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a 7 [Opdi. devastacion Noble ule GUERRA . HISTORIA DELA eee SEGUNDA MUNDIAL MC MLC UOC Fam Tre mC Ra MOU Cm Europa: Noble Frankland El Dr. Noble Frankland, director de| Mu- Si st ae Me er ed Sere ee ee Rt cee mnt] Se aL ges eee Od Ofensiva Aérea Es- tratégica contra Alemania» x ha escrito 7] re eae coos Pei ers ACME LC am CMa PO OR ee tres ASC eRe One diales. Colaborador do la Enciclopaedia Bri UU Me CO Pee Rene ee eee ee ee od CT a eh eo) CMe OM eR eect Lee PNT MNT aT MAC CLE SC oe Lee ee ee ea Cae ee Tee CM Se Re eee ed SR Ce eee Pee Oe Me om aae Cee Ste los, incluso el general Guderian, creador de las fuerzas “panzer” alemanas. Autor de més de 30 libros, fue uno de los mejores expertos de ia || G. M. Prologuista x Presentador: re Cm See ec re] Cee ee re Poe ee Oe ee eee eC Cee Cy OCC Oe Cee co oe ae eee histérico-militares: “Los rusos en el Me- CC eC CMT ae Bombardeo de Europa PRESENTACION Aun no se ha establecido muy bien sobre cual de |os beligerantes de |g || Guerra Mundial re- cae |g responsabilidad de] bombardeo de ciuda- des WY centros civiles. Hay quien dice que el primer paso |o dieron |os aviones de |g «Royal Air Force» y quienes aseguran que |g iniciativa ostento el sello de la «Luftwaffe». Sea como fue- re, |o cierto es que g partir de finales de 1942 los raids de bombardeo aereo fueron ung palanca importante en |g manera aliada de hacer |g gue- rra. Los polimotores ingleses y americanos inten- sificaron cada vez mas sus ataques masivos so- bre |gg ciudades del Viejo Continente, esparcien- do el terror y |g desolacién por doquier. Porque lg aviacion estratégica aliada visualizé |os cen- tros de interés militar, pero también se ocupo, en gran medida, de «hundir |g moral» del ene- migo por medio de ataques alucinantes contra objetivos meramente civiles. 6| empleo del fés- foro y campanazos tan brutales como el de Dres- den (trescientos mil muertos en ung soig noche) son buena prueba de |g aplicacién oon que lle- varon g cabo este inconfesable programa, del que, por supuesto, no habria de oirse ung sola pglg- bra en el juicio de Nuremberg. Los bombardeos, que durante |os Ultimos meses de la guerra se ejecutaban casi con plena im- punidad, lesionaron gravemente |g produccién de guerra alemana, pero no consiguieron abocarla @ colapso. Las cifras demuestran que en marzo de 1945 de |gs fabricas del III Reich sgirgn mas ENV Aer ee TCL Mee UM eed de 1942. Y en cuanto g |g mella en |g moral, na@- die ignora hoy que |g muerte de tantos cientos de miles de inocentes no predispusieron g| pue- blo aleman g |g claudicacién. Antes, por el con- eg eee eco La ofensiva de bombardeo fue, en_consecuencia, una pagina poco honrosa y cuyos resultados no estuvieron ni @ \@ altura del esfuerzo desplegado por quienes atacaban ni en proporcién gq |e san- gre derramada por quienes recibieron, dia tras dia, la espantosa cascada que caja del cielo. MTR eT) a de Eur yecmeSTRCY TES Oa Director Editorial: Barrie Pitt. Asesor Militar: Sir Basil Liddell Hart. Editor Grifico: Robert Hunt. Director Artistico: Peter Dunbar. Editor Ejecutivo: David Masén. Dibujos: Sarin Kingham Cartografia: Richard Natkiel. Cubierta: Denis Piper. Dibujos especiales: John Batchelor. Ayudante de Investigacion: Yvonne Marsh. Prologuista y Presentador de la Edicién Espaiiola Vicente Talon. Las fotogratias de este libro fueron especialmente seleccionadas de los archivos siguientes: de iz~ juierda a derecha, ava 7. Imperial wt Museum: 9 TWM; 10 IWM; 13 IWM; 14 Keystone/ IWM; 16 WM 17 TWM: 19 IWMI: 30 IWM; 22 IWM; 24 IWM. 25 IWM, 36 Ullstein; 27 Ulisteing 29 Ullstein/Suddeutscher Verlag; 31 “Uilstein; 33 1WM; "34 38-39" (WM: 42-43 IWM: 44 TWM: 46-47 Ullsten: 48 US Army/IWM; 50-51 US it 3 nt IWM; 36-57 IWM: 58 IWM: 60-61. red Price: 65 US Air Foreé: 65 TWM: 66 IWM: 66-67 Ullstein: 72 IWM; 73 IWM: 74 IWM: 76 Keystone/Sado Opera Mundi: 77 IWM:; 79 Deutsches Museum; 80 IWM; 86 Sado Opera Mundi, 87 Sudd. Verlag, 90-91 IW! 3 US Army; 94 Sado era, Mundi: 96-97 US Army: 10 Ullstein(Sado Opera, Mundi 102-103 Sado Opera, Mundi; 104 105, Us Army; TOL TWM, 105 WM, 106-107 IWM." 113 US Air Fores; 117 IWM; 118 TWM, 120-121 Sudd, i 122-123 US Air Foreé; 125 Sado Gpera Mundi; 126-127 US Air Forcé; 128° WM; 129 US oreé, 130-131 US Air Foreé: 135 IWM: 136-137 US Air Foreé:, 138 Sado Opera Mundi; 140-141 TWM, 143 IWM; 146 Ullstein; 147 Sudd. Verlang: 150-151 IWM; 154-155 TWM, 156 IWM. Traductor: Tomas Rodriguez Bachiller. 1° Edicion publicada en Estados Unidos por Ballantine Copyright © 1970, Noble Frankland. Copyright © en Lengua Espafiola. Liprerfa EDITORIAL SAN MARTIN. Puerta del Sol, 6. Madrid-14. Printed in Spain - Impreso en Espaiia. Graficas Lormo. Depésito Legal: M. 25.543-1971 a ts ‘Indice a 8 Antecedentes. 20 El comienzo de la ofensiva: Septiembre de 1939 - Diciembre de 1942. 52. La ofensiva de bombardeo combinada: Enero de 1943 - Marzo de 1944. 112 Bombardeo y victoria: Marzo de 1944 - Mayo de 1945. 152 Sumario y veredicto. 160 Bibliografia Cosechar tempes Introducci6n por Barrie Pin En pleno yerano de 1940, poco més de tres mil intrépidos jévenes libraron a Gran Bretaiia de una invasion y quizas al mundo entero de una perniciosa tirania Su ejemplo encendio la imaginacién de toda una generacion, y lo que con razon se Hamara lo mejor de la juventud_bri- ténica se uni para alistarsé en Ia Royal Air Foreé, para encontrarse, la mayor par- te de ellos, con que las necesidades de expansién del Mando de Cazas que alean- zara puesto tan glorioso en la Batalla de Inglaterra, no eran tantas como habian deseado. Daba igual: en cualquier caso, ya era tiempo de pasar de la defensa al ataque. Churchill habia dicho: "Bombardeare- mos Alemania de dia y de noche en for ma siempre creciente, dejando caer sobre ellos una carga de bombas mas pesada cada vez, haciendo degustar y tragar al pueblo alemin todos los meses, una {uerte dosis de las miserias que ellos han espar- cido sobre la humanidad" El Mando de Bombardeo, ciertamente, N. DLL 2. — Quien siembre vientos... Atenerse a las consecuencias. 6 ee lev la guerra a terreno enemigo, y du- rante largos meses ello constituyé la tnica prueba que Gran Bretafa tenia para de- mostrar al resto del mundo que no se ha- bia rendido ante Hitler como lo hiciera su aliada Francia, Las dotaciones que con- dujeron los Hampdens, Whitleys y We- llingtons primero, y después los Stirlings. Halifaxes_y Lancasters, de noche por los cielos de Europa, levaban consigo, no sélo la amenaza al agresor, sino también la dignidad y la creciente confianza de sus propios compatriotas. El doctor Noble Frankland es uno de Jor mas distinguidos historiadores actua- les y, lo que es mas, sirvié como naye- ganfe en El Mando de Bombardeo. Es. asimismo co-autor, con Sir Charles Webs- ter, de la narracion oficial “The Strate- gic Air Offensive against Germany 1937 194: escrita mientras servia_como_his- toriador oficial del gobierno britinico. Na- die sabe mas que él sobre el desarrollo de la campafia que ha Ilegado a conocerse como la Ofensiva de .Bombardeo contra Alemania y muy pocos historiadores po- seen su habilidad para presentar algo tan controversial e intricando de forma tan liicida_y convincente como él lo hace en libro. Porque la historia de tal Ofensiva de Bombardeo no es el relato seguido y Ilano de cémo el creciente poderio aéreo aplas- taba, poco a poco pero en forma conti- nuada, la potencia industrial enemiga o aterraba a su poblacién. En 1941 se ego a la conclusién de que el nivel de preci- sion técnica en los procedimientos de bombardeo era solo suficiente para ase- gurar que las bombas cayeran dentro de un radio de ocho kilémetros de sus objeti- vos, ello suponiendo que los métodos de navegacion al uso, tan rudimentarios, situa- ran a los bombarderos sobre la ciudad ele- gida, Antes de que las metas propuestas por los que dirigian la ofensiva tuvieran alguna posibilidad de alcanzarse, habrian de realizarse importantes descubrimientos cientificos, tomarse decisiones valientes e imaginativas y librarse batallas de agu- deza e ingenio este Pero cuando la Octava Fuerza Aérea de los Estados Unidos se unié al Mando de Bombardeo en la batalla, ya se habian con- seguido muchos adelantos, pero. también los cientificos y los técnicos aeronduticos alemanes habian, para entonces, avanzado mucho y perfeccionado sus sistemas de defensa “aérea EI doctor Frankland, relatando los vai- venes de la batalla, segin los adelantos técnicos de un lado o del otro iban pro- porcionando a unos u otros ventajas o Tespiros temporales, nos proporciona una de las mas yaliosas lecciones de las que el libro contiene Pero con la Iegada de los americanos la batalla se desarrollé enormemente, no solo por su alcance, sino por su precio en vidas humanas. El extraordinatio sen- tido del deber de las dotaciones de los bombarderos, lo indica el hecho de que ellos solos acumularon mas premios y con- decoraciones que los componentes dé cual- quier otra arma y que lo hicieron a mas alto precio también lo indica el hecho de que, entre todos los aviadores que murie- ron, mas de 25.000 no estén enterrados en tumba conocida. Dado que al comenzar la guerra no habia abundantes armas, mu- Chos de los que entonces cayeron, lo hi- cieron sin haber podido inflingir grandes dafios al enemigo, pero su experiencia y sus necesidades condujeron finalmente a la capacidad de provision de materiales de calidad pareja a su valentia. Antecedentes La conquista del aire indujo a los altos mandos militares y navales de las grandes potencias, que iban siendo arrastrados ha- cia el Armageddon * a considerar Ia in- fluencia que pudiera tener la aplicacién de las nuevas mdquinas voladoras, acro- planos, hidroplanos y aerdstatos en las acciones de guerra terrestres 0 maritimas. La primera y mas evidente consecuencia era que los aviadores podian alcanzar con la vista mayores distancias que la caballe- tia o los oficiales de estado mayor que vigilaron el campo, bien a caballo o bien desde las cimas de alguna colina. Asi que el primer papel asignado a la aviacion fue * N. DEL. Ultima, batalla entre las nacio- nes atites def Tin del Mundo. “""" lundo. el de reconocimiento. En este sentido se realizaron ensayos tanto en maniobras mi- litares como en alguna de las acciones bélicas que precedieron a la total rotura de hostilidades de agosto de 1914. A par- tir de aqui se produjeron rapidamente tres revelaciones como consecuencia de la idea original de reconocimiento aéreo. Primeramente silos aeroplanos podian observar las inmediaciones del campo de batalla o la posible accién naval, aque- Hos de mayor radio de accién podrian también observar lo que estaba sucedien- do detras de las lineas enemigas o en sus bases navales, Esta actividad se conocid mas tarde como reconocimiento estraté- gico. En segundo lugar, si bien era inte- resante y ventajoso obtener la informa- cién antedicha, no era menos deseable el tratar de evitar que el enemigo obtuviera parecida informacion y de ahi surgio la idea y la realidad del combate a¢reo en el cual los aparatos lucharon al principio con armas de mano, empledndose poste- riormente las ametralladoras. En tercer lugar, si los aviones o aeronaves podian cruzar las lineas enemigas y observar sus tropas, fortificaciones, atrincheramientos y retaguardia, también podian dejar caer ex- plosivos sobre ellos, Asi surgié la practica del bombardeo. Al igual que el reconocimiento, el bom- bardeo tuyo desde su comienzo dos apli- caciones distintas. Una, tactica, en el sen- Un bombardera@vro en 1914. Fue un precursor del famoso Avro 504, tido de que los ataques se realizarian so- bre las fuerzas inmediatas al campo de batalla, que tomaria parte directa en la lucha Otra, estratégica, ya que los ata- ques se realizarian sobre las bases de aprovisionamiento 0 zonas de apoyo de las que el enemigo obtenia su potencia militar, Otra forma de expresar la dife- Tencia entre ambas, seria decir que asi como el bombardeo tactico se ocupa de las acciones de la fuerza armada enemiga, el bombardeo estratégico se ocupa de las fuentes de esas acciones. _La idea de bombardeo estratégico pre- cisamente porque implicaba la necesidad de efectuar vuelos mas largos que en las otras formas de bombardeo. constituia la manera mas avanzada de emplear el po- derio aéreo y empezé a aplicarse casi de de el mismo comienzo de la Primera Gue- tra Mundial. A fines de 1941, la British Royal Naval Air Service realizé ataques dirigidos. principalmente contra hangares de los Zeppelin, a lugares tan distantes como Colonia y Diiseldorf. Tgualmente. los alemanes atacaron Dover y Erith. Es- tos modestos comienzos dieron paso a un desarrollo considerable de las técnicas de Zeppelin L11 en 1916. bombardeo por ambos bandos, especial- mente por el lado alemén. Los alemanes consiguieron una notable ventaja en el desarrollo de aeronaves y, en enero de 1915, la emplearon para comenczar la pri mera ofensiva aérea_estratégica_ sistemati- ca y continuada de la historia. En el cur so de la guerra, esas aeronaves dejaron caer cerca de 200 toneladas de bombas que mataron alrededor de 550 personas. Empezaron sobre Yarmouth durante la no- che del 19 al 20 de enero de 1915 y al- canzaron Londres por. primera vez én la del 31 de mayo al primero de junio. Por su gran novedad, estas operaciones, aunque apenas afectaban al curso. de la guerra, producian considerable impresion. Pero también Ievaban consigo el peligro de avivar el instinto defensivo que en- trado ya 1916, revelé que los Zepelines eran blancos faiciles para los aviones de aza e, incluso, para las baterias antiaé- reas. Eran grandes, lentos y altamente in- flamables. Las pérdidas litaseaea a. ser muy considerables para los alemanes y se imponia en pensar en nuevos métodos pa- fa proseguir con los ataques. Estos mé- todos tomaron forma a principios de 1917 cuando los alemanes crearon sus fuerzas de bombardeo de largo alcance equipadas con aparatos Gotha, que fueron, en ver- dad, los primeros bombarderos’ pesados. De esta semilla que los alemanes sembra- ron en forma de bombardeos, nacid la cosecha de huracanes; pues fue precisa- mente como respuesta a los ataques de los Goihas cémo se desarrollaron en Gran Bretafia tanto la Royal Air Forcé en 1918 como el Mando de Bombardeo en 1936. Los ataques con Gothas, que a veces iban acompafiados de Giants, empezaron en abril, extendiéndose gradualmente has- ta que el 13 de junio de 1917 sucedié algo de la maxima importancia_histérica. Fue ello el ataque diurno realizado por 14 aparatos Gotha sobre Londres, dejan- do caer 118 bombas y matando 160 per- sonas. Con 100 cazas britaénicos trataron de rechazar el ataque, pero no pudieron hacer ni_una sola victima: todos los Go- tha volvieron a sus bases sanos y salvos. Diriase que Londres estaba ahi_a merced de los bombarderos alemanes. Si tan sdlo 14 aviones en pleno dia, sin pérdidas, ob- tenian tales resultados, zqué depararia el futuro? Esta era la pregunta que se ha- cian tanto la poblacién ultrajada como el alarmado gobierno del sefor Lloyd Geor- ge. Para contestarla, se llamé a uno de Tos estadistas del Imperio, al general Sumts. Sumts estimé que el arma aérea, con su capacidad para bombardear a largas dis- tancias, habia dado una dimension total. mente nueva al acto de la guerra. Creia incluso posible que esta forma de accion bélica se afirmaria tan poderosamente que los viejos sistemas militares y navales pa- sarian a ser secundarios y ‘subordinados. Con el fin de mejorar jos sistemas de defensa aérea contra bombardeos hizo va- rias recomendaciones, pero, en_ resumen, su opinion era que la unica defensa real- mente efectiva era el contraataque y pi- did que. rapidamente, se desarrollaia la fuerza britanica de bombardeo para ata car Alemania. Creia, asimismo, que este tipo de operaciones aéreas requerian es- tudio y direccién especiales, pues no eran prolongacién de los métodos militares y navales, eran una nueva clase de guerra. Habrian de ser planeados por mandos es- pecializados y ejecutados por un cuerpo cial. Asi que Sumts recomendé no solo la creacién de fuerzas de bombardeo independeintes, como los alemanes, sino también el consiguiente Estado Mayor del Aire y su personal de combate, ambos se- arados de las otras armas. tradicionales. us recomendaciones se aceptaron inme- diatamente y se pusieron en practica con toda rapidez. Para octubre de 1917 ya se habia formado, en Ochey, una escuaddrilla de bombardeo de largo alcance para ata- carlos objetivos alemanes. El uno de abril de 1918 se constituyé la Royal Air Foreé como la primera arma aérea inde- pendiente del mundo. En junio de 1918 y tomando como base el Ala de Ochey, que habia pasado a ser posteriormente la VIII Brigada, se cred la Fuerza Indepen- diente que se haria cargo del montaje de la ofensiva estratégica” contra Alemania. Con independencia de las campaiias de tie~ Tra y mar que. hasta entonces, habian ab- sorbido casi todo el poderio aéreo brita- nico Por entonces ya se habian mejorado las defensas aéreas y los ataques de Gothas y Giants sustancialmente contenidos. pues. aunque no tan vulnerables como las aero- naves, estos aparatos eran relativamente esados y se les hacia dificil competir con los ligeros cazas que acudian a intercep- tarles. Asi que cada vez. mas, los ataques se realizaban de noche aunque eso tam- bién tenia sus inconvenientes, pues de los 60 Gothas y Gianis perdidos durante las operaciones de 1917 y 1918, treinta y seis lo fueron al estrellarse en sus propias ba- ses de Bélgica, cuando volvian de Ingla- terra. Tampoco el numero de acciones realizadas por el Ala de Ochey, la VIII Brigada o la Fuerza Independiente, fue suficiente para corroborar 0 no las predicciones de Sumts. Cuando los pro- cedimientos_guerreros tradicionales preci- pilaron el final de la guerra, en 1918, el ombardero pesado, cuatrimotor, con’ al- cance suficiente para llegar a Berlin des- de_bases britanicas y con capacidad para 1.500 kgs. de bombas, el V 1500 Handley Page, todavia no habfa sido puesto en servicio. Parecia como si tanto la Royal i Air Foreé como la ruerza independiente hubieran perdido el autobus y como si la roclamacion de la revolucién_ estratégica hecha por el general Sumts fuera a ser pronto olvidada. Pero, sin embargo, no fue asi Surgié entonces en Gran Bretafia la co- losal Figura de Trenchard que fue duran- te diez afios jefe del Estado Mayor del Aire y después el genio director de la Royal Air Forcé. Trenchard basé su doc- trina en las afirmaciones de Sumts. Pro- clamé que en la guerra aérea la mayor defensa es el contraataque. Establecié que el efecto moral de los bombardeos demos- traria ser superior al fisico y que, en el futuro, el camino hacia la victoria en la uerra. no seria otro que el desarrollo ic una ofensiva aerea contra los centros vitales enemigos, mayor que la que éstos ejercieran contra los propios. Segtin Tren- chard, no habia defensa directa eficaz con- tra los bombardeos asi que Jas fuerza aéreas debian dedicarse principalmente a la creacién de las secciones de bombar- deo. Los cazas no. servian mas que para impresionar a politicos y ciudadanos y la verdadera superioridad aérea consistia en la capacidad para transportar, con mayor facilidad que el enemigo, una carga ma yor de bombas. Trenchard no consiguié crear los cuer- pos adecuados para realizar perfectamente tales ideas en la guerra, ni pudo_imbuir en el ejército del aire, del que fue jefe tanto tiempo. un espiritu inquisitivo o la aficién a experimentar. Los problemas ope- rativos del _bombardeo, busca de objeti- vos. punteria o incluso navegacién nor- mal, quedaron practicamente ignorados © incluso, casi_ni siquiera admitidos. Con- siguid, sin embargo, perpetuar la Royal Air Foreé y preservar como fundamental la idea de ofensiva estratégica aérea. Ello fue una hazafia considerable y quizas nin- gin otro hubiera podido realizarla. En Alemania, donde se desarrollé tan répidamente durante la Primera Guerra undial, la idea de bombardco estratégi- co, declind en forma igualmente precipi- tada durante los afios que transcurrieron entre las dos guerras. La experiencia ad- quitida por la Luftwaffe en la Guerra Ci- vil Espafiola, les hizo Iegar a la conclu- sion de que el uso més efectivo de la ayiacin era como apoyo directo del ejér- cito en el campo de batalla; lo cual’ no 12 es sorprendente si se consiaera que los alemanes apuntaban hacia una victoria ba- sada en la fuerza militar, concretamente en el poderio de su ejército de tierra. El General Wever, primer Jefe de Estado Mayor de la nueva Luftwaffe, que abo- gaba por la construccién de bombardeos pesados de largo alcance. murié en Dres- de en un accidente de aviacién en 1936, Su muerte, quizés, libro a Gran Bretaiia de grandes destrozos y sufrimientos. Al estallar la guerra los alemanes atin no te- nian plan sistematico alguno para el bom- bardeo estratégico de Gran Bretaiia y sus efectivos a tal efecto, tampoco eran im- presionantes, especialmente si se les com- paraba con el grado de desarrollo adqui- tido por otros ramos de las fuerzas at madas. Aunque Italia carecia de independencia econémica para competir con las. grandes potencias en la carrera del poderio acre © militar, si tuvo, en cambio, un general Giulio Douhet, que, con sus escritos, ejer- cid considerable influencia sobre los de: tinos del poderio aéreo. Crefa que las gue- rras del futuro vendrian determinadas so- lamente por la potencia aérea. Lleg6 atin mas lejos que Sumts en sus predicciones, pues se creia que las operaciones milita- Tes y navales no sélo quedarian relegadas a luchar subordinado y secundario, sino que, pasarian a ser por ‘completo improce- jentes. Apunté que la campafa decisiva seria la ofensiva aérea de largo alcance que. asestando golpes masivos en el mi mo centro del territorio enemigo, redu- ciria en seguida sus ciudades a ruinas, su pueblo a la