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_ HISTORIA DELA SEGUNDA GUERRA MUNDIA TO ONC oe PPMP mC cL El autor de Armas secretas ECE mC) ee MCU Me eo a Pela tn CO Mee Clam melt ie Pee ert ae aeCrait [etd Cea cate ere are cee ear ee ee Oe rte Pm et ae Cee) Piece Caer ar te cate ce MC eee TCC a LOE LCR a PCa MM eee Cm CCM Cae CMM rc mmr emer Dror ier esricr ae Masato paedia Britannica» sobre temas de guerra PME ected Me aa tes VEC estar MC PSC a eee NCL mCi aS BOacu SUL ON a Me ee CM Solon es Pe Mae Ma eRe MC ferme TCA Cae LUC ATCO CT Sarah Kingham, que estudi6 en el Horn- | Een ae eee Me Mel ee Me Meo oe Mo Cee RULER Cm meu ag COMM aCe Lar Ms a oceaLs fort Mi heme eee Me CMe llustrada de la Segunda Guerra Mundial CM Eu MCMC Mi Mure) POM ce Se eee ee eect) Came mem Cee Prologuista y Presentador: Vicente Talon ee CLM ern is Tice Meee ree tar Sates em eee mcm is Pe eee eee te a ne ete Pee eC mee wee Se ae Mad Ree eM eee Me ume ee Merl ire at Pee ee tars militares: «Los Rusos en el Mediterr: me ce CMe Laat ome aertel tar at ores j 4 : F —_—— PVE eC EET PRESENTACION Durante los dos Ultimos afios de la guerra corrie- eel MMe MU OLR MCR UCR ake alemanas. Segun los servicios de propaganda del doctor Goebbels, estos ingenios debian de cam- ATE Tam Lets leeectcl alte) Mele eC (MEM 01a cB A verdecer las cada vez mas agostadas esperanzas de victoria del Reich. Al concluir el conflicto, y una vez hecho balance general, pudo verse que las tan. temidas «armas secretas» habian sido bien poca cosa. Las mas eficaces de todas-ellas fueron las V-1 y V-2, que, aunque causaron enor- cmos eels Maoiel CLA ha Soros merece meade Le de alguna manera en los acontecimientos bélicos generales. fame Reem eMac camel) conflicto no la tenian los alemanes, sino los ame- ricanos. Era la bomba atémica, que sirvid, con dos unicas explosiones, para poner de rodillas al Japén. También los aliados llevaron al terreno de lo operacional otras armas secretas, una de las cuales, el radar, puede decirse que tuvo un papel principal e inestimable en el fracaso de la ofen- siva de bombardeo alemana sobre Inglaterra. Sobre el capitulo de las armas secretas aliadas, escasamente conocido salvo por lo que se refie- cM MW Loli lo Nel or McLee MLL) J. Ford. Y es precisamente la poca notoriedad de los temas abordados lo que hace mas sugestiva CM ic mellem Ary ne) Brian J. Ford Director Editorial: Barrie Pitt Asesor Militar: Sir Basil. Liddell Hart Director Ejecutivo: David Mason Director Artistico: Sarah Kingham Editor Gréfico: Robert Hunt Cubierta: Denis Piper Dibujos Especiales: John Batchelor z Investigacién Fotografica: Nan Suttleworth Cartografia: Richard Natkiel Prologuista y Presentador de la Edicion Espafiola Vicente Talon Las fotografias de este libro fueron especialmente seleccionadas de los archivos siguientes: de izquierda a derecha pag. 2-3 US Navy: 8 Imperial War Musseum; 10 IWM: 12-13 Associated Press; 14-15 Rijksinstimut/IWM; 16-18 Keystone; 19-25 IWM; 26 US Army; 20 Fox Photos; 30-35 ‘Keystone; 36-43 US Air Force; 47 IWM; 48 Fox Photos; 60 IWM; 6263 British Aircraft Conporation, 64 Radio Times Hulton Libjary; 66-67 IWM: 68.69 Radio ‘Times Hulten: 70 1WM; 74.75 Real Photographs; 80-83 IWM; 84 Keystone; 103-107’ IWM/Keystone; 110-113 IWM; 114 AP; 117 Fox Photos; 121 Novosti; 123 Fox Photos; 124 Keystone; 128-31 IWM; 132-134" US Army; 136-137 ‘Popperfoto; 138-139 US Air Force; 140 Keystone; 142-144 Novosti; 144-145 British Museum; 145 IWM; 146-148 US National Archives; 148.149 US Marine Corps; 150-151 US Air Fore; 151 US National Archives; 132-153 US National Archives; 184155 US. Army; 156 British Museum; '156 US National Archives; 187 US Army; 158 Associated Press. Cubierta: IWM; Cubierta porterior: IWM. Traductor: Diorki 1 Edicién publicada en Estados Unidos por Ballantine Copyright ® Brian J Ford Copyright® en Lengua Espanola LIBRERIA EDITORIAL SAN MARTIN Puerta del Sol, 6 MADRID-14 Printed in Spain-Impreso en Espafia Graficas Lormo Isabel Méndez, 15. Madrid. DAM. 21.700-1973 4-7140-056-i ‘Indice e. 49, 61. 85. 101. ! ] | 126. 141. 160. .con sus propias armas E] mayor secreto de todos Condenados al fracaso Secretos que cambiaron la historia Monstruos en el mar El ojo oculto Los secretos médicos de los aliados Sustancias quimicas mortfferas La carrera secreta de los cohetes Bibliografia La guerra de Introduccién por Barrie Pitt Resultaria facil en extremo creer que, con la unica excepcién de la bomba atomica, los alemanes ostentaron el monopolio virtual de las armas secre- tas en la Segunda Guerra Mundial. Se trataria de una conclusion muy pre- cipitada. Es natural que la imagina- cién popular se haya dejado seducir por la espectacularidad del programa de armamentos A-4 (las V-2), punto de arranque efectivo de la actual explo- racién del espacio, asi como por la fertilidad de la inventiva alemana_y por la excelente calidad de su ingenie- ria creadora. A reforzar esta impre- sién podria haber contribuido, consi- derado aisladamente, el volumen con- sagrado al tema dentro de esta mis- ma coleccién (“Armas secretas alema- nas”, libro de armas numero 1), que revela el sobrecogedor panorama de los secretos alemanes. Ahora, Brian Ford nos presenta la otra cara de la moneda. Gran parte del esfuerzo aliado en la guerra secreta se encamind al perfec- cionamiento de sutiles contramedidas que contrarrestaran el efecto de las armas alemanas, esto es, de técnicas que desviaran la potencia del enemigo contra si mismo sin que, a ser posi- ble, éste advirtiera que se estaban des- baratando sus planes, y mucho menos el modo como se lograba. Entre los procedimientos de esta indole, que tie- nen mucho de la técnica dei “judo”, pueden mencionarse el de la obstruc- cidn de los sucesivos sistemas alema- nes de direccién por radio, conseguida no mediante el burdo método de pro- vocar interferencias, sino introducien- do senales enganosas, indistinguibles de las originales, que determinaran el lanzamiento de las mortiferas cargas 6 de los bombarderos sobre objetivos equivocados. Por lo menos en una oca- sién, segdn narra el autor, la Luftwak- fe mordié el anzuelo y castigé severa- mente una zona inofensiva del mar del Norte. El aspecto médico de la guerra tie- ne también pleno derecho a figurar en una obra que trata de armas secretas. La penicilina, por ejemplo, auténtica droga milagrosa, salvé las vidas de miles de soldados aliados y restituyé a muchos de ellos al servicio activo. Aunque la idea no encuentre muv bue- na acogida en determinados circulos, gno se puede considerar como un ar- ma, con tanta razén como el ingenio qué mata a un nimero equivalente de enemigos? No es que por ello se descuidase la produccién de armas propiamente di- chas. Junto al continuo perfecciona- miento de las armas clasicas —aviones de caza mds rapidos y manejables, me- jores planchas de blindaje, bombarde- ros con mayor capacidad de carga, te- cho més alto y radio de accién mas amplio, etc— florecieron revoluciona- rias ideas que, al tomar forma concre- ta, aportaron una contribucién abso- lutamente vital a la victoria definiti- va del bando aliado. Entre éstas pue- den citarse los logros de un extraordi- nario inventor, el Dr. Barnes Walli En este libro puede leerse la historia de su ininterrumpida cadena de éxitos, desde el fuselaje geodésico hasta las bombas “terremoto” y rebotadoras (las famosas “revientapresas”). La historia del arma secreta defini tiva, que, de haberse descubierto cin- co afios antes, hubiera puesto fin a la guerra antes de empezar, no ha per dido su fascinacién a pesar de ser de dominio ptblico, al menos en sus lt neas generales. La invencién de la bom- ba atomica, proceso que se vio obstacu- lizado por la desconfianza politico-mili- tar, establecié a mediados del siglo xx la linea divisoria entre el viejo y_el nuevo estilo de la politica de poder. En adelante, las grandes potencias no po- drian desencadenar ya una guerra to- tal con la perspectiva de sufrir, en el peor de los casos, una mera derrota i militar, por terrible que ésta fuera. A partir de la explosion del primer inge- nio nuclear en Alamogordo, tendrian | que buscar senderos mas tortuosos pa- ra alcanzar sus fines. Todavia nos en- contramos bajo esa espantosa amena- za y de momento seguira sin respues- ta ia pregunta de si la Bomba sera el pacificador definitivo o representara el juicio final para una especie belicosa. Queda por mencionar una categoria de armas secretas que merece un tra- tamiento detenido, y aqui lo recibe. Se trata de la tristemente larga serie de ideas brillantes que se anticiparon a la tecnologia de la época, asi como de esas otras nociones ridfculas que, aun haciendo caso omiso de los principios cientificos bdsicos, se sometieron a prueba una y otra vez, hasta verse obli- gado el mismo inventor, por obcecado que estuviera, a abandonar el fruto de su ingenio, 0, por ultimo, de los arte- factos que deberian haber funcionado | y no lo hicieron por causas inexplica- bles. Se trata siempre de ideas intere- santes, grotescas muchas de cllas, ] mientras que otras ofrecen atisbos fas- cinantes de la génesis de aparatos y técnicas que sdlo ahora empiezan a en- | contrar aplicacion practica. Al comparar los programas rivales de armas secretas, como estos dos libros nos permiten hacerlo, surge una serie apasionante de preguntas. Primera: cual de los dos alcanzé mayor éxito, habida cuenta de los resultados obte- nidos en aquellos momentos, el aleman © el aliado? Segunda: a la vista de su capacidad de fabricacién, asi como de los recursos humanos e intelectuales y del dinero invertidos, gno habria sido mejor para Alemania concentrar sus esfuerzos en el armamento cldsico en vez de permitirse lujos tales como las V-2 y otras “armas vengadoras”? Ter- cera: equé clase de organizacién exis- tia en Gran Bretatia para que fueran posibles tales despilfarros de tiempo y de energia en la persecucién de proyec- tos quiméricos y a todas luces imprac- ticables? Las respuestas se encuentran ligadas indisolublemente a las condiciones cul- turales y politicas de las naciones inte- resadas. En una dictadura absoluta, co- mo la de la Alemania nazi, donde el duefio del poder apenas toleraba criti- cas ni consejos espontaneos, los pro- yectos seleccionados se ponian en prac- tica con todo lujo de medios y sin re- parar en gastos. Hasta ahi iodo iba bien. Pero, gquién determinaba los mé- ritos de un proyecto? No una comision de expertos militares, sino el capricho del Fiihrer. Por eso, la trayectoria de las armas secretas alemanas quedd sembrada de costosos cadaveres de proyectos abandonados y de restos con- vulsos de