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EL CALOR

Y LA FURIA
Ricardo Virhuez

—1—

A Carlos Fuller y Eleazar Huansi,
mis amigos de la selva.

—2—

LA ESCUELA
A veces daba pena ver el local abandonado, las carpetas
rotas, los baños sucios y las paredes de los salones cayéndose
a pedazos en Bellas Artes.
Y a pesar de la pobreza, del abuso de algunos profesores que vendían notas, los estudiantes se inventaban pinceles, telas y bastidores, y si no había óleos, creaban pinturas
con tintes naturales.
Las clases en las calles, las plazas o las orillas del Itaya
eran las inolvidables. No eran clases, en realidad. Eran reuniones con amigos en las que mirábamos las aguas y los botes, la luz y la gente, y las dibujábamos o pintábamos como
si nacieran nuevamente con nuestros colores.

—3—

Ella se aguantó las ganas de llorar. Por eso no me pareció heroico aguantarle el circo a esos jueces que interrogaban y sentenciaban en favor de sus amigos. Pero Palacio de Justicia se incendió. había luna llena. más bien. EL PROCESO Según Franz. aunque el dolor sacudiese su memoria. Y una novela mía me procuró la denuncia de un periodista corrupto por aguarle la fiesta de vaca sagrada. No fue algo extraordinario. Por lo menos a Vargas Llosa le quemaron los libros y a Jean Paul Sartre le reventaron cargas de explosivos en su casa. y hubo que reírse de sus infamias y de todos sus expedientes carcomidos por la injusticia. Bebimos una cerveza mientras ella me contaba sus tristezas y uno quería que todo el dolor del mundo se hundiera en ese río Amazonas que cada día se alejaba más de la ciudad. muy roja.SHANDRINA Con Shandrina salimos de Bellas Artes hacia el bulevar. Era de noche y la gente paseaba y lo miraba todo. Era una luna hermosa y solidaria. como enojada contra tanta pena acumulada. Era una luna inmensa. —4— . lo acusaron de algo que nunca se supo y lo ejecutaron por ello. Reía. a Joseph K. Cuando nos despedimos.

lavar. dibujar y pintar los fines de semana. Inevitables cervezas y gaseosas nos acompañaban. —5— . para hacerle caso al alcalde. por favor. Clíver Flores. Desde una tinaja atravesada por una espada. El sol fue primero amarillo. y se quedó finalmente con ese hermoso color de la rabia y la esperanza. LA CHARLA —¿Por que a los loretanos siempre nos tratan como si no fuésemos peruanos? —preguntaba un niño en las calles de Iquitos. —Porque el gobierno siempre trata a los peruanos como si no fueran peruanos —respondía otro niño.EL MURAL Para el aniversario de Iquitos la alcaldía nos aprobó el proyecto de un mural de cincuenta metros que retrataría la historia amazónica. donde se alzaba un sol inmenso. pero le agregamos naranja. las canoas y lanchas enrumbaban hacia el amanecer. Solo una atingencia: que ese sol que anuncia el amanecer en nuestro proyecto no parezca tan rojo. Y al final. Carlos Fuller. más rojo. Pablo Güivín. la sangre se derramaba en olas por la invasión española y formaba una bandera rojiblanca junto a un indígena amazónico musculoso y firme. espatular. y luego rojo. Héctor Utia y yo cargamos con andamios y galones de pintura y empezamos a lijar. y una tarde Shandrina se dio el trabajo de traernos baldes con refrescos oportunos.

entonces. —6— . de genocidio. para que nos traten como peruanos. más bien. Una víbora de papel. Y su dolor hendía el aire y caminaba tumultuoso. acusándolo. menos poderoso. En una clínica de Londres la policía inglesa había arrestado al ex dictador Augusto Pinochet. La voz decía: —Mi abuelo murió defendiendo al Perú en la guerra del 41. ¿Era cierto? Un juez español lo perseguía por todo el mundo.—Hay que ser extranjero. ajustamos las radios. Leímos dos veces la noticia. EL GRITO Al lado de mi casa se alzó un grito largo. Los hijos de tantas madres habían muerto inútilmente. EL DICTADOR De pronto. El dictador había firmado la entrega de territorio peruano al Ecuador y el regalo de Tiwinza. entre otras naderías. Chile saltaba de júbilo y de cólera. para volver a ser peruanos. una noticia nos cayó de sorpresa. Los peruanos mirábamos hacia nuestro dictador. —Hay que ser gobierno. aclaramos las imágenes de los televisores. ¿Acaso las dictaduras ya no podrían asesinar impunemente? Fujimori nos pareció más débil. Luego el llanto.