desesperacién y a su gobierno a la capitulacién. Como instrumento de esta ofensiva Douhet veia un avién aco- razado 0 bombardero armado capaz de abrirse camino por la fuerza hasta el ob- jetivo. Esto es, Douhet, como Trenchard. creia que el punto decisivo de la accién contra el enemigo debja de ser el dirigido contra la poblacién misma y que el arma adecuada para explotar la desmoralizacion del enemigo en beneficio de la propia vic- toria, era el avién de bombardeo. Fs discutible que Douhet fuera el tnico inspirador de las doctrinas de desarrollo de las fuerzas aéreas en Gran Bretaila y Estados Unidos, pero es indudable que sus ideas alcanzaron tal vigencia que, por su repercusion, contribuyeron a crear un estado de opinion. Hay quien cree que el OO Trenchard h Sir Arthur Harris ~ ee Smuts 4 modelo B-17, que lleg6 a ser el principal instrumento en la ofensiva aérea ameri- cana contra Alemania, fue un simple re- flejo del avién imaginado por Douhet, Lo que es més, los americanos proyectaban, enviar estos aviones a las operaciones en formaciones auto-defensivas, sin protecién de caza; podria, sin embargo, argumen- tarse que el problema, aparentamente in- soluble, de la construccién de un caza de largo alcance, influyé més en el dise- fio de B-l7 que los escritos de Douhet. En todo caso, la influencia principal so- bre las doctrinas de bombardeo ameri- canas, se ejereié como reaccién, primero, a los cénones britaénicos, y, una vez em- pezada la guerra, a la forma en que, re- cien creado el Mando de Bombardeo, rea- lizaron los britinicos su ofensiva aérea contra Alemania. Esta reaccién fue, por. un lado, favorable en el sentido de que se demostré una muy marcada confianza en las teorias ofensivas de bombardeo es- tratégico y dio lugar al proyecto y puesta en fabricacién de dos cuatrimotores co- nocidos como Fortaleza Volante B17 y B24 Liberator, Por otro lado fue desfi- vorable pues los americanos no se mos- traron muy de acuerdo con el concepto de bombardeo nocturno por zonas que te nian los britanicos. Los americanos eran partidarioso de los bombardeos a la luz del dia pues eran mucho mas precisos y cficaces. Los sistemas britanicos de bombardeo. que dieron forma al curso de la ofensiva lanzada_por el Mando de Bombardeo, y que influyeron en los grupos equivalentes americands, no fueron exactamente los propuestos por Trenchard. En los tltimos ailos de paz, siendo primer ministro Ne- ville Chamberlain y jefe del Estado Ma- yor del Aire britdnico Sir Cyril Newall, Se introdujeron importantes midificaciones en los métodos de Trenchard. Tales cam- bios eran debidos, en cierto modo, a la necesidad de hacer frente a la realidad de una cada vez més problematica situacion y, también en parte, a los adelantos cien- tificos y técnicos. El legado que consti- tuyeron las doctrinas Trenchard y la filo- sofia de Douhet, un miedo exagerado a los efectos morales producidos por los bombardeos, tuvo, también, su_papel, im- portante y formativo, en esas modificacio- hes. La realidad de la situacién era que, en la guerra que se aproximaba, a pesar de los programas de rearme britinico y del iamafio del ejército francés. los alemanes serian los que escogerian el momento de comenzar las hostilidades y el teatro de sus operaciones: y con uma pronunciada superioridad militar. Se tenia la impresién de que esta superioridad se extenderia tam- bién a la fuerza agrea y como consecuen- cia surgié en Gran Bretafia, no sdlo en la imaginacién popular o en los periddicos, sino también en el Estado Mayor del Aire, el temor fundado de que los bombarderos alemanes pudieran asestar a Gran Breta- fia en general y a Londres en particular un golpe tal que, habiendo causado des- truccion, muerte y sufrimiento brutales, hiciera imposible la continuacién de la guerra. La solucién propuesta por las doctrinas y predicaciones de Sumts, Trenchard y Douhet, era el construir una fuerza de bombardeo considerable con capacidad pa- ta contraatacar con mayor energia, y ella fue, al menos en teoria, la soluciGn es- cogida por el gobierno. Solucién que se introniza como reliquia en 1932, cuando el Primer Ministro Baldwin en la Céma- ra de los Comunes, dijo que como. los aparatos de bombardeo eran incontenibles. la Gnica posibilidad de defensa era el con- traataque. Sin embargo, cuando en 1936 se formé el Mando de Bombardeo, se hizo evidente que a Gran Bretafia le se- ria sencillamente imposible dotar a esta solucion al problema con el armamento que realmente se requeria. Un simulacro de movilizacién del Mando de Bombar- deo, hecho durante la crisis de Munich, demostré concluyentemente que todavia no estaban preparados para entrar en ac- cién. Incluso un aio después, los casi re- cientes Wellingstons, Whitleys y Hamp- dens, atin no estaban adecuadamente per- feccionados 0 equipados, ni su niimero cra el suficiente para hacer frente a una ofen- siva. de bombardeo seria. Asi que, aunque el Estado Mayor del Aire continuaba con su aparente devocién y deseos de recitalizacién de las doctrinas de Trenchard, mientras esperaban la apa- ricién de los bombarderos de cuatro mo- fores, encargados en 1936 aparecidos en los afios 1940 y 1941, se vieron obligados a depender completamente de la defensa aérea, Ante cualquier vacilacién en dicha dependencia. el gobierno persistia en ella, hasta el punto que. en realidad, fue Sir Thomas Inskip, ministro civil para la Coor- dinacion de la Defensa, quien en 1937 y 1938 insistié en que se diera prioridad al Mando de Caza y no af de Bombardeo. Asi que, contra lo que pudiera parecer aconsejable tedricamente, Gran Bretafia entre 1937 y 1940 desarrollé el sistema de defensa antiérea mas adelantado del mun- do en lugar de crear la mas potente fuer- za de bombardeo. El Mando de Caza fue provisto de aparatos Sydney Cammis Haw- ker Hurricanes y de los, aim mas impre- sionantes, Supermarine Spitfire proyecta- dos por R. J. Mitchell. El problema de situar tan espléndidos aparatos en los pun- tos de intercepeién correcta para que pu- dieran ejercer su accién y su potencia de fuego sobre las fuerzas aéreas enemigas atacantes, se resolvié con la invencion, disefio y puesta a punto de la primera cadena preventiva de radar, adelanto te- volucionario debido principalmente a Sir Robert Watson Watt que desarrollé el aparato, y a Sir Henry Tizard que especi- fied y guid su aplicacién operativa. La RAF se preparé para lo que pro- bo ser la unica importante. completa. y decisiva accion aérea de la historia, la Ba- talla de Inglaterra. El rasgo definitivo de la batalla fue, en verdad, que evité la de- rrota y la ocupacién de la Gran Bretafia, y el Estado Mayor del Aire nunca cometié el error de esperar de ella nada mas. Sus esperanzas de poder contribuir a la de- rrota de Alemania, estaban puestas en el Mando de Bombardeo y, aunque en 1937 se habia visto obligado & aceptar el retraso en su revision de argumento y expansion, el Estado Mayor del Aire se dedicé a de- sarrollar una serie de planes de bombar- deo conocidos por los Planes Aéreos Oc- cidentales con los que, en su momento. esperaban dar expresion a una ofensiva aérea estratégica contra Alemania Estos planes consideraban 1a posibilidad de atacar la industria de petréleo sintéti- co alemana, sus sistemas de transporte, sus fuentes de energia eléetrica y de otros tipos, y tenfan asimismo la intencién de minar directamente la moral del pueblo. Otros planes consideraban posibles_méto- dos por los que el Mando de Bombardeo pudiera contribuir a la guerra tanto en el mar como en la tierra, por medio de ata- ques dirigidos contra la flota_alemana y contra los medios de comunicacién_ale- manes con los campos de batalla de Fran- cia, 15, ot La linea de ataque del Mando de Bombardeo en 1939. Arriba: Blenhy Abajo: Hampdens. Artiba: Whitley. Abajo: Les primeros Wellington. Los Planes Aéreos Occidentales repre- sentaban, por parte del Estado Mayor del Aire, actos ala vez de innecesaria fe ciega y de gran sagacidad, Eran sagaces en el Sentido de que proveian al Mando de Bombardeo con lo que ninguna otra fuer- za aérea del mundo tenia: una guia de con- siderable perspicacia para una ofensiva aérea de importancia. En las iltimas eta- pas de la guerra se descubrié que los Planes Occidentales eran, no solo en for- ma general, sino también en detalle, per- fectamente aplicables a las fuerzas de bom- bardeo en accién. Demostraban poseer buen sentido en la forma en que las es: peranzas, hasta cierto punto exageradas. de Trenchard fueron sustituidas por los puntos de vista mds realistas de que el Mando de Bombardeo seria sélo una pie- za en la ofensiva, ya que ésta lo seria también naval y militar; en otras pala- bras. que solo con bombardeos no se ga- naria la guerra. En cualquier caso demos- traron tener la valiente prevision de man- tener la creencia, ain en la fase de ma- yor debilidad _y en las horas més oscu- mas, de que Gran Bretaiia hallaria en el momento oportuno medios formidables que compensarian su desventaja_ inicial; ciertamente asi fue, y esos medios fueron los bombardeos estratégicos. Pero los Planes Aéreos Occidentales contenian cierto elemento de fe ciega, y es verdaderamente notable, el hecho de que la idea que sobre el efecto de los bombardeos tenia el Estado Mayor del Aire, se basaba en la simple multiplicacion de factores tomando como unidades los efectos de los bombardeos de los Gotha alemanes sobre Londres, en 1917 y 1918 y de la Luftwaffe en la Guerra Civil Es- pafiola. Todavia es mas extraiia su inca- pacidad para enfocar los problemas de poate de busca de objetivos que se plantearian en los bombardeos diur- nos, por no hablar de los nocturnos, de una ofensiva a gran escala_proyectada para su ejecucion tanto de dia como de noche. También fue una lastima que el Estado Mayor del Aire fuera incapaz de comprender la importancia, al menos des- de el punto de vista del Mando de Bom- bardeo, de los adelantos realizados en materia de defensa aérea incluso toman- do como modelos los introducidos por ellos mismos en el Mando de Caza, a sa- ber, cazas monoplanos de alto rendimien- to totalmente metdlicos y red defensiva 18, de radar. Esta oposicion al aprovecha: miento del aire por el encmigo, debia hat berse previsto que antes o después afecl taria_a los pesados aviones del Mani de Bombardeo. Sin embargo. la idea que el bombardeo era cuestién de forma ciones autodefensivas si se realizaba’ dia, o de facilidad de huida si se reali de noche, quedé como algo técnicam sagrado para el Mando de Bombari Y por iltimo, esta incapacidad acabo ser el defecto mas serio de las doctri aéreas britanicas, tan fielmente reprod cido en los Estados Unidos que las saron un verdadero desastre. Si eml a Alemania, las consecuencias de des} ciar casi por completo las _posil que ofrecia el bombardeo estratégico, trajeron, al final, mucho mas serios sultados. Es, en verdad, interesante el he= cho de que, de todas las potencias belit gerantes en la Segunda Guerra Mundial! las dos tmicas que se prepararon sistema ticamente para el uso sostenido de los bombardeos estratégicos, fueron Gran Bre; tafia y Estados Unidos. La tripulacién de un Wellington mient se calientan los motores. EI comienzo de In ofensiva: septiembre de 193 Diciembre de 1942 Al principio de 1a guerra la estrategia an- glo-francesa eta defensiva. Los Aliados Esideraron que el tiempo iba a su fa- vor. El les permitiria organizar y mo- demnizar sus fuerzes armadas con ‘el fin de neutralizar la ventaja adquirida por los alemanes preparandose con mayor efec- tividad para la guerra. A los franceses y a los ingleses les parecia que, en ese pe- riodo dé reorganizacién, seria’ una locura el provocar la accion militar alemana en el Oeste. Asi que se alegraron mucho al serles ofrecida la posibilidad de aceptar la relativa inactividad de la llamada “pseu- do-guerra”. El Mando de Bombardeo encajaba exac- tamente dentro de esta concepcidn estra- tégica. En septiembre de 1939, aunque ya pudieron ser movilizadas treinta y tres es- cuadrillas, diez de ellas estaban equipa- das con Battles monomotores y seis con bombarderos bimotores ligeros’ Blenheim. Ninguno de ellos tenia el alcance o la capacidad de carga suficientes para hacer algo que valiera la pena en una ofensiva estratégica aérea contra Alemania y ade- mas los Battles habian sido especialmen- te escogidos para la proteccién de las tro- pas britanicas en los campos de Francia. Asi que, en sus principios, el Mando de Bombardeo solo podia contar con dieci- siete escuadrillas en condiciones suficien- tes para actuar en la ofensiva estratégica. Estaban equipados con bimotores Welling- ton, Whitley y Hampden que eran los bombarderos de la época pero que. segin el Estado Mayor del Aire, distaban de ser los aparatos adecuados para realizar con éxito una ofensiva aérea en gran es- cala. Las esperanzas de lograrlo estaban puestas en nuevos aparatos. especialmen- te en los modelos de cuatro motores que todavia no estaban en condiciones de en- trar en servicio. Ahora se ve claramente ue la decisién de mantener las dotacio- "es del Mando de Bombardeo hasta que pudieran crecer en ntimero y ser dotados con mejores aviones, fue una decision muy inteligente. La base alemana de hidroaviones e Hérnum en Ia isla de Syit. Ademas se pensd que seria una locura rovocar a los alemanes hasta obligarles a hacer uso de sus fuerzas aéreas, mucho mayores en numero, para atacar Francia y Gran Bretaiia. El miedo a recibir desde el aire un golpe decisivo, habia sido una preocupacion fundamental de los gobier- nos de Francia y Gran Bretaita en_los il- timos aftos de paz y, ciertamente, fue ésta una de las razones que aclararon el por- qué de las dificultades que ambos g0- biernos tenian para hacer frente a Hitler Cuando, al fin, se decidieron a hacerlo, no veian la necesidad de atraerse prema- turamente las peores consecuencias. Esta fue otra de las razones especificas para restringir las operaciones del Mando de Bombardeo a objetivos limitados asi co- mo para retrasar su. desarrollo Este tipo de razonamientos se unid a aquellas consideraciones sobre 1a _cuestién moral implicada en el bombardeo que, al igual que el bloqueo, comprometia a naciones enteras, no sélo a sus fuerzas armadas. Ingleterra no deseaba ser quien diera el primer paso hacia cualquier ac- cion de guerra, especialmente hacia una, como el bombardeo estratégico, que podia provocar la indignacién general y ademas deseaba mantener su prestigio dentro de los Estados Unidos ya que esperaba, en el futuro, que se aliara a ella. Y. en efec- to, el uno de septiembre de 1939, el pre- sidente Roosevelt apeld a las naciones po- siblemente beligerantes, en una guerra ya inminente, en el sentido de que se abs- tuvieran de llevar la guerra aérea hasta sus maximas consecuencias. A pesar de estas limitaciones, ain que- daban abiertas al Mando de Bombardeo ciertas lineas de accién que no parecian sobrellevar el riesgo ni de producir ex- cesivo numero de bajas ni tampoco de provocar su condenacion moral. Eran é&- tas; en primer lugar, ataques a escala limitada sobre la Tota alemana ya que nadie podria negar que era un objetivo militar legitimo y que ademas, en ocasio- nes, podia realizarse sin mucho riesgo de causar victimas civiles; en segundo lu- gar vuelos de largo aicance y profunda PenettaciGn para dejar caer sobre, el pue- lo alemdn no bombas sino panfletos de propaganda. Naturalmente los ataques so- 21 Sir Edgar Ludlow-Hewitt. bre los buques alemanes, que no_hacian necesaria la penetracién en territorio ene- migo pero si precisaban de un alto grado de’ exactitud en los bombardeos, se hacian de dia. Las incuisiones de propaganda que imponian largas horas de vuelos sobre y_cuya efectividad no dependian de la pre- cisién en el bombardeo, légicamente, se realizaban de noche. Podria parecer que tales operaciones fueron poca cosa en comparacién con el alcance y sacrificio total del Mando de Bombardeo en la guerra, pero tal impre- sién no seria correcta. De esos primeros movimientos, atm sin tener nada que ver con el bombardeo estratégico. salieron de- cisiones operacionales que tuvieron gran- de y permanente influencia en el curso de la ofensiva estratégica aérea que se- guiria. Los Wellington del Grupo. namero 3. no pudieron hacer frente a las defensas aéreas alemanas cn sus ataques a la flota germana durante los meses de septiembre y diciem- bre de 1939. En dos ocasiones llego a perderse hasta el cincuenta por ciento de los efectivos enviados y la pérdida de vein- te Wellingtons en sdlo cuatro acciones, las del 4 de septiembre y 3. 14 y 18 de diciembre de 1939, fue suficiente para que el Estado Mayor del Aire britanico viera claramente que los bombarderos pesados no tenian posibilidad alguna frente a los cazas a plena luz del dia. bs Sir Charles Portal. Por el contrario, los Whitleys del Grup: némero 4 que yolaban de noche dejando caer sus hojas de propaganda y adentran dose a lo largo y ancho de Alémania, des! de El Ruhr a Hamburgo, Berlin y Nurens berg suftieron tan pocas bajas “que. po boca de su comandante, Hegaron a decir en su informe oficial que "no tenian mas) remedio que considerar la oposicion enc= miga sorprendentemente mas débil de To que esperaban" Como las penalidades soportadas por las tripulaciones de los Whitleys, por causa de la falta de oxigeno y del frio intenso eran facilmente remediables y como. los vuelos de propaganda no constituian orien- tacion alguna sobre las dificultades noc tumas para, localizar los objetivos. Ja. de= cisin del Estado Mayor del Aire de te~ ducit las operaciones de bombardeo. ¢ sus comienzos, a acciones nocturnas prin: cipalmente, parecia no solo una decision prudente sino segura. Como no parecik necesaria la revision de los planes de bom: bardeo estratégico que prevefan_ataques sobre objetivos especificos, tales como bricas de petroleo y zonas de aprovisi namiento y distribucion de material. revision nd se hizo. Aunque el bombardeo de_ Polonia los alemanes se tomé en Gran Bretaiia en el sentido de que las restricciones 1 rales que pudieran pesar sobre las accio nes propias debian reducirse, el Mando de Bombardeo continud apartado todavia de = gq operacion que pudiera ser conside- 4a provocativa para el enemigo y afren- sea por, el amigo. Durante los. primeros Theses de 1940 las acciones bisicas no s6lo para el Grupo n° 4 de Whitleys sino también para_los grupos n° 3. de Bie IIM Ea ae Mle aan piers tierov vuclos de propaganda y de reconocimien- to La Luftwaffe también siguid la politica estar a la espectativa, aunque en la no- Ge del 16, de marzo de’ 1940 los alemanes atacaron ligeramente la zona de Scapa Flow. Esta operacion no era de bombar- deo estratégico ya que los objetivos como es natural eran barcos de guerra. briti- nicos y los datos producidos no. fueron Considerables. De todos modos la RAF no estaba dispuesta a olvidarse de esta escalada en la guerra del aire por ligera que hubiera sido, Tres noches después, la del 19 de marzo, cincuenta aparatos del Mando de Bombardeo, 30 Whitleys y 20 Hampdens, fueron enviados a bombardear la base alemana de hidroaviones de H3r- num en la isla de Sylt. Casi todas las tri- pulaciones informaron creyendo haber re- conocido el objetivo. y bombardeindolo con los proyectiles de que iban provistos, bombas altamente explosivas de 250 y 125 Kilogramos. Sdlo uno de los aparatos no Fegresd a su base. Este fue el primer ataque que el Mando de Bombardeo dirigié sobre un objetivo en tierra, Era el principio de una vasta ofensiva y se mostré como un principio muy prometedor. Sin embargo, el 8 de abril, un vuelo de reconocimiento foto- grafico sobre Sylt mostré la ausencia to- fal de dafios en’ la base de Hérnum 0 sus alrededores. Ello fue la primera sefial de que el bombardeo noctumo iba a ser mas ificil de lo esperado y el Estado Mayor del Aire empezé a preguntarse cuil seria el éxito de sus aviadores cuando les Ile- gase el momento de comenzar una ofen- siva sistematica contra los objetivos_ ele- gidos en el interior de Alemania si los ataques se hicieran por la noche. En cual- quier caso, no podian volver a la idea de los bombardeos diurnos hasta no te- ner en servicio aparatos mas modemos. Pues esa idea habia sido borrada por las Slefensas aéreas de Alemania El ataque aleman a Dinamarea y No- fecha. que empezo el dia 9 de abril de 40 fue un aviso a Occidente de la ve- locidad, severidad y habilidad de los mé- todos alemanes que pronto pondrian a Francia fuera de combate y harian que Gran Bretafia se viera al borde de la ca- tastrofe, La débacle aliada en Noruega no fue suficiente para que se decidiera em- plear todavia a fondo en la guerra al Man- do de Bombardeo. El Ministerio de la Guerra inglés permanecié indeciso sobre la conveniencia de iniciar operaciones de bombardeo estratégico y los franceses, que pensaban que en ese tipo de lucha tenian mucho que perder y poco que ganar, se opusieron firmemenie a cualquier tipo de expansion de la guerra aérea a cargo del Mando de Bombardeo. Asi que el 13 de abril de 1940 el mariscal del Aire Por- tal, que acababa de suceder a Sir Edgar Ludlow-Hewitt como comandante en jefe del Mando de Bombardeo, recibio, como directriz a seguir, la orden de mantener a sus fuerzas preparadas para cualquier contingencia, pero nada o poco mas. Sin embargo empezaba a verse claro que los mejores objetivos para una_ofensiva noc- turna habrian de ser: las fabricas de pe- tréleo porque contenian un elemento auto- destructivo, nudos ferroviarios importan- tes para el transporte de tropas porque tenian que mantener buena iluminacién o bien un hostigamiento general que haria cundir la alarma, la desesperacton y la pérdida de suefio entre la poblacién ac- tiva Al amanecer del dia 10 de mayo de 1940 los ejércitos alemanes forzaron su camino a través de las fronteras neutra- les de Holanda y Bélgica y empezaron la Batalla de Francia, Cinco dias después los holandeses habian sido superados