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Liberalismo, socialismo, socialismo liberal

Nota: El presente volumen procede del Suplemento N° 264 –“Socialismo Liberale”–, correspondiente al 9 de noviembre de 1989,
del diario l’Unità, Roma; y de la entrega n° 1, vol. V, de la revista
Teoria Politica, Turín, de donde se ha extraído la “correspondencia”
Anderson/Bobbio. Agradecemos a los autores y editores su gentil
colaboración para la publicación de este libro.

Liberalismo, socialismo, socialismo liberal
Perry Anderson, Norberto Bobbio, Umberto Cerroni
Edición de Nueva Sociedad, 1993
Caracas, Venezuela
Traducción: Jorge Tula
Presente Edición
Arandurã Editorial
Tte. Fariña 884. Telefax (595 21) 214 295
arandura@hotmail.com
www.arandura.pyglobal.com
Junio de 2010
ISBN

Liberalismo, socialismo,
socialismo liberal
Perry Anderson,
Norberto Bobbio,
Umberto Cerroni

cuestiones internacionales. las dificultades mencionadas reclamaban.PRESENTACIÓN Jorge Tula Considerado por algunos como acaso el más importante teórico político viviente. reunida por Carlo Violi en su Norberto Bobbio: 50 anni di studi. la variedad de los temas abordados (aspectos puntuales de la política italiana. La cantidad de los escritos publicados (su bibliografía. si fuera posible. consta de 1. a los que habrá que agregar otros 300 escritos a partir de esta última fecha). que 5 . pasando por la historia de la cultura) convierten su obra en una expresión multifacética que no facilita por cierto la reconstrucción de su pensamiento.304 títulos entre 1934 y 1988. los más diversos problemas teóricos) y la diversidad de campos disciplinarios en donde se instala para sus reflexiones (desde la filosofía y la ciencia política hasta la filosofía y la ciencia del derecho. Norberto Bobbio es un autor con un alto grado de complejidad. Aunque ha habido variados y significativos trabajos sobre la obra y la trayectoria política de Bobbio.

aunque sea parcialmente. entre los méritos del trabajo de Anderson. siempre presentes en sus más variadas reflexiones. sobre democracia-dictadura. cuyo punto central en opinión de Bobbio se refería a la “afirmada indisolubilidad de Estado y violencia respecto del ejercicio del poder”–. nos ayudara a comprender el recorrido y la dirección del camino elegido. la democracia y el socialismo. en el seno de la izquierda italiana. No fue por cierto casual entonces que fuera Perry Anderson el que asumiera tal emprendimiento. está el de advertir –entre los aspectos centrales del pensamiento de Bobbio– las tensiones y dilemas alrededor de los temas de la libertad. El mismo Bobbio se encarga de decirnos cuál ha sido el resultado de semejante empresa: “quedé asombrado por el conocimiento verdaderamente excepcional que muestra de mi vida y obra. estas palabras no hacen sino reconocer la seriedad y profundidad con que fue abordada su obra.una mente erudita y profunda como la del autor de El futuro de la democracia. sobre todo si se trata de extranjeros. 6 . como podrá comprobar cualquiera que se haya introducido. Desacostumbrado a los juicios gratuitamente generosos. Creo que ninguno de los que hasta ahora se ocuparon de mí. Y si estas tensiones y dilemas comenzaron a manifestarse en aquellos años posteriores a la posguerra –en oportunidad de la controversia. ha realizado un esfuerzo de comprensión de la magnitud del suyo”. en el pensamiento de Bobbio. afirma en la primera de las cartas que intercambiaron con motivo de la aparición en New Left Review del trabajo de Anderson. Lo cierto es que.

esta última. cuando se presenta el desafío de repensar las funciones de la izquierda. Entre otras cosas porque tal vez sea la única manera de que la democracia no devalúe sus principios ni incumpla sus promesas. y la tensión socialista hacia la justicia. El laborioso e incisivo ensayo de Anderson. carece de rivales. Una tentación. con estas nuevas dificultades. que tuvo como antecedente directo una conferencia dictada en Buenos Aires en octubre de 1987. el significado del progreso. si bien en circunstancias notoriamente modificadas. los fines de la emancipación y el camino adecuado para lograrla. que puede adquirir mayor intensidad en circunstancias históricas como las que vivimos actualmente ante el fracaso y la disgregación de los regímenes comunistas y que podría conducir a una especie de goce narcisista al verificar que axiológicamente. Dicho con palabras de Bobbio. insuperable instrumento para resguardarnos de los arbitrios del poder y de los fracasos del autoritarismo. nos permite apreciar cómo estos siempre presentes dilemas y tensiones se 7 . se trata de “tener el coraje de redefinir el socialismo”. la figura de Bobbio y su concepción del socialismo liberal ocupan un lugar igualmente destacado en esa lucha intelectual y política interminable por un socialismo fundado en la democracia y la libertad.hoy aparecen con igual o mayor intensidad. al menos como democracia política. Y en el pensamiento de Bobbio aparece como indisolublemente unida esa conjunción entre democracia. Porque es indudable que ahora como entonces. Pero es precisamente en este nuevo clima.

Pero el mismo Anderson se encarga de desanimar a quienes esperaban tal cosa cuando afirma –cierto que con manifiestas reservas– que no ha llegado aún el momento de juzgar y que no debe descartarse que la orientación brindada por el socialismo liberal deba ser tenida necesariamente en cuenta si se quiere llegar a buen puerto. aunque en muchos casos este problema sea igno8 . Anderson cree ver en el socialismo liberal de Bobbio una especie de compuesto químico inestable. Sin embargo. Más aún: teniendo en cuenta las distintas proveniencias era posible esperar una actitud más abiertamente cuestionadora del núcleo del pensamiento de Bobbio y de toda la perspectiva del socialismo liberal. deberíamos advertir que el “realismo del científico” y el “idealismo del ideólogo” transitan por caminos divergentes. Porque al fin y al cabo ese vínculo entre la democracia como destino y la tensión socialista hacia la justicia es el que muestra las dificultades de la democracia realmente existente. que además derivarían de un conflicto de principios. Inscrito en una tradición distinta. en respuesta a estas afirmaciones. dice Bobbio. Por el contrario. aparecen con todas sus fuerzas. y en opinión de Anderson esto no hace sino mostrar que se trata de instancias inconciliables o no conciliables hasta ahora. su actitud crítica no le impide darse cuenta de que no es posible reflexión alguna sobre la relación entre liberalismo y socialismo sin tener presente la obra de Bobbio como dato fundamental. En realidad.manifiestan sin que Bobbio intente operación alguna para diluir sus contradicciones.

en una conversación con Giancarlo Rosetti que incluimos en este volumen. el problema de la justicia social ya no puede estar circunscrito a las 9 . En una nota publicada en Teoría política (año IV. Bobbio reflexiona una vez más sobre ese tema tornado cada vez más excluyente y que el mismo designara como el abrazo entre democracia y economía de mercado. negándose a ver las injusticias y los poderes ocultos que engendra. En esta oportunidad.rado por quienes se despreocupan de la importancia de la existencia de la democracia o por quienes están convencidos de que la dupla democracia representativa-economía de mercado conduce necesariamente a formas de equidad. Bobbio sostiene la necesidad cada vez más imperiosa de dirigirse hacia la búsqueda de una democracia internacional si se quiere ser respetuoso de los principios democráticos. Por otro lado. Varias de las últimas reflexiones de Bobbio advierten al respecto algunas cosas que conviene registrar. 1988) a propósito del libro de Giovanni Sartori Theory of Democracy revisited. oprime a la democracia hasta conducirla a diversas formas de degeneración. Pero a la vez incita a todo pensamiento crítico a la persistente búsqueda de nuevos caminos para arribar a una sociedad más justa. Porque. tal como lo vemos en las más diversas democracias occidentales. después de reconocer una vez más que la economía de mercado permitió el difícil camino de la democracia. tal como están planteadas las cosas en el mundo. N° 1. afirma que ese abrazo puede ser considerado también como mortal puesto que aquella.

10 .relaciones entre capitalistas y obreros en el interior de un Estado en particular sino que atañe más que nunca a las relaciones entre Estados ricos y pobres. De reforzar el gobierno democrático del mundo. Se trata entonces de que nos desplacemos desde el gobierno del Estado al gobierno del mundo. Este es el punto fundamental.

a pocas semanas uno del otro. dos textos antitéticos. en las vísperas de la oleada revolucionaría en Europa. Enfoques liberales del socialismo La parábola de Mill A comienzos de 1848.NORBERTO BOBBIO Y EL SOCIALISMO LIBERAL* Perry Anderson 1. El primero fue El Manifiesto Comunista de Marx y Engels. el segundo los Principios de economía política de John Stuart Mill. usando la misma metáfora. se publicaron en Londres. y con un optimismo algo inferior pero en un sentido exactamente opuesto. realizado en 1986. Como se sabe. aquél declaraba que el fantasma del comunismo recorría Europa y que bien pronto habría de vencer. desdeñaba las hipótesis socialistas al considerar * Nota: Mi agradecimiento a Fernando Quesada y a sus colegas del Instituto de Filosofía de Madrid por su seminario sobre los teóricos modernos de la democracia. éste. que me incitó a reflexionar sobre Bobbio. 11 .