Y al mirarlo. ni me nombraron. —En el primer enfrentamiento matamos quince ecuatorianos y tuvimos cuatro bajas. condecoraron al teniente que nunca estuvo con nosotros.. mirábamos a nuestro dictador de turno. rematado a balazos por cada uno de los militares que subieron a prenderlo. qué sería. La televisión pasaba las voces de los generales golpistas cuando asaltaron la Casa de la Moneda. Hace poco a su hermano lo encontraron muerto junto a la aleta de un árbol.. —Picadura de víbora —conjeturó Alfredo—. mina antipersonal. Allende había sido asesinado. Su patrulla había sido una de las primeras en ir al Cenepa y defender la frontera. Yo me salí del ejército a tiempo. que era sargento y comandaba la patrulla. Ordenó la ley marcial. Es —7— . Pinochet había dicho: —Métanlo en una caja y mándenlo a Cuba. A mí. y sin mirar mirábamos al monstruo. CASTIGO Alfredo García fue mi alumno en Bellas Artes. Así lo contaba Gabriel García Márquez. y su cadáver quedó con el rostro destrozado a culatazos. La grabación de su voz lo repetía.LA MEMORIA En esos días los diarios publicaban los crímenes de Pinochet. Después. Hacía el servicio militar y tenía unos tres meses de fallecido en plena selva.

Sus ojos grandes miraban limpiamente y hablaba cuidadoso. cómplice. La traición de Fujimori les penetra el alma. Por eso creo que a mi hermano lo mataron con un castigo. harta injusticia. las anécdotas curiosas. Son jóvenes y la rabia se refleja en la mirada. LOS SOLDADOS Por la noche el periodista Hildebrandt presenta a tres ex combatientes de la guerra del Cenepa. El tercero se dispone a hablar. las mujeres. Pones las rodillas y las manos sobre el piso. Se sienten humillados. y esperas la patada en el vientre. Te sacan la puta madre por las huevas. Si no aguantas. No hablamos de la guerra. Nuestros temas fueron los viajes. DON PANCHO Yo conocí a un ex combatiente del 41. se te rompe el hígado. Dos de ellos explican. Titubea. Se queda mudo.que hay mucho abuso. Los verdes relámpagos —8— . llovía. También nosotros nos quedamos mudos. Se llamaba Francisco Almeida y era padre del poeta Armando. Ellos arriesgaron sus vidas y vieron morir a sus compañeros. las costillas o el estómago. expresan su cólera con palabras sencillas. Y una lágrima de impotencia asoma acusadora hacia la pantalla de televisión. Por eso servir a la patria es como servir al enemigo. protestan. Mientras esperábamos a Armando.

para torcerle el cuello y hacerla nacer de nuevo. Nunca la visité. Años después fue candidata a la alcaldía de Punchana. durante una graduación —9— . y ganó. Martín Reátegui me dijo que la encontró en Quistococha y se acercó a saludarla. Delicia. Ese mismo día murieron tres jóvenes ebrios y de familia acomodada. —Aquí me mordió la shushupe. Estás con la Señora Alcaldesa de Punchana. Delicia miraba lejos y tenía sueños para cambiar la educación. Fue inmensa la atención que recibieron. —Hola. Increíble ver a Delicia de alcaldesa. Francisco Almeida se fue en silencio. Yo la encontré más adelante. —Un momento —dijo ella—. cómo estás. Así que más respeto. Ella servía y hablaba dulce. Los amigos me contaron después historias de su metamorfosis. Toda la prensa y la ciudad entera no comentaron otra cosa. Su padre nos mostró la mano. El estado o el ejército al que sirvió no se acordó de él. y en el brazo también. Murió poco antes de año nuevo. cuya motocicleta se había estrellado contra una pared. ALCALDESA Una tarde almorzamos con Manuel Mosquera en casa de Delicia Manzur. Manuel en cambio hablaba lento y sus anécdotas se perdían entre nuestras risas. reilona. Héroe del olvido.empujaban aguas y vientos. Sobreviví dos veces a la muerte.

carajo. se llevaron lo que pudieron y destrozaron todo. —Chino de mierda —decía. La sorpresa vino después. —Cómo puta va a regalar nuestro territorio —decía. y ellos se habían negado. la saquearon y quemaron. ¿Por qué ella? La tristeza tuvo que llegar. y después el Palacio de Justicia. Fue candidata a la alcaldía de Maynas por el dictador. ¿Así le pagaban su apoyo al gobierno? LAS PALABRAS Al poeta Fernando Fonseca la ira le quemaba las pestañas. Charlamos un poco. Llegaron a su casa. — 10 — . Ese Palacio de Justicia donde estaban los delincuentes con corbata. los manifestantes asaltaron la municipalidad de Punchana. Lo quemaron todo. —Yo me quedé a dormir en la plaza 28 de Julio —decía—.en la universidad. todo. Durante la explosión popular. Verían en Delicia a Fujimori. me invitó a visitarla. y vi arder el hotel Río Grande. Le conté que en mi época de estudiante universitario los sanmarquinos quisimos incendiar varias veces el Palacio de Justicia de Lima. Me siguió la conversación y. pura fórmula. Los que la conocíamos nos sentimos estafados. la apedrearon. y atacaron el símbolo. Delicia se quejó a la prensa. Había pedido ayuda a la marina y la policía.