y las iicadi ance oases Cem fue bombardeada por la Luftwaffe y con ello se producia la primera crisis impor- tante de la Segunda Guerra Mundial. Ese dia, el 15 de mayo de 1940, el Ministerio de la Guerra autoriz6 al Mando de Bom- bardeo a extender sus operaciones desde los campos de batalla y las lineas de co- municaciones inmediatas hasta el corazon de Alemania. Esa misma noche se envia- ron 99 aparatos del Mando de Bombar- deo a atacar objetivos petroliferos y fe- rroviarios en el Ruhr. La ofensiva aérea estratégica contra Alemania habia eomen- zado. El primer objetivo era frenar el avance aleman hacia Paris y los puertos del Ca- nal. Después habria que intentar minar 23 4 Sir Richard Peirse. la fortaleza de la maquina de guerra ale- mana, dirigiendo los golpes directamente contra las fuentes de aprovisionamiento ta- les como la produccion de petréleo. los sistemas de transporte e incluso las fibri- cas bélicas. El primer objetivo se acorné tid principalmente de dia, y a un alto precio en bajas por bombarderos ligeros Battles y Blenheims, los que, haciendo frente a circunstancias casi desesperadas intentaron la destruccién de puentes y otros objetivos inmediatos al campo de batalla, Sin embargo no era mucho lo que Se podia lograr con tales medios en, vista de la enorme superioridad de los ejércitos alemanes, y la inferioridad de franceses y britanicos,” pronto quedé al descubierto. A Dunkerque siguid rapidamente la ca- pitulacion de Francia el 17 de junio de 1940. Esto supuso gue Gran Bretafia que- dara sola frente a Hitler, sola y con una sola arma capaz de asestr golpes ofensivos directos contra Alemania, Esta arma era el Mndo de Bombardeo. Se concedid prioridad al objetivo de minar la moral alemana desde su. interior por medio de la ofensiva estratégica aérea contra sus puntos vitales. No es sélo que ello aparentara ser una estrategia prome- tedora sino que, en realidad, se mostraba como la tnica alternativa posible para no ceder la iniciativa al enemigo; lo cual im- plicarfa actuar s6lo a la defensiva. La linea de accién mas prometedora se centraba sobre la industria petrolifera alemana. El 24 petroleo era una necesidad absoluta esfuerzo bélico y los métodos mode de guerra mecanizada, en la que fai carros blindados como aviones teniani papeles principales, exigian combustible grandes cantidades. Como Alemania) f Poseia recursos naturales de petrleo sy su suministro desde el exterior se_veia torpecido por la accién de la flota tanica, se veia subordinada en alto gra a su produccién de petréleo siniético. recia légico suponer que el esfuerzo | lico aleman perderia fuerza considerabl mente y no podria sobrevivir por largo tiempo 'y la destruccién de éstas fabrica§ de combustible 0, al menos, de su may parte. Esta conclusion era_ perfectameé corercta a pesar de que, como se vio mes tarde, las fuentes naturales de petrdl&o de Rumania tuvieron un papel importa en la situacién de conjunto alemana | cuanto al petroleo. La orden recibida el 4 de junio por. comandante jefe decia que los prime: objetivos clegidos para los ataques del Mando de Bombardeo serian las zonas de produccién de petréleo. En caso de no poder ser aquellas localizadas, se esco; tian como objetivos los fabricas de avion nes. Y si tampoco éstas pudieran locali Zarse, 96 Hombardearian asbjel (oem nados o facilmente identificables con fin de producir la mayor dislocacion post ble en la industria alemana, Las instrucs ciones no sélo sefialaban sino que ordenas ban especificamente que los objetivos aia cados fueran perfectamente identificado: y que se afinara la punteria sobre ellos: Se prohibieron los bombardeos hechos sip! precision No se habia conseguido todavia progr so alguno en la realizacion de estas con signas, ni tampoco, como la experiencia iba pronto a demostrar, en el sentido darse cuenta de su imposibilidad, cuai do Gran Bretaita, como consecuencia d derrumbamiento francés, se vio_totalmen te sumergida en la que muy bien. podria llamar la mayor crisis de su historia. Esta surgid como consecuencia de la amen de invasion y ocupacién militar alem Y significé que el Mando de Bombarde ante la nueva e inminente necesidad. viera que dar de lado la estrategia ltimamente se le habia ordenado” segui En esta ocasion lo que habia que haci inmediatamente, era tratar de reducir intensidad de la posible ofensiva de la Luftwaffe contra Gran Bretaiia, asi_ que el 13 de julio de 1940, el Mando de Bom- bardeo recibié la orden de dar prioridad a bombardear la industria aerondutica ale- mana. Los objetivos petroliferos, aunque dejados en segundo lugar, seguian men cionados en la orden, ya que la Luftwaffe dependia directamente de los suministros de petréleo. También habrian de conti- nuar los ataques contra los ahora mas cereanos blancos ofrecidos por la concen- tracién de barcazas para la invasidn. En realidad el Mando de Bombardeo no podia contribuir en gran medida a la Ba- talla de Inglaterra con su accion directa Como, en su momento, Sir Charles Portal apunté al Estado Mayor del Aire, la in- dustria aeronautica alemana offecia unos blancos tan pequefios y a tan gran dis- Coventry después del ataque aleman en noviembre de 1940. tancia de las bases inglesas, que las es peranzas de que el Mando de Bombardeo pudiera producirles daiios considerables eran casi nulos. Sin embargo, sin darse cuenta, el Mando de Bombardeo contri- buy en forma critica a la victoria de Gran Bretafia en aquellas sus horas de mayor peligro. Los alemanes no creian poder intentar la invasion hasta haberse asegurado el dominio del aire en la zona del Canal de la Mancha y, al menos, del Sur de Inglaterra también: El razonamien- to en que se apoyaba esta creencia era que mientras los britanicos tuvieran la superioridad aérea en esas zonas_podrian aprovechar su enorme superioridad en cuanto a fuerzas navales de superfice para 25 ee dedicar gran parte de éstas a_presionar sobre las lineas de comunicaciones ale- manas al otro lado del Canal y que, en esas circunstancias, el Mando de Bombar- deo podria atacar los ejércitos alemanes cuando embarcaban, en el camino o in- cluso durante el desembarco. Pero si_los alemanes pudieran conseguir el dominio en el aire, podrian también destruir los bombarderos y los buques de guerra bri- tanicos. Asi que el Mando de Bombardeo junto con la flota britanica fueron quienes forzaron a los alemanes a entablar ba- talla con el Mando de Caza de la RAF: ello fue providencial para Gran Bretafla, pués el Mando de Caza era el. timico ele- mento de la estructura de las fuerzas br ténicas que, no solo estaba preparado_ para entrar en accion con completa efectividad sino que era, en todos los aspectos su- perior en cuanto a_ tactica, posicion equipo a lo que los alemanes’ podian poner enfrente. El resultado fue una victoria britanica tan famosa como Trafalgar pero mucho mas decisiva En la Batalla de Inglaterra, la Luftwaffe desarrollé una considerable ofensiva de bombardeo estratégico contra Inglaterra, sobre todo medida con los patrones de la Spoca. Como las pérdidas sufridas en las operaciones diumas eran muy considera- bles, al igual que antes las britinicas y corroborando Ia actuacion de éstas, los alemanes cada vez mas, realizaron sus ata- ques de noche. Esto hizo que desde en- tonces las ciudades se tomaran como blan- co mas que otros objetivos especificos ta- Jes como las fabricas. En la noche del 24 al 25 de agosto de 1940, el centro de Lon- dres probé el sabor de las primeras bom- bas desde aquellas de los Zeppelines y Gothas de 1916 al 1918 A principios de septiembre el peso de los ataques alema- nes habia sido ya completamente concen- trado en operaciones nocturnas y el ob- jetivo principal era Londres. En Ja noche del 7 at 8 de septiembre cayeron bom- bas sobre los muelles y sobre Woolwich, Eastham, Poplar, Battersea, Bermondrey. Paddington, Bethval Greeen, el Puente de Waterloo, Westminster _y Dagenhon. La tormenta’ habia empezado. sentimiento popular, representado en este caso por el del propio primer minis- tro, era que los alemanes habrian de re- cibir el mismo trato que daban y asi fue como en la noche del 25 al 26 de agosto, 28 la siguiente al primer atague alemén sobre el centro de Londres, tue enviada una escuadrilla de Wellingtons y Hamdens del Mando de Bombardeo a atacar objetivos industriales de Berlin. La presién’ aliada ejercida por Mr. Churchill con las dudas expresadas por el comandante en jefe Sir Charles Portal sobre la precisién de los bombardeos noctumos, tendian a Ievar los ataques. mas sobre las ciudades mismas ae sobre determinados objetivos dentro le las mismas 0 en sus proximidades. Y cuantas mas bombas alemanas caian sobre el centro de Londres y otras ciudades, me- nos escripulos les quedaban a los briténi cos sobre dénde pudieran caer sus pro- pias bombas, Era sin duda un considerable error, pero ni los briténicos ni los alemanes se dieron cuenta de la escasa precision de los bom- bardeos nocturnos. No se percataron de que la mayoria de las veces las bombas no cafan ni en los lugares que debian, ni siquiera en las ciudades elegidas, Por ambos bandos se suponia, sin embargo, que los lugares atacados eran los previa~ mente elegidos y ello producia mutuas re- criminaciones incluso represalias, ya que por ambas partes se pensaba que él ene- migo estaba tratando de crear el terror. Sin embargo el Estado Mayor del Aire continuaba pensando que la mejor estra- tegia era el bombardeo selectivo de obje- tivos determinados y, hasta cierto punto, se opuso el clamor popular y a los intere- ses de Mr. Churchill. A pesar de las re- comendaciones hechas por Sir Charles Por- tal de que debian de elegirse 20 ciudades alemanas a las que prevenir y bombardear, el Estado Mayor del Aire decidié el 21 de septiembre que la prioridad de los bom- bardeos habia de darse primero a las fi- bricas de petroleo undo a los ferro- cartiles. Las tripulaciones del Mando de Bom- bardeo a las que fue encargada la mision de Hevar a efecto érdenes tan ideales, ca~ recian incluso de los medios para detec- tar hasta qué punto eran irrealizables. Sin ayuda alguna en los procedimientos de navegacion, se veian obligados a confiar en que la simple estima y la suerte les” llevarian sobre sus objetivos. Al no tener: focos ni bombas de iluminacién, se obli- gaban a dejar que la luz de la luna y su instinto les sirvieran para identificar el blanco. Como tampoco tenian camaras fo- Arriba: Restos de por una incursién togréficas no pudieron traer a la base més que impresiones fugaces sobre lo conse- guido. De todos modos la ofensiva_ britdnica, aunque mucho menos Ilamativa que el ata- que alemin, ya estaba en marcha. En el mes de septiembre de 1940 el Mando de Bombardeo realizé un total de 3.141 sa- lidas en expediciones nocturnas, Sesenta y cinco bombarderos no regresaron y vein- tiuno mas se perdieron en accidenies pos- teriores al regreso. El arte de volar de noche estaba todavia en mantillas y, aun- que a veces los aviones eran sorprendidos y. destruidos por 'os cazas alemanes, los Tiesgos principales seguian siendo la me- tralla, el deslumbramiento por los reflec- tores y los factores atmosféricos como el hielo. Se corria también el no pequefio Tiesgo de perderse y quedarse sin combus tible. El 4 de octubre de 1940, a Sit Charles Portal, que ya era comandante en jefe del Mando de Bombardeo desde el mes de abril, le fue encomendada una tarea de mayor responsabilidad: la de Jefe de Es- tado Mayor del Aire. Su sucesor en el Mando de Bombardeo fue el hasta enton- ces segundo en el Estado Mayor del Aire, Sit Richard Peirse. De esta forma se in- vertian las tendencias tacticas en el Man- do de Bombardeo y en el Estado Mayor del Aire. Sir Charles Portal mientras fue comandante en jefe habia dado mucha importancia a la dificultad que los vuelos nocturnos encerraban en cuanto a_preci- sién en el bombardeo y apremié al Estado Mayor en cuanto a la conveniencia de intensificar los ataques sobre ciudades ale- manas. Sin embargo el Estado Mayor sin llegar a descartar esa idea, continud em- pefiado en creer que los ataques selecti- vos sobre objetivos particulares de la eco- nomia de guerra alemana, como el pe- tréleo y las comunicaciones. producirian mejores resultados. La posicion ahora cambid. El 25 de octubre de 1940 el nuevo comandante en jefe, Sir Richard Peirse, Fee GuTEM ee euieeg Thee pinnae de bombardeo, con la aprobacién del Es- tado Mayor, para que diera su opinion sobre él. En él se especificaban los dos objetivos perseguidos por el Estado Ma- yor. El primero era la destruccién de la imoral de los alemanes. El segundo la des- truccién de su industria _petrolifera El primer objetivo se cubriria eligiendo 30 veinte o treinta ciudades alemanas, es- cogidas cuidadosamente teniendo en cuen- ta_su tamafio y la importancia de los objetivos que contenian, y luego atacin- dolas repetidamente cada pocas noches con una fuerza de cincuenta a cien aviones de bombardeo cada vez. Cuando la visibili= dad fuera aceptable, especialmente en los periodos de luna Ilena, los objetivos a ata- car serian plantas de’ produccién de _pe- tréleo. El Estado Mayor del Aire admi- tia adn la importancia de continuar de- dicando cierto esfuerzo contra las zonas de aprovisionamiento y distribucién de materiales y sabian que el Mando de Bom: bardeo habria de contribuir a la guerra naval y a la del aire bombardeando de vez en cuando bases de submarinos y aerédromos. Aunque la orden final, dada el 30 de octubre, habia sido algo diluida para ha- cerla aceptable a las objecciones de Sir Richard Peirse, que decia que al Mando de Bombardeo se le habian encomendado tareas muy superiores a su capacidad y fortaleza reales, ya el borrador inicial era suficientemente ‘claro e indicaba lo que habrian de ser aquellas. Se hizo patente que el Estado Mayor del Aire apoyado con fuerza por el primer ministro y todo el gobierno. se disponian a adopfar la po- Titica del ataque directo sobre el pueda alemén en las ciudades y sobre las insta- laciones industriales y militares que hu- biese en ellas 0 cercd de las mismas. Sin embargo, todavia, estos ataques, eran des- tinados principalmente a determinados ob- jetivos dentro de las ciudades y, solo des- pués del bombardeo de Coventry por los alemanes en noviembre de 1940, en el que destruyeron todo el centro de Ia ci fad incluida la catedral, se dieron ins- trucciones no especificas al Mando de Bombardeo, que decian solamente "atacar el centro de la ciudad”. El primer ataque briténico de esta naturaleza tuvo lugar la noche del 16 al 17 de diciembre de 1940 y la ciudad escogida Mannheim. Esta progresién en los acontecimientos, que pronto seria de mucha mayor impor- tancia debido a la ausencia de alternat vas, no perjudicé al desarrollo de los pro- yectos y concretamente el plan de des iruccion de las plantas productoras de petrdleo sintético alemanas recibié un nue- vo y fuerte impulso debido al descubr mientos que el Servicio de Inteligencia hizo ante el Ministerio de la Guerra en di- mbre de 1940. nia de mani- fiesto que las_accione: Mando de Bombardeo habian logrado que la produc cién alemana de petrdleo disminuyera en un quince por ciento. Tal hazaiia parece que habia sido conseguida con sélo 539 toneladas de bombas, Io que representaba menos del siete por ciento de la totalidad del esfuerzo dedicado por el Mando de Bombardeo a los ataques a objetivos in- dustriales, comunicaciones, puestos de in- vasion y demds. Tal era la autorizada opinién de un comité ministerial presi- dido por Mr. Geoffrey Lloyd para aseso- rar sobre la capacidad petrolifera de Ale- mania y la Europa ocupada. Aunque el Comité Lloyd entatz6 fa importancia de los suministros de petréleo rumano, los cuales, por su localizacién a gran distan- cia, estaban fuera del alcance del Mando de Bombardeo, sus informes también se- flalaban el alto grado en que Alemania dependia de sus plaitias de produccion de petroleo sintético de alto octanaje. Aunque s que la estimacion de los dafios ocasionados hasta el momento en la produccién alemana de petroleo era ridiculamente optimista, ésto no era evidente entonces para el Estado Mayor, asi que no es de extrafar que el petroleo adquiriera inmediatamente carac- teres de prioridad en los planes de bom- bardeo. El 15 de enero de 1941 el coman- dante en jefe recibié la orden del Estado Mayor de que “la tnica mira de su ofen- siva aérea habria de ser, hasta nueva or- Mannheim después de un bombardeo en diciembre de 1840. Lord Cherwell, consejero cientifico de Churchill. den, la destruccién de las plantas de pe- troleo sintético alemanas". Ello aparentaba ser un objetivo de lo mas atrayente. La destruccion de dieci- siete instalaciones produciria una situacién verdaderamente catastréfica en Alemania y, de acuerdo con las apreciaciones del Estado Mayor, acertadas por cierto, se po- dria conseguit con un total de 3.400 vue- los. Otro atractivo mas era el hecho de que por aquel entonces se consideraba que nueve de esas plantas hacian el ochenta por ciento de la produccién total de pe- troleo, Parecia ser la gran oportunidad, nada menos que conseguir el fuera de combate de Alemania con una simple y oportunamente realizada operacién de bombardeo. Las estimaciones de lo conseguido has- ta entonces por el Mando de Bombar- deo asi como sus posibilidades futuras contra los objetivos petroliferos una vez redoblados los esfuerzos, se habian hecho sin tener en cuenta que, a no ser por un golpe de suerte, el Mando de Bombardeo Carecia de los medios necesarios para dar con tales objetivos por la noche, con Tu- na o sin ella. Entre tanto entusiasmo, des- pertado a principios del afio por el plan de ataque a la produccién de petréleo en- tre los miembros del Estado Mayor del Aire y de los servicios de informacion del gobiemo, parece que el tmico que se daba Cuenta de la verdadera situacién era el 32 primer ministro, quien se mostraba_siem: pss escéptico ante tanta exactitud. Duda— que el “plan contra el petroleo" pro= dujera resultados significativamente impor! tantes y lamentaba que las plantas petro liefras estuvieran, en su mayoria, alejada de los centros de poblacién. Todo 10 at terior era evidente, pero entonces nadié parecia darse cuenta de ello. El 24 de dé ciembre de 1940, se hicieron vuelos dit nos de reconocimiento fotogréfico sobre las plantas petroliferas en Gelsenkirchen De acuerdo con los datos ambas fabrica habian sido atacadas en 196 vuelos de bombardeo con 262 toneladas de alto ex= plosivo y cierto nimero, no especificado. de bombas incendiarias. El reconocimien: to fotografico mostré que no se habia pro: ducido dafio alguno en ninguna de las dos plantas. Como anteriormente en la base de hidroaviones de Hérnum en la Isla de Sylt, era evidente que las bombas ha: bian caido en lugar distinto de los obje: tivos. Las malas condiciones atmosféricas, sit embargo, libraron al Estado Mayor del Aire de’ que el "plan del petroleo" que: dara puesto en evidencia. Durante los me- ses de enero, febrero y marzo de 1941) el mal tiempo redujo Ia ofensiva del. p. tréleo a 221 vuelos, es decir, la mitad de Jos que se habian realizado én el trimes: tre anterior, cuando el petrleo no tenia aim prioridad. Eso, en lugar de los 3400 programados ‘para la total ¢jecucién “del plan Antes de que estas cuestiones pudieran adquirir la importancia que en otras cir cunstancias hubieran adquirido, la ofen- siva de bombardeo qued6 descompuest por tercera vez por surgir una gran cri- sis que afectaba no solo a la defensa na- cional sino hasta la_supervivencia. Esta vez se trataba de la Batalla del Atldnti Si los alemanes, con sus_submarinos, sus barcos rapidos de superficie y sus apa: ratos Focke-Wulf Céndor de largo alcan: ce, conseguian cortar las lineas de abass tecimiento britani a través del Atlan; tico, Gran Bretafia moriria de hambre, Alemania venceria. Si, por el contrarid, Gran Bretafia conseguia frustrar la ofen- siva alemana en la Batalla del Atlénticos podria sobrevivir, pero no por ello Al mania_pereceria. Por eso la Batalla del Atlantico era, desde el punto de vista britanico, un esfuerzo defensivo, una pug= na que habia que ganar para ‘sobrevivir y poder reailzar otras acciones, incluyen- do la ofensiva de bombardeo, pero no una lucha en la que Alemania pudicra ser vencida ni ain sujetada. Asi que, si se queria ganar la guerra, habria que cui dar la magnitud del esfuerzo a realizar en la Batalla del Atlantico. En febrero de 1941 Mr. Churchill se dio cuenta de ue esa magnitud no era suliciente. El 9 je marzo de 1941 se redacto una nueva directriz para el Mando de Bombardeo en la que el Estado Mayor del Aire orde- naba, a Sir Richard Peirse, que en los proximos cuatro meses se diera prioridad en las acciones a los objetivos que tu- vieran relacion con la Batalla del Atlin- tico. Es decir, que el Mando de Bom- bardeo “habria de actuar contra los sub- marinos y los aviones de poco alcance siempre que las circunstancias lo permi- tiesen, hasta hacer cesar la amenaza". Una vez mis el desarrollo de la ofen- siva de bombardeo estratégica y, quizas, el reconocimiento de las limitaciones de que estaba rodeada se vieron disminuidas por la necesidad de que el Mando de Bombardeo apuntalara las defensas nacio- nales. Pero esto no significé de ninguna manera un cambio radical en la politica de bombardeos, Si-los bombardeos eran incapaces de acertar en su cometido sobre pequefias zonas industriales, probablemente tampoco lo harian sobre objetivos nava- Ies también de reducido tamafio y, aun- ue este argumento era olvidado a’ veces ‘or los partidarios de la participacion di- recta del Mando de Bombardeo en la Ba- alla del Atlintico, el Estado Mayor del Aire Jo recordaba’ con frecuencia hasta Operacién Circus. Un Stirling escoltado por Hurricanes. el punto de que el comandante en jefe Sir Richard Peirse pronto Ilegaria a que- jarse amargamente por verse obligado a arrojar sobre el puerto de Brest 750. to- neladas de bombas en la, para él vana es- peranza, de destruir los buques Hipper, Scharnhorst y Gneisenau. Decia que tal esfuerzo hubiera sido mucho mejor em- pleado sobre Bremen o Mannheim. Asi que tal y como se presentaron las cosas, buena parte de la reaccion del Mando de Bombatdeo ante la orientacién a seguir en la Batalla del Atlintico, consistié en atacar las ciudades alemanas que tenian conexiones navales. EI 9 de julio de 1941, sin que el perio- do de cuatro meses presentado para la desviacién Atlantica fuera ampliado ni en un slo dia, el Mando de Bombardeo re- cibié nuevas instrucciones. El comisiona- do jefe del Estado Mayor del Aire escri- bio’a Sir Richard Peirse: "Me dirijo a usted para informarle que un andlisis ex- haustivo de la situacién politica, econémi- ca y militar del enemigo revela que los puntos mas débiles en sus fortalezas ra- dican en la moral de la poblacién civil y_en el sistema de transportes interiores". 