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traducción de

encÉltca cIMPEL sMtrrr

v

STELLA MASTRANGELO

reuisada por el autor

LA ECONOMIA

TATINOAI\{ERICAI\A

(formación ltistórica I problemas conte,nporáneos)

CAPITULO VII

CARACTERÍSTICAS DE LAS ESTRUCTURAS AGRARIAS

LA GRAN PROPIEDÂD Y LA ORGANIZÀCION SOCIÂL

Las estructuras agrarias son en América Latina no sólo un elemento del sistema de producción, sino también un dato fundamental de toda

la organización social. Vimos en el capítulo rr gue, tanto en las eco-

nomías cuyo punto de partida fue una agricultura de exportación,

como en aquélìas que se organizaron en torno a la producción minera,

la gran propiedad tendió a constituirse en elemento básico de la

organización social. Derde ìoa primeros tiempos prevaleció el principio de que las tierras solamente serían concedidas a quienes dispusiesen de medios para explotarlas de manera de producir un excedente mone-

tizable, susceptible de ser parcialmente transferido a la Corona. Es

verdad que, después de la independencia, en varios países de la región

se pretendió modificar ese principio promoviendo políticas de colonì- zación, mediante Ìas cuales se concedían tierras en unidades familiares a quienes se comprometiesen a trabajarlas directamente. Esa política

estuvo casi siempre vinculada al fomento de la inmigración europea

y adquirió relevancia en el sur de Brasil, en Argentina y en Chile. El sistema de organización familiar se consolidó en las regiones que perrnanecieron relativamente aisladas y en donde predominaba la población de reciente origen europeo. Así, en las regiones meridio- nales de Brasil, la inexistencia de productos de exportación atractivos obligó a las "colonias" de origen europeo a refugiarse en una economía

de subsistencia, con excedentes marginaìes que eran colocados en el

mercado interno, particularrrrente en el área cafetalera en expansión.

Debido a la abundancia de tierras y a las técnicas agrícoìas traídas

de Europa, los niveles de subsistencia eran relativamente elevadosn

aun cuando la economía tuviese un bajo coeficiente de integración en

los mercados. En la fase siguiente, impulsadas por el crecimiento del rnercado interno nacional, esas regiones se desarrollarán dentro de

un marco social mucho más favorable a Ia moviiidad social que

el de otras áreas del país. La consolidación del sistema de unidades familiares en ìa regio-

nes en que la agricultura se expandía, apoyada en la exportación,

requería condiciones que no existían en América Latina. El alto grado

[8e]

90

de especialización

riesgós agrícolas

,r"r-r

q,r"

de la agricultura de exportación determinaba que los fuesen elevados: la pérdida de una cosecha podía dar

.oú".rro a un proceso de endeudamiento irreversible. Además, los riesgos financieroì eran considerables, debido a las fuertes fluctuacio-

estaban sujetos los precios internacionales- En esta forma,

la sobróvivencia dependia esencialmente de Ia capacidad financiera, la

que, casi siempre, aumenta más

empresa.

rió.r de la

que proporcionalmente con la dimen-

Por lo demás, el problema no se agota €n sus

aspectos microõconómicos;

del espacio económico, pueden ser decisivos para que prevalezca una

otros factores, vinculados a la otganizaciín

u otra

forma de organizaciin de la explotación agrícola. Así, la,cre-

de la actividad pecuaria y la posibilidad de reducir

producción cerealera, mediante rotación con la pecua-

ciente importancia

los costos de la

ria, favoreci"roi de las tienas

punto

ãn

r la

agricultura extensiva en Argentina. El,control

en manos de grupos poderosos desde el

p"r*att""Ìu

financiero que especulaban con tierras e invertían

garrado, organizándose la agricultura preferentemente en tierras

del medio oeste de Estados Unidos, donde

que controlaban la comercialización chocaron

en evidencia la importancia de los

de vista

urr"idudur. La=experiencia

los poderosos g

,por

a-

.on ìo, pequefiãs prodtritores,

factores ügìdos

dicionamiãnto

Puso

la estructuración del espacio económico en el con-

de las formas de producción. La evolución del sistema

de transporte

política

ãe

llevó a las líneas de ferrocarriles a introducir una

los mercados internacionaÌes'

