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Candido, o El Optimismo

CANDIDO,
Ó
EL OPTIMISMO,
VERSION DEL ORIGINAL TUDESCO DEL DR. RALPH,
Con las adiciones que se han hallado en los papeles del Doctor,despues de su fallecimiento en Minden, el
año 1759 de nuestraredencion.
CAPITULO PRIMERO.
Donde se da cuenta de como fué criado Candido en una hermosaquinta, y como de ella fué echado á
patadas.
En la quinta del Señor baron de Tunderten-tronck, título de laVesfalia, vivia un mancebo que habia dotado
de la índole mas apaciblenaturaleza. Víase en su fisonomía su alma: tenia bastante sano juicio,y alma muy
sensible; y por eso creo que le llamaban Candido.Sospechaban los criados antiguos de la casa, que era hijo
de lahermana del señor baron, y de un honrado hidalgo, vecino suyo, conquien jamas consintió en casarse
la doncella, visto que no podiaprobar arriba de setenta y un quarteles, porque la injuria de lostiempos habia
acabado con el resto de su árbol genealógico.
Era el señor baron uno de los caballeros mas poderosos de la Vesfalia;su quinta tenia puerta y ventanas, y
en la sala estrado habia unacolgadura. Los perros de su casa componian una xauria quando eramenester; los
mozos de su caballeriza eran sus picadores, y elteniente-cura del lugar su primer capellan: todos le daban
señoría, yse echaban á reir quando decia algun chiste.
La señora baronesa que pesaba unas catorce arrobas, se habia grangeadopor esta prenda universal respeto, y
recibia las visitas con unadignidad que la hacia aun mas respetable. Cunegunda, su hija, doncellade diez y
siete años, era rolliza, sana, de buen color, y muyapetitosa muchacha; y el hijo del baron en nada desdecia
de su padre.El oráculo de la casa era el preceptor Panglós, y el chicuelo Candidoescuchaba sus lecciones
con toda la docilidad propia de su edad y sucarácter.
Demostrado está, decia Panglós, que no pueden ser las cosas de otromodo; porque habiéndose hecho todo
con un fin, no puede ménos este deser el mejor de los fines. Nótese que las narices se hiciéron parallevar
anteojos, y por eso nos ponemos anteojos; las piernasnotoriamente para las calcetas, y por eso se traen
calcetas; laspiedras para sacarlas de la cantera y hacer quintas, y por eso tieneSu Señoría una hermosa
quinta; el baron principal de la provincia hade estar mas bien aposentado que otro ninguno: y como los
marranosnaciéron para que se los coman, todo el año comemos tocino. De suerteque los que han sustentado
que todo está bien, han dicho un disparate,porque debian decir que todo está en el último ápice de
perfeccion.
Escuchábale Candido con atención, y le creía con inocencia, porque laseñorita Cunegunda le parecía un
dechado de lindeza, puesto que nuncahabia sido osado á decírselo. Sacaba de aquí que despues de
laimponderable dicha de ser baron de Tunder-ten-tronck, era el segundogrado el de ser la señorita

Cunegunda, el tercero verla cada dia, y elquarto oir al maestro Panglós, el filósofo mas aventajado de
laprovincia, y por consiguiente del orbe entero.
Paseándose un dia Cunegunda en los contornos de la quinta por untallar que llamaban coto, por entre unas
matas vio al doctor Panglósque estaba dando lecciones de física experimental á la doncella delabor de su
madre, morenita muy graciosa, y no ménos dócil. La niñaCunegunda tenia mucha disposicion para
aprender ciencias; observó puessin pestañear, ni hacer el mas mínimo ruido, las repetidasexperiencias que
ámbos hacian; vió clara y distintamente la razonsuficiente del doctor, sus causas y efectos, y se volvió
desasosegaday pensativa, preocupada del anhelo de adquirir ciencia, y figurándoseque podía muy bien ser
ella la razón suficiente de Candido, y ser estela suya.
De vuelta á la quinta encontró á Candido, y se abochornó, y Candido sepuso también colorado. Saludóle
Cunegunda con voz trémula, ycorrespondió Candido sin saber lo que se decia. El dia siguiente,despues de
comer, al levantarse de la mesa, se encontraron detras deun biombo Candido y Cunegunda; esta dexó caer
el pañuelo, y Candido lealzó del suelo; ella le cogió la mano sin malicia, y sin maliciaCandido estampó un
beso en la de la niña, pero con tal gracia, tantaviveza, y tan tierno cariño, qual no es ponderable; topáronse
susbocas, se inflamáron sus ojos, les tembláron las rodillas, y se lesdescarriáron las manos…. En esto
estaban quando acertó á pasar porjunto al biombo el señor barón de Tunder-ten-tronck, y reparando ental
causa y tal efecto, sacó á Candido fuera de la quinta á patadas enel trasero. Desmayóse Cunegunda; y
quando volvió en sí, le dió laseñora baronesa una mano de azotes; y reynó la mayor consternación enla mas
hermosa y deleytosa quinta de quantas exîstir pueden.
CAPITULO II.
De lo que sucedió á Candido con los Búlgaros.
Arrojado Candido del paraiso terrenal fué andando mucho tiempo sinsaber adonde se encaminaba, lloroso,
alzando los ojos al cielo, yvolviéndolos una y mil veces á la quinta que la mas linda de lasbaronesitas
encerraba; al fin se acostó sin cenar, en mitad del campoentre dos surcos. Caía la nieve á chaparrones, y al
otro dia Candidoarrecido llegó arrastrando como pudo al pueblo inmediato llamadoValdberghof-trabenkdik-dorf, sin un ochavo en la faltriquera, ymuerto de hambre y fatiga. Paróse lleno de pesar á la puerta de
unataberna, y repararon en el dos hombres con vestidos azules. Cantarada,dixo uno, aquí tenemos un
gallardo mozo, que tiene la estatura quepiden las ordenanzas. Acercáronse al punto á Candido, y le
convidároná comer con mucha cortesía. Caballeros, les dixo Candido con la massincera modestia, mucho
favor me hacen vms., pero no tengo para pagarmi parte. Caballero, le dixo uno de los azules, los sugetos de
sufacha y su mérito nunca pagan. ¿No tiene vm. dos varas y seis dedos?Sí, señores, esa es mi estatura, dixo
haciéndoles una cortesía. Vamos,caballero, siéntese vm. á la mesa, que no solo pagarémos, sino que
noconsentirémos que un hombre como vm. ande sin dinero; que entre gentehonrada nos hemos de socorrer
unos á otros. Razón tienen vms., dixoCandido; así me lo ha dicho mil veces el señor Panglós, y ya veo
quetodo está perfectísimo. Le ruegan que admita unos escudos; los toma, yquiere dar un vale; pero no se le
quieren, y se sientan á la mesa.—¿Noquiere vm. tiernamente?… Sí, Señores, respondió Candido, con
lamayor ternura quiero á la baronesita Cunegunda. No preguntamos eso, ledixo uno de aquellos dos
señores, sino si quiere vm. tiernamente alrey de los Bulgaros. No por cierto, dixo, porque no le he visto en
miida.—Vaya, pues es el mas amable de los reyes, ¿Quiere vm. quebrindemos á su salud?—Con mucho
gusto, señores; y brinda. Basta coneso, le dixéron, ya es vm. el apoyo, el defensor, el adalid y el héroede los
Bulgaros; tiene segura su fortuna, y afianzada su gloria.Echáronle al punto un grillete al pié, y se le lleváron
al regimiento,donde le hiciéron volverse á derecha y á izquierda, meter la baqueta,sacar la baqueta, apuntar,
hacer fuego, acelerar el paso, y le diérontreinta palos: al otro dia hizo el exercicio algo ménos jual, y no
lediéron mas de veinte; al tercero, llevó solamente diez, y le tuviéronsus camaradas por un portento.
Atónito Candido aun no podia entender bien de qué modo era un héroe.Púsosele en la cabeza un dia de
primavera irse á paseo, y siguió sucamino derecho, presumiendo que era prerogativa de la especie
humana,lo mismo que de la especie animal, el servirse de sus piernas á suantojo. Mas apénas había andado
dos leguas, quando héteme otros quatrohéroes de dos varas y tercia, que me lo agarran, me le atan, y me
lellevan á un calabozo, Preguntáronle luego jurídicamente si queria maspasar treinta y seis veces por
baquetas de todo el regimiento, órecibir una vez sola doce balazos en la mollera. Inútilmente alegó quelas
voluntades eran libres, y que no queria ni una cosa ni otra, fuéforzoso que escogiese; y en virtud de la
dádiva de Dios que llamanlibertad, se resolvió á pasar treinta y seis veces baquetas, y sufriódos tandas.
Componíase el regimiento de dos mil hombres, lo qual hizojustamente quatro mil baquetazos que de la
nuca al trasero ledescubriéron músculos y nervios. Iban á proceder á la tercera tanda,quando Candido no

pudiendo aguantar mas pidió por favor que se lehicieran de levantarle la tapa de los sesos; y habiendo
conseguido tanseñalada merced, le estaban vendando los ojos, y le hacían hincarse derodillas, quando
acertó á pasar el rey de los Bulgaros, queinformándose del delito del paciente, como era este rey sugeto
demucho ingenio, por todo quanto de Candido le dixéron, echó de ver queera un aprendiz de metafísica
muy bisoño en las cosas de este mundo, yle otorgó el perdon con una clemencia que fué muy loada en todas
lasgacetas, y lo será en todos los siglos. Un diestro cirujano curó áCandido con los emolientes que enseña
Dioscórides. Un poco de cútistenia ya, y empezaba á poder andar, quando dió una batalla el rey delos
Bulgaros al de los Abaros.
CAPITULO III.
De qué modo se libró Candido de manos de los Bulgaros, y de lo quele sucedió despues.
No habia cosa mas hermosa, mas vistosa, mas lucida, ni mas bienordenada que ámbos exércitos: las
trompetas, los pífanos, losatambores, los obués y los cañones formaban una harmonía qual nuncala hubo en
los infiernos. Primeramente los cañones derribáron unosseis mil hombres de cada parte, luego la fusilería
barrió del mejor delos mundos unos nueve ó diez mil bribones que inficionaban susuperficie; y finalmente
la bayoneta fué la razon suficiente de lamuerte de otros quantos miles. Todo ello podia sumar cosa de
treintamillares. Durante esta heroica carnicería, Candido, que temblaba comoun filósofo, se escondió lo
mejor que supo.
Miéntras que hacian cantar un
Te Deum
ámbos reyes cada uno ensu campo, se resolvió nuestro héroe á ir á discurrir á otra partesobre las causas
y los efectos. Pasó por encima de muertos ymoribundos hacinados, y llegó á un lugar inmediato que
estaba hechocenizas; y era un lugar abaro que conforme á las leyes de derechopúblico habian
incendiado los Bulgaros: aquí, unos ancianosacribillados de heridas contemplaban exhalar el alma á
sus esposasdegolladas; mas allá, daban el postrer suspiro vírgenes pasadas ácuchillo despues de haber
saciado los deseos naturales de algunoshéroes; otras medio tostadas clamaban por que las acabaran de
matar;la tierra estaba sembrada de sesos al lado de brazos y piernascortadas.
Huyóse á toda priesa Candido á otra aldea que pertenecia á losBulgaros, y que habia sido igualmente
tratada por los héroes abaros.Al fin caminando sin cesar por cima de miembros palpitantes, óatravesando
ruinas, salió al cabo fuera del teatro de la guerra, conalgunas cortas provisiones en la mochila, y sin
olvidarse un punto desu Cunegunda. Al llegar á Holanda se le acabáron las provisiones; mashabiendo oido
decir que la gente era muy rica en este pais, y que erancristianos, no le quedó duda de que le darian tan
buen trato como elque en la quinta del señor baron le habian dado, ántes de haberleechado á patadas á
causa de los buenos ojos de Cunegunda labaronesita.
Pidió limosna á muchos sugetos graves que todos le dixéron que siseguia en aquel oficio, le encerrarian en
una casa de correccion, paraenseñarle á vivir sin trabajar. Dirigióse luego á un hombre queacababa de
hablar una hora seguida en una crecida asamblea sobre lacaridad, y el orador, mirándole de reojo, le dixo:
¿A qué vienesaquí? ¿estás por la buena causa? No hay efecto sin causa, respondiómodestamente Candido;
todo está encadenado por necesidad, y ordenadopara lo mejor: ha sido necesario que me echaran de casa de
labaronesita Cunegunda, y que pasara baquetas, y es necesario quemendigue el pan hasta que le pueda
ganar; nada de esto podia ménos desuceder. Amiguito, le dixo el orador, ¿crees que el papa es elantecristo? Nunca lo habia oido, respondió Candido; pero, séalo ó nolo sea, yo no tengo pan que comer. Ni lo
mereces, replicó el otro;anda,bribon, anda, miserable, y que no te vuelva yo á ver en mi vida.Asomóse en
esto á la ventana la muger del ministro, y viendo á uno quedudaba de que el papa fuera el ante-cristo, le tiró
á la cabeza unvaso lleno de…. ¡O cielos, á qué excesos se entregan las damas porzelo de la religion!
Uno que no habia sido bautizado, un buen anabantista, llamadoSantiago, testigo de la crueldad y la
ignominia con que trataban á unode sus hermanos, á un ser bípedo y sin plumas, que tenia alma, se lellevó á
su casa, le limpió, le dió pan y cerbeza, y dos florines, yademas quiso enseñarle á trabajar en su fábrica de
texidos de Persia,que se hacen en Holanda. Candido, arrodillándose casi á sus plantas,clamaba: Bien decia
el maestro Panglós, que todo estaba perfectamenteen este mundo; porque infinitamente mas me enternece
la muchagenerosidad de vm., que lo que me enojó la inhumanidad de aquel señorde capa negra, y de su
señora muger.

Yendo al otro dia de pasco se encontró con un pordiosero, cubierto delepra, los ojos casi ciegos, carcomida
la punta de la nariz, la bocatuerta, ennegrecídos los dientes, y el habla gangosa, atormentado deuna violenta
tos, y que á cada esfuerzo escupia una muela.
CAPITULO IV.
De qué modo encontró Candido á su maestro de filosofía, el doctorPanglós, y de lo que le aconteció.
Mas que á horror movido á compasion Candido le dió á este horrorosopordiosero los dos florines que de su
honrado anabautista Santiagohabia recibido. Miróle de hito en hito la fantasma, y vertiendolágrimas se le
colgó al cuello. Zafóse Candido asustado, y elmiserable dixo al otro miserable: ¡Ay! ¿con que no conoces á
tu amadomaestro Panglós? ¿Qué oygo? ¡vm., mi amado maestro! ¡vm. en tanhorrible estado! ¿Pues qué
desdicha le ha sucedido? ¿porqué no está enla mas hermosa de las granjas? ¿qué se ha hecho la señorita
Cunegunda,la perla de las doncellas, la obra maestra de la naturaleza? No puedoalentar, dixo Panglós.
Llevóle sin tardanza Candido al pajar delanabautista, le dió un mendrugo de pan; y quando hubo cobrado
alientoPanglós, le preguntó: ¿Qué es de Cunegunda? Es muerta, respondió elotro. Desmayóse Candido al
oirlo, y su amigo le volvió á la vida conun poco de vinagre malo que encontró acaso en el pajar. Abrió
Candidolos ojos, y exclamó: ¡Cunegunda muerta! Ha perfectísimo entre losmundos, ¿adonde estás? ¿y de
qué enfermedad ha muerto? ¿ha sido porventura de la pesadumbre de verme echar á patadas de la
soberbiaquinta de su padre? No por cierto, dixo Panglós, sino de que unossoldados bulgaros le sacáron las
tripas, despues que la hubiéronviolado hasta mas no poder, habiendo roto la mollera al señor baronque la
quiso defender. La señora baronesa fué hecha pedazos, mi pobrealumno tratado lo mismo que su hermana,
y en la granja no ha quedadopiedra sobre piedra, ni troxes, ni siquiera un carnero, ni unagallina, ni un árbol;
pero bien nos han vengado, porque lo mismo hanhecho los Abaros en una baronía inmediata que era de un
señor bulgaro.
Desmayóse otra vez Candido al oir este lamentable cuento; pero vueltoen sí, y habiendo dicho quanto tenia
que decir, se informó de la causay efecto, y de la razon suficiente que en tan lastimosa situacion áPanglós
habia puesto. ¡Ay! dixo el otro, el amor ha sido; el amor, elconsolador del humano linage, el conservador
del universo, el alma detodos los seres sensibles, el blando amor. Ha, dixo Candido, yotambien he conocido
á ese amor, á ese árbitro de los corazones, á esaalma de nuestra alma, que nunca me ha valido mas que un
beso y veintepatadas en el trasero. ¿Cómo tan bella causa ha podido producir en vm.tan abominables
efectos? Respondióle Panglós en los términossiguientes: Ya conociste, amado Candido, á Paquita, aquella
lindadoncella de nuestra ilustre baronesa; pues en sus brazos gocé loscontentos celestiales, que han
producido los infernales tormentos queves que me consumen: estaba podrida, y acaso ha muerto. Paquita
debióeste don á un Franciscano instruidísimo, que había averiguado elorígen de su achaque, porque se le
habia dado una condesa vieja, laqual le habia recibido de un capitan de caballería, que le hubo de
unamarquesa, á quien se le dió un page, que le cogió de un jesuita, elqual, siendo novicio, le habia recibido
en línea recta de uno de loscompañeros de Cristobal Colon. Yo por mi no se le daré á nadie, porqueme voy
á morir luego.
¡O Panglós, exclamó Candido, qué raro árbol de genealogía es ese! ¿fuéacaso el diablo su primer tronco?
No por cierto, replicó aquel varoneminente, que era indispensable cosa y necesario ingrediente del
masexcelente de los mundos; porque si no hubieran pegado á Colon en unaisla de América este mal que
envenena el manantial de la generacion, yque á veces estorba la misma generacion, y manifiestamente se
opone alprincipal blanco de naturaleza, no tuviéramos ni chocolate nicochinilla; y se ha de notar que hasta
el dia de hoy es peculiar denosotros esta dolencia en este continente, no ménos que la teologíaescolástica.
Todavía no se ha introducido en la Turquía, en la India,en la Persia, en la China, en Sian, ni en el Japon;
pero razon haysuficiente para que la padezcan dentro de algunos siglos. Miéntrastanto es bendicion de Dios
lo que entre nosotros prospera, conparticularidad en los exércitos numerosos, que constan de
honradosganapanes muy bien educados, los quales deciden la suerte de losestados, y donde se puede
afirmar con certeza, que quando peleantreinta mil hombres en campal batalla contra un exército
igualmentenumeroso, hay cerca de veinte mil galicosos por una y otra parte.
Portentosa cosa es esa, dixo Candido, pero es preciso tratar decuraros. ¿Y cómo me he de curar, amiguito,
dixo Panglós, si no tengoun ochavo; y en todo este vasto globo á nadie sangran, ni leadministran una
lavativa, sin que pague ó que alguien pague por él?
Estas últimas razones determináron á Candido á irse á echar á lospiés de su caritativo anabautista Santiago,
á quien pintó tantiernamente la situacion á que se vía reducido su amigo, que nodificultó el buen hombre en
hospedar al doctor Panglós, y curarle á sucosta. Esta cura no costó á Panglós mas que un ojo y una oreja.

que me muero. De una tormenta. Fuerza es. mejor está el todo. con el que encontróse fué á emborrachar. y ellos para destruirse hanfraguado bayonetas y cañones. Miéntras estabaargumentando. despues de haberse zafado de la tormenta.diciéndole: Amigo. por Dios. ylos cimientos se dispersaban. sin dignarse siquierade mirarle. y le derriba en lastablas. que es pecar contra la razonuniversal. se encaminároná Lisboa. yla justicia que embarga los bienes de los fallidos para frustrar á losacreedores. Así que se recobráron un poco del susto y el cansancio. Dios no les dió nicañones de veinte y quatro. y nacido en Batavia. y todos pereciéron. porque ahora no es ocasion de holgarse. clamaba á Panglós:¡Ay! tráeme un poco de vino y aceyte. Algoayudaba á la faena el anabautista. ménos Panglós. con el qual esperaban librarse delhambre. y ve á su bienhechor que viene uninstante sobre el agua. y treinta mil moradores de todas edadesy sexôs eran sepultados entre ruinas. pues yo sustentaré queestá demostrada. y Panglós le llevó untrago de agua de una fuente inmediata. demostrándoleque habia sido criada la cala de Lisboa con destino á que se ahogaraen ella el anabautista. las xarcias rotas. se obscureció el cielo.estaban rasgadas las velas. ni aunpara temer el riesgo tenian ánimo: la otra mitad gritaba y rezaba. Todo eso era indispensable. El marinero tarareando y votandodecia: Algo ganarémos con esto.Verosímil cosa es. y se quedó colgado y agarrado de unaporcion del mástil roto. Pues no vienes mal ahora con tu razon universal. y después de haber dormido la borrachera. respondió Panglós. Este temblor detierra. CAPITULO V. pero con la fuerza que para ello hizo. Por vida del PadreEterno. de Candido. y delos males individuales se compone el bien general. porque nonaciéron lobos. y Santiago no era de su parecer. y nadie mandaba. ¿Cómo verosímil? replicó el filósofo. y en mitad de losmoribundos y los cadáveres. Llevaban algun dinero. dixo Candido. eso no es bien hecho.compró los favores de la ramera que topó primero. arrostrando la muerte por buscar dinero. y un terremoto. no es cosa nueva: el mismo azote sufrióLima años pasados. un naufragio. quandoun furioso marinero le pega un fiero embion. y eldesalmado marinero que habia ahogado al virtuoso anabautista. ni bayonetas. ¿Qual puede ser la razon suficiente deeste fenómeno? decia Panglós. y á vista del puerto de Lisboa fuéembutido el navío de la tormenta mas hermosa. replicó el doctor tuerto. que estaba sobre el combes. y que se dió á élentre las ruinas de los desplomados edificios. . caían los techos sobre los cimientos. y que se hunde para siempre. tendido en elsuelo en mitad de la calle. puesto que Panglós le tiraba de la casaca. Candido. y leayudó á subir. la marembatió bramando el puerto. se quiere tirartras de el al mar. Candido que se acerca. sinduda que hay una veta de azufre subterránea que va de Lisboa á Lima. De los sucesos deldoctor Panglós. yo soy marinero. un poco de aceyte yvino. y Candido exclamaba: Este es el dia deljuicio final. sopláron furiosos los vientos delos quatro ángulos del mundo.Panglós le explicaba de qué modo todas las cosas estabanpeifectísimamente. Sin fuerza y medio muertos la mitad de los pasageros con lasimponderables bascas que causa el balance de un navío en los nervios yen todos los humores que en opuestas direcciones se agitan. se cayó en lamar á vista del marinero que le dexó ahogarse. y cubierto de ruinas.que hayan los hombres estragado algo la naturaleza. se cubriéron calles y plazas de torbellinos de llamas ycenizas. se embarcó con sus dos filósofos. quando seabrió el navío. nadie se entendia. pero fué tanto el esfuerzo que al empujarle hizo. donde aportáronCandido y Panglós en una tabla. le hizo el anabautista sutenedor de libros. Tambien pudiera mentar las quiebras. que elbribon salió á salvamento nadando hasta la orilla. Viéndose precisado á cabo de dos meses á ir áLisboa para asuntos de su comercio. respondió el otro. y arrebató quantos navíos se hallaban enél anclados. Candido.quatro veces he pisado el crucifixo en quatro viages que tengo hechosal Japon. Acudió el buen Santiago á socorrerle. hundíanse las casas. Candido perdió el sentido. pero. pero le detiene el filósofo Panglós. las mismas causas producen los mismos efectos. que la caida de unas piedras habia herido. lamentándose de la muerte de su bien-hechor. y abierta la nave:quien podia trabajaba. y de Santiago el anabautista. decia.Comosabia escribir y contar con perfeccion. Probándolo estaba à priori . de suerte quequanto mas males particulares hay. y se han convertido en lobos. Apenas pusiéron lospiés en la ciudad. que se cayóde cabeza fuera del navío. El marinero se metió sin detenerse en medio de lasruinas.

