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Cuando el miedo se hizo orden1

La utilización de la política del miedo, ha acompañado nuestra historia


latinoamericana, desde el desembarque de la clase usurpadora, perdón colonizadora,
hemos acudido una y otra vez a la inauguración del orden y la modernidad bajo
nombres distintos, reconozcámosles como Patria, Nación, proyecto de orden, unidad
nacional. En Chile Diego Portales, dará la forma a estos costosos procesos de
civilización del cuerpo social, el cual desde 1830 ira dando forma a la Nación chilena
racionalizando el uso de la violencia una y otra vez para purgar al cuerpo de sus anhelos
de libertad.
The use of “the politics of fear”, has accompanied our Latin American
history,since the landing of the usurping class, colonizing forgiveness, we have gone, to
the inaguration of the security and modernity under differnt names, recognize them
country, nation, security proyect, national unity. In Chile Diego Portales, will benig
these expencive civilization processes which since 1830 has been normina the chilear
nation, the use of violence to punisle huir desire for fredon.

Mito nacional – política - miedo – Diego Portales – institucionalización de la


violencia.
Nacional myth – politics – Diego Portales- institutionalization of violence.

Conceptos relativos, que sustentan para si sinónimos de verdad,


modernidad y civilidad, han nacido desde el imaginario de una clase de poder, que
desde su génesis de conquistadores, ha querido crear y recrear mundos imaginarios para
Latinoamérica. La inventiva de estos mundos ha hecho necesario la purga del cuerpo
social, de todos los elementos que pudieran ofrecer resistencia, la violencia, el uso del
miedo, en la política se encuentra ligada ha nuestra historia como la sombra impugnable
del atardecer.
Estos conceptos relativos que ayer se vistieron de sotana y armadura,
desde la víspera de las independencias como cuerpo racionalizado se sustraen de los
ropajes y se configura como concepto “proyecto de orden y unidad nacional”. Cuya
matriz autoritaria y conservadora busca y logra dibujar un “mito nacional”, un territorio
nuevo, con márgenes claros, espacio de transito para los cuerpos civilizados,
excluyendo de la traza lo popular y lo étnico. La independencia Latinoamérica no fue
más que un cambio de ropas, en las nuevas naciones, urge entonces las trazas de
orden, bajo un concepto nacional y laicista, se sacraliza el Estado y se ritualiza la
patria, emerge desde lo hegemónico sujetos que darán forma al andamiaje social
necesario para este proyecto de Nación, con una diligencia delirante en toda
Latinoamérica surgirán Mesías políticos. Este trazado dará uso a la literatura y a las
bellas artes, desde ellas establecerá los márgenes de movimiento. Es el caso de Andrés
Bello, ideal del “intelectual disciplinado”, quien dio paso a pensar la idea de Nación
desde la academia y delinear un modelo literario que tendiera a transformar toda
naturaleza caótica de los seres humanos. Este modelo es presentado por Bello como un
paradigma del saber decir, para disciplinar la lengua, perfilar el lenguaje y someterlo del
extravió de las fantasías, personales. Las letras disciplinan el lenguaje natural o popular
que es de naturaleza bárbara. Qué queda tras estos nuevos límites: la penumbra de la
barbarie, el reino de todos los miedos.
Una y otra vez se ensaya el fenómeno, en Chile el régimen
portaliano(1830-91) es el primero que citaremos, la independencia de 1810, había
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Laura Vásquez Gómez, Profesora de Filosofía, Licenciada en Educación, Candidata a Magíster en
Estudios Culturales Universidad ARCIS, Santiago de Chile 2007.

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dejado en el aire el loco ideal de ser parte de la Nación como sujeto en igualdad de
condiciones, rápidamente para reestablecer el orden, Portales, partió por destituir a los
generales independentistas y fusilar a varios de ellos, oponiéndose hasta que O’higgins
volviera a Chile, censuro la prensa y cualquier circulación “sediciosa”, y restableció la
guardia civil, Chile conoció entonces su primer estado de sitio, post-independencia,
justificaba estas medidas, en el principio, de que sólo el orden público permitiría una
actividad económica, un progreso nacional. El peso de la noche es la planificación de la
violencia que purga las almas extraviadas que anhelan la igualdad y con ello la dignidad
humana. Se establece entonces una dinámica para el orden social de obediencia y
castigo, amparada por una constitución política, la estabilidad civil es sinónimo de
modernidad económica, para Portales, debe institucionalizarse la violencia para el
avance del mercantilismo, perdón del orden, síntomas de esta dinámica son no sólo la
purga interna sino también la externa (conflictos bélicos con sus vecinos).
El régimen parlamentario- post-portaliano (1891-1925), es posible, aun
cuando, la propia clase de poder había socavado y corrompido “el orden social”, con
privilegios que dieron forma a los monopolios- y factorías extranjeras- apretando a los
de abajo con cuestionables, decretos con fuerza de ley. La sobrevivencia se debe a que
pudo recrear nuevos ropaje, la clase hegemónica, ahora se presentaba de sistema
político nacional. democrático-liberal que se preocupo de mantener la gobernabilidad
como principio de modernidad, proclamando un consesualismo civil y una
desmilitarización, pero propugnando que el orden social se cimenta en las instituciones
nacionales (Arturo Alessandri; 1921). Fue tanta la riqueza que dio la tierra, que
pensaron que nunca acabaría, olvidaron a los braceros que cada día sepultaban más su
dignidad. La estabilidad fue una ilusión, mientras la clase de poder se contemplaba en el
espejo de su vanidad, la pobreza, el hambre, la peste, la cesantía, los ranchos, el terror y
los cuerpos de niños muertos era el pozo de los lamentos de la clase obrera y populares,
con temor levantaron la voz y su sangre generosa regó una vez más el silencio de su
historia. Pidieron pan, pidieron vida y recibieron plomo y muerte, la institucionalidad de
la Nación era el objetivo principal a resguardar.
La promesa de inclusión, entonces no se hizo esperar, y maquillando su
rostro los “demócratas” entraron en escena, las movilización popular cobro fuerza, la
cuestión social entro en la agenda del sistema presidencialista(1932-1970) y la
industrialización creyeron seria la respuesta al descontento social, de la mano de la
Corporación de Fomento de la Producción(CORFO) el librecambismo se instalo, con
una promesa de desarrollo auto-sustentable sólo acudimos a breves convulsiones
desarrollistas, con una economía dependiente de las fluctuaciones de la economía
norteamericana nos embarcamos, en pactos por el progreso que sólo nos trajeron más
pobreza, deudas y tuvimos, además, que guardar un estupido silencio frente a la
indominia de los imperios, mientras se repartían las riquezas del mundo. Los
democráticos regimenes presidenciales, mantuvieron el orden y la democracia con el
uso y el abuso de la ley-“la ley de defensa de la democracia” seria sólo una sutil forma
de represión y terror legalizada- sin saber que acudíamos a la antesala de todos los
miedos. Durante el gobierno de Salvador Allende, supimos de lo que un hombre, de la
clase hegemónica, puede hacer para no perder el poder que tanto placer le ha traído.
Asistimos a la consumación de la nueva revolución burguesa La Batalla de Chile es
una serie de tres documentales de Patricio Guzmán, sobre este periodo: El primer año,
La respuesta de octubre y La batalla de Chile. El primer año es una muestra visual de
los doce primeros meses del presidente Allende, va desde el “Día de la Dignidad
Nacional” en el cual Allende proclama la ley de nacionalización del cobre, hasta la
célebremente fatídica “marcha de las cacerolas”, donde las “damas” con las ollas de

