Javier Cuevas Alcañiz

INTRODUCCIÓN
AMIGO LECTOR:
Lo que tienes en tus manos es un hermoso modelo de devoción
a la Sma. Virgen, a través de varios siglos, en su advocación
de NUESTRA SEÑORA DE GRACIA. La devoción a esta
imagen fue siempre grande, por muy milagrosa y, además de
otras demostraciones y ofrecimientos populares desde los
tiempos antiguos, en Caudete (Albacete) y Paracuellos de la
Vega (Cuenca) se escribieron varias obras literarias.
Según el carmelita P. Elías Mª Bañón, caudetano y muy
versado en literatura,
… “Además del Compendio de la HISTORIA VERDADERA

DE LA SANTA Y MILAGROSA IMAGEN DE MARÍA
SANTÍSIMA DE GRACIA, que resumió cuanto los antiguos
documentos contenían sobre de tradición de la veneración de
la referida imagen, esta tradición se ha conservado y ha
llegado al vivo hasta nosotros en tres documentos poéticos,

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rebosantes no menos en arte que en amor para nuestra
Virgen de Gracia…
Son estos, por orden inversa al de su nacimiento:
LOS EPISODIOS CAUDETANOS fuero compuestos en el
último tercio del pasado siglo por D. Juan Vespa, secretario
que fue del M.I. Ayuntamiento de esta villa… (Caudete).
EL LUCERO DE CAUDETE, de mediados del pasado siglo
XIX, ha conservado las mismas ideas épico-dramáticas y el
mismo orden sustancial de las escenas de los primitivos
AUTOS….
LOS AUTOS DE NUESTRA SEÑORA DE GRACIA o
HISTORIA POÉTICA, como se apellidan en históricos
documentos, fueron compuestos por el médico de Caudete, D.
Juan Bautista Almazán, el año de 1555 y representados por
primera vez en la Parroquia de Santa Catalina de esta villa
(Caudete) en 1617 con permiso del Sr. Obispo de Orihuela D.
Andrés Balaguer. Demás de su legítimo valor histórico, pues
fueron compuestos poco más de un siglo después de la
APARICIÓN Y DESENTERRAMIENTO (1414-1555), son joya
literaria de muy subido precio, según que ya se echa de ver
por la sola nota externa de pertenecer a la época de nuestro
apogeo literario.
Pero, fuera de esta nota externa, están abonados por otras
calificadas notas internas, de las cuales…
…es la primera: la trama histórica y el fondo épico-dramático
de la obra…
Es la segunda nota interna el alarde poético que hace el
Autor en el desenvolvimiento del tema, ya que sus versos nos
recuerdan más de una vez los encantos de nuestro Lope de
Vega, la sutileza y ampulosidad de nuestro Calderón, la
maestría y deliciosas cadencias del Maestro León, y parecen
eco de Tirso de Molina y de Ruíz de Alarcón, así como se
demuestra perito versificador, de elevado estro poético, en el
uso que hace del endecasílabo en todas sus formas…
Es la tercera, demás de la casticidad de las voces y giros
que, como con hilo de oro, enhila y entreteje todo el discurso,
el copioso empleo que hace de la frase clásica, tan propia de
nuestra incomparable lengua, y que hemos intentado
comprobar por algunas pocas notas, valiéndonos al efecto del

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Diccionario de Autoridades del Vocabulario del M. Gonzalo
Correas, escrito en el primer tercio del Siglo XVII y de varias
obras del P. Juan Mir S.J. que tan magistralmente trata estas
materias.
Por estas notas se echará de ver por vista de ojos, que no
hablamos de nuestra bella gracia, al afirmar que el Autor es
gran hablista y peritísimo en el conocimiento de la lengua, así
como buen conocedor de las Sagradas Escrituras, del Dogma y
de la Moral, de la Mariología, de la Psicología, de la
Medecina, de la Mitología, de la Historia patria y general y
de la topografía caudetana.
Cuanto a la historia de los AUTOS, demás de lo que va
dicho, en el año 1.758, Lorenzo Joseph Evangelio, Notario de
Paracuellos de la Vega (Cuenca), milagrosamente curado por
el agua de la FUENTE DE LA VIRGEN, pidió al
Ayuntamiento de Caudete “los Autos o Comedias con que se
festeja a Nuestra Señora, para hacerlos en esta”… y le fueron
inmediatamente enviados por posta particular.
No sabemos en qué estado de deterioro literario estaban los
AUTOS al ser enviados a Paracuellos, ni cuándo ni cómo
fueron devueltos a Caudete. Solo sabemos que Lorenzo Joseph
Evangelio terminó la copia el año 1.762 y que los fervorosos
hijos de Paracuellos han cuidado de representarlos con
frecuencia, a lo menos cada cuarto de siglo. Fuimos, así
mismo, testigos del gozo jubiloso que estos buenos hermanos
nuestros sienten por los AUTOS, cuando el año de 1.957,
quincuagésimo año de la coronación canónica, los
representaron en la Plaza de la Parroquia con asistencia y
aplauso del numeroso gentío.
Es de desear que perseveren en tan laudabilísimo amor y
práctica….
26 de marzo de 2013

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HISTORIA
POÉTICA
DE

NUESTRA
SEÑORA DE
GRACIA
DE CAUDETE (ALBACETE)
Y DE
PARACUELLOS DE LA VEGA
(CUENCA)

Su autor Dn. Juan Bautista Bazán

Año 1555

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Ermita de Paracuellos

Auto primero
en el que se contiene el enterramiento de
Señora
Personas que hablan en él:
Dn. Gonzalo de Lara, Gobernador.
Mireno, bandolero.
Tres bandoleros.
Fr. Rodulfo, Monje Benito.
Fr. Leopoldo, Abad Monje.
Fr. Federico. Monje.
El Hermano Clemente, Monje.
Un Clérigo Peregrino.
Un Correo.
Un Angel.
Tarife, General Moro.
Lidoro, Moro.
Julio, Capitán Cristiano..
Acompañamiento de Moros.
La Virgen N.S.
Leriano, pastor.
Aliatar, Moro.
Una Visión.
Theodoro, Capitán Cristiano.
Acompañamiento de Cristianos.
Música

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Nuestra

Jornada Primera.
Dentro suenan instrumentos músicos y al compás de
ellos se digan las Voces siguientes:
1ª.


Gloria, Gloria.
Aplauso, Aplauso.
Dicha, Dicha.
Fiesta, Fiesta.

Música

Sea bien venido,
sea enhorabuena,
el día festivo
en que se celebra
del mar de dulzuras
la gracia y pureza.

Coro

Sea bien venido
sea enhorabuena.
Sale Dn. Gonzalo, Gobernador, con bastón.

Dn. Gonz.

Que bien suenan las voces!
qué sonoras hoy las cuerdas
recitan, a los impulsos
de la mano fiel y diestra,
la alegría, el contento
y la dicha que granjean
al ser heridas, por dar
festivas enhorabuenas
a la aurora de la gracia
a quien esta Villa festeja!
Que parleras, y qué dulces,
la Progne y la Philomena
en su instinto, significan
dar loores a su Reina!
Que rubicunda y hermosa
esa carroza febéa

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muestra sus luces al Orbe,
dando a entender a la tierra,
sale graciosa y brillante
para servir de diadema
a la más casta Judit
á la Susana más tersa
a la Débora más fuerte
á la más noble Rebeca,
a la más piadosa Esther,
a la Raquel más excelsa,
a la Jaél más valiente
y a la Abigail más bella;
a María, en fin, de Gracia,
patrona, amparo y defensa
de aquesta Ilustre Villa,
que habita hoy en su esfera,
siendo solamente en voces
de alegoría discreta,
Judit, Débora, Susana,
Esther, Abigaíl, Rebeca,
Raquel, Sara, Rut, Jaél,
una copia, una apariencia
de aquella que en gracia llena
es de los cielos Princesa.
Bien puedo, a un tiempo, con todos
darme mil enhorabuenas,
por vivir tan noble suelo,
por morar en tal alteza,
por habitar en tal gloria
y regir tan clara esfera.
Música

La Rosa, cual reina de las flores,
traiga sus verdores;
el Clavel, purpúreo y oloroso
llegue primoroso;
la Azucena, maravilla soberana
venga fiel y ufana:
y en amorosa lid,
unidas las tres
a la que el Cenit
sirve de Gabés

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olores tributen
de fragancias llenas
las Rosa, los Claveles y las Azucenas.
Dn. Gonz. Voz sonora, dulces ecos,
proseguíd, que me da pena
que lo métrico y airoso
de tan suaves cadencias
dejéis, al tiempo que iba
al compás de las endechas
a formar sacra corona
de los Parques a la Reina.
Venga la rosa purpúrea
y de sus fragancias teja
(enlazada su hermosura
con otras flores diversas)
regia corona a María;
y Pomona, con destreza,
con gracia a esta Villa dé,
de sus floridas macetas
lo oloroso y lo suave,
para que en su gracia pueda
labrarla trono de flores,
pues flor del campo se muestra.
Llegue el clavel, y de grana
su terso color, merezca
acompañar a la rosa
de María en la Diadema.
Traiga sus puros albores
hoy la cándida Azucena,
flor hermosa que su nieve,
su gala y su gentileza,
en esta Arcádia dichosa,
en esta feliz escena,
campo ameno de esta Villa,
su puro candor demuestra,
logre el favor de mirarse
hoy de María en la diestra,

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que si discreta la antigua
gentilidad, en empresas
varias, la esculpió en lo terso
del Pórfido, con destreza,
guardando en letras de oro
este bien dispuesto Lema:
Pública Esperanza: hoy,
en más felices emblemas,
no en epígrafes fingidos,
ni en alegóricas letras,
se versifica, ser cierto,
en la cristiana excelencia,
que es la Azucena María,
pública esperanza muestra,
en quien hallamos auxilio,
si con humilde ocurrencia
acudimos a sus plantas
en todas nuestras miserias.
Es la Madre de las Gracias,
de los favores la Reina,
de beneficios la Diosa,
de dichas es la Princesa,
de la Gloria, Emperatriz,
y la Gracia de esta tierra.

Don Gonzalo de Lara (Juan Briz) con un criado (Juan Pablo Cuesta).

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Música

El ciprés de Sión más elevado,
corra apresurado;
la palma del Cadés más excelente
llegue reverente;
exentos hoy del rayo los laureles
vengan aquí fieles,
y en lid amorosa,
al alba gloriosa,
de arcos hermosos,
verdores airosos,
le labren doseles
los Cipreses, las Palmas, los Laureles.

Dn. Gonz. Dice bien, que no las flores
han de ser solas en esta
fiesta hermosa quien se lleven
la joya de su carrera.
Vengan las plantas también,
sirvan de adorno a la fiesta,
y sus verdes, altas ramas,
circuyan con diestra idea
las calles hoy de esta Villa.
Forme devoción en ellas
bien imitados pensiles,
(pues las paseará su Reina),
invenciones prodigiosas
que cause envidia a Faleria,
novedad a la gran Roma,
a Semíramis afrenta,
a Thesalia la dé celos
y disgustos a Mecenas.
Sea esta Villa este dia
la copia más verdadera
del terrenal paraíso,
que estando dentro la Alteza
que reina y manda en los cielos

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es toda gloria esta tierra.
Vamos pues, a disponer
lo solemne de esta fiesta,
cómo aplaudir a María,
como celebrar su Encena,
dándole preciosos cultos
a quien con gracia se ostenta.

Vase.

Salen Fr. Rodulfo y el Hermano Clemente.
Herm.

Por su vida, Padre mío,
¿no se alegró cuando al alba
hizo Caudete la salva
a la Reina esclarecida de los cielos?

Fr. Rod.

¿Pues no, hermano?
¿pero quien en ese dia
no ha de mostrar alegría?

Herm.

¿Quien, mi Padre? Aquel tirano
de Mireno; aquel infiel,
aquel que, !por Dios eterno!,
sospecho que aún el Infierno
no se muestra tan cruel
con los que ardiendo en su fuego
pasan tormentos ignotos,
como él con los devotos
de esta Imagen. Yo reniego
de él, y de quien le consiente
tan grande bellaquería.
Aquel hombre endemoniado
que, si nombran a María,
es tanta su tiranía
que se pone más airado.
Aquel hombre sin segundo,
escándalo de la tierra,
que dice que ha de hacer guerra
a Dios, al Cielo y al mundo.
!Cómo os estáis sin vengar,
Señora, este atrevimiento,

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si a Vos y a vuestro convento
dice que quiere quemar?
Pero.. ¿como usareis Vos
con él de tantos rigores
si os hicieron pecadores
que fueseis Madre de Dios?
Fr. Rod.

Dice bien, que si por ellos
llegó a tanta dignidad,
conoce su Majestad
que le toca defendellos.

Herm.

Y su hijo soberano,
ya que ve que la atropella
¿por qué no vuelve por ella?
¿por qué no pone la mano?
¿por qué no le da un castigo
que le escueza y le escarmiente?
¿O por qué a Fray Clemente,
pues sabe que es su enemigo,
no le manda que le vengue?
Que, a fe, si me lo mandara
que quizá se le acordara
de mis brazos el perrengue.

Fr. Rod.

Castigarle bien podría,
que, en efecto, está en su mano;
mas, después que se hizo humano,
no es ya Dios quien ser solía.
Esperará, hermano mío,
que, hechos sus ojos un río,
lave sus maldades.

Herm.

Calle: llorar dijo, y anda listo;
no lloró el otro en sus dias:
míreme qué Jeremias
qué San Pedro se ha visto!
Pues tiene gentil aliño
si es que eso piensa el buen Padre!
Porque hoy le oí, a su madre,

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decir que, cuando era niño,
no le vio llorar jamás.
Fr. Rod.

No hace al caso:
que Dios, que a nadie desdeña,
suele a veces de una peña
sacar agua, y de un mal vaso
hace otro de elección.
Pero ahora, hermano, vamos
a lo que mas nos importa:
diga: ¿quien los ramos corta?

Herm.

Los ramos ya están cortados.

Fr. Rod.

Pues, por su vida, que esté
la casa como conviene.

Herm.

Padre mio, no me tiene
que decir, que yo se
lo que he de hacer; él procure
que la Iglesia esté adornada
y la Capilla entoldada,
y de lo demás no cuide.

Fr. Rod.

Los claustros, hermano, están
sin barrer y no es razón
lo estén en una ocasión
que tantos vienen y van.

Herm.

Digo que es justo el limpiarlos
por los que vendrán a verlos,
mas.. ¿por qué no han de barrerlos
los que vienen a ensuciarlos?

Fr. Rod.

¿Donde halló esa obligación?

Herm.

¿y esa otra donde la ha hallado?

Fr. Rod.

En que la mandó el Prelado.

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Herm.
Fr. Rod.

Herm.

Si lo ha mandado.. !chitón!
Y cuando no lo mandara
¿podría, hermano, negar
que no estaba en su lugar
que los barriera y limpiara?
¿Tan en su lugar lo ha visto?

Fr. Rod.

¿Pues no está mas en razón
que los barra un…

Herm.

¿Motilón, iba a decir
!voto a Cristo! el bendito Padre?

Fr. Rod.

Jesus! Hermano ¿ no le ha mandado
el Abad que no jurara?

Herm.

Es verdad,
pero diga, ¿ha estado
más en mi mano esta vez?

Fr. Rod.

¿Pues no ha estado,
si ha hecho sin fundamento
tan solemne juramento?

Herm.

Ahora, por Dios Sagrado,
que harán que un hombre se asombre
de lo que excusar procura;
¿si con cólera no jura,
cuando ha de jurar un hombre?

Fr. Rod.

La cólera no es bastante
disculpa; por eso, hermano
procure de irse a la mano
en jurar de aquí a delante;
porque si no le prometo,
si persevera en su error,
de avisar al Superior
que le castigue.

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Herm.

En efecto, Vuesencia,
¿se determina que no jure?

Fr. Rod.

Y con intento,
que por cada juramento
le den una disciplina.
Y por los que hoy ha hecho
sin para qué en mi presencia
le mando que, en penitencia,
(aunque sea a su despecho)
al punto vaya a barrer
los claustros sin más excusa,
so pena que, si lo rehusa,
el Abad lo ha de saber.

Herm.

Vasse.

Miren por donde se escapa
el buen Padre de barrer;
que si no fuera por eso…
!Voto a Dios que los barriera
aunque lo mandara el Papa!

Vasse.

Salen Mireno y los tres bandoleros, todos
vestidos de bandoleros, en lo alto.
Mireno.

Tomád los puertos y ningún cristiano
pase por ellos sin pasarle el pecho.
Tome Orfindo el de Oliva y Feliciano
tomará el de Bogarra, y el estrecho
de Yecla y Montealegre, Cloridiano;
y Aurelio,(de quien ya estoy satisfecho),
tomará con su escuadra (pues es buena)
los de Azmirra, Viar, Sax y Villena.
Y yo, con los demás, (aunque podía
tomarlo a solas), tomaré a mi cuenta
el de Caudete, por ser hoy el dia
que más y más gente se frecuenta,
por que pretenden ver con alegría
esta imagen que tanto me atormenta.
He de hacer (o saldrá vano mi intento)
que no logre ninguno su contento.

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Ea, valientes compañeros, vamos,
y tome cada cual su puesto luego;
considerad que el tiempo que tardamos
ese quita a mi pecho de sosiego.
Bajen los míos por entre esos ramos
donde podrán hacer lo que les ruego;
y pues veis que me parto con los míos,
tomad los vuestros y también partíos.
Bajad amigos, que mi fe os promete
próspero fin en cuanto pongáis mano;
no hay que temer que nadie nos inquiete
si no fuese que ya mi ingrato hermano
en nuestra busca salga de Caudete
como suele otras veces tan en vano;
y supuesto que salga, y traiga gente,
yo tomo por mi cuenta vuestra injuria.
Ya que en lo llano estamos, retiraos
podréis junto a ese arroyo bullicioso
que, rompiendo sus cristales claros
por poder caminar más presuroso;
allí podréis un rato recrearos
hasta tanto que yo, vanaglorioso,
aguardando cumplir a lo que vengo,
refiriendo mis vicios me entretengo.
Band.1º

Por agradarte, Capitán robusto,
haremos mucho más, pues ya tu sabes
que es tu servicio nuestro propio gusto.

Band.2º

Mándame, Capitán, empeños graves,
que de cosas tan leves me disgusto:
¿quieres que te traiga aquí, con que te laves
la sangre de tu hermano?

Band.3º

¿Quieres que luego ponga
a esa imagen, que aborreces, fuego?

Mireno

Tales intentos no es razón se atajen,
y menos el postrero, que es famoso.

