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Ponencia presentada al Grupo Temático

Estudios sobre Periodismo

Coordinador: Eduardo Medistch


E-mail: emeditsch@uol.com.br

Agosto 10 del 2008

Jesús Arroyave, Ph. D.

Universidad del Norte

Barranquilla, Colombia

Profesor Asistente

jarroyav@uninorte.edu.co

Reflexiones sobre el cubrimiento al conflicto armado en Colombia

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Resumen

Los medios informativos son de gran trascendencia en la sociedad ya que cumplen el rol
central de informar y orientar a los ciudadanos. Algunos estudios ponen de manifiesto que
el 70% de la información que maneja el ciudadano la obtiene de los medios de
comunicación (ONU 2004). En hechos de gran importancia como el cubrimiento de
conflictos armados al interior de cualquier sociedad, el rol de los medios informativos es
aún más importante ya que los hechos acaecidos deben darse a conocer con mayor
responsabilidad porque pueden contribuir a una mirada parcializada de la realidad y de esta
forma favorecer a algún actor del conflicto. Así mismo, pueden convertirse en instrumento
de guerra y no de paz. La presente ponencia reflexiona a partir de 73 notas de prensa
periodísticas que fueron analizadas en el contexto de un diplomado dictado a periodistas
activos vinculados a medios de comunicación regional en Colombia. Dentro de las
conclusiones que emergieron del proceso de análisis están: es indispensable mayor rigor en
el proceso de investigación y contrastación de la información, debe promoverse la polifonía
de voces que den cuenta de las perspectivas de los diferentes actores que protagonizan y
padecen en conflicto. Finalmente, el enmarque o ventana con el cual se mira el conflicto
debe ser ampliado para contar los hechos desde diversas perspectiva, inclusive aquellas que
recojan el lado esperanzador y propositivo que ayude a construir puentes de paz aún en el
conflicto.

Palabras claves: Conflicto armado, enmraque o framing, cubrimiento del conflicto armado,

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Introducción

“La primera víctima de una guerra es la verdad” reza una sentencia de un estadista inglés.
El conflicto armado en Colombia data ya de hace medio siglo y ha traído una estela de
consecuencias a múltiples niveles a nuestro país. En este contexto, los medios han jugado
un papel fundamental al enterar a la vasta audiencia de los hechos del conflicto día a día.
Sin embargo, diversos estudios han puesto de manifiesto inconsistencias sobre la manera
como el conflicto ha sido cubierto en el contexto nacional (Arroyave et al. 2006, Barón
Porras2002, Bonilla & Tamayo 2007).
Para contribuir a un mejor cubrimiento de los hechos del conflicto la corporación
Medios para la Paz, el Programa por la Paz del CINEP y la Universidad Javeriana
implementaron el Diplomado “Periodismo Responsable en el Conflicto Armado”. En su
quinta versión, el Diplomado se llevó a cabo en la ciudad de Barranquilla, Colombia de los
meses de octubre de 2007 a mayo de 2008. 25 periodistas de la Región Caribe participaron
activamente en procesos teóricos–prácticos con académicos, expertos, periodistas veteranos
e investigadores que reflexionaron sobre diversos temas relacionados con el conflicto
armado.
Como parte del proceso de crecimiento y aprendizaje del diplomado se implementó
El Observatorio de Medios, que consistió en un ejercicio continuo de reflexión sobre la
manera como se abordaban las noticias relacionadas con el conflicto. Para efectuar este
ejercicio de observatorio se empleó un instrumento que se ha venido afinando en los
últimos 8 años y que recoge los principales componentes de la construcción noticiosa.
Todos los integrantes del diplomado presentaron a lo largo de estos 7 meses notas
periodísticas que salieron o publicadas o al aire en algún medio local o regional. Estas notas
fueron analizadas en rigor a la luz de este instrumento y discutidas junto con los
comunicadores en diferentes espacios a lo largo del diplomado.
La presente ponencia es una reflexión sobre los hechos más destacados que
emergieron del Observatorio de Medios del Diplomado efectuado para periodistas del
Caribe colombiano en este proceso de reflexión que duró 7 meses.