p. En su autobiografía Mill usaba la misma frase para su valoración inicial de todo socialismo que parecía que sólo podía ser considerado como “quimérico” (1873.Perry Anderson que jamás habrían de prosperar como sustitutos válidos de la propiedad privada1 (Mill 1848. Mill parecía ahora 1 Mill consideraba como quimeras las hipótesis socialistas. p. en la edición revisada de 1849– declaró que la visión de los socialistas era colectivamente “uno de los más útiles elementos para el mejoramiento humano que actualmente existen” (vol. p. 266). Sin embargo. entre los partidos y los movimientos que respondían a estas concepciones. I. precisamente al comienzo de esta rivalidad histórica se produjo un cortocircuito expresado por la parábola recorrida por el mismo Mill. frecuentemente mortífero. 231). 255). las doctrinas que proclamaban la propiedad común: y al poco tiempo –de hecho precisamente en su misma obra Principios de economía política. Su juicio se refería específicamente a los esquemas sansimonianos que –como él explicaba– consideraba como la forma más seria de socialismo. En respuesta a las muchas versiones del socialismo. Liberalismo y socialismo fueron considerados por largo tiempo como antagonistas desde el punto de vista de sus tradiciones políticas e intelectuales. El crecimiento de la cantidad de pobres en las principales capitales de Europa y los conflictos frecuentemente cruentos que la nueva situación tendía a determinar suscitaron una ardorosa solidaridad en Harriet Taylor. ya sea por la aparente incompatibilidad de sus supuestos teóricos –respectivamente individual y societario– o bien por la historia factual del conflicto. Él se dedicó a estudiar. a quien Mill estaba sentimentalmente ligado. Y no sin razón. sin prejuicio alguno. 12 . Hoy esta antítesis no nos sorprende.

que él esperaba fuese más importante que su estudio sobre el gobierno representativo. p.Norberto Bobbio y el socialismo liberal privilegiar el “fourierismo” como la variante más capaz y poderosa. ha sido modificado tan rápida y radicalmente. 232). En los dos años que aproximadamente siguieron dediqué gran parte de mi tiempo al estudio de los mejores escritores socialistas del Continente y a la meditación y discusión sobre toda una gama de cuestiones que la controversia implicaba. Raramente un juicio político. Desde ese momento Mill se consideró socialista y liberal. Defendió la Comuna de París y murió en el momento en que estaba redactando un libro sobre el socialismo. 234-5). conceptualmente central.. opinión que mantuvo hasta el fin de su vida. El resultado fue que la mayor parte de lo que había escrito sobre el tema en la primera edición fue suprimida y sustituida por argumentaciones y reflexiones que tenían un carácter más avanzado” (Mill 1873. Mill escribió más tarde: “En la primera edición la dificultad del socialismo estaba afirmada con tal vigor que el tono del libro terminaba siendo antisocialista. pp. Como habría de escribir en su biografía: “Considero que el problema social del futuro es el siguiente: de qué modo combinar la máxima libertad de acción individual con la propiedad común de las materias primas de la Tierra y con una participación igualitaria de todos los beneficios del trabajo colectivo” (ibíd. Sobre la diferencia entre la primera y segunda edición de su obra. 13 .

aunque contenía ataques corrosivos contra el Estado.Perry Anderson Bertrand Russell La evolución de Mill. Pero no es así. El estudio que había proyectado redactar con D. 170). por lo impresionante que fue. Este mismo itinerario habría de repetirse. podría ser considerada como anómala o aislada. varias veces. Principles of social reconstructions. La Primera Guerra Mundial transformó su visión del mundo. después de un viaje de estudios a Berlín. pp. V). el partido-guía de la Segunda Internacional. cerca de setenta años después. Russell declara. Si bien tenía decididas simpatías hacia los objetivos más moderados del partido socialdemócrata (SPD). que apareció en 1916. p. la propiedad privada y la guerra. posteriormente. Russell desaprobaba lo que denominaba la “democracia ilimitada” contenida en el Programa de Erfurt y temía aquellos “experimentos tontos y desastrosos” que se habrían producido de no haberse introducido cambios para respetar el principio de las “desigualdades naturales” (ibíd. de la misma manera como 1848 lo había hecho con Mill. p. H. que “el punto de vista con que escribí el libro era el de un liberal ortodoxo” (Russell 1965. En aquel período. era considerado insuficientemente intransigente 14 . El más famoso pensador inglés después de Mill recorrió el mismo camino: Bertrand Russell en 1895 escribe el primer estudio en inglés sobre la socialdemocracia alemana. En el curso de dos decenios también él había cambiado profunda y definitivamente de idea. Lawrence.. 141-3.

de un solo golpe. Proposed Roads to Freedom (1919).. 15 . pp. que luchaba entonces por una “revolución” que consiguiese.Norberto Bobbio y el socialismo liberal por Lawrence. la nacionalización de todas las industrias. del cual surgió su opción por el socialismo gremialista (Guild Socialism)* “el mejor sistema practicable”. (ibíd. de los medios de comunicación y de la tierra (Clark p. pp. que constituye la doctrina propia del socialismo y del comunismo anárquico. 211-2). por la forma de propiedad común que él consideraba como la más favorable tanto para el mantenimiento de la libertad individual como para salvaguardar las garantías contra la eventualidad de un Estado demasiado poderoso (Russell 1919. Según este movimiento. escrito durante los meses que estuvo encarcelado por sus manifestaciones públicas contra la guerra. era un examen sin prejuicios sobre el marxismo. la alternativa frente a la explotación y control a cargo de un Estado centralizado –perspectiva viable para la futura nueva sociedad– consistía en que las corporaciones organizadas alrededor de las trade unions asumieran el control de la industria garantizando la autogestión y el rol protagónico de las bases obreras (NE). el anarquismo y el sindicalismo. 263). XI-XII): “La propiedad común de la tierra y del capital. es un paso necesario para remover los males que sufre el mundo en la actualidad y para fundar aquella sociedad que cualquier persona debería querer ver realizada. Pero el siguiente libro de Russell. 1919. *El socialismo gremialista o guildista ha sido una tendencia del socialismo inglés con relevancia durante las dos primeras décadas del siglo XX.

por su estudio sobre el imperialismo. A. Hobson. También en su caso fue la Primera Guerra Mundial la que determinó el cambio. Conocido en el mundo sobre todo.Perry Anderson De Hobson a Dewey Otro ilustre contemporáneo que recorre el mismo itinerario fue el economista J. 32-48). El análisis de Hobson con referencia a ambas razones para la socialización de los medios de producción y a sus límites tiene una tonalidad marcadamente moderna (pp. era un convencido liberal inglés. y casi exclusivamente. p. 9). Ya en 1917 polemizaba. etapa superior del capitalismo. es el testimonio más convincente de su inadecuación para afrontar la tarea de derrocar el capitalismo cuando se presente la oportunidad” (Hobson. Así. 16 . en el verano de 1914. el economista del sobreahorro –cuya influencia Keynes reconoció en su Teoría general– estaba escribiendo un estudio titulado From capitalism to socialism (1932). cuando publicó su monografía (1902). con la socialdemocracia occidental cuando escribía que “la adhesión precipitada al patriotismo por parte del socialismo en cualquier contexto nacional. desde la izquierda. 1917. Hobson dedicó lo mejor de sus energías a desarrollar una teoría de la economía socialista que combinase las exigencias estructurales de una producción estandarizada de artículos de primera necesidad con condiciones precisas para la libertad personal y la innovación técnica. Hobson. Con posterioridad a la guerra. porque fue usado y criticado por Lenin en su ensayo de 1916 sobre el mismo tema: El imperialismo.

Este Kulturpatriotismus estaba de algún modo matizado por el concluyente repudio de Dewey a toda “filosofía de la soberanía nacional aislada” y su llamado a la creación de una legislación internacional en condiciones de superarlo. Los frecuentes viajes de Dewey fuera de Estados Unidos durante los años veinte contribuyeron sustancialmente a ampliar sus simpatías políticas. En su caso el evento desencadenante no fue la Primera Guerra Mundial sino la “gran depresión”. en oposición al lockismo. Sus planteos en German Philosophy and Politics (1915) en muchos puntos recuerdan la obra antitética de Thomas Mann Consideraciones de un apolítico (1918). siguió la misma trayectoria. trató de vincular el idealismo alemán con el militarismo. Dewey se aproximó a Wilson en 1917 en contra de las protestas de discípulos muy cercanos como Randolph Bourne. la mente filosófica más eminente de ese país. Después de haberse opuesto inicialmente a la intervención norteamericana en la guerra.Norberto Bobbio y el socialismo liberal Un caso similar encontramos en Estados Unidos: John Dewey. publicado en 1935. liberal convencido y sincero a todo lo largo de su carrera. En ella Dewey. inspirado por los famosos presagios de Heine. Dewey –considerando la ausencia histórica en Norteamérica del benthamismo. en cuanto expresión de la herencia histórica liberal– denunciaba sin medias tintas las ortodoxias del 17 . contra el experimentalismo norteamericano propio de la democracia estadounidense. En su libro Liberalism and social action.

recurriendo sin más –si es necesario– “a la fuerza inteligente” para “someter y desarmar a la minoría recalcitrante”. está automáticamente abandonado”. con sus garantías de libertad civil de expresión. Dewey veía sólo una posibilidad histórica para la tradición que él continuaba defendiendo: “La causa del liberalismo estará perdida si ella no está dispuesta a socializar las fuerzas de producción existentes”. es “recurrente en especial” en Estados Unidos. sostenida por la violencia física. en la medida en que “la economía socializada es el instrumento para el libre desarrollo individual” (Dewey 1987. 61-2. Retorna a la mente inmediatamente la obra madura de Macpherson. funciona como herramienta de coerción sobre la mayoría”. pp. Y en la época del New Deal escribía: “El control de los medios de producción por parte de pocos. La estudiada ambigüedad 18 . información y reunión. que tienen la posesión legal. Nuevos intentos de síntesis Es oportuno recordar hoy estos ilustres precedentes porque después de un largo período asistimos a una serle de iniciativas tendientes a sintetizar las tradiciones liberales con las socialistas. Los fines del liberalismo clásico requieren ahora la realización del socialismo. 46.Perry Anderson laissez-faire como “apologías del régimen económico existente” que ocultaban su “brutalidad e inequidad”. donde en tiempos de potenciales modificaciones sociales “nuestro culto verbal y sentimental de la Constitución. 22. 63). Tal coerción.