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Darete, si me quemas esa imagen,
cuanto me pidas.
Band.3º

Capitán dichoso,
no quiero que me des, haz que me ultrajen
como a cobarde y vil si, temeroso,

Vasse.

dejase de cumplir lo que prometo.
Mireno.

Alto pues, parte, que el servicio acepto.
La sangre que me ofreces de mi hermano,
aunque ya la quisiera ver vertida,
no quiero recibirla de tu mano,
que yo mismo he de ser su fratricida.

Vasse.

Band.2º

Serás otro Caín.

Mireno.

Más inhumano pienso ser con él.

Band.1º

Logre tu vida el cielo como puede, porque veas
cumplido todo cuanto ver deseas.

Mireno.

Vasse.

Con tiempo pasa el año, mes y dia;
con tiempo el tigre su fiereza pierde;
con tiempo es seco lo que en tiempo es verde;
con tiempo llora quien con tiempo reía;
con tiempo el potro, que cerril se cría,
consiente silla y el bocado muerde;
y con tiempo, y sin tiempo, es bien me acuerde
que acaba el tiempo lo que el tiempo cría.
Con tiempo, he sido y soy de los más malos,
y con tiempo lo soy y serlo espero.
Con tiempo busco para mí el regalo;
mato con tiempo a quien gocé primero;
con tiempo en todas las cosas me señalo
porque gozo con tiempo cuanto quiero.
Con tiempo intento la maldad más alta,
y solo para el bien tiempo me falta.
Hoy robé una mujer, de amores ciego,
y con ser extremada su hermosura

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no la quise gozar, matéla luego:
que amor en mis entrañas poco dura,
porque como ella es cera y yo soy fuego,
fácilmente deshizo su blandura.
No me den amorosos ejercicios
si no es a falta de mayores vicios.
Hoy, pues tomé los puestos,
intentaré pecados temerarios;
porque robar, matar y hacer incestos,
son vicios para mí muy ordinarios.
Matar quiero a estos monjes descompuestos,
porque son a mi gusto tan contrarios,
y después de lograr también mi intento
fuego pienso poner a este convento.

Vasse.

Sale un Correo, con alforjas, y lleva unas cartas.
Canta el Correo:

En los olivaritos
de junto a Osuna
después que el Sol se puso
salió la Luna.

Sale Mireno.
Mireno.

Si hubieras dicho la muerte
hubieras dicho mejor.

Correo.

Ay, triste de mí! Señor,
considera, mira, advierte
que soy un pobre correo;
y que si tu eres ladrón,
harás, en esta ocasión,
en robarme un mal empleo:
porque se que no has de hallar,
si reconocerme quieres,
un dinero.

Mireno.

No te alteres,

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dime quien eres y donde vas.
Correo.

Mireno.

Ya te he dicho que yo soy
un pobre correo que a Valencia
voy, a toda diligencia,
donde si no entrare hoy,
he de entrar antes del dia
mañana, que llevo un pliego
que me importa darle luego.
¿Quien es quien con él te envía?

Correo.

No lo se; déjeme ir,
pues no le importa el saberlo.

Mireno.

Te echaré un dogal al cuello
si no lo quieres decir.

Correo.

Yo te lo diré, Señor; (de esta muero)
no se tome tanto trabajo.

aparte

…que pude echar por abajo,
y por un negro dinero
que me podían valer
los portes de cuatro cartas
que traigo para el convento,
he venido, sin pensar,
a dar en manos de quien
me dará, cuando me den,
lo que no querré llevar.
Mireno.

¿Que esperas? Dime tu nombre!

Correo.

Señor, tal me tiene el miedo
que acordarme del no puedo;
y de aquesto no se asombre,
que no está más en mi mano.

Mireno.

Dame al momento ese pliego
te mataré, villano!

Correo.

aparte

No ese: mas los demás

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te daré con mucho gusto
Dale las cartas.
Aparte

por que no tomes disgusto.
(o llévete Barrabas ).

Mireno (Virgilio Navarro), Bandolero 1º (Antonio Rubio, Antoniaco),
Correo (Juan), Bandolero 2º (Amador Cuesta)

Mireno
Correo.

¿Que dices?
Que es su merced
el hombre de mejor trato,
más apacible, más grato
que en toda mi vida he visto.
…el hombre es de mala cara,
ningún buen suceso espero.

Aparte

Mireno.

Que buen encuentro el primero…
lee cartas
…a Dn. Gonzalo de Lara, Gobernador.

Correo.

Señor mío, no se asombre
si no conoce a su dueño,
que es hombre (mi fe le empeño)
que puede estar donde hay hombres.
El es, cuanto a lo primero,
muy galán, muy cortesano,
y muy grande limosnero.
En esto es tan singular
que le vi, por cierto, un dia,
dar la capa que tenía
por no tener más que dar.

Mireno.

¿Conoces a su hermano?

20

Correo.

Mireno.
Correo.
Mireno.

Correo.

Cuerpo de tal, no le nombre,
que es, por Dios, el más mal hombre
que tiene el género humano!
¿Ha te hecho alguna injuria?
¿El a mí?
¿Pues a qué efecto
haces dél tan mal concepto?
Porque es una infernal furia!

Mireno.

Según eso, en opinión
estará de muy cruel?

Correo.

¿Si lo está, dijo? Con él
no hay áspid, rinoceronte,
lobo, sierpe, fiera en monte
que en sus manos no peligre.
Ya no hay quien con él se encuentre
si no es un diablo, u dos,
porque los hombres, por Dios,
que los mata y se los come !

Mireno.

Y tu, correo, ¿hasle visto?

Correo.

En eso ha estado su suerte,
porque de verle, la muerte
le diera, por Jesucristo !

Mireno.

¿En efecto tú tendrías
animo para matarle?

Correo.

Y aún para descuartizarle !

Mireno.

Pues yo soy !

Correo.

Santo Tobias,
San Dimas, San Adrián,
San Cosme, San Damián,
Santos de la Letanía,

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todos orate pro me !
Mireno.

Ah! Hombrecillo impertinente. Hola?
Salen los bandoleros 1º y 2º.

Band. 1º y 2º. Señor?
Mireno.

Band. 2º
Correo

Band. 1º
Correo

Al instante cortad
a ese ignorante la lengua
por maldiciente,
y con su sangre escribid
como yo hacerlo he mandado
por ser hombre mal hablado.
Hágase al momento así.

Asen al correo.

Ah! Señores bandoleros,
¿no consideran que es mengua
cortarle a un hombre la lengua?
Hablarais bien, majadero.
Caballeros, déjenme
haga mi triste camino;
tráigame un trago de vino
para pasar este trago,
si hay quien traiga calabaza.

Band. 2º

Pícaro parece, a fe.

Mireno

Hola! Con más diligencia le llevad.

Correo

Señor ladrón, tenga de mí compasión.

Band. 2º

No venís?

Correo

Si, en verdad,
mas voy de muy mala gana.

Band.1º

!Miren a que bodas va
para ir con diligencia!

Vanse los tres.

22

Mireno

Esta es la que va a Valencia,
pero tarde llegará.
Aquesta carta que viene
para mi hermano he de ver,
porque deseo saber
que correspondencia tiene en Castilla.
Fray Ruperto, indigno Abad de Saagunt,
dice la firma, y según
él escribe, será cierto
en ella darle a entender,
(si son cosas del convento)
algo que importe a mi intento,
quiero empezarle a leer.
Lee.
…A los temidos efectos del cometa que apareció en el aire,
da principio el Conde Don Julián pues pasa a Africa, a entrar los
moros, cuyas figuras vio nuestro infelices Rey en la torre encantada
de Toledo: para que laven con sangre de cristianos la mancha que en
su honor ha hecho la miserable Florinda; importa que V.M. ponga
por obra los deseos que estando en ese convento le conocí, para que
conozcan también los Religiosos el amparo que su devoción promete;
con el cual, junto con los de San Bartolomé de Valencia podrán
llegar a las Asturias seguros, donde lo estarán de los moros. Nuestro
Señor guarde a V.M. y logre con felices fines tan católicos principios.
Está muy puesto en razón
que se vengue el ofendido,
pues uno en tato es tenido
en cuanto tiene opinión.
Pero si ha sido agraviado
en la honra, ¿como puede
aunque más vengado quede
dejar de estar afrentado?
Si mata a quien le afrentó,
cuantos lo sepan dirán
que le mató Don Julián
porque su honor le quitó.

23

Dirán que tuvo valor
pues se atrevió contra un Rey;
más también, a toda Ley,
dirán que no tiene honor.
Es joya tan principal
la honra, de esto se acuerden,
guárdenla, que si la pierden,
jamás la podrán cobrar.
Pero si la perdió el Conde
fue sin su consentimiento,
y así prosiga su intento
que a su valor corresponde.
Acabe ese Rey injusto
pues acabó con su honor;
sepa a qué sabe el dolor
pues supo a qué sabe el gusto.
Muera él, y mueran todos
los cómplices de esta hazaña;
láveles su mancha España
con la sangre de los Godos.
Si os faltase, Don Julián,
quien vuelva por vuestro honor,
no faltará mi valor
ni amigos os faltarán.
Mi valor, esfuerzo y manos
os ofrezco desde hoy;
conozca el mundo que soy
azote de los cristianos.
Quiero ver las demás cartas
antes que pase más gente…
Sale el bandolero 1º.

24

Band. 1º

Fuerte Capitán valiente,
importa que al punto partas
a socorrer la cuadrilla
del valiente Cloridiano,
porque un escuadrón cristiano
de Yecla, Almansa y Chinchilla
le maltrata, y si se tarda
tu socorro, brevemente morirán.

Mireno

Pues a ellos !Ah de mi gente!

Band. 1º

Ya junto al puesto te aguarda.

Mireno

Pues vamos, y morirá
esta infame, vil canalla.

Band.1º

De tan sangrienta batalla ninguno se escapará.

Band. 1º

La puesta a punto te aguarda.
Vanse.
Salen el Abad, Fray Rodulfo y Fray Federico.

Abad

Padres, haberme elegido
entre tantos por Abad
ventura habrá parecido,
más, si va a decir verdad,
para mí desgracia ha sido:
porque, bien considerado,
el oficio de Prelado
pide un hombre tan prudente
que viva perpetuamente
como un reloj concertado:
pues como sea por quien
todo se gobierne y mande,
y por cuyos ojos ven,
es preciso que bien ande
para que anden todos bien.

Y si ha de ser su concierto

25

un reloj en el vivir,
¿con qué dirección y acierto
le podrá, Padre, regir
quien es todo un desconcierto?
Si nada del bien presumo,
y mi vida la consumo
en vicios, me considero
que puesto en el candelero,
en vez de luz, daré humo.
Aquel que cargos desea,
de ningún modo se entienda;
y quien los procura, crea
que, demás que al cielo ofende,
mil enemigos granjea.
No hay vida más regalada,
y deba ser envidiada,
como la del que se sienta
sin tener de qué dar cuenta
porque jamás tuvo nada.
¿Que tormento hay más amargo,
cercado de tantas penas,
como dar de tiempo largo
cuenta de vidas ajenas
por tenerlas a su cargo?
Allí serán los quebrantos,
los suspiros y los llantos,
porque si uno no podrá
darla bien de sí, ¿que hará
el que ha de darla por tantos?
Padres, déjenme el consuelo,
en que vivía gustoso,
de mi celda y de mi suelo,
que aquel que es buen religioso

26

tiene su celda por Cielo.
Rodulfo

Si Vuestra Paternidad
para Prelado y Abad
no tuviera, como tiene,
la gracia que le conviene,
quejárase con verdad.
Pero si Dios la ha dotado
de muy excelentes prendas
para ser nuestro Prelado,
deje, Padre, esas quimeras,
y haga de Dios el agrado.

Fr. Leop.

Si en ello sirvo al Señor,
aunque grande pecador,
mi voluntad sacrifico.

Fr. Feder.

Con su humildad me edifico
y le tengo más amor.
que como el sea por quien
todo se gobierne y mande,
le conviene que bien ande
para que anden todos bien.

(aparte)

Luz en candelabro puesta
a todos vientos dispuesta
debe ser, y su costumbre,
como ha de ser luz, y en cumbre,
ha de ser clara y honesta.
Dejaranme aquel consuelo
de mi celda y duro suelo
pues vivía en él gozoso,
porque el que es buen religioso
tiene su celda por Cielo.
Quien del mundo se destierra
no busque mayor solaz
que cuanto en ella se encierra:
porque en ella todo es paz

27

y sin ella todo es guerra
Fr. Rod.

En la escritura he notado,
como en ella tan versado,
y podrá ver quien lo lea,
que buena obra desea
quien desea ser Prelado.
Pues si de serlo, conoce
que es bueno, bien claro está,
si esta verdad reconoce,
que mucho mejor será
que la posea y la goce.
Si vuestra Paternidad
para ser como es Abad
no tuviera, como tiene,
las partes que le conviene,
quejárase con verdad.
Si no fuera tan modesto,
tan apacible en su trato,
tan ejemplar, tan honesto,
tan temeroso, tan grato,
y en todo, al fin, tan compuesto,
no llegara, a creer me obliga,
aunque más me contradiga,
jamás a donde llegó;
y así, pues Dios se la dio,
San Pedro se la bendiga.

Fr. Fed. Digo, que ha andado discreto,
porque, bien considerado,
es nuestro Padre, en efecto,
muy digno de ser Prelado
pues es en todo discreto.
Y en prueba de esta verdad,
Dios, por su inmensa bondad,
le quiere levantar tanto,

28

que aún viviendo sin ser santo
le llamemos Santidad.
Abad

Eso, Padres, en rigor,
es lo que yo más condeno,
porque sé cuanto es peor
el ser en lo exterior bueno
y ser malo en lo interior.
Pero son hombres al fin
cuya vista es tan ruin
que, a veces, aún al que ven,
tienen por hombre de bien
y quizá será un Caín.
Dan a veces testimonio
de algún hombre, y no me espanto,
que pensando es un Antonio,
dicen: “Fulano es un santo”,
y quizá será un demonio.
Padres míos, en rigor,
Dios es solo sabedor
de este secreto tan grande;
él es tan solo quien sabe
cual es santo o pecador.
Salen el Hermano Clemente, al paño, y el Correo, llena la boca de
sangre y en la mano una cédula.

Herm.

Correo
Herm.

Ya le digo, hermano amado,
que ni lo entiendo, ni habrá
quien lo entienda en casa.
A… A… A….
Es por demás ¿él no ha dado
en eso? Saldrase con ello.
Por segunda vez, hermano amado,
le digo que hable más claro,
que no me atrevo a entenderlo.

29

Correo
Herm.

Abad

A… A…A….
En su efetá se está:
también yo me enfadaré;
diga algunas veces “B…”,
que no todo ha de ser “A…”
Que aunque no soy hombre grabe,
ya en efecto entenderé
que diciéndome “A” y “B”,
que me quiere decir “AVE”.
¿Que es eso, hermano?

Herm.

Abad

Oh! Mi Padre,
no fue nada, no se asombre:
por mí que estoy con un hombre
tan grande como su padre
y de ningún modo puedo,
en dos horas que aquí está,
sacar de él sino “A…A…A…”.
¿Será, por ventura, mudo?

Herm.

Abad
Herm.

Correo
Herm.

Por cierto que tiene gracia!
Si es que a estar mudo se apura,
no diga que es por ventura:
diga que es por su desgracia.
Haga que se llegue aquí.
Llegue su fraternidad,
que se lo manda el Abad.
A…A…A….
¿Que donde está? Véalo aquí.
Si es hombre de habilidad
nuestro Padre, lo he de ver
y si lo sabe entender.

Muestra el Correo al Abad la lengua y dale la cédula.

30

Abad

Fr.Rod.
Abad

Herm.
Abad

¿Viose mayor crueldad?
!Inmenso Dios soberano,
y como mostráis ser bueno!

Admirado.

¿Que hay, mi Padre?
Que? Que Mireno,
más que un tigre inhumano,
sin considerar que es mengua
ser cruel un hombre grabe,
porque calle lo que sabe
a este le cortó la lengua;
y a tal crueldad ha llegado
la maldad de este cruel
que con sangre escribe que él
es quien cortarla ha mandado.
Voto a Dios!
Jesus, hermano!
¿Que así jure en mi presencia?

Herm.

¿Pensara su Reverencia que juré?

Abad

¿Pues no, hermano?

Herm.

No Padre; que mal remoto
iba de jurar mi intento.

Abad
Herm.

¿“Voto a Dios” no es juramento?
No Padre, no es sino voto.
Si no atajaran mi intento
echaran de ver después,
pues son doctos todos tres,
si era voto o juramento.
Abad Hermano, si no juró,
hizo muy bien, mas quisiera,
porque escrúpulos no hubiera,

31

besara en tierra.
Herm.

Eso no, eso no!
que no salgo yo del mar
para dar paz a la tierra
ni merece quien no yerra
que le hayan de castigar.
Yo se bien que no he jurado,
pues soy hombre de conciencia:
y no hay que dar penitencia
antes de hacer el pecado.
Padre Abad, si de este modo
habemos de andar los dos,
advierta que, !voto a Dios!
Que andaré al traste con todo.
Ya que por ser tan sagaz,
tan afable y tan letrado
le elegimos por Prelado,
tengamos la fiesta en paz.

Abad

Tiene razón el hermano.
Mas ahora yo le ruego
que vaya y que llame luego
al médico y cirujano
para ver si esta desgracia
tendrá remedio.

Herm.

Es error hacer eso:
sino acudir a la Virgen de Gracia,
supuesto en su dia viene,
y suplicarle que acuda
a curarlo, y es sin duda
que lo hará, si le conviene.

Abad

Bien ha dicho, llévele
a la devota Capilla
de la Virgen sin mancilla.

Hace señas al Correo
que le lleve el Hermano.

32

Herm.
Abad

Venga, hermano, y tenga fe.

Vanse.

Y nosotros, padres vamos
también a hacer oración
porque sea esta elección
para que más le sirvamos.
Pidámosle, hermanos míos,
pues conocen mi flaqueza,
me de nueva fortaleza,
nuevo ser y nuevos bríos.

Fr. Rod.

No hace Padre lo que debe
en llamarle carga grave,
que Dios dirá que es suave
su yugo, y su carga leve.

Fr. Fed.

Lo que es hacer oración
es muy justo, porque es Ella
la que vence y atropella
cualquiera tribulación.

Vanse.

