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14/3/2014

Revista Alcances - Tres usos de metáforas en Wittgenstein.
ISSN 0718-9117

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Tres usos de metáforas en Wittgenstein.
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(Recepción: Febrero 2010 - Aceptación: Marzo 2010)
Resumen
La metáfora no cumple sólo una, sino varias funciones en el discurso filosófico, como es posible mostrar en la
obra tardía de Wittgenstein. En un paso preliminar, reviso críticamente la sugerencia de “una teoría de la
metáfora basada en la teoría w ittgensteiniana de los parecidos de familia” (Hesse), para luego referirme, en la
parte central del trabajo, a tres usos y correspondientes tipos de metáforas en Wittgenstein. (a) Las
metáforas refrescantes, destacado capítulo de cualquier retórica filosófica, permiten condensar y de esta
manera fijar pensamientos y razonamientos, valiéndose para ello de ingenio lingüístico, humor o irreverencia.
(b) Las metáforas descriptivas contribuyen a dar con la “fisonomía de la cosa” (Wittgenstein): de su diestro
manejo depende en buena medida la expresión vívida y prolija de experiencias —en particular, de la vida
mental— que filosóficamente importan. c) Las metáforas rectoras, por último, son creación de filósofos
innovadores quienes las usan para redescribir y recategorizar determinados fenómenos, cambiando así
nuestro fundamental modo de verlos; más bien escasas, como sus autores, estas metáforas operan a
menudo desde un trasfondo implícito, siendo, sin embargo, las que más hondo calan. A modo de conclusión,
formulo finalmente tres puntualizaciones respecto de lo planteado a lo largo del artículo [1] .
Abstract
Metaphor plays not only one but several roles in philosophical discourse, as it can be show n in Wittgenstein’s
later w ork. In a preliminary step, I examine critically the suggestion of “a theory of metaphor w hich rests on
Wittgenstein’s theory of family resemblances” (Hesse). Then, in the main part of the text, I refer to three uses,
and corresponding types, of metaphors in Wittgenstein. (a) Refreshing metaphors, a salient chapter of any
philosophical rethoric, allow us to condense and in this w ay to fix thoughts and reasonings, using for this
purpose linguistic ingenuity, humor and irreverence. (b) Descriptive metaphors contribute to grasp “the
physiognomy of the thing” (Wittgenstein): the vivid and accurate expression of philosophically relevant
experiences —specially experiences of mental life— depends to a great extent on the skilful handling of
metaphors of this kind. (c) Leading metaphors, finally, are the creation of innovative philosophers w ho use
them to redescribe and recategorize certain phenomena, changing thereby our fundamental w ay of seeing
them; as their authors, they are rather a few ; they operate often from an implicit background, but reach to the
bottom more deeply then the others. I conclude formulating three clarifications concerning my proposals along
this article.
Palabras clave: Wittgenstein, metáfora, filosofía, retórica, parecidos de familia.
Keyw ords: Wittgenstein, metaphor, philosophy, rhetoric, family resemblances.

“Lo que descubro son nuevas metáforas". (Wittgenstein) [2] .

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1. INVESTIGAR TRANQUILAMENTE
El propósito original de este trabajo fue presentar un par de reflexiones sobre la pertinencia y finalidad del uso de metáforas en textos filosóficos. Desistí muy pronto de la
idea, tan pretenciosa a la vez que indecisa. No que decidiera entonces mudar completamente de asunto; viable y no menos interesante me pareció finalmente focalizar la
mirada en un autor determinado. Sin embargo, si bien el alcance inmediato del trabajo queda de tal modo circunscrito, el interés inicial más amplio mantiene su vigor: quisiera
tomar a Wittgenstein a modo de ejemplo con el objeto de investigar lo que puedan ser algunas funciones de la metáfora en la escritura filosófica en general, es decir, más
allá del caso específico de un autor (si la elección de este autor constituye una decisión afortunada es algo que el texto mismo, o al menos las metáforas de Wittgenstein,
irán, supongo, poniendo de manifiesto). Así, y a fin de que resulten generalizables las sugerencias que haga más adelante, omitiré aquello que diga relación con claves
metodológicas más bien sui generis de Wittgenstein, como sus planteamientos en torno a “la repetición como medio” (VORL 199) o su llamado a concebir la pregunta
filosófica “como una enfermedad” (IF § 255). Por otro lado, no cabe duda de que estudios centrados en autores diferentes podrían revelar otras funciones propias de la
metáfora en un marco filosófico [3] . No aspiro, pues, a dar con un listado exhaustivo de dichas funciones, sino a determinar y describir algunas de ellas —en los textos de
Wittgenstein, pero con un preocupación que va más allá de ellos—.
La reflexión acerca de la metáfora en el discurso filosófico ha adoptado a menudo un tono o temple radical que obedece básicamente, pienso, al objetivo que de un modo
explícito o implícito se persigue. El objetivo puede ser —como en el caso de todos los empiristas, los clásicos ingleses no menos que los lógicos vieneses— abogar por un
lenguaje filosófico exento de figuras retóricas y, muy en particular, de metáforas, por ser éstas vagas e indeterminadas. O el objetivo puede ser —como en el caso de
Hans Blumenberg— promover la metáfora como principal materia prima del elaborado filosófico. No parece exagerado sostener que son metas tan radicales y opuestas
como éstas las que han orientado predominantemente el tratamiento del tópico. Por mi parte, declaro de entrada y sin argumento que tanto la proscripción de la metáfora
como la metaforización de la filosofía son planteos que en su unilateralidad me resultan sospechosos, y lo mismo el tono, latente o declaradamente exaltado, que tales
empeños de suyo tienden a imponer. Asumo entonces, sin más, que la metáfora constituye un recurso legítimo de cualquier prosa filosófica, y que la tarea interesante, y en
parte pendiente, es más bien la de mostrar en qué sentido podría tratarse además de un recurso importante. Por otro lado, asumo también que la escritura filosófica, a
diferencia de la literaria, se propone siempre argumentar a favor o en contra de tesis o visiones respecto de un tema determinado, por lo que la eventual importancia de la
metáfora no puede ser pensada sino en conexión con una práctica de pedir y dar razones. El filósofo interesado en hacer más transparente su propia actividad no puede
olvidar ni el empleo de la metáfora, ni la especificidad de dicha actividad.
