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Manual del Buen Casanova

Gu ía del arte amatorio

Reina Canalla

Este libro es una obra de ficci ó n y cualquier parecido con personas, vivas o muertas, o lugares, eventos o locales es pura coincidencia. Los personajes son producto de la imaginaci ó n del autor y se utilizan de manera ficticia

Lectura s ó lo para adultos

Título: Manual del Buen Casanova © 2013­2014 Lara L ó pez (Reina Canalla) Licencia Creative Commons

Dise ñ o portada: Reina Canalla

Fot ó grafa y modelo: Reina Canalla

Índice

Manual del Buen Casanova

2

I. GRANDES MENTIRAS DE LA HUMANIDAD

10

II. PRELIMINARES

18

Limpiar la

18

19

Errores de un seductor novato

23

III. CALENTANDO EL AMBIENTE

28

Relax y masajes

31

Fantasía

33

Ejemplo

36

Filmes eróticos

40

42

IV.

PUNTOS ERÓGENOS FEMENINOS

46

La piel

46

El

48

Las manos

49

Orejas

50

La boca

53

V.

¡A POR LA GUINDA!

58

Los pezones

60

Vulva y clítoris

62

Templo del placer

68

El prohibido

77

Lo que jamás se debe hacer mientras se hace

81

Salud sexual

84

VI.

LA CLAVE DEL ÉXITO

89

Oxitocina

89

De pasiva a activa

93

Los diez mandamientos del buen

Casanova

96

VII. SEXO DE ALTO STANDING

99

Sexo en grupo e intercambio de parejas

99

BDSM

102

Voyeurismo y exhibicionismo

105

VIII.

BOTIQUÍN DE EMERGENCIA

108

IX. EXAMEN: ¿Es usted un/a buen/a amante de mujeres?

112

Hasta aqu í hemos llegado. Eso pens é antes de animarme a volver a escribir una gu í a sexual. Si Mi Amigo Cl í toris surgi ó al comprobar la de mujeres que desconocí an el orgasmo y la urgencia de explicar el tema paso a pasito, este Manual del Buen Casanova ha venido igualmente ante la alarma de los cientos de miles de mujeres que confiesan sentirse insatisfechas en sus relaciones sexuales. ¡¿C ó mo!? At ó nita me quedo. Ser á por blogs,

noticias, programas y documentales

má s comentado en los medios de comunicaci ó n que el sexo porque saben que atraer á audiencia seguro. Y a ún as í , ¿có mo es posible que me lleguen esta clase de quejas a mi consultorio sexual? No es que tenga oficialmente un consultorio pero son muchas las que me consultan Frases como:

“ Me aburre hacerlo con mi marido” “A veces finjo el orgasmo s ólo para que acabe y me deje tranquila” “Siempre va a lo mismo, me siento como un co ño con patas” “Al principio era diferente, ahora se ha vuelto

vago”

“Reina, tengamos una aventura, mi hombre no funciona y ando caliente”

No hay asunto

Ejem, no puedo ir casa por casa lesbianizando mujeres y rompiendo parejas, no soy esa clase de seductora, bá sicamente porque no tengo tiempo

material para serlo

mentalidades y ense ñar cuatro trucos para que éstas, mis preciosas mujeres, vuelvan a sentirse entre nubes despu é s de una noche de pasi ó n desmedida. A ver, hombres ¿qu é somos? ¿Amantes o zapatos? Zapatos en su mayor í a pero vamos a solucionar eso. Venga, peque ños saltamontes, gritad

conmigo. ¡Sí, queremos cambiar! ¡Queremos ser la

hostia de buenos! Cuidao, dejad paso, que aqu í

vienen los aprendices a Casanova. Así me gusta, esa es la actitud. Nada de pensar

que sois in útiles o ellas muy exigentes, simplemente las mujeres sienten y piensan de forma diferente pero no imposible. Ante todo, lo m á s importante, es que antes de seguir leyendo esta gu í a, os despoj é is de

vuestras viejas ropas

pantalones puestos, por favor. Borrad las ideas preconcebidas que hay á is adquirido de los amigos, los medios, las pel í culas porno y esos malos consejeros. El porno no es did á ctico y, por desgracia, los amigos s ó lo cuentan lo que quieren contar y de forma mejorada:

“Toda la noche dale que te pego y pego que te dale, me la dej ó escocida”. Pero no hablar á n de que llenaron a

su amante de besos y estuvieron hablando y riendo

Pero s í puedo tratar de cambiar

No literalmente, esos

despué s entre mimos. Eso no lo dir á n y, sin embargo, seguramente sea el secreto de su é xito.

¿Es esta una gu í a s ó lo para hombres? Oh, no, para nada, aunque son ellos los que necesitan una visi ó n diferente de lo que hasta ahora cre í an correcto. Si hay alguna se ñorita que ambiciona convertirse en una amazona roba doncellas, adelante, quien le d é placer a una mujer me es indiferente mientras se lo d é bien. Lo mismo si hay alguna lectora que sufre de mal de alcoba y quiere probar a mejorar a su amante. Lo que no voy a hacer es dar consejitos del tipo “ponte ropa sexy para que tu marido te mire”. No, se ñoras, por ahí no van los tiros. Daremos por supuesto que el marido ya se excita y se lo pasa bien y quiere repetir, só lo que la señora se muere de asco y lo primero que quiere hacer cada ma ñana es saltar de la cama.

¿De quien es el problema? “De ellas, de ellas

”.

Sí , sí , claro, el problema es siempre de las mujeres,

como no les gusta el sexo

les gusta el sexo? Entonces no se explica c ó mo la autora de 50 Sombras de Grey ha conseguido una fortuna a su costa. S í que les gusta, les encanta, piensan en él a todas horas, pero no en el toma­mete­ dale­saca, que para ellas es s ólo la guinda del pastel, sino que piensan en todo el pastel y a ún en el

¿De verdad cre é is que no

regustillo que deja despu é s de comerlo. Por desgracia, para la mayor í a de hombres sexo es precisamente toma­mete­dale­saca y ya. ¿Lo veis? Justo aqu í radica el kit de la cuesti ó n y de eso es lo que va a tratar esta guí a. ¡De comerse pasteles a bocados!

I. GRANDES MENTIRAS DE LA HUMANIDAD

No hay bulos m á s descarados que los que se refieren a la sexualidad. El motivo es bastante evidente: se puede decir con seguridad que las mujeres no han tenido voz p ública en cuestiones sexuales hasta hace poco menos de dos d é cadas en Espa ña, siendo optimista, y tal vez tres o cuatro d é cadas en pa íses má s liberales sexualmente. ¿Qu é son 40 a ños frente a los cientos de hegemon í a masculina? Es tiempo de que las mujeres hablen con su propia voz sobre sexo, sin ocultarse en seud ó nimos, velos o falsos sonrojos. Se acabaron las putas, zorras, fulanas, busconas, pelanduscas, guarras y dem á s sinó nimos para definir a una mujer que disfruta de su sexualidad abiertamente. Hemos pasado del rechazo social a diosas, a gur úes del amor. Rompamos viejos mitos, intentar é aportar mi sincero granito de arena.

Ellas prefieren el amor al sexo.

Mentira, un cuento chino de los que traen cola, aunque los orientales tienen m ás cultura sexual que nosotros, pobres occidentales sumergidos en el puritanismo durante siglos.

Existe un motivo de peso por el que una chica retrase su primera vez o espere meses antes de dar el paso con alguien: intenta proteger sus sentimientos, estar segura de que su amante no va a dejarla tirada una vez que ha conquistado la fortaleza. La creencia de que ellas “se dejan hacer” pero que no tienen iniciativa o que son ign í fugas y blindadas contra la pasi ó n, viene precisamente de esta sabia prudencia femenina. Luego estamos las que la prudencia debimos perderla por el camino y, a la vista del pago que recibe nuestra calurosa respuesta, acabamos por separar amor y sexo como otra forma de defensa. Aunque esto es ir un poco en contra de nuestra natura. Biol ó gicamente est á demostrado que tanto hombres como mujeres segregamos ante el contacto sexual la hormona oxitocina, la hormona del amor. Pero en nosotras parece tener mayor efecto al mezclarse con los estró genos. Resultado: cuánto m ás y mejor se lo

pase una mujer en la cama, m ás enamorada se

sentirá. Por el contrario, la falta de actividad sexual o

de baja calidad tender á a enfriarla sentimentalmente. Incluso podr ía volverla especialmente vulnerable a cualquier conquistador de poca monta y volar cual palomita ansiosa de aventuras. Y adi ós. Si cre é is que con tener charlas interesantes y regalar flores va a ser suficiente para alimentar una relaci ó n, corr é is un

grave peligro. As í que quitaos inmediatamente de la cabeza la idea de que ellas s ó lo piensan en el amor porque el baremo que utilizan las mujeres para valorar los sentimientos hacia su pareja es precisamente el deseo sexual, su deseo sexual. ¿Entonces c ó mo se explica el fen ó meno de las novelas rosas? Una novela rosa no es otra cosa que una novela con un gran contenido er ó tico reprimido. Ninguna novela rom á ntica empezar ía as í : “ É l la aliment ó mientras estaba enferma y le besaba la frente antes de arroparla”. Oh, qu é bonito, precioso, pero lo que realmente volver í a locas a la lectoras ser í a esto:

La acorral ó contra la pared cort á ndole el aliento, su peso sobre ella, sab í a que no ten í a escapatoria”. Oxitocina, nenes, no lo olvid é is.

Cantidad = buen sexo.

¡Falso! ¡Y refalso! Iró nicamente, y a pesar de que a estas alturas ya sabemos que follar como conejos no es sinó nimo ni de lejos de una gratificante vida sexual, los medios parecen decididos a seguir fomentando la creencia. Cada cierto tiempo aparece en las noticias una encuesta, una “revolucionaria y atrevida” encuesta, sobre la salud sexual de los espa ñolitos en la que no falta la dichosa pregunta:

¿Cuá ntas veces a la semana?

Puede que entre machos sanos se considere toda una proeza y victoria personal hacerlo cada d ía o cada dos con su pareja. Pero no me cabe en la cabeza que con semejante frecuencia exista lugar para la

innovaci ó n, m ás bien para la rutina m ás abrumadora. Agá rrate lorito que luego viene la segunda pregunta de rigor: ¿Cu á ntos minutos dura? Se entiende, por las respuestas, que se refiere al tiempo cronometrado en que el pene aguanta dentro de la vagina antes de la llegada del orgasmo (de é l). Má s que una encuesta sobre sexualidad, parece una encuesta sobre probabilidades de procreaci ó n porque, si no, no se explican estas preguntas tan est úpidas. Si me preguntaran a m í , tendr í a que contestar que, en mis buenos tiempos, un par de veces al mes y tres horas

como media

categorí a de fen ó meno demasiado lejos del rango general de la muestra y se har í a el sueco para no complicarse la existencia. Bien, sabed que a las mujeres nos encanta complicarnos la existencia. El sexo rutinario de 10 minutos m ás 5 minutos de preparatoria no es algo que pudi é ramos llamar buen sexo, si acaso desahogo pero ninguna mujer necesita f ísicamente desahogarse todos

los d í as. No tengo nada en contra del sexo r á pido siempre que forme parte de una dieta sexual m ás rica y variada. Tambi é n hay que tener en cuenta,

El entrevistador me situar í a en la

cualquier libertino lo sabe, que en la espera se acrecienta la pasi ó n y se mejora la calidad del orgasmo. Un orgasmo diario acabar í a resultando aburrido.

La finalidad sexual de la mujer es alcanzar el

orgasmo vaginal.

