Deseos

Me dices que te escriba, que te hable, que te cuente lo que mi corazón siente. No sé por qué razón me cuesta tanto mostrar mis sentimientos aún contigo, que eres el gran amor de mi vida. No sé que me pasa últimamente que siento miedo, si miedo. El tiempo se me ha pasado tan rápidamente que se me ha escurrido como agua entre las manos y me pongo a pensar en que tal vez en un futuro cercano me quede sola o te quedes solo; aunque prefiero esto último pues no quiero pasar por el dolor de perderte y quedarme en el aire, pues me he acostumbrado a ti de tal manera que todo mi mundo gira alrededor tuyo y de mis hijos. Mis amigos y confidentes son muy pocos casi ninguno; la verdad hasta ahora no me han hecho mucha falta pues cuando estamos los dos solos (tal vez sea egoísmo) pero no necesito a nadie más. Contigo y mis hijos me siento llena, completa, satisfecha. Y si los tengo a todos conmigo juntos y en armonía mi dicha es total, no le pido nada más al cielo. Pero esto de sentirnos tan bien juntos tan acompañados sin necesitar de nadie más tal vez no sea tan bueno, tal vez eso nos causará mucho dolor en el futuro y será muy difícil hallar consuelo a esa necesidad del otro ¿no te parece?. Mi intención no es entristecerte mi amor, es que me pediste te escribiera y es esto lo que mi corazón siente y te lo estoy expresando en esta pequeña carta. Gracias por tu amor incondicional y constante y aunque no lo diga me alimenta día a día. Y día a día doy gracias a Dios por ello, gracias por tu fuerza y tu animo por tu fortaleza, por ese amor tan grande que me demuestras y que yo también siento pero que expreso de una manera diferente, más tranquila, más callada pero no por ello, menos fuerte y valioso. Lo demuestro a mi manera, pienso que muchas veces las palabras no son tan necesarias para expresar lo que sentimos, hay miles de maneras de decir “te amo” y pienso que te lo he demostrado de muchas formas en todos estos años y he luchado por ti contra todos y contra todo y aunque no lo creas te defiendo a capa y espada (aunque no siempre tengas toda la razón), pues mi amor siempre te justifica y esto tal vez no es tan bueno pero hay tantas cosas en las que el corazón manda y no la razón. Pero prefiero que sea así, siempre mi corazón es el que me ha guiado en todo lo que hago, en todas mis acciones y pienso que no estoy tan equivocada y me siento feliz así y satisfechas conmigo misma y con mi conciencia en paz. No sé si esto es una carta de amor como tu querías que fuese, no sé si quedes satisfecho, pero me ha hecho bien hacer estas reflexiones, hablar sobre todas estas cosas y de alguna manera sientas cumplido tu deseo. Tuya por siempre, Anita.

Tú tenías razón …Hace unos días Te entregué una carta para que la leyeras y tal vez entendieras por todo lo que había pasado, pensé que era mejor que no te fueras, sentía miedo, aprensión, temor del futuro sin ti. Ya debes saber después de tantos años de estar juntos que me cuesta mucho desprenderme emocionalmente de las persona a quienes amo, que me aferro demasiado a los sentimientos, que he vivido siempre en función de los demás, no de mi misma y hoy a mis 51 años me paro y trato con todas mis fuerzas y con mi mente de preguntarme ¿Qué es realmente lo que “yo” Anita quiero para mi y aunque parezca increíble y hasta risible. Y a pesar de que escarbo y escarbo en un cerebro y en mi corazón no tengo una respuesta concreta (no logro encontrarla). Pensé que con aquella carta me entenderías un poco más y de alguna forma retardaría tu partida; pero sabes tú tenías razón. Algo se rompió. Como bien dices tú, gracias a Dios tienes la capacidad de sacar a las personas que quieres de tu corazón, para no tener que sufrir. Sabes en realidad te envidio esa cualidad y te lo digo con el corazón sin críticas ni sarcasmos. Veo y siento que de alguna manera lograste sacarme de tu corazón, y aunque tratas de que funcione, se ve que ya no es igual que antes. Entiendo que has conseguido otros alicientes e intereses en tu vida (de lo cual me alegro de verdad) y sabes que te lo digo sin hipocresías ni dobles sentidos, pues siempre he sido transparente y sincera en cuanto a mis sentimientos para con todos, mucho más contigo que no tengo porque recalcártelo has sido el hombre de mi vida y no creo que mi corazón vuelva a sentir con la intensidad y capacidad de amor y desprendiendo (desde todo punto de vista) como el que he sentido por ti, pues para ello hay que tener el alma y el corazón muy jóvenes e ilesos. Bueno esta pequeña acotación no es para que te sientas mal o culpable, de ninguna manera; lo que pasa es que cuando se comienza a escribir y tu lo sabes mejor que nadie, las ideas y los sentimientos toman vuelo, los dejamos salir y vuelan y vuelan sin que podamos hacer mucho por detenerlos. Pero continuando con lo que comencé en el párrafo anterior, veo que te sientes completo con tu trabajo, con tú fábrica, con todos esos planes de crecer que tienes en mente y que vuelvo y te repito le pido a Dios con todo mi corazón te lo conceda, pues creo que te lo mereces y ésta vez con la ayuda de Lila y demás personal competente lleves a buen término tu cometido. Pero a la vez veo y siento que ya yo no entro en esos planes, ya no me necesitas, como te dije antes lograste sacarme de tu corazón (y no quiero enrollarme en quién o quién no ha tenido la culpa, pues pienso que eso es una discusión estéril que no nos lleva a nada provechoso) y la idea de este escrito no es esa de ninguna de las maneras. La cuestión está en que no me siento tu esposa, tu compañera, me has ido dejando de lado y me he convertido más bien en un compromiso y tal vez en una carga para ti, y creo que eso es