ten buen ánimo. ¿Según eso este caballero no creeque seamos libres? dixo el familiar. al uno porlo que habia dicho. Un hombrecito vestido de negro. desatentado. que no cree vm. y la olla sin tocino un sábado.habiendo decidido la universidad de Coïmbra que el espectáculo de unasquantas personas quemadas á fuego lento con toda solemnidad esinfalible secreto para impedir los temblores de tierra. en el pecado original. y despues de comer selleváron atados al doctor Panglós y su discípulo Candido. Pero tú. miéntras duró elcanto. Así vestidossaliéron en procesion.Habiendo hallado el siguiente dia algunos manjares metiéndose porentre los escombros. áexemplo de los demas. Que cuenta como una vieja remedió las cuitas de Candido.porque finalmente la voluntad determinada…. predicado. porquela caida del hombre y su maldicion hacian parte necesaria del masexcelente de los mundos posibles. los convidados bañaban el pan enllantos. aunque no era estilo. Del magnífico auto de fe que se hizo para que cesara el terremoto. y oyéron un sermon muy tierno. interrumpió muy cortesmente. azotado. en alivio de los habitantes que de la muerte sehabian librado. y inastodavía con la caridad de la vieja. que juntoá el estaba sentado. luego le enseñó una camita muy aseada. Pusiéronlos separados en unos aposentos muyfrescos. Aquel mismo día. y el señorSantiago de Compostela se queden contigo: mañana volveré. ConfusoCandido con todo quanto habia visto. yNuestra Señora de Atocha. porque. quando hizo el familiar una seña á su secretario quele escanciaba vino de Porto ó de Oporto. le visita las espaldas. y Panglós fuéahorcado. Perdóneme Vueselencia. Pasado el terremoto que habia destruido las tres quartas partes deLisboa.decia entre sí: ¿Si este es el mejor de los mundos posibles. al Vizcayno y á los dosque habian comido la olla sin tocino los quemáron.caballero. Al otrodia le trae la vieja de almorzar. y de allí á ocho dias losvistiéron de un san-benito. replicó Panglós. y dos Portugueses que se habían comido un pollo unviernes. le dixo. familiar de la inquisicion. el mas eficaz medio que ocurrió á los sabios del pais paraprecaver una total ruina. mañana volveré. Algunos vecinos que habian socorrido les diéron laménos mala comida que en tamaño desastre se podia esperar: verdad esque fué muy triste el banquete. y al ladode la cama un vestido completo: Come. y las llamas ardian hácia arriba. Candido atónito. se lasestriega con otra pomada. y le dexóde comer y de beber. y bendito. confuso. decia. tembló la tierra conun furor espantable. A Candido. si no hubieran hecho mas queespolvorearme las espaldas. ¿porqué te hasahogado en el puerto? Y tú.donde le dió su conductora un bote de pomada para untarse. cómoserán los otros? Vaya con Dios.porque no es posible que no esten las cosas donde estan. y luego le trae de comer: á la noche vuelve. fue la fiesta de un soberbio auto de fe.¿porqué te he visto ahorcar. comió y durmió Candido. No es mimano la que has de besar. y diablos sin garras ni rabo. y comotopó este con su dama. pero los diablos de Panglóstenian rabo y garras. donde nunca incomodaba el sol. baronesita Cunegunda. porque todoestá bien. tu que eras el mejor de los hombres. el señor San Antonio de Padua. No cobró ánimo Candido. Untate conla pomada. y quanto habia padecido. porque puede subsistir la libertad conla necesidad absoluta. absuelto. y les engalanáron la cabeza con unasmitras de papel: la coroza y el san-benito de Candido llevaban llamasboca abaxo. no podia estar en otra parte. el mayor de los filósofos. que ya los Bulgaros me habian hecho elmismo agasajo. y al otro por haberle escuchado con ademan deaprobar lo que decia. caro Panglós. porque era necesario que fuéramos libres.¿porqué te han sacado el redaño? Volvíase diciendo esto á su casa. ysígueme. No obstante sus muchas desventuras.y le trae que . En medio de la fraseestaba Panglós. le quiso besar la mano. sinpoderse tener en pié. le dixo la vieja. bebe y duerme. porque todo esto. es lo mejor quehay. porque si hay un volcan en Lisboa. quandose le acercó una vieja que le dixo: Hijo mió. cobráron algunas fuerzas. perla de las niñas. Habian sidopresos por tanto un Vizcayno que estaba convicto de haberse casado consu comadre. al qual sesiguió una bellísima música en fabordon.y de los doscientos azotes que pegáron á Candido. sin saber por qué? O mi amadoanabautista. come y duerme. pero Panglós los consolaba sustentando que no podian sucederlas cosas de otra manera. CAPITULO VII. le respondió con mas cortesía Panglós. ensangrentado y palpitante. no ha habido pecado ni castigo. pero siguió á la vieja á una ruin casucha. le pegáron doscientos azotes á compas. CAPITULO VI. Otra vez ha de perdonarVueselencia. y le dixo: Sín duda. si todo estáperfecto. hijo. y trabajáron luego.

el qual no perdió unapalabra. pero antes es forzoso que me digavm. y así era la verdad. y no ha sido violada. dixo á Candidola vieja. en Portugal? ¿cómo ha sabido quetambién yo lo estaba? ¿porqué raro acaso me ha hecho venir á estacasa? Todo lo diré. Hasta ahora habia creido que no habia en latierra mansion mas hermosa que la granja de Tunder-ten-tronck. donde le dexa sobre uncanapé de terciopelo.. ¿quién le ha inspirado tanta bondad? ¿cómopuedo darle dignas gracias? La buena señora nunca respondia palabra. Arrímase el mozo. en suspiros.cenar. Alza ese velo.que tenia trémula y flaca la voz. viendo que habia yoperdido los sentidos con esta escena. espero que me laenseñará vm. Historia de Cunegunda. sustentando con dificultad del brazo á unamuger que venia toda trémula.—¿Y han sido muertos el padre y la madre de vm. y este.? le decia Candido.—¿Y su hermano?—Mi hermanotambién. replicó la dama. y cae desmayado á sus plantas. Prendósemucho de mi el tal Judío. primero en voces interrumpidas. Llama la vieja á un postigo: abren. Ven conmigo. ¿Quién esvm. y me mandó á decir que me tenia que hablar de un asuntosecreto. y á querer sacar los ojos alBulgarote. y yo le dixe quien eran mis padres. el decia que era yo muy bonita. A Candido se lefiguraba que soñaba. me vendió á un Judío llamado Don Isacar. Alzaba Cunegunda los ojos al cielo.. como me habia dicho el filósofo Panglós! Sí tal. dice Candido! ¡con que la veo enPortugal. ylas patadas con que se le hiciéron pagar. de magestuosa estatura. Fáltale elaliento. pero nada pudo conseguir.— ¿Pues porqué está vm. y puesto que estaba confuso. y echó áandar con el por el campo. Ya la verá vm. le dixo. cierra la puerta. pero poco entendimiento. se hablan. que tenia casa decomercio en Holanda y en Portugal.lágrimas y gritos. no sabiendo que era cosa de estilo quanto en la quinta demi padre estaba pasando.sí. El inquisidor general me vió un dia en misa. debaxo del soldado que no seincomodaba. Acabo de tres meses perdió todo quanto dinero tenia. ve. que todavía me queda la señal. pero no siempre son mortales esos accidentes. quantos sucesos le han pasado desde el inocente beso que me dió. á arañar. y no le han pasado de parte á partelas entrañas. que me heresistido á el mas bien que al soldado bulgaro. habló despues como sigue á Candido. y que aun le dolia no poco elespinazo. Lleváronme á su palacio. cubierta depiedras preciosas. Durmiendo á pierna suelta estaba en mi cama. á suCunegunda. teniendo su vida entera por un sueño funesto.Un pazguato de Bulgaro de dos varas y tercia. y que tenia la carne suave yblanca. y diciendo esto agarró á Candido del brazo. Presto volvió la vieja. Allí lavaba las pocas camisas que el tenia. y tambien hede confesar que era muy lindo mozo.los dexa libres.pero volvió aquella noche. que me vió llena de sangre. pero me dió el belitre una cuchillada junto ála teta izquierda. La vieja.pero sigamos el cuento. recomendándoles que metan ménos bulla. vuelven en sí. llegáron á una casa sola. que es banquero de palacio y hombre de mucho . replicóla hermosa Cunegunda.?—Por mi desgracia. y no curándose masde mí.y le guisaba la comida. ¡Con que es vm. no puede articular palabra. no me quitó los ojos deencima. cercada de canales yjardines. A cosa de medio quarto de legua quehubiéron andado.y no chistes. y enojado del poco respeto que le tenia el malandrin. enpreguntas y respuestas que no se dan vado unas á otras. lemató encima de mí: hízome luego poner en cura. y lleva á Candido poruna escalera secreta á un gabinete dorado. Obedeció Candido con profundo respeto. y alza con mano tímida el velo. con lo qualvolví en mí. é hiciesen tajadas á mi madre. Añudó pues así el hilo de su historia Cunegunda: Entró un capitanbulgaro. y tapada con un velo. contó con la mayor ingenuidad quanto desde el punto de suseparacion habia padecido. y se marcha. porque era ella propia. pero con ese mismo contratiempose fortalece su virtud. El Judío para domesticarme me ha traído á lacasa de campo que vm. CAPITULO VIII.Cunegunda se cae sobre el canapé: la vieja los inunda en aguas deolor. yvertió tiernas lágrimas por la muerte del buen anabautista y dePanglós.y degollaran á mi padre y á mi hermano. y se perdia por mugeres. y no traxo que cenar. Su Ilustrísima propuso á Don Isacar que le hiciera cesiónde mí. pero yaestoy desengañada de mi error. se puso á violarme. dixo Cunegunda. replicó Candido. porque una honradamuger bien puede ser violada una vez. y se la comia con los ojos. y me llevó prisionerade guerra á su guarnicion. quando plugo al cielo queentraran los Bulgaros en nuestra soberbia quinta de Tunder-ten-tronck.. ¡Quéinstante! ¡qué pasmo! cree que está viendo á su baronesita.. y empecé á morder. dixo el ingenuo Candido. Ha. El tercer dia fué la misma ceremonia. yel momento actual por un sueño delicioso. y ménos filosofía: y á tiro deballesta se echaba de ver que no le habia educado el doctor Panglós. respondió llorando Cunegunda.Representóme entónces quanto desdecia de mi nobleza el pertenecer á unisraelita. Siga vm.

miré con atencion. Pero la vieja habia dado á nuestro buenVesfaliano una espada con el vestido completo que hemos dicho:desenvaynóla Candido. Ha desempeñado muy bien mi encargo. y me letraxese luego que fuese posible. ó á la ley degracia.nunca tal quiso consentir. detras del biombo la última vez quenos vimos. dixo. Al entrar este ve al azotado Candido con la espada en lamano.quando me decia que todo era perfectísimo! Agitada. y es llegada nuestra última hora. dixo Cunegunda: ya no hay remision.Al fin atemorizado mi Judío hizo un ajuste en virtud del qual la casay yo habian de ser de ámbos de mancomun. el Inquisidor general. Candido. mimadre y mi hermano. porque muchas veces han disputado sobre si lanoche de sábado á domingo pertenecia á la ley antigua. Adar gritos iba. decia yo entre mí: ¿Cómo es posible que se encuentren en Lisboael amable Candido y el sabio Panglós. Buena la tenemos. los miércoles y los sábados. fuera de mi unas veces. por conjurarla plaga de los terremotos. con mi abominableinquisidor. y sesirviéron refrescos á las señoras en el intervalo de la misa y elsuplicio de los ajusticiados. mi consternacion. Apénas habia vuelto en mí. Honrómeconvidándome á la fiesta. y sin dar tiempo á que se recobrase el inquisidor del primersusto. quando llegó elseñor Don Isacar. y muriéndome otras depesar. pero pues el nosfalta. ¿Cómo ha hechovm. y creyendo que su contrario no traíaarmas. y por poner miedo á Don Isacar. pero ¡qué asombro. infaliblemente mehará quemar. siendo de tan . En este instante le ocurriéron á Candido las siguientes ideas..con la cuchillada que me dió. Era la una de lanoche. y empezaba ádecir su parecer. quando abriéron otra puertecilla. ¿qué será denosotros? ¡Un hombre muerto en mi casa! Si viene la justicia. y mi desesperacion. Digo de verdad que la cútis de vm. quando le vi á vm. uno de los dos amos de casa. me ha hecho azotarsin misericordia. yde hablarle. midesconsuelo. es mi contrincante. Seis meses ha que subsiste este convenio. Quando os hubiéron azotado á susabor.poder. le pasó de parte á parte de una estocada. y estavista aumentó todos los afectos que abrumada y consumida me tenian. con que cenemos ántes de otra cosa. yá decir: deteneos. Prosiguen los sucesos de Cunegunda. con la horca del doctor Panglós. me diéron uno de los mejores asientos. y yo estoy de vena de matar. habia ya principiado el domingo.pues no hay que detenerse. y metomó un desmayo. yhabrian sido en balde mis gritos. ypor este motivo pienso que me quieren tanto.estamos excomulgados. con la insolencia de aquel soez soldado bulgaro. que era sábado. yhe disfrutado el imponderable gusto de volver á ver á vm. uno para llevar doscientosazotes. y otro tanto podrá hacer á Cunegunda. Sentáronse pues ámbos á la mesa. y otro para ser ahorcado por órden del ilustrísimo Señorinquisidor que tanto me ama? ¡Qué cruelmente me engañaba Panglós.puesto que fuese de la mas mansa índole. y le dexó tendidocabe el Judío. con aquel gran miserereen fabordon durante el qual le diéron á vm. consultemos con la vieja.y el Judío. qué confusión y qué susto fué elmio quando vi con un sambenito y una coroza una cara parecida á la dePanglós! Estreguéme los ojos. esmas blanca y mas encarnada que la de mi capitan de Bulgaros. y masque todo con el beso que dí á vm. ¡Virgen Santísima! exclamó la hermosa Cunegunda. yo tambien. y la vieja dandoconsejos. Dí gracias á Dios que nos volvia á reunir por medio detantas pruebas.tengo buenas ganas. pero me faltó la voz. Era esta muy discreta. aunque no sinfreqüentes contiendas. Finalmente. soyperdida. el Judío se reservó loslúnes. un muerto en el suelo. Cunegunda asustada. y derribó en el suelo al Israelita muerto. con mi sucio Don Isacar. de oírle. el nos dariaconsejo en este apuro.. ydiscurrió así: Si pide auxîlio este varon santo. y el inquisidor los demas dias dela semana. El inquisidor le amenazó con un auto de fe. Si no hubieran ahorcado á Panglós. con mi oficio de lavandera y cocinera. Confieso que estaba sobrecogida dehorror de ver quemar á los dos Judíos. y explicar su rendido amor. Fué este discurso tan bien hilado comopronto. tenia preocupada la imaginacion con la muerte de mi padre. y despues de cenar se volviéron alhermoso canapé de que ya he hablado. Sobre el estaban. se tira á él. le vi ahorcar. y veniaá gozar sus derechos. Sin duda que debe tener una hambre canina. dixo Candido. Yo empero á entrámbas leyes me lie resistido hasta ahora. le plugoal Ilustrísimo señor inquisidor celebrar un auto de fe. desnudode medio cuerpo: allí fué el cúmulo de mi horror. inhumanos. y encargué á mi vieja que cuidase de vm. dia que pertenecia al señorinquisidor. doscientos azotes.. que tambien ese chuloentra á la parte conmigo? Al decir esto saca un puñal buido quesiempre llevaba en el cinto. desatentada. ¿Qué es esto. y al honrado Vizcayno casadocon su comadre. porque era eminente filósofo. Era el tal Isacar el hebreo mas vinagre que desde la cautividad deBabilonia se habia visto en Israel. CAPITULO IX.con mi capitan bulgaro. perra Galilea?¿con que no te basta con el señor inquisidor.

Yo te quiero con toda mialma. hizo á presencia delgeneral de aquel pequeño exército el exercicio á la bulgara con tantodonayre. y sin duda que en el esdonde todo está bien. dixo la vieja. CAPITULO X. pero éldos veces entró en nuestro quarto. y decian lo que sigue en unmeson. y dixo: En la caballeriza haytres caballos andaluces con sus sillas y frenos. de su arribo á Cadiz. montemos ácaballo. á ménos que haya vm. Todo irá bien. Sonrióse Cunegunda del disparate de labuena muger que se alababa de ser mas desdichada que ella. con estagraduacion se embarcó en compañía de su Cunegunda. nos habia de haberdexado el padre para acabar nuestro camino. Candido. En la travesía discurriéron largamente cerca de la filosofía del pobrePanglós. El tiempo está hermosísimo. Rompió entónces la vieja el silencio. enterráron á SuIlustrísima en una suntuosa iglesia. no sabequal ha sido mi cuna. vm. decia Candido. Plega á Dios. quele hayan dado dos cuchilladas en la barriga. Líbreme Dios de hacer juicios temerarios. y da contento caminar conel fresco de la noche. que hayan degollado en su presencia dos padres y dosmadres de vm. no se como pueda haber corrido mayores borrascas: sincontar que he nacido baronesa con setenta y dos quarteles en mi escudode armas. esta señora tiene moyadores y diamantes. que apénas si queda en mi corazon resquicio de esperanza. y he sido cocinera. y vamos á Cadiz. sido violada por dos Bulgaros. Miéntras que iban andando. dixo Candido. y llegaron en fin á Cadiz. quando uno estáenamorado. ¿Quién me habrá robado mis doblones y mis diamantes? decia llorandoCunegunda. decia Cunegunda. ¡Ay! ledixo. Cunegunda y la vieja atravesáron á Lucena. ni he sido siemprecriada de servicio. De la triste situacion en que. que le dió este elmando de una compañía de infantería. mucho mesospecho de un reverendo padre Franciscano que ayer durmió en Badajozen nuestra posada. puesto que yo no me puedo sentar mas quesobre una nalga. replicó la vieja. donde estaban armando unaesquadra para poner en razon á los reverendos padres jesuitas delParaguay. ¿cómo hemos de vivir? ¿qué hemos de hacer? ¿donde he dehallarinquisidores y Judíos que me den otros? ¡Ay! dixo la vieja. y la viejaanduviéron diez y seis leguas sin parar. Excitó esta réplica fuertecuriosidad en los ánimos de Candido y Cunegunda. yomontaré á las ancas de el de la señorita. que habia servido en la tropa bulgara. enmitad de los montes de Sierra-Morena. muchas veces me ha probado el buen Panglós que losbienes de la tierra son comunes de todos. sequejan. y suspenderia el juicio. yael mar de este nuevo mundo vale mas que nuestros mares de Europa. Ya estaban Candido. madre.dixo Cunegunda. No siempre he tenido yo los ojos lagañosos y ribeteados de escarlata. pues sepan que no han experimentadodesventuras como las mias. agilidad y desembarazo. Cunegunda y la vieja en la villa de Aracena. Vendamos uno de los caballos. ¿Y qué nos harémos?exclamó Candido. y se fué mucho ántes que nosotros. les dixo la vieja. Señorita. y la vieja lasatisfizo en las siguientes razones.no siempre se ha tocado mi barba con mis narices. que compró barato elcaballo. porque en este nuestro hemos de confesar que haysus defectillos en lo físico y en lo moral. y á Isacar le tiráron á unmuladar. pero todavía llevo el corazon traspasado con loque he visto. él. y lo que he padecido. y cada uno tiene igualderecho á su posesion. que habian excitado á uno de sus aduares de Indios contralos reyes de España y Portugal.suave condicion. cerca de la colonia del Sacramento. puesto que no me puedosentar mas que sobre una nalga.vino á la casa de Cunegunda la santa hermandad. . no sabe lo que sehace. maña. Ensilló volando Candido los tres caballos. respondió esta. CAPITULO XI. y azotado por la inquisicion. respondió. de doscriados. ensíllelos elesforzado Candido. y como se embarcáron para América. y los vientos son mas constantes: no cabe duda deque el nuevo mundo es el mejor de los mundos posibles.hermosa Cunegunda? Ni un maravedí. ¿Con que no te queda nada.y á Lebrixa. á Cilla. no hablaria delmodo que habla.Ha. Cunegunda y lavieja. En el mismo meson habia un prior de Benitos. zeloso.Candido. y Cunegunda. replicó Candido. Que cuenta la historia de la vieja. Vamos á otro mundo. y de los dos caballos andaluces que habian sido del señorinquisidor general de Portugal. Soy hija del papa Urbano X y la princesa dePalestrina. de la vieja. pero tan horrorosas desgracias han pasado por mi en elmio. se viéron Candido. para matar en dos minutos á unprelado y á un Judío? Hermosa señorita. y así llegarémos á Cadiz. y si le enseñara mi trasero. Hétele pues capitan. Conforme á estos principios. ligereza. Vms.. quees mas bonancible. y que haya visto á dos de sus amantes azotados en unauto de fe. que hayan demolido dos desus granjas.

¡y qué ojos! ¡qué pestañas! ¡qué negras cejas!¡qué llamas salian de las niñas de mis ojos. y conmigo. óperas bufas. No diré si fué cosa dura para una princesa joven que la llevarancautiva á Marruecos con su madre. ypresencié un combate qual nunca se ve igual en nuestros climaseuropeos. y en toda Italia se hiciéronsonetos en mi elogio. que son cosas tan comunes que nomerecen mentarse siquiera. me criáron en un palacio alqual no hubieran podido servir de caballeriza todas las quintas debarones tudescos. Quando llegámos.¡Dios mio! ¡qué príncipe! tan lindo como yo. Cosa portentosa es de vercon qué presteza desnudan estos caballeros á la gente. cada uno de loscincuenta hijos del emperador Muley-Ismael tenia su partido aparte. pidiendo al pirata la absolución in articulo mortis . que nunca ha sido quebrantada. que así falla de todoel que no ha salido de su pais: mas luego supe que era por ver si enaquel sitio habíamos escondido algunos diamantes. y que los señores religiosos caballeros de Maltanunca le omiten quando apresan á Turcos ó Turcas.Dispusiéronse las bodas con pompa y magnificencia nunca vista: todoera fiestas. y . Despues del oro ylos diamantes. miéntrasque por las de los moradores del monte Atlante y paises inmediatoscorre fuego y pólvora. y todos los hombres sehubieran querido hallar en su lugar. y ya inspiraba amor. porque es ley delderecho de gentes. Pero vernos adelante. de la forma del dela ve nus de Medicis. de los quales ninguno hubo que no fuera rematadode malo. que el arraez del barco me robó la flor queestaba destinada para el precioso príncipe de Masa-Carrara. y uno de los piratas asió de la otra. y yo era unembeleso. Agarró un moro de mi madre por el brazo derecho. y era doncella. y casitodas nuestras doncellas se encontráron en un momento tiradas dequatro soldados. ni es en ellos la pasion á las mugeres lo que es entre losAfricanos. dorada como elaltar de San Pedro en Roma. en talento y beldad. para saber quien habia de serdueño nuestro. pero ¡qué pecho! blanco. que creía que me honraba con suscaricias.Formábase mi pecho. Celebráronse mis desposorios con un príncipe soberano de Masa-Carrara. y perdido por mi de amores: yo leamaba como quien quiere por la vez primera. En breve los desnudáron de piés á cabeza. corrian rios de sangre por Marruecos. Estearraez era un negro abominable. el epílogo de la beldad y la gracia. de moros contra moros. que eclipsaban elresplandor de los astros. elteniente del barco la tiró hácia el por el izquierdo. y nosembarcámos para este puerto en una galera del pais. de mulatoscontra mulatos. Mi madre todavía era muy hermosa. Peleáron con la furia de los leones.quiso perder de vista por algun tiempo esta funesta mansion. pero esto es friolera para lo que falta. y era mas rico uno de mis trages que todas lasmagnificencias de la Vesfalia. y de la condiciónmas blanda. acudiéron unos negros de una faccionenemiga de la de mi pirata para quitarle el botin. Ya rayaba la aurora de mi felicidad. loqual componia cincuenta guerras civiles distintas de negros contranegros. quando una marquesavieja. Apénas hubimos desembarcado.Desesperada mi madre. Finalmente vi á todas nuestras Italianas y á mi madreestropeadas. un soldado morola cogió de una pierna. respetos y esperanzas. bien se pueden vms. y las sierpes de la comarca. le convidó á tomarchocolate con ella.en medio de gustos. y que es estiloestablecido de tiempo inmemorial en las naciones civilizadas que andanbarriendo los mares. Hete aquí un pirata de Salé que nos dacaza y nos aborda: nuestros soldados se defendiéron como buenossoldados del papa. pero lo que masextrañé. fué que á todos nos metiéron el dedo en un sitio dondenosotras las mugeres no estamos acostumbradas á meter mas que cañutosde xeringa. porgue no tienen los pueblos septentrionales tan ardientela sangre. ayroso. Crecia en gracia. segun decian los poetas de mi barrio! Lasdoncellas que me desnudaban y me vestian se quedaban absortas quandome contemplaban por detras y por delante. acribilladas de heridas. y todo el ámbito del imperio era una continuacarnicería. torneos. la cosa de mas precio que habia éramos nosotras. pero nolo fui mucho tiempo. Parecióme muy rara esta ceremonia.nuestras camareras. y el desventurado murió al cabo de dos horas enhorribles convulsiones. Parece que los Europeos tienen leche en las venas. de negros contra moros. y hasta nuestras meras criadas eran mas lindas quequantas mugeres pueden hallarse en el Africa toda.Hasta que tuve catorce años. lostigres. puesto que mucho ménos desconsolada que yo. con nuestras doncellas. Sin duda la princesa de Palestrina y yo debíamos de ser muyrobustas. figurar quantopadeceríamos en el navío pirata. yblandiendo la cimitarra daba la muerte á quantos á su furor seoponian. es decir que tiráron las armas y se hincáron derodillas. esto es que le idolatraba. Mi capitan se habia puesto delante de mí. á quien habia cortejado mi príncipe. del mas agudo ingenio. duro. y lo mismo hiciéron con mimadre. Teníamosuna hacienda muy pingüe en las inmediaciones de Gaeta. quando resistímos á todo quanto pasámos hasta llegar áMarruecos.