1 razonamiento en que se apoyaba esta glosa de los informes a disposicién del Estado Mayor, era la conclusion tdctica de que las plantas petroliferas eran de- masiado pequefias para ser alcanzadas con buena punteria pero, en. cambio, las zonas de aprovechamiento y distribucién de ma- 33 teriales serian blancos factibles en las no- ches de luna, El resto de cada mes, apro- ximadamente los tres cuartos de cada uno en que no hay luna, trataria de dedicarse al bombardeo intensivo de los objetivos de gran tamafio que constituian las ciu- dades, lo que empezaba a ser conocido como bombardeo por zonas. Los objetivos ferroviarios, en su mayoria en el Ruhr o en sus inmediaciones, se escogieron pen- sando en desconectar Alemania y la Eu- ropa ocupada de esta zona de aprovisio- namiento y en que la mayoria de los ca- sos. el blanco estaba muy cerca de grandes centros de poblacién. Las ciudades ele- gidas como blanco de los ataques por Zonas, solian ser ademas importantes nu- dos ferroviarios. De esa forma ambos ob- Un Halifax va a tomar tierra. jetivos se justificaban el uno al otro. A las istas se afiadieron los nombres de Han burgo, Bremen, Hanover, Frankfurt, Man nheim y Stuttgart para quitar a los alema: nes la oportunidad de concentrar sus d fensas antiaéreas de cafiones y aviones dé caza. Mientras las nuevas directrices estaban) siendo redactadas, estaba también llegar do la evidencia operativa que probaba qui el elemento precision en que se apoyabar seguia siendo completamente irreal. El ca itulo que se referia a la conveniencia d los ataques por zonas contra la moi industrial alemana exigiria, para ser a la que. como el Estado Mayor sabia tenia el Mando de Bombardeo. El er miento del Mando solo podria produ se si se adoptaban las necesarias priori des en la produccién, y la ofensiva por zonas solo se podria emprender con pro- babilidades de éxito si esta forma de ata- que era adoptada con absoluta prioridad dentro de la politica general de bombar- deo. Lo irénico del caso era que la ine- xactitud de los ataques nocturnos, que era cada vez mas evidente y que hacia que la alternativa de los bombardeos por zonas fuera pricticamente inevitable, tam- bien hacia perder confianza en las posi- re acca A) aN feria facreaWentrate tics en general. Todos estos factores aparentemente con- trapuestos iban ahora a encontrar, al me- nos hasta cierto punto, su propio valor en la relacién entre una circunstancia es- tratégica que, para muchos, hacia incon- cebible la idea de abandonar la ofensiva aérea estratégica y una investigacién ope- rativa. que probaba, con una claridad sin precedentes, que el inico tipo de ataque en gran escala, posible para el Mando de Bombardeo, cra el bombardeo por zonas. FI 22 de junio de 1941 empez6 la in- vasién de Rusia por los alemanes. Si Ru- sia podria o no resistir la embestida, pron- to se hizo tema candenie. Gran Bretafia que habiase manteaido sola frente a Ale- mania durante un alo, sélo podia esperar que Rusia sobreviviera y contraatacara. Las nuevas perspectivas no redujeron la importancia del papel que el bombardeo estratégico tenia en el conjunto de los planes estratégicos britinicos. Al contra- rio la incrementaron. Gran Bretafia no po- dia aportar ayuda militar ni el suficiente apoyo naval a Rusia, asi que era total- mente imposible, en tales circunstancias, abandonar el bombardeo de Alemania, ‘ini del 28 de marzo. co medio a su alcance de presionar con fuerza sobre sus enemigos. Los jefes de Estado Mayor britanicos estaban’ comple- tamente de acuerdo en continuar la ofen- siva estratégica y en el papel que veian iba a desempefiar. En un memorandum tedactado a fines de julio expresaban su creencia en la necesidad de destruir los cimientos de la maquina de guerra alema- na: "la economia que Ia alimenta, la mo- ral que la sostiene, los suministros que la nutren y las esperanzas de victoria que la inspiran". Sdlo después de ésto seria po- sible volver al Continente y, en su mo- mento, contribuir militarmente a la de- rrota final de Alemania, Los jefes de Es- {ado Mayor afirmaban: "En of bombardeo realizado a una escala no sofiada en la Ultima guerra, esté la nueva arma en que debemos apoyarnos de manera principal para destruir la vida econémica y la mo- ral alemanas” Los que entonces estimaban o los. en mayor nimero, que han estimado desde entonces que Gran Bretafia podria haber abandonado ventajosamente su ofensiva olvidaban, u olvidan ahora, las tremendas condiciones estratégicas de la época. Sin los bombardeos no habria habido en Gran 38 Bretafa esperanza alguna de victoria evens tual ni hubiera habido siquiera el vestigio del agradecimiento ruso que estimulaba Una simplificacién mayor del _asuinto estaba ahora al alcance de la mano, y la creencia en la posibilidad de otra altém tiva, aunque ésta fuera lo poco que quedo. de las directrices dadas en julio, que no fuera la ofensiva por zonas. estaba a punto de ser totalmente aniquilada. s En agosto de 1941 Lord Cherwell, coi sejero Cientifico del primer ministro, envio un investigador civil al Mando de Bom= bardeo para encontrar la respuesta a la tan traida y Ievada cuestién de la prec sion o impresion de los bombardeos noc= turnos. Aunque a veces el comandante en jefe habia expresado sus dudas al respec: to, la verdad es que no se le habia dedi cado a tal asunto razonamiento sistema tico alguno. El enviado de Lord Chere well examind més de 600 fotografias to- madas desde los aviones de bombardeo, durante las operaciones nocturnas de los meses de junio y julio de 1941. También’ leyé los informes documentales de estos ataques. Estas investigaciones probing que entre todos los aviones que, de acters jo con los informes escritos, crefan ha= ber _bombardeado objetivos, solo un tercio, de acuerdo con la evidencia foto grafica, se habia aproximado a ellos a un ésta fue la conclusion. La evidencia en que se baso vatiaba segiin la posicién geogra- fica de los objetivos, las condiciones at- mosféricas y las fases de la luna, Los re- sultados sobre los puestos franceses fueron mucho mejores que sobre el Ruhr y se de- mostré que la luz de la luna mejoraba considerablemente la capacidad para ha- Iiar los objelivos. Probablemente’ la con: secuencia mas triste que se desprendia del informe de Mr. Butt, ese era el nombre de su autor, era que. sobre el Ruhr, de todos los bombarderos que habian recibi- do crédito por haber conseguido tocar sus objetivos sélo una décima parte ha- bian logrado Hegar a un radio de ocho kilometros de los mismos Aunque basindose en estadisticas que en algunos casos podrian ser cortas de acuerdo con el informe, éste probaba que el area cubierta por los objetivos no era de un radio de 300 metros, ni de 500 ni de 700 metros alrededor del blanco. pro- piamente dicho. Eran territorios de ocho kilémetros de radio a su alrededor. O sea que dos bombas que cayeran a 16 kilé- metros una de la otra podian considerar- se como dentro de la zona de blanco. Todavia peor pues se averigué que muy POCOS ataques entre los de mas éxito, al- canzaban ese grado de precision. Al principio el comandante en jefe y otros altos mandos jefes del Mando de Bombardeo optaron por buscarle los de- fectos al informe del sefior Butt, pero no asi lord Chervell. Una vez mis, y no se- ria la ultima, rehus6 retrasar su opinion mientras expertos y partidistas disputaban sobre el significado de las cifras. "Por im- precisas que parezcan las ciftas", dijo el primer ministro, "son lo suficientemente llamativas para hacer resaltar la suprema importancia de mejorar los métodos de na- vegacion". Mr. Churchill tom6 el informe con gran’ ecuanimidad. Esper las pro- puestas de accion que vinieran del jefe del Estado Mayor. El verdadero significado del cambiar los bombardeos diurnos por nocturnos se hi- zo ahora evidente. Habrian de tomarse medidas drasticas para elevar el nivel de eficacia del Mando de Bombardeo, pues las perspectivas de precision de los ata- ques nocturnos eran evidentemente en ex- tremo remotas e inciertas, Pero tampoco era posible volver a la idea de los bom- bardeos a la luz del dia. Esto ya se de- mostré en el verano de 1941. Cuando los alemanes invadieron Rusia, la necesidad de aligerar a los rusos de algo de Ia presién que soportaban desde el aire y ef hecho de que los alemanes 39 concentraban en el Este una gran can- tidad de fuerzas aéreas, revivieron la idea de los bombardeos diurnos. Se flevaron a cabo una serie de ata- ques diurnos sobre Francia conocidos co- mo operacién “Circus”. Tenian como ob- jeto hacer actuar a la Luftwaffe. Se es- cogian objetivos que estuvieran dentro del radio de accién de los cazas britdnicos. Fueron usados aviones Blenheims y, en ocasiones, apartos mas pesados, incluyen- do ocasionalmente los nuevos. cuatrimo- tores Stirling: se trataba de forzar a los cazas alemanes a intervenir y asi dar una oportunidad a los Spitfire que, mas 0 me- nos ocultos, acompaiiaban a los bombar- deros. El plan produjo resultados deseo- razonadores principalmente porque los Spitfire no tenian alcance suficiente para Hegar a las fronteras alemanas y, por 10 tanto, los bombardeos hubieron de ha- cerse sobre territorios de ocupacién a los que los alemanes no daban tanta impor- tancia como a los suyos. De modo que sus cazas s6lo intervenian cuando la si- tuacion tactica les favorecia Empleando los viejos Hampdens_y los nuevos cuatrimotores Stirling y Halifax, se puso a prueba también la teoria de los bombardcos diurnos auto suficientes sin proteccién de caza). Se hicieron ata- ques en pequeita escala sobre Kiel. La Pa- lice y Brest y tuvieron cierto éxito. Por ejemplo en el ataque a La Pallice se con- siguieron al menos cinco impactos sobre el Scharnhorst que. como el capitan Ros- Kill recoge en su libro The war at sea, navegd hacia Brest con 3.000 tonela- das de agua a bordo. Sin embargo las bajas habidas continuaron siendo inacep- tablemente altas. En la operacién de La Pallice catorce Halifax alcanzaron el ob- jetivo. Cinco de ellos fueron derribados y los restantes fueron daflados por la me- tralla y los ataques de los cazas. Esto en un objetivo situado casi en la frontera de Francia. De nuevo se hizo patente que contra objetivos situados en el interior de Alemania los bombarderos pesados, mo- dernos © no, no podian ser empleados en la forma de guerra usual Entonces Sir Charles Portal propuesto al primer ministro que el Mando de Bom- bardeo debia de emplearse primordialmen- te en una ofensiva a fondo contra las ciu- dades alemanas. Si se pudiera conseguir 40 que estos ataques iuesen tan efectivos | co- mo el bombardeo de Coventry por Ios alemanes y se pudieran realizar contra un niimero suficiente de ciudades de Alema® nia, seguramente el objetivo de minar I fortaleza interior alemana estaria al ale cance de la mano. Para ello era indispen: sable ampliar considerablamente el Mando, de Bombardeo. Sus métodos tacticos ha brian de ser revisados cuidadosamente ¥, habria que proporcionarle ayuda cientifica para tratar de resolver sus problemas dé navegacion y de punteria. Mr. Churchill acepté aunque no sin ciel ta desgana causada probablemente por ai teriores excesos de optimismo del Estado Mayor del Aire. £1 Mando de Bombar deo tenia en noviembre de 1941 alreded de 506 aparatos y su ampliacién no dia hacerse repentinamente. No obstant lo verdaderamente necesario era algun: fuente de éxitos lo suficientemente llama tiva para restablecer la confianza en futuro del Mando, pero ésto también has bria de esperar, La noche del 7 al Side noviembre de 1941, treinta y siete bomba deros, de un total de 400 enviados sobre) Berlin, Mannheim, El Ruhr y otros Tu gares, no regresaron a sus bases, stas) pérdidas aunque sustanciales. se conside= raron como de relativa importancia, pucs l-Mandoydel Bombard conchae eee para participar en las luchas que le esj raban y, especialmente, en vista de los refuerzos y mejoras, ya inminentes. pla neadas para él, El 13 de noviembre de 1941 el comandante en jefe recibié unay orden del gabinete en la que se le c municaba que debia mantener la poten: cia del Mando "para poder construir una gran fuerza aérea que estaria disponibl. para la primavera del afio siguiente”. Asi el Mando de Bombardeo llego nadir de su destino. Darse cuenta de ello dio lugar a la ofensiva tanto porque ¢: timulé el desarrollo radical de tacticas y técnicas de bombardeo como porque di to el or de ofensiva que podia empren- derse. Las alternativas habian sido pues, tas en evidencia y ia idea de los bombar, deos por zonas fue casi la tnica superyi- viente. Las tmicas excepciones fueron al; gunos elementos especialistas del Mando de Bombardeo y, como veremos después, la doctrina aérea de los Estados Unidos. Durante las Gltimas tres semanas de 1941) y las primeras tres de 1942, el Mando de Bombardeo dedicé mas de un tercio de sus esfuerzos totales a_atacar los barcos de guerra anclados en Brest. Las esperan- zas de hundir tan formidable flota no eran muchas y ademés no se cumplieron El 12 de febrero Je 1942 el Scharnhorst y el Gneisenau realizaron su épica salida por el Canal de la Mancha camino de puertos patrios. Este hecho resolvia la cuestién de Brest, al menos en lo que se referia al Mando de Bombardeo, y abria el camino a la reanudacién de una ofen- siva aérea estratégica mas vigorosa contra Alemania. El 14 de febrero de 1942 se expidieron nuevas directrices de bombardeo. Espe- cificaban que las miras de la ofensiva irian dirigidas contra la moral de la po- blacion civil, especialmente, la de los obre- ros industriales. Los primeros objetivos escogidos fueron Essen, Duisberg, Dussel- dorf y Colonia. Todas éllas quedaban den- tro del alcance del reciente sistema de ra- dar para ayudar a la nayegacién, cono- cido con el nombre de Gee, que estaba siendo instalado en un cierto numero de bombarderos, Otros objetivos, Berlin in- cluido, que quedaban fuera del alcance del Gee fueron mencionados para ser at cados cuando ello fuera posible y otros objetivos como fébricas de goma sintética y plantas de obtencion de petroleo y elec- iricidad, que exigian alta precision por parte de los atacantes para ser destruidos. se incluyeron en las listas para el caso en que el Gee probara ser tan eficaz y preciso como seria necesario para su des- truccion. Para evitar confusiones, el jefe del Estado Mayor del Aire puso una nota en las nuevas directrices sefialando que en los ataques sobre ciudades "los blancos habian de ser las zonas edificadas y no las zonas portuarias o las fabricas de aviones Estas eran las instrucciones que aguar- daban al nuevo comandante en jefe pues Sir Richard Peirse habia cesado en el puesto el 8 de enero. Su sucesor tomé el mando el 22 de febrero; era el mari cal del Aite A. T. Harris. El nuevo co- mandante heredd una fuerza a¢rea que ®8 dos afios de guerra habia fracasado © su intento de hacer mella en la forta- teza alemana y que, en cambio, se habia ™isto machacada en muchas ocasiones y eta, en ese momento, el centro de una controversia de cuyo resultado dependia su futuro. Rusia habia resistido y ahora, les Ile- gaba a los alemanes el ‘turno de suftir Mientras invernaban en las cercanias de Leningrado, Mosci y Stalingrado. En di- ciembre, el ataque japonés a Pearl Harbour, trajo a jos Estados Unidos a la gran alian- za combatiente. No sélo habia ya proce- dimientos potenciales futuros para atacar Alemania distintos de los bombardeos: habia crisis inminentes de todos tipos des- de el Atléntico al Oriente Medio y desde aqui al Iejano Oriente, donde los japone- ses arrasaban todo lo que encontraban frente a ellos. ¢Podia Gran Bretaiia per- mitirse el seguir haciendo inversiones en el Mando de Bombardeo? jNo podian emplearse sus aparatos en asuntos de uso mas inmediato? La fe puesta por el Estado Mayor del Aire en el bombardeo estratégico era cri- ticada por todos. La Marina pedia mis y mas escuadrones para sus comandos de Costas y deseaba que fueran creados mas de éstos en otras areas. El gobierno pare- cia vacilar y uno de los ministros mas influyentes, Sir Stafford Cripps, quien al- gunos crefan iba a suceder a Mr. Chur- chill, el 25 de febrero de 1942 dijo en la Camara de los Comunes que se estaba considerando la posibilidad de hacer cam- bios en lo que se referia a la orientacion dada al Mando de Bombardeo. El 30 de marzo de 1942 lord Cherwell envié una nota al primer ministro en la que afirmaba que el andlisis de los ata- ques alemanes sobre Birminghan, Hull y otras ciudades britinicas probaba que por cada tonelada de bombas. quedaban_ sin hogar entre 100 y 200 personas. Estima: ba que el promedio de vida operativa de los aparatos del Mando de Bombardeo era de 14 “raids”, en los que podian arrojar un total de cuarenta toneladas de bombas y dejar sin hogar de 4,000 a 8.000. perso- nas, Habia puesto al descubierto que en 1938, 22,000,000 de alemanes vivian en 58 ciudades de poblacion superior a los 100.00 habitantes. Creia que el Mando de Bombardeo era capaz de localizar y al- canzar esas 58 ciudades. Esperaba que para mediados del afio 1943 el Mando de Bom- bardeo habria recibido_un total de 10,000 bombarderos pesados. Con la mitad de la capacidad de bombardeo de estos aviones al CEE —————— See a: El Scharhorst (1) y el Gneisenau (2) en el dique seco de Brest en di un dique seco sin te depésito de combust se podria dejar sin hogar a un tercio de la poblacion total de Alemania. Proba- blemente segin lord Cherwell, eso des- truiria el espiritu del pueblo. Como pronto fue puesto de manifiesto, los datos e incluso los fundamentos de ese razonamiento eran discutibles. Sin em- bargo la nota de lord Cherwell era tan simple, clara y decidida, que hizo resur- it los debates estratégicos en favor del ando de Bombardeo y proporciond al mariscal del Aire, Harris, una oportuni- dad de probar su capacidad La noche del 28 de marzo de 1942, 42 = eed” Bs 234 aviones del Mando de Bombardeo sa- lieron hace Ltibeck, ciudad medieval si- tuada en el Baltico y construida parcial mente con madera. Por primera vez se emplearon al mismo tiempo: el Gee, nue vas tacticas de bombardeo, nueva canti- dad de bombas y nuevos aviones de bom- bardeo. Aunque Libeck estaba fuera dell alcance del Gee, las tripulaciones que lo Hevaban a bordo tenian mayores posibie lidades de encontrar el objetivo porque les era factible seguir el trayecto adecuado durante gran parte del camino reduciendo de esa forma su dependencia en la suerte’ o la simple estima. Los aparatos equipa- dos con Gee, tripulados por dotaciones’ especialmente elegidas, se colocaron en vanguardia con ordenes de iluminar el objetivo con luminarias de incendiarlo con bot is incendiarias. Todo ello con la intencién de hacer 7 saltar el objetivo ante el grueso de las i fuera posible, tuerzas que venian detras, en su mayoria tripulaciones con menos experiencia y sin aparatos Gee. También éstos iiltimos irans- portaban la maxima carga de bombas in- cendiarias. Se puso en practica la idea de extender las ventajas de la experiencia de algunas tripulaciones y de los aparatos Gee al resto de las fuerzas. También se PUSO a prueba la idea de explotar la ca- pacidad autodestructiva de algunos obje- tivos, en este caso su inflamabilidad, en lugar de destruirlos fragmentariamente El resultado de estas pruebas fue un extraordinario éxito. De las 191 tripula- ciones que regresaron proclamaron su éxi- tg.de alcanzar en sus ataques el rea del objetivo sefialado y la subsiguiente inves- tigacion de la evidencia suministrada por ® fotografia aérea, ya entonces un arte enormemente afinado, confirmé plena- mente tan alentadoras declaraciones. Ade- mas el reconocimiento fotografico reali- zado sobre el area el 12 de abril, mostrd que casi la mitad de la ciudad, unos 400,000 metros cuadrados habia sido de- vastada. La impresion era que habjan sido destruidas unas 2.000 casas. También fue- ron dafiadas o destruidos 1a estacion gene- radora de corriente eléctrica, 1a estacion de ferrogarril y varios almacenes y fabri- cas, asi como el banco nacional, el mer- cado y la catedral. Por primera vez en la guerra, un ataque del Mando de Bom- bardeo sobre una ciudad alemana no s6lo inquietaba a la ciudad misma sino que lo- graba producir cierta alarma en Berlin, donde los acontecimientos del frente ruso tecibian normalmente mucha mayor aten- cién que cualquier actividad del Mando de Bombardeo. Ellos fueron los portado- tes del aviso del castigo que habria de destruir a los alemanes, quienes empeza- Ton entonces a recoger la cosecha pro- 423 Arriba: Fotografia con exposicién tomada durante el ataque a Libeck. Abajo: Los desperfectos. — ducto de su siembra. Gran parte de la concepeién. tictica del ataque a Lilbeck estaba inspirada en los métodos empleados or los alemanes en sus ataques a Inglate- 4 durante el inviemno precedente. Pero Litbeck sélo tenia una ligera im- portancia dentro de los planes estratégicos principales del Mando de Bombardeo. No era una ciudad de gran