Es de esperar que las recientes traducciones al inglés de dos de 19 . Samuel Bowles y Herbert Gintis.Norberto Bobbio y el socialismo liberal de Teoría de la justicia de John Rawls puede ser leída –algunos lo han hecho precisamente así– como el ensayo que produce los fundamentos filosóficos para un proyecto similar. Si bien acaso es el teórico político más influyente en su país. entre otros. Bobbio ha sido hasta ahora escasamente conocido en el mundo anglosajón. en Estados Unidos Joshua Cohen y Joel Roger. 2. ITINERARIO DE BOBBIO La formación y la Resistencia En este panorama contemporáneo surge una figura de gran relevancia moral y política. con un vasto público también en España y América Latina. el filósofo italiano Norberto Bobbio. ha invitado a una reconsideración de la actualidad y pertinencia del pensamiento no sólo de Tocqueville sino también de Guizot. diferentes en el tono y en los objetivos pero similares en sus aspiraciones políticas: en Inglaterra David Held y John Dunn. defensor no sólo del pluralismo político sino también de una democracia económica. Más explícito en sus intenciones es Robert Dahl. tratando de recuperar las tradiciones liberales para la llamada “segunda izquierda”. en Francia Pierre Rosanvallon. Una joven generación de ensayistas angloamericanos ha producido una serie de estudios.

Perry Anderson sus libros principales2 –¿Quale socialismo? (1976) e Il futuro de la democrazia (1984). modifiquen la situación. 20 . las referencias que no pertenezcan a textos de Norberto Bobbio estarán expresamente indicadas (NE). que será tomada en consideración sólo de manera marginal en estas páginas. disciplinas a las que se dedicó en la Universidad de Turín entre 1928 y 1931. Bellamy volvió posteriormente a discutir las tesis de Bobbio. La edición inglesa tiene incorporada ensayos que no están incluidos en la edición original. 198). La obra completa de Bobbio es enorme. y no rechazó inicialmente el orden mussoliniano (Bobbio* 1955. * En adelante. En aquella época. sin embargo. p. conviene antes decir algunas cosas sobre la experiencia vital que está tras de ella. Londres. donde se los consideraba intelectualmente muertos y sepultados más que desterrados: y la perspectiva filosófica personal de Bobbio estaba 2 La edición corresponde a Polity Press. 1987. el filósofo del régimen. Norberto Bobbio nació en Remonte en 1909 y creció en un ambiente que él define como “burgués-patriótico” entre “aquellos que habían resistido al fascismo y los que habían cedido a él”. recibió la influencia de Gentile. Su primera formación fue en filosofía política y jurisprudencia. El editor y el encargado de esta edición deben ser felicitados por estas dos publicaciones. Para comprender esto. ambos tienen una excelente introducción de Richard Bellamy. En el volumen bibliográfico a cargo de Violt. el nombre de Marx o el término marxismo eran desconocidos en las aulas. son enumerados más de 650 títulos que representan apenas el 60% de toda la producción escrita de Bobbio. Cualquier reflexión sobre la relación entre liberalismo y socialismo debe tomar como eje central la obra de Bobbio. La mayor parte de sus trabajos están referidos a la teoría del derecho. recuerda Bobbio.

aspiraba a desarrollar un “idealismo social”. sucedía con la mayor parte de los intelectuales de esa generación. Como miembro del Comité Nacional de Liberación en Veneto. En el mismo período. Cuando en 1935 el grupo cae en las redes de la policía. la organización antifascista fundada por los hermanos Rosselli en Francia. directamente vinculados a la memoria de Gobetti. primero en la Universidad de Camerino y luego en la de Siena hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial. ala política de la resistencia en la que habían confluido Giustizia e Libertá y el movimiento liberal-socialista. Bobbio es arrestado por segunda vez por el régimen de Mussolini en diciembre de 1943 y liberado 21 . su profesor de filosofía del derecho. como simple simpatizante. después de su trabajo de doctorado sobre fenomenología alemana. es arrestado por un breve periodo. inspirado en Hegel pero más progresista que el de la doctrina crociana en cuanto a inspiración política.Norberto Bobbio y el socialismo liberal ampliamente modelada por el historicismo de Croce. Más tarde. dos filósofos de la Escuela Normal Superior de Pisa. Gioele Solari. algo que. cuando se une al grupo liberal-socialista formado en 1937 por Guido Calogero y Aldo Capitini. mediados los años treinta. En el otoño de 1942 participó en el acto de fundación del Partito d’Azione. por lo demás. convertida en el centro de la resistencia en el Veneto. En 1940 se traslada a la Universidad de Padua. Es este el ambiente que anima a los grupos piemonteses de Giustizia e Libertá. Bobbio. Después de salir en libertad comienza a enseñar. Bobbio entró a formar parte del círculo de intelectuales turineses radicalmente liberales en sus convicciones.

157-8. p. p. Lo abandonamos porque participamos en el trabajo y en las esperanzas de una nueva clase. mientras todavía se combatía en el norte de Italia. Estos tres volúmenes de “retratos y testimonios” contienen muchos de los escritos más personales de Bobbio. 170. Este texto. 70-1. Bobbio publicó un pequeño y polémico volumen: La filosofía del decadentismo (1944). De este modo Bobbio estaba describiendo la difusa reacción común a la franja de intelectuales más jóvenes que se habían unido al Partito d’Azione. 199) y proponía una acción 22 . pp. 281). denuncia vehemente del aristocratismo y el individualismo de Heidegger y de Jaspers en nombre de un humanismo democrático y social. Il Partito d’Azione En el año siguiente. Estoy convencido de que si no hubiésemos aprendido del marxismo a ver la historia desde el punto de vista de los oprimidos. p. 1986d. en aquel momento la fuerza dirigente de la resistencia del norte de Italia. no habría habido salvación para nosotros” (1955.. que era la expresión ideológica de una clase en declinación. Años después dirá: “Hemos dejado atrás el decadentismo. 1984c. 191). logrando una nueva e inmensa perspectiva del mundo humano. pp. 95-6. 276-7. El mismo era “uno de los que creían en la fuerza ya irresistible del Partido Comunista” (ibíd. muestra claramente el impacto que sobre Bobbio ejerce el movimiento obrero.Perry Anderson tres meses después (1986c.

y por lo tanto extremadamente móviles e inestables. soñábamos una restauratio ab imis de la vida política italiana. que lo convertiría en algo distinto de los partidos tradicionales de la clase obrera. ¿A quién dirigirnos? Moralistas d’abord. Sin embargo. el Partido no llegó a consolidarse en el panorama político italiano: tres años después habría de desaparecer. Así las cosas nos encontrábamos con que éramos rechazados por la mayoría de la burguesía que 23 . porque ambas eran objeto del desprecio fascista. Y permanecimos sin poder enraizamos en la sociedad italiana de aquellos años. por cierto. después de la Liberación.Norberto Bobbio y el socialismo liberal común entre trabajadores e intelectuales para una reforma radical de las estructuras del Estado italiano. a pesar del papel militar relevante desempeñado en la Resistencia y de la gran presencia de fuerzas intelectuales. A sus ojos ésta habría de ser la vocación específica del Partito d’Azione. El objetivo declarado de estos militantes del Partito d’Azione era realizar la síntesis entre liberalismo y socialismo. Nadie mejor que Norberto Bobbio ha sabido describir las razones de esta disolución: “Claros y firmes en las posiciones morales. en la política de entonces resultábamos sutiles y dialécticos. Pero considerábamos que para proceder a esta restauración no era necesario hacer la revolución. comenzando por sus costumbres. en una búsqueda sin pausa de una ‘inserción’ en la vida política italiana que finalmente no logramos encontrar. Precisamente a muchos de estos pensadores les parecía lógica la tarea de sostener y defender al mismo tiempo las dos ideas.

(.) haciendo guiños de complicidad a los ciudadanos más timoratos y conformistas.. la nuestra.. Paradójicamente. que era la clase menos apta para seguirnos. Durante todo el tiempo que el Partito d’Azione –jefes sin ejército– desarrolla su función como movimiento político. los comunistas. la pequeña burguesía –ejército sin jefes– fue qualunquista” (1951. En todo caso fue un espectáculo más bien penoso vernos –enfants terribles de la cultura italiana– en contacto con las capas más temerosas y débiles. la otra al ‘movimiento accionista’. y no es ni siquiera seguro que la primera. Las discusiones con el PCI Aquel juicio –duro y cáustico– sobre la experiencia del Partito d’Azione refleja sin duda el estado de ánimo con el que Bobbio se retiró de la actividad política directa después de la disolución del Partido en 1947. el juicio que sobre el Partito d’Azione hace Togliatti es menos severo. Y no nos siguieron. 770). 906). Nos encontramos en cambio cara a cara con la pequeña burguesía. En efecto. moralistas incorruptibles predicando a los especialistas del compromiso.Perry Anderson no quería la restauratio y por la mayoría del proletariado que no quería renunciar a la revolución. p. cuando asumió 24 . en continuo movimiento. p. escribió: “En sustancia. intentando hablar a las cabezas más perezosas y marchitas. sólo fueron dos las grandes corrientes de resistencia y lucha efectiva y duradera contra la tiranía fascista: una correspondió a nosotros. haya sido siempre y en todas partes la más fuerte” (1951.