lo peor que puede pasarle a una pareja, como bien dijiste en los días que decidiste dejarnos, esto ya no tiene sentido y pienso que no vamos a llegar a nada realmente útil para los dos. Cuando llegué de viaje te busqué, te deseaba en verdad y me entregué en cuerpo y alma pero de tú parte no hubo la misma reacción, no hubo el mismo “feeling”, de tantas otras veces, y sabes lo sentí enseguida, pero no quise verlo (no hay peor ciego que el que no quiere ver), me aferré como siempre pensando que tal vez pudiera volver a ser como hace tiempo, pero no, algo muy precioso se rompió y creo que ya no hay manera de restaurarlo en su forma original, tan pura, tan nítida, sin mácula, con toda esa seguridad y confianza que nos da la juventud, con toda esa fuerza que nos hace sentir invencibles y creer que nada ni nadie pudiera en algún momento cambiar o mermar ese amor tan grande que sentíamos. Pero ha n pasado muchas cosas y el corazón está lleno de curitas, y no me siento con fuerzas de seguir esperando que de vez en cuando me des unas migajitas, así no me sirve, ya no hay el respeto y la admiración que había, no sé si es conciente o inconciente pero en tus actos y tus palabras hay una especie de menosprecio, de desdén y todo ello me hace “mucho daño” pues sabes con los años se pone uno cada vez más sensible y la capacidad de tolerancia es menos. Y las fuerzas nos van abandonando y lo que antes era muy importante deja de serlo. Y es la tristeza, el desgano, el desinterés y la soledad los que van llenando los espacios que deberían de estar llenos de ilusiones y de ganas de vivir y de hacer cosas para nosotros y los nuestros. Hace tiempo te dije que había estado saliendo de las puertas del infierno, tal vez suene muy teatral, pero hay que vivirlo para poder entenderlo y sabes que de lo único que “sí” estoy segura es que no quiero regresar a ese lugar, no quiero volver a sentirme así hundida en un pozo negro oscuro sin voluntad y sin fe. Es cierto tú tenías razón

Se van nuestros seres queridos Antes que nada quiero que sepas que te acompaño con todo mi corazón y sentimiento en la pérdida que has sufrido, sabes bien que no lo digo por compromiso sino que realmente quise y respeté a tu papá toda la vida y aún más todavía después de la muerte de mi papá; el día que lo supimos en Miami nos dejó muy mal Debbie estuvo llorando largo rato y yo tuve que sacar fuerzas y animarla explicándole que el abuelito ya estaba muy deteriorado y que era ley de vida y que debíamos continuar a pesar de nuestro dolor pues ella tenía que estar tranquila para poder presentar su examen de toffel en la universidad.

Sé que por mi parte estos últimos años no he sido la de antes, por muchísimas razones. Unas externas fuera de mí, y otras por la depresión que de alguna manera no detecté al principio y luego pensé que era lo suficientemente fuerte para vencerla ¡craso error!, lo que hice fue dejar que se fuera apoderando de mi vida entera y me aprisionara y no me dejara reaccionar, ni vivir, ni encarar los problemas. Lo que hice fue enconcharme aún más y callar todavía más y más; error que creo he cometido toda mi vida, error que creo ha sido el peor, el más destructivo, el más grave de todos. En este momento después de muchas caídas y recaídas creo que estoy comenzando a levantarme. Espero en Dios que en su gran misericordia me dé fuerzas para realizar todo lo que quiero hacer, este es un momento en mi vida que tengo que sacar fuerzas dentro de mí para poder pararme en mis dos pies sin más nadie al lado y tomar todas las decisiones que crea convenientes con total independencia y libertad. Llevándolas a cabo una por una. (espero que puedas entender esto) Tal vez por eso en este momento sientas que estoy como sin sentimientos por tu luto, esto no es así, creo que por una parte el abuelo descansó, pues ya estaba muy mal y sufriendo tanto él como los demás. Lo que si agradezco a Dios con todo mi corazón es que te pudieras acercar a él y él pudiera sentir el amor de su hijo, que siempre ha existido, pero tal vez no se haya expresado lo suficiente. Pienso que ese acercamiento le hizo muy bien a él, pero estoy segura de que te ayudará a ti mucho más y te dará mucha paz a tu alma que es algo que le pido a Dios con toda la fuerza, porque sin no tenemos paz, tranquilidad y serenidad, no podemos funcionar tú mismo tuviste oportunidad de constatarlo en estas horas tristes, que cuando tus hijas te llamaron y te demostraron su amor y preocupación, esto ayudó mucho a tranquilizarte y te sirvió de sostén para poder continuar el camino que todavía nos queda por andar. Estoy aquí sentada viendo fotos de otros tiempos más felices, tiempos que siempre quedarán en mi memoria. Quiero sepas (y estoy segura que en el fondo lo sabes) que en mi vida no hubo jamás ningún otro hombre que no fueras tú, que te he adorado como nadie lo ha hecho en tu vida, aún más que cualquiera de tu familia y no lo digo por jactancia, sino porque es toda la verdad. También quiero que sepas, de que a pesar que todo ha cambiado tanto y tal vez nos toque tomar diferentes caminos, esto no significa que aún ahora ni en el pensamiento hay cabida para otro hombre, ni siquiera para mirarlo, es increíble todavía te miro y mi corazón se encoge. Pero en este momento tengo que ayudar a mis hijos, encaminarlos, encausar mi vida y hacer muchos cambios que espero sean para bien y me den la tan ansiada paz que ando buscando, la misma paz que deseo con todas mi fuerzas llegues a sentir en algún momento pues de dará la verdadera felicidad. Anita.

