasión esperanzadora por
las letras; cuentos, narraciones y crónicas que nos
hablan del amor por la vida y sus conflictos, y en
muchos casos consiguen desarrollar personajes
entrañables, cálidos y conmovedores.

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Introducción.

leer al compañero de al lado, de escuchar .y
comentar. Y en este proceso de retroalimentación de

No hay plazo que no se cumpla para comenzar y
felizmente eso sucedió con un proyecto que se ha
visto

cristalizado

gracias al apoyo de la

Coordinación Nacional de Bellas Artes a través de

escribir, leer, criticar, aceptar las sugerencias,
replantear el trabajo sometido, en el transcurso de
las siguientes semanas el taller comenzó a crecer y a
madurar.

su directora la Mtra. Stasia de la Garza Batorska y
es que en el verano ardiente de este 2013 por fin

Los textos de todos después de una, dos, tres

iniciamos en Ciudad Juárez un taller de literatura

versiones, enésima versión, nos comenzaron a

para jóvenes muy jóvenes, dijimos en ese momento

gustar y nos enamoramos del buen corazón del

que sus edades estarían entre los 16 y los 22 años,

diablito de Fabián que no era tan diablo aunque

no obstante, el requisito de la edad no fue riguroso

hiciera muchas diabluras, del mago de las cartas de

y para fortuna nuestra tuvimos a Ibis, una

Luis

participante de 14 años.

anticipado de finales previsibles.

Ahí inició nuestra aventura y digo nuestra porque

La claridad hermosa y desbordante de Ibis que al

era de todos, de los que acudieron a una cita a ojos

decir de GeMó un reciente amigo que se ha

cerrados con la idea de participar en un Taller de

integrado al taller, pareciera una Esopo juarense

Inicio a la Literatura o lo que es lo mismo, para

cuando le da voz al águila y la serpiente y el dilema

principiantes. Después del primer sábado nos dimos

ético que presenta Jorge en El lobo, son cuentos que

cuenta que los "principiantes" traían cada quien lo

exponen sobre la mesa temas de debate de hoy y

suyo, sobre todo talento y un enorme deseo de

siempre.

sorprendiendo como buen mago al lector

participación, de ser leídos, de ser escuchados y de
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La crítica a la sociedad

de nuestro tiempo

es

Las crónicas aquí vertidas son producto como todos

dolorosa y bellamente expuesta en toda su crudeza

los trabajos de la luz del intercambio de ideas,

en Magdalena de Guadalupe Esmeralda; del mismo

algunas de ellas surgieron de hechos relevantes del

calado pero en su estilo María retrata en ¿Number

entorno geográfico, pero sin dejar de lado

One? un paisaje muchas veces visto en esta frontera

ficcional, esto hizo 'posible el Soplo de Vida de

y en un tono trágico Jesús escribe sobre la venganza

Guadalupe Esmeralda y los Fuegos Artificiales de

como el plato que se sirve frío en la acción de sus

Yadira.

lo

personajes, en contraste, Brenda escribe un cuento
infantil donde la protagonista es la Gotita Haku y
Cristian exalta el valor del amor en la familia en

Pero
ante todo, el taller nos dio la convivencia,
la
.
.
certeza de que en esta ciudad sí podemos vencer la
adversidad y también que las letras sirven para

Manjar.

"exorcizar

a los demonios". El taller como

encuentro de humanos, nos hizo saborear ese
El taller no solo dio cuentos, también testimonios y
crónicas de temas diversos, Su partida de Yadira es
un testimonio narrado con la madurez requerida,
María por su parte hace una evocación de la niñez
que se fue y Cristian del ser querido que ya no está,
Jesús del precio de los riesgos y Jorge

del amor

como principio y fin del ser humano en un bellísimo

tiempo dedicado el día

sábado como tiempo

humano, fraternal, tolerante pero crítico y asertivo y
no hubiera podido ser de otra forma porque las
condiciones ideales las encontramos en el Museo de
Arte de Ciudad Juárez al frente de la Lic. Rosa Elva
Vásquez y un equipo siempre atento a lo que nos
hiciera falta. Rodeados de las obras de arte que ahí
se exponen imposible que no se diera la magia de la

Bolero Azul.

literatura.