Esta es una de las mentiras que m ás da ño ha hecho a la autoestima femenina en la era moderna. Que si unas lo alcanzan, que si otras no, que si

frigidez, que si el punto G, que si la forma de moverse, que si la postura, que si es porque no se est á

enamorada, que si tal, que si cual

alma cuando ellas realmente se creen que son invá lidas sexualmente, que está n defectuosas. Punto por punto, la culpa es de Freud. A Freud se le denomina “el padre del orgasmo vaginal”. Curioso, porque me consta que jam ás tuvo ninguno, cof cof. Este buen psicoanalista gozaba de muchas virtudes y capacidades en su materia, no lo niego, pero carecí a de empat í a hacia el g é nero femenino. Para é l, ser mujer era simplemente haber nacido sin pene y eso le parec í a algo terrible, una maldici ó n. Nosotras no estamos incompletas, todo lo contrario, estamos superdotadas. El cl í toris es el equivalente f í sico en sensaciones al pene, ambos est á n formados por el

Y se me parte el

mismo tejido. Sip, todos los embriones tienen cl ítoris hasta la s é ptima semana, a partir de entonces la testosterona hace su funci ó n en los ni ños y convierte este ó rgano en pene, mientras que en las ni ñas el cl í toris se queda como est á y se forma la hendidura que ser á la vagina. No es que el cl ítoris sea un imitador del pene, ¡es que son lo mismo! Con algunas diferencias pr á cticas y reproductivas, por supuesto, y mucho m ás cómodo y manejable el primero que el segundo, un pene de bolsillo, juju. Para los amantes perezosos, creer que su mujer deberí a llegar al un í sono al orgasmo y s ó lo y exclusivamente mediante la penetraci ó n, puede parecer el colmo de la comodidad. Los grandes amantes de la historia no se caracterizan por esperar sentados a que sus parejas alcancen los orgasmos por obra y gracia de Dios, a fe que no. Habr á parejas que lo consigan pero son relativamente pocas si las comparamos con la poblaci ó n en general. Lo habitual es que una mujer necesite estimulaci ó n a trav é s del cl í toris para llegar al cl í max. Vaginalmente tambi é n se puede llegar a sentir un gran placer pero de eso hablar é en otro cap í tulo.

El tamaño no importa.

Mentira piadosa pero mentira al fin y al cabo. El tama ño importa y mucho. Adem ás tambi é n importa el grosor y la forma del glande. No es algo que se diga abiertamente pero entre mujeres suele ser un tema recurrente, no tenemos piedad. Tengo que aclarar que un pene grande no tiene porque ser un pene mejor. El tama ño importa pero siempre en base a las preferencias personales. Igual que hay penes de diferentes tama ños, tambi é n hay vaginas. Y una mujer con una vagina peque ña puede sentirse m ás satisfecha con un pene peque ño y delgado

que no con uno grande que no sepa por d ó nde met é rselo. Por lo mismo, una chica con una vagina grande va a sentir poco o nada con un pene menor a sus expectativas. En favor de los penes menos favorecidos alegar é que sus portadores suelen trabaj á rselo m ás y, a la larga, acaban resultando m ás provechosos que no los portadores de penes envidiables, que se vuelven v í ctimas de su perfecci ó n limitá ndose al sexo de 10 minutos que comentaba antes y que ya sabemos que no tiene futuro con las

f éminas. ¿Estoy siendo un poco dura? Promet í ser sincera aunque la verdad aumente las ventas de cremas milagrosas alargapenes. Sexo es m á s que penetraci ó n, no caigá is en la trampa. Con amor y cari ño se puede

superar cualquier incompatibilidad y explorar los muchos recursos que nos ofrece la sexualidad y el erotismo. Sin embargo, nunca est á de má s saber que no estamos obligados a quedarnos con la primera opci ó n y que tal vez a la vuelta de la esquina se encuentre la persona que encajar á a la perfecci ó n f í sica y mentalmente con nosotros. Tampoco tiene nada de malo ir de flor en flor probando los diferentes sabores y enriquecernos con la experiencia.

II. PRELIMINARES

Limpiar la casa.

“¡¿C ómo?! ¿Me está s tomando el pelo? ¿D ó nde est á la secci ó n de masajes vaginales y pinzas para

pezones y

Escucha, peque ño saltamontes, este cap í tulo se llama Preliminares y no hay nada m á s preliminar que crear el ambiente adecuado para que la moza se sienta relajada y sea receptiva al cortejo. Parece bastante evidente pero casi todos los manuales de sexolog í a comienzan por “¿C ó mo le gusta que le acaricien los pechos?”, s í ntoma inequ í voco de que no tienen idea de có mo seducir a una mujer. Me gustar í a dar por supuesto que todas las parejas que conviven juntas tienen una distribuci ó n igualitaria de las tareas, ya sea dentro del hogar o fuera. Poco importa si é l no ha fregado un plato en su vida pero barre de maravilla o prepara unas cenas de chuparse los dedos. La cuesti ó n es que, al menos que tengá is un asistente­a a domicilio que se encargue del trabajo sucio o que la aportaci ó n laboral de ella sea precisamente el mantenimiento de la casa, toca apechugar. Si la balanza est á descompensada y el groso del curro hogare ño le corresponde a ella,

y

?”

multiplicado por dos o por tres si hay criaturas, no se le puede pedir a esa santa se ñora que a la hora de acostarse est é en condiciones de jaleo del bueno porque cuando apoye la cabeza en la almohada va a caer redonda. Todas las Superwomans tienen su l í mite de resistencia. Si no est á is conformes con mi afirmaci ó n, me parece bien, iros a buscar un manual que explique paso a paso “C ó mo follarse a un cuerpo inanimado”. Mi especialidad no es la necrofilia. Ahora que hab é is prestado atenci ó n y ten é is el estropajo en la mano, seguimos

Seducci ón.

El ó rgano sexual m ás importante de la mujer es el cerebro. Todo el mundo lo sabe y, sin embargo, nadie se acuerda a la hora de la verdad. S ólo habr ía que estar 24 horas al lado de cualquier chica en pleno apoteosis adolescente para descubrir sin problemas que todo lo que la hace suspirar y so ñar y las mariposas en el est ómago, todo, est á en su cabeza. Lo m ás seguro es que esa misma chica que tiembla al pensar en su primer beso, reaccione violentamente si alguien intenta d á rselo por la fuerza y sin el debido ñigu­ ñigu

de los violines. Pero dejemos de hablar de adolescentes antes de que me llamen la atenci ó n. Las chicas cuando se hacen adultas adquieren cierta malicia, cierta urgencia que las puede llevar a quererlo todo y ya, pero no pierden aquel gusto por los violines. No me cansar é de repetirlo, las mujeres son complejas, pueden convertirse en personas diferentes de un d í a a otro y ser ía normal. Hay que tenerlo en cuenta. Poco importa que un d í a se haya lanzado como leona ambicionando sexo salvaje, al d í a siguiente puede no querer lo mismo. De hecho, lo m ás seguro es que se encuentre en plan sensible, con necesidad de mimos y de que la traten como a una princesa. Hay que estar preparado para cualquier ocasi ó n, ser receptivo y no limitarse siempre a la misma t é cnica. He aqu í algunas sugerencias para los que vayan muy perdidos:

¿Flores y bombones? Todo un cl ásico que sigue gustando (a m í me gusta) pero si se repite cada mes pierde efectividad y corre el riesgo de que la relaci ó n se rompa por sospechas de querer engordar a tu novia.

Llevarla de paseo, que no enviarla a paseo, no

confundamos. Un cambio de aires siempre sienta bien. ¿Qu é me decí s de un restaurante en primera lí nea de mar, con el rumor de las olas, y luego un paseo por la playa? Puede servir un

p í cnic en el campo siempre que no sea en zonas demasiado concurridas y faltas de romanticismo.

Escapada de fin de semana. No es dif í cil

encontrar alg ún viajecito bien de precio en oto ño o primavera y el clima sigue siendo agradable. No existe mejor medicina para una crisis de pareja que pasar un par de d í as lejos de casa, sin preocupaciones, sin faenas, dedic á ndose a disfrutar del turismo y luego, al caer la tarde, al amor. Ojo, no sirve alquilar un apartamento y que sea ella la que cocine y friegue los platos.

Sorprenderla con una cena ex ótica. Se puede convertir la casa en un lugar rom á ntico d á ndole cuatro toques m á gicos: velas, un coraz ó n grande de cartulina con su nombre, telas vaporosas colocadas al estilo de las Mil y una noches, una esclava desnuda de cintura

para arriba abanicando

preferencias personales. Lo importante es que

sea algo diferente, afrodis í aco y donde claramente se vea el esfuerzo.

Ejem, eso ya son

Escuchar, escuchar y escuchar otra vez.

Para el dí a a d í a, recomiendo una sesi ó n tranquila de charla donde la protagonista sea ella. A todos nos gusta hablar y expresarnos, nos sentimos agradecidos y amados cuando la

otra persona presta atenci ó n a nuestras preocupaciones. Esta t é cnica de seducci ó n es apta para todos los bolsillos, m ás fá cil imposible.

Limpiar la casa. ¡¿Más?! No pretendo convertiros en unos chachos, no cunda el p á nico, me refiero a hacer m ás de lo convenido a modo de regalo. Pero para que no cree costumbre, convendrí a dejar claro que es un regalo. Por ejemplo, a ella le toca fregar los platos esa tarde. Le regal á is una cocina limpia y coloc á is un lazo alrededor del grifo. Cuando llegue a casa, os comerá a besos.

Ser su esclavo por un d í a. Un d ía a su entera

voluntad

por teneros currando en casa de sol a sol sin seguridad social, pero la idea es que ella aproveche para sentirse una princesa: chofer particular que la lleve de compras y le cargue

los paquetes, cocinero, paleta

tambi é n el encargado de descalzarla, desnudarla

y vestirla. Eso ya gusta m ás. Y hacia el final

del d ía, por supuesto, no puede faltar el masaje

y hacerle el amor con todo el tiempo del mundo.

Cierto, pod é is acabar demand á ndola

Vale, vale, pero

Errores de un seductor novato.

Nadie nace sabiendo. Los hay que parece que tengamos cierto don natural para esto del enamoramiento pero la mayor í a de mortales aprenden a base de prueba y error. A no ser que teng á is mucha confianza con la chica o que ésta sea muy comprensiva, deb é is evitar errores como los que describo a continuaci ó n:

Hablar, hablar y hablar. Muy mal si no le

dejá is meter baza en la conversaci ó n.

Quedarse mudo. Lo contrario tampoco dice mucho a vuestro favor. Llevad preparado alg ún tema por si los silencios inc ó modos, preferentemente un tema en el que ella pueda opinar.

O í dos sordos. De mal en peor. Escuchad lo que comenta, valoradlo, aportad puntos interesantes sin resultar una cr í tica. Aqu í alguno me dir á que es hipocres ía y una forma de mentira ocultar un pensamiento propio para quedar bien si claramente estamos en contra. No se trata de enga ñar, sino de suavizar, hacer rica una conversaci ó n sin que se convierta en un debate abierto con riesgo a que os tir é is de los pelos.

Sobarla. Sí , sí , ah í en plan pulpo agarr á ndole

la mano cada dos por tres, acarici á ndole el hombro, bes á ndola cada vez que pase por tu lado, en resumen, invadiendo su espacio personal. A ún en una pareja consolidada, dudo que a ella le guste tanto manoseo fuera de lugar. No somos peluches.

Dejarle un chupet ó n. Hay ciertas cosas que

se consideran de adolescentes y que una mujer adulta no va a tolerar. Resulta humillante que te marquen como si fueras ganado.

Comprarle lencer í a. Ya no es s ó lo el hecho de

que puede que no acert é is su talla o que sea un modelo que ella considere rid í culo y qued éis fatal, puede sentirse de alguna manera ofendida y dolida pensando que ese regalo es en realidad

para vosotros y que sois ego í stas y desconsiderados. Oh, s í , las chicas pensando pueden construir incre í bles historias de ficci ó n sobre un hecho tan insignificante. Lo mismo pasa con la ropa, zapatos, bolsos, bisuter í a

algo personal, mejor no interferir. El único art í culo que podr í a salvarse son las joyas pero es conveniente haberse informado bien v í a amigas de sus gustos.

Es

Organizarle una velada por sorpresa.

Veamos, las sorpresas son agradables pero hay

que asegurarse de que no va a tener otros planes y de que estar á receptiva. No cuesta nada dejarle caer un “esta noche me gustar í a que hici é ramos algo especial”. “¿Qu é , qu é ?”, preguntar á ella inquieta. “Ah, sorpresa”. Si reacciona feliz, fant ástico, se pasar á todo el d ía con expectativas (no vay á is a ser menos). Pero si responde con mal humor, uy, mejor lo dej áis para otro momento.

Criticarla. Ni siquiera cr í ticas constructivas u os arriesgá is a conectar la bomba de relojer í a. Si no os gusta la ropa que lleva o el peinado, calladitos. A lo sumo, si su estilo est á rozando lo rid í culo, pod é is jugar con la baza de la alabanza cruzada como, por ejemplo: “Me gusta tu su é ter azul, te resalta el bronceado”. Y dad por seguro que se pondr á m ás el azul que el de colorines.

