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MARIO CÉSAR BARUCCA

NATURALEZA PROCESAL DE LA PRUEBA ANTICIPADA

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Colección ENSAYOS PROCESALES Tema EL JUEZ Y LA PRUEBA Director ADOLFO ALVARADO VELLOSO

Tema EL JUEZ Y LA PRUEBA Director ADOLFO ALVARADO VELLOSO FUNDACIÓN PARA EL DESARROLLO DE LAS

FUNDACIÓN PARA EL DESARROLLO DE LAS CIENCIAS JURÍDICAS

Las ideas que se exponen en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de los autores, y no reflejan necesariamente la opinión de la Fundación para el desarrollo de las Ciencias Jurídicas.

ISBN: 978-987-25298-1-9

Hecho el depósito que marca la ley 11.723. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial. Impreso en Argentina.

2009

Ediciones AVI SRL Mitre 208, Rosario, Santa Fe, Argentina. para la Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Jurídicas Italia 877, Rosario, Santa Fe, Argentina. fundeciju@gmail.com

NATURALEZA PROCESAL DE LA PRUEBA ANTICIPADA 1

1.

INTRODUCCIÓN

MARIO CÉSAR BARUCCA 2

Concebido el proceso como un ordenamiento sucesivo de actos procesales o como una “serie lógica y consecuencial de instan- cias bilaterales conectadas entre sí por la autoridad (Juez o árbitro)” 3 , es obvio que constituye un actividad que se desarro- lla en el tiempo, vale decir, que desde su inicio hasta su conclu- sión transcurre necesariamente un lapso que será mayor o me-

1 Trabajo presentado al 1º Encuentro de Cohortes de la Maestría en Derecho Procesal de la Universidad Nacional de Rosario realizado en mayo de 2009.

2 Alumno de la Carrera, pertenece a la Cohorte 01.

3 ALVARADO VELLOSO, ADOLFO, Introducción al Estudio del Derecho Procesal, primera parte, Rubinzal Culzoni Editores, Santa Fe, 1989, pág. 234.

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nor según la complejidad de la cuestión, el tipo procesal que se trate y la actividad que desarrollan los sujetos.

Cuanto mayor sea el tiempo que insuma el proceso, mayores resultan generalmente los perjuicios que sufren las partes, por lo que existe una preocupación legislativa y doctrinaria ten- diente a lograr el máximo de celeridad procesal. Pero esta cele- ridad tiene un límite que se encuentra marcado por el principio de seguridad jurídica, por cuanto una mayor celeridad es acompañada generalmente por una mayor superficialidad en la sustanciación y conocimiento de la causa. Se trata de lograr un adecuado equilibrio entre los principios de celeridad procesal y seguridad jurídica, lo cual torna inevitable que la tramitación de todo proceso demande un cierto lapso.

Entre demanda y sentencia transcurre un determinado tiempo y el legislador –para cubrir ciertos prejuicios graves que se ori- ginen antes o durante el proceso- contempla la regulación de las medidas cautelares 4 .

“De la misma forma, hay leyes que permiten un adelantamien- to temporal en la realización de un medio de confirmación cuando alguien corre el riesgo de verla frustrada por el paso del tiempo: es lo que ocurre en el CPC de Santa Fe, artículo 273, que admite producir antes de tiempo declaraciones de testigos, informes periciales, comprobaciones judiciales, etcétera” 5 .

El tema objeto de este trabajo encuadra, a fuerza de adelantar la conclusión del mismo, dentro de la categoría de medidas cautelares y por lo tanto, con las salvedades que analizaré a continuación, intentaré demostrar, que más allá de las diversas

4 Extracto de apuntes tomados de las clase de grado del Dr. PEDRO RAMÓN

SOBRERO.

5 ALVARADO VELLOSO, ADOLFO, Introducción al Estudio del Derecho Procesal, tercera parte, Rubinzal Culzoni, Editores, Santa Fe, 2008, pág. 364.

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y autorizadas opiniones existentes sobre el tema, estamos en presencia de una verdadera “cautela procesal”

2.