Días después. Porque el genocida Arana fue alcalde de Maynas a comienzos de siglo. Los juicios inútiles a los caucheros. porque ellos compraban el poder. Yo había abandonado la abogacía porque me convencí de que la justicia no existía en el Perú. el presidente de la Corte Superior dijo cómo era posible. Pero cuando vi que ardía el Palacio de Justicia de Iquitos pensé que sí. jueces y fiscales eran los vampiros del pueblo. Palacio de Justicia ardió con su sótano y sus tres pisos. que nadie podía visitar ni estudiar. comerciantes y traficantes de todo tipo. senador de la república. Y es que sabíamos que ese archivo húmedo y comido por las ratas. y ni siquiera una comisión judicial venida desde Lima pudo contra él. y que los abogados. guardaba la vergüenza de Loreto.—Pero las bombas lacrimógenas y las balas —me excusé—. se habían quemado archivos irrecuperables de la historia de Loreto. La mentiras y obsecuencias de jueces y abogados. Nosotros nos reíamos. los primeros expedientes de los caucheros. acaso la justicia no era tan invisible como yo creía. la memoria de nuestro pueblo. pendejos. Y no sé. pero aquella noche amé a mi mujer como nunca. presidente de la cámara de comercio. que se humillaban ante Arana para mantenerse en sus puestitos. y que tenía un único. caluroso y rotundo color popular. Porque el poder lo tenían los caucheros y comerciantes. — 11 — . En cambio ustedes sí pudieron.

vendido o regalado ocho millones ciento treinta mil hectáreas a Colombia. a enviar a sus hijos al inútil sacrificio en la frontera. y de Loreto un pueblo listo. arrestó a los peruanos sublevados. Ni a ninguna región peruana. Como no hicieron rico a Cerro de Pasco sus inmensos yacimientos mineros.DESDE ATRÁS Daban ganas de decir que todo había comenzado con el tratado de paz con Ecuador. Pero el ejército peruano hizo lo contrario. el presidente Leguía había cedido. hicieron de Ecuador un pueblo resentido contra el Perú. con todos sus habitantes peruanos. arrió la bandera rojiblanca e izó la colombiana. en secreto. — 12 — . Pero en realidad había comenzado mucho antes. Esa herida jamás pudo cerrarse. sí lo había contra un Estado corrupto y traidor a su propio país. En 1922. año tras año. y tomó la ciudad. VAMPIROS La producción de petróleo no convirtió a Loreto en una región rica y próspera. Retomó Leticia. El pueblo de Loreto se armó de coraje y fue al rescate de Leticia. poblado peruano en el bajo Amazonas. y los combates aislados que se acumularon con los años. que sufría la extracción desalmada sin que las ganancias volvieran a la tierra que las producía. la campaña contra Ecuador el 41. Luego. Y aunque no había resentimiento contra los colombianos.

Para convertir en miseria la pobreza. dispuestas a contentarse con un canon. generalmente oportunistas y de pocos alcances. Rita Haring tenía razón al llamarlos lumpen-burguesía. La respuesta no puede ser más obscena. reducción de impuestos y facilidades tributarias y aduaneras. y aun ahora se mantienen.En otras palabras. Para ser elegida y manejar los fondos públicos. —Por eso los dirigentes políticos no aspiraban a otra cosa que al usufructo del poder mediante coimas. centralizada en Lima y compuesta por peruanos de orígenes distintos y extranjeros. Y remata: —La burguesía regional carece de rostro propio. Para. le ganó la guerra a las burguesías provincianas. SIN ROSTRO —¿Por qué la burguesía local no pudo construir las bases de una industrialización en la Amazonía? —pregunta Mosquera. — 13 — . regalías y toda forma de goce de tesorería —expone Mosquera. en fin. —Los grupos de poder se formaron —responde Mosquera—. la gran burguesía peruana. gracias al narcotráfico y al contrabando. dejar que el pueblo haga la historia y ella la disfrute. Pero es ella la que se alía al pueblo que exige autonomía. No tiene ambiciones ni proyectos de desarrollo.