áe tarifas diferenciales que permitía reducir los costos globales

la regularidad de su flujo,

transporte de los cereales y-facilitaba

competitiva en

aumentando su capacidad

Dicha política, adlmás,

ciarias'en chicago,

tendía a centralizar todas las actividades ter-

transformando el interior en simpÌe zona de

producción. La rácción de las poblaciones

ii.u.io.r",

Ieyes

en la política de tarifas y

locales, que exigían modi-

determinaban la aprobación de

estaduales en materias de competencia típicamente federal, debe

los valores socia-

considerarse como una auténtica revolución, en que

les predominaron sobre los criterios económicos. Si

el gobierno_ Íederal

h,rúi"se apoyado

los que t."iá" a

u.g.i.rr"nto, económicos,

decididamente los intereses asentados en Chicago'

su favor no solamente los textos legales sino también

irrefutables en la época-, el cuadro general

consolidación del sistema de explotaciones familiares habría evolucionado de distinta manera'

quï permitió la

ptobãblemente

El tipo

desde la época

la región, ìe

de estructur a agratia que prevaleció en América Latina

colonial y que constiiuye

el molde del aspecto social de

caracterizu, .ã*o

ya seãalamos, por los binomio.s latifun'

y latifundio-minifundio. Puesto que las comu-

dio-cãmunidad indígena

nidades agricolas se

traniformaron en simples instrumentos de control

rocial, pr(ìsentírndose dcsde el punto de vista económico como una

conrt.l:rción dc minifundios, es en las formas de convivencia del lati-

fundio con los minifundios donde debemos buscar los

rasgos

funda-

mentales de la estructura agraria regional. EI régimen latifundiario

tiene su origen

en la donación inicial

de grandes

cantidades

de tierras

l un número limitado de personas, Ìas cuales pasaron a controlar, Iimi-

tar y obstaculizar el acceso a las mismas. Dicho control se facilitaba porque las mejores tierras eran las que se beneficiaban de economías

externas derivadas de inversiones en infraestructura realizadas

por

el

gobierno. Los individuos que no disponían de recursos financieros

para adquirir tierras y que no deseaban trabajar en los latifundios o no

encontraban trabajo en éstos,

tenían que localizarse en tierras de infe-

rior calidad o de ubicación económicamente desventajosa, transfor-

mándose necesariamente en minifundistas.

si los elementos esenciales del cuadro institucional son parte de la

herencia colonial, fue

de gran parte de las

grandes dominios.l La

el siglo xrx que tuvo

lugar

la

apropiación

"r,

tie*as latinoamericanas y su transformuôió.,

apropiación

.en

privada de la región pampeana,

a la ocupación*terriforiai

en el

trescientas personas se habían

hectáreas de tierras que

segunda

mitad del

estancias

pasaría

õ,

.rnu

en la Argentina, se hizo paralelamente transcìlrso de ese siglo. Así, menos de

apropiado, antes de 1840, de 8.6 millones de

serían objeto de extraordinaúa valorización en la

siglo. Si se

tiene en cuenta que la superficie media ã" .r^

hectáreas, se comprende la significación que

clase de grandes terratenienter, p"r" u

era de 30 000

a tener en el país la

de las más recientemente

tica de entrega de las tierras

constituidas de América Lítina. Esa polí-

públicas

a

un pequeíio

grupo de

pïivi-

legiados continuó en la fase final de la guerra conftã los indios

en 1879-1880. Ya en la década siguiente h válorización de esas tierras sería considerable.2 La situación argentina constituye, evidentemenre, un caso extremo de inmensos espacios vacíos, u ocupados únicamente

se libró .,.ru g.r"ú" de destrucción.

por indios nómadas contra

los que

La ocupación del altiplano pauÌista,

donde a fit es del siglo pasado

café, presenta

in

espacio

regiones densaáente

expansión

en

el

algunà simi-

litud con ese modelo de rápido avance de una fõntera en

prácticamente vacío.3 sin embargo, aun en las

pobladas el gran dominio conoció una considerablã

siglo xrx, lo que pone de manifiesto el carácter esenciàlmente capi-

ocurriría la gran expansión del cuÌtivo del

1 Cf. Ignacio Sotelo, ,SocroJogía de América

-"

Latina, cit., pp. 68_70.

9f.Aldo Ferrer, La economía argentina, cit., pp.

Essays

on the econornic hístory of thc Aigentine

Monbeig-, Pionniers et llanteurs-de São

6l-63,'y-Carlos F. Díaz

Ripublic, pp-

pãulo,

os-+0.

