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Plegarias
Por Anita Kramer de Akinín

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Plegarias Por Anita K. de Akinín
Deseos
Me dices que te escriba, que te hable, que te cuente lo que mi corazón siente. No sé por qué razón me cuesta tanto mostrar mis sentimientos aún contigo, que eres el gran amor de mi vida. No sé que me pasa últimamente que siento miedo, si miedo. El tiempo se me ha pasado tan rápidamente que se me ha escurrido como agua entre las manos y me pongo a pensar en que tal vez en un futuro cercano me quede sola o te quedes solo; aunque prefiero esto último pues no quiero pasar por el dolor de perderte y quedarme en el aire, pues me he acostumbrado a ti de tal manera que todo mi mundo gira alrededor tuyo y de mis hijos. Mis amigos y confidentes son muy pocos casi ninguno; la verdad hasta ahora no me han hecho mucha falta pues cuando estamos los dos solos (tal vez sea egoísmo) pero no necesito a nadie más. Contigo y mis hijos me siento llena, completa, satisfecha. Y si los tengo a todos conmigo juntos y en armonía mi dicha es total, no le pido nada más al cielo. Pero esto de sentirnos tan bien juntos tan acompañados sin necesitar de nadie más tal vez no sea tan bueno, tal vez eso nos causará mucho dolor en el futuro y será muy difícil hallar consuelo a esa necesidad del otro ¿no te parece?. Mi intención no es entristecerte mi amor, es que me pediste te escribiera y es esto lo que mi corazón siente y te lo estoy expresando en esta pequeña carta. Gracias por tu amor incondicional y constante y aunque no lo diga me alimenta día a día. Y día a día doy gracias a Dios por ello, gracias por tu fuerza y tu animo por tu fortaleza, por ese amor tan grande que me demuestras y que yo también siento pero que expreso de una manera diferente, más tranquila, más callada pero no por ello, menos fuerte y valioso. Lo demuestro a mi

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manera, pienso que muchas veces las palabras no son tan necesarias para expresar lo que sentimos, hay miles de maneras de decir “te amo” y pienso que te lo he demostrado de muchas formas en todos estos años y he luchado por ti contra todos y contra todo y aunque no lo creas te defiendo a capa y espada (aunque no siempre tengas toda la razón), pues mi amor siempre te justifica y esto tal vez no es tan bueno pero hay tantas cosas en las que el corazón manda y no la razón. Pero prefiero que sea así, siempre mi corazón es el que me ha guiado en todo lo que hago, en todas mis acciones y pienso que no estoy tan equivocada y me siento feliz así y satisfechas conmigo misma y con mi conciencia en paz. No sé si esto es una carta de amor como tu querías que fuese, no sé si quedes satisfecho, pero me ha hecho bien hacer estas reflexiones, hablar sobre todas estas cosas y de alguna manera sientas cumplido tu deseo. Tuya por siempre, Anita.

Tú tenías razón
…Hace unos días Te entregué una carta para que la leyeras y tal vez entendieras por todo lo que había pasado, pensé que era mejor que no te fueras, sentía miedo, aprensión, temor del futuro sin ti. Ya debes saber después de tantos años de estar juntos que me cuesta mucho desprenderme emocionalmente de las persona a quienes amo, que me aferro demasiado a los sentimientos, que he vivido siempre en función de los demás, no de mi misma y hoy a mis 51 años me paro y trato con todas mis fuerzas y con mi mente de preguntarme ¿Qué es realmente lo que “yo” Anita quiero para mi y aunque parezca increíble y hasta risible. Y a pesar de que escarbo y escarbo en un cerebro y en mi corazón no tengo una respuesta concreta (no logro encontrarla). Pensé que con aquella carta me entenderías un poco más y de alguna forma retardaría tu partida; pero sabes tú tenías razón. Algo se rompió. Como bien dices tú, gracias a Dios tienes la capacidad de sacar a las personas que quieres de tu corazón, para no tener que sufrir. Sabes en realidad te envidio esa cualidad y te lo digo con el corazón sin críticas ni sarcasmos. Veo y siento que de alguna manera lograste sacarme de tu corazón, y aunque tratas de que funcione, se ve que ya no es igual que antes. Entiendo que has conseguido otros alicientes e intereses en tu vida (de lo cual me alegro de verdad) y sabes que te lo digo sin hipocresías ni dobles sentidos, pues siempre he sido transparente y sincera en cuanto a mis sentimientos para con todos, mucho más contigo que no tengo porque

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recalcártelo has sido el hombre de mi vida y no creo que mi corazón vuelva a sentir con la intensidad y capacidad de amor y desprendiendo (desde todo punto de vista) como el que he sentido por ti, pues para ello hay que tener el alma y el corazón muy jóvenes e ilesos. Bueno esta pequeña acotación no es para que te sientas mal o culpable, de ninguna manera; lo que pasa es que cuando se comienza a escribir y tu lo sabes mejor que nadie, las ideas y los sentimientos toman vuelo, los dejamos salir y vuelan y vuelan sin que podamos hacer mucho por detenerlos. Pero continuando con lo que comencé en el párrafo anterior, veo que te sientes completo con tu trabajo, con tú fábrica, con todos esos planes de crecer que tienes en mente y que vuelvo y te repito le pido a Dios con todo mi corazón te lo conceda, pues creo que te lo mereces y ésta vez con la ayuda de Lila y demás personal competente lleves a buen término tu cometido. Pero a la vez veo y siento que ya yo no entro en esos planes, ya no me necesitas, como te dije antes lograste sacarme de tu corazón (y no quiero enrollarme en quién o quién no ha tenido la culpa, pues pienso que eso es una discusión estéril que no nos lleva a nada provechoso) y la idea de este escrito no es esa de ninguna de las maneras. La cuestión está en que no me siento tu esposa, tu compañera, me has ido dejando de lado y me he convertido más bien en un compromiso y tal vez en una carga para ti, y creo que eso es lo peor que puede pasarle a una pareja, como bien dijiste en los días que decidiste dejarnos, esto ya no tiene sentido y pienso que no vamos a llegar a nada realmente útil para los dos. Cuando llegué de viaje te busqué, te deseaba en verdad y me entregué en cuerpo y alma pero de tú parte no hubo la misma reacción, no hubo el mismo “feeling”, de tantas otras veces, y sabes lo sentí enseguida, pero no quise verlo (no hay peor ciego que el que no quiere ver), me aferré como siempre pensando que tal vez pudiera volver a ser como hace tiempo, pero no, algo muy precioso se rompió y creo que ya no hay manera de restaurarlo en su forma original, tan pura, tan nítida, sin mácula, con toda esa seguridad y confianza que nos da la juventud, con toda esa fuerza que nos hace sentir invencibles y creer que nada ni nadie pudiera en algún momento cambiar o mermar ese amor tan grande que sentíamos. Pero ha n pasado muchas cosas y el corazón está lleno de curitas, y no me siento con fuerzas de seguir esperando que de vez en cuando me des unas migajitas, así no me sirve, ya no hay el respeto y la admiración que había, no sé si es conciente o inconciente pero en tus actos y tus palabras hay una especie de menosprecio, de desdén y todo ello me hace “mucho daño” pues sabes con los años se pone uno cada vez más sensible y la capacidad de tolerancia es menos. Y las fuerzas nos van abandonando y lo que antes era muy importante deja de serlo. Y es la tristeza, el desgano, el desinterés y la soledad los que van llenando los espacios que deberían de estar llenos de ilusiones y de ganas de vivir y de

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hacer cosas para nosotros y los nuestros. Hace tiempo te dije que había estado saliendo de las puertas del infierno, tal vez suene muy teatral, pero hay que vivirlo para poder entenderlo y sabes que de lo único que “sí” estoy segura es que no quiero regresar a ese lugar, no quiero volver a sentirme así hundida en un pozo negro oscuro sin voluntad y sin fe. Es cierto tú tenías razón

Se van nuestros seres queridos
Antes que nada quiero que sepas que te acompaño con todo mi corazón y sentimiento en la pérdida que has sufrido, sabes bien que no lo digo por compromiso sino que realmente quise y respeté a tu papá toda la vida y aún más todavía después de la muerte de mi papá; el día que lo supimos en Miami nos dejó muy mal Debbie estuvo llorando largo rato y yo tuve que sacar fuerzas y animarla explicándole que el abuelito ya estaba muy deteriorado y que era ley de vida y que debíamos continuar a pesar de nuestro dolor pues ella tenía que estar tranquila para poder presentar su examen de toffel en la universidad. Sé que por mi parte estos últimos años no he sido la de antes, por muchísimas razones. Unas externas fuera de mí, y otras por la depresión que de alguna manera no detecté al principio y luego pensé que era lo suficientemente fuerte para vencerla ¡craso error!, lo que hice fue dejar que se fuera apoderando de mi vida entera y me aprisionara y no me dejara reaccionar, ni vivir, ni encarar los problemas. Lo que hice fue enconcharme aún más y callar todavía más y más; error que creo he cometido toda mi vida, error que creo ha sido el peor, el más destructivo, el más grave de todos. En este momento después de muchas caídas y recaídas creo que estoy comenzando a levantarme. Espero en Dios que en su gran misericordia me dé fuerzas para realizar todo lo que quiero hacer, este es un momento en mi vida que tengo que sacar fuerzas dentro de mí para poder pararme en mis dos pies sin más nadie al lado y tomar todas las decisiones que crea convenientes con total independencia y libertad. Llevándolas a cabo una por una. (espero que puedas entender esto) Tal vez por eso en este momento sientas que estoy como sin sentimientos por tu luto, esto no es así, creo que por una parte el abuelo descansó, pues ya estaba muy mal y sufriendo tanto él como los demás. Lo que si agradezco a Dios con todo mi corazón es que te pudieras acercar a él y él pudiera sentir el amor de su hijo, que siempre ha existido, pero

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tal vez no se haya expresado lo suficiente. Pienso que ese acercamiento le hizo muy bien a él, pero estoy segura de que te ayudará a ti mucho más y te dará mucha paz a tu alma que es algo que le pido a Dios con toda la fuerza, porque sin no tenemos paz, tranquilidad y serenidad, no podemos funcionar tú mismo tuviste oportunidad de constatarlo en estas horas tristes, que cuando tus hijas te llamaron y te demostraron su amor y preocupación, esto ayudó mucho a tranquilizarte y te sirvió de sostén para poder continuar el camino que todavía nos queda por andar. Estoy aquí sentada viendo fotos de otros tiempos más felices, tiempos que siempre quedarán en mi memoria. Quiero sepas (y estoy segura que en el fondo lo sabes) que en mi vida no hubo jamás ningún otro hombre que no fueras tú, que te he adorado como nadie lo ha hecho en tu vida, aún más que cualquiera de tu familia y no lo digo por jactancia, sino porque es toda la verdad. También quiero que sepas, de que a pesar que todo ha cambiado tanto y tal vez nos toque tomar diferentes caminos, esto no significa que aún ahora ni en el pensamiento hay cabida para otro hombre, ni siquiera para mirarlo, es increíble todavía te miro y mi corazón se encoge. Pero en este momento tengo que ayudar a mis hijos, encaminarlos, encausar mi vida y hacer muchos cambios que espero sean para bien y me den la tan ansiada paz que ando buscando, la misma paz que deseo con todas mi fuerzas llegues a sentir en algún momento pues de dará la verdadera felicidad. Anita.