Sale Leriano, pastor, cantando:
Leriano

…pastores circunvecinos
que entre Caudete y Bogarra,
por entre pardos peñascos,
guardáis las ovejas pardas:
ya sabéis que hoy es el día
en que la Iglesia Romana
celebra la antigua fiesta
de nuestra Patrona Santa.
Pues ya lo sabéis, pastores,
no olvidéis la antigua usanza:
que santas costumbres, siempre
deben guardarse en el alma.
Componed, amigos míos,
con ramos vuestras cabañas,

33

todos los montes con fuegos
y con amor las entrañas.
Ceñid a vuestras cabezas
con olorosas guirnaldas,
que Amaltea os dará flores
si es que a los montes le faltan….
Dentro dice una voz alta:
Voz

!Huye, Leriano, no pase,
escóndete entre esas ramas,
que Mireno y su cuadrilla
por entre esos montes pasa!

Leriano

!Válgame Santa María!
¿hasta cuando, Virgen Santa,
ha de vivir tan mal hombre?
Dice dentro Mireno en voz alta:

Mireno

Tomad los tres por la falda
de ese monte, que yo solo,
cual suele la tigre hircana
ir en busca de sus hijos,
iré yo en la de esta escuadra:
! triste de ella si la encuentro!

Dentro, voz
! Pastores, a la montaña,
retiraos todos arriba!
Mireno

¿Ya huís, oh vil canalla?
¿y que tal os tiene el miedo?

Dentro, voces:
!Corred más aprisa, amigos!
Dentro, Mireno:
Del árbol más empinado
a la más pequeña mata

34

he de buscar, y al que encuentre
he de sacarle el alma.
Leriano

Ya que las voces pasaron
quiero, Virgen soberana,
proseguir, aunque, con miedo,
el más diestro más mal canta.

Canta:

…abra mis labios María
con las llaves de la gracia
para que diga mi lengua
tus divinas alabanzas.
Sois, Virgen hermosa, vos,
aquella divina zarza
que vio Moisés en el monte,
que ardía y no se quemaba.
Sois vos el Cades ameno,
la siempre encumbrada palma
la Rosa de Jericó
y del Líbano la planta.
Vos sois la puerta del Cielo,
vos su venturosa escala,
vos su llave y vos, al fin,
sois por quien todos se salvan.

Mireno

!Calla, infame!

Leriano

Hermosa Virgen de Gracia,
socorredme ahora!

Mireno

Calla, que te sacaré la lengua
si la invocas o la llamas!
No la nombres, calla perro,
que me atraviesas el alma
con su nombre!

Leriano

Estará escuchando al
paño Mireno y, al acabar
de cantar llega por detrás

Poco importa,

35

que si la lengua me sacas
la boca del corazón
podrá sin ella llamarla.
Solo una merced te pido
que me otorgues.
Mireno
Leriano

Dila, acaba.
Que pienses bien que eres hombre;
que mires que tienes alma;
que adviertas que has de morir
y que has de dar cuenta larga.

Mireno

Predicador en desierto
¿tienes más que decir?

Leriano

Basta lo dicho, si consideras
que eres polvo y que eres nada,
y te atreves contra Dios.

Mireno

Todo eso ya lo veo.

Leriano

Pues ¿que aguardas?

Mireno

¿Que aguardo? Acabar con todo.
Quiero de sangre cristiana
hacer un mar que se aneguen
las pirámides más altas.
Quiero derribar los templos;
quiero abrasar las estatuas
de eso que adoráis vosotros
por imágenes sagradas.
Quiero acabar con la Iglesia;
quiero que, bajo mis plantas
del Rey al más vil vasallo,
y del sacristán al Papa,
postren sus cuellos altivos;
y quiero, al fin, que tu, en paga
de lo que me has predicado,

36

Leriano

Mireno

vueles desde esta montaña
hecho pedazos al llano.

Arrójalo dentro.

Virgen María de Gracia,
pues por defenderos muero,
muera el cuerpo y viva el alma!

Va adentro.

DE esta manera pretendo
dar fin a esta vil canalla.

Vase.

Dentro voz: !Que viene Mireno, huid;
guardaos, amigos, que baja!
Sale el bandolero 3º con dos cirios y el Hermano.
Herm.

Band.

Grande limosna, en verdad
¿ha visto que bellas piezas?
Páguete la caridad la Virgen.
Si los empiezas, conocerás su bondad.

Herm.

Por su vida ¿no dirá
en que le está cada uno?

Band.

Bien, hermano me estará
en cien reales…(que importuno
y que pesado que está
este negro motilón!)
Vamos, hermano, a la iglesia,
que quiero hacer oración.

Herm.

¿Son iguales?

Band.

O péseme quien los hizo,
iguales son.

Herm.

No, hermano, que yo imagino
que este es más corto.

Band.

aparte

¿Que importa? ….(él me sacará de tino)

37

aparte

Herm.

Condición tiene muy corta
¿es acaso vizcaino?

Band.

No lo soy, pero me enfado
de verle poco discreto.

Herm.

Si es que por verme Donado
osa perderme el respeto,
advierta, hermano enfadado,
que si me arrojo y le cojo,
haré los cirios pedazos;
y si un poco más me enojo
le haré, dentro de mis brazos,
tuerto, ciego manco y cojo.

Band.

Herm.

Band. 3º

(Amainar importa)
aparte
Hermano, que me perdone le ruego.
Si lo haré, que soy tan llano
que a ninguno el perdón niego;
téngale Dios de su mano.
y pues en resolución
mis méritos reconoce,
entre y haga su oración
y por muchos años goce
mi amistad y su perdón.

Échale la bendición

Vase.

De esta vez, viles cristianos,
habéis de perder la fe
de esta imagen, pues mis manos
han labrado ya con qué
vuele por los aires vanos.
Este presente ha de ser
quien tiene que hacer volar
sin poderlo remediar
capilla, imagen y altar,
y más, si más puede haber.
Vienen de fuerte alquitrán

38

los cirios bien prevenidos,
y tan llenos de él están
que aún no estarán encendidos
cuando ya le volarán.
De quien mis obras infama
pienso, abrasando esta iglesia,
cobrar tal renombre y fama
como el que el templo de Fez
convirtió en ardiente llama.

Allí, al lado del altar,
cirios, os quiero poner;
pues os dejo en buen lugar
voime donde pueda ver
esta capilla abrasar.

Vasse.

Sale el correo ya sano.
Correo.

Oh, Princesa Soberana!
Pues por vuestra intercesión
cobré la lengua perdida,
descubriré la traición
de esta dádiva fingida.

Vasse derecha.

Sale Mireno de bandolero con escopeta bien cargada .
Mireno.

Que era hombre, me dijo aquel tirano;
que había de morir y no sabía
el cuando o como, porque no pendía
este como ni cuando de mi mano.
Que viese que era polvo y vil gusano,
y que era a Dios eterno al que ofendía;
que le había de dar cuentas algún dia
hasta del pensamiento más liviano.
Verdad me dijo en todo, que aunque malo,
no por ser contra mí yo le condeno,
porque a ninguno con mi culpa igualo;

39

pero que importa al fin; sea lo que fuere,
que cuando más no pueda seré bueno,
y entonces Dios hará lo que quisiere.

Sale el Hermano con alforjas, conejos y honda .
Herm.

No poca ventura ha sido
antes de llegar al pueblo
hallar lo que quizá en él
no hubiera hallado tan presto.
Miren que par de conejos!
Buenos son, por vida mía,
pues que con un salmorejo
salsa haré, para mi gusto,
de las mejores que he hecho.
Yo a veces, cuando la hago,
tanto en ella me entretengo
que ha menester quien la coma
tener cuenta con los dedos.
No fue bobo el cazador,
sino bellaco muy diestro;
ellos bien caros me cuestan,
mas también son buenos ellos.
Yo me acuerdo, algunas veces,
haberlos comprado a sueldo:
pero al fin, son ocasiones.

Mireno

Ah, Fray Clemente! ¿Donde camina?

Herm.

¿Quien lo pregunta?

Mireno

Quien puede. ¿No conoces a Mireno?

Herm.

Pues por Dios, que será azar
para vos aqueste encuentro.

40

Mireno

¿Quieres divertirme ahora
con algún gracioso cuento
como sueles otras veces?
Porque me holgaré en extremo.

Herm.

No vengo cargado ahora
de los donaires que suelo,
ni traigo cuentos graciosos
para tu entretenimiento.
Pasan volando las horas,
mudanse los pensamientos;
si hasta aquí te he dado gusto,
ahora te reprehendo.

Mireno
Herm.

¿Tu me hablas de esa manera?
¿Que le digo? Estese quieto
antes que arbole la honda
y le mate antes de tiempo!
Desvíese allá, y responda
con mucho comedimiento,
y diga en todo verdad;
y advierta que le confieso!
¿No es verdad, que aquesa vida,
desde que anima su cuerpo,
ha cometido mil vicios
contra Dios y contra el Cielo?
¿No ha cometido homicidios,
estupros, raptos, incendios
y otras mil bellaquerías?

Mireno
Herm.

Es verdad.
Pues mal lo ha hecho!
¿No se ha hallado muchas veces
en escalar monasterios,

41

en defender homicidios,
en alborotar los pueblos,
en amparar a los malos,
en hacer mal a los buenos
y en maltratar a los pobres?

Mireno
Herm.

Mireno
Herm.

Es verdad.
Pues mal lo ha hecho!
¿No ha negado la obediencia
al sucesor de San Pedro?
¿no ha muerto sus sacerdotes?
¿no ha profanado sus templos?
¿no ha quemado sus reliquias?
¿sus altares no ha deshecho?
¿no ha fomentado pasiones?
¿no ha puesto a los campos fuego?
Y a las doncellas ¿no busca?
Es verdad.
Pues mal lo ha hecho!
¿No ha muerto a un monje Benito?
¿no ha hecho, en haberle muerto,
por ser sacerdote ya
homicidio y sacrilegio?
Y últimamente, a Lucindo,
sabiendo que era mi deudo,
no le robó la mujer?

Mireno
Herm.

Es verdad.
Pues mal lo ha hecho!
Yo como monje, aunque indigno
de este hábito que llevo,
por seguidor de bellacos
y defensor de los buenos,
de parte de Dios, y mía,
por tus culpas te condeno

42

a la muerte que David
dio al Gigante Filisteo.

Miren0

Tírale con la honda.

Detente fraile! ¿Que has hecho?
Este motilón es loco,
y es valiente por extremo;
ocasión será bastante
para que le tema un cuerdo!
Padre, o hermano Clemente,
en extremo te agradezco
la reprensión que me has dado;
desde ahora le prometo,
si me perdona la vida,
hacerla de hoy mas de nuevo.
de esta manera le engaño…

Herm.

aparte.

Por Dios que fue de provecho
el sermoncito; soy diablo!
Valgo, por Dios, lo que peso
para combatir herejes.
Dígame, hermano Mireno,
¿y en qué hemos de conocer la enmienda?

Mireno

En que al instante
me he de partir al convento.
…a matarte y ponerte después fuego!

Herm.

Mireno

Mire, que voy confiado
que ha de ser un santo.

Aparte.

Vasse.

Ya veras, fraile o demonio,
tu reprensión lo que ha hecho.
Corrido y avergonzado,
por Júpiter santo, quedo,
de que aún de burlas en mí
haya habido un buen intento.

43

¿Yo bueno por reprensiones?
No me amedrenta el infierno
sabiendo que he de ir allá
y que es su tormento terno;
no temo la artillería
que disparan esos cielos
cuando por balas arrojan
rayos ardientes de fuego;
¿y temeré yo palabras
si las de más fundamento
no bien apenas se dicen
cuando se las lleva el viento?
¿No pasará alguno ahora?
Pero si a mi hermano espero…
¿en quién vengaré mejor
este agravio que me han hecho?

Pasos..

Pero, si yo no me engaño,
pasos siento y no muy lejos;
entre estos árboles, quiero
retirarme, por que pueda
mas a mi salvo de entre ellos
gozar aquesta ocasión
aunque pese a todo el cielo.

Retírase entre unos ramos y sale Don Gonzalo
con una medida de Nuestra Señora en la mano.
D. Gonz.

Tengo Reina Esclarecida
por averiguado y llano
que ha de ser para mi hermano
remedio vuestra medida;
que si a Leriano dio vida
hoy en aqueste desierto
también, yo tengo por cierto,
que Mireno la tendrá;
que, aunque vivo, muerto está,
pues para Dios está muerto.

44

Ya que su vida atropella
sin llevar medida alguna,
ya yo llevo vuestra una,
haced se mida con ella.
Vos que sois alba y estrella
más bella que la del cielo,
pues sois para los del suelo
remedio, y medio con Dios,
gocemos, Virgen, por vos,
él enmienda y yo consuelo.
Si favor tan peregrino
gozar merece mi hermano,
será de lobo inhumano
más que un cordero benigno.
Será, si fue tan indigno,
de vuestra defensa ejemplo
tanto, que ya le contemplo
sin viciosos embarazos,
y que son sus fuertes brazos
columnas de vuestro templo.
Mireno

D. Gonz.

Saldrá tu esperanza vana
si vengo a lograr mi intento

Tocan una campana.
Voces parece que siento:
pero son de una campana.
Oh! Princesa soberana!
A Nuestra salutación
tocan, y en esta ocasión
aunque no sea Gabriel,
pues sé lo que dijo él,
os rezaré su oración.
Arrodíllase.
Ave María, Celestial Aurora,
llena de gracia, de tu fe tributo,
bendita eres y bendito el fruto
de tu vientre, Jesús, dulce Señora.
Santísima María, emperadora

45

de los cielos y tierra, el absoluto
perdón de las maldades que ejecuto
merezca por tan buena intercesora.
Alcance yo en el tremendo trono,
de mi hermano Mireno esa memoria,
pues es de males y delitos un retablo;
pero si en Vos tenemos tal abono
¿quién no tiene esperanza de la Gloria,
y de ver a Mireno hecho un San Pablo?

Dentro, voz: A ellos, que huyen, a ellos!

D. Gonz.

Mireno

Aquellos lo míos son;
Virgen, voy a socorrerlos,
perdonadme.

Adéntrase, le dispara Mireno
un tiro.

La ocasión me dejo de los cabellos.
Pero por Júpiter canto,
ya que estoy de furia lleno,
y nada me causa espanto,
que he de matarle.
Ëntrase.

Dentro, Virgen: Mireno, ¿por qué me persigues tanto?

Mireno

Sale Mireno.
Oh, vil, infame traidor,
¿con tus hechizos procuras
poner fin a mi furor?
Mas con ellos te aseguras
que has de morir, que yo,
antes que se acabe el dia
te sacaré el corazón con estas manos.

Va a entrarse y le sale la Virgen al encuentro.
Virgen

Mireno, detente, desvía!

Mireno

Válgame Dios! ¿que visión es la que miro?

46

Virgen

María.

Mireno

Yo lo jurara, que vos
habíais de ser, Señora, su reparo.

Virgen

Entre los dos
lo he sido, y desde ahora
lo he de ser entre ti y Dios.
Haz penitencia, y advierte
que mi hijo te ha guardado
porque mejores tu suerte;
dale de mano al pecado
y a Dios te vuelve y convierte.

Mireno

Desaparece.

Arrodíllase.
Alba hermosa del sol Cristo;
María llena de Gracia,
pues no huyo ni resisto,
no muera en vuestra desgracia,
válgame el haberos visto.
Confieso que malo fui,
Señora, y que os ofendí,
pero si quien se conoce
merece que el perdón goce,
pedidlo, Virgen, por mí.
Ruega a la Divina Esencia
abra su amoroso pecho
y descubra su clemencia
para que del mal que he hecho
no muera sin penitencia.
Y a vos, Virgen, os prometo
ser devoto tan perfecto
cuanto hasta hoy os fui infiel,
y verdugo contra aquel
que a vos os pierda el respeto.
Seré ya, pues fui un demonio

47

y de duelos un retablo,
como he dado testimonio,
en la conversión un Pablo
y en la penitencia, Antonio.
Seré ya, Divino Cedro,
pues por vos tanto bien medro,
en el celo un nuevo Elias,
en el llanto un Jeremías,
y en la fe divina un Pedro.
Seré un Argos vigilante,
de las reliquias que están
en la Iglesia militante.

Levántase.

Pero mis obras dirán
quien seré de aquí adelante.

Vasse.

JORNADA SEGUNDA
Tocando cajas y clarines salen Tarife, Aliatar y
Lidoro en traje de moros.
Tarife

Africanos valerosos,
cuyas heroicas hazañas
guarda el tiempo en sus archivos
para ilustrar nuestra patria:
El gran Miramamolín,
cuyo esfuerzo y cuyas armas
darán para siempre envidia
a los nueve de la fama;

48

vencido de su valor,
y movido de las ansias
de ese Conde, a quién su Rey,
en vez de honrarle, le infama,
para restaurar su honor,
(si es que el honor se restaura
después de una vez perdido),
gente alista y naves arma.
De mi valor satisfecho,
y de mis fuerzas, que bastan
para mayores empresas,
(aunque esta lo es de importancia),
me nombra por General
de esta poderosa armada:
que solo por ir yo en ella
tan alto nombre alcanza.
A España es nuestra Derrota,
gloriaos de que vais a España,
no a ser tributarios suyos,
sino a domar su arrogancia.

El valor que en vuestros pechos
he visto en otras jornadas,
no ha de ser menos en esta,
sino con mayor ventaja.
De vuestros corvos alfanges
las cuchillas aceradas
no han de salir sin volver
con vuestro honor a la vaina.
Ya corre por nuestra cuenta
de Don Julián la venganza,
de nuestro Rey la opinión
y todo el honor de Africa.

