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UN EJEMPLO DE RELATIVISMO CULTURAL1

LAS RELACIONES FAMILIARES EN LA SOCIEDAD JAPONESA Y LA
SOCIEDAD NORTEAMERICANA.
Todos los japoneses saben que si el on (deuda)2 es demasiado
pesado, sean cuales sean las circunstancias, uno se encontrará con
muchas dificultades. Un buen ejemplo procede de la “Sección de
consultas” de una revista actual. Esta sección es una especie de
“Consultorio Sentimental” y aparece en el Tokio Psychoanalytic
Journal. El consejo ofrecido es muy poco freudiano, pero
completamente japonés. Un anciano escribe pidiendo consejo:
Soy padre de tres hijos varones y una hija. Mi mujer murió hace
dieciséis años. Debido a que sentía pena por mis hijos no volví a
casarme, y mis hijos consideraron este hecho como una virtud mía.
Ahora todos mis hijos se han casado. Hace ocho años, cuando mi hijo
contrajo matrimonio, me retiré a una casa unas cuantas manzanas
más lejos. Es vergonzoso confesarlo, pero durante tres años he
estado jugando con una muchacha en la oscuridad [una prostituta
contratada en una casa pública]. Me contó su situación y sentí
lástima por ella. Compré su libertad por una pequeña cantidad, la
llevé a mi casa, la enseñé a comportarse correctamente y la mantuve
como criada. Tiene gran sentido de la responsabilidad y es
admirablemente ahorradora. Sin embargo, mis hijos, mi nuera, y mi
hija y su marido me miran por ello con cierto desdén y me tratan
como a un desconocido. Pero no se lo reprocho, la culpa es mía.
Los padres de la muchacha no parecieron comprender la
situación, y como está en edad de matrimonio me escribieron para
que la devolviera a su casa. He conocido a los padres y les he
explicado las circunstancias. Ellos son muy pobres, pero no buscan mi
dinero. Han prometido considerarla como muerta y permitir que la
muchacha continua en la misma situación. Ella misma quiere
quedarse a mi lado mientras yo viva. Pero nuestra diferencia de
edades es como la de un padre y una hija, y por eso, a veces,
considero que debo mandarla a su casa. Mis hijos creen que ella
quiere heredar mis pertenencias.
Tengo una enfermedad crónica y creo que me quedan sólo uno
o dos años de vida. Agradecería que ustedes me mostraran el camino
que debo tomar. Permítanme decirles que aunque la muchacha fue
una vez una “chica de la oscuridad”, ello se debió a las
circunstancias. Su carácter es bueno y sus padres no son rapaces.
1 Este ejemplo está sacado del libro: “El crisantemo y la espada.
Patrones de la cultura japonesa” (1964), escrito por la antropóloga
norteamericana Ruth Benedict. Cap. V: “Deudor de las edades y del
mundo”.
2 Esto se aclarará al final del texto.

Esto es lo que usted quiere pensar. Todos sabemos que la bondad y la maldad de las gentes dependen de las circunstancias. lo que ocurre es que su personalidad es muy débil. Esto no me gusta. La muchacha es joven y quizá no se le haya ocurrido esto. Por supuesto me doy cuenta de lo difíciles que serían sus largos años de viudez. de la situación del momento. yo pienso lo mismo. Si contemplan la posibilidad de que su hija se convierta en concubina. se han sentido traicionados y comprendo lo duro que es para ellos. Es natural que sus hijos estén contra usted ya que ha subrayado excesivamente este on. pero lo más probable es que a sus padres sí. aunque sea una actitud egoísta por su parte. pues esperaban que viviera conforme al ideal que de usted se habían formado. Le contestó: Nos ha descrito un caso que se da todos los días… Déjeme iniciar mis consejos diciéndole que. Por el contrario. Es solamente su fantasía la que le hace verlo de otra manera. No creo que actúe usted de mala fe. Creo que los padres de la muchacha se comportan tontamente al permitirla ser la concubina de un hombre al borde de la muerte. Después de todo. Pero uno procura superar el deseo. y por el hecho de que en un momento determinado no intenten buscar ventajas no se puede afirmar rotundamente que son “buena gente”. me está pidiendo la contestación que usted desea oír y ello me predispone hasta cierto punto contra usted. Pensando que los padres de la muchacha buscan algo de usted. Son dos puntos de vista muy distintos. Sus hijos pensaban que así haría usted. Usted piensa de una manera y sus hijos de otra (como acabamos de ver). . los seres humanos no pierden sus deseos sexuales y es natural que los sientan. de modo egoísta. Hubiera sido mejor que explicar a sus hijos que tenía que vivir con una mujer –si no podía pasar sin ello—y no hacerles llevar el on (por no haberse vuelto a casar). pero usted ha utilizado esto para hacer que sus hijos lleven el on y también para justificar su comportamiento actual ante sí mismo. Dice que la muchacha y sus padres son buena gente.Para el psicólogo japonés. Ellos están casados y satisfechos sexualmente. le niegan lo mismo a su padre. lo lógico es que intenten sacar ventaja o provecho de ello. pero. No me sorprende que sus hijos estén preocupados. según me da a entender su carta. el problema estaba claro: el anciano había obligado a sus hijos a cargar con un on demasiado pesado.