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Metodología
La metodología utilizada fue el análisis de contenido, tanto de corte cuantitativo como de
corte cualitativo. La unidad de análisis fue noticias relacionadas con el cubrimiento del
conflicto armado en Colombia. Los diferentes textos periodísticos que entregaron los
periodistas que participaron en el diplomado, que incluía prensa escrita, radio, internet,
televisión e inclusive columnas de opinión, eran analizados en un instrumento que consta
de siete partes:
1. Identificación del autor, medio, características del producto.
2. Indicadores de construcción, exactitud y coherencia informativa.
3. Indicadores del contexto informativo.
4. Indicadores de la pluralidad y manejo de fuentes de la información.
5. Indicadores de investigación periodística.
6. Indicadores de la tematización informativa.
7. Indicadores del impacto de la información.
Cada una de las notas entregadas era analizada minuciosamente por cada uno de los ítems
utilizando un manual de contenido, que definía y especificaba cada una de las variables del
instrumento. El instrumento de análisis había sido validado a través de su proceso de
aplicación y revisión en los 4 observatorios previos.
En total se analizaron 73 trabajos periodísticos, distribuidos de la siguiente manera:
• Prensa escrita: 26
• Televisión: 14
• Radio: 19
• Internet: 14
El análisis se efectuaba enfatizando aquellos tratamientos informativos que resultaban
problemáticos en ejercicio del cubrimiento de los hechos del conflicto, así como destacando
lo que se consideraban buenas prácticas en el cubrimiento del conflicto. Los resultados eran
socializados en sesiones del diplomado con los periodistas.
En el siguiente aparte presentaremos algunos de los resultados más relevantes del
análisis de contenido efectuado sobre las notas periodísticas. En la última sesión
incluiremos las reflexiones que se desprendieron del análisis de los resultados.

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Resultados
Uno de los elementos que emergió de las noticias analizadas en el primer observatorio de
medios (noviembre 2007) era que pocas de ellas eran producto de el trabajo minucioso de
periodista. Sólo el 32% del total de noticias analizadas eran producto de la investigación
realizada por el propio periodista. De otra parte, el 59% de las noticias analizadas no
ofrecían ningún contraste con respecto a la fuente o fuentes consultadas. Predominaba
entonces una sola versión para contar los hechos del conflicto (Tabla 1). Al cruzar este ítem
con el punto concerniente a la tematización de las fuentes, observamos que casi la mitad de
la información reportada por los periodistas utilizaban como fuente o el Estado, el Gobierno
y la Fuerza Pública (Tabla 2). No predominaba entonces una labor de investigación que
permitiera otra mirada de la realidad reportada por la voz oficial.

Tabla 1. Contrastación en la Información

18% 23%

contraste
sin contraste
N/A

59%

Tabla 2. Tamatización de acuerdo con fuentes consultadas

10% 3%
21% Gobierno
Estado
Fuerza Pública
Sociedad Civil
45% 21%
Grupos al margen

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Para el segundo observatorio (enero 2008) después, al analizar el ítem Origen de la
información proporcionada por el periodista, observamos que, después de la
investigación relacionada con los periodistas (44%), la segunda forma más común de
obtener información fue ruedas de prensa (22%). Al relacionar este ítem con el punto
Asuntos de la Información, el tema más común que se trató fue operaciones militares
(13%). Y luego de contrastar además esto con el ítem Naturaleza de las fuentes,
observamos que las fuentes más recurrentes fueron víctimas y testigos (18%), seguidos por
el ejército nacional (12%). Al correlacionar todos estos puntos notamos que las operaciones
militares reportadas en ruedas de prensa por el ejército nacional fueron una de las formas
más comunes de obtener la información que fue reportada en los medios. Este hecho puso
de manifiesto que los hechos del conflicto estaban siendo contados fundamentalmente con
organismos de fuerza del Estado a través de ruedas de prensa.
Para el tercer observatorio se hizo una mirada más cualitativa y decidimos destacar
algunas de las temáticas que fueron recurrentes en las notas presentadas por los periodistas.
Entre ellas encontramos:

- El balance por parte de un comandante del ejército, en términos de número de


muertes, de un grupo paramilitar.