CONCEPTO

Sea el proceso, como lo expresé arriba, un conjunto de actos o una serie lógica y consecuencial, lo cierto es que normalmente la prueba se ofrece y produce dentro del proceso y en las res- pectivas etapas, así lo exigen los valores jurídicos de orden y seguridad, lo que asegura el derecho de defensa de ambas par- tes.

“Excepcionalmente, además, puede aceptarse la posibilidad de ofrecer, admitir y producir algún medio de confirmación antes de estar trabada la litis (contestada la demanda) o, aún más, antes de deducir la demanda. Esto ocurre cuando la ley permite probar ciertos hechos como medida cautelar previa a un juicio. Esto es bueno y aceptable en un sistema en tanto no se vulnere el derecho de defensa de la persona a quien eventualmente se opondrá el resultado de la prueba anticipada” 6 .

Es que hay determinados hechos afirmados o negados por las partes que necesitan ser confirmados y de esperar el momento procesal oportuno para ello, el transcurso del tiempo puede decretar su desaparición y, por ende, la posibilidad cierta de ganar su pleito.

Para ello, el legislador ha previsto la posibilidad de que las par- tes puedan cautelar la prueba que necesitan para confirmar su postura. Cautela que podrá ejercerse antes o durante el desa- rrollo del proceso.

“La anticipación probatoria tiene por objeto la realización de actos de prueba en sede judicial, que por ciertas circunstancias, valoradas por el legislador como dignas de protección, son rea-

6 ALVARADO VELLOSO, ADOLFO, ob. Cit. tercera parte, pág. 108.

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lizadas con anterioridad a la oportunidad que la regulación legal del proceso le destina 7 .

Para mí, son “procedimientos cautelares que permiten, antes o durante la tramitación del proceso, garantizar la eficacia de la sentencia cautelando, a través de la producción de un medio probatorio, un determinado hecho o prueba necesaria para el dictado de aquella.”

3. NATURALEZA JURÍDICA

De saber bien de qué estamos hablando, sabremos qué régimen legal aplicarle. Tampoco caer en el extremo que propugna HITTERS, al sostener que “también hemos considerado que su tratamiento no puede aislarse de la influencia que la figura posee en el proceso principal, al ser una herramienta facilita- dora del acceso a la justicia y garantizadora del éxito de las demostraciones de los antecedentes fácticos –jurídicos de la demanda-” 8 .

Para algunos, como ROCCO, tiene carácter de “Providencia con- servatoria”, o “Diligencias preliminares de carácter precautorio o conservatorio” (REIMUNDÍN); otros determinan que no cons- tituyen una categoría procesal autónoma, sino que es una for- ma excepcional de ofrecer y producir prueba (FENOCHIETTO). GARDELLA, expresa: “….la naturaleza jurídica de esta medida consiste en su carácter probatorio con todas las consecuencias que de dicha calidad derivan” 9 . HITTERS propone que la prueba

7 SEDITA, JOSÉ, Medidas cautelares o diligencias preliminares. Aseguramien- to de pruebas, Zeus, Boletín Nº 8274 del 19/09/2007. 8 HITTERS, JUAN MANUEL, Análisis de la prueba anticipada en un marco global, eldial.com, DC 383. 9 SEDITA, JOSÉ, ob. Cit. Pág. 3.

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anticipada constituya un subtítulo dentro del propio procedi- miento probatorio 10 .

Para ADOLFO ALVARADO, en la obra ya citada, “Este tipo de cau- tela, no habitual en el pasado relativamente reciente, está cons- tituido por la producción anticipada de ciertos medios de con- firmación procesal que el cautelante intenta realizar de inme- diato y, a veces, aun antes de demandar, pues podrían perderse con el paso del tiempo, volviéndose así de difícil o de imposible producción cuando se abra el estadio procedimental respectivo.

En esta hipótesis imagino, por ejemplo, la necesidad del actor de contar con un documento que puede desaparecer apenas el futuro o actual demandado advierta que es la prueba terminan- te de un pretendido derecho (piénsese en el secuestro de una historia clínica en pleito de responsabilidad por mala praxis médica o en la necesidad de verificar una circunstancia que puede cambiar andando el pleito, etc.).