Plegarias
Hace ya mucho tiempo que siento grandes deseos de escribir, creo que es la mejor manera que tengo para expresar mis sentimientos, pensamientos más internos, dolores, alegrías, vivencias, en fin todo lo que mi corazón y mente guardan. Vengo de caminar en un día precioso con cielo azul, sol que te cubre con su luz como un abrazo de madre y vendo con mi madre que estoy aprovechando estos días para estar con ella a solas las dos como dos viejas amigas compartiendo recuerdos gratos de mi infancia, de mis estadías en México que siempre fueron no sólo tan placenteras por compartir a toda la familia sino tan gratificantes para el alma, el corazón la mente y los sentidos ya que gracias a Dios bendito tuve la gran suerte de ver otras cosas diferentes, otro mundo distinto al mío en Venezuela, a tener otra familia con otra religión, otra manera de pensar, tan distinta en mentalidad pero a la vez tan llena de cariño y amor, que me dio la oportunidad de disfrutarlos por muchos años; siendo esta experiencia muy enriquecedora no sólo para mi conocimiento sino que me hizo ser (estoy segura de ello) más abierta con todo el mundo me

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enseño a valorar a todas las personas por igual sin hacer distingo de ninguna especie y algo que par algunos de mente estrecha podría haber tomado como un handicap, significo todo lo contrario, un mundo mucho más amplio, grande, espacioso, hermoso, colorido que llenó todos mis sentidos de paisajes preciosos, olores evocadores, comidas deliciosas, música que cuando la escucho llena mi corazón de tal manera y me invade una sensación difícil de describir, un apego, una nostalgia, una alegría y también un poco de tristeza por todo aquello que se ha ido pero que quedará en mi mente grabado mientras viva. Antes que nada quiero dar gracias a Dios por todo lo que me ha dado a lo largo de mi vida y que lamentablemente los seres humanos en general no sabemos apreciar, tantas pequeñas cosas que la misma nos regala a diario, a cada momento, a cada instante, en cualquier lugar o rincón de este mundo (su creación) y nos pasamos casi toda la vida desperdiciando todos esos hermosos regalos (que encima de todo) son gratis y vivimos apegados a las cosas materiales a formalismos, a tantas cuestiones que realmente no tienen ninguna importancia y cuando llegamos como yo, a los 50 años vemos con nostalgia y tristeza tanto desperdicio de fuerza, energía de momentos gratos que ya no volverán. Vengo caminando disfrutando del paisaje, cielo, sol, vegetación, aves, pidiéndole a Dios con todo mi corazón y toda mi alma guíe mis pasos en el futuro, que me haga más fuerte, menos temerosa, con menos dudas que siempre atormentan mi alma y que me ayude a actuar con sabiduría, equilibrio, certeza, con alegría (hace tanto tiempo que no río con todas las ganas, como cuando era joven) es cierto he perdido casi toda mi alegría de vivir, de saborear, disfrutar el momento, todo se me va en pensar, preocuparme, afligirme y caigo en un círculo vicioso del cual me cuesta tanto salir, que hasta en los mejores momentos mi mente me juega trampas en las que me enredo y vuelvo otra vez a pensar y preocuparme, en recordar los momentos tristes y difíciles que me han tocado vivir y más aún estos últimos que permanecen como enquistados sin querer desprenderse, y no sé por qué me cuesta tanto trabajo apartarlos, desecharlos, botarlos pues son dañinos para mi alma y para mi paz interior. Y aunque trato con todas mis fuerzas y a veces pienso que los he alejado de pronto reaparecen como fantasmas no deseados. Por ello le pido a Dios que me ayude a cambiar a ver el mundo con ojos diferentes, a darle importancia a lo que realmente la tiene, a no preocuparme por cosas o qué no son tan importantes como yo pienso o cosas que ya no tienen solución, cosas que debo aceptar como parte de mi educación en este paso por el mundo. Pruebas que Dios nos manda y que hay que recibir con resignación y sin soberbia, con humildad, pues sólo Él sabe lo que nos corresponde a cada uno. Pero lo que si Le pido es que me ayude mucho a recobrar mi alegría, mi ilusión, pues últimamente ando por el mundo como un robot, como una autómata,

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sumida en la rutina, situación que yo misma propicio bien lo sé. Quiero vivir, reír, cantar, bailar, ser feliz, apreciar todas laso cosas hermosas que tengo, mi familia toda a la que ador y por la que vivo, disfrutar de todas las cosas que el mundo ofrece sin sentirme culpable de ser feliz. Pues reconozco que soy mi peor enemigo que no hay nadie que me haga tanto daño como yo misma, que soy yo y no otro quien me priva de alcanzar la felicidad, la paz y la armonía que mi alma tanto necesita. Le pido a Dios que me dé mucha sabiduría y paciencia para ayudar a los míos y a todos los que me necesiten, ya que además de ayudarlos a ellos, eso te proporciona las mayores satisfacciones de la vida, lasque realmente cuentan. Le pido a Dios que me guíe para saber darle a cada uno lo que le corresponde, sin ser mezquina, ni egoísta ni tampoco sobrepasarme, sino todo en su justa medida. Y por favor Dios aleja de mi esos demonios, estos miedos, estas dudas, estas angustias que siempre y a lo largo de toda mi vida me han limitado, me han tenido amarrada de pies y manos, presa, atosigada para poder ser libre, libre de verdad, para escoger un camino sin temores, y sin sentirme culpable por ello, o sentir que le estoy fallando a alguien. Y ya que estoy pidiendo quisiera para mi futuro mucha luz, mucha paz, mucha salud, mucha armonía y mucha libertad como las aves que veo desde mi ventana surcando el cielo dándole gracias a Dios por todas sus maravillas y bendiciones, y que sus bendiciones me acompañen, y a todos los míos y a todas las criaturas. Amén.

Tristeza y depresión
El pasado, los fantasmas del pasado me persiguen, me acechan y me hieren con la misma intensidad como si lo estuviera viviendo en este mismo instante. Todos esos tristes y malos momentos llegan de pronto como una visita indeseada y se cuelan no sé cómo ni en qué forma, pues trato con todas mis fuerzas de cerrarles las puertas, pero cuando menos lo pienso: zas, allí están crueles, afilados como dardos que se vuelven a clavar en mi corazón y mis heridas vuelven a sangrar como si no hubiesen sanado. Quisiera conseguir la fórmula no para olvidarlos pues no puedo eliminar la memoria, pero sí poder verlos como lo que son, cosas del pasado, verlos en la perspectiva correcta, verlos a la distancia, cosas que ya pasaron y que no me sigan haciendo el daño que me hacen, que se presentan como nubes negras en un día de sol. Tengo que repetírmelo a mi misma un millón de veces, si es necesario; váyanse, no los quiero más en mi vida, desaparezcan, esfúmense como el humo y no me sigan amargando pues hasta en los momentos de alegría

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cuando creo que ya me liberé de ellos reaparecen y se llevan la poca felicidad que creo merezco como cualquier ser humano.

Divagaciones y depresión
Mi vida, analizo mi vida qué rápido han pasado los años y qué poco he logrado. Recuerdo mi adolescencia con tantos sueños, ganas de cambiar el mundo, luchar por los pobres y contra las injusticias; casi era una líder (no quiero ser jactanciosa), luego el amor con una pasión y una fuerza mayor que cualquier torbellino o huracán, luchando contra todo y todos por alcanzar lo que pensé por mucho tiempo era mi alma gemela. Pero a veces el querer demasiado, el entregarse tan totalmente y querer satisfacer todos y cada uno de los deseos de la otra persona, aún en contra de tus forma de pensar, de tu concepto de ver la vida te cambia tanto que te hace daño. He cambiado tanto que casi ni me conozco, ya queda muy poco de aquella joven, soñadora, idealista que aún creía en la fantasía, en los duendes y los pequeños habitantes del bosque; ahora me veo en el espejo y pareciera que no soy yo, una mujer cansada, muy cansada, con ojos tristes muy tristes, tan tristes! Una tristeza tan inmensa que pareciera llenar todos los huecos y recovecos de mi vida, sonta pocas las cosas que me sacan a ratos de ella; tiene tanto poder tanta fuerza que asusta, aterra y te envuelve en un abrazo que te sofoca y casi no te deja ver las cosas bellas de la vida: el cielo, el sol, los árboles, tantas cosas lindas que Dios nos regala a diario y somos tan ciegos y tontos que no le damos el valor tan inmenso que tienen, cosas que se nos dan gratis. Sí t, todo eso lo sé, lo veo, lo siento y le pido a Dios perdón con todo mi corazón por ser tan desagradecida por todas las bendiciones con las que nos ha premiado tal vez sin merecerlo. Entonces, por qué este sentimiento tan poderoso y negativo atrapando mi vida. Por qué este miedo?, esta inseguridad ante todo y ante todos. Por qué me siento tan débil para enfrentar casi cualquier aspecto de mi vida. Quisiera tener la décima parte de fuerza de voluntad de mi padre, o la valentía de mi madre o la decisión de mi hermana. Los míos necesitan tanto de mí ayuda (eso pienso, aunque a veces también lo dudo) creo que si yo no estuviese ellos estarían mejor, serían más fuertes, decididos y menos dependientes y facilistas. Quiero que mi vida sea diferente, totalmente diferente, de cómo es ahora, antes que nada sin miedos ni temores viscerales que ni siquiera logro explicar. Quiero tomar mis decisiones, las que sean con total libertad sin tener que sentirme culpable después de haberlas tomado y eso ante todo tomarlas, salir de esta parálisis que me está carcomiendo por dentro como una termita como un cáncer maligno que me deja seca de mente, alma y corazón.