Plegarias Hace ya mucho tiempo que siento grandes deseos de escribir, creo que es la mejor manera que tengo para expresar mis sentimientos, pensamientos más internos, dolores, alegrías, vivencias, en fin todo lo que mi corazón y mente guardan. Vengo de caminar en un día precioso con cielo azul, sol que te cubre con su luz como un abrazo de madre y vendo con mi madre que estoy aprovechando estos días para estar con ella a solas las dos como dos viejas amigas compartiendo recuerdos gratos de mi infancia, de mis estadías en México que siempre fueron no sólo tan placenteras por compartir a toda la familia sino tan gratificantes para el alma, el corazón la mente y los sentidos ya que gracias a Dios bendito tuve la gran suerte de ver otras cosas diferentes, otro mundo distinto al mío en Venezuela, a tener otra familia con otra religión, otra manera de pensar, tan distinta en mentalidad pero a la vez tan llena de cariño y amor, que me dio la oportunidad de disfrutarlos por muchos años; siendo esta experiencia muy enriquecedora no sólo para mi conocimiento sino que me hizo ser (estoy segura de ello) más abierta con todo el mundo me enseño a valorar a todas las personas por igual sin hacer distingo de ninguna especie y algo que par algunos de mente estrecha podría haber tomado como un handicap, significo todo lo contrario, un mundo mucho más amplio, grande, espacioso, hermoso, colorido que llenó todos mis sentidos de paisajes preciosos, olores evocadores, comidas deliciosas, música que cuando la escucho llena mi corazón de tal manera y me invade una sensación difícil de describir, un apego, una nostalgia, una alegría y también un poco de tristeza por todo aquello que se ha ido pero que quedará en mi mente grabado mientras viva. Antes que nada quiero dar gracias a Dios por todo lo que me ha dado a lo largo de mi vida y que lamentablemente los seres humanos en general no sabemos apreciar, tantas pequeñas cosas que la misma nos regala a diario, a cada momento, a cada instante, en cualquier lugar o rincón de este mundo (su creación) y nos pasamos casi toda la vida desperdiciando todos esos hermosos regalos (que encima de todo) son gratis y vivimos apegados a las cosas materiales a formalismos, a tantas cuestiones que realmente no tienen ninguna importancia y cuando llegamos como yo, a los 50 años vemos con nostalgia y tristeza tanto desperdicio de fuerza, energía de momentos gratos que ya no volverán. Vengo caminando disfrutando del paisaje, cielo, sol, vegetación, aves, pidiéndole a Dios con todo mi corazón y toda mi alma guíe mis pasos en el futuro, que me haga más fuerte, menos temerosa, con menos dudas que siempre atormentan mi alma y que me ayude a actuar con sabiduría, equilibrio, certeza, con alegría (hace tanto tiempo que no río con todas las ganas, como cuando era joven) es cierto he perdido casi toda mi alegría de vivir, de saborear, disfrutar el momento, todo se me va en pensar, preocuparme, afligirme y caigo en un círculo vicioso del cual me cuesta tanto salir, que hasta en los mejores momentos mi mente me juega trampas en las que me enredo y vuelvo otra vez a pensar y preocuparme, en recordar los momentos tristes y difíciles que me han tocado vivir y más aún estos últimos que permanecen como enquistados sin querer

desprenderse, y no sé por qué me cuesta tanto trabajo apartarlos, desecharlos, botarlos pues son dañinos para mi alma y para mi paz interior. Y aunque trato con todas mis fuerzas y a veces pienso que los he alejado de pronto reaparecen como fantasmas no deseados. Por ello le pido a Dios que me ayude a cambiar a ver el mundo con ojos diferentes, a darle importancia a lo que realmente la tiene, a no preocuparme por cosas o qué no son tan importantes como yo pienso o cosas que ya no tienen solución, cosas que debo aceptar como parte de mi educación en este paso por el mundo. Pruebas que Dios nos manda y que hay que recibir con resignación y sin soberbia , con humildad, pues sólo Él sabe lo que nos corresponde a cada uno. Pero lo que si Le pido es que me ayude mucho a recobrar mi alegría, mi ilusión, pues últimamente ando por el mundo como un robot, como un autómata, sumida en la rutina, situación que yo misma propicio bien lo sé. Quiero vivir, reír, cantar, bailar, ser feliz, apreciar todas laso cosas hermosas que tengo, mi familia toda a la que ador y por la que vivo, disfrutar de todas las cosas que el mundo ofrece sin sentirme culpable de ser feliz. Pues reconozco que soy mi peor enemigo que no hay nadie que me haga tanto daño como yo misma, que soy yo y no otro quien me priva de alcanzar la felicidad, la paz y la armonía que mi alma tanto necesita. Le pido a Dios que me dé mucha sabiduría y paciencia para ayudar a los míos y a todos los que me necesiten, ya que además de ayudarlos a ellos, eso te proporciona las mayores satisfacciones de la vida, lasque realmente cuentan. Le pido a Dios que me guíe para saber darle a cada uno lo que le corresponde, sin ser mezquina, ni egoísta ni tampoco sobrepasarme, sino todo en su justa medida. Y por favor Dios aleja de mi esos demonios, estos miedos, estas dudas, estas angustias que siempre y a lo largo de toda mi vida me han limitado, me han tenido amarrada de pies y manos, presa, atosigada para poder ser libre, libre de verdad, para escoger un camino sin temores, y sin sentirme culpable por ello, o sentir que le estoy fallando a alguien. Y ya que estoy pidiendo quisiera para mi futuro mucha luz, mucha paz, mucha salud, mucha armonía y mucha libertad como las aves que veo desde mi ventana surcando el cielo dándole gracias a Dios por todas sus maravillas y bendiciones, y que sus bendiciones me acompañen, y a todos los míos y a todas las criaturas. Amén. Tristeza y depresión El pasado, los fantasmas del pasado me persiguen, me acechan y me hieren con la misma intensidad como si lo estuviera viviendo en este mismo instante. Todos esos tristes y malos momentos llegan de pronto como una visita indeseada y se cuelan no sé cómo ni en qué forma, pues trato con todas mis fuerzas de cerrarles las puertas, pero cuando menos lo pienso: zas, allí están crueles, afilados como dardos que se vuelven a clavar en mi corazón y mis heridas vuelven a sangrar como si no hubiesen sanado. Quisiera conseguir la fórmula no para olvidarlos pues no puedo eliminar la memoria, pero sí poder verlos como lo que son, cosas del pasado, verlos en la perspectiva correcta, verlos a la distancia, cosas que ya pasaron y que no me sigan haciendo el daño que me hacen, que se presentan como nubes negras en un día de sol.