De la misma forma, hay leyes que permiten un adelantamiento temporal en la realización de un medio de confirmación cuan- do alguien corre el riesgo de verla frustrada por el paso del tiempo: es lo que ocurre en el CPCCSF, art. 273, que admite producir antes de tiempo declaraciones de testigos, informes periciales, comprobaciones judiciales, etc.” 11 .

Para HOTHAM “es el arquetipo de las medidas cautelares en protección del proceso mismo, y de la justicia de su sentencia. En otros códigos es común que se las llame “prueba anticipada” y se las deje fuera del género de los “procesos cautelares”, por limitar este título a las protecciones sustanciales y, especial- mente, a las que benefician a la parte actora.

10 HITTERS, JUAN MANUEL, ob. Cit.

11 ALVARADO VELLOSO, ADOLFO, ob. Cit. tercera parte pág. 364.

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El nuestro las incluye en concordancia con su criterio sistemá- tico por la comunidad de fines; y con su preocupación indis- criminada por los intereses de todos” 12 .

Cuando clasifico las medidas cautelares, incorporo a las de ase- guramiento de prueba. No puede negarse que aquí también hay una finalidad cautelar, pues por éstas se tiende a impedir que por el paso del tiempo que demanda el proceso, pueda afectar- se el derecho de las partes de producir una prueba determinada.

La función cautelar de la anticipación probatoria, consiste en resguardar una prueba para que ésta no desaparezca por el transcurso del tiempo o la acción de parte o de terceros, de manera que el Juez la pueda tener en la sentencia.

4.

DIFERENCIAS

Y

SIMILITUDES

ENTRE

LAS

MEDIDAS

DE

ASEGURAMIENTO

DE

PRUEBAS,

LAS

CAUTELARES

Y

LAS

PRELIMINARES

“La anticipación probatoria, a diferencia de las diligencias pre- liminares, puede pedirse una vez iniciado el juicio y hasta antes de la etapa probatoria respectiva, cuando existan motivos que justifiquen temer que la producción pudiera resultar imposible o muy dificultosa en el período de prueba, como sería el caso de autos, frente a la disolución de una sociedad.” 13

Constituye un esfuerzo comparar estos instituto sin caer en un análisis normológico de los mismos, sobre todo a la luz de la deficiente regulación que sobre las mismas hace el Código Pro- cesal Civil y Comercial de la Nación.

12 HOTHAM, RICHARD, Las Razones del Proceso Civil, Editorial Zeus, Rosario, 2001, pág. 221. 13 CNFED. Cadm. Sala I, 21-8-97 “Garcia, Raúl Ernesto y otros c/Estado Nacional. Dec. 290/95 s/Empleo Público” en Revista de Derecho Procesal, Prueba I, Rubinzal Culzoni Editores, Santa Fe, 2005-1, pág. 340.

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En ese orden, y como medida cautelar que es, la medida de aseguramiento de pruebas comparte las características que el género de las cautelares requiere en torno a los requisitos que a dichas medidas se exige.

A fuerza de ser reiterativo, para el despacho de las medidas

cautelares se requiere el peligro en la demora, la verosimilitud en el derecho y la contracautela.

Podría decir que a las medidas de aseguramiento de prueba solamente se le requiere el peligro en la demora en detrimento de los otros requisitos, y quizás esa sea la nota que distinga a esta especie del resto de las especies que integran el género.

Debo recordar también que el objeto de esta cautelar difiere del resto de las otras cautelares, aquellas que caen sobre cosas o personas, y que ello también puede caracterizar lo particular de esta medida.

Sostiene SEDITA 14 que “el requisito indispensable para su pro- cedencia lo constituye el periculum in mora. Ante la inexisten- cia de tal requisito, la prueba anticipada no procede.”

ALVARADO sostiene que “no son requisitos en el caso los relati- vos a la verosimilitud del derecho y a la contracautela 15 . Ahora bien determinar ese peligro, o definir esa urgencia contribuirá

al despacho favorable o no de esta medida, y en su caso la in-

tervención del Ministerio Público en defecto de la contraria.