Ya está desempeñada micomision. que suspirando decia entre dientes: O che sciagurad'essere senza cogl…. que en el espacio de tres meses habia sufridopobreza y esclavidud. vi á un hombre blanco yde buena traza. de la desesperacion.del cansancio. ¡De su madre de vm. Europa y Asia. puesto que es muy freqüente en Africa. cañones y pólvora. me sirvió. respondió labaronesa. mulatos. del horror. y deEsmyrna en Constantinopla: al cabo vine á parar á manos de un agá degenízaros. vm. y el serrallo casi todo. Donde prosigue la historia de la vieja. Zaféme con mucho trabajo de tanta multitud de sangrientos cadáveresamontonados. se manifestó en la ciudad con toda su furia aquella peste queha dado la vuelta por Africa. pero ¿ha padecido la peste? Nunca. á la guarda de doseunucos negros y veinte soldados. en virtud delqual se le subministraban navíos. CAPITULO XII. El agá. extrañandoempero las palabras que decia aquel hombre. Atónita quanto alborozada de oir el idioma de mi patria. ynos alojó en un fortin sobre la laguna Meótides. dedonde la llevaré á vm. yotros van á gobernar estados. Díle las gracias vertiendo tiernas lágrimas. Las mismas escenasse repetian. mis compañeros cautivos. como es sabido. confesaria vm. hizo que me metieranen la cama. Fuéron muertos millares de Rusos. y abriendo los ojos.! exclamó élllorando. en un espacio de mas de trescientasleguas. ni habianunca sentido mas que le faltara lo que nadie podia suplir. Quando calmó un poco la desolacion de esta espantosa peste. Ma che sciagura. el Dey. á Italia. negros. despues de esto mevolví á desmayar. añadió el honrado eunuco. le respondí que mayoresdesgracias habia que el desman de que se lamentaba. ¡Con que es vm.donde me vendió á otro mercader. marineros. otros sacan mejor voz que las mugeres. sin que nadie faltase á las cinco oraciones al dia que mandaMahoma.baxo un montón de cadáveres…… Contéle entónces quanto me habiasucedido. soldados.y no se perdonó edad ni sexô: solo quedó . ha vistotemblores de tierra. habiavisto hacer quatro pedazos á su madre. y llegué arrastrando al pié de un naranjo grande quehabia á orillas de un arroyo inmediato: allí me caí rendida del susto.pero no nos quedáron á deber nada: Azof fué entrada á sangre y fuego. de Alexandría en Esmyrna. Si la hubiera padecido. En brevemis sentidos postrados se entregáron á un sueño que mas que sosiegoera letargo. y daba nuestras de ser tan hermosa como es vm. Compróme un mercader que me llevó á Tunez. que en breve tuvo órden de ir á defender á Azof contra losRusos que la tenian sitiada. habia padecido las plagas de laguerra y la hambre. y me dieran de comer. y mi madre está quatrocientos pasos de aquí. y el también me dio cuenta de sus aventuras. dequince años de edad. todos fuéron muertos. habia sido violada casi todos los dias. y en vez de llevarme áItalia. y mi capitan en fin. me conduxo á Argel. y que yola he pasado. me halagó. En este estado de insensibilidad y flaqueza estaba entrela vida y la muerte. Fígurese vm. Verdad es que nome morí. pero pereció mi eunuco. informándole enpocas razones de los horrores que habia sufrido. y se moria de la peste en Argel. me consoló. para ayudarle áexterminar el comercio de los demas cristianos. me dixo. Señorita. blancos. y me voy á embarcar á Ceuta. que no tienen comparacion losterremotos con ella. Apenas me habiavendido.!—Esamisma soy. Nací enNápoles. y me dixo queera ministro plenipotenciario de una potencia cristiana cerca del reyde Marruecos. losque los habian cautivado. se llevó consigo todo su serrallo. d'essere senzacogl…. y he sido músico de la capilla de la señora princesade Palestrina. quando me sentí comprimida por una cosa quebullia sobre mi cuerpo. hombre de mucho mérito. y del hambre. el qual me revendió en Tripoli. Me hiciéron la operacion susodicha consuma felicidad. vendiéroná los esclavos del Dey. Llevóme á una casa inmediata. y me vendió al Dey. ¡De mi madre! exclamé. donde capan todos los años dos ó tres milchiquillos: unos se mueren. aquella princesita que crié yo hasta quetuvo seis años. hecha tajadas. para firmar un tratado con este monarca.hechas tajadas por losmonstruos que batallaban por su posesion. y yoquedé moribunda encima de un monton de cadáveres. medixo que no habia visto en su vida criatura mas hermosa.mestizos. deTripoli me revendiéron en Alexandría. qué situacion para la hija de un papa.

si encuentrauno solo que no haya maldecido cien veces la exîstencia. les cortaréis la otradentro de algunos dias: el cielo remunerará obra tan caritativa.que hayan ahorcado.Cortad. y me llevó. siempre acordándome de que era hija de un papa.Mascareñas. Trataba álos hombres con la mas noble altivez. y queesa era la ley de la guerra. Cien veces hequerido darme la muerte. por no faltar al juramento. así que se cerráron misllagas. Así heenvejecido en el oprobio y la miseria.Sobresaltóse Candido del tonillo con que acompañó esta pregunta. Rogó á todos los pasageros quele contaran sus aventuras uno después de otro. de Vismar. una nalga á cada una de estas señoras. porque verdaderamente no loera. y en los mesones dondehe servido. Como era tan eloqüente. pero no han pasado de doce las que he visto que dabanvoluntariamente fin á sus cuitas: tres negros. Era con esto enamorado hasta nomas. puestoque esta mentira oficiosa era muy freqüentemente usada do losantiguos: pero el alma . exhortándolos á que no nos mataran del todo. Al fin me tomó porsu criada el Judío Don Isacar. las conduxéron á Moscou. y al finaportó á Buenos-Ayres. hermosa señorita. el capitan Candido y la vieja sefuéron á presentar al gobernador Don Fernando de Ibarra. y delmal moral. quatroGinebrinos. me reqüestó de amores. donde no he pensado mas queen la felicidad de vm.afirmándonos que lo mismo habia sucedido en otros muchos sitios. los apuros del hambre á que se viéron reducidos. y yocupe en suerte á un boyardo que me hizo su hortelana. Figueroa. Luego que pudiéron andar mis compañeras. y Cunegunda le pareció la mas hermosa criatura de quantas habiavisto. que les predicó unsermón eloqüente. horrorizarse desu exîstencia. y Candido y ellaconfesáron que tenia la vieja razon. iba andando el navío. decia Candido. quatro Ingleses. el qual señor tenia una arroganciaque no desdecia de un sugeto posesor de tantos apellidos. De como Candido tuvo que separarse por fuerza de la hermosaCunegunda y la vieja. yo tengo experiencia. Apénas habian comido los genízaros la carne que nos habian quitado.. y en tono tan altivo. varon muy pío y caritativo. á casade vm. deCasel. yal cabo de pocos dias se resolviéron á comerse las mugeres. picado cunpoco. losforzáron á comerse á los dos eunucos. si es menester. y aprovechándome de la ocasion. halagar en fin la víbora que nos estároyendo. y mande que me arrojen de cabeza en el mar. de la Haya. Cunegunda. con no mas que la mitad deltrasero. al sabio Panglós en unauto de fe! Cosas maravillosas nos diria cerca del mal físico. contra lo que es práctica. y me daba veintezurriagazos cada dia.por no se qué tracamundana de palacio. y noscuró: y toda mi vida me acordaré de que. Púsonos el iman el mismo ungüentoque se pone á las criaturas recien circuncidadas. yrecibiréis socorro.desembarcáron los Rusos en unos barcos chatos. los persuadió. y un catedrático aleman llamado Robel. alzando el pescuezo. Señorita.interesándome mas en sus aventuras que en las mias propias. y todas estábamos ápunto de muerte. Los veinte genízaros juráron norendirse. En todas partes se encuentrancirujanos franceses. uno que era muy hábil nos tomó á su cargo. Lampurdan y Souza. Lo primero que hizo fué preguntar si era muger del capitan. ni ménos que fuese su hermana. y que no sehaya creido el mas desventurado de los mortales. con la qual osregalaréis á vuestro sabor. hasta que nos haya comido las entrañas y el corazon? En los paises adonde me ha llevado mi suerte. y de Roterdan. atravesé la Rusia entera. de Leyden. hablando entan descompasadas y recias voces.nuestro fortin. Acaso estaridícula flaqueza es una de nuestras propensiones mas funestas. Oída la historia de la vieja. porque no lo era tampoco.me escapé. he visto infinita cantidad de personas que maldecian suexîstencia. de Lipsia. y admitió su propuesta. preguntando á cada pasagero uno por uno la historiade su vida. A cabo de dos años fué desquartizado este señor. y afectandoademanes tan arrogantes. que losenemigos quisiéron tomar por hambre. ¡Qué lástima es. y nuncahubiera mentado siquiera mis cuitas. mas me sentia con apego á la vida. si no me hubiera vm. CAPITULO XIII. y nose atrevió á decir que fuese su muger. y querer exîstir. y noshiciéron tan horrorosa operacion. Teníamos un iman. de Utrec. que á quantos le saludaban les veníantentaciones de hartarle de bofetadas. y si no fuese estilo de los que van embarcados contar cuentospara matar el tiempo. porque¿donde hay mayor necedad que empeñarse en llevar continuamente encimauna carga que siempre anhela uno por tirar al suelo. y luego de Rostoc. la hermosa Cunegunda la trató con toda laurbanidad y decoro que se merecia una persona de tan alta gerarquí ytanto mérito. primero de Riga. dixo. Nos exhortó luego á tener paciencia. y se lo que es elmundo: vaya vm. y yo tuviera valor para hacerlecon mucho respeto algunos reparillos. Miéntras contaba cada uno su historia.. y serví mucho tiempo en losmesones. y no se escapó convida ni siquiera un genízaro: los Rusos no paráron la consideracionen el estado en que nos hallábamos. que cubren mares y tierras.

hijo mio. quien mató á Su Ilustrísima. Ensilló en un abrir ycerrar de ojos los dos caballos andaluces. se alzó con la izquierda mano los bigotes. vm. Es un portento el talgobierno. confieso que no tendría reparo ninguno en casarme con elseñor gobernador.. y le llevaré á vm. y resolverse. y en Madrid les abren de par en par elcielo: vaya. Va luego corriendo á Candido. Dios lasremedia.Señor. ¡Qué gusto para los padres.. dixo á Cunegunda. y le dice:Escápate. Mascareñas. No daba el caso un instante de vagar. y esta dixo: Señorita. y es gran satisfaccion very hacer cosas nuevas. Ya tiene mas de trescientas leguas de diámetro. sigamos el consejo de la vieja. y confesándolos en Europa. Voy á Santiago. me debe favorecer con su mano. Yaestaba la embarcación al ancla en el puerto de Buenos-Ayres.Lampurdan y Souza. metedor. y conozco el gobierno de lospadres lo mismo que las calles de Cadiz. Vamos apriesa. que venia enbusca de los asesinos del ilustrísimo Señor Inquisidor general. pues vamos á pelear ensu favor. Figueroa. y fuera de eso el gobernadorenamorado no consentirá que la toquen en el pelo de la ropa: con queno hay que menearse. Se había traído consigo Candido de Cadiz uncriado corno se encuentranmuchos en los puertos de mar de España. No se habia equivocado la vieja en sospechar que el ladron del dineroy las joyas de Cunegunda en Badajoz. y acudióla voz de que iba á desembarcar un alcalde del crímen. Entráron Cunegunda y la vieja en bureo.como mas á Cunegunda le potase. Yo se el camino. Así decia lavieja con toda aquella autoridad que su prudencia y sus canas ledaban. he sidopinche en el colegio de la Asuncion. era un frayle Francisco de manga ancha. Alpunto dió órden la discreta vieja en lo que habia que hacer. y los pueblosno tienen nada: es la obra maestra de la razon y la justicia. Llamábase Cacambo. y está en su mano sermuger del señor mas principal de la América meridional. que tiene unosestupendos bigotes. dixo Cacambo á la guardiaavanzada que un capitan queria hablar con el señor comandante. Oyendo esto Don Fernando de Ibarra. Los padres son dueños de todo. díxo. ¿Con que tu ya has estado en el Paraguay? ledixo Candido. que de tan léjos habia traído? Será lo que Dios quisiere. hará un inmenso caudal: que quando no tiene uno lo que hamenester en un mundo. consultarlo con la vieja. El frayle quisovender á un diamantista algunas de las piedras preciosas hurtadas. previniéndola que eldia siguiente seria su esposo por delante ó por detras de la iglesia. pero ¿cómo se habia deapartar de Cunegunda? ¿y donde hallaria asilo? CAPITULO XIV. Vm. Del recibimiento que á Candido y á Cacambo hiciéron los jesuitasdel Paraguay. Pidióle esta un quarto de hora parapensarlo bien. ¿Adonde me llevas? ¿adonde vamos? ¿qué nos haremossin Cunegunda? decia Candido. quandosepan que les llega un capitan que sabe el exercicio bulgaro! Así que llegáron á la primera barrera. y que habia sido monaguillo. replicó Cacambo.venia con ánimo de pelear contra los jesuitas.marinero. si no quieres que dentro de una hora te quemenvivo. vámonos. quando venia huyendo conCandido. lo busca en el otro. replicó Cacambo. es cosa que me encanta. Ya se sabia la fuga de ámbos: fuéron pues en su seguimientohasta Cadiz. y el camino que llevaban Candido yCunegunda. vm. Friolera es si he estado. y confesó de plano áquien y como las habia robado. un inquisidor y un Judío handisfrutado sus favores: las desdichas dan derechos legítimos. y les . Fuéroná avisar á la gran guardia. sacristan. y era esta la causa de su arribo. Fué preso el santo religioso. soldado y lacayo. y un oficial paraguayés fué corriendo áecharse á los piés del comandante para darle parte de esta nueva. ysuplicamos ámbos á Vueselencia que se digne ser padrino de losnovios. Yo pormí no veo mas divina cosa que los padres. y tendránmucha complacencia en poseer un capitan que hace el exercicio á labulgara. Obedeció este. vm. y sin perder tiempo salió un navío en su demanda. y queriamucho á su amo. que no fuévm. y se divideen treinta provincias. no sepuede escapar. yeste conoció que eran las mismas que le habia comprado á el propio elInquisidor general. le manifestó su amor. ni tiene nada que temer. y echamos á correr sin mirarsiquiera hacia atrás. y así no viene al caso echarla de incontrastablefirmeza. que era un quarteron. á serel mas afortunado de los humanos. que va vm.Desarmáron primero á Candido y á Cacambo. Esta Señorita. y miéntras estaba aferrando áncoras un navichuelo que traía unalcalde y dos alguaciles.de Candido era tan pura que no pudo desmentirla verdad. Los Bulgaros la violáron á vm. porque su amo era muy bueno. y hacer rico al señor capitan Candido. hijo deun mestizo de Tucuman. y se quedó el gobernador ásolas con la baronesita. se riócon ademan burlon.dixo Cacambo: las mugeres para todo encuentran salida. y mandó al capitan Candido que fuera á pasarrevista á su compañía. y dixo á Candido: Vamos. Si yofuera vm. á su reyno.aquí matan á los Españoles. que aquí estan haciendo laguerra á los reyes de España y Portugal.tiene setenta y dos quarteles y ni un ochavo. Candido vertia amargas lágrimas diciendo: ¡Ohmi amada Cunegunda! ¿con que es fuerza que te abandone quando iba elseñor gobernador á ser padrino de nuestras bodas? ¿Qué va á ser de miCunegunda.

hijo del señor baron. y no podrán vms. Los soberanos del Paraguay admiten lo ménos jesuitasespañoles que pueden. besarle las espuelashasta de aquí á tres horas. para enterrarnos en una iglesia de jesuitas. dixo Candido. Toda mi vida tendré presente aquel horrorosa dia que vi dar muerte ámi padre y á mi madre. con su bonetede Teatino puesto. Fuése incontinenti el sargento á dar cuenta al comandante. blanco y colorado. ¡Dios mio! ¿es posible? exclamó el comandante.. y á mí. los ojos despiertos. Que cuenta la muerte gue dió Candido al hermano de su queridaCunegunda. Bendito seaDios. dixo Cacambo. en casa del señor gobernador de Buenos-Ayres. Panglós. ¡Quéportento! gritaba Candido. se metió el padre reverendo en la enramada.hermano de la hermosa Cunegunda. púsome la mano en el corazon. al pronunciar estaspalabras. y vinimos juntos un Polaco.cogiéron suscaballos andaluces. metomó mucho cariño..vm. las cejas altas yarqueadas.Así que llegué. De la suciaprovincia de Vesfalia. que eneste mundo se ven cosas extrañas. y echáron enuna carreta á mi madre. ¿Es vm. la sotana remangada. y me dió el hábito de novicio: poco despues meenviáron á Roma. y se sentaron ámbos á la mesa. quedista dos leguas de la quinta de mi padre. Fuéron restituidas á Candido y á Cacambo las armas queles habian quitado. y yo he venidocon ella á la guerra. y en campo raso al calordel sol. con un pasmo y una alteracion que no podian contener en elpecho.que le escanciaban vinos preciosos en vasos de cristal de roca. me ordenáron de subdiácono. y violar á mi hermana. y el comandante habló así á su amadoCandido. que era muy bonitillo. y yo salgo fiador de que se han de volverexcomulgadas y vencidas. y diómil veces gracias á Dios y á San Ignacio. Mas se enternecerá vm. ornado de una muy bonita colunata de mármol verde y color deoro. se pasmará. nadie pudo dar lengua de esta adorable hermana. ni se detuviese arriba de tres horas en elpais. se abrazan. y prefieren á los extrangeros. de quien setienen por mas seguros. y con ellas los dos caballos andaluces. habiendo mandadoel padre provincial que ningún Español descosiese la boca como nofuese en su presencia. á quiencree que le han pasado el vientre. un Tirolés. Díxoles un sargento queesperasen. porque no les podia hablar el comandante... miéntras que por los rostros de ámbos corrian copiososllantos. encarnadas las orejas. que se está muriendode hambre lo mismo que yo. qué júbilofuera el tuyo si no te hubieran ahorcado! Hizo retirar el comandante á los esclavos negros y á los Paraguayeses. y le sintió latir: mesocorriéron.? dixo el jesuita. yderraman un mar de lágrimas. y me diéron una tenencia:y ya soy coronel y sacerdote. pero no aquella altivez de un Español. y unaalabarda en la mano: hizo una seña. que estaba muy salada. Miráronse uno y otro. ¿Y donde está el reverendo padre provincial? dixo Cacambo.continuó Candido. padrereverendísimo. Besó Candido la sotana del comandante. Enla parada. y miéntras comian granos demaiz los Paraguayeses en escudillas de palo. desde que dixo misa. y yo. Quando se retiráron losBulgaros. creció mi hermosura con laedad. Lleváron al punto á Candido á un retrete deverdura. No puede ser. páxaros-moscas. y brillándoles en los ojos. rector de la casa. lleno de cara.—¿Adonde?—Aquícerca. quando sepa que la baronesita su hermana. introduxéronlos luego entre dos filas desoldados. dixo este señor: una vez que es Aleman. replicó Candido. El reverendo padre general me creyó bueno parael cultivo de esta viña. ¿De qué pais de Alemania es vm. y advirtió el padre que hacian mis pestañas un movimiento decontraccion.con que me parece que podemos almorzar miéntras llega SuReverendísima. atenta en los oidos. CAPITULO XV. ni lade un jesuita. Estaba servidoen vaxilla de oro un excelente almuerzo. Sí. la espada ceñida. sin perderlos de vista. me entráron unas gotas en losojos. A fuer deAlemanes. ¿Con que es vm. Ya sabe vm. está buena y sana. El padre general necesitaba una leva de jesuitasalemanes mozos. bien podemos hablar. y de enjaulados donde habia encerrados papagayos.replicaba Candido. Un jesuita nos roció conagua bendita. reverendo padre? ¡vm. gallinas de Guinea. estuviéron largo espacio sentados á la mesa. que fué muerto por los Bulgaros. al cabo de las quales estaba el comandante. jesuita en el Paraguay! vaya.. y otros páxaros raros. de suerte que el reverendo padre Croust. Era este un mozomuy galan.temiendo que le jugaran alguna treta. La Providencia . Cada palabra que en esta larga conversacióndecian era un prodigio nuevo: toda su alma la tenian pendiente de lalengua. Ambos á dos se tiran uno á otro. Las tropas del rey de España seránrecibidas con brío. que es Aleman. ¡Ha Panglós. Si el señor capitan. Aleman? le dixo el jesuita en este idioma.colibríes. á dos criadas. estrechando en sus brazos áCandido. y perderá el juicio... y Cacamboles echó un pienso cerca de la enramada.¿Con que es vm. natural de la quinta deTunderten-tronck. á mi padre. miéntras veniael reverendo padre provincial. no es Español. y al cabo de tres semanas me hallé sano. vm. el ademan altivo. y tresmuchachos degollados.? decia el comandante. vm. y al punto veinte y quatrosoldados rodeáron á los recienvenidos.querido Candido. roxos loslabios.llévenle á mi enramada.