Rastreando en la abundante reflexión metafilosófica del propio Wittgenstein di con un par de anotaciones que me sugirieron un objetivo y un tono diferente para abordar el
tema. En el capitulo “Filosofía” del así llamado Big Typescript, Wittgenstein —escéptico y todo, como lo era, respecto de la idea de un genuino conocimiento filosófico, de una
filosofía que no fuera exclusivamente negativa o terapéutica— se refiere a la “posibilidad de un tranquilo progresar” (F 33; Möglichkeit des ruhigen Fortschreitens). Podo
después apunta lo siguiente:
En vez de turbulentas especulaciones y explicaciones, queremos ofrecer nosotros exposiciones tranquilas //constataciones// de hechos lingüísticos // queremos la

http://alcances.cl/ver-articulo.php?id=79

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una violación de una regla semántica o una suerte de escándalo lingüístico. En efecto. En efecto. 3. el hecho de que una regla lingüística no determina cualquier caso imaginable como un caso de aplicación correcta o incorrecta de la correspondiente palabra. p. acaso la labor de distinguir una función tras otra de la metáfora. busca un objeto en un cajón. Hesse 1993. la vieja idea nietzscheana. respecto del cual la tesis de la ubicuidad sí sería válida (cf. tiene por tema los bordes conceptuales externos. Para tomar un ejemplo de David Cooper: si un padre emite la oración “El vehículo de Juanito está en el sótano”. Luego de proponer un par de comentarios sobre la relación entre metáfora y de parecidos de familia (2). no pone en entredicho la existencia de significados relativamente estables. los mezcla con los otros. Hay razones para pensar lo contrario (no entro aquí en este punto). y porque casos análogos representan una posibilidad siempre abierta respecto de cualquier concepto [9] . p. ni siquiera que se trata de una expresión. Con todo. y éste me parece el meollo de la cuestión. la obra tardía de Wittgenstein constituye un buen ejemplo de que las metáforas no cumplen sólo una. pese a que no contravienen ninguna regla semántica. Nada de eso. al no existir un conjunto de características comunes a todos los juegos (y a ellos exclusivamente) que funcionen como condiciones necesarias y suficientes para el correcto uso del correspondiente predicado. Sólo cabe decirle entonces: “Momento. (ACV 33). En tal sentido. Hesse llega a hablar de “una teoría de la metáfora basada en la teoría w ittgensteiniana de los parecidos de familia” (Hesse 1984. Es posible explicar esta última diferencia volviendo a nuestro ejemplo: el concepto de metro no parece ser un concepto de parecidos de familia. como alguien que. usa la expresión “vehículo” para referirse a un determinado insecto.”) (F 35) [4] . Pero acaso una cosa tenga que ver con la otra. en el sentido en que le atribuimos tal cosa a Black o a Searle. http://alcances. dada la posibilidad de formular una definición de la palabra correspondiente. no existe en su voluminosa obra nada semejante a una concepción filosófica de la metáfora. 54s). 42). la segunda. porque la primera parece aplicarse sólo a un subgrupo de conceptos. Lo que sí queda en tela de juicio es un ilusorio ideal de exactitud. p. se halla presente en la tesis de que un concepto como el de juego representa un concepto de parecidos de familia. de hecho. por lo que difícilmente puede avalar un planteamiento de carácter tan general como el siguiente: “[E]l lenguaje natural es fundamentalmente metafórico. previa a lo literal. En este contexto. También corregiremos a quien. ¿Qué decir de un sinnúmero de otras aplicaciones de la palabra “vehículo” o también de “patines”? Si un niño emplea este último vocablo para referirse a sus zapatos. pero que en otro sentido no lo es. por lo que cabe comenzar con una reflexión tendiente a corregir lo que no pocos piensan que diría nuestro autor acerca del concepto de metáfora en general [6] . Se trata entonces de un uso que no implica en absoluto la enunciación de una obvia falsedad (o una verdad obvia). metódicamente. al menos en la variante que examinamos aquí. Habiendo criticado el intento de atribuir a Wittgenstein la idea de un lenguaje transido esencialmente de metaforicidad. Una buena metáfora refresca el entendimiento. Viene al caso esta nueva cita de Wittgenstein: “Uno de los mayores obstáculos para la filosofía es la expectación de nuevas profundas //inauditas// elucidaciones. METÁFORAS Y CONCEPTOS DE PARECIDOS DE FAMILIA Hablamos de Wittgenstein y la metáfora. una tras otra. o también: de una metaforicidad fundamental del lenguaje. lo cual nos autorizaría a hablar de una metaforicidad primaria. definición que fija condiciones necesarias y suficientes para su correcto uso. en su mayoría. a Davidson o a Ricoeur. mientras que la segunda posee una validez general. requiera y nazca de una primera desconfianza frente a expresiones como “la literalidad y exactitud de una filosofía científica” o “la condición tropológica del lenguaje filosófico”. le diremos que lo está utilizando indebidamente (o diremos que se trata de una metáfora. ahora sí. En segundo lugar. METÁFORAS REFRESCANTES Entre las poquísimas menciones explícitas del término “metáfora” por parte de Wittgenstein. comienza a perder su atractivo cuando pasamos a reconocer que un límite borroso. ni que nunca o raramente lo hace. inexactos o borrosos.” (F 21).” (Hesse 1993. Espero que siguiendo este “método” pueda dar con lo que busco y de lo cual únicamente sé que se halla entre una infinidad de papeles acumulados durante siglos en un cajón. – ¿Pero es verdad eso?”. en cambio. hay una susceptible de ser interpretada como indicio de una primera función de la metáfora —me adelanto y corrijo: de ciertas metáforas— en textos filosóficos. Comencemos revisando algunos ejemplos de metáforas refrescantes (los subrayados son míos y tienen por finalidad destacar el núcleo metafórico en cada cita de la siguiente lista. 