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Necesito ayuda, sé bien que la necesito, no puedo continuar viviendo de esta forma, esto no es vida en verdad, es casi un vegetar, un sin sentido; creo que si no fuera por mis hijos ya no tendría fuerzas para nada más. Veo que a pesar de la edad que ya tienen todavía no han hallado su camino y en verdad quisiera verlos en él antes de que me vaya. Estoy consciente que estos pensamientos oscuros no me ayudan, pero cuesta tanto alejarlos, trato de espantarlos todo el tiempo de mi mente, pero no se van, regresan a cada rato, en cualquier momento, como visitantes indeseables, desagradables y molestos que vienen a mi casa (a mi vida) sin invitación a incomodarme y a amargarme la existencia. Y sigo meditando, pues la teoría la conozco (pero en la práctica soy un fiasco). Sé que todo depende de mi fuerza de voluntad, de querer cambiar veo otras personas con problemas mucho mayores que los míos y entiendo de que no se dejan acogotar ni vencer por ellos. Entonces qué es lo que está mal conmigo ¿será falta de fe, de coraje? Coraje, creo que no tengo ninguno, lamentablemente. La palabra para definirme es “cobardía”, es cierto soy una cobarde total, mi mente lo sabe y mi corazón lo siente pero no sé por qué no hallo las herramientas para atacarla y vencerla o por lo menos comenzar a luchar contra ella. No veo ni siquiera la luz al final del túnel, nada es claro, todo es tan confuso sin una forma definida es como si tratara de atrapar el aire con mis manos y cuando creo que tengo algo en ellas, las abro y siempre están vacías… Durante mucho, mucho tiempo callé y callé. No compartía con mi familia ni casi con mis amigos más íntimos, pensaba que mis dolores los debía soportar yo sola como atlas cargando al mundo sobre sus hombros. A mis hijos especialmente no quería mortificarlos. Qué estúpida! Como si los niños no se dieran cuenta de las cosas y no fuesen tan sensibles como son. Me perdí de compartir con ellos muchas cosas como si fuesen muñequitos de adorno sin capacidad de discernimiento. Ahora hablo mucho más con ellos y espero que no sea muy tarde aunque a veces cuando estoy muy triste y lloro les pregunto y les consulto su opinión, no sé si se sienten abrumados y cansados de oír mi quejas o si es correcto compartirlas todas con ellos. Tal vez lo que callé por tanto tiempo y que ahora trato de compartir con ellos les sirva de experiencia para no cometer los mismos errores, aunque es casi inevitable que las persona aprendan por experiencia ajena,. Lamentablemente no escuchamos a nadie y más cuando estamos jóvenes y pensamos que nos las sabemos todas. Yo ahora con mi edad me siento una ignorante total, es penoso decirlo pero sé tan poco de todas las cosas más importantes en la vida que me siento como una veleta sin rumbo como navegante sin brújula en un mar tormentoso…

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Abril de este año
Estoy aquí retomando mis escritos que abandoné lamentablemente por tanto tiempo y digo lamentablemente porque escribiendo desahogo mucho de mis penas. Han pasado tantas cosas desde el escrito anterior muchas muy buenas para mis hijos y para mí. Para mi pues superé muchísimo la depresión tan grande que tenía que sin exagerar creo estuvo a punto de destruirme gracias y alabado sea mi Dios me abrió puertas de luz y sé que no me ha abandonado nunca, pero yo antes que nada debía ayudarme, creo que mi autoestima subió volví a tener ganas de vivir, de hacer cosas por mi y por los demás, de dar y recibir alegría, de compartir con los demás, de hablar saludarlos decirles hola cómo estás? De dar y recibir una sonrisa. Me ha tocado conocer gente maravillosa, espiritual que me han enseñado tanto, a no ver sol dentro de mi la tristeza que sentí por tanto tiempo sino que hay en mi mucho amor, alegría, compasión para dar a todos y así sentirme tan llena, tan colmada de bendiciones de Dios, llegué a Caracas con una gran paz interior y tratar de transmitirla a todos a mi alrededor y lo he hecho en la medida de lo posible; de enviarles amor y luz para todos a través de mis pensamientos y oraciones. Cuando creí que estaba bastante curada y tranquila por las decisiones tan importantes que habíamos tomado en la vida, cuando pensé que había superado esa etapa primera de la pérdida de la separación de la persona con la cual haz compartido toda tu vida adulta y más pues casi desde niña estás con ella, cuando por tan diversas razones te aferras a ella en todos los sentidos, como tu amor, tu pareja, tu amigo, tu confidente, tu compañero. Cuando por 36 años de tu vida útil has tratado de entregar lo mejor de ti, de tu corazón, de tu dedicación y todo eso cambia es difícil muy difícil. Y como escribí arriba pensé en verdad que había logrado en parte superar ese rompimiento que creo fue lo más sano para los dos pues algo en la relación ya hace tiempo se rompió como un copa de cristal muy, muy fino y aunque creo que tratamos de buena fe en repararlo ya lo que quedaron fueron remiendos y esa copa ya no podría ser como alguna vez lo fue, y como Samy dijo en octubre del 2002, estando en el cuarto que yo lo nuestro no era igual y que era preferible terminarlo cuando todavía no nos habíamos hecho daño, cuando todavía no había rencor y rabia y quedar como buenos amigos por nosotros y nuestros hijos se lo agradecí mucho porque tenía razón, aunque en ese momento no sé si por mi indecisión o por dar un último chance a la relación le dije que esperáramos un poco más. Pero esto no ayudó pues creo que este era un proceso que estaba caminando y seguía su curso hasta que se decidió la separación definitiva. Ahora lo que estoy tratando de entender es qué es lo que ha pasado en estos últimos días desde mi regreso del último viaje.

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Por qué el hecho de verlo otra vez, por qué el solo contacto visual me daña, me altera, me entristece así. Será que a pesar de la decisión tomada y ejecutada y luego de pensar que mi corazón ya se había tranquilizado, por qué el hecho de verlo en el San Ignacio en el carro con otra persona me haya alterado de esta forma, me haya provocado esta angustia de muerte, que bien sabe Dios no exagero, pues ese noche me sentí como si estuvieran removiéndome las entrañas, sentí un dolor tan grande y que Dios me perdone por ello y no me castigue, como si alguien muy querido se hubiera muerto. Será que ha pesar del tiempo transcurrido no había terminado de resolver este duelo de la separación. Será que ahora me enfrenté de lleno a esa realidad? Y me llegaron de pronto todos esos sentimientos de miedo, “hay mis miedos, mis miedos desde niña, mis miedos a todos y a todo, mis miedos a enfrentarme con la vida, mis miedos de perderlo, aunque no entiendo muy bien lo que significa perderlo, será miedo a la soledad o será mi ego herido, será mi orgullo y soberbia, orgullo yo soberbia que tanto me molestan en él y que tanto daño nos han hecho a todos, tanto en la relación de pareja, como en la relación de familiares, amigos, hijos. Orgullo y soberbia que siento yo ahora porque a pesar de que le he rezado y rogado a Dios y al abuelo de que lo ayuden, que lo acompañen, que no esté solo, que no esté triste que tenga su independencia económica , que no le falte nada, que no se enferme, que vele por él en todo y ahora que lo vi un poco más contento y superando la situación, por qué no soy capaz de darle su libertad para que rehaga su vida, como sé que debería ser. Por qué este sentimiento “egoísta” de qué cómo es posible que tan rápido haya conseguido una sustituta? Cómo es posible que pueda vivir y respirar sin mi, después de haberme entregado tan totalmente de la manera que lo hice siempre? Por qué este “ego” de que yo soy la única mujer que puede darle felicidad? Por una parte no quiero que sufra en lo más mínimo y por la otra cuando veo que está levantando al lado de otra persona mi corazón, me juega esta mala pasada y me hace sentir este dolor tan terrible, intenso y visceral. Por qué me cuesta dejarlo ir, libre y poder conseguir yo también mi libertad, pues dar libertad a las personas es el acto de amor más grande. Será que hasta hoy no había hecho contacto con la realidad real y no es una redundancia? esa noche en mi desespero hubiera deseado llamarlo, pero llamarlo para qué, para perturbarlo, para perturbarme. Si tengo que enfrentar que nuestro matrimonio terminó no fue hace una semana cuando me dieron la sentencia sino hace ya bastante tiempo cuando esa copa preciosa y brillante se quebró y ya no hay marcha atrás. Será que las mujeres tenemos la tendencia a idealizar mucho las cosas y reconozco que en mi caso esa tendencia es mayor, pues todavía en mi corazón vive esa pequeña niña que todavía sueña con fantasmas y cuentos de hadas y que los hombres son más prácticos y no se

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desvían en lucubraciones, sino que buscan soluciones prácticas a los problemas sentimentales y les es más fácil sacar las personas de su corazón, para que eso no les haga daño y no lo digo a manera de crítica, al contrario, en este momento en medio de este gran dolor que siento quisiera poder cicatrizar muy rápido y que las cosas no me hicieran daño y que Dios en su gran bondad me dé la paz y tranquilidad que tanto necesita mi alma, pues con paz sé que puedo levantarme y hacer las cosas que quiero hacer para mí, para poder tener felicidad interior y ser tal vez un poco egoísta y pensar primero en mi, pues me desgasto pensando primero en los demás, sin llegar a entender que para poder dar luz y felicidad a los míos debo comenzar a sentir luz y felicidad dentro de mi de allí reflejarla hacia fuera. Estoy pensando en llamarte por teléfono y leerte estos escritos para ver si como amigo pudieras ayudarme a no tener estos sentimientos negativos y autodestructivos, pero otra vez mis miedos que me mal interpretes y otra vez el orgullo de no decir cómo me siento y también miedo de no terminar de cortar ese cordón umbilical que todavía me une a ti y a la relación que mantuvimos por tantos años que por supuesto no puede borrarse de un plumazo, pues no es fácil desprenderse de toda esa carga emocional, pero lo que si quisiera lograr alcanzar mi paz interior y que aunque lo repita tanto me cuesta mucho alcanzar y que cuando creo que ya estoy encaminada siento que la vuelvo a perder y como ese paz es lo más importante en mi vida y de allí parte todo lo demás, cuando siento que se escapa siento que me trastorno pues pareciera que los pasos que he dado hacia delante se devuelven y siento que no tendré las fuerzas suficientes para alcanzar lo que me propongo.