En los años siguientes escribió una serie de artículos y ensayos manifiestamente críticos sobre la polarización de la vida política e intelectual en Italia durante el primer período de la guerra fría. 48)3–. aun cuando estuvo concentrado principalmente en su trabajo académico. “Intellettuali e vita politica in Italia” y “Spirito critico e impotenza politica”. “Politica culturale e politica della cultura”. cuando 3 En Politica e cultura están incluidas las principales intervenciones de este periodo: “Invito al colloquio”. no lograron mantener su equilibrio en el período de la guerra fría). tanto del comunismo oficial como del anticomunismo. Sin embargo. tanto del Congreso para la Libertad de la Cultura como del Movimiento de los Partidarios de la Paz. El objetivo de Bobbio era disuadir al PCI de su vínculo incondicional con el Estado soviético. El efecto de las intervenciones de Bobbio fue marginal hasta después de la muerte de Stalin. “Difesa della libertà”. En estos trabajos fijaba posición contra las ideologías. su interlocutor principal era el Partido Comunista Italiano. y además persuadirlo de la importancia permanente de las instituciones políticas liberales tal como se habían expresado históricamente en Occidente.Norberto Bobbio y el socialismo liberal la tarea docente en la cátedra de filosofía del derecho de la Universidad de Turín. que él consideraba entre los regímenes totalitarios –“aunque sin escandalizarme porque considero que se trata de una dura necesidad histórica” (1955. 25 . por ejemplo. no se dedicó sólo a él. “Democrazia e dittatura”. p. Pero. Es difícil mencionar a otros estudiosos en Europa que en los mismos años lograran un tono similar de civilidad y ecuanimidad (tanto Russell como Dewey. “Libertà dell’arte e politica culturale”. “Pace e propaganda di pace”.

instaurando una futura dictadura proletaria en nombre de 26 . que tuvo un impacto mayor. 149). preanunciando sin embargo que el PCI se habría de dirigir en los años sucesivos hacia una mayor comprensión y aceptación.Perry Anderson los cambios producidos en Rusia comenzaron a aflojar un poco las mallas del retículo ideológico del movimiento comunista italiano. insistiendo sobre la histórica subvaluación por parte del marxismo de la contribución liberal a la cuestión de la separación y de los límites del poder. Galvano Della Volpe. Bobbio. 1955). donde.. hecho “esencial para su cohabitación con el mundo occidental” (ibíd. criticaba las concepciones marxistas tradicionales en torno de estos dos temas. a la vez que sostenía que el marxismo –por el contrario– era el heredero de la tradición democrática más radical de Jean-Jacques Rousseau. Fue entonces en 1954 cuando Bobbio publicó un ensayo con el título Democrazia e dittatura (v. p. Las tesis contenidas en este ensayo provocaron una larga réplica de parte del mayor filósofo comunista de entonces. a tomar conciencia de que un “progresismo demasiado osado” correría el riesgo de sacrificar las conquistas de la democracia liberal existente. que tituló Della libertà dei moderni comparata a quella dei posteri. de manera serena pero severa. que reprochó a Bobbio haber retrocedido hacia las posiciones que a comienzos del siglo XX expresaba el liberalismo moderado de Benjamín Constant. replicó a Della Volpe con un ensayo todavía más voluminoso que el anterior. teórico de la libertas maior opuesta a la libertas minor de Constant. a su vez. cordialmente pero con tono decidido. en la que desarrollaba su tesis e invitaba a los comunistas.

pero prefiero la compañía de los primeros. en Rinascita (1955. escribía. pp. p. La relevancia de esta segunda intervención fue tal que Togliatti mismo se sintió en la obligación de responder a los argumentos de Bobbio. sólo algunos conservaron un pequeño equipaje en el cual. Bobbio concluía con un recuerdo autobiográfico y con un “credo”. demasiados. la mesura del juicio. la inquietud por la investigación. No los reprocho. interviniendo. 194). “habríamos buscado reparo en el refugio de la vida interior o nos habríamos puesto al servicio de los viejos patrones. que los años son buenos consejeros y los acontecimientos arrojan nueva luz sobre los hechos” (ibíd. el espíritu crítico. para custodiarlos. una paráfrasis deliberadamente irónica del ensayo de Constant escrito en 1818: De la Liberté des Anciens comparée à celle des Modernes. Sin un profundo compromiso con el marxismo después de la Liberación. habían depositado. 27 . Pero entre aquellos que se han salvado. El título de la réplica de Bobbio era. de los frutos depositados en este equipaje: o los han abandonado por considerarlos un peso inútil. el sentido de la complejidad de las cosas. el escrúpulo filológico. el aguijón de la duda. bajo seudónimo. En su contrarréplica a Togliatti. o jamás los tuvieron y se lanzaron al mar antes de haber tenido tiempo de adquirirlos.. Más bien podría decir que esta compañía está destinada a crecer. la voluntad de diálogo. 281-2). los frutos más sanos de la tradición intelectual europea.Norberto Bobbio y el socialismo liberal una democracia ulteriormente perfeccionada. obviamente. Faltan muchos. antes de lanzarse al mar.

ingresó en el Partido Socialista Unitario (PSU) recientemente constituido como consecuencia de la reunificación del Partido Socialista Italiano (PSI) de Nenni con el Partido Socialdemócrata Italiano (PSDI) de Saragat. Podríamos preguntarnos si efectivamente mostraba mucho entusiasmo por los insípidos gobiernos de aquellos años. Pero una cosa es cierta: en 1968 Bobbio. Mucho más tarde Bobbio habría de decir que esta experiencia. quien continuó trabajando casi exclusivamente en la universidad. por primera vez. para bien o para mal. ¿Qué vino después? Una masiva movilización con alto grado de explosividad en las universidades y fábricas de todo el país: el famoso 68-69 italiano. representaba “el momento más feliz del desarrollo político italiano de la posguerra” (1981a. el partido de gobierno. incluye en la coalición gubernamental al Partido Socialista Italiano. Durante seis años Italia fue gobernada por una coalición del llamado centro-izquierda. En lo inmediato. la Democracia Cristiana. En 1964. por lo que no significó ninguna ampliación inmediata de la audience de Bobbio. Los votos obtenidos por el reunificado PSU. y permaneció relativamente olvidado durante los veinte años siguientes. en vez de aumentar descendieron 28 . el episodio de su debate con Della Volpe y Togliatti no tuvo una repercusión relevante en la cultura política italiana. experiencia inédita que se concretó después que éste rompió vínculos con el PCI. p.Perry Anderson Predicciones confirmadas El sereno optimismo de la frase final –como sin duda la entendía Bobbio– encontraría su justificación con el correr del tiempo. 6).

al menos sobre la base de los recuerdos que pueden ser individualizados entre las líneas de la polémica que posteriormente habría de colocar por primera vez su figura en el centro de la discusión nacional. las predicciones de Bobbio se habían confirmado completamente. La burguesía italiana. Todas las referencias posteriores de Bobbio a estos dos singulares años tienen un trasfondo de reserva y de amargura. Uno de los hijos de Bobbio fue además líder de Lotta Continua. A nivel nacional su cálculo político había quedado bruscamente descartado. En los últimos meses de 1973 el PCI explicaba el objetivo de su matrimonio estratégico con la DC –el llamado “compromiso histórico”– y al año siguiente anunciaba su compleja conversión a los principios del eurocomunismo. y la experiencia de centro-izquierda murió rápidamente.Norberto Bobbio y el socialismo liberal verticalmente. experiencia que no le agrada. Todo esto sucedió –y sólo así podía ocurrir– después del reflujo de los grandes movimientos sociales de los últimos años de la década de los sesenta y de los primeros de la década siguiente. se desplazó hacia el centro-derecha. De pronto se encontró enfrentándose a la vez con la turbulencia y el desorden de la revuelta estudiantil en el mismo ámbito de su actividad profesional. parecen haberlo afectado profundamente. Estaba finalmente abierto el 29 . Veinte años después del debate con Togliatti. al igual que sucede con la mayor parte de sus colegas. Las asambleas estudiantiles de entonces. Bobbio 1979). asustada por el movimiento estudiantil y obrero. en particular. organización política sobre la cual escribió un ensayo de reconstrucción histórica digna y equilibrada (L.