Tengo que repetírmelo a mi misma un millón de veces, si es necesario; váyanse, no los quiero más en mi vida, desaparezcan, esfúmense como el humo y no me sigan amargando pues hasta en los momentos de alegría cuando creo que ya me liberé de ellos reaparecen y se llevan la poca felicidad que creo merezco como cualquier ser humano. Divagaciones y depresión Mi vida, analizo mi vida qué rápido han pasado los años y qué poco he logrado. Recuerdo mi adolescencia con tantos sueños, ganas de cambiar el mundo, luchar por los pobres y contra las injusticias; casi era una líder (no quiero ser jactanciosa), luego el amor con una pasión y una fuerza mayor que cualquier torbellino o huracán, luchando contra todo y todos por alcanzar lo que pensé por mucho tiempo era mi alma gemela. Pero a veces el querer demasiado, el entregarse tan totalmente y querer satisfacer todos y cada uno de los deseos de la otra persona, aún en contra de tus forma de pensar, de tu concepto de ver la vida te cambia tanto que te hace daño. He cambiado tanto que casi ni me conozco, ya queda muy poco de aquella joven, soñadora, idealista que aún creía en la fantasía, en los duendes y los pequeños habitantes del bosque; ahora me veo en el espejo y pareciera que no soy yo, una mujer cansada, muy cansada, con ojos tristes muy tristes, tan tristes! Una tristeza tan inmensa que pareciera llenar todos los huecos y recovecos de mi vida, sonta pocas las cosas que me sacan a ratos de ella; tiene tanto poder tanta fuerza que asusta, aterra y te envuelve en un abrazo que te sofoca y casi no te deja ver las cosas bellas de la vida: el cielo, el sol, los árboles, tantas cosas lindas que Dios nos regala a diario y somos tan ciegos y tontos que no le damos el valor tan inmenso que tienen, cosas que se nos dan gratis. Sí t, todo eso lo sé, lo veo, lo siento y le pido a Dios perdón con todo mi corazón por ser tan desagradecida por todas las bendiciones con las que nos ha premiado tal vez sin merecerlo. Entonces, por qué este sentimiento tan poderoso y negativo atrapando mi vida. Por qué este miedo?, esta inseguridad ante todo y ante todos. Por qué me siento tan débil para enfrentar casi cualquier aspecto de mi vida. Quisiera tener la décima parte de fuerza de voluntad de mi padre, o la valentía de mi madre o la decisión de mi hermana. Los míos necesitan tanto de mí ayuda (eso pienso, aunque a veces también lo dudo) creo que si yo no estuviese ellos estarían mejor, serían más fuertes, decididos y menos dependientes y facilistas. Quiero que mi vida sea diferente, totalmente diferente, de cómo es ahora, antes que nada sin miedos ni temores viscerales que ni siquiera logro explicar. Quiero tomar mis decisiones, las que sean con total libertad sin tener que sentirme culpable después de haberlas tomado y eso ante todo tomarlas, salir de esta parálisis que me está carcomiendo por dentro como una termita como un cáncer maligno que me deja seca de mente, alma y corazón. Necesito ayuda, sé bien que la necesito, no puedo continuar viviendo de esta forma, esto no es vida en verdad, es casi un vegetar, un sin sentido; creo que si no fuera por mis hijos ya no tendría fuerzas para nada más. Veo que a pesar de la edad que ya tienen

todavía no han hallado su camino y en verdad quisiera verlos en él antes de que me vaya. Estoy consciente que estos pensamientos oscuros no me ayudan, pero cuesta tanto alejarlos, trato de espantarlos todo el tiempo de mi mente, pero no se van, regresan a cada rato, en cualquier momento, como visitantes indeseables, desagradables y molestos que vienen a mi casa (a mi vida) sin invitación a incomodarme y a amargarme la existencia. Y sigo meditando, pues la teoría la conozco (pero en la práctica soy un fiasco). Sé que todo depende de mi fuerza de voluntad, de querer cambiar veo otras personas con problemas mucho mayores que los míos y entiendo de que no se dejan acogotar ni vencer por ellos. Entonces qué es lo que está mal conmigo será falta de fe, de coraje? coraje, creo que no tengo ninguno, lamentablemente. La palabra para definirme es “cobardía”, es cierto soy una cobarde total, mi mente lo sabe y mi corazón lo siente pero no sé por qué no hallo las herramientas para atacarla y vencerla o por lo menos comenzar a luchar contra ella. No veo ni siquiera la luz al final del túnel, nada es claro, todo es tan confuso sin una forma definida es como si tratara de atrapar el aire con mis manos y cuando creo que tengo algo en ellas, las abro y siempre están vacías… Durante mucho, mucho tiempo callé y callé. No compartía con mi familia ni casi con mis amigos más íntimos, pensaba que mis dolores los debía soportar yo sola como atlas cargando al mundo sobre sus hombros. A mis hijos especialmente no quería mortificarlos. Qué estúpida! Como si los niños no se dieran cuenta de las cosas y no fuesen tan sensibles como son. Me perdí de compartir con ellos muchas cosas como si fuesen muñequitos de adorno sin capacidad de discernimiento. Ahora hablo mucho más con ellos y espero que no sea muy tarde aunque a veces cuando estoy muy triste y lloro les pregunto y les consulto su opinión, no sé si se sienten abrumados y cansados de oír mi quejas o si es correcto compartirlas todas con ellos. Tal vez lo que callé por tanto tiempo y que ahora trato de compartir con ellos les sirva de experiencia para no cometer los mismos errores, aunque es casi inevitable que las persona aprendan por experiencia ajena,. Lamentablemente no escuchamos a nadie y más cuando estamos jóvenes y pensamos que nos las sabemos todas. Yo ahora con mi edad me siento una ignorante total, es penoso decirlo pero sé tan poco de todas las cosas más importantes en la vida que me siento como una veleta sin rumbo como navegante sin brújula en una mar tormentoso… Abril de este año Estoy aquí retomando mis escritos que abandoné lamentablemente por tanto tiempo y digo lamentablemente porque escribiendo desahogo mucho de mis penas. Han pasado tantas cosas desde el escrito anterior muchas muy buenas para mis hijos y para mi. Para mi pues superé muchísimo la depresión tan grande que tenía que sin exagerar creo estuvo a punto de destruirme gracias y alabado sea mi Dios me abrió