Pretender cambiarla. Tiró n de orejas para

los que acostumbren a soltar frases como: “¿Por qué no te ti ñes de rubio? Me gustan m ás las rubias”. No importa que vuestra mujer ideal sea rubia, alta y esbelta, vestida con trajes ajustados y tacones. Si la mujer que est á a vuestro lado dista bastante de esa fantas í a, es vuestro problema, no el suyo. Amadla por lo que es, adoradla por sus cualidades y hac é dselo saber. Es obligaci ó n del buen seductor subir la

autoestima de su amada y una amada segura de sí misma es una gran amante, no lo dudes.

Acosar. Seducir no es lo mismo que acosar. Si

ella os ha dejado claro que no est á interesada y que cada uno por su camino, respetadla, hay má s flores en el campo.

Ser grosero. Parece evidente pero en las pá ginas de cybersexo y pornograf í a abunda tanta palabreja insultante que algunos hombres creen que llamar guarra a una mujer la pondr á caliente y a punto para el sexo instant á neo. En un lupanar, tal vez, pero en el mundo real acabas de perder cualquier oportunidad. La única excepci ó n a esta norma ser í a que ya estuviera pactado de antemano que os gustan las palabras fuertes a la hora del triqui­traca. Entonces, nada que objetar.

s ó lo con confianza y mutuo acuerdo “A pollazos te mataba” “Te bajaba las

s ó lo con confianza y mutuo acuerdo

“A pollazos te mataba” “Te bajaba las bragas aquí y ahora” “Tienes un culo como la bola del mundo” “Te la metí a hasta el fondo” “¡Dios, qu é tetas!” “Te follaba la boca” “Te poní a a cuatro patas” “Pero qué guarra eres” “Toma, dale, toma, dale, dale ”

qu é guarra eres” “Toma, dale, toma, dale, dale ” pueden ser buenas si ella da

pueden ser buenas si ella da muestras de calentura

“Nena, la llevo todo el d í a dura pensando en ti” “Ese cuerpo tiene due ño” “Te dejo hacerme lo que quieras” “Zas­zas y no voy a parar hasta que te vengas” “Me corro con s ó lo mirarte” ­ susurrando “¡Ay, que te pillo!” “¡Guapa!” ­ si no la conoces.

que te pillo!” “¡Guapa!” ­ si no la conoces. frases seguras “Pierdo el norte cuando te

frases seguras

“Pierdo el norte cuando te veo” “¿Sabes tan bien como hueles?” “El tiempo se para cuando me besas” “No sé qué me haces pero me tienes tonto por ti” “Anoche so ñé contigo ” “¿Y esa mirada picarona?” “Me gustas mucho”

III. CALENTANDO EL AMBIENTE

¡Ajá ! Por fin subimos la temperatura. No me conocen aquellos que opinaban que al final en esta

guí a no se hablar í a de sexo. En una gu í a sexual hay que tratar de sexo, l ó gico, pero no son buenas gu í as las que s ó lo aconsejan en materia de carne y olvidan el factor m ás importante: la cabeza. Redoble de tambores, a partir de aqu í viene el má s dif í cil todaví a y no hemos hecho m ás que empezar. Ah, la habilidad de un seductor no se adquiere de la noche a la ma ñana, hay que practicar y practicar y no olvidarse de los deberes. ¿Est á tu mujer relajada y receptiva? ¿Le brillan los ojitos de deseo? Si la respuesta a esta pregunta es no, me temo que tendrá s que volver sobre tus pasos y seguir insistiendo en el capí tulo anterior hasta conseguir resultados. No por mucho correr se llega antes aunque por gatear tal

vez

rind á is pero tampoco quer á is vencer el fuerte a la primera. Por perseverancia no quiero decir “agobiarla hasta que ceda por aburrimiento”. No, ese no es nuestro objetivo. El amante que moja y se da por satisfecho tiene poco futuro en esta noble escuela. Puede que su mujer lo tolere, el amor es ciego y tonto, y aguante muchos a ños con él pero no quiero

Paciencia y perseverancia, peque ños mí os, no os

enga ñaros: Esa mujer, a la que se le abran los ojos, saldr á a buscar aventuras y nadie en su sano juicio podrí a reprochá rselo. ¿Sois conscientes de cu á nto hambriento hay por el mundo? Nunca, nunca jam á s, deis por seguro que una vez conseguido el amor de la dama ya est á todo hecho. Al contrario, mantenerlo es

vuestro verdadero objetivo. Pero sigamos donde lo hab í amos dejado: los ojitos brillando de deseo. Bien, aqu í tenemos dos opciones y ambas son correctas e incorrectas por igual:

ir al grano o alargar la velada.

Sacad las antenas, apuntad bien el radar

la entrepierna todav í a no. Es la hora de captar las ondas de nuestra chica y averiguar en qu é punto de excitaci ó n se haya para dar el siguiente paso. Me temo que es algo que s ó lo se puede aprender en la escuela de la vida, ning ún libro podr á daros la respuesta. Para muchos afortunados­as es instintivo, conectan con su yo animal y se dejan llevar. Pero otros no consiguen ver m ás all á de la piel y van dando palos de ciego hasta que les pegan un chillido. No desesperarse si sois del segundo grupo. Relajaos, no entr é is en p á nico, un par de respiraciones profundas y concentraros en lo siguiente:

el de

¿Est á tranquila e intenta mantener una conversaci ó n sobre cualquier tema ajeno al sexual?

¿Se rí e entre t í mida y divertida?

¿Intenta escabullirse de vuestro abrazo entre juegos? Bien, parece receptiva pero no est á a punto, ni mucho menos. Seguid leyendo este cap í tulo para averiguar c ó mo llevarla con é xito a un estado de gracia id ó neo para el é xtasis.

¿Se muerde los labios con nerviosismo mientras da peque ños jadeos?

¿Respira má s deprisa y de vez en cuando cierra los ojos concentr á ndose?

¿Os agarra la mano para llevarla a sus zonas eró genas? Evidente, no quiere esperar m á s. Podemos pasar al siguiente cap í tulo o alargar el juego, aunque cuidado con alargarlo demasiado o podr í a enfriarse y crear mal ambiente.

¿Insiste en que no y no?

¿Pone mirada asesina?

¿Se le escapa alg ún codazo? Ejem, creo que ser á mejor dejarlo para otro d í a.

Relax y masajes.

B ásico. Aquel que no haya realizado jam á s un masaje a su pareja, merece ser exiliado del amor. Nada es a la vez tan f á cil y efectivo. ¿F á cil? Oh, s í , no hacen falta estudios de fisioterapeuta para realizar masajes sensuales, s ólo tener en cuenta cinco puntos:

1. Aceites. Algunos de los aceites considerados afrodis í acos son el de jazm í n (aconsejado para despertar el deseo en estados depresivos o de tristeza), el de nuez moscada (para combatir el estré s y agotamiento, los siempre enemigos del amor), el de rosa (propicia el romanticismo) y el de jengibre (aumenta la temperatura corporal). En tiendas er óticas se pueden encontrar preparados originales e incluso aceites ideados para los genitales, ya que no todos son buenos para las zonas delicadas. Si el bolsillo no te lo permite, un aceite b á sico para beb és tambi é n sirve.

2. Masajes ascendentes. El masaje siempre de abajo a arriba con movimientos suaves. En zonas como los hombros resultan muy relajantes los movimientos como de amasar.

3. Evitar la columna vertebral y movimientos

extravagantes. Si no sabes, ve siempre a lo seguro

4.

Ambiente adecuado. Poca luz, m úsica

tranquila… Alg ún aroma, tal vez, pero mejor no improvisar a última hora.

5. Lo má s importante de todo: acompa ñar el masaje de algún besito que otro.

La mayor í a de mujeres, por no decir todas, no se van a dejar desnudar y dar un masaje as í por las buenas, sobretodo si vienen de una dura jornada laboral y se sienten sudorosas y poco sexies. Mi consejo es que preparemos primero un ba ño caliente aromatizado con sales y p é talos de rosa… Por pedir, pero con que el agua tenga la temperatura adecuada y el ba ño est é cá lido, es suficiente. La acompa ñamos al ba ño, la desnudamos y nos metemos juntos en la ba ñera o dejamos que se desnude y se ba ñe sola, tambi é n es una buena opci ó n concederle intimidad, depender á de lo receptiva que la notemos. ¿No tené is ba ñera en casa? ¡Sacr í legos! Tanta moda por el plato de ducha y una mampara antisalpicaduras y nadie ha ca í do en la cuenta de que el invento má s sensual de la historia ha sido precisamente la ba ñera. ¿En cu á ntas pel í culas, series, có mics, anuncios… se ha utilizado la mujer en la ba ñera como s ímbolo de erotismo? En cambio cuando pienso en ducha s ó lo se me ocurre Psicosis. Imagino

que es tarde para avisar al lampista y que nos haga una instalaci ó n de última hora, as í que servir á con una ducha m ás o menos r á pida aderezada con cari ñitos. Cuidado con los resbalones.

Fantas ía.

Como todo en la vida y en el amor, hay que huir de las rutinas. La monoton í a está muy bien para ser m ás efectivos en el trabajo y en las obligaciones diarias, nos permite abarcar m á s sin pensar mucho, pero en el deseo no tiene nada que hacer. Sin novedad no hay pasi ó n. ¿C ómo hacer para que el amor no muera asfixiado de aburrimiento? F á cil, convertir cada encuentro sexual en una aventura incierta, con un gui ó n mí nimamente esbozado pero abierto a cientos de posibilidades. Ojo, tambi é n tiene que haber lugar para el sexo tranquilo, c ó modo y sin complicaciones. Mal vamos si degeneramos la aventura en rutina. ¿Os acord á is de la pel í cula Nueve Semanas y Media? No aguantar í a nadie tanta intensidad si hubieran sido nueve meses. Ser imaginativo es una buena idea pero ¿por d ó nde empezamos? Si hemos agotado los cl ásicos de seducci ó n (cena ex ó tica, escapada rom á ntica…) podemos arriesgar con un striptease y una

coreograf í a sencillita. “Ah, pero es que soy gordo, feo,

patoso…”. ¡Con esas ideas en la cabeza no vamos a llegar a ning ún lado! Quitarnos la ropa al son de la

m úsica no es tanto para volver a nuestra chica

cardiaca, sino para romper el hielo, echarnos unas

risas y, si somos realmente buenos, encenderla de deseo.

Mis peque ños saltamontes machos pueden hallar la inspiraci ó n en la pel í cula The Full Monty. Los temas You Sexy Thing de Hot Chocolate, Hot stuff de Donna Summer y You can leave your hat on de Tom Jones son perfectos para la ocasi ó n. Para los que tengan ganas de moverse m ás, no pod í a faltar el Macho Man de Village People y algo m á s moderno, como no, es el Sexy and I know it de LMFAO, que

puede resultar muy divertido. Aconsejables todos estos temas para los que se sientan inseguros de su f ísico y de su talento en la pista, seguro que triunf á is. Para los saltamontes macizorros y sin complejos recomiendo la pel í cula The Chippendales Murder (2000) inspirada en una famosa compa ñí a de strippers masculinos y a la que no faltan coreograf í as sugerentes. Y si os atrev é is con todo, echad un vistazo

a Magic Mike (2012) y a su impresionante

protagonista. Un consejo: no puede faltar el sombrero. No me olvido de mis saltamontes hembra. Veamos, habr í a que diferenciar si la se ñorita a la que queré is complacer se siente m á s excitada hacia lo

femenino o lo masculino o ambos. Si le gustan las chicas femeninas, lo ten é is fá cil, un trajecito sexy y el You can leave your hat on de Joe Cocker pero en la versi ó n de Nueve Semanas y Media y no pod é is fallar. El Lady Marmalade de Labelle (la última versi ó n la canta Christina Aguilera) resulta muy sensual y no es tan t í pico. Pod é is buscar otros temas, alguno que os inspire, lo importante es la lencer í a y el movimiento de caderas. Para algo m ás ambiguo, ¿qu é tal Man! I feel like a woman de Shania Twain? Si encima vest ís el modelito con sombrero de copa que lleva ella en el video­clip, no habr á quien se os resista. ¿Referencias de pel í culas? Hay cientos pero me quedo con Demi Moore en Striptease y los clips y actuaciones de las Pussycat Dolls. ¿Queré is apostar m ás fuerte? Ay, pillinas. Personalmente opino que no hay mujer m ás sexy que la que se trasviste de hombre de la cabeza a los pies, incluido calzoncillos y camiseta de tirantes, y si encima me baila al ritmo de Back in Black de AC/DC caer é rendida a sus pies.