y corriéron de nuevolos llantos de entrámbos. el qual le replicó: Buena la hemos hecho. Todo fué uno el pronunciar estaspalabras. al sacarlahumeando en sangre. que he quitadola vida á mi amo antiguo. El vigilante Cacambono se habia olvidado de hacer buen repuesto de pan. cogió pues su escopeta madrileña de dos cañones. y todavía ningunoen el campo sabia la muerte del jesuita tudeseo. y era tan diestro que derribaba una avellana del árbol sintocar á las hojas. se la echó á Candido encima. le dixo suamo. dixo. Daban estos gritosdos mozas en cueros. pero no sabian si eran de gusto ó de sentimiento:levantáronse empero á toda priesa con el susto y la inquietud quequalquiera cosa infunde en un pais no conocido. si son quarterones de hombre. repuso Candido. yen su seguimiento iban dos ximios dándoles bocados en las nalgas. No se hartaba el baron de dar abrazos á Candido. y botas de buen vino. y así se metiéron con sus caballosandaluces en un pais desconocido. Donde se da cuenta de los sucesos de nuestros dos caminantes condos muchachas. unjesuita que lleva órdenes. CAPITULO XVI.fruta. quando á deshoraoyen los dos asendereados caminantes unos blandos quejidos como demugeres. pero se le heló la sangrey el habla quando vió que las dos muchachas se abrazabanamorosamente de los monos.tiró. y ya llevo muertos tres hombres. y de estos tres los dosson clérigos. sin inmutarse cogió lasotana del baron. replicó Cacambo. no dexó de comer. ¡Ay. apellidándole suhermano y su libertador. dixo á Cacambo. Pero ¿es cierto que está mi querida Cunegunda aquí cercaen casa del gobernador de Buenos-Ayres? Candido le confirmó conjuramento la verdad de quanto le habia referido. quetiene setenta y dos quarteles! ¡y tienes avilantez para hablarme detan temerario pensamiento! Confuso Candido al oir estas razones.le ha traído á vm. Acudió á la bulla Cacambo que estaba de centinela á la puerta de laenramada. Eso lo verémos. ¿Cómo quieres. y le hizo montar á caballo: todo esto se executóen un momento. y viéndome condenadoá no volver á mirar á la bella Cunegunda? ¿Qué me valdrá el alargarmis desventurados años. lerespondió: Reverendo padre. lo mismo queyo quarteron de Español? Ha.después de haber muerto al hijo del señor baron. y todavía espero ser su esposo. El sol iba á ponerse. inundaban en llanto los cadáveres. Acaso podrémos. plaza al reverendo padre coronel. á mi amigo y mi cuñado! El mejor hombre delmundo soy. yCunegunda ha de ser mia. Galopemos. querido Cacambo. yhenchian el viento de los mas dolientes gritos. dixo. chocolate. habia aprendido á tirar con losBúlgaros. y esta aventura no puede ménos de grangearnosmucho provecho en el pais.Movióse Candido á compasion. y se la mete enla barriga hasta la cazoleta al baron jesuita. No esperaba yo tantabondad. Candido desenvayna la suya. Cacambo propuso á su amo que comiese. Señor: todo el mundo creerá que es vm. y volar gritando: Plaza. porque meiba á casar con ella. pero . y quiereser mi muger: maese Panglós me ha dicho que todos éramos iguales.entrar vencedores los dos juntos en Buenos-Ayres. los faunos. jamon. dixo el jesuitabaron de Tunder-ten-tronck. que coma jamon. no importan un bledo todos los quartelesde este mundo. donde no descubriéron senderoninguno trillado: al cabo se ofreció á su vista una hermosa praderaregada de mil arroyuelos. de todo sepasma. ¿Porqué extraña tanto que en algunos países sean los ximiosfavorecidos de las damas.Señor. Ya habian pasado las barreras Candido y su criado. que corrian con mucha ligereza por la pradera. le puso el bonete deTeatino del cadáver. ha muerto eran los amantes de estas dos niñas. Iba á decir mas. Dios mio. debiendo pasailos léjos de ella en losremordimientos y la desesperacion? ¿Qué dirá el diarista de Trevoux? Dicho esto. Los que vm. dos ximios. Bendito sea Dios. picaruelo. ¡Tú. querido Candido. bien me acuerdo de haberoido decir á maese Panglós que antiguamente sucedian esos casos. insolente!replicó el baron: ¡tener descaro para casarte con mi hermana. yo he sacado á la hermana de vuestra reverencia depoder de un Judío y un inquisidor. y ántes que vengan tras de nosotros.que de tamaño peligro he librado esas dos pobres criaturas: si cometíun pecado en matar á un inquisidor y á un jesuita. los sátiros. dándole con elconsejo el exemplo. No deseo yo otra cosa. ella me está agradecida. aquí parafavorecernos. le dixo. y quede estas mezelas procediéron los egypancs. que acaso son señoritasde circunstancias. tu te estás burlando: ¿cómoquieres que tal crea?' Señor amado. pero. le dixo Candido. Cacambo que no se atosigaba por nada. y recuperar á mihermana Cunegunda. sin duda van á entrar en la enramada: muramos con las armas en lamano. y mató ámbos ximios. respondió Candido. No nos queda mas que vender caras nuestras vidas.estarémos ya fuera de las fronteras. alargándole con la hoja de la espada uncintarazo en los hocicos. echó á llorar. y nuestros dos caminantes dexáron pacer suscaballerías. ya he satisfecho áDios.¡Amantes! ¿cómo es posible? Cacambo. librando de la muerte á dos muchachas.que viéron muchos principales personages de la antigüedad. y los salvages llamados Orejones. vm.

y se ha traído los despojos: este es el motivode vuestro error. Ha. qué gente. y luego nos podeis comer. al gobernador de Buenos-Ayres. duda que van á cocernos óasarnos. alli hallarémos Franceses. y losconduxéron hasta los confines de su estado. Al cabo se halláron á orillas de un riachuelopoblado de cocos. norabuena. dixo aldesconsolado Candido: No se aflija vm.. que les conserváron la vida y la esperanza. vms. dixo alzando la voz Cacambo. y nosregalarémos. quelas muchachas aquellas nos jugarian una mala pasada. yvolvieron con buenas noticias. decia. es que estas damas nosmetan en algun atolladero. No era cosa fácil ir á Cayena: bien sabian. á comer jesuita. corremos peligro de que nosasen vivos. ylo que alli viéron. que este hemisferio vale tan poco como el otro. y fuera muy bien hecho. dixo Candido. Cercábanlos unos cincuentaOrejones desnudos. para que nos hagais mal.Cacambo. dixo á . queandan por todo el mundo. qué costumbres! Si nohubiera tenido la fortuna de atravesar de una estocada de parte áparte al hermano de mi baronesita. Al despertar sintiéron que no se podianmenear. que yo entiendo algo elguirigay de estos pueblos. la moral y las leyes. moradores delpais. Desatáron pues los Orejones á los dospresos. y ya ve los estilos de la gente que noha tenido cierta educacion: lo que me temo. Ya puede vm.respondió Candido. CAPITULO XVII.señores. Yo soy nacido en vuestro mismo pais. Mas vms. si averiguais que es mentira. y los salvages cran en todas partesestorbos insuperables. losAbaros y los Bulgaros lo talan todo á sangre y fuego. Candido mirandolos asadores y el caldero. así que han sabido que no era jesuita.. y se mantuviéron por espacio de un mes confrutas silvestres. Quando estuviéron en la raya de los Orejones. créame. coged su sotana. yenemigo de vuestros enemigos. y así es estilo en todo el mundo: ysi no exercitamos nosotros el derecho de comérnoslos. que es una inhumanidad horrible el cocerla gente en agua hirviendo. ytodos clamaban: Un jesuita. donde cenó con Cacambo. No se hartaba Candido de pasmarse del motivo porque le habían puestoen libertad. y comisionáron á dosprohombres para que con la mayor presteza se informaran de la verdad:los diputados desempeñáron su comision con mucha sagacidad. y accion de mal cristiano. háciaque parte se habian de dirigir.. mazas y hachas de pedernal:unos hacian hervir un grandísimo caldero. me comian sin mas remision. gritando muy alegres: Noes jesuita. dixo en triste voz Cacambo. Bien le habia yo dicho á vm. Persuadido Candido por tan sólidas reflexîones. que era de tan buen consejo como la vieja. y les voy á hablar. á poco mas ó ménos. que nunca se alteraba por nada.este señor que estais viendo es mi amo. ¿qué diria el doctor Panglós si viera lo que es la puranaturaleza? Todo está bien. convencerse ahora. y que nos podrán valer: y acaso tendrá Diosmisericordia de nosotros. Verdades que la naturaleza pura es buena. y armados con flechas. no es jesuita. pero confesemos que es tristecosa haber perdido á mi Cunegunda. dixo Cacambo. no se querrán comer á sus amigos. dixoCacambo. Cacambo. si nos quedamos en este pais. Efectivamente el derechonatural enseña á matar al próxîmo. consiste en quetenemos otros manjares con que regalarnos. Cuéntase el arribo de Candido con su criado al pais del Dorada. los habian atado concuerdas hechas de cortezas de árboles. No dexes derepresentarles. dixo: Sin. á comer jesuíta. si á Portugal. Ya ve vm. é informaos sies cierto que mi amo ha muerto á un jesuita. losdespeñaderos. dixo Cacarnboá Candido. se quedárondormidos sobre la yerba. de que son verdades. miéntras que el asado es vuestro defensor. señor. les diéron víveres. otros aguzaban asadores. y creen que van á espetar áun jpsuita en el asador. Poco tiempo seránecesario. ahora nos vengarémos. pero vosotros no estais enel mismo caso.llevadla á la primera barrera del reyno de los padres. y léjos de ser jesuita. y era la causa que por la noche los Orejones. los salteadores. yvólvamónos á Europa por el camino mas corto. se desvió de lapradera. Señores. les hiciéron mil agasajos. y cierto vale mas comerse á sus enemigos. y ser espetado en un asador porunos Orejones. los rios.. se lesacabáron las provisiones.yotodo lo tenia por fabuloso. Pareció justa la proposicion á los Orejones. Los caballos se muriéron de cansancio. ¡Qué pueblo. y al baron. Mas ¿cómo nos hemos de resolver á dexar la parte del mundodonde reside mi baronesita? Encaminémonos á Cayena. y despuesque hubiéron ámbos echado sendas maldiciones al inquisidor dePortugal. ¿Cómo me he de volver. á quien habian dado el soplo las dos damas. quando en vez de comerme me lianagasajado tanto estas gentes. y se metió en una selva. harto bien sabeis los principios dederecho público.pero si os he dicho la verdad. un jesuita. acabade matar á un jesuita. Para verificar lo que os digo.me queman. que no hay cosa mas conforme ájusticia que tratar así á sus enemigos. que abandonará los cuervos y las cornejas el fruto de la victoria. ni adonde he de ir? Si me vuelvo á mi pais. pero las montañas. piensan que se van á comerá un jesuíta.

pero la canoa se hizo añicos en los baxíos. que era su lenguamaterna. muy masligeros que los mejores caballos de Andalucía. Tetuan y Mequinez. y los mozos ysirvientas del meson escanciaban varios licores sacados de la caña deazúcar. Todo el pais estaba cultivado no ménos para recrear el gustoque para satisfacer las necesidades. todosde una urbanidad imponderable. los rubíes y lasesmeraldas. ignorado de todo lo demas de la tierra. otras áridas. pues ya sabe todo el mundo que Cacambo era hijo de Tucuman. unas vecesamenas. Yo le serviré á vm. esmeraldas y rubíes. que son vms. Tuviéron ámbos caminantesla osadía de dexarse arrastrar de las olas debaxo de esta bóveda. metámonosdentro. á lo ménosverémos cosas nuevas. tirando enla mesa dos de aquellas grandes piezas de oro que habian cogido. de tanto valor que el deménos precio hubiera sido la mas rica joya del trono del Gran Mogol. que despedian mucho brillo: cogiéronalgunas. y como no estamosacostumbrados á ver ninguno. sobrado hemos andado. Ese es. dixo Candido. el preceptor de la familia real. y mas todavía dentro: oíase resonar una músicamelodiosa. que con la mas prudente circunspeccionhiciéron á Cacambo algunas preguntas. aquí llanas. Quando se acabó la comida. y quanto para divertirse les habia servido.Candido: Yano podemos ir mas tiempo á pié. y encomendémonos á laProvidencia.decían ambos. perdonen si nos hemos echado á reirquando nos han querido pagar con las piedras de nuestros caminosreales. en todas paftes lo útil semaridaba con lo agradable.de un pueblo donde no se conocia otro idioma. se los llevó con horrorosoestrépito y no vista velocidad. dixo Candido. una canoa vacíaestoy viendo á la orilla del río. y oyó hablar peruano. Aquí han. y lo escuchaba Candido con tanto pasmo y maravillacomo tenia en decírselo su amigo Cacambo. y respondiéron á las de este. y al cabo se encañaba baso una bóveda deespantables breñas que escalaban el cielo.vestidos de tisú de oro hecho pedazos. y eran oro.y dentro mugeres y hombres de peregrina hermosura: tiraban con raudopaso de estos carruages unos avultados carneros encarnados. Al fin se llegáron á la primera casa del lugar.dos monos asados de un sabor muy delicado.amarillas. y no pudiéron durantelargo rato contener la risa: al fin se serenáron. ytuviéron que andar á gatas de uno en otro peñasco una legua entera:finalmente avistáron un inmenso horizonte cercado de inaccesiblesmontañas. estaban jugando al tejo á laentrada del lugar. Echóse á reir elmaestro de leer. pero tampoco senecesita para comer aquí. porque estan en una pobre aldea. que este es un meson. encarnadas y verdes.Estos muchachos. y donde lanaturaleza entera tanto de la nuestra se . La mayor parte de los comensales eran mercaderes y carruageros. y las tiró al suelo. nuestros dos hombres del otro mundo se divertianen mirarlos. ¿Donde estamos? decia Candido: menester es que esten bieneducados los infantes de este pais.Cacambo y Candido créyeron que pagaban muy bien el gasto. Vamos allá. que la Vesfalia. son sin duda los infantes que estanjugando al tejo. Mejor tierra es esta. exquisitas frutas. Sirviéron en ella quatro sopas con dospapagayos cada una. perosoltarón la carcajada el huésped y la huéspeda. deintérprete. Algunos muchachos de la aldea. y dexémonos llevar de la corriente: un río va siempre á parará algun sitio habitado. y el huésped lesdixo: Bien vemos. llenémosla de cocos.mal. y allá escarpadas. Los caminantes se diéron priesa á coger el oro. ypastelería deliciosa. señores. En esto se asomó el maestro de primeras letras dellugar. y tiráron lostejos. comido vms. y siguió su camino. no tienen moneda del pais. Al punto dos mozos y dos criadas del meson. vestidos de tela de oro. los convidaron á quese sentaran á mesa redonda. pero en las demas partes losrecibirán como se merecen. No estaba Cacambo ménos atónitoque Candido. ¿Pues qué pais es este. Explicaba Cacambo á Candido todo quantodecia el huésped. que en este sitio se estrechaba.y los cabellos prendidos con lazos de lo mismo. dixo Candido. un buytre cocido que pesaba doscientas libras. á la puerta habia agolpada unamuchedumbre de gente. El río se ibacontinuamente ensanchando. entremos. y si no vemos cosas gratas. ó pormejor decir ornados de carruages deforma elegante y luciente materia. dixo Cacambo. que teniatrazas de un palacio de Europa. y dixo á los muchachos que ya era hora de entrar en laescuela. víanse los caminos reales cubiertos.y acercándose á todo correr al preceptor. porque todas las posadas establecidas paracomodidad del comercio las paga el gobierno. Cogiólos Candido. Los chicos del lugar abandonáron al punto el juego. y se apeó conCacambo en el primer lugar que topó. y elrío. pues así los enseñan á no hacercaso del oro ni las piedras preciosas. todo en platos de cristal de roca. Sin duda vms.Arrimóse Cacambo á la puerta. vms. dixo á Candido. y seiscientos páxaros-moscas en otro. extrangeros. miró luego atentamente á Candidoá la cara. trescientos colibríes en unplato. diciéndole por señas que sus Altezas Reales se habian dexadoolvidado aquel oro y aquellas piedras preciosas. Al cabo de veinte y quatro horasviéron otra vez la luz. y se respiraba un delicioso olor de exquisitos manjares.dexándole muy satisfecho de sus respuestas. se los presentó con muchahumildad. Eran los tejos unas piezas redondas muy anchas. Navegáron por espacio de algunas leguas entre riberas.

que cometiéron eldisparate de abandonarla por ir á sojuzgar parte del mundo. pero el órden conque estaba todo colocado resarcia esta excesiva simplicidad. llegó aquícerca unos cien años hace. Sonrojóse un pocoel anciano. quecon los mas ricos techos podian entrar en cetejo. dixo el anciano: vaya. y el venerable anciano le dixo sonriéndose: Amigo mio. hizo el buen viejo poner un cochetirado de seis carneros. ACandido le vino la curiosidad de ver los sacerdotes. Fué larga la conversacion. No le pedimos nada. la antesalasolamente en rubíes y esmeraldas estaba embutida. Otra vez se abochornó el viejo. de los teatros y de las artes. y dió á los dos caminantes doce de suscriados para que los llevaran á la Corte. y noentendemos que significan esos vuestros frayles. y que mas gusta de comunicar con los otros lo que sabe. que era muy adicto á la metafísica. y ciento de ancho. Entráron ámbos en unacasa sin pompa. mas bien se echa de ver quan portentosas ventajas sacaria á lospedruscos y la arena que llamamos nosotros oro y piedras preciosas. si hubiera vistonuestroamigo Panglós el Dorado. y se trató en ella de la forma de gobierno. Acabada esta larga conversacion. que habia el presenciado. queacompañan cinco ó seis mil músicos.Dicho esto. me contó lasasombrosas revoluciones del Perú. Comosi hubiera dos. y que alfin destruyéron los Españoles. que han llamado ElDorado . y les ofreció varios licores en vasos de diamante. los seis carneros iban volando. hubieran acabado con todosnosotros sin dexar uno vivo.respondió el anciano. situado á unextremo de la capital. si mepriva mi edad de la honra de acompañaros. que con la insaciable sed que los atormenta de laspiedras y el lodo de nuestra tierra. y le replicó: ¿Acasopuede haber dos religiones? Nuestra religion es la de todo el mundo:adoramos á Dios noche y dia. y este le dixo: Yosoy un ignorante.Al . No se hartabaCandido de preguntar al buen viejo. si tenian religion los moradores.—¿Con que no teneis frayles queenseñen. preguntó. caballerízo del rey.de las costumbres. yen ménos de quatro horas llegáron al palacio del rey.finalmente Candido. Mas prudentes fuéron los príncipes de su familia que permaneciéron ensu patria. ó tres. y por consentimiento de la nacion dispusiéron que nosaliera nunca ningun habitante de nuestro pequeño reyno: lo qual hamantenido intacta nuestra inocencia y felicidad. La puerta principal tenia doscientos y veintepiés de alto. aquí todos somos de un mismo parecer.diferencia? Es regular queeste sea el pais donde todo está bien. que gobiernen. que alguno hade haber de esta especie. y queria saber qué era lo quepedian á Dios en el Dorado. Cacambo dió parte de su curiosidad á su huésped. pero le tributamos sin cesar acciones de gracias. les dixo. muchasveces he advertido que todo iba mal en Vesfalia. llevó á Cacambo á casa del anciano. y de la quinta del señor baron. Recibió el anciano á los dos extrangeros en un sofá de plumas decolibrí. que arguyan. que laspersonas de vuestro mundo hacen preguntas muy raras. pero en el pueblotenemos á un anciano retirado de la corte. añadia Candido. pero el rey os agasajará demodo que quedeis gustosos. sirviendo de intérprete á las dudas de Candido. el rey y todas las cabezas de familia cantantodas las mañanas solemnes cánticos de acciones de gracias. y nada tenemos que pedirle. siempre hemos vivido exentos de larapacidad europea. y diga lo que quiera maese Panglós. y respondió: ¿Pues cómo lo dudais? ¿creeis que taningratos somos? Preguntó Cacambo con mucha humildad qué religion erala del Dorado. Yo tengo ciento setenta ydos años. ó quatro. dixo el respetable ybuen sabio. CAPITULO XVIII. y no me arrepiento de serlo. y sin duda disculparéis los estilos delpais. Montáron en coche Candido y Cacambo. Candido representabala segunda persona. Perdonad. nombrado el caballero Raleigh. y un Inglés. pero con tan fino gusto labrados. El reynodonde estamos es la antigua patria de los Incas. y no es dable decir de qué materiaera. pormedio de Cacambo. Los Españoles hantenido una confusa idea de este pais. pues nos ha dado todo quantonecesitamos. Cierto que es bueno viajar. de las mugeres. ¿Y no adorais mas que un solo Dios?repuso Cacambo. y acompañaba á su criado. porque las puertas no eran mas que de plata. y luegosatisfizo su curiosidad en estos términos. y decia para sí: Muy distinto pais esestede la Vesfalia. que enreden. Donde se da cuenta de lo que en el pais del Dorado viéron. no diria que la quinta de Tunderten-tronckera lo mejor que habia en la tierra. y mi difunto padre. si alguno de ellos os desagrada. y que quemen á losque no son de su parecer?—Menester seria que estuviéramos locos. Estaba Candido comoextático oyendo estas razones. que es el sugeto mas doctodel reyno. aquítodos somos sacerdotes. y lostechos de los aposentos de oro. mas como estamos rodeados de intransitablesbreñas y simas espantosas. y preguntó dondeestaban.

llévaos todo el que querais. y muchas señoras. y losvistiéron de un ropage de plumion de colibrí. Este razonamiento petó á Cacambo: tales la manía de correr mundo.Quando estuviéron cerca de la sala del trono. embarquémonos. el qualcorrespondió con la mayor afabilidad. ydixo: No se qué. pero al cabo mi Cunegunda nohabita en él. les dixo el rey: bien se que mi pais vale poco. El rey dió un cariñoso abrazo á los dos vagamundos. De los sucesos de Surinam. si habian de lamer el polvo de lasala. y los seguian otros veintecargados de víveres. y Candido no tuvootro hipo ni otra idea que ir á presentar sus carneros á labaronesita. Todohombre es libre.apearse Candido y Cacambo del coche.mas quando se halla uno medianamente bien en un sitio. y buen provecho os haga. las plazas de mercado ornadas de mil colunas. y con facilidadpodrémos cobrar á la baronesita. diamantes. su criado Cacambo. y le fué dicho que no. pedidme lo que mas os acomode. y á despedirse de Su Magestad. sihincados de rodillas ó postrados al suelo. que los dos afortunadosse determináron á dexarlo de ser. ni los dichos agudos que de bocadel monarca se oían. sin costar arriba de cien millones de duros. que los lleváron al baño. y luego verémos qué reyno habernos de poneren ajuste. como era estilo. que la quinta donde yo nací no sepuede comparar con el pais donde estamos. llena toda de instrumentos de física ymatemáticas. pasion es la que tienen vuestros Europeos á nuestrobarro amarillo. nadie os podráacompañar. si es dable poner precio á mi Cuncgunda: vamos á la islade Cayena. y otras piedraspreciosas. serémos mas ricos que todos los monarcasjuntos. La práctica. donde vió unagalería de dos mil pasos. y no se puedeponderar lo delicado de los manjares. fuéron recibidos por veintehermosas doncellas de la guardia real. las de licores de caña. los edificios públicos queescalaban las nubes. fué el palacio de las ciencias. quesin parar corrian en vastas plazas empedradas con una especie depiedras preciosas que esparcian un olor parecido al del clavo y lacanela. dixo Cacambo. Entre tanto les enseñáron la ciudad. y no son tan imprudentes que le hayan de quebrantar: enquanto á lo demás. y no es posible baxarlas como no sea despeñándose. dixo eloficial. amigo mio. y el ingenioso modo con que los izáron á ellosy á sus carneros á la cumbre de las montañas. Inmediatamente dió órden á sus ingenieros que hicieran una máquinapara izar fuera del reyno á estos dos hombres extraordinarios: tresmil buenos físicos trabajáron en ella.Metiéron en la máquina á Candido y á Cacambo: dos carneros grandesencarnados tenian puesta la silla y el freno para que montasen enellos así que hubiesen pasado los montes. y besarle en ámbas mexillas. y del conocimiento que hizo Candido deMartin. y si damosvuelta á nuestro mundo no mas que con una docena de carneros cargadosde piedras del Dorado. serémos uno de tantos. Yo no tengo por cierto derecho para detener á los extrangeros. moneda del pais. que algunos carneroscargados de víveres. y aunque traducidos todavía eran donayres. porque tienen hecho voto mis vasallos de no pasar nunca surecinto. Haceis un disparate.Abalanzáronse pues Candido y Cacambo al cuello de Su Magestad. Habiéndolos dexado enparage seguro. con que pagar al gobernador deBuenos-Ayres. A bien que llevamos. y ledixéron que no los habia. se despidiéron de ellos los físicos. y de todo quanto pasmóá Candido. Habiendo andado en toda aquella tarde como la milésima parte de laciudad. y cincuenta con oro. y os podeis ir quando quisiéreis. porque ninguno litigaba: se informó si habiacárcel. y los convidó cortesmente ácenar. preguntó Cacambo á unode los oficiales principales como habian de saludar á Su Magestad.las montañas que cercan mis dominios tienen quatro mil varas deelevacion. entre dos filas de mil músicos cada una. los traxéron de vuelta á palacio. Fuécosa de ver su partida. . lasfuentes de agua clara. luego los principalesoficiales y oficialas de palacio los conduxéron al aposento de SuMagestad. las de agua rosada. de haceralarde de lo que ha visto uno en sus viages. Si nos quedamos aquí. no tendrémos que tener miedo á inquisidores. Candido decia continuamente áCacambo: Ello es cierto. decia. Un mes estuviéron en este hospicio. treinta con preseas de las cosas mas curiosas queen el pais habia. y son derechas como torres. voy á dar órden á los intendentes demáquinas para que hagan una que os pueda transportar con comodidad. Pero. se debe estaren él. es dar un abrazo al rey. su anchura coge un espacio dediez leguas. pero lo que mas extrañó y massatisfaccion le causó.pues estais resueltos á iros. de ser tenido entre los suyos. CAPITULO XIX. no fué esto lo que le dexó ménos pasmado.tiranía tan opuesta á nuestra práctica como á nuestras leyes. si habian de poner lasmanos en la cabeza ó en el trasero. yquando os hayan conducido al otro lado de las montañas. y que corre baxo bóvedas de peñascos. pero es muy arduaempresa el salir de este pais: no es posible subir el raudo río por elqual habeis venido por milagro. finalmente quales eran las ceremonias. y sin duda que tampoco á tí te faltará en Europa una quebien quieras. No pedimos queVuestra Magestad nos dé otra cosa. Cacambo le explicaba á Candido los donayres delrey. Candido se sentó á la mesaentre Su Magestad. y se concluyó al cabo de quincedias. Quiso Candido ver la sala del crimen y el tribunal. Rióse el rey. de piedras y barro del pais.