programas valiosos. El cuadro presenta un acusado con- traste por la parte aliada. Cierto que pueden criticarse los esfuerzos desple- gados en el terreno de las armas se- cretas, por el gran ntimero de perso- nas interesadas siempre en dar su opi- nién, pero esa misma ebullicién de pa- recerés antagénicos y de criticas inde- pendientes, que tal vez estorbara la ejecucién de algunos proyectos ttiles, impidié que otros irrealizables consti- tuyeran un lastre para la economia de guerra. Los fracasos verdaderamente costosos fueron pocos, lo que puede atribuirse a la costumbre, a veces irri- tante, que tienen las democracias de dejar a todo el mundo exponer su opi- nion. De las empresas secretas de la Se- gunda Guerra Mundial han nacido in- numerables beneficios, sobre todo en el campo de la medicina, por los que el mundo tiene que estar agradecido. Igualmente grande es el numero de amenazas que, como fruto de esa con- tienda, tiene que afrontar la huma- nidad. _Y muchos de los secretos siguen siéndolo todavia. [ } f .. CON SUS propids s de lds invenciones bélicas con que los aliados trataron de confundir a sus adversarios suponfan una res- puesta a inventos anteriores de los alemanes. Las armas secretas clabora- das por los cientificos de Hitler se vieron contrarrestadas a menudo por las producidas en Gran Bretafia y Es- tados Unidos. Y sin ninguna duda, al- gunas de las mas eficaces fueron’ las que no se limitaron a destruir los se- cretos alemanes, sino que los utiliza ron en provecho de los aliados. Frente a toda nueva amenaza, siem- pre es util encontrar algtin medio de superarla, Pero jcuanto mas sutil y (desde el punto de vista de la moral de lucha) mas perjudicial es, en vez de tratar de interceptarlas, usar con- tra él las propias armas del enemigo! Este principio fue el que inspiré mu- chos de los inventos secretos britani- Los aliados devuelven el golpe: antenas de la estacién de interferencias de radar perteneciente a la barrera de Dover, usa- das para confundir los haces de navega- cién alemanes. cos durante la Segunda Guerra Mun- dial. Las nuevas armas y los medios secretes de espionaje constituyen siem- pre el nticleo del esfuerzo bélico. Pero igualmente importante es confundir a los expertos enemigos, facilitar infor- macion falsa a un sistema suyo supues- tamente infalible o volver contra ellos sus propios secretos. Métodos todos que, algunas veces, son incluso mas nocivos. A principio de la guerra, los alema- nes empezaron a equipar sus bombar- deros con aparatos radiogoniométricos; simulténeamente, erigieron una serie de radiofaros sobre suelo alemén y luego, a medida que_el frente avanza- ba hacia el Oeste de Europa, sobre todo el Norte del continente. Cada uno de dichos transmisores —que funciona. ban en clave y onda corta— repetia continuamente su propia contrasefia, que podia distinguir el piloto del avidn. Con un radiogoniémetro sencillo pero eficaz a bordo, éste lograba localizar la mareacidn exacta de dos de esos ra- diofaros y, calculando un punto de po- sicién en el mapa, determinaba con rapidez y precisién su situacién asi como, utilizando puntos de posicién ul- teriores, Su rumbo. El servicio de informacién britanico empezé pronto a sospechar la existen- cia de estos transmisores, y su fun. cionamiento se sometié a radioescucha desde Gran Bretafia, por medio de ra- diogoniémetros, con el fin de averi- guar su posicién y su clave. Indudable- mente, él proyecto original era des- truirlos por medio de bombas, pero pronto se hizo patente que el proble- ma podia tener una solucién mas efi- caz y menos costosa. La red de escucha se concentré en recoger las sefales emitidas por los “meacons”, como apodaban los alia. dos a aquellos transmisores, y en en- viarlas luego por tierra a los transmi- sores situados en suelo inglés. De este modo, la sefial amplificada era emiti- da por “meacons” situados a varios centenares de kilometros al Norte de los transmisores alemanes, con lo que, para su desesperacién, se hacia perder el rumbo a las tripulaciones de los bombarderos. El sistema surtié un efecto inmedia- to, al impedir a los alemanes servirse de la navegacién radiogoniométrica para lanzar sus bombas, hasta el pun- to de que fueron muchas las incursio- nes aéreas hechas sobre campos de- siertos o sobre el mar del Norte, y no sobre las ciudades inglesas. Por lo me- nos un piloto de la Luftwaffe volé has- ta uno de los “meacons” clandestinos de Devon y aterrizé alli, en la creencia de que estaba de regreso en su base de Francia ocupada. Los aliados esperaban confiadamente que este simple ardid, mucho més efi- caz que la destruccién total del siste- ma de navegacién nazi, entorpeceria sobremanera los bombardeos sobre In- glaterra. Pero se equivocaban. La noticia de que los alemanes dis- ponian de un nuevo sistema de guia de aviones fue comunicada a Churchill en junio de 1940 por Frederick Lindemann, profesor de psicologia experimental en la Universidad de Oxford antes de la guerra, intimo amigo suyo desde ha- cia mucho tiempo y, durante la contien- da, su asesor cieniffico personal. Se- El profesor Lindemann, ayudante perso- nal e intimo amigo de Churchill. gtin palabras del primer ministro, era él “intérprete” que le traducia las ideas técnicas y los majestuosos principios tecnoldgicos a un’ lenguaje compren. sible. Pero la noticia que Je levé entonces constituyé para él una “dolorosa sor presa”, segtin escribiria Churchill en sus memorias. La artimafia de crear “meacons” artificiales habia quedado privada subitamente de todo valor. Los alemanes se habfan sacado de la man- ga un sistema de navegacién nuevo y mejor. El descubrimiento Megé a conoci- miento de las autoridades britdnicas con cuentagotas. Primero, el servicio de informacién militar sé dio cuenta de que habia algo que los alemanes lHamaban Knickebein, algo nuevo y ro- deado de un gran secreto; al principio, no pudo descubrir nada mas. Inicial: mente se creyé que los aviones explo- radores de la Luftwaffe arrojarian transmisores de radio sobre los ob- jetivos para que los bombarderos los utilizaran como radioguias, pero la su- posicién no se vio confirmada. Por oira parte, en el mes de mayo el servicio de réconocimiento aéreo habia foto- grafiado y marcado en el mapa algu- nos edificios achatados y bajos. 2Se trataba de instalaciones de radar? No lo parecian: la forma de las construc- ciones no era apropiada. De momento continué el misterio. Después se capturé un bombardero que llevaba a bordo un aparato suma- mente complicado. No coincidia con lo que exige la navegacién ordinaria para radar y, desde luego, era diferente de los aparatos radiogoniométricos con que estaban familiarizados los aliados. El misterio se descifré parcialmente en junio, cuando un piloto de la Luft- waffe al que se habia capturado se de- rrumbé subitamente en un interroga- torio y admitido que existia una nueva forma de guia. Los pilotos se limitaban a volar a lo largo de un haz parecido a un lapiz hasta alcanzar el objetivo... ¢Pero como? Para contestar a esta apremiante pregunta se celebré el 21 de junio de 1940, en la Sala del Gabinete, una reunién en la que se hallaban presen- tes Churchill, sir Henry Tizard y cerca de una docena de miembros de ia RAF. Parecia que los alemanes estaban usan- il Los haces de los proyectores escudrifian el cielo en busca de bombarderos ale- manes durante una incursion sobre Lon- dres. La interferencia del radar ayudé a reducir los vuelos de sta clase en una proporci6n considerable. do un sistema de radar de haz dividi- do; el piloto, sencillamente, volaba a lo largo de un haz hasta que la poten- cia de sus sefiales coincidia con las d otro haz; como los dos haces debfan cruzarse sobre el objetivo, mento arrojaba sus bomba visto el blanco o no) y volvia a la base con la certidumbre de haber acertado. diferencia del adiestramiento inten sivo en navegacién que recibian los pi- lotos aliados, el nuevo sistema permi tia a los aviddores bisofios dominar la navegacién autométicamente. ¢Qué podia hacerse? Por parte alia- da, nadie tenia la certeza de que exis- tiera el doble haz— después de todo, se trataba sdlo de una sugerencia— ademds, aunque se lograra dejarlo fue- ra de combate ¢quién sabia cudnto se conseguiria retrasar los bombardeos? in duda, los alemanes tenfan proyec- tos alternativos. Podian bombardearse 12 los edificios desde los que se suponia que se emitian los haces, pero con eso no se impedia erigir otros con mejor camuflaje. Tal vez se construyeran emisoras portatiles, lo que haria su deteccién casi imposible. No, la res. puesta debia ser mas sutil. Por ultimo se decidié, una vez mas, desviar el sistema enemigo para usar- lo en su contra. Esta vez se instalaron estaciones seleccionadas' para _emitir sefiales radiofénicas de la misma fre- cuencia que las transmitidas desde Ale- mania, A finales de agosto, las unida- des Knickebein situadas en la costa septentrional de Francia entraron st- bitamente en accién, enviando haces de radioenfilacién a través del centro de Inglaterra para guiar a los bombarde- ros sobre Birmingham. Los transmiso- res aliados intervinieron, a su vez, con el fin de que, cuando las intensidades de los haces coincidieran, los bombar- deros se encontrasen a alguna distan- cia de su objetivo. Superadas algunas dificultades iniciales, se descubriéd que a posible “sintonizar” los raids ene- migos desvidndolos hasta cincuenta ki- lometros. No sélo se ahorraron asi numerosas vidas humanas y pérdidas materiales en Inglaterra, sino que, durante algtin tiempo, se mantuvo ignorantes del en- gano a los alemanes. Los efectos eran, pues, mucho mas insidiosos que los resultados del bombardeo de las ins- talaciones, que son siempre obvios. Se dice que nadie se artevia a co- municar a Goering sus sospechas, in- cluso después de que los pilotos ale- manes barruntaron que algo marchaba mal. Tenia depositada una confianza ciega en el “superhaz”, y en la Luft- waffe se consideraba como un dogma la infalibilidad e invulnerabilidad del sistema de guia. Mas tarde se calculé que los transmisores secretos de los aliados, que con tanto tiento desviaban el rumbo de los bombarderos, consi- guieron que sélo el 20 por ciento de las bombas arrojadas durante aquel perio- do alcanzaran la zona de sus objetivos. Representaron, pues, una ayuda enor- me para Inglaterra en una fase decisiva de Ia guerra. Se narra el caso de un funcionario del Ministerio de Defensa que envié a su mujer y a sus hijos fuera de Lon- dres para librarlos del peligro de los raids aéreos sobre la capital. Apenas habia legado la familia al campo cuan- do empez6 a oirse el zumbido