Estaremos de acuerdo que el vestuario en un striptease es bá sico. Quien habla de vestuario habla tambi é n de disfraces y, como no, de interpretaci ón o

rol. Sacad el actor/actriz que llev á is dentro y

sorprended a vuestra chica con un personaje y una escena que la transporte a otra dimensi ó n lejos de la realidad. Es f á cil, en cualquier bazar de chinos pod éis adquirir complementos a buen precio, la imaginaci ó n corre de vuestra cuenta. Sugerencias: Bonnie y Clyde en los alocados a ños 20, Mr. Lobo y Caperucita Roja, Jabba y la princesa Leia de esclava, Antonio y Cleopatra… Si no sois tan frikis, con polis y ladrones vale.

Ya calentitos y animados, podemos recurrir al bondage en nuestros juegos pero sin hacernos da ño.

Las esposas metá licas son muy atractivas pero no las recomiendo, mejor una cuerda suave, un pa ñuelo de seda o unas abrazaderas de tela. Y ya que la tenemos atada aprovechemos para… No, eso todav í a no. Aprovechemos para vendarle los ojos y jugar con comida, por ejemplo, o susurrarle alg ún pasaje er ó tico extra í do de un libro.

Ejemplo.

¿No acabá is de entender c ó mo incorporar la fantas ía a vuestra vida sexual? Tratar é de ayudaros con un ejemplo. Pod é is ponerlo en marcha, si quer é is, pero lo ideal es que se hable en pareja y entre los dos

escrib á is una bonita lista de fantas í as a realizar ese s ábado especial de cada mes. Tomaremos la idea de Mr. Lobo y Caperucita Roja, que todo el mundo se sabe el cuento y no requiere mucho esfuerzo imaginativo. S ólo que vamos a intercambiar los roles para hacerlo m ás interesante:

é l será Caperucita y ella el lobo feroz. Los disfraces

podemos confeccionarlos tan simple como un pa ñuelo rojo y una má scara lobuna del bazar chino o dedicarles m ás tiempo e ilusi ó n.

Empecemos. La escena es la siguiente:

Caperucito va pase á ndose por la cocina recogiendo flores de pl á stico que hay esparcidas por el suelo. Tralal í ­tralal á , qué dí a tan bonito para pasear. De pronto se encuentra con el lobo sentado elegantemente en una silla o taburete. ¡Oh! ¡Qué linda flor veo por aqu í ! ¡Uy, un lobo feroz! ¿Yo? ¿Feroz? Nada m á s lejos, querida, soy manso como un corderito. Mam á me dice que no debo hablar con desconocidos. Eso lo arreglamos r á pido. Se levanta y le besa la mano.

Mr. Lobo para servirla, se ñorita. Encantada, soy Caperucita. Y ahora que ya somos amigos. ¿A d ó nde te diriges, preciosidad? Voy a la casa de mi abuelita. Aj á . Se me ocurre una idea. ¿Por qu é no jugamos a ver quien llega primero? El que pierda tiene que ofrecerle una prenda al otro. Suena divertido pero seguro que ganas t ú con esas piernas tan largas. Te dar é ventaja, ir é por el sendero m á s largo mientras t ú puedes tomar el corto. Vale. Nos vemos en casa de la abueli.

Mientras Caperucito sigue recogiendo flores (se pueden colocar unas cuantas a modo de gincana), Mrs. Lobo se tapa las orejas con una cofia y se mete vestida en la cama.

¡Abuelita, ya estoy en casa! ¡Cof, cof! Hola, querida. ¿Te encuentras mejor? No mucho. Ven, si éntate a mi lado que te vea

bien. Caperucito se sienta en la cama. Mrs. Lobo le levanta un poco la falda mientras le palmea las piernas. Está s fuerte, Caperucita.

Camino mucho por el bosque. Mrs. Lobo olisquea a Caperucito cerca de la entrepierna. Y hueles muy bien. Es que me ducho todos los d í as. Por cierto, no

habr á s visto a un lobo por aqu í , está bamos jugando a ver quien llegaba primero a tu casa. Pues no. De haber visto un lobo me hubiera escondido en el armario. Caperucito mira fijamente a su supuesta abuelita. Te noto rara, abueli. Tienes los ojos m á s grandes. Es para mirarte mejor, querida.

Y le mira fijamente tambi én. Y te han crecido las manos.

Para acariciarte mejor, tontita. Mrs. Lobo acaricia los muslos de Caperucito. Puede darle alg ún pellizco tambi én.

¡Ay! Y

y… que dientes tan laaaargos…

¡Para comerte mejor! Mrs. Lobo se lanza a por el cuello de Caperucito pero éste salta de la cama y trata de escapar. Unas cuantas vueltas por la habitaci ó n má s tarde, Mrs. Lobo agarra

a

Caperucito. ¡Te gan é! Ahora quiero esa prenda.

Y

Caperucito, muy obediente, se quita las braguitas.

Có mo veis, el objetivo de la fantas ía es calentar motores, no practicar posturas enmascarados. Las posturitas má s tarde, cuando est é is ciegos de deseo.

Filmes er óticos.

¿Pornograf í a? No, hombre, siempre est á s pensando en lo mismo. Para los que la imaginaci ó n no sea su fuerte o les venza la timidez o el miedo al rid í culo (hay que superarlo), siempre se puede recurrir a las pel í culas er ó ticas. M á s que nada porque como se nos ocurra poner algo claramente pornogr á fico puede que la chica se d é media vuelta y adi ó s muy buenas. Llevo insistiendo en ese punto desde el principio: si ella no est á caliente, hay que curr á rselo. Con la calentura de uno solo no hacemos nada. Y las chicas, cuando est á n frí as o templadas, se muestran bastante agresivas con seg ún qu é temas, la pornograf í a es uno de ellos. “Pero es que mi chica es muy moderna”. ¿Seguro? A veces tendemos a hacernos las duras pero, si interiormente ella no est á para porno, es muy contraproducente plant á rselo en los morros. Soy yo, as í tan abierta de miras, y me lo puedo tomar mal… Vayamos a lo seguro. Hay cientos de t í tulos que le hacen a una morder el labio sin llegar a escandalizar.

Antiguos y modernos pero para no irnos al destape espa ñol nombrar é unos pocos m ás o menos actuales:

El Lago Azul (1980), Nueve Semanas y Media (1986), La insoportable levedad del ser (1987), Henry y June (1990), El Amante (1992), Instinto Bá sico (1992), Lucia y el sexo (2001), Aprendiz de Caballero (2007), Diario de una Ninf ó mana (2008). Para mis alumnas recomiendo especialmente é stas: Lazos Ardientes (1996), Juegos Salvajes (1998), Habitaci ó n en Roma (2010). No todo son pel í culas. ¿Qu é me decí s de las series má s rompedoras? Spartacus y Juego de Tronos son un ejemplo. Buscando encontraremos sugerentes listados para pasar todos los s á bados de invierno calentitos.

Pornograf í a. Y dale. Est á bien, es una opci ó n

pero siempre de forma controlada y sin abusar. En este caso lo ideal es debatir qu é os gusta a ambos y qu é no os gusta en absoluto. No obstante, no recomiendo que se utilice por sistema calentarse en pareja con una porno. ¿Por qu é ? Apunta, chavalote:

Pierdes puntos como seductor y los ganas como pervertido.

La mayor í a de pornograf í a degrada a la mujer (menos la que est á claramente pensada para ellas) y ya tienes el debate servido.

Una pareja que basa su vida sexual en ponerse frente a la pantalla no durar á mucho. La base de una buena relaci ó n es el amor y, si no queremos andarnos con cursiler í as, la complicidad y el di á logo.

Se hace terriblemente aburrido mirar siempre m ás de lo mismo y pierde efectividad al poco tiempo.

Afrodis íacos.

En algunos pa í ses todav í a los consideran imprescindibles para despertar la libido y son la base de un mercado que no pasa de moda. En Tailandia la sangre de serpiente es un valioso t ó nico sexual y puede que alguno de nuestros abuelos o bisabuelos nos comentara alguna vez en susurros que “la carne de lagarto va muy bien para el acto”. Pero me parece que si le present á is a vuestra chica un frasquito con un sospechoso l í quido rojizo oscuro al son de “beb é telo todo, nena, que esta noche rompemos la cama”, desaparecer á sigilosamente de vuestras vidas. Por inventar que no quede, todas estas leyendas y promesas que acompa ñan a los afrodis í acos son s ó lo eso, promesas sin fundamento. Hombre, est á claro que una alimentaci ó n rica en vitaminas aportar á m ás vigor, por lo que incluir frutas y verduras en nuestra

dieta es a largo plazo una apuesta segura para estar en forma, pero atiborrar a nuestra conquista con fresas y m ás fresas só lo le acabar á provocando un c ó lico muy poco sensual. La fe es lo único que justifica que en momento dado comer tal o cual alimento d é ganas de acci ó n. No es mala idea preparar una cena con todo de productos ex óticos bien presentados. Mejor si

ademá s jugamos al juego de “dar de comer” a nuestra pareja para que saboree despacio esos manjares que prometen tanto (dejad de pensar mal). ¿Pero existen los productos milagrosos? Vale, haberlos los hay, pero hay que tener cuidado con las proporciones, de lo contrario producir á n el efecto contrario al que esperamos. Estoy pensando en el alcohol, en concreto en el vino tinto (el bueno, no el de

cart ó n del super). El vino aumenta la temperatura corporal, “calienta”, y acompa ñado de un ambiente relajado y cari ñitos puede vencer la fortaleza. El tequila, en cambio, es m ás aconsejable para

ambientes festivos, desinhibe y da predisposici ó n a la aventura. Pero el alcohol es un arma de doble filo, si te pasas del puntito correcto, suele provocar somnolencia en el mejor de los casos y en el peor vomitera. En el g é nero masculino me temo que habr ía que a ñadir a los inconvenientes del abuso de alcohol la disfunci ó n eré ctil.

Yo apuesto por los afrodis í acos psicol ógicos.

Una conversaci ó n subida de tono puede aumentar la temperatura de forma gradual y segura. Hablar de sexo estimula, es un hecho, aunque algunas estamos tan habituadas que somos algo inmunes. Escribir un relato er ó tico a cuatro manos es otra forma de estimulaci ó n aparentemente inofensiva. Ahora que se ha puesto tan de moda, enviarla a una reuni ó n tuppersex con sus amigas y esperarla despierto para comentar las jugadas promete una buena noche. He dicho “comentar las jugadas” no echarse encima suyo a la que aparezca por la puerta con intenci ó n de marcar territorio. Hay que erradicar el miedo a los juguetes.

¿Y la viagra femenina? ¿Lo qu é ? Eso no existe. Por lo menos no todav í a aunque ya se est á investigando un f á rmaco llamado ORL101 o simp áticamente la viagra rosa que cumplir á con esa funci ó n y despertar á libidos dormidas. En todo caso, cuidad í n, porque de momento crea adicci ó n y no ha sido aprobado para su comercializaci ó n. Personalmente no confiar í a mi deseo sexual a un medicamento. Las mujeres funcionamos con la cabeza, de ahí que la mitad de mi gu í a la haya dedicado a

concienciaros sobre la necesidad de creatividad y variedad en vuestras relaciones. Si la mujer no funciona de ninguna de las maneras es porque hay un problema psicol ó gico y mejor ponerse en manos de especialistas que en los de una pastillita milagrosa.

IV. PUNTOS ER ÓGENOS FEMENINOS

La piel.

El ó rgano sexual m á s importante de la mujer es el cerebro pero el segundo m ás importante es la piel. Esta afirmaci ó n ya la sab é is pero ¿cu á ntos de vosotros la tiene en cuenta a la hora de la verdad? Alguien levanta t í midamente la mano en la fila de atrá s. No habr á m ás remedio que poner deberes intensivos para que aprend á is a provocar placer a travé s de la piel. Otro replica “es que a ella le aburren las caricias”. Lleva parte de raz ó n, a veces las chicas tienen prisa y prefieren saltarse las caricias superficiales. Qu é mal suena eso de superficial porque precisamente son las caricias las que van a conseguir que nos ganemos su corazoncito de hielo. Recordad:

un d ía dir á que no pero dos querr á decir que s í (aunque no lo dir á , son así de pu ñeteras). Es mil veces mejor pecar de gentiles y atentos que de lobos hambrientos. No puedo ense ñaros la t é cnica infalible para tocar a vuestra compa ñera porque no existe una sola. Por si fuera poco, cada mujer es un mundo con gustos diferentes. La mejor t é cnica es precisamente saber que no hay ninguna y que estamos obligados a improvisar.