puertas de luz y sé que no me ha abandonado nunca, pero yo antes que nada debía ayudarme, creo que mi autoestima subió volví a tener ganas de vivir, de hacer cosas por mi y por los demás, de dar y recibir alegría, de compartir con los demás, de hablar saludarlos decirles hola cómo estás? De dar y recibir una sonrisa. Me ha tocado conocer gente maravillosa, espiritual que me han enseñado tanto, a no ver sol dentro de mi la tristeza que sentí por tanto tiempo sino que hay en mi mucho amor, alegría, compasión para dar a todos y así sentirme tan llena, tan colmada de bendiciones de Dios, llegué a Caracas con una gran paz interior y tratar de transmitirla a todos a mi alrededor y lo he hecho en la medida de lo posible; de enviarles amor y luz para todos a través de mis pensamientos y oraciones. Cuando creí que estaba bastante curada y tranquila por las decisiones tan importantes que habíamos tomado en la vida, cuando pensé que había superado esa etapa primera de la pérdida de la separación de la persona con la cual haz compartido toda tu vida adulta y más pues casi desde niña estás con ella, cuando por tan diversas razones te aferras a ella en todos los sentidos, como tu amor, tu pareja, tu amigo, tu confidente, tu compañero. Cuando por 36 años de tu vida útil has tratado de entregar lo mejor de ti, de tu corazón, de tu dedicación y todo eso cambia es difícil muy difícil. Y como escribí arriba pensé en verdad que había logrado en parte superar ese rompimiento que creo fue lo más sano para los dos pues algo en la relación ya hace tiempo se rompió como un copa de cristal muy, muy fino y aunque creo que tratamos de buena fe en repararlo ya lo que quedaron fueron remiendos y esa copa ya no podría ser como alguna vez lo fue, y como Samy dijo en octubre del 2002, estando en el cuarto que yo lo nuestro no era igual y que era preferible terminarlo cuando todavía no nos habíamos hecho daño, cuando todavía no había rencor y rabia y quedar como buenos amigos por nosotros y nuestros hijos se lo agradecí mucho porque tenía razón, aunque en ese momento no sé si por mi indecisión o por dar un último chance a la relación le dije que esperáramos un poco más. Pero esto no ayudó pues creo que este era un proceso que estaba caminando y seguía su curso hasta que se decidió la separación definitiva. Ahora lo que estoy tratando de entender es qué es lo que ha pasado en estos últimos días desde mi regreso del último viaje. Por qué el hecho de verlo otra vez, por qué el solo contacto visual me daña, me altera, me entristece así. Será que a pesar de la decisión tomada y ejecutada y luego de pensar que mi corazón ya se había tranquilizado, por qué el hecho de verlo en el San Ignacio en el carro con otra persona me haya alterado de esta forma, me haya provocado esta angustia de muerte, que bien sabe Dios no exagero, pues ese noche me sentí como si estuvieran removiéndome las entrañas, sentí un dolor tan grande y que Dios me perdone por ello y no me castigue, como si alguien muy querido se hubiera muerto. Será que ha pesar del tiempo transcurrido no había terminado de resolver este duelo de la separación. Será que ahora me enfrenté de lleno a esa realidad? Y me llegaron de pronto todos esos sentimientos de miedo, “hay mis miedos, mis miedos desde niña, mis miedos a todos y a todo, mis miedos a enfrentarme con la vida, mis miedos de perderlo, aunque no entiendo muy bien lo que significa perderlo, será miedo a la soledad o será mi ego herido, será mi

orgullo y soberbia, orgullo yo soberbia que tanto me molestan en él y que tanto daño nos han hecho a todos, tanto en la relación de pareja, como en la relación de familiares, amigos, hijos. Orgullo y soberbia que siento yo ahora porque a pesar de que le he rezado y rogado a Dios y al abuelo de que lo ayuden, que lo acompañen, que no esté solo, que no esté triste que tenga su independencia económica , que no le falte nada, que no se enferme, que vele por él en todo y ahora que lo vi un poco más contento y superando la situación, por qué no soy capaz de darle su libertad para que rehaga su vida, como sé que debería ser. Por qué este sentimiento “egoísta” de qué cómo es posible que tan rápido haya conseguido una sustituta? Cómo es posible que pueda vivir y respirar sin mi, después de haberme entregado tan totalmente de la manera que lo hice siempre? Por qué este “ego” de que yo soy la única mujer que puede darle felicidad? Por una parte no quiero que sufra en lo más mínimo y por la otra cuando veo que está levantando al lado de otra persona mi corazón, me juega esta mala pasada y me hace sentir este dolor tan terrible, intenso y visceral. Por qué me cuesta dejarlo ir, libre y poder conseguir yo también mi libertad, pues dar libertad a las personas es el acto de amor más grande. Será que hasta hoy no había hecho contacto con la realidad real y no es una redundancia? esa noche en mi desespero hubiera deseado llamarlo, pero llamarlo para qué, para perturbarlo, para perturbarme. Si tengo que enfrentar que nuestro matrimonio terminó no fue hace una semana cuando me dieron la sentencia sino hace ya bastante tiempo cuando esa copa preciosa y brillante se quebró y ya no hay marcha atrás. Será que las mujeres tenemos la tendencia a idealizar mucho las cosas y reconozco que en mi caso esa tendencia es mayor, pues todavía en mi corazón vive esa pequeña niña que todavía sueña con fantasmas y cuentos de hadas y que los hombres son más prácticos y no se desvían en lucubraciones, sino que buscan soluciones prácticas a los problemas sentimentales y les es más fácil sacar las personas de su corazón, para que eso no les haga daño y no lo digo a manera de crítica, al contrario, en este momento en medio de este gran dolor que siento quisiera poder cicatrizar muy rápido y que las cosas no me hicieran daño y que Dios en su gran bondad me dé la paz y tranquilidad que tanto necesita mi alma, pues con paz sé que puedo levantarme y hacer las cosas que quiero hacer para mí, para poder tener felicidad interior y ser tal vez un poco egoísta y pensar primero en mi, pues me desgasto pensando primero en los demás, sin llegar a entender que para poder dar luz y felicidad a los míos debo comenzar a sentir luz y felicidad dentro de mi de allí reflejarla hacia fuera. Estoy pensando en llamarte por teléfono y leerte estos escritos para ver si como amigo pudieras ayudarme a no tener estos sentimientos negativos y autodestructivos, pero otra vez mis miedos que me mal interpretes y otra vez el orgullo de no decir cómo me siento y también miedo de no terminar de cortar ese cordón umbilical que todavía me une a ti y a la relación que mantuvimos por tantos años que por supuesto no puede borrarse de un plumazo, pues no es fácil desprenderse de toda esa carga emocional, pero lo que si quisiera lograr alcanzar mi paz interior y que aunque lo repita tanto me cuesta mucho