Candido le encomendó que no se olvidara de la buenavieja. esto es de unoscalzoncillos de lienzo crudo azul. con mis criados. ydixo que no podia hacer el viage por ménos de veinte mil. armador de una gruesa embarcacion. finalmente se le presentó el señorVanderdendur. Veinte . ¿Quanto pide vm. y que los perros. otros dos se muriéron decansancio algunos dias despues. En las inmediaciones del pueblo encontráron á un negro tendido en elsuelo. y nos coge undedo la piedra del molino. paraque vivas feliz. y vms.. quando trabajamos en los ingenios de azúcar. que presumoque ha de ser Surinam. en buscade Cunegunda. Señor. Ya me guardaré yo. y Cacambo se partió aquel mismo dia: el tal Cacambo era unexcelente sugeto. y nadie te perseguirá. será fuerza que abjure tu optimismo. ya logras de ellos la gracia de ser esclavo denuestros señores los blancos. pero si los predicadores dicenla verdad. niAbaros. Europa y Africa se podian reunir. Ha. y le confesó que queria robar á la baronesitaCunegunda. lo que tienes que hacer. respondió Candido. amigo. Volvió de allí á un rato. Si pone el gobernador alguna dificultad. Lo primero que preguntáron fué si habia en el puerto algun navío quese pudiera fletar para Buenos-Ayres. O Panglós. Confiéselo así. en la terrible situacion en que te veo? Estoy aguardando ámi amo el señor de Vanderdendur. y entró llorando en Surinam. Candido que llevaba siempre el corazon en las manos contó todas susaventuras al Español. puesto que sentia á par de muertehaberse de separar de amo tan bueno. Yo no soy genealogista. Vertia lágrimasal decirlo contemplando al negro. dale doscientos mil: tu no has muerto á inquisidorninguno. los monos y lospapagayos lo son mil veces ménos que nosotros. Detúvose algún tiempo Candido en Surinam.y Candido se los ofreció sin rebaxa. y los dos carneros que vm. Tomó criados para su servicio. porque seria irremisiblemente ahorcado. como no sea la virtud. y á eseprecio se come azúcar en Europa. y de hacer afortunados á tu padre y á tumadre. y desde aquí columbro una ciudad. Yo no se ¡ay! si los he hecho afortunados. si no basta. de allí á algunos dias se cayéron otros en unassimas: por fin á los cien dias de viage no les quedáron mas que doscarneros. ¿Qué es eloptimismo? dixo Cacambo. por llevarme en derechura á Venecia. respondió el negro. y cierto que no es posibleportarse de un modo mas horroroso con sus propios parientes. ¡Dios mió! le dixo Candido.llevados en alas de la idea de encontrarse posesores de mayorestesoros que quantos en Asia. que la hermosa Cunegunda es la dama en privanza de SuExcelencia. luego pereciéron de hambre de siete áocho en un desierto. esta abominacion no la habias túadivinado: se acabó. y compró todo quanto eranecesario para un viage largo. A la segunda jornada se atolláron en pantanos dos carneros. ¿Ha sido por ventura el señor Vanderdendur quien tal te haparado? dixo Candido. dicen que los blancos y los negros somos todoshijos de Adan. llamando aparte á Cacambo. ¿qué hacesahí. que no tenia mas que la mitad de su vestido. y al principio de nuestra ventura. es la manía desustentar que todo está bien quando está uno muy mal. y despues de su llanto. querido amigo. Este dicho fué una puñalada en el corazon de Candido:lloró amalgamente. áBuenosAyres. esperando á que hubiese otropatron que le llevase á Italia con los dos carneros que le habian. amigo. ypereciéron con la carga que llevaban. colonia holandesa. Candido dixo á Cacambo: Ya ves.quedado. dixo Cacambo. Elenamorado Candido grabó el nombre de Cunegunda en las cortezas de losárboles. exclamó Candido. le respondió. donde no hay ni Bulgaros. y tu eres mas astuto que yo: vete á Buenos-Ayres. nos cortan una pierna: yo me he visto en ámbos casos. dale cien milduros. ¡Hola. lepreguntó. yla dicha de volver á ver á Cunegunda. Los fetiches holandesesque me han convertido.La primera jornada de nuestros dos caminantes fué bastante agradable. ve ? El patron pidió diez mil duros.adonde Candido y Cacambo le fuéron á esperar con sus carneros.le dixo: Escucha.pero todavía tenemos dos carneros con mas tesoros que quantos podráposeer el rey de España. que deleznables sonlas riquezas de este mundo. hola! dixo entre sí elprudente Vanderdendur. cada uno denosotros lleva en el bolsillo uno ó dos millones de pesos endiamantes. y adóralos sin cesar. da gracias á nuestros fetiches. puesto que quando en la costa deGuinea me vendió mi madre por dos escudos patagones. nos cortan la mano. Sí. Al término de nuestrasmiserias tocamos. ni Judíos. lo que se es queellos me han hecho muy desdichado. ni inquisidores que temer. pero la satisfaccion de servirlepudo mas con el que el sentimiento de dexarle. ¿con que esté extrangero da diez mil duros sinregatear? Menester es que sea muy rico. así es práctica:nos dan un par de calzoncillos de lienzo dos veces al año para que nosvistamos. Yo fletaré otro navío. respondió elnegro. Abrazáronse derramandomuchas lágrimas. y les dió cita en una hostería. me dixo: Hijoquerido. y al pobre le faltaba la piernaizquierda y la mano derecha. todos somos primos hermanos. El hombre á quien se lopreguntáron era justamente un patron español que les ofrecióajustarse en conciencia con ellos. mibagage. que es pais libre. Parecióle bien áCacambo tan prudente determinacion. quando nos queremosescapar. negociante afamado. de pasarlos á vms. ni mas niménos. nada hay sólido. y te iré áesperar á Venecia.

y prometiendo escoger al que mas digno de compasiony mas descontento con justicia de su suerte le pareciese. pero no en lo demas de latierra.Presentóse una cáfila tal de pretendientes. dixo en voz baxa el mercader. Duró la sesion hasta las quatro de lamadrugada. y daba dos mil duros á un hombre debien que le quisiera acompañar. Ha. Vuélvese ála playa anegado en su dolor. y le pagó adelantado.todavía quando pensaba en lo que aun llevaba en su bolsillo. que no hubieran podidocaber en una esquadra. ajustó en loque valia un camarote del navío. y solo pensamientos tristes revolvia. que era hombre demuy buena pasta. Ambos habian visto y habian padecido mucho. el patron se aprovechade la ocasion. Esta conducta acabó de desesperar á Candido. cuenta su cuita.le prometió que exâmininaria el asunto así que voliera el mercader.que ya no hay maniquéos en el mundo. señor Martín. esta picardía es digna del antiguo hemisferio. A cada lástima que contaban. y decia: El tal Panglós apurado se habia de verpara demostrar su sistema: yo quisiera que se hallase aquí.creyendo que no habia en el mundo oficio que mas aperreado traxese alque le exercitaba.que habia trabajado diez años para los libreros de Amsterdan. y dar á losdemas una gratificacion. hagamos que nos pague los treinta mil duros. aporreado por suhijo. Lo primero que hizo el juez fué condenaile á pagar diez milduros por la bulla que habia metido: oyóle luego con mucha pachorra. se inclinaba alsistema de Panglós.Finalmente estando para salir para Burdeos un navío francés. ha. leva anclas. Le acababan de quitar un miserable empleo con el qualvivia. es en el Dorado. Presentábase á su mente la maldadhumana con toda su disformidad. que el mas chico valia mas que todoquanto dinero le habia pedido el patron.pero la verdad es que soy maniquéo. y noquedándole carneros cargados de diamantes que embarcar. y aun quandoel navío hubiera ido de Surinam al Japon por el cabo de BuenaEsperanza. y mandó pregonar en la ciudad quepagaba el viage y la manutencion. ¡Ay!exclamaba. y todos pretendían que merecían la preferencia. y habiendo perdido lo que bastaba parahacer ricos á veinte monarcas. y hablabade Cunegunda. Ese es cuento. y le perseguian los predicantes de Surinam. y luego verémos. señaló hasta unos veinte que le parecieron massociables. Fuera de eso este docto sugeto.pensaba en Panglós. y seguia Candido de léjos en unalancha para ir al navío que estaba en la rada. y se habia escapado con unPortugués. respondió Martin.. porque llevaba la esperanza dever á su Cunegunda. y aunque á la verdadhabia padecido otras desgracias mil veces mas crueles. CAPITULO XX. Y vm. y alza la voz algo mas de lo que eraregular. habia sido robado por su muger. Hase de confesar que los demas eran por lo menós tandesventurados como él. ¿qué piensade todo esto? ¿qué opinion lleva cerca del mal físico y el mal moral?Señor. y el mas desdichado de la provincia.. y de laapuesta que habia hecho de que no habia uno en el navío á quien nohubiesen acontecido gravísimas desdichas. le dixo al docto. y sesga el mar llevando el viento en popa. sinduda que en los dos carneros lleva inmensos tesoros: no insistamosmas. Reuniólosen su posada. Queriendo Candido escoger los que mejoreducados parecian. porque le tachabande sociniano. respondió Candido. y dixo que no le podia llevar á Venecia si no le daba treintamil duros. Embarcóse pues para Burdeos con Candido el docto anciano. entra. la calma deljuez y del patron que le habia robado le exâltaron la cólera. yexîgió otros diez mil duros por los derechos de audiencia. Es ciertoque si está todo bien. y su hija le habia abandonado. Todos sus competidores se quejáron de lainjusticia manifiesta de Candido. Verdad es que Candidole sacaba muchas ventajas á Martin. mas este los calmó repartiendo cienduros á cada uno. los clérigos me han acusado de ser sociniano. Pues yo en el mundo . yaunque le escarbaba continuamente la bribonada del patron holandés.mille daré á vm.En breve le pierde de vista Candido confuso y desatentado. Finalmente se determinó enfavor de un hombre docto y pobre. de suerte que aunque habia perdido ciencarneros grandes cargados de las mayores riquezas de la tierra. y los convidó á cenar. poniendo por condicion quehiciese cada uno de ellos juramento de contar con sinceridad supropia historia. dixo Candido. Estabanya embarcados los dos carneros. Pues treinta mil serán. pero Candido esperaba que con el docto seaburriria ménos en el viage.Vendió Candido dos diamantes. replicó Candido. Fuera de sí. y en el arrebato de su turbacion llama muy recio á lapuerta. ¿conque da veinte mil duros con la misma facilidad que diez mil? Otra vezvolvió. cuyo nombreera Martin. con especialidad después de comer. treinta mil duros no le cuestan nada á este hombre. se va á dar parte al juezholandés. Toma. y Martin no tenia cosa ninguna que esperar: y lequedaba oro y diamantes. De lo que sucedió á Candido y á Martin durante la navegacion. y al oir sus aventuras ó desventuras se acordaba Candido delo que le habia dicho la vieja quando iban á Buenos-Ayres. murmuróel holandés. con la condición de que fuese el masdescontento de su suerte. no les hubiera en todo el viage faltado materia paradiscurrir acerca del mal físico y el mal moral. y leocasionáron una negra melancolía.

y los traxo el viento tan cerca del navío francés á uno y áotro. como lo afirma aquel libro gordo que es del capitan del buque? Nopor cierto. luego me reputáron á mi porladron. Ya ve vm. en estas bastante bonazos y bastante tontos. Alcabo uno de los navios descargó una andanada con tanto tino y acierto. inquietudes y afanes. hevisto tanto y he padecido tanto. y se postran á sus plantas. á Paris. respondió Martin. Vea vm. Señor.—¿Y havisto vm. Dicen que hay algunas personas muy cultas en estepueblo. puesto que hacen muchoagasajo á los extrangeros que llevan mucho dinero: yo no le tengo.el mismo que habia robado á Candido. pero¿porqué han muerto los pasageros que venian en su navío? Dios hacastigado al malo. y todos se armáron de unanteojo. advirtió cierta cosa de un encarnado muy subido. tambienpodié hallar á Cunegunda. y atravesarémos la Francia para ir á Italia: ¿meacompañará vm. y me tuviéron ocho dias en la cárcel. respondió Martin. se me figura que le ha dexado Dios ádisposicion de un ser maléfico. y he corridomuchas provincias: en unas la mitad de los habitantes son locos.señor Martin? dixo Candido. repuso Candido. secomunicaban sus ideas. Quince dias sin parar disputáron. Avistaronse al fin las costas de Francia. donde todoel mundo anhela por placeres. dixo Martin. Sí. yen aquellas lo dan por ladinos. pues así se tratan los hombres unos á otros. Un millon deasesinos en regimientos andan corriendo la Europa entera. Con el pirata se hundiéron en elmar las inmensas riquezas de que se habia apoderado el infame. y era uno de suscarneros. En esta disputa estaban quando se oyéron descargas de artillería. al llegar. en una palabra. una prensa. que nadabajunto al navio. y los grandes lostratan como viles rebaños. Donde se da cuenta de la plática de Candido y Martín. y lacanalla convulsa. decía Martin. que muy bien puede ser que esté en micuerpo lo mismo que en otra parte. Hablando de otracosa. Seguían en tanto su derrota el navío francés y el español. Todavía son mas crueleslos pesares secretòs que las miserias públicas.y tan á flor de agua. dixo Candido á Maitin... que anda aquí la mano del diablo. sí.pero vm. estan roidos los hombres de mas envidia.no obstante. y al salir libre entrécomo corrector en una imprenta. En todas la ocupacion principal esenamorar. como ni tampoco los demas adefesios quenos quieren hacer tragar de algun tiempo acá. mas no hanllegado á mi noticia. porque no saben oficio mas honroso. pero hablaban.estoy. exceptuando el Dorado. ytan adelantados estaban el último como el primero. replicó Candido. En todas partes los menudosexêcran de los grandes. Veíanse como á distancia de tres millas dos navios quecombatían. que tuviéron el gusto de mirar el combate muy á su sabor. Aun no he vistoun pueblo que no desee la ruina del pueblo inmediato. ni una familiaque no quisiera exterminar otra familia. murmurar la segunda. señor Martin?—He visto á París. replicó Martin. y Candidoen sus conversaciones con Martin. En breve reconoció el capitán del navío francés que el del navíosumergidor era Español. quelo que habia sentido la pérdida de ciento cargados todos de diamantesgruesos del Dorado. dixoMartin.que quantas plagas padece una ciudad sitiada. ¿Ha estado vm. y se consolaban. que la tierra haya sido antiguamentemar. enotras muy retrecheros. y el del navío sumergido un pirata holandés. dixo Candido. el diablo en el cuerpo. que es unamenestra de páxaros de todas clases. en Francia. y es la realidad que no está en mi creer otra cosa. al acercarseá las costas de Francia. CAPITULO XXI. como no sea Cunegunda. ¿Pues para qué finpiensa . saqueando ymatando con disciplina. dixo Candido. Diciendoesto. y solose libertó un carnero. y casi nadie los halla. Confieso que quando tiendo la vistapor este globo ó glóbulo. Candido pasando la mano por ellomo á su carnero le decía: Una vez que te he hallado á tí. en un punto se los tragó á todos la mar. He conocido la canalla escritora.Verdad es. y le seguiré adonde quiera que fuere. Menesteres que tenga vm.? Con mil amores. y el diablo ha ahogado á los buenos. Martin yCandido distinguiéron con mucha claridad en el combes de la nave quezozobraba unos cien hombres que todos alzaban las manos al cielo dandoespantosos gritos. la canalla enredadora. que echó á pique á su contrario. Cosas buenas hay. dixo Martin. me robáron quanto traíaunos rateros en la plaza de San German. dicen que Veneciasolo para los nobles Venecianos es buena. y la tercera decir majaderías. que á vecesllevan los delitos su merecido: este pícaro de patrón holandés hasufrido la pena digna de sus maldades. Está bien. Yo por mi no tengo hipo ninguno por ver la Francia. desollándolos y comiéndoselos. Voy áesperarla á Venecia. Mas se alegró Candido con haber recobrado este carnero. Deuno en otro instante crecia el estruendo. y creo que así será. ¿cree vm. bienpuede vm. considerar que quien ha vivido un mes en el Dorado no secura de ver cosa ninguna de este mundo. que soy maniquéo. en lasciudades que en apariencia disfrutan la paz. para ganar con que volverme á pié áHolanda. dixo Candido. un caos. Podrá ser. Tanto papeleaen este mundo. y en que florecen lasartes. dixo Martin. echáron la lancha para ver que era. Estuve poco tiempo. á lo ménos segunme ha parecido.

lescuentan los sucesos mas escandalosos que acontecen. que atisban á los forasteros que llegan á la capital. y le negáron lo que esta gente llama sepultura en tierra santa . siempre listos para todo quanto lesmandan. que en todostiempos se hayan degollado los hombres como hacen hoy. comodicen. ménos C dividido por Z. respondió Martin. quandoaportáron á Burdeos. quelas de los hombres hayan ariado? No. que demostró por Amas B. quedexó á la Academia de ciencias de Burdeos. Pues bien. eso es muydiferente porque el libre albedrío…. que cenabancon él. continuó Martin. disolutos. calumniadores. dixo Martin. envidiosos.mudables. y miéntras estabaconvaleciente. en una tragedia muy insulsa que algunasveces se representa. y se le adjudicó á un docto del Norte. entremetidos. seagravó la enfermedad de Candido. replicó Martin. y dosdevotas mugeres que le hacian caldos. Decia Martin: Bien me acuerdo dehaber estado yo malo en Paris. y como llevaba al dedoun enorme diamante. Las resultas fuéron que á poder de sangrías. ¿No se pasma vm. razon tieneel señor abate: en Paris estaba yo quando la señora Monima pasó. buenos paratodo. y que siemprehayan sido embusteros. la qual propuso por asuntodel premio de aquel año determinar porque la lana de aquel carnero eraencarnada. Este general prurito le inspiró al fin deseos de veresta capital.. recetas y médicos. y sané muypresto. dixo Candido. y peor latragedia que los actores: el autor no sabe palabra de arábigo. dixo el abate: enlas provincias las llevan á comer á los mesones. pérfidos. queconté á vm. Todos quantos caminantes topaba Candido en los mesones le decian:Vamos á Paris. siguió Candido. le dixo Candido. sin contar con que es hombre que creeque no hay ideas innatas: mañana le traeré á vm. aleves. de esta á mejor vida. y he visto tantas cosas extraordinarias. al punto se le acercáron dos doctores médicos que no habiamandado llamar. dixo Candido. Uno de los hypercríticos que junto á el estaban. y comprar una buena sillade posta de dos asientos. y que se muriese de la moniña. dixo Martin. le dixoen un entre-acto: Hace vm. Verdad es.. le acometióuna ligera enfermedad originada del cansancio. Apénas llegó á la posada. siempre engullido las palomas. borrachos.vm. glotones. y así ni tuve amigos. codiciosos. Mucho me gusta esta actriz.porque se da ayre á Cunegunda. y hapuesto la escena en la Arabia. ni devotas. ¿quantas composiciones dramáticas tienen vms. esa comedianta esmalísima. fanáticos. Para hacernosdar al diablo. Así discurrian. El abate. pero era muypobre. muy mal en llorar.? Muy léjos de eso. Al fin sanó. no veo que tenga nada deextraño esa pasion. Entró por el arrabal de San Marcelo. Lo primero que hizo fué llevar á lacomedia á Martin y á Candido. varios íntimos amigos que no se apartaban de él. ladrones. y Candido se pasmaba de que nunca levenian. Candido criado enAlemania preguntó qué ceremonias eran las que se estilaban en Franciapara tratar con las reynas de Inglaterra. y las tiran al muladar después de muertas. flacos. Mucho es.ambiciosos. si los milanossiempre han tenido las mismas inclinaciones. yCandido se encontró al lado de unos quantos hypercríticos. y creyó que estaba en lamas sucia aldea de Vesfalia. ¿y quantas buenas hay? Quince ó diez y seis. que los milanos sehayan. delamor de las dos mozas del pais de los Orejones á los dos ximios. porque no podia ya vivir sin su filósofoMartin.replicó el otro. serviciales.. Distingo. halagüeños. De los sucesos que en Francia aconteciéron á Candido y áMartin. en Paris las respetanquando son bonitas. viles. se brindó á llevarle á su casa. Salió Candido muy satisfecho con una cómica que hacia el papel de lareyna Isabel de Inglaterra. que erade aquellos hombres diligentes. Lo único que sintió fué tenerse que separar de su carnero. y el que representa con ella peor todavía. No se detuvo Candido en Burdeos mas tiempo que el que le fué necesariopara vender algunos pedernales del Dorado. Representaban una tragedia nueva. lo qual nole quitó que llorase al ver algunas escenas representadas con la mayorperfeccion. que era forzoso que fuera aquel carneroencarnado. repuso Martin. y habian advertido en su coche una caxa muypesada. quando mi primer viage. ni médicos. y este respondió: Cinco o séis mil. buenos naypes. que nadase me hace extraordinario. le dixo á Martin. pero Martin no lo extrañaba.Mucho es. Caballero. ¡Almuladar las reynas! dixo Candido. Habia juego fuerte.. veinte folletoscontra él. mucho gusto tendria en hacerle unavisita. CAPITULO XXII. en lo qual no se desviaba mucho de la dirección deVenecia. descarados. ¿Cree vm. sangrientos.hipócritas y necios? ¿Cree vm. ingratos. Entre los que mas concurrian á su casa habia un cierto abate. y les brindan conplaceres á qualquier precio. enFrancia? dixo Candido al abate. que fué criado el mundo? continuó Candido. ¿porqué quiere vm. quando han podido dar con ellas?Sin duda. dixo Candido. le visitáron muchos sugetos de trato fino.