Es evidente que la urgencia que se puede requerir para despa- char esta medida no es la misma urgencia que se exige para el despacho de una medida cautelar tradicional. No se trata aquí de actuación “por sorpresa” cual medida precautoria tramitada en ausencia de la contraparte, dirigida a asegurar un derecho en expectativa. Obviamente que la urgencia estará dada porque

14 SEDITA, JOSÉ, ob. Cit. 15 ALVARADO VELLOSO, ADOLFO, ob. Cit. tercera parte, pág. 368.

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el paso del tiempo hará desaparecer esa prueba indispensable para el desarrollo del proceso.

De hecho, no he encontrado una definición jurídica de urgencia por lo que la misma deberá ser definida en el momento preciso de su despacho, por el criterio y prudencia judicial, debiéndose probar esa urgencia como condición sine qua non para que el Juez acepte que la medida se haga con citación fiscal.

Con respecto a las medidas preparatorias la diferencia es noto- ria.

Para buscar la respuesta a este interrogante, debemos situar- nos en las distintas definiciones que sobre el instituto se han dado, pero que podemos resumir en la cita jurisprudencial si- guiente: “Las diligencias preliminares son actos procesales previos a la iniciación del juicio, cuyo objeto es brindar a quien las solicita elementos indispensables para poder llevar adelante eficazmente su acción, lo que no podrían ser obtenidos sin la intervención jurisdiccional” 16 .

Así presentadas las cosas, vemos que el problema planteado es un estricto problema entre partes, las cuales adolecen de uno o varios elementos que le permitirán a posteriori plantear una demanda válida, no solo en relación a la legitimación de las partes, sino “asimismo a facilitar o simplificar la confección de la demanda y algunas otras como para que el proceso se des- arrolle regularmente y con mayor celeridad y economía proce- sal evitándose dispersión de esfuerzos, tienen por objeto pro- curar a quien ha de ser parte en un futuro juicio, el conoci- miento de hechos o informaciones que no podría obtener sin intervención del tribunal y que resultan indispensables para

16 CNCOM, Sala B, marzo 16-995 “Sistema Médicos S. A. c/ST Jude Medical” LL 1996-B-158.

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que dicho proceso quede desde el comienzo constituido regu- larmente 17 .

Por su parte, en la prueba anticipada realizada antes o durante la tramitación del proceso, se cuenta con todos los datos nece- sarios para encarar o resistir un proceso ya constituido o a constituir, pero totalmente válido. Yo ya sé a quién voy a de- mandar, por qué lo voy a demandar, o qué voy a demandar; por el contrario, tengo urgencia en resguardar una prueba deter- minada que quizás me lleve a ganar ese proceso.

Evidentemente la confusión se puede dar al realizar un análisis de la legislación y allí encuentro que el Código Nacional englo- ba en el mismo título los dos tipos de medidas sin llegar a ad- vertir su diferente naturaleza.

Es que las medidas de aseguramiento de prueba son verdade- ras medidas cautelares, tienden a conservar la prueba y de hecho en nuestro ordenamiento están legisladas precisamente en ese título. Los glosadores de la reforma han sostenido que “El artículo 272, que inicia esta sección, ofrece la posibilidad a quien es o vaya a ser parte en un proceso de asegurar la pro- ducción anticipada de una prueba a los fines de salvaguardar su derecho y evitarle un daño derivado del periculum in mora.

Aún cuando el CD (código derogado –la aclaración es mía-) acordaba tal posibilidad en los arts. 123 (que tiene su equiva- lente en el actual 146) y 248, particularmente en el inc. 6º, por

17 BARUCCA, MARIO CÉSAR, Algo más sobre las medidas preparatorias de juicio ordinario o “diligencias preliminares (Homenaje al Dr. PEDRO RAMÓN SOBRERO), eldial. com, DCB9A.

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el texto legal que se indica al comienzo se establece una norma general y precisa, cuyo carácter cautelar aparece notorio” 18 .

Será motivo de otro aspecto a analizar si es necesaria la cita- ción de la contraria o el fiscal atento su naturaleza cautelar o su carácter de prueba anticipada, a la luz del principio de contra- dicción que debe primar en la realización de la prueba.

Esta confusión también se observa en la jurisprudencia.