49

Agradecedle a Mahoma
que, tras de venturas tantas,
hoy os lleva a ser señores
de una tierra fértil y ancha.
A España pedidle albricias,
que con razón puede darlas:
pues, a pesar de sus Godos,
será nuestra tributaria.
Dadle al Conde Don Julián
de este suceso las gracias,
pues os hará venturosos
a costa de su desgracia.
Al Rey Don Rodrigo, dadle
el pésame, pues aguarda,
por una gloria tan breve,
una pena grande y larga.
A la infeliz Florinda
dejadla por una Caba,
pues fue cabo de su honor
y principio de su infamia.
Y a las naves, cuyas velas
servirán luego de alas
porque vuelen más ligeras,
también he de lisongearlas.
Naves, cuyas aventuras,
ya con vientos, ya con calmas,
habéis sido vencedoras
de tormentas y de armadas;
baluartes movedizos,
montes de inconstantes playas;
instrumentos codiciosos
de intereses y de famas;
verdugos disimulados

50

de atrevidas esperanzas;
aduares de Neptuno
y portátiles montañas;
émulas de las que fueron
por tener un mundo, en nada,
a descubrir nuevos mundos,
y no quedaron premiadas:
pues que Seila ni Caribdes,
escollos, fuertes borrascas,
bajíos, golfos, estrechos,
escollos, Señor, ni playas,
no han podido dar con traste
a nuestras dichosas marchas,
porque Mahoma, os guardo
para esta insigne jornada:
id con próspero suceso
a la belicosa España,
a vencer los imposibles
que emprenden nuestras demandas:
que si aquesta conquistáis
que el Ser del Mundo es llamada,
las demás tendrán a dicha
seros siempre tributarias.
Haced con cuerdo valor
tan prodigiosas hazañas
que pierdan el nombre aquellas
de los fieros Argonautas.
Ganad las famosas tierras
de aquesta gente gallarda
que, solo porque os compite,
merece ser estimada.
Desplegad, naves dichosas,
al viento las velas blancas,

51

porque sepa que son mías,
para que cese esta calma.
No temáis, pues vais conmigo,
del mar las olas hinchadas,
que al poner el pie en vosotras
le haré bajar las espaldas.
Y vosotros, mis soldados,
ilustre gente africana,
gloriaos de que vais conmigo,
que para envidiaros basta.
En los mayores peligros
y en las mayores batallas,
siempre saldréis vencedores
solo por quien os ampara.
Y pues que el mar, codicioso
de vernos sobre sus aguas,
porque estemos más seguros
sus fuertes brazos alarga.
Hagan alto las Galeras,
y en acabando la salva,
toque el clarín a embarcar
y a marchar toquen las cajas.
Aliatar

Lidoro

Hágase como lo ordenas:
hagan los soldados salva.

Disparan.

Toquen a marchar las cajas
y el clarín, y ..!Guerra a España!

Tocan y Vanse.

JORNADA SEGUNDA

52

Dentro, gran ruido de algazara y al sonido de cajas y clarines, diga
dentro Tarife:
Tarife..

Ea, africanos valientes,
conozca ese infiel Rodrigo
y su reino miserable
nuestro valor, nuestro brío;
sea ejemplar horroroso
a los venideros siglos
del hombre más desdichado
que se encuentre en sus escritos.

Aliatar..

Arma! Arma! Guerra! Guerra!
Toque el Bronce y Metal fino
a embarcar…

Liodoro..

Tocan clarines.

Y el bronco parche
con su pavoroso estilo
haga la seña…

Todos..

A embarcar!

Tarife ..

Guerra contra España, amigos!

Tocan cajas.

N.B.: Al igual que en la jornada primera, los textos escritos en letra de
imprenta se corresponden con fragmentos que, aunque no se hallan en los
AUTOS SACRAMENTALES DE NTRA. SRA. DE GRACIA, DE
PARACUELLOS DE LA VEGA (Cuenca), sí que aparecen en EL
LUCERO DE CAUDETE, versión de la misma obra que se conserva y
representa en la localidad de CAUDETE (Albacete).

Tocando cajas y clarines salen Tarife, Aliatar
y Lidoro en traje de moros.
Tarife

Africanos valerosos,

53

cuyas heroicas hazañas
guarda el tiempo en sus archivos
para ilustrar nuestra patria:
El gran Miramamolín,
cuyo esfuerzo y cuyas armas
darán para siempre envidia
a los nueve de la fama;
vencido de su valor,
y movido de las ansias
de ese Conde, a quién su Rey,
en vez de honrarle, le infama,
para restaurar su honor,
(si es que el honor se restaura
después de una vez perdido),
gente alista y naves arma.
De mi valor satisfecho,
y de mis fuerzas, que bastan
para mayores empresas,
(aunque esta lo es de importancia),
me nombra por General
de esta poderosa armada:
que solo por ir yo en ella
tan alto nombre alcanza.
A España es nuestra Derrota,
gloriaos de que vais a España,
no a ser tributarios suyos,
sino a domar su arrogancia.
El valor que en vuestros pechos
he visto en otras jornadas,
no ha de ser menos en esta,
sino con mayor ventaja.
De vuestros corvos alfanges
las cuchillas aceradas

54

no han de salir sin volver
con vuestro honor a la vaina.
Ya corre por nuestra cuenta
de Don Julián la venganza,
de nuestro Rey la opinión
y todo el honor de Africa.
Agradecedle a Mahoma
que, tras de venturas tantas,
hoy os lleva a ser señores
de una tierra fértil y ancha.
A España pedidle albricias,
que con razón puede darlas:
pues, a pesar de sus Godos,
será nuestra tributaria.
Dadle al Conde Don Julián
de este suceso las gracias,
pues os hará venturosos
a costa de su desgracia.
Al Rey Don Rodrigo, dadle
el pésame, pues aguarda,
por una gloria tan breve,
una pena grande y larga.
A la infeliz Florinda
dejadla por una Caba,
pues fue cabo de su honor
y principio de su infamia.
Y a las naves, cuyas velas
servirán luego de alas
porque vuelen más ligeras,
también he de lisongearlas.
Naves, cuyas aventuras,
ya con vientos, ya con calmas,
habéis sido vencedoras

55

de tormentas y de armadas;
baluartes movedizos,
montes de inconstantes playas;
instrumentos codiciosos
de intereses y de famas;
verdugos disimulados
de atrevidas esperanzas;
aduares de Neptuno
y portátiles montañas;
émulas de las que fueron
por tener un mundo, en nada,
a descubrir nuevos mundos,
y no quedaron premiadas:
pues que Seila ni Caribdes,
escollos, fuertes borrascas,
bajíos, golfos, estrechos,
escollos, Señor, ni playas,
no han podido dar con traste
a nuestras dichosas marchas,
porque Mahoma, os guardó
para esta insigne jornada:
id con próspero suceso
a la belicosa España,
a vencer los imposibles
que emprenden nuestras demandas:
que si aquesta conquistáis
que el Ser del Mundo es llamada,
las demás tendrán a dicha
seros siempre tributarias.
Haced con cuerdo valor
tan prodigiosas hazañas
que pierdan el nombre aquellas
de los fieros Argonautas.

56

Ganad las famosas tierras
de aquesta gente gallarda
que, solo porque os compite,
merece ser estimada.
Desplegad, naves dichosas,
al viento las velas blancas,
porque sepa que son mías,
para que cese esta calma.
No temáis, pues vais conmigo,
del mar las olas hinchadas,
que al poner el pie en vosotras
le haré bajar las espaldas.
Y vosotros, mis soldados,
ilustre gente africana,
gloriaos de que vais conmigo,
que para envidiaros basta.
En los mayores peligros
y en las mayores batallas,
siempre saldréis vencedores
solo por quien os ampara.
Y pues que el mar, codicioso
de vernos sobre sus aguas,
porque estemos más seguros
sus fuertes brazos alarga.
Hagan alto las Galeras,
y en acabando la salva,
toque el clarín a embarcar
y a marchar toquen las cajas.
Aliatar

Lidoro

Hágase como lo ordenas:
hagan los soldados salva.

Disparan.

Toquen a marchar las cajas
y el clarín, y ..!Guerra a España!

Tocan y Vanse.

57

Vecinos de PARACUELLOS DE LA VEGA que, en Septiembre del
año de 1957 representaron, en la plaza de la Iglesia de Caudete,
estos Autos Sacramentales. En primera fila, en el centro, el
entonces alcalde de Caudete D. José Puche Soriano.

Sale Mireno con saco de penitente y un crucifijo
en las manos.
Mireno..

Figura que pasando el tiempo engaña;
flor que marchita el caluroso estío;
bambolla hecha en el agua, vapor frío;
correo de la muerte, débil caña;
sombra hecha de la tela de una araña.
Ave ligera, despeñado río,
hoja de árbol y veloz navío

58

que navega este mar a tierra extraña.
Un punto indivisible, un leve sueño,
torcido leño, muerte prolongada,
es la vida del hombre desabrida!
Miserable de mí, si es tan pequeño
el curso de mi edad, que es cuasi nada,
como pasé tan mal tan corta vida!
Y pues que ya estoy arrepentido,
Señor, misericordia y perdón de mis faltas pido!
Pónese a hacer oración y salen los bandoleros 1º y 2º. Llevan a
un clérigo maniatado, y un bandolero la estampa de la Virgen.
Clérigo..

Solo os quiero suplicar,
ya que tengo que morir,
que me dejéis adorar esa imagen.

Band. 1º

Es pedir lo que no se le ha de dar;
si tanto siente el dejarla,
suspire si puede, o llore.

Clérigo

¿Es posible? Oh vil canalla,
dejadme pues que la adore
ya que no puedo abrazarla.
Pues que mi dichosa suerte,
para prueba de mi fe,
me puso en trance tan fuerte,
dádmela; así Dios so dé
buena vida y mejor muerte.

Band. 2º

¿Ya no le han dicho que acabe
y que mercedes no pida
a quien hacerlas no sabe?

Clérigo

Pues dejad que me despida

59

a lo menos que la alabe.
Band 1º

Ya de importuno es pesado,
¿no basta, una vez u dos,
haberle dicho, o mandado, que calle?

Band 2º

Y, cuerpo de Dios!
¿no basta al desvergonzado
que se lo digan?

Clérigo

Band 1º

Dale una bofetada.

Amigo, si mal hablé, bien hiciste
en darme aqueste castigo;
y si bien ¿por qué me diste?
Que calle, otra vez le digo, antes que…!

Clérigo

Ni yo te doy ocasión, ni te resisto;
dame otro, que aquí estoy.
Que yo no soy más que Cristo:
antes bien, su hechura soy.

Mireno

No puedo más resistir
el sufrimiento, tiranos!

Band 1º

¿Quien eres?

Mireno

No hay que pedir quien soy,
sino que esas manos desatéis.

Band 2º

Para morir se le ataron,
y, hasta tanto que haya muerto,
no es posible.

Mireno

De mi paciencia me espanto.
Gente indómita y terrible ¿no me conocéis?

Clérigo

En llanto me deshago de alegría
de ver lo que viendo estoy!

60

Amenäzale.

Band 1º
Mireno

Este, en la fisionomía, ¿no es Mireno?
Sí, yo soy; pero no el que ser solía.
Eran un tiempo estas manos
instrumentos con que el pecho
había hecho tiranos;
pero ya Dios las ha hecho
protectoras de cristianos.
Era gran perseguidor
de Cristo y su Madre hermosa,
pero ya, (aunque pecador),
para mi gusto no hay cosa
como morir por su amor.
Era hace un tiempo, (que el decirlo
me avergüenza), en el desierto
vuestro adalid y caudillo;
pero ya, si no os convierto,
he de ser vuestro cuchillo.

Si algún dia, porque os di
mal ejemplo o mal consejo,
hicisteis mal, veisme aquí,
que vengo a haceros espejo
para que os miréis en mí.
Si os enseñé crueldades,
juegos, vicios, inquietudes,
mentiras y vanidades,
yo os enseñaré virtudes
y os predicaré verdades.
Si estáis por mí en tal estado
razón es que os certifique
de su peligro y cuidado:
que no hay quien mejor predique
que un hombre desengañado.

61

Creedme, que poseéis
una vida mal segura,
y en vuestra edad no fiéis,
que sois hoy, y por ventura
mañana ya no seréis.
Considerad que se escriben
la vida del malo y bueno
en un libro mientras viven,
y que en estando este lleno
su pena o gloria reciben.
Si es así, vuestros delitos
os deben dar mil congojas,
porque son tan infinitos,
que estarán llenas las hojas
donde Dios los tiene escritos.
Si es infalible verdad
esto que os voy predicando,
¿no veis que es temeridad
ir la enmienda dilatando
y proseguir la maldad?
Número determinado
tiene el pecar; ¿que sabéis
si el vuestro está rematado,
o para que os condenéis
os falta solo un pecado?
Temed a Dios; miradle, hermanos,
amarrado en un madero
por unos tigres tiranos,
hecho de león, cordero,
clavado de pies y manos.
Venid hijos, y estad ciertos
que, si dejáis los pecados,

62

están estos brazos yertos
para castigar clavados,
y para abrazar, abiertos.
Por aquí, por el costado,
os podéis entrar seguros:
que es portillo que ha dejado
en los soberanos muros
de aquel Alcázar sagrado.
Miradle con atención
y le veréis que está abierto,
no sin muy gran ocasión,
por ser puerta, y también puerto,
para vuestra salvación.
Amigos, ya ¿a qué aguardáis?
Pues en una cruz le veis
a pecar más no volváis,
que cuantas veces quedáis,
tantas le crucificáis.
Ea! Pues tenéis ventura,
llegad a pedir perdón,
pues él mismo lo asegura:
ya que tenéis ocasión
no perdáis la coyuntura.
Band 1º

Band 2º

Mi Dios, aunque sois tan bueno,
no osaré pedir clemencia
estando de culpas lleno
mientras no haga penitencia;
voime a hacerla. Adiós, Mireno.
Por veros, mi Dios, asido
a una cruz pesada y dura,
perdón de mis culpas pido:
no pierda la coyuntura
como algunos la han perdido.

de rodillas

Vasse.
de rodillas.

Vasse.

63

Mireno

Gracias a Dios que quedé
esta vez con la victoria.
Dos almas, Señor, gané
para Vos, pero la gloria
también es bien que os la dé.
Perdóname si he tardado
en venir a desatarte.

Desátale.

Clérigo

No hay perdón si no hay pecado;
déjame entrar en la parte
de la gloria que has ganado.
Dichoso tú, que has podido
con eficaces razones
ganar tan alto apellido
dando al cielo dos varones
que tanto lo han perseguido.

Mireno

Ya que en libertad estás
dime quien eres, si puedo
saberlo, y adonde vas.

Clérigo

Tan obligado te quedo
que haré por tí mucho más.
Mi propia patria es Sevilla,
mi nombre de pila Lópe;
mis padres no son muy ricos,
ni tampoco son muy pobres.

Mi linaje, el de los Laras,
cuyos antiguos blasones
darán lenguas a la fama
y envidia a todos los doce.
Mi viaje es a un convento
no muy lejos de aquí, donde
a la que es Virgen y Madre

64

sirven unos santos monjes.
Mi profesión es de letras;
mi estado de sacerdote;
mira qué de cosas juntas
te he dicho en breves razones.
Mireno

No pases más adelante
y perdóname que corte
el hilo a tu historia insigne.
Déjame, Señor, que adore
humildemente la tierra
adonde las plantas pones.
Y de verme que me humille,
ni me alabes ni te asombres,
que el ser sacerdote, pide
que así te estime y me postre.
Dichoso tú, una y mil veces,
y por muchos años goces
una dignidad que el ángel
a la suya la antepone.
Y con muy justa razón:
porque si con ella un hombre
puede, con cinco palabras,
hacer que el pan se transforme
en Dios, verdaderamente..
¿que dignidad hay tan noble?

Clérigo

De ahí podrás inferir
la obligación que nos corre
de ser buenos, si el oficio
en tal alteza nos pone;
y también entenderás,
pues su dignidad conoces,
la reverencia que deben

65

a tan soberano orden.
Pero volviendo a mi historia,
digo, venturoso joven,
que vengo a ver esta imagen
tan nombrada en todo el Orbe.
Visitaré la Capilla,
en cuyas rejas de bronce,
Bordón, sombrero, esclavina,
pienso colgar esta noche;
que pues Dios, por medio suyo,
de esta y otras ocasiones
quiso librarme, no es bien
que más a buscarlas torne.

Tomaré el hábito santo
de estos insignes varones
antes que el mundo, otra vez,
más en sus vicios me engolfe.
Esta es mi historia, y pues sabes
ya quien soy, no es bien que ignore
quien eres, y así te ruego
que de quién eres me informes.
Mireno

Bien me quisiera escusar,
pero por que no me notes
de descortés, aunque sea
renovando mis dolores,
te diré quien soy, y advierte
que si te enfado, perdones.
Mi propia Patria es Caudete;
Mireno mi propio nombre;
mis padres, hombres de bien;
mi linaje, antiguo y noble;
mis obras, como mi vida,

66

ella mala y ellas torpes;
porque adulterios, incestos,
raptos, estupros, rigores,
mentiras, incendios, muertes,
sacrilegios, turbaciones,
y en efecto, todo cuanto
hoy la malicia conoce
por enemigo de Dios,
cupo en mi pecho de bronce.
El primer atrevimiento
que tuve, fue a los catorce
años, y fue darle palos,
por pedir limosna, a un pobre.

El segundo fue que un dia,
porque con buenas razones
me reprendieron mis padres
de unos lascivos amores,
les pagué este justo celo
con dar al uno de golpes
y al otro de bofetadas.
Oh, Cielo Santo, que oyes
estas culpas, no te ofendas!
Salí a rondar una noche
con unos amigos míos,
como yo, si no peores;
tuvimos una pendencia:
salioles bien, y valioles;
convidéles a comer,
y por ciertos pundonores
con su muerte cada uno
me pagaron el escote.
Di veneno en la comida
a todos los confesores

67

que dejaron de absolverme
o me dieron reprensiones.
Los robos, los homicidios,
la crueldad, las traiciones
que en estos diez años hice,
los saben los cielos once;
y tú también los sabrás
despacio, querido Lope,
cuando a tus pies, de rodillas
te los confiese y los llore.
Y porque estarás ayuno
(si no és de algunos golpes
que antes de verme te dieron
los que a mi Dios no conocen),
te suplico que me si gas
a una cuevecilla pobre
que me ha labrado ya el tiempo
de los peñascos de un monte.
Allí, con frutas silvestres,
que en estos valles se cogen,
y con pan, aunque algo duro,
podrás pasar esta noche.
Clérigo

Vamos adonde quisieres;
que esa cueva, albergue o bosque,
estimaré, por ser tuya,
en más que del Rey la Corte.

Vansse. (sic.)

Sale el Bandolero 3º con una estampa de Nuestra
Señora en la mano y el Hermano acechándole por
detrás.
Band. 3º

Yo, soberana Reina, a quien el Padre
toda hermosa llamó, soy quien ha sido
enemigo mortal de ese retrato;
pero si soy quien tanto os ha ofendido,

68

también soy por quien sois Virgen y Madre,
pues lo sois por el hombre, y su mal trato:
pero pues me retracto
de todo lo que fui, yo os hago voto
de ser vuestro devoto.
Dadme de tantas gracias, Virgen, una,
que si me dais alguna,
palabra os doy de ser, aunque me ultrajen,
eterno defensor de vuestra imagen.
Hermano

Band.

!Por vida de Fray Clemente,
que yo no he bien mirado,
este es aquel desalmado
que nos trajo aquel presente de los cirios!
!Gran contento siente ya mi corazón!