alcanzar y que cuando creo que ya estoy encaminada siento que la vuelvo a perder y como ese paz es lo más importante en mi vida y de allí parte todo lo demás, cuando siento que se escapa siento que me trastorno pues pareciera que los pasos que he dado hacia delante se devuelven y siento que no tendré las fuerzas suficientes para alcanzar lo que me propongo. Ayer Dios, que confusión tan enorme tengo en mi mente, y en mis sentimientos. Es una maraña descomunal que no consigo por donde comenzar a poner un poco de orden. Mi cabeza llena de pensamientos de todo tipo, que no logro controlar, hasta las actividades más sencillas parecieran grandes retos llenos de dificultades para poderlas llevar a cabo Te juro que no quiero molestarte, que no quisiera perturbarte y muchísimo menos causarte el menor daño ni ocasionarte más tristezas. Estoy segura que todo esto de la separación debe haber sido también muy difícil para ti, aunque no sé si en la misma medida ( por supuesto que no soy yo la que puedo determinar la cantidad de pesar o sufrimiento por el que hayas pasado, ni está en mi mente el tratar de minimizarlo o de hacerme la mártir y decir que a mi me cuesta más que a ti, en verdad eso no es a lo que me refiero). Perdona los tachones, son producto de esta misma confusión; yo misma no entiendo bien por qué recurro a ti cuando ya no tengo derecho a molestarte. Pero en medio de esta angustia tal vez suene tonto e infantil, pero tal vez pudieras de alguna forma quitarme esta especie de “hechizo”, o de “obsesión”, pues realmente no sé cómo calificarla. Me encuentro ante un callejón sin salida aparente. Mi mente, mi razón me dice claramente que nuestra relación terminó y que casi 100% es lo más sano para los dos, también me dice que tú ya eres otra persona diferente y que ese gran amor hacia mi se terminó y sé bien que es así, se bien que todo es diferente y que ya no hay marcha atrás. Sé que estás en busca de otro amor que te traiga alegría y cariño que todos merecemos. Entonces si mi razón me dicta que insistir sólo nos causará dolor y pena, entonces por qué esta necesidad imperiosa de hablarte y pedirte que me ayudes a pasar por este trago amargo. Por qué el hecho de pensar que estás con otra persona abrazándola, acariciándola y besándola como lo hiciste conmigo por tantos años, por qué pensar que le haces el amor, diciéndole palabras al oído como yo sé bien que lo haces me destroza de esta forma, es que acaso nunca voy a poder tener tranquilidad otra vez con el derecho de todo ser humano a ser feliz. Ayúdame por favor, será esto un enorme egoísmo de mi parte, por qué no puedo dominar este pensamiento “maligno” y lo digo porque me daña y te daña y no me lleva a ninguna parte.

Estoy escribiendo todo esto y no sé si seré capaz de mostrártelo, pues siento una gran vergüenza por ello. Si me conoces no soy persona fácil para tocar estos temas, más bien soy penosa hasta contigo que has sido el único hombre a quien he conocido. Son pensamientos sin sentido, pues qué sentido tiene que a estas alturas piense si le haces el amor o no, o silo haces de la misma manera que a mi y en esta locura llego hasta a pensar de que tal vez con ella logras alcanzar muchas más satisfacciones sexuales que cuando hacíamos el amor hace ya varios años atrás, cuando me decías que era lo máximo y que si no hubiera sido tu esposa igual hubieras tratado de conquistarme aunque fuera una mujer casada. Fíjate hasta donde estoy llegando, fíjate cuan desequilibrada debo estar para pensar y escribir todo esto. Me desconozco, no parezco yo, no sé si son celos o es mi “ego” herido y para que me hago todo este daño si sé que dar marcha atrás es imposible que hubo muchos, muchos errores en el camino y que ya no es igual, que hay muchas heridas abiertas de parte y parte, que están allí y no se pueden eliminar. Tal vez tú ya no estés en esta confusión por la cual atravieso yo. Y créeme te juro deseo que no te encuentres nunca en ella porque hay momentos en los que pareciera que no va a terminar nunca. Espero que este proceso dure lo menos posible y lo pueda superar. Pero perdona si soy insistente, tal vez tú tengas una visión más sana, más objetiva de lo que me está pasando y tal vez puedas con algunas palabras ayudarme o aconsejarme en este trance tan difícil de mi vida. Me dijiste que estaba sola y que era bueno que me fuera para Miami con las muchachas y creo que es un consejo sano que voy a tomar, pues con favor de Dios viajaré mañana. Esto te lo digo porque es cierto que estoy sola, pues desde que te conocí te escogí a ti antes que a cualquier otra persona, y por favor no lo tomes como un reproche pues fue mi decisión, pero fue así yo te escogí antes que a mi padre, mi madre, hermana, familia, amigos y luego más aún por encima de mis hijos y te repito fue mi decisión y me hago totalmente responsable por ella. Creo que es por eso que ahora es más duro, pues yo construí toda mi vida alrededor tuyo, absolutamente todo giraba antes que nada a tu alrededor, pero por supuesto esa no es tu culpa y esto lo hice por más de treinta años. Yo sé que te sientes herido pues consideras que al final preferí a mi madre sobre ti y aunque esto no es del todo cierto, respeto tus sentimientos pues sé que ese es tú dolor y a cada cual le duele lo suyo, pero hago esta acotación pues tú te aferras a un pedazo muy pequeño de la película completa. Tal vez no tenga ya el derecho a molestarte de esta forma, pero por lo que te expuse arriba no tengo mucha gente a la que acudir y que puedan comprenderme pues muy pocos me conocen en verdad no sé si es un abuso de mi parte, muy pocos me conocen en verdad, no sé si es un abuso de mi parte pero si pudieras ayudarme con algunas palabras o a tratar de enfocar esta maraña de una forma diferente te lo agradecería eternamente, ayúdame si puedes a cambiar esta obsesión que me trastorna, no sé si te estoy pidiendo demasiado. Anita.

