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La santificación en perspectiva reformada

La doctrina de la santificación no es una doctrina exclusivamente reformada. Las iglesias
romanistas, pentecostales, adventistas, etc. todas enseñan una doctrina de la santificación.
Pero, cada una de una manera diferente. ¿Qué es lo que distingue la doctrina reformada de la
santificación?
El distintivo de la doctrina reformada de la santificación es que en ella se aplican los ‘solos’
de la reforma, específicamente: los ‘sólo gracia’, ‘sólo a Dios la gloria’, ‘sólo fe’ y ‘sólo
Cristo’. Los reformados estamos acostumbrados a aplicar estos principios en la doctrina de la
justificación, pero en la de la santificación se deben aplicar igualmente. Describir esta
doctrina desconectada de estos principios produce herejías.
La santificación y sólo gracia/sólo a Dios la gloria
La relación justificación – santificación no es, que en la primera Dios nos hiciera un favor a
nosotros y que en la segunda nosotros le devolviéramos un favor a él. Que en la primera le
tocara a Dios, y ahora nos tocara a nosotros. No, ambas vienen de parte de Dios. La
justificación es un regalo de Dios, 100% obra de él. La santificación igualmente es una obra y
regalo de Dios.
“pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se
cumpla su buena voluntad” (Fil. 2:13)
“Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser
—espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo”
(1 Tes.5:23).
La diferencia entre las dos es que en la justificación Dios obra en nosotros sin nosotros, y que
en la santificación él lo hace con nosotros. Pero, ambas vienen de parte de Dios. En la
justificación Dios perdona la culpa del pecado. En la santificación Dios lava la mancha del
pecado. Dos obras en su gran proyecto de la restauración de una humanidad caída. Dos obras
de gracia.
¿Por qué es tan importante enfatizar que la justificación y la santificación ambos están en el
contexto de la gracia? Porque lo que ocurre a menudo, es que se crea una construcción de
equilibrio entre las dos. Como si fuera blanco y negro, dulce y agrio. En la justificación
tendríamos el evangelio. En la santificación la parte dura de la vida. Una construcción de
equilibrio se reconoce por el uso de la conjunción “pero” para conectar las dos esferas. Sí,
Dios nos salva por gracia, pero también espera que nosotros andemos en buenas obras. En el
documento de nuestras hermanas:
“Cristo es el centro de nuestra salvación, pero el objetivo del tema es que las damas
de nuestra iglesia nos ocupemos más de la santidad, porque sin santidad, nadie vera al
señor.”
En nuestros sermones a veces hacemos lo mismo.
Lo que ocurre aquí es que, si bien reconozcamos el “sólo gracia” en la parte de la
justificación, en la parte de la santificación este principio no funciona (suficientemente). No

quien me perdonaste. no produzcan frutos de gratitud. No hay un contraste entre la justificación y la santificación. la madre le habla en imperativos: “lávame los platos”. El amor de Dios por ellas despierte el amor por él en las ovejas. pero tampoco en la vida práctica de santidad de los hermanos. Romanos. viviendo en ese agradecimiento. y r. quien me lavaste. 64). Es vivir en la luz. Efesios o Colosenses) donde la ética (los imperativos) siempre figura dentro de una descripción de la salvación (los indicativos). Sólo así les enseñamos a las ovejas. No viven la gracia (en pleno) en su vida diaria como creyentes. aman su palabra y su ley. Viven cargados. Fuiste tú. por tanto vivo por él. Vivir en santidad no es la parte oscura de la vida. Sólo así les damos la motivación correcta para vivir una vida santa. ¿Qué es lo que le interesa más a esa madre? ¿Platos limpios? o ¿Ver a hijos que demuestran haber visto y experimentado con todos sus sentidos el amor de mamá? Para las ovejas esto implica que siempre deben escuchar de boca de los ministros. A la hora de la muerte esos hijos le van a decirle a Dios: “gracias Señor. cuánto Dios las ama. Y sus hijos. Para los predicadores esto significa. Predicar la santificación es predicar la gracia. un día comienzan a lavar los platos. Ejemplos en la biblia de colocar la santificación en el contexto de la gracia son Los Diez Mandamientos con su prólogo de salvación (“te saqué de la casa de esclavitud”) o las epístolas de Pablo (por ej. porque es imposible que los que por la verdadera fe hayan sido injertados en Cristo. Qué alegría le da a Dios ver a sus hijos. No solamente el día de mi . La madre tiene una empleada de servicio en la casa. La santificación y sólo fe/sólo Cristo La salvación es sólo por la fe. No debemos confundir predicar la santificación con soltar imperativos a los hermanos. diariamente. En una casa se deben lavar los platos. Sólo a ti sea la gloria”. y sus hijos. Es decir: han desenvuelto el regalo de la salvación solo por la mitad. (Aunque tengo que admitir que en mi casa no funciona así. que cada sermón – también los que traten de las buenas obras – debe dibujar la misericordia de Dios en Cristo. de dónde viene la energía para hacer buenas obras. El Catecismo lo dice de la siguiente manera: “¿No produce esta doctrina personas despreocupadas e impías? No. ¿Cómo? Haciendo valer plenamente la gracia también en la santificación. por sentido de culpabilidad o por buscar mérito. De esta forma van a vivir una vida santa. viendo ese inmenso amor de mamá. sino por gracia. La tarea de los ministros es ayudarles a desenvolver ese regalo por completo. Predicar la santificación es predicar el indicativo de la gracia de Dios en Jesucristo. Para que la empleada de servicios haga el trabajo.” (Catecismo. y como consecuencia natural de eso. Una ilustración para aclararlo. Y por amarlo. Dios me justifica. Evitando las construcciones de equilibrio. Ella es dulce como la miel. No hay un “pero”. La conjunción redentora entre las dos es: “por tanto”. por agradecimiento. lavados por él. Fuiste tú. Con ninguna forma gramatical nuestros hijos se mueven a la cocina para ejecutar tareas domésticas). pr. sino por recibir lo que Cristo ganó por mí. no motivadas por miedo. La fe es mi mano vacía que toma lo que Cristo me da. No vivo por mi propia fuerza. sin ver y experimentar la gracia de Dios en todo.funciona (suficientemente) en la doctrina. Pero a sus hijos les declara su amor. La ley no es agria.