íât?s, Ê52,

Alejandro,

a

Cf. Pierra

principalmente pp. I 16-120

92

ESTRUCTIIRAS TRADICIONALES

talista de la hacienda latinoarnericana.a Así, en México, la expansron de la hacienda como institución basica de la organización de la

producción ocurriría en la segunda mitad de ese siglo,

al influjo

de las ideas liberales. La iey Lerdo, de 1856, y Ia 1857 se basaban en la doctrina de que las tierras

comunaìes constituían un obstáculo para el progreso, pues diíicultaban

la formación de un mercado de tierras. Tanto las tierras de la Iglesia como las de las comunidades indígenas fueron privatizadas, lo que facilitó su enajenación. A partir de los airos ochenta se intensificó considerablemente la privatización de las tierras comunales (suertes o terrenos de común repartimiento) así como la rápida enajenación

de otras tierras públicas. Por la ley de 1894, cualquier terreno cuyo

ocupante no dispusiera de un título legal podía ser considerado terreno

quien estuviera en condiciones de pagar

de Ia penetración

Constitución de

baldío, y ser adquirido por

el precio al contado.

Entre lBBl y 1889, el 14 por ciento de las

tierras arables del país pasó a control de 29 compafiías o individuos;

en 1894 más del 20 por ciento se hallaba bajo el control de 50 pro- pietarios y a Ia víspera de la Revolución, en 1910, menos de un

I por ciento de las familias poseían o controlaban cerca del 85 por

ciento de dichas tierras.s En el Perú la fase de más intensa concen- tración de la propiedad de la tierra es aún más reciente.G El control de la propiedad de la tierra, como medio de extraer un excedente de la

masa indígena, se consolidó en el Perú desde el primer siglo de la ocu-

pación espafiola, siendo la clase latifundista Peruana una de las más

antiguas de América Latina.? En la fase de mayor concentración de

la propiedad de la tierra, que acompaia a la inserción de la agricul-

tura peruana en loe mercados mundiales, la vieja aristocracia rural será

en buena medida sustituida por elementos adventicios con vinculacio- nes en el exterior. El control del uso de la tierra constituye en muchas partes de

América Latina una técnica social utilizada por una minoría para imponer una rígida disciplina de trabajo a poblaciones que viven

a Cf. Rodolfo Stavenhagen, Sept thàses erronées sut l'Ámérique Latine,

París, 1973, p. 130.

5 Cf. Charles C. Cumberland, "The Díaz regime as background for the

Revolution", en History

of Latín American cioilization, cit., vol. n, pp. 290-293.

6 El caso de extrema concentración de la propiedad de la tierra ocurrido

en la costa peruana entre fines del siglo pasado y comienzos del actual ha sido

estudiado

orígenes del APRÁ,

Peter Klaren, en La forrnacíón de las haciendas azucareras y los

por

Lima, 1970, pp. 19-41. Véase también François Chevalier,

"Lã

expansión de la gran propiedad en el Perú en el siglo pasado", en Cornu-

aidades, Madrid, mayo-agosto de 1968.

?

Cf. Robert G.'Keiih, "Origen

la comunidad y el campesino en eI

del sistema de hacienda", et La hacienda,

Perú, Lima, 1970'

I',STRUCTURAS

ACRARIAS

93

en condiciones de extrema

miseria. Es írecuente encontrar comunida-

absorben, en promedio, I 500 o incluso

significa que una

parte de la población

.r.nàiul para que ìa otra esté en

tribajo. Aún

así se extrae

que varía

de^s^ruraÌes cuyos miembros

1200 caÌorías diarias, lo.que

debe privarse de ro estricìameit"

condiciones de. cumplir Ios horarios de

oe esas

comunrdades, en una u otra forma, un excedente

entre un cuarto y un

tierra, de los que

tercio de su producción. La forma corriente

combinar ra agricuÌtura de subsistencia

una pequeiia puicela de

tierra, que vive encla_

reciÈe unìombre especial: iruasipunguero

Júnio

a esa economía de subsis-

tipo comercial,

,.u

de extraer ese excedente es

con otra de tipo comerciar. Se cede

a las fãmiÌias pequeíios lãio d"

extraen Ìo esenciar para su s'bsistencia. En cada

región ese ocupante de

v:rdo en un gran dominio,

1." E."u99l-, conuquero en V_enezuela, yanacona en el perú, inqui_

lino en chile, morador en el Brasir.

tencia se

en tierras

organiza otra a.ctividad proJuctiva de

destinadas exclusir':rr,cnte a ese fin o en las de las unidades

cr trabajador contribuye con días ã" t.u-

cosechi comercial, o áceptando ,r.,

,ulario

indirectamente un alquiler, casi siempre

'cces

de la

que utiriza para su producción de subsistencia.