En el consultorio Estoy en el consultorio del doctor esperando me hagan pasar. Estaba leyendo y sentí ganas de escribir algo de mis pensamientos, volcar sobre el papel un poco de las miles de ideas que vienen y van en mi mente. Pienso en mi vida, en cómo casi a lo largo de toda ella me he sentido como esas semillas de árbol casi ingrávidas que son arrastradas por el viento de aquí para allá, de arriba abajo, dando vueltas, formando remolinos con las otras semillas, mezcladas con hojas, polvo y quién sabe qué otras cosas. Siempre me he sentido atraída por las personas con personalidad fuerte, tal vez para equilibrar lo que pienso es mi propia debilidad y tal vez alcanzar la fuerza que me falta para tomar las decisiones importantes en mi vida, cuando en realidad esas fuerza, se encuentra dentro de mí, con más intensidad que en aquellos a quienes veo fuertes, poderosos y con gran determinación. Estas son algunas de las cosas que he entendido en tiempos recientes, no porque no las supiese en realidad, sino porque había tomado conciencia realmente de mis propias capacidades, de mi fuerza interior, de mi entereza, de mis virtudes, aunque suene pretencioso, soy lo más lejano a ello, pues toda la vida me he cuestionado y no ha habido juez más severo que yo misma por eso en este momento de mi vida me estoy regalando estos pensamientos para que me ayuden a ver mejor con más claridad, para que me iluminen, me ayuden a ser menos estricta con migo misma y consigan sacar lo mejor de mi, para de esa manera ser más valiosa para los míos y para los demás . y así poder alcanzar esa paz interna, ese conocimiento de la propia valía, ese gran deseo inherente a todo ser humano de ser feliz y por ende ha hacer felices a los que nos rodean, logrando el equilibrio que buscamos con tanto afán a lo largo de nuestras vidas; quiero disfrutar de las cosas hermosas que están ahí al alcance de nuestras manos y tal vez por estar tan cerca y por ser tan sencillas no las aprovechamos y lasa dejamos pasar enganchándonos en cosas complejas, complicadas, vanas que no llenan nuestro espíritu y no nos dan satisfacción verdadera, sino una satisfacción pobre e incompleta que a la larga nos hace sentir más vacíos insatisfechos y más tristes. Sigue la nostalgia Desaliento, angustia, tristeza, desagradecimiento falta de aprecio y de respeto; seguramente suenan muy pesimistas estas palabras, peor lamentablemente son ellas las que revolotean por mi mente como aves negras de mal agüero. Siempre he tratado de buscar el equilibrio y la armonía tanto en las cosas como entre las personas no sólo entre las que conforman mi familia, por supuesto en primer lugar y ante todo, sino también entre todas aquellas personas que me rodean ya sean amigas, colaboradores en mi trabajo y cualquiera con las que debo tratar a diario. Pienso que es tan importante el respeto, la cortesía, el buen trato y el valorar a todas y cada una de ellas sin importar su nivel ya que siempre una palabra amable y una sonrisa tienen un valor extraordinario.

Tal vez éstas sean divagaciones un poco inconexas pero hay tanta confusión en mi mente y en mi corazón en cuanto a sentimientos contradictorios, hay un gran desgano, “la duda” que siempre está presente y como casi siempre me paraliza no me deja actuar como quisiera, siempre temo herir sentimientos ajenos. Pero pregunto y mis sentimientos? Es que acaso los demás toman en cuenta realmente mis sentimientos, lamentablemente no es así, cada uno hace y piensa según su conveniencia y en el fondo tienen razón, entonces por qué yo siempre estoy en ese limbo mental y sentimental y no decido de una vez por todas lo que realmente quiero hacer de forma egoísta, tal vez pero hacer lo que realmente anhelo: todavía a esta alturas de mi vida no estoy completamente segura de lo que quiero para mi. Me siento atrapada en una telaraña que seguramente yo ayudé en gran manera a tejer. Mi cuerpo y mi mente están agotados, las responsabilidades que pesan sobre mis hombros las siento cada vez peores, más pesadas. Desearía volar, tener alas para volar, para volar muy alto y muy lejos sin ningún lastre, libre con mi mente virgen sin miedos, sin responsabilidades, sola, sí sola conmigo misma y poder mirar hacia adentro hacia mi interior y hacerme una pregunta tan sencilla y a la vez tan difícil. (qué es lo que realmente quiero, qué es lo que Anita quiere?) y poder contestarla con toda la sinceridad y la menor interferencia externa posible. Tal vez algún día no muy lejano pueda responder esta pregunta con la valentía que requiere y con la libertad necesaria para poder realizar mi deseo sea cual fuere. Le pido a Dios con todas mis fuerzas que me ayude a lograrlo, sabiendo por supuesto que mi voluntad es imprescindible. Un te amo Cuántas cosas han pasado en tan poco tiempo. A pesar de que conocemos de la fragilidad de lo que llamamos entre comillas “seguridad”; cosa que no es tal, pues lo único seguro en la vida es el cambio constante y la muerte. Aún así nos asombra cómo en segundos nuestro mundo puede dar un vuelco tan impensable. No sé si con estas líneas soy algo repetitiva o pesada, pero ahora cada vez siento que las cosas significativas debo aflorarlas y compartirlas con aquellas personas que son las más valiosas en mi vida, como lo has sido tú siempre y que estoy totalmente segura seguirás siendo; cosas que no quiero permanezcan escondidas en el closet pues son importantísimas y su lugar está en la luz y no en la oscuridad. Como te dije ayer, es contigo con quien me siento completa, es contigo con quien me siento completa, es contigo con quien estoy a mis anchas, sin miedos ni complejos; es contigo con quien me siento realizada como mujer, pareja y compañera. El solo hecho de tenerte a mi lado, el tocarte, sentirte, rozar tus manos con las mías. Ay, tus manos! Tus manos grandes y fuertes, si pudiera expresarte lo que siento cuando tus manos me tocan, cuando siento tu abrazo cálido envolviéndome, es como si todo lo demás no tuviera la más mínima importancia y pudiera permanecer a sí por mucho tiempo, surtiendo tu olor, tu respiración, tu corazón latiendo.