- El recuento de las masacres de un exjefe paramilitar en su versión libre ante la


fiscalía.

- Nueva evidencia de una sonada masacre efectuada por un grupo paramilitar en el


Magdalena Medio.

- La reconstrucción de la masacre contra miembros del CTI de la fiscalía por parte de


grupos paramilitares.

Desde esta perspectiva, el enfoque que predominaba era el del balance de los hechos de
guerra, dejando por fuera muchos otros abordajes posibles que destacaran otras miradas del
conflicto. Por razones de espacio, destacamos tan solo estos tres puntos. En el siguiente
aparte presentamos la reflexión que se desprendió de cada uno de ellos.

Reflexión
Punto 1: Ampliando la información: El Periodismo de Precisión
En general, el conjunto de notas analizadas referenciaban hechos específicos relacionados
en su mayoría con situaciones de violencia o sus consecuencias más no exclusivamente con

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el conflicto armado. El lenguaje, el estilo y los hechos reportados se adecuaban a la
estructura general informativa. Como característica general no se encontró que predominara
un trabajo minucioso de un proceso sistemático de investigación que permitiera ir más allá
del mero reflejo de los hechos acaecidos.
Sin embargo, existe una amplia literatura que exalta el rol de los medios como
creadores de opinión pública. La necesidad de proporcionar información de calidad
demanda un trabajo sistemático, elaborado y profundo que trasciende las fuentes inmediatas
que ofrecen información inicial. La información escueta puede no ser suficiente para
enterar en toda su dimensión a los ciudadanos ávidos de conocimiento y deseosos de tener
un panorama amplio de los hechos acontecidos. Así mismo, este enfoque rebasa el debate
de la objetividad periodística y ausculta si los medios tradicionales de reportería están
ofreciendo el tipo de periodismo que demanda una sociedad informada.
En las tres últimas décadas ha surgido una nueva forma de reportar que se aleja del
periodismo inmediatista, que privilegia las fuentes oficiales y tiene un carácter más
generalista, por un periodismo que promueve en cambio la elaboración de noticias basadas
en los procedimientos de investigación de las ciencias sociales. A este nuevo enfoque se le
denomina periodismo de precisión (Dador, 1997; Meyer, 1973; Pérez, 2004).
El periodismo de precisión fue originalmente propuesto por el periodista Philip
Meyer en 1973. En su libro Precisión Journalism: A Reporter´s Introduction to Social
Science Methods, Mayer enfatizaba la importancia de aplicar los métodos empíricos de la
investigación científica para aprovechar el rigor de la ciencia para reportar así los hechos de
trascendencia a nivel periodístico. Dader (1997), unos de los investigadores que más han
avanzado el tema en España, define el periodismo de precisión como:

“la información periodística que, sobre cualquier asunto de trascendencia social,


aplica o analiza sistemáticamente métodos empíricos de investigación científica, de
carácter numérico o no numérico, con especial inclinación al campo de las ciencias
sociales. En dicha actividad el énfasis corresponderá a la validez o fiabilidad del
método de análisis, por encima de la mayor espectacularidad de los resultados (p.
22).