Con gran satisfacción. Aprovechando esta oportunidad. al final de un largo y vasto debate. Como consecuencia. tanto del PCI como del PSI. liberalismo y marxismo. Bobbio podía considerarse satisfecho por el consenso que había logrado en torno de sus afirmaciones fundamentales. defendiéndolo de aquellos que lo acusaban de ser muy poco marxista. En 1976 el PCI había renunciado formalmente al leninismo.Perry Anderson terreno favorable para acoger sus tesis sobre democracia y dictadura.. la revista teórica del PSI: el primero sobre la falta de una consistente doctrina marxista del Estado y la segunda sobre la ausencia de cualquier alternativa a la democracia representativa como forma política de una sociedad libre. 60). p. Esta vez las intervenciones de Bobbio determinaron un considerable interés en la opinión pública italiana y muchos intelectuales y políticos. con una clara advertencia sobre los peligros que veía surgir a partir de las frustraciones que podían llevar el proceso revolucionario en Portugal hacia salidas opuestas (1976b. 21-65). en la tribuna del XL Congreso socialista. que él había criticado. y estaba conquistando consensos electorales extraordinarios que Bobbio habría de acoger positivamente. observaba el hecho de que el mismo Nenni. Al año siguiente. reforzado por un prestigio hasta entonces inusitado. Bobbio escribe en 1975 dos ensayos clave en Mondoperario. Bobbio apoyó el nuevo programa del PSI. pp. Bobbio se convierte también en uno de los mayores 30 . También el PSI estaba revisando su tradición. En 1978. usara oficialmente sus argumentaciones (ibíd. respondieron a los interrogantes que él había planteado en los dos ensayos.

republicanos y liberales en 31 .Norberto Bobbio y el socialismo liberal editorialistas sobre política nacional al colaborar en La Stampa. La decepción no tardó en llegar.. parecía haber compartido las esperanzas de una recomposición libertaria del PSI y de su rol potencial en una renovación del país. inicialmente en nombre de una renovación moral y política que lo colocara como guía de las luchas por una mayor democracia civil y laica en Italia. que. el juicio no podía ser más drástico. PSDI. El régimen de “pentapartido” de los años ochenta –una coalición entre DC. La inestabilidad parlamentaria y la corrupción no habían disminuido: en 1981 Bobbio habría de declarar que para comprender la realidad de la política nacional bien podía omitirse “la letra gastada de la Constitución italiana” (ibíd. revestida por una retórica decisionista que casi parecía haber sido tomada en préstamo a Carl Schmitt. subordinada al culto del jefe. PSI. Dada la relevancia que Bobbio atribuyó siempre a las normas constitucionales. Veinte años antes había sido coautor de un texto de educación cívica para enseñanza de la Constitución en las escuelas medias superiores (Bobbio/Pierandrei). su primera actividad periodística regular desde los tiempos de la Liberación. Bobbio. Los gobiernos de “solidaridad nacional” no recogieron los frutos de las reformas auspiciadas sino los trastornos causados por el terrorismo. p. desconfiaba de la lógica corporativa del compromiso histórico. Son estos años los que testimonian el ascenso de Bettino Craxi a la cúpula del PSI. como muchos otros miembros de su partido. 12). El PSI de Craxi se estaba convirtiendo en una máquina cada vez más cínica y autoritaria.

21). difícil y lento aprendizaje. ahora senador vitalicio por designación presidencial. p. 10). una realidad que es inútil cubrir con velos piadosos” (1984a. En la actualidad la posición de Bobbio es nuevamente la de un “francotirador”. Bobbio difiere de sus predecesores en varios puntos importantes. que se ha medido con la fenomenología de Husserl y de Scheler antes de la guerra. el cursus vitae de Norberto Bobbio: una vida que en algunas oportunidades describió como “un continuo.Perry Anderson “una combinación inédita. con el existencialismo de Heidegger y Jaspers durante la 32 . La filosofía política El “lento aprendizaje” Este ha sido. tan lento que todavía no fue logrado” (1964. p. Uno de ellos es simplemente su ámbito de investigación específica. y hasta hace pocos años atrás inconcebible. tan difícil como para dejarme casi siempre abatido y descontento. Bobbio es un filósofo de vasta formación. más o menos independiente. ¿Cuál fue su significado histórico específico? En el interior del grupo de pensadores que intentaron conciliar el liberalismo con el socialismo. una especie de lord italiano ad honórem. del centro-derecha con el centro-izquierda”– le parecía concebido para excluir. en líneas generales. la conciencia moral del orden político italiano. según el veto de Estados Unidos. cualquier alternativa más progresista: “de hecho. 3.

3-4). desde Rousseau o Madison hasta Burke y Hegel. Sin embargo. la investigación más relevante sobre historia intelectual que Bobbio haya realizado: un examen brillante. desde Constant y Tocqueville hasta Weber y Kelsen– es sin embargo más grande. aunque con frecuencia sensiblemente selectivo. Bobbio no es un filósofo de gran estatura desde el punto de vista de su originalidad. A este respecto cabe destacar. Bobbio se siente mucho más cómodo de lo que se sintieron sus predecesores cuando se trata de afrontar 33 . menos aún un economista. su familiaridad con las principales tradiciones del pensamiento político occidental –desde Platón y Aristóteles hasta Tomás de Aquino o Altusio. Sus preferencias epistemológicas personales han sido experimentales y científicas.Norberto Bobbio y el socialismo liberal guerra. congénitamente especulativa y de orientación idealista (1986b. Y dado su sentido del compromiso profesional. al contrario de ellos. Russell o Dewey. En cierta forma nos hace recordar a Mill. no sólo desde el punto de vista del conocimiento histórico sino también en lo que a penetración y profundidad se refiere. Pero si él no ha producido ningún estudio significativo en lógica o epistemología. precisamente Il profilo ideologico del Novecento italiano. ética o economía. Su dominio de la filosofía política está respaldado por su formación en jurisprudencia y por su familiaridad con la ciencia política. entre las obras de Bobbio. como lo demuestra el hecho de que siempre se dirigiera claramente contra aquellas inclinaciones que calificaba como “ideología italiana”. como sí lo fueron Mill o Hobson. pp. y con el positivismo de Carnap y Ayer al terminar la misma. desde Pufendorf y Groccio hasta Spinoza y Locke.

esta limitación puede ser juzgada en los hechos como ventaja en el contexto de la cultura de izquierda que dominaba en Italia hasta los años setenta: una cultura casi sofocada por sus referencias al marxismo de manera demasiado exclusiva. los textos de Kautsky y de Lenin le son conocidos pero de manera más superficial. con relación al marco europeo. y cuando analiza Gramsci. lo que condujo a aquellos abusos del “principio de autoridad” que Bobbio había detectado para criticarlos (1976b. del que hacía uso cuando hablaba con Togliatti. sin embargo. Su bagaje no marxista. Por su formación de fondo y por convicción es un liberal. en cierta medida más complejas que las de los otros. p. En Inglaterra. o premarxista. madre patria del liberalismo decimonónico. lo colocaba lejos de aquella actitud. puede llegar a cometer errores sorprendentes. 25). éste tuvo su máximo logro en el Estado 34 . Pero.Perry Anderson la historia del marxismo. El liberalismo italiano Otra diferencia respecto de sus principales predecesores la constituyen las coordenadas políticas de Bobbio. Su familiaridad filológica con las distintas tradiciones del materialismo histórico no es homogénea: a Marx lo conoce bien como a un clásico. En efecto. democrático y tolerante. Paradójicamente. ayudado también por su temperamento manifiestamente escéptico. por ejemplo. Bobbio se coloca en el cruce de tres grandes corrientes de pensamiento en conflicto. el liberalismo italiano siempre ha sido un fenómeno aparte.

Además. finalmente. después de su abdicación política. a diferencia de lo que sucedía en Alemania. por otra parte. la unificación nacional fue lograda no a expensas del liberalismo sino más bien bajo sus banderas. le quedaba pues poco por hacer como no fuera superar esta fase para entrar luego en su breve epílogo social bajo la dirección de Asquith y Lloyd George. y la definición secular de un Estado italiano creado en contraste con la voluntad de la iglesia romana. En Francia. el nacional-liberalismo fue tristemente famoso después de su capitulación ante el conservadurismo prusiano de Bísmarck y. pero posteriormente su vocación histórica fue. estaba por lo tanto demasiado comprometido como para sobrevivir al advenimiento de la Tercera República. el liberalismo que emerge victorioso del Risorgimento tenía una doble legitimación: la ideología constitucional de los moderados piemonteses. En Alemania. que teorizaba las virtudes de una monarquía censitaria. Sin embargo. por así decir.Norberto Bobbio y el socialismo liberal mínimo y en el libre comercio de la época de Gladstone. y para desaparecer finalmente como fuerza política. el liberalismo como doctrina fue una expresión de la Restauración. que fijaron la estructura de su hegemonía bajo la monarquía. 35 . consumada. Hegemónico en el régimen orleanista. como se sabe. basada en el sufragio masculino irrestricto. fue al encuentro del desastre económico cuando el libre comercio fue desechado por el Segundo Reich. mimetizado durante el Segundo Imperio. en Italia. abandonó los principios parlamentarios para adherir al éxito militar contra Austria en 1866.

invocaba el terror blanco para destruir el movimiento obrero y desembarazarse de la democracia parlamentaria. Sin embargo fueron. con su gran componente de violencia represiva y de corrupción cooptativa. El nombre del liberalismo fue casi completamente identificado con la construcción de la nación y con la causa del Estado laico.Perry Anderson Este éxito singular fue de tal magnitud que tornó superflua en Italia. la realización de una “agenda liberal normal”. Él habla de 36 . paladín del liberalismo ético. durante largo tiempo. y habría de ser capaz de mezclarse con los modelos más inesperados y más apasionados en oposición al orden establecido. En ningún país el destino del liberalismo fue tan polimorfo y contradictorio. El mismo Bobbio es un testimonio de la ambigüedad de esta herencia. el país donde el mayor teórico del liberalismo económico. entre otras cosas. Este fue el país donde el régimen oligárquico e intrigante de Giovanni Giolitti. exaltaba las masacres de la Primera Guerra Mundial y aprobaba el ascenso al poder de Mussolini. la sobrevivencia y la conservación de la credibilidad del liberalismo italiano para gran parte de este siglo. precisamente porque sus ideales clásicos fueron al mismo tiempo objeto de ensalzamiento y escarnio. tanto que sus estadistas y sus intelectuales padecieron sólo una ligera presión en lo relativo al mejoramiento de la honestidad electoral o al mejoramiento de una ulterior libertad política. el liberalismo en Italia logró mantener su poder normativo radical que en cambio había perdido en otros lados. En efecto. deformaciones como éstas las que permitieron. se definió liberal hasta la gran guerra. donde el gran filósofo Benedetto Croce. Vilfredo Pareto. paradójicamente.