Sabes el solo pensar que todavía estoy colgando de un hilo y puedo perderte me enloquece. Trato de olvidar lo que sentí cundo te vi en el San Ignacio pues nunca en mi vida ni siquiera en los peores momentos de enfermedad ya fuera física o del alma, experimenté ese terror tan terrible y catastrófico, esa sensación de perderte fue totalmente intolerable y no sé cómo puede llegar a la mañana siguiente (no quiero con esto que pienses que te estoy manipulando o tomando el papel de víctima, pues somos responsables de cada decisión que tomamos a cada paso del camino que nos toca transitar durante la vida) Pero siento una necesidad muy grande de compartirlo contigo, si me das tu permiso. Sabes, en esos momento comprendí, muchos cosas que llamamos “debilidades” y que son más fáciles de detectar en los demás; esa noche hubiera recurrido a cualquier droga o calmante sin importar cual, con tal de mitigar todo aquél pensamiento tan fuerte y destructivo. Pero ahora ya no quiero seguir pensando en el pasado, miro en el futuro y borrar esa tristeza de mi vida y la cual le he permitido hay sido mi compañera por demasiado tiempo. Sin ser pretenciosa sé que tengo mucho que dar en todos los sentidos y antes que nada debo abrir mis puertas y ventanas y dejar pasar por fin la luz, la alegría y el amor y que entren por ellas a raudales y dejarme inundar por esos sentimientos y dar gracias a Dios por cada día que me regala y saber que depende de mí y sólo de mí si quiero ser feliz, pues la felicidad está en mi y allí es donde debo buscarla. Te amo, Anita.

Mayo 13 de 2004-05 Mariposas en el estómago Todo el tiempo estoy con mariposas en el estómago, mi corazón está casi constantemente sobresaltado y en mi mente revolotean miles y miles de pensamientos. Mi cuerpo se estremece por dentro y todas estas sensaciones son a la vez algo dolorosas pero también me hacen sentir viva. Me siento algo avergonzada pues uno cree que a esta edad no tenemos derecho a sentirnos como adolescentes enamorados y expectantes, pero resulta que es eso mismo lo que me ocurre. Quiero agradecerte estos días en los que me sentí feliz por mis hijos y poder compartir con su familia y que también tuvieran la

oportunidad de conocerte que tu también los conocieras pues sé que para Nathalie el que conociesen a su papá era un orgullo y algo muy importante. Por mi parte el poder volver a estar contigo, de comenzar a compartir y convivir nuevas experiencias ha sido como el agua para el sediento, mi corazón ha comenzado a latir poquito a poquito otra vez y de nuevo siento todo aquello que sentí cuando recién nos conocimos hace ya tanto tiempo que creí haberlo olvidado. Son tantas cosas juntas que me es difícil aún ahora enumerarlas es amor y cariño, es sobresalto por no saber lo que va a pasar (y esto es igual hoy que ayer, aunque parezca mentira), es una gran ternura porque sé que a pesar de tu armadura de acero que a veces pareciera te recubre, yo sé que dentro hay un corazón tan grande que no te cabe en el pecho y yo más que nadie sé también lo sentimental y sensible que eres y sé también de ese niño que vive dentro de ti y a quien casi nunca dejas asomar por temor a ser lastimado. Sé también que desde que nos conocimos fuimos un equipo, en las buenas y en las malas y sabes que siempre estuve a tu lado en todos estos años, apoyándote y acompañándote en cada cosa que quisiste emprender. Creo que es por eso que al dejarte sólo en los últimos tiempos, al no darme cuenta que no era la falta de amor lo que faltaba sino la falta de comunicación (mi silencio) y permitir que los problemas que tuvimos que afrontar en vez de unirnos más pues juntos podemos superar todo lo que venga nos alejaran y me llenara de basura emocional que pensé que un distanciamiento era lo mejor. Quiero que sepas que te he amado y te amo como nadie en el mundo y aunque suene jactancioso esa es la verdad que siempre te he admirado y he estado orgullosa de ti, que siempre he sabido de tus potencialidades. Y que me encanta estar contigo, conversar, viajar. Que tu eres mi complemento y que sin ti estoy como desarticulada, sin saber encontrar el camino. Sé también que hubo mucho amor de tu parte y que me cuidaste y estuviste pendiente de mi en cada detalle. Pero a veces nos parece que todo ello es natural y nos va a durar para siempre, olvidando que esa flor tan preciosa que nos regalaron hay que regarla y cuidarla con mucho amor y dedicación para que siempre esté florecida. Y que si cometemos el gran error de dejarla marchitar tal vez nos arrepintamos el resto de nuestra vida por no saber apreciar ese regalo que se nos dio sin cortapisas ni medidas. Anita.

En intimidad
Te juro quisiera no doliera tanto y no es un reclamo, pero debes entender que mi pobre corazón está muy magullado, herido y adolorido por todo lo que ha pasado estas últimas dos semanas. Ha sido muy fuerte, por una parte el temor de perderte para siempre, me atormenta todavía. Es cierto te confieso siento celos, unos celos terribles que me aprisionan y aunque no quiero sentirlos me cuesta horrores alejarlos. Entiéndeme por favor, no es fácil, me cuesta mucho dominarme. Cada detalle aunque se que no lo haces a propósito me hiere, todavía tengo clavadas en mi mente tus palabras, lo feliz que te hizo, cuando me comparé con ella, sé que es más joven y llegó en un momento que lo necesitabas mucho y lo comprendo todo. Pero entiende que el corazón siempre juega malas pasadas y caigo en su trampa, sé que tengo que olvidarme del pasado para poder curar las heridas, pero por favor te lo pido, te lo suplico comprende que me hace tanto daño que no sé ni como me controlo después de tanto tiempo juntos, pareciera que todo podría ser más fácil, pero no es así, y por lo visto, he hecho todo lo humanamente posible por acercarme a ti y tratar de borrar de tu mente los malos momentos. Será que en lo más profundo de tu ser quisieras aún castigarme? Si es así te pido tengas compasión de mi, (no lástima) pero por favor entiende que para una mujer enamorada asumir muchas cosas nuevas es un reto muy difícil. De alguna manera me siento como peleando con un fantasma y tal vez mis reacciones no son las más convenientes. Pero de nuevo allí está mi corazón lleno de parches y sangrando todavía y te juro que no exagero que es mucho, muy grande el dolor y te pido que no lo tomes a mal, que te pongas por un momento en mi lugar y me comprendas. Anita

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