Ayer
Dios, que confusión tan enorme tengo en mi mente, y en mis sentimientos. Es una maraña descomunal que no consigo por donde comenzar a poner un poco de orden. Mi cabeza llena de pensamientos de todo tipo, que no logro controlar, hasta las actividades más sencillas parecieran grandes retos llenos de dificultades para poderlas llevar a cabo Te juro que no quiero molestarte, que no quisiera perturbarte y muchísimo menos causarte el menor daño ni ocasionarte más tristezas. Estoy segura que todo esto de la separación debe haber sido también muy difícil para ti, aunque no sé si en la misma medida (por supuesto que no soy yo la que puedo determinar la cantidad de pesar o sufrimiento por el que hayas pasado, ni está en mi mente el tratar de minimizarlo o de hacerme la mártir y decir que a mi me cuesta más que a ti, en verdad eso no es a lo que me refiero).

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Perdona los tachones, son producto de esta misma confusión; yo misma no entiendo bien por qué recurro a ti cuando ya no tengo derecho a molestarte. Pero en medio de esta angustia tal vez suene tonto e infantil, pero tal vez pudieras de alguna forma quitarme esta especie de “hechizo”, o de “obsesión”, pues realmente no sé cómo calificarla. Me encuentro ante un callejón sin salida aparente. Mi mente, mi razón me dice claramente que nuestra relación terminó y que casi 100% es lo más sano para los dos, también me dice que tú ya eres otra persona diferente y que ese gran amor hacia mi se terminó y sé bien que es así, se bien que todo es diferente y que ya no hay marcha atrás. Sé que estás en busca de otro amor que te traiga alegría y cariño que todos merecemos. Entonces si mi razón me dicta que insistir sólo nos causará dolor y pena, entonces por qué esta necesidad imperiosa de hablarte y pedirte que me ayudes a pasar por este trago amargo. Por qué el hecho de pensar que estás con otra persona abrazándola, acariciándola y besándola como lo hiciste conmigo por tantos años, por qué pensar que le haces el amor, diciéndole palabras al oído como yo sé bien que lo haces me destroza de esta forma, es que acaso nunca voy a poder tener tranquilidad otra vez con el derecho de todo ser humano a ser feliz. Ayúdame por favor, será esto un enorme egoísmo de mi parte, por qué no puedo dominar este pensamiento “maligno” y lo digo porque me daña y te daña y no me lleva a ninguna parte. Estoy escribiendo todo esto y no sé si seré capaz de mostrártelo, pues siento una gran vergüenza por ello. Si me conoces no soy persona fácil para tocar estos temas, más bien soy penosa hasta contigo que has sido el único hombre a quien he conocido. Son pensamientos sin sentido, pues qué sentido tiene que a estas alturas piense si le haces el amor o no, o silo haces de la misma manera que a mi y en esta locura llego hasta a pensar de que tal vez con ella logras alcanzar muchas más satisfacciones sexuales que cuando hacíamos el amor hace ya varios años atrás, cuando me decías que era lo máximo y que si no hubiera sido tu esposa igual hubieras tratado de conquistarme aunque fuera una mujer casada. Fíjate hasta donde estoy llegando, fíjate cuan desequilibrada debo estar para pensar y escribir todo esto. Me desconozco, no parezco yo, no sé si son celos o es mi “ego” herido y para que me hago todo este daño si sé que dar marcha atrás es imposible que hubo muchos, muchos errores en el camino y que ya no es igual, que hay muchas heridas abiertas de parte y parte, que están allí y no se pueden eliminar. Tal vez tú ya no estés en esta confusión por la cual atravieso yo. Y créeme te juro deseo que no te encuentres nunca en ella porque hay momentos en los que pareciera que no va a terminar nunca. Espero que este proceso dure

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lo menos posible y lo pueda superar. Pero perdona si soy insistente, tal vez tú tengas una visión más sana, más objetiva de lo que me está pasando y tal vez puedas con algunas palabras ayudarme o aconsejarme en este trance tan difícil de mi vida. Me dijiste que estaba sola y que era bueno que me fuera para Miami con las muchachas y creo que es un consejo sano que voy a tomar, pues con favor de Dios viajaré mañana. Esto te lo digo porque es cierto que estoy sola, pues desde que te conocí te escogí a ti antes que a cualquier otra persona, y por favor no lo tomes como un reproche pues fue mi decisión, pero fue así yo te escogí antes que a mi padre, mi madre, hermana, familia, amigos y luego más aún por encima de mis hijos y te repito fue mi decisión y me hago totalmente responsable por ella. Creo que es por eso que ahora es más duro, pues yo construí toda mi vida alrededor tuyo, absolutamente todo giraba antes que nada a tu alrededor, pero por supuesto esa no es tu culpa y esto lo hice por más de treinta años. Yo sé que te sientes herido pues consideras que al final preferí a mi madre sobre ti y aunque esto no es del todo cierto, respeto tus sentimientos pues sé que ese es tú dolor y a cada cual le duele lo suyo, pero hago esta acotación pues tú te aferras a un pedazo muy pequeño de la película completa. Tal vez no tenga ya el derecho a molestarte de esta forma, pero por lo que te expuse arriba no tengo mucha gente a la que acudir y que puedan comprenderme pues muy pocos me conocen en verdad no sé si es un abuso de mi parte, muy pocos me conocen en verdad, no sé si es un abuso de mi parte pero si pudieras ayudarme con algunas palabras o a tratar de enfocar esta maraña de una forma diferente te lo agradecería eternamente, ayúdame si puedes a cambiar esta obsesión que me trastorna, no sé si te estoy pidiendo demasiado. Anita.

En el consultorio
Estoy en el consultorio del doctor esperando me hagan pasar. Estaba leyendo y sentí ganas de escribir algo de mis pensamientos, volcar sobre el papel un poco de las miles de ideas que vienen y van en mi mente. Pienso en mi vida, en cómo casi a lo largo de toda ella me he sentido como esas semillas de árbol casi ingrávidas que son arrastradas por el viento de aquí para allá, de arriba abajo, dando vueltas, formando remolinos con las otras semillas, mezcladas con hojas, polvo y quién sabe qué otras cosas. Siempre me he sentido atraída por las personas con personalidad fuerte, tal vez para equilibrar lo que pienso es mi propia debilidad y tal vez alcanzar la fuerza que me falta para tomar las decisiones importantes en mi vida, cuando en realidad esas fuerza, se encuentra dentro de mí, con más intensidad que en aquellos a

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quienes veo fuertes, poderosos y con gran determinación. Estas son algunas de las cosas que he entendido en tiempos recientes, no porque no las supiese en realidad, sino porque había tomado conciencia realmente de mis propias capacidades, de mi fuerza interior, de mi entereza, de mis virtudes, aunque suene pretencioso, soy lo más lejano a ello, pues toda la vida me he cuestionado y no ha habido juez más severo que yo misma por eso en este momento de mi vida me estoy regalando estos pensamientos para que me ayuden a ver mejor con más claridad, para que me iluminen, me ayuden a ser menos estricta con migo misma y consigan sacar lo mejor de mi, para de esa manera ser más valiosa para los míos y para los demás . y así poder alcanzar esa paz interna, ese conocimiento de la propia valía, ese gran deseo inherente a todo ser humano de ser feliz y por ende ha hacer felices a los que nos rodean, logrando el equilibrio que buscamos con tanto afán a lo largo de nuestras vidas; quiero disfrutar de las cosas hermosas que están ahí al alcance de nuestras manos y tal vez por estar tan cerca y por ser tan sencillas no las aprovechamos y lasa dejamos pasar enganchándonos en cosas complejas, complicadas, vanas que no llenan nuestro espíritu y no nos dan satisfacción verdadera, sino una satisfacción pobre e incompleta que a la larga nos hace sentir más vacíos insatisfechos y más tristes.

Sigue la nostalgia
Desaliento, angustia, tristeza, desagradecimiento falta de aprecio y de respeto; seguramente suenan muy pesimistas estas palabras, peor lamentablemente son ellas las que revolotean por mi mente como aves negras de mal agüero. Siempre he tratado de buscar el equilibrio y la armonía tanto en las cosas como entre las personas no sólo entre las que conforman mi familia, por supuesto en primer lugar y ante todo, sino también entre todas aquellas personas que me rodean ya sean amigas, colaboradores en mi trabajo y cualquiera con las que debo tratar a diario. Pienso que es tan importante el respeto, la cortesía, el buen trato y el valorar a todas y cada una de ellas sin importar su nivel ya que siempre una palabra amable y una sonrisa tienen un valor extraordinario. Tal vez éstas sean divagaciones un poco inconexas pero hay tanta confusión en mi mente y en mi corazón en cuanto a sentimientos contradictorios, hay un gran desgano, “la duda” que siempre está presente y como casi siempre me paraliza no me deja actuar como quisiera, siempre temo herir sentimientos ajenos. ¿Pero pregunto y mis sentimientos? Es que acaso los demás toman en cuenta realmente mis sentimientos, lamentablemente no es así, cada uno hace y piensa según su conveniencia y en el fondo tienen razón,

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entonces por qué yo siempre estoy en ese limbo mental y sentimental y no decido de una vez por todas lo que realmente quiero hacer de forma egoísta, tal vez pero hacer lo que realmente anhelo: todavía a esta alturas de mi vida no estoy completamente segura de lo que quiero para mi. Me siento atrapada en una telaraña que seguramente yo ayudé en gran manera a tejer. Mi cuerpo y mi mente están agotados, las responsabilidades que pesan sobre mis hombros las siento cada vez peores, más pesadas. Desearía volar, tener alas para volar, para volar muy alto y muy lejos sin ningún lastre, libre con mi mente virgen sin miedos, sin responsabilidades, sola, sí sola conmigo misma y poder mirar hacia adentro hacia mi interior y hacerme una pregunta tan sencilla y a la vez tan difícil. (Qué es lo que realmente quiero, qué es lo que Anita quiere?) y poder contestarla con toda la sinceridad y la menor interferencia externa posible. Tal vez algún día no muy lejano pueda responder esta pregunta con la valentía que requiere y con la libertad necesaria para poder realizar mi deseo sea cual fuere. Le pido a Dios con todas mis fuerzas que me ayude a lograrlo, sabiendo por supuesto que mi voluntad es imprescindible.