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A los largo de la década de los 70´s periódicos como El Miami Herald y el Washington
Post adoptaron este tipo de actividad periodística en su trabajo en los Estados Unidos. En
los años 80s varios trabajos de periodismo de precisión serían galardonados con el Premio
Pulitzer: El Dallas Morning News en 1985 con una investigación sobre la segregación
racial en la adjudicación de viviendas y el Atlanta Constitution en 1988, con un trabajo
sobre la asignación de créditos hipotecarios.
Dentro de los métodos de corte cualitativo o no numérico que usa el periodismo de
precisión se encuentra el periodismo participativo (Pérez, 2004). Aquí se utiliza la
etnografía o la observación participante para obtener una información “densa” y profunda
del objeto estudiado para luego reflejar lo hallazgos en forma de reportaje. Se espera que la
investigación parta de un protocolo de observación estructurado y que la observación dure
meses y el periodista realice el suficiente número de contactos que le permita conocer desde
adentro la situación de los miembros del grupo estudiado. Un ejemplo de este tipo de
trabajo sería el texto Cabeza de Turco, publicado por el periodista alemán Günter Wallraff,
quien investigó las penosas condiciones que los inmigrantes turcos debían soportar para
sobrevivir en Alemania. Günter se practicó una cirugía plástica que le permitió tener la
apariencia física de una persona turca y convivió por 2 años con gente de esta comunidad,
realizando toda clase de trabajos para conocer en profundidad a este grupo social.
A nivel cuantitativo, el uso de distintas bases de datos y la utilización de paquetes
estadísticos como el SPSS (Statistical Package for de Social Science) ha permitido textos
periodísticos de gran calidad investigativa, muchos de ellos galardonados
internacionalmente. Precisamente, el periodismo de precisión ha tenido un desarrollo muy
cercano al denominado Periodismo Asistido por Computador, PAC (Computer Assisted
Reporting, CAR en inglés).
Garrison (1998) define el PAC como el uso de computadores tanto para obtener
información (base de datos, información de la Web, motores de búsqueda, correos
electrónicos) como para analizarla tal información (usando paquetes estadísticos, diferentes
softweres) en el ejercicio del periodismo. El uso del PAC ha permitido un desarrollo
investigativo de mayor profundidad ya que el periodista no depende exclusivamente de las

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fuentes sino que puede ir directamente a los datos y analizar, contrastar, cruzar e inclusive
graficar la información obtenida.
Al analizar los distintos textos periodísticos se observó que en su mayoría
reportaban hechos inmediatistas, que reflejaban la información proporcionada por fuentes
convencionales. Si bien algunos de ellos permitían conocer el contexto de la información,
no era común observar mayores contrastes ni información que ampliara a partir de otras
fuentes o bases de datos alguna de las informaciones proporcionadas. El simple cotejo de
datos proporcionados por fuentes oficiales regionales con las nacionales e internacionales
sería un ejercicio interesante que proporcionaría mayor perspectiva al análisis que pudiera
brindar el periodista.
El carácter trascendental de los conocer más del conflicto nos lleva a la necesidad de
recurrir a un periodismo de mayor profundidad que permita ofrecer a la audiencia hechos
veraces obtenidos a través de una investigación de rigor. El periodismo de precisión surge
entonces como una alternativa que permitiría al comunicador trabajar la información con
parámetros de alta calidad para así reportar una información que ha seguido lo estándares
de la investigación científica. Entendemos que el principal cuestionamiento para no
practicar este tipo de periodismo es la falta de tiempo y las lógicas de producción que
impone el medio. No obstante, el conocimiento de esta práctica periodista es ya una
garantía inicial de que el tratamiento dado a la información será de un mayor rigor.

Punto 2. La fuente en el contexto del cubrimiento del conflicto: La necesidad de la


polifonía de voces
La preocupación sobre de donde obtiene el periodista la información sobre los hechos que
va a transmitir así como su veracidad y confiabilidad ha merecido la reflexión de muchos
analistas a lo largo de la historia del periodismo. Siendo el conflicto armado un tema de
especial sensibilidad y en donde los diversos actores intentan tener una injerencia que a la
postre repercuta en la opinión pública, merece especial cuidado este tema por parte del
periodista.
Reflexionando sobre la injerencia de los actores del conflicto en el trabajo del
periodista, el analista Eduardo Márquez (2001) plantea:

