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LA QUEIMADA Y EL CONJURO CONTRA "MEIGAS"

Según la tradición gallega, para espantar a las meigas no hay nada mejor que preparar
una buena queimada y recitar casi al terminar su conjuro.

La queimada es una bebida alcohólica tradicional en Galicia, que está elaborada


principalmente con aguardiente (orujo), azúcar y cortezas de limón principalmente,
aunque como cada maestrillo tiene su librillo, algunos le añaden granos de café o trozos
de otras frutas como ingredientes.

Existen recipientes de barro cocido, diseñados a propósito de la preparación de esta


bebida que suelen incluir un cucharón y vasos para servirla. Introduciremos en él los
ingredientes elegidos, los mezclaremos bien para que el azúcar se disuelva en el
aguardiente, aunque hay quien prefiere no hacerlo del todo, y quemar parte del azúcar
hasta hacer caramelo líquido con el fin de tintar un poco más la queimada.

Con el cucharón, también de barro, cogeremos parte de la mezcla y le prenderemos


fuego. A continuación acercaremos lentamente el cucharón al recipiente hasta que las
llamas se extiendan a todo el líquido; después removeremos lentamente cogiendo
cantidades pequeñas de líquido con el cucharón y dejándolo caer con cuidado desde
bastante altura, viendo así como se convierte en una cascada de fuego.

En el mismo cazo se echa un poco de azúcar, esta vez seco, y colocándolo sobre la
queimada se mueve hasta convertirlo en almíbar, que se vierte sobre las llamas y,
removiéndolo, esperamos a que las llamas tengan un color azulado.

De noche con las luces apagadas esa visión del fuego fluyendo es mágica y espectacular;
no nos sorprende pues que se haya forjado entorno a ella infinidad de mitos y leyendas,
atribuyéndole poderes curativos y hasta exortizadores en algunos casos.

Finalmente, cuando ya está a punto de apagarse se procede a recitar el conjuro, siendo


uno de los momentos mas importantes de la tradición, puesto que nos protegerá de
maleficios y males de ojo en general.

Se sirve caliente, en ocasiones aún se puede apagar alguna llama en el vaso, aunque es
preferible dejar que se apague sola para que su sabor sea más suave. No se puede por lo
tanto llevar embotellada como souvenir, puesto que no se vende en las tiendas, hay que
disfrutarla in situ.

Ingredientes: Aguardiente, azúcar blanco fino, cortezas de limón y algunos granos de


café
Preparación: En un recipiente de barro cocido se vierte el aguardiente y el azúcar, en la
proporción de 120 gramos por cada litro de líquido. Se añaden mondaduras de limón y los
granos de café.

Se remueve y se le planta fuego, con un cazo en el que previamente habremos colocado


un poco de azúcar con aguardiente. Muy despacio, se acerca al recipiente hasta que el
fuego pase de uno a otro.

Se remueve hasta que el azúcar se consuma.

CONJURO:
En gallego:

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.


Demos, trasgos e diaños,
espritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas:
feitizos das manciñeiras.
Podres cañotas furadas,
fogar dos vermes e alimañas.
Lume das Santas Compañas,
mal de ollo, negros meigallos,
cheiro dos mortos, tronos e raios.
Oubeo do can, pregón da morte;
fuciño do sátiro e pe do coello.
Pecadora lingua da mala muller
casada cun home vello.
Averno de Satán e Belcebú,
lume dos cadavres ardentes,
corpos mutilados dos indecentes,
peidos dos infernales cús,
muxido da mar embravecida.
Barriga inútil da muller solteira,
falar dos gatos que andan á xaneira,
guedella porca da cabra mal parida.
Con este fol levantarei
as chamas deste lume
que asemella ao do Inferno,
e fuxirán as bruxas
a cabalo das súas escobas,
indose bañar na praia
das areas gordas.
¡Oide, oide! os ruxidos
que dan as que non poden
deixar de queimarse no augardente
quedando así purificadas.
E cando este brebaxe
baixe polas nosas gorxas,
quedaremos libres dos males
da nosa alma e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume,
a vós fago esta chamada:
si é verdade que tendes máis poder
que a humana xente,
eiquí e agora, facede cós espritos
dos amigos que estan fóra,
participen con nós desta Queimada.

En castellano:

Búhos, lechuzas, sapos y brujas.


Demonios, duendes y diablos,
espíritus de las neblinosas fincas.
Cuervos, salamandras y meigas,
hechizos de las curanderas.
Podridos troncos ahuecados,
hogar de los gusanos y alimañas.
Fuego de las Santas Compañas,
mal de ojo, negros hechizos,
olor de los muertos, truenos y rayos.
Aullido del perro, anuncio de la muerte;
hocico del sátiro y pie de conejo.
Pecadora lengua de la mala mujer
casada con un hombre viejo.
Infierno de Satán y Belcebú,
fuego de los cadáveres ardientes,
cuerpos mutilados de los indecentes,
pedos de los infernales culos,
mugido de la mar embravecida.
Vientre inútil de la mujer soltera,
maullar de los gatos en celo,
pelo malo y sucio de la cabra mal parida.
Con este fuelle levantaré
las llamas de este fuego
que se asemejan a las del infierno,
y huirán las brujas
a caballo de sus escobas,
yéndose a bañar a la playa
de las arenas gordas.
¡Oíd, oíd! los rugidos que dan
las que no pueden
dejar de quemarse en el aguardiente
quedando así purificadas.
Y cuando este brebaje
baje por nuestras gargantas,
quedaremos libres de los males
de nuestra alma y de todo embrujamiento.
Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego,
a vosotras os hago esta llamada:
si es verdad que tenéis más poder
que la humana gente,
aquí y ahora, haced que los espíritus
de los amigos que están fuera,
participen con nosotros de esta Queimada.