Sobre todo, si conocemos poco a la se ñorita, conviene estar muy atento a sus reacciones, un gemido suave es buena se ñal. Si no se inmuta, vamos mal. Tal vez nos tiente el lanzarnos a los genitales buscando una respuesta inmediata…. So, animalejos impacientes. Claro que se excitar á y disfrutar á pero no habremos conseguido ser mejor que cualquier otro y, si no hay lazos afectivos, se olvidar á de nosotros cuando cambie el viento.

Formas de acariciar. Desde luego no con la mano plana como el que está palpando y preguntando ¿esto qu é es? No. Vamos a concentrarnos. Cerrad los ojos y no apunt é is a la cabeza, no sea que le met á is el dedo en el ojo. Acariciad primero vuestros propios dedos con las yemas. ¿Sent í s el tacto? Bien. Ahora traslademos ese tacto a su piel. ¿A qu é parte de su piel? ¡A toda su piel! Un buen lugar para comenzar y vencer la timidez son las manos. Acariciad sus manos y brazos. Con suavidad, sintiendo como vibra y haci é ndole sentir vuestro deseo por tocarla. Vamos bien. Ahora acompa ñaremos con los labios pero no dando chupetones sino como si sobrevol á ramos por la superficie. Muy lento, exhalando aire caliente. As í la recorreremos por

entero evitando expresamente la vulva y los pezones. Si lo creemos oportuno, podemos aportar algo de humedad con la lengua pero sin babearla demasiado. ¿Os hab é is quedado con la pauta? Suave y despacio. Es lo fundamental para que una caricia se sienta caricia y no avasallamiento.

El vientre.

El gran olvidado. No entre mujeres pero cuando hablamos de sexo heterosexual parece que no existe. ¿Se deber á a que el recorrido entre pechos y monte de

venus se vuelve insoportable para el amante? Las prisas no son buenas, a veces s í pero no la mayor í a. Seguimos con nuestras caricias sensuales pero vamos

a hacer especial hincapi é en la barriguita. Con las

yemas de los dedos, caricias circulares; con los labios, como os he ense ñado. Su excitaci ó n se acelera, es

normal, pero no comet á is el error de bajar y comerle el

cl ítoris. ¡Todav í a no! Seguid as í , disfrutad del poder

má gico de vuestros dedos. “Es que la m í a se troncha de risa”. Vaya, hombre, ten í an que surgir las cosquillas. Pues s í , qu é le vamos a hacer, las cosquillas rompen ese ambiente sensual y de pel í cula que nos hab í a costado tanto trabajo pero no son mala cosa, al contrario, saquemos ventaja de esta pausa y aprovechemos para re í rnos con ella.

Para las mujeres que aman a otras mujeres, el vientre tiene algo de m í stico. Podemos acariciar con nuestro vientre el de ella, piel con piel; suave al principio, como revoloteando, presionando despu é s. La idea es hacerle sentir nuestro calor, hablarle con la piel, escucharla con la piel. Los hombres (y lo he intentado) no pueden hacer ese juego de vientre con vientre. Es imposible, tienen el arma ah í apuntando y no hay manera. Por lo que deb é is tratar de conseguir el mismo efecto con las mejillas, por ejemplo, acompa ñando de besos.

Las manos.

Las manos eran en la antig üedad la zona permitida para que el amante o admirador accediera a su amada sin reproches. Un beso en la mano no suponí a ningún escá ndalo social ni insulto hacia el marido de la dama, pero cu á ntas cosas se pod ían decir con ese simple beso ¿verdad? Existe todo un arte para inflamar a trav é s de las manos. Podemos acariciar suavemente con las yemas de los dedos, besar, llevar nuestra mejilla a su palma implorando contacto… O podemos ser algo m á s agresivos: corretear con los dedos, aprisionar, lamer, mordisquear con cuidado… Incluso jugar a taparle los ojos y que palpe diferentes partes de nuestro cuerpo

para adivinar de cu á l se trata. Todo vale menos agarrarle la mano y llevarla a nuestra entrepierna. ¡Zapato! ¿No hemos explicado ya lo nefasto de la impaciencia? Deja que venga. Si lo has hecho bien, vendrá , suplicar á poder tocarte.

Los pies. Cuando hablamos de manos, tenemos

que hablar tambi é n de pies. No quiero extenderme con el tema porque la mayor í a de mujeres son reacias a sus pies aunque, a las que les gusta que les toquen los pies, les gusta mucho, por lo que tambi é n hay que tenerlo en cuenta. Dejando a un lado el fetichismo, la manera má s com ún de dar placer a trav é s de los pies es con un masaje. Los besitos y mordisquitos tambi é n son bienvenidos pero cuidado con las cosquillas.

Orejas.

Qué nombre tan poco sexy para una parte de nuestra anatom í a tan sensual. Antes de nada, haced el favor de no follarle el o í do con la lengua, vulgarmente hablando. Habr á quien le excite pero yo no le veo la gracia a que te llenen de babas el o í do. Os arriesgá is a que a la pr ó xima se ponga tapones de cera a modo de profil á ctico.

Las orejas son todo un mundo para explorar, llenas de surcos y caminos. Aqu í , má s que los dedos, mejor emplear la boca y la puntita de la lengua. Besos, mordisquitos y, sobretodo, lo m á s importante, vamos a excitarla con susurros. Si el ambiente est á caliente, podemos soltar alguna groser í a que muestre nuestro animal interior. La fiera contenida por el caballero pero que no tardar á en aparecer y comerse a la bella. Podemos hasta contarle una historia breve y perversa donde no haya lugar para la imaginaci ó n. Por supuesto tambi é n podemos ser dulces pero, creedme, cuando la acci ó n está cerca, es má s excitante el gesto agresivo, el gruñido, que una miradita tierna. Todo en su momento.

Ejemplo de susurros sugerentes (siempre en

caliente).

De é l a ella:

“Si me tocas, notar á s có mo me pones”. Si os toca, suertudos, si no, no vale insistir. “Te la voy a meter despacio… hasta el fondo”. Es importante hacer pausas de suspense y no ahorrar en suspiros.

“He so ñado que lo hac í amos por detr ás”. S ólo si ya hab é is practicado sexo anal y a ella le gusta. Otra variante perfectamente aceptable es: “He so ñado que me lo hac í as por detr ás”. “Voy a atarte y follarte hasta que me canse”. El objetivo no es cumplirlo, a no ser que ella salga corriendo a buscar las correas emocionada, sino evocar ese tipo de fantas ía femenina y conseguir que tenga un estremecimiento placentero (vamos, que se moje). “Y Zeus convertido en un toro blanco se tir ó a Europa… La ten í a atrapada entre las patas y se la iba metiendo…”. Vale, es algo fuerte, juju. Probemos mejor con esto: “Zeus convertido en lluvia de oro cay ó sobre Danae… Se met í a en su boca… ¿Quieres que me

meta en tu boca?

su vientre con intenci ó n de filtrarse por dentro y llenarla toda…”. Sirven peque ños cuentos o escenas sacadas de la última pel í cula que hab éis visto juntos, tambi é n una escena inventada de lo que os hubiera gustado que sucediera. Pod é is dejarla participar pidi é ndole que os cuente una fantas í a suya y devolvi é ndole los comentarios en forma de susurros: “Eso es muy fuerte”. “Me estoy excitando”. “Voy a hacerte lo mismo”.

Cubr í a sus pechos y resbalaba por

De ella a ella:

“No puedo estar m ás mojada”. Tendr á la tentaci ó n de comprobarlo. “Voy a meterte el dedo… ahora…”. Si le gusta

m ás volumen: “Voy a met é rtelos todos… ahora…”. La

intenci ó n no es realmente ir a por ella sino mantenerla

a la expectativa. “No me importa si est á s lista… tengo un juguete nuevo y voy a probarlo contigo…”. Si se asusta, le dais un besito en el cuello para que se tranquilice.

“Voy a hacerte gritar… mi nombre

”.

Ah í , con

chulerí a. “¿Te acuerdas de nuestra primera vez? Temblabas… como ahora. ¿Qu é te hice? D ímelo”. Que hable y, mientras, gem í s y la acarici á is cerca del pubis pero sin atreveros a abordarla directamente. Vale la opci ó n de explicarle una fantas í a propia

o hacer que os cuente la suya.

La boca.

¡Ay, mis Romeos! Por fin hemos llegado, despu é s de un largo camino, al lugar donde habita su coraz ó n. Es una forma bonita y optimista de decirlo,

no quer í a asustaros, pero lo cierto es que ahora os van

a poner a examen. Si ten é is la equivocada idea de que las mujeres son criaturas dulces que valoran vuestra

personalidad por encima de todo y perdonan las peque ñas torpezas (y las grandes) en el amor, ya pod éis ir cavando vuestra propia tumba. Jam á s infravalor é is a vuestra compa ñera, jam ás pens é is que ese “no pasa nada” pronunciado en voz baja y melodiosa significa realmente que os van a dar una segunda oportunidad. Hay mujeres m á s directas que otras pero, en general, todas tienen una dosis elevada de piedad y buenas maneras que les impide soltar a bocajarro que no vales un pimiento. Podr á n mostrarse mimosas, y muchas veces (m ás de las que debieran) hacen realmente el esfuerzo por perdonar a un mal amante, pero Pepito Grillo est á ah í en su cabecita repitiendo una y otra vez: “Es malo, no funciona, no te pone…”. La amabilidad por l á stima no es a lo que aspira un buen Casanova, aspira a quitarle el aliento y a aplastar al grillo ese.

Formas de besar.

Só lo hay una forma correcta de besar: d é jate

llevar.

Ya sea un besito suave, juego de labios o tornillo salvaje, d é jate llevar y no pienses, siente. Ese es mi consejo pero si necesit á is un ejemplo de beso con buena nota, ah í va:

Primero poes í a. A la tenue luz de las velas su respiraci ó n agitada clamaba a gritos un beso, un tierno beso de amor que despertara la envidia de los á ngeles, un húmedo beso que hiciera retorcerse a los demonios de lujuria. Con el pecho oprimido de deseo, sus labios temblorosos se acercaron, hambrientos el uno del otro. Se vieron envueltos en llamas antes siquiera de tocarse… Segundo, el contacto. Mejor despacio que precipitadamente. Lo de meter la lengua de buenas a primeras es valiente y os puede dar un punto de ventaja pero tambi é n es arriesgado. Ante la duda mejor probamos con besos peque ños y suaves para ir despertando su deseo. Ya s é que llevamos despertando su deseo durante un mont ó n de p á ginas pero las chicas no son lineales, su deseo no va de menos a m á s de forma gradual y una vez arriba se queda álgido hasta el final. ¡Uy, no, qu é va! Puede empezar muy alto e irse estabilizando en un punto medio para despertar de pronto en las alturas. Las hay remolonas, que disfrutan subiendo moderadamente y volviendo a bajar, y as í varias veces para alargar la velada, hasta que se dejan llevar directas y r á pido hasta la cima. Y por supuesto est á n las de toda la vida, las que se resisten a abandonarse y, cuando parece que ya est á n, vuelta al comienzo. Pero todo eso forma parte del

juego, por eso hay que estar siempre preparados para volver a despertar su deseo. Tercero, el ataque. ¿Si os alej á is un poco, os va buscando con la boca? Es el momento de atacar con la lengua y hacerle saber quien manda… En realidad manda ella, para que os voy a enga ñar a estas alturas, pero está bien mostrar seguridad y someterla a vuestro ataque ling üí stico esgrimiendo sin piedad vuestra mejor arma. Pero siempre como he dicho antes, sintiendo. Eso es, su é ltate, innova, no pienses si estar á pensando que est ás pensando que babea mucho. Corta el hilo que te une con la raz ó n y estar á s besando como dios manda. Cuarto, el tiempo. Un buen beso dura justo lo que dura un buen beso. Significa que no hay que alargarlo má s de lo convenido o se romper á la magia y se volver á aburrido. ¿C ómo saberlo? Si la idea del beso es pasar a palabras mayores, lo mejor es dejarlo cuando la excitaci ó n est é arriba o atacar simultá neamente con caricias í ntimas para acabar de volverla loca del todo. Si es un beso de despedida o uno de media tarde sin previsi ó n inmediata de revolcó n entre las s ábanas, lo ideal es seguir hasta que la excitaci ó n baje por s í misma, despacio pero sin pausa, y separarse cuando los cerebros vuelva a llamar a sus due ños.

Quinto, no hay fronteras. No te limites a la boca. ¡Có metela por entero! Como dir í a Hannibal Lecter pero en nuestro caso no tan literalmente. Pero có metela a besos, que no haya duda de cu á nto la deseas.

V.

¡A POR LA GUINDA!