LAS CALLES Varios policías se armaron de valor y se enfrentaron al iracundo pueblo. con las calles llenas de gente persiguiéndolos entre gritos y carcajadas. SOCIEDAD Un capitán de policía vestido de civil disparó a quemarropa y el hombre cayó. pedazos de ladrillos y cascajo empezaron a llover. a los jóvenes se les iba los ojos al ver tantas computadoras. los que explicaban que no habían venido a robar sino a demostrar al dictador que los loretanos tenían los huevos bien puestos. y los uniformados retrocedieron.LAS RAZONES Cuando empezó a arder Palacio de Justicia. Los sublevados se detuvieron un segundo. y algunos cargaron con ellas. sorprendidos por el estruendo. Enseguida reaccionaron. Los palos. frutas podridas. persiguieron al asesino. Pero afuera estaban los que ponían orden. Entonces arrojaron las máquinas contra el piso hasta que se hicieron pedacitos y las quemaron todas. corrieron. quien corrió de la mano de una mujer hasta la iglesia y el cura los hizo pasar rápidamente y cerró el portón. — 14 — . teléfonos y máquinas de escribir.

Apedrearon las ventanas. donde se tejían los contratos de construcción con el debido porcentaje para el dictador. se metían en las marchas y de pronto estaban gritando a todo pulmón contra la dictadura y en favor de Loreto. Al policía lo agarraron a puñetes y — 15 — . NUESTROS ROSTROS Las calles tenían los colores que la gente quería ponerle. Por un instante. Ardió el local de pesquería y la biblioteca del archivo regional. Ardió el edificio del gobierno regional. gritando. Nuevamente el pueblo era dueño de su ciudad. EL DESQUITE Un enojado policía cogió a un niño que corría eufórico entre los manifestantes y lo metió a rastras en su casa. saltando. incendiando los locales del gobierno.Afuera la gente gritaba y aporreaba las puertas indignada. Algunos salían de sus casas a mirar lo que pasaba y se demoraban horas. la suerte de la iglesia matriz se encontró en manos de alguien que dijo ‘no’ cuando un grupo propuso quemar la iglesia. La gente lo vio y se acercó. El capitán de la policía ya había salido por la puerta trasera. La televisión nos mostró a la gente corriendo. arrancaron la puerta y se metieron.

en medio de la plaza que llevaba su nombre. BANDERAS NEGRAS Las banderas negras empezaron a imponer su dominio regionalista. la bandera negra no dejó de flamear por el luto de la entrega de Tiwinza y otros territorios a Ecuador. IMAGEN Una noche. paramos la sesión y nos quedamos con la vela encendida y la cámara dormida. lucía con ambas banderitas flameando bajo el calor inclemente de la Amazonía. Afuera habían roto el cajero automático del Banco de la Nación y los billetes de colores comenzaron a correr de mano en mano. empezó a contar. el niño se escabulló por entre tantas piernas y gritos. Hablamos de tantas cosas en ese silencio. Junto a la rojiblanca. La estatua de Fernando Lores. Iquitos semejaba una ciudad anarquista.patadas. durante una práctica de fotografía en Bellas Artes. También los negocios yacían embanderados con el luto adelante para mayor seguridad. Karina. — 16 — . En los otros salones todavía resonaban los dictados de los profesores y el calor castigaba a todo galope. y mientras le pegaban. de pronto. hasta que desaparecieron entre tantos bolsillos sedientos y caritas súbitamente ilusionadas.

LA VISITA Los diarios. También la policía nos impedía caminar. En Iquitos había amanecido aquella noche. El grupo Huayruro ponía mi poemario Voces en escena. cantaban y se movían buscando el ritmo secreto a la palabra. Sus lágrimas estallaron ante la luz de la vela. VOCES Al comienzo. Había más en sus palabras y en su mirada. me encontraba en el teatro en pleno festival universitario. maderas rotas y cascajo estaban regados por las pistas. y para mí resultaba macanudo mirar mis propia poesía en la voz de esos muchachos que bailaban. pero desde — 17 — . la tv y la radio dieron rápidamente la versión que coincidía con nuestras miradas. y éramos niños que compartíamos los caprichos de la memoria inoportuna. sus padres se peleaban y sus hermanitos y ella sufrían los golpes malvenidos. los motocarros corrían como locos y la gente caminaba sorprendida y curiosa entre las calles que habían tomado repentina actividad. Restos de vidrios. la noticia de la rebelión corrió de boca en boca. Casi al final.Había intentado suicidarse de pequeña. Cuando salimos. Con Magaly salimos temprano a recorrer las calles. la ciudad estaba a oscuras. Un auto incendiado yacía cortándonos el paso hacia la plaza 28 de Julio.