Hermano

!Preso por la Religión…!
!y ayuda aquí del convento!
!que se me defiende, ayuda!

Agárrasele por detrás.

Band.

DEO Gracias, Padre Clemente,
no tiene que llamar gente:
que cuando ninguno acuda,
palabra doy de no irme.
Óigame, se lo suplico!

Hermano

¿Como “óigame”? replico
y digo que no he de oírle.
!Hola, aquí del convento!

Band.

Paciencia.
¿para qué, sin fundamento,
quiere inquietar al convento?
¿Hágole yo resistencia?

Hermano

Puede hacerla, y aun por eso
quiero prevenir la gente.

69

Band.

Hermano, mire que se cansa en vano:
lléveme, si gusta, preso.

Hermano

¿Si gusta, dijo? No ando tras otra cosa.

Band.

Pues vamos, si tan conformes estamos.

Hermano

Aguarde, que estoy pensando
donde estará más seguro.

Band.

Donde quiera lo estaré;
y si aquí quiere que esté,
no irme de aquí le juro.
Créame, Hermano Clemente, que lo haré.

Hermano

Hermano mio,
yo ya no creo ni fío
en hombre que una vez miente.
Si vos en la vez primera,
cuando el presente engañoso,
no fuerades mentiroso,
ahora bien os creyera.
Esto tiene entre la gente
quien miente en publicidad:
que dirá después verdad
y siempre dirán que miente.
Yo bien tengo de costumbre
echar algún juramento,
y, a veces, cincuenta y ciento,
pero mentir, ni por lumbre.
En tan buen predicamento
estoy con todos, que ya
mentiré, pero no habrá
un hombre que crea que miento.

70

¿No habéis oído decir
un refrán, (que así se llama)’
ea, cobrad buena fama
y echaos después a dormir?
Pues de esa manera he hecho;
y aunque el mentir es infame,
seguro a dormir me echo.
Si vos, hermano, en buen hora,
la primera vez que os vi
lo hubierais hecho así,
yo os diera crédito ahora.
Band.

Si entonces, hermano mio.
Mi fe y crédito perdí,
aquí, pues que le perdí,
ganarlo ahora confío.
Ya, hermano, desde aquel dia
que tuve aquel mal intento
de dar fuego aqueste convento
no soy el que ser solía.
No bien apenas dejé
los cirios, cuando sentí
tan grande mudanza en mí
que dije: !Señor, pequé!
Conocí mis desvaríos,
y para poder en junto
lavar mis culpas, al punto
hice mis ojos dos ríos.
Ólgueme, desde aquel dia
lloraron mis ojos tanto:
porque quien siembra con llanto
coge frutos de alegría.

71

Como las lágrimas son
para Dios perlas de Oriente,
hícele de ellas presente
para obligarle a perdón.
Ahora que lloré, quiero
confesarme, que es razón
que la buena confesión
debe llorarse primero.
Confesáreme, y gozoso
le pediré al Padre Abad
me dé su Paternidad
el hábito religioso:
que pues esta casa fue
donde a Dios tanto ofendí,
muy justo será que aquí
satisfaga lo que erré.
Hermano

Si solo en eso te fundas
soy de condición extraña:
hombre que una vez me engaña
no me engañará segunda.
Miren por donde, pensó
cogerme ahora: hermanito,
él bien puede estar contrito,
pero no lo creo yo.
!Miren qué satisfacción
me trae tan suficiente!

Band.

El verme estar penitente
muy bastante indicio és
para creer que no es lisonja.

Hermano

!Gana me da de reír!
¿Qué, nunca ha oído decir
que el hábito no hace al monje?

72

Hermanito, vive Dios
que siempre me estoy en esto:
que quien sabe hacer un cesto
dicen que sabe hacer dos.
Lo que es irse a confesar
nadie habrá que se lo impida,
pero el hábito no pida
que no se le ha de dar.
Si quiere saber por qué,
sabrá que esta Religión
tiene una constitución
que dice que no se dé
el hábito religioso
al hombre que se le pruebe
que no hecho lo que debe,
o es o ha sido mentiroso.
Por tanto no habrá remedio
de salir con su intención,
porque la constitución
le coge de medio a medio.
Y así, lo que podrá hacer:
en haberse confesado
irse donde se ha enseñado,
porque bien lo ha menester.
Suéldese, una vez allá,
sirviendo al Rey, desdichado,
y en estando buen soldado
volviérase para acá.
Band.

Hermano, por caridad
le ruego, no me detenga,
sino que conmigo venga
a ver nuestro padre Abad.

73

Hermano

¿Nuestro padre, dice ya?
!Por Dios, bonitos estamos!
¿No asamos y ya empringamos?
Vamos, que él se lo dirá.

Salen el Abad, Fray Rodulfo y Fray Federico, como
en la Iglesia, y estará Nuestra Señora puesta en el
altar, y habrá cuatro sillas puestas en orden.
Abad.

Padres, ya en otra ocasión,
si se acuerdan bien, les dije
que debe tener quien rige,
en todo gran perfección.
Porque, bien considerado,
si él está de vicios lleno
no será el súbdito bueno,
viendo que es malo el Prelado.

F. Rod.

Bien, Padre, nos acordamos,
y también que respondimos
que por eso le elegimos:
porque perfecto le hallamos.

F. Fed.

Padre, ¿que bien hay donde no está?
¿Quién virtudes no ejercita?
¿Quién mal costumbre no quita
a quien mal ejemplo da?

Abad.

¿ Paréceles que si fuera
yo cual el vulgo imagína,
que esperara tal ruína
esta casa, cual espera?
Si fuera tal mi opinión
con Dios, ¿no es averiguado
que no me diera cuidado

74

ninguna tribulación?
¿Diérame a mí que pensar
lo que ya me da temor,
que es el furioso rigor
en que el moro ha de llegar?
¿Temiera yo que esta Imagen,
(que aun de imaginarlo lloro),
él le perdiera el decoro
e hiciera que nos la ultrajen?
!Temiera yo que este templo,
que ha sido tan celebrado,
viniera a ser asolado,
como ya me lo contemplo?
¿Temiera yo, aunque me viera
de persecuciones lleno?
No, porque si yo fuera bueno
ninguna cosa temiera.
F. Fed.

Pues eso confirma más,
Padre Abad, nuestra opinión,
porque los que buenos son
no están sin ellas jamás.
Y por escusar razones,
no tengo, Padre, por justo,
al que ni tuvo disgusto
ni pasó tribulaciones.

F. Rod.

No le den, Padre, inquietud
esos temores que lleva,
que son crisol en que prueba
el oro de su virtud.
Que cuando el Conde arrogante
pase esa gente sin fe,
no faltará un Josué
que se le ponga delante.

75

Y cuando tantas injurias
pretenda hacer en rigor,
se atajará su furor
con irnos a las Asturias.

Sale el hermano, como enfadado y que quiere detener
a uno, diciendo:
Hermano

No ha de entrar, tenga paciencia
si puede, que no está malo.
Padre, el Señor Don Gonzalo
pide, para entrar, licencia.

Abad

¿El que tan de casa es,
pide licencia? Al instante
diga que entre.

Hermano

No se espante, que eso tiene el que es cortés.
Hermanito, no hay entrada;
ya sabe en resolución
nuestro Padre su intención
y dice que no hay lugar.
Vuestra Merced solamente,
señor Gonzalo, entrará.
Hola! Retiraos allá,
no seáis impertinente.

Sale Don Gonzalo, con bastón.
D. Gonz.

A Vuesa Paternidad beso los pies.

Abad

Oh Señor! ¿A un tan grande pecador?

F. Rod.

Maravillosa humildad!

Abad

Vuessa Merced tome asiento
y, si secreto no es,
lo tomarán todos tres.

76

D. Gonz.

Público es, Padres, mi intento.

Siéntanse todos y también el Hermano.
Abad

Hermano ¿que desacato
es ese? ¿en mi presencia
se sienta sin mi licencia?

Hermano

Pues si hace a todos el plato
¿no fuera descortesía?

Abad

Más el sentarse lo es.

Hermano

Como dijo “a todos tres”,
pensé que me comprehendía.

(juzgué que a mi me decía)
D. Gonz.

Ya Vuessa Paternidad
tendrá muy larga noticia
del origen del cual nacen
tan infelices noticias.

(tan grandes melancolías).
Hermano

Eso ¿quien hay que lo ignore?
Los niños de la doctrina
van diciendo por las calles
que son Rodrigo y Florinda.

Abad

Hermano, sálgase afuera
y mire si en la cocina
hay algo que hacer.
Perdone Vuessa Merced y prosiga.
Al paño el Hermano.

D. Gonz.

Culpan todos nuestro Rey,
y si sin pasión se mira
no le agravian, porque todo
se le debe de justicia;
porque si su antecesor

77

(cuya abominable vida
refiriera, si no fuera
tan torpe como prolija),
dejó a España tan postrada
que cuasi todos tenían
por Dios su propio apetito
y por Ley su fantasía.
Hizo deshacer las armas
por temores que tenía,
que no hay hombre más cobarde
que el que lleva mala vida.
Dejó, al fin, la triste España
en todo tan oprimida
que solamente de vicios
quedó por extremo rica.

Sale el Hermano.

Hermano

Y, cuerpo de Jesucristo,
¿de tantos malos, no habrá
alguno que le acabara?

Abad

Hermano, se determina
obedecerme, o si no le castigaré.
Vase el Hermano.
Prosiga Vuessa Merced, y perdone.

D. Gonz.

Digo, pues, que el Rey debía
reformar estas costumbres,
así como se ejercita
enfiestas, toros, festejos
y otras cosas menos dignas.
No digo yo que los reyes
nos entretengan, mas digan
si fuera muy justo, ahora
que el Conde guerras publica,
trocaran los pasatiempos
en buscar gente lucida,

78

en que se arbolen banderas,
en que se hagan compañías,
en que se prevengan armas
y en que todos se aperciban.
Nunca el Conde Don Julián,
(aunque su afrenta sentía),
se vengara, si no viera
a España tan oprimida.

(a España tan desvalida)

Pero dejando esto aparte,

que no es razón que se diga
sin lágrimas en los ojos,
Caudete, Padres, me envía
a dos cosas: la primera
a suplicar que se sirva
mandar a sus religiosos
que, con oraciones pías,
le pidan a Dios que envaine
la espada de su justicia,
que, contra la triste España
con viento en popa camina.
Y la segunda: si acaso,
(lo que el cielo no permita),
en tierra saltare el Conde
con su Armada, y nos aflija
con hambre, cercos o armas,
si será bien que la Villa
se defienda, o se le entregue.

le pidan a Dios que amaine
la nave de su justicia

Sale el Hermano, deprisa.
Hermano

!Digo que no! y voto a Dios,
que al hombre que se le rinda
le tendré por un infame
y por muy grande gallina.

Abad

!Jesús, Hermano! ¿es posible?
Realmente que me obliga

79

para que me enoje; acabe,
y váyase a la Portería.
Hermano

Yo me iré, pero…

Abad

Perdone, Vuessa Merced, y prosiga.

D. Gonz.

Tuvimos ayuntamiento
y hubo algunos que decían
que se dieran, pero otros que no.

Hermano

!Cien mil años vivan
los que fueron de ese voto!
perdone, que ya me iba,
sino que de paso oí
estas palabras divinas
y no pude ir adelante;
pero ireme, no me riña.

D. Gonz.

Vuesa Paternidad vea
sobre esto qué determina,
porque de su parecer
pende nuestra muerte o vida.

Abad

Quisiera en esta ocasión,
noble Gonzalo de Lara,
que Dios moviera mi lengua
para decir dos palabras.
A lo que Vuessa Merced
por su embajada me manda,
respondiendo a lo primero
digo: que lo harán sin falta.
A lo segundo, respondo:
que cuando estuviera España
con las fuerzas que algún tiempo
y con sus caballos y armas;
que tuviera por afrenta

80

que al moro se le entregara;
que, en efecto, vale más
morir con glorioso nombre
que no vivir con infamia.
Pero si sabemos todos
que, aunque en el pueblo hay murallas,
y pueden ponerse en ellas
gente de esfuerzo en su guarda,
como sin armas estén,
será de poca importancia:
que, hombre en la guerra, sin ellas
es como un cuerpo sin alma.
Y, así pues, Señor Gonzalo,
supuesto que no las haya,
tengo por mejor acuerdo, que se dén.

Sale el Hermano.
Hermano

Abad
Hermano

Abad

!Yo lo jurara!
Y, cuerpo de Jesucristo,
¿quién, sino Vuecencia osara
dar parecer tan cobarde?
Señor Gonzalo de Lara,
dígales que digo yo
que yo solo, cuando traiga
el Conde con él más moros
que pelos tengo en las barbas,
me atreveré a resistirlos
y aún a hacerlos mil tajadas.
hermano ¿está en su juicio?
Sí lo estoy, ¿pero quien basta
para tener sufrimiento
en tal ocasión?
!Deo Gracias!

81

So pena de inobediencia
le mando que se retraiga
a su celda y que, hasta tanto
que se le mande, no salga
por ninguna cosa de ella.
Hermano

Y.. ¿no bastara, si manda,
sin pena de inobediencia,
irme sobre mi palabra?

Abad

Como la mantenga, sí.

Hermano

Sí la mantendré.

Abad
F. Rod.

Pues basta.

Vasse el Hermano.

Aunque nuestro Padre ha dicho
con su elocuencia ordinaria
y su admirable prudencia
lo que importa que se haga;
con todo, con su licencia,
diré cierta repugnancia
que siento de darse al moro.

Abad

Dígala.

F. Rod.

¿Que confianza
se ha de tener de un infiel
(que al fin infieles se llaman
los que aborrecen la fe)
que cuando ya se le haya
entregado en paz el pueblo,
por ser de secta contraria
por lo que a él se le antoje
nos mande que nadie haga
ceremonias de cristiano:
que nadie a la Iglesia vaya,
que no se adoren reliquias
ni se hagan las fiestas santas;

con prudencia y elegancia
en caso tan apretado

cuando palabra no guardan
los que aborrecen la fe,
y es dable que cuando se haya
en paz entregado el pueblo,

que se derriben los templos,
que se arrojen a las llamas

82

pues si puede hacerlo el moro,
por mejor tengo que salgan
y se entreguen a la muerte
que vivir en tal desgracia.

F. Fed.

las reliquias y los Santos,
y otras locas, temerarias,
bárbaras, viles acciones,
que todo cabe en su saña;
y pues puede hacerlo el moro,
tengo por mejor que salgan…

Eso mismo me parece:
más vale ganar la palma
del martirio alegremente,
que es dar vida eterna al alma.

Soy del mismo parecer:
más vale ganar la palma
del martirio alegremente
que no ver vilipendiadas
las Imágenes Divinas,
y hechas mezquitas sus aras.
Mayor gloria ganaran,
si, por defender su patria,
muriesen, que si cautivos
viviesen por no dejarla.
Esto siento y esto digo.

Sale el Hermano, con un frontal por bandera y
sombrero.
Hermano

!Toque a marchar esa caja;
vaya con orden la gente;
nadie de su hilera salga;
marchen todos a compás,
y hasta que al cuerpo de guardia,
que es la portería, llegue,
ninguno pase.

Abad

!Deo gracias!
Hermano Clemente ¿que es aquesto?
¿que invención es la que saca?

Hermano

No son invenciones, no:
una compañía es, gallarda,

83

que he juntado brevemente
entre los monjes de casa.
Es el capitán, Vuesencia;
el Padre Cabo de Escuadra;
Fray Federico, sargento;
yo, alférez, y mi camarada
es el paje de rodela;
tambor, el Padre Guevara;
pífano, Fray Angelino;
furriel, Fray Tacamaca;
Fray Lupercio, pagador;
aposentador, Fray Lana;
y los demás, como son
Fray Clímaco, Fray Andrada,
Fray Estéfano, Fray Jorge,
Fray Pedro y Fray Salamanca,
como más prácticos, vienen
los seis en la retaguardia.
Fray Leopoldo, Fray Silvestre,
Fray Cristóbal, Fray Carranza,
Fray Sancho, Fray Berenguer,
Fray Crisóstomo, Fray Lara,
con Fray Marcos y Fray Lucas
van siguiendo la vanguardia.
Los Novicios, los Coristas,
Donados y gente que anda
entre platos y escudillas,
tienen cuenta con las cargas.
Esta Compañía he hecho
por verle que se acobarda
de cuatro moros descalzos.
Ea! mi Padre ¿que aguarda?
venga a embrazar la rodela;
venga a ceñirse la espada
y no tema, que aquí estoy.

84

Y, porque la gente marcha
sin orden, no me detengo.
Abad

Por segunda se le manda,
so pena de inobediencia,
que de la Iglesia se salga
sin hacer réplica alguna.

Hermano

Padre mio ¿no repara
que ese precepto es injusto?
¿Soy yo de sangre judaica,
soy hereje, soy idólatra,
que de la Iglesia me saca?
Vuesa Reverencia advierta
que me ofende y que me agravia,
y que soy cristiano viejo,
y soy de sangre fidalga,
y puedo estar en la Iglesia
tan bien o mejor que el Papa.
y… !voto a Dios! si otra vez
me lo dice, que…

F. Rodulfo
F. Fed.

D. Gonz.

Hermano

Amenaza al Abad, y le
detienen los Padres y D. Gonzalo.

!Deo gracias…!
Téngase, Hermano ¿que es esto?
¿adonde va? ¿no repara
que es su prelado, y que puede
mandárselo?
Hermano, vaya y repórtese,
y después podrá volver.
Noramala para quien me puso monje!
Señor Gonzalo de Lara,
haré por Vuessa Merced
cosas de más importancia,
que esto es una niñería;
pero diga… ¿quién osara

85

echarme a mí de la Iglesia,
sino quien quizá…? Más, basta,
y sea su gusto, para que

Vasse.

no se hable más palabra.
Abad Terrible es, por vida mía,
si una vez se dispara.

Sale el Hermano.
Hermano

Señor Gonzalo, pregunto:
Vuessa Merced no me manda
sino que me salga ahora…
¿que lo que será la entrada
no se me impide?

D. Gonz.

No, Hermano.

Hermano

Pues en eso reparaba.

D. Gonz.

Vasse.