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Finalmente

me congratulo de haber tenido a rru

cargo la coordinación del taller. Gracias a todos los
que

lo

hicieron

posible,

igualmente

para

la

Asociación de Periodistas de Ciudad Juárez por su
apoyo para ver materializado
marco

de

las

celebraciones

este trabajo en el
de

sus

Brenda Abigail Pinal Amparan. (Ciudad Juárez,

primeros

cincuenta años de existencia y concretamente

Chihuahua.1997).

a la

gestion 2013-2015 bajo la presidencia de Roberto
de don

Estudiante de 3er semestre de Bachillerato, en el

Amoldo Cabada de la O, Claudia Bañuelos corno

plantel número 6. Participa en el grupo de lectura

secretaria y en el mío propio corno tesorera.

de su plantel y formó parte durante cuatro años de

Delgado

Escalante,

la vicepresidencia

una banda de guerra. Ha manifestado tener

Myrna Pastrana.

preferencia por

lecturas

corno: Jingo Django,

Viaje con un desconocido y Crónicas Vampiricas de
Anne Rice.

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ardía, la rodilla derecha estaba inflamada. Jamás me
había sentido más inútil en mi vida.
Comencé

a

mirar

alrededor,

ya

arribaban

ambulancias. Veía personas que se movían de un
lado a otro tratando de apoyar a los demás, un
paramédico se acercó para ayudamos, me levantó e
intenté caminar, me sentí aliviada cuando noté que
seguía de pie, avanzábamos hacia la ambulancia
mientras otros paramédicos levantaban los restos de
seres humanos del suelo y los cubrían con bolsas
negras, me sentía en una carnicería, el suelo
húmedo olía a metal, Violeta estaba en silencio,
avanzaba cabizbaja con la mirada de espanto.
Pasamos las vías del tren cruzando entre los
vagones mientras topábamos con bolas de vísceras,

Fabián Hernández Rivera. (Ciudad Juárez,
Chihuahua. 1992).

Estudia la carrera de

ingeniería eléctrica en El

Paso, Texas, es un joven apasionado de la música
y la literatura. Ávido lector y buscador de nuevas
historias. Actualmente cursa un semestre de su
carrera en la Universidad Técnica de Praga debido a
un programa de intercambio académico, sin
embargo sigue participando en el taller de literatura
a través de la red de intemet.

quise vomitar, ella estaba inmutada.
Llegamos a la ambulancia, y no pudo contenerse
más. Las lágrimas nacieron en sus ojos y asustada
me dijo "renacimos" y me dio un abrazo que
terminó de luxarme la cintura.

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tropezado con él tenía puesta una gabardina como la
que él había acostumbrado

usar en otro tiempo,

cuando era pequeño, y tenía cuernos y cola.

El Descenso
(Testimonio)
Fabián Hernández Rivera.

De repente una ráfaga de viento helado me
dio en la espalda. Había dejado mi abrigo en el
carro, no quería cargarlo toda la noche y los
guardarropas en lugares como aquel al que iba son
muy caros. Con una mano que apenas me respondía
saqué un cigarro de la cajetilla que llevaba en la
bolsa del pantalón y me lo llevé a los labios. El frío
tiene ese efecto en mí, me dan ganas de fumar. En
la fila de entrada del Salón México no había mucha
gente, pero entre los escalofríos y las orejas
congeladas una espera de 3 minutos se vuelve una
eternidad. Y es que el invierno en Juárez no está
para andar mal abrigado.
Poco antes de esperar en la fila había hecho
una breve parada en casa de mi primo para tomar un
par de cervezas. .Total, resulta más barato tomar en
casa que afuera, y a los 21 años se suele economizar
donde se puede. El famoso "precopeo" lo pasamos,
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como

generalmente

sucede,

comentando

las

expectativas de la noche: "¿Quién estará ahí?

compensación. Le dejamos dinero y, con la barbilla
abajo y las manos en las bolsas, cruzamos la calle.

¿Quién va a manejar? ¿Qué vamos a tomar?".

Hubo un tiempo en el que el Salón México

Nuestro destino final era El Sótano, que como su

gozaba de prestigio y una clientela selecta. Las

nombre lo dice, se ubica en la parte baja del Salón

parejas acudían los fines de semana a bailar y

México, es una de las varias salas que ahí se

encontrarse con viejos conocidos, todos señores,

encuentran, distinguiéndose éste por su contraste en

todos bien acomodados. La fachada, aunque

ambientación, música, clientela, prácticamente en

desgastada, refleja el ya borroso recuerdo de aquella

todo. Había esa noche una fiesta, se decía que iba a

época dorada. Ahora goza de una reputación muy

estar buena.