confiando en sí mismos. alcancemos la meta. Habla de las buenas obras. para que más y más seamos renovados a la imagen de Dios. Recuerden lo que Cristo mismo dijo sobre los que confían en sí mismos: “9 A algunos que. de que jamás he cumplido uno sólo de ellos y de que todavía sigo inclinado a todo mal”. el recaudador de impuestos. sino también en la segunda (redención). Muy diferente el Catecismo en la respuesta 60 cuando dice que: “mi conciencia me acusa de que he pecado gravemente contra todos los mandamientos de Dios. Con la “primera bendición” éste recibe la justificación. Esta doctrina es peligrosa. El perfeccionismo fue enseñado por Wesley y es lo que se enseña actualmente en el Movimiento Pentecostal. en la vida de un creyente hay dos fases.” 13 En cambio. Para los Gálatas esa x era la circuncisión. Según esta doctrina. La misma respuesta habla de “perfección”. no solo en la tercera parte del Catecismo (agradecimiento). donde dice: “que durante toda nuestra vida conozcamos nuestra naturaleza pecaminosa cada vez más. que soy pecador!” 14 »Les digo que éste. el perdón de pecado y la fe. sino una desviación latente en el corazón de cada creyente. o en la respuesta 115. recaudador de impuestos. La fórmula matemática del legalismo es: fe + x (en que la x tiende a eclipsar e invalidar la fe). o – casi siempre – que les obligamos a otras personas a hacer para que Dios esté bien con ellas. pero como algo después de esta vida: “que sin cesar nos esforcemos y le pidamos a Dios la gracia del Espíritu Santo. porque mantiene un pecador a distancia del Salvador. enseñada por ciertas denominaciones o sectas.conversión. 12 Ayuno dos veces a la semana y doy la décima parte de todo lo que recibo. después de esta vida. El legalismo da un carácter meritorio a la vida santa. hasta que. ten compasión de mí. Hasta el día de su muerte va como un cojo. y el otro. sino toda la vida. se creían justos y que despreciaban a los demás. manifestando los dones del Espíritu Santo. que se había quedado a cierta distancia. El legalismo produce un clima sofocante en la iglesia. En ningún momento un creyente se independiza de su salvador. adúlteros— ni mucho menos como ese recaudador de impuestos. ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo. Cada vez más dependencia de Cristo en vez de un proceso de independizarse. Una persona legalista confía en sí mismo. 11 El fariseo se puso a orar consigo mismo: “Oh Dios. necesitando que Cristo lo mantenga caminando. sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios. Intenta ganar el favor de Dios con nuestra obediencia. y por eso con mucho más fervor busquemos en Cristo el perdón de los pecados y la justicia”. es decir. Esta aberración no es tanto una doctrina. malhechores. la “segunda bendición” es la fase donde el creyente ya no tiene pecado y vive santo. te doy gracias porque no soy como otros hombres — ladrones. Una doctrina que sí desconecta la santificación de la fe es el perfeccionismo. Un clima de compararse y juzgarse (quién tiene más xx). La segunda fase. Para nosotros puede ser cualquier cosa que consideremos necesario hacer para que Dios nos ame de verdad. uno era fariseo. Jesús les contó esta parábola: 10 «Dos hombres subieron al templo a orar. En el perfeccionismo el hombre se independiza de su salvador. la perfección.” Otra aberración que desconecta la santificación de la fe y de Cristo es el legalismo. y .

¿Cómo se reconoce una persona santa? Es una persona que nunca habla de sí mismo.» (Luc. No existe una “fuerza ética”. Que seamos cada día más reformados. ‘sólo a Dios la gloria’. amabilidad. 18:9-14) La respuesta al pecado no es la buena conducta. fidelidad. paciencia. Con más énfasis en los ‘sólo gracia’. Pero. y el que se humilla será enaltecido. Existe el salvador. Todos estamos con las manos igualmente vacías ante Dios. En unión con él somos resucitados a una nueva vida. Vivimos entre la resurrección. por fe la obediencia y la santidad de Cristo son mías. Es alegre. volvió a su casa justificado ante Dios. ascensión y pentecostés y la segunda venida de Cristo. Es una persona humilde.no aquél. Que la actividad de nuestras hermanas contribuya a eso. (Mat. paz. El Espíritu Santo hace visible eso en la vida de los creyentes. alegría. El tiempo que él utiliza para limpiar y adornar a su novia por su Espíritu. El sólo fe/sólo Cristo hace respirar a los creyentes. El tiempo en que Cristo comienza a cosechar en nosotros lo que él mismo sembró: el fruto del Espíritu. Más apegados a Cristo. No juzga a los demás. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado. El conoce la carga que los Fariseos nos ponen y nos invita: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados. . cuán buena es. La única respuesta al pecado es Cristo. ‘sólo fe’ y ‘sólo Cristo’. bondad. Ofrece ese descanso también a los demás. Una iglesia santa es una oasis de amor. sino siempre de su salvador. El tiempo en que por su Espíritu él nos renueva a su imagen. Experimenta el descanso en Cristo. humildad y dominio propio. Los creyentes estamos unidos con Cristo en su muerte y en su resurrección. y yo les daré descanso”. Que hablemos de la santificación en esa perspectiva. 11:28).