Las Vuessas Paternidades
han dado su parecer;
y por él, echo de ver
algunas dificultades.
Pero, al fin, si se estuviera
España como se estaba,
eterno nombre ganaba
quien su patria defendiera.
Pero estando de tal suerte
como la consideramos,
es fuerza, si peleamos,
dar en manos de la muerte.
Y si no nos resistimos,
sino que nos entregamos,
en nuestra patria quedamos
y entre los nuestros vivimos.
Pero también es verdad

86

infalible, y admitida,
que si ganamos la vida
perdemos la libertad;
y que sin ella, en efecto,
queda el hombre más honrado
con vida, pero afrentado
y a mil miserias sujeto.
Uno y otro parecer
hacen fuerza, como vemos,
pero de estos dos extremos
el mejor se ha de escoger.
Morir una vez es ley;
y es cosa puesta en razón
morir por su religión,
por su Patria, Dios y Rey.
Hazaña de más valor
será, y de menos deshonra,
morir, muriendo con honra,
que no vivir sin honor.
¿Que sentimiento hay tan claro
como venir en rigor
a ser, de libre y señor,
cautivo y mísero esclavo?
Suelen servir muchos buenos
solo para más valer,
pero aquí, a mi parecer,
será para valer menos.
Padres, en resolución,
yo no me pienso rendir;
morir, bien puedo morir,
mas vivirá mi opinión.

87

Sale el Hermano.
Hermano

Eso mismo digo yo;
y quien me lo contradiga
es un lebronazo!

Abad

Hermano, diga:
¿por qué el precepto rompió?
¿no mandé se retirara
y que a su celda se fuera?

Hermano

Sí mandó que me saliera,
mas no mandó que no entrara.

Abad

Pues ahora se lo mando
que de ningún modo vuelva.

Hermano

Todo el mundo se resuelva
que voy…. !pero voy rabiando!

Abad

Siempre tengo por mejor,
Señor mio, que se entreguen,
siquiera, porque no lleguen
a probar tanto rigor.
Excusen inconvenientes
que cuerpos y almas alteran,
y excusarán que no mueran,
sin culpas, los inocentes.

Sale, en lo alto del coro, el Hermano.
Hermano

F. Rod.
Hermano

!Como excusan! No se dén,
que será hazaña muy fea.
¿Donde el Hermano bocea?
Acá arriba ¿no me ven?
Aquí estoy y aquí he de estar;
y de aquí pienso argüir,

88

decir y contradecir
a quien se quisiera dar.
Abad

Hermano

Es por demás:
hermano Clemente, baje luego.
¿Para qué?

Abad

Baje, que quiero que esté
como los demás, presente,
si es que ha de estar con decoro.

Hermano

Si ha de ser para callar
Padre, no quiero bajar,
que bien estoy en el coro.

Abad

Quiero que baje y que diga su parecer.

Hermano

Soy contento; allá bajo como un viento.

Abad

Vasse.

Lo que más, Señor, me obliga
a esforzar mi parecer,
es ver que apenas hay dentro
con qué salirle al encuentro
si se quieren defender.
Habiendo este inconveniente
¿quien tendrá valor bastante
para salir adelante?

Sale el Hermano.
Hermano

¿Quien, mi Padre? Fray Clemente.
Yo lo digo, y yo lo haré
mucho mejor que lo digo;
y digo más, que me obligo,
como lugar se me dé
que pueda hacer un bastón
y hacer con él cuatro empleos,
con muchos soldados menos,
a matar más moros yo
a matar más agarenos

89

que filisteos mató Sansón.

que filisteos Sansón.

Abad

Sosiegue, Hermano Clemente,
y pues se le da atención
diga con resolución
sobre este caso que siente.

Hermano

Digo pues, Señor Gonzalo,
que darse al moro condeno;
y si hay quien diga que es bueno
yo le probaré que es malo.
Pues calla el ayuntamiento
sin duda tengo razón.
Esto es, en resolución,
lo que digo y lo que siento.

Abad
Hermano

Abad

Hermano

(aparte)

¿Tiene algo más que decir?
No: pues no hay quien la contradiga
solo mi opinión se siga,
que es lo que pretendo yo.
Ya, pues ha dicho su intento,
váyase a la portería.
Ahora, con alegría,
haré cualquier mandamiento.

Abad

Vuessa Merced, mi Señor,
lo considere, pues es
discreto en todo, y después
elegirá lo mejor.
Lo que es hacer el Convento
particular oración,
lo hará, que es obligación.

D. Gonz.

Con esto, me voy contento.
Vuessa Paternidad quede.

Vasse.

Levántanse y acompañan todos.

90

Abad

D. Gonz.
Abad

D. Gonz.
Abad.

Suplico a Vuessa Merced
que me haga este favor.
Digo que pasar no puede de aquí.
Pues me quedaré;
pero los Padres irán
y mi obligación harán.

Favor que recibiré.
Mi Dios omnipotente
a quien sirven hermosos Serafines,
y a quien perpetuamente
Tronos, Dominaciones, Querubines,
están llamando santo,
oye, de un triste,
el destemplado canto.
Si el hombre, que formaste
con tus manos del polvo de la tierra,
tanto al fin lo adornaste,
que es un mundo pequeño cuanto encierra,
y, por mayor privanza,
lo formaste a tu misma semejanza.
Si aquellos cielos bellos,
tachonados de fúlgidas estrellas,
que son ellas y ellos
hermosas obras de tus manos bellas,
para él los criaste
en señal de lo mucho que le amaste.
Si cuando se acobarda
a los peligros que el demonio ofrece,
el ángel de su guarda
le lleva en palmas, porque no tropiece,
y hasta los animales,
todos le sirven y le son leales.
Si las plantas hermosas,
a quien el tiempo da sabroso fruto,
con manos generosas

91

en las suyas le pagan el tributo,
y las parleras aves
dan al aire por él voces suaves.
Si le obedece todo,
y todo es para él y, hasta vos mismo,
por milagroso modo,
os le dais en manjar, ¿ como el Abismo,
viéndole tan prestado,
a veces le derriba de su estado?
Desengaño muy grande
para el hombre que piensa estar seguro,
porque gobierne o mande,
sin advertir que el más soberbio muro,
si en la virtud no estriba,
con un poco de viento le derriba.
Jamás pensó Rodrigo
(soberano señor de cielo y tierra)
tener acá el castigo,
como si Vos, al Rey, (si veis que yerra
y queréis castigarlo),
no le castigareis por un vasallo.
Si tanto os ha agraviado
con sus culpas, Señor, el Rey Rodrigo,
que al fin os ha obligado
a darle por un hombre tal castigo,
muévaos, y no os asombre
ser hombre, y ser por él también Vos Hombre.
Esta imagen gloriosa,
divina estampa soberana y grave
de aquella venturosa
que trocó por el hombre el EVA en AVE,
ya que se pierda todo,
no se pierda Señor, de ningún modo.
Si cuando os encarnasteis
os dio el ser hombre en el virgíneo pecho,
y Vos siempre la amasteis,
estando su retrato en tanto estrecho,
será de amante ingrato

92

amar su original y no el retrato.

Suena música, descúbrese el cielo, y con mucho
espacio, baja un Angel, tocando un instrumento,
cantando lo siguiente…
Angel
(canta)

Hermosísima María,
de los Paraninfos Reina,
de los mártires corona
y madre de los Profetas.
Alba más clara que el Sol
y más que sus rayos bella,
pues de sus plantas divinas
la toman Luna y Estrellas.
Fuente cuyas aguas claras
lavaron las manchas viejas
que dejó puestas al mundo
la primera causa de ellas.
Cerrado huerto apacible,
en cuya virgínea tierra
nació aquella verde Oliva
que jamás estará seca.

Llega al tablado.

(representa)
El inmenso, el Poderoso,
el Increado, el Eterno,
el que todo lo creado
rige con solo tres dedos.
El sin principio ni fin,
que es decir Dios en efecto,
Santísimo Sacerdote,
me envía a tí desde el Cielo.
Quiere que esa Imagen Santa,

93

por ser retrato perfecto
de la que a sus pies se postran
los Paraninfos más bellos;
De la que con solo un “fiat”,
desde el Alcázar supremo
bajó a Dios, y le hizo hombre
dentro de su casto pecho.
De la siempre Virgen Madre
María, y Reina del Cielo,
que tu, con tus manos mismas
la entierres dentro este templo.
Ya Dios te queda, y confía
tener de esta hazaña el premio,
no en el suelo, que a los suyos
no premia Dios en el suelo.

El Inmenso, el Poderoso,
el que todo lo gobierna
con el poderoso aliento
de su libre Omnipotencia;
el que al voz de un FIAT
sacó esa máquina bella
de la confusión del Caos
a la luz que la hermosea.
El que tachonó los cielos,
el que matizó la tierra;
si esta con rosas y flores,
aquel con signos y estrellas.
El Principio sin principio,
y, en fin, Dios, que aquí se encierra
lo que no puedo decir
de su infinita Grandeza.
A ti, Embajador me envía
desde su Sagrada Esfera,
a decirte que esta Imagen,
que los Angeles veneran
por Reina de tierra y Cielo,

94

que con tus manos mesmas
la entierres en este templo,
hasta que ya satisfecha
la justa ira de Dios,
a su antiguo culto vuelva.
Canta:
A Dios te queda, y el premio
le esperarás de su Diestra,
no en el suelo, que a los suyos
nunca Dios en el suelo los premia.
Recitado:
Y así, pues ha dejado
esta Imagen Divina a tu cuidado
oculta en la tierra,
que está Dios enojado en esta guerra,
antes que llegue el moro
y le pierda el respeto y el decoro.
Canta:
Imagen Divina,
tu luz peregrina
aquí ha de quedar
hasta que el Cielo
a España el consuelo
le quiera enviar… Vuela con la Axia.(?).
Sube y
canta…..

Iris Divino que al mundo
le sirvió de señal cierta
que ya entre Dios y los hombres
las paces estaban hechas.
Espejo resplandeciente
en cuya Luna perfecta
las Tres Divinas Personas
se miran y se recrean.
Ave dichosa que al hombre
le trajo tanta riqueza,
que le dejó en libertad

95

y pagó todas sus deudas.
María, llena de Gracia,
por quien los hombres esperan
después de aqueste Destierro,
llegar a su patria eterna.

Desaparece.

Abad
(admirado) Que al divino Joseph tan ……ntado,
cuyo nombre santísimo yo estimo,
a su madre le encargue el Dios Divino,
no fue no mucho, que fue su Desposado.
Que al Aguila Caudal, Juan Regalado,
se lo mande le encargue sea su arrimo,
no fue mucho tampoco, era su primo,
y también de los dos el más amado.
Pero a mí, Eterno Dios, de donde vino
tener tanta ventura: gran milagro
es que , siendo quien sois, tan bien me cuadre;
mas si soy sacerdote, y aunque indigno
a Vos me encomendáis cuando consagre
que mucho es que me entreguéis a vuestra Madre.
Al punto voy a ejecutar, mi Dios amado,
el precepto justo que me habéis mandado.

Vasse.

JORNADA TERCERA
Salen Tarife, Lidoro y Aliatar, moros.
Dentro
Tarife

Aferra! Amaina!
Y no me toque ninguno
trompeta, pífano o caja
mientras otra orden no ponga.

96

Y pues ya mis fuertes naves
(gracias a Alá y a Mahoma)
a pesar del mar de España,
sus puertos seguros goza.
Ya que Neptuno amainó
sus embravecidas olas
que alzó, por verse oprimido
de mi Armada poderosa.
Ya que con rápido vuelo
van las aves presurosas
a dar al Cristiano nuevas
de su pena y de mi gloria.
Ya que en las cuevas del aire
va formando voces roncas,
que parece que con ellas
me pide misericordia.
Ya que los árboles verdes
del vestido se despojan
y de sus ramos vistosos
me arrojan sus verdes hojas.
Ya que los ríos se aprestan
para que por ellos corran,
vertidos por este alfanje,
arroyos de sangre roja.
Ya que al fin el Mar, Neptuno,
Fragatas, Naves, Galeotas,
Aves, Aire, Cuevas, Ríos,
Arboles, Montes y Rocas,
unos de verme se ríen
y otros de oírme lloran.
Quiero que también España,

97

ya que la mar procelosa
ha conocido mi esfuerzo,
que ella mis fuerzas conozca.
Quiero que al punto me rinda
las suyas, ya que son pocas,
pues cuando infinitas fueran
no salieran vencedoras.
Quiero al fin, valientes Moros,
que la nación española
en vuestros castigos vea
que me ha sido siempre odiosa.
Lidoro…

Haz gracias, Tarife, a Alá
de que tu armada se goza
después de tantos naufragios
y que en paz sus puertos toma;
y ruégale juntamente
que aquesta suerte dichosa
te conserve en la conquista
que tanto a todos importa.
Y teme a España, Señor,
que a más de ser belicosa,
suele morir a sus pies
quien a su enemigo apoca.
Hombres son, como nosotros,
y gente invencible es toda,
fuerzas tienen, armas juegan,
poco hablan, mucho obran.
No tiembla de tí la tierra
ni los ríos se reportan,
ni los árboles se humillan
conforme a tí se te antoja.

98

Advierte, Señor, y mira…
Tarife..

Cierra Villano, la boca,
que por Alá, que me admiro
que eres hombre y no te asombras.
¿Para qué, dime, cobarde,
entre mi gente animosa
te embarcaste, si temías
a quien no son de hombres sombras?
Y cuando muy hombres fueran..
¿no ves que su fuerza es poca
para oponerse a mis brazos
que indomables fuerzas doman?
¿No traigo, como tu sabes,
treinta mil hombres, que aposta
no se escogerán más fuertes
en cuanto el sol mira y dora?
¿No los ves todos armados?
¿No los ves que, aunque reposan
y que del agua han salido,
fuego por la vista arrojan?
¿Pues quién ha de haber, cobarde,
que a tanto valor se oponga,
si no es algún desdichado
que ya la vida le enoja?
Hoy verás, de esa canalla
que tanto estimas y abonas,
porque quedes satisfecho,
cuantas cabezas se cortan.
Hoy veras si me han temido
árboles, montes y rocas,
y si el valor de mi brazo

99

despedaza, allana y corta.
Hoy verás subir al cielo
ardientes llamas furiosas,
consumiendo trigo, plantas,
torres, muros, casas, chozas.
Y porque todo lo veas,
este alfanje no te corta
la cabeza de los hombros,
aunque fuera justa cosa.
Mas, porque te desengañes
que soy Tarife, y que sobra
mi nombre para vencer
sin valerme de mis obras:
!toquen al punto a marchar,
que quiero dar a deshora
asalto a las Algeciras
Aliatar..

!Alto, pues! !A marchar toca!

Tocan a marcha y vanse.

Salen el Abad, Fray Rodulfo y Fray Federico con
azadas y espuertas, y se descubrirá un altar bien
adornado, y en él puesta a Nuestra Señora y a San
Blas; y allí una caja de reliquias, una Ara, una lámina
de plomo, una cruz, una campana y dos medias tablas.
Y estará prevenida la sepultura.
F. Rod.

¿No nos dirá para qué
venimos de esta manera?

Abad

Sí, Padres, yo lo diré:
quiero hacer una frontera
contra una gente sin fe.
Quiero, a una fuerte ciudad
cuya defensa procuro,

100

contra una rigurosidad
hacer hoy un gran muro
para más seguridad.
Quiero, a una hermosa torre
cuyo soldado dichoso
me hizo la fe gloriosa,
hacer hoy un contrafoso
porque esté algo gloriosa.

Quiero, a una torre sagrada,
cuyo soldado dichoso
sirvo con plaza firmada,
hacer hoy un contrafoso
para que esté más guardada.
Quiero a un huerto, por ser uno
en quien jamás hubo falta
ni cupo yerro ninguno,
hacer la pared más alta
para que no entre ninguno.
Quiero, a un pozo celestial,
cuyo esclarecido centro
vence al más terso cristal,
porque no echen nada dentro
hacer más alto el brocal.
Quiero, a una frondosa oliva
cubrirla más las raíces,
pues su ser en esto estriba,
porque, en tiempos más felices,
si la buscan la hallen viva.
Quiero, a una fuente que encierra
secretos maravillosos,
antes que llegue una guerra,
de ciertos perros rabiosos
cubrirla toda de tierra.

101

Quiero, a un Sol hermoso y bello
(aunque mi ingenio es escaso)
pues que me toca el hacerlo,
hacerle otro nuevo Ocaso
por donde pueda esconderlo.
Quiero, pues que la fortuna
no me da mejor remedio
y el peligro me importuna,
poner tierra de por medio
para eclipsar una Luna.
Quiero, al fin, aquí esconder
esta Imagen, que sospecho
que será bien menester,
y hecho esto, haber ya hecho
todo lo que quiero hacer.
Ni se admiren ni me alaben,
lo que han de hacer es callar,
y pues mi intento ya saben
empiecen aquí a cavar;
y yo, en tanto que cavan,
iré por ella.

Va hasta el Altar.

F. Fed.

Oh, gran cielo!
¿quién, sino un hombre tan santo
nos diera tanto consuelo?

F. Rod.

¿Que mucho és, haciendo tanto,
que le premie tanto el Cielo?
Arremánganse los hábitos
para cavar y el Abad quitará
los cirios a la Virgen.

F. Fed.

Vaya por ahí rompiendo,
y así como irá cavando
iré el capazo llenando;
y también, de cuando en cuando,

102

lo mismo podrá ir haciendo.

Cavan.

F. Rod.

Si los Ángeles pudieran
envidiar nuestra ventura,
sin duda envidia tuvieran,
y a cavar la sepultura
con mucho gusto vinieran.

F. Fed.

La ventura es sin igual!

F. Rod.

A lo menos en el suelo
no hay otra más principal.

F. Fed.

¿Pues que será si en el Cielo
nos pagan este jornal?

Abad

Aunque con tanta alegría
me recibís, Virgen Santa,
no os traigo nuevas alegres,
sino tan tristes, que bastan
a enternecer a las piedras
y hacer llorar a las plantas,
y vestir de luto el Sol,
y a entristecer las Escuadras
de aquel ejército Angélico
a cuyas divinas plantas
se postran, reconociendo
ser Vos quien todas las manda.
No os traigo, Señora mía,
aquella alegre embajada
por quien fuiste Madre y Virgen
y os dejó llena de gracia.
Otras os traigo más tristes,
pero ¿quién tendrá palabras
para decirlas, si Vos
no me ayudáis a formarlas?

103

De rodillas

Quiere la lengua decirlas,
mas llegan a la garganta
tantos suspiros a una
que el paso a la voz atajan;
con todo, prueba a esforzarse,
que las nuevas, si son malas,
cuanto tardan de saberse
tanto más la pena tarda.
Pero si es fuerza saberlas,
¿de que sirve dilatarlas?
Que a veces la dilación
es de muchos daños causa.
Sabed, Señora, que vengo,
sin ser vuestro Angel de Guarda,
para que no tropecéis
a llevaros en mis palmas.
Pero si a los sacerdotes
“cristos” la Iglesia los llama,
bien puedo serviros de Angel
si es mi dignidad tan alta.
Venid, Princesa del Cielo;
venid, Soberana Infanta,
y haréis de la tierra Corte
y palacio sus entrañas.
Venid, pues ya de gozosa,
viendo que su dicha es tanta,
con los dos brazos abiertos
espera que honréis su casa.