tiene una escasa origina37 . a su juicio. como hace Bobbio. es evidente que tal visión. Para él las figuras más grandes en Italia son aquellos pensadores que podrían ser considerados cercanos a esta tradición. respecto de Croce. vale decir. un concepto que para Croce es un anatema (1955. 253-68). defensor de Milán contra los austríacos en 1948. la distancia en la que Croce se sitúa respecto de la agenda práctica de una democracia moderna que. 92). De Ruggiero y Gabetti Ahora bien. La impronta del historicismo crociano es particularmente muy fuerte para ciertos aspectos de su reflexión. expresada con elocuencia. y como Gaetano Salvemini. figuras menos célebres como Carlo Cattaneo. como Luigi Einaudi. quien en 1924 no se plegó al fascismo. p. a veces. La forma típica de liberalismo propia de Bobbio es por lo tanto esencialmente una doctrina de las garantías constitucionales para la libertad individual y para los derechos civiles según la tradición empírica de Mill y que asocia en particular con Inglaterra. ha tenido una actitud cercana a la veneración: “una de las más complejas. Sin embargo destaca también la indiferencia teleológicafilosófica de Croce respecto de todos los valores institucionales del liberalismo político que a él en cambio le son caros. pp. en cambio.Norberto Bobbio y el socialismo liberal figuras como Giolitti y Pareto con respeto y admiración. inspiradas y meditadas visiones de la historia de este siglo” (1986c. exige la fundación atemporal de derechos naturales.

en su ensayo sobre el liberalismo. Sin embargo. llevada adelante en un momento en que el fascismo se consolidaba en el poder. afirmaba que “si recordamos con cuánta avaricia y despiadada dureza los liberales de la primera mitad del siglo XX enfrentaron el agobiante problema social de aquellos tiempos. se convirtiera 38 .Perry Anderson lidad en el panorama global del siglo XX. Y en las condiciones caleidoscópicas de la sociedad italiana después de la Primera Guerra Mundial. un historicista que tenía gran respeto por la contribución alemana de Kant y de Hegel a la formación de la idea europea de Reichstaat (Estado de derecho). aparece como evidente que el socialismo. todo el interés de su pensamiento deriva del encuentro del liberalismo político clásico –a través de la particular experiencia italiana– con otras dos tradiciones teóricas. Fue en aquellos años. la Historia del liberalismo europeo de Guido De Ruggiero. una obra no sólo de síntesis histórico-comparativa sino también de compromiso político declarado. en la que tantos elementos sociales e ideológicos fueron mezclados en formas insólitas. y también aquí el contexto italiano es determinante. el liberalismo en lugar de marchitarse adquirió colores nuevos e impresionantes. De Ruggiero. Cuando hacia finales de los años treinta Bobbio asumió un compromiso de izquierda. con todas las imperfecciones de su ideología. era en lo personal un hombre colocado políticamente en el centro. Sin embargo. cuando apareció en Italia el único estudio completo y erudito de todo el liberalismo europeo del siglo pasado. por ejemplo. La primera está representada por el socialismo. entró en un campo intelectual y político fecundo y que poseía características únicas.

39 . desde un punto de vista histórico. fusionándolos en una nueva fuerza política. 253-6).Norberto Bobbio y el socialismo liberal en un inmenso progreso respecto del individualismo preexistente y resultara justificable que. “Lo que no habían encontrado los idealistas italianos en la patria de los Milton y de los Mill creyeron haberlo encontrado en la patria de los Fichte y de los Bismarck” (1955. y por el contrario. exaltando acríticamente la contribución de Hegel en particular. apresaba una simpatía total por el comunismo ruso 4 Los juicios de Bobbio sobre De Ruggiero han sido cambiantes. diversos temas propios de Bobbio habían sido ya anticipados por De Ruggiero. pp. con su liberalismo. Gobetti. Reconociendo que durante un tiempo él había sido de su predilección. haber subvaluado las conquistas del liberalismo inglés. El primero y más famoso de ellos fue el programa para una “Revolución Liberal” de Piero Gobetti. quien a su vez durante la Resistencia había sido militante y dirigente del Partito d’Azione. p. pero admiró sin embargo a Lenin y colaboró en L’Ordine Nuovo de Gramsci antes de dar vida a su revista Rivoluzione Liberale (1922). Pensándose a sí mismo como un revolucionario. como única clase social en condiciones de transformarla. que publicó a Mill en italiano. y colocado más a la izquierda. Entre las generaciones más jóvenes. El de Gobetti era un liberalismo que invitaba a los obreros a conquistar el poder desde abajo para convertirse en los nuevos gobernantes de la sociedad. una fuerza que produce una sorprendente variedad de intentos por conciliar valores proletarios y valores liberales. al igual que Croce. A pesar de estas objeciones. pugnaba la fuerza gravitacional de un movimiento obrero insurgente –y a veces la fuerza misma de la revolución rusa–. Bobbio después de la guerra le respondió haber sobrestimado el valor del liberalismo alemán en general. tratara de sumergirlo bajo las aguas de las mareas sociales” (De Ruggiero. Propugnaba el libre mercado. 378)4.

Perry Anderson

y despreciaba el socialismo italiano porque lo consideraba
demasiado reformista.
El “liberal-socialismo”
Gobetti murió en Francia en 1926. Dos años antes
su semanario había publicado un ensayo de un joven
socialista crítico, Carlo Rosselli, de la tradición del PSI.
Durante el período de su confinamiento político, Rosselli
escribió un libro (1928) antes de evadirse y refugiarse en
Francia, donde al año siguiente fundó el movimiento que
se denominó “Giustizia e Libertà”. El proyecto de Rosselli
delineaba una síntesis que iba en dirección opuesta a la
trazada por Gobetti. Admirador de lo que conocía de la
experiencia laborista inglesa, Rosselli intentaba purificar
al socialismo de su herencia marxista y de su versión
soviética, y recuperar en su seno las tradiciones de la democracia liberal, que él consideraba como la síntesis de
las conquistas fundamentales de la civilización moderna.
Rosselli y su hermano Nello fueron asesinados por sicarios
fascistas en junio de 1937. En el mismo año, Guido Calogero y Aldo Capitini daban vida en Pisa a un nuevo grupo
que se autodenominaba “liberal-socialismo”, nombre que
indicaba una posición intermedia entre la de Rosselli y la
de Gobetti. Capitini, en particular, animado a la vez por
una concepción más religiosa y por una mayor simpatía por
la experiencia soviética, proponía un futuro orden social
que habría de ser tanto “poscristiano” como “poscomu40

Norberto Bobbio y el socialismo liberal

nista”, donde se combinaba el máximo de libertad legal
y cultural con el máximo de socialización económica.
Calogero estaba más cercano a Rosselli, con un lenguaje
más filosófico, rechazaba el Estado soviético por considerarlo “totalitario”, y se oponía a cualquier hipótesis de
socialización general de los medios de producción.
Cuando las dos corrientes confluyeron en el Partito
d’Azione en 1942, su programa –que postulaba una economía mixta como medio adecuado para la reconciliación
entre libertad y justicia– prevaleció y fue asumido como
programa oficial. Pero esta hipótesis era cuestionada
por otra corriente interna que describía su objetivo –tan
vastas fueron las posibilidades que se manifestaron en
esa época y en ese país– como liberal-comunismo. Sus
teóricos principales, Augusto Monti y Silvio Trentin,
eran discípulos directos de Gobetti. En los años treinta,
cuando era miembro de Giustizia e Libertà. Trentin había
descartado la idea de una economía con dos sectores e
insistía en la necesidad de una socialización revolucionaria de las relaciones de propiedad, mientras proponía,
al mismo tiempo, un Estado federativo descentralizado
–retomando el modelo de Proudhon– para salvaguardar
la libertad contra el peligro del despotismo político una
vez que el capitalismo fuera depuesto. Para estos pensadores, una revolución comunista era considerada de
alguna manera probable en la Italia de la posguerra, y
la tarea consistía en elaborar las formas de la revolución
democrática que se habría de concretar en un segundo
momento y que permitiría justificarlas históricamente.
41