266) [11] .” (ACV 33). como el que pone en evidencia el ejemplo del “vehículo” de Juanito. Lanza de nuevo algunos al cajón. sin embargo. En suma. Sabido es que Wittgenstein. exploraré tres de dichas funciones que creo poder registrar en Wittgenstein y que estructuran los apartados centrales del trabajo (3-5). Arroja papeles fuera del cajón —entre ellos podría estar lo que busca—. (F 35) En este mismo pasaje hallamos una analogía que ayuda a entender la idea de una investigación tranquila: (Cuando las personas deben poner en marcha una investigación filosófica. Llama la atención que quienes se ocupan de nuestro tema general lo hagan siempre en singular: el rol de la metáfora en filosofía. por ejemplo). algo que en cierto sentido resulta seguramente obvio. formularé tres aclaraciones sobre lo planteado a lo largo del trabajo (6). si buscas así. Simplemente no existe un patrón respecto del cual quepa dirimir claramente si acaso la expresión “vehículo” se aplica o no a los patines. pero valiéndonos ahora de aquella acepción del término que no conviene a los teóricos de la ubicuidad. sin que por ello lo consideremos literalmente incorrecto (cf. Investigar con tranquilidad tiene que ver entonces con investigar “una cosa tras otra”. No me detendré. literalmente hablando. para brindar apoyo a la vieja idea nietscheana de que todo el lenguaje es metafórico y de que el significado literal no constituye sino el decantado. entro. en la pregunta de si es legítimo —y. lo hacen. en el que también leemos lo siguiente: “Una cerca que tiene una abertura es tan buena como ninguna. ¿qué nos impide dar una perfecta definición de “metro” como “tren que viaja por túneles construidos bajo la superficie de una ciudad“? La noción de parecidos de familia parece tener entonces una aplicación restringida (se trataría de algunos conceptos: el de juego. El ejemplo del “vehículo” de Juanito es interesante. dicho sea al pasar. parece claro que el presente uso de esa palabra “tiene algo de metafórico”. Llama por cierto la atención que el efecto refrescante atribuido aquí a lo metafórico no pueda ser entendido. en una veta si se quiere predominantemente descriptiva. p. pues resulta perfectamente imaginable que algún día nos pongan delante de un armatoste respecto del cual no podamos decidir sensatamente si se trata o no de un metro. el de los parecidos de familia. sin embargo. pródigo inventor de metáforas.php?id=79 2/6 . condición necesaria. pero en mi opinión no demuestra realmente una inestabilidad en el significado.)” (F 23). esto es. Una forma de dar contenido a la idea de una tal metaforicidad fundamental es llamando la atención sobre ciertos usos de palabras que pueden ser calificados como metafóricos. la tesis de los parecidos de familia es una tesis antiesencialista sobre términos generales usados literalmente [10] . por no dominar el español.cl/ver-articulo. Y también ésta: “(Es difícil no exagerar en filosofía. Sin ese uso estándar como fondo de contraste no podríamos decir nada en absoluto en términos de corrección semántica acerca de la expresión del padre. como las hay también (es éste el punto importante) para desear que no fuera esa la opinión de Wittgenstein. porque si la primera concierne a parentescos internos. simplemente porque (aún) no hay una regla. del cual la tesis de la metaforicidad fundamental de alguna manera depende. de una maniobra notoriamente recurrente en la literatura sobre el tema). extremadamente nervioso. por presuponer un significado literal). Por último.14/3/2014 Revista Alcances . Wittgenstein sugiere esto último en el § 99 de las Investigaciones Filosóficas. lo mismo que en citas posteriores): 1. Lo que de la observación me interesa es algo diferente. a su vez. Como me propongo mostrar. sino diversas funciones en el contexto de una reflexión filosófica. los bordes externos de este concepto son. Hesse afirma. Sin duda que Hesse haría frente a ambas objeciones. sino metafóricamente.Tres usos de metáforas en Wittgenstein. No hay aquí una desviación de una regla. como los de todos. en ausencia de un uso estándar de “vehículo” tampoco habríamos tenido justificación para decir que la expresión usada por el padre representa un caso límite y que no cabe entonces calificarla ni como correcta ni como incorrecta. La observación dice así: “Una buena metáfora refresca el entendimiento. prácticamente nunca habló sobre el tema. sosteniendo que para ver en la metáfora una forma fundamental del lenguaje. por otro lado. Y. El enunciado “El cielo de Buenos Aires continua llorando en octubre” es considerado metafórico puesto que. Cooper 1986. de serlo. Por un lado. no se puede entender el vocablo “metáfora” como la designación de una figura retórica entre otras. no cabe decir de cielo alguno ni que llora. Pero tampoco es que lo consideremos correcto. también es un límite. 2. que existe un sentido diferente de “metáfora”. no puedo ayudarte a buscar. etc. de una actividad metafórica anterior y más básica [7] . hojea los restantes precipitadamente y sin cuidado. para que hablemos de una metáfora. refiriéndose con la palabra “vehículo” a los patines de su hijo Juanito. y fue en esta última expresión que hallé una suerte de clave para lo que sigue. hasta cierto punto lamentable. en qué medida— hablar en metáforas sobre metáforas (se trata. ni siquiera como anuncio de tarea por emprender— la posibilidad de discernir aquí diversos roles [5] . sin embargo. Primero tienes que empezar a investigar con toda tranquilidad. entonces estaré dispuesto a buscar contigo y a seguirte también en el método. 50). Pero en tal sentido tampoco habría un significado establecido. dista de estar claro que corresponda atribuir a Wittgenstein la opinión de que en todos los conceptos sólo se dan parecidos de familia. sin plantearse —ni siquiera a modo de primer intento. Lo que fundamentalmente quiero hacer es distinguir posibles funciones de la metáfora en textos filosóficos e irlas describiendo tranquilamente. y a modo de conclusión. sin embargo. En ese preciso sentido se suele y es correcto sostener que toda metáfora implica un error categorial. En primer lugar. una cosa tras otra. mientras que lo ‘literal’ surge como una suerte de caso límite. Es más. autores como Mary Hesse han recurrido a un tópico típicamente w ittgensteiniano. autores como ella prefieren hablar de “lo metafórico” más que de “la metáfora”. También es importante observar aquí que la reflexión acerca de los parecidos “que se superponen y entrecruzan” (IF § 67) no debiera ser identificada sin más con la reflexión sobre los “bordes borrosos” de nuestros conceptos (IF § 71) [8] . Considero que hay motivos para poner en cuestión el intento de conectar el tema de los conceptos de parecidos de familia con la tesis de la ubicuidad de la metáfora. constatación tranquila de hechos lingüísticos. en la cuestión de los usos de metáforas en filosofía.