No vale salir corriendo despu é s del trabajo que nos ha costado llegar hasta aqu í . La boca era la

primera prueba de fuego, ahora viene la segunda. Según la manera c ó mo tratemos sus preciados genitales, nos van a clasificar de 0 a 9. ¿Y el 10? El amante perfecto no existe para ellas, es in útil tratar de conseguir la matr í cula de honor. As í que vamos a concentrarnos en estar entre el notable y el sobresaliente justito pero sin bajar nunca del 7, porque si llegamos al “bien, ha estado bien” podemos darnos por perdidos. Vale que muchas de ellas son comprensivas y nos van a dar la oportunidad de mejorar nota pero un Casanova que se precie no espera

a que le den otras oportunidades, aprovecha la primera

a fondo y se gana la segunda por m é ritos propios.

El orden correcto a la hora de abordar sus partes m ás í ntimas es el siguiente:

1. Pezones.

2. Vulva.

3. Cl ítoris.

4. Vagina.

No digo que no se pueda alterar el orden o saltarse alguno. Podemos ir directamente a meterla si hay prisa y ella est á dispuesta. ¡Atenci ó n! Volved a escuchar la frase… “ir directamente a meterla…”. ¿Os ha sonado a Casanova o a cani? ¡Ajá ! Podemos susurrar burradas pero no podemos comportarnos como burros. ¿De acuerdo? As í que de “meterla” nada, monadas. Las prisas no son buenas en el arte de amar pero el sexo r ápido es perfectamente v á lido y hasta

recomendable siempre que no supere el 25%. O sea, si dedicamos los s ábados de cada mes al traqueteo, un s ábado rapidito, pase; tres rapiditos, no pase. Adem á s, el sexo r á pido ha de compensarse s í o s í con sexo m ás trabajado en pr ó ximos encuentros. Si mantenemos a nuestra chica con una dieta de sexo r á pido + sexo mediocre y ocasionalmente sexo del bueno, vamos mal, muy mal. El sexo r á pido es perfectamente leg í timo en las siguientes ocasiones pero recordemos no abusar:

En el ascensor.

En el parking.

En el lavabo de la disco.

De visita a casa de los suegros.

Ahora en serio, siempre que ella se os siente encima y muestre deseo urgente de teneros dentro. No vamos a hacerla esperar con caricias que no necesita, pobrecita.

Pero mi obligaci ó n aqu í es ense ñaros a hacer las cosas bien porque la mayor í a de ocasiones es lo que os exigirá la dama.

Los pezones.

El tema parece fá cil pero no lo es en absoluto. Uno nunca sabe si darle duro o ser suave. Personalmente, pensando en m í , yo dir í a mejor suave porque es una parte de la anatom í a muy sensible y podemos hacerle da ño si jugamos a lo bruto. Por otro lado, la sensibilidad puede variar de una mujer a otra. Una chica con los pezones poco sensibles tal vez agradezca chupetones profundos e incluso pinzas. Yo no soy de esas y las chicas que he conocido í ntimamente tampoco, por lo que prefiero aconsejar sobre seguro y ya improvisar é is si os encontr á is alguna vez con una chica que os pida ca ña en ese sentido. Nos quedamos con los pezones sensibles y vamos a a ñadirle un extra de dificultad: en la misma mujer, la sensibilidad puede variar mucho seg ún el d í a en que se encuentre su ciclo hormonal. Y con esto no me refiero a que un d ía os sorprenda con un orgasmo s ólo con la manipulaci ó n de los senos. No, nenes, me refiero a que seg ún cuá ndo toqu é is y có mo toqué is, os pod éis llevar un patad ó n. Si ten é is una relaci ó n estable con la chica, un poco habr é is averiguado c ó mo

funcionan sus menstruaciones. Los d í as anteriores a la regla son especialmente peliagudos en cuesti ó n de pezones. No cada mes pero los pechos pueden estar hinchados y doloridos, entonces hay que ser muy pero que muy cuidadoso, nos limitaremos a caricias superficiales con los labios y evitando lametones. Trataremos sus pechos y pezones con sumo respeto y veneraci ó n, y ella nos estar á agradecida. Por supuesto nada de agarrarle la teta y aplastarla y estirarla… ¡¡No somos vacas!! Como no hay mal que por bien no venga, justo algunos d ías despu é s de la regla llega la ovulaci ó n y los pechos está n blanditos, manejables y ansiosos de atenciones. Entonces podemos darnos el esperado atrac ó n y jugar incluso con los dientes.

Formas de jugar con los pezones de menos a m á s intensidad:

Besar suave, s ó lo con los labios.

Exhalar aire caliente muy cerca.

Soplar aire (despacio) para erguirlos.

Acariciar con la yema de los dedos formando cí rculos.

Apretar suave el pez ó n entre los dedos.

Besar húmedo, utilizando labios y lengua pero con mimo.

Caricias intensas con la lengua, lamer.

Chupar.

Mordisquear suave.

Apretar fuerte el pez ó n entre los dedos.

Só lo en casos especiales y con pleno conocimiento de que le gusta:

Pellizcar.

Estirar y retorcer.

Utilizaci ó n de juguetes: pinzas.

¡¿Agujas?! o_O

Vulva y cl ítoris.

Los pongo en el mismo apartado para que tom é is conciencia que uno no puede ser sin el otro. Es un error frecuente masculino el de ir directo a por el cl ítoris salt á ndose el envoltorio. Imagino que se trata de un problema de empat ía. Ellos consideran m ás excitante que la chica no se ande con rodeos, que deje los test í culos tranquilos (las hay muy patosas, ¿verdad?) y vaya a por el glande. Interpretan que el cl ítoris es como su glande y ¡ ñasca!, al ataque. Entre mujeres, en cambio, no se aborda el cl ítoris tan de sopet ó n. Es un ó rgano muy sensible y, si no se estimula correctamente, resulta hasta inc ó modo y doloroso que lo toquen. Por eso vamos a acercarnos poquito a poco. Adelante m úsica de La Pantera Rosa.

Siguiendo con el juego de caricias y besos que estaremos prodig á ndole por todo el cuerpo, vamos a dirigirnos a la parte interna de sus muslos abri é ndole despacio las piernas ♩♬♭♫ … Conquistamos las ingles con la lengua mientras con la mejilla acariciamos suavemente la vulva. A eso se le llama hacer las debidas presentaciones. Besos en los labios mayores, la parte mullida y carnosa… A m í se me está abriendo el apetito, no s é a vosotros­as, ejem, podemos mordisquear y jugar a presionar con la boca, adem á s de chupar, pero sin prisa todav í a. Ahora vamos a despertar al durmiente, exhalaremos aire caliente, soplar no porque no le gusta el fr í o y se esconder í a. Toquecitos con la lengua o con el dedo. Arriba… arriba… ya lo tenemos. La piel de los labios menores es muy fr á gil as í que esperaremos a que est é lubricada antes de tocarla con los dedos, la lengua es siempre bien recibida. Nada de dientes en esa zona y las u ñas bien cortadas y limadas, no queremos hacerle un corte sin querer. ¿C ó mo seguimos? Podemos seguir as í todo el rato o buscar una atenci ó n m ás directa hacia el cl í toris. El cl í toris es una de las asignaturas donde los hombres tienen m á s dudas y la que temen m á s. Es comprensible ya que las posibilidades de darle placer son amplias y dependen tambi é n de una mujer a otra. Que hayá is adquirido una t é cnica envidiable con una

mujer no significa que le vaya a gustar a otra. ¡Ah, peque ños! No dije que ser ía f á cil llegar a la gloria. El mejor don que puede tener un buen amante es su capacidad de improvisar, adaptarse a la persona y ser creativo. Pero tambi é n se pueden “estudiar” tres o cuatro t é cnicas y aplicarlas seg ún el caso.

Algunos ejemplos de asalto clitoriano:

1. Lengua brava. Imaginaos vuestra lengua como un cowboy o una cowgirl y el cl ítoris como un

becerro que ha salido a la fuga. ¡Arri! ¡A por é l! Lanzarle el lazo, enroscaros a su alrededor, un par de latigazos, chas, chas. Atosigarlo sin piedad, no baj é is el ritmo. Corre, m ás deprisa, hay que dejarlo agotado cueste lo que cueste.

2. Vals. Lento y suave, ahora a la derecha, ahora a la izquierda, una vuelta… Y un, dos, tres, y un, dos, tres… Ya ten é is el ritmo. As í , muy bien. Preferible con lengua pero vale un dedo mojado.

3. Llaman a la puerta. Dad golpecitos con dos dedos. Toc­toc, toc­toc… Eso la excitar á mucho aunque para llegar al orgasmo har á falta algo

m ás.

4. La mano m á gica. Ojito porque esta t é cnica no la

toleran muchas mujeres. Con la mano plana y bien lubricada vamos a frotar el cl ítoris y la

vulva, primero despacio hasta aumentar a un ritmo vertiginoso.

5. Remolino. Variante de la Mano M á gica. Apoyamos la mano plana o unos pocos dedos sobre el cl ítoris, presionamos y removemos sin llegar a levantar la mano. No se trata de frotar.

6. Glot ó n. ¡A comerlo todo! La lengua se mueve ansiosa por todas partes, dentro fuera, tambi é n valen los chupetones (sin pasarse).

7. Psicosis. Llamado tambi é n Ducha Asesina.

Duchá ndonos con nuestra pareja, aplicamos el tel é fono de la ducha a un palmo de su cl í toris o un poco m ás cerca si el chorro es fuerte. El efecto es inmediato.

8. Chucky. Siguiendo con el terror pero en esta ocasi ó n atacaremos con juguetes vibradores. Hay cientos de traviesos con los que experimentar.

9. La se ñorita. Con la lengua de puntillas daremos toquecitos espaciados al cl í toris para luego apretar con un poco m ás de fuerza. Se puede torturar tambi é n el peque ño agujero de la uretra.

10.Dedo intruso. Trabajamos con la lengua el cl ítoris mientras con el dedo jugamos cerca de la vagina o dentro. Esta t é cnica puede proporcionar orgasmos muy intensos.

Tribadismo o esos enredos.

¿Qué pasa cuando tenemos vulva y cl ítoris por dos? Pues que podemos jugar al froti­froti. ¿Es divertido? Oh, s í , mucho. ¿Es dif í cil? Oh, madre m ía, ni te lo imaginas. Aunque se tenga la idea equivocada de que es la forma “normal” en que una mujer se lo hace con otra mujer, lo cierto es que lesbianas y bisexuales son m ás dadas al uso de manos, dedos y lengua, sobre las que se tiene un mayor control y se llega seguro al final feliz. Frotar nuestros genitales con los de nuestra pareja es s ó lo una forma má s de las cientos de experimentar placer pero, si no te sale bien, no hay que obsesionarse. Yo misma no soy una gran experta, prefiero acciones m ás contundentes, pero por probar que no quede. Antes de nada, un poco de calentamiento y estiramientos (y no estoy de guasa), no queremos que a ninguna os de una rampa. Para el tribadismo hay diferentes posturas y niveles de dificultad:

Una encima de la otra y las piernas

enredadas no se sabe c ó mo. Soy incapaz de describir

esta postura. A la hora de practicarla pues te dejas llevar por el instinto y una pierna aqu í y otra allá , unas cuantas risas, y algo sale. Va a depender mucho de cada mujer, su flexibilidad y tama ño. Si consegu í s

cierta comodidad y la que est á arriba se mueve con soltura, es muy gratificante. Eso s í , hay que parar cuando la de abajo ya no siente las piernas. La postura de tijera. Es sencilla y c ó moda.

Encajamos las vulvas y a darle a la pelvis. Los cl ítoris no suelen coincidir por lo que muy perfecto no es, ademá s resulta poco rom á ntico por estar una a cada lado.

Si no buscamos el encaje de vulva con vulva, sino el roce de alguna parte de nuestro cuerpo con su vulva:

Tú encima, ella con las piernas un poco abiertas y encajas tu pubis contra su vulva. La gracia est á

en el movimiento, que puede ser de frotamiento o de empuje, imitando a un hombre. Un nivel avanzado serí a utilizar un arn é s con dildo y practicar penetraci ó n. Rodilla o muslo contra vulva. Aqu í la que

manda es la que se frota que se mover á según su gusto. Es importante una buena lubricaci ó n para no salir escaldada. La del muslo tampoco ha de estar está tica, ha de seguir el ritmo de su compa ñera con movimientos un poco como de empuje. Vulva contra gl úteos. Vamos a cederle el

protagonismo. Nos tumbamos boca abajo y la dejamos jugar y restregarse con lo que le venga en gana. Los gl úteos, mulliditos y redonditos, son muy agradables.