Tómale en brazos.

¿Es posible que la Madre
de tan supremo Monarca
a tanta pobreza llegue
que se entierre sin campanas?
¿Como, Paraninfos bellos,

104

esos cielos no se rasgan
y bajáis, pues sois sus pajes,
con luto a llevar las hachas?
¿Como, Apóstoles divinos,
como, Santos Patriarcas,
viendo enterrar vuestra Madre,
no la lleváis de las andas?
¿Como, Sol, si el ser que tienes
le debes, como no bajas
y arrastrando negro luto
su triste entierro acompañas?
¿Y tú, Luna como ahora
siendo su alfombra, le faltas
y consientes que en el suelo
ponga sus divinas plantas?
¿Como no tocáis a muerto,
piedras, paredes, ventanas,
desaciendoos en tristeza,
ya que las campanas callan?
¿Y como yo, habiendo sido
quién con mayores ventajas
he recibido más bienes,
no me anego en tiernas lágrimas?
Pero si el Sol, los Profetas,
la Luna, los Patriarcas,
los Paraninfos, los Lutos,
los Apóstoles, las hachas,
las ventanas, las paredes,
las piedras y las campanas
os faltan…¿que mucho es
que yo también haga falta?
¿Está ya la sepultura?

105

F: Rod.

Si, Padre, ya está acabada.

Abad

Pues vamos, Señora mía;
vamos, Reina Soberana,
Emperatriz de los Cielos,
vamos, que la tierra aguarda.

F. Fed.

Señora, ¿que nos dejáis?
¿que os vais, Virgen? ¿que esperanza
nos queda ya de consuelo
si el vuestro, Virgen, nos falta?
Dadme por la despedida
mil abrazos.

F. Rod.

Virgen Santa…
¿posible es que por los hombres,
habiendo Vos sido causa
de subir a tanta alteza,
vengáis a bajeza tanta?
¿Como, Espíritus Angélicos,
no echáis mano de la espada
y defendéis nuestra Reina
de esta barbara canalla?
¿Y como Vos, Madre Virgen,
permitís que vuestra estampa
tenga un entierro tan triste?
Ay, Virgen, ¿que lengua basta
a deciros lo que siento?
¿Quién sin Vos, Excelsa Palma,
podrá tener alegría,
siendo Vos la que quitabais
la mayor pena y tristeza
con solo ver vuestra cara?

Abad

Padres, no hay que enternecerse,
que mayor pena causara

106

verla en poder de los moros
y no poder rescatarla.
¿Que sintieran, Padres míos,
si en nuestra presencia osara
darle un vil hombre de golpes?
¿Que sufrimiento bastara,
si en este Divino Rostro,
cuyas mejillas de nácar
enamoraron a Dios,
le dieran de bofetadas?
Pues si en tantos sentimientos
se excusan para enterrarla,
tengan ánimo, no lloren,
alivien sus tristes ansias.
F. Fed.
Abad

¿Quien bastará, Padre mío?
La prudencia sola basta.
Baje, mi Padre Rodulfo,
y con reverencia santa
ponga este cuerpo glorioso;
y Fray Federico traiga
entre tanto las reliquias.

Baja.

F. Fed.

Déjeme, mi Padre, darla
primero muchos abrazos.

Abad

Padre Federico, vaya.

F. Fed.

Ya voy, Padre. ! Virgen Santa,
mi Estrella, mi Luz, Mi Alba!
! Adiós!

Abad

! Terrible trance!
¿Que corazón, Ay! Que entrañas
no ablandarán estas cosas?

107

Baja las reliquias.

Tome, Padre. Virgen Santa,
por última despedida
dadme un abrazo.
Soberana Emperatriz de los Cielos
! Adiós!
F. Rod.

Dala.

Venid, Dulce Esposa;
venid, coronada Palma,
no a coronaros de flores,
como el esposo os llamaba;
sino a daros sepultura,
no entre pizarras y mármoles
como a los reyes del mundo,
que aun esa es nuestra desgracia,
que con ser Reina del Cielo
os dan sepultura omprada (?).

….sino a entrar en sepultura,
no de marmóreas pizarras,
como los Reyes del Mundo,
que aun esa es nuestra desgracia.
Dadme los brazos y Adiós!
Que ya la tierra os aguarda
con los suyos.
Dadme esos brazos y !Adiós!
que ya la tierra os aguarda
con los suyos.
Abad

Entra en la sepultura.

! Adió, Virgen!
Adiós, Soberana Infanta.
Glorioso Mártir, tened,
pues que vuestra dicha es tanta,
cuenta con esta Señora,
pues tanto en vida la amabas.
Póngalo a la mano izquierda;
Ponga al pié de la peana
esta caja de reliquias
y encima de ella esta Ara,

108

Vale dando lo que va
diciendo.

porque puedan con verdad
decir, si van a adorarlas:
aquí están, de cuerpos de Santos,
las reliquias reservadas.
Esta lámina de plomo,
adonde van refrendadas
las reliquias y también
donde escribo esta desgracia,
ponga también, por si acaso
viniese otra vez España
a poder de fieles hombres
y se descubre esta estampa,
sepan el por qué y el cuando.
Y así mismo, también ponga
esta cruz, esta campana,
y sobre todo, al fin, ponga
Padre Rodulfo estas tablas,
porque no le dé en los ojos
la tierra a esa Imagen Santa.
F. Rod.

Ya está hecho, Padre mío.

Abad Pues deme la mano y salga.
Vuelvan a igualar la tierra
de la manera que estaba;
y entre tanto, Padres míos,
que de esta Capilla Santa
quito los velos dichosos,
el frontal, manteles y ara,
hagan Vuesencias lo mismo
por las demás; y en dejarlas
sin los adornos que un tiempo
las componían y honraban,
saquen de la Sacristía
los cálices y la plata,
las cruces, los corporales,
las casullas y las capas,
y en las acémilas pongan
eso y las demás alhajas;

Sale.

109

y en estando todo a punto
denme aviso, y luego partan,
que yo y los demás después,
si viéremos que se tardan
los de San Bartolomé, nos iremos…
F. Rod.

F. Fed.
Abad

Padre, basta.
Todo se hará, si nos dejan
los suspiros y las ansias,
que en tan tristes despedidas,
en vez de animar, desmayan.
Vamos, Padre Federico.
En hora buena. Vamos.

Vanse.

Ya os dejo desnudo y solo,
Divino Altar, mesa santa
adonde Dios tantas veces
se dio en manjar a las almas;
y adonde (aunque pecador)
con solo cinco palabras
convertía el pan y vino
en vuestra misma substancia.

Desnuda el altar.

Adiós, Capilla Divina;
adiós, Soberano Alcázar
de la más hermosa Reina
que vio el Sol, después que el alba
robó las menudas perlas
y en hebras de oro las ata.
Adiós, columnas más fuertes
que las de Sansón, pues bastan
a sustentar vuestras fuerzas
otras más célebres máquinas.
Adiós Alcázar Divino,
adiós Capillas Sagradas,
adiós Sepulcros Famosos,

110

adiós Imágenes Santas.
Adiós, seno tan dichoso,
pues en tus entrañas guardas
a la que guardó en las suyas
aquel Divino Monarca
cuyo poder es tan grande
que con sus tres dedos basta
a gobernar cuanto encierran
Fuego, Aire, Tierra y Agua.

Todos os quedad, adiós,
y a todos os dejo en guarda
de este retrato divino,
de este soberana estampa,
de este templo de virtudes,
de este pozo cuyas aguas
lavaron de Adán las culpas,
aunque tan graves y tantas.
Mirad por esta Señora;
pero si Dios, que es la guarda
de esta ciudad, se descuida,
en vano será guardarla.
Pero con todo, paredes,
columnas, mesas, ventanas,
capillas, altares, cruces,
patenas, cálices, aras,
campanas, cuadros, reliquias,
sepulcros, celdas, estampas,
mientras tanto que los moros
vuestro ser no desbaratan,
haced lo que, humilde, os pide
este que tanto la amaba.

Sale el Hermano, alborotado.

111

Hermano

¿Padre mío, que es aquesto?
¿para qué, diga, me manda
recoger toda la ropa
y en acémilas cargarla?
¿Siempre, diga, está en su “efeta”?
¿No le basta y le rebasta
haberle yo prometido
y empeñado mi palabra
que le seré fiel amigo,
y que en cualquiera borrasca
le he de valer fuertemente?
¿Pues por qué anda
inquietando al Monasterio,
que ya alguno con sus bascas
está medio corrompido?
¿Que teme, que le acobarda?
¿No le he dicho muchas veces
que le compraré una espada,
y que con ella, a mi lado,
no habrá fuerte barbacana,
hecha a fuerza de badoque
más segura? ¿por qué espanta
a los tristes religiosos?
Déjese, acabe, y no vaya,
que están lejos la Asturias;
y son la gente asturiana
tan torpes y tan bozales
que me dicen, quien los trata,
que son tan necios que están
a canto de Real de Plata,
y ser muy grandes pollinos:
¿pues quién le mete en borrascas?
Déjese de ir entre bestias:
que de entre ellas no se saca
sino una coz, cuando mucho,
que derriban media anca.

Abad

! Quién pudiera, Hermano mío,
estar siempre de sus gracias!

112

Vaya a prevenir su ropa,
que quiero que luego parta
con las acémilas.
Hermano

¿Como? ¿Qué?

Abad

Que quiero que luego parta
y se ponga de camino,
que ha de partir con las cargas.

Hermano

Pues, Padre, en resolución,
le digo, que eso que manda,
si no piensa rebocarlo,
que puede buscar quien lo haga.
Yo no he de ir a las Asturias;
no quiero gente asturiana:
gente que, para ser bestias,
solo la cola les falta.
! Guarda, puto! No, no, Padre.
Vuesencia, si gusta, parta
con todos sus sacerdotes
y déjeme solo en casa.
No tenga miedo que el moro,
aunque más canalla traiga,
me entre las puertas adentro,
que yo sabré bien guardarlas.
Esto digo y esto haré.
Y Dios y su Madre Santa
los encamine y los vuelva con salud.

Abad
Hermano

Abad

Hermano, Deo Gracias!
No hay Deo gracias.
Ya estoy libre
y me voy a buscar armas.

Vasse.

! Extraña resolución!

Salen Fray Rodulfo y Fray Federico.

113

F. Rod.

Ya está todo prevenido: solo falta
que Vuessa Paternidad
les despida, y que se vayan.

Abad

Pues vamos a despedirles.

F. Fed.

Eso solamente aguardan.

Vanse.

Salen Tarife y Aliatar, moros.
Aliatar

Tarife

Aquí, Tarife invencible,
podrás el fresco tomar.
No es malo el sitio, Aliatar.

Aliat.

Digo que con más destreza
no lo pintara un pintor.

Tarif.

Es por extremo apacible.

Aliat.

Son en efecto, Señor,
obras de naturaleza.
¿Que pintor podrá jamás
(aunque sea más que Apeles)
retratar con sus pinceles,
Señor, lo que viendo estás?

Tarif.

No hay de qué maravillarse,
que ya es negocio sabido
haber siempre preferido
la naturaleza al arte.
Negocio es averiguado
que siempre el original
tiene el ser más natural
que el más perfecto traslado.

Aliat.

Lo que importa es que entretanto
que no te convida el sueño

114

(pues no es el sitio pequeño)
te diviertas tanto cuanto.
Mira allí el roble robusto
que está ahora en su pujanza,
que por ser tu semejanza
se que te ha de dar gran gusto.
Mírate en los enebros
y el fresno, en cuya corteza
los pastores, con destreza
escriben tiernos requiebros.
Los espinosos espinos
míralos sin fruto armados,
los romeros intrincados
y los siempre verdes pinos.
Mira también aquel risco,
de cuyos peñascos duros
nacen dos cristales puros
que riegan aquel lentisco.
En su margen de esmeraldas
mira qué de bellas flores,
adonde amantes pastores
tejen curiosas guirnaldas.
Aquí, en efecto, Señor,
mientras el sueño no llama,
pues te da el campo su cama,
podrás pasar el calor.
Tarif.

El campo que me has mostrado
es, Aliatar, milagroso:
para la vista curioso
y para el gusto extremado.
Pero si como es de flores
fuera de hombres armados,
fueran mis gustos doblados

115

y doblados sus primores.
Quien busca otros gustos, yerra;
que no hay más que desear
que ver armada en el mar
y un ejército en la tierra.
Si me enseñaras que viera
un campo escaramucear,
una ciudad abrasar,
derribar una frontera,
escalar una muralla,
minar una fortaleza,
ver el orden y destreza
con que se da una batalla,
dar un asalto a deshora,
cercar un fuerte castillo
y ver, después de rendillo,
que este canta y aquel llora,
sí me holgara, porque son
cosas que me satisfacen,
que las demás sí me placen,
pero no con perfección.
Con todo, un rato quisiera,
ahora que estoy despacio,
aliviar algo el cansancio
que vence si persevera.
Reclínase en tierra.
Tu, mientras tanto, Aliatar,
que tengas cuenta te ruego
con la gente, y vuelve luego
en ser hora de marchar.
Aliat.

Como las armas son, Señor,
tu gusto, no me espanto
de que las estimes tanto
y las tengas tanto amor.

116

Es muy propio a cada cual
amar aquello que trata:
ama el platero la plata,
el lapidario el cristal;
el labrador también ama
por su provecho la tierra;
ama el soldado la guerra
y el delicado la cama.
Ama el mar el marinero,
la obscura noche el amante,
el poblado el caminante,
el avariento el dinero.
Ama el preso desdichado
la preciosa libertad,
el triste la soledad,
el pleiteante su abogado.
Las galas ama el galán;
y todos al fin, Señor,
tienen entrañable amor
a lo que tratando van.

Duerme Tarife.

Y así, tu…. Pero que calle
el sueño me está diciendo,
que está Tarife durmiendo
y no es razón despertarle.
Árboles que en esta selva
tal ventura habéis tenido:
Tarife os dejo dormido,
guardádmelo hasta que vuelva.

Vasse.
Sale una visión horrible con llamas de fuego.
Visión…

Invencible General,

117

diestro y belicoso joven,
rayo furioso de España
y de sus hijos azote:
!Despierta! !Despierta! !Acaba!
Que estas no son ocasiones
para que duermas despacio
ni para que el fresco tomes.
Mira la empresa que sigues;
mira el peligro que corres
si, por tu descuido, España
otra vez las armas coge.
Deja el regalado sueño;
embraza la adarga doble;
desnuda ese corvo acero,
guarda el aura no le embote.
Marche tu campo a Caudete,
que importa mucho que domes
de los hombres que en él viven
los altivos corazones.
Aunque con paz les convides
no esperes que ellos la tomen,
que antes perderán las vidas
que por su señor te nombren.
Escala, pues, sus murallas;
derriba sus altas torres,
que esfuerzo tienes bastante
para conquistas mayores.
!Caudete, Tarife, llama!
!Tarife, Caudete da voces!
!No dilates su conquista;

Desaparece.

guarda que Alá no se enoje!
Tarife

!Al arma, al arma, Aliatar!
!Zulema, Lidoro, toquen,
no aguarden, marchen sin orden!
!Ah de la guardia, Ah! Soldados!
¿Donde estáis, nadie me oye?

118

Entre sueños.
Levántase.

Sale Aliatar con la espada desnuda.
Aliat.

¿Que tienes, Señor? ¿Que es esto?
!Para, detente, responde!
¡que miras? ¿que es lo que buscas?
!sosiégate, no te asombres!

Tarif.

¿Quién eres?

Aliat.

¿Eso preguntas? ¿No me conoces?

Tarif.

Oh! Aliatar, amigo, ! Corre,
camina, vuela, no pares,
sigue, prosigue por donde
una visión espantosa
se va volando, y no tornes
sin ella; acaba, camina,
tráemela, para que me informe
despacio lo que he de hacer;
que el sueño, pesado y torpe,
no me dejó persuadir
cabalmente sus razones.

Vase Aliatar.

Pero ¿es posible que aquí,
entre pinos y entre robles,
y en un sitio tan ameno,
entre matas y entre flores, pueda haber habitación
para tan fieras visiones?
No es posible, no lo creo,
sin duda soñaba entonces;
que la fantasía, a veces,
hace que especies se formen
tan vivas, que se le antoja
verdades con ser ficciones.
Pero no, que bien me acuerdo
que me llamó por mi nombre,
y me reprendía el sueño

119

con fieras y ásperas voces.
!Mahoma santo, que es esto!
Pues tú dices que te invoquen
y les valdrás…!Yo te invoco!
¿Por qué no me socorres?

Sale Aliatar trayendo a Mireno, con saco de
penitencia y el cabello suelto.
Mireno

Si me llevas a morir,
dígote que voy conforme
con la voluntad de aquel
que rige los cielos once.

Aliatar

No vas a eso. Señor,
reconociendo ese monte
hallé una cueva, y en ella,
azotándose, este hombre.

Tarife

¿Quién eres, bestia espantosa?
¿Quién eres, monstruo? !Responde!
¿Eres, por ventura, tú,
quien salió de entre esos bosques,
y, porque me halló durmiendo,
gravemente reprendiome?
Dime quién eres, acaba
antes que cólera tome
y de ese peñasco abajo
en un puntapié te arroje.
Soy, aunque no se quién eres,
un hombre que se dispone
para gozar de la Gloria
con ayunos y oraciones.
Soy el mayor pecador
que todo el mundo conoce;
y soy, para lo que mandes,
lo que quisieres.

Mireno

120

Tarife.

¿De donde eres?

Mireno

De esta tierra soy.

Tarife

Según eso.. ¿no conoces quién soy yo?

Mireno

De ningún modo.

Tarife

¿Hasme visto alguna vez?

Mireno

Fuera de esta, no.

Tarife

Pues oye:
Yo soy moro de nación;
Tarife es mi propio nombre.
Cansado de rendir pueblos,
porque mi gente repose
quise reposar también
porque, al fin, también soy hombre.
Apenas me dormí, cuando
me desperté dando voces
!Al arma! Y fue la ocasión
que una visión muy disforme
me encargó rendir un pueblo;
y, por quién soy, que no sé
cual pude ser.