sino en que se superpongan muchas fibras. en lo que se ha de reconocer un valioso logro retórico. leer la afirmación de dos maneras muy distintas: . (IF § 119) 5. de la mano por cierto de un exagerado y poco crítico empleo de fórmulas lógicas. Otras. ¿Cuál es tu objetivo en filosofía? – Mostrarle a la mosca la salida de la botella cazamoscas. En general. lo que ha llevado a Hilary Putnam. porque sólo el pensamiento encauzado con exactitud puede conducirnos por la ruta correcta.php?id=79 3/6 . De lo que se trata entonces es de reivindicar un uso de metáforas que contribuye —qué duda cabe— a enriquecer la prosa de nuestros textos. reparemos ahora en que la descripción vívida de nuestras experiencias requiere también a menudo del uso de expresiones con un sesgo metafórico. Algunas de ellas cumplen con esta función no sin un cierto humor. aun no siendo convencionales. una metáfora de este tipo puede redondearlo. continúa ejerciendo una considerable influencia en el mundo anglosajón y en una parte no menor del resto del mundo. que llamarlas “refrescantes” las describe mucho mejor que hablar de “ornamentos”. Ahora bien. al menos en principio. a partir de cierto grado de complejidad. Es el creciente empobrecimiento de la prosa filosófica. no hay fluidez en la expresión y la falta de originalidad se detecta incluso en aspectos sintácticos y composicionales. Con el requerido respeto: el lenguaje es repetitivo y carente de inspiración. (F 9) [17]. propiamente hablando. lo mismo que la selección de ejemplos adecuados. lo cierto es que tanto a Kant como a Frege le debemos no un puñado. permite. pasa a ser filosóficamente irrelevante. Una vez acuñadas. por así decir. En las metáforas antes citadas nos impresiona su originalidad. Es correcto decir: “Sé lo que piensas”. Y la robustez de la hebra no reside en que una fibra cualquiera recorra toda su longitud.Tres usos de metáforas en Wittgenstein. La moneda y la vaca que se puede comprar con ella. a recordar algo que en contextos analíticos “duros” por sabido se calla y por callado se olvida: “Philosophy is. “No es un recurso meramente ornamental”. Los resultados de la filosofía son el descubrimiento de […] los chichones que el entendimiento se ha hecho al chocar con los límites del lenguaje. en lo que —dicho sea de paso— puede advertirse una dimensión fenomenológica de su pensamiento poco estudiada hasta ahora [18] . Y si bien se trata de un aspecto que en la práctica de Wittgenstein presenta algunas características propias de su particular escritura. IF § 119). Y hablar de la metáfora como ornamento o adorno es entonces hablar de ella peyorativamente. (IF § 217) 6. (IF § 309) 7. Si bien es cierto que la utilización de fórmulas puede constituir a menudo un recurso muy útil. no me detendré a revisar casos que pudieran ser más discutibles que otros. (IF § 593) 8. (IF § 120) 9.primera lectura: además de poseer una legítima y hasta importante función ornamental. Pero una cierta ambigüedad en este uso del adverbio “meramente”. no se trata. Es porque estas metáforas nos hacen reír o nos causan sorpresa. En cuanto a la interpretación de este tipo de metáforas [16] . empleo que muchas veces va asociado a la invención de metáforas refrescantes y que torna definitivamente más atractiva la lectura de un texto filosófico. bien cabe preguntarse por qué una defensa del valor cognoscitivo de la metáfora debiera obligarnos a olvidar. Blumenberg 2003). porque se trata de dar exactamente con la fisonomía de la cosa. 2. el primer comentario que suscita la lista es que todas esas metáforas constituyen frases célebres. existe en nuestra disciplina un legítimo empleo del humor y la provocación. teniendo en cuenta el contexto en el que son proferidas. No deja de ser paradojal que amigos de la metáfora no se revelen precisamente como amigos de lo estilístico y lo retórico. la metáfora desempeña un papel cognoscitivo crucial. pues. una comparación metafórica en juego que justifica atribuir a ellos un concepto al menos amplio de metáfora. lo hacen negándose a considerar la metáfora como un recurso ornamental. Volviendo a nuestro tema. Más allá de cuan merecida tengan realmente dicha fama. Su autor busca con ellas producir un efecto sobre nosotros. como acostumbran a decir los alemanes. ya que no todo lo complejo es. En efecto. la metáfora desempeña un papel cognoscitivo crucial. En fin. ahí el significado. METÁFORAS DESCRIPTIVAS Una segunda función de metáforas que cabe registrar en los textos que comentamos dice relación con un crucial aspecto de la actividad filosófica que Wittgenstein resume en una expresión —ya a nadie extrañará— metafórica: la fisonomía de la cosa. En suma. no menos cierto es que la fórmula. Por lo mismo. En mi opinión. de metáforas cuya interpretación sea esencialmente abierta. 118). Nuestro autor lo pone en los siguientes términos: (La elección de nuestras palabras es tan importante. se nos dice repetidamente. acecha el peligro de una ambigüedad. (Toda una nube de filosofía se condensa en una gotita de gramática). y falso: “Sé lo que pienso”. nada casual ni inocente se esconde en la admiración ante una “formulación inolvidable”. ejemplos de metáforas. Hecha esta aclaración. explícitamente reacio al discurso figurado. aunque implícita. El filósofo ha de esmerarse conscientemente por hallar las palabras sin perder los matices. cabe señalar que. se entienden habitualmente de una vez y resultan relativamente fáciles de parafrasear. una de las grandezas de las Investigaciones radica en que su autor logra efectivamente describir una y otra vez la fisonomía de diversos asuntos. por esa sola condición. por dar con el tono adecuado. como cuando se habla —cuarto ejemplo de la lista— de los chichones del entendimiento. no siempre es trivial recordar trivialidades [15] . No hace falta transformarse en un estudioso de Wittgenstein para que frases como las de la lista se nos graben en la memoria y seamos capaces de traerlas correctamente a colación. de una memoria filosófica. Pues los problemas filosóficos surgen cuando el lenguaje hace fiesta. filósofo analítico de muy diferente talante. El vagón debe ser colocado con precisión milimétrica sobre los rieles. Wittgenstein produjo frases o expresiones que. Pues bien. el filósofo debiera describir con casi obsesionada prolijidad las experiencias que son objeto de su reflexión. sino una legión de metáforas que son muestra irrebatible de imaginación lingüística [13] . ¿por qué habría de ser así? Más allá de