Por último, no hay nada tan rom á ntico como mirarse a los ojos y masturbarse mutuamente. A

veces no hay forma de coordinar las manos, los brazos chocan o no llegan, pero vale la pena intentarlo.

Templo del placer.

Ya está bien de usar tanto nombre cient í fico o esto va a parecer una lecci ó n de naturales. El templo del placer o com únmente llamado vagina y vulgarmente… hum… ¡Ay, co ño! Va a resultar que no hay un nombre vulgar para ese fant ástico agujerito maravilla de la naturaleza. Que yo sepa, los vulgarismos utilizados para los genitales femeninos se refieren má s a la vulva. ¿O es que lo engloban todo en uno? ¡Ni que fueran la misma cosa! Pues nada, nos tocará inventarnos nuestros propios vulgarismos en el calor de la batalla. Se os nota nerviosos y veo que no he conseguido relajaros con mi gracia. ¿De qu é tené is miedo? Ya veo… os pregunt á is cosas como si le doler á o, al contrario, si se enterar á de algo. Os voy a contar un secreto, el cuello de la vagina pr á cticamente no tiene terminaciones nerviosas, aunque est á demostrado que el ó rgano del cl í toris se extiende a su alrededor y es mucho má s grande que el botoncito que vemos a simple vista. Cuando una mujer siente placer a trav é s

de la penetraci ó n es porque se est á acariciando y presionando el cl ítoris en su zona interna. Eso explicar í a el mito (o no mito) del Punto G y porque la forma ideal de jugar con los dedos o la mano sea insistiendo en la zona de arriba, no tanto en la zona profunda o la inferior, que puede dar gustirrin í n pero no mata. Imagino que no har á falta que os recuerde que el delicioso agujerito ha de estar bien lubricado. Si por lo que fuera estuviera seco y el flujo no apareciera de forma natural, recurriremos a lubricante, preferiblemente de base de agua para que sea compatible con el l á tex.

Movimientos que gustan al templo.

Teniendo en cuenta la morfolog í a que hemos comentado, nuestro objetivo ser á excitar el cl í toris por dentro. Con un dedo, dos o m ás dedos, nos adentraremos despacio hasta asegurarnos que somos bien acogidos. Puede que el templo nos absorba en un santiam é n o que muestre resistencia. Si es lo segundo, tendremos paciencia y esperaremos a que ella se abra por sí sola ayudando con besos, lengua o caricias con la otra mano. Las primeras caricias internas ser á n suaves. Recordad apuntar arriba y presionar sobre toda la zona superior. Lento y presionando. Es evidente

que lo está is haciendo bien porque ella parece totalmente extasiada y en otro mundo. Seguiremos con un poco m ás de ca ña, con movimientos como de vibración o frotamiento.

Insistid en ese punto en el que, al tocarlo, la dama grita obscenidades y se revuelve como posesa. No conozco ninguna mujer que se quede fr í a y tiesa ante el placer as í que no pod éis equivocaros. Luego est á el movimiento cl á sico de “follar”, hacia adelante y atr ás con un cierto ritmo. Aqu í la

gracia es cubrirla por completo, ya sea una vagina estrecha o amplia. Que un triste dedo se enfrente a una vagina grande con este movimiento da risa pero lo peor es que ella apenas sentir á nada, si acaso una ligera molestia de que algo la est á hurgando por dentro. Si los dedos no funcionan bien aqu í , mejor un dildo. Pero cuidado con los juguetes, no hay que utilizarlos nunca con brutalidad o podr íamos causarle dolor. Dejad que ella lo vaya asimilando y os diga hasta d ó nde y c ó mo, si má s lento o má s duro. Movimiento de cabalgar. Hasta ahora he

estado describiendo a nuestra compa ñera como pasiva y llevando nosotros todo el trabajo. Tenemos que estar capacitados para tomar el papel activo desde el principio hasta el fin pero lo cierto es que hay que fomentar que ellas sean activas tambi é n y den rienda suelta a su pasi ó n. En este movimiento, vamos a

limitarnos a ser el objeto pose í do. Ella, encima, podr á moverse como quiera. Movimiento profundo. El objetivo aqu í es ir

m ás all á … y mucho má s allá … Hasta los confines del

cuello del útero o hasta donde buenamente podamos alcanzar. Una vez all í haremos movimientos de empuje cortos. Seguro que me dejo alguno, como por ejemplo el helicó ptero, jajaja, pero no hace falta ser acr ó bata para ser el mejor amante.

Posturitas.

No es necesario estudiarse el Kamasutra,

aunque el saber no ocupa lugar. Aqu í voy a limitarme

a las posturas en que ellas disfrutan m á s la

penetraci ó n. Ella tumbada sobre su espalda es la m á s com ún pero no siempre la mejor. Recomiendo elevar la pelvis con un coj í n. Tambi é n puede levantar las piernas,

encajarlas sobre vuestros hombros o, incluso, llevar las rodillas a la altura de su cabeza de forma que la pelvis quede en vertical. Ella manda seg ún su flexibilidad pero es importante que se sienta c ó moda. A cuatro patas facilita la penetraci ó n, adem á s el

cl í toris queda m á s expuesto por lo que es f á cil una

doble estimulaci ó n, o incluso triple.

De lado es muy c ó modo. Si ella est á cansada, adormilada o quer é is pillarla por sorpresa, é sta es la mejor postura. Situ á ndonos detr á s hay m ás maniobra. Ella encima. Pues eso, que se mueva a su antojo. De pie. Dif í cil para manipular pero con la lengua o los dedos se puede acabar la faena con é xito. Y el que no necesita presentaci ó n, el 69. El de arriba debe tener cuidado de no dejar caer su peso sobre el de abajo o no habr á posibilidad de movimiento.

Penes.

Y pensabais que me hab ía olvidado. No hombres, no, s ólo quer í a que fuerais conscientes de que para satisfacer a una mujer no es necesario un pene. Aunque, ya que lo ten é is, vamos a darle un buen uso, ¿no?

Lo primero es que funcione bien. Las pilas se guardan en la cabeza. O sea que nada de echarle la culpa al aparatejo si os deja tirados en mitad del idilio. Deb é is buscar los motivos no abajo sino arriba. En hombres poco experimentados, el fallo se debe a falta

de seguridad. Existe la creencia de que la primera

vez es especial… ¡Juas! La primera vez nunca, nunca, pero nunca, sale bien. Demasiadas dudas, demasiados miedos, demasiado desconocimiento. S ó lo un prodigio podría salir airoso en su primer encuentro sexual con

una f é mina. Buscaros una muchacha comprensiva que entienda vuestra situaci ó n y en poco tiempo habr é is adquirido confianza en vuestras posibilidades. Lo ideal es que este proceso de aprendizaje se inicie en la adolescencia o al inicio de la juventud, de la mano de una amorosa compa ñera igual de inexperta con la que ir aprendiendo juntos, sin prisas, con afecto. Si esta princesa de cuento no aparece en un tiempo prudencial, habr á que apuntar justo a lo contrario, a una mujer mayor con un poco de tendencia maternal que quiera cobijaros en su útero. Esto ha sonado muy freudiano pero una mujer de cierta edad tiene bastante m ás paciencia (y experiencia en v í rgenes) que una veintea ñera. ¿Y las treinta ñeras? Ejem, ellas pueden llegar a ser demasiado exigentes para un pimpollo de Casanova. Cuidado con las lobas. Superado el primer miedo, ya est á is listos para la conquista sin l ímites del amor. Es cuesti ó n de que conozcá is vuestro propio cuerpo, os acept é is y vay á is alcanzando metas. Existen té cnicas para retardar

la eyaculaci ó n, como, por ejemplo, los Ejercicios de

Kegel, que en mujeres se utilizan para reforzar el suelo p é lvico y los m úsculos de la vagina; en hombres consiste en contraer los m úsculos que se encuentran entre el ano y el escroto. As í se llega a tener m ás control sobre la erecci ó n. Otra forma es concentrarse en la respiraci ó n, como cuando hacemos ejercicio. Y

hay quien asegura que hay que evadirse con la mente y pensar en otra cosa, aunque a m í eso me parece muy de m áquina y poco de amante. Cuando estoy con una chica, lo último que har í a serí a distraerme pensando en la compra. Se dan cuenta. Ya de por s í las chicas son sensibles pero en ese momento est á n hipersensibilizadas. Es preferible venirse pronto porque disfrutas un mont ó n con ella y la deseas horrores, a tardar m ás y mostrarte fr í o. Y ahora llega el peliagudo tema, principal causante de la inseguridad masculina: el tama ño.

Como ya dije en el primer cap í tulo, el tama ño importa pero, igual que hay penes grandes o peque ños, tambi é n hay vaginas grandes o peque ñas. Es cuesti ó n de ver mundo. A simple vista es del todo imposible adivinar qué clase de vagina tiene una mujer. Una chica grande y alta podr í a ser peque ñita por dentro y al revé s. Las vulvas ya nos dan una pista m ás aproximada. Una vulva peque ña conduce a una vagina estrechita, mientras que las vulvas grandes prometen grandes cavernas. Si no hab é is acertado vuestra pareja ideal, f í sicamente hablando, hay muchas formas de compensarlo.

Si la vagina es peque ña, habr á que ser muy cuidadoso. Evitad la postura de perrito o a cuatro patas, ya que la penetraci ó n resulta m ás profunda y directa. Preferible la de ella encima,

donde tiene absoluto mando y no sobrepasar á su lí mite. La del misionero tambi é n es buena pero deberé is controlar vuestro impulso y no entrar del todo. Jugar en la entrada con empujoncitos cortos tambi é n es divertido. Si necesit á is má s acci ó n, luego se puede acabar con la mano. Sobre todo no perd á is la esperanza, ya que la vagina es una zona muy d úctil y con tiempo y mimitos puede agrandarse para la ocasi ó n. ¿Es virgen? Pues mucho cari ño y paciencia. Ha de sentirse segura a vuestro lado y saber que ella manda y puede decir basta.

Con las vaginas grandes habr á que buscar estimulaci ó n simult á nea del cl í toris durante la penetraci ó n. De esta manera ella sentir á má s. Evitad la postura del misionero, no es adecuada para una combinaci ó n de pene modesto y vagina generosa. Buenas son la de a cuatro patas pero con las piernas algo cerradas y la de ella encima, donde puede jugar a apretar los muslos. Los Ejercicios Kegel para ella son buenos para que adquiera la habilidad de “aprisionar” cuando est é is dentro pero no se pueden pedir milagros, una vagina grande jam á s se volver á peque ña. Es mejor que busqu é is otras formas de penetraci ó n m ás satisfactorias (juguetes, mano…). Prohibido obsesionarse. Y muy

importante, no me la acomplej éis. De sobra sab é is que fuera hay un hombre con una tranca a su medida. Un Casanova jam á s hace sentir menos a su dama, se adapta a las circunstancias.

Otra duda frecuente es el ritmo. ¿Despacio o

rá pido? Cada mujer tiene su propio ritmo y para conocerlo hace falta un poco de rodaje. Las hay que disfrutan con el empuje lento y profundo y, si corr é is demasiado, se desconcentran y hasta se agobian. En el otro extremo está n las que quieren ca ña y, si el empuje no es potente y duro, se aburren. Estad preparados para cualquiera de las dos. Incluso hay mujeres que varí an de una a otra seg ún el dí a. Un error que se da en Casanovas novatillos es que se crean realmente grandes amantes y vayan a imponer orgullosos su propio ritmo a la dama. Fallo garrafal, ah í va una que no volverá a acostarse con vosotros. Por último, no os sint á is avergonzados o patosos si ella se ha quedado con ganas. Sabr é yo lo insaciables que pueden llegar a ser algunas. Es poco frecuente que una mujer tenga un orgasmo durante la penetraci ó n con pene. Las reclamaciones al Cielo que no os hizo con un pene curvo especial Punto G. Pero para eso hemos entrenado nuestros deditos y lengua y

nos hemos convertido en especialistas de cl í toris y templos de placer exigentes. Adem á s, siempre podemos buscar un ayudante, el juguete de última moda a pilas o recargable. No importa la forma en que disfrute sino que disfrute con y junto a vosotros.

El prohibido.

Uh, caen rayos y truenos, la niebla nos envuelve en este episodio en el que nos adentramos… S í ,

se ñoras y se ñores, el prohibido, el tab ú

depender mucho de la persona pero estaremos de acuerdo en que no tiene la gran aceptaci ó n de madame

Vagina.

