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Sacerdote en la mira de los extremos

derechistas

El Centro de Investigación y Educación Popular, organización no


gubernamental, de gran prestigio en América, y que le ha hecho tanto
bien a Colombia, denunció que un sacerdote jesuita, al padre Javier
Giraldo fue amenazado de muerte. Este religioso desde hace más de
30 años se ha dedicado a la defensa de los derechos humanos de una
manera riguroso con óptimos resultados para bien de la patria.
Recibió amenazas a través de grafitis o letreros en diversos sitios de
Bogotá. Los querellantes demandaron al presidente, Álvaro Uribe,
que, "defina con claridad y sin ningún tipo de evasivas ni
ambigüedades, las medidas de protección que ofrece a las personas
afectadas por amenazas. Sin protección real, no retórica, es imposible
que pueda existir una real garantía al trabajo de los defensores de
derechos humanos. Por eso es que el país ha caído en el hoy negro de
los países que desprecian y violan los derechos humanos como Cuba,
Haití, Honduras y Venezuela. El clérigo ha denunciado 201 crímenes y
asesinatos cometidos por el Ejército Nacional, los paramilitares y la
guerrilla desde el 9 de julio de 1996 hasta la fecha. Es el coordinador
del Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política del
Cinep y su tarea como investigador en estos campos es reconocida
nacional e internacionalmente.

Según el religioso, detrás de las intimidaciones podrían estar


personas que él en el pasado ha denunciado por la violación de
derechos humanos. Según el resto de colombianos eso es verdad."Yo
lo que leo es que es un grupo que se siente molesto por las denuncias
que uno hace y, de pronto, por acciones judiciales que están en el
momento sobre el tapete en el país". De eso no cabe la más mínima
duda. Giraldo denunció al general del Ejército Rito Alejo Del Río de
estar implicado con las bandas paramilitares y de llevar el terror a la
región del Urabá, en los departamentos de Antioquia y Chocó. Hoy
está en la cárcel por muchos años. Denunció internacionalmente una
alianza conformada por militares, paramilitares y narcotraficantes que
asesinó selectivamente a unas 200 personas. Se trata de casos de
ejecución extrajudicial, homicidio intencional y desaparición forzada,
que, "en su casi totalidad permanecen en la impunidad". Uno de los
hechos de mayor repercusión fue una matanza de ocho vecinos de
una humilde comunidad campesina, entre ellos un menor de edad y
un bebé, así como dos líderes del asentamiento. El crimen masivo fue
cometido en febrero de 2005 por paramilitares que acompañaban
como guías a militares que hacían operaciones en la zona. El gobierno
sindicó a la guerrilla y su versión la difundió de manera profusa,
incluidos discursos presidenciales y ministeriales, por sitios oficiales
en Internet y todos los medios de comunicación existentes, pero
luego se probó que no fue así. El documento se retiró de la red
cuando la investigación judicial estableció que la matanza fue
cometida por paramilitares varias decenas de militares. Los
funcionarios callaron. En la actualidad, por este motivo, 11
uniformados están en la cárcel como coautores de ese homicidio
colectivo. Lo apuntado son solo muestrarios de los logros del
sacerdote para desenmascarar violadores de los derechos humanos y
de lesa humanidad. Giraldo advirtió de que la fiscalía ha recibido
unas 150.000denincuas sobre ejecuciones extrajudiciales en el país.
La misma entidad dice tener abiertos 50.000 expedientes por
desaparición forzada. El resto están en la impunidad. ¡Simplemente
repugnante!

Los colombianos de bien, quienes aman la democracia, la paz y la


libertad, la Patria y quienes condenan el crimen por que lo
consideran malo venga de donde venga, han señalado que,
"Rechazamos estas amenazas contra el padre Giraldo, quien ha
intentado defender los derechos humanos, a los colombianos
humildes y olvidados del Estado y el gobierno y no dejar en la
impunidad los crímenes e infracciones contra el Derecho Internacional
Humanitario que se han cometido y se siguen cometiendo en
Colombia… estas amenazas son ciertamente una respuesta a su
indeclinable compromiso con las víctimas de esta violencia". Los
primeros grafitis aparecieron el pasado 22 de abril, día en el que
Giraldo habló de la situación colombiana de derechos humanos en un
congreso mundial sobre trabajo en desaparición forzada y
exhumación de víctimas reunido en Bogotá. “Colombia no uribista
solicita a las autoridades que se determine quiénes son los autores de
estas amenazas y reclaman que se definan las medidas de
protección, con la misma celebridad con que se está trabajando
contra quienes supuestamente amenazaron por Internet al hijo del
presidente. Que se enjuicien y reduzcan a prisión a sus responsables.
No es posible dejar seguir prosperando este tipo de abusos contra
quienes no actúan solo para exaltar hipotéticas bondades del actual
gobierno y sus secuaces. No podemos seguir en el mismo cuento de
que, porque no se tapan los crímenes de estado, de los paramilitares
y los traficantes, se es marxista y terrorista. Este virtuoso sacerdote
jesuita no puede seguir en la mira de los extremos derechistas
responsables de tanta sangre derramada inocentemente.