si la palabra “ornamento” resulta la más adecuada (algo que cuestionaré más abajo). Y ninguno de los esfuerzos y cuidados asociados al empleo de dichas técnicas atañen a una dimensión. digo. Técnicas de escritura tales como el profuso empleo de letras cursivas o de signos de exclamación están al servicio de este fin. no quiere simplemente ofrecernos un objeto adornado para su contemplación. after all.14/3/2014 Revista Alcances . en el campo de la filosofía teórica al menos. es esta segunda lectura la que invariablemente termina imponiéndose en la gran mayoría de los textos. por lo demás. ¿Qué se juega en todo esto? Siempre que los amigos de la metáfora quieren darle o devolverle una dignidad epistémica —una saludable constante desde el famoso artículo “La metáfora” que Max Black publicara en 1951—. en un sentido peyorativo. ¿puede decirse algo más acerca de estas metáforas que “adornan” nuestros textos? En primer lugar. . como la tan citada y comentada comparación de Otto Neurath entre la empresa científica y un barco que ha de ser reparado parte por parte mientras navega en alta mar. one of the humanities and not a science” (Putnam 1992. que en la mayoría de los casos su función es la de condensar y de esta manera fijar un razonamiento filosófico. interesante en términos filosóficos. como cuando se compara a los filósofos con “niños pequeños que empiezan por hacer rayas caprichosas con su lápiz sobre un papel y después preguntan a los adultos: ‘¿qué es?’” (ACV 56). Si he agotado las justificaciones. (IF § 38) 3. nos quiere directamente interpelar. un Descartes o un Nietzsche— ha adquirido la fama de ser árida o aburrida. Se trata lisa y llanamente de la expresión de tal contenido. frases para el bronce o.cl/ver-articulo. nos divierte su excentricismo. no conllevan la invitación a ensayar posibles nuevas interpretaciones. Sin embargo. cuando se refieren a lo ornamental. nos complace su simpleza. revelan fácilmente su autoría. y sin vacilar en considerarme un amigo de la metáfora. Una causa principal de las enfermedades filosóficas – dieta unilateral: uno nutre su pensamiento sólo de un tipo de ejemplos. como ocurre en el caso de las llamadas “metáforas absolutas” que investiga Blumenberg. 507) Una observación preliminar: dados los objetivos que guían este trabajo. (Pero por otra parte: la moneda y su utilidad). para que luego pueda rodar correctamente. pasado un tiempo. p. si se piensa en la corriente analítica hard core que. 4. Al igual que otros filósofos. producto de su arremetida contra los límites del lenguaje (cf. Por de pronto. Aquí la palabra. por decir incluso las cosas en el momento preciso. Nótese. Incluso en el contexto del positivismo. que también encontramos metáforas memorables en autores cuya prosa filosófica —a diferencia de la de un Platón. (IF § 67) 4. así. no creo que sea ésa la manera más feliz de articular su justa rehabilitación cognoscitiva. Y extendemos nuestro concepto de número como cuando al hilar trenzamos una hebra hilo a hilo. siempre. o de un modo parecido. tampoco exigen un esfuerzo activo o creativo por parte del intérprete. he llegado a roca dura y mi pala se retuerce. podría discutirse si algunos de los ejemplos mencionados son. esas expresiones u oraciones pasan a formar parte de un acervo. en cambio. Revisemos ejemplos: http://alcances. Pero. su valor ornamental. metáforas como las contenidas en las expresiones “la luz de la verdad” o “la verdad desnuda” (cf. creo plausible ver en él una demanda que cabría formular a toda práctica filosófica. no me detendré en cuestiones de delimitación terminológica. parte II. externa: a una mejor o peor lograda envoltura estilística de un contenido filosófico supuestamente independiente. implícita o involuntariamente. han nacido célebres metáforas de este tipo. expresiones llenas de ingenio y humor (bon mot). sin un dique seco que sirva como apoyo [14] .segunda lectura: además de poseer una función ornamental carente de importancia. (IF. Si bien pienso que en todos los casos hay. Tristes serían nuestras vidas si sólo pudiésemos leer los papers que actualmente se publican en revistas como Mind o Erkenntnis. lo hacen de un modo desafiante. Esta reivindicación no resulta para nada trivial. Una vez que un pensamiento ha sido presentado y justificado. En opinión de Wittgenstein. palabras aladas (geflügelte Worte) [12] . o a poner siquiera en segundo plano.

algo material o mental o abstracto. la idea de que el significado es un “algo” que le corresponde a cada palabra. A MODO DE CONCLUSIÓN: TRES ACLARACIONES Para finalizar este intento de clasificar y comentar las metáforas de Wittgenstein. se complementan mutuamente: cf. No es que la posibilidad de brindar nuevas descripciones de antiguas experiencias se restrinja al discurso metafórico. parte II. liso (glatt) para él. De esta observación se siguen dos consecuencias particularmente importantes respecto de su uso en contextos filosóficos. como no lo son tampoco verbos como “proponer” o “sugerir”. etc. de hecho. (IF § 412) 13. Y es que una imagen nueva no se impone en virtud de un argumento lógico-deductivo. la comunicación. Un interesante aspecto de este tercer tipo de metáforas es que operan muchas veces in absentia: no son formuladas explícitamente como metáforas. de cómo un pensamiento nos pasa por la cabeza como un rayo. no todas pero sí muchas de las metáforas descriptivas están ya inscritas en el lenguaje cotidiano. de que es el retrato vivo de su significado. su misma función rectora explica su reducido número en comparación con el de las metáforas revisadas anteriormente. en una comprensión no terapéutica de lo que sucede en las Investigaciones. pareciera encajar con una estructura y no simplemente resbalar contra una superficie lisa. la sensación de que absorbió en sí su significado. pero siempre un algo. En esta misma acepción. tampoco sería una metáfora capaz de guiar una investigación fructuosa y abundante. En la acepción que nos interesa. El rostro familiar de una palabra. incluso legítimas qua interpretaciones. la vida mental y la filosofía misma. no me vienen a las mientes ‘significados’ además de la expresión verbal. siguiendo a Rorty y otros autores. (IF § 284). (IF § 320) 11. lo cual demuestra que la metáfora rectora no puede operar independientemente del ejercicio argumentativo. sino que el lenguaje mismo es el vehículo del pensamiento. la de Russell y la del autor del Tractatus. Aunque se trata de un punto metodológico cuyo desarrollo