“El carácter probatorio de las medidas de aseguramiento de pruebas las distingue de las preparatorias y cautelares (sin de- jar de reconocer que es una especie de dicho género):

a) en las medidas preparatorias, la finalidad estriba en obtener

una buena demanda (o una buena contestación); como su nombre lo indica, ellas preparan, despejan, allanan el camino hacia la demanda, con cuya promoción están íntimamente re- lacionadas;

b) las medidas cautelares apuntan a la ejecución de la sentencia,

procuran evitar que luego de haberse llevado adelante un pro- ceso donde se ha obtenido una sentencia favorable, ésta se vea insatisfecha por la insolvencia del perdidoso;

c) en cambio, las medidas probatorias (incluso las anticipadas)

tienen otro objetivo: su mira es la sentencia misma, es decir el posterior pronunciamiento positivo del juez acerca del derecho que asiste a quien la solicite, para lo cual el interesado pretende asegurarse una prueba que, por razones de urgencia o de la actividad de la contraria podría verse frustrada 19 .

18 CARLOS, EDUARDO B., ROSAS LICHTSCHEIN, MIGUEL ANGEL, Explicación de la

Reforma Procesal Civil y Comercial Santafesina (Ley 5531), Santa Fe, pág.

137.

19 Zeus R. 13 pág. 937 C. Civ. Y C. Rosario, Sala 2ª 03/10/01, “Soto Alegría, Domingo y otro c/ Molinero, María del Carmen y/u otro s/ Aseguramiento de pruebas”. Colección Zeus T. 88 J-465).

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Es claro entonces, que las medidas de aseguramiento de prue- bas son procedimientos cautelares que tienen por objeto res- guardar pruebas que por el transcurso del tiempo (de allí la urgencia o el peligro en la demora) pueden llegar a desaparecer, afectando en definitiva la sentencia que pretendo en el proceso que he iniciado. “Siempre es de carácter procesal, pues se pro- duce ante el Juez que ya conoce o que ha de conocer en la causa litigiosa y debe respetar los requisitos que seguidamente se expondrán” 20 .

5. BREVE DESCRIPCIÓN PROCEDIMENTAL DEL INSTITUTO

Conforme con las características de este certamen científico, como así también la naturaleza de los trabajos que nos son exi- gidos a los maestrandos, no desarrollaré una descripción sobre las diferentes facetas que en la regulación y aplicación de este instituto puedo encontrar en la norma procesal nacional o pro- vincial.

Sin perjuicio de ello, estimo procedente deslizar ciertos tópicos que he observado en el análisis de la figura en cuestión.

En ese orden, y desde mi humilde punto de vista, el quid de la cuestión estriba en la necesaria presencia de la contraparte.

En efecto, “en todos los casos, y para que el resultado del res- pectivo medio de confirmación tenga eficacia probatoria al momento de ser sentenciada la pretensión a la que se refiere, debe mediar adecuada y plena bilateralidad de la instancia con- firmatoria respecto de todos los interesados en ella. A conse- cuencia de esto, debe estar presente en el acto de la producción del respectivo medio no sólo quien puede ser beneficiado con el

20 ALVARADO VELLOSO, ADOLFO, ob. Cit. tercera parte, pág. 364.

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resultado confirmatorio sino también, particular y muy espe- cialmente, quien ha de sufrir los efectos contrarios de él. 21

Es necesaria la intervención de la contraparte, quizás difícil en el caso de la prueba producida antes del inicio del proceso principal, pero indispensable cuando el proceso ya se ha inicia- do.

Es que, de no aceptarse u omitirse la presencia de la contraria, “no sólo se introduce una prueba ilegítima sino que, al momen- to de sentenciar, muchos jueces la valoran asertivamente ma- guer que todo se hizo a espaldas del demandado, cuya debida citación no hubiera provocado la desaparición de la humedad o evitado la grieta.” 22

“Es necesario observar el principio de bilateralidad durante la producción de la prueba anticipada pues la incorporación de la prueba a producirse dentro del proceso, puede ser definitiva e imposible de reconsiderar en lo futuro con las consecuencias que ello pudiere proyectar en el posterior desarrollo y decisión del litigio.” 23

La cuestión se complica cuando se estudia el instituto dentro del estrecho marco del Código Nacional, en donde bajo “el término diligencia preliminar, según el criterio seguido por el codificador, comprende a las medidas preparatorias del juicio (art. 323 CPCCN) y a la producción de pruebas anticipadas (art. 326 CPCCN). Ambas constituyen una especie dentro del género “diligencias preliminares” 24 .

