competitividademocional

Foto: Impossible Escape - Erik Johansson 2010

Atrapados en el relato
Nosotros explicamos el mundo para contener el impacto emocional de nuestras condiciones de vida. Decidimos
en base a un relato de la realidad (una explicación personal de los hechos). Nosotros no decidimos sobre la
base de los hechos. A menudo nuestras decisiones tienen como objetivo sostener el relato de la realidad,
no resolver situaciones de la realidad. ¿Por qué nos aferramos a una historia acerca de la realidad? Debido
a la conexión emocional (proceso químico) que constituye una referencia principal de comportamientos
que nos orienta hacia lo que nos gratifica o satisface y nos aleja de lo que nos asusta o amenaza. ¿Por qué
mantenemos el relato más allá de los hechos? Para mantener la carga emocional, más allá de los contenidos.
Nos volvemos adictos a nuestra propia química que nos gratifica o nos protege. Nuestro relato de la vida
cotidiana se convierte en un bucle adictivo que nos aleja de la realidad.
En los mamíferos superiores, la marcación de su territorio

de los elementos (lo que vemos), en la conexión de esos

cotidiano se realiza a través segregaciones químicas, las

elementos (lo que interpretamos) y en la significación global

cuales condicionan los límites de sus comportamientos. En

de estas relaciones (lo que proyectamos sobre ese territorio).

los seres humanos, la marcación del territorio también es

Todo lo que vemos a alrededor depende de la influencia

un proceso químico que se realiza a través de emociones, la

de las emociones en el diseño de la vida cotidiana. Las

diferencia es que se materializa en una serie de narraciones

emociones definen la calidad de las respuestas de las

y explicaciones que influyen en nuestras decisiones y

personas frente a su entorno cotidiano. Cada uno de

comportamientos. Es decir, nuestra química cerebral

nosotros aborda la realidad desde una imagen subjetiva

influye “coloreando” el paisaje al cual nos enfrentamos.

que toma un color particular de acuerdo a la conexión

En definitiva, la representación de la realidad en un paisaje

emocional con los hechos. En definitiva, siempre nos

interior es la base de las explicaciones personales del

aproximamos a las nuevas situaciones del contexto

territorio. Pero es posible explicar los acontecimientos

desde un marco emocional referenciado en el pasado.

porque hay emociones que influyen en la identificación

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Marcelo Manucci ©2016

competitividademocional
Es decir, enfrentamos el futuro con el color del pasado.

en un desempeño mediocre cuando sus respuestas se

Vivimos dentro de territorios enmarcados emocionalmente

reducen a una serie de estereotipos compulsivos y la

desplegados en explicaciones sobre los cuales proyectamos

gestión de la vida cotidiana se limita a la administración de

acciones. Los límites territoriales son la consecuencia de

las restricciones. A mayor mediocridad, menos desarrollo

recortar y explicar el contexto desde nuestra propia historia.

porque las intervenciones se focalizan en la supervivencia.

Bajo esta perspectiva, los límites de nuestras acciones no

Tradicionalmente la competitividad ha estado relacionada

están en los factores externos que frenan el desarrollo.

con una fortaleza física o material (“ser más”, “tener más”,

Los limites son propios (personales, grupales o colectivos).

“ganar más”). La sostenibilidad de un sistema humano (más

Cada uno de nosotros (individual o colectivamente),

allá de su orientación productiva) no depende exclusivamente

somos los artífices de nuestros límites porque esos límites

de la dimensión física y material. Pero bajo la lógica de los

están en la explicación de la realidad. Las limitaciones

sistemas complejos, la competitividad no se mide por la

son factores reales del contexto, los límites dependen

fuerza, el tamaño o la rentabilidad de una organización. La

del paisaje interior de las personas que definen sus

competitividad está relacionada con la capacidad de respuesta

posibilidades o restricciones frente a las limitaciones reales.

de un sistema humano frente a las exigencias de su contexto.

presionan en su estructura humana para alcanzar mejores

La competitividad emocional es un estado de los sistemas

resultados. Esta presión causa el deterioro emocional de las

humanos que permite una calidad de respuesta basada

personas, lo que impacta en bajos niveles de rendimiento

en tres cualidades: la capacidad para reconocer las

y productividad. El resultado es un círculo de mayor

transformaciones de su entorno; las posibilidades para

desesperación, presión y deterioro en las condiciones

redefinir su estructura interna saludablemente; y la habilidad

laborales que amplía la incertidumbre y la confusión.

para adaptarse a una interacción fluida del contexto donde

No hay competitividad sin emociones. Lo que puede haber en

participa. En cada una de estas tres dimensiones (reconocer,

muchas organizaciones es desarrollo competitivo sin abordaje

redefinir y adaptarse) hay emociones que amplían o

emocional de estas respuestas. El desarrollo competitivo sin

restringen la calidad de las respuestas. Tomando esta

abordaje emocional genera respuestas con cierta efectividad,

perspectiva, el concepto de competitividad emocional tiene

pero con limitaciones en el corto plazo y dependencia de

dos componentes: la “competitividad” como capacidad de

las condiciones del contexto. En este sentido, la adaptación

respuesta de una organización frente a las demandas del

puede tener características de desarrollo o mediocridad de

contexto donde lo “emocional” define la creatividad y la

acuerdo al contexto emocional que se despliega en el grupo

diversidad de respuestas frente a las exigencias de adaptación.

o la organización. Las organizaciones quedan atrapadas

Precariedad emocional
La precariedad emocional es una consecuencia de la disociación de las emociones del paisaje interior. Cuando esto
sucede, las personas pierden el registro de sus emociones frente a los hechos y quedan entrapadas en una secuencia de
pensamientos automáticos y compulsivos. A nivel individual, las emociones se disocian del paisaje interior por subestimación,
resignación o negación. Cada una de estos tres procesos se manifiesta en palabras, frases o conductas que esconden o
desplazan a las emociones de las relaciones cotidianas. La subestimación vacía de importancia el registro emocional.
Algunas frases clásicas que lo manifiestan son: “ya va a pasar…”; “esto le sucede a todos…”; “son gajes del oficio…”. Éstas,
entre otras frases comunes, encubren el impacto emocional en los hechos cotidianos. La resignación es la validación de
la imposibilidad que implica asumir las condiciones de vida sin alternativas ni posibilidades de transformación. Una
de las frases más representativas de la resignación es: “esto es lo que hay…”, la cual cubre de frustración los hechos
cotidianos. La negación es un engaño que reemplaza el registro emocional con otras imágenes, con sentimientos
o comportamientos superficiales que generan una fachada ficticia al dolor o temor frente a los hechos cotidianos.

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Marcelo Manucci ©2016

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