ynadie se levantó á darles las buenas noches. que me haparecido un portento. yriéndose se cometen las mas detestables acciones. luego un estrépito de palabras que no se entendian. y la señora de la casa. yáMartin haciéndole cortesía con la cabeza con magestuoso ademan. y el ama de casa preguntóporque habia ciertas tragedias que se representaban con freqüencia. y con un guiñar de ojos advertía á su madrelas picardigüelas de los pobres apuntes que procuraban enmendar losrigores de la mala suerte. ydoce tristes apuntes tenian en la mano cada uno un juego de naypes. óun Ostolaza. apóstrofes interminables á los Dioses nosabiendo que decir á los hombres. dixo Candido. Reynaba un profundo silencio. que gana la vidahablando mal de todas las composiciones dramáticas y de todos loslibros que salen. Puesto que tengo muchísimos deseos de ver á Cunegunda. Martin y el abate en laescalera del coliseo. muchacha de quince años. dixoCandido. aquel marrano que tan mal hablaba de latragedia que tanto me ha hecho llorar. sentadajunto al despiadado banquero. La cena se parecia á casi todas las cenas de Paris. todaslas contradicciones. despues habláron de obrasnuevas. Entráron el abate. Todo aquel que no observare todas estas reglas. explicó con mucha claridad como podia interesar unatragedia que tuviera poquísimo mérito. Accion de mala crianza fué en efecto. Un compositor de folletos. y conocerá áParís allí como si hubiera vivido en el muchos años. á casa de una señora de circunstancias. y seleía la zozobra en el del banquero.archivo de su mala ventura. yque nadie podia leer. ser gran poeta. que aborrece á todo aquel que es aplaudido. una sierpe de la literatura. mandóluego que traxeran á Candido asiento y una baraja. se lamentan de todo dando careajadas de risa. casi todos muy insulsos. la qual semedio-levantó de la silla. dixo Martin. su hija. y todas las incompatibilidades posibles. con ojos de lince anotaba todos losparolis. y este perdió endos tallas diez mil duros. tan ocupados todos estaban en sus naypes. en las iglesias. comoaborrecen los eunucos á los que gozan. se tomó la licencia de preguntarle al oidoquien era un hombre que tan de perlas hablaba. porque tenia muy hidalgospensamientos. que es menester novedad sin extravagancia. y naturalidad siempre. Escuchaba con mucha atención Candido este razonamiento. haciéndoselos desdoblar con un cuidado muy escrupuloso. y como había tenido la marquesa la atencionde colocarle á su lado.algo de política. bien quisiera cenar con la primera trágica. chistesluego. primero muchosilencio. dixo el abate. ni los saludó. otras disertaciones de política que infunden sueño. y mucha murmuracion. si estas gentes son así? Imagínese vm. dixo el abate.que vive de ponzoña y cieno. razones cortadas. dixo Candido. Ese es un docto. y con harmonía continua. Acercóse en esto el abate al oido de la marquesa. No era hombre el abate que tuviese entrada encasa de la tal primera actriz. por temor de perder sus parroquianos. perocon cortesía y sin enfadarse. y formó por élaltísima idea del orador. saber con perfeccion su idioma. Mas cortésera la señora baronesa de Tunder-tentronck. respondió.era uno de los apúntes. miéntras que iba saliendo la gente. Candido y Martin. y lashallará reunidas en el gobierno. y laenterráron sola y señera en un rincon de su jardin. lo qual le causósin duda muchísima pesadumbre. añadió. lo qual significa podrirse con todala pobretería de la parroquia en un hediondo cementerio. un folletista. Un hombre de fino gusto que habia entre losconvidados. y que hacompuesto una . ¿Y es cierto que en Parisse ríe la gente de todo? Verdad es. pero tendré la honra dellevar á vm. honró á Candido con una risita agraciada. que solo recibia sugetos del mas finotrato. se dexó llevar á casa dela tal señora: estaban ocupados los tertulianos en jugar á la banca. óamplificaciones que cansan. Así discurrian Candido. teñidoestaba el semblante de los apuntes de una macilenta amarillez. Candido. que entiende perfectamente de tragedias y libros. que naturalmente era amigo de saber. Está ocupada esta noche. mas nunca pasará plaza de buen escritor. otras desatinos de un energúmeno en estilobárbaro. y todos los sietelevares con que doblaba cada jugador susnaypes.. sin sacrificar nunca el sentido alconsonante. Cenaron luego con mucha jovialidad. noticias falsas.. y de los actores que tantogusto me han dado? Un malandrin. y que me trae á cenar algunas veces elabate. dixo entre sí Candido. Poquísimas tragediashay buenas: unas son idylios en coloquios bien escritos y bienversificados. y todosestaban atónitos de que Candido no sintiese mas lo que perdia. un Freron. sin que parezca poeta ningunode los interlocutores. dixola dama. en los tribunales. probando en breves razones queno bastaba traer por los cabellos una ó dos situacíones de aquellasque tan freqüentes son en las novelas. respondió el abate. ni losmiró siquiera. y siempre embelesan á losoyentes. conocer el corazon del hombre y elestilo de las pasiones. folletista?dixo Candido. que nunca apunta. pero se ríendándose al diablo.muy bien podrá componer una ó dos tragedias que sean aplaudidas en elteatro.Llamábanla la marquesa de Paroliñac. malos raciocinios. sublimidad áveces. ¿Quién es.y en los espectáculos de esta donosa nacion. concluida lacomedia. ¿Qué llama vm. y lugares comuneshinchados. ¿Quéquiere vm. hablarle conpureza. Pasáron luego á tratar de teatros. falsas máxîmas. Loslacayos en su idioma lacayuno se decían unos á otros: Preciso es quesea un mylord inglés.

es otro Panglós. por fin unaguerra perdurable. dixo llorando Candido: ¿cómo te hallas? Nopuede hablar. ni qual su cargo. Venga vm. Al otrodia. ¿Conque está vm. pero un sabio que despuestuvo la desgracia de ser ahorcado. repuso la dama. vm. que despues me la encontré. Martin discurria con el hombredocto. me rindo desde la primera noche.y no pueden hacer ménos. y manda que traygan luz. y yoquiero que vm. quehe querido á Cunegunda. y el habla interrumpida con sollozos. dixo Martin. y Candidole dixo que quando la viera en Venecia. sintió algunosremordimientos por haber cometido una infidelidad á Cunegunda. y escribe muy bonitas cartas.como era su costumbre. responderé como vm. que es vm. todo quanto hacia. alce mi liga. un Francés me hubiera dicho: Verdad es. abrazándolos tiernamente. y sedespidió luego de ámbos extrangeros. de alcabaleros y diezmeros con el pueblo. continuó la dama. y tan poco esperada. porque le habia cabido unamuy pequeña en los diez mil duros perdidos por Candido al juego. y lalevantó del suelo. le pediria perdon de lainfidelidad que acababa de cometer. Amada Cunegunda.ni lo que debiera hacer. y de que nadapodia suceder de otra manera? ¡Yo. me temo noquererla. agarra ápuñados el oro y los diamantes.de parlamentarios con eclesiásticos. tal.Replicóle la marquesa con una amorosa sonrisa: Vm. Al volverse Candido á su casa con el abate. y volvió á correr lacortina. Bien creo. interesándole todoquanto decía Candido. yque nadie sabe ni qual es su estado. Despues de cenar. que llegarán muy en breve. Con toda mi alma. dixo Candido. Yo. respondió Candido. ¿Con que está vm. quieredescorrer las coitinas de la cama. yCandido se la puso. Hubiera ido volando á echarme en sus brazos. puso á Candido en unaimponderable alegría. enella. labaronesita de Tunder-ten-tronck? Sí. de dictámen de que todoestá perfectamente en el mundo físico y en el moral. la luz le hace mal. que esa señorita tiene muchotalento. y enel valor de los dos brillantes. Replicóle Candido: Cosas peores he visto yo. Hablábale sin cesar de Cunegunda. desando un saco de oro encima deltaburete. Llevado entónces del gusto de hablar de su amada.señor abate. y Candido contaba parte de sus aventuras al ama de la casa. responde como unmozo de Vesfalia. se paró algo pensativo. parte de sus aventuras con esta ilustreVesfaliana. me queda." Una carta tan tierna. y mi querido amante: ocho días hace queestoy mala en esta ciudad. y esas sombras sen manchashorrorosas.nada ménos que eso. de jansenistas con motinistas. que quando me echáron de lagranja por amor de ella. tanto se los alabó. es extrangero: á misamantes de Paris los hago yo penar á veces quince dias seguidos. que poco después supeque era muerta. llevó la marquesa á su retiete á Candido. yque llenó lurgo de diamantes. á verme. ni lo que hace. dixo la criada. porque se ha de figurar vm. aplazado por la baronesita para Venecia? le dixo. Nunca me ha escrito. mediodados y medio-estafados: y erasu ánimo aprovecharse todo quanto pudiese de lo que el trato deCandido le podía valer. enamorado perdido de Cunegunda. La buena caña que habíareparado en dos diamantes enormes de dos sortijas del extrangero buenmozo. tengo precision de ir allá á buscar áCunegunda. depalaciegos con palaciegos. dixoCandido. y sombras de una hermosa pintura. Señora. pasado por Burdeos. ¡Quévaron tan eminente! dixo Candido. Señora. que noentendian una palabra de la materia. Cada dia estaba el abate mas cortés y mas atento. supresencia me dará la vida. y volviéndose háciaél le dixo: ¿Sin duda.latiéndole el corazon. Caballero. No hagavm. y que excepto la cena que es bastante jovial.que aguardo con su respuesta. me enseñó que todas esas cosas sondechado de perfecciones. y acabo de saber que se encuentra vm. si me pudieramenear. que de los dedos de Candido pasáron á los dela marquesa. Escuchóle con mucha atención el abate. no le pude escribir. y elseñor abate tomó parte en su sentimiento. Mire vm. Eseahorcado se reía de la gente.de mugeres con maridos. y de parientes con parientes. dixo el abate.. ¿Con que no es culpa de ellos? replicóMartin. de literatos con literatos. . Ahora quiero que me la ponga. Entónces la enferma sacó fuera de lacama una mano muy suave que bañó Candido un largo rato con lágrimas. Sí.. dixo la marquesa. Elgobernador de Buenos-Ayres se ha quedado con todo quanto Cacambollevaba. caballero! le respondió el docto.y donde la gente está bastante acorde. Bebian en tanto la mayor parte de los apuntes. peroá vm. Lapasión de vm. y quele he despachado un mensagero á dos mil y quinientas leguas de aquí. pero el corazón de vm. pero quando la miro á vm. respondió Candido. He sabido que habia vm. y un libro del qual un soloexemplar que me dedicó ha salido de la tienda de su librero. y hace que le lleven con Martin á laposada donde estaba Cunegunda alojada: entra temblando con la ternura. dixo Candido. y le sentóen un canapé. porque es menester tratarcortesmente á un buen mozo de Vesfalia. Todo me parece que va al revés en nuestro pais.tragedia que silbáron. quisiere. Señora. y la volví á perder. Los hombres son los que echan esas manchas. y quanto quería hacer. dixo Candido. todo el resto del tiempo seconsume en impertinentes contiendas. Fluctuante entre estos dos afectos. ántes de levantarse de la cama.. pero la enfermedad de su amada Cunegunda letraspasaba de dolor. le dixo la criada. le contó. empezó alzando un pañuelo. ó hará que me muera de alegría. donde se haquedado el fiel Cacambo y la vieja. diéron á Candido la esquelasiguiente: "Muy Señor mió.

para que leconduxera sin mas tardanza á Venecia. Bendito sea Dios. seria el mas hombre de bien de este mundo.. señor. dixo Martin. ¿Con que estos son.¿adonde nos lleva vm. y estaba resuelto a dirigirse á Venecia luegoque se le presentase ocasion. en Diciembre de 1594. yasabe vm. y se ajustó con el patronholandés. cometido todoslos delitos imaginables. [Footnote:Francisco Kavaillac mató á Henrique IV de una puñalada en Mayo de1610. pero Candido creyóque salía del infierno. ¿Qué quiere decir esto? dixoCandido: ¿qué perverso demonio reyna en todas partes? Preguntó quienera aquel hombre gordo que acababan de matar con tanta solemnidad. y el alguacil otrotuno de quien no era difícil desprenderse. que había oido decir disparates. pasáron á vista de Lisboa. por consejo de Maitin. que ámbas naciones estan en guerra por algunas aranzadas denieve en el Canadá. Quatro soldados formados en frente letiráron cada uno tres balas á la mollera con el mayor sosiego. Decir á vm. Entónces explicó el alguacil lo que habia apuntado el abate. Tanto se irritó y se pasmó Candido con lo que oía y lo que vía. . que se habia recobrado del primer sobresalto. y si tiene vm. para lue le lleve á un calabozo. ¿Cómo se cometen tamañas atrocidades enun pueblo que canta y bayla? ¿Quando saldré yo de este pais dondeazuzan ximios á tigres? En mi pais he visto osos. ConCacambo cuento lo mismo que conmigo propio. [Footnote: JuanClialel. pero déxelo por mi cuenta. dixo. y seestremeció Candido. Ha. Mas maniquéo soy que nunca. es que en el pais que vamos á ver son locos atrabiliosos. replicó Candido. y el Normando. despidió á sus corchetes. y todala asamblea se fué muy satisfecha. y le llevaré alla. y por tan discreta guerra gastan mucho mas que loque todo el Canadá vale. algunosdiamantes que darle.—Vm. ledixo el hombre de vara de justicia. á punto fixo en qual de los dospaises hay mas locos de atar. Daiuieu. Pues el almirante francés tan léjos estaba del inglés comoeste del francés. le dixéron.—¿Y porqué han muerto á ese almirante?—Porquenoha hecho matar bastante gente. solo en el Dorado hevisto hombres.].] y como otros muchos cometidos otros años y otrosmeses por andrajosos que habian oido decir disparates. ha dado una batalla á unalmirante francés. Costeáron la Francia. No tratan de esta manera en el Dorado á los forasteros. hirió á Henrique quarto. Diciendo esto aportáron á Portsmúa: la orilla del mar estaba cubiertade gente que miraba con atencion á un hombre gordo [El almiranteByng]. pero enesta tierra es conveniente matar de quando en quando algun almirantepara dar mas ánimo á los otros. ¡Ay Panglós amigo! ¡ay amigo Martin! ¡ay amada Cunegunda! ¡lo que eseste mundo! decia Candido en el navío holandés. que con el cebo deotros tres diamantes era el mas servicial de los mortales. No era camino para Venecia. mis cortas luces no alcanzan á tanto. replicó Martin. Todos los extrangeros sonarrestados. los dos extrangerossospechosos? y mandó incontinenti que los ataran y los llevaran á lacárcel. lléveme vm. Cosa muy desatinada ymuy abominable. respondió Martin. que yo tengo mi hermano enDiepe en la Normandía. Sin disputa. respondió elalguacil. dixoCandido. áVenecia. loque sí sé. hacometido un parricidio. pero la heridano fué de peligro. Todo está bien. desembocáron por el estrecho en el Mediterráneo. era natural deArras. dixo Candidodando un abrazo á Martin. aunque hubiera vm. le tratará como yo propio. capital del Artois. y con el hipo que tenia de ver á laverdadera Cunegunda. Donde yo puedo llevar á vm. A cabo de dos dias estuvo listoel patrón.y finalmente aportáron á Venecia. no como el del mes de Mayo de 1610. El abate tomando entónces elhilo. ha estado en Inglaterra: ¿sontan locos como en Francia?—Es locura de otra especie. esá la Normandía baxa. Había unbuque holandés pequeño al ancla. respondió: Porque un miserable andrajoso del país de Atrebácia[Footnote: Artois. donde aguardo á mi Cunegunda. el señor abate untunante que habia abusado del candor de Candido. que aquí veré á la hermosa Cunegunda. ¡Quémonstruos! exclamó Candido. á riesgo de que le robara como el de Surinam. ¿Y porqué arrestan átodos los extranjeros? dixo Candido. Pero. entregándolos á su hermano. sospechó que laseñora que se decia Cnnegunda era una buscona.? dixo Candido. dixo que se habia equivocado.En medio de sus arrebatos se aparece un alguacil acompañado del abatey de seis corchetes. hincado de rodillas. señor alguacil. Unalmirante. señor. CAPITULO XXIII.] sino como el del mes de Diciembre de 1594. Martin. y sellevó á Candido y Martin á Diepe. que noquiso siquiera poner pié en tierra. En nombre de Dios.. A un calabozo. y vendados los ojos. Hízole luego quitar losgrillos. y hemos fallado que no estaba bastante cerca delenemigo. dixo el cabo de ronda. embarcó áCandido y á su familia en el tal navío que iba á dar á la vela paraPortsmúa en Inglaterra. en el combes de unode los navíos de la esquadra. Del arribo de Candido y Martin á la costa de Inglaterra.¡Tres diamantes de tres mil duros cada uno! La vida perderia yo porvm. y de loque allí viéron. Por no exponerse á tenerque lidiar con la justicia. el que hirió á Luis XV. Candido. le dixéron. ofreció alalguacil tres diamantillos de tres mil duros cada uno. todo vabien y lo mejor que es posible.

Chipre y Samos. Supe las desgracias horrorosas que sucediéron á la señorabaronesa y á la hermosa Cunegunda. Víneme á exercitarmi profesion á Venecia. que á vosotros los hombres os parece tan gustoso. que era mi confesor. á lo ménos. huevos de sollo. El Franciscanoera robusto. y el paso sereno. Quando vm. y uncapuchino. todo es mera ilusion y calamidad. Todos los dias iba áinformarse de todos los navíos y barcos. pero apuesto á que esa moza y esefrayle son felicísimas criaturas. y á mi no me queda mas remedio quemorir. y júrole á vm. Acometióle una negra melancolía. alletrado. que se paseaba porla plaza de San Marcos. Díxole Martin: ¡Qué sencillo es vm. para ir de Burdeos á Paris. que estaba endiablada de zelos.poco después que le echó á vm. Acercóse á ellos. por agradecérselo. Ménos en el Dorado. que volver á esta maldita Europa! Razon tienevm. y miraba con enamorados ojos á sudiaguino. y al abate. Yo apuesto á que no. y á tebervino de Montepulciano y lácrima-cristi . de Paris á Diepe. ¡Ha. Era ella una furia. de DiepeáPortsmúa.CAPITULO XXIV. para costear á Portugal y á España. en todos los cafés. y en casa de todas las mozas de vidaalegre. pero no le fué posible dar con él. y nadie sabia de Cacambo. que no ha sido ménosadversa mi estrella. y que hasta entónces no la habia mirado con atencion. Apénas entró la mozuela en el aposento de Candido. el qual se escapó. me aporreaba sinmisericordia todos los días. dixo Martin.y que para nosotras es un piélago de desventuras. un dia para curarla de unresfriado le administró un remedio tan eficaz. admitió el Franciscano el convite. al frayle. los ojos brillantes. DO me hubierasacado á salvamento mi inocencia. ya veo que está vm. al gondolero. con lacondicion de ser el sucesor del médico. Martin no era hombreque daba consuelos. que se olvide de Cacambo y de su Cunegunda. y yo la mas sin ventura de las mugeres. perdices de Lombardía. Ha. y muy en breve me sustituyóotra. laguardará para sí. verse á cada paso obligada ápedir . y forzada á emprender esteabominable oficio. y los convidó á su posada ácomer macarrones. ya no conoce el señor Candido á Paquita? Candido que oyóestas palabras. le dixo: ¡Ha. dixo Candido á Martin.Me confesará vm. el mas feo el de loshombres. á tantos malos tratamientos. que lleva un millon de duros en la faltriquera. le dixo:¿Pues que. para atravesar todo elMediterráneo. El juez me declaró libre. donde ninguno podia entrar. llevando del brazo á una moza. y si no. qué cosa taninaguantable es halagar sin diferencia al negociante viejo. pobre chica! ¿con quetú eres la que puso al doctor Panglós en el lindo estado en que le vi?¡Ay.¡Con que he tenido yo lugar. que estos dos sondichosos. Luego que llegó á Venecia. médico famoso. y de buenos colores. si se figuraque un criado mestizo.quando reparó Candido en un frayle Francisco mozo. el continente reposado.porque solo en Cunegunda pensaba. no he encontrado hasta ahora en el mundohabitable mas que desventurados..Convidémoslos á comer. amado Martin. me hubieramuerto. y me vi precisada á salir de la quinta. y á traérsela á Venecia. el señor baron á patadas en el trasero. me vió era yo una inocente. el qual de quando en quando le pasaba la mano por la cara. aporreada sin cesarpor un hombre á quien no podía ver.irá á buscar á su amada al fin del mundo. lacabeza erguida. y si no hubiera sido algo bonita. si se figurara vm. iba cantando. Bien sabe vm. Los parientes de la difuntaformáron causa criminal al doctor. si la encuentra. Crecia la melancolía de Candido. y no fué ni á la ópera á la moda. señor! yo propia soy. y verémos si me equivoco. fui un poco de tiempo la querida del talmédico: y su muger. y en su lugar he topado una buscona y un abate!Sin duda es muerta Cunegunda. señor.Si no hubiera tenido lástima de mi un. para pasar de Surinamá Burdeos. y pasar algunos meses en Venecia. que en menos de doshoras se murió en horrendas convulsiones. informadode todo. y á mi memetiéron en la cárcel. fuerte. la moza.. le decía á Martin. estar expuesta á tantoinsulto. dixo Candido. me engañó con mucha facilidad: lasresultas fuéron horribles. se echó á buscar á Cacambo en todas lasposadas. niá las demas diversiones del carnaval. los peligrosque corre una muger vinagre que lo es de un médico: aburrido el mío delos rompimientos de cabeza de su muger. Sobre esta importante materia disputaban. queera muy linda. miéntras venia Cunegunda. ni hubo dama que le causara lamas leve tentacion. Que trata de fray Hilarion y de Paquita. excepto acaso en el Dorado. señor. y vertiendo algunaslágrimas. hízoles una reverencia. tomará otra: aconsejo ávm. y Martin no sehartaba de probarle que eran muy raras la virtud y la felicidad sobrela tierra. y fuí despedida sin darme un quarto.Sonrojóse la mozuela. quanto mas hubiera valido quedarme en aquel paraisoterrenal del Dorado.. y le siguióla muchacha mirando á Candido pasmada y confusa. dixo Paquita. y aun no ha llegado lahermosa Cunegunda.