de fuer- tes formaciones de bombarderos, que se acercaban implacablemente. De re- pente, segtin la esposa informaria mas tarde, empezaron a caer enjambres de bombas a unos centenares de metros de distancia. Buscaron refugio y con- taron mds de cien explosiones fuertes antes de que acabara la “incursién”. Por supuesto, se trataba de una con- secuencia de los transmisores secretos de haces de los aliados; pero tan es- irictamente se guardaba el secreto que nadie podia dar la solucién al funcio- nario del Ministerio de Defensa. El y su familia quedaron perplejos hasta él final de la guerra. El servicio de informacién indicé pronto que los alemanes empleaban un nuevo tipo de haz de navega de alta frecuencia, lo que se vio confir- mado por la deteccién radiofénica des- de Inglaterra. Se le Hamé “equipo X”. Se habia instalado experimentalmente para uso de uno de los escuadrones de bombardeo, el Kampfgruppe 100, que se convirti6 asi en la inica formacién de la Luftwaffe que podia bombardear con precision. La respuesta aliada fue inmediata; enseguida se construyeron transmiso- res que funcionaron como sefiuelos. Pero aqui surgieron los primeros pro- blemas, porque el sistema alemén em- pleaba longitudes de onda mas cortas que las habituales en Inglaterra, y pa- saron algunos meses (en realidad, Has- ta principios de 1941) antes de que las. contramedidas secretas fueran efica- ces. Entretanto, continuaron los bom- bardeos; los alemanes usaron ademas el Kampfgruppe 100 tinicamente como busca sendas: los bombarderos vola- ban por encima, iluminando el obje- tivo con bombas incendiarias, con el fin de que las restantes formaciones (cuyo sistema “meacon” habia sido in- terceptado por los aliados) pudieran arrojar sus cargas a la vista de las ciu- dades en lamas. El ataque sobre Co- ventry en la noche del 14 al 15 de no- viembre de 1940 fue el primero que se emprendio’ con el equipo X. La noche erg clara y cuando Ilegé el Kampfgruppe 100, volando sobre el haz en forma de equis con los navegantes agazapados sobre los aparatos, le resul- t6 facil arrojar las primeras bombas inncendiarias sobre la ciudad. Inme- 13 diatamente después se acercaron las oleadas de bombarderos. Una forma- cién llegé remontando el Solent, otra se aproximd desde Brighton y una ter- cera sobrevolando la regién oriental de Inglaterra. Los incendios provoca. dos en Coventry eran visibles desde muy lejos y las tripulaciones de los aparatos no encontraron dificultades ¢ en su tarea. > Aquella noche, casi 450 bombarderos atacaron la ciudad; después de la olea- da inicial de proyectiles incendiarios se arrojaron 400 toneladas de _bombas de gran potencia explosiva y 127 minas con paracaidas. Fueron devastadas una docena de fabricas de aviones o de ma- terial aerondutico, y otros tantos com- plejos industriales de distintos ramos quédaron gravemente deteriorados. Pero fue la ultima vez que lo pilotos Wem de la Luftwaffe pudieron seguir los haces de navegacién sin entorpeci mientos: el perfeccionamiento del si tema de interferencias progresaba a ojos vistos. Estaba encargado de la tarea el doc- tor Robert Cockburn, quien investigaba en los laboratorios del Centro de E tudios sobre Telecomunicaciones de Izquierda: Puesto rural del Cuerpo de Ob- servacién. Desde unidades como ésta se controlaban los movimientos de los avio- nes enemigos. Arriba: Una patrulla de bombarderos He-111 se dirige hacia su objetivo, durante una incursion diurna so- bre Inglaterra. Swnage. Los transmisores de onda cor- ta eran dificiles de proyectar, aunque por fin se convirtieron en realidad des- pués de un retraso de muchas sema- nas. Como se descubrié después de la guerra, el sistema de navegacién_ale- man era de facil empleo para el piloto. Volaba a lo largo del “haz principial hacia el objetivo, hasta cruzar un se- gundo haz, punto en el cual se encon- traba sobre el blanco. El equipo X mo- dificd y perfeccioné este principio in- troduciendo cuatro transmisores. El piloto volaba a lo largo del haz prin- cipal, como antes, hasta que intercep- taba la primera de las transmisiones de “aviso”. Hasta ese momento, todo lo que tenia que hacer era vigilar el al- timetro y seguir las instrucciones del 1S Las incursiones alemanas sobre Coven- try se llevaron a cabo con ayuda del equipo X; para direccionamiento y loca zacién del objetivo fue uno de los mas devastadores ataques de la guerra. naz navegante. Al recibir la sefial de aviso. la tripulacién se preparaba para el ataque. Poco después se recibia la se- gunda sefial cuando el avién cruzaba Su senda, y en ese momento el navi gante ponia en marcha una manecilla de un cronémetro especial montado en el avién. Luego, cuando éste pasaba por el tercer haz de aviso, a sdlo unos cin- co kilémetros del objetivo, pulsaba un boton del crondmetro. Entonces se paraba la primera mane- cilla y empezaba a moverse otra sobre el cuadrante. Cuando se encontraban las dos manecillas, se disparaba un relé eléctrico que arrojaba las bombas auto- maticamente. El piloto y el navegante tenfan encomendada, por lo tanto, una tarea de lo mas sencilla y mecanica, lo que hacia mucho mas facil su adiestra- miento. Pero, por supuesto, eso también sig- nificaba que las interferencias eran igualmente faciles. El Ala 80, formada especialmente para coordinar las act vidades de interferencia, descubrid pronto cémo confundir al enemigo. A las érdenes del comandante E, B. Ad- dison, instal6 a bordo transmisores Cockburn y se limité a facilitar a los aviones alemanes sefiales artificialmen- te ampliadas. Los navegantes enemigos no sabian que hacer. Algunas veces, el aviso legaba demasiado pronto y arro- jaban sus bombas antes de llegar al 18 Arriba: El Dr. R. Cockburn (izquierda) a su lado, A. P. Rowe, C. B. E. y miem- bros del personal del centro de investi. gacién de telecomunicaciones de Malvern. Derecha: Material productor de interfe- rencias radiofénicas destinado a intercep- tar las bombas alemanas guiadas por radio, sintonizadas con la banda de 45/50 megaciclos. objetivo; otras, esperaban a que se fi jasen las sefiales, momento en que ya habian dejado atras el presunto blanco. Muchos creen que el sistema brité nico de transmisién secreta funciona- ba “torciendo” los haces de navegacién de la Luftwaffe. Wiston Churchill escri- be, en su Segunda Guerra Mundial “Lindemann me dijo también que ha- bia un procedimiento para torcer el haz”, pero se trata de algo que se es. cribié mucho después del final de la guerra, como se recordara, cuando ya no era necesaria Ja circunspeccién. Por supuesto, por entonces era totalmente imposible lograrlo. Les rumores que cn ese sentido sc extendieron en tiempo de guerra tu vieron, sin embargo, consecuencias cu: riosas. Cierto dia, un bombardero ale man arrojé sus explosivos en los terre nos del castillo de Windsor, donde se encontraba el rey. Inmediatamente, el jefe de la casa real presenté una enér- gica protesta. Si habia que “torcer” los Sometime i 8 A Sg a haces, decia el mensaje, altura precisa se montaron dos ‘pan 2 ‘sno a proa y otro a poca: am- ‘aban hacia abajo y sus ha- convergian formando un mando sé encontraban a la al- eho CUScia. Para tener la seguridad fitud OS7° Gistancia hasta la presa era ge Giecuada, a cada apuntador se le aeeS un instrumento en forma de fm que llevaba sendos puntos de i”, dn los extremos finales de los Bios: cuando ambas visuales coin- biffan con los extremos del dique, se apretaba cl botén. De este modo se ePritaba cl lanzamiento, que era la operacion critica. juminosos A las nueve treinta de la noche del 46 de mayo, los aviones del escuadron 617, formado especialmente, despegaron del aerédromo de la RAF en Scapton. Los Lancasters habian sido especial- mente adaptados para la misién y Ile- yaban una gran bomba de metro y me- dio de di4metro montada en un caba- Hete que, mediante una transmisién por correa, la ponia en rotacién, con el fin de hacerla rebotar seguin lo pre- visto. Los aviones volaron primero hasta Ja presa de Méhne. La primera bomba Janzada rebot6 briosamente hacia el borde del muro de contencién y cho- 6 con fuerza con él. Después, segin lo previsto, se sumergié, ocultandose a la Vista hasta que funcioné la espoleta hisdrostatica. Se produjo una explo- sion tremenda y demoledora, pero el Muro resistid. La segunda bomba paso sobre el bi: nco, por haber sido alcan- ao. el avién. La explosién destruyé la central hidroeléctrica y el aparato Se estrell6 envuelto en llamas. Un ter- §@3Avion 1anz6 su bomba con preci- Se oe nuevo la explosién levanté a de agua de unos 300 me- me Gf altura. Pero el dique resistid. Pe Momento de ansiedad. El si- Soe. atacante arrojé también su poco Fok Pprecisién matematica; tam- estaba © brecha en el muro. El aire Sultanre *yo™Pafiado por Ia neblina re- Signi’, 125 Olas producidas. Pero No esuctte bomba surtié su efecto. os acerté en el blanco, sino que, = es segundos, el muro tembl6, de MapeePrsi6 y reventé... y la presa © qued6 destruida. La de Eder fue la siguiente en la lista. El primer avidn que lanzé su bomba fue destruido por la explosién; el proyectil chocé contra el parapeto de la presa por error. Pero la segunda cayd en el punto exacto y, esta vez, el muro se desmoroné y se hundid. continuacién se destruyé la presa de Sorpe y por tiltimo la de Enneppe. La vindicacién de las ideas de Wallis fue completa. La visién de aquellos ci- lindros gigantescos brincando por la superficige de los embalses como sal- tamontes enloquecidos resultaba algo dificil de aceptar. Aunque se habia de- mostrado sobre el papel que el, pro- yecto era realizable y los experimen- tos prdcticos habian confirmado su viabilidad, reinaba la duda y es muy probable que solo fuese la casualidad Jo que permitio nacer a la bomba “re- vienta-presas”. Se trata de un ejemplo claro de que el mérito cientifico y las comprobacio- nes teGricas y empiricas no bastan para vencer la reserva natural de la “na- turaleza humana”. Hacen falta suerte, oportunidad, buena estrella y dotes de persuasién. En vista de los excelentes resultados del proyecto de Wallis, se activaron los planes de fabricacién de las bombas “terremoto”. Asimismo, se investigaron muchas ideas alternativas sobre el di sefio de bombas. Durante los afios s guientes se analizaron multitud de nuevas técnicas, adquiriéndose impor- tantes conocimientos nuevos. Un aspecto decisivo en el disefio de los proyectiles era el de la explosién. En la defensa antiaérea habia que gra- duar las espoletas para que se produ- jera la explosién a la altura adecuada, y si se calculaba mal la distancia la granada explotaba por encima o deba- jo del blanco. Se hacia