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l{espondiendo a uno de los obje ti vos lund;H:;ionales del Instituto . U(' Estudios lndíge n.l s de l;, Uni versid.ld de L.1 fro111era de Temuco:

promover el reconocimiento y l'igent'i,l de los derechos de los pueblos

ii_HiígenJS ,, nivel n<1cional

'tl'rritnrialidJcl M<1puche, p;,ra c oinprender y a¡.JOyar Jos procesos de (, ./}/

iort,lll'cimiento terri¡orial mapuche veriiic.1dos en los (iltimos años,

tm tendicnclo la terri_~orialidaci como "el conjunto de IJs concepciones

y

de I,1S sociedaaes - hurií.1n as e n un co nle x to · ternpqral" . -~"'""'""'¡¡¡

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, se de sarro lló el Programa Mapu-

usos de los espJéios r:natesiales, c ultural es y de ejercicio del poder,

Duranle casi tres ;uios y con e l .lpo)'O ele la Fundación Ford, . estl' Programa realizó un.1 serie de activid,1des: Talleres, Seminarios, Permanenci.1 en Cornunicl.1des. Reun(ones Grupales, Entrevistas,

Revisión Document,1 1, Regi s tro .-\ udiovi s u <tl, e t c

IJ reJiid ad y problem,ls que hoy enirent,l la sociedad mapuche, sus

de.milnda s y los co nilictos que

invol uc r;,n a sus organizac.ione~,,

territoriJies y.comunidades. relilc iones·co n la socieda d

presenta los resultados de eslil in vestig.1Ciór_l elaJ,orados por el equipo

a objeto de an a li za r

plantean ·las

así c on1o los desafíos -que

)' el estado chileno:· Eslil publicación

\!

del

Pro~rama ,- aborcl5ndos e . las s i~ui en tes tenúiticas teniendo como

eje

1,1 Ter(itorialidá-cl : rellexíorw~ ,1Ce re<J ele la

metodologfa · de

la

inve~;tig.1ción:propüesta _d e cómo hJcl:'r historia desde hoy día,

el

valor de la recuperación ele lo propio, .1n.ilisis hi~!órico jurídico de la

tierra y lerrilorio Mapuche , los iuncl.1mentos socioculturales del poder, 1,1,; ópticas cli51intas p.1r.1 entenclt>r cam bio s en e l medio ambiente, las

rei,Kiones entre el cles.mollo. l<1,; te rritorialidades

y derechos mapuche.

quienes co n s u participación y

op ini t'>n contr ibu ye ron ,1 l,1 m.1t eri ,1li z ,Kión de estos resu ltados, en

p.1r1ic ular .1 los integr,l nte,; de las co mun

lof. rewe, ,l iJI,,re we, id enti da des te rrit ori.ll es mapuche con Jos cuales

trab<Jj<mlm en el desarro ll o ele este Progr.l!Jla.

i\gracle cemm ,1 todo s aqu~·l los

id.Kles, JSociaciones co munales,

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TERRITORIALIDAD MAPUCHE

EN EL SIGLO XX

EDICIONES ESCAPARATE

TERRITORIALIDAD MAPUCHE EN EL SIGLO XX

SERIE INVESTIGACION Programa Mnpu Tcrrilorialid;¡d lnsliluló de Esludios Indígenas Universidad de La !'romera

Regislro Propied;~d lnleleclual N'

128.862

ISBN: 956-7827-18-4 Compilador: Roberlo Morales Urra Diseño: Miguel Solo Inoslroza Diagmmación Compulacional: Osvaldo Caro S. Dibujo Portada: Pablo Marimán Q.

© lnslilulo de Esludios Indígenas

Universidad de La Fronlera (!:' Escaparale Ediciones Fono f'ax (056) 41-228697 Casilla 905- Concepción E-m;¡il: escaparale_ediciones@y;¡hoo.corll

Ocllihre 2002

IMPRESO ENCHrLE

t:.STA PUHLICACIÓN HA

SIDO POS IULE URA C IA S

AL APOYO DE LA FUNDACIÓN FORD

Es1a puhlicación pued~m reproJucida,almacenada y1ransmitidapor cuolquier medio, ¡•a S(a elémico, quimicu, mecánico. óptico, de grabación u de lotocopi~.mencionand<ila !uente.

TERRITORIALIDAD MAPUCHE EN EL SIGLO XX

Compilador: Roberto Morales Urra

Instituto de Est~diosIndígenas

PRESENTACION

Desde el ·~nstituto de Estudios Indígenas de l a Universidad de La

Frontera, situad~en el territorio histó rico del Pueblo Mapuche, desarrollamos

un trabajo de investigación que nos permitió poner a prueba· tanto

. perspectivas de análisis como métodos de trabajo, que puedan ser adecuadas para la comprensión de las relaciones entre las sociedades mapuche y

chilena durante el siglo XX.

Decidimos asumir el desafio que nos plantea hoy la dinámica del propio

movimiento mapuche, tensionado por las contradicciones entre las demnndas

políticas al estado chileno sinteti zadas en el proyecto de autonomía y autodeterminación, y entre las dependencias económico-sociales que el

modelo socioproductivo imperante ha generado.

Tal labor también respondía a la necesidad de avanzar en una

perspectiva institucional de apoyo a los procesos de ampliación y ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas, así cómo de contribuir a un entendimiento mejor contextualizado, más completo en antecedentes, de

mejor capacidad interpretativa, acerca de las relaciones que articulan a

ambas sociedades. En una primera fase, desde nuestras particularidades culturales y

profesionales, conocimos, discutimos y sistematizamos a111plia información documental, para posteriormente presentar nuestra propuesta a diversas

asociaciones asentadas en el territorio mapuche. Mantuvimos contactos permanentes con sectores asociados como

Identidades Territoriales, como es el caso de los Nag che, particularmen te

con la Asociación Ñankuchew de Lumako y algunas de las comunidades

participantes en ella. Con igua l intensidad se sostuvo un trabajo entre los Pewenche del área de Lonkimay-1kalma, en las comunidades de Pewen

Mapu , Pedregoso. lkalma , labor que fue pos ible por el compromiso y dedicación del hermano Olegario Mariwan, quién falleció durante el

transcurso producto de una enfermedad, y a t¡uién le dedicamos este trab3jo.

Ell una etapa intermedia del trabajo, nos reunimos en el espacio

universitario en cuatro oport11nidades mediante la modalidad de Seminarios

que nos permitieron debatir en torno de los ejes tem~ticos principales

derechos territoriales, políticas

públicas, socionmbiental y parti ci pación

política. Tales encuentros nos nutrieron ron antecedentes y perspectivas

que permitieron la edición de 4 publicaciones. "Territorialidad Mapuche en el siglo XX", es el resultado del trabajo

de un equipo que estuvo constituido en sus inicios por Guillermo Davinson, David MacKinnon, Pablo Marimán, Sara McFall, Roberto Morales, Rubén Sánchez, al que se incorporó tempranamente José Aylwin. En el transcurso de la jornada, otnrs actividades llevaron a Davinson fuera del terr.itorio, y McKinnon volvió a sus espacios canadienses. Nos llegó refuerzo parisino con la incorporación de Fabien Le Bonniec y de terreno con Jaime Soto, con los cuales cerramos el ciclo investigativo . De este proceso tamb ién

resultaron otros materiales de trabajo escrito y audiovisual acerca de historias territoriales específicas en diversos sectores, los que están siendo utilizados por las comunidades en sus procesos de recuperación de tierras y territorios.

En el proceso de elaboración final de los resultados de la investigaci ón que .~e: presentan en esta publicación, participaron Aylwin, Le Bonniec, Marimán, McFa ll, Morales y Sánchez.

Esperamos que este texto pueda revivir cada vez que sirva como referencia para la fundamentación de las legítimas demandas del Pueblo Mapuche, que se dinamize cuando sea utilizado como argumento para la validación de los procesos de construcción de espacios interculturales,

que sea también un aliciente para los productores y transmisores de conocimientos nuevos y antiguos, así como un respaldo para quienes impulsan las necesarias transformaciones que permitan n uevas condiciones para relaciones más justas, respetuosas, solidarias, de convivencia y

cooperación entre y desde los pueblos originarios y el estado chileno.

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CAPÍTULO 1

¿DESCOLONIZANDOMETODOWGÍAS?' SISTEMATIZACIÓN DE LA EXPERIENCIA DE INVESTIGACIÓN.

Roberto Morales Urrtl

Hemos participado de un proceso de investigación, acción y reflexión que ha pretendido basarse en principios filosóficos, conceptos y perspectivas

teóricas, orientaciones metodológicas y métodos, estrategias técnicas e

instrumentos, que han permitido comprender e interpretar la realidad en

forma más adecuada y pertinente al Pueblo Mapuche. El conocimiento del contexto sociocultural mapuche, identificando la perspectiva mapuche del proceso de desarrollo propio, así cómo del proceso de transmisión de conocimientos; han sido algunos de los principales tópicos considerados para la formulación de modelos de investigación factibles de ser aplicados en contextos de relaciones interculturales e interétnicas.

Orientaciones Metodológicas

Las orientaciones metodológicas han sido:

* Alcanzar un manejo conceptual básico de los principales aspectos teóricos que permiten una comprensión analítica de la sociedad mapuche

actual;

La prcgunla que ~bre el !Ílulo es una referencia a la propucsla que en esle senl ido presenla la

Linda Tuhiw•i Smilh. rcs peclo de la orienlación que debieran

1cner los estudios relacionados a los p ueblos indígenAS (Smilh: 1999). O rienlación que lambién

nos ha animado pe ro que no podemos evaluar unilateralmente si efectivamente hemos conseguido

tal propósito~ para lo cual es necesario remitirse a las opi niones y acciones que acerca de este es1udio liencn las personas de las con1unidades y asociaciones con las cuales hemos lrnbajado.

cduto~dora e ínve<1ígadora Maorí,

2 Antropólogo, Mg. lnlegración

Amcrica Latina, Dr . Anlropologia Social. ln v~stigador y Doccnle

del Instituto de Es!udios Indígenas de la UniversidAd de La Frontera.

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* Comprender los aspectos socioculturales más relevantes de la

sociedad mapuche actual y en particular, aquellos factores presentes en los procesos de desarrollo;

* Conocer los fi nes y objetivos p ro pios planteados por diversos secto res m ap uche, así cómo los m ed ios, estrategias y mé todos p ara lograrlos;

* Comprender los principios orientadores del desarrollo mapuche y la-s estrateg!_as metodológicas de estudio más pertinentes a tales principios;

Familiarizarse con los métodos y técnicas de estudio, que sean más

consistentes con una perspeétiva que tiene en cuenta, valora y respeta la

sociedad mapuche y sus procesos de conocimiento y desarrollo, que ayuden

a la compre ns ión y aporten a .la resolución de las problemáticas vividas por la sociedad mapuche;

El método ha sido aplicado siguiendo las sigu ien tes fases :

1.- Análisis crítico de las tendencia predo1Ílinames en los estudios respecto del pueblo mapuche, identificando sus limitaciones y posibilidades;

11.- Conocimiento de algunos as·pectos diferenciadores de la sociedad

y cul tura mapuche, ide ntificando la demanda de los procesos de

con ocim ie nto que operan para la rea lización de estudios. relevados son :

Tales aspectos

- Las instituciones de la sociedad mapuche;

- Los problemas de comunicación y las formas de comunicación adecuadas al mundo mapuche;

- El con cepto desarrollo desde la ernodesarrollo en particular.

111.- Propuesta de metodología para la reali zación de estudios con el

Pueblo Mapuche, basada en los principios de: participación de Jos sujetos, transdiscipl inariedad y pertinencia cu ltural.

E l diseño de l estud io temát ico: la ter ri toria lidad mapuche, se ha basado en las activ idades de diálogos directos; expe rimenta r las di versas

expresiones de la cotid ian idad cultural mapuche; la participación en ceremon iales; la id entifi cació n de las normas de pa re nt esco; la variedad de

perspectiva mapuche y el

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los contextos m·panos y territo riales campes inos; los diálogos con personas

mapuche que demandan condiciones para la rea lización de estudios; el

intercambio con personas mapuches que hacen estudios; y el co nocim iento de experiencias de estudio que se aproximan a la propuesta.

Epistemología: Posicionamiento y Autocrítica

Partimos de la premisa que la investigación es un proceso compuesto de un conjunto de actividades realizad as con e l propósito de producir

conocimientos; y que tal propósito es factible de llevar a cabo.

En la epistemología predominante en e l pensamiento occidental y moderno, se entiende que la actividad intelectua l es inherente al ser humano,

la que ha s ido sobrevalorada al as umir que la razón es lo esencia 1 a las

personas. Pero esto ha sido relativizado, tanto por la producción anistica

como por la dinámica social en que bajo determinadas circunstancias terminan predominando otras capacida des humanas, com'~la intu ición y la percepc ión sensorial.

partimos del s upuesto que lo hu mano se const ituye como resultante

de la interacción de diYersos ámbitos de la vida, entonces todo humano está e n a ct ividad intelectu a l. La produ cc ión intel ec tual es u n tipo de

resultado donde los énfasis están en la reflexión, en la conceptualización,

en la abstracción y en el uso de un lenguaje convencional .En tal proceso

parti cipan varios ámbitos de una persona en e l contexto de sus relaciones

con otros, en un medio ambiente específico, sea nat ural y/o

Pero, el resultado es predominantemente c ult ura l. inscriben las ciencias y la filosofí a.

Si

transformad o .