importancia in- dustrial y, si fue escogida como objetivo, lo fue mis por lo adecuada para un es perimento operativo que por su significa- cién_estratégica, Los objetivos mas. im- portantes, como especificaban las direc- trices del mes de febrero, estaban en el Ruhr o sus alrededores, mas al + Oeste, dentro del alcance del Gee, pero también tierra adentro, fuertemente protegidas y, frecuentemente, ocultas por los humos re- siduales de las industrias. De todas ellas era Essen la de atractivo realmente mag- nético; alli, en su centro, estaban las fa- bricas Krupp. Por més que lo intent6, aqui no pudo el Mando de Bombardeo tepro- ducir su éxito sobre Libeck ni siquiera el de menor importancia, aunque considera- ble, de los ataques hechos poco después contra Rostock. Los objetivos situados tierra adentro eran mucho mas dificiles de localizar que los costeros, porque por la noche lo mas facil de reconocer, si es que habia algo visible en la naturaleza, era la diferencia entre mar y tierra. También habia otro ti- po de dificultades que protegian el Ruhr y los varios objetivos a los que los ale- anes daban maxima importancia. Si se volaba a menos de 3.000 metros, las tri- pulaciones corrian el riesgo de cegarse con los reflectores y el fuego antiaéreo y ademas eran_altaniente vulnerables ante este iiltimo, Si se hacia sobre los 3,000 me- tros 0, mejor atin, sobre los 4.500 se re- ducian los riesgos anteriores pero en cam- bio desde esa altura no habia posibiladad practica de identificar con la vista las Areas correctas escogidas como objetivo. Teniendo en cuenta que los bombardeos r Zonas, para tener éxito, dependian de ja capacidad de concentracién de los ata- ques sobre un punto o serie de puntos elegidos como blancos, no podian reali- zarse aquellos bombardeando en forma imprecisa. El Gee no era todavia lo su- ficientemente exacto para permitir el bom- bardeo sin visibilidad, asi que para acertar ©D el] blanco era atin necesario poder di- visar el Area donde se encontraban los objetivos, primero habia necesariamente que vet Ja zona y, luego era suficiente. con istinguirla por los mcendios producidos y las Tuminarias arrojadas. Todo ello fue posible en el caso de’ Litbeck. Los ataques se hicieron volando a altitudes relativa- mente escasas, por lo que hubo gran ni- mero de bajas, y la operacion se Ilevé a cabo en una noche de Tuna con la ayuda que significaba el poder distinguir per- fectamente la linea de la costa, Pero el caso de Essen era de un orden totalmente diferente. Otra dificultad era el efecto cada vez més grave que producia sobre los bombar- deros la aviacién alemana de caza noc- tuma. Al principio de 1942 los cazas noc- turnos alemanes producian aproximada- mente el uno por ciento de bajas en los efectivos atacantes del Mando de Bom- bardeo, Para el verano del mismo afio la proporcién habia aumentado hasta el. tres y medio por ciento, Durante el periodo de agosto a octubre de 1941 32 por ciento de los efectivos enviados sobre Alemania no regresaron y, de las tripulaciones que lo hicieron, ef ‘uno cuarenta por ciento informaron haber sido atacadas por cazas noctumos. Durante el mismo periodo de 1942, la proporcién de pérdidas aumentd a 53 por ciento y la de supervivientes atacados por los cazas el 2,9 por ciento Un cinco por ciento de pérdidas durante un perfodo de tres meses completos era lo maximo que el Mando de Bombardeo podia permitirse si habia de sobrevivir como arma bélica efectiva. Como el asun- to no es en modo alguno evidente y co- mo es, a su vez, de fundamental impor tancia para comprender la ofensiva estra- tégica de bombardeo, requiere una breve explicacién. . A las pérdidas producidas en accion, es decir las tripulaciones que no regresaban a Inglaterra, habia que afiadir las bajas de aquellas’tripulaciones que habjan re- cibido heridas y las de aquellas heridas © muertes en avcidentes posteriores al re- greso © en simples vuelos de prueba no Operatives ¢, incluso, las de los enfermos y las de aquellos que flaqueaban. Si por todas estas causas se perdia un siete por ciento de las tripulaciones enviadas por el Mando de Bombardeo sobre territorio ene- migo y en el periodo de tres meses antes mencionado cada tripulacién hacia alrede- dor de treinta incursiones, resultaba que, 45 Teniente general H. H. Armold. de cien tripulaciones que empezaran un turno de cien incursiones, noventa se per- derian, Aparte del efecto moral que tan escasas posibilidades de sobrevivir podrian producir, estaba la consideracién mas in- mediata ‘de lo que seria del Mando de Bombardeo cuando se Hegara al punto en que practicamente todas [as dotaciones de los bombarderos fueran inexpertas. El ver- dadero significado de esto era que, cuando quieta que la proporcién de bajas del Man- lo de Bombardeo se acercaran 0 supe- raran el cinco por ciento se imponia una cierta_ prudeneia. Las sefiales de radar, que empezaban a ser de gran ayuda para los bombarderos en la oscuridad, eran un arma de dos filos pues también podian ser de gran ayuda para los cazas nocturnos y los ca- iones antiaéreos alemanes. El Mando de Bombardeo se veia por tanto enfrentado mas y més no s6lo con el problema de mantener diseminadas las defensas ale- manas sino con el de confundirlas y des- truirlas. Un método para conseguir esto ultimo era aumentar el _volumen y la intensidad de los ataques. Como los ¢azas nocturnos alemanes estaban organizados y dirigidos por zonas y cada caza operaba en un pa- sillo, era légico suponer que, independien- temente del numero de bombarderos que pasaron, serian derribados todos los apa- Tatos que lo cruzaran y ello servia de base a la esperanza de qué al aumentar la in- fee ecm reat epee merc centaje de bajas. Por razones no muy 48 Jefe de escuadrilla J. D. Nettleton V. C. diferentes estas consideraciones eran apli= cables a los cafiones antiaéreos ditigidos por radar. También habia otra razon para aumentar la intensidad y frecuencia de los ataques. La posibilidad que se ofrecial | era de que ante tales ataques, los ser vicios de rescate y de bomberos alemanes quedaron totalmente sobrepasados dando con ello motivos para que el Mando de Bombardeo creyera que la magnitud de’ los destrozos producidos por toneladas de! bombas arrojadas, seria atin mayor. Por estas razones, el Mando de Bom- bardeo fij6 sus miras en los puntos si guientes: utilizar mucho mayor numero de fuerzas, haciéndolas atravesar Alemania en, grupos mucho mas compactos y hacer que Tos bombardeos se Ilevaran a cabo en es- pacios de tiempo mucho més cortos que. por ejemplo, el de Litbeck, cuyo plan de ataque se hizo para una duracién de how ta y media. Por la noche los aviones ds bombardeo, sin luces de navegacion, era practicamente invisibles entre si, salvo por destellos instantineos, y si no fuera por alguna sacudida de vez’ en cuando. por la corrientes de aire producidas por fos avio. hes, varios cientos de aviones podian pei fectamente cruzar Alemania sin darse cuenta de la existencia de los otros ma que cuando se incendiaban 0 chocabam entre si, Las tacticas de concentracion intensificacién de los bombardeos depen= dian, por tanto, de la precision en los métodos de navegacién, cuestion ésta 8 mada ahora muy en serie por el Mando 4! Bombardeo. En camino venian, como te: fuerzo del Gee, nuevos e ingeniosos sis- temas de ayuda ala nayegacion. El Mando de Bombaideo suprimio el puesto de se- gundo piloto. El puesto vacante fue ocu- pado por bombarderos especializados y los especialistas en navegacion sustituyeron a los antiguos observadores. La tripulacion de los cuatrimotores pesados quedé en un piloto, un ingeniero de vuelo, un bom- bardero, un navegante, un operador de ta- dio, un ametrallador en la cabina supe- rior y otro en la trasera. Las técnicas de concentracién de los bombardeos dependian también de los mé- todos de muesira de objetivos. Un méto- do podia consistir en que las’ tripulacio- nes de més experiencia mostraran el blan- co a las demas dejando caer antorchas sobre él, como se hizo en Libeck. Otro era el crear un cuerpo especifico, entre- nado solamente para ese propésito. Des és de mucho discutir sobre los pros y los contras de crear un “corps d’élite” se eligid el segundo método y en agosto de 1942, nacié la Pathfinder Foreé. Se- ria equipada con tripulaciones escogidas y provistas de los mejores y mas mo- demos materiales. Pero, en realidad, lo esencial para la in- tensificacion de los bombardeos se redu- cia solamente a cifras. y, en este sentido, el Mando de Bombardeo continuo, duran- te todo 1942, siendo muy débil. En no- viembre de 1941 habian estado disponibles un promedio de 506 aparatos, por noche, con sus tripulaciones. En mayo de 142 el numeor bajé a 417 y en enero de 1943 todavia era de 515. En estas condiciones puede parecer verdaderamente notable que el 30 de mayo de 1942, cinco minutos después del mediodia, Sir Arthur Harris ordenara el "Plan Mil de Colonia” (Thou- sand Plan Cologne). Esa noche 1.046 bom- barderos despegaron de Inglaterra para Wormberdear Geet san Ja que fue, en su momento. la operacion aérea mas impor- tante en Ia historia de la guerra. Para ello. el comandante en jefe puso en juego todo el poderio atacanté de que disponia e hizo reclutar todos los aparatos y tripulaciones disponibles, algunas de éstas con. bastante Poca experiencia y otras con algo mis. Pero anticuada, de las unidades de entre- miento del Mando de Bombardeo, Fue algo como llevar la teoria a la practica antes de que la primera tomara cuerpo. Tba a ser un adelanto sobre lo que se po- dria hacer en adelante con un Mando de Sombardeo mucho mayor. Fue algo de un riesgo increible pero tuvo un éxito me- morable, ‘A las cinco de la mafiana del dia si- uiente el piloto de un Mosquito que so- revolaba la_zona, en mision de recono- cimiento, a 7,000 metros, vio un palio de humo que llegaba hasta una altura de 4.500 metros en forma de nube cimulo- nimbada, Una extensién de 2.400.000 me- tros cuadrados de Colonia habia sido de- vastada. Cuarenta bombarderos no_regre- saron a su base y 116 mas lo hicieron averiados. Por fin’ el Mando de Bombar- deo se habia apuntado un éxito en el ata- ue _a un objetivo de maxima importan- cia. Pese al fracaso de dos “Aataques Mil" hechos con posterioridad sobre Essen. y Bremen y pese al otofio e invierno des- corazonadores y a lo costosas que. con frecuencia, eran sus acciones, el Mando de Bombardeo estaba ya verdaderamente bien orientado y se habia centrado den- tro de la gran estrategia bélica aliada. EI Estado Mayor del Aire americano, a cuyo mando estaba el general H. H. Ar- nold, no qued6 tan bien impresionado por estos logros como sus colegas del Estado Mayor britanico, el comandante en jefe y, particularmente el primer ministro, hu- bieran deseado. Esto era de un interés mas que puramente a¢adémico ya que la Oc- tava Fuerza Aérea de los Estados Unidos estuvo credndose y fortaleciéndose, du- rante el aio 1942, en bases inglesas para estar preparada para intervenir en la ofen- siva de bombardeo estratégica contra Ale- mania. Los americanos estaban _decididos montar su ofensiva a la luz del dia y pre- tendian que consistiera en atacar con pre- cisién puntos clave de la economia belica alemana, Su concepto de bombardeo es- tratégico, en realidad, se parecia mucho a aquel con el que ios britanicos entra- ron en la guerra. Lo sorprendente era que Ja experiencia britinica de bombardeo en accion, que les hizo, primero, dejar de Ilevar a cabo operaciones importantes a la luz del dia, y después, a causa de las condiciones’ particulares de las acciones nocturnas, les hizo adoptar tacticas de bombardeo por zonas sobre grandes ey tensiones, habia, sin embargo, dejado_in- demnes las teorfas de los americanos. Para ello habia razones diversas. No cabe duda de que los americanos estaban decididos a que su contribucién a ta ofensiva tuviera su propio sello. A pesar de que los Es- 49 tados Unidos ayudaron enormemente al Mando de Bombardeo, por ejemplo pro- porcionando motores Merlin, consiruidos por Packard para ser instalados en los aviones Lancaster, no hubo forma de agre- gar la Octava Fuerza Aérea al Mando co- mo refuerzo. Lo mismo que el ejército del general Pershing en la Primera Guerra Mundial, hubo de ser un cuerpo de ejér- cito separado, formado y dirigido por ame- ricanos, dentro de la alianza militar. Ade- mas los americanos habian ideado, desa- trollado y estaban a punto de introducir operativamente un notable y muy avan- zado en su momento, cuatriniotor de bom- bardeo de gran alcance, la Fortaleza Vo- lante B-17. Una version anterior, probada por el Mando de Bombardeo, no se en- contré adecuada para el bombardeo noc- turno entre otras razones por las Ilama- radas que salian de sus tubos de escape. Los nuevos modelos enviados a Inglaterra con armamento mucho mas potente que los bombarderos pesados britanicos eran aptos para volar a grandes alturas, por lo que parecian ser a propésito para Vuelos diurnos. Ademas. al principio, las tripu- laciones de los bombarderos ‘americanos iban muy bien entrenadas en lo referente a volar en formacién cerrada, pero apenas en lo que se refiere a navegacién. Hay que, decir también que gran parte de as Joctrinas americanas sobre el bombardeo se habian creado a raiz de algunas ex- periencias realizadas en Texas, donde la visibilidad a gran altura era frecuentemen- te muy buena. Por tltimo, los americanos no quedaron muy bien impresionados por los resultados de los bombardeos noctur- nos hechos por los britanicos sobre Ale- mania en los afos 1940 y 1941, cuando, como nacién neutral, todavia tenfan con- tactos diplomaticos y comerciales alli. El jefe del Estado Mayor del Aire bri ténico, sir Charles Portal, estaba muy preocupado. Preveia, cémo amargos acon- tecimientos pronto demostraron, con acier- to. que las teorias americanas que enco- mendaban a los bombarderos pesados la tarea de operar en pleno dia, dependiendo para su supervivencia sdlo de sus propios defensas, ban a terminar en desastre. Hizo lo que pudo para convencerles de que de- bian dedicarse al bombardeo nocturno, pero se dio cuenta pronto de que los ame- ricanos estaban decididos a Ievar a cabo la empresa de realizar sus bombardeos diurnos y de que, si continuaba oponiéndo- se a tal plan, s6lo conseguiria la retirada 50 americana de la ofensiva de bombarded estratégica contra Alemania El punto de friccion entre el Mando di Bombardeo y la Octava Fuerza Aérea. en: Amold ¢ incluso en oca siones entre Churchill y Roosevelt no er: el de la precision o imprecision del boi bardeo; todos deseaban que los bombar deos sé hicieran con precision. Tampoc era si habian de hacerse bombardeos tipo general o indiferenciado, es deem atacar objetivos ideniificables cualesquier que ellos fueran, 0 bombardear en selectiva, concentrdndose sobre tos particulares vitales de la cién_enemiga hasta dislocarla. gencia era simplemente entre deo nocturno 0 bombardeo diurno; tre lo que, desde el punto de vista ténico, se veia como posible e imposibl y lo que, desde la postura americana, p: Tecia o no valer la pena. Lo irdnico caso es que, a pesar de la prudencia, pr vision y valor mostrados por ambos ban tre Portal y dos, ninguno de ellos vio, como los he- chos pusieron de manifiesto mas. tarde. cual era en verdad el punto mas impor- tante. La mayor ironia del asunto es que, atin en el caso de que cualquiera de las dos teorias hubiera cedido ante la otra, ni_la idea briténica ni la idea americana hubieran tenido completo éxito por si mismas, Estas perpectivas que habrian de irse aclarando al ir pasando de tristes expe- riencias a resultados triunfales quedaban sin embargo, desgraciadamente para las fuerzas de bombardeo britinicas y ame- ricanas, para un futuro aun lejano. En *$2 la unica incursion importante hecha sobre Alemania a la luz del dia fue cfec- tuada por los britanicos. El 17 de abril de %42, el jefe de escuadrilla J. D. Nettleton condujo una formacion de doce Lancasier pertenecientes al 5.° Grupo en un ataque & “baja altura contra las factorias MAN 8 Augsburg, donde eran construidos_ los motores para los submarinos. De las doce rrr eee) Fortalezas yolantes B17 y su escolta dejan estelas producidas’ por los tubos de escape. tripulaciones que partieron solo volvieron cinco y el jefe de escuadrilla Nettleton se le concedié la Cruz Victoria, atin cuan- do qued6 lejos de crear nuevas tacticas de guerra. En 1942 los bombardeos diur- nos americanos eran de otra naturaleza. Los ataques se hacian desde grandes al- turas y en formacién, de forma que los bombarderos podian apoyarse mutuamen- te con fuego defensivo, Estaban, ademas, limitados a los tetritorios ocupados por los alemanes, pero fuera de Alemania por lo que las defensas antiaéreas estableci- das_en ellos eran sdlo de relativa impor- tancia. Empezaron el 17 de agosto de 1942, cuando doce bombarderos de la Oc- tava Fuerza Aérea atacaron las zonas de aprovisionamiento y distribucién de ma- teriales de Rouen sin una sola baja 51 Lo ofensiva de bombardeo combinada: Enero 1943~Marzo 1944 En enero de 1943 Churchill y Roosevelt se reunieron en Casablanca, én el Norte de Africa, con sus consejeros militares, para discutir sobre las acciones futuras de la guerra. Los alemanes y Ios italianos habian sido barridos de Africa; Italia se- ria pronto invadida entrando por Sicilia Y, ef! SU momento, se emprenderia la inva- sion de Europa a través del Canal de la Mancha para desembocar en el Norte de Francia. Dos problemas habia en relacién con los bombardeos. Estaba, primeramente, Ia cuestién de lo que se esperaba de ellos y por tanto qué orden de prioridades de- beria establecerse. En segundo lugar, la cuestion de cémo los briténicos y los ame- ricanos habrian de ajustar sus contribu- ciones unos a otros, de forma que se con- siguiera generar una ofensiva de bombar- deo combinada. Mucho se ha escrito sobre la famosa Conferencia de Casablanca y aquellos que asistieron a ella debian de Creer, natural- mente, que eran parce o, al menos, observadores de grandes _aconiecimientos historicos. Es dudoso, sin embargo, que esto fuera cierto. Los grandes avances estratégicos de la guerra surgieron mds de la generacién y~ demostracién de ca- pacidades operativas que de las discusio- nes entre Churchill y Roosevelt o sus jefes de Estado Mayor. Ahora que la in- vasion del continente se veia ya como posible, parece evidente que el dbjeto de los bombardeos estratégicos deberia ser la preparacién del camino a la invasion debilitando la moral del enemigo. Asi que, en realidad no habia nada notable en la doctrina que surgid de la Conferencia de Casablanca y que establecia que el objeto principal dé los bombardeos "habria de ser la progresiva destruccion y dislocacién de los sistemas militar, industrial y_eco- nomico alemanes, y la debilitacién’ de la moral del pueblo dlemén, hasta el punto en que su capacidad de resistencia arma- da fuera fatalmente debilitada." En cualquier caso, ello indicaba cul iba a ser el papel a desempefiar por los bom- bardeos. Dejaba claro que no se esperaba de ellos que por si mismos ganaran la gue- ra, pero si se esperaba que produjeran una situacion tal que pudiera ser aprove- chada por el ejército para obtener la victo- ria. Tal fue la solucion dada en Casablanca, en referencia con el problema de qué rela- cién habria de tener los bombardeos con el resto del esfuerzo bélico aliado. Por su- puesto que la esperanza de sir Arthur Ha- tris en su idea, de que los_bombardeos pot zona, habrian de ser suficientes por si mismos pata producir el colapso ale- mén, no quedaba afectada en lo mas mi- nimo. Tampoco resolvia la cuestién de cémo habrian de combinarse las opera- ciones de Mando de Bombardeo y aque- llas de los americanos de la Octava Fuer- za Aérea. En la prdctica, las directrices dadas en Casablanca, que inclufan casi to- dos los fines de los bombardeos, sin fijarse en si eran posibles o no, dejaba al Mando de Bombardeo y a la Octava Laneasters en formacién. 53 Versi6n en madera del bombardero Mosquito. Derecha: Bombardero ligero Lockheed Ventura. Fuerza Aérea en libertad para seguir sus propios métodos. En 1942 el Mando de Bombardeo ha- bia demostrado ciertamente, no sdlo la habilidad para desarrollar una ofensiva de bombardeo nocturna, sino la inhabilidad para crear calquier otra cosa. Por esta razon, las lineas de conducta a seguir por el Mando de Bombardeo en su politica operativa para 1943, se decidieron virtual- mente antes de Ia: ersaciones de Ci sablanea. Las perspectivas para la ofensiva por zonas en 1943 habian sida radical- 54 mente mejoradas por un cierto nimero de} adelantos de gran importancia para cl Mando de Bombardeo. Tanto la cantidad) como la calidad de las fuerzas de yan= guardia estaban a punto de aumentar ray) dicalmente. El nimero de aviones, con! su tripulacién, disponibles para las ope= raciones habia sido inferior a 500 durant mds de quince meses, Empezaba ahora. al fin, a aumentar significativamente y haz cia marzo de 1944, a pesar de las enorme; pérdidas, aleanzo un promedio de 974. 1942 los aviones mas anticuados y cn peores condiciones del Mando de Bombars) deo fueron retirados de las escuadrilla® de operaciones. Asi que tanto los Blen= heims, que nunea habian estado a la al reece que se esperaba de ellos, como los Hampdens y los Whitleys, que se ha- bian quedado anticuados y los Manches- ters, que habian fallado, fueron asignados a tareas mas ligeras. 