en la agricul-

tãio'i.ro,

".,

subsistencia

la baja rentabilidad de artu disponen de una unidad de

ser utilizadas, mediante

,rr, .o*-

familiares; algunas

eìevado, por la tierra

bajo;.o.tra', con parte

reducido. En esa forma paga

Iìse tipo- de organización permite rearizar inversiones

tura, independientemente de

rnonetarios. Las famiÌias que

dc'tro de la gran

propiedad prà.r,

Plcmento de saÌario,

para abrir nuevas tierras, preparar caminos de

permanentes y otras

ior-u, de inversión.

se estén incorporando nuevas tierras

general, ,"

li*itu., a utilizar una

â(:ceso, implantar cultivos

Así se explica que constantemente

:r los latifundios, aunque éstos, en

lrequeíia fracción de las apropiadas ãn fases anteriores.

El

papel que desempeíia el

l:ttinoamericana es de

:rtenta para comprender

<1ue trabaja

srr capacidad

.

.

-una

'o .le

minifundista en Ìa estructura agraria

requiere una observïción

Minifundista es el

rp.,

ros más cornprejos y

Ia esencia der probÌema.

parceÌa

de tierra demàsiado pequeíïa po.u ã

región)r

)a

de trabajo o

que, ocupando esa iapìcidad de trabalo,

que permita satisfacer Ìas necesidades

proporciona un ingreso

lrisicas (dadas las pautas de Ìa

s€a en raz.ón de ra extrerna

pt>breza de la tierra o de la ,.rrìr. q"., de una u otra forma, debe

r)aÍ{ar por el uso de esa tierra. El caso der minifundista

r'('lìta por

-Ìa tierra y aún así no

a regiones en que Ìa

aÌcanza al ni,".ei mínimo

tierra es escasa o ÌÌìuy

t,rresponde

y.no exìste ning_u1a opción de empÌeo

r irin

;rltiPlano

_existe

que ,,á pogu

a" ;nfr.ro

degraãada.

para el trabajador. frã riiru_

'a"t

C.rr-tr"t

f

en Haití, en ciertas ,rrbr"gior.,e, de América

andino, pero de ninguna *ui".u puede ser considerada rápre-

Il

i1

ll

,l

94

ESTRUCTURAS TRADICIONALES

sentativa. En general, la situación del minifundista deriva de la obli- gación en que se halla de producir un excedente que beneficia a otro

grupo social. En otras palabras: aun viviendo a nivel de subsistencia ã pòr debajo, el minifundista no dispone de recursos para capitalizar.

de acumulación se realiza a otto nivel, diferente de aquél él toma decisiones, y no revierte en su beneficio. La masa de

minifundistas constituye una pobÌación en busca de trabajo, que es uti-

en ãl cual

Ef proceso

lizada por la agricultura comerciaÌ en la {orma que a ésta le resulta

conveniente. Aìgunas veces los minifundistas están regularmente inte-

grados en el sistema de trabajo Permanente,

como en el caso de los dominio. Otras veces tra-

que tienen una parcela dentro de un gran

bajan como agricultores itinerantes en regiones donde se están incor-

porando nuevas tierras a la agricultura o a la pecuaria.

Los minifundistas representan, en el conjunto

la mitad de la f.uerza de

de América Latina,

aproximadamente

mitad está

trabajo agrícola; la otra

formada por asalariados de tiempo total o parcial. Con

todo, son las condiciones particulares del minifundismo las que definen

el conjunto de la estructura agraria, pues de eÌlas deriva el costo efec-

tivo de la mano de obra

Y, Por

lo tanto, el monto relativo del

excedente extraído de la agricultura. Gracias ai minifundismo la agri- cultura comercial dispone de mano de obra barata y al mismo tiempo se libera de la responsabilidad de crear empleo Permanente para toda la masa de población rural. En las regiones de clima tropical húmedo, en las que vive gran parte de Ia población rural latinoameri-