Un te amo
Cuántas cosas han pasado en tan poco tiempo. A pesar de que conocemos de la fragilidad de lo que llamamos entre comillas “seguridad”; cosa que no es tal, pues lo único seguro en la vida es el cambio constante y la muerte. Aún así nos asombra cómo en segundos nuestro mundo puede dar un vuelco tan impensable. No sé si con estas líneas soy algo repetitiva o pesada, pero ahora cada vez siento que las cosas significativas debo aflorarlas y compartirlas con aquellas personas que son las más valiosas en mi vida, como lo has sido tú siempre y que estoy totalmente segura seguirás siendo; cosas que no quiero permanezcan escondidas en el closet pues son importantísimas y su lugar está en la luz y no en la oscuridad. Como te dije ayer, es contigo con quien me siento completa, es contigo con quien me siento completa, es contigo con quien estoy a mis anchas, sin miedos ni complejos; es contigo con quien me siento realizada como mujer, pareja y compañera. El solo hecho de tenerte a mi lado, el tocarte, sentirte, rozar tus manos con las mías. Ay, tus manos! Tus manos grandes y fuertes, si pudiera expresarte lo que siento cuando tus manos me tocan, cuando siento tu abrazo cálido envolviéndome, es como si todo lo demás no tuviera la más mínima importancia y pudiera permanecer a sí por mucho tiempo, surtiendo tu olor, tu respiración, tu corazón latiendo.

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Sabes el solo pensar que todavía estoy colgando de un hilo y puedo perderte me enloquece. Trato de olvidar lo que sentí cundo te vi en el San Ignacio pues nunca en mi vida ni siquiera en los peores momentos de enfermedad ya fuera física o del alma, experimenté ese terror tan terrible y catastrófico, esa sensación de perderte fue totalmente intolerable y no sé cómo puede llegar a la mañana siguiente (no quiero con esto que pienses que te estoy manipulando o tomando el papel de víctima, pues somos responsables de cada decisión que tomamos a cada paso del camino que nos toca transitar durante la vida) Pero siento una necesidad muy grande de compartirlo contigo, si me das tu permiso. Sabes, en esos momento comprendí, muchos cosas que llamamos “debilidades” y que son más fáciles de detectar en los demás; esa noche hubiera recurrido a cualquier droga o calmante sin importar cual, con tal de mitigar todo aquél pensamiento tan fuerte y destructivo. Pero ahora ya no quiero seguir pensando en el pasado, miro en el futuro y borrar esa tristeza de mi vida y la cual le he permitido hay sido mi compañera por demasiado tiempo. Sin ser pretenciosa sé que tengo mucho que dar en todos los sentidos y antes que nada debo abrir mis puertas y ventanas y dejar pasar por fin la luz, la alegría y el amor y que entren por ellas a raudales y dejarme inundar por esos sentimientos y dar gracias a Dios por cada día que me regala y saber que depende de mí y sólo de mí si quiero ser feliz, pues la felicidad está en mi y allí es donde debo buscarla. Te amo, Anita.

Mayo 13 de 2004-05

Mariposas en el estómago
Todo el tiempo estoy con mariposas en el estómago, mi corazón está casi constantemente sobresaltado y en mi mente revolotean miles y miles de pensamientos. Mi cuerpo se estremece por dentro y todas estas sensaciones son a la vez algo dolorosas pero también me hacen sentir viva. Me siento algo avergonzada pues uno cree que a esta edad no tenemos derecho a sentirnos como adolescentes enamorados y expectantes, pero resulta que es eso mismo lo que me ocurre. Quiero agradecerte estos días en los que me sentí feliz por mis hijos y poder compartir con su familia y que también tuvieran la oportunidad de conocerte que tu también los conocieras pues sé que para Nathalie el que conociesen a su papá era un orgullo y algo muy importante. Por mi parte el poder volver a estar contigo, de comenzar a compartir y convivir nuevas experiencias ha sido como el agua para el sediento, mi corazón ha comenzado a latir poquito a poquito otra vez y de nuevo siento todo aquello

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que sentí cuando recién nos conocimos hace ya tanto tiempo que creí haberlo olvidado. Son tantas cosas juntas que me es difícil aún ahora enumerarlas es amor y cariño, es sobresalto por no saber lo que va a pasar (y esto es igual hoy que ayer, aunque parezca mentira), es una gran ternura porque sé que a pesar de tu armadura de acero que a veces pareciera te recubre, yo sé que dentro hay un corazón tan grande que no te cabe en el pecho y yo más que nadie sé también lo sentimental y sensible que eres y sé también de ese niño que vive dentro de ti y a quien casi nunca dejas asomar por temor a ser lastimado. Sé también que desde que nos conocimos fuimos un equipo, en las buenas y en las malas y sabes que siempre estuve a tu lado en todos estos años, apoyándote y acompañándote en cada cosa que quisiste emprender. Creo que es por eso que al dejarte sólo en los últimos tiempos, al no darme cuenta que no era la falta de amor lo que faltaba sino la falta de comunicación (mi silencio) y permitir que los problemas que tuvimos que afrontar en vez de unirnos más pues juntos podemos superar todo lo que venga nos alejaran y me llenara de basura emocional que pensé que un distanciamiento era lo mejor. Quiero que sepas que te he amado y te amo como nadie en el mundo y aunque suene jactancioso esa es la verdad que siempre te he admirado y he estado orgullosa de ti, que siempre he sabido de tus potencialidades. Y que me encanta estar contigo, conversar, viajar. Que tu eres mi complemento y que sin ti estoy como desarticulada, sin saber encontrar el camino. Sé también que hubo mucho amor de tu parte y que me cuidaste y estuviste pendiente de mi en cada detalle. Pero a veces nos parece que todo ello es natural y nos va a durar para siempre, olvidando que esa flor tan preciosa que nos regalaron hay que regarla y cuidarla con mucho amor y dedicación para que siempre esté florecida. Y que si cometemos el gran error de dejarla marchitar tal vez nos arrepintamos el resto de nuestra vida por no saber apreciar ese regalo que se nos dio sin cortapisas ni medidas. Anita.

En intimidad
Te juro quisiera no doliera tanto y no es un reclamo, pero debes entender que mi pobre corazón está muy magullado, herido y adolorido por todo lo que ha pasado estas últimas dos semanas. Ha sido muy fuerte, por una parte el temor de perderte para siempre, me atormenta todavía. Es cierto te confieso siento celos, unos celos terribles que me aprisionan y aunque no quiero

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sentirlos me cuesta horrores alejarlos. Entiéndeme por favor, no es fácil, me cuesta mucho dominarme. Cada detalle aunque se que no lo haces a propósito me hiere, todavía tengo clavadas en mi mente tus palabras, lo feliz que te hizo, cuando me comparé con ella, sé que es más joven y llegó en un momento que lo necesitabas mucho y lo comprendo todo. Pero entiende que el corazón siempre juega malas pasadas y caigo en su trampa, sé que tengo que olvidarme del pasado para poder curar las heridas, pero por favor te lo pido, te lo suplico comprende que me hace tanto daño que no sé ni como me controlo después de tanto tiempo juntos, pareciera que todo podría ser más fácil, pero no es así, y por lo visto, he hecho todo lo humanamente posible por acercarme a ti y tratar de borrar de tu mente los malos momentos. Será que en lo más profundo de tu ser quisieras aún castigarme? Si es así te pido tengas compasión de mi, (no lástima) pero por favor entiende que para una mujer enamorada asumir muchas cosas nuevas es un reto muy difícil. De alguna manera me siento como peleando con un fantasma y tal vez mis reacciones no son las más convenientes. Pero de nuevo allí está mi corazón lleno de parches y sangrando todavía y te juro que no exagero que es mucho, muy grande el dolor y te pido que no lo tomes a mal, que te pongas por un momento en mi lugar y me comprendas.