necesario dis- poner de una espoleta de proximidad, de modo que el proyectil estallara al hallarse cerca del objetivo. En 1940 se habia prestado ya cierta atencién a este tema, pero el problema consistia en encontrar el medio adecuado de apreciacién del desvio. Los primeros proyectos se centraron en las espoletas de funcionamiento fotoeléctrico. Serian sensibles a la sombra de un avién ene- migo y estallarian al recibir este es- timulo. En febrero de 1940 se ensend 73: Barnes Wallis disefié el revolucionario fuselaje de construcci6én geodésica, que utilizs en el bombardero Wellington. al gabinete de guerra de Churchill un modelo que encendia una lampara es- pecial de demostracion cuando se arro- jaba una caja de cerillas y ésta queda- 1a al alcance del detector de la espo- leta. Pero el camino de su empleo practico se encontraba obstruido por formidables dificultades. No se tard6 en caer en la cuenta de que un detector de radar podia ser la mejor solucién del problema. Los cien- tificos britanicos estudiaron este aspec- to en 1941, y pronto construyeron un prototipo experimental. Constaba de un Pequeno transmisor de onda corta y de una unidad receptora que detectaba la presencia de cualquier objeto me- talico proximo. Podia dispararse una granada provista de una de estas espo- letas contra un avidn enemigo: cuan- do la distancia fuera convenientemen- te reducida, haria explosién. No ocu- rrirfa como con las espoletas de tiem- pos, que a veces pasaban de largo cerca del’ objetivo y estallaban inofensiva- mente a mucha mayor altitud. La idea de usar pequefios aparatos de radar era bastante sdlida, y los hombres de ciencia britanicos la dis- cutieron con sus colegas norteame: canos. Estos ultimos no solo consi; ron Ievarla a la practica con éxito, sino que fueron capaces de construir una unidad de tamafo tan reducido que se podia montar facilmente en una gra- nada. La idea britanica habia sido adap- tarlas originalmente en cohetes, pero su uso en granadas iba a suponer una enorme ventaja. Se habia resuelto el problema de la espoleta de proximidad. Los primeros suministros de grana- das fabricadas en serie con el nuevo artefacto llegaron de los Estados Uni- dos en julio de 1944, Exactamente en aquella misma época comenzé el bom- bardeo aleman sobre Gran Bretafa con V1 sin piloto. Las granadas habian sido solicitadas por Churchill unos seis meses antes, pero su llegada fue opor- tuna. Bl 13 de junio de aquel afio cay sobre Londres la primera V1. En agos- to, la mayoria eran derribadas al pasar sobre las baterias defensivas de la cos- ta meridional de Inglaterra. Se relata que el 28 de agosto de 1944 se consi- guieron disparar con éxito 94 V1 con- tra Gran Bretafa, pero que todas me- nos cuatro fueron abatidas antes de que causaran el menor dajio. 76 Arriba: Detonador de bolsillo de la espo- leta de la Grand Slam. por: , destru- tadas por Lancasters adaptados, yeron los principales embalses del Ruhr. Las bombas «Revienta Presas», trans| ee OR ema) Seale a ae \See La presa de Méhne, a la majiana sig te al ataque. wien- clave GEE, empleaba tres tra res localizadds en suelo i nizadas. Interpretando las Tél La construccién de aparatos de ra- Cntre los impulsos recibitaas dar en miniatura fomento también la vin, ¢l navegante, utilizamte ty de aparatos de ayuda para la navega- PO ¢lectrénico especial instaladt i6n aérea, aparte de los usados para POdia determinar a ciegas si Fig detectar los movimientos enemigos. cualquiera que fuera el punto tinente europeo en que se El primer proyecto no se basaba en sistema era menos exacto que los principios del radar. Llamado en haces empleado por los alermamt 82 es oe menos susceptible de interferenci: 4 contrario que aquél, proporciona- aa la para la navegacién sobre una Tsuna zona, en vez de limitarse a termj,, Piloto hasta un objetivo de- 0 ‘Se habj. misores Cidas ado. ae afio, més o menos, de haber en funcionamiento, el sistema @ quedado anticuado. Los trans- alemanes emitian sefiales pare- Tinos que ahogaban los im- pulsos GEE, aunque la red conseguia proporcionar una posicién de navega- cion antes de que se perdiera la senal por completo. Se hacia» necesaria la implantaci6n de un nuevo sistema, y éste aparecié en forma de un aparato de deteccion por radar sumamente per- feccionado, montado en el mismo avion. El aparato, llamado en clave H2S, proyectaba una imagen nitida del paisaje sobre el que estaba volando el avion en una pantalla circular. De este modo, el navegante podfa localizar fa- cilmente su posicién en el mapa. Ha- bia un inconveniente importante: la linea de la costa aparecia deformada con la marea baja y de vez en cuando se producian considerables inexactitu- des. En contrapartida, el H2S era in- mune a las interferencias; claro y casi infalible, constituy6 una importante arma contra las industrias militares alemanas. También se recurrié al radar para marcar el rumbo de los aviones alia- dos y colocarlos a ciegas sobre el ob- jetivo en caso necesario, En el sistema llamado en clave OBOE (que, al aaa que el H2S, aparecié a finales de 1942) Jas emisiones de los aviones eran reco- gidas por dos estaciones que las loca- lizaban exactamente, y, trazando una ruta hacia el objetivo y otra como coordenada, enviaban una sefial que permitia arrojar las bombas con una exactitud efectiva de unos 150 metros: la mayor conseguida en la guerra. De este modo, los cientificos perfec- cionaron muchas viejas ideas dandoles nueva forma, e idearon otras nuevas aplicaciones. Los resultados los cono- cemos todos; lo que nunca se conoce- ra bastante son las angustias y con- troversias que tuvieron lugar entre bas- tidores. 83 Durante mucho tiempo, el mar circun- @anie actud como barrera entre Gran Bretaha y sus presuntos invasores; in- cluso en Ja ultima guerra desempené un apel transcendental en el equilibrio de uerzas. Por supuesto, planted también Giertos problemas y la guerra secreta dio como fruto muchas y extrafias in- ¥enciones destinadas a superar los pe- ligros maritimos y a salvar esa barre- ta de forma ventajosa para los aliados. | Canal de la Mancha es una ex- fipsisn de agua no siempre bonanci- le. Y si los aliados tuvieron motivos Para alegrarse de ello mientras ayud6é Bp aiener, a raya a Hitler, la situa- map gnois a medida que: se aproxi- Far in| ,22, de Ja invasion. El dome- Tiber 282s ¥ asegurarse de que la propigton de Europa se realizaba sin lemas a pesar de los caprichos eee eo del Canal pasé a ser un estudio Bactitario, no menos que el Ta crs pTocedimiento mas idéneo fred lo. Todo ello, naturalmente en el mas absoluto secreto. El mini. inistro de Pro i Vor Beaverbr’c,Produecion Aeronéutica, Habfa que coger por sorpresa a los alemanes. Una de las armas mds prometedoras contra el mar era el “puerto de burbu- jas”: invisible para el enemigo, tal como se deseaba, portatil y facil de instalar, hubiera Jogrado calmar un alborotado. ¢Cémo? Mediante la accién de las burbujas de aire. Desde hace muchos afios se sabia que una corrien- te ascendente de burbujas puede re- ducir Jas olas en la superficie. El efec- to es bastante espectacular. La expli- cacién es sencilla: las burbujas ascen- dentes desencadenaban una corriente cireulante de agua que sube a la su- perficie y se evapora. Como las olas se producen por el movimiento hacia adelante de la superficie del agua, los efectos contrarios de la corriente desencadenada por las burbujas elimi. na ese desplazamiento ondulatorio, y la ola desaparece. Hay otra explicacién: la formacién de las olas, que depende del movimien- to en el liquido incompresible, queda- ria desbaratada si se introdujera una fase compresible, Las burbujas de aire actian como células compresibles _y de ese modo se interrumpe el oleaje. 85 ‘Arriba a la izquierda: Las unidades GEE y H2S en posicion. Abajo: La clara imagen “de la superficie de la tierra captada por el sistema H2S. Encima: Sistema de ra- dar GEE: unidad indicadora y controles. Las primeras pruebas experiment lico— se llevaron a cabo en South Ken- sington, Londres, en 1943. Se puso una manguera de aire agujereada en el tanque de un acuario, en uno de cuyos extremos se habia construido una pla- ya en pendiente. Al otro extremo del tanque, un agitador eléctrico provocaba un oleaje regular que recorria la su- perficie del agua. Al conectarse la bom. ba de aire empezaron a salir burbujas de la manguera perforada y, de modo casi milagroso, las olas sé calmaron Desde el costado del tanque, mirando a través del cristal, los observadores podian ver el mecanismo en accién, Estaba claro que la idea era valida, al menos en pequefia escala. Pero ‘las pruebas en el mar resultaron dificiles. Para empezar, se organizaron algunos experimentos ‘en la isla de Birnbeck, cerca de Weston-super-Mare; pero el tiempo era malo y la mar estaba al- borotada, lo que impidié a los técnicos montar ¢l equipo de manera efectiva. Las tuberias se torcieron y enrosca- ron, y las piezas metalicas quedaron deformadas y averiadas a causa del oleaje; por ello, los resultados dista- ron mucho de ser satisfactorios. A continuacién se organizé una prue- ba en mayor escala en la costa mer dional, cerca de Brighton. Se_utiliza- ron grandes compresores, accionado por Ia energia eléctrica suministrada 87 El rompeolas de burbujas: diagrama del aparato en posic ina central de Portslade, para pot 12 VCP Tire en los tubos. Pero sur- “fayect! Sr cultades sin fin. Se habia gietol “ja playa contra los ataques mined, lo que representaba un ries- enemige*- te aun después del barrido 9 conse tubos situados en el fondo e vadian a elevarse con el agua mys lienaba y se movian a un lado otro, ¥ 10S agujeros se obstruian @ otfnisima arena y el lodo. Los bu- jan que descender una y otra ara pptniprever si las cobeee es- res de arena, 0 para perforar Ben oe ficios cuando la obstruccién nuevos Srportancia. Incluso después de era eG estas formidables dificultades ventiicas, quedaba en pie el hecho ba- piace innegable de que el proyecto no funcionaba. Sencillamente, no se inte- fummpian. ias olas como ‘se habia ¢s- Buado. Eran demasiado. grandes, su Pefocidad demasiado rapida o su’ po- cnergia, demasiado fuerte que las corrientes de burbujas fs suprimieran... Como quiera que fuese, ¢1 hecho cs que la idea no salio bien. Estaba claro que el suefio de domi nar al mar con solo apretar un botén mo se cumpliria. ar te! ver P tencial de Asi, pues, se dio un enfoque dife- yente al problema: un dique flotante ‘contra las olas. La idea, incluso en teo- fia, es esencialmente mejor. La ener- fa de las olas constituye un fendmeno superficie; incluso en alta mar desaparecen ‘gradualmente a