iría más allá de lo que cabe incluir en este trabajo. no siempre críticas. por ejemplo. sino una imagen del lenguaje (Bild der Sprache. en la metaforicidad de ciertos giros idiomáticos. El punto podría expresarse diciendo que si ciertas metáforas. el querer decir (meinen). permite establecer —en un tono tranquilo. (IF § 318) El empleo de metáforas con una función descriptiva. quisiera formular tres puntualizaciones. el pensamiento parece aquí no separado de la expresión. Por otro lado. las distinciones que he ensayado son meramente graduales y no toda metáfora tiene que caer nítidamente bajo una y sólo una de las tres funciones. esto es. señala que sólo propone metáforas (cf. en torno a temas como el significado. nuestro modo de verlos. hay que intentar valerse de nuevas imágenes. sino en metáforas rectoras. si las metáforas refrescantes son siempre el fruto de la ingeniosa fantasía de un filósofo. Es esa comparación metafórica de fondo la que orienta y canaliza un sinfín de observaciones. Otro punto destacable es que. el punto es que para describir con precisión ciertos fenómenos. en particular fenómenos de la vida mental. etc. Cuando Wittgenstein compara el lenguaje con una vieja ciudad medieval (IF §18). se habla de la rapidez del pensamiento. quizá no esté demás mencionarlo: distinciones graduales también son distinciones. sin embargo. el del dolor que en el caso de seres vivos. un ejemplo pertinente es la tesis de Searle de que el filósofo debiera hacer suya la labor de formular explícitamente las reglas semánticas. no exaltado— un punto de convergencia entre filosofía y literatura. por así decirlo. a diferencia sobre todo de las metáforas refrescantes. Ortega y Gasset reconoce dos grandes paradigmas filosóficos sobre la mente. (IF § 15) 12. Ahora bien. pero es igualmente legítimo ver en la famosa comparación una imagen rectora que guía la investigación. ACV 59). caracterizarlo mediante ciertos ejemplos y comparaciones y no mediante otros. escondida en la configuración de un término técnico: “juegos de lenguaje”. El sentimiento de la insuperabilidad del abismo entre la conciencia y los procesos en el cerebro: ¿cómo es que esto no juega ningún papel en las consideraciones de la vida corriente? La idea de esta diferencia de categoría va acompañada de un ligero mareo. que no resisten el control del argumento filosófico. la imagen cartesiana de la mente fundada en la oposición entre un “adentro” y un “afuera” representa otro prominente modelo pre-filosófico (por lo demás. “imagen” o “modo de ver” —a diferencia de “tesis” o “teoría”— posee un interés (meta)filosófico. son el significado lingüístico. Algo similar ocurre con ciertas interpretaciones que de la metáfora de las palabras como herramientas ofrece Richard Rorty. la agustiniana y la cartesiana. Aunque suene algo paradójico. hay que poder resaltar las contenidas en metáforas muertas. Se requiere de una cierta capacidad literaria a la hora de describir con prolijidad y precisión nuestras experiencias en los más diversos ámbitos de relevancia filosófica: hay que saber atender a las connotaciones de las palabras. describiendo su talante filosófico. (IF. Es lo que ocurre en el siguiente ejemplo: 15. por el contrario. La segunda puntualización es algo más compleja y tiene que ver con la siguiente pregunta: ¿existe una correspondencia entre los tres tipos de metáforas que he intentado determinar de acuerdo a sus respectivas funciones filosóficas y tres tipos de metáforas que suelen distinguirse tomando como criterio su impacto sobre nosotros y el modo en que las interpretamos? Fue ésta. ya sea que se trate de metáforas inventadas o de giros que se toman prestados del acervo de un lenguaje determinado. Se trata entonces muchas veces de metáforas que desempeñan su trabajo en silencio. IF § 32). p. De alguna manera.cl/ver-articulo. ¡Mira una piedra e imagínate que tiene sensaciones! […] Y ahora mira una mosca retorciéndose y al momento […] el dolor parece poder agarrar (angreifen) aquí. Hay argumentos en Wittgenstein que permiten cuestionar el sentido de dicha labor. Este último ejemplo. Si se quiere reconstruir correctamente la crítica de Wittgenstein al modelo agustiniano del lenguaje. a saber.Tres usos de metáforas en Wittgenstein. el peligro involucrado en la creación de metáforas rectoras radica en que se les puede dar interpretaciones. una positiva y otra negativa: el carácter abierto de su interpretación hace que las metáforas rectoras resulten particularmente fecundas. pero ese mismo factor las torna peligrosamente manipulables. montados en sendas metáforas rectoras: la filosofía antigua y medieval nutriéndose de la imagen del sello que imprime su impronta en una tabla de cera. Ahora bien. los asuntos en cuestión. Lo que quisiera sugerir en este apartado es que en el esfuerzo por cambiar nuestra perspectiva sobre algún asunto filosófico un tercer tipo de metáforas cumple un rol determinante. es posible mantener que el propósito más radical del último Wittgenstein consiste en proponer una nueva imagen de tópicos fundamentales como los ya nombrados. En el caso del lenguaje entendido como juego. que pensamos más rápido de lo que hablamos. donde antes todo era. se puede llamar su redescripción. METÁFORAS RECTORAS La actividad filosófica del Wittgenstein tardío representa. en general. 397ss). Por otro lado. no puede pasarse por alto el hecho de que él mismo fija como blanco de esa crítica no una teoría. interpretaciones que pueden ser criticadas desde una perspectiva w ittgensteiniana y que de hecho lo han sido por parte de Robert Brandom (cf. Y el verbo “invitar”. la interpretación de estas metáforas es abierta o indeterminada. por así decir. qué ocurre si consideras el lenguaje como la actividad de jugar un juego”. la virtud del filósofo consistirá en atender o escuchar las posibilidades de descripción que le ofrece el propio lenguaje. En cuanto a la consecuencia negativa.14/3/2014 Revista Alcances . aunque se trate de metáforas convencionales. como la de Frege. Ortega y Gasset 1983. a diferencia del ficticio sufrimiento de una piedra. como cuando nos referimos a ciertos estados de ánimo en términos de fenómenos climáticos (“me siento abrumado”). son indispensables para la descripción precisa de experiencias. Cuando Wittgenstein. por ejemplo. IF § 1). 