cana, el minifundismo es mucho menos una cuestión de dimensión

de la parcela que de la técnica agrícola a la que tiene acceso el agri-

cultor. Dada una técnica agrícola primitiva y suelos que pierden su

está condenado a la práctica de

como shilting cultiuation La se-

cuencia de tala, quema, cultivo del suelo durante dos o tres afios

y subsecuente abandono a la espera de que se forme nueva cobertura

vegetal

fertilidad rápidamente, el agricultor

la agricultura itinerante, conocida

que lo regenere en diez o más aíios, es característica de gran

de las regiones tropicales y semitropicales latinoamericanas.s La

parte

fijación del hombre en esas tierras en el marco de unidades familiares

requiere

un nivel de capitalización y de técnica incompatibles con el

nivel

de ingresos a que tiene acceso ese hombre. Como la capacidad

de empleo permanente como asalariado en la agricultura comercial es

limitada, la opción que se le presenta a una parte de la población

rural es el trabajo temporario, al cual se agrega la pequeffa parcela

de tierras de la gran propiedad, o el trabajo itinerante en tierras que

están siendo ìncorporadas a la agricultura. Algunas veces esas tierras

8 Cf. R. F. Watters, Shiltíng cultiaation in Latin America, reo, 1971.

BSTRUCTURAS ACRÂRIÂS

95

ya.pertenecen a un gran dominio, otras son tierras

último caso es corriente que sean apropiadas por los iatifundistas, una vez que los trabajadores itinerantes han efectuado el trabaio de defo-

púbìicas.

En

este

restación. En todo caso, son las condiciones de vida de

retaguardia,

esos-itineranre,

autónomos las que definen el costo efectivo de la mano de obra de

los que se quedan en la

incluso de los asalariados.

El agricultor itinerante que se limita

a ra agricurtura de subsis-

punto de vista del ingreso,

embargo,

tencia constituye el punto más bajo, desde el

en la escala de los minifundistas. Es común, sin

plantar un cultivo comercial en las tierras recién abieias. cuva feru-

que iritente

cidad puede ser grarrde aunque de corta duración. Dada ra sítuación

de aislamiento en que se encuentran y, casi siempre,

la precariedad de

de frontera,

u.

los agentes

-agen-

o.rlpu.

en foima

los medios de cornunicación y transporte en las regionãs

esos pequeffos agricultores están totalmente a merced de

comerciales, con los cuales se endeudan. Es frecuente que esos

t-.t

t".ul

los propios terratenientes,

que

se aprestan

definitiva las tierras que están siendo abierias; otras veces se trata de

comerciantes locales o de representantes

de grandes

casas comerciaìes.

Interesa sefialar que la situación del minifìndista no deriva única-

tnente de su coexistencia con el latifundista: en ausencia de éste.

crean oiras estructuras que cumplen la misma función de extiaer

se

un excedente de

trabajo

del minifundista

y

mantenerio

t'ano de obra a ser utilizada donde vaya a implantarse el latifundio.

como

reserva

de

r,:L BrNoMIo LATTFUNDTo-MTNIFUNDIo tr LA suBuTrrrz.qcróN

DD FACTORES

Ilasta época reciente, (:anos era relativamente

Ia estructura agraria de los países latinoameri-

uniforme. Aparte de México, cuya reforma

:rgraria-tuvo su período más ;raíses- de la- región ìlegaron gestadas en la época colonial.

se ef ec.tuaron orras c.rra tro

en chile y en-el Perì: Estas

significativo en los aiios treinta, los demás

a la mitad del sigro con las Lstructuras

rg.r-.i'i*pq.fuËi-@;q!t;@,

E-ltr-ç_-19.t-?"-f

ìãr.rmafpese

"Lútqtggg*d9Jg!_!9lenta,

a haber destruido eÌ lati-

la masa

puuracrou rurarr. como_ v!:remos. en uq capitulo siguiente. Las

-

(:structuras

que

yuv

analizaremos

4^r4u-4tLurvì

4

a

continuaõión-õiìÌìïilíõïï-frõiiie

rvrrLrlrudulurt.

çulìSlrluyen

.l cuaÌ evolucionaron por muchos siglos las sociedades latinoameri-

eI molqe en

en

c.nas;

siguen siendo representativas de la mayoría de

_aspectos

los países y mu-

en casi

chos de sus

todos los países que

fundamentales continúan prevaleciÀdo

emprendieron la reforma agraria.