unas Cuantas brazas de profundidad. En Fealidad, una barrera firme a través de la superficie del mar (no es pre- ei80 que tuviera gran profundidad) de- fendria las olas de manera efectiva. Y ‘sta fue la idea, mds sencilla, menos ‘mbarazosa y mas manejable, que se aa @ continuacién. Fue propugnada Una @oprimer ministro, Churchill, en Hoa, Ot2 Fechada el 30 de mayo de antag Welaba un sistema de diques Y afiadia: “No se argumente gure él problema: las dificultades ar. Bumentaran Por si solas”. Este docu- %» drigido al jefe de Operaciones ree e225, sirvid para estimular el estapet Ja idea y un afio mas tarde ch iyt@lizando las primeras prue- ¥ cn anismos laboratorios, en la done! Guilds Institute de Lon- mous, S¢, habia ensayado el pri- clo de puerto de burbujas. Las pruebas mostraron que la idea era sdlida, y se realizaron otras en ma- yor escalaen el Establecimiento Ex- perimental del Almirantazgo de Haslar, donde se disponia de un tanque de agua capaz de mantener un oleaje re- gular de un metro. También estos ex- perimentos constituyeron un éxito y se disefié un prototipo de tamano natural. En lo esencial, el dique tendria la forma de un gran flotador de caucho lastrado con una pesada quilla de hor- migén. La compafiia Dunlop emprendié su fabricacién_ bajo la direccién del Ministerio de Produccion Aeronautica, entonces regido por lord Beaverbrook, quien puso el asunto directamente en manos de sus expertos en aerostatica. Fue un paso acertado, porque, aunque jos flotadores proyectados eran obje- tos extrahos (y parecian tener mas que ver con la Marina que con las Fuerzas Aéreas), se pensaba fabricarlo con cau- cho soldado. Y ésta, se arguia, era la See de un fabricante de glo- 108... Primero se hicieron unos flotadores de 60 metros, cada uno provisto de una quilla de hormigén a la que po- dian hacer flotar por si sola en caso necesario. Se les denominé “Lilos” por los colchones inflables de la misma marca que sugirieron inicialmente la idea a los proyectistas. Sin embargo, pronto se puso en cla- ro que era preferible un rompeolas ri- ido que el sistema flexible de los “Li- los” _y se prepararon proyectos de es- tructuras de acero que pudieran en- samblarse para formar un dique flo- tante. A finales de 1944 estaban termi- nados los dos primeros, pero casi in- mediatamente la mar gruesa los desar- mo. Se introdujeron algunas modifica- ciones estructurales y en la primavera se anclaron 15 de ellos —llamados “Bombardons”— frente a la bahia de Weymouth con fines de ensayo. El 1 de abril se combinaron la mar gruesa y una fuerte galerna para someter a prueba a esas unidades. Resistieron bien la prueba, y el Dia-D se ensambla- ron con otra gran flotilla de “Bombar- dons” apresuradamente terminadas y listas para ser remolcadas hasta la cos- ta francesa. Pero en la practica fallaron. Se cons- truyeron dos puertos —denominados “Mulberry” por los aliados— con har- 89 ta precipitacién, uno en Arromanches y el otro en St. Laurent. Al principio resistieron bien juntos y parecieron sa- tisfacer a todo él mundo. Pero estall6é una fuerte borrasca y el sistema empe- z6 a desintegrarse. Tras un dia de ininterrumpidos embates en una mar inesperadamente agitada, todo lo que quedé fue una masa confusa de embar- caciones, algunas de ellas deterioradas, mientras que las unidades “Bombar- dons”, flotando a la deriva medio su- mergidas, embestian contra los barcos y entre si mismas, y, segun se dijo, ac- tuaban “como arietés” contra las em- barcaciones aliadas. La idea habia sido buena y la fabricacién apropiada; pero los proyectistas no habian prestado la atencion suficiente a la armazén es- tructural y ello, unido al mal tiempo, produjo un efecto tragico sobre los puertos “Mulberry”. Los diques flotantes artificiales plan- teaban, como hemos visto, problemas practicos. Por eso, ya en 1942 se en- Contraba en estudio la utilizacién de objetos flotantes naturales; los ice- bergs. Se necesitaban puntos de esca- la y depésitos de reaprovisionamiento de combustible entre Gran Bretafa y los Estados Unidos. El absoluto secrée- to constituia un requisito indispensa- ble, y los puestos debian de ser difi- ciles de descubrir. La idea de usar los icebergs como pistas de aterrizaje fue examinada por Churchill en no- viembre de 1942, y qued6 impresionado por ella. El proyecto exigiria témpanos de un kilémetro y medio de longitud, uno de anchura y tal vez unos 30 metros de espesor. Esas masas de hielo se derri- ten con sorprendente lentitud, tal como han mostrado las investigaciones de la posguerra, y por lo general son muy estables, incluso con mar gruesa. El plan consistia en construir una pista de aterrizaje Ilana en uno de estos “rombos”, como los Ilamaba Churchill; sobre él se montarian hangares y todo el equipo necesario (con inclusién de sistemas de defensa antiaérea y reser- vas de combustible) y el resuliado se- ria_un_aerédromo flotante “instanta- neo”. El plan era razonable, en lo que cabe, pero el problema estaba en en- contrar el “rombo”. El propio Churchill propuso una compleja idea: que un rompehielos cor- 90 tase una gran balsa de hielo dos metros de grueso, que se ria después con hierros, rocia superficie con agua de’ mar una bateria de bombas de e pacidad. Toda la masa aumentaria de espesor y se en el agua. Se afiadirian énreja reforzarla a medida que se hasta obtener una vasta isla de 30 metros de espesor y perficie lisa. Las instalacios cios montados mientras ta costa cercana serian transpor un sitio y el “rombo” giga ria libre para navegar a la d rezosamente, hacia el Sur, El proyecto no podia dar En primer lugar, hubiera sido ficil conseguir una hoja de grande intacta. Dos metros lamina de hielo de un kilémet dio de longitud es poco para verdadera seguridad, y el bria tendido a quebrarse bajo. tos de cualquier ligera mare} de que se empezara siquiera teado otros por su parte. funde bajo la presion. Esta p es la que permite funcionar ¢t cia a un patin: su cuchilla se bricando gracias a una fina | agua que se ha fundido baje sion ejercida por el cuerpo nador. Cuando se deposita sobre un bloque de hielo, cémo desciende lentamente del mismo a medida que se cémo vuelve a fundirse éste p ma cuando aquélla se ha poco mas. Este fenémeno se recongelacién y sdlo sé aquellos cuerpos que —come se dilatan al helarse. De y luego, un tanto igno habrian ‘caido por debajo. Mas importante es el defe ciado con agua de mar para el espesor. Los icebergs no puestos de ningtin modo mar helada, sino por agua originariamente cayé en fo! ve. Hasta los témpanos de de hielo puro, y no salmi ya que el agua, al helarse, Arriba: Construccién del rompeolas flotante. Abajo: Remolque de unos «Bornbardons» —parte del puerto «Mulberry»— hasta su posicion. El proyecto «Mulberry» se ensayé con la instalacién de unos puertos experimentales. Izquierda: Facil ensamblaje de las unidades del puerto al otro lado del Canal. Aba- jo: El 6 de junio, un fuerte temporal causé graves desperfectos. estado puro, y las sales quedan forman- do una solucién. El agua del mar con que Churchill queria rociar el hielo no hubiera producido otro efecto que el de fundir el témpano, en vez de aumentar su espesor. Sin embargo, la idea fue estudiada por varios especialistas a las érdenes del jefe de Operaciones Combinadas —el vicealmirante lord Louis Mount- batten— y surgié una alternativa mds viable: reforzar con fibra la estructura de hielo, incrustando en él pulpa de madera. El material resultante era fir- me y resistente; su solidez seria ma- yor que la del hielo puro, no se pro- duciria el fenémeno de la recongela- cién (ya que la pulpa de madera no era mas densa que el agua y no tendia a hundirse en el hielo, como lo hubie- ra hecho el metal), y se trataba de una materia barata y facil de conseguir. Fue en el Canada, donde se tenian a mano vastos suministros de ese mate- rial, donde se emprendieron intensas tareas de preparacién. Los planes de- finitivos abarcaban la instalacién de un extenso aerédromo flotante equi- pado con una central refrigeradora que enfriaba los suministros de agua que se recibian y provisto de toda clase de maquinaria y edificios. Asimismo, las pruebas maritimas hechas con peque- fios prototipos experimentales demos- traron que, a medida que se derretia Ja superficie de hielo, la masa de fibra de madera, parecida al fieltro, que que- daba al descubierto actuaba como ma- terial aislante y tendia a conservar el resto del hielo situado debajo. Pero el proyecto era demasiado engorroso en la practica y no Ilegé a presionarse so- bre él, asi que, a la postre, tras dedi- carle mucho tiempo y esfuerzos, se abandoné la idea. El aerédromo flo: tante situado en un iceberg se le llamé en clave “Habakkuk”; y a la masa he- lada de fibra y hielo, “Pykrete”, por su inventor, que se llamaba Pyke. Al igual que demasiados otros proyecos secre- tos similares, poco o nada se ha vuelto a oir de ellos desde entonces. Otra solucién al problema de la pista flotane fue la ideada por Ronald Ha- milton, un ingeniero que primero ins- 9% talé su laboratorio particular en bombardeada del Hotel Grosve Londres. Su proyecto consistia samblar cierto numero de caj: gonales, cada una de unos dos de largo por 0,60 de profundid una alfombra continua flexible, una serie de almadias unidas ent; que flotaban en el agua. Ejer efecto amortiguador sobre las ol tal suerte que incluso con una { marejada podian proporcionar taforma bastante estable. En 19 llevaron a cabo algunas pruebas f a la isla de Aran, en Escocia. Un po de cuarenta hombres ensamblé pista flotante de 20 metros de vy 170 de longitud. Un Swordfish una serie de despegues con a% cohetes desde esta plataforma cional, logrando un éxito consid a pesar del problema planteado ligero hundimiento en el agua elementos que soportaban su p hecho, el avion tenia que reco trecho cuesta arriba para salir depresion causada por su propio aj Las pruebas constituyeron pleto éxito en todos los asp demostré que el mantenimiento estabilidad no constituian nin; blema; la facilidad de montaje era considerable. Dural nueve meses que la pista flot perimental permanecié anclada isla de Aran sélo mostré leves de desgaste. Pero eso ocurria al final de rra y, en consecuencia, no se nunca la oportunidad de utilizs la practica. Su inventor resucit tarde la idea con fines comet pero pocas personas se intere: ella. Una posible aplicacién en el tendido de un puente flo través del rio Severn, en el Inglaterra, pero los indices de reas y el nivel excepcional y el reflujo (de doce metros nos puntos) hicieron aba idea. De este modo, la pista —que habia sido denominada por su inventor—, aunque