Tan cercano y tan lejano
Te siento tan cercano y tan lejano… Hay épocas en la vida en que todo transcurre como tan lentamente, pues son etapas en las cuales vives pero como arrastrando una carga y te dejas invadir por la rutina, que puede ser tan dañina como la enfermedad más terrible. Lamentablemente cometemos el error de pensar que esa rutina es lo más cómodo, pues no hay casi sobresaltos y todo lo que va aconteciendo en tu día a día es casi igual y no hay que hacer ajustes. Es increíble hasta dónde llega nuestra estupidez e ignorancia si precisamente el cambio, la sorpresa, la ilusión de cada cosa nueva que podemos hacer, cada nuevo proyecto que aparece en nuestro horizonte es justamente lo que nos hace sentir que en verdad estamos vivos y no de la forma como me he sentido por demasiado tiempo. Tiene que pasar algo muy, muy grande, algo que en verdad mueva todos los cimientos de ese edificio que podemos llamar vida y que nos toca construir cada día, colocar cada ladrillo para darle forma y que a la vez nos sirva de lugar de cobijo donde vamos a colocar y a guardar las cosas que nos son más preciosas. Y he aquí que de pronto un terremoto tan fuerte como son todos los fenómenos de la naturaleza un terremoto que me remueve toda por

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dentro y que me hace ver claro después de mucho tiempo que he pasado en penumbras; es como si de repente mirara dentro de mi corazón y pudiera escudriñar en lo más íntimo de mi ser y me diera cuenta que aquello por lo que luché durante toda mi vida desde que te conocí y que ha sido mi amor por ti, contra todos y contra todo como lo he mencionado en otras oportunidades, pero permití que mi silencio, la rabia contenida y fuerzas extrañas a nosotros lograran alejarte de mi corazón. Y ahora estoy ante esta tarea hercúlea que me he propuesto con todas las fuerzas que Dios me pueda dar y aún más de recuperar lo que ha sido siempre lo máximo en mi vida, tu amor, tu cariño, tu dedicación, tu apoyo, tu presencia, tu compañía, tu abrazo, tu calor, tu mirada, tus palabras que me acarician aún en el silencio. Cuánta falta me hacen tus palabras animosas que me levantan el espíritu, es tan poderoso el valor de tus palabras para mi que las necesito como el aire para respirar. Y como te prometí voy a luchar con uñas y dientes por ti y por mi, pues no me veo de otra forma ni con ninguna otra persona. Sé que todavía falta mucho por rehacer, sólo te pido me abras una pequeña rendija en tu corazón, aunque sea una muy pequeña que yo pondré todo mi amor, paciencia y empeño para poder volver a entrar en él y no salir nunca más.

Nuestras manos
Nuestras manos parecen dos palomas enamoradas, se tocan, se buscan, se acarician, se rozan. Cómo es posible que aún ahora esa sola sensación de rozarnos las manos me provoque ese cúmulo de cosas que es difícil expresar con palabras; pues con ese sólo toque me trasmites calor, cariño, seguridad, y me transportas como hace tantos, tantos años atrás, a sentirme por lo menos en mente y corazón como una adolescente enamorada. Quién iba a decir que a estas alturas iba a volver a vivir todo aquello tan bonito: la espera, la emoción, la ansiedad, la impaciencia, los nervios y de nuevo las mariposas en el estómago. Tal vez todo esto para los jóvenes pueda sonar ridículo y tal vez en mis años mozos yo también lo hubiera visto de esa manera y tal vez me huera causado hilaridad. En cambio ahora si entiendo que el amor y los sentimientos no tienen edad y que siempre podemos volver a vivir ese “milagro” que es estar enamorado. Gracias por hacerme sentir así, tuya

Escríbeme

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Sé que un día hace tiempo te dije que no me escribieras más poesías. La verdad que no recuerdo bien por qué razón lo hice. Ahora que ha pasado tanto tiempo y han pasado tantas cosas entre los dos (que hemos acordado dejar en el pasado donde deben permanecer para que no enturbien el presente y el futuro que queremos retomar). Cosas que me han hecho reflexionar pues a pesar de lo dolorosas que son, los golpes son los que nos enseñan y la falta de ellas y que creíamos seguras, que dábamos por descontadas pues nos acompañaron por muchos años, que no le dimos el valor tan grande que tenían y que eran la expresión sencilla y sincera de tus sentimientos. Sabes tal vez eran tantos que quizás me empalagaron y no lo supe apreciar. Ahora mi vida, no sabes lo que daría porque me escribieras aunque sea unas pocas palabras; palabras que brotaran como antes de tu corazón palabras que me llenaran el alma de alegría, palabras que hoy me hacen tanta falta que no puedes imaginarte cuánta. Necesito tus palabras, tus cartas y tus poemas como el más preciado regalo que me pudieras hacer, pues aprendí que son música para mis oídos y que no hay nada en el mundo que las pueda sustituir y que no hay riqueza mayor que tus letras cuando me las dedicas a mi. Por favor escríbeme…

Suéltate
Cierra tus ojos, suelta tus aprehensiones y déjate llevar por el río del amor. Deja que sus aguas te acunen como cuando eras un infante. No permitas que sentimientos ajenos nos alejen o separen. Toma mi mano y apriétala con la tuyas, abrázame, cierra los ojos y no pienses en nada más, deja sólo que nuestras vibraciones, nuestros corazones latiendo al unísono, y deja que el roce de nuestros dedos te transmitan es volcán que llevo por dentro. Démonos esta oportunidad que bien la merecemos pues hemos sido siempre consecuentes con propios y ajenos. No permitamos que el tiempo nos gane la carrera. Vamos a tomar y saborear todo aquello que deseamos fervientemente. No esperemos más, pues si lo dejamos pasar por miedo a equivocarnos o por miedo a los tropiezos (que siempre estarán ahí pues son parte de la aventura de vivir), estoy segura que nos arrepentiremos por el resto de nuestras vidas, siento que Dios ha sido muy grande al darme esta segunda oportunidad, y no voy a desaprovecharla. Este tren no lo deja pasar. Mi amor ha estado ahí desde el primer día y tú mi vida lo sabes bien. Y ahora está más fuerte más entero, más seguro, más entregado, más decidido y deseándote con nuevas y renovadas ansias. Por eso te repito mi amor suéltate, no permitas que nubes negras cual aves de mal agüero empañen nuestra

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nueva vida, déjate llevar por tu corazón por tus sentimientos que son tan grandes y que pocos los conocen bien. Olvida la amargura y el mal sabor de boca. Deja que tus sentimientos broten, tal cual los sientes, no los represes, no los escondas, no los reprimas pues son lo más hermosos que tienes, pues cuando me dices algo desde el fondo de tu ser o cuando lo expresas con tus escritos me llevas al éxtasis de la felicidad. Suéltate sin miedo a la vida y al amor que yo dejo en tus manos y en tu voluntada, todo mi amor con total confianza pues sé que sí sabrás apreciarlo y cuidarlo como lo has hecho siempre.

Octubre 10 2004
Tengo tantas preguntas danzando en mi mente, cual saltimbanquis desbocados, dudas y preguntas que martillan mi cabeza. Pero en realidad quiero oír las respuestas, no lo sé, pues también siento miedo de conocer la verdad. Estoy realmente preparada para enfrentarlos o todavía necesito fortalecerme o tal vez aprender a entender y enfocarlas de manera diferente. No se si comprendan el marasmo en el que estoy sumida, pues mi aparente tranquilidad no es tal, nadie pudiera adivinar al ver mi exterior, lo que se esconde por dentro. Son tantos sentimientos encontrados dudas, miedos, inseguridad, sentimientos de culpa y recriminaciones. Forget and forgive, eso es una receta que me dieron, aunque cuesta aplicarla. Quisiera saber qué guarda tu corazón. Quisiera conocer tu sentir. Quisiera recuperar tantas cosas que por ciega, perdí en el camino. Cosas preciosas, más que cualquier joya, que no supe darles su justo valor, tal vez porque estaban allí incondicionales y me pareció que me correspondían porque sí. Recuerdo cuando no podías dormir si no me abrazabas, daría lo que fuera por sentirte así a mi lado otra vez. Recuerdo cuando tus manos buscaban mis senos, mi sexo y lo acariciabas con deseo, todo sería poco para volver a sentir aquello. Recuerdo tus besos que no se saciaban y hurgaban mi boca sin vergüenza. Ser+a que alguna vez pueda recuperar todo eso o tal vez ya es demasiado tarde y la vida me cobra las deudas y no hay marcha atrás. Recuerdo tus poemas que me acompañaban siempre y que una vez de la cual no quisiera acordarme, te dije “que no me escribierais más poesías”. Cuando recuerdo y me recuerdas estas palabras, siento como si me clavaran algo en el pecho, cómo pudiera deshacer o borrar esas palabras. No

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sabes lo que me hieren, no sabes lo que sería capaz de hacer por recuperar todo eso , sería capaz de dar años de mi vida y no exagero, pues vivir vacía sin tu amor, sin tu cariño, no me sirve, no lo quiero, no me interesa. Sólo contigo como mi compañero sólo así me veo, de otra forma no sería vida, sería como una concha vacía en la inmensidad de la playa y que ni el calor del sol calentaría mi alma.

Te debo
Te debo mi vida pues ella te pertenece desde que te conocí. Y aún más te debo mi vida literalmente pues en varias ocasiones que pensé que Dios me requería a su lado, fuiste tú y sólo tú quien con todo el amor con toda la dedicación y con todo sacrificio me cuidaste y me insuflaste las fuerzas necesarias para continuar el camino. Cuando en momentos en los que me sentí sin ánimos para continuar, allí estabas tú, solo tú luchando con tu gran fuerza y voluntad para arrancarme de los brazos de la muerte tal vez suene melodramático, pero tu y yo sabemos que fue así. Y tal vez no hay sido lo suficientemente agradecida, tal vez no aprecié en su justa magnitud la entrega el amor y dedicación de esos momentos, si fui tan ingrata y no lo hice o si lo sentí pero no lo dije, quiero que sepas que todo ello y más que me diste por tanto tiempo lo tengo guardado y grabado en mi memoria y en mi corazón, pues sé que nadie me ha querido como tú y por ello te doy las gracias con todo mi corazón por tu sacrificio y por tu entrega. Pero a la vez quiero que sepas que ese amor y entrega es mutuo que siempre ha prevalecido sobre todo lo demás que estará siempre ahí, hasta el día que Dios decida recogerme.

Amargura
Mi vida, veo con gran pena como vas dejando que la amargura que todos los seres sentimos en algún momento en nuestras vidas te envuelva en su abrazo negro y asfixiante, abrazo terrible y mortal. Siempre has sido un luchador y mientras más difícil y duro el reto mayor era tu entrega y tu tesón. Cada prueba en la vida era eso, algo para superar y esperar a la próxima que se presentara. Lamentablemente cuando estamos tristes, deprimidos, negativos. Esa amargura nos ciega, vela todos nuestros sentidos y peor aún nuestra alma y corazón.