dixo el senador. y lascompré muy caras por vanidad.respondió Candido.de su retrechería. sus tonterías. el palacio de magnífica fábrica.. se fuéron á pasear á una espaciosa galería. su fisonomía indica el bien-estar. señor. las figuras no están bien perfiladas. repusoMartin. padre. tiene una muy linda mozapara su recreo. y confesó que Martin tenia razón. CAPITULO XXV. y que milveces me han dado tentaciones de pegar fuego al convento. pero á mi no me gustan: los colores sonmuy denegridos. del senadorPococurante. Ha. confesaria que soy la masmalbadada criatura de este mundo. y dicen que es un hombre quenunca ha sabido qué cosa sea tener pesadumbre. en su casa con sus mugeres y sus chiquillos. replicó Martin. ledixo: ¿Qué tal? ¿he ganado. pero es tan poca la diferencia. Mucho diera por ver unente tan raro. dicen que son la cosamas hermosa que tiene Italia. ypasmado Candido de la hermosura de las pinturas. mis padres. me danimpulsos de romperme la cabeza contra las paredes. susnimiedades. En su semblante brilla la salud y larobustez. dixo. y dehacerme Turco.Por Dios santo. algunas veces mandoque duerman conmigo. y hoy tengo que fingir que estoy alegre para agradar á unfrayle. mas feliz suerte que la del Dux es ladel gondolero. pero quando por la noche entro en mi celda. Volviéndose entónces Martin á Candido con su acostumbrado relente. Sentáronseluego á la mesa con Paquita y el frayle Francisco. un consuelotengo.¿Pues no ve vm. que con estedinero serán felices. la mitad de la apuesta. un hospital y un muladar. Quando tenia quince años. dixo el senador. sus zelos. Sus pesadumbres tiene el Dux. ve. porque estoy aburrido de las señoras del pueblo. su mal genio. Los jardines eran amenos y ornados conhermosas estatuas de mármol. dixo Candido. y mil á fray Hilarion.Verdad es que pesándolo todo. y sin tener otra perspectiva que unahorrible vejez. que sea para la mayor felicidadde vm. Recibió á los doscuriosos forasteros con mucha urbanidad. y lo mismo sucede átodos los demas religiosos. Malas creederas tiene vm. Candido le dixo á Paquita: Pues siparecias tan alegre y tan contenta quando te encontré. me han dado algunos quartos. Yo fío. No quiso Candido oir mas. que no cesan de cantar?Pero no los ve vm. Así descubria Paquita su corazon albuen Candido. dixo Martin. y muy rico. y eldueño un hombre como de sesenta años. Sin mas dilación mandó Candido á pedirlicencia al señor Pococurante para hacerle una visita el diasiguiente. que vive en ese suntuoso palacio situado sobre el Brenta. esa esotra de las lacras de nuestro oficio.estafada por los alguaciles. pero se me hace muy cuesta arriba. dixo Candido. y me parece muy satisfecho con su hábito de diaguino. . Son de Rafael. Sea lo que fuere. que disfruta Vuestra Reverenciade una suerte envidiable. me halle un dia de manos á boca conCunegunda. que no merece la penade un detenido exâmen. bebiendo un tragomiéntras servian la comida. preguntó de quémaestro eran las dos primeras. su vanidad. que quisiera quetodos los Franciscanos estuvieran en el quinto infierno. y mas aun de los sonetos quetiene uno que hacer ó mandar hacer en elogio suyo: mas con todo yaempiezan á fastidiarme estas muchachas. esos gondoleros. Habíase quedado fray Hilarion en la sala de comer. sus contiendas.más infelices todavía. y los gondoleros las suyas. Ayer me robó y me aporreó unoficial. DíxoleCandido al frayle: Paréceme. dixo Martin. me obligáron átomar este exêcrable hábito. derencillas y de desesperacion. algunos años ha. Que da cuenta de la visita que hiciéron Martin y Candido al señorPococurante. pero sin mucho cumplimiento.que la mitad me ha robado el guardian: lo restante me sirve paramantener mozas. Mucho deseo. el qual dixo: Yallevo ganada. como vm. caballero.. Pues yo fío lo contrario. Al instante dos muchachas bonitas y muy aseadas sirviéron elchocolate: Candido no pudo ménos de elogiar sus gracias y suhermosura. Me han hablado. ni salen lobastante del plano. respondió fray Hilarion. por dexar mascaudal á un maldito hermano mayor (condenado el sea). Despues de almorzar. Consiste en que he vivido mucho. Emarcaronse Candido y Martin en una gondola. y muy bien.prestado un guardapesillo para que se le remangue á una unhombre asqueroso.y que agasaja mucho á los forasteros. podrá suceder que después de haber topado á micarnero encarnado y á Paquita. á presencia de Martin. No son malas chicas. y de sobremesa habláron con alguna confianza. si cantabas yhalagabas al diaguino con tanta naturalidad. robada por este de lo que ha ganado con aquel. El convento es un nido de zelos. que con esos miles los hará vm. fué bastante alegrela comida. en su gabinete. y no le pareció mal á Martin. noble veneciano. dixo Martin. ó no. dixo Candido. y es que á veces encuentra uno gentes que creía no encontrarnunca. Verdad es que por algunas malasmisiones de quaresma que he predicado. y fuéron por el Brenta alpalacio del noble Pococurante. la apuesta? Candido regaló dos milduros á Paquita.cosa que intimidó á Candido. respondió Paquita. que te tuve por tan felizcomo dices que eres desdichada.

al tonto del rey Latino. y las novelas paraarrullar criaturas del Ariosto. Lo que es esasrecopilaciones de sermones que todos juntos no equivalen á una páginade Séneca. mandó que le dieran un concierto: lamúsica le pareció deliciosa á Candido. Candido que vió un Homero magníficamente enquadernado.de tres mil pasan. y en una palabra. que se habiacriado no juzgando de nada por sí propio. pero con prudencia. ni de su descripcion de unamala comida.dixo Pococurante. al niño Ascanio. Mas me hubieran agradado sus obrasfilosóficas. ¡Ha! aquí hay un Cicerón. Bien puede este estruendo. ya se presumen vms. Convengo. ¿Me hará Su Excelencia el gusto de decirme. No piensa así Vueselencia de Virgilio. el quarto y el sexto libro de suEneyda son excelentes. estaban llenas de podre . puesto que nadie se atreve á confesarlo. Sus groseros versoscontra viejas y hechiceras los he leido con mucho asco. átodo el mundo cansa.Mas me agradaría la ópera. tocará á los astros con su erguida frente. ylas de su contrincante llenas de vinagre . Sentáronse á la mesa. pero en todos esos libros no se hallan mas quesistemas vanos. he inferido quelo mismo sabia yo que él. y ninguna cosa útil. dixoPococurante. aquellos Diosessiempre en accion.aquella Troya siempre sitiada. divertir cosa de media hora. muchos años hace que no veo semejantes majaderías de que tantose ufana hoy la Italia. saboréese otro en oir á un tiple tararear el papel deCésar ó Caton.pero que era indispensable tenerle en su biblioteca. dixo Pococurante. ála zafia Amata. el mejor filósofo de Alemania. yo no alcanzo á veraquí una feliz imitacion de la naturaleza. dixo el senador.los ropages no se parecen en nada á la ropa devestir. dixo Candido: sin duda no se cansaVueselencia de leerle. . aquellaHelena. dixo con mucha frialdad Pococurante: en otro tiempo mehabían hecho creer que tenia mucho gusto en leerle. dixo Candido. y que tan caras pagan los soberanosextrangeros.alabó mucho el fino gusto de Su Ilustrísima. A lostontos todo los maravilla en un autor apreciado. si no letiene muy grande en la lectura de Horacio? Máxîmas hay en él. al amigo Acates. estaba muy atónito con todoquanto oía. queno los abro nunca. digan lo que quisieren. y á Martin le parecía el modo de pensar de Pococurante muyconforme á razón. como unmonumento de la antigüedad. Este es el libro. y quereducidas á enérgicos versos se graban con facilidad en la memoria. y no daré mi aprobacion áun quadro hasta que me retrate la propia naturaleza. que pueden ser útiles á un hombre de mundo. causa de la guerra. dice. Algunas veces he preguntado á varios hombres doctossi los aburria esta lectura tanto como á mí. y que apénas tiene accion en el poema. siuno de los autores de ese fárrago hubiese inventado siquiera el artede hacer alfileres. y después de una opípara comida entráron en labiblioteca. ¡Hola! ochenta tomos de la academia de ciencias. y nunca tomada: todo esto me causaba unfastidio mortal. pero no los hayde esta especie.pero no me curo ni de su viage á Brindis. Sí que lo habría. ¡Quantas composiciones teatrales estoy viendo. mas por lo que hace á su pío Eneas. Vaya quien quisiere á vermalas tragedias en música. Pococurante. ¿Quétengo yo con que haya defendido á Rabirio ó á Cluencio? Sobradospleytos tengo sin esos que fallar. dixo Candido. cuyas escenas no paran en mas que en traeral estricote dos ó tres ridiculas coplas donde lucen los gorgeos deuna cantarina. ni yo ni nadie. en que el segundo. en castellano y en francés! Así es verdad. Candido. Nunca le leo. y lo que no es mas que difícil no gusta mucho tiempo. dixoPococurante. dixo. pero la repeticionno interrumpida de batallas que todas son parecidas. Lamúsica del dia no es otra cosa que el arte de executar cosasdificultosas. pero no miro á uno siquiera. respondió el Veneciano. exclamó Martin.que era las delicias de Panglós. algo bueno podráhaber en ellos. si no hubieran atinado con el arte deconvertirla en un monstruo que me repugna. y no hay treinta buenas. y todos esos librotes de teología. repuso Candido. enitaliano. y no veo quémérito tiene decir á su amigo Mecenas. Puesno es las mias. y que para ser ignorante á nadie necesitaba. Yo tengo muchos. ó como una medalla enmohecida que no es yamateria de comercio. y á la insulsa Lavinia. que leo paramí solo. y que nunca hacen cosa ninguna decisiva. y Martinfué en todo del dictámen del senador. no apruebo mas que lo que me da gusto. Candido contradixo un poco. al fuerteCloanto. y todos los que hablabansinceramente me han confesado que se les caía el libro de las manos. creo que no hay cosa mas friani mas desagradable: y mas me gusta el Taso. y pasearse en afeminados pasos por las tablas: yo pormí. pero quando he visto que de todo dudaba. cuyas razones. ni de la disputa digna de unos mozos de esquina entre nosé qué Rupilo. ántes de comer. pero yo. que si le pone en el catálogode poetas líricos. pero quando dura mas.

Mucho me contentaria lalibertad que á los ingenios ingleses inspira. respondió Pococurante. le dixo: Dispóngase vm. que está en Constantinopla. atónito de verle esclavo. Poco inconveniente seria.estrambótico y repugnante. Atónitos los convidados se miraban sin chistar. Cunegunda no estáaquí. y se fué dichasestas palabras. y esté aparejado. porque es un hombre superior á todoquanto tiene. que el señor Pococurantees el mas feliz de los humanos. otras de pigmeo. yestaba Candido tan sumido en su pesadumbre.dixo. estimar á quien ha echado áperder el infierno y el diablo del Taso. Hecho el escrutinio de todos los libros. que era el copero de uno de los extrangeros. gozoso por haber vuelto áver á su fiel agente. que soy esclavo. dixo Martin. Vuestra Magestadpuede irse quando quisiere. criticarlo todo. fue despreciado en su cuna. conoce á Cacambo. le preguntó si tenia por un hombresublime á este autor. que el buque está pronto. y me está esperando mi amo. le dixo: . yo digomi dictámen sin curarme de si los demas piensan como yo. Segun eso. y vacilante surazon. y á morir de gozo á sus plantas. ¡O qué hombre tansuperior. una palabra. arrimándose á suamo al fin de la comida. respondió Cacambo: no puedo decirá vm. y miéntras que pinta Moises al eterno Ser criando el mundopor su palabra. y su prolixa descripcionde un hospital solo para un enterrador es buena. qué ingenio tan divino estePococurante! ninguna cosa le agrada. Candidoestaba muy afligido con estas razones. Pocole faltó para volverse loco de alegría. mas. Que da cuenta de como Candido y Martin cenáron con unosextranjeros.respondió Candido. nohay otro hombre feliz que yo. hace que coja el Mesías en un armario del cielo uninmenso compás para trazar su obra? ¡Yo. dixo Cacambo. mucho me temoque profese este hombre un profundo desprecio á nuestros poetastudescos. respondió Martin. quando vuelva á ver á mi Cunegunda. y las culebras que pare el Pecado provocan ávomitar á todo hombre de gusto algo delicado. que está aburrido de quantotiene? Mucho tiempo ha que dixo Platon que no son los mejoresestómagos los que vomitan todos los alimentos. se acercó por detras al primero uno quetenia una cara de color de hollin de chimenca. á venirse con nosotros. ¿A quién? dixo Pococurante: ¿á ese bárbaro queen diez libros de duros versos ha hecho un prolixo comento delGénesis? ¿á ese zafio imitador de los Griegos. que desfigura lacreacion. yendo Candido y Martin á sentarse á la mesa con los forasterosalojados en su misma posada. y disputar sobre teología. y quien eran estos. y al volverse ásu casa dixo Candido á Martin: Confiese vm. Vuelve Candido el rostro.Buena cosa es la esperanza. si no estragaran lapasión y el espíritu de partido quantas dotes apreciables aquellatiene. el qual. y con otros seis extrangeros quehabian venido á pasar el carnaval á Venecia. Reparando Candido en un Milton. y nole desagradaba Milton. dixo Candido.unas veces de sapo. CAPITULO XXVI.dixo Pococurante. replicó Martin. y Cacambo no parecia. el qual sin inmutarsecontemplaba todas estas aventuras. y Candidoalabó mucho todas sus preciosidades. ¡Ay! dixo en voz baxa á Martin.cene. representa álos diablos tirando cañonazos en el cielo! Ni yo. No hay una cosa de peor gusto. porque respetaba á Homero. Corrian en tanto los dias y las semanas. Ennuestra Italia toda solo se escribe lo que no se siente. Despidiéronse en fin ámbos curiosos de Su Excelencia. que un republicano se recrea con la mayor parte de estas obrascon tanta libertad escritas. Preocupado Candido de júbilo y sentimiento. á quien disfraza á Lucifer.Reparó Martin en unos estantes cargados de libros ingleses. ni nadie en Italiaha podido gustar de todas esas tristes extravagancias. le dixo al oido: Señor. le hace repetir cien veces lasmismas razones.. quandollegándose otro sirviente á su amo. ¿Pero no es un gusto. y dando mil abrazos á su caroamigo. Despues de cenar nos irémos. á quien imitando seriamentela cómica invencion de las armas de fuego del Ariosto. replicó Martin. Este poema obscuro. enConstantinopla! pero aunque estuviera en la China. Bien creo. rebosando en laalegría de encontrar á su amada. que ni siquiera notó queno habian venido á darle las gracias fray Hilarion ni Paquita. Sí. y así esmenester que le vaya á servir á la mesa: no diga vm. agarrándoledel brazo. le dixo: ¿Con que sin duda está contigo Cunegunda? ¿donde está?llévame á verla.—¡Dios mio. que es la prerogativa del hombre. voy allá volando:vamos. solo la vista deCunegunda le hubiera podido causar mas extrañeza y mas contento. Por lo demas. Cacambo. quedecir que es mucho gusto no tener gustos. aquí no tenemos otra cosa que fruslerías. bien esque mañana voy á disponer que me planten otro por un estilo mas noble. y hallar defectos donde los demassolo perfecciones encuentran? Eso es lo mismo. se sentó á la mesa con Martin. Las bodas delPecado y la Muerte. palpitándole el pecho. y yo le tratohoy como le tratáron en su patria sus coetáneos. y no sedescuide. decía entre dientes Candido. bella cosa esescribir lo que se siente. ¿Pues no considera vm. baxáron al jardín. y no sonosados los moradores de la patria de los Césares y los Antoninos áconcebir una idea sin la venia de un Domínico. Un dia.

los mismoscontratiempos ha sufrido mi padre: me resigno á los decretos de laProvidencia. yo voy á disponerlo todo. y así como yo. y venian á pasar lo restante del carnaval á Venecia. señores. pero la Providencia me ha dado otro estado. quepuede hacer una dádiva cien veces mas quantiosa que qualquiera denosotros.. mi nombre es Acmet III. Mi padre y mi madre fuéron encarcelados. que es donosa la burla. dixo enitaliano: Yo no soy un bufon. reyes? Yo por mi declaro que ni el señor Martin ni yo lo somos. Habló por último el sexto monarca. y creció el asombro. y he venido á pasar elcarnaval á Venecia. y que efectivamente la hace? Al levantarse de la mesa. y dos veceshe perdido mi reyno. y se salió lo mismo que los demas. puesto que he venido. Dixo despues el quinto: Tambien yo soy rey de los Polacos. como hacen el sultan Acmet. en elqual he hecho mas bienes que quantos han podido hacer en las riberasdel Vistula todos los reyes de la Sarmacia juntos: tambien me resignoá los juicios de la Providencia. y el reyCarlos Eduardo. ¿porqué son todosvms. he sido emperador de toda la Rusia.Señor. y se fué el criado. y dixo: Caballeros. habia destronado á mi hermano. que no sedebe detener mas aquí. Del viage de Candido á Constantinopla. Después de Acmet habló un mancebo que junto á el estaba. El quarto criado dixo al quarto amo: Vuestra Magestad sepodrá ir quando quiera. que nadie quiere fiar un ochavo á VuestraMagestad. y así voy á ponerme en salvo: quédesecon Dios Vuestra Magestad. y heestado mucho tiempo en Londres en una cárcel acostado sobre paja. y el barco listo. y á mi me criáron enuna cárcel. fuí electo rey en Córcega. le dixo: Señor. y he venido á pasar elcarnaval á Venecia.y le dixo: A fe. Rompióle al fin Candido. y apénas me queda un lacayo. y dixo: Yo soy rey de los Polacos. Martin y los seis forasteros. pero el sexto se explicó de muydiferente modo con el sexto forastero. el emperador Ivan.habiéndome cedido mi padre sus derechos á la corona. Señor. la suertede la guerra me ha privado de mis estados hereditarios. y ahora apénas se dignan de decirme su merced :he hecho acuñar moneda.Respondiendo entónces con mucha dignidad el amo de Cacambo. . y he venido á pasar el carnaval á Venecia. he sido granSultan por espacio de muchos años. y dixo: Yo mellamo Ivan. y que esta misma noche pudiera ser muy bienque nos metieran en la cárcel. y dió cada uno veinte zequíes al rey Teodoro para quecomprase vestidos y ropa blanca. Habló entónces el quarto. á ochocientos partidarios mios les han arrancado elcorazon. y merezelo que me suceda aquí lo mismo. mas al cabo rey he sido como el mas pintado: minombre es Teodoro. que estaba al lado de Candido. y no tengo un maravedí. comoVuestras Magestades. Otro tantodixo el criado quinto al quinto amo. el coche deVuestra Magestad está en Padua. Candido le regaló un brillante de dosmil zequíes. y he venido á pasar el carnaval áVenecia. Entónces no dudáron Candido ni Martin de que era mogiganga decarnaval. me he visto en un trono.no pensando en mas que en ir á buscar á su amada Cunegunda áConstantinopla. He peleado porsustentarlos. y misobrino me na destronado á mí. se quedáron en alto silencioCandido. créame Vuestra Magestad. y les han sacudido con el en la cara: á mi me han tenidopreso. CAPITULO XXVII. á mis visires les han cortado lacabeza. á pasar el carnaval á Venecia.diciendo: Cierto. me daban magestad. Otra vez se miráron á la cara losconvidados. Dixo luego el tercero: Yo soy Carlos Eduardo. y destronado en lacuna. El amo hizo unaseña. y yo acabo mis dias en el serrallo viejo. Algunas veces me dan licencia para viajar en compañía demis alcaydes. y desapareció. el qual ha sidodestronado así como mi abuelo. ni á mi tampoco. Habiéndose marchado todos los criados. y he venido á pasar el carnaval á Venecia. Mi sobrino el granSultan Mahamud me da licencia para viajar de quando en quando pararestablecer mi salud. y ahora voy á ver al Rey mi padre á Roma. ¿Quién es este particular. Arrimándose luego el tercer criado áotro extrangero. llegáron á la misma posada quatro AltezasSerenísimas que tambien habian perdido sus estados por los acasos dela guerra. tenia dos secretariosde estado. perone se informó siquiera Candido de las aventuras de los recien-venidos. rey de Inglaterra. dixéron los cinco reyes. Escucháron con magnánima compasion los otros cinco monarcas esterazonamiento. que Dios guarde dilatados años. yo no soy tangran señor como vms.

y sin perder un instante se metió con suscompañeros en una galera para ir á orillas de la Propontis en demandade Cunegunda. hermano de Cunegunda. clamó Candido. respondióMartin.y no hubiera tenido la desgracia de matar al baron. ¡Que lástima es que esté tan fea!Volviéndose luego á Martin. yvaluaba las cuitas humanas. y por lo querespeta á la honra que hemos tenido de cenar con ellos. No es eso cosa masextraordinaria. y dexáron caer los remos. Enternecido y movido ácompasión con esta idea. arrimándose a ellos conlástima. ó yo? No lo sé. señor arraez levantisco. ¿Con que este es aquel insigne filósofo? deciaMartin. Yo no poseo. y de los seis á uno he tenido quedarle tina limosna! Acaso hay otros muchos príncipes mas desgraciados. señor.—Yo se los daré. por mas fea que estuviese. uno de los primeros barones delimperio. continuó Candido. y á quien elarraez levantisco aplicaba de quando en quando sendos latigazos en lasespaldas con el rebenque. Candido en el camino decia á Martin: ¡Con que hemoscenado con seis reyes destronados. en casa de un príncipe que tiene poquísimos platos.respondian á la par. Bien puede ser. se arrojó en brazos de su criadoantiguo y su amigo Cacambo. respondió el arraez. ¿Con que es Candido? decía uno de los forzados. á Mármara y á Escutari? Cunegunda y lavieja estan sirviendo al príncipe que llevo dicho. y que está horrorosa de puro fea. se paráron en el banco. y yo soy esclavodel sultan destronado. y ámbos se embarcáron. y lo peor es que ha perdidosu hermosura. Al puntose tiró á ellos el arraez. la que en Venecia nos hasucedido. y confacilidad rescataré á Cunegunda. todo está bien. Al cabo aun me quedan algunos diamantes. Señor mi amo. y del señor Panglós. nosotros somos. el reyCarlos Eduardo. y mi obligacion es quererlasiempre. dixo Candido. eso es unafriolera que ni siquiera mentarse merece. y dixo áCacambo: Por mi vida. Mascareñas. lléveme de un vuelo á Constantinopla.Con mucha freqüencia sucede que un rey sea destronado. pero sí presumo que hay en la tierramillones de hombres mas dignos de lástima que el rey Carlos Eduardo. Cunegunda está fregando platos á orillas de laPropontis. los contempló con mayor atencion. cargo muy alto en su pais. Candido rescató á preciomuy subido á Cacambo. á Samos. dixo Martin. el emperador Acmet. menudeando los latigazos con el rebenque. habiéndose postrado primero ante sumiserable Alteza.Yo á la verdad no he perdido mas que cien carneros. Ha.el emperador Ivan. yo soy hombre de bien. que otras muchas que nos han sucedido. Habia entre la chusma dos galeotes que remaban muy mal. pero . y nos lo diria. Ha. gobernador deBuenos-Ayres. si estuvieraaquí Panglós. y menester fuera hallarmedentro del pecho de vms. para alcanzar su licencia de traerme á Cunegunda? ¿y nonos ha robado un pirata todo quanto nos había quedado? ¿No nos haconducido dicho pirata al cabo de Matapan. ¿Y pues. le dixo: ¿Quién piensa vm. Sea enhorabuena. qué hace Cunegunda?¿es todavía un portento de beldad? ¿me quiere aun? ¿cómo está? Sinduda que le has comprado un palacio en Constantinopla. á Nicaria. el lo sabria. que si no hubiera visto ahorcar á maese Panglós.Deténgase. una vez que esos dos perros degaleotes cristianos son barones y metafísicos. ¿quanto quiere por el rescate delseñor baron de Tunder-tentronck. al baron. ¡Ay! fea ó hermosa. ¿Pero cómo se puede encontrar en tan miserable estado con elmillón de duros que tu le llevaste? Bueno está eso. á los Dardanelos. dixo Candido. ¡Quanta espantosa calamidad encadenada una conotra! dixo Candido. creeria que sonesos que van remando en la galera. ¿Con quees Candido? repetia el otro. y el sultan Acmet. amadoMartin. Señor.á Petri. y en algunas facciones de sus desfigurados rostros lepareció que se daban un poco de ayre á Panglós. me has de dar por ellos cincuenta milzequíes. ¿Es sueño? decia Candido. y al otro desventuradojesuíta. que le daré el dinero queme pidiere. y voy á descansarde mis fatigas en brazos de Cunegunda. á Milo. A pocos dias llegáron al canal del mar Negro. porquees esclava de un soberano antiguo llamado Ragotski.dixo Candido. la balanza con que pesaba ese señor Panglós las miserias.le respondió Cacambo. Figueroa. Increibleaventura es empero. le dixo. deténgase. que tomara á bordo á Candidoy á Martin. porque nunca se ha visto ni oido cosa tal como cenar juntosen la misma posada seis monarcas destronados. Oyendo los nombres del baron y de Panglós. dixo Martin. el metafísico mas profundo de Alemania? Perro cristiano. á quien da elgran Turco tres duros diarios en su asilo. replicó Martin. Razon tenia Panglós. lo qual es sin dudaun. para saberlo. Por un movimiento natural los miró Candidocon mas atención que á los demas forzados. ¿estoy en estagalera? ¿estoy despierto? ¿Es el señor baron á quien yo maté? ¿esmaese Panglós á quien vi ahorcar? Nosotros somos.y al punto será satisfecho. Lampurdan y Souza. diéron un agudo grito ámbosgaleotes. el emperador Ivan. que es masdigno de compasion. Apénas estaba Candido en el navío.Ya el fiel Cacambo había concertado con el capitan turco que habia dellevar á Constantinopla al sultan Acmet. respondióCacambo: ¿pues no tuve que dar doscientos mil al señor Don Fernandode Ibarra.