un éxito comprobado, nunca zada en la practica. " (yamilton fue més afortunado con Hamil'elis inventos, Se trataba de otro rretera flotante, construida con iSaes paralelas ensambladas de una secclomiexible, por las cuales podia form”; un camion pesado. El peso del uislo se transmitia a lo largo de las tenes de la calzada, repartiéndose cig, modo. Como consecuencia, los (egjores solo Se hundian ligeramente flotagua y quedaba garantizada la estabilidad. Las secciones de la calzada se fabri- yn —con fines de calculo del pro- (atipo— en los. astilleros de Ports- th @ principios del verano de 1942. secciones terminadas se enrolla- fan como una alfombra gigantesca, lo fe inspiro el nombre que se dio al Proyecto: “Swiss Roll” (pieza de re- teria parecida al brazo de gitano). Pas primeras pruebas fueron muy alen- tadoras y culminaron en una demos- fracion en la que se hizo pasar a un eamion del ejéercito a lo largo de la seccién terminada, mientras una lan- cha torpedera navegaba a toda veloci- dad en sentido contrario dejando un oleaje de dos metros de altura. El ca- mion subid y bajo rapidamente al coin- cidir con la estela, pero eso fue todo. La calzada flotante constituia un éxito demostrado El viernes 25 de septiembre de 1942, las secciones definitivas de la calzada lucidas en serie estaban prepara- Para superar una prueba ante los altos mandos venidos desde Londres. El “Swiss Roll” habia dado un resulta- admirable. Entre otros perfeccio- Ramientos, se incorporaron unas co- Jumnas _estabilizadoras, y se habian @uarnecido los bordes de Ia calzada con Sfeciones de bordillo entrelazadas qu’ mitian al conductor, literalmente, eat Su vehiculo sin poner las manos el olante. Esto timo se ae sario para los desembarcos Eins al no permitirse encender guna luz, era facil que algtin con- Marr )°¢, Drecipitase sin querer en el ¥ avons COPdillo result6 un gran éxito a ygc0,8 due la calzada fuera cruza- fopdamente por gran ntimero de Pruepac® {ormando un convoy. Otras Ton gue GomPletamentarias_ demostra- Gl bombardeo jen picado de la iS casi imposible, los ataques ot torpedoes, inutiles, y el hee de a y ametralladoras, ineficaz, por uedar disipado en gran parte por las olas. Se dispararon 180 cafionazos con- tra una seccién de la calzada, y solo se consiguieron media docena’ de im- pactos directos. Entonces se inicié la produccién en gran escala a marchas forzadas. Se Ile- vaba a cabo en la ciudad costera de Cardiff, capital de Gales, en donde se habia preparado especialmente el Bute Dock para este fin. Al planearse por parte aliada la invasion de Francia, se consideré la calzada flotante como par- te integrante de los preparativos. Fue utilizada como un importante medio de transpore, en relacién con los puer- tos Mulberry descritos anteriormente, y desempeié una funcién muy util. Asi, después de muchas pruebas y tribula- ciones y tras tantos calculos equivoca- dos y errores de planificacién, uno de los monstruos del mar conseguia con- vertirse en una realidad practica. 7 jiezas del puerto, disgregadas, em- na las embarcaciones aliadas. La naturaleza habia derrotado al «Mulberry». | ojo oculio La actividad secreta més sutil desarro- Mada por los aliados durante el perio- do bélico consistié en la utilizacion de técnicas muy perfeccionadas de foto- grafia aérea. Merced a los progresos conseguidos en la maquinaria y los métodos —que, como veremos, tuvieron lugar durante la misma guerra—, los aliados pudieron mantener una estre- cha vigilancia sobre muchos de los e: tablecimientos secretos alemanes mas €elosamente custodiados. La cAmara fo- fografica se convirtié en un arma secre- ta de primer orden. Por supuesto, cuando empezé la Se- fo tae Guerra Mundial el reconocimien- tee oetAfico aéreo no constituia una Tenis? _Bueva. Se habia utilizado en @ Primera Guerra Mundial, en la que ied de los reparos iniciales de granae'®, “Poco deportivo” tomar foto- Actividad yl, “etaguardia_enemiga) la lad desarrollada revistio especial Si oo Cotton antes de Ia guerra, dis- @ volar hacia Groenlandia en un int dido° %© rescate de un explorador per- importancia, y al terminar la contien- da estaba Considerado como un ele- mento indispensable de la planifica- cién estratégica. Y no sélo eso, sino que empez6 a generalizarse su uso para levantar planos y mapas de territorios inexplorados. Ctiando empezé a hacer- se inminente la amenaza de una gue- tra —desde luego en 1938— todos los afectados se esforzaban por revivir y mejorar las técnicas del reconocimien- to fotografico; asi, al estallar el con- flicto los oponentes estaban, cada cual a su manera, preparados para actuar en este campo. Los franceses fueron los primeros, entre los aliados, en utilizar la foto: grafia aérea. No Se emprendié este e: fuerzo muy seriamente, pero el Deu- xiéme Bureau ya coleccionaba fotogra- fias tomadas desde aviones de pasaje ros durante vuelos regulares norma- les antes de la ruptura de las hosti- lidades. Los resultados fueron utiles e interesantes, aunque, por supuesto, no tan logrados técnicamente como sé hubiera conseguido mediante un es- fuerzo a gran escala en el reconoci- miento fotografico. No obstante, la ex- 101 periencia ensefié una leccién muy_im- portante: el secreto. No habia dificul- tad en obtener fotografias desde un avin civil poco antes de la guerra, pronto cayéron en la cuenta los ingle- ses de que esta actividad tendria que ser secreta para que la coronara el éxi- to. No se dijo ni una sola palabra fue- ra de los circulos oficiales; y aun cuan- do existfan todas las razones para suponer que los ingleses estaban Ie- vando a cabo actividades de reconoci- miento fotografico (la cosa era obvia) los alemanes no Hegaron a enterarse nunca de la amplitud de la zona abar- cada, ni, lo que es mas importante, de la pericia de los técnicos que inter- pretaban los resultados. Por lo demas, los expertos britanicos aventajaban a los alemanes en el as- pecto de la interpretacién, merced a lo cual conseguian acumular gran can- tidad de informacion. La razén era sim- ple. Las fotografias alemanas y fran- esas eran meras vistas verticales del terreno (en el caso aleman, sumamente detalladas); la interpretacién se efec- tuaba por’ inspeccién visual y medi- cién y de acuerdo con ello se traslada- ban al papel los resultados. El sistema britanico, sin embargo, descansaba so- bre el uso de la estereoscopia, 0 exa- men_ tridimensional, capaz de revelar muchos mas pormeénores de los que pueden esperarse de un enfoque bidi- mensional interpretado matematica- mente. Los resultados fueron pas- mosos, Los aliados iniciaron sus actividades de reconocimiento fotografico aéreo antes de la guerra, y la historia de las mismas bien merece contarse. Gira en torno a un australiano, Sidney Cotton, que montdé un lucraivo negocio y de forma estrictamente oficiosa, estable- cié la primera organizacién de reco- nocimiento fotografico aéreo con todas las bendiciones del Jefe del Estado Ma- yor del Aire. Se le proporcioné un Lockheed 12A, pequefio avién de linea con un techo y un radio de accién idea- les para este fin, y se montaron tres camaras, cuidadosamente escondidas, para registrar el terreno sobre el que volaba. La abertura por la que asoma- ban éstas podia cerrarse con una esco- tilla corrediza, con el fin de que, en ese estado, fuera imposible saber desde tierra que el aeroplano tenia nada de anormal. Para completar la tarea, se 102 pinto la aeronave de un color 2zu] lido: exactamente el tono que. esperarse de un loco del aire liano y extravagante. No es cast que fuera también el color mas piado para hacer pasar inadve avion. Como tapadera, el australiano una compafia llamada “Aeronat Research and Sales Ltd”, en St- mes’s Square, Londres; el objeto clarado del negocio era (como suc. en realidad) la comercializacion de j liculas en color, para lo que se rec ria hacer frecuentes viajes a los tros de negocios europeos, y entre é a las fébricas y grandes’ ciuda dustriales alemanas. Durante esos jes, el Lockheed estaba ataread obtener millares de fotografias rreno. Se cuenta que, en una ocasién, ton volé a Alemania durante un nazi y, mientras esperaba que de Berlin su agente comercial, se | {6 a dar un aseo por el aire'a inquisitivos oficiales alemanes. quedaron impresionados ante el aeroplano que utilizaba y acepta cantados la sugerencia de volar el Rhin. El piloto cumplié sui complacido su ofrecimiento y, las cAmaras recogian informacié61 brevold numerosas instalaciones m tares a una altura de sdélo unos nares de metros. Ni que decir que los resultados fueron inesti Cada vez que hacia un viaje a mania, Cotton escogia una ruta rente con el fin de ensanchar el torio abarcado desde el aire, y tinué hasta agosto de 1939. En ese no se le dejé despegar de Berli principio sintié preocupacién, pe pués descubrié que se habian dido todos los vuelos civiles. Las secuencias estaban claras, y a fin se le permitid despegar, PI mente una semana antes de que ler invadiera Polonia, se le indi ruta que debia seguir, con la a tencia de que, si se desviaba de € seria abatido. Cotton hizo con gran sobresalt@ Ultimo vuelo como espia aéreo © Ojos en el cielo: Ia RAF usé oblicuas para hacer fotograffas Arriba: Se incorporaron camaras fotogra- ficas a las alas de los Spitfires de reco- nto. Derecha: Un reconocimiento altura descubrio la primera esta- cién alemana de radar en Bruneval, en el norte de Francia. so. Pero tras unos cuantos meses, y esta vez dentro de la organizacién ofi- cial de la R.AF., volvié a su trabajo, con “Shortie” Longbottom, el pionero de los fotégrafos aéreos de la aviacion britanica. Se consiguieron dos Spitfi- res ‘a los que se equipé con cdmaras en las alas, y en noviembre de 1939 se obtuvieron’ fotografias de buena cali- dad desde 9.000 metros de altura. Mos- traban muchos e importantes centros de actividades alemanas con claridad grafica a pesar de la enorme altura desde la que fueron tomadas. No obs- tante, subsistian algunos inconvenien- tes: la estela que dejaba el avién se veia claramente desde tierra y, lo que es mas importante, era casi imposible recoger suficiente informacién para gue los resultados fueran realmente litiles. Fue en este punto cuando, una vez més, la libre empresa aporté la solu- cidn, Esta vez en la persona de Mi- chael Spender, quien habia trabajado més que nadie en la interpretacién de 104 fotografias aéreas tomadas con de reconocimiento. Spender usaba gran estereoscopio que no sélo pi tia revelar el contorno del terreno sin ampliarlo muchas veces, y con el qu podia saberse si un punto mintiet era un simple disco plano o una to elevada... Una técnica realmente’ apreciable. A