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Tú no eres así mi vida, tienes dentro de ti toda la fuerza y voluntad necesaria para superar todo este mal momento por el que atraviesas. Cierra tus ojos y enfoca tu mirada, no hacia el mundo que mal llamamos “Real”, ése no es el verdadero, ése no es el que importa, ese mundo es la mentira. La verdad está dentro de ti en las cosas incorpóreas. En tu corazón que a pesar de los años conserva mucho del niño que está escondido pero que no dejamos salga con sus risas, con sus sueños, y con sus ilusiones que nunca se acaban sino que continúan siempre mientras tengamos vida y sepamos luchar. Está tu inteligencia tan grande que muchos admiramos y otros envidian, con ella Dios te ha regalado el arma para poder solventar todos los escollos que se presentan en esta experiencia a la que llamamos vida. Está tu voluntad de hierro que ha superado tantos problemas y que estoy segura seguirá haciéndolo, pues como el quijote no se deja vencer. Está tu corazón y tus sentimientos que son lo más hermoso que tienes mi cielo, y son tan grandes que no te caben en el pecho y que sea eso tal vez lo que en este momento te juega una mala pasada. Pero recuerda que el ser sentimental es lo más hermoso que tienes, es lo que te hace vibrar y sentir vivo a pesar de que a veces duela mucho, aunque a veces el dolor pareciera insoportable y que no amaina, gracias a Dios el tiempo es uno de los mejores aliados que tenemos. Todavía tienes muchas, muchísimas cosas que hacer, planear, disfrutar, experiencias que vivir y tanto que dar de ti a través de tus obras, de tus buenas acciones de tus libros de tus poemas. Por todo esto y más te pido mi amor no dejes que la amargura construya un cerco alrededor de tu vida y no te permita continuar con tantas cosas que seguramente te tiene deparado el futuro. Tú eres más grande y más fuerte que ella, no decaigas, no te dejes vencer, lucha con ahínco con esa fuerza y tenacidad que siempre te ha caracterizado. Tú eres mucho más y vales más que todas las cosas que crees no has logrado. Tu espíritu y tu alma son grandiosos y tiene el poder de lograr lo que tú realmente quieras, el límite solo lo pones tú y esta sensación de cansancio, hastío y decaimiento es pasajera. Yo tengo toda la fe en ti y no me cabe la menor duda que estos momentos de crisis lo superaras más temprano que tarde. Está de más decirte que yo estaré aquí a tu lado siempre, que sólo tienes que extender tu mano para tocarme que si me llamas al instante estoy a tu lado y que a veces hasta con la mente nos comunicamos. No te sientas solo, pues no lo estás, soy tu incondicional y recuerda que cualquier problema entre los dos es más fácil de sobrellevar. Dime, háblame, comparte conmigo no lleves tu solo la carga. Papi recuerda que tengo toda la fe y esperanza que todo esto pasará y veremos nuevos días de luz y color. Recuerda que te adoro.

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Admiral Club
Miami junio 2004 Ya tengo un rato que entré en esta sala de espera y mientras llega el momento de abordaje, siento la necesidad de escribir algunas líneas. Tengo ya varias semanas en las que siento un volcán de sensaciones dentro de mí, estoy ante todo muy nerviosa, aprensiva, temerosa, con grandes dudas ante mi; y aunque me dé mucha rabia conmigo misma por no poder controlarlos estoy como una adolescente ansiosa ante los acontecimientos que vuelven a ser nuevos para mi. Emociones ya vividas y experimentadas regresan pero con una fuerza tan arrolladora que me asustan pues muchas veces no consigo las herramientas para controlarlas. De pronto un necesidad imperiosa de verte, de hablarte, de tan sólo oír tu voz que me calma como un oasis al sediento que se siente desfallecer. Por otra parte siento la alegría del reencuentro que con terror pensé imposible de alcanzar. Estoy clara que para los dos ha sido un gran cambio, a pesar de haber convivido por tantos años el tiempo de separación reconozco hizo gran mella. Hay momentos que quisiera estar contigo todo el tiempo y compartirlo todo como dos jovencitos comenzando a conocerse, pero comprendo que esa no es nuestra situación; estoy clara que te acostumbraste a estar solo, a tener tu espacio y tu tiempo, y entiendo que debo respetar pues no quiero convertirme en una carga ni en un fastidio. Aspiro que el tiempo que pasemos juntos sea amable y agradable para ambos y que sirva para reencontrar vivencias aunque pasadas dignas de volver a vivirlas y a la vez aspiro con todas mis ganas que podamos descubrir nuevas y gratificantes vivencias y que Dios y la vida nos brinden esta segunda oportunidad de amarnos como pareja y si es posible hacerlo aún más de una manera más intensa pues hemos pasado por otras experiencias que si las sabemos aplicar podemos enriquecer cada día más la relación. Yo por mi parte he aprendido a valorarte más, a disfrutar de miles de pequeños detalles que no por pequeños son menos importantes, detalles que de alguna manera se hicieron tan comunes que dejamos de darles el gran valor que conlleva cada uno de ellos. Una mirada una sonrisa, una palabra cariñosa, un apretón o un roce de nuestros dedos despiertan en mí un alud de emociones y una sola palabra cariñosa transforma todo mi día y se queda grabada en mi mente. De la misma manera cuando te molestas o impacientas me quedo nerviosa y atolondrada y me digo que esto no debe ser que no es lógico que me afecte tanto y trato con todas mis fuerzas de cambiar el efecto que tus palabras y acciones tienen sobre mí. Sé que esto que te estoy confesando te molesta y que esa no es la idea.

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Mi vida, veo con gran preocupación como vas dejando que la tristeza y el desasosiego que todos los seres humanos sentimos en algún momento de nuestras vidas, te envuelva en su abrazo sombrío y asfixiante, abrazo terrible y mortal. Siempre has sido un luchador, mientras más difícil y duro el reto, más era tu entrega y tu tesón. Cada prueba en la vida era eso, algo para superar y esperar al próximo que se presentara.

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Lamentablemente cuando estamos tristes, deprimidos, negativos, esa amargura nos ciega, vela todos nuestros sentidos y pero aún nuestra alma y corazón. Tú no eres así mi vida, tienes dentro de ti toda la fuerza y voluntada necesaria para superar este difícil momento por el que atraviesas. Cierra tus ojos y enfoca tu mirada, no hacia el mundo que mal llamamos “real”, ése, no es el verdadero, ése, no es el que importa, ese mundo es engañoso, es “irreal”, es mentira. La “verdad” está dentro de ti, en las cosas incorpóreas, en tu corazón, que a pesar de los años conserva mucho del niño que está ahí escondido, pero no le permites que salga con sus risas, con sus sueños, con sus ilusiones que gracias a Dios nunca se acaban y que continuarán por siempre mientras tengamos vida. La “verdad” está en tu inteligencia privilegiada que muchos admiramos y otros envidian con ella Dios te ha regalado el don para poder soltar todos los escollos que se presenten en esta experiencia ala que llamamos “vida”. La “verdad” está en tu voluntada de hierro que ha superado tantos problemas que no se amilana ante nada al contrario se acrecienta y que estoy segura seguirá haciéndolo, pues como el Quijote no se deja vencer. La “verdad” está en tu corazón y tus sentimientos que son lo más hermoso que tienes, mi cielo, que son tan grandes que no te caben en el pecho y que sea “eso” tal vez lo que en este momento te están jugando una mala pasada. Pero recuerda que el ser sentimental es lo más valioso que posees, es lo que hace vibrar, sentirte vivo a pesar de que a veces duela mucho y el “dolor” pareciera insoportable, que no amaina pero gracias a Dios la cura llega y el tiempo es uno de los mejores aliados que tenemos pues a la distancia del mismo nuestra óptica es diferente y aquello que nos afectaba tanto deja de tener la importancia y la urgencia que en su momento parecía tener. Mi amor, todavía tienes muchas, muchísimas cosas que hacer, planear, disfrutar; experiencias que vivir y tantas cosas que dar de ti a través de tus obras, de tus buenas acciones, de tus libros, de tus poemas… Por todo esto te pido que no permitas que la tristeza forme un cerco alrededor de tu vida y no te deje continuar con lo que seguramente te tiene deparado el futuro. Tú eres más grande y más fuerte que ella, no decaigas, no te dejes vencer, lucha con ahínco con esa fuerza y tenacidad que siempre te ha caracterizado. tú eres mucho más y vales mucho más que todas las metas que crees no has logrado. Tu espíritu y tu alma son grandiosas y tienen el poder de lograr lo que tú realmente quieras, el límite sólo lo pones tú y esta sensación de cansancio, hastío y decaimiento es pasajero. Tengo toda la fe en ti y no me cabe la menor duda, que estos momentos de crisis los superarás más temprano que tarde. Y está sólo tienes que extender tu mano para tocarme, que si me llamas al

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instante estoy a tu lado y que muchas veces hasta con la mente nos comunicamos. No te sientas solo, pues no lo estás, soy tú incondicional y recuerda que cualquier problema entre dos es más fácil de sobrellevar. Dime, háblame, comparte conmigo no lleves tú solo la carga y recuerda que tenemos nuevos días de luz y color. No olvides nunca que te adoro con toda mi alma y aún más, que hablándote. Quisiera en este momento insuflarte todo mi amor y mi fuerza interior; sé que juntos lograremos nuestros sueños y que debemos de dar gracias a Dios siempre, pues si hacemos un balance son muchas más las bendiciones que hemos recibido que aquello que llamamos “golpes”, que quizás no son tales sino experiencias que hay que vivir para así apreciar en su magnitud lo bueno que no ha dado y dará la vida. Por último quisiera pedirle al supremo tanto para los que te conocemos como para los que conocerás en el futuro: que no nos falte nunca tu sonrisa espontánea sincera y cálida que nos alegra siempre el día …que no nos falten tus manos cálidas y sanadoras que nos transmiten toda tu fuerza espiritual. …que no nos falte tu abrazo fuerte y protector que nos cubre cuando nuestro corazón siente frío. …que no nos falten tus palabras bondadosas y de aliento, que son potentísimas, muchísimo más de lo que puedas nunca imaginar y que llegan el momento en que las necesitamos y que tienen un poder de curar tan grande que luego de escucharlas, todo parece tan simple y fácil de superar y que le dan a nuestra alma ese consuelo y esa paz tan ansiada, esa paz que buscamos y que con ellas “tus palabras” alcanzamos. Que Dios te bendiga y te cuide. Anita.