Perry Anderson

Para una reconstrucción detallada de esta historia puede
verse 1986d, pp. 9-31: 1986c, pp. 45-8 y 249-66; 1984c,
pp. 239-299; 1986b, pp. 151-63.
La revolución liberal, el liberalismo socialista, el socialismo liberal, el comunismo liberal, ¿acaso otro contexto
nacional ha producido alguna vez una serie tan vasta de
híbridos de este género? Todas estas hipótesis fueron
posibles en Italia porque no había existido tiempo para
instaurar ni una democracia burguesa ni una democracia
social después de la Primera Guerra Mundial, como tampoco hubo la posibilidad de establecer una estructura sólida
que trazase las coordenadas para el desenvolvimiento de
la política bajo el capitalismo. Un decenio de fascismo
había dejado al liberalismo en Italia en la condición excepcional de ser aún una fuerza viva, no agotada, mientras
el socialismo se presentaba todavía relativamente unido;
todo esto significaba que conjuntamente afrontaban un
enemigo contra el cual, como último recurso, la resistencia no podía ser sino insurreccional. En estas condiciones
la Resistencia italiana podía dar lugar a toda clase de
generoso sincretismo. Bobbio es un heredero de aquel
momento excepcional que –como él mismo lo ha explicado
en numerosas oportunidades– fue la experiencia política
central para su formación.
Personal y moralmente cercano a Capitini, sus preferencias prácticas eran las de Calogero, si bien en su caso
todas fueron combinadas con un sentido lúcido de la fuerza
que habría de adquirir el PCI después de la Liberación y
que habría de guiarlo –más o menos inevitablemente– a un
42

sostenía que la libertad era un ideal compatible con distintos tipos de regímenes económicos. Por lo tanto no puede ser identificada con la mera competencia y con el mercado libre. Bobbio habría de escribir muchos años después: “Personalmente considero el ideal socialista superior al liberal”. porque el primero comprende al segundo y no viceversa. Croce. en esos años Bobbio se convierte en socialista. Pero al igual que sus predecesores anglosajones. En efecto. Para explicar su idea de la relación entre estos dos conceptos. en su ensayo Liberalismo e liberismo (1928). De Luna. Un decenio después Croce retomó esta distinción en polémica con Calogero y. “Mientras que no se puede definir la igualdad 43 . Siendo antes un liberal. afirmaba que “la libertad no soporta adjetivos”. Su liberalismo era de naturaleza política y no económica –una diferencia que en italiano es expresable. rechazando la noción de una posible síntesis entre liberalismo y socialismo. no sólo fue liberal antes de resultar socialista sino que permaneció prioritariamente siéndolo aun después de su elección socialista. p. de una forma más precisa que en otras lenguas–. Aquel liberalismo derivaba de una profunda fe en el Estado constitucional más que en cualquier acatamiento particular al libre mercado. polemizando con Einaudi. según la distinción (hecha en el más célebre de los modos por Croce) entre liberismo y liberalismo. 25). En 1941 Croce se negó a unirse al Partito d’Azione porque en su programa estaba incluida la consigna de la distribución de la tierra a los campesinos meridionales (cf.Norberto Bobbio y el socialismo liberal más profundo compromiso con la cultura marxista.

en los que. Estos artículos constituyen un ejemplo notable de un tipo de periodismo que ha desaparecido casi totalmente en el mundo de los diarios europeos. según él. Hobson y Dewey. precisamente en “aquellas condiciones en las que todos los miembros de una sociedad se consideran libres porque son iguales en su poder”. 44 . una nueva ideología de la Resistencia 5 En 1981b se presenta básicamente una recopilaclón de sus artículos aparecidos en La Stampa entre 1976 y 1980. A diferencia de estos precedentes. El socialismo es por lo tanto el término más inclusivo5. estaban también mayoritariamente sujetas al veredicto de los resultados. “me he esforzado casi siempre en vincular los problemas del día con un tema general de filosofía política o de ciencia política”. Para Bobbio existía una sola verdad. pasiones y memorias que lo apuntalaban eran mucho más consistentes. existe al menos un caso en el que se puede definir la libertad en términos de igualdad”. Pero precisamente porque ellas establecían con la práctica una relación mucho más densa y articulada. La experiencia histórica y política La lógica de estas convicciones se remite a Mill y Russell. el camino del liberalismo al socialismo emprendido por Bobbio no representa un episodio intelectual relativamente aislado sino que pertenece a un movimiento colectivo que desempeñó un papel relevante en el período de la guerra civil y nacional. Las luchas. Lo que distingue la versión de Bobbio de la de ellos es la experiencia histórica donde ha tenido origen.Perry Anderson en términos de libertad.

el grupo de La Malfa. 248). En efecto. proveniente de círculos financieros e industriales y guiada por Ugo La Malfa. En efecto. en el interior del Partito d’Azione estaba presente una fuerza que no tenía nada que hacer con el socialismo. tomó entonces la iniciativa de fundar el Partito d’Azione aceptando tácticamente y con mucha dificultad en un primer momento los ideales programáticos liberalsocialistas. y fue también este grupo el que sobrevivió con menos pérdidas a la disolución final del partido (cf. partido cercano a los ámbitos más instruidos del capital industrial. p. ha sido el PCI 45 . Bobbio no ha tenido nunca mucho que decir sobre la DC. 248). la Democracia Cristiana y el Partido Comunista Italiano. Bobbio efectúa una elipsis histórica en su descripción. Las dos fuerzas políticas principales a las que Bobbio hacía referencia eran. p. 35-42 y 347-65). indicativa de la importancia que reviste para sí. naturalmente. que él denominaba “el partido de los socialistas liberales” (1986d. el artífice del resucitado Partido Republicano en la segunda posguerra. elipsis por otro lado tan fuerte como para inducirlo a incurrir en una cierta ilusión óptica. cuyas “posiciones doctrinarias y filosóficas” estaban “destinadas a la derrota ante las grandes fuerzas políticas reales dominantes. guiadas por las fuertes pasiones y por intereses bien concretos más que por silogismos perfectos” (1986d. Los recuerdos de Bobbio sobre el Partito d’Azione generalmente olvidan este aspecto. cercano a los ambientes de la Banca Commerciale. El socialismo liberal fue una “fórmula elitista”. De Luna pp.Norberto Bobbio y el socialismo liberal italiana: la del Partito d’Azione.

Estos debates marcan una diferencia histórica. el desarrollo futuro de la industrialización. Ellos se habían formado en el seno de un liberalismo confortablemente instalado. esto es. que distingue en un sentido fundamental la conjugación de liberalismo y socialismo con el de sus predecesores. por el contrario. se convierte en liberal y socialista a través de un impulso único en la lucha contra el fascismo y luego reacciona contra los crímenes del “socialismo real”. el sistema tiránico de Stalin. Ya hemos hablado del tono político inusual de su diálogo con este último partido en los años de la guerra fría.Perry Anderson el que ha dominado su horizonte político posbélico tanto en el diálogo como en la polémica. sereno y seguro de sí. el socialismo en él contenido. Russell escribió sobre el régimen bolchevique en el período de la guerra civil el estudio más agudo –y con frecuencia singularmente profético– de todos los que los observadores extranjeros habían escrito al respecto6. incluso entrevé lo que podría ser parangonado con una especie de equilibrio del terror nuclear. los posibles límites de la estrategia de la Tercera Internacional en Europa occidental en la medida en que se base en la experiencia rusa. desocupación– y buscando. Por su parte. Dewey 6 Teoría y Práctica del bolchevismo es un texto sorprendente por la cantidad y la agudeza de las previsiones que en él se encuentran. reaccionando luego contra sus violencias o sus fracasos –represiones vengativas. Después de su visita a la URSS en 1920. por motivos de trabajo. guerra imperialista. en sus pliegues. Russell entrevé la posibilidad de una involución burocrática y nacionalista. Su juicio sobre la experiencia soviética no es siem- 46 . Bobbio. Tomar conciencia de esta diferencia no equivale a minimizar la seriedad del compromiso profesado en su época por sus más inmediatos predecesores en relación con las experiencias revolucionarias del siglo XX.

cf Dewey 1928. a México en tiempos de Calles. pre coherente y carece de alternativas creíbles para proponer al movimiento obrero occidental. cuya fuerza principal había sido el PCI. A pesar de esto. v. Posteriormente viajó a Turquía por invitación de Kemal. que también existía en la Nicaragua de Sandino. 224. Por lo demás. pp. sobre todas estas situaciones escribió con entusiasmo y en los últimos años de la década de los treinta. tales compromisos representaban todavía de algún modo simples episodios loables más que preocupaciones centrales de hombres para los cuales. 47 . Pero estas carencias tienen escasa relevancia respecto del conjunto del panorama que hemos enunciado. p. atacando públicamente el papel desempeñado por el imperialismo japonés y el británico en la crisis china. y a la Unión Soviética anterior a la colectivización. y por muy poco más de las recién nacidas democracias populares. 7 Dewey describe su periodo chino. en un país donde la política interna reflejaba los intereses directos en juego en el conflicto entre el Este y el Oeste. como el más provechoso intelectualmente de toda su vida. Russell. 1922. los movimientos revolucionarlos permanecían más o menos remotos. como ya se sabe. donde se dio cuenta de la realidad del imperialismo estadounidense.Norberto Bobbio y el socialismo liberal se trasladó a China pocos días antes del “Movimiento del 4 de mayo” y apoyó la causa del gobierno de Cantón. intentó valerosamente desenmascarar los “procesos de Moscú”7. Sin olvidarse aún de la Resistencia. considerado como una suerte de línea divisoria en su evolución. y viviendo en un país separado de la revolución yugoslava apenas por una frontera.: con respecto al encuentro entre Russell y Dewey en Hunan y Pekín en 1921. En lo que respecta a su reacción frente a las sublevaciones de los años veinte. dado su territorio y contexto originarios. 181 y ss.