En este ámbito se

posi ble, y de los criterios

de su validez definidos en las sociedades modern as. El propio desarrollo

teórico y práctico de las ciencias sociales, cuestiona la universalidad y

gene ra lidad de la va lidez del co nocimiento c ie nt í fi co . En el conoc im ie nto

de diversas soc iedad es humanas. incluyendo las parti c ulares tormas de

Es to nos remi te a la temática del conocimiento

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entender la realidad, construid:

aproximaciones cognitivas qur generalidad.

los grupos, quedan al descubierto otros criterios de validez y

La particularidad que asume esta perspectiva, re·llati:\'Cista, en su fase de producción intelectual, es que está fuertemente marcada por ámbitos no intelectuales, que indican la intención de construir un discurso y un ambiente

comunicativo más amplio que el estrictamente racional académico. La propia actividad del investigador forma parte del material de la misma investigación, en el mirar (en nuestro mirar, entonces) a los otros, están presentes las representaciones tanto del otro como también de lo que se piensa que éste tiene en su imaginario. En la interrelación establecida se genera una nueva situación, a través del comportamiento relacional se modifican algunos términos en el otro y en sí mismo.

Al respecto, M. Taussig señala que no se trata sólo de que nuestra

percepción es condicionada históricamente, de que el ojo llega a ser un órgano de la historia, o que las sensaciones son una forma de actividad y

no la copia pasiva de eventos, sino que la historia que da cuenta de esta actividad también d.:~cuenta de nuestra comprensión y de la propia historia. Condicionado por la historia y la sociedad, el ojo humano asume estas percepciones como reales. No se puede, sino a través de un gran esfuerzo, asumir esta percepción como un movimiento del pensamiento que ratifica las señales a través de las cuales la historia se expresa a sí misma. Para dejar al descubierto la·cualidad ftccional de nuestra realidad social, el analista tiene el arduo trabajo de ir a través de la apariencia del fenómeno, no sólo como símbolos, sino como el resultado de su interacción con las categorías de pensamiento históricamente producidas que les han sido impuestas. Cualquier trabajo de interpretación incluye entonces elementos de incertidumbre y autonegación intelectual. La verdad de la interpretación reside en su estructura intelectual de contrastes, y su realidad es inherentemente auto-crítica. (Taussig, 1993: 17-24).

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El Conocimiento conceptualizado como "capital cultural"

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En contraste con lo que hemos s ostenido, idenl ificamos la eme rgencia de nociones y argumentos que intentan dar cuenta de las n~evascondiciones en las relaciones entre las sociedades mapuche y chilena. Algunas de tales

nociones son correspondientes al constructo teórico que sostiene y reproduce a nivel de las representaciones, la continuidad del sistema. Tal construcción se fundamenta políticamente en la organización de un sector de la sociedad, "definir quienes serán los miembros del club del nuevo conocimiento", que se concib~a sí mismo como un tipo de vanguardia,

"hay que especificar a los actores, a los participantes en las conversaciones sociales en las cuales y mediante las cuales se producirá y circulará el nuevo saber", la que tiene la misión de "crear y difundir o distribuir

socialmente un nuevo conocimiento" {Boisier, 2001 :20). El conocimiento creado en las sociedades indígenas es visto como conocimiento "tácito" y "difuso", el que al no ser parte de los circuitos de circulación codificados en la cultura dominante, es conceptual izado como

capacidad colectiva para

realizar acciones en común sobre la base de una misma interpretación de

la realidad y de sus posibilidades de cambio", lo que tiene sentido para la

sociedad chilena pero no así para los pueblos indígenas, y en particular

para el pueblo mapuche, el que prec isamente por mantener un determinado consenso social y cultura 1, tiene la posibilidad de desarrol lar poder polít ico ,

extraviado en las dinámicas de negociación y conflicto establecidas con la

sociedad chilena. Son conceptos que intentan legitimarse como categorías de pensamiento, propias de la organización mercantil de la realidad. Pero, no basta con estar conscientes de que estos conceptos sólo simbolizan las relaciones sociales, ya que nos podríamos empantanar en un idealismo objetivo tan ingenuo como un materialismo mecánico, al situarnos en un análisis solamente simbólico que concretiza los símbolos y no llegar hasta

"capital cultural". Suponen que no existiría " la

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las relaciones sociales. No podemos seguir siendo víctimas y defensores

de la semiótica que pretendemos entender (Taussig; l 993: 24-25).

Nuevas nociones y argumentos para explicar la realidad mapuche actual

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La nodón de "plus cultural"

Concepto que por una parte remite a la teoría del valor desarrollada por K. Marx y por otra, a las·teorías culturalistas de la antropología. Ha sido usado para transmutar en mercancía susceptible de ingresar al circuito

del cambio monetario los aspectos culturales de sociedades en situación de

riesgo.

Para los miembros del "Club del Nuevo Conocimiento" (en adelante CNC), el conocimiento tiene precio:

''Valor-conocimiento: precio del saber, valor creado por el saber, una

especie de valor de uso subjetivo" {Boisier, 2001 :3).

Si concordamos con esta lógica de asignación de precio al saber, entonces podernos entender el que se haya asignado precio a la naturaleza

(Raleo: río, araucarias; Carretera de la Costa: lagos, bosques); como también

se ha procedido con la cultura (Bypass Temuko: cementerios, gillatuwe).

Se trata del fenómeno de la conversión a mercancía. Pero, además del valor económico, existen otros valores, los que no son igualables, no son reductibles, no son hornologables. en definitiva no son reducibles a un

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precio . Aquí constatamos que el propósito de legitimar la asignación de

valor económico de cambio, a las ideas y comprensiones acerca de la soc iedad y la naturaleza que los sujetos culturalmente construyen,

propugnando su mercantilización, es recubierto con argumentos fomwlados

en un discurso que "fetichiza" tal proceso.

Esta manera de valora"r la importanc ia humana de los procesos económico-sociales, nos parece opuesta a la que podemos identificar en

En cst•• lint:<~ tic argumcolación csuln los plantc~rnicntos úc r:;,Juiird~. <iudynas y Ül" Enrit¡LJC L~n·

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los sujetos map!fches que perspectivan sus relaciones con el ambiente. Entre

los pewenche, por ejemplo, ellos y ellas señalan que tiene una relación de

posesión y no de propiedad privada de los elementos; es uria fuerza espiritual "Chao Genechen" quién los ha creado y puestos en ese medio que deben cuidar, mantener y desarrollar.

Tal como lo caracterizó Marx, a l referirse a las sociedades basadas en la existencia de una comunidad de parientes, de bienes materiales y

simbólicos. sustentadas por una fuerte red de relaciones socioeconómicas

y simbólicas:

"En todas estas formas en las que la propiedad de la tierra y la agricultura constituyen la base del orden económico, y por consiguiente, g1 objetivo económico es la producción de valores de uso, la reproducción del

individuo en aquellas relaciones determinadas con su comunidad en las que

el constituye la base de esta; hay

1.- Apropiación de la condición natural del trabajo,

2.- Este comportamiento con la tierra, tratándola como propiedad del

individuo que trabaja. está igualmente mediado a través de la existencia

natural , del individuo como miembro de un a comunidad" (Marx.l989:31. El subrayado es mío).

De manera contrapuesta a la de las sociedades estructuradas en torno al principio que las personas son el objetivo de las relaciones económicas y

no a la inversa, en la perspectiva del CNC, se acepta que "el alma del

hombre", a saber, su conocimiento y su cultura, se pueden comprar y vender, especialmente en las actuales circunstancias históricas de la globalización

económica, ya que se hace inevitable participar de las condiciones del trueque mercan ti 1 corno un medio de subsistencia.

La naturalización con que el CNC asume las condiciones actuales de

la predominancia del desarrollo de la transnacionalización del ca pi tal,

presentándose como una nueva versión para ex plicarlo, hacen de su propia

pers pect iva del conocimiento y de la cultura humana, un fetiche de la

globalización. Así. puede ser considerada corno una expresión de " la

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objetividad quimérica con la cual la cultura capitalista oculta sus creaciones culturales" (Taussig, 1993: 18).

En la cultura capitalista, las cualidades fundamentales de los seres humanos y sus productos, pasan a convertirse en mercancías, en cosas que se compran y se venden en el mercado. Esta mercancía parece ser substancial y real, y no ya una abstracción de una convención social surgida

de una forma específica desde personas organizadas en relaciones mutuas ··en un ambiente determinado.

2.- La /loción de "pobre'l,a étnica"

Concepto que nos refiere a la categorización de calidad de vida, así como a teorías antropológicas acerca de las identidades colectivas de una determinada sociedad. Ha sido usado en el contexto de análisis de la situación de pobreza en Chile, a partir de los .indicadores que están establecidos en el

instrumento CASEN, para explicar las relaciones entre las condiciones socioeconómicas y socioculturales de los mapuche en la actualidad. En tal perspectiva, los mapuche resultan ser un sector "pobre", y que para salir de tal situación deberían asumir -en los términos del CNC- que

forman parte de un proceso de "consolidación de un mundo virtual, no sólo en términos organizacionales (corporaciones virtuales) o culturales (la aldea global) sino también en términos geográficos" y que "la tecnología y el cambio tecnológico son reconocidos ahora como los motores principales en los

cambios en el patrón te1Titorial del desarrollo económico (Boisier, 2001:5-7). Así entendidas las cosas, los mapuche son pobres porque no son

pero sobre

todo perder". Ellos podrían aprovechar su conocimiento, transformarlo en "capital cultural" y ponerlo "al servicio (del) núcleo duro de la competitividad:

la productividad" (Boisier, 2001: 8-9).

De esta manera, convirtiendo la "etnicidad" en capital intangible de circulación en las redes del mundo virtualmente real, los mapuche tienen la

posibilidad en la globalización, de formar parte de una "región que aprende,

competitivos, y con esto tienen el peligro de "desaparecer

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regi-ón erudita, reg10n inform¡¡da, región inteligente, tipo de regiones inndvadoras, creativas o que aprenden" y <~sídejar de ser pohrcs (Uoisier,

2001:13).

3.- El modelo conceptual de sociedades e11 fases de "maduracián sociopolítica"

La aplicación de tal modelo permite señalar que sociedades como la

J mapuche, pasan por fases de existencia social que van en una gama creciente

de ampliación y maduración de sus demandas y límites colectivos. Es necesario diferenciar la postura en su aspecto analítico y en su

aspecto político. Desde una postura del análisis teórico, es la propuesta de algunos analistas (M. Hroch) para comprender Jos fenómenos nacionalistas,

entendiendo la "nación como creación cultural" y distinguiendo " fases" en

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' su desarrollo: cultural, elaboración política y proyecto masivo. Así se aplica "como instrumento problematizador" para entender el movimiento mapuche actual, como de carácter "etnonacional". Lo anterior está estrechamente relacionado al otro aspecto del asunto,

J es decir, el poder político de Jos sujetos. Como intelectuales del conocimiento

legitimado en la esferas del poder establecido, podemos formular múltiples

~ propuestas analíticas, las que pueden o no, ser asumidas como "iluminadoras de realidad".Así es como se puede fundamentar teóricamente la

l inevitabilidad del reconocimiento del carácter "étnico" de las demandas

mapuche, pero sin que se entreguen los argumentos para una postura política

ya sea en un Estado

multi-nacional o en un Estado nacional multi-étnico. Tal postura puede llegar a ser propositiva cuando nos remite al fortalecimiento de los derechos individuales, como "ciudadanía ampliada", respetando las diferencias culturales. De cualquier modo, una postura política así formulada aparece particularmente ambigua en el contexto actual de demanda por ejercicio del poder político como pueblo y nación, formulada por diversos sectores mapuche. Y es ambigua porque no se aporta c{ln argumentos respecto de

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de "integrar" disolviendo las demandas " nacionales",

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los derechos colectivos de un pueblo para fonnular, decidir y dirigir su propio

proyecto de desarrollo.

4.- El desarrollo regional endógeno

Los "emprendedores" del "Club del Nuevo Conocimiento" postulan

un desarrollo regional a escala humana, sustentado en la diversidad aunque

así la autodeterminación de

los pueblos indígenas, y con esto evidenciando una flagrante contradicción con el carácter "endógeno"·que declarativamente señalan tendría la "comunidad territorial". Tal tipo de desarrollo regional tiene como uno de sus sustentos la creación de u.n conocimiento científico, el que aunque se

distancia del criticado positivismo, sigue siendo colocado como Jo legítimo,

y esto se contrapone con el reconocimiento del milenario conocimiento de los pueblos indígenas. Aún más, suponen que la "complejidad sistémica" está fuera del alcance de la comprensión del sujeto indígerta y popular, por lo cual se debe "elevar el nivel de entendimiento popular en relación con

temas complejos" (Boisier, 2001 :32). Su perspectiva etnocéntrica y autoreferencial, les hace verse a sí mismos como los conductores políticos de la estrategia de creación de

comunidades regionales promotoras de cambios, creando nuevamente "un sujeto colectivo regional". Desconocen así la existencia de entidades

colectivas en los territorios, preexistentes a la formación de los estados nacionales, de la ciencia y del mercado. Aunque declaran que su "apuesta política [es] a favor de la sociedad

civil que está en el centro del proceso de redemocratización

de la asociatividad" (Boisier, 2001 :20), caracterizan a la gente, a "las personas de carne y hueso", como incapaces de apropiarse del progreso actual, ya que no tienen saber, no tienen poder y no reconocen la relación entre ambas dimensiones. Así es como estos "ganadores" se piensan a sí mismos como una especie de vanguardia -"Club"- iluminada -"Nuevo Conocimiento"-, capaces de conducir un proceso que permita "romper la

a favor

en el marco ~-e la unidad nacional, excluyendo

y

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con lo que caracterizan a

esta sociedad ciVil, y así generar "el poder necesario basado en el conocimiento'', conocimiento controlado por el CNC, cerrando así el círculo

elitista del poder. La propuesta de desarrollo señalada por el CNC, tiene la viabilidad que permite la mantención de las condiciones es tructu rales de la transnacionalización del capital, sin que podamos distinguir efectivamente una propuesta diferente, a pesar del lenguaje que utilizan y de las intenciones que enuncian. Si nos basamos en la realidad de los pueblos indígenns en

inercia y superar ~!miedo al desarro llo'', rasgos

Chile y particularmente de los

que tales sociedades se han basado en estructuras comunitarias que han

sustentado las relaciones sociales de producción , reproducción y circulación.