21 ALVARADO VELLOSO, ADOLFO, ob. Cit. tercera parte, pág. 365.

22 ALVARADO VELLOSO, ADOLFO, ob. Cit. tercera parte, pág. 366.

23 CNFED. C C, Sala III, 12-4-85, “Rodados Schisano SRL c/ Mazza, Pascual A.” En Revista de Derecho Procesal, Prueba I, Rubinzal Culzoni Editores, Santa Fe, 2005-1, pág. 338.

24 HITTERS, JUAN CARLOS, ob. Cit.

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Dentro de esa confusión, la producción de la anticipación pro- batoria se torna más difícil ya que, consciente como estoy, de la necesaria presencia de la contraria en la realización de la prue- ba, observo lo que prevé el propio código en una forma total- mente incoordinada como resulta controlar la pertinencia de la prueba.

Es por ello que me encuentro, entonces, con posturas que no pueden encajar esta anticipación de la prueba con el período probatorio o la prueba en sí. “Es de destacar que aquí juega un rol preponderante la carga de la prueba vista desde la actual tesitura de la carga dinámica, y el deber de colaboración de la contraparte. En esta línea de pensamiento, su producción es- tará en cabeza del sujeto procesal que se encuentre en mejores condiciones de probar. Por ende y considerando esta nueva visión probatoria, el juez deberá balancear prudentemente la actividad de cada sujeto en la litis25 .

Nada más alejado de la realidad.

Es lógico que la producción de la prueba deba atarse a los cánones legales que el cuerpo legal pertinente le estipula para ese medio probatorio. Es decir que lo que único que se ha cam- biado es el tiempo en que esa prueba se realizará, pero ello no implicará alterar las normas que regulan el medio probatorio a producir.

Así vistas las cosas y manteniendo ese principio, resultará im- prescindible la presencia no sólo del proponente de la prueba sino también de su contrario, ejerciendo el control necesario para asegurar la bilateralidad de audiencia, principio o regla de catadura constitucional que se torna imprescindible en esta etapa del proceso.

25 HITTERS, JUAN CARLOS, ob. Cit.

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No le asiste razón a aquellos que propugnan la realización de la prueba inaudita pars, atendiendo tan solo a los fundamentos alegados, más allá de que son los mismos que le niegan el carácter cautelar a estas medidas.

La presencia de las partes es imprescindible, exceptuándose de ello únicamente en aquellas “ocasiones en las que la extrema urgencia del caso hace que materialmente no exista el tiempo útil para hacer las citaciones del caso. De la misma manera, otras veces ocurre que el actor tiene fundado motivo para creer que quien puede llegar a sufrir los efectos adversos del resulta- do confirmatorio hará todo lo necesario para evitar su realiza- ción o, más aún, que destruirá lo que es necesario conservar.” 26

En otro artículo analizando las medidas preparatorias, intenté desbrozar el porqué de la urgencia, qué tipo de urgencia se re- quiere, la citación al Fiscal, cuando se debe dar y la propuesta de su reemplazo por el Defensor General 27 . A dicho trabajo me remito e invito al lector a su análisis y crítica, pero lo que sí quiero dejar en claro, es que solamente y cuando por razones de urgencia no pueda citarse a la contraria se podrá citar al Ministerio Fiscal.