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Mediante la dádiva de la exclusiva o la conminación de la amenaza que, como
se sabe, en muchas ocasiones ha llegado hasta el asesinato, los protagonistas de
la guerra, sean estos guerrilleros, paramilitares, militares o ciudadanos de bien,
esperan convertir al reportero en un estafeta de sus propósitos político-militares
o financieros. Ellos, al fin y al cabo, saben que los medios de comunicación son
una caja de resonancia que, en términos de formación de opinión pública, son
más eficaces que sus bien pertrechadas máquinas de guerra. La verdad, como un
concepto que intenta reconocer los múltiples aspectos de la realidad, no es su
problema. Todo lo contrario. Por lo tanto, esperan que el periodista transmita,
sin cuestionamiento, su verdad y les produzca un importante y necesario
dividendo: legitimidad.

Al contar el periodista los hechos en los términos que favorecen a un determinado


actor del conflicto (“su verdad”, como plantea Márquez), no simplemente se puede
estar incurriendo en reducir un hecho complejo a un solo ángulo del asunto, sino que
dicho ángulo se muestra como una ventana estrecha que no permite capturar la
complejidad de matices que puede tener un fenómeno. En este sentido el compromiso
del periodista es grande ya que debe entregar a sus lectores, oyentes o audiencia en
general los hechos de una manera tal que sean fieles a su propia complejidad y que
permitan formar una opinión pública ajustada a la realidad que permita decisiones
responsables sobre el futuro del contexto social.
Un rápido repaso por el origen y la evolución de la comunicación como
disciplina de estudio nos muestra la preocupación que siempre ha existido por no
permitir que los medios se conviertan en instrumentos de propaganda que muestren
los hechos desde la perspectiva de los intereses de un solo actor sobre el interés
público general (Rogers, 1994; Severin & Tankard, 2002). Los diferentes regímenes
totalitarios han intentado controlar los medios de comunicación y mostrar, ya sea en
forma directa o en forma velada, siempre “su verdad”. Ha sido una constante que
entre menos democrático ha sido un gobierno mayor control o manipulación ha
intentado ejercer en la forma como se estructura y se transmite la información
(Waisbord, 2000).
En el contexto del cubrimiento del conflicto armado en nuestro país, distintos
estudios han mostrado las diferentes formas de manipulación e injerencias por parte
de las fuentes para lograr que su versión de la historia (“su verdad”) sea mostrada en

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el medio. Luego de revisar una amplia literatura relacionada con el papel de las
fuentes oficiales en la calidad del periodismo colombiano, un análisis efectuado por el
Centro de Competencias en Comunicación para América Latina, identificó la manera
como los actores podían manipular la fuente para favorecer cierta información. Estas
formas son:
- Ocultamiento de la información: tratar de esconder o limitar ciertos datos,
encubrir situaciones o actos comprometedores.

- Filtración de información: usar indebidamente al periodista para dar una


información.

- Jerarquización de los medios: privilegiar a los medios más poderosos para


entregar la información, lo cual afecta de manera significativa a medios
locales e independientes.

- Manipulación de la información: cambiar una chiva por un cubrimiento


positivo o por callar lo negativo de un hecho, manejar la información con el
esquema premio/castigo o como una prebenda para ejercer control, usar
privilegios para incentivar la difusión de una información –viajes, fiestas,
comidas, etc-.

- Falta de claridad en el flujo de la información: no saber a ciencia cierta


quién da o cómo obtener la información.

- Presión, mediante la exigencia de ser parte de su causa: pedir apoyo


incondicional y lealtad.

- Pedir favores a los periodistas: servir de informantes o hacer inteligencia.

- Pedir a los periodistas que incluyan información que sólo beneficia a la


fuente y es irrelevante para el lector.

- Censura: recibir presión para dejar de publicar alguna información.

- Intimidación: amenazar por publicar ciertas notas o denuncias.