Un pedido otoñal Sueño ser tu musa, sueño ser tu fantasía sexual, sueño con ser la depositaria de tus poemas, dedicados a tus amores imposibles, sueño con ser la fuente de tu inspiración, sueño con ser tu sueño dorado, y que veas en mi todo lo que anhelas conseguir en el amor. Sé que una vez te dije que no me escribieras más, y esas palabras las tengo grabadas como con hierro candente en mi mente y corazón. Cómo

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quisiera devolver el tiempo y que esas palabras pudieran ser quemadas en una hoguera y quedaran convertidas en cenizas y que el viento las esparciera como si nunca hubieran sido pronunciadas. Ahora te pido, te suplico que me escribas que me dediques algunos de tus poemas, que yo sea una de tus amantes imposibles. Tal vez todo esto te pueda sonar tonto, absurdo, o hasta risible, pero lo que te expreso es mi sentir más puro, pues a pesar del paso de los años, a pesar de cuando estamos jóvenes no nos podemos imaginar sentir una pasión así un sentimiento tan intenso, tan hondo como cuando contábamos pocas primaveras y sentíamos que teníamos el mundo por delante. Ahora mi corazón vibra con la misma intensidad que antaño y como escuché hoy en alguna parte, las arrugas y las canas no significan la pérdida de la ilusión, el deseo, la pasión, al contrario, en mi caso con los años todos mis sentimientos se desbordan y crecen como ríos caudalosos con aguas límpidas y azules que espero lleguen y bañen tu corazón y lo llenen de nueva frescura y de mi amor infinito. Anita

Febrero 2006 Regresa a tu casa a tu hogar, a tu lar, mi amor. Andas como alma en pena sintiendo que perdiste tu corazón. Mi vida extiende tu mano y tócame, abre tus ojos y “mírame” con ojos de amor, mírame como antes soy yo la misma, la de siempre, la de ayer, la de hoy contigo, no sólo a tu lado sino los dos unidos como una persona, complementándonos uno a otro, ayudándonos a levantarnos cada vez que caemos consolándonos cada vez que estamos tristes, secando nuestra lágrimas cuando lloramos. No entiendes mi cielo que

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cuando estas triste, cuando estás pensativo cuando adivino que no estás bien que algo te afecta es como si me sucediera a mí, al instante siento en la boca del estómago un dolor, una sensación de angustia. Es que acaso no ves mi vivaque yo soy tu hogar, tu refugio y que tú eres el mío, no sigas buscando en el desierto espejismos que son sólo eso “espejismos”. Yo soy tu oasis para darte agua cuando estés sediento y frescor cuando tu alma la necesite. Suéltate, deja ir esos pensamientos de tristeza y rabia. Libérate, mi amor, pertenecen al pasado, te seguirán haciendo daño si tú se los permites; ahora son sólo pensamientos en tu mente que regresan cada vez para atormentarte y hacerte infeliz; esos pensamientos no son tú. Tu alma es grande , hermosa, alegre, infinita, inmortal, capaz de todas las cosas buenas, creativas y hermosas que los humanos podemos hacer si realmente lo queremos. Eres un ser precioso y ante todo bondadoso, te suplico que luches contra esos demonios de la tristeza, el desasosiego, el pensar que las cosas valiosas ya no tienen importancia. En el camino de la vida perdiste muchas cosas, pero también has ganado muchas otras. Has disfrutado de miles de cosas que damos por descontadas que no valoramos como debemos. Te pido cuides tu cuerpo, él es el vehículo, el instrumento con el que Dios nos regala para poder realizar lo que tenemos que hacer en esta vida, te has descuidado mucho y yo también. Tienes muchos proyectos y sueños pero no tengo que decirte que enfermo no lo puedes alcanzar. Deja que te ayude, proponte mejorar, cuidar de ti, quererte, no dejarte llevar solo por la glotonería, el comer da satisfacciones yo lo sé mejor que nadie, he sido gorda casi toda mi vida, pero hay satisfacciones con las que podemos sustituir la comida, aparte de que cuando tenemos tanto sobrepeso nos sentimos muy mal tanto física como mentalmente y nuestro cuerpo lo reclama a cada momento. Te pido que te cuides, mi amor, todavía te queda mucho por ver, por hacer pero sano y bueno, completo, que puedas disfrutar y podamos disfrutarte. Tus hijas están muy preocupadas y me reclaman que no soy lo suficientemente estricta, tu salud es prioritaria para nosotras, por favor mi cielo hazlo por ti y por nosotras. Te pido que te alegres que veas el futuro con positivismo y no sólo me refiero al aspecto de trabajo o económico, pues se que te entregas al 100 % en la consecución y consolidación de la parte económica a la cual no le quito su importancia pero al final del camino vemos que “más dinero” no es igual a “más felicidad”; es tu actitud, lo que puede llevarte a ser una persona feliz o no; veo con mucha tristeza que te has vuelto algo sarcástico, y ese no eres tú, esa no es tu naturaleza aunque digas que has cambiado que la vida te ha llevado a sentir así, yo sé que en el fondo no es verdad; sé que tu corazón es super bondadoso y está cubierto con una armadura de acero ara no dejar entrar ni salir tus más puros sentimientos.

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Mi vida, no seas tu mismo tu propio carcelero, lo que queda por delante puede ser amor, alegría, armonía, sueños hechos realidad si eso es lo que escoges; si eso es lo que decides que quieres para ti. No permitas que el pasado se apodere de tu vida y la vivas al 50 % por ciento o menos cuando puedes vivirla al 100%. Estás en una edad perfecta, reconoce que has logrado muchísimas cosas hermosas que millones de personas no lo logran en toda su vida, felicítate por lo que has alcanzado, no te recrimines por lo que crees que no has podido hacer, yo mejor que nadie se que en cada empresa de vida en la que te has embarcado lo has hecho con todo tu corazón y dando lo mejor de ti mismo, hemos pasado crisis fortísimas pero si estamos juntos lo podremos enfrentar todo. Te pido apóyate en mi, recupera tu confianza en mi, por favor no sólo me cuentes tus planes de trabajo (que me encanta compartas conmigo) por favor ábreme tu corazón, comparte conmigo tus tristezas y alegría, lo que llena tu corazón y lo que afecta. Por favor necesito tus palabras, tus manos, tu fuerza y voluntad. Sin ti, me siento incompleta, me falta la otra mitad, pues sé que tú eres lo mejor que me ha pasado. Mi amor no permitas que el rencor o la rabia que has sentido o sientes, cubra la luz que resplandece al estar nuestras dos almas juntas. Nuestro amor siempre fue especial, desde el principio no fue como el de los demás. Te pido me pienses como cuando nos conocimos, me pienses como cuando éramos novios y luchábamos para poder vernos o hablarnos aunque fuese por unos instantes y eso era suficiente para sentirnos contentos y seguir luchando para poder estar juntos. Soy la misma que te ama desde hace tantos años, sin interés, sin medida, con una entrega completa por eso te pido busca mi mano, busca mi pecho, busca mi corazón, están siempre ahí para ti al igual que tú has estado para mi. Quiero que te sientas completo, que te sientas vivo, deja que tus sentimientos afloren, no te burles de este amor, no seas duro conmigo, nadie te quiere como yo, nadie te ha querido y te querrá como yo, lo demás son cantos de sirena, no son la realidad. Mi amor seguirá por siempre para que regreses a tu casa, a tu hogar, a tu lar, que siempre ha estado en mi corazón y mi hogar en el tuyo. El hogar es donde nos sentimos cómodos, calentitos, a salvo, donde podemos ser no-sotros mismos sin tener que escondernos, ni que-fingir ante el mundo lo que tal vez no somos, es donde quieren y nos aceptan tal como somos con nuestras virtudes y nuestros defectos, es donde nos conocen y donde hasta nos adivinan el pensamiento. Hemos logrado comunicarnos hasta sin palabras, sólo sintiendo nuestras caricias y el calor de nuestros cuerpos; sentirnos a gusto con tan solo tocarnos, oír nuestra respiración y una sensación de paz y de agrado no invade. Sé que a veces mi amor te invade y trato de reprimirlo. Pero no puedes negar la presencia de ese gran sentimiento entre los dos. Cuando te invada la tristeza, la duda, el malestar por favor acude a mi, confíamelo déjame ser el bálsamo para tu corazón, deja la desconfianza atrás, no te dejaré sólo nunca más, te lo juro. Sabes que estoy contigo para hacer frente a lo que venga con mi amor

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inmenso, como siempre, aunque hubo momentos en el camino que no pude ver la luz del faro que me iluminaba para llegar hacia ti. Quiero que sepas que como tu dices en forma simplista lo que siento es por la “soledad”, no lo es mi cielo, créeme. Me extravié, hubo golpes que nublaron mi mente, hubo responsabilidades que acometí con mayor fuerza de la que mi cuerpo tenía, me presioné demasiado en otras direcciones y olvidé por un tiempo lo que era más preciado, más valioso, en el mundo entero, pero por favor no sigas castigándome por esa caída, somos humanos y erramos a cada paso. Ábreme tu corazón, dime lo que piensas cuando callas, comparte conmigo soy tu mejor amiga, tu mejor compañera, no hay nadie en este mundo que se alegre más con tu logros, ni que se sienta más orgullosa que yo por lo que haz hecho, ni le duela más cuando lloras aunque sea por dentro y no te permitas llorar tus lágrimas; tu dolor es el mío; cuando sonríes con tu sonrisa preciosa y a la vez tus ojitos echas chispas con esa picardía tan tuya no hay “nadie” en el mundo que se sienta más feliz que yo. Hay un lazo entre nosotros invisible que nos une desde que nos conocimos y que espero dure hasta que Dios no lleve y creo durará aún más, pues si el amor es energía, todo el amor que nos hemos profesado no se perderá, pienso que es una energía tan fuerte que perdurará aunque no se pueda ver, tocar, oír con los sentidos quedará como el rocío impregnando a nuestros hijos y nietos y a todos los que hemos querido en este mundo. Abre tus ojitos y mírame con ojos de amor, “talk to me like lovers do” Te amo. anita

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