IMAGEN DE CIUDAD Por la Próspero pasó un grupo de manifestantes. LA CÓLERA Los ministros de la Presidencia y del Interior habían llegado a Iquitos y organizaron una manifestación contra el Frente Patriótico de Loreto. Varios comercios habían sido destruidos y saqueados. Este reaccionó rápido. Era temprano en la mañana. Rápidamente el grupo avanzó por otra calle y sus voces siguieron oyéndose a lo lejos.la distancia podíamos ver el Palacio de Justicia y parte del hotel Río Grande quemados. Una hermosa muchacha tomaba fotos y pedía disculpas a medio mundo. A esa misma hora cientos de policías de asalto aterrizaban en el aeropuerto enviados desde Lima. Alguien lanzó un discurso. cerradas o semicerradas. Y por las calles se respiraba un airecillo a dignidad recuperada. Se oyeron hurras. sorprendida. En la plaza de armas los manifestantes se congregaron. Era una modelo estadounidense y parecía admirada. vivas a Loreto y muerte al dictador. Se reía. Las banderas negras ondeaban en lo alto de las casas comerciales. Se — 18 — . Una inmensa bandera negra se izó en lo alto del asta oficial de la plaza. La gente comentaba.

Unos activistas cerraron algunas calles. LOS HOMBRES Los periodistas de la dictadura se pusieron de acuerdo: la asonada loretana fue la reacción de gente ignorante. más tarde.hicieron las reuniones pertinentes. La marcha estaba dándose. Hubo roces. De pronto. Fue la chispa. amagos de pelea. La gente corrió hacia el gobierno regional y. Así había empezado todo. Era de tarde. hacia el palacio de justicia. los grupos necesarios. de dignidad. gritos. de rabia propia y verdadera. que incendió las instituciones públicas para desaparecer las pruebas del gran robo del ministro de la presidencia. El hotel fue apedreado e incendiado. resentida. Es decir. para ellos. Pero sabíamos que esos universitarios que habían dirigido oculta- — 19 — . No se sabía cómo. Las dos fallecieron. insultos. Ya era de noche. otros capturaron la bandera de la reunión gobiernista. el pueblo loretano carecía de enojo. manipulada. anteriormente presidente del gobierno regional de Loreto. Dijeron que los ministros estaban en el hotel Río Grande. y los últimos tumbaron los equipos de sonido. cuando los hombres se vistieron de dignidad y de furia. la gente acudió. todo había sido producto de la infiltración del servicio de inteligencia. de arrebato. y ahí acudieron. Una camioneta oficial salió estrepitosamente y arrolló a abuela e hija. las órdenes secretas. ese 24 de octubre de 1998. empujones.

exudaban un raro complejo de inferioridad en sus malos escritos. Los policías venidos de Lima apuntaban sus largos fusiles y tenían listas las bombas lacrimógenas. Algunos llevaban la panza llena y los bolsillos recargados. Y auténtica. que reunía a muchachos con el ego recargado. —Así hicieron —dijo un amigo— no hace mucho: a los policías costeños los mandaban a la sierra a matar serranos. Criticaban duramente a todos los que estuviesen en contra de Fujimori. Así se aprovechan de nuestro odio regional. de nuestra estupidez. por ejemplo. a los serranos los mandaban a la costa a matar costeños. Los policías provocaban. OTRO REGIONALISMO Iquitos parecía una ciudad tomada. Y tal vez por eso ocupaban cargos de — 20 — . y llenaban la ciudad con sus botas infames. esos jóvenes estudiantes. y a los charapas los mandaban a matar serranos y costeños. no necesitaban del crédito de nadie para saber que la ira popular era sincera.mente las marchas. El grupo Urcututu. comerciantes y profesores que habían puesto orden durante los incendios y saqueos. LECHUZAS No todos los loretanos andaban con el hígado revuelto.

nos deslizamos sobre el Amazonas y fuimos navegantes solitarios que bebíamos cerveza mientras gritábamos nuestras palabras. vivitos y coleando. VIAJE —¿Y por qué no vamos a Pevas? —dijo Grippa. por qué no —respondí. Es decir. haciendo patria todavía. buenos soldados de la corrupción y el odio contra el pueblo. Le entendí la intención y brindé por todas las cosas buenas y malas que la vida aún nos tenía reservadas.asesoría y puestos docentes. una lluvia repentina. los pobres. —Solo un loco feliz actúa como tú —dijo Grippa. justo desde donde podían cumplir servilmente con el servicio informativo. Subimos a su bote y pronto. En pleno vuelo. Y ahí están. o simplemente visitar la morgue para pintar cadáveres. Abrí los brazos y recibí el viento y los goterones entre carcajadas. Buenos muchachos. —Claro. Y hasta ganaron premios. con el viento que azotaba la cara. ARTISTAS Emilio López quería que los alumnos de Bellas Artes de Iquitos pudieran pintar desde el último piso del inhabitado edificio del Seguro y le retaran al miedo. — 21 — . Clíver Flores. Y escribían ardientemente en Pro&Contra. acaso la publicación montesinista más amarilla de la historia loretana.