sus sentimientos humanos no lo permitirían. los hijos van a mostrarse ahora especialmente solícitos con él. Para acabar. Es “natural” que sus hijos estén resentidos. según me demuestra su letra. un niño no puede vivir si su madre lo abandona. cortar con la chica y llegar a un acuerdo con ella. Pero no creo que usted pueda hacerlo. A mi parecer. y por eso le aconsejo que tome el segundo camino. aunque se trate de sus propios hijos. por muy caro que a él le resultase el on contraído por sus hijos. y como su padre emprendió algo que no pudo llevar a cabo. haga testamento inmediatamente y declare cuáles son las partes que corresponden a la muchacha y cuáles a sus hijos. Con respecto a sus propiedades. aunque se exprese como si quisiera salvarla del arroyo. sólo bajo su propio riesgo podrá cambiar su línea de conducta. Usted quiere a esa chica como sustitutivo de una madre. merece un lugar muy especial en sus corazones. Esta carta dice muchas cosas sobre el on. recuerdan únicamente el on sobre ellos ha caído y “es natural que… estén contra usted”. Debe saber que sufrirá por ello. Para . Nosotros pensamos que un padre que se ha dedicado a sus hijos. Si una persona hace que otra lleve un on desmesuradamente pesado.Hay dos caminos abiertos para usted: 1) Como “hombre completo” (uno tan cabal que nada le es imposible). Su pensamiento es más emocional que racional. Por el contrario. huérfanos de madre. Es una tontería por parte del padre imaginar que tan sólo porque él se entregó enteramente a ellos cuando necesitaban su cuidado. 2) “Volver a ser un hombre corriente” (abandonar sus pretensiones) y abandonar la imagen de hombre ideal que sus hijos se han hecho de usted. se sienten “traicionados”. y no hay razón para estar “contra él”. Además. Los norteamericanos no juzgan una situación semejante bajo esta luz. no está bien usarlo “para justificar su comportamiento actual”. no puede utilizarlo como mérito para luego sacar ventaja de ello. recuerde que es usted un hombre viejo y se está volviendo un poco infantil.

Y cada ocasión en que se ofrecen lo convierte a uno en deudor. tras prestarle dinero en una transacción formal. los norteamericanos no están acostumbrados a aplicar estos criterios financieros a una invitación casual en la barra de una cafetería. en el Japón implican obligación por parte de quien los recibe. También en estos términos podemos entender porqué una persona que ha aceptado un cigarrillo habla de su “vergüenza”.comprender la actitud japonesa. Podemos comprender el resentimiento con que hablan de una persona que obliga a otra llevar un on. Ya que en esta esfera sí tenemos actitudes comparables. El amor. . le exigiese una devolución con intereses. que nosotros valoramos exactamente en la proporción que son dados sin exigir nada a cambio. El japonés sí. Como dice un refrán popular “Se requiere (un grado inverosímil de) generosidad innata para recibir un on”. sin embargo. ni a la larga devoción de un padre hacia sus hijos. la generosidad. en vez de decir directamente “Gracias”. la bondad. Sin embargo. hemos de considerarlo como una transacción financiera. Sería perfectamente comprensible para nosotros que un hijo estuviese “en contra” de su padre si éste.