0, incluso, al parque des chatarra. Esto dejd a los Lancasters, Halifax, Sterlings, Mosquitos y Welling- tons a cargo de la situacién junto con unos pocos Venturas, Bostons y Mitchells que habian sido importados de Estados Unidos para cubrir las plazas de los Blen- heims. Aunque los Halifax y Sterlings no estaban dando buen resultado, el Lan- caster no tenia igual como bombardero pesado y el Mosquito, que era un bom- bardeo ligero capaz de Mevar una bomba de 1800 kilos hasta Berlin, era también Ginico en su clase. Ademés la técnica estaba viniendo ra- pida y efectivamente en ayuda de las tri- pulaciones de estas maquinas. Durante ca- 1942, la tinica ayuda de si todo el afto radar disponible habia sido el Gee, pero el 20 de diciembre de 1942 entré en ser- vicio un nuevo aparato conocido por Oboe. La noche del 16 de enero de 1943 la Pathfinder Foreé arrojaron las primeras bombas usadas para sefialar objetivos y en la noche del 30 de enero el HS re- cibié su bautismo bélico. El Oboe hacia posible que los aviones pudieran ser guiados hasta sus objetivos por ondas de radar y. a su vez, pudieran alcanzar considerable precision en su lo- calizacién sin visibilidad, con un_aleance aproximado que Iegaba hasta el Ruhr. El aparato sélo podia ser usado_ por unos pocos aviones cada vez y su aleance era proporcional a la altitud de vuelo. Por tanto el Oboe era una excelente ayuda para la sefializacion de objetivos, tarea a realizar por los Mosquitos de la Pathfin- der Foreé que podian alcanzar altitudes mucho mayores que los pesados Lancas- ters. Pero, de no haber sido por las bom- bas indicadoras de objetivos, tan ingenio- sas y visibles, el valor del Oboe no po- dria haber sido comunicado por unos po- cos Mosquitos al gran numero de bom- barderos pesados. Estas bombas estaban ya siendo suministradas a la Pathfinder ‘orcé (PFF). El tercer invento, conocido como HS, daba al navegante’ un mapa en radar de todo el terreno sobre el que volaba y era, por consiguiente, una im- portantisima ayuda la navegacion y la localizacién de objetivos. Sin embargo, si bien el contraste entre nae y_ tierra se destacaba con claridad, el mapa que se mostraba en otras circunstancias era, con frecuencia, muy dificil de leer. En la otra cara de la moneda, es cierto, las defensas aéreas alemanas y, especial mente, los cazas nocturnos dirigidos por radar habian hecho grandes progresos, pero el Mando de Bombardeo tenia la esperanza de poder contener esta situa- cion con una combinacién que consistiria en la introduccién de contramedidas por ondas de radio, unidas a un incremento en el nimero y la capacidad de los bom- barderos qué se esperaba pudiera arrasar Jas defensas alemanas. Tanto los adelantos como los inconve- nientes mencionados, serian Page pues- tos a prueba en la Batalla del Ruhr que empezo en marzo. Entretanto, el Mondo de Bombardeo fue Iamado una vez mas por la Marina para ayudar en la Batalla del Atlantico y, contra los deseos de sir Arthur Harris, tuvo que realizar no me- nos de 3,170 vuelos contra Lorient y St Nazaire, ciudades francesas en que ‘esta- ban localizadas las bases principales de submarinos, Por desgracia practicamente todo quedo destruido excepto, como el Mando de Bombardeo habia supuesto, los hangares de los submarinos que tenian pesadas cubiertas de hormigén. Se hizo también una pequeiia ofensiva contra ob- jetivos italianos para complacer al Primer Ministre que creia que habia lUegado, el momento de actuar vigorosamente alli. Por Arriba: Aparatos Boston de la RAF. Derecha: Bombarderos Mitchel hacia el punto de despegue. 56 lo demas, Alemania tuvo ocasién de ver el primer acto de lo que estaba por Hlegar, incluyendo un ataque sobre Berlin que era el primero desde noviembre de 1941 Los aiericanos, cuyas ideas sobre el bombardeo selectivo diurno habian reci- bido tanta afencién, no estaban todavia en disposicion de hacer gran cosa. En enero de 1943 atin no estaban capacitados para reunir siquiera cien aviones en un solo ataque. Como en sus vuelos sobre Alemania iban a verse obligados a depen- der, para su defensa, de la posibilidad de ‘apoyo mutuo de sus formaciones téc- ticas, admitian que tal fuerza no era lo suficientemente grande para emprender El Avro Manchester. nada que fuera muy ambicioso. Por esta razon, fue una suerte que las directrices dadas en Casablanca dieran énfasis a Ta posibilidad que ofrecian los submarinoS como blancos, ya que por lo menos sts bases estaban en la costa y su ataque no implicaba penetracién en tertitorid enemigo. A pesar de que el esfuerzo ame- ticano en la primera mitad de 1943 poe dia describirse en forma muy optimista. como poco mas que tentativo y experi! mental, el 27 de enero de 1943’ fue. em= pero, una fecha historica. Fue la fecha del primer ataque realizado por la Octava Fuerza Aérea sobre Alemania. Su coman- dante, el General Ira Eaker, envié 9.1 bom: barderos a atacar las bases _submarinas de Wilhelmshaven. De ellos 53 cumplie- ron las érdenes, dos atacaron bases sub- marinas en Emden y tres no regresaron a la base. Asi es como las Fortalezas Vo- lantes B-17 y los Liberators B-24 recibie- Ton su bautismo de fuego sobre Alemania mas alla del alcance de los aparatos de caza de escolta. Asi fue también como los alemanes vieron el principio de otro acon- tecimiento de la guerra en el aire que, después de muchas amargas y aparatosas crisis, iba a Ievarles a la ruina Prosiguiendo con 1a ofensiva de bom- badeo contra el niicleo de la industria de guerra alemana y la moral de sus obre- Tos, industriales, las directrices dadas en febrero de 1942 apuntaban hacia el Ruhr y. dentro de esta zona, especificamenie a Essen, como principal objetivo para el Mando de Bombardeo. Durante todo el aio 1942 el Ruhr en general y Essen en particular, protegidos por potentes reflec- tores, defensas anti-aéreas y una constan- te neblina producida por los humos de Ia industria. demostraron quedar mas alld de la capacidad destructiva del Mando de Bombardeo. Todo esto cambiar con la Batalla del Ruhr que empez6 la noche del 5 de marzo de 1943 cuando Harris, envid un contingente de 442 bombarderos contra Essen. Como siempre, los objetivos estaban envueltos en una espesaniebla de humo y es probable que si no hubiera sido por un nuevo factor en particular hubieran escapado a lo mas fuerte del ataque. Ese nuevo factor consistié en ocho Mosquitos equipados con aparatos Oboe, todos de la Escuadrilla namero 106. Operando _enteramente segin_indicacio- nes de los sistemas Oboe, las tripulaciones de estos ocho Mosquitos habian de, segin las ordenes, arrojar bombas indicadoras de color rojo sobre el objetivo, que era la factoria Krupp. a intervalos desde la hora cero, que fue elegida para la 21,00 hasta treinta y tres minutos después. Es- tas sefiales sefian vistas por las tripulacio- nes de otros veintidos bombarderos pesa- dos de la PEF, a quienes se ordend re- forzarlas arrojando sobre ellas bombas in- dicadoras de color verde. El grueso de las fuerzas de bombardeo atacaria entone tomando como punto de mira las refe- rencias rojas y verdes y reduciendo el golpe a los cuarenta minutos inmediatos siguientes a la hora cero. La carga de bombas habria de estar constituida por dos tercios de bombas incendiarias y un tercio de_bombas de explosivos de’ alta cficacia. El éxito del ataque iba a depen- der del acietto que los Mosquitos equi- pados con Oboe tuvieran al sefialar los objetivos, de la visibilidad que permitiera la observacién clara de los indicadores de objetivos a través de la niebla y las nubes y del grado necesario de precision en la navegacion que hiciera posible que el numero suficiente de indicadores y bombarderos Hegara al lugar exacto en el momento exacto. Asi se planed La batalla comenz6 con dos minutos de adelanto sobre el horario previsto cuan- do el primer indicador rojo cayé sobre Essen, dirigido por el sistema Oboe. In- mediatamente atrajo una Iuvia de bombas, lanzadas por el grueso de las fuerzas de bombardeo, que Iegaron también alrede- dor de un minuto antes de lo previsto. Cinco minutos después, los seftalizadores verdes de refuerzo empezaron a caer alre- dedor del primero rojo. Como se hizo pa- tente posteriormenie, se escogid y se man- tuvo un punto de referencia claro y pre- ciso sobre el centro de Essen, hasia que‘ a las 21,38 cay6 el Ultimo de los sefiali- zadores de refuerzo verdes. Tres Mos- quitos no se presentaron a la batalla de- bido a problemas técnicos y uno arrojo, sus sefializadores a una distancia de cua- tro kilémetros del punto de referencia, escogido a causa de un fallo en su equipo, Oboe. Afortunadamente para el éxito de la operacién este error no sucedié al prin- cipio de la operacién y la mayoria de las tripulaciones lo correctamen- detectaron te. Afortunadamente también, algunos de los bombarderos aparecieron’ con un par de minutos de anticipacién, si no el se- flalizador rojo lanzado primero no habria podido enfocar el ataque con la efectivi- dad que lo hizo Cuando los aparatos a su vuelta entre- garon sus fotografias y éstas fueron ana- fizadas por la Seccién de Investigacion Operativa del Mando de Bombardeo, apa- recié como probable el hecho de que 153 de los aviones habian arrojado sus bombas en un espacio de cinco kilémetros alre- dedor de las fabricas Krupp. Teniendo en cuenta las dificultades que presentaba un objetivo como Essen, esto fue un éxi- to sin precedentes. Los vuelos de reco- nocimiento diurno realizados el 7 y 8 de marzo lo confirmaron rotundamente. Las fotografias mostraban los dafios excepcio- nalmente importantes que habia causado el ataque, Todo el centro de la ciudad habian sido devastado. Habian sido total- fs mente arrasados 320.000 metros cuadrados y en otras zonas, en total 900.000 metros cuadrados, las tres cuartas partes de sus edificios habian sido destruidos 0 dafiados por el fuego o las explosiones. Las fabri- cas Krupp habian sido también dafiadas enormemente. Este fue el primero de cinco prandes ataques contra Essen, ciudad so- re la que, durante la Batalla del Ruhr, se lanzaron alrededor de 2.070 vuelos. Se dirigieron también fuertes ataques contra Las sefiales de] HS, transmitidas desde el avién, se vuelven a recibir con diversas intensidades, dependiendo de la naturaleza del terreno sobre el que vuela el avién. El resultado es indicado (derecha) por la fotografia de una pantalla de H:S. El mapa real de la misma Cizquierda). WANGE ROOGE ® EKEROOG D | | | Duisburg, Dusseldorf, Dortmund y Be chum, todas ellas en el Ruhr. En. todas estas operaciones se empled la técnica a sefializacion por los sistemas Oboe y muchas de ellas se produjeron grandes ex tragos, Tanto Goebbels, cuya funcién erg mantener a buen tono él espiritu del pues blo, como Speer, que era responsable d la produccién bélica, empezaron a mani festar serios temores, en vista de los cual varios batallones de trabajadores fueron transferidos de las obras de construcci6! de defensas en el Atlantico. a las de paraciones en el Ruhr. La Batalla del Ruhr no se redujo en) absoluto a las ciudades situadas en Ruhr. El Mando de Bombardeo tenia q mantener diseminadas las defensas alema nas, para lo que habia gran numero dé, Areas en toda Alemania con objetivos ime 8°E. Alte bombardear. Asi que au fue el eye de todas las ope- que el Rulvante 1a campafia que dur6 des: racigR%o hasta julio v que se hizo famo- d© Tamola Batalla del Ruhr, también se figigron ataques contra objetivos tan_ $e" fados UNOS de otros como Berlin. Stet Fin igen Munich, Stuttzarty, Nurem- fin, Ef’ calibre de ‘estas operaciones fue BAextremo variado y fue, en realidad, desde el pequeiio esfiuerzo hecho por un Glo Mosquito, enviado la noche del 21 de ‘nia, bombardear Hamborn, hasta la Futon de una fuerza de 826 bomba deros, enviados la noche de 23 de mayo sobre Dortmund. Los pequeftos - ataques de los Mosquitos, levados a cabo por fuerzas que iban de uno a trece apara- fos estaban destinados a molestar a los alemanes ¥ a despistarles respecto a donde se realizatian los ataques principales. En portantes que la Batalla del Ruhr hubo 43 de esos grandes ataques. Requirieron un total de 18506 vuelos. 872. aparatc no regresaron y 2.126 fueron dafiados o tuvieron problemas después de regresar a la costa de Inglaterra. Asi que el die- ciséis por ciento de los aviones enviadc a efectuar las grandes operaciones de la Batalla del Ruhr. fueron bajas de un tipo u otro, y el 47 por ciento desaparecid. alrededor de El Mando de Bombardeo supero estas pérdidas en dos aspectos. La moral de las fuerzas era alta y el, promedio de aviones, con su tripulacion, disponibles al principio de la Batalla que_era de 593 subid. al terminar aquella, a 787. Si bien los Mosquitos, que volaban a veces sobre los 9,000 metros. resultaban ser virtual mente inmunes a las defensas antiaéreas alemanas, habia en cambio la inquietante evidencia de los adelantos realizados por los alemanes, en lo que se refiere a las tacticas de caza nocturna, pues las emi- siones de radar del Mando de Bombardeo, objetivos y rutas, también eran de prove- cho para ellos. El frame. a los grandes sacrificios del Mando de Bombardeo no fue siempre, ni mucho menos, tan importante como el recogido sobre el Ruhr, atin cuando los ataques se hicieron sobre objetivos que uedaban dentro del radio de accion del hoe. En los ataques realizados sobre te- rrenos més alejados. como por ejemplo el de Nuremberg, en la noche de 8 de marzo de 1943, hubo que emplear dife- rente tipo de tacticas de sefializacion. En estas ocasiones el HS fue. ciertamente. so- metido a pruebas més duras de las que estaba preparado a resistir. En la opera- cién de Nuremberg, en la que participaron 335 aviones, el plan era que cinco bom- barderos de avanzadilla, equipados con ‘H®S, dejarian caer luminarias sobre el area elegida, tres minutos antes de la hora cero valiéndose total y tinicamente de las indi- caciones dadas por sus H?S, Las. tripula- ciones que siguieran, asi se esperaba, iden- tificarian y verian claramente los blancos iluminados y arrojarian sobre ellos nuevos indicadores verdes. Dos minutos después, el proceso anterior habria de ser repetido por otros nueve bombarderos, también equipados con HS y, como todos, tam- bien pertenecientes a la PFF. De esa for- ma se esperaba producir un blanco claro como centro del gran ataque. Todas las tripulaciones de la PFF, recibieron orde- nes de que. si las luminarias no conse- guian hacer visibles los blancos, los se- falizadores de objetivos habrian de ser lanzados a ciegas, fiéndose solamente de las indicaciones del HS. De los primeros catorce aviones desti- nados a sefialar las marcas seis Ilegaron a los objetivos con el_ sistema HPS estro- peado, algunos identificaron, 0 pensaron que Io hacian, los objetivos elegidos, otros apuntaron a los objetivos para lanzar sus sefializadores con la ayuda del H°S y dos fueron derribados. Fl resultado de todo esto fue la diseminacion de las marcas y. por lo tanto, la ausencia de un punto cen- tral claro como blanco. Aunque, a pesar de todo, Nuremberg sufrié grandes da- jios, el bombardeo carecié de la intensi- dad y concentracion que se habia logra- do en Essen. Aunque el HPS tenia la ven- 62 taja de su alcance ilimitado, acerecia de la precision del Oboe, y aunque las tée nicas sefializadoras con ese sistema, es cierto, eran a veces muy eficaces, también es cierto que s6lo ocagionalmente el uso del sistema Oboe era ineficaz. Las miras de estos ataques por zonas eran de conseguir la mayor concentracion de bombas posible, en un area no mayor de cinco kilémetros alrededor del centro del objetivo. De esta forma, se procuraba producir incendios incontrolables y da- fos irreparables en el centro de las ciu- dades. Mucho de ello, dependia tanto de la precision horaria, como de la precision en el lanzamiento de las primeras.seftales luminosas. A pesar de las dificultades que siempre entrafiaba, aun cuando se estuvie- ra dentro del alcance del Oboe, podia realizarse, y con frecuencia se realizo en un grado suficientemente preciso para cumplir con sus propésitos. De todas for- mas, el Mando de Bombardeo nunca re- nuncié a la esperanza de poder obtener resultados mucho més precisos que éstos. Al mismo tiempo que sir Arthur Harris continuaba Ilevando a la practica la ofen- siva general por zonas, que se le habia ordenado emprender, proliferaban toda clase de expertos en el Ministerio de Asun- tos Econémicos para Ja guerra, y otros organismos burocriticos de los que sur- gen como hongos en tiempo de hostilida- des. Ellos fueron los responsables de crear la sospecha tacita de que los bombardeos por zonas eran un método tosco e indi- recto de Jlevar adelante la guerra y que en algin lugar debia de haber un’ atajo inteligente que haria mas facil el proble- ma de derrotar a Alemania. A veces el Estado Mayor del Aire no solo se dejaba seducir por tales teorias sino que incluso caia en la falta de hacerles propaganda Por ejemplo, habia una escuela de pensa- miento que sugeria que la caida de Ale- mania se produciria cuando destruyeran dos fabricas de rodamientos a bolas en Schweinfurt. Asi, también habia quien creia que la destruccién de las presas del Ruhr produciria resultados decisivos. De esta ultima teoria salié to que habria de constituir la hazaiia mas animosa y celebrada del Mando de Bombardeo cn la Segunda Guerra Mundial, la rotura de las _presas de Méhne, y Eder, y otros re- sultados que, no por imprevistos, dejaban de tener mucha importancia. La rotura © Milles 0 Kilometres Oberhausen q Minster Gelsenkirchen Mannheim @suntgart en em SWITZERLAND, Vuelos tealizados contra objetivos. @®Borlin CZECHO- SLOVAKIA s Pilsen @ Nuremberg oanute = oe @ Munich AUSTRIA pan,” . Se ~ 2 4 al (Principales © 1,000 a 2000 0 De 500 a 1.000 +» Menos de 500 operaciones) Batalla del Ruhr. del 5 de marzo al 14 de julio de 1943. de las presas fue un desastre del que Ale- mania se recobré casi_ inmediatamente. Pero para el Mando de Bombardeo fue el origen de una nueva técnica de bombar- deo que. aplicada a la técnica de scfiali- zacion de objetivos, iba a revolucionar la capacidad de la fuerza Ya antes de la guerra se habian pen- sado diferentes procedimientos para la des- truccién de las presas del Ruhr. Ahora, 1943. la posibilidad de tal hazaiia_parecia ser real. El doctor Barnes Wallis habia disefiado una formidable bomba rotativa. que. si era arrojada correctamente, sal- aria sobre el agua en una serie de botes en disminucién al igual que lo haria una piedra plana arrojada oblicuamente sobre una superficie de agua en calma, y en- tonces, perdida su inercia, al llegar a la pared de la presa, se hundiria por su pro- 64 pio peso hasta er fondo y alli explotaria batiendo de esa manera ja estructura en su base. Este disefio que podia ser em- pleado io mismo contra una presa como contra un barco, el Tirpitz en este caso. habia hecho surgir a mediados de febrero de 1943, lo que Harris describié como "toda clase de entusiastas y pregoneros de utopias" que iban y venian a los mi- nisterios con sistemas para modificar un nimero conveniente de Lancasters, con el fin de hacerles capaces para trasnportar la bomba. Harris era totalmente opuesto allo. No creia que la bomba pudiera funcionar y pensaba que las operaciones a poca al- iura, con bombarderos pesados compro- icidusvenke emer aaa muy. cos- tosos."” Y ahi estaba la dificultad. La bom- ba de Wallis, una vez fabricada, mostro \zquierda; Fortalezas volantes B17. Arriba: El general Ira Eaker. ‘Abajo: El comandante de ala Guy ibson VC. mut una obstinada tendencia, no a botar, sino a_romperse en cuanto daba en el agua Finalmente dio la impresién de que todo iria bien mientras pudiera ser arrojada desde una altura no mayor de treinta me- tros, contando con que esto fuera hecho tan precisamente, que la bomba botara el numero exacto de veces antes de tocar la pared de la presa. Si se soltaba dema- siado pronto se hundiria sin hacer contac- to con la pared y se desperdiciaria; si se hacia demasiado tarde, golpearia la estruc- tura con demasiada fuerza, explotaria en la superficie y volaria, no la presa, sino el avion. A pesar de perspectivas tan deseo- razonadoras, (por ejemplo, nadie sabia co- mo habia que hacer para’ pilotar un Lan- caster a treinta metros pues ciertamente no se podia hacer ni a ojo ni con altime- tro). Portal opind que se debja de Ievar a cabo el experimento. Se escogieron tres Lancaster para ser modificados. Se decidi entonces el ataque contra las presas, es- pecialmente contra las de Méhne, Eder ¥ Sorpe. Se eligieron 21 tripulaciones, par- ticularmente_eXpertas para_formar la es- cuadrilla 617 en el grupo 5 y se pusieron bajo las Grdenes de un jefe que ya era famoso en el Mando de Bombardeo y que Hegarfa a ser un héroe, el Wing Comman- der Guy Gibson. En condiciones de mé- ximo secreto este grupo de hombres va- lientes y esforzados practicaban intensa- mente las ticticas que se iban a emplear para la demolicion de las presas y que muy pronto iban a dar fama imperece- dera a sus escuadrillas. Paso a paso. se fueron superando los obsticulos y el 15 de mayo Gibson alecciond a stis _hom- bres para la empresa. El camino hacia el Ruhr habia de emprenderse en noche de luna, a poca altura, a ser posible nunca 65 mayor de 450 metros, con la esperanza de ‘evitar el radar aleman. Una primera oleada de nueve Lancasters, bajo el mando directo de Gibson, atacaria primero la pre- sa de Méhne, y luego a la de Eder y, jnalmente, si quedaban bombas, a la de orpe. La Segunda oleada de cinco aviones atacaria a Sorpe y la tercera, también de cinco aparatos, actuaria como reserva mé- vil y recibiria drdenes del cuartel general del Grupo 5, durante la accién. La comu- Izquierda: El sistema Window. Abajo: Devastacién en el Ruhr. nicacién entre los aparatos y el cuartel general del Grupo, 5 se haria por, codigo forse, en telegrafia sin hilos (W/7). La comunicacion de los aparatos entre si y, por supuesto el medio para que Gibson mandara sus fuerzas, seria simplemente en inglés por medio de radio teléfono de muy alta frecuencia (VHF R/T). Un, poco antes de las nueve y media del dia 26 de mayo de 1943, la escuadrilla 617 empez6 a despegar de su base de Scampton. De los nueve primeros aviones de la primera oleada, uno fue derribado por el camino. Gibson condujo con éxito 2 los otros ocho sobre el lazo Mohne. Entonces colocé su Lancaster a treinta metros de altura, para lo cual