A pesar de que tales formaciones sociales no capitalistas entraron en una

relación forzada con el capitalismo de la sociedad chilena, es en tales estructuras comunitarias, donde podremos encontrar los fundamentos para un desarrollo controlado por los propios sujetos articu lados en proyectos colectivos, sujetos de su historia, pensando y ejerciendo el poder Una vez más, nos remitimos a K. Marx y s us planteamientos que contienen orientaciones para la comprensión y para la acción "En el objetivo de todas estas estas estructuras co munitarias es [su] conservación, es decir la reproducción como propietarios de los individuos

que la componen, es decir su reproducción en el mismo modo de existencia,

el cual constituye al mismo tiempo el comportamiento de los miembros

entre s í y por consiguiente constituye la comunidad misma. Pero, al mismo tiempo, esta reproducción es necesariamente nueva producción y

destrucción de la forma antigu a.(

no sólo se moditican las condiciones objetivas(

modifican los productores, en tanto despliegan nuevas cualidades, se desarro llan a sí mismos a través de la producción, se trans forman , construyen

nuevas fuerzas y nuevas representaciones, nuevos modos de interrelación, nuevas necesidades y nuevo lenguaje" (Marx. 1989: 39).

mnpuche, no podemos más que reconoc e r

) En el acto mismo de

)

la reproducción

sino que también se

21

Conocimiento, éticas y globalización de los mercados

Situándonos en las Instituciones

En y desde las ciencias sociales hemos pretendido crear las condiciones para el establecimiento de relaciones ínter-étnicas e ínter-

culturales. Participantes de la circulación de conocimientos, vivimos las posibilidades y limitaciones para hacer del conocimiento una fuente de intercambios y de políticas adecuadas a las necesidades de convivencia

entre pueblos diferentes y diferenciados. El conocimiento institucionalizado en las Universidades, no resulta de la iniciativa controlada por algún grupo indígena, sino que es establecida desde las políticas definidas por un Estado nacional.

Hemos constatado la fragilidad de las interrelaciones entre el conocimiento atesorado en las lógicas culturales de los pueblos indígenas, y el conocimiento acumulado como ciencia en la lógica de la modernidad de nuestras instituciones académicas contemporáneas. Para posibilitar los encuentros, partimos del supuesto de la validez mutua de las diversas formas de conocimiento, y del recQnocimiento de las condiciones de subordinación socioeconómica en las que viven la gran mayoría de los pueblos indígenas. La reflexión la hacemos junto a los problemas concretos que resultan de las contradicciones entre las prácticas de políticas de desarrollo y la vida de los pueblos indígenas. Dadas la ambiguedad de la situación, la fragilidad de las inter-relaciones y la variedad -pocas veces coincidentes- de las perspectivas-, estamos ciertos que su existencia permite crear espacios de interculturalidad.

Esto puede construirse si al menos existen algunas condiciones básicas:

a.- Retirar de su sitial de torre de marfil al conocimiento científico, sin restar su eventual validez explicativa, sino que situándolo como otra forma de apropiación intelectual de los fenómenos que denominamos realidad.

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· b.- Constatar la consistenc ia y eficacia interpretativa de las formas de cbnocimientos evidenciados por los sabios e intelectuales indígenas, tanto desde sus particulares lógicas culturales, cuanto desde_la re-elaboración de las categorías de las sociedades "modernas". Aprender que las posibilidades de compartir y producir conocimientos, no tienen un solo sendero, y de hecho, nuestra propuesta, es una más de muchas. Nos disponemos a profundizar, innovar y crear diversas alternativas desde lo

que podemos enfrentar como i11stitución universitaria. Indudablemente nuestras actividades de investigación relacionadas a la docencia y las

comunicaciones, cada vez están sometidas a nuevas demandas y riesgos. c.- La incorporación creciente de los conocimientos de los pueblos indígenas a la perspectiva que estamos construyendo, exige de nuestra parte mayor audacia y mejores cuidados. Pero no se trata de saberes en sí mismos, sino que articulados a las vivencias de los diversos grupos, por lo que la participación directa de intelectuales indígenas en las actividades y en la definición de las políticas universitarias se hace cada vez más necesaria.

Aún más, no se trata sólo de aquellos que según nuestras categorías definimos como portadores del conocimiento de un r.ueblo, sino de aquellos que sean establecidos a partir de la visión de mundo de los diversos pueblos indígenas.

Hemos pretendido ampliar, abrir y transformar los espacios de inter- relación entre sectores de la sociedad dominante y sectores de las sociedades denominadas indígenas, especialmente .en el ámbito de la producción e intercambio de conocimientos, sin embargo, tal esfuerzo necesita cada día

de mayores y mejores contribuciones desde la sociedad hegemónica y exige

un decidido protagonismo de los pueblos indígenas.

Estab/ecie1Zdo las Metodologías

El posicionamiento respecto de un tipo de conocimiento que se asume

como posible y que al mismo tiempo, se considera cualitativamente superior, ha llevado al diseño de estrategias metodológicas para hacer posible el

23

trabajo, en las que los criterios utilizados corresponden a tres amplias consideraciones: la necesidad de establecer distancias con los sujetos, el

evitar las identificaciones personales y en la restricción de la entrega de antecedentes acerca de los propósitos últimos de los trabajos. Así, se han diseñado métodos, técnicas e instrumentos que objetivan y restringen las relaciones interpersonales.

Es ilu~trativo considerar que en las publicaciones respecto de los Mapuche, se identifica una tendencia (basada en nociones, métodos y en determinados contextos) que na tenido como consecuencia la exclusión de los sujetos mapuches de las responsabilidades de lo publicado, así como en

gran medida no hubo reconoc.imientos correspondientes.

En contraste con la tendencia señalada y para intentar comprender la actual sociedad, G. Balandíer ( 1985) propone el "desvío antropológico",

entendido como una estrategia siempre moderna para enfrentar y

comprender la relación entre los sujetos, cuya principal característica está

precisamente en el posicionamiento de ·un sujeto respecto de otro. Tal actitud antropológica consiste no sólo en "tomar distancia del sujeto" en el sentido

tradicional, sino que es una comprensión que surge a partir de una doble

mirada: desde adentro y desde afuera, en cuyos espacios el sujeto está enfrentado a tres tendencias fundamentales:

(a) la relación con el medio ambiente y con su propia naturaleza humana

perspectiva, part~mos desde enfoques y especializaciones diferenciadas,

estableciendo lod puntos o áreas de contacto. Poniendo el énfasis en las coincidencias, establecimos algunos presupuestos:

-consideramos la realidad como procesos de fenómenos articulados

en influencias de grados e intensidades diferenciadas,

-relevamos las características específicas (o factores) que constituyen el contexto en el cual los hechos ocurren,

-asumimos que las interpretaciones acerca de las situaciones, forman parte fundamental de las referencias a los fenómenos.

- tendemos a elaborar resultados, como resultado de dinámicas colectivas de puesta en común de las diferentes apreciaciones.

La ubicación en las relaciones de poder y

autoridad

Si entendemos que el contexto de las relaciones entre la sociedad

mapuche y la sociedad chilena, se caracteriza por desigualdades, asimetrías y dominaciones a las que los mapuche han sido sometidos; estaríamos de acuerdo en que tal situación contradice los principios que orientan los acuerdos internacionales para hacer posible el ejercicio de los derechos

individuales y colectivos. Desde tal posicionamiento, se privilegia y prioriza

un accionar tendiente al fortalecimiento cultural, al empoderamiento, a la validación y legitimación de las sociedades indígenas.

(¿cultura?),

El conocimiento validado en la sociedad chilena, es aquel que resulta

(b)

los ensayos de re-personalización del vínculo social y

de la investigación científica y que institucionalmente se reproduce en los

(e)

la empresas de restitución del sentido.

centros de educación superior. Entonces, tal conocimiento forma parte de

Una propuesta de investigación intercultural entonces, requiere de

orientaciones metodológicas que lleven a superar las limitaciones de la fragmentación y parcialización en la aproximación cognitiva. Una de ellas

tiene que ver con la necesidad de un sustrato transdisciplinario (desde la

perspectiva de la ciencia), el que puede articularse a la visión de conjunto

que manifiestan los detentares del conocimiento cultural mente válido (en

relación a la sociedad mapuche, en este caso). Para hacer posible tal

24

la estructura de poder de la sociedad chilena, por lo que su cuestionamiento,

no sólo permite re-pensar su validez o capacidad de dar cuenta de la

"realidad", sino también permite a quiénes hacen tal cuestionamiento.

situarse en una posición de autonomía relativa en relación al poder dominante.

Asimismo, todos los involucrados en la producción del conocimiento desde las ciencias socinles, formamos parte de un contexto socio-histórico,

25

en el que efectivamos nuestra diferenciada cuota de poder. Somos agentes especialistas productores de sistemas ideológicos. Entonces, en muchos trabajos realizados, las relaciones establecidas entre investigadores e indígenas, se hacen evidentes las diferencias de peso político específico. Lo que se manifiesta ya desde las primeros contactos, luego pasa por las inserciones específicas en la dinámica de los grupos mutuos de referencia, donde se particulariza en las deci s iones que tanto el investigador como los mapuche toman, y se mediatiza a través de los productos materiales y simbólicos generados en la interrelación y efectivados por el contexto . La dimensión política de la relación establecida está presente en todo el proceso: desde el diseño del trabajo hasta las consecuencias indirectas que este puede generar. Y una de las materializaciones del resultado de esas interacciones, generalmente desiguales, es precisamente lo que escribimos respecto de los mapuche y que, en tales condiciones, ha permitido tener un peso político de mayor control personal o institucional de tales productos.

Las posturas éticas

. El énfasis que hemos puesto en identificar el carácter relacional de la

situación, aunque marcada por las desigualdades, significa que en determinados períodos y en contextos particulares, algunos indígenas han podido ejercer significativa influencia en el control y orientación de las relaciones establecidas con los cientistas sociales. En los trabajos analizados, existen algunos que evidencian una postura teórica-práctica, desde la cual podemos aprehender orientaciones para intentar nuevos rumbos Desde una postura teórica, metodológica y política, que se entiende

inserta en una compleja trama de relaciones, que reconoce el proceso de vaciamiento de poder de los excluidos del sistema, entre ellos los indígenas, que asume como injusta la desigual relación establecida entre los investigadores y los sujetos con los que se trabaja, es que se puede proponer la construcción de relaciones en contextos diferentes y que puedan ser evaluadas con criterios y responsabilidades compartidas.

26

·, En la irónica proposición que hizo Deloria hace JO años. au nque puede pardcer rcstringuida a una cuestión de más o menos dinero, el principio de poder compartido que está implícito debe ser considerado_como una postura a ser conquistada y también exigida por todos los involucrados.

" Propondría una política a ser adoptada por las tribus Indias, que rápidamente aclararía los respectivos roles de los antropólogos y las tribus. Cada antro que quiera entender una lrihu, debería hacer una petición de permiso al consejo tribal para hacer el estudio. Obtendría el permiso sólo si el aporta al fondo tribal una cantidad igual de dinero a la que el se propone gaslar en el es/udio." (Deloria, 1969:95)

Cómo claramente lo expresa un antropólogo Odawa:

"Queremos ser consultados y respetados no sólo como individuos.

sino como naciones independientes con el derecho a determinar quién

.) En esta era de

autogobierno indígena, 110 es para que los de afuera establezcan las reglas de conducta en nuestras tierras y comunidades. Es nuestro derecho y responsabilidad hacerlo, como naciones indígenas. Es el derecho y responsabilidad de los investigadores respetar y cumplir nuestras ¡;armas. Pueden ser discutidos y debatidos por las comunidades aborígenes, instituciones académicas e investigadores. los enfoques creativos que permita establecer una relación de trabajo que no restringa el avance del conocimiento, ni denigre la legitima autoridad de las comunidades indígenas acerca de la integridad de sus propias tradiciones intelectuales" (King, 1997:1/8)

En los estudios acerca de los Indígenas en Chile, la tendencia predominante ha sido la construcción de "no-lugares" ya que son espacios que no pueden ser definidos como identitarios, relac ionales ni históricos.

(Augé,l994:73)

traspasa al i nferior de nuestras fronteras.

investigativo, bebemos

directamente de múltiples y variadas fuentes, que posibilitan la apropiación

Durante todo el proceso del trabajo

27

de conocimientos acerca de lo que nos interesa como también de aquellos contenidos en ámbitos insospechados. El investigador es parte de un contexto institucional que exige la referencia directa y que este responde invariablemente, sea al nicho académico, laboral o editorial. Cuando se adquiere algún nivel de legitimidad, puede que se libere a las instancias institucionales en las que está inserto, de las conseCJJencias que su trabajo pudiese tener, disponiéndose a asumir individualmente tales riesgos. En última instancia, siempre son los investigadores que presentan 1os trabajos, los que se hacen cargo de lo escrito y producido, lo que parece ser una actitud y disposición adecuada y pertinente. No obstante, esto también dá cuenta de una especie de patentización patrimonial del conocimiento, como si fuese resultado de la exclusividad del que lo ha puesto en los circuitos de los productos intelectuales. Es claro que el investigador es productor de conocimientos y debe hacerse cargo de tal condición pero, así también es evidente que el forma parte de un proceso en el que ios demás sujetos que lo han hecho posible, deberían también compartir las responsabilidades de la produccción y transmisión de los conocimientos.