Las perspectivas del socialismo. fundada por él en Chicago y donde desarrolló una variante racional-instrumental de la educación progresista (a diferencia de la romántico-expresiva). El volumen de Russell apareció en 1932. Russell y Dewey era su fe en el-poder social de la educación. Russell a su vez combinaba su experiencia pedagógica en Beacon Hill con la promoción y la difusión de los principios expuestos en Educación y orden social y en otros escritos. su best seller en Estados Unidos sigue siendo Democracia y educación (1939). Dewey publicó un libro con el mismo título en 1936. La mayor influencia de Dewey en Norteamérica derivaba. dependían de un incremento cultural. naturalmente. para Mill. La herencia del realismo conservador Pero en la particular visión de Bobbio existe otro elemento que lo diferencia de sus predecesores. gradual de las clases trabajadoras.Perry Anderson Bobbio se encuentra en una situación histórica totalmente distinta. Su compromiso con el socialismo debía ser necesariamente de otro tipo: más tenso y a la vez más íntimo. En todos y cada uno de los casos la importancia central atribuida a la educación estaba vinculada a una particular concepción del intelectual. que habría de conseguirse sólo a través de un proceso educativo a largo plazo: hasta entonces cualquier cambio sería prematuro. de la Laboratory School. Uno de los mayores y más profundos rasgos comunes de las concepciones de Mill. entendido como educador 48 .

quien desarrolla este tema en muchos de sus escritos (cf. 1986. se ha negado explícitamente a aceptar semejante papel para los intelectuales. Salvemini. Esta tradición. Gobetti. elemento regulador perpetuo de la vida de las naciones. también. p. 1969. 197 y 217. 664-7. pp. 9. En Europa. por el contrario. que ha asumido casi siempre un carácter conservador. Gentile.Norberto Bobbio y el socialismo liberal potencialmente ejemplar. 1986b. 3-4. para quien la soberanía se ponía a prueba no tanto en el ámbito del reforzamiento de la paz interna como en el de la prosecución de la guerra externa. como Croce. pp. Bobbio. quienes poseían como ilusión común la tarea principal de “educar la nación” (1974. En Italia este realismo 49 . para quien la ley sin la espada no era sino un pedazo de papel– y Hegel. pp. Su escéptica reserva respecto de las propuestas de “reforma intelectual y moral” o hacia esperanzas demasiado ingenuas asociadas a la Bildung (formación) está. y viendo el error que significaba unir figuras tan distintas entre sí. acompañada de un profundo respeto por aquellas tradiciones del “realismo político” particularmente vinculadas en la historia con el rol del poder y la violencia. entre otros. por el contrarío. considerándolo más bien como la mirada particular de los pensadores italianos del período prebélico. Prezzolini y Gramsci mismo. ha tenido profunda influencia sobre Bobbio. donde rastrea específicamente la versión italiana de esta idea remontándose hasta la herencia de Gioberti en el Risorgimento). sus supremos exponentes filosóficos fueron Hobbes –teórico par excellence del absolutismo. 17).

y posterior debilidad. en la degradante crónica cotidiana de la vida política y en la labor parlamentaria–. a quienes debe algunos de los elementos sociológicos significativos de su concepción (cf. Pero hay un sentido en el cual su apropiación de la herencia realista lo aparta de la tradición específicamente italiana. para orientarse hacia los problemas de filosofía política del Estado. Bobbio ha sido un comentador cuidadoso y sensible de los teóricos políticos del elitismo de su país.Perry Anderson asume la forma no de una racionalización especulativa sino de una indagación concreta: la exploración de los mecanismos de dominio. de un Estado nacional italiano. Los motivos de esta carencia son en alguna medida evidentes: la larga ausencia. La originalidad de Bobbio. en su particular recepción de la tradición realista italiana está en situarse en una perspectiva alejada de la política en cuanto tal –la que concibe como mecanismo intrincado a través del cual se toma o se pierde el poder. Existen dos firmes elementos en las reflexiones sobre 50 . Hegel o de Tocqueville. es decir. porque esta tradición se ha traducido en una cultura obsesiva de la política pura. Mosca y también a Gramsci. Lo que ha faltado en esta tradición es un real sentido del Estado. mucho más en el centro de las preocupaciones de Madison. en particular 1969). y que persiste aún hoy en Italia en la prensa. que tanto fascinó a Maquiavelo. por mucho tiempo persistente. una política concebida como lucha subjetiva absoluta del poder por sí mismo. como un conjunto complejo e impersonal de instituciones. a la manera de Maquiavelo. desde Maquiavelo hasta Mosca y Pareto.

Precisamente. lo que permitía entrever la eliminación final del primero a través de la emancipación de la segunda. 1976b. La historia y la teoría del conflicto militar son para Bobbio –por lo menos tanto como para Hegel o Treitschke– necesariamente parte integrante de cualquier reflexión 51 . cuando la lógica de la guerra resulta así independiente de las relaciones de clase internas. tan rigurosas como frágiles. Esto fue compartido. como último recurso. p. El segundo punto. Sin pronunciarse directamente sobre la cuestión. que prescinden del carácter interno del régimen. por Marx y por Lenin. pero ellos combinaron esta pesimista visión del Estado con una concepción optimista de la naturaleza humana. pp.Norberto Bobbio y el socialismo liberal el Estado. mientras tanto. 39-40). pp. El primero está constituido por su incesante insistencia en que todo Estado reposa. en los hechos lo lleva a acentuar más una tradición conservadora que marxista: toma en consideración el potencial irreductiblemente violento de las relaciones interestatales. 217). su peligrosidad es descuidada por el marxismo. Bobbio considera que en general “todos los estudios políticos se alimentan más de las observaciones –a veces despiadadas– de los conservadores que de las construcciones. 165). sobre la fuerza (1981b. de los reformadores” (1969. como elemento constitutivo de la naturaleza de la soberanía política en cuanto tal. la incorregibilidad de las pasiones requeriría la coerción permanente del poder organizado para reprimirlas (1985c. 119-25. p. en lo que respecta a las principales corrientes de la tradición realista. anota.

el pensamiento de Bobbio ofrece un liberalismo simultáneamente abierto al discurso socialista y al conservador. No pretende que esto equivalga a una pacificación general de las relaciones sociales desde el momento en que el Estado permanece como una “institucionalización de la violencia”. 52 . p. al revolucionario y al contrarrevolucionario. 102). 114-16. es precisamente este sentido de la centralidad de la guerra para el destino de la política lo que ha hecho de Bobbio –casi excepcionalmente en su país– un firme opositor a la carrera nuclear y militar. Aunque resulte paradójico. según la cual la paz internacional está asegurada con la desaparición del Estado. 8-10. aunque sin embargo defiende una fórmula hobbesiana para lograr la paz internacional o bien la institución de un monopolio de fuerzas armadas en un determinado superestado con jurisdicción global. 79-82. pp. La historia revelaría no tanto la astucia de la razón –del mal nace el bien– sino más bien la malignidad de la razón: del bien puede nacer el mal (1976b. Bobbio reniega expresamente.Perry Anderson realista sobre el Estado. Bobbio opone esta solución “jurídica” a lo que denomina solución “social” clásicamente postulada por el marxismo. Frente a las tradiciones que derivan de Spencer o de Marx. 202-06). sólo que esto proporcionaría condiciones para la eliminación de las armas nucleares. problema que hoy requiere una objeción de conciencia absoluta unida al rechazo de una teoría de la disuasión que la justifica (1979b. y en este sentido también de cualquier fe en la necesidad del progreso. Reconociendo a su modo la importancia de posiciones como las del pensador De Maistre. 21-50.

Pero no por esto ella es menos trascendente como valor histórico. ha cometido el error fundamental de subvaluar la democracia. sostiene Bobbio. derechos civiles que aseguren la libertad de expresión y la libre organización de corrientes de opinión. hasta el punto de generar una confusión fatal entre 53 . inherente a “quién” gobierna en una determinada sociedad. garantías de los derechos de las minorías contra los abusos de la mayoría. Definida la democracia de este modo. ¿Cuáles son los criterios de la democracia según Bobbio? Se pueden reconocer esencialmente cuatro: sufragio universal. no la de “cómo” gobierna. Bobbio insiste incansablemente en ella asumiéndola como un método. decisiones tomadas por una mayoría numérica. como forma de la comunidad política. LA DEMOCRACIA REAL El error del marxismo ¿Cuáles han sido por lo tanto las líneas de desarrollo de las intervenciones teóricas de Norberto Bobbio a lo largo de los últimos treinta años? El hilo conductor de sus escritos en este período ha sido la defensa y la explicación de la democracia como tal.Norberto Bobbio y el socialismo liberal 4. El marxismo. y no como su sustancia. pues el materialismo histórico siempre ha dirigido su atención a una cuestión completamente distinta. Para Marx y Lenin esta problemática distinta –lo que Bobbio llama el problema de los sujetos del poder más que el de las instituciones del poder– oscurecía completamente a la otra. Democracia que Bobbio define más por los procedimientos que por lo sustancial.

dominada por un estrato social capitalista. Bobbio observa que una tradición premarxista aceptaba la necesidad de una dictadura revolucionaria para cambiar la sociedad: la que va desde Babeuf hasta Buonarotti pasando por Blanqui.Perry Anderson dictadura entendida como dominio de una clase. de manera tal sin embargo que ejercita su dominio en el interior de una estructura de reglas en condiciones de garantizar ciertas libertades fundamentales a todos los individuos. prescindiendo de su clase de pertenencia. o de una parte de la sociedad sobre otra. como lo concebían los romanos– es la transformación en la sustancia universal e inalterable de todos loa gobiernos. pp. Originariamente liberal en el siglo pasado. es decir. La democracia política representa. un bastión indispensable