De estas 10 formas de manipulación de la información, la que con mayor frecuencia se


destaca son las dos últimas. Por ejemplo, en un estudio reciente publicado por la FLIP, de
los 162 casos de violación a la libertad de prensa registrados en 2007, más de la mitad de
los casos, 85, correspondieron a amenazas contra la integridad del periodista para que no

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publicara o para que cambiara la versión de alguna información. Al discriminar de donde
provenían estas amenazas, los hallazgos muestran algo digno de resaltar: un 25% provenían
de autores desconocidos, un 19% provenían de paramilitares, cifra que causaba curiosidad a
los investigadores si se tenía en cuanta que los principales actores estaban desmovilizados;
un 13% correspondía a las FARC, un 13% funcionarios públicos y un 10% funcionarios de
la Fuerza Pública. El informe de la FLIP concluía en este aparte que: “El porcentaje de los
dos últimos actores resulta alarmante. En total, funcionarios públicos y Fuerza Pública
figuran como presuntos actores del 21% de las violaciones a la libertad de prensa en 2007”
(p. 11).
El estudio de la Federación Latinoamericana para la Libertad de Prensa (FLIP)
claramente nos ilustra que cualquiera de los actores del conflicto pudiera estar ejerciendo
distintos tipos de presión para manipular los contenidos que van a ser entregados al amplio
público receptor de los mensajes mediáticos y que a la postre serán los insumos para formar
opinión pública. No obstante, a nuestro juicio faltaría una categoría más: Manipular las
formas de denominación de la información para que sean expresadas en forma tal que
favorezca los intereses de un actor de la información. Desde esta óptica, uno de los actores
intentaría imponer formas de nominalizar la realidad para que la noticia sea contada
perneada con este lenguaje.
Algo de esto lo vemos reflejado en lo que Márquez (2001) enfatizaba en su análisis
del cubrimiento del conflicto armado: “Ya sea por las vías de la amenaza o por las vías de
la clandestina complicidad de líneas editoriales, las lógicas informativas están siendo
prácticamente codirigidas por los responsables del conflicto desde la contrainsurgencia, el
Estado y la insurgencia, produciendo una grave distorsión sobre el principio del interés
público como derrotero de la noticia”. Al periodista usar ciertas formas de nominalizar la
realidad de una manera tal como lo hace uno de los actores del conflicto, está dejando
“codirigir las lógicas informativas por uno de los responsables del conflicto”. Las
consecuencias son que la información llega ya con un sesgo al público en general, no
permitiendo analizar los hechos en la verdadera complejidad de los matices.

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Punto 3. La teoría del framing o enmarque: Entendiendo las ventanas posibles como se
presentan las noticias del conflicto
Todo conflicto se libra al menos en dos frentes: en el campo de batalla y en los medios de
comunicación (Schechter, 2002). No obstante, los hechos que ocurren en el campo de
batalla trascienden a la sociedad a través de los medios de comunicación. Sin embargo, la
información que presentan los medios no es siempre fiel reflejo de esa realidad. Los hechos
del “campo de batalla” son mediados por diversos actores antes que dicha información
llegue a su destinatario final: la gran audiencia, que es la sociedad en general. A su vez, la
información que reciba por esta gran audiencia es de trascendental importancia para tomar
decisiones informadas sobre el presente y el futuro del contexto que habitan.
De los innumerables hechos que ocurren en el conflicto y que pudieran traducirse en
material noticiable que alimentan los medios, pareciera que los comunicadores
privilegiaran ciertas miradas y enfatizaran solo algunas de ellos. Uno de los modelos
teóricos más reconocidos en el contexto de los contenidos mediáticos, en particular de
orden informativo, es la teoría Agenda Setting o establecimiento de la agenda. La Agenda
Setting, formulada originalmente por McCombs y Shaw en 1972, plantea que los medios
establecen la agenda de los hechos de interés en la sociedad, es decir ellos determinan
cuáles son los asuntos en los que se concentra la agenda pública. Ya sea por dedicar mayor
tiempo al aire, por presentar los hechos al inicio de una emisión o por otorgarle mayor
espacio o una posición destacada en su despliegue físico, los medios le indican a la
audiencia la relevancia de un tema en la agenda pública. En su formulación inicial,
McCombs y Shaw (1972) planteaban “los medios no nos indican cómo pensar sino en qué
pensar”, es decir establecían la agenda.
La teoría del establecimiento de la agenda o Agenda Setting ha sido considerada
como una de las tres teorías más usadas e importantes en la investigación en medios en los
últimos 50 años (Bryant & Miron, 2004). Su amplio desarrollo ha permitido que se haya
extendido a lo que hoy se conoce como segundo nivel de la Agenda Setting. En este nivel,
los investigadores han señalado que los medios no solamente establecen la agenda noticiosa
sino que también presentan los atributos de esta agenda noticiosa. A este segundo nivel de
agenda setting se le ha denominado la teoría del framing o enmarque.