diferente. Lo que ayer fue un respetado salón de

Juárez es bonito de noche, están ocultas la
mayoría de sus imperfecciones. Anduvimos por las
calles a una velocidad moderada. No queríamos
problemas con los tránsitos, y

baile hoy se le reconoce simplemente como una
cantina.
Al pasar junto al guardia nos pidió las

además, las

identificaciones para comprobar nuestra mayoría de

conductores

edad, acto aparentemente inútil puesto que cientos

alcoholizados no son el lugar perfecto para acelerar.

de menores burlan esos filtros cada fin de semana

La noche aquí es para manejar tranquilo, viendo las

con identificaciones falsas. -Inútil, pero obligatorio.

luces pasar al ritmo de un buen blues sonando en la

Después nos pasaron a la puerta, donde nos

radio. Nos estacionamos en un centro comercial del

inspeccionaron en busca de armas u objetos

otro lado de la calle, le encargamos el carro a un

ilegales.

"parquero", de esos que se quedan hasta la hora de

comenzamos a escuchar la música, estaban tocando

vialidades

llenas

de

hoyos

y

Al

entrar

finalmente

en

el

lugar

cerrar, tiritando de frio y esperando una buena
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cumbias. La entrada estaba repleta de ventanas

mano. Después de guardar su sello y preguntamos

sucias que no servían mucho para ver a través de

si queríamos comprar cigarros sueltos nos señaló las

ellas; las paredes gastadas se alargaban hacia arriba

escaleras que estaban a la derecha.

hasta encontrarse con un techo alto que daba una
sensación de amplitud a aquel reducido espacio que
era el recibidor. Uno de los guardias nos señaló un
pasillo, al parecer nuestra ropa y edad era motivo
suficiente para suponer que no íbamos a otro salón
más que a El Sótano.

Cada peldaño parecía alejamos más del
lugar y el tiempo en el que estábamos. Bajamos con
dificultad, cada paso era una hazaña, pues los
escalones estaban repletos de gente. Entre la
obscuridad casi absoluta se conseguía distinguir
siluetas, algunas sentadas con la cabeza recargada

pasillo

en el hombro del de al lado; algunas de pie, solas,

comencé a notar que una pesada obscuridad nos iba

fumando. Para cuando llegamos al fondo de las

envolviendo. Las cumbias se escuchaban cada vez

escaleras, la música ya había cambiado, se volvió

más distantes, y en su lugar se comenzaba a

más violenta, se escuchaban guitarras distorsionadas

escuchar una intrigante melodía electrónica que

acompañadas

provenía de abajo. Al fondo, apenas perceptible, se

conservaba un aspecto electrónico. Estos sonidos

encontraba una mujer sentada en una silla con una

venían acompañados de un repugnante olor a

caja sobre las piernas. Cuando estuvimos a una muy

alfombra quemada y orines. Y entonces la vimos: la

corta distancia, la mujer levantó la vista y estiró una

entrada a El Sótano. No podría

mano huesuda. "30 pesos" dijo con un susurro

correctamente, una luz roja que provenía de a través

ahogado por la música electrónica que ahora parecía

de aquel misterioso umbral me dañaba la vista, pero

llegar

cumbias habían

juraría que en la parte superior del marco alcancé a

desaparecido. Le dimos el dinero y nos selló la

leer una inscripción que ya me era conocida:

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Mientras

de todos

caminábamos

lados,

las

por

el

de

una

batería,

pero

aún

se

describirla

"Ustedes, que a este recinto penetran, renuncien

cigarros. Todo comenzaba a parecer tan surreal. Mi

para siempre a la esperanza".

corazón comenzó a palpitar con más fuerza, algo

Para cuando la luz roja se extinguió, ya
después de haber entrado en esa sala, nos volvimos
a ver sumergidos en una negrura solo interrumpida
por una tenue luz que iluminaba la barra. La
sensación de frío que hasta ahora había sentido
desapareció por completo, inclusive comencé a
sentir un poco de calor, nos acercamos a la barra y
pedimos una cerveza cada uno, brindamos y
bebimos, el líquido helado bajó por mi garganta
dejándome una suave sensación de frescura, cosa
extraña pues apenas unos minutos atrás hubiera
preferido un café o alguna bebida caliente. Miré
alrededor intentando divisar alguna cara conocida,

misterioso sucedía

en esa extraña

multitud.

