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El problema de lo trágico. Toda la problemática de lo trágico tiene su punto de partida en la tragedia ática, que alcanzó su máximo esplendor en el siglo V a.e.C. Por lo tanto, nuestra pregunta acerca de los rasgos esenciales de “lo trágico” debe partir necesariamente de su configuración en el drama. Si bien este concepto, en un principio, estuvo vinculado a ese género, luego se apartó de él y se transformó en un adjetivo utilizado con frecuencia para referirse a acontecimientos fatídicos (así, en la actualidad, las noticias califican como trágicos colisiones de trenes, caídas de aviones, incendios de grandes magnitudes, etc.) El presente artículo, entonces, tiene por objetivo delimitar qué es “lo trágico”, dejando de lado el uso intuitivo y vulgar del término y focalizándose en la antigua tragedia griega. Para ello, disponemos de un tratado literario de Aristóteles (384-322 a.e.C.) llamado Poética. Allí, el filósofo estagirita define a la tragedia como “…la representación imitadora de una acción seria…de cierta grandeza, representada –y no narrada- por actores, con lenguaje elegante…que, por medio de la compasión y el horror provoca el desencadenamiento liberador de tales afectos”. Este pasaje, a pesar de su concisión y exactitud, no encierra la clave de nuestra pregunta. Sin embargo, una lectura más exhaustiva de la Poética nos permitirá deducir una serie de postulados indispensables para la aparición del efecto trágico: - Importante altura de la caída: el personaje debe pasar de un mundo ilusorio de felicidad y seguridad a uno en el que sólo experimente desgracias. Cabe destacar que el sujeto del acontecer trágico no tiene que ser necesariamente un rey o un hombre de estado sino, en general, cualquier individuo a que se encuentre en una situación de privilegio. - posibilidad de relación con nuestro propio mundo: solamente cuando nos sentimos afectados en lo más profundo de nuestro corazón, experimentamos lo trágico. Sin embargo, no reviste importancia que nos resulte familiar el ambiente en que se desarrollan los hechos ni que una descripción psicológica de los personajes procure acercarlos lo más posible a nuestra realidad. El efecto trágico escapa a las leyes del tiempo. El Edipo Rey de Sófocles tiene una antigüedad de más de dos mil años, pero la gran tragedia de la inseguridad de la existencia humana nos sigue impactando fuertemente. - sufrimiento consciente: la persona envuelta en el ineludible conflicto debe haberlo aceptado en su conciencia y sufrirlo a sabiendas. Allí, donde una víctima es conducida sorda y muda al matadero, el hecho trágico se halla ausente. Por esa razón, en muchas tragedias los personajes expresan, mediante largos discursos, los motivos de sus acciones y las dificultades de sus decisiones. - la culpa trágica: para que la presentación de lo trágico sea correcta y eficaz, la caída desde el prestigio y la felicidad tiene que ser ocasionada por un “fallo” (άμαρτία). Aristóteles deja en claro que ese fallo no es moral –recordemos que la compasión sólo puede producirse si somos testigos de una desgracia inmerecida- sino intelectual (es decir, un error de percepción de la inteligencia humana). - inevitabilidad del hecho trágico: se caracteriza por ser tan inevitable como absurdo. En la obra Antígona del francés Jean Anouilh (1910-1887), el coro, en un parlamento meta-literario, señala lo siguiente: “…la tragedia es sobre todo tranquilizadora, porque desde el principio se sabe que no hay esperanza, esa sucia esperanza…todo es absurdo. Todo es en vano. Finalmente, ya no hay que intentar nada”. Con estos cinco conceptos, hemos procurado lograr la delimitación de “lo trágico” de la manera más clara posible. Muchos siglos después de la redacción de la Poética, el escritor alemán Johann Goethe (1749-1832), debatiendo sobre la definición de este concepto con el canciller Von Müller, afirmó: “Todo lo trágico se basa en un contraste insoslayable que no permite salida alguna. Tan pronto como la salida aparece o se hace posible, lo trágico se esfuma”. Estas palabras, por más que puedan resultar muy poéticas, no constituyen una buena definición ya que son imprecisas: plantean un “contraste insoslayable”, pero no especifican cuáles serían los polos del mismo. Por tal motivo, preferimos desestimar esta declaración y no agregarla como un último postulado. A lo largo del trimestre, veremos no sólo cómo “lo trágico” aparece en la tragedia griega del siglo V a.e.C. sino también cómo se manifiesta en otros tipos textuales de nuestra época. Fuente: Lesky, Albin. 2001. La Tragedia Griega, Barcelona. Consignas a) Resaltá: -en rojo el párrafo en el que se indica cuál es la finalidad que se propone el artículo. -en celeste la definición que elabora Aristóteles de la tragedia. -en verde los nombres de cada requisito necesario para que se cumpla el efecto trágico y las ideas principales de cada uno. subrayá b) Buscá en internet quién fue Aristóteles y luego insertá una breve nota sobre su persona (arriba de la primera aparición de su nombre). c) Rastreá en el texto cuál fue el siglo de apogeo de la tragedia griega y hacele un círculo con el lápiz. d) Según tu parecer, ¿cuáles de los cuatro postulados expuestos se oponen con mayor firmeza a considerar fenómenos de la naturaleza o accidentes graves como “hechos trágicos”? Justificá tu respuesta.