se escapó. Llamáron.sin exemplar. Tanto tardaba en ponérsele.exclamaba Panglós. y pienso que jamas se ha cometido injusticia mashorrorosa.Panglós y Martin. cinco clérigos napolitanos. puso la proa á la ciudad. así que me ahorcáron. no pudiendo mas: y un cirujano que compró mi cuerpo. que está fregando platos en casa de unpríncipe de Transilvania. llamó gente. quese enfadó el iman. Incontinentisatisfizo el rescate del baron y Panglós: este se arrojó á las plantasde su libertador. Cayósele el ramillete. queno podia ser mas: el executor de las sentencias de la santainquisicion. lecontaré que despues que me hubo sanado de mi herida el hermanoboticario del colegio. que esté en Turquía mi hermana? Tanposible.Pero una vez que desea vm. saber como me he visto en galeras. dixo el baron. padrereverendísimo. aquel le dió las graciasbaxando la cabeza. me dió unos quantos puntos en la incision. vendióCandido otros diamantes. que no podia dar un ochavo mas. replicó Cacambo. mil perdones. y el Judío lejuró por Abrahan. Judío á quien vendió Candido porcincuenta mil zequíes un diamante que valia cien mil. me puse á servir á un mercaderveneciano. Mil perdones pido á vm. ¿Y vm. Dió Candido cien abrazos á Panglós y al baron. CAPITULO XXVIII. Cunegunda. yhacia que remaran con mas ligereza que un páxaro sesga el ayre. todos hablaban á la par. y me disecó. mi amado Panglós. es verdad que quemaba las personascon la mayor habilidad. El barbero meacomodó de lacayo de un caballero de Malta que iba á Venecia. y le acompañé á Constantinopla. Ahora querria saber porque se halla mi hermana de fregonade un príncipe de Transilvania refugiado en Turquía. anémonas. quando acababami hermana de embarcarse para Europa. mi amado Panglós. Al fin vuelvo á ver á mi caro Candido. que atemorizadoel cirujano se cayó de espaldas. lléveme á casa de Cunegunda. donde no habia masque un iman viejo y una santurrona moza muy bonita. y se cayó encima de él. al punto á otros Judíos. y me nombráron para ir á Constantinopla de capellan dela embaxada de Francia. dixo Panglós. yo confieso que me excedí un poco. ¿Pero es posible.Señor. rosas. así que oyó la oferta de Candido. mi amado baron? ¿y vm. iban á quemarme.. que rezaba suspadre-nuestros: tenia descubiertos los pechos. pero no entendia cosa en materia de ahorcar:la soga que estaba mojada apretó poco. Habia apénas ocho dias que estaba desempeñandolas obligaciones de mi empleo. y se lepuse con tanta cortesía como respeto. y advirtiendo que era cristiano. que nosaseguráron que casi todos los dias sucedian aventuras como lasnuestras. que me mandó dar cien varazos en los piésy me envió á galeras. y estaban yadentro del puerto. y se volvió á caer de la escaleraabaxo. y como hacia mucho calor. y creyendo que estaba disecando áLucifer se escapó muerto de miedo. Un cadí me mando dar cien palos en la planta de los piés. Notratemos mas de eso.. Que trata de los sucesos que pasáron con Candido. y á cabo de quince dias estaba ya bueno. cómo está vivohabiéndole ahorcado? ¿y porqué están ámbos en galeras en Turquía? ¿Escierto que esté mi querida hermana en esta tierra? dixo el barón. Sí. respondió Cacambo. Quando volviéron algo ensí. y se partiéron todos en otra galera para ir álibrar á Cunegunda.jacintos y aurículas. ranúnculos. Llamáron á un. quando encontré una noche á un icoglanmuy muchacho y muy lindo. Elarráez.Asustado con estas palabras recogí las pocas fuerzas que me quedaban. Ocurrióme un dia la idea de entrar en una mezquita. bañándolas en lágrimas. dixo Candido al baron. me acometió y me hizo prisionero una partidaespañola. mellevó á su casa. pero noteniendo mi amo con que mantenerme. quiso el mozobañarse. Candido les presentaba á Martin y á Cacambo: todosse abrazaban.y me puse á gritar: Tengan lástima de mí. En ella habia quatro mozos deMarsella. su mugerme cuidó.. Primero me hizo una incision crucialdesde el ombligo hasta la clavícula. se asustó mas quesu marido. Laincision crucial me hizo dar un grito tan desaforado. no sabiendo que eradelito capital en un cristiano que le hallaran desnudo con un mancebomusulman. Pedí que me enviaran á Roma alpadre general. yme condenó á galeras.Lleváronme á casa del cadí. bogaba la galera. y que no fué posible encender el fuego. que era subdiácono. y le prometió pagarle su dinero así que tuviese conque. cómo es posible que le esté viendo? Verdades. de haberle pasado el cuerpo de una estocada. Al estrépito acudió su muger de un quarto inmediato. y dos frayles de Corfú. y me pusiéron en la cárcel de Buenos-Ayres. pero ya teacuerdas que llovia á chaparrones quando me habian de echar á lahoguera. decia. y yo le cogí. oí que decia la cirujana al cirujano: ¿Quién te metió en disecar áun herege? ¿acaso no sabes que todos ellos tienen metido el diablo enel cuerpo? me voy corriendo á llamar á un clérigo que le exôrcize.. yviéndome tendido en la mesa con la incision crucial. Yo estaba tan mal ahorcado.—¿Pues cómo no hemuerto á vm. y entre las dos tetasun ramillete muy hermoso de tulipas. Al fin cobró ánimo elbarbero portugués. Sustentaba el señor baron que . en fin todavía estaba vivo. que me viste ahorcar. y yo tambien me metí con el en el baño. amarrándome justamente á la misma galera y almismo banco que el señor baron.no.

y nos rescataste. y nos sacudian cien latigazos al dia conla penca. y maldecia su suerte. porqueno lucia su saber en alguna universidad de Alemania: solo Martin. ínterin le enviaban al padregeneral por la primera embarcacion que diese á la vela para Roma. disecado. y unfilósofo no se ha de desdecir.se hizo de una condicion de vinagre inaguantable. Panglós compuso una erudita memoria. Cosa natural era pensar que despues de tantas desgracias Candidocasado con su amada. enxutos lospechos. y que segun todas lasleyes del imperio podia Cunegunda casarse con Candido. sobre los consuelos que puede recibir quienestá en galeras en Turquía. delfilósofo Martin. que disputaban sobre losefectos y las causas. ¿Y pues. que cada dia era mas fea. sin contar que la baronesita le apretaba tanto. aportáron á las playas de la Propontis. soy tan bueno que quiero que seami muger. pero tanto le estafáron los Judíos. todos abrazáron á la vieja. Habia un cortijillo en las inmediaciones. y todavía quieres tu estorbármelo! Si me dexara llevar de laira. llevaba las cosas en paciencia. y la vieja cayóenferma. miéntras que discurrian acerca de los sucesoscontingentes ó no contingentes de este mundo. te matara segunda vez.que no las podía dilatar mas. la cara arrugada. no habiéndoselo dicho nadie.firmemente convencido de que en todas partes el hombre se encuentramal. respondió elbaron. pensaba que todo iba perfectamente? Siempre meestoy en mis trece.no ménos que el lleno y la materia sutil. porque no se puede engañar Leibnitz. amado Panglós. ¡Fatuo. todavía que Cunegunda. CAPITULO XXIX.junto á la morada del principe de Transilvania.te he librado de galeras. y el de tu hermana queestaba fregando platos. ínterin hallaba toda la compañía mejor acómodo. Panglós. se hizo tres pasosatras. molido á palos. Abrazó Cunegunda áCandido y á su hermano. y yo defendia que mucho mas permitido era volver á poner unramillete al pecho de una moza. Por .acordó sus promesas á Candido en tono tan resuelto. y habiendo traídotantos diamantes de la patria de los antiguos Incas. que hallarse en cueros con un icoglan:disputábamos continuamente. Consultó pues á Panglós. y era mas regañona. sobre el mal moral y el mal físico. ahorcado. Su muger.se puso amarillo el baron. que no le quedáronmas bienes que su pobre cortijo.Martin y Panglós sobre metafísica y moral. En lo interior de su corazon no tenia Candido ganas ningunas decasarse con Cunegunda. Algunas veces disputaban Candido.Pareció bien esta idea: aprobóla la vieja. y tamaña osadía de la tuya. Declaró pues al baron que se iba á casar con suhermana. el qual levolveria á poner á remar á la galera. Panglós se desesperaba. Al ver esta escena. y se adelantó luego por buena crianza. pero este dixo: Nunca consentiré yo en semejante vileza de suparte. sin seso. probando que notenia el baron derecho ninguno en su hermana. á Martin y alfiel Cacambo. los ojos lagañosos. pero la mucha insolencia del baron le determinóá acelerar las bodas. pero fué en balde.aparte que la harmonía preestablecida. y propuso la vieja á Candidoque le comprase. Cunegunda se postró á sus plantas. Donde se da fin á la historia. y los bazos amoratados. sobre lalibertad y la necesidad. y escarmentar la vanidad deun baron aleman. yremando en galeras. le dixoCandido. como nosea con un baron del imperio. Otras ciento me puedes matar. quando se vió vm. ¿Con que los hijos de mi hermana no podrán entrar enlos cabildos de Alemania? No. CAPITULO XXX. que al fin soy filósofo. Cacambo que cavabael huerto y llevaba á vender la hortaliza á Constantinopla. respondió Panglós. le dixo Candido. disfrutaria lavida mas feliz. dándole la manoizquierda. ni nunca no podrán echar en caratal ignominia. Miéntras se daban cuenta de sus aventuras Candido. se puso en execucion mediante algun dinero: teniendo así lasatisfaccion de jugar pieza á un jesuita. Martin fué de parecer de que tiraran con el baron al mar. viviendo en compañía del filósofo Panglós. y Candido lasrescató á entrámbas. estabarendido de faena. el baron. mi hermana no se ha de casar. he pagado tu rescate. yCacambo de que se le entregaran al arraez levantisco.le habian hecho mas injusticiaque á mí. quando te conduxo á nuestra galera la cadena de los sucesosde este universo. Lo primero que se lespresentó fué Cunegunda y la vieja que estaban tendiendo unasservilletas para que se enxugasen en unas tomizas. y el tierno y enamorado Candidocontemplando á Cunegunda toda prieta. del prudente Cacambo y de la vieja.Cunegunda que no sabia que estaba fea. es la cosa mas linda del mundo.Martin y Cacambo. De como topó Candido con Cunegunda y con la vieja. pero no te has de casar con mi hermana miéntras yo viva. y sin decir palabra áCunegunda. y que es fea. que no se atrevióel pobre á replicar. y lasbañó en llanto.

unavasta y magnífica posesión. Perseo. fuéasesinado por Aod. yllegar otros cadíes. seguía sustentándolo sin creerlo. Al volverse Panglós. Dario. y coligió Martin que eldestino del hombre era vivir en las convulsiones de las angustias. Astyages. En respuesta les dió el derviche con lapuerta en los hocicos. y le dixo á Panglós y á Martin:Se me figura que se ha sabido este buen viejo labrar una suerte muymas feliz que la de los seis monarcas con quien tuvimos la honra decenar en Venecia. y se vían cabezasrellenas con mucho aseo de paja. Pyrro. y serian masmiserables: vm. dixo Panglós áPaquita. y de empalar á varios de sus amigos. Eglon. César. que no estabamezclado con los malos cafées de Batavia y las islas de América. fué que un diaviéron llegar á su cortijo á Paquita y fray Hilarion en la mashorrenda miseria. alfónsigos. Las grandezas. habian sidopuestos en la cárcel. Nada mas que veinte fanegadas de tierra. Pompeyo. el vicio. el reyEla por Zambri. y los reyesJoaquín. ¿Qué hace al caso que haya bienes ó que haya males? quandoenvía Su Alteza un navio á Egipto. y café de Moka. catástrofe que metió muchabulla por espacia de algunas horas. Neron. Lo que acabó decimentar los detestables principios de Martin. respondió elbuen hombre. ¿ser violada cienveces al dia por piratas negros.baxáes y cadíes. con que te ha traído el cielo con nosotros! ¿Sabes. horribles males hay enla tierra. y finalmente fray Hilarionse habia hecho Turco.Hanibal. pero noafirmaba nada: Panglós confesaba que toda su vida habia sido una seriede horrorosos infortunios.ser disecado. Suscitó este razonamiento nuevas reflexîones. que ocupaban ellugar de los depuestos. que la vieja se aventuró ádecirles un dia: Quisiera yo saber qué es peor. pero ya noganaba con el para comer. En breve tiempo se habian comido los tres mil duros. le preguntó comose llamaba el muftí que acababan de ahorcar. Mitylene y Erzerum. rey de los Moabita. que generalmente los que manejan los negocios públicos perecen áveces miserablemente. que en breve disiparian las dádivas de vm.sí. respondió el derviche. dixo Martín áCandido. convidó á losextrangeros á entrar en su casa. pasarbaquetas entre los Bulgaros. naranjas. finalmente padecer todas quantasdesventuras hemos pasado. que no era ménos curioso que argu-mentista.. dixo Panglós. de la naturaleza del alma. y no sonmas afortunados que fray Hilarion y Paquita. Fuéren á consultarle. que me tienes de costa la punta de la nariz. Candido no se lo concedia. pero jamas me informode los sucesos de Constantinopla. iba haciendo profundasreflexiones en las razones del Turco. y le dixo: Maestro.`encontráron á un buen anciano que estaba tomandoel fresco á la puerta de su casa. . y lanecesidad.Panglós. Sabido es de qué modomuriéron Creso. que labro con mis hijos: y el trabajo nos libra detres insufribles calamidades. pobremuchacha. y Cacambo han rebosado en millones de pesos. limas. ni nunca he sabido el nombre de muftí ni de visirninguno.discurrir con vos acerca de las causas y los efectos. Jugurta. Estas escenas daban materia á nuevas disertaciones. y dela harmonía preestablecida. del mejor de losmundos posibles. se informa de si se hallan bien ómal los ratones que van en él? Pues qué se ha de hacer? dixo Panglós. de hacer titubear masque nunca á Candido. habló Panglós por los demás. Paquita seguía exercitando su oficio. No lo sé. yquando no disputaban se aburrian tanto. contentandome con enviará venderallá las frutas del huerto que labro.venimos á rogarte que nos digas para que fué formado un animal tanextraño como el hombre? ¿Quién te mete en eso? le dixo el derviche:¿te importa para algo? Pero. Dicho esto. presumo. y que bien se lo merecen. se esparció la voz de queacababan de ahorcar en Constantinopla á dos visires del banco y almuftí. Miéntras que estaban en esta conversacion.se habian dexado y vuéltose á juntar. hijo de Jeroboan. otros baxáes y otros efendis. Bien habia yo pronosticado. dixo Panglós. Atalia por Joyada.Panglós y Martin. dixo Candido al Turco. Miéntras se volvia Candido á su cortijo. remar en galeras. Oton. Ocosías por Jehú. muerto por Baza. se habian escapado. el aburrimiento. son muy peligrosas. pero como una vez habia sustentado que todoestaba perfecto. Yo esperaba. Jeconías y Sedecías fuéron esclavos. yluego las dos hijas del buen musulman sahumáron las barbas de Candido.respondió el Turco. En la vecindad vivia un derviche que gozaba la reputacion del mejorfilósofo de Turquía. del origen del mal. Sin duda que teneis. Ariovisto. que se llevaban de regalo á laSublime Puerta. óen el parasismo del fastidio.Que te calles. reverendo padre. y de poner en confusion á Panglós. y que lo eran ellos luego.segun opinan todos los filósofos. que iban desterrados á Lemnos. y vuelto á reñir. dixo Candido. Candido yMartin á su cortijo . lo que es este mundo!Esta nueva aventura les dió márgen á que filosofaran mas que nunca. verse cortar una nalga. Absalon colgado de los cabellos y atravesado contres saetas. y sus dos hijas y dos hijos lespresentáron muchas especies de sorbetes que ellos propios fabricaban. el rey Nadab. baxo un emparrado de naranjos.kaimak guarnecido de cáscaras de azamboa confitadas.las ventanas delcoitijo sovían pasar con mucha freqüencia barcos cargados de efendis. Dionisio de Syracusa. ó estar aquí sin hacer nada? Ardua es laqüestion.limones. ¡Ha. ser azotado y ahorcado en un auto de fe. un ojo y unaoreja? ¡Qué mudada que estás! ¡válgame Dios. Ignoro absolutamente la aventura de que me hablais. pinas.

Disputas y audiencias CAP. si no hubieras pegado una birena estocada al baron. IV. elemperador Heririque IV. Toda la compañía aprobó tan loable determinacion. III. ó del Optimismo. Carlos I. La cena . Paquitabordaba. La hoguera CAP. El perro y el caballo CAP. El envidioso CAP. respondió Candido.Vitelio. II. y paró enser muy hombre de bien. Henrique VI. X. Don Alvaro de Luna. dixo Cundido. fué para labrarle. Eduardo II. ynadie ignora… Tampoco ignoro yo. El generoso CAP. La muger aporreada CAP. si no hubieras andado á pié por las soledades de laAmérica. y el cortijillo rindió mucho. los tres Henriques de Francia. I. TABLA DE LAS NOVELAS CONTENIDAS EN EL TOMO PRIMERO. y si nohubieras perdido todos tus carneros del buen pais del Dorado. Las narices CAP. Los zelos CAP. VII. empezó cada uno áexercitar su habilidad. dixo Panglós. que es el medio único deque sea la ida tolerable. si no te hubieran metido enla inquisicion. CAP. María Estuardo.Domiciano. Verdad es queCunegunda era muy fea. V. y la vieja cuidaba de la ropa blanca. ZADIG. historia oriental Dedicatoria de Zadig á la sultana Cheraah. por Sadi. El tuerto CAP. pero es menester labrar nuestra huerta. VI. Biendice vm.porque si no te hubieran echado á patadas en el trasero de unamagnífica quinta por amor de Cunegunda. Ó EL DESTINO. Hasta fray Hilarionsirvió. pero hacia excelentes pasteles. noestarias aqui ahora comiendo azamboas en dulce.Trabajemos pues sin argumentar. Ricardo II de Inglaterra. el rey godo Don Rodrigo. utoperaretur eum . Todoslos sucesos están encadenados en el mejor de los mundos posibles. XII. IX. lo qual prueba que no nació para el sosiego. Panglós deeia algunas veces á Candido. La esclavitud CAP. dixo Martin. VIII. RicardoIII.. porque quando fuécolocado el hombre en el paraiso de Eden. que es menestercultivar nuestra huerta. El ministro CAP. y alfónsigos. XI. que aprendió con perfeccion el oficio de carpintero. Fin de Candido. Razon tienes.

XV. El pescador CAP. VI. V. XVI. CAP. Donde se da cuenta de como fue criado Candido en una herniosa quinta. El basilisco CAP. XX. vision de Babuco. XVII. CAP. IV. El bandolero CAP. XVIII. MICROMEGAS. Conversación con los hombres. III. II. De lo que les aconteció con unos hombres. HISTORIA DE UN BUEN BRAMA. y de . XXI. XIII. VII. XIV. Viage de los dos habitantes de Sirio y Saturno. Las justas CAP. Las citas CAP. Experiencias y raciocinios de ambos caminantes. CAP. CAP. III. y como de ella fue echado a patadas. CANDIDO. CAP. Ó EL OPTIMISMO. Los ojos azules CAP. CAP. I. De lo que sucedió á Candido con los Bulgaros. XIX. CAP. II. CAP. Las adivinanzas COMO ANDA EL MUNDO. escrita por el propio MEMNON. Que da cuenta de lo que les sucedió en el globo de la tierra. CAP. Conversación del morador de Siriot con el de Saturno. CAP. Viage de un raorador del mundo de la estrella Sino al planeta de Saturno. El bayle CAP. De qué modo se libró Candido de manos de los Bulgaros.CAP. El ermitaño CAP. Ó LA CORDURA HUMABA LOS DOS CONSOLADOS HISTORIA DE LOS VIAGES DE ESCARMENTADO. I. historia filosófica. escrita por el propio.

y de loque le aconteció. XV. XVIII. CAP. CAP. Historia de Cunegunda. CAP. XII. Del recibimiento que á Candido y Cacambo hiciéron los jesuitas del Paraguay. de su arribo á Cadiz. y el Judío. XVI. De la triste situacion en que se viéron Candido. CAP. y de los doscientos azotes que pegaron á Candido. X. CAP. Que quenta la muerte que dió Candido al hermano de su querida Cunegunda. dos ximios. un naufragio. Donde prosigue la historia de la vieja. XVII. IX. XIV. Que cuenta como una vieja remedió las cuitas de Candido. Cuéntase el arribo de Candido con su criado al pais del Dorado. el doctor Panglós. VII. y los salvages llamados Orejones. CAP. V. De como Candi lo tuvo que separarse por fuerza de la hermosa Cunegunda y la vieja. XIX. y lo qne allí viéron. Que cuenta la historia de la vieja. CAP. De los sucesos de Surinam. CAP. y del conocimiento que hizo . el inquisidor general. CAP. XI. y como topó este con su dama. CAP. De los sucesos del doctor Panglós. de Candido. XIII. CAP. CAP. Donde se da cuenta de lo que en el pais del Dorado viéron. CAP. De qué modo encontró Candido á su maestro de filosofía. Donde se da cuenta de los sucesos de nuestros dos caminantes con dos muchachas. CAP. De una tormenta. y como se embarcáron para América. CAP. Prosiguen los sucesos de Cunegunda. VIII. y de Santiago el anabautista. VI.lo que le sucedió despues. Candido. y un terremoto. CAP. IV. Cunegunda y la vieja. Del magnífico auto de fe que se hizo para que cesara el terremoto.

De como topó Candido con Cunegunda y con la vieja. XXII. noble veneciano. y de lo que allí viéron. Que trata de fray Hilarion y de Paquita.Candido de Martin. Cunegunda. XXVII. CAP. XXIII. Que trata de los sucesos que pasáron con Candido. al acercarse á las costas de Francia. Que da cuenta de la visita que hiciéron Martin y Candido al señor Pococurante. by Voltaire . XXI. CAP. Que da cuenta de como Candido y Martin cenáron con unos extrangeros. Del viage de Candido á Constantinopla. De lo que sucedió á Candido y á Martin durante la navegacion. CAP. y quien eran estos. o El Optimismo. CAP. De los sucesos que en Francia aconteciéron á Candido y á Martin. XXVI. Donde se da cuenta de la plática de Candido y Martin. CAP. XX. XXVIII. XXV. CAP. Del arribo de Candido y Martin á la costa de Inglaterra. CAP. CAP. CAP. CAP. Donde se da fin á la historia End of the Project Gutenberg EBook of Candido. XXX. CAP. Panglós y Martin. XXIX. XXIV.

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