La situación de urgencia a la que hace mención la norma no es la misma urgencia o sorpresa requerida para la realización de las medidas cautelares, sino que debe ser una situación que no torne ilusorios derechos o las pretensiones de las partes a ob- tener un proceso válido, y no a asegurar la eficacia de una sen- tencia. “Es verdadera excepción: debe hacerse así sólo cuando las circunstancias del caso lo hagan menester, por carencia de tiempo o, principalmente, para evitar la destrucción de pruebas. Y no en otra ocasión, cual se hace a menudo en Argentina por

26 ALVARADO VELLOSO, ADOLFO, ob. Cit. tercera parte, pág. 365.

27 BARUCCA, MARIO CÉSAR, ob. cit.

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interpretación extensiva de esa subrogación fiscal que acabo de criticar.” 28

Vaya como apostilla que en los proyectos de reforma del Códi- go de Procedimientos en los que intervine, en vez de la citación fiscal para el caso de urgencia, se previó el traslado al defensor general. Es que encontrándose prevista en la ley 10160 la re- presentación promiscua de los Defensores Generales respecto a pobres, incapaces y ausentes, se previó entonces el reemplazo de la figura del Agente Fiscal por la de estos funcionarios. En la primera comisión de reformas (Ley 11.930) no se tocó su arti- culado.

6.

CONCLUSIONES

Sin caer en una repetición bibliográfica de la opinión de los autores, o en un copia de las conclusiones a la que estos arriba- ron, considero que cabe señalar que este instituto estudiado es un procedimiento cautelar caracterizable por la necesidad de garantizar, en el momento de la petición, ofrecimiento y pro- ducción de esta cautelar, la perfecta bilateralidad de la audien- cia a los efectos de, la prueba obtenida, tenga la suficiente efi- cacia confirmatoria al momento de sentenciar.

Tanto las medidas de aseguramiento de prueba, como la prue- ba anticipada, tienen naturaleza jurídica cautelar, pues se quie- re proteger una prueba que me garantizará la eficiencia y efica- cia de la sentencia.

Por ende y por la materia a la que está dirigida, es tan procesal como la prueba misma que pretende cautelar.

De la misma manera y así como intenté no caer en un análisis normológico o casuístico del instituto, estimo que la citación

28 ALVARADO VELLOSO, ADOLFO, ob. Cit. tercera parte, pág. 366.

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fiscal se deberá hacer como ultima ratio, siempre tendiendo a garantizar la bilateralidad expuesta en el punto anterior.

Por último, y en una ulterior reforma a la norma procesal san- tafesina, el funcionario judicial interviniente para el caso ex- cepcional previsto de urgencia, deberá ser el Defensor General.

Todo esto será posible siempre y cuando elevemos al máximo peldaño a ese valor supremo que, para aquellos que nos consi- deramos garantistas, se convierte en nuestro Norte y al cual propendemos en aras del debido proceso de la garantía consti- tucional.

Y ese valor no es otro más que la igualdad o la bilateralidad de audiencia.

En ese camino continúo.

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ÍNDICE GENERAL

1. Introducción

3

2. Concepto

5

3. Naturaleza Jurídica

6

4. Diferencias y similitudes entre las medidas de asegura- miento de pruebas, las cautelares y las preliminares

8

5. Breve descripción procedimental del instituto

13

6. Conclusiones

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Índice general

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Colección: ENSAYOS PROCESALES Tema: EL JUEZ Y LA PRUEBA

PUBLICACIONES:

1. BUSTOS, CARLOS ISIDRO Hechos, confirmación procesal, verdad y argumentación jurídica.

2. TERRASA, EDUARDO Aplicación judicial del Derecho: estructura de la norma y carga de la prueba.

3. BARUCCA, MARIO CÉSAR Naturaleza procesal de la prueba anticipada.

4. ALBORNOZ, SILVIA ALEJANDRA La prueba en el proceso penal, ¿confirmación o investigación?

5. CASTELLÓN MUNITA, JUAN AGUSTÍN La conducta de las partes y su valor probatorio en proceso civil.

6. FUMAROLA, LUIS ALEJANDRO Valoración del juez sobre la prueba pericial producida en el pro- ceso civil.

7. MORBIDUCCI, DANIEL HORACIO La reciente reforma de la ley de contrato de trabajo: Un inespe- rado retroceso hacia un procedimiento laboral de neto corte in- quisitivo.

8. RODRIGO, FERNANDO M. Construcción y pautas valorativas de la prueba indiciaria en el proceso penal.

9. VÉLEZ, JULIO CÉSAR La prueba y su vinculación con la regla de congruencia.

10. PIÑA, ALEJANDRO WALDO La entrevista con menores víctimas en el C.P.P.N., ¿testimonio o pericia?

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