Artistas nomás. Su valentía es histórica. Cogieron al gobernador. y sus rebeliones se dieron por centenas.más tranquilo. quería que sus alumnos volaran con el color. Eran el premio. Nadie sabe por qué. y la matanza de españoles fue espectacular. apenas existió en gran parte de la selva. La etapa colonial. Los indígenas no se dejaron esclavizar fácilmente por los curas y soldados españoles. como se llama una tortuga. y brindarían por la vida sin pérdida de tiempo. HOMBRES DE RÍO Los amazónicos son hombres de río. Nancy Dantas se reía con su risa franca y amplia. Por ejemplo. dirían. pero la gente de la costa y de la sierra prefiere llamarlos ‘charapas’. Las españolas jóvenes estaban buenas. y pintaba cielos y aguas y casitas humildes. y sabía ser maestro en medio de sus experimentos figurativos. cuenta Charlotte Seymour que en 1599 unos veinte mil indígenas al mando de Quirruba tomaron por asalto la colonia de Logroño. Pepe Morey era divertido y amiguero con sus alumnos. y nuestra admiración por su obra iba pareja con nuestra admiración por ella. a ver si así calmaba su sed de oro. — 22 — . que pintaran lo que fuera. lo desnudaron y le hicieron tragar oro fundido hasta que le estallaron las tripas. Era medianoche. Eran maestros locos y pintores rigurosos. pero que emprendieran el viaje de los colores apasionados y recién nacidos. que duró tres siglos en la costa y sierra. casi siempre victoriosas.

Quería esclavizar indígenas para reemplazar la mano de obra dejada por los negros.RAMÓN CASTILLA En la plaza Castilla de Iquitos hay un monumento al libertador de los negros que mira al Amazonas. — 23 — . —Y se consoló trayendo culíes con engaños desde la China. y envió barcos para cuidar este territorio olvidado. —Pero Castilla dio la orden de libertad a los negros —dice Manuel— porque estaba rodeado por una sublevación de indios y negros. —Y aunque parezca mentira. y nos olvidábamos de la historia que nunca nos enseñaron en la escuela. Pero los asháninkas lo enfrentaron. Pero don Víctor Edery llegaba con su cajita de ajedrez. recuerdo— fue a punta de cañonazos contra los asháninkas. —Y la forma como entró en la selva —digo. el que después fuera héroe en la guerra contra Chile. La amazonía le rinde homenaje. porque fue el primer presidente que se preocupó por la selva. a quienes llamaba chunchos. y no le quedaba otro camino. cuentos e historias de la vida. tomaban Lima. también. fue el que traía chinos esclavizados en su barco mercante. Miguel Grau. Con Manuel Mosquera bebíamos gaseosas en la bodega de don Víctor Edery. sino. un judío buena gente con quien competíamos en ajedrez.

el asháninka. levantado en 1737. y contra otro cauchero no menos sanguinario como Fermín Fitzcarrald. líder de una rebelión en 1830. Le hicieron cavar un hoyo en la tierra. Pero ahí está Sharián. Paujimato.LÍDERES Algunos nombres de líderes indígenas llegaron hasta nosotros: Jumandi. y en 1766. que movilizó a shipibos. Imbate. y luego le dispararon. la ofensiva más célebre de Juan Santos Atahualpa. el lugar más duradero para los hombres que murieron pero nunca se quebraron. Beto. fueron los soldados a prenderlo. Busi. shipibos y cunibos. la rebelión de Runcato y los shetebos. MEMORIA Y a pesar de todo. Entonces recordamos: — 24 — . Baste recordar la resistencia indígena contra el genocidio del cauchero Julio César Arana a comienzos del siglo XX. Torote. querido y respetado. seguíamos dándole a la memoria. y el aguaruna Anacuni. el cocama Pacaya. obstinado en la memoria de su gente. líderes de la llamada Rebelión de los Brujos en 1587. Pero estos alzamientos contra el poder explotador de la colonia y la república fueron dados por centenares. que se rebeló en 1666. y los nombres de sus dirigentes aún nos son anónimos. conibos. amueshas y asháninkas en 1742. Los loretanos vivían orgullosos de su historia rebelde. 
Los huambisas todavía recuerdan a Sharián. Guami. Pero cuando Sharián fue viejito. líder victorioso contra los caucheros y los soldados.

