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Defendamos la Universidad

ASAMBLEA DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA - UPR Cayey

Waldo A. Torres

Colegas universitarios:

Gracias por asistir hoy a esta histórica Asamblea que reúne a los tres sectores de la
comunidad universitaria para, juntos, dar cátedra de cómo hacer verdadero diálogo
democrático, en el mejor de los estilos universitarios. Las decisiones que hoy tomemos
deberán ser, como siempre hemos reclamado, decisiones informadas y responsables,
anteponiendo el bienestar de la Universidad como colectivo social a nuestros particulares
intereses personales.

Comencemos de inmediato con un hecho concreto: de acuerdo a la Oficina de Gerencia y


Presupuesto, el sistema UPR se enfrenta a una reducción total en su presupuesto de
unos $200 millones, aún luego de incluir los fondos federales no recurrentes asignados
para el próximo año. Los que conocen el presupuesto de la UPR saben que una
reducción de esta magnitud hará inoperantes varios, o muchos, de los programas y
servicios que ofrecen todos los recintos del sistema universitario público.

Hay dos razones principales para esta insuficiencia de fondos que, aunque todos
conocemos hace tiempo, es necesario recalcar otra vez: (1) la reducción de ingresos
gubernamentales como consecuencia de la recesión en la economía que provocaron
todas las administraciones por las últimas décadas en Puerto Rico y (2) y la reducción de
la base presupuestaria de la UPR como consecuencia de las disposiciones de la nefasta
Ley 7 aprobada por la presente administración.

Llevando nuestra mirada… y nuestro análisis… de adentro hacia afuera, propongo que
nos contestemos 4 preguntas importantes relacionadas con esta reducción presupuestaria
sistémica.

1. ¿Cuál sería el impacto fiscal para la UPR Cayey?

Un posible recorte de $3.9 millones para el próximo año. Esto es 10₵ menos por cada
dólar que tuvimos este año para mantener las operaciones del recinto. Pero sobre este
recorte son necesarias tres aclaraciones:

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• La cantidad de $3.9 millones es un “estimado”, pues no ha sido certificado aún por la
Junta de Síndicos. Esa Junta se ha negado a comentar respecto a sus proyecciones y
planes de reducción en todos los recintos, en lo que algunos entendemos que se trata
de una estrategia burda para dilatarlo hasta el verano, cuando no es factible la
discusión amplia y democrática que tal asunto amerita. Así se nos negaría el derecho
a aportar estrategias específicas para paliar la crisis.

• Los fondos federales “ARRA” ($18 millones), que quedan por utilizarse los próximos
12 meses solamente, aún NO se han distribuido a los recintos, haciendo aún más
incierto el panorama sobre las recortes que puedan ocurrir. Aunque hay
especulaciones sobre estos fondos, lo cierto es que éste NO es dinero permanente y
sólo pospone por meses las decisiones y los planes que son urgentes ahora.

• Llevamos casi una década de recortes y ajustes en la UPR, aunque no sea reconocido
así por el Gobernador. Para nuestro recinto son ya $3.6 millones en economías
“ordenadas” por la Junta de Síndicos en la pasada década (en 7 de 10 años hubo
“recortes” anuales de un 2% en promedio). Por lo tanto, si el nuevo recorte fuera cerca
de los $3.9 millones, sería de una magnitud casi igual a lo reducido en una década,
pero esta vez en un solo año.

2. ¿Cómo se afectaría UPR Cayey si el recorte fuera de aproximadamente 4


millones?

Para ganar una comprensión clara de la magnitud de esta “insuficiencia” presupuestaria


podemos decir que equivale a: unos 66 profesores menos; más de 100 secciones de
cursos menos cada año; la extinción total de 3 ó 4 departamentos académicos, entre
muchos otros ejemplos. En días recientes hemos recibido de la Junta Universitaria otras
opciones que parece que se están considerando en este ejercicio “matemático” de restar
a diestra y siniestra. Ellos dividen los 4 millones en las siguientes 4 partidas:

• $1,922,484 - “Ajuste” en compra de libros, materiales, compensaciones docentes,


etc. Esto reduce significativamente la partida de gastos de operación en UPRC que HOY
es sólo 9₵ de cada dólar de nuestro presupuesto. Esto limitaría severamente la compra
de materiales y pago de servicios, desde los más sencillos hasta los más importantes
como la partida de libros para la biblioteca (reducida a la mitad) y la de pago por clases
“extras” a docentes (reducida a la mitad).

• $823,910 – Cantidad que ya se redujo este semestre (se devolvió en


marzo). Aunque pocas personas lo saben, cuando la Junta de Síndicos
se dio cuenta hace unos meses que NO había dinero en caja para
terminar el año fiscal, se le requirió a TODOS los recintos que
devolvieran el 2% de su presupuesto. Éste era dinero recurrente de
partidas de gastos de operación y nómina que no tenemos para
terminar este año, ni en los años venideros.

• $196,579 – Eliminación total de la Cuota de Tecnología en todos los


recintos. Desconocemos cómo se re-asignaría esta cuota luego que la

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paguen los estudiantes al matricularse. El efecto es que se cancelarían
muchos proyectos de tecnología educativa al servicio de los
estudiantes.