"Los mapuch e han cambiado las fronteras de s u identidad cultural a través de la dinámica del poder ejercido en acciones dirigidas hacia dentro y hacia fi¡era del grupo. Pero en la construcción y reconstrucción de contenidos culturales, en la definición y desplazamiento de las .fi·onteras y en la recult!tración de los procesos politicos, estamos presentes los antropólogos. Debemos examinar de qite forma participamos de estos procesos. ¿Estamos de hecho. a través

de nuestra praxis y categoría . otro uso

Morales, 2000:140-14 1 ).

de nuestros discursos. construyendo una Jerce ra

ni externo ni interno de la cultura :J (¡\1/cFall y

28

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1

1

CAPITUL02

LASIDENTIDADESTERRITORIALESO

.COMOHACER HISTORIA DESDEHOYDÍA'.

Fahien Le Bmmiec!

El uso del termino "identidad territorial" para legitimar la reivindicación de espacios territoriales ancestrales dentro del territorio nacional chileno se ha ido propagando en los discursos de los dirigentes estos últimos años , logrando un reconocimiento académico por parte de los cientistas sociales quienes hoy día se han apropiado de! término para representar la sociedad Mapuche. El hecho que su mención se haga comunmente en termino plural-"/as

identidades territoriales" - puede demostrar un cie110 cambio dentro de las expresiones y estrategias de lucha de las organizaciones y comunidades Mapuche:

de una lucha de Pueblo - con un solo territorio establecido entre los ríos Bio Bio y Toltén -,su discurso y sus prácticas se han enfocado en intereses y reivindicaciones territoriales más locales. Como lo veremos más adelante, tal fragmentación no corresponde a una división · siempre interpretada en términos de debilitamiento· del movimiento Mapuche actual sino que se relaciona con una realidad histórica vinculada a la existencia, la permanencia y la reconfiguración de unidades socio-

políticas autónomas estrucruradas en redes de

relaciones económ icas, rel igiosas,

militares (Lof, Rewe, Ayllarewe, ButalMapu), cuya funcionalidad era claramente perceptible antes de la invasión del territorio Mapuche por el ejército chileno .

J

El presente articulo es el resultado de ocho meses de colaboración con el equipo Mapu-

territorialidad, agrndczco a sus investigadores por

a los miembros de la comunidad Andrc's Ca lbuiiir de Lumako quienes participaron en esta inves1igación. Por fin, muchas gracias a Andres Mcnard por S'-:1 atenta lectura y corrección del

u buena acogida y sus discusiones, y tarnbi<!n

presente texto.

la Escuela de Altos Estudio s de

Ciencias Sociales (EHESS) de París, y del docto rado

Para tener la ccl1Cl3 de tal afirmación se puede leer los trabajos de Pablo Marimán incluidos en

en Etnohistoria de la U. de Chile (USACH ).

2 Antropólogo, es tudiante de Doctorado en Antropología de

este presente libro.

Desde esta mal dicha "pacificación" hasta hoy día, la permanencia y la reesoucturación de los poderes relacionados con dichas redes han sido un problema subyacente a las políticas indígenas implementadas por el estado chileno. Por tanto, el término "identidades territoriales", hoy día, se ha vuelto indispensable para entender las reivindicaciones indígenas en Chile, sin embargo merece algunas aclaraciones y consideraciones con el fin de entende r el ginamismo y la modernidad de los discursos y pretensiones de las identidades territoriales. De hecho la irrupci ón en la escena pública de dirigentes y sus discursos relativos a la rearticulación y el reconocimiento

de dichas identidad es territoriales han

personas neófitas en la materia consideran estas reivindicaciones como de otro tiempo, le interpretan como una voluntad de separatismo ét ni co o la limitan a un s impl e problema de falta de superficie de tierras El fracaso de las políticas indígenas y los malentendidos existentes y evocados anteriormen te so n sin duda, e n parte, debidos a un prob lema de definición de conceptos básicos co m6 el del territorio en el contexto de la

sociedades indígenas.

provocado varias reacciones: muchas

Definiendo el territorio.

Si es cierto que la definición de la territori~lidad como "las concepciones y usos de los espacios materiales, culturales y de ejercicio del poder, de las sociedades hum anas en 1111 contexto ~temporal" 4 in troduce una ruptura con l<1s definiciones c lás icas del territorio, reve lá ndose mas apropiada a la realidad ind ígena, su asoc ia ción con la idea de "identidad" llama a tomar a lgun a~ p recauciones e n como ~bordarla. De hec ho un est udi o sob re "identidades te rritoria les" no se pu ede situar

Odinición daJa por el t:4uipo Ma pu-Tcrrllo rialithu;l en su inrunnl:' prdirninar dd programa

",\.1apu·tcrriwri alhlou.J Mapuche

en el siglo XX". 2000 .

so lamente en la retl~exión sobre el fenómeno de la te rritorial idad incorporada a las relaciones de:poder que se juegan en su interior sino que consiste en explorar y en tender los procesos indígenas de creación, transformac ión; re interpretación de las prácticas y significados culturales. Desde la perspectiva del estado moderno, el territorio es considerado como un simple espacio que administrar, puede estar subdividido 0

compuesto de distintas unidades (región, provincias, ciudades

este territorio. delimitado claramente por fro nteras determinadas, que el estado ejerce el control y la gestión de la población y los recursos que le

conforman. Esta

terri to rio ha sido dado para ser dominad o, exp lotado y transformado se.,ún las necesi dades de sus habitan tes, fue adoptada du rante años por los geógrafos. Esta v isión se revela limitada e inadecuada cuando se tra ta de entender e l uso y la concepción qu e tie nen tanto las·sociedades occidentales

).

Es sobre

concepción, he rencia de la creencia

judcocristiana que el

o

como indígenas acerca del espacio en cual viven e intercambian diariamente. Durante estos 30 últimos años, varios trabajos 5 han tratado justamente incorporar una dimensión subjetiva y relaciona l - en térm in os de relación entre el hombre Ys u medio ambiente- a los estudios sobre territorio con el fin que éste no sea so lame nte contemplado como un concepto o un espacio, sino como una rea lidad sociocultural. Al mismo tiempo, los d iscursos indígenas que se han levantado a nivel internacional han reafirmado esta neces idad de invest igar y entender los territorios desde otra mirada. La

convergencia de ambos procesos ha permitido forta lecer las re ivindicac io nes

indígenas, Yen a lgunos de territorios indígenas arrinconados al interio r

casos ha partic ipado en el proceso de reconocimiento

(Kanak, l nuit, grupos aborígenes de Australia de es tado -n ac ion es.

)

Uno de los primt:ros escritos yuc tr.1ta de ruancrn general ele releer el lcrriwrio es el libro Jc Arm:md Fremont (1976); en los casos mas es pecíficos de los ln uit ver e l estudio de B(atricc

Collignnn ( 1996) ; del V¡onaulu (Pocilico): J ucl tJonncmaison (!996); de los Kan¡okc: Jcan M"ric Tjihoou ( 1 1 1%\

Poco a poco, se ha ido aceptando la existencia de territorios sin

fronteras fíjas y con múltiples dimensiones (cultural, económica, social,

). Se han descubierto lugares de memoria colectiva que se expresan

a través de la oralidad y cuya existencia es fundamental tanto para el

sustento socioeconómico del grupo que los habita como para la regeneración

de su identidad cultural. En este sentido es muy importante reafírmar que

si bien esta noción de "territorio indígena" se ha ido despejando por muchos

investigadores - y algunos administradores - solamente estas ultimas décadas, este concepto ya había sido manejado e integrado desde hace siglos por los indígenas mismos. No es casualidad, por ejemplo, que el Mapudungun, y. por lo tanto la cosmovisión Mapuche, goce de un abundante vocabulario de uso común referido a los lugares o a la organización territorial Algunos estudios han tratado de definir este complejo fenómeno que

es el de la territorialidad aplicada a la sociedad Mapuche. La definición del etno-territorio propuesta por el geógrafo Raúl Malina se presenta como la más completa:

"los etno-territorios constituyen una categoría que da cuenta de los espacios habitados por pueblos indígenas o una parte de éstos, que poseen por característica, encontrarse delimitados por hitos geográficos reconocidos socialmente por una o más agrupaciones de una misma etnia o de otra distinta. Estos territorios son valorizados por los indígenas, al asignarle un colltenido político, económico, social, cultural y religioso." 6

Según esta definición y sin darle mayor relevancia son los propios indígenas quienes dan valor y sentido a estos espacios, revelando la naturaleza subjetiva de esta forma de territorialidad. También, una consideración importante, e ignorada en el trabajo de Raúl Malina, es

política

1

j

t

l

1

l

1

í

6 Raúl Molina (1995). Este articulo es fundamental para entender las distintas dimensiones del

claraml:!ntc cada uno de los aspectos del territorio considerado por

territorio Mapuche. F xpfica el autor.

34

justamenle el carácter dinámico de dicho proceso de asignacton de los cont~nidospolíticos, económicos, soci¡¡les, culturales y religiosos de los etno-territorios. Como ya lo señalamos, se trata de territori_?s cuyas fronteras \ ·.i no son fíjas, dado que efectivamente las identidades indígenas que le asignan \ son ca-m6Tañ.te-s. Para abordar la territorialidad se requiere, entonces de un marco teórico hislorizante que pueda considerar el proceso estructurante de constante construcción tanto de los territorios como de sus identidades, puesto que son entidades dinámicas las que tanto en sus formas como en sus contenidos han ido cambiando según los distintos sentidos que le dieron los grupos correspondientes . Tal perspectiva puede ayudar a entender y reconocer el resurgimiento actual de identidades o territorios considerados como desaparecidos desde más de un siglo.

7

El territorio como espacio de reconstrucción de la identidad

indíge11a.

Desde el estudio pionero de F. Barth sobre las "teorías de la etnicidad" en 1969 varios antropólogos han interpretado la diversidad de los grupos

étnicos - las etnias - como el resultado de procesos de construcciones

identidarias. Algunos de ellos, trabajando con etnias de Africa, se dieron

cuenta que é.stas eran creaciones coloniales 8 Mientras que otros, americanistas y oceanistas, descubrieron que ciertas tradiciones cuidadosamente preservadas y reivindicadas por los grupos indígenas, han integrado un multitud de elementos ajenos. De forma general, se ha dejado de lado la idea que las sociedades mal denominadas "sin historia" existirían en si mismas - por esencia -, y se ha acordado entender su dinamismo desde los procesos históricos que las afectan.

Esw idea es fundamental para quien quiere estudiar las identidades indigenas: no son los

antropólogos los que asignan una identidad a un grupo, sino que son sus propios miembros, en un

complejo juego de diferenciación con el Otro, quienes se autodelinen. Ha resultado dificil para los antropólogos fijar cst<:Js identidades, ya que cslas san cambian1cs. Ver J.L Amselle y E. Bokolo (1985)

35

De la misma forma, los contenidos y las fronteras de los territorios

indígenas que resultan de estas mismas dinámicas, van cambiando al tiempo

que los límites entre los grupos étnicos se van recreando. Identidad y territorio estan estrechamente ligados. Tal evidencia no es solamente el fruto de investigaciones teóricas de antropólogos, la emergencia de las reivindicaciones autonomistas de las autodenominadas "identidades territoriales:~en el movimiento Mapuche, tienden a reafirmar esta relación y, sobre todo, a recordar que el territorio es fundamental para el sustento

de la identidad indígena. El co·ntexto actual, caracterizado por los conflictos

y también por el florecimiento de las demandas y acciones generadas por

las comunidades y organizaciones Mapuche, nos presenta el concepto de

9

"territorio" como parte de un dispositivo discursivo identitario

Por otra parte, la relación establecida entre "identidad" y

"territorialidad", como lo explica Sara McFall en su artículo, fundamenta un conocimiento y una filosofia cuya explicación no se puede solamente reducir a un determinismo cullltrat' 0 sino que corresponde a un fenómeno

más complejo e integrado a una red de elementos donde la dicotomía entre

naturaleza y cultura no es significativa. Los cambios medio ambientales

impulsados por la llegada de los españoles al territorio Mapuche e

intensificados durante la colonización chilena y extranjera, han afectado directamente esta red y como lo señala Sara McFall han tenidos impactos

existenciales

en

la

territorialidad y

en

el ser Mapuche.

Esta

l) "La noci6n df! "lerrilorio "forma parte ele w1 chspoJiiil·o tliscursh·o qru: lhm1arcmo.\· identitario.

1O

) (

en el contexto de las lucha.r por la idt•n!idad, diclru.i t!ispositii'O.fi di.'fcurJi,·os - de lu.t qrte

noc:i01w.r como

"terriloria ", "puehfo ··. ··nacíonalidmle.r" o "naciones indige11mo ·· formrm

parle - resultan de un ejercicio de auto-objctivac:ión de la .wciedades iml(t.:enas. a través tlel cual .•w propo11en, de una purle. vec.:wres d(• idcnrijicac:ión que permileu la pruducciim ele

itlt!nlidmles .'inprac:omtmilaria~·. y

Gcnonlo Zuñiga (2000:p.l 14 1).