Mireno

Pues si gustas,
para que te desenojes,
te iré nombrando los pueblos
que se ven desde ese monte;
y quizá de esta manera,
oyendo decir sus nombres,
te acordarás.

Tarife
Mireno

Dices bien.
Pues oye, gallardo joven:
desde aquel monte soberbio

121

cuyos peñascos disformes,
por ser tan altos, parece
que a las estrellas se oponen,
se ven, arrogante mozo,
unas Villas cuyos nombres
harán el tuyo más grande
y tus victorias mayores.
Aquel es Sax, que por muros
tiene pedazos de monte.
Aquella otra es Viar,
que no los tiene menores.
Esta es Yecla, aquella Almansa,
aquel Montealegre, donde
el esfuerzo de su gente
otro igual no se conoce.
Allá bajo se ve Palma,
que el dia que tu la postres
te la ha de dar en sus manos
para que con ella te honres.
Montesa está más acá;
y Xátiva, aunque se esconde,
deja a vista su castillo
y sus empinadas torres.
Vuelve por acá los ojos:
verás un llano por donde,
con arroyos de cristal,
se borda un campo de flores.
Aquella que no descubre
sino solo torreones
es Villena, a quien un tiempo
vi llena de blasones.
Aquella de más acá

122

es Azmirra, Villa pobre;
Bogarra es esta, y aquella
es una casa tan noble
cuanto santa, pues en ella
viven unos santos monjes
al servicio de una Imagen
cuyo soberano nombre
alegra en el Cielo al Ángel
y acá en la tierra a los hombres.
Esta es Oliva, por quien
se llama Oliva este monte,
y aquel que está allí es Caudete.
Tarife
Mireno

!¿Que dices?!
Digo, Señor, que esa Villa
tiene Caudete por nombre.

Tarife

¿Famosa Villa será?

Mireno

Bien la fama lo dirá.

Tarife

¿Y su gente?

Mireno

Noble, arrogante,
belicosa, diestra y donde
si se perdiera el valor
lo hallara en sus corazones.

Tarife

Alto, pues. Esta es la Villa
que me han mandado que postre.

Aliat.

Pues si es esa, Señor,
no hay para qué te acongojes,
que cuando por vía de paz
no se te sujete, entonces
darás asalto a sus muros
y derribarás sus torres;

123

no te de pena el rendirla.
Tarife

Mal, Aliatar, me conoces;
no me espanto de arrogantes,
que otros más bravos leones
han amainado su furia
temerosos de mis golpes.
¿No sabes ya tu, que a España,
temida por sus blasones,
hago que me tenga miedo
y humilde a mis pies repose?
¿Pues quieres tu que una Villa
y cuatro infelices hombres
tengan nombre, donde tantas
por Señor me reconocen?
Con todo, si son tan bravos,
si con paz no corresponden,
quiero que entiendan que tienen
quien sus arrogancias dome.
Quiero que me rindan parias,
que mis vasallos se nombren,
que por su Rey me obedezcan
y que por su Dios me adoren.
Quiero que conozca el mundo
que soy quien Mahoma escoge
para rayo de Caudete
y de sus hijos azote.

Aliat.

Ea! pues, el campo marche,
y antes que venga la noche
demos asalto a Caudete.

Tarif.

Ea! pues, a marchar toquen.
Tocan y vanse los moros.

Mireno

Solo me dejan, importa

124

antes que a buscarme tornen
echar este monte abajo.
Ya, Virgen, mis oraciones
oísteis, pues que queréis
que por mártir me corone.

Vase.

Salen, Don Gonzalo, con un papel en la mano, como
leyendo; Julio y Teodoro, capitanes; el Hermano
y los demás soldados que puedan.
D. Gon.

Primeramente, Capitanes fuertes
y valientes soldados, dice el moro
que si en paz le entregamos esta Villa
le tendremos con él perpetuamente,
dejándonos con vida y con hacienda
y entre los nuestros; pero cada un año
le haremos d renta tributo en todo,
para dar a entender que es soberano.

Hermano

!Esa ley es injusta! !Y voto a Cristo,
que el hombre que la admita es un infame.

D. Gon.

¿Para que se adelanta, Hermano mio,
a dar su parecer, habiendo hombres
a quien debe guardarles cortesía?

Hermano

Pensaba, Señor, que aquí en la guerra
no se guardaban términos políticos.
Vuesas Mercedes perdonen mi mal término,
que yo me enmendaré de aquí adelante.

Julio

Digo, Señor Gonzalo, que si el moro
se contenta con eso solamente,
y supuesto que viene muy pujante,
no lo tuviera, yo por mí, errado
que se le diera la Villa.

Teodoro

Pues yo digo:

125

que si el moro nos diera cuanto pide,
no se la diera yo, porque es infamia
ser tributarios de tan infame gente.
Soldados

Eso mismo decimos.

Hermano

Pues yo solo,
cuando todos se dieran, no me dara;
¿no ven que nos tuvieran por gallinas
y después, si quisieran, nos pelaran?
Mi Señor Don Julio, no esté tímido,
que aunque nace el temor de cosa frígida,
parézcase a su mes, que es calidísimo,
y considere bien que un hombre idólatra
no guardará palabra; ni a un bárbaro
será razón el conocer por príncipe.
¿No sabe que desciende el agarénico
de Mahoma y que fue un arriero mísero?
Es negocio de risa; vaya y dígales
(si acaso tiene para hablarles hígados)
que digo yo, como hombre público
que tiene bien leídos los capítulos
de los libros del derecho sutilísimo.
Y si acaso pretende algún malévolo
que en lo que voy diciendo soy sofístico,
lea el capítulo cuarto, línea quinta,
párrafo siete y códice cincuenta,
y verá que prohibe “expresis verbis”
todo entrego que fuese voluntario.

D. Gon.

Dice más: que si acaso nos rindiésemos,
que hemos de negar la Ley de Cristo
y hacer mezquitas las iglesias santas.

Julio

Esa ley es injusta, aunque no es nueva,
que en tiempo de Witiza se guardaba,
y era Rey en España, mas con todo,
no la debe admitir ningún cristiano.

126

Teodoro

Soldados

Ni la primera ni la segunda admito:
la primera por ser contra mi honra
y la segunda contra Jesucristo.
Eso mismo decimos y afirmamos.

Hermano

Yo soy cristiano viejo, y “hoc supósito”,
debo morir por Dios y por su Iglesia.

D. Gon.

Item, dice: que nadie sea osado
de tener en su casa cruz alguna
ni la imagen de Dios ni de sus santos.

Julio

En la primera Ley dudoso estuve;
en la segunda, no, y en esta menos,
antes bien, me resuelvo que a ninguna
se le debe admitir.

Teodoro

Siendo católico,
y habiendo contradicho a la primera,
no admitiré segunda ni tercera.

Hermano

¿Tiene más que decir?

D. Gon.

¿Por qué lo dice?

Hermano

Porque si todas llevan ese estilo,
califícolas todas por heréticas,
y a todas les respondo que las niego;
y que se vaya el perro enhoramala.

D. Gon.

Todas, señores, son leyes injustas,
y todos somos por la fe cristianos;
ella, sin obras, es cual si no fuera;
quiero decir con esto, caballeros,
que muramos por ella, que más vale
morir gloriosos por la fe de Cristo
que vivir, y negarla, como infieles.
¿No están todos en esto?

127

Todos

En eso estamos.

D. Gonz.

Pues eso al moro respondamos.

Sale Lidoro, moro.
Lidoro

Enfadado de aguardar
tan larga resolución,
vengo a saber la ocasión
que os hace dificultar.
Si con la paz os convida
quien puede, con cruel guerra,
asolar toda la tierra
y no dejar hombre con vida…
¿En qué reparáis, que es esto?
¿Como no me respondéis?
¿Pero no me obedecéis?
¿Como no me he descompuesto?
Si por eso infama es,
por el Profeta Mahoma,
que os despedace y os coma
y que os vomite después.

D: Gon.

Moro, aunque tengas licencia
de embajador, no es razón
que con tan poca ocasión
te atrevas en mi presencia.
Repórtese en el hablar,
porque si no se refrena,
vive Dios, que de una almena
le he de mandar ahorcar.
Vaya al punto y dígales
que estamos determinados
a defender como honrados
nuestra patria y nuestra fe.

128

Dígale que luego venga,
y que aunque venga arrogante,
que habrá quien salga delante
a decir que se detenga.
Diga, que empieza a marchar
su Campo, y porque se asombre,
dígale, que solo un hombre
le piensa desbaratar.
Hermano Ese que el Señor Gonzalo
encubre, es bien manifiesto:
yo soy, moro, y soy quien esto,
hará que os de mucho palo.
Lidoro

(enseñándole el palo)

Si ya tu sabes quien es
el gran Tarife, no quieras
que tus cristianas banderas
sirvan de alfombra a sus pies.
Dale la Villa que intentas
defender, o harás que huelgue
de que en sus murallas cuelgue
sus lunas y tus afrentas.
No pienses que es enemigo
de los que cualquiera doma,
es hombre que con Mahoma
se habla, como yo contigo.
Es, en efecto, cruel;
triste de ti si le esperas.

Hermano

Vete, morillo, y no quieras
que a Mahoma, a ti y a él, os ahorque.

Lidoro

Estarás loco
o no hablaras de veras,
porque si le conocieras..

129

Hermano

Vete, perro!

Lidoro

Espera un poco..

D. Gonz.

échalo fuera a palos el hermano.

Ya, valientes Capitanes
y soldados de mi alma,
llegó la ocasión forzosa
para volver por la patria.
Conozca el Moro arrogante
que no solamente Albania
cría valientes leones,
sino que también España.
Conozca ser españoles,
y que no en balde la fama
os alaba de valientes,
sino que méritos halla.

Sale Mireno, de paisano, con la espada desnuda.
Mireno

!Al arma, españoles fuertes!
!Gente belicosa, al arma,
que por la Sierra de Oliva
más de dos mil moros bajan!
¿Que hacéis aquí descuidados
cuando, con trompas y cajas,
con su belicoso estruendo,
a muerte nos amenazan?
Ya el poderoso enemigo
ha puesto su gente en arma,
y con presuroso paso
hacia nuestra Villa marcha.
Ya sus ligeros caballos
confuso polvo levantan
y hasta con sus relinchos, ellos

130

a muerte cruel nos llaman.
Toquen al arma, que hacemos
guerra. !Guerra! !Cierra España!
!Seguidme, a ellos, mueran!
!Ayudad, Virgen de Gracia!
D. Gonz.

Vase deprisa.

¿Quien fue aquel hombre, Teodoro?

Teodoro

Como cubierto llevaba
el rostro con el cabello,
no le pude ver la cara.

Julio

¿Que importa saber quién es,
Señor Gonzalo? ¿No basta
que nos avise, y ser cierto
que quien avisa no engaña?

D. Gonz.

Muy bien decís. !Alto, amigos!
!Acudid a la muralla!
Vanse y queda solo el Hermano.

Hermano

Dos mil moros, me parece
que dijo aquel que bajaban;
muchos son, pero qué importa,
que si cuatro mil bajaran,
yo solo, con este palo,
a deshacerlos bastara.

Vase.

Salen Tarife, Lidoro y Aliatar, moros.
Tarife

¿Esta es la Villa famosa,
esta es la antigua Caudete,
esta es la que me promete
nombre eterno y fama honrosa?
¿Estos son los muros altos,

131

estos los fuertes castillos,
estos los que para rendillos
han menester mil asaltos?
¿Aquí tiene aquella gente
tan arrogante y tan brava;
aquí la que el mundo alaba
de cortés y de valiente?
Lidoro

Si, Señor.

Tarife

Pues si es esta, en poco la estimo.

Lidoro

¿Como? Su valor es celebrado.

Tarife

Por Mahoma, si me enfado,
que la rinda a puntapiés.
¿En tan poco soy tenido
que para un pueblo cual este
me mandan arme y apreste?
Por Alá, que estoy corrido;
pero pues que ya aquí estoy,
solo al muro quiero ir,
que para hacerles huir,
bastará saber que voy.

Aliatar

Con todo, manda marchar
el Campo, no pare un punto;
vete, Señor, con él junto;
no quieras aventurar
tu persona de esta suerte;
no te engañe el corazón,
mira que de una traición
no está seguro el más fuerte.

Tarife

Tu parecer me provoca;
seguirlo tengo.

Lidoro

Señor, eso será lo mejor.

132

Tarife

Pues idos, y a marchar toca.
Vanse Lidoro y Aliatar.
Temerarios españoles
que estáis mirando soberbios
en mis manos vuestra muerte
y en mis brazos vuestro entierro.
Mal guarnecidas murallas,
cuyos espaciosos lienzos
servirán para mortajas
a vuestros míseros cuerpos.
Torres de viento empinadas;
castillos cuasi deshechos,
sobre quien mis estandartes
desplegar verás al viento.
Fosos hondos y cercados,
que servirán con el tiempo
de sepulcros hediondos
a los mismos que os hicieron.
Pendones rojos y azules
que estáis tremolando al viento,
aunque para mí, no es
sino que tembláis de miedo.
Yo soy aquel, cuyas obras
han hecho mi nombre eterno,
quien a la arrogante España
ha de postrar por el suelo.
Soy verdugo de Cristianos,
soy azote de los Cielos,
soy la muerte de Rodrigo.
soy la furia del Infierno;
soy Tarife, al fin, y soy
rayo, azote, furia y fuego,
verdugo, cruel homicida,
castigo, espada y tormento.
Todas estas cosas soy,
sin otras muchas que dejo,
para vuestro desengaño,
reservadas en mi pecho.
Vengo, si no lo sabéis,

133

a rendiros y prenderos,
y a daros, en vez de paz,
la guerra, a sangre y fuego.
¿Que aguardáis, soberbios muros?
¿Como, castillos soberbios,
no os rendís? ¿Pues no sabéis
ya quién soy, y a lo que vengo?
Y vosotros, españoles,
que habéis hecho tantos fieros,
¿como estáis tan retirados,
ahora que vengo a veros?
Salid al campo, cobardes;
salid, que solo os espero;
y si no, abridme las puertas
y entraré a mataros dentro.
¿Que aguardáis? ¿Que respondéis?
Salid o abrid, que os prometo
que pondré fuego a los muros
y haré volar este pueblo.

Sale el Hermano en lo alto del muro, con un palo.
Hermano

Señor galgo, voto a Cristo,
en quien juro y en quien creo,
que si no se va a la mano
y ladra con más respeto,
que sabrá a que sabe el palo,
pues sabe que sé que es perro.
Si piensa que con bravatas,
con desgarros y con fierros,
nos ha de ablandar, advierta
que no somos nada tiernos;
y si por venir con galgos
pretende ponernos miedo,
sepa que no somos liebres
para haber de huir en verlos.
Todos son como unos Césares;
solo yo soy algo menos
en calidad, que en valor,

134

a más que dar, se lo presto.
Dígolo para que el galgo
hable con comedimiento,
porque se le harán tener
le romperán los huesos.
Miren que se me da a mí
que sea zurdo o derecho,
que sea azote o verdugo,
como si acá no supiéramos
que si es verdugo, es forzoso
haber de andar entre ellos.
Y si es Tarife.. ¿que importa?
¿Tarife? !Miren, por cierto,
que nombre tan fanfarrón,
tan hinchado y tan soberbio!
¿Tarife, dijo? Por Dios,
que casi, casi, ya tengo
ascos de haberle nombrado
y el estómago revuelto.
Si son todos, señor Tarife,
cual él, desde aquí le advierto
que no tengo para un golpe
con más de mil y quinientos.
Pero dejando esto aparte,
yo, en nombre de todo el pueblo,
le digo que se retire
y se guarde de entrar dentro:
mire que es perro, y quizá
le saldrá alguno al encuentro
y le cogerá entre puertas.
...diciéndole: suelta el hueso!

Él no ha de querer soltarlo
y le darán “pan de perro”.
Tarife

Prosigue, prosigue, que te prometo
que me das notable gusto con tus dichos.

Hermano

Ay! Ay !Ay! el perro!
!Pues aguárdese y verá
si se lo dicen mis hechos!

Vase

135

¿No ven el señor moreno?
Pues aguárdese y verá
si le dan gusto mis hechos!
Sale Mireno con la espada desnuda y rodela.
Mireno

Tarife

Vuelve atrás, moro arrogante;
detente, joven soberbio;
y si te bastase el ánimo
para salir cuerpo a cuerpo,
señálame campo y armas;
y si estas que ahora llevo
son a las tuyas iguales,
este es el campo, aquí te reto,
aquí partamos el sol;
aquí, si gustas, podemos
evitar muchas desgracias
que será bien evitemos.
Rétote así por injusto,
por contrario de los cielos,
por enemigo de Dios,
de su fe santa y sus templos.
Te reprendo por mal hombre
que no cree lo que yo creo,
y reprendo cuanto haces
por injusto y por mal hecho.
Yo soy, aunque en este traje,
aquel que en un bosque espeso
me halló un moro de los tuyos
y ante ti me trajo preso.
Yo soy quien, desde aquel monte,
te enseñaba con el dedo
todas las Villas famosas
que viste; yo soy el mesmo
que ahora, moro arrogante,
te desafío y reprendo.
¿Ya me has retado?

136

Mireno

Si.

Tarife

¿Pues que pretendes con eso?

Mireno

Probarte que soy cristiano,
y que pretendo, con serlo,
morir por la fe de Cristo.

Tarife

Pues si no quieres más, presto
verás que lo que yo hago,
lo que digo y lo que emprendo,
es justo; y que yo en mi Ley,
como tu en la tuya, creo
que me tengo de salvar.

Mireno

Mientes, moro, que en el Cielo
no tiene lugar Mahoma,
ni los suyos; solo aquellos
que creyeren firmemente
todo lo que yo defiendo
con fe viva tiene lugar en los cielos.
Yo defiendo que hay un Dios,
Y que este Dios es eterno;
que hay tres personas distintas
y tres divinos supuestos;
pero en el Ser y Saber
no hay sino un Dios, y es inmenso.
Defiendo que, de estas tres, una,
que fue el soberano Verbo,
tomó carne en las entrañas
del más puro y casto pecho
que del linaje de Adán,
nuestro padre, procedieron.
Defiendo que parió virgen,
y que sin sentir tormento
como las demás mujeres,
quedó virgen; y defiendo
que ni tuvo, ni ha tenido
culpa original; y aquesto

137

Tarife

defenderé donde quieras.
Pues todo eso te lo niego.
Y por no darte razones,
aunque muchas darte puedo:
por cumplir con nuestra Ley,
que tenemos por precepto
haberla de defender
con las armas. Mano meto
a mi espada.

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