Después de ese levantamiento. tomo fotos y grabo entrevistas. Se marcaron los negocios usureros. nadie más supo de ella. su ciudad natal. el pueblo salió a las calles. —Y qué pasó —dijo la bella joven que nos acompañaba. hubo un alza de precios en Iquitos y los comerciantes acaparadores cerraron sus tiendas. Naturalmente. Ella guio la furia. y se procedió a abrir puertas y repartir los víveres a la gente. Allá conozco a su padre. REQUENA Luis Urresti acaba de contratarme como redactor de su revista. y nos embarcamos rumbo a Requena. que había nacido el mismo día y año que mi hijo Jerzy. y enseguida contra la aviación peruana y una flota aérea de marines norteamericanos que los ametrallaron y bombardearon. Rosa. creo mirar a los matsés. Mientras miro el horizonte verde que se aleja del río Ucayali. Visitamos la ciudad. — 25 — . esos hombres del río que justo el año en que yo nací se enfrentaron desnudos y solos contra una expedición armada de Requena. Sin embargo. —¿Y quién era Rosa la Capitana? —Nadie lo sabe.—A comienzos del siglo XX. —Surgió de la nada una mujer llamada Rosa. la Capitana. su esposa y su pequeña hija. a quien todos empezaron a llamar La Capitana. algo más profundo me llena el alma en esos momentos.

—A veces los matsés vienen a la ciudad —me dice Luis Urresti—. Ha ganado premios. En medio de la sumisión de periodistas y escritores loretanos a la mafia escandalosa de un cura agustino. y yo imagino la carrera. Y me muestra un enorme arco mayoruna. y su risa irreverente sigue llenando las noches calurosas de los innombrables rincones de Iquitos. Por eso desde hace años publica mensualmente una revista callejera y amiguera. y las cervezas siempre son bienvenidas. — 26 — . aunque sí le importa los amigos. se acomodan y apuran una última cerveza antes del regreso a Iquitos. PANAIFO Si alguien viaja a Iquitos y no brinda una noche con Arnaldo Panaifo. y la lancha nos espera con las hamacas colgando y los pasajeros que caminan. ‘Los shamiros decidores’. Son tranquilos y reilones. Es hora de partir. cómo no. y sobre todo ha ganado amigos. A Arnaldo Panaifo no le importan los premios y condecoraciones. el desbande en medio de la selva bombardeada. cuyas páginas son atrevidas y apasionadas como el escritor que les da vida. Panaifo nada contra la corriente y dice sus verdades. se pierde una oportunidad única para compartir la alegría desaforada de este narrador y poeta desbordante. la resistencia de los sobrevivientes.

Había nacido en Arma. Pasó a Iquitos. un pueblo cercano donde fue profesor durante muchos años. y aprovechó el tiempo para escribir crónicas y artículos sobre literatura. imágenes de sueños olvidados e ideas perdidas. colores brillantes y juguetones. Lo visitaba a menudo en su tallercito de la Castilla. Vi cosas bellas. estudiar en Ica y ser universitario en Ayacucho y Lima. Y un buen día se decidió y publicó un sorpresivo — 27 — . poeta. angustiosas. Varios amigos pintores me acompañaron en el intento. Y la cuarta vez. La tercera vez tampoco fue agradable. Bebí una segunda vez ese trago tan amargo como una patada. cedí. riendo—.SOGA DE MUERTOS Wendeler Siri era zapatero. Y vi mujeres magníficas llamándome a su lado. y vi imágenes horribles. médico herbolario. una noche. y se fue a vivir a Tamshiyacu. sin nada mejor. Por fin. ARMA Manuel Marticorena llegó un día a Iquitos luego de nacer en Huancavelica. un distrito tan pequeño como distante. —La madre del ayahuasca te quiere —me dijo Siri. su secreto oficio. me despedí de esa trampa fugaz que parecía haber dejado de quererme. fue catedrático en la universidad. Te ha hecho ver cosas buenas. titiritero y tantas cosas más. y fueron muchas sus invitaciones para beber ayahuasca.

Entonces conoció mejor a los indígenas. cuando el mijano había desatado fiebres de pesca en los ríos de la selva. Al mediodía o a la tarde nos prestaba una de sus mesas. Lo necesitarán más que yo. — 28 — . en el que explora y expresa sus emociones entrañables sobre su pueblo. Vientos de la ausencia. pero su poesía ardía con la emoción del artista que expresa y defiende los caros anhelos de su pueblo. pensó. pero miró mejor y descubrió canastas llenas con pescados salados a la puerta de su casa. Lo habíamos conocido humilde y tranquilo. AJEDREZ Eleazar Huansi escribía cartas y documentos en su vieja maquinita de escribir en la tercera cuadra de Putumayo. Y un día. Manuel Marticorena suspiró resignado. sus paisajes y su gente. viejos y jóvenes y empezábamos los duelos. vio nuevamente a los indígenas saliendo de su casa. y surgían los tableros y las piezas de ajedrez. Quiso detenerlos y hablarles. ELLOS Tenía la costumbre de comprar víveres por sacos y cajas para que le duraran el mes entero.libro de poesía. sus amigos. vio a varios indígenas semidesnudos que de su casa se llevaban un saco de sal sin aviso ni permiso. Pero a los pocos meses. su verdadera pasión irrenunciable. Enseguida llegaban niños.