96

ESTRUCTURAS TRADICIONALES

El rasgo más característico de esas estructuras, como se desprende

del cuadro 9, es la polarización minifundio-latifundio.

cuaono 9

MINIFUNDIO Y LATIFUNDIO DN IiSTRUCTURA ACRARIA

DE sIDTD r'.tísns

(entre 1950 y 1960)

LATINoAMTRÌcANoS

Argentina

Brasil

Colombia

Chile

Ecuador

Guatcmala

Perú

Mínifundio

/e de las

explotaciones

43.2

22.s

64.0

36.9

89.9

BB.4

BB.O

/6 de las

tierras

.l.t

0.5

4.9

0.2

16.6

1^ Q

ai

Latilundío

/6 de las

ex plotaciones

O,B

i1

1.3

6.9

0.4

0.1

tl

/ç de las

tierras

36.9

59.5

49.5

Bt.3

45.r

40.8

82.4

TuENTE: Comité fnteramericano de Desarrollo Agrícola (cme)'

r1

La definición de minifundio utilizada por el crDA incorpora un cri-

terio económico y otro social: es la explg!4çlón que, por su exigüidad,

@ano

v no

t.*

de obra dì uqa-f4m!l!a (dos hombres-afio)

tupuz de satis-

ti'"gión' El

está en condrcro;;;-aléìõ;;íÈíuiìã-iig1"tq

ãïìããffiaãàãas-àíÀí*^

I

\

)

/it

ltl

latifundio es una propiedad que utiliza más de doce trabajadores en forma permanente.n Se obierva de inmediato que en- los

caracterizaãos por una densa población indígena -Ecuador, Guate-

mala y Perú-- es mayor el predominio del minifundio'.

270

vecË@iõQffÌãnuperficie

La superficie promedio de los latifundios es, en la Argentina,

promedio de los minifundios; en

la diferencia alianza a | 732 veces, como se puede ver

^países

I Guatemala

en el cuadro 10.

En los países en que se acumulan poblaciones indígenas en áreas

predomina el llamado micromi-

exiguas y ãe tierras ãmpobrecidas'

nifindio. Los 74300

microminiÍundios guatemaltecos producen un

en

de

e véase solon L. Barraclough

siete países de América

1966.

Arthur L. Domike, "La estructura agraria

Latina", en EI Trimestre Económtco' abnl-Junlo

y

\l

.|

E$rKULlUl(:

<:rr,,rono 10 RIII,ACIONES LATIFUNDIO-MINIFUNDIO rnísns LATINoAMERIcANos

(cntre 1950 y 1960)

EN ALGUNOS

Argentina Brasi| Colombia Chile Ecuador Guaternala

Superficie

latif./minif.

270

546

491

I 549

618

t 732

Ingreso

latif./minif.

66

6l

36

72

165

399

PUENTE: CIDA.

CUADRO 11

ALGUNOS INDICADORES DE LA ESTRUCTURA ACRÂRIA

DE PAíSES SELECCIONADOS

(entre 1950 ,t 1960)

Árgentina:

Mini-

lundio

% de las tierras

3

/6 del valor de la producción

t2

/6 de la mano de obra

30

Brasil:

/6 de las tierras

0.5

/n d,el valor de la producción

J

7o de la mano de obra

1l

Colombia:

% de las tierras

/6 del valor de Ia producción /o de la mano de obra

Chile:

/6 de las tierras /6 clcl valor de la producción /n d,e la mano de obra

Ouatemala:

5

2l

5B

0.2

ï

t3

/6 de las tierras

15

/6 del valor de la producción

30

%t de Ia mano de obra

68

FIJENTE: CIDA.

Unidad

f amiliar

Unìdad

media

Iiti-

lundio

46

15

36

26

l5

49

l5

6

t)

34

60

l8

43

36

zo

42

2l

25

25

45

45

19

15

JI

1

4

I

l3

79

It)

23

JI

28

2r

3B

l3

32

40

13

36

2l

13

't2

7

9B

CUÀDIì.O 12

INDICìADORES

DE EFICIENCIA

(entre 1950 y 1960)

ESTRUCTURAS TRÁDICIONALES

DE LAS EXPLOTACIONDS

AGRíCOLAS

producción/ha

Volor de la

de superficie

Argentina:

MiniÍundio

100

Unidad familiar

30

Unidad media

50

Latifundio

r2

Brasil:

Minifundio

100

Llnidad familiar

59

Unidad media

24

Latifundio

1l

i

Colornbia:

i Minifundio

i Unidad familiar

i

Unidad media

Latifundio

100

48

19

9

1,,

Chile:

Minifundio

Unidad Íamiliar

Unidad media

LatiÍundio

100

t4

r2

5

I Guatemala:

rl

I

Minifundio

100

Unidad familiar

56

Unidad media

54

Latifundio

25

Valor de Ia

Valor de la

producción/ha

producción/

d,e tierra cul-

trabajador

tiuada

agrícola

100

100

50

250

62

470

49

620

100

100

80

290