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RELFEXIÓN SOBRE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS Y LA EDUCACION.

Antes de fijar posición respecto al binomio “Tecnologías” y “Educación” debo
precisar los alcances de dichos términos y/o conceptos a fin de delimitar el marco de
referencia.

La tecnología en sentido amplio es entendida como “…conjunto de conocimientos
técnicos, ordenados científicamente, que permiten construir objetos y máquinas para
adaptar el medio y satisfacer las necesidades de las personas…”
(es.wikipedia.org/wiki/Tecnología). Ahora bien, si lo entendemos en sentido
restringido, nos estaremos refiriendo a “… la más reciente fase del desarrollo técnico
(sobre todo a partir de los siglos XVIII y XIX)… caracterizada por una fuerte
articulación entre los avances científicos y sus aplicaciones tecnológicas…” (RODRIGUEZ
DE TRAGA, A. Pensar la Tecnología para la Escuela Media; MCE. 1995).

La educación es el “…proceso por el cual ofrecemos la oportunidad a cada
individuo de forma aislada y/o cooperativa de cuestionar el valor antropológico de los
influjos que ha recibido en el proceso de socialización…” (GOMEZ, Ángel I. La Escuela
educativa y el aprendizaje relevante. MECCyT del Chaco. pág. 28).

Habiendo conceptualizado, y delimitado, ambos términos puedo ahora sí abocarme
a reflexionar sobre la interacción entre las llamadas “Nuevas Tecnologías” y la
Educación siempre dentro de un marco social, dado que son actividades humanas y por
ende deben darse en un contexto de relaciones de intersubjetividades.

Como dije en el acápite anterior, la tecnología es una actividad humana y como tal,
en sí misma, no es ni buena ni mala pero esto de ninguna manera significa afirmar que
sea neutral. Si tenemos en cuenta las imbricaciones de las “Nuevas Tecnologías”,
especialmente de la información y las telecomunicaciones, en la vida cotidiana de los
hombres podemos constatar que la información se ha convertido en el eje promotor de
cambios sociales, económicos y culturales. El auge de las telecomunicaciones ha
producido una transformación de las tecnologías de la información y de la
comunicación en todos los sectores de la economía y de la sociedad.

Esto tiene como consecuencia, que ningún ser humano puede considerarse ajeno o
fuera de la tecnología bajo pena de padecer la exclusión de las estructuras socio –
económico - culturales producto del analfabetismo tecnológico.

No obstante lo antes expresado, es dable destacar que esta vorágine tecnológica de
la información, en movimiento acelerado en sus ciclos, produce una saturación de
información que lleva generar dos efectos en apariencia paradójicos, pero que resultan
convergentes, y que son la “sobreinformación” y la “desinformación”. Esto es así,
porque lo “…original de la mente humana no es su capacidad de acumular y almacenar
información, sino la de generar ideas…” (Etcheverry, 2000).
Todos estos cambios sustantivos, en las relaciones e instituciones sociales, que
modificaron de manera importante los contenidos, las formas, códigos y procesos de
socialización de las viejas y nuevas generaciones demandan prioritariamente atisbar las
nuevas exigencias y retos a la institución escolar.

Queda sobradamente claro que el déficit de los estudiantes hoy no es producto de la
carencia de informaciones y datos sino de organización significativa y relevante de
aquellas que se presentan fragmentarias y sesgadas. El reto, por ende, se sitúa en
trasformar esas informaciones en conocimiento que ayuden a una mejor comprensión de
la realidad, transformando así ese conocimiento en pensamiento y sabiduría (Ángel I.
Pérez y otros).

Pero para dar respuesta a esos retos debemos desarrollar como docentes
determinadas competencias básicas que implican el dominio cognitivo de nuestras
disciplinas como así también el carácter integrado, contextual, creativo y reflexivo en el
despliegue cotidiano de la profesión, sin dejar de lado la dimensión deóntica.

Para terminar, me referiré someramente a las implicancias éticas de las Nuevas
Tecnologías de la Información y la Comunicación con relación a temas como propiedad
intelectual, privacidad de la información, realidad y virtualidad.

Respecto a estos temas debo decir que, no obstante las tipificaciones establecidas
por la ley nacional Nº 26.388 que fija como delitos dolosos una serie de conductas
(Daño informático, fraude informático, alteración de pruebas, pornografía infantil,
delitos contra la privacidad, contra la seguridad pública, falsificación de documentos
electrónicos) más otras tipificadas por otras leyes (violación de derechos de autor y la
protección de datos), existe, actualmente y de manera, creciente en el imaginario
colectivo una axiología laxa sobre actividades y conductas realizadas cotidianamente y
muchas veces con fines lucrativos (copias de canciones y videos, venta de base de datos,
“copiar y pegar” de textos bibliográficos sin referenciar su origen…..).

Asimismo, se ve una tendencia creciente, especialmente entre niños, adolescentes
y jóvenes, a sustituir las relaciones interpersonales inmediatas por “redes sociales”
virtuales, mediáticas y privilegiar las actividades en las cuales la computadora, la
consola de juego o el celular es el centro de atención.

En conclusión, ante estas realidades es imperioso como futuros docentes, y luego
como docentes, agudizar, al máximo, nuestras capacidades de observación e
interpretación de las relaciones que se van generando a partir de estos diversos factores
de nuestra sociedad actual como así también el profundizar en el conocimiento de
nuestras disciplinas profesionales a fin de poder planear a nuestro alumnos estrategias
conducentes a la concreción de un aprendizaje significativo.