A veces se hacía noche y la opaca luz de los postes nos advertía de la exageración. O mejor dicho. Pasaban por su mesa. Alguna bella muchacha nos distraía un momento. de pie. Se fue a Tarapoto. fue declamador de poesía y se autodiplomó como mecanógrafo independiente. Adonde iba. Y a veces. ha compuesto canciones exitosas y guarda o regala cientos de poemas inéditos. Se reía. Tiene seis hijos. la tempestad. LA RISA Lo más curioso de Eleazar Huansi eran las muchachas que lo visitaban. y trabajó como auxiliar de contabilidad en el ejército. contaba las anécdotas más disparatadas que eran su vida. Después vino a Iquitos. Así la pasábamos. tenía las que quería. Había nacido en Contamana. y a menudo las cervezas calmaban nuestro calor de la tarde. él mismo es contagioso como la vida que le late en cada carcajada. — 29 — . la lluvia escandalosa que se adueñaba de las calles y nos expulsaba nuevamente a la realidad. Aprendía rápido. Viajó a Lima y aprendió a arreglar tubos de escape y otros menesteres alimenticios. Ahora ha publicado plaquetas de poesía y un libro de cuentos. mirando los alfiles y las reinas y los atrevidos peones. Su risa es contagiosa. se inventaba un oficio. y ellos escriben o recitan poesía como él mismo. él estiraba la mano y listo.

se miraron cómplices y cargaron con la ebria humanidad de Martín Adán listos para empujarlo al fondo del zanjón. por ejemplo. No — 30 — . Los muchachos lo dejaron solo y se retiraron entre el susto y las carcajadas que nuestra imaginación reconstruía. mientras se aferraba febrilmente a la oxidada balaustrada del puente. Cuenta. auxilio! ¡Estos locos me quieren matar! — gritó un asustado Martín Adán. escritores. Se encontraron con el poeta Martín Adán y entre trago y trago los sorprendió el amanecer. MINGA CULTURAL La última Minga cultural que realizamos con Nancy Dantas. que mientras estudiaba antropología en San Marcos se fue a beber cerveza con los amigos. de pie. —¡Socorro. esperando bajo la garúa. Decía que un día lo encontró a la puerta de su casa. gritó para demostrar su desprecio a la vida y a los seres inferiores: —¡Quiero morir. carajo! ¡Quiero morir! Y los amigos de Manuel Mosquera. el poeta Martín Adán.MARTÍN ADÁN Carlos Fuller se reía por la lentitud de Manuel Mosquera. pendejos hasta el tuétano. con todo el aura que ya le había caído encima. pintores y teatristas fue en Indiana. y mientras esperaba que le abrieran la puerta se había quedado dormido. Pero Manuel Mosquera era hábil con las anécdotas. Camino a casa. cerca de la Vía Expresa.

LOCURA Una mañana llegó Daphne a buscarme. saborear esa loca palabra que se llama matrimonio. La felicité por el “suicidio”. Venía feliz. Indiana era un pueblo más grande y olía a pequeña ciudad. —Voy a casarme —dijo—. La locura. cuando la gente decidida ayudó a organizar la fiesta de la cultura. Ella se puso seria. Ahí fue el matrimonio. enrojecer. Micaela Bastidas o Manacamiri. Los niños eran los que más gozaban. tigo. — 31 — . —Veré mi agenda —le dije. y el teatro nos envolvía y la pintura y las palabras emocionadas encendían el calor de la tarde. Y nosotros. zancos. banderolas y vestuarios coloridos. Y quiero que seas mi tes- La miré reír. a fútbol y televisores. Enseguida solté una carcajada. ese pequeño caserío cerca de Iquitos adonde yo acudía a menudo para escribir y mirar la selva. y a los pocos días estábamos en Manacamiri. Pero igual realizamos el pasacalle con muñecones.salió igual que en Picuroyacu.

marzo de 1999. luego un año. Ahora mucha gente piensa que soy charapa. Pero me quedé un mes.EL TIEMPO Viajé a Iquitos por dos semanas. y así. Permanecí siete años en la selva. y yo no hago ningún intento para corregir la magia y la belleza de esa equivocación maravillosa. como un exiliado feliz. — 32 — . Iquitos. Ese fue el acuerdo con Ricardo Lacuta. porque queríamos mirarle de nuevo la cara a ese sol que nos había embrujado antes y a esa selva de zancudos y muchachas bellas.