lo largo del plano d sién_en el que se montaban las f graffas se movia un indicador art Tado que sefalaba los puntos espe les seleccionados por el examinador una hoja de papel aparte, A pari ellos podian medirse exactamente talles tales como el tamano, la lo zacién y otros pardmetros de los jetos representados. A principios de 1940, cuando el po aliado encargado de la foto aérea fue tomando forma, se trat a una base situada a unos sesenta lémetros al Este de Paris. Fue alli d de los expertos brit4nicos y france pudieron comparar por primera ¥e sus respectivos métodos. Los france habfan depositado su confianza € fotografias detalladas a gran esca al principio no ocultaron su _ ese cismo ante las actividades britanl ridad en la obtencién de imagenes mas detalladas. Al frente del grupo francés estaba el coronel Lespair, y se dice que | fue él quien ensefié a Cotton un cu: dro, aconsejandole que lo pri en Londres si crefa que le hacian fal- ta pruebas para apoyar su peticién de Mejores aparatos 0 condiciones. El quid del cuadro estribaba en una Serie de estadisticas; en él se explicaba que el Mando de ‘Bombardeo habia foto- @rafiado 4.000 kilometros cuadrados con una pérdida de cuarenta aeropla- Nos; los franceses habian captado 10,000 Kilémetros cuadrados con una pérdida de sesenta, y Cotton y Longbottom con §u Unidad “Fotografica, utilizando un pitfire que seguia intacto, habian cu- Bierto 8.000 kilémetros cuadrados. tata “oPlanteamiento dio buen resul- teng, Cuando Cotton regresé a Ingle Organie2'3, Pedir Ja ampliacién de ‘su | ee nzacion, recibié la conformidad, a atdeg!®, 0S celos del Mando de Bom- Dias @, Ue continué tomando sus pro- de, ‘otografias de reconocimiento y resultados de ataques”. A las ia ign “8, Pocas semanas cambié Ia situa- He siag jel ;Mando de Bombardeo habia fe vara 22% de captar convenientemen- Importay ors de Alemania, todas muy téginn’©s Para los futuros planes ¢ °s. Cotton envid uno de sus — nuevos Spitfires a aquella zona, y se tomaron las fotografias sin el menor iropiezo; cuando aparecieron los ca- zas alemanes, el piloto, sencillamente, abrié la palanea de admisién y salid disparado hacia casa, dejando tras él a los Messerschmitts; prueba, si hacia falta alguna, de lo importante que era la velocidad para el reconocimiento fo- tografico. En aquella época se galardoné a al- gunos de aquellos pilotos con la Cruz del Aire, por Servicios Distinguidos, y un imprudente comunicado de prensa enviado a las revistas aeronduticas es- tuvo a punto de dar al traste con el secreto del asunto. Hablaba de “un nuevo método de fotografia aérea” y mencionaba las “fotografias superpues- tas”, pero, afortunadamente, los. ale- manes no Captaron la trascendencia de la noticia. Para entonces, todos los interesados habian reconocido ya el valor de esta técnica y la Unidad Fotografica se hizo cargo uo sdlo de toda la fotografia aérea detallada de la RAF, sino tam- bién del Ejército. No obstante, en ju- nio de 1940, ante el avance enemigo y después de’ algunos trabajos traslada- dos a otras zonas de Francia situadas fuera del alcance de la_incontenible marea alemana, la unidad se vio obli 105 También se usaron c4maras para regis- trar los ataques. Montadas en las alas de los cazas, al lado de las armas de fuego, se disparaban automaticamente al hacerlo las armas. gada a regresar a Heston, Inglaterra, base donde habia iniciado’ su carrera. Por la misma época se establecié en las antiguas oficinas de la Compafia de Transporte Aéreo la primera escue- la britdnica de formacién de foto in- térpretes, y poco después Cotton era relevado dé su puesto por decision del Ministerio del Aire. Existia la convic- cién, afirmaba la notificacién oficial, de que el reconocimiento fotografico aéreo habia superado la etapa experi- mental y debia integrarse en la RAF, en vez de formar una entidad aparte. Se hizo cargo del mando el comandan- te Geoffrey Tuttle, se cambié el nom- bre del grupo por el de Photografic Reconnaissance Unit —PRU en sigias—, y quedo lista la maquinaria para los grandes progresos que se lograrian en las fases finales de la guerra, Fue esta unidad, por cierto, la que suministré los pormenores de la operacién “Leon Marino”, para la cual se habian con- centrado a lo largo de las costas eu- ropeas, frente al litoral inglés, cerca de 2.000 navios del Eje, listos para la invasion... Mas la Batalla de Inglate- rra alteré el curso de la guerra y con- juré la amenaza. La expansién continué; se fundaron nuevos departamentos y se trasladé el cuartel general de Wembley a Danes- field, una gran casa de campo de Med- menham. Fue entonces cuando los nor- teamericanos —que carecian de foto intérpretes— enviaron algunos alumnos para que recibieran instruccién, de Suerte que en 1942 también ellos to- maban e interpretaban fotografias con estereoscopio. Por la misma época se descubrié que los alemanes utilizaban el radar, merced a la localizacién en Bruneval de una antena direccional en forma de cuenco. La instalacién fue atacada, y los aviones de la RAF ini ciaron la tactica defensiva de arrojar tiras de laminas de aluminio desde sus posiciones normales de vuelo con el fin de confundir y “deslumbrar” a los detectores de radar enemigos. La ope- racién “Window”, que asi se denomi- né, constituy6 una afortunada estra- 5 107 Arriba:El secreto de los exitos de la RAF estribaba parcialmente en el examen mensional de las fotografias aéreas, hecho que estuvo a punto de ser revel los alemanes a causa de un desliz en un comunicado de prensa. Abajo: El p ministro, Churchill, con Duncan Sandys y su fam mma y ahorré muchas vidas duran- guerra. mediados de 1942 el reconocimien- grafico aéreo constituia parte de la actividad bélica alia- ‘on mayo de ese mismo afio se una de las mas grandes epo- © del espionaje aéreo. Un Spitfire Sobrevolaba la costa baltica divi- y azar una isla relativamene pe- 50 Poy situada en la desembocadura de querfo. El piloto, el teniente de vuelo "un enton, observ6 con interés un con- Steverde edificios en uso, rodeados por nes obras de construccién, y en las fanias, varias edificaciones redon- s. Los intérpretes captaron todo fyello antes de continuar su misién: has fotografias eran, después de ‘algo accidental, y Ia cosa no pa- tan interesante como para _per- mucho tiempo con ella. La isla se contraba en la desembocadura del 9 Peene; las actividades observadas jan lugar en Peenemiinde, la cuna los cohetes V. €on anterioridad, el Hamado “infor- me de Oslo” habia indicado que era Peenemiinde ¢l emplazamiento escogi- do para Ja realizacién de importantes ‘experimentos en materia de cohetes, y algunos informes dispersos del servicio de informacion asi parecian confirmar- Con todo (y pese a la singular na- leza de las construcciones de Pee- inde fotografiadas), no se profun- #6 en la idea, aun cuando por enton- Ja base estaba muy avanzada. En ro de 1943 se envid una nota al tel general de la RAF en Medmen- i en ella, ante los extendidos ru- S de que se estaba trabajando n s se pedia a los intérpretes © localizaran las posibles platafor- de Ianzamiento. “wando legaron estos escasos datos Inauicia del’ doctor R. V. Jones, alto enario del servicio de informa- Militar, éste insistié en que se feenpantener secretos, incluso en Tees Oficiales, hasta que fueran Aienados o refutados definitiva- _ a Ministerio de la Guerra no i hae, tan seguro y recurrié a dos 8,,°l profesor D. C. Ellis y el Sciacion..crow: Después de muchas a ones y discusiones, se decidid un investigador independiente que examinara los hechos con impar- cialidad. Su nombramiento resulté un tanto controvertido, ya que muchos de los expertos interesados no estén con- vencidos de que tuviera la categoria, la experiencia o incluso los afios nece- sarios para actuar de forma competen- te. Se trataba de Duncan Sandys. Sandys tenia entonces treinta y cin- co anos, ocupaba el puesto de secreta- rio parlamentario adjunto del Minis. terio de Abastecimientos y, a pesar de las criticas, se encontraba en una ex- celente posicién para infundir dinamis- mo a la investigacién. No obstante, la oposicign continué: Sandys habia que- dado exento del servicio activo tras un accidente automovilistico sufrido en el Pais de Gales mientras prestaba ser- vicios en una bateria “Z” y poco des- pués habia contraido matrimonio. Casé con Diana Churchill, coavirtiéndose de este modo en yerno dei primer minis- tro. Podia haber alguna sospecha de nepotismo, pero, aunque su matrimo- nio le ayud6, sin duda, a su conoci- miento mutuo con el primer ministro, de Jo que no puede caber ninguna duda es de que se trataba del hombre indi- cado para el trabajo. Despus de contemplar las fotogra- ffas del servicio de informacion, fue Sandys quien, en abril de 1943, solici- t6 que se insistiera en la zona de Pec- nemiinde, aun cuando en aquellos mo- mentos no tenia la menor idea de lo importante que podia ser ese paso. Como consecuencia, el teniente de avia- cién Kenny, de la base a la RAF en Medmenham, se encontré examinando de nuevo las fotografias de Peenemiin- de. Junto a los edificios de la isla ob- serv6 una construccién alargada que s6lo pudo interpretar como un desa- giie de lodos para operaciones de dra- gado. Todo el mundo estuvo de acuer- do en su seccién. En realidad, los objetos eran algo basante ide siniestros: se trataba de las primeras rampas de lanzamiento de V-1 vistas por ojos ingleses. Unos pocos dias después, una fotografia re- vel6é la estela de humo de un cohete, e incluso se divisaba parte de éste, En mayo se fotografiaron varios ob- jetos “cilindricos”. No obstante, a pe- sar de la atencién dedicada por los ex- pertos britanicos a la posibilidad de un ataque alem4n con cohetes, y del co- 109 La base de las den verse do: Septiembre de 1944, después de un ata- que aéreo contra Peenemiinde. La letra «A» indica los emplazamientos antiaéreos visibles en la fotografia anterior y su- primidos con posterioridad. Parece evi- dente que los alemanes no esperaban la incursion. nocimiento general del aspecto que, a grandes rasgos, deberian presentar tos, no pudo disponerse de un dia tico definitive. Un mes después se to- maron nuevas fotografias, y una vez mas los intérpretes pudieron contem- plar los cohetes alemanes listos para ser disparados (uno de ellos llegé a ser mostrado por el teniente Kenny al primer ministro durante una visita ofi- ial a Medmenham). Fue en julio cuan- do el doctor Jones observé ‘que, salvo error de bulto, parecia haber grandes cohetes en algunas de las fotografias. En consecuencia, los intérpretes aca- baron por admitir que acaso se tratara de “torpedos” gigantes. Bo La respuesta mas obvia se encontr: ba al alcance de la mano. A las pocas semanas se realizaron fuertes incursio- nes sobre Peenemiinde y, en cuanto se reconocié la indole de la amenaza, se pudo mantener una estrecha vigilancia sobre los progresos alemanes. Cuando el aspecto de las instalaciones de V-1 y V2 fue més facil localizarlas, y no abe duda de que la fotografia aérea —que al final de la guerra permitia detectar la presencia de personas des- de una altura de 9.000 metros— fue uno de los principales factores en la acometida britanica contra las insta- laciones de armas secretas alemanas. Las lecciones aprendidas durante la guerra se han tomado luego muy en Serio. Muchos de los progresos técni- cos entonces conseguidos se han in. corporado a la gran empresa de la co- heteria moderna; aplicandose lo mi: mo a las aeronaves de exploracién del espacio que a los satélites artificiales. 