10. lo primero ha sido ya puesto de manifiesto. imágenes de trasfondo que constituyen una fuerza invisible. formarse una idea elemental sobre un asunto. en su intención más profunda. la principal metáfora rectora es ciertamente la que equipara el habitual empleo de palabras con la actividad de jugar un juego. Brandom 2002) 6. ambas imágenes. p. etc. Si pensamos mientras hablamos o también mientras escribimos —me refiero a como lo hacemos habitualmente— no diremos. no se encarnan en enunciados que puedan ser luego reproducidos. Sin ir más lejos. sino que ha de estar de alguna manera sujeto a éste.php?id=79 4/6 . En el caso de nuestro autor. de cómo los problemas se nos vuelven claros de golpe. no está pensando en metáforas refrescantes o descriptivas —aunque innegablemente los textos están llenos de ellas—. resulta en muchas ocasiones necesario valerse de expresiones de tinte metafórico. antes bien. es en este contexto todo menos casual. En tal sentido. las cosas funcionan como si alguien nos dijera: “Prueba a ver el tema desde un ángulo diferente. la comprensión. me parece particularmente iluminador del uso de metáforas que intento destacar en este apartado. En lo que respecta al tema del lenguaje. 499) 14. Y ciertamente se puede afirmar algo similar sobre el propósito que ha animado a los filósofos y las filósofas más sobresalientes a lo largo de la historia. Nombrar algo es similar a fijar un letrerito a una cosa. pero hay metáforas —las llamaré “metáforas rectoras”— que resultan especialmente propicias a la hora de dar lugar a tales redescripciones. observa. el empeño por cambiar nuestra perspectiva sobre determinados asuntos. una metáfora que no tuviera un amplio radio de interpretación. y la filosofía moderna operando a partir de la imagen del recipiente y su contenido (cf. del cual me acabo de valer. Esta idea inocente y sencilla configura el marco pre-filosófico para el ulterior desarrollo de muchas y variadas teorías. una hipótesis con la que trabajé inicialmente: que era preciso determinar usos y funciones de la metáfora en filosofía de acuerdo con la siguiente tipología: http://alcances. al menos los más destacados. la metáfora del lenguaje como juego aparece. el concepto de imagen tiene asidero en la expresión “hacerse una imagen de algo” (lo mismo en alemán: “sich ein Bild von etw as machen”). Cuando pienso con el lenguaje. como las que veíamos en el apartado anterior. para entender lo que está aquí en juego es preciso entender primero en qué sentido hablar “perspectiva”. partiendo del hecho de que también los juegos tienen sus catálogos explícitos de reglas. otras lo son con miras a lo que. 5. podríamos decir que nos regala una metáfora refrescante. mal que mal. En estos casos. en nuevas analogías que nos invitan a re-categorizar ciertos temas. Así. En primer lugar. la imagen que de ellos nos hacemos.

creo que hablamos de dispositivos lingüísticos indispensables en filosofía. 10. 1) metáforas fuertes o activas. 5. por otro lado. dándose en este caso un cierto solapamiento. si nos preguntamos. en una filosofía carente de metáforas refrescantes. y sintetizando mi objeción un poco drásticamente. verdad que sólo se puede apoyar en una argumentación sólida. No me convence. sus observaciones sobre “Moisés”: IF § 79). De Man 1978. Nótese que he hablado ya un par de veces de tipos de metáforas.Tres usos de metáforas en Wittgenstein. convencer y hasta persuadir a un público concreto— nada tiene de “inofensivo” (va de suyo que tampoco lo son tampoco ni las metáforas descriptivas ni las rectoras). En tal sentido. el uso de metáforas refrescantes —capítulo importante de una filosofía que no renuncia a interpelar. ni un amor a priori por las metáforas que pueblan nuestros textos sean quizá los mejores consejeros. 3) metáforas en reposo. es un dispositivo lingüístico del cual se puede hacer buen y mal uso. la referencia a términos generales de parecidos de familia resulta suficiente. cuando se atiende a los textos en concreto (los de Wittgenstein. por un lado. ¿Quién no se complacerá al leer a un filósofo que posee el don adicional de expresarse con gracia? Pero no se puede confundir el papel de regalo (la envoltura retórica) con el regalo mismo (las tesis y sus correspondientes argumentos). ello no ocurre. 16. 71). de origen griego. pues se han vuelto expresiones literales ambiguas. si se quiere negativo. mi disenso más básico con Haack surge en el momento en que rehúsa sumarse a quienes creen que “la metáfora desempeña no sólo un rol legítimo o útil.php?id=79 5/6 . las disquisiciones de Hans Blumenberg en torno a las que él mismo llama “metáforas absolutas” (como. En otras palabras. en particular. y ése es el resultado. Hay una interesante reflexión sobre la metáfora náutica en Rabossi 2003. Sin embargo. en el caso de las metáforas fuertes o activas. es decir. 215s. 9. 72). y de Putnam. Entre los dos polos del odio y el amor por la metáfora en filosofía me siento por ello mucho más cómodo cerca del segundo. Si se trata de un número de párrafo. en general) al interior del texto filosófico (y de contextos cognoscitivos. 3. ¡Y quién no desearía que siempre fuese así! ¿Pero es acaso necesario que un buen texto de filosofía sea a la vez un texto logrado en términos retóricos y literarios. El uso de metáforas por parte de Frege es muy bien analizado en Gabriel 1991. Por cierto: que un dispositivo lingüístico sea epistémicamente legítimo y provechoso no implica que sea además epistémicamente indispensable. Para el caso de Kant se puede revisar. como la adoptada inequívocamente por Susan Haack [19]. por ejemplo. al final de cada título. en todo caso. por ejemplo. mientras que la versión alemana de la expresión incluye ejemplares escritos. bajo formulaciones distintas. sin embargo. Ahora bien. tema en el que se han detenido autores como Hanna Arendt. Hasta donde alcanzo ver. Para los fines de esta exposición. y. así como en Stroll 2004. en la lista bibliográfica. Frente a lo expuesto y defendido en los últimos párrafos se podría levantar una objeción de fondo en los siguientes términos: “Aquí se confunde todo el tiempo el contenido con la envoltura. Derrida 1989 y Ricoeur 2001 encontramos. pero luego también creció. Si bien es cierto. Agradezco las observaciones y sugerencias de mis queridos colegas argentinos. a veces inofensivo y a veces un obstáculo” (Haack 1998. un uso que es a veces una ayuda. Jacques Derrida. y estar convencido de que lo es. de haberse planteado la hipótesis en cuestión. hay al menos dos asuntos importantes que brillarán aquí por su ausencia y que quisiera dejar al menos mencionados: por un lado. cuando aluda a tipos de metáforas. en forma explícita y desarrollada al menos. las de Eleonora Orlando y Federico Penelas. conviene aclarar que Cooper también es un crítico de la tesis de la ubicuidad. 