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sus empleadas dan cuenta de su descontento frente los cambios sociales. Este hecho
será el inicio de la ofensiva visible que preparaba la insurgencia de la burguesía. El
documento visual en cien minutos da cuenta de un año trascendente, cargado de alegría,
de tensión y de un cumplimiento dificultoso de metas. La respuesta de octubre,
muestra desde el ”paro de octubre”- estrategia coludidas por la Democracia Cristiana,
los intereses de Estados Unidos, los círculos de poder contra Allende y una parte del
Ejercito de Chile, para la muerte del proyecto popular. Instaurando desde este largo y
dramático “paro de octubre” un clima hostil a las políticas populares, donde la finalidad
era crear todo tipo de problemas al gobierno de la Unidad Popular: paralización (de
industrias y de los transportistas) y desabastecimiento (fortaleciendo el mercado negro y
sobre todo la quebrantar la confianza popular). En cincuenta minutos Guzmán plasma
los monumentales intentos para contrarrestar la ofensiva opositora. Después del paro
patronal el escenario económico de Chile se agrava. La parte final La Batalla de Chile,
comienza a ser rodada en febrero de 1973, en ella se registran actos solemnes del
Gobierno, reuniones políticas, asambleas sindicales, mítines, debates de todo orden;
entrevistas colectivas e individuales a personas y personajes de todos los sectores
políticos y sociales; Concentraciones masivas y su desenlace muchas veces violenta.
“Hemos empezado a elaborar – dice Guzmán- un gran cuadro esquema que sea la
síntesis de la lucha de clases en Chile” (Guzmán, 1972) con el fin del rodaje vino la
detención y el posterior exilio de Guzmán y una parte de sus colaboradores, otros como
Jorge Müller, director de fotografía, y su pareja la actriz Carmen Bueno, partieron a
engrosar las listas de detenidos desaparecidos de Pinochet. La institucionalización de la
violencia llega a su punto culmine, el golpe de estado no es sólo la toma por la fuerza
de este, sino más bien su destrucción de él, transformando radicalmente la relación del
estado y el cuerpo civil, despojando brutalmente la organización política, cerrando los
espacios del uso de lo público, la muerte de la esperanza esta frente a nuestros ojos.
Acudimos a una nueva forma de imaginar la realidad que se organiza a través de
políticas económicas que sustentan la economía política de esta “nueva” Nación. No
solo desaparecen los cuerpos castigados de la resistencia o de la presunción, desaparece
el ciudadano secuestrado por la economía neo-liberal, y en su lugar lentamente aparece
el sujeto de consumo, y en el letargo del más angustiante terror, creemos despertar de la
pesadilla y nos encontramos en flotando en una sociedad, “democrática” con un modelo
de justicia, en la medida de lo posible (Aylwin; 1991). En Chile las políticas del miedo
han sido racionalizadas, desde su configuración, no sabemos de justicia por que
tememos, confiamos en la justicia de la historia, ya que nos aleja de la mano del
verdugo. Quizás nuestros miedos, que nos han permitido hacer un transito a la
consolidación de la democracia se sustente … en que los que ayer mataron, torturaron,
violaron y desaparecieron a tantos y tantas, caminan tranquilos por las grandes
alamedas que un día creímos nuestras.

Bibliografía
- Fernández Moreno Cesar; América Latina en su literatura; Editorial Siglo XXI;
decimoquinta edición, 1996; México.
- Del Poza José; Historia de América Latina y del Caribe; Ediciones LOM; 2002;
Santiago de Chile.
- Salazar Gabriel, Pinto Julio; Historia contemporánea de Chile II, Actores,
identidad y movimientos; Ediciones LOM; 1999; Santiago de Chile