113 los secretos meticos de Jos aliados Ta guerra revolucioné muchos aspec- tos de la investigacion y la practica Médicas, permitiendo avances que han continuado en tiempo de paz. Tal vez Ta mas transcendental de esas “revolu- ciones” fucra la que sobrevino en el tratamiento de las infecciones y que Tepresenté la culminacién de un pro- eso iniciado en 1936 con el descubri- Miento del “M & B 693”, uno de los Primeros medicamentos contra las in- ecciones operantes de modo uniforme ¥ Susceptibles de empleo sin peligro Para el paciente. Peo 1936 empezé a trabajarse en los eraorios de May and Baker Ltd., en a obre la estructura y la sin- alguna: [28 Sulfonamidas, descubiertas fel aes hos antes por investigadores ‘Ontinente europeo (algunos de , alemanes). Se sintetizaron nume- ellos, Tosas mola aS _moléculz e 1 TegistrmelCculas afines, que se fueron diario ido por orden numérico en un le investigaciones. El compues- Sir an eegxander Fleming. Fue el primero en Boratorig =” &! Penicillium notatum en la to ntim. 693, la sulfapiridina, se obtuvo por sintesis en noviembre de 1937. Se envid una muestra al doctor Lionel Whitby, afamado patélogo del Middles- sex Hospital, quien inoculé neumoco- cos (los organismos que provocan las neumonias graves) a unos ratones y a continuacién les administré sulfapi- ridina, Los ratones siguieron vivos. Se ensayé la sulfapiridina en el laborato- rio contra otros agentes infecciosos, que iban desde los que causan las do- lencias de garganta hasta los que pro- ducen la gonorrea. El medicamento acabé con todos ellos. De. este modo, la sulfapiridina se convirtié, con el nombre de “M & B 693”, en el primer farmaco verdadera- mente eficaz contra las bacterias in- fecciosas y en un agente quimioterapi- co Util contra la neumonia. En 1938, cuando el espectro de la guerra se cer- nia en el horizonte de forma cada vez mds amenazadora, se descub: otra sulfonamida, el suifatiazol, a la que se bautizé como “M & B 760”. Con Ia declaracién de la guerra se requirié de May & Baker, al igual que de todas las empresas quimicas y far- 115 macéuticas, que redoblase sus esfuer- zos. Se produjeron enormes cantida- des de medicamentos M & B, y el mis- mo Wiston Churchill se refirié a ellos en un “mensaje a la nacién” radiado el 29 de diciembre de 1943. Acababa de recobrarse de una pulmonfa y decla- r6: “Desde el primer momento se me administré este medicamento M & B que no me causé ningun trastorno y, tras una semana de fiebre, los invaso- res fueron rechazados”. May and Baker estaba ocupado por entonces en otras ramas de la indus- tria quimica. Asi, su bromuro de me- tilo se empleaba’en los extintores de incendios con que se acabé equipando a todos los avionzs de la RAF, Fabri- caba también productos quimicos fo- tograficos, medicamentos contra la ma- laria, etc. Otras empresas producian esos mismos productos, y en cantida- des ingentes; el DDT obtuvo un triun- fo merecido en la lucha contra los in- sectos portadores del tifus y de la sarna. Sin lugar a dudas, el descubrimiento mas famoso, rayando casi en lo legen- dario, que se hizo durante el periodo bélico fue el de la nenicilina. Sus cir- cunstancias, asf co no la historia de las observaciones originales de Fle- ming, son sobrad:mente conocidas. Baste decir aqui que esas observaciones tuvieron lugar en 1928, cuando Fle- ming —quien Hevaba a cabo unos cul- tivos rutinarios de estafilococos en el St Mary’s Hospital de Paddington— ad- virtié la presencia de un intruso en una de las placas: una pequefia colo- nia de hongos verdosos, muy parecidos a los que se ven en las sustancias en descomposicién y en ciertos quesos. Lo curioso del caso era que las co- lonias de bacterias préximas a la ex- crecencia fungosa estaban sucumbien- do, Los hongos segregaban alguna sus- tancia bacterizida. La sustancia en cuestion resulté ser la penicilina; la especie de hongos, en contra de lo que se cree generalmente, era ya conocida: se trataba de Penici- Uium notatum, descubierto por West- ling, en 1911, én un cultivo de hisopo de descomposicién (aun cuando no sos- peché los efectos tan abrumadoramen- te transcendentales que tendria en su dia sobre la medicina mundial). 116 Fleming no profundizé muel descubrimiento de la penicilin a cabo algunos pequemios ens laboratorio, pero eso fue todo, los esfuerzos de un cientifico prq mente olvidado ahora, el doctor trick, a los que debemos la prep de la penicilina en forma de co, en una carrera contra el se produjo en gran parte d periodo bélico. En 1932 Raistrick habia in algunas de las propiedades qu de la penicilina. Pero, por muc Jo intenté, no logré despertar ; por su descubrimiento; un contemporaneo: “Sus col dicos no querian escuchar si mentos y no pudo conseguir hiciera una prueba clinica”. anos de la guerra no se pu: marcha las técnicas de prodi Raistrick (aun cuando hoy — pradcticamente un hombre ol desempefié un destacado papel e investigacién crucial. Fue en 1941, en un esfuerzo contrar medicamentos para dos, cuando se volvi6 a soi tudio la penicilina. Quedabi correr mucho camino: por eje penicilina conocida entonces s6l traia en pequefias cantidades d de cultivo; ademas, era im quedaba inutilizada pronto; Ja. cién del antibidtico de los que se extraia planteaba, problemas de envergadura. Al pio de la guerra, el rendimien nido de los liquidos en que sé los mohos productores de la p era sdlo de unos tres miligramt litro de solucién, Puede imaginarse cuan podel ria el medicamento para ej fatales efectos bacteriostaticos de estar tan diluido. El antibistico propiamente extraia haciendo discurrir por activado; el caldo se habia | do Penicillium notatum; 1a cie del carbén absorbia la pen A continuacién, mediante Ut miento con agua mezclada cop” disolventes organicos, se libet Empaquetado de frascos de medio tivo, enero de 1943. antibidtico, el que aguardaba una ul- terior purificacién. A los laboratorios de Glaxo Research, en Middlessex, les correspondié llevar adelante las investigaciones. El proble- ma en aquella fase de estudio, era com. petencia de la bioquimica y la técnica, y dos expertos en estos campos, el doc: tor B. A. Hems y A. L. Bachrach, des- arrollaron un perfodo intensivo de ela- boracién de “choque” en un intento de producir cantidades suficientes para atender a las necesidades médicas de los heridos y enfermos. El primer problema consistia en es- tabilizar el compuesto, para lo cual se recurrié a presentarlo en forma de sal metdlica escasamente soluble. En esas condiciones, sin embargo, la_pe- nicilina resultaba de manejo’ dificil. Muchos iones metdlicos, tales como los del hierro, cinc, cobre, mercurio y plo- mo, inactivaban la sustancia, en vez de potencidrla y permitirla permanecer al- macenada durante largo tiempo. En realidad, a pesar del prolongado pro- frama de investigacion que se desarro- 6, la sal metdlica que se buscaba no Meg6 a hacerse realidad. Pero la produccién en gran escala seguia siendo el problema principal. Y en esto se afanaron también los cien- tificos de los Estados Unidos. Era fa- cil obtener la penicilina bruta, que te- nia una actividad de 40-140 unidades por miligramo (siendo la unidad una medida establecida de la eficacia con- tra las bacterias nocivas); pero ¢c6mo extraer el medicamento en gran cartti- dad? Se ensayaron muchos _procedi- ‘mientos, investigandose todos los mé- todos imaginables durante los prime- ros afios de la guerra. La solucion, se- gtin pudo descubrirse al fin, consistia en la separacion cromatografica: si se hacia pasar el liquido por una colum- na de altimina y se trataba con dife- rentes disolventes, la penicilina que- daba depositada en una zona angosta de la columna, siendo aborbida por la propia alumina. Mas adelante se desarrollé und téc- nica mas perfeccionada, Hamada de cromatografia de particion, con la cual se hizo posible su extraccién en gran- des cantidades. En esta etapa de las investigaciones —antes, pues, de que se hubiera cris- 118 talizado la penicilina propiam cha— se produjeron algunas inter tes diferencias de interpretacién los cientificos britanicos y log canos, Cada lado se sentia inclin Creer que el otro habia afiadido a impurezas que modificaban las teristicas del farmaco; el uso so de la cromatogratia de pa —que permitia distinguir exa los ingredientes de la mezcla puso en claro los hechos: habia penicilinas. Se ofrecia entonces un nuevo eg de investigaciones: ¢por qué hi ferencias? ¢Cémo surgian? En aproximado de un afio se de toda una serie de peliculas, obt. en unos casos con tipos ligeramet ferentes de Penicillium notatum bidas en otros a la incorporacién: ferentes sustancias nuritivas al de cultivo. Se puso en marcha la produc gran escala, cultivandose los recipientes montados en gran portes; en una fase de la elab legaron a usarse botellas de lech obtener penicilina. con destino. tropas. Para conseguir el maxi dimiento, debia estimularse el més alto posible de produccién de tibidtico en el caldo nutritivo en. se cultivaban los hongos; el to experimental de unas diez por milimetro del liquido de cul logré elevar a cincuenta en la p fase de produccién en gran luego a unas doscientas. Este tiltimo y milagroso salto eficacia del medicamento se co! mediante la adicién al caldo de de una sustancia de desecho pi da en la elaboracién del maiz. turaleza exacta de este agente ¢ lante del crecimiento no estaba’ clara, pero al terminar la g la produccién de penicilina inclu importante e interesante aditivo. sumen: se habia logrado por veinte la potencia de un terminado del extracto; asi, ducir 1.000.000.000 unidades de tico se requerian 7.500 litros del de cultivo, frente a los 210.000 d cipio: el ‘avance era ciertam table. Aun asi, el método de pi exigia mucho tiempo y present