15. En general. asiento. la metáfora como instancia y método de reflexión antropológica. por ejemplo. el capítulo titulado Kants Metaphern (las metáforas de Kant) en Höffe 2003.cl/ver-articulo. en efecto. en este caso). 13. aquellas que nos sorprenden ya mucho menos y cuya interpretación es relativamente determinada y más bien fácil. Sin embargo. sin embargo. He alterado levemente la traducción de Sánchez Benítez. y hasta donde sé. 4. por qué las usamos o para qué nos sirven. Esta metáfora nació. 2. Espero haber hecho medianamente plausible que el estudio de las metáforas (y del discurso figurado. estado que involucra además aspectos volitivos y emocionales.” Comentando la importancia del uso de ejemplos en filosofía. épea pteróenta (Homero) sólo se refiere a palabras pronunciadas oralmente. pienso que son muy pocos y. un uso descriptivo o uno redescriptivo. se trata del número de página. el rol de la metáfora en la formación de conceptos filosóficos y lo que de esto se siga para la comprensión y ejercicio de nuestra disciplina. lo único que importa es la verdad de un determinado planteamiento. en especial. incluyendo entre sus encantos a metáforas que refresquen al lector? ‘Deseable’ no equivale a ‘necesario’. Por decirlo de algún modo: la tipología metafilosófica propuesta para las metáforas de Wittgenstein no es reflejo de una tipología semántica. Cabe precisar aquí que Wittgenstein también es antiesencialista respecto del significado de términos singulares (cf. es decir. salvo excepciones. cómo imaginarme que dichas funciones fueran cumplidas por otros recursos lingüísticos. alimentada por la imaginación de Quine. De éstas. de lo contrario. oración que puede referirse tanto a la ausencia de una calefacción adecuada. descriptivas y rectoras simplemente sería muy difícil reconocer aquello que de hecho se ha llamado “filosofía”. Descartes o Nietzsche nos enfrentamos a textos fascinantes. ACV 79. pp. No hay paralelismo entonces entre los tres tipos de metáforas que acabo de presentar brevemente y los tres tipos de los que hablé en la parte central del trabajo. cito en la mayoría de los casos las traducciones al español ya publicadas. el énfasis que ella pone en varios pasajes de su texto en los usos “inofensivos” (harmless): si es que los hay siquiera. Sin embargo. ni sabría tampoco. en vez de abrazar posturas extremas que podrían también entorpecer la tarea de la descripción atenta. sino un rol esencial en la investigación teórica” (Haack 1998. sólo lo hago porque me permite una mayor variedad en la formulación. y la rehabilitación cognoscitiva de la metáfora podría entonces entenderse sólo en el primer sentido. lo indico mediante el símbolo habitual (§). 8. 14. pp. En Fermandois 2010a me he referido a estas dos dimensiones de la metáfora en filosofía. por el otro. 219-230. Con esta idea nietzscheana simpatizan además autores como Gadamer. pienso fundamentalmente en los artículos recogidos en Arnsw ald/Kertscher/Kroß 2004. La metáfora —nos dice esta autora— “no es ni una Cosa Buena ni una Cosa Mala en y por sí misma. En la medida en que la cita es reflejo de una actitud tranquila frente al tema. Derrida y de Man. por un lenguaje circunscrito a lo literal. ____________________ NOTAS 1. Este texto es la versión ampliada y mejorada de una conferencia dictada el año 2006 en Buenos Aires. sin atolondramiento ni exageraciones. es decir. 2) metáforas convencionales. acto que refleja un asentimiento intelectual. donde someto a una crítica más elaborada la idea de que todo el lenguaje es metafórico. por ejemplo. en particular. Aunque la objeción que esbozo a continuación es propia. 12. como a un clima (!) laboral hostil. no sabría cómo imaginarme una filosofía en la que no se cumplieran las funciones que he atribuido a esos tres tipos de metáforas. 11. en diversos textos de Neurath. Me interesa Hesse en particular. para lo cual me apoyo fundamentalmente en la diferencia que existe entre aprobar algo como verdadero. Paul Ricoeur y Paul de Man. Soy precisamente un convencido de que la filosofía vive en buena parte de la imaginación lingüística. no se constata una coincidencia total. y sin negar que el uso de metáforas deviene a veces en abusos. como ocurre con “Raúl es una enciclopedia” o “El cielo de Buenos Aires continúa llorando en octubre”. la de la vida como un naufragio con espectador). mi tercera aclaración apunta a que estas últimas afirmaciones.14/3/2014 Revista Alcances . por invitación de la Sociedad Argentina de Análisis Filosófico (SADAF). respondo a esta objeción de fondo en Fermandois 2008. aquellas que nos sorprenden y cuya interpretación es abierta y no siempre fácil. Con referencia a otro ejemplo (el del “vehículo” de Juanito) mostraré más adelante que dicha posibilidad siempre abierta no pone en jaque la idea de un significado estable. En tal sentido. tampoco en Blumenberg 2003. por sus numerosas y explícitas referencias a Wittgenstein. Ahora bien. que metáforas convencionales sólo pueden tener en filosofía un uso descriptivo. Quién dudaría que cuando leemos a Platón. éstos deberán entenderse simplemente como correlativos a las tres funciones http://alcances. no teniendo que referirme siempre a funciones o usos. expresión de una idea motriz del presente trabajo. La expresión “palabras aladas” es. Filosóficamente hablando. Estoy de acuerdo a medias con Haack. Desarrollo más este punto en un texto aún inédito: “Parecidos de familia: contenido e importancia de una idea de Wittgenstein”. El contenido de este apartado en parte reproduce y en parte complementa consideraciones hechas en Fermandois 2010b. Ni un odio a priori. Para las referencias a textos de Wittgenstein me valdré de siglas que he dejado consignadas. 6. empero. aquellas que ya nos han dejado de sorprender (aunque puedan volver a hacerlo). como por ejemplo “Un poema es un pavo real” o “Las palabras son las flores de la boca”.. la noción de diversos usos filosóficos de la metáfora. puede hacerse un uso refrescante. 7. Luego de haberlas revisado con los textos originales. Para el caso particular de Wittgenstein. en general) avanzará más y mejor. no debieran ser confundidas con una postura “intermedia” o “moderada”. en realidad. Por ejemplo: “Este Instituto de Filosofía es muy frío”.

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