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Miller (2002) define el framing o enmarque como el proceso a través del cual el
medio enfatiza o realza algún aspecto de la realidad y disminuye otros. Para Gittling
(1980), el framing está relacionado con “los principios de selección, énfasis y presentación
basados en pequeñas y tácitas teorías sobre lo que existe, lo que pasó y lo que importa”. Por
su parte, el destacado analista de medios Schudson (2003) plantea que, “Cada narrativa que
da cuenta de la realidad menciona algunas cosas y omite otras, de manera consciente o
inconsciente cada narrativa implica realizar juicios sobre como debe funcionar el mundo,
que es lo importante, que tiene sentido y como debería ser” (p. 36).
De esta forma, el framing o enmarque sería el marco bajo el cual el periodista ve y
presenta la realidad. Este marco o ventana podría implicar una presentación consciente o no
de los hechos que está narrando desde cierta perspectiva, que a su vez está impregnada de
su historia de vida, su concepción de lo que es el periodismo, la apropiación de “ciertas
rutinas y tradiciones que se dan en la cultura en general y en las lógicas periodísticas en
particular” (Schudson 2003, p. 37).
Investigadores de medios han establecido cuatro enmarques o frames
preponderantes en los cuales las noticias pueden ser presentadas: Uno que enfatiza el
conflicto entre las partes o los individuos (enmarque de conflicto) (Capella & Jamieson,
1997), otro que atribuye responsabilidades o culpa ciertas instituciones o individuos
(enmarque o atribución de responsabilidad), otro adicional que se enfoca en las
consecuencias económicas para la audiencia (enmarque de consecuencias económicas) )
(Newman et al., 1992) y uno final que resalta a los individuos como ejemplo o enfatiza el
interés humano (enmarque de interés humano) (Valkenburg et al., 2007). Por considerarlos
de gran interés para analizar el tema del conflicto armado, describiremos en detalle a
continuación cada uno de estos enmarques o frames.

- Enmarque de conflicto: También ha sido conceptualmente relacionado con el


término Cubrimiento estratégico (Patterson, 1993). Este tipo de cubrimiento
informativo enfatiza el hecho de perder o ganar como asunto central. Se utiliza
un lenguaje de guerra, juego de competencia, con énfasis en el desempeño y el
estilo de las partes o los individuos.

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- Enmarque o atribución de responsabilidad: Se centra en culpar a ciertas
instituciones políticas/gubernamentales, grupos, partes o individuos de causar o
resolver problemas claves.

- Consecuencias Económicas: Se enfoca en las consecuencias económicas que


tiene para la audiencia, para un individuo, grupo, institución, región o país. Se le
atribuye gran impacto e importancia.

- Enmarque de interés humano: Presenta los hechos desde una perspectiva


humana. Este tipo de cubrimiento noticioso intenta personalizar, dramatizar o
dar emoción a las historias que se narran.