tomé como: referencia, para medir la altura, la luz de dos de sus reflectores enfocados sobre el agua, y se dirigié en linea recta aacia la presa a través del fuego antiaéreo. Su bomba cayé y parecid boiar correctamen- te, pero la presa no suftié dafios. El se- undo Lancaster, pilotado por el teniente |. V. Hopgood, entré, fue alcanzado y se incendi6, dejé caer la bomba demasiado tarde y volé en pedazos. Entonces entré en accion el tercer Lancaster del teniente HL B. Martin. A pesar de que Gibson vino én su ayuda atrayéndose fos disparos el Lancaster de Martin, fue aleanzado_y seriamente dafiado. Su bomba se qued6 corta por unos veinte metros. Vino des- pués el cuarto Lancaster, pilotado por el jefe de escuadrilla J. M. Young, quien fue ayudado por Martin que, a pesar de los daiios producidos en su avion, volvio para atracrse la atencién del fuego antiaérco. El ataque de Young parecid haber sido erfecto, a pesar de lo cual, tampoco su- i6 daiios la presa. El quinto aparato pi- lotado por el’ teniente D. J. HP Maltby fue Hamado al ataque y, una vez, mas, este pareci perfecto, Pero cuando Ia espuma se deshizo, la presa continuaba alli. Ya estaba Gibson lamando al sexto aparato cuando, de repente, la presa se hundid y empezd a desbordarse. Gibson condujo ahora los tres Lancasters que todavia te- nian bombas y el de Young, ya que éste era el segundo en el mando, a la presa de Eder. Aqui no habia problemas de metralla, pero en cambio, las colinas de los alrededores hacfan muy dificil la ma- niobra. El teniente D, J. Shannon hizo varios intentos de colocarse a la altitud correcta y en la direccién adecuada para el ataque, pero sin éxito, asi que Gibson 67 Hamé al jefe de escuadrilla H. E. Mauds- ley, con su aparato. Sus bombas cayeron una fraccion de segundo demasiado tarde y yolaron el aparato. Entonces Shannon prob otra vez y realizé un ataque per- fecto. Sin embargo, la presa no se derrum- bé y entonces el oficial ps L. G. night Ileg6 con la ultima bomba, Ca} to, golpeo contra el muro y se hundi6. La presa se abrié y se produjo el segundo desbordamiento. Las noticias fueron trans- mitidas en un abrir_y cerrar de ojos al cuartel general del Grupo 5 y desde alli a Washington, donde en aquel momento se celebraba una conferencia entre los alia- dos. Se habia realizado una gloriosa y es- pectacular hazafia bélica. Quizé nada de tanto atrevimiento ni de tanta pericia ha- bia sido realizado antes. ni probablemente después desde el aire. Gibson sobrevivid lo suficiente para recibir la Cruz Victoria, volver a la lucha y morir posteriormente. Los ataques sobré las otras presas fa- Haron, y los daiios producidos a las de Méhne y Eder fueron rapidamente repe- rados por los alemanes. El precio que pago la escuadrilla 617 fue terrible Ocho, Lan- casters no regresaron y dos mas, fueron tan seriamente dafiados, que tuvieron que abandonar la operacién. Es decir, que en una sola operacién se habia perdido me- dia_ escuadrilla El escepticismo de Harris demostro ser justificado por los hechos en todos sus aspectos, salvo en lo referente al funciona- miento de la bomba, y si en ese momento, hubiera decidido deshacer la escuadrilla, su decision no hubiera causado sorpresa ni, por supuesto, criticas. Pero, quiza por inspiracion, el comandante en jele no to- mo en cuenta las dificultades para reclu- tar tripulaciones de calibre suficiente para sustituir a las pérdidas. Determind con- servar la escuadrilla 617 y lo hizo a pesar de las tremendas pérdidas sufridas poste- riormente en septiembre de 1943, cuando se realizé el ataque sin éxito, con el que se intentaba romper los diques del canal de Dortmund a Ems y que termind con el regreso de sdlo tres de los ocho Lan- casters enviados. Con el tiempo, la_preci- sion de sus métodos de destruccion de presas permitio, no solo destruir objetivos de especial importancia y dificultad, sino, todavia més importante, colocar _sefiales que sirvieran de guia para el poder des- tructivo en masa del Mando de Bombar- deo. 68 Asi que, de las incursiones contra as) presas, surgieron los medios que volyieron a hacer creer en la posibilidad de la pre= cision en el bombardeo nocturno, y solo para unas pocas tripulaciones espe: cializadas. sino para todo el conjunto del Mando de Bombardeo. Esta perspectiva, sin embargo, quedaba todavia para un fue) turo_lejano. Por el momento, el Mand de Bombardeo tendria que seguir luchan: do con las dificultades mas inmediatas de hacer del bombardeo por zonas algo de mayor precisién. Después de los importantes y destruc= tivos “raids” que caracterizaron la Bata= lla del Ruhr y de la proeza extraordinaria realizada por la escuadrilla 617 al des- truir las presas de Mohne y Eder, el press tigio del Mando de Bombardeo y de sus comandante en jefe subio de nuevo alto nivel. Ahora con fuerzas en pleno aumento de su poderio y con crecient versatilidad, la campaiia dé bombardeo por zonas iba a desarrollarse hasta su punt culminante. Después de la tremenda des: truccién causada en muchas ciudades manas, mas la que se pensaba producir todavia, Harris creia que Alemania vacilas ria y se hundiria. Portal no compartia esta esperanza. Pensaba que la_ inva de Europa por fuerzas anglo-americ no tendria mas remedio que Ilevarse cabo y que. desde luego. no iba a una gira campestre sino una durisima 1 cha. Sin embargo, creia que los bombar deos harian un papel de vital importan cia minando el poderfo aleman y hacienc que la invasién fuera, por lo menos. sible y, quizi, con mayor garantia de to, al menos en relacién con lo que Bl biera sido sin los bombardeos. Si_los 4 rigentes alemanes, especialmente Goebbe y Speer que eran los que tenian mis teres en defender el frente nacional v. contribucién al esfuerzo _bélico hubieran tenido que escoger entre dos perspectivas, se hubieran visto en aprieto para decidir. Después de cor zada la primera fase de la Batalla de burgo, ‘se hubieran inclinado decidi mente por la tesis de Harris A fines de julio y primeros de agosto de 1943, las noches del 24, 27, 29 de jj lio y del 2 de agosto para Ser exacto Harris despaché 3.095 aviones, en cuat grandes ataques, sobre Hamburgo. En fos ataques se arrojaron alrededor de m ve mil toneladas de bombas, la mitad de bi las cuales, aproximadamente, eran incen- diarias; el resultado fue la mas extensa y calasiréfica destruccién y matanza que se haya impartido desde el aire. Ham- burgo sufrio en cuatro noches lo que Gran Bretaiia habia sufrido con las incursiones alemanas en toda la guerra. Murieron cer- ca de 50,000 alemanes y casi otros 40.000 fueron heridos. Mas de un millon huyeron de la devastada ciudad. Mas de la mitad de las casas o apartamentos de Hamburgo y alrededor de la mitad de sus fabricas fuc- ron destruidas, Cuando Speer se dio cuen- ta de lo que habia sucedido, exclamd que seis ataques mas como aquellos harian acabar la guerra. Y, sin embargo, para conseguir estos colosales resultados. el Mando de Bombardeo habia sufrido. pér- didas mucho més ligeras de lo usual. De los 3.095 apartos, las defensas antiagreas alemanas solamente reclamaron 86 victo- rias, es decir, el 2.8 por ciento. A_pesar de que a las bajas anteriores habia que ailadir los daflos producidos en otros 174 bombarderos, 1a proporcién total de bajas alcanzo solamente 8,4 por ciento, en con- traste, por ejemplo, con el_ 19.9 por ciento que habian tenido los 2.070 vuelos envia- dos a Essen, en los cinco ataques que se hicieron a aquella ciudad, durante la Ba- talla del Ruhr. Pero esos seis ataques tan temidos por Speer, no se hicieron y, en realidad, has- ta que el Mando de Bombardeo ‘atacé Dresden en febrero de 1945 Alemania no volvié a sufrir ningin desastre compara- ble. Hamburgo se recobrd, aunque no. com- pletamente. Speer recuperé su confianza. EI esfuerzo bélico aleman aguanté el tem- poral sin considerables bajas en su_pro- duccién 0, por sorprendente que parezca, en su. moral. Las razones del éxito de los ataques del Mando de Bombardeo sobre Hamburgo eran muy. particulares y no odjan Tepetirse en la campaiia contra erlin que siguid, ni, como amargos acon- tecimientos iban a demostrar, en la mis- ma Batalla de Berlin. La razon principal de tan alto grado e destruccién producido en Hamburgo, €@ la gran concentracion sin preceden- tes, tanto en el tiempo como en el espa- cio, de los bombardeos y ésla, a su vez, te posible gracias a la precision en la Sefializacion de los objetivos y en los pro- sedimientos de navegacion del grueso de Ia fuerzas, lo que dio como resultado que la gran mayoria de los aviones Iegaran a su destino previsto en el tiempo fijado. Séio se produjo una excepcién en una noche de mal tiempo. Y, a su vez, el éxi- to se hizo posible gracias a las indicacio- nes excepcionalmente claras dadas por las pantallas de radar del H’S que Hevaban todos los aviones destinados a sciialar los objetivos y muchos de los bombarderos, y también en parte. por supuesto, a la forma ineficaz. poco usual en que actua- ron los cazas nocturnos, los reflectores y los antiaéreos alemanes. El rendimiento especialmente bueno del HPS se debia a la especial posicion y ca- racteristicas de Hamburgo. Los contiastes entre tierra y mar y entre las zonas edi- ficadas y las zonas abiertas, por las razo- nes que fueran, se manifestaron con gran claridad. Probablemente ninguna otra ciu- dad de Alemania habria dado una imagen tan clara en unos aparatos H°S como los que poseia el Mando de Bombardeo, tan rudimentarios, especialmente si los midié- ramos con patrones. posteriores. El que las defensas aéreas alemanas no pudieran ni hostigar ni imponerse a los bombar- deros en sus pasadas. se debia a la confu- sién que produjo en el sistema de radar aleman la introduccion por el Mando de Bombardeo, del método Window. El sistema Window consistia en unas tiras de papel metalizado, cuyo tamaiio dependia de las distintas longitudes de onda empleadas que se dejaban caer, & intervalos en grandes cantidades desde los bombarderos, produciendo cnormes can- tidades de seftales de radar, Las sefiales en las pantallas de radar alemanas, que representaban a los bombarderos_britani- cos, y por las cuales los encargados de su control se guiaban para dirigir las ope- raciones de sus cazas noctumos y apun- tar adecuadamente sus cailones antiaéreos, se perdian entre el gran nimero de res- puestas producidas por las tiras metilicas. Esta medida cogié por sorpresa a los ale manes que, aunque adaptaron sus técti- cas para superar por lo menos una_parte de la proteccién que el sistema Window daba a los bombarderos, no lograron ha- cerlo a tiempo para impedir la destruc- cin de Hamburgo. La fase de la campaiia del Mando de Bombardeo convenientemente descrita co- mo Batalla de Hamburgo y marcha hacia Berlin, que comenz6 la noche del 24 de julio de 1943 con el primero de los cua- OLeinzig CZECHO- “te SLOVAKIA = 2 les 5 ag) Nurerihory ty @Stuttgart oon! FRANCE Vuelos realizados contra objetivos. O» 2000 a 3.000 G )Pe1.000. 2000 ,Menos de 1000 _(Principales PAR CM Cui OO TC Ro RY tro grandes ataques sobre Hamburgo no fue, ni mucho menos, tan brillante como lo fueron sus principios. En esta fase, que duro hasta el 18 de noviembre cuando empezo la Batalla de Berlin, se hicieron treinta y tres ataques importantes sobre ciudades alemanas pacluyendg Bochum, Essen, Dusseldorf y Remscheid en el Ruhr. Hanover, sobre la que se hicieron, como en el caso de Hamburgo, mas de 3.000 salidas, Bremen, Kassel, Frankfurt, Man- nheim y Stuttgart del complejo central y Munich, Nuremberg, Leipzig y Berlin, so- bre la que se enviaron mas de mil avio- nes, en el Este. Se hizo también un ataque especial contra Peenemunde, donde se ha- bia descubierto que los alemanes estaban fabricando y probando las armas V. los predevesores de la guerra de-cohetes que abria_ de ensombrecer inquictantemente las victorias aliadas en el ultimo afio de Ja guerra. Ademas de atacar las ciudades alemanas mencionadas, el Mando de Bom- bardeo opero también contra las_ciuda- des italianas de Milan, Turin y Genova, asi como contra distintos objelivos espe- ciales en Francia. Mas atin, en operaciones Ievadas a cabo independientemente de los bombarderos pesados, pequefias fuetzas de Mosquitos sa- lieron durante setenta y cinco noches para hostigar a los alemanes por todas parces, desde el Ruhr a Berlin y a la inversa, sin sufrir grandes pérdidas. Efectivamente, de los 819 vuelos hechos por los Mosquitos, solamente trece de ellos se pudieron re- gresar, Comparativamente las grandes ope- raciones, que eran Ilevadas a cabo por Lan- casters, Halifaxs. Sterlings y Wellingtoas, eran mucho mas costosas. De hecho, de los 33 grandes ataques dirigidos contra objetivos alemanes, con efectivos que su- pusieron el envid de 17.021 vuelos, alre- dedor de 695 bombarderos no regresaron a sus bases y 1.123 de ellos sufrieron da- fos de consideracion, algunos hasta tal punto que podrian ser considerados como pérdidas irrecuperables. Aun asi, la pro- poreion del 4.1 por ciento de perdidas y del 10,7 por ciento de bajas era favorable en comparacién con las cifras correspon- dientes “que se produjeron en la Batalla set Ruhr y que fueron 4.7 por ciento y 162 por ciento respectivamente. _Esta alentadora reduccién en la propo. cién de bajas, que capacité al Mando de Borbardeo para proseguir con su ofen- iva y aumentar su grado de expansién, se debié en gran medida a la introduceion del sistema Window y resalté la impru- dencia que habia sido’ cometida al retrasar la _utilizacién de esta contramedida por mas de un afio desde que estuvo dispo- nible, apoydndose en el razonamiento de que 1a posible utilizacién del mismo. sis- tema por los alemanes dislocaria las de- fensas aéreas britdnicas. Mister Herbert Morrison, Ministro del Interior en aquel momento y particularmente obstinado de- fensor de la mencionada precaucion, no parecia muy convencido por el argumen- to de que los alemanes apenas tenian fuer- zas_ de bombardeo de las que hubiera que defenderse y que !a dislocacion de las de- fensas _aéreas _probablemente _favoreceria mas a los britinicos que a los alemanes. Peto Mr. Morrison estaba slo a cargo del frente interno y no podia esperarse de él que viera el panorama més que en forma fimitada. Desgraciadamente, tampo- co fue él el iinico culpable. Sin embargo, habia también otra razon, muy importante, para la reduccion de las bajas del Mando de Bombardeo. La con- centracion geogrifica de sus ataques no fue tanta como en la Batalla del Ruhr, particularmente como en la segunda parte de ésta, lo cual ponia a los alemanes fren- te a un problema de defensa indudable- mente mas complicado, Sin embargo se- guramente, el aspecto mas desalentador para el Mando de Bombardeo fue el no poder repetir, ni siquiera por aproxima- cién, los pavorosos éxitos alcanzados sobre Hamburgo al principio de esta fase. Evi- dentemente el Mando de Bombardeo no habia encontrado el camino para asegurar un punto de mira claro y preciso, ni el grado necesario de exactitud en la nave- gacion que hiciera posible un aprovecha- miento maximo en la mayoria de las oca- siones, especialmente encontrandose fuera del aleance de los Mosquitos equipados con Oboe, que era todavia no mayor de la distancia al Ruhr. Lo que es més, la velocidad de recuperacion de que dieron muestra los cazas nocturnos alemanes ante los problemas que les presentaba el sis- tema Window fue motivo de serias preo- eupaciones. Los alemanes aun podian fa- cilmente detectar la direccién de la olea- da principal de bombarderos y, mediante un sistema de instrucciones sobre la mar- cha, hallaron los medios para dirigir a sus pilotos de caza nocturna hacia ella, 71 con éxito cada vez mayor. Una vez d tro de la formacion de bombarderos, nian grandes oportunidades de elegir blah cos que. en comparacién con los caZis eran lentos, esquivaban torpemente yi ponian en evidencia por las lamas expulsaban sus tubos de escape. A pe de todo, Hamburgo no fue de ninguna nera el Unico éxito del Mando de Boi bardeo. Muchas otras ciudades alemanae hubieron de sufrir un castigo menor pero de todas formas, terrible y el Mando dé Bombardeo realiz6 multitud de hazafa llenas de brillantez. 4 Entre las mas grandes se contaba él ataque a Peenemiinde en la noche del Ts de agosto de 1943. Como de lo que sé trataba era no de destruir edificaciones: comunicaciones, servicios municipales. tc! ni de producir confusion, si no de destrut determinadas edificaciones dedicadas a la actividades de investigacion sobre cohete ria, se asignaron tres blancos especificos, para ser atacados por un grupo de 59) jombarderos pesados que se enviaron, Por primera vez en una operacién. masiva, las fuerzas fueron controladas sobre el obje= tivo, por un director de bombardeo, al igual que anteriormente el comandante) Gibson habia controlado la escuadrilla 617) sobre las presas. El oficial escogido par ello fue el capitan (Group Capitan), I. He Searby. que mandaba la escuadrilla 8 (PFE). Su_ persistencia en quedarse sobre el objetivo durante todo el ataque. aul en las condiciones més dificiles. dirigiend: la operacién con su radio teléfono, fu una contribucién importantisima a su efi cacia; también lo fue la nueva bomb de sefiales, consistente en un paqucte ci trado de 125 kilos de algodén_ impregna= do, disefado para reventar ¢ incendiarse a una altura de 900 metros y despues ar der aparatosamente en tierra’ durante ei minutos. Estas sefiales tan formidables y/ llamativas se hicieron pronto famosas en el Mando de Bombardeo con la denomima:” cién de "manchas rojas de fuego"; eran) muy dificiles de apagar o de simular por Izquierda: La presa de Méhne rota por’ escuadrilla 617. Los bombarderos en el muro, inundando los terrenos bajo Derecha: Bombas incendiari norteamericanas caen sobre los refugl de submarinos de Hamburgo. los alemanes, y con s6lo colocarlas en los lugares adecuados, daban gran facilidad a las zonas elegidas para ser enfocadas en los ataques por zonas. Las condiciones de visibilidad, inclu- yendo la claridad de la luna, necesarias para alacanzar el orden de precision re- querido en la operacion de Peenemiinde. asi como la larga duracion del vuelo hasta la estacién de investigacion, hacian del objetivo algo particularmente _ peligroso. Cuarenta bombarderos no regresaron del ataque y treinta y dos lo hicieron. seria- mente deteriorados. Los destrozos produ- cidos fueron considerables y dieron lugar @ que los expertos de los servicios de inteligencia briténicos, dieran informes op- timistas sobre los efectos del ataque en el desarrollo de las armas V_ alemanas. En realidad, tales efectos fueron mucho menores de lo esperado pero atin asi, pare- cia probable que se produciria un retraso de unos dos meses en la total puesta a punto del V2. aunque parte de este re- sultado habia que achacarlo al bombar- deo de las otras plantas. Los trabajos del V1 apenas se vieron afectados. Fueron des- truidos completamente varios de los edifi- cios donde se procedia a experimentar con los V2, y alrededor de 700 personas que alli trabajaban en cargos de diferentes ni- veles. que Hlegaban incluso hasta el profe- sot Thiel, un experto en sistemas de pro- pulsién, y el sefior Walther, ingeniero jefe del proyecto, murieron en ‘el ataque. Pee- nemtinde era otra prueba mds de la enor- me fuerza contra la cual luchaba el Mando de Bombradeo, aunque ello no fue esti- mado en su verdadera valia por los bri- tanicos de aquel tiempo. Los alemanes mostraron una asombrosa abundancia de 73 recursos en la forma en que reestablecie- ron y continuaron, en otro sitio, el pro- grama de desarrolio de Peenemtinde, Por esperar esta reaccion, es por lo que Ha- mis ponia en duda la cordura de la idea de los bombardeos selectivos. Pensaba que los alemanes encontrarian la forma de sal- var cl obstaculo que podia suponer la pérdida de una fabrica de rodamientos, una estacion de investigacién 0 una presa, y en verdad, la forma de reaccionar de aquellos casi siempre le dio la razén. Lo malo cra que, aunque los alemanes no podian evitar la destruccién de ciudades enteras, de alli los descos de Harris de destruirlas, mostraron una extraordinaria capacidad de recuperacién y estoico he- roismo reparandolas y siguiendo hacia ade- lante, incluso cuando la destruccion alcan- zaba’ proporciones enormes como en el caso de Hamburgo. Una muestra de los grandes desperfectos producides por el ataque a Peenemiinde. La alternativa entre la eleccién de obj tivos generales 0 especificos, es decity alternativa entre escoger como blaneo. Un elemento particular de la economia belit alemana y concentrar los ataques SOI él o bien causar la mayor y més ampli dislocacion general posible, era el tema en candelero, no tanto debido a Ia expt riencia del Mando de Bombardeo, cOni6 © a lo sucedido a la Octava Fuerza AGfea~ de los Estados Unidos. Pero para darfi6S$ cuenta de esto, debemos retroceder desde noviembre de 1943, cuando la Batallayde Berlin estaba a punto de empezar, a maf zo de 1943, cuando—los americanos empée zaron a intensificar sus ataques diurnos contra Alemania. Hacia abril de 1943, el general Eaker considerd que sus fuerzas de bombarde, diurno habian probado tener suficiente Ha= bilidad para penetrar las defensas antiaé! reas alemanas y Ievar a cabo una campa ila de bombardeos de precision, contra ele mentos clave en la economia de guerra mana, Tepresentados por las industrias H€produccion de submarinos, aviones, ro- damientos, Petroleo, goma sintética y vehi- HOS"militares. Declard que el éxito de endia solamente de la expansion de la ‘iciza aérea y pidio que, para julio de 1943, hubiera en el Reino Unido 944 For talezas y Liberators, para octubre de 1943, 1,192, para enero de 1944, 1.746 y para abril de 1944, cuando Ia fase final de la ofensiva debia dar comienzo, 2.072 uni- dades. La necesidad de aumentar el potencial de las fuerzas de bombardeo pesado ame- ricanas, con base en Inglaterra, era