Comencé a distinguir rostros, algunos los había
visto antes, pero no me reconocían, parecían
sumergidos en algún éxtasis causado por la
cautivante música que salía de las bocinas. Saludaba
a conocidos con un gesto, pero no me detenía a
hablar con ellos. Cuando giré mi cabeza hacia atrás
no encontré a mi primo, sin duda se había perdido
entre la muchedumbre, sería dificil encontrarlo.
Intenté disfrutar la música, balanceándome de un
lado a otro a su ritmo, sosteniendo mi cerveza vacía
y levantándola ocasionalmente con la esperanza de
que misteriosamente la encontrara llena. Quién
sabe, tal vez en un lugar así pudieran suceder

pero no conseguía ver más que sombras.

semejantes cosas. Prendí otro cigarro y por un
Caminamos un rato entre aquellas figuras
aparentemente

humanas, respirando

momento perdí la percepción del tiempo y de mis

solamente

acciones, mi cuerpo me parecía ajeno, me sentí

humo y escuchando nada más que murmullos. Las

parte de ese ritual y de la gente que lo estaba

siluetas se movían al ritmo de la música, alternando

llevando a cabo; ellos eran yo y yo era ellos, un solo

entre tragos a sus botellas y aspiraciones a sus

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organismo, bailando al ritmo de aquellos sonidos

aparente, por un montón de condones de poco valor.

secos y sin vida.

De repente sentí como un chorro de agua que me

Este extraño trance en el que entré, terminó
abruptamente cuando un hombre comenzó a hablar
por el micrófono. No recuerdo con claridad lo que
decía, probablemente

algo sobre una celebración,

pues cuando acabó, una piñata surgió del techo
colgada por una cuerda. La gente súbitamente se
descontroló:

comenzó

a golpearla,

liberando

su

instinto animal mientras intentaban despedazarla.
Ahora todos reían, todos gritaban. Aquel pacífico
ritual se transformó en el monstruoso sacrificio de
una piñata, o tal vez de su propia humanidad, a la
que había renunciado tan voluntariamente.

Cuando

ésta por fin se quebró comenzaron a volar pequeños
objetos luminosos por todo el salón. Pude ver cómo
la gente se abalanzaba

sobre ellos, peleaban

y

discutían sobre quien había sido el primero en poner
sus manos sobre semejante premio. Uno cayó a mis
pies, y una repentina

curiosidad

me obligó

a

recogerlo. Era un condón, de los baratos. Tanta
pasión en semejante contienda, sin cuartel ni tregua

golpeaba el rostro, volteé buscando su origen y me
encontré a todos con la cara empapada, al parecer el
líquido caía del techo, o simplemente llegaba de
todos lados, no pude ver. Al oler mis manos
mojadas de esa sustancia acuosa me percaté de que
se trataba de algún licor. El caos parecía haber
tomado posesión del recinto en donde estábamos,
las personas habían sido suplantadas por horribles
bestias, ya no parecían humanas, en sus ojos no
brillaba más que la codicia y la lujuria, y por sus
mejillas escurrían chorros de alcohol que llegaba
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hasta sus ropas, empapándolas. Al verlos en esas
circunstancias no pude evitar recordar la forma en la

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que representaban el infierno en algunos libros de
pasajes religiosos o en vitrales de ciertas iglesias
góticas: almas en pena rodeadas de fuego, y

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demonios con sangre escurriéndoles por la cara. Me
quedé inmóvil por un instante contemplando

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aquellos horrores. Probablemente era solo mi
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imaginación, pero no dejaba de parecer tan real,
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creía inclusive sentir el calor del fuego rozando mi
piel.

Cerré

los

ojos

por

un

momento,

preguntándome en cómo terminaría semejante
espectáculo, y de repente, sin motivo, todo cesó. La
música regresó, al igual que las siluetas, ya planas,
sin cuernos ni sangre, sin evidencia.

Ibis Ricaño Pérez. (Ciudad Juárez, Chihuahua.
1999).

Miré hacia todos lados, temblaba, trataba de
entender lo que acababa de presenciar, y a lo lejos
divisé a mi primo bebiendo su cerveza. Me acerqué
a él, me despedí y me dirigí a la salida. Subí las
escaleras y pasé a través del pasillo, dejando atrás la
música y con ella aquellos recuerdos de un pasado
inmediato apresurándose por ganar su lugar en mi

Actualmente cursa tercer año de secundaria. En
algún momento ella ha expresado que su necesidad
de trascender y de comunicarse la han guiado
cuidadosamente al camino de la escritura, en el cual
se ha enseñado cruelmente a digerir y absorber la
enseñanza de sus vivencias para después plasmarlas
en papel.

subconsciente. Al salir por la puerta me recibió una
corriente de aire helado, pero esta vez no traté de
evitarlo, lo acogí con alivio. Todo estaba bien, todo
seguía igual.

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