• $993,888 – Eliminación asignaciones de dinero en las plazas de


personal, docente y no-docente, que se jubila. La Administración
Universitaria pretende engañarnos diciendo que las partidas de nómina
actuales se quedan igual, cuando en realidad se reducen por esta
cantidad que, de haberse mantenido, se usaría para el pago profesores
sustitutos o personal en contrato y/o gastos de operación. En el caso de
Cayey son 13 puestos docentes y 16 no-docentes, con un efecto
directo en la reducción de la oferta de cursos y de servicios al
estudiante.

En fin, $4 millones menos es el peor de los escenarios que habíamos anticipado. Es una
situación extremadamente crítica, pues afecta dramáticamente la oferta de cursos, el
tiempo de graduación de los estudiantes, los servicios estudiantiles en áreas de
tecnología, biblioteca, y otros que no podemos anticipar en este momento; así como las
posibilidades de desarrollo institucional para cumplir con las metas y compromisos que
tenemos con agencias acreditadoras.

3. ¿Merece la UPR, y la UPRC en particular, que se le cancele esa reducción; o


sea, que se identifiquen los 200 millones?

Aquí hay dos puntos de vista:

• El del Gobierno: Para el Gobernador y su administración, la UPR, tal como está,


es MUY costosa. Cuestionan su valor para el desarrollo socio-económico del País,
haciendo parecer como si el Sistema Universitario Privado pudiera cumplir la
misma función con la misma efectividad. Además, no utilizan a capacidad el
talento del personal y los estudiantes de la UPR para procesos y acciones de
gobierno, prefiriendo pagar más caro por contratos privados, con los dineros del
pueblo, para estas tareas.

• El de los Universitarios: La UPR es una inversión valiosa en el desarrollo socio-


económico del País. Por generaciones, la UPR ha graduado a los mejores
profesionales y trabajadores sobre los que se ha sostenido nuestro desarrollo
como país a un costo asequible y con resultados de probada calidad. Muchos de
ellos son nuestros padres y madres…o abuelos, hermanos o familiares…que
pudieron completar una carrera universitaria en esta universidad porque todo un
pueblo confío en ellos y les apoyó con educación de excelencia a un bajo costo.
¿Qué hubiera sido de ellos, y por lo tanto de nosotros, si no hubiera existido
la Universidad Pública Puertorriqueña que hoy vemos amenazada?

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Pero como nuestros líderes parecen entender mejor la figura del $, expliquemos
que, además, estudios actuariales confiables del propio gobierno revelan que cada
$1 invertido en la UPR produce $2 en desarrollo económico para el País.

Dicho de otra manera, el IMPASSE REAL en esta coyuntura histórica es en torno a la


visión que tenemos sobre la universidad pública en PR. En realidad no es sobre si hace
falta X ó Y dinero, o sobre si se puede o no conseguir en estos momentos. Es que aunque
se consiguiera… el GOBIERNO ha dejado claro que no lo invertiría en la UPR pues
entiende que sería mejor usado en otras cosas. ¿EN QUE COSAS?

Veamos algunos ejemplos. Si distribuimos el presupuesto del Fondo General entre la


cantidad de personas que se benefician del mismo, los números para este próximo año
revelan que TODOS LOS PUERTORRIQUEÑOS PAGAMOS, aproximadamente:

• $35 mil por cada confinado en el sistema correccional;

• $82 mil por cada empleado de la ASAMBLEA LEGISLATIVA;

• y sólo $18 mil por cada estudiante universitario.

Respondan ustedes: ¿quién de estos produce rendimientos positivos económica y


socialmente al País?

Y por si fuera poco, la Junta de Síndicos se ha asignado a sí misma $5.6 millones (2.3
millones más que en el 2009) para funcionar con sólo 37 empleados. Si trataran a la UPR
Cayey con la “proporcional generosidad” que se tratan ellos, nuestro presupuesto sería no
$4 millones menos, ¡sino casi $20 millones más!

4. Y finalmente, ¿por qué los paros en la UPR?

Porque tanto la Junta de Síndicos como la Presidencia de la UPR han avalado, a veces
directamente y otras con su silencio o su incompetencia, la postura del Gobierno de
DEVALUAR a la UPR… y de hacerla más pequeña como se ha propuesto hacer con todo
el gobierno.

En todos los recintos se han intentado muchas maneras para comunicar nuestras
propuestas, alternativas y soluciones, y hemos hecho clara nuestra posición de

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colaboración con el Gobierno… PERO SIMPLEMENTE no han querido escuchar con
seriedad y objetividad.

LOS paros CIERRAN la Universidad… sí… pero es para poder ABRIR espacios
democráticos y soluciones honestas cuando se cierran todas las demás puertas.

Los mecanismos de resistencia pacífica han sido el camino OBLIGADO para defender
todo lo que hacemos para el bien de nuestro país… de forma bien pensada e bien
intencionada… y con los SACRIFICIOS que todos conocemos se requieren… pero con la
esperanza de que las soluciones a largo plazo compensen, no en dinero pero sí en
satisfacción y dignidad, los esfuerzos del presente.

Sean cuales fueren las decisiones que esta Asamblea tome esta mañana, asegúrense de
que siempre sean para defender NUESTRA UNIVERSIDAD, y no sólo para nosotros, sino
también para las generaciones que nos siguen de cerca… y que han puesto su fe en que
nosotros la defenderemos siempre.

Gracias y buenos días.

3 de mayo de 2010

Cayey, Puerto Rico