evi- diente y urgente, si se queria que la Oc- tava Fuerza Aérea tuviera una participa- cién. efectiva en la ofensiva contra Ale- mania. Aunque en abril de 1943 el pro- medio de efectivos diario en nimero de bombarderos pesados era de 337, de ellos solo 153 estaban en perfectas condiciones operativas y, por lo tanto, las incursiones de bombardeos americanos continuaron restringidos a un tono menor, sobre todo en comparacién con la constribucién bri. tanica. La profundidad de la penetracion americana continuaba estando limitada a labores marginales, como los ataques a objetivos situados en Francia, a otros te- rritorios ocupados por los alemanes e, in- cluso, a zonas costeras de la misma Ale- mania como Emden, Wilhelmshaven, Ve- gesack, Bremen, Flensburg y Kiel. La pretension de Eaker de haber pro- Tics Gu -halilidad ware penetar a ere luz del dfa, se apoyaba evidentemente en muy débil experiencia. De todas formas, Portal, que fue encargado en la Conferen- cia de Casablanca de dirigir la ofensiva de bombardeo combinada, le apoy6, y los americanos empezaron a hacer fluir a tra- vés del Atlantico los refuerzos solicitados de aviones, hombres y material. La dificul- tad y el peligro estribaban en que ni los americanos ni Ios britanicos poseian avio- nes de caza de alto rendimiento, con alean- ‘e suficiente para Iegar a las zonas en que los bombarderos americanos debian arro- Jar sus bombas. Los bombarderos no po- dian tener ninguna esperanza de eludir durante el dia a los cazas alemanes, ni por *4puesto, ganarles en rapidez. Su unica pesibilidad’ parecia residir en permanecer unidos en formaciones cerradas y espe- a que sus ametralladoras_mantuvieran Mejados a Jos alemanes. También po} dedicarse a bombardear zonas de produc- cién de aviones y sus componentes, 10- damientos a bolas, por ejemplo, y de esa forma, reducir la provision alemana de aviones de caza. Podian también tener la esperanza de que los britinicos del Mando de Bombardeo les ayudaran, realizando ataques sobre ciudades especialmente liga- das a la produccién de los aviones de caza © de sus componentes, como por ejemplo Schweinfurt, que era el centro de la in- dustria alemana de fabricacién de roda- mientos. Estos fueron los factores que hicieron que en junio se dieran las nuevas direc- trices de la politica de bombardeo cono- cidas como Pointblank "Quemarropa", que daban especial énfasis a la necesidad de bombardeor la industria alemana de avia- cién y sus subsidiarias, especialmente las productoras de piezas necesarias para la construecién de aviones de caza. Decia asi "se recalea que la reduccién de la potencia de caza alemana es de primor- dial importancia; cualquier _retraso en conseguirlo hard la tarea cada vez mas dificil.” Esta Ultima consideracion era de verda- dero peso. La potencia alemana en aviones de caza era cada vez mayor y cuanto ma aumentaba, peores eran las perspectivas para los bombardeos aliados, especial- mente los realizados a la luz del dia. Ade- mas, la industria alemana de aviacion es- taba siendo dispensada y cuanto mas lo fuera, mas dificil seria ‘encontrar en ella objetivos de bombardeo aprovechables. La industria aerondutica alemana ya de por si un objetivo especialmente dificil y peli groso. Muchas de sus mas importanres factorias estaban situadas extraordinaria- mente lejos, en la mitad Este de Alemania, y_ ademas, esaban frecuentemente subdivi didas en pequeftas unidades a las que era muy dificil alcanzar con los proyectiles En tales circunstancias, los bombarderos diurnos americanos, que ya sufrian bajas alarmantemente altas en su propésito de alcanzar objetivos situados a cortas dis- tancias, tenian que hacer frente a una tarea muy poco envidiable. Para que en su dia su cometido fuera mas seguro, tenian ahora que emprender operaciones que te- nian mucho més riesgo, El 17 de agosto de 1943, Eaker envio la fuerza atacame mayor enviada hasta el momento; con- 75 El Dr. Barnes Wallis. sistia en 376 Fortalezas, a las que ordend intentar el vuelo mas penetrante, con gran diferencia, realizado hasta entonces. Los objetivos eran las plantas de rodamientos a bolas de Schweinfurt y la fabrica de aviones de caza de Regensburg. Los bom- barderos americanos, a 315 de los cuales se acredit6 el haber realizado su ataque, arrojaron un total de 362 toneladas de bombas y se vieron muy atareados con las defensas antiaéreas alemanas. Veinti- cuatro Fortalezas de las que se dirigieron a Schweinfurt y 36 de las que atacaron Regensburg. fueron derribadas. Es decir que se perdié el 16 por ciento de la to- talidad de las fuerzas enviadas. Esto su- ponia una proporcion de bajas triple, a fa permisible en una ofensiva sostenida. Y daba una indicacién realista por prime- ra vez, de las perspectivas que cabia es- erar de una ofensiva diuma, con bom- arderos pesados, con objetivos. situados en el interior de Alemania. Lo tnico que pudo hacer Faker fue desistir y ya no hubo mis penetraciones profundas en Ale- mania, por parte de sus bombarderos, has- ta cl mes de octubre. Por aquel entonces, las defensas antiag- reas alemanas se habian hecho mucho mas fuertes. Segtin los calculos de los servi- cios de inteligencia britanicos, hacia el primero de octubre, la Luftwaffe tenia unos 800 cazas monomotores y otros 625 bimotores. destinados a la defensa contra 76 Albert Speer. los ataques aéreos procedentes del 0% y estos calculos no estaban lejos de la lidad. De hecho, en esa fecha, los manes tenian destinados a ese proposito 964 monomotores y 682 bimotores. ESE numero era 400 unidades mayor que 1 era al emitirse las directrices "Quemarro= pa”, que ponian de manifiesto la impor tancia concedida a la reduccion de las de fensas antiaéreas alemanas. Todos los rel cionados con el asunto empezaban a dar se cuenta de que las normas "Quemarro- pa" no estaban dando resultados en lo que se referia a la ofensiva diurna ameri- cana. A pesar de sus pérdidas y de los destrozos causados en Schweinfurt. Re- gensburg y otros lugares, la Luftwaffe no perdia ni fuerza ni eficacia, al menos en el frente occidental. En situacién tan desesperada, los ame: ricanos volvieron sus ojos otra vez ha Schweinfurt, el centro de produccién ale man de rodamientos. Cretan que la truccién de las fabricas seria un golpe desmantelaria la produccién alemana aviones por, segunda vez, decidieron | tentarlo. El 14 de octubre de 1943 fuera enviadas a bombardear Schweinfurt Fortalezas Volantes B17. La formacion dividid en dos fuerzas de ataque de derio similar, que se dirigieron a su jetivo con una diferencia de 50 kilém tros entre ambas. Se ordend que varias cuadrillas de caza de la Octava Fuer Gepltin J.H. Searby. érea compuesta por cazas Thunderbolt fH" rcompaftaran a los bombarderos hasta el limite de su radio de accién, ef cual, a pesar de que los cazas habian sido pro- vistos de tanques de combustible adicio- nales, desechables al quedar vacios, no paso de la zona de Aachen, que quedaba todavia muy lejos de Schweinfurt. Otros P47 recibieron Ordenes de ir al encuentro de los bombarderos a la vuelta y daries escolta en los iiltimos 100 kilémetros, mas © menos, de su recorrido de regreso_a la base. Los Spitfires de la Royal Air Foreé recibieron también la orden de Ia. retira- da. Todos estos planes eran un indicativo de hasta qué punto la idea de la formacion autodefensiva de los bombarderos, tan considerada a principios del afio, habia caido totalmente. La ejecucion de los pla- nes termino de destruirla Los alemanes no utilizaron sus fuerzas hasta que los americanos Ilegaron a Aa- chen y dejaron la compaitia de los PAT que les escoltaban. Entonces les rodearon y las Fortalezas Volantes se vieron some- tidas a repetidas oleadas de cazas alema- hes, que les atacaban con sus ametralla- doras, cafiones y cohetes. Aunque merma- das mucho antes de hacerlo, las forma- Clones americanas consiguieron llegar a Schweinfurt, donde parece ser que 228 For- talezas consiguieron arrojar "200 toneladas ie altos explosivos y 44 de bombas in- cendiarias sobre las fabricas de rodamien- tos o cerca de ellas. ocasionindolas dafios, considerables. Entonces los bombarderos: regresaron a sus bases. Sesenta no Iegaron y 138 mas regresaron con desperfectos, gunos sin posible reparacion. Lo aterra- dor de todo esto era que de la fuerza original compuesta de 291 bombarderos, 198 se habian perdido o inutilizado, Est2 fue el peor desastre acaecido a una for- macién de bombardeo en toda la histoiia de la aviacion bélica y los americanos sencillamente se vieron imposibilitados de proseguir su ofensiva. No parece que ceba sorprendernos que exageraran enormemen- te el niimero de cazas alemanes que ha- bian derribado el 14 de octubre. aumen- tando una cantidad probable de entre 30 y 40 a 186; también exageraron el efecto estratégico ‘producido por el bombardes. el general Arnold, general en jefe de las Fuerzas Aéreas del Hjército de los Es- tados Unidos. llegé a dar crédito oficial al punto de vista de que ya no volveria a ser necesario bombardear Schweinfurt de nuevo, de tan completa como habia sido la destruccién de las fabricas. Esto en el mejor de los casos eran simples an- helos y, a pesar de los graves problemas que supuso para ellos el ataque, los ale- manes encontraron la forma de resolver la crisis de su rodamientos. En realidad. ya con mucha anticipacién, habian dedi- cado muchas horas a pensar en el proble- ma. Speer nombré ahora a Philip Kessler como comisionado especial de la industria de rodamientos. Las investigaciones pro- baron que los stocks eran mayores de jo que se esperaba, y ademas, el ingenio en- contro medios adecuados para reducir el niimero de rodamientos necesarios y el nimero de tipos diferentes que habian de fabricarse. Se hicieron acuerdos con Sue- cia que hacian posible el aumento de la importancién de aquellos tipos necesita- dos urgentemente, La produccién futura se planee y se realizo en forma conside- rablemente’ dispersa. Por estos y otros pro- cedimientos, el equipo de Speer, y muy especialmente Kesseler, lograron neutrali- zar los efectos del 14 de octubre. Harris, a quien se habia presionado des- de hacia mucho tiempo para que bombar- deara Schweinfurt, siempre se habia opues- to a esa idea basandose en lo que suce- dié después. A pesar de haber anticipado hasta qué punto los alemanes serian ca- ces de recuperarse del bombardeo de Schweinfurt y también hasta qué punto 7 los servicios de inteligencia aliados habrian exagerado la importancia de este objetivo especifico 0 “panacea”, como él le llama- ba, los puntos de vista de Harris no agra- daban al Estado Mayor del Aire, especial- mente a su jefe: Portal. Se presiond al Mando de Bombardeo ain mas ahora, con el fin de qué lanzara un gran asalto por zonas sobre Schweintfurt. Es decir, que al menos, asi lo parecia, los britinicos te- nian que acudir a sacarles las castafias riel fuego a los americanos. En realidad, la cuestin era mas com- plicada que todo eso. La necesidad de en- frentarse con la superioridad aérea ale- mana en su propio territorio surgia, no slo por las necesidades de las formacio- nes americanas de bombardeo diurno; es- taba muy relacionada también con la pr xima invasién de Normandia por los ejér- citos angloamericanos, que habria de tener lugar en mayo de 1544. e Harris pensaba que mejorar la si- tuacién en forma detinitiva, Tevando 1a ofensiva aérea noctuma a su punto culmi- nante en la Batalla de Berlin. Si los ame- ricanos participan, dijo ak primer minis- tro, Berlin podrd ser destruldo de un ex tremo al otro en noviembre de 1943. "Nos costaré de 400 a 500 aviones. A los ale- manes Jes costard la guerra." Tambien Portal pensaba que la Batalla de Berlin haria progresar la causa aliada pero no creia que lo hiciera en forma tan deci- siva, Creia que el Mando de Bombardeo debia contribuir a la debilitaziéa del po- derio aéreo alemén, bombardeando Schweinfurt y otras ciudades relacionadas con la fabricacién de aviones de caza, lo que era vital para ayudar. a los pro- gramas de bombardeo diurno americanos y ala invasion de Normandia. Consideraba esta tarea como una distraccién necesaria de a ofensiva general por zonas,y de los ataques al mismo Berlin. Entretanto, los americanos, obligados a una inactividad relativa en cuanto a la ofensiva se refiere, habjan dedicado su atencién a la creacién de aparatos de caza de gran aleance; crea- cién, en realidad, de mdquinas con un Dos de las armas secretas de Hitler, el Vi (extrema izquierda) y el V2 (izquierda). Estas armas llamadas «armas de la venganza», fueron la respuesta de Hitler al bombardeo de Europa. 9 rendimiento parecido al de los Spitfire y radio de accién equivalente al de las For- talezas Volantes B17. Antes de que la Ba- talla de Berlin terminara, estaba ahora a punto de ser empezada por el Mando de ombaredo, la consecuencia de esta nueva preocupacion de los americanos iba a ser tal que. acabaria colocdndoles en posicion jecidirla La noche del 18 de noviembre de 1943. Sir Arthur Harris envid 444 aparatos del Mando de Bombardeo sobre Berlin. Solo nueve de ellos no regresaron. Asi era de prometedor el primer asalto del mas in- gente bombardeo. Ilevado a efecto sobre un objetivo inico, de los conocidos hasia entonces. Entre aquella noche y la de 24 de marzo de 1944, el Mando de Bombardeo realizd quince grandes ataques contra Ber- lin. Estas operaciones implicaron el des- pacho de 9.111 vuelos, 7.256 de los cuales se hicieron con Laneasters, 1.643 con Ha- lifaxs, 162 con Mosquitos y 50 con Ster- lings. De ellos, 492 bombarderos no pu- dicron regresar, 95 se estrellaron a su regreso sobre las costas de Inglaterra y 859 regresaron con averias. Ademas de estos 16 ataques. hubo otros 16 de m not importancia contra el mismo Berli realizados como acciones de hostigamien to. en los que se despacharon 186 vue- los con Mosquitos y 22 con Laneasters. Cuando la batalla se acereaba a su fin, sucedié algo que era imposible de saber cuando se hizo la operacion de Schwein- furt en octubre de 1943; los americanos se unieron a la batalla. En su primer ata- que, realizado el 4 de marzo, s6lo unos pocos de sus aviones de bombardeo consi- guieron llegar a Berlin, pero en el segundo del 6 del mismo mes, lo hicieron mas de 600. El 8 de marzo volvieron sobre Berlin otros 500 bombarderos_americanos y el 22 la Octava Fuerza Aérea envi otros 600. Este asalto sin precedentes, hecho contra Berlin por fuerzas predominantemente bri- tanicas alcanz6, en verdad, las proporcio- nes que habia dicho Harris al primer mi- nistro que harian falta para destruirla de extremo a extremo. A fines de mar/o de 1944, Berlin, sin embargo, no habia sido destruido por completo aunque si seve- ramente castigado. Efectivamente, se ha- A los ataques de los V1, respondi6 Inglaterra con fuertes bombardeos de sus instalaciones en el Norte de Francia. bian perdido de 400 a 500 bombarderos pero, contra Io que Harris esperaba, Ale- mania todavia no habia perdido la guerra. Muy al contrario, continuaba luchando en el frente oriental’ contra los rusos, en Ita- lia contra britanicos y americanos y to- davia iba a ofrecer dura resistencia a sa gran invasion aliada de Francia y sodie su propio territorio durante casi un afio, después de los comienzos del desembarco en Normandia. Su produccién bélica con- tinué aumentando hasta julio de 1944, mes en que se hizo el famoso pero ineficaz atentado contra Hitler *, después del cual la mayoria del pueblo aleman todavia le respaldé en su lucha hasta el final. El Mando de Bombardeo, por otra par- te, salié de la Batalla de Berlin tan mal- parado que se imponian cambios de rum tanto en su tactica como en su estra- tegia. Por eso, el 30 de marzo de 1944, después del ataque a Naremberg, no hubo mas remedio que dejar de seguir el ca- mino emprendido el 18 de noviembre de 1943. Parecia pues que todo el desarrollo tactico, el incremento de poderio y la concentracién de esfuerzos consegilidos después de las contrariedades de noviem- bre de 1941, centrados sobre Berlin, hi bian sido un completo fracaso. La noche del_ 30 de marzo, en la que se enviaron 795 aviones contra Ntrem- berg, 94 de cllos no regresaron, doce se. perdieron al estrellarse en el camino de regreso y 59 mas fueron seriamente ave- riados. Ello significaba un indice de pér- didas del 118 por ciento y una propor- cién total de accidentes del 20,8 por cien- to. Aunque no tan malo, en lo que se refiere a cifras, como lo sucedido a los americanos en Schweinfurt, estos hechos, en su significado més amplio, produjeron efectos igualmente importantes. Represen- taban al igual que antes Schweinfurt, una gran victo'ria para las defensas antiaéreas alemanas. EI contexto principal de la operacién so- bre Niiremberg era, claro, Ja Batalla de Berlin que, al igual que las batallas del Ruhr y de Hamburgo. abarcaba no solo el ceniro de la accion bélica sino todos los _ataques a gran escala que llevé a cabo el Mando de Bombardeo contra Alemania, en esta fase de las operaciones. En este sentido, la Batalla de Berlin no consistio slo en los 16 ataques principales sino * Roger Manvell—Los Conspiradores. gi Mins O Kilometres Stettin Gy BERLIN (mas de 9.000 vuelos)} Frankfurt Schweinfurt Nurember “ak © Sy FRANCE a Vuelos realizados contra objetivos. («be 2.000 a 3.000 (pe 1.000 2 2.000 ©) Menos de 1,000 nae CROCE CMe CORR en otros 19 también muy importantes so- bre Ludswigshaven, Leverkusen, Frankfurt (cuatro ataques), Stuttgart (cuatro ataques), Leipzig (dos_ataques), Stettin, Brunswick, Magdeburg. Schweinfurt, Augsburg, Essen Y Nuremberg. Todas estas operaciones tu- vieron efecto entre el 18 de noviembre de 1943 y el 31 de marzo de 1944. En ‘otal se Tealizaron 20.224 vuelos. 1.047 ombarderos no regresaron a su base y 1,682 fueron seriamente averiados, algunos de ellos sin reparacion posible. De todas formas, durante la Batalla de Berlin, la linea de ataque del Mando de Bombar- deo, si la representamos por el promedio mensual de aviones disponibles para sus operaciones, nunca aleanzo las mil uni- dades. En realidad, en noviembre de 1943 el promedio era de 864 aparatos, y en marzo de 1944, 974. Asi que mas del equi- valente al promedio mensual de las dis- ponibilidades, es decir, la linea de ataque, quedé sobre tierra alemana o bien en el fondo del mar. Varios de los ataques causaron grandes estragos, El mariscal de campo Milch, jefe de produccién aerondutica, dijo a sus ayu- dantes en febrero de 1944 que Berlin no estaba preparado para resislir semejante castigo indefinidamente. Temia que cuan- do acabaran con las grandes ciudades les llegara el turno a las pequefias, y cierta- mente, el rumbo devastador que estaba marcando el Mando de Bombardeo por entre los principales centros de poblacién, hacia posible ese temor por parte de los habitantes de dichos centros. De todos modos, durante la Batalla de Berlin, no se aleanzé en ningin momento, ni siquiera por aproximacién el grado de devastacién y pérdida de vidas producido en Hambur- go en los meses de julio y agosto de 1943. Bombardeos tan precisos y concentrados como los que Ievaron al caos y la ruina a Hamburgo, ya no volverian a ser con- seguidos por el Mando de Bombardeo en ningun momento de la Batalla de Berlin. Al contrario que en Ia Batalla del Ruhr, que comenzé poco después de la puesta en servicio de los eer Cael con Oboe, y que en la Batalla de Ham- burgo, que vio por primera vez el uso del Window y que ofrecié al sistema H®S Nha oportunidad practicamente unica, la Batalla de Berlin comenz6 sin nigtin tipo @e yentajas por parte del Mando de Bom- bardeo. Las limitaciones que tenia el H°S ara el cometido de sefialar a ciegas, no abian podido ser superadas, El alcance del Oboe aun no habia podido extenderse hasta Berlin u otras ciudades mas alla del Ruhr. Los alemanes estaban ya familiari- zados con el Window. El alcance de los ataques, generalmente largo, daba a los cazas alemanes mucho tiempo para reac- cionar, y la concentracién del bombardeo sobre Berlin también les propgrcionaba una pista obvia de adonde dirigirse. Ademas Berlin era un objetivo especialmente in- conveniente a los efectos del H’S, pues, por su tamafio, se salia de la pantalla y, ademas, naturalmente, estaba cubierto de defensas antiaéreas y de reflectores. Sobre todo y a-pesar de las tacticas de simula- cion, los métodos para confundir la recep- cin por radio cada vez mas_ingeniosos, los alemanes conseguian, casi siempre con éxito, infiltrar sus cazas nocturnos entre las densas oleadas de aparatos del Mando de Bombardeo, en camino a sus objetivos o de vuelta de ellos. Una vez establecido el contacto la lucha era desigual. Los bom- barderos briténicos, como ‘es légico, no podian compararse ‘con los cazas alemanes en su capacidad de maniobra y ademas eran inferiores en cuanto a cantidad de armamento. Una vez. que los bombarderos quedaban al alcance de los cazas_enemi gos, tenian pocas esperanzas de salvacién, a no ser que los pilotos alemanes y. en el caso de los Ju88 y Me110, sus obser- yadores cometieran algin error. Los bom= barderos Ievaban cargas considerables de gasolina de cien octanos, de altos explo- sivos y de bombas incendiarias, ademas de las’ botellas de oxigeno, poco menos peligrosas, nevesarias para mantener a las tripulaciones en estado consciente. La combinacién de explosivos e inflamables les daba un caracter de auténticos meche- ros, Si bien algunas de sus tripulaciones sufrieron muertes lentas de varios minutos de duracion, otras, en cambio, probable- mente se deésintegtaron antes de saber io que les habia sucedido. No cabe duda_de ques para los 1.047 bombarderos derriba- los en la Batalla de Berlin, los verdaderos verdugos fueron los cazas’ noctumos manes A veces se es engafiarles, Por gjemple: en la noche del 5 de febrero de 1944 el objetivo del Mando de Bom- bardeo era Stettin, los 358 bombarderos gue se gitigian a atacarla fueron dirigidos le tal forma que en la ultima etapa del 3