Muchos os preguntar é is “¿por qu é las chicas ponen tantas pegas al sexo anal?”. ¡Es para daros! Yo os pregunto “¿por qu é tanta obsesi ó n por el sexo anal?”. Un buen amante no piensa en alcanzar metas

y llegar m ás lejos. No me mir é is con esa cara, no me

estoy contradiciendo. El objetivo de un buen amante es dar placer. Ha de ser capaz de dar placer de diferentes formas para adaptarse a las preferencias de su amada pero no ha de “forzarla” jam á s a experimentar placeres que no son de su agrado. Una vez ha quedado claro que lo importante no es lo que nosotros queramos, sino lo que ella quiera,

o no.

Va a

pasar é a nombrar el procedimiento correcto para iniciarla en el sexo anal y valorar sus reacciones:

INCORRECTO ­ tener una larga conversaci ó n sobre las ventajas del sexo anal, incluido pase de diapositivas y comentarios de mujeres satisfechas. As í só lo conseguir é is que se asquee de vuestra insistencia y os enví e a la cocina a fre í r esp á rragos.

CORRECTO:

1. Comentarlo en caliente. Practicando el cunilingus nos desplazamos hacia abajo y acariciamos suavemente la fortaleza anal con la punta de la lengua o con la yema del dedo humedecido. Si ella gime de placer, seguimos un rato así para luego preguntar si quiere que introduzcamos el dedo. Si nos da el permiso, bien. Por el contrario, si s ó lo acercarnos a su culito da un respingo y se pone a la defensiva, sal de ah í pitando. Al cabo de un rato, despu é s del orgasmo, cuando est é tranquila, puedes animarla a hablar sobre si le ha gustado la

caricia especial, podr í as repetirla en otra ocasi ó n, o si no le interesa en absoluto. Si es lo segundo, se cierra el tema anal y no se habla

m ás.

2. Si nos ha dado permiso para penetrarla con un dedo (s ólo uno, de momento), lo haremos muy despacio, procurando que la zona est é siempre húmeda. No es mala idea tener lubricante a mano. Si en la penetraci ó n vaginal, por s í sola, es dif í cil que ellas tengan un orgasmo, en la anal es pr á cticamente imposible, as í que no est á de má s que excitemos conjuntamente el cl ítoris o incluso el tres­en­raya completo: cl ítoris, vagina y ano. Con un poco de pr á ctica y habilidad se puede.

3. Paso a pasito. Tras el primer acercamiento, si ha sido satisfactorio, seguiremos aumentando el nivel de forma progresiva en posteriores encuentros. De uno pasaremos a dos, m ás dedos o algo m ás grande como un dildo o pene. Todo en el mismo d í a va a ser que no. Adem á s, tenemos que tener en cuenta que no siempre va a dar su consentimiento. Puede no sentirse limpia, puede simplemente no tener ganas o puede que todaví a est é asimilando el descubrimiento de su nueva zona er ó gena. Esperaremos pacientemente a que vuelva a darse la ocasi ó n.

4. Dar ejemplo. Para conseguir quitarle el miedo al sexo anal nada mejor que mostrarnos dispuestos a compartir nosotros tambi é n con ella esa intimidad. ¡¿C ómo que no es lo mismo?! Que

si su culito es blanco y precioso y el vuestro peludo y maltrecho. ¡Menos lobos, caballero! O sexo anal para todos o para ninguno.

Higiene. Es primordial e important í simo grabarse esto en la memoria: lo que entra en el ano, no va a ning ún lado má s. Bueno, vale, si hay confianza podemos relamernos luego los dedos. ¿Por qu é no? Pero jam ás de los jamases meteremos nada en la vagina que haya pasado primero por el recto porque podr í amos provocar una infecci ó n. Hasta los má s partidarios del sexo anal deber á n coincidir en que no es una zona limpia, hay g é rmenes y, a veces, sorpresitas indiscretas. Si se sabe de antemano que existe la posibilidad de jugar “sucio”, tanto ella como t ú (ya he comentado lo de la igualdad de condiciones) deber é is limpiaros a conciencia, no s ó lo por fuera, tambi é n por dentro con ayuda de un dedo o, de forma m ás fulminante, con un enema. El ano ha de ser el último protagonista, no el primero, as í evitaremos la tentaci ó n de pasar luego por la vagina sin la obligada visita al ba ño para lavarnos las manos y lo que sea. Los juguetes tambi é n han de lavarse bien. Preferentemente destinaremos los juguetes

anales só lo a ese uso o tomaremos la precauci ó n de enfundarlos con un cond ó n. Por último, si no est á s preparado para reaccionar bien ante una “sorpresita”, ¡¿qu é carajo haces jugando al escondite donde no debes?!

Lo que jam ás se debe hacer mientras se hace.

Existen siete pecados capitales en el arte amatorio que evitaremos a toda costa. Seguro que m á s de uno­a ha ca ído. Yo os absuelvo y no pequ é is m ás. ¡Hale!

Pereza.

Hab é is acabado pero ella parece estar a medias jadeando como alma en pena. La abraz á is amorosamente y le dais cuatro besitos esperando que se calme. ¡Osti ó n al canto! Sac á is fuerzas de donde sea y mano o boca pero a esa chica me la dej á is satisfecha. S ó lo si ella os aparta y os jura y asegura que est á bien pod é is descansar. No siempre las mujeres necesitan un orgasmo. Monoton í a.

¿Siempre el mismo acercamiento? ¿Siempre las mismas posturas? ¿Y a ún os extra ñá is que se quede dormida en mitad del acto?

La falta de creatividad no es una excusa para no esforzarse en buscar la sal en vuestra relaci ó n. Hay muchas cosas que se pueden hacer para que ese mal llamado monoton ía no se apodere de vuestras almas y mate lo que promet í a ser una apasionado romance. Só lo intentarlo ya merece la pena, os quede mejor o peor. Y cuando no surjan las ideas, os tom á is unas vacaciones de sexo y seguro que las ganas vuelven renovadas y en plena forma. Ir directo al grano.

Con la excusa barata de que os gusta un mont ó n, d í a s í y d ía tambi é n, os salt á is todos los pre ámbulos y le enchuf á is la mano a la primera para conseguir el lubricante natural que os permitir á jugar rá pido y sin complicaciones. ¡Para el Infierno que os lanzo de cabeza! Sexo no es igual a orgasmo, es placer, infinidad de placeres, y complicaciones. Por lo mismo tambi é n es variedad. El sexo r á pido no da opci ó n a la fantas í a ni a la complicidad. Hasta los perros se toman la molestia de olisquearse un poco. Enrollarse como una persiana.

¿Est á is en plena acci ó n amorosa y te da por explicarle de forma extendida lo que te gusta que te hagan o le preguntas insistentemente si le est á gustando y qu é m ás quiere?

Veamos, peque ñas sugerencias est á n bien pero distraer su atenci ó n con grandes mon ó logos está fatal. Ahora no es el momento. Espera a despu é s para hablar que seguro que te presta m á s atenci ó n que no cuando su cuerpo y sentidos se est á n preparando para estallar en orgasmo. Tratar de convencer con alevos í a y

premeditaci ó n.

La tienes a puntito de caramelo y no se te ocurre otra cosa que ponerte pesado con aquella fantas í a que hace tiempo que intentas y a la que ella parece no estar dispuesta. Soy yo y te dejo plantado. Es una falta de respeto graví sima a su sexualidad insistir una y otra vez en algo que ya te ha dejado claro que no va a participar. No es no y est á s arruinando el momento presente. Quejarse.

“As í no, cari ño. Gí rate hacia el otro lado, ahora ponte all á … No, mejor al rev é s”. Eso o lanzar chasquidos con la boca a modo de “me agobio” cuando ella os est á trabajando con toda su buena voluntad. No la marees má s y, sobre todo, no corras el riesgo de bajar la confianza que tiene en sus habilidades. Todo se puede mejorar pero estas cosas se hablan con calma despu é s y no mientras. Funciona mejor un elogio que diez quejas.

Quedarse frí o.

Ni un gemido, ni respiraciones profundas, ni susurros deshaci é ndose en tu boca, s ó lo la mano dirigiendo su cabeza mientras chupa. Al final, eso s í , el suspiro de satisfacci ó n… el mismo suspiro que lanzas despu és de visitar el lavabo. Jo, es triste. Todo el mundo tiene su propia forma de sentir pero es importante que ella sepa que la dese á is y lo mejor es exteriorizar vuestro placer con sonidos, miradas y caricias. Gritar en exceso.

Golpes en la pared, camas volvi é ndose locas y gritos que ya han avisado a todo el vecindario que hoy tocaba polvo en el 3ºA. La est á is asustando. Seguro que la excitaci ó n le ha bajado de golpe y se haya en shock emocional pensando en c ó mo amordazarte. Si no pod é is evitar ser tan exagerados, tened a mano una buena almohada para morder y agarraos a las s á banas. Permiso concedido para que os aten, si es preciso.

Salud sexual.

Y llegamos al tema rollo y aburrido que debe constar en toda buena gu í a eró tica. No tiene nada que ver con el amor ni el placer —mil disculpas a los vendedores de condones de sabores pero sigue sin

parecerme placentero chupar l átex por mucho que sepa a fresa—, pero ser í a irresponsable en pleno siglo XXI no hacer alusi ó n a las medidas de seguridad que un Casanova moderno debe emplear para protegerse y proteger a sus damas de infecciones, virus y dem á s cat ástrofes. Lo má s importante es ser consciente que el sexo seguro no existe, de la misma forma que no existen los Reyes Magos. Eso lo sab í an los libertinos desde tiempos legendarios y, a ún as í , seguí an disfrutando pues tambi é n eran conscientes de lo breve de la vida y que no val í a la pena llegar a viejo sin haberle sacado todo el jugo a la juventud. La buena noticia es que la ciencia y la tecnolog í a est á n de nuestro lado, jam á s hab í amos tenido tantas facilidades para disfrutar de nuestra sexualidad y reducir tanto el riesgo. Lo mejor es que actualmente no existe ninguna ETS (enfermedad de transmisi ó n sexual) que sea potencialmente mortal. Que nos puedan putear y amargarnos la vida unas cuantas pero matar ninguna si vives en un pa ís con acceso a la sanidad. As í que la primera obligaci ó n para una persona sexualmente activa, ya sea soltera, casada, mon ó gama, poliamorosa o libresexual, es hacerse revisiones m é dicas rutinarias (sobre todo si notamos molestias) con el ur ó logo o el ginecó logo­a, adem ás de una serolog í a cada cierto tiempo.

Una vez tengamos claro que esto no es Disney, el nivel de seguridad lo decidimos seg ún nuestras preferencias y el riesgo que estemos dispuestos a asumir. Muy subjetivamente, clasificar í a las medidas preventivas en las siguientes:

98% seguro ­ Cybersexo sin contacto carnal. El

2% de riesgo deriva de los da ños psicol ó gicos que acaba produciendo el mal uso de esta actividad, como pueden ser ansiedad, obsesi ó n insana por un personaje de fantas í a, evasi ó n de la realidad, celos descontrolados, etc.

95% seguro ­ Utilizar siempre, tanto en sexo

genital como oral, profil á cticos de barrera como condones y protectores dentales, adem ás de guantes de l átex. El 5% de riesgo es por aquellas enfermedades que se transmiten por contacto con la piel y no con los fluidos, como puede ser el VPH (virus papiloma humano), el herpes genital y la s í filis. A ún as í , se reduce muchí simo el riesgo.

80% seguro ­ Practicar sexo genital siempre con

cond ó n pero no utilizar protecci ó n para el sexo oral ni guantes para la penetraci ó n con los dedos. Aqu í es importante confiar en nuestra compa ñera. ¿La conocemos? ¿Sabemos que es

una chica con una sexualidad normal y sana o, por el contrario, es en extremo promiscua y acaba sin saber con quien cada vez que bebe en exceso? El peligro radica en que el fluido de una persona infectada entre contacto con nuestra sangre, por lo que revisaremos no tener heridas abiertas en las manos ni cortes en los labios y que no nos sangren las enc í as (evitaremos cepillarnos los dientes justo antes de la acci ó n). El tribadismo, al contrario de lo que se piensa, es bastante m á s seguro que el sexo oral aunque no se utilice barrera, siempre que no se practique durante la menstruaci ó n.

50% seguro ­ Utilizar otros m étodos

anticonceptivos como p í ldoras, DIU o diafragma. Utilizar el cond ó n s ó lo al acabar o practicar el interruptus a ñaden adem <