Una amplia literatura que existe en torno a la influencia de los distintos frames o enmarques
sobre la actitud y percepción de la audiencia hacia los contenidos de las noticias ha
revelado hechos de singular interés. Por ejemplo, en investigación efectuada por Cappella y
Jamieson (1996) encontraron que el uso del enmarque de conflicto o cubrimiento
estratégico en las noticias puede llevar a la audiencia a activar cierto cinismo y a descreer
de los hechos reportados. Por su parte, Patterson (1993) y Jamieson (1992) hallaron que
este tipo de enfoque puede distraer al público de los procesos políticos de fondo.
De igual forma, Iyengar (1991) encontró que el cubrimiento televisivo enfocado en
el frame o enmarque de atribución de responsabilidades, dado el formato televisivo que
privilegia lo episódico, es decir el evento específico o el individuo y no lo temático, que
permite la contextualización desde una perspectiva más amplia, inducía a la audiencia a
ofrecer una explicación individualista y limitada de los problemas sociales. “De esta
manera, la pobreza es vista más como un problema personal que como un problema
estructural o del sistema” (Iyengar, 1991). Finalmente, Valkenburg et al. (2007) encontró
que el frame de consecuencias económicas privilegiaba un marco interpretativo en la
audiencia que se limitaba al aspecto financiero, permitiendo no siempre una visión más
integral.
Este hecho nos lleva a reflexionar qué ángulo de los hechos privilegian los
comunicadores/periodistas al momento de contar las historias del conflicto. Es necesario
tener presente que el sujeto detrás de las noticias puede destacar, exaltar, enfatizar o no un
determinado hecho. Esto, por supuesto, va más allá de la ya sempiterna discusión de la
objetividad en el periodismo ya que la información a transmitir pasa necesariamente por la

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historia de vida del periodista. El escoger el ángulo de la información, la selección de los
adjetivos a utilizar, las misma estructura de la narración, es decir, con que inicia, que deja
para el final, que destaca, estas son ya decisiones subjetivas que tiene que asumir el más
objetivo de los comunicadores. Así mismo, las rutinas de la producción mediática pueden
llevar al periodista a interiorizar unos ciertos patrones que se dan en las salas de prensa que
privilegian ciertos enmarques o frames que tradicionalmente se utilizan para contar las
historias del conflicto.
La teoría del framing o encuadre ha revaluado la formulación inicial de Agenda
Setting de los investigadores McCombs y Shaw (1972). Los medios no solamente nos
indican en que pensar sino que también, desde la perspectiva del segundo nivel de la
Agenda Setting, nos inducen a como pensar. En su detallado estudio sobre los frames o
enmarques en las noticias, Valkenburg et al., (1999) concluyen, “Los frames (enmarques)
noticiosos ejercen en la mente de los lectores un efecto significativo sobre los hechos a
tener presente en las historias… los frames noticiosos proporcionan a la audiencia
orientaciones sobre cómo concebir un evento o hecho específico” (p. 567).
Las reflexiones finales se dirigen entonces a la mediación ejercida por el periodista
en su proceso de dar cuenta de la realidad. La manera como se presentan los hechos, las
decisiones que se toman en cuanto a qué se prioriza del conjunto de acciones de carácter
noticiable que se van a presentar, la información que se omite y la repetición de ciertas
rutinas aprendidas en las salas de redacción ayudan a estructurar la noticia desde cierta
mirada (frame) y pueden tener un impacto en como percibe la audiencia la información. Se
reitera entonces la enorme responsabilidad del periodista en contar estos hechos desde una
mirada que resalte y defienda el interés común.
En resumen, las conclusiones que se derivan de este análisis son: Primero,
considerar el uso del periodismo de precisión es fundamental para ofrecer una perspectiva
de mayor rigor a la audiencia en temas del cubrimiento del conflicto. Segundo, es esencial
incluir la polifonía de voces que ataque el uni-fuentismo que sesga la información y ofrece
una versión muy parcializada de la realidad. Finalmente, es deseable procurar que
enmarque o frame que predomine en la narrativa sea aquel que contribuya al bien común y

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ofrezca otras miradas y perspectivas que resulten constructivas para los hechos narrados.
Estas son las pistas para desde el periodismo contribuir a los hechos de paz.

Bibliografía
Arroyave, J, Gill, J., & Blanco, I. (2006 Junio). Latin American Journalists’ Perceptions
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División de Periodismo del Congreso de la International Communication
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