Un fundamento de las lcorí:.~s pló:1ntcandu el Uetcnninismo cultuml, es que h1s Uifcrcnciils cullur~lcs se pueden explicar solamente por los distintus medio amhienlcs en cual se hun idu desarrollando M. l·htrris:, autor con basli\nle inllucncia en las cscucl<Js de nnlropolog.ía en Chile, uc.htptó esta tesis il su teoría del materialismo culwr-al dumlc las difercnci:1s de consuma de proteína de cada

de ntrn. u11a forma t!e ver 11 or!-:llllizar el mmu/o .\'Uciaf'

·

-

grupo- debido a h1s c.lircrencias de lus medios ambientes en los ¡;uah:s vivrn . explicaría la

di"crsidac.l de lns cuiiUras.

consideración vulljera definitivamente la idea de una cultura, 0 de una identidad por escnbia, basadas sobre una relación mítica e íntima entre el indígena y su medio ambiente.

De todas esas consideraciones, se puede deducir que el estudio de la · relación entre "territorio" e "identidad" se revela como una compleja tarea,

debido a la diversidad de aspectos que involucra y a la imposibilidad de

La relación con el territorio no está dada, sino que se

va construyendo al tiempo que las interacciones entre la sociedad Mapuche

fijarla en el tiempo

y no-Mapuche van cambiando. Hablar de territorio es diseñar fronteras fluctuantes hacia el Otro, vale decir reafirmar la identidad propia a través

Lo que implica un constante trabajo de

autodefinición debido al singular hecho que la máquina social indíaena

goza de una cierta flexibilidad y una capacidad de mestizarse con Ja iden7ictad del Otro (Boceara 2000:28) ·como lo veremos en los próximos'ejemplos,

las identidades territoriales son productos también de este juego de

diferenciación y asimilación de referentes provenientes de diversos ámbitos

de la definición del Otro

¿Que son las identidades territoriales?

Si por un lado el presente articulo pretende aportar a lgunos elementos

teóricos y metodológicos al estudio de la territorialidad Mapuche, por otro

lado es necesario aterrizarlos a través de algunos casos concretos. El objetivo de esta parte es tratar de definir en sus varias acepciones las

identidades territoriales y comprender la evolución de las representaciones

asociadas a éstas. De partida, y a la luz de lo dicho en los párrafos anteriores, rechazamos la idea de reducir la definición de "identidades territoriales" al simple fenómeno reivindicativo que se ha m¡mifestado estos últimos años a

través del conflicto que opone comunidndes Mapuche a particulares,

empresas forestales y estado chileno. Si por un lado es cierto que el término

"identidad territorial" ha aparecido públicarnentc en 1999 con la propuesta

de un conjunto de comunidades de la zona de Tirua 11 autodenominación "Identidad Lafkenche de la Prli.

~ión) bajo la ~ Ara11co",

que no se puede negar cuando se trata de entender la organización de las comlwidades contemporáneas.

por otro lado el fenómeno de las identidades territori;

.-.; es UI1lllii rea,hdad

Del mismo modo, la reivindicación de identidades_ territoriales más

común a muchas comunidades Mapuche en todo Chire, y riene rasgos enraizados en una organización sociopolítica cuya existencia es anterior a la fundación del estado chileno. Considerando solamente el ámbito sociopol itico, se puede observar que las "identidades territoriales" corresponden a varios tipos de estructuras, vale

amplias (que podríamos asociar a los Butalmapu), protagonizada por comunidades "Lafkenche", "Ñagche" o "Wenteche", propone una división del mundo que se fundamenta en los significados comunes tanto etimológicos, históricos o geográficos de las personas que viven en su seno o en relación con éstas. Y no hay que descartar las discusiones internas

decir distintos réferentes comunes a un grupo para identificarse y distinguirse de los otros : el lov, el rewe, el Ayllarewe, el Butalmapu pero también la reducción (generalmente corresponde a los Titulos de Merced), "la comunidad tradicional" (a veces corresponde a la reducción), la comunidad asociación

(constituida según la Ley 19.253), el lugar (su existencia es mas subjetiva y sus delimitaciones menos precisast. Constituyen unreferentet~rritorial~­ social e histórico tanto para sus habitantes como para sus vecinos, quienes le

asignan significados e identidad. La conformación y la delimitación de estas distintas identidades territoriales no están exentas de ciertas discusio11es - a veces tensiones - propias a la sociedad Mapuche. Es común encontrarse en el campo con

debates acerca de la pertehcncia de alguien a uno u otro lugar

lugares tienen significados - relacionados y definidos por el tuwun y el kupalme- asignando valores a la gente que viven en su seno. La instalación

de escuela, colegio, posta, iglesia o de un rewe puede dar más valor al

lugar. Existen conflictos entre personas de distintos lugares quienes consideran su procedencia mejor que la del otro y le atribuyen características (morales, económicas o sociales) más distinguidas. Tales conflictos existentes en varios lugares juegan un papel político importante

Todos los

1 1

Identidad Larkenche de la Provincia de Arauco. 19?9. De la deudo llistorico naciouul al

reconocimiento de mu!.flro.'i del'echns lr!t'rilorialcs. Chile. Tirúa.

12

En cien as ocasionos se podria incluir a la lisia: los comités de pequeños agricultores. asociaciones de comunidades indígenas (Asociación Ñankucheo de Lumako), cooperativa, comités de

vecinos

38

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sobre la pertenencia o no a una identidad territorial. Se puede observar como ciertos referentes usados en tal situación son producto de la sociedad

producida por esta última

atribuye a los Wenteche una imagen combativa, en detrimento de los Ñagche presentados como los primeros Lonko que transaron con el ejercito chileno.

Estos últimos años, se han podido ver dirigentes de la zona fronteriza, Ñagche-Wenteche, reivindicándose como Wenteche y desprecian a su vecino Ñagche a partir de un discurso que hace suyos los argumentos de la historia chilena. Uno de los desafíos de los historiadores Mapuche reside en la capacidad de proponer una otra historia, alejada de los estigmas

ocasionados por tales prejuicios etnocentristas, para abordar la comprensión

de la sociedad Mapuche actual y pasada desde una lógica socio-política

indígena.

no-mapuche y dominante: por ej~mplo, la historia

Cuando los Mapuche hacen la historia.

Volvemos al propósito inicial de la presente reflexión: considerar el

proceso de reconstrucción territorial no solamente como un hecho social, cultural y político, poniendo a su vez en evidencia la potente subjetividad

que caracteriza los discursos que le están asociados

es necesario historizar estos discursos (y preguntarse en qué y por qué los discursos actuales no son los mismos que los del pasado) y las

Para lograr tal objetivo

representaciones que estos grupos han ido construyendo a lo largo de sus

39

relaciones con otros grupos y sobre todo con la sociedad dominante ( sea ésta española en sus aspiraciones o chilena en la práctica). De hecho, los discursos reivindicando la existencia de las identidades territoriales en el

presente que se legitiman sobre el pasado, son una lectura de la historia

que nos ofrecen estos dirigentes y que a veces se diferencia de la existente en los libros. Por l.o tanto cuando se evocan las "identidades terriroriales", se

está reivindicando la rearticulación de instituciones "tradi_~i_Qnal_~s" consideradas pré-hispánicas (en el caso de los Mapuche, los Ayllarewc reivindicados por las identidades territoriales tenían vigencia efectiva

durante la época pre-reducc-ional, es decir hasta hace solamente un siglo)

con el fin de proyectarse hacia el futuro a través de la legitimación de

sus derechos. Consiste en rearticular, poner al día- y_ no _restablecer-

una organización socio-política, redes socio-económicas, que hace m~s ~re 12(} años tenían vigencia; y cuyas huellas toda vi a están presentes en la memoria oral y escri-ta. Dicha meta pasa por un proceso de descolonización de la literatura relativa a la sociedad Mapuehe,_y a la

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---

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11---- - -

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-

-

implementación de una nue_ya doxa basada en valores "tradicionales",

es decir considerada como propia de la cultura Mapuche y en la cual no

intervenga la sociedad dominante.

Un hecho muy relevante es el debate que hoy se está abriendo entre

historiadores en su mayoría chilenos e intelectuales Mapuche sobre la

historia indígena: los primeros fundamentan sus investigaciones sobre

) mientras que los

fuentes escritas (crónicas, archivos de ministerios

-otros sobre la memoria oral de su pueblo 1 • _ Debate que se desarrolla

1)

Se puede resumir la <lo.xa como Utti.t fomlíl de lcngu;:tjc im:::onsc[cnlc, cstructurantc y in1pucsto

por

la soc¡cdcul dominante para calificar el rnundo social. Según llourdicu

(1997:2b)

parndojalmenle,

no hay nada mtis dogmático que 1wn doxa, conjrmw <le creencias

Jumlamenwles que no tienen ncce:'iitlad da afirmarse h(~¡o la forma de wt dogma explícito y

co11.n:iente de si mismo

".

14 F.sta memoria oral, en parte rccoptiOJda c11 libros de antropólogos y misioneros no-mapuche

). empieza a provocar cucstionamicntos óc pane de algunos historiadores

{(iucvara. Pascual

Mapuche Sl)hrc la vcrd:u.h.:ra ;~uwría de t;tlcs tcxtu

40

tanto en el plan ci.cl : contenido del conocimiento difund 1 'do poi· la histórica como . al nivel de la terminología que se ti.ene q

ue usar para refenr~ea la h1ston~y cultura Mapuche. Miradas durante mucho tieinpo

Ciencia · ·

.

.

como stmple herramientas de dominación, las ciencias historicas y sociales -

han sido últimamente reapropiadas por los 1 "nd 1 'oenas

mismos para

remvindicar su cultura, sus derechos y también

.

<>

sus territorios

Considerando que el pasado y sus modos de vivir todavía sirven d~ referente a mLichas familias Mapuche en el cómo actuar en el presente,

se vuelve necesario desarrollar herramientas que puedan dar a conocer

una memoria ind~genacuya permanencia ha sido dificultada y negada por el alto grado de mtervencionismo, sea de la iglesia 0 del estado nación chileno. Ante tal amenaza los historiadores Mapuche, pero también las

o:gan~zaciones y las comunidades, realizan una lectura indígena de su

h1stona, estando bien conscientes que conocer lo que fueron les reflexiOnar sobre lo que quieren ser .

Este proceso ha sido posible gracias al levantamiento y la evolución de un movimiento Mapuche cuyo objetivo es el ejercicio de un control cultural para terminar con una imagen considerada como despreciativa e impuesta

por la sociedad dominante". En reacción a una "historia chilena" quienes

permi -t e

15

15

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Tal idea no es propia ctl . muneJo im.lígcna, . . , ru•ro quizás - • llegó

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na·. t·trd 1 •• 1111 cnt• e

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os occrdcn1aies a lravcs ele sus lustonol:!raros como Marc fllocn qut-cn ese ·¡·. •·¡

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~ pa.rado 110 .\~ /muto a peiJIIlhcar el L·ouocim;etllo (/c>l ¡u·c misma etJ el pn•.fellfe".

Sobre eslc tcnm ver 'a dispersa rcnexión d~ Guillaumc Boceara en Boccartt ( 199R)

(2001 }, en este último lc:<to el ctno·llislori<~Liorcomcma "la reci, en

eJife;

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y

uso. t. e ~rn~udw como rmrco ~érmilw idónt•o y

fegílimo, C!IICIU!II/I'a .tu nrigf!n en {r¡ amhidóH

polrttca md•gc11a de nwo~lefl_mr.re, d ,• oponerse (cuestianat) a fa ''isión dt.• mundo domhwnte de e.tca¡uw al t'.Ull/us tlr mdw dejluido t'XIen'ormeiiU' como de~valori-

d, 1

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,(111 C! P CUIIIIOia( O pOr ef

';so e len~ww UIHireulen~erlfcIU!lilr~Jde rrar(mct~tumy tle releer el pasnd~, irulignw a parrir

te c~rexona.r; pens_adas como JH~opramentc autoc:wuas. (

cowude.rar

)

.·fctualmel/ll' se lw llegado a

·' e mas mue' 1( unas. rorqut•

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llt.Xc:.mrw rehacer cas1 la towlidad de la nómiua tfe la•

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•en lo.'i ma¡nu:lle{.t) uctua/meme ya 110 .tou los araucamH·

·.

ya 110 .HJu lo.r guaJiros, que los mwtka del capiltin Cook _w 11 ahora los mwclr h-

~;~':::,~~:~:~imnorlo/izado

11

por Bao.<y M<~<-<;

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::~;,J,;:~;·~~~~~·;,~~:~~s~:¡,~';;k:::::·,:',/~:~~~~

41

desde sus inicios 17 y hasta hoy '~ ha negado o simpl e m e nte e xc l u id o al

Mapuche de la historia, se conjetura una "historia Mapuche" seguramente

con una perspectiva, pero también con una meta distinta. La emergencia

de estos discursos sobre la historia y la realidad del Pueblo Mapuche es de

una importancia fundamental en la reconstrucción de la terr itoria lidad

Mapuche, ya que no es solamente una reestructuración material sino también

de tipo idéel.

Es importante des tacar que las luchas de clasificaciones, llevadas a

cabo por los intelectuales y las organizaciones Mapuche, contra los

estereotipos vehiculados por los medios de comunicación y la clase política

dominante, no son de otro tiempo. Tampoco, están fuera de las preocupaciones de la comunidades, por ej e mplo, se esta volviendo común escuchar a sus

dirigentes denunciar una "nueva colonización a través del lenguaje que impone términos y conceptos sin que corresponde a la forma de ser de

nuestro pueblo (Mapuche)

IV ". Poco a poco, se han dado c uenta que

por la descolonización ideológi.~ _de varip~­ conceptos impuestos por la sociedad dominante, y que en su mayoría ya han sido integrados por los ·Mapuche mi~mos.Descolonizar el Mapuche, y "volv.er

a validar" una cierta manera de ser Mapuche, son algunos de los propósitos que se han ido desarrollando por las organizaciones Mapuche. Esta nueva perspectiva sobre la historia juega un papel importante en

el contexto actual, puesto que explica y, en un cierto modo, legitima la actuación política de las comunidades y organizaciones Mapuche durante

estos últimos años. La reflexión sobre la historia transmitida por dichos

historiadores Mapuche integra el potente dispositivo discursivo identitario

anteriormente. El rec ie nte interés por la territorialidad , la

mencionado

emergencia actual de las identidades territoriales y sobre todo su

r~icar _:!

t~~ito~iO.JJasa

1 7

Ver el capiiUio ded icado a la hi•toriogra r.a del •iglo X IX en el libro de Jor¡;c Pinto ( 200 1}.

18

Ver los úcbatcs provocados por las provocaciones de Sergio Villalobos.

19

Palabras de un dirigente del Con sejo úc Lonko úc Pikunwijimapu en ocasión úc un ta lle r sobre derecho indigcna, realizado en Tcm uk o, e l 10 de e nero 2002.

42

reconocimiento han sido a la vez efectos y mot o res de la a par ic ión de un a

éliteÍMapuchc sa lid a en su mayoría de lns universidades. Se caracteriza

por haber logrado conservar y desarrollar un nexo estrecho con sus bases,

es decir las comunidades. El

dicho d e rearti cu laci ó n terr it o rial y política que .est a .vivi e ndo .hoy

pueblo Mapuche ha sido integrado por actores provenientes de distintos

sectores de la sociedad chilena: comuneros, profesionales, estudiantes

pobladores

o

complejo proceso de reconstrucc ión, o mejor

d ía el ·

m

.

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-- .

Desde esta perspectiva, la territorialidad se revela como un co mplejo

fenómeno polimorfo, multipolar, sin centro fijo, y en constante transfonnación.

La complejidad de su estudio exige la combinación de di stintas d iscipl inas

como la geografi a, la historia, la antropología, la soc iología, la ecología, la

economía o e l derecho

Inicialmente objeto de estudio de los geógra fo s,

ha to mado vida y memoria al encontrarse con otras ciencias, lo

implicado nuevas perspectivas, y sobre todo cambios de m etodología.

el territorio

que ha

¿ U11a metodología aplicada a la territorialidad?

Como en muchos artículos, queda pendiente la pregunta ini¡;ial : ¿qué

metodología aplicar al estudio de la territorialidad Mapuche? Más que dar una repuesta, se pretende ofrecer algunas reflexiones metodológicas y teóricas acerca de los distintos elementos entregados a lo largo del presente

texto.

En primer lugar, hemos visto que si el territorio está definido- por

quienes lo ocupan y lo deslindan, esta definición se fundamenta en

diferenciaciones entre d is tintos grupos y divisiones de l mundo soc ial,

discutidas y evaluadas pennanentemente. Esta forma de construcción de

la identidad étnica y social de un grupo a través de la redefinición de su

20 Esla constatación con lrndice los estereotipos di fund idos por la prensa c hi lena, que tiende a

lucha del Pueblo Mapuche como un separatismo fundamentalisla cerrado a lodo

mostrar la

elc1ncnto ajeno a una s upuesta tradición Mapuche.

43

territorio no es un fenómeno nuevo para los antropólogos. Su estudio requiere adoptar una mirada desde adentro, vale decir a través de la categorías subjetivas de los actores que definen el territorio, lo que permite

aprehender sus representaciones y entender lo que significa para un individuo reivindicarse de un territorio y no de otro. Si es cierto que para

lograr tales objetivos, la recolección de los discursos acerca del territorio es esencial,. también es importante tomar una distancia y diferenciar la

teoría de la práctica. En este sentido, la etnología ha desarrollado durante las ultimas décadas una dura crítica a aquellos investigadores que, ingenuamente, han basado sus estudios en los discursos y representaciones de los indígenas de manera .exclusiva sin tomar en cuenta el contexto y

sobre todo su realidad. Para ilustrar este comentario a nivel de la

territorialidad Mapuche, un investigador podrá llenar su estudio de

entrevistas a dirigentes, Ngenpin, Machi o Ngillatufe, coincidirán en el

carácter sagrado e inviolable del Ngillatuwe, pero quedará sin explicación

ante la práctica más y más común de arar los terrenos de ceremonia en tiempo de siembra. Para entender tal situación, un trabajo de terreno en el seno de la comunidad es fundamental, y no se puede restringir a la visita y entrevista de sus autoridades religiosas o políticas, sin considerar a sus

demás miembros.

Las lógicas, ya mencionadas, de oposiciones, diferenciaciones como forma constituyente de la identidad- y del territorio- indígena conforman

uno de los pilares del estructuralismo, corriente que intentó sistematizarlas.

Esta tentativa quedó limitada puesto que, calificando las sociedades indígenas de ji·ías, sin-historia, negándoles sus capacidades de cambio, el estructuralismo de Lévi-Strauss 21 no ha dado mayor relevancia a los procesos históricos que afectan las culturas. El estudio de las estructuras

de parentesco o de relaciones de poder en el seno de los territorios Mapuche no es tan absurdo, por el contrario puede ser muy pertinente, siempre que

2 1

44

La panat.loja es que ClauUc l.évi-Stfauss ( 1958) (uc uno de los primeros ¿111lropólogos en subrayar

la nt:ccsidad t.Jc ;Jdoptar UJJa perspectiva hi;;tóric¡¡ en su ,!isciplirw.

no se trate de en~errarlas en modelos preexistentes y que se tomen en

cuenta sus capacidades de transformación con el tiempo. El uso del término

~'patrones"(patterns) por la antropología cultural parece, en este senttdo,

más apropiado a los c~mbios que afectan a las socieda~_es_indígenas y sus

territorios. Por otra parte, los trabajos en torno a la etnicidad ofrecen herramientas teóricas que permiten aprehender el dinamismo de la

territorialidad indígena a través de un enfoque relacional y también histórico.

A lo largo del artículo, se ha insistido sobre la dimensión histórica de

la territorialidad. Las identidades territoriales no son solamente frutos de

procesos históricos, son reconstrucciones de un pasado desde la perspectiva indígena. Para fraseando a G. Boceara (200 1), se podría decir que las

identidades territoriales son ante todo sociopoliticas, son culturales

solamente de modo secundario. Por lo tanto, el estudio de la territorialidad

~puede evitarun paso por la historia, per<?_no ctÍalquierasino una historia que sea capaz de tomar en cuenta tanto las permanencias como los cambios

éñlos procesos de constru~ciÓnde los territori¿sj!ldí-gt;IJa§

También, tendrá

que subordinarse a las_lógicas indígenas para abordar estos fenómenos

vale ¿;¡r~h:.JC~;-~~~~ohi~t~riade-la-~-;~itorialidadJEnel caso Mapuche:

tal trabajo implica pensar su territorio en términos de rearticulación de rerles económicas,s_ocio_p_o_llt;casy pluriseci,!l_ares q~e~e-extendíandesde e.l ma;'

Pacifi~~ hasta el Atlántico. Lo q~1esignific~·;amper con una visión contemporánea del territorio Mapuche dividido por las fronteras impuestas por los estados nación chileno y argentino.

Lo interesante, es que son probablemente los historiadores Mapuche

más que los chilenos quienes, hoy día, llaman a renovar los estudios históricos sobre la sociedad Mapuche desde una perspectiva que no sea fragmenrada

por las fronteras estado-nacionales. De cierta manera, estamos ante un proceso de relectura, reapropiación y reconstrucción de la historia operado

por los intelectuales Mapuche. Tal propuesta, hace pocos años iltrús, hubiera sido considerada como un fundamentalismo o herejía, pero emanada de las universidades, empieza recién a ser aceptada y discutida.

45

Como se submyó anteriormente, los intelectuales Mapuche integran el dispositivo discursivo identitario producido por las identidades territoriales. G. Zuñiga (2000) clasifica las demandas territoriales actuales como una producción discursiva indígena y, observando que la noción de "territorio indígena" es relativamente reciente, la relaciona con un contexto de internacional ización de las reivi nd icac iones indígenas. rrobablcmente, esta perspectiva puede ayudar a entender la emergencia de las identidades territoriales Mapuche, pero se revela limitada 22 cuando se trata de responder a las interrogantes expuestas el presente artículo.

También, ante la constatación de la contemporaneidad de las demandas territoriales, fundamento de la tesis expuesta por Zuñiga, se podría comentar

! que efectivamente un territorio se reivindica solamente cuando esta

1 i amenazado, y en el caso Mapuche esta preocupación ha sido permanente durante todo el siglo XX, tomando varias formas tanto a nivel de los discursos

como de las prácticas. Hay que preguntarse si realmente la noción de "territorio Mapuche", cuya terminología es efectivamente contemporánea, no tiene precedente en la sociedad Mapuche, y preguntarse si no es nuestra

El hecho que

hoy día tenemos más propensión a interpretar la reivindicación "Mapu" como "territorio" o "país Mapuche" mientras que, en un mismo contexto, hace 20 años, este término era entendido como "tierra", señala la necesidad de un manejo del idioma autóctono para acercarse más precisamente a la territorialidad Mapuche. Una de las características de los discursos actuales en torno a las identidades territoriales es que logran ofrecer, a la vez, una cierti1 imagen de la tradición y una plataforma intercultural de diálogo y entendimiento

mutuo entre sociedad Mapuche y no-Mapuche. Como ya se mencionó, no son proyectos cerrados, proponen espacios de interacción donde se pueda

mirada sobre las demandas in1ígenas la que ha cambiado

2 2 Por cjcmp[o, bajo el prctexLo de no caer en un esencialismo. un substancialismo o un objetivismo, G. Zuilig:a ignora cornplctamcntc los rasgos históricos de la territorialidad indigemL S\1 lrabajo

cx.prcs•• la diricultucl, ya pl•mleOJda, de cstudim l01 tcrrilorialidad a través de su continuidad y de sus

C4lmbios.

46

resp~tar la especificidad de las identidades territoriales sin negar la existencia

de 16s chilenos. En cierto modo, estamos ante tln dispositivo indígena que tiene una similitud con los parlamentos hispano-Mapu_che de los siglos pasados, donde se trataba de encontrar un compromiso con el fin de preservar un cierto poder.

.

.

""13

La narrat1v1da~) . elemento particularmente indígena, es muy

importante en estos mecanismos de negociación. Refiere a la memoria

oral, como lectura del pasado y legitimación de las demandas actuales. Tal

narratividad constituye una estrategia típica de los representantes de los pueblos indígenas quienes participan en los foros internacionales. Según l. Duplessis (2000), las narraciones de los dirigentes indígenas en estos contextos tratan de transformar el orden jurídico internacional. Y es importante destacar casos, como el fallo de Delgamuukw, en Canadá, en !997, donde un relato oral sirvió a las naciones Gitskan y Wet'suwet' para reconocer sus derechos a un título de territorio (Poirier 2000). Si bien tal situación es aún excepcional, establecejurisprudencia en Canadá, y abre

expectativas para que otros estados naciones sigan el mismo ejemplo. En- Chile, el reconocimiento de la narración producida por las identidades territoriales es todavía impensable, a pesar de que permitiría resolver un problema que el estado no ha sido capaz de resolver con fuentes escritas

como los Títulos de Merced. Mientras las ciencias sociales han logrado operar un cambio de j perspectiva sobre los discursos y prácticas acerca de la territorialidad que i permita tal reconocimiento, las instituciones políticas y jurídicas de los estados naciones han mostrado, al contrario, una mayor inercia ante la cuestión. La racionalidad moderna en la cual están enmarcados niega toda objetividad a la narración producida por el indígena. Sus representaciones

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1

fijas y esencialistas de la territorialidad, a pesar de ser abundantemente

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1

23 Entendemos la n;~rratividad como una fonna de ~ustcntar u11 discurso socio-histórico tanto en

la fonna (gcslual. vocabulario

) como en el fondo.

47

contestadas, siguen vigentes hoy en día en sus políticas indígenas. La labor

del antropólogo, sea o no Mapuche, reside quizás en su capacidad de

transformar esta visión arbitraria del estado. Vale decir que los cientistas sociales, conscientemente o no, están involucrados en el dispositivo discursivo identitario producido por la

territorialidad. De su posición pasiva de observadores han pasado a ser

participante

varios movimientos indígenas en el mundo ha sido justamente integrar en

sus reivindicaciones territoriales, actores - antropólogos; sociólogos,

historiadores

servicio del colonialismo de los estados naciones. Tal cambio de postura de parte de estos actot'es no puede ser solamente interpretado como un simple sentimiento de culpa 24 , también corresponde a la capacidad de las

organizaciones indígenas de proponer a éstos un proyecto político y

académico común. Una de las particularidades de Chile es quizás, que a

pesar de una "política indígena" de negación de la territorialidad Mapuche,

se ha logrado desarrollar en el seno de algunas universidades espacios de descolonización, reconocimiento y apoderamiento de las identidades territoriales.

s

del fenómeno que pretenden estudiar. Una característica de

-cuyos discursos académicos estaban tradicionalmente al

24 Argumento teorizado por Pascal llruckner ( 1983).

48

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49

CAPÍTUL03

RECUPERAR LO PROPIO SERA SIEMPRE FECUNDO

1

1

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J

1

l

1

1 ~

INTRODUCCIÓN

!'ah/o Marimá11 Queme11ad(J'

Una de las temátic as q ue atraviesa el presente esc ri to es la rel ac ión

entre el mundo material, organizaciona l,

sociedad, con el ám bito d e lo que denom inamos cultura. Al contra rio de cierta teorización y práctica que vemos a diario en que la cultura es entendida tan sólo como ideología, costumbres, tradiciones, valores o simbología (es decir, intangibles que se abordan autónomamente de las condiciones

mater ia les de

Jo que hablar de desarrollo mapuche debiera ser un tema no tan sólo de crecimiento productivo sino también de afianzamiento político y territorial. Siendo más gráfico diré que en los últimos tiempos del indigenismo. concertacionista los proyectos en salud o educación intercultural toman e incorporan en sus programas muchas manifestaciones de la cultura, pero

han terminado prescindiendo de l sujeto real que la ha creado y que la porta.

Cuando un pe ñ i o una lamgen agregan

lengua. valo res, estima, identidad) el reivi ndicativo (relacionado a tierra,

reparo, justicia, derechos), entonces se les excluye de dichos proyectos o se disminuye este componente más contingente.

econó mico y simbó lico de una

existencia) en la realidad es tas esferas

son indisolubles por

al d isc urso cultural (relac ion ado a

DCX"enlc e investigador del lnsl ilulo de Es1ud ios l ndigenas ( IE I· UFRO) y del Ccnlro de Es l ud ios

y Documentac i ón Ma puc he '' l.iwc11~ · de T e muko .

51

Quienes vienen actuando así y creen que los mapuche necesitamos

de

un buen diagnóstico sobre lo que origina los problemas, debieran entender

que la sociedad mapuche ha originado su cu ltura desde un tiempo inmemorial. Si consideramos las kuzi (piedra de moler), los tranantrapiwe (morteros) o

las katan kura (piedras oradadas), artefactos que por ser de piedra son de larga duración o resistencia, entonces hablamos de miles de años de acuerdo a las pruebas científicas. Al consultar sobre su origen y autoría a los actuales comuneros es unísona la respues ta, "las hicieron los antiguos", así sucede igual con los metawe (jarros de cerámicas) que la arqueología ha fechado

su ayuda, s in ex plicarse el sentido de la intervención ni menos haciendo

desde el año 300 en adelante·(complejos pitren y vergel). No cabe duda y antes de preguntarse si sus fabricantes o quienes las utilizaron tienen relación cou los actuales comuneros, es que las calificaciones de proto araucanos o paleomapuche poco nos sirven para

2

entender que se trata del mismo pueblo en distintas fases de su cultura Manifestaciones de la cultura nó pueden actuar como árboles que nos impiden ver el bosque 3 . Si el pueblo o la nación mapuche tiene su propia religiosidad, su idioma, su mundo de valores, de conocimientos, de salud, de organización socio-política, es porque han transcurrido estos diez mil o más

2 Adcmiis csH.t tliscusitln aú4uicre rihc1es pulítiCt)S, pHcs para cierta ran~ de ht cicnc'ra arquc

lus

haila~uos que cnnecntr:m sus actividade s. de CXCiJvución poc<r rcl :1ción tienen con '1uicncs tod:wia

cst amus

sobre el sudo. Al construir.sc el hy puss - bujo lit gestión ministerial de Ric-Jtc.lo Lag.us- muchos

-ológicor

comuneros argumentaron en su oposición la c;w;islcncia de lugares sagr;~dos en su trayecto , pero el

"perilaje" y la "cx perticia" de los que sabían hacían ver que no. Al cmpahmr esla C'diTCICod con la

panamericana (sector Likanko), se descubrió ciCctiv;:tmcnlc un gran cementerio de los muiguos gente tenia rnzón, hilhian lugares especiales imliLo.u.los por esas persistentes luces y visiuncs a que no~

vemos sujetos cu1tnth1 c

cosas existen, pero l!ll li!t Los peritos dijeron "se tmta de restos de grupos

l:t

~lS

ProiOklrauc-anos, los llevaremos a Sarniotgo pm'"d c~;.uninar··. Lo que cllus 1.h:scuhrit:run en el nombre de

fa cicnciu, era lo ' luc los co muneros sabian por referencias histórico:ts y Sf.'tltido comlrn.

3 Amilcur Cabrul al pensar el tcm<l que rclaciom~ dimímicftmcntc a ht s c ultura s dominadas c.:ou los

movim¡cnlos de liberación nacional en el contc.1.lu de le~s luc.:h:ts de dcscoluniz¡¡ción en t\ fric.:;r,

scñ:~lí\ que la Culwnt e.<o la .tinte.<ois t!intimicn. en el pftmo tle. In com:i(!ur ill üuli\•itluu/ ll c:ole.cti,,u, de la realidad hi.tttirica, matel'ial y es¡Jir inull. de ltllll .mt:ietlad o d e 1111 .(!rupo lnw1ano. sÍule.ci.f que abarca ftmiO la s rclm:iune.\' enlre. e l lromhrt: J' la nawrol~zu ,·onw la .f relncimres e1r 1re lu .<o homb,.e.f y emre la s cmegorín .t .~ocínles. l'ur su parte /u .t klunife s taciones Culwrale .<o .fOil lu .t t/;ferenlcs jiJrmu.t que expresan esa .fÍIIIe.'li.t. individual y ('0/e('ti••wttt.'tiiC, en nula clttpa de la

el'fJ/u c itÜI fh: fu sodctlml o del grupo lmmmm en c:ue.\·liÓtl .

años. Estos mismps antepasados le han dado nombres al mundo vivo, al espiritual y a los ·lugares que habitamos (véase la toponimia). La cultura mapuche, como otras cu lturas del mundo, es la manera particular de -dar significado y sentido n nuestras cosns, a la vida, la muerte, las relaciones humanas [matrimoniales, generacionales, de género, de alteridad] y también

una respuesta a los problemas básicos de la medicinarse. producir, gobernarse).

Lo dicho anteriormente es impensable si no lo vinculamos al espacio, es decir, al territorio que nos da el sustento, porque para pensar y crear es

existencia (comer, abrigarse,

4

necesano come r . Los comuneros di cen "somos gente de la tierra. las

nos llega la hora fina l queremos

volver a su seno a echar nuestros huesos junto a quienes nos trajeron y criaron, es lógico, nadie está aquí "al vicnto"llegamos al seno de una familia

personas del territorio" , cuando migramos y

Y a un espacio que nos otorga un gentil ico particular (tuwün, Küpaln)

dándonos la identidad no tan só lo ante el otro, sino también entre nosotros 5 .

Lagos, volcanes, ríos, mares, cofdilleras, pampas, esteros, estepas, mallines,

4 La ganadcria. lo agriculiura. la recolección no se hacen si n tierra . A sus productos podemos acceder

antes del Esla clo). sin I:JS

hbn:menlc. d< nosmros dependen el ritn1o. la producción (así al menos =

rncdiacioncs que nos impone un mercado o supenncrcmfo al cual vamos a pagilr por el produciU

especffico que t

'Slá

frt."fltc a nosotros g.mcin.s a l;¡ :miculación de un;1 cadena de productores y distribuidores

Y al papel nl<'nccL1 como cquiv:Jicme de intercamhio. Si rcnninamos cn

j'cntlo

en las leyes del mc:n;at!o

Y et conlcxto en el cu;1l es concehiclu, dundc el JlC"' mois gmntlc se come al más chico, cnronccs se hace

~lmcionnlentender que nucstm lictT'ót., l;1 que nos dejó el F_"rndo luego de In gucmt y la reducción, la mismol

t1crrn que no puede d.1mos mits porque se ;u-mina. se agota y e~ escas

t

se debe complementar 3 ~ l;tc.o

t~acrocstructur.tS prudLrctivtls que gnbicm.1.n los podcmsos qnc vcu a pueblos como c.1 nuestro como Simples cor\SLtr'llido~de sus produdru; o m;mo de ohrn no c:1IHicmL1. F.n estos s istcnms asi Uc cslniCtur.ll.!os

es lógico que no cuestionemos que unos poco!'! (f:unilias, monopolios) concentren las ri<JUClflS v sus

medios de producción, corno la ticrT3. siuo veamos como fos Angclini y otros amttsan hasta 60Ó mil

suhvcncimmdos por el Es1allu.

S1 lo~_uunos cuncrcncra q.uc una de: l:1s fumms ,¡e ser m·o~puche es pn.xJucir y tomar dd medio ro que

~mbren tomanm y produ;cron nuc

Impuestos, ar.li'K:elcs ele, la cm.:sti{m del 1cni1orio vuelve a ser fimc.larncntorl, es decir, su ncn:c.:eut:.rnriL•ntu Y control, ~u conscrv~ción y respeto . Una manera de :trgumcruar antigüedad . poscsi~ln, ncccsid:u.l de la ricrm y rclílción cstrcchiJ ~.:on

31lll.:pa.sa.dns sin 'JIIC nmlic limit e Jn libertad de h;~ccrlo mcdi;mtc

~ tftrcas en todo _Chi~cparo culti vos de pinus y cuc:llipto.~. m:í s encima

'Slr'Os

ella es aludir al gcn.rili~io píl~ilCKplic:ar su s ignifiC'.tción y las implicancias. Me qucd¡ 1 muy claro

si, somos mapuche . pero

cuando en Tem~1kurku1 . (En:dla) ~1 co munero JosC 1\';lin ex pre só · ·

para serlo nC'CCSIIamus ucrra. ncccs.tt¡¡n¡os lo que nc.•s d:t comida incluso antes que prugrcmras de

montes, son también referentes idcntitarios que hacen sentirnos parte inseparable del conjunto dellillmongcn. Historia, Creación cultural, territorio y gentes se funden de manera particular. Si considerarnos el Feyentun o creencia propia, esta es para los mapuche (religión nacional) y no tiende compulsivamente hacia su un iversa 1ización 6 Como otros aspectos de la sociedad que se interrelacionan, el feyentun no podría ser comprendido autónomamente en una perspectiv¡¡ determinada o determinista, entonces un componente ideológico como el de las creencias no debiera necesariamente condicionar a uno de tipo económico y viceversa, como sucede en las interpretaciones (diagnósticos) de los fenómenos que hace cierta ciencia las que terminan por api icar un tratamiento de dipirona a lo que requería quimioterapia. Un caso de interpretación histórica como el relacionado al control y distribución de ciertos recursos económicos de importancia (como la sal o el ganado en el tiempo de la independencia mapuche) por parte de los wichanmapu del siglo 19 no debiera pensarse como actos de acumulación mezquina (generadora de desigualdades) y tampoco la guerra debería ser entendida tan solo como la mecánica de definición y solución al acceso del producto

rescate cullural o de educación:·. Por olra parle Pablo Mankcnawel en discusiones públicas Y

parafraseando a los antiguos J~ su comunidad dice "

inconcebible, nosotros somos MAPUCIIF., gente de la tierra, del territorio

nosolros no somos tan solo eh~. es

''.

En cuanto a la expresión "estar al vicnlo", cst.a es de uso comlln c11 zmtas donde los comw1eros lindan

con la propiedad de pequeños particulares, como los colonos en c1 caso de Lonkimay 1 alud!! ul hecho

Uc que llegaron qui1ando tierras ;mlparmlos por el ''p¡1drc Es1ado" a principios del siglo 20. aunque no guardan una rclaci611 legal con ella, es d~:cir, no 1icncn lrad¡ción de ocupación ni tampoco papeles que los avalen. Por lo mismo se han dcsali.lllo vuc:has de mano protagonizadas por los Pcwcnchc del Kcuko en comm de colonos que: los habían corrido de sus ticrrns en la primern mitml del siglo 20. Así

o ''el l\UC la hace J¡¡

paga

Maria Diaz (docente del ici-ulro) dcfmc feyentun asociado al valor respeto, el que se deben las personas o los jó,•cncs a los adultos. Del pun1o de vista de la tradición y reproducción cultural se rclacionaria al corpus de Creencias que gobiernan el que hacer social. Ramón Curivil en su escrito "Religidu mapuche y Cristicmr:'ima·· (Curivil s/d) asocia fcycntun con la cmttinuidad de una tradición que fundaron los más antiguos en un licmpo milico. El feycniUn recuerda a los antiguos, n quienes nns dejaron aqui y nos dieron JCJ sabiduria y el conocimiento. Kushe domo, fucha wc.:ntru, el mismo gcncchcn requieren de la continuidad del fcycntun 1 de ah¡ que el concepto se puctla asocia( o lo asocien algunos a rcligios¡dacl mapuche.

se conlinm1 la s~bíduria del dicho "siembra vicnlos y cnscchaffis tcmpcst

"

"d que a hierro mala a hierro tcnnina'' y "manUan- dirum- di

1dcs

"

"

54

0 rcturso. La historia mapuche no puede ser la sum~ de guerras, sin negar que bstas hallan existido y de manera fratricida y desgarradora, la cuestión es que la interpretación histórica no cuenta con la óptica !lJ.apuche, lo escrito hasta ahora (en sus versiones más distribuidas en el tiempo) pone el ojo tan sólo en el acto guerrero lo que la convierte en el gran arco del triunfo por donde se nos hace pasar para ser intelegibles desde las ópticas "universalistas" . Lo anterior se relaciona con los escritos que vienen a continuación pensados en la idea que la organización sociopolítica mapuche (una de las partes del complejo socio-cultural) son estructuras originadas en el tiempo inmemorial y no simples influencias de sus últimos quinientos años de contactos con mundos (socio-culturales) venidos de Europa. El entramado socio político está íntimamente asentado en territorios que en su conjunto al desenvolverse políticamente, por ejemplo en el plano de las relaciones

7

Pensando el lema de la fuentes p~ra el estudio de la conquista d e Mé<ico Guy Rozart ( 1993) señala en cuanlo a la práctica hisloriogr.ilíca qUe "el lagos occidental. quien produjo a principio.t

del siglo XVI la iuvencióu de "lnu!rica. no ha cesado de.sde enlonces. de .tegw'r inwmrándola y de prodltcir .wce.tii'OS discrtrsos de repre.H!IIlacione.'i dr! América. E.tla,r; repre.ttwlacimrc.t producto de la actividad legitimtJdara occit/(mtal lomaron forma en la práctica lti.storiaua, lugar pril·ifegiado y espejo mágico en el cual la mirado occidenlal se complace en im•enlar a los demcis. F.sra ••erdad histórica de los demás 110 puede escapar al control absollllo de la lógica de sus m·;genes. y aunque pretende basnr .w verdad en fuemes primarias, tcslimouios vei"Ídicos.

siempre rma producción imag;,,aria

occide11tal.

Sai•·ador Ginor en su introducción al libro de Peter Wi11ch ( 1994), hace rererencia a la tesis de esle aulor precisando aquellos aspectos que di rieren a las concepciones univcrsalistas cuando

señala

la IOgica que los orga11i:.a, por mds racionnl que sea

rerá

/.as

CI'Cellcias ele "" puehlo dado podrán diferil' de las mtestras, como .~11 len,~uaje

diJh're del mte.uro. pero .w gt·ado de "c:OI"I'<.'c:c.·ión" cmr re.'ipCcto a la "realidad·' podrá mmca

ele nuestro leng uaje. Los va/ol'es. actitude.'i. coswmbres e

imerptt!taciotu!s que se dan en otras cultrtrns no ¡weden e:'(amiuarse desde 1111 Olimpo concr:ptuol, siriO desde otra cullllra, la cual po.ree a .w vez Sil prop;a carga valoralii'G e interprelativa. A lo .wmo podremos decir que son difercJJtes Clrtre si, pero no q11e unos criterios sean "mejores·- o "más acertados" que otro.t. E.t, p or lo /auto. lógicamente falaz impon er mtl".ttros criterios de verdad o fal.tedad a aj1rmaciones que. por peregrinas que nos parezcan, no debe11 tomarse fuel'a de co11texto. La magia za,rde (o utr ritrtal especifico demro de ella) forma pa1·te de todo 1m utJiver.w de vida deutro del cual posee un sentido y hasta rma " verdad " que a rw dudarlo, escapa11 a la metJ/e. racioualista analítica del eswdio.r;o que la desmenu:zn y e:rplora según las reglas de la cultura acadé-mica a la que per/etwce. Nrteslros cdterios .ton .'ia/o expr·csiones de rm punto de \'ista. probablemente po/u-e y errón~o. que tiO puede comprender 11i ('Xplicar sati.ifactoriametlle lo q11e 110 ob.'i/Otlle pretende desvela1:

me<iirse .tegtí" los criterios

55

interétnicas, bosquejan la territorialidad mapuche. Es cierto, hablar de los

mapuche antes de los europeos es un horizonte, hablar de los mapuche en

sus relaciones políticas con los europeos y sus descendiente (criollos y

patriotas) es otro estrato, hablar de los mapuche incorporados a los Estados

de la postemancipación (figura político-jurídica que llega hasta hoy día) es -si no otro nivel- por lo menos un suelo en configuración.

SabeiY!PS qu e hay quienes liquidaron con sus aná li sis la continuidad histórica mapuche una vez en el último periodo que cruzamos (el de suelo

en configuración o incorporación forzada a los Estados) escribiendo acerca

de "las ultimas familias y costumbres araucanas", otros sólo enarbolan la idea de la irrevocable inregración al existir un d estino com ún y único que se

confunde con la proyección perseculam seculorum del Estado. Otros, y

esto se viene haciendo perverso aunque aparece como liberal y de vangua rdia, acep tan la idea de un reconocimíento de la cultura y así hablan

salud intercul tural, pastorales indígenas, hasta

desfilan a las glorias del ejército haciendo ver que no hay contradicción y

men os c on fli ct o con el portar una identidad diferenciada, his tórica mente mancillada y compartir con los verdugos 8 Algunos idealistas creen que el

de educación intercu lturul,

8 Aquí se me viem:n los silencios y pumos suspensivos <.Jc los palac.J ¡ncs de la iutcrcuhurulidad en

cd ucilción que o hscrvó en el medio regional a tra vCs tic la p rensa cscrila, radial, te levisi va y Uc foros, donde los tcnms ::;e lccnirican o dcsrw liliz.1n en resolver as untos <.Jc curricu!um , lingüís tic,a,

d idáctica, e tc , ele. Aroltlo Cayún (c.Hrcctur de la Co n:td i} ha sa lillo a lu palcs lrd ú ftimanlCnlc para

56

de su discurso ;d proponer C!Hos

nclminislrar lcrrilorios con c~clusiva pnbh1c.:ión llHiflUChc, lu que por la m<1la caliUnd que rn:scntan

esos suelos sería condc1mrlos 3 JO\ pobreza y aislumicntn. De ;thí qu e - p ar a é l~ el cmnino hilcPa In

y nwruchc en particular, pasi.l por e n tcnllcr que el Es1ado en su

so lución de l tema indigcna,

institucionaridad y d e recho deben representar

la mu lticu lt un.ridnd del país, o Sl!¡l, hacer un Estonio

para todos sus componentes "p l u rali z ar la socicdnd'' {Periódico Ln

(iironda, ;tgosto-scpticmbrc

c ues4inn;lr u los illllonomistas m¡tpuchc por la invi ab¡Jic

l:nl

2.002). Suena bien, parecen cohcrcnlc los prejuicios a l plantcnmicnlo autonomista, pero m;ís fácil

es que un cnmclfo pase por el ojo de una ag1ti:1 a q ue la o ligarqu í:1 que condu ce este Estado reconozca

los tJcrcchos e intereses c.J c los "inferiores y dcrrotal.!ns de s u historia• •. No hay que: ser Ot ¡ xx::JHpticos.

hay que se r claro~. hay que hacer poH Li c a propiu . t ras l os

y el discu r so ét l a Oli~í\rquí<J cs lalill. Si el dia de maria n il ~e mudilicn o rcfo nn a el Esfadu , es porque

quienes lo adminislran 1cnd rá n visco la manc m de ne utraliza r in tereses npucslos a los suyus , hoy

ya están Jml>lando - lus más liberales- de damos cuotas dr rcprcscnw.ción en s us apnrnros, es tkd r,

pasare mos a ser rniooria politica (s in incidencia en e l ccrri tu rio ('lropiu) y oli g arqui;t indígcnu funcio nal a los intereses, tlt:!rcchos e inst iwcion ;alidadcs

lrah ; lj()

propios int ereses y no h: t cerle el

moís cnci m01 cu n m1a cslal ::1lc s.

campo de las idea~, de la to ma de conciencia vencerá a l de la fuerza y digo

idea listas porque parece que no hubieran vivido nunca en este país_ Cuando

ha

de los que ansían justicia y poder, entonces no ha faltado un golpe 0 guerra civil que vuelva a poner las cosas de acuerdo al orden ol igarquico 9 Ot ros

wezache, conservadores, pcc hoños, y fundamentalistas (senado res

institucionales o militares y la derecha) o pin an que

es solo dividir a Chile en ciudadanos d e clase A y B, como si e n este país

no existieran c lases sociales, ni

diplomático americano, ni salud y clínicas para los ABC l.

habido circulación de ideas liberadoras, toma de concienc ia, organizac-ión

habl a r de in te rculturalidad

barrios exc lus ivos, ni educnción al es tilo

El sentido de los escritos no corre por ninguna de esas pistas, sino en la convicción que estructuras significadas y con senti do en el conte xto socio cultural mapuche, y construidas para dar gobernabilidad a los mapuche y a su territorialidad no tienen porque quedar fuera de toda proyección de

reconstrucción político territorial por ser tradicionales, como dicen algunos,

como si la tradición fuera intrínsecamente perversa y.la modernidad por

antonomasia fuera buena (por lo visto siguen en contradicciones

En convc_rs~c~ó~.soste nid a co a1 . P ; u ricio A~ lwin, prcsid~ntc de la Com i s i ó n U e N u evo T ra t o y

se

Verd.~d I·IISIO~IC<t en th:pe ~l.tlcncms u. c l _ ' . OSIIIU(O d e EstUd i OS ln digcl1 n s (ngosto del 2.002) CSh

.'

.

refiroo a la. bus~ucda de tl~alogo. ana lrs1s y propucslas sobre la problcm:ilica indigcna pasada y contcmp_o~a~l!:~ en que s_c encuentran c mpciiac.Jos . Al consullíirs~.:le pur el imp<Jclo y proyecc ión

cspccralmcntc de verse frustrad:l s po r la c :dstcnc ía de ciemos de comuneros

de e.c;ta lniCiatrv-

procesados y otros tunw.s prisioneros al luchar ('>Or !:;us derec hos , por fa insistencia en instahtr

central~s.~itlrm:léctric;ts, c:trrctcras, h~suralcs y phmtncioncs de l'XÓticos a pr.sar de

la Ucnuncin

Y . opostcton de [a s comunu.ladcs y o rg_ar~b:.a c ~onc s m apuc h e y p or 1; 1 luz verde que

otorgan las

nu st~l~~ estruclura~ cs[atalcs a esta s 1111~muvas c tn uc id as, este c :-: p rcsó q ue a su juicio unn

comtsron de este ntvcl, que puede tener tmpactos parecidos a los del ¡ 11 fonne Rcltig, 110 pul'dc

espcr.a~ a pone r l os ".buc~cs dcl;:mlc d e la carreta'', que d grnn ~mhclo que !;1 impuls:t es crl·ar l as con drctoncs ~~ conc e cncm de Ull ICn~r~1cno q ue n~ es cunuc:i lfo por 1; 1 poblaciti 11 llilcion:JI -que en S~ _f<,rma CtO~l. y en~~ de ~u gencrncum el 1.:-rn:J s t cmprc fue de~conuci 1 1o-. que: eslc gr:m i n jumu se út rrg: tambtcn hacta qutcncs lom:ut la s decisiones lo hagan co n conocimiento de cau$as ;com~ SI estos no ~uvit:rttn ;ntcrc~es, ni marcos conccpl uarcs y cxpcric:nci;ts de \' Ítla! A mi juicio

es d_eJar a l g::~focurdnntfo la c::tnt•cería , e llos - por m:\~ co n cie ncia 4uc tcngall· no , .,m a p cns:rr.

sentrr u ~clw r ~u nro. lo _houí3_ un mapucl.r~ <l cd . c.Jicnc

libremente so hrc Jo propio y sobre ro qu e

sr la c d ut;(tcron se ullprcgna de cslos ot ros con oci m ientos y ' 'Crdou lcs

el dta de manan:r h~hran gencrn cfonl!s con ntrd disposición, pero para cnlonces tlcbcriamos estar lo s ltl a puch: tk~i~ licnJ o e incidiendo so hrc lo que n os currcsporuJc. de lo corllra ri o ;,en qu e quL·da

lanla COJKtCnc.: ra !.

nos .convrcnc~ S1 , esta

lo

57

decimonónicas). La cuestión sería entender que si bien existe una relación estrecha entre condiciones materiales de existencia, control por parte de estructuras sociopoliticas propias -y no impuestas- y un· mundo valórico y normativo que las envuelve y genera su reproducción, entonces en la actualidad, dadas las cosas, recuperar territorio (lucha histórica del movimiento mapuche en lo que fue el siglo 20) es también recuperar estos

otros elementos entre los que destaco primordialmente recuperar la capacidad de autogobernarse. Si no opera esta "fórmula", la tierra recuperada (se~ por la vía que sea) efectivamente no tendrá más fin que profundizar las condiciones de subdesarrollo. Hay que incidir y decidir sobre lo que se tien.e para que no nos construyan centrales hidroeléctricas, basureros, carreteras y no nos llenen de pino y eucaliptos el entorno. Hay que incidir y decidir, más cuando en el actual momento debemos frenar los embates de la cultura opresora de los oligarcas (divorciada también con el

pueblo chileno

través de megaproyecios condicionan o determinan las posibilidades de

encontrarnos con nuestras propias pautas de desarrollo. Es un deber Hasta

Patriótico

trillado el término

hablando por supuesto, aunque suene medio

),

especialmente en sus expresiones neoliberales que a

mapuchemente

l. GOBIERNO Y TERRITORIO EN LA INDEPENDENCIA MAPUCHE

El Génesis de la situación contemporánea mapuche

Si, la historia nos llena de identidad cuando hacemos de ella una selección de lo mejor que queremos proyectar en los que vienen, pero la historia también nos llena de atrocidades si es que no queremos pasar por ilusos ante ella y nuestros descendientes. No hay nada que envidiar al far

west, al holocausto judío, menos al drama de Bosnia y al del pueblo Palestino

). Mejor aprendámosla,

encarémosla, de ello depende entender y superar muchos traumas,

(cuántos ejemplos más y peores no hay en el mundo

especialmente en quienes dicen que los mapuche siempre hemos sido parte del ~stado,o bien, que no hay nada más a que optHr. Vergüenza ajena da escuchar el pobre argumento de gentes, representantes políticos, del empresariado o particulares y verificar los vacíos y des;onocimientos en sus opiniones que adolecen de causalidades. Si no me entienden, entonces que se apague la luz, que se adelanten los créditos y observemos lo que una caravana de militares y científicos argentinos van encontrando a la zaga del paso triunfante del ejército de "la conquista del desier to" a finales

del 1879

Allí estaba el sitio buscado. A medida que nos acercábamos leía en los indicios del suelo la escena siniestra que seis meses antes tuviera lugar allí mismo. El terreno revelaba que fue entonces 1111 inmenso pantano. Los innumerables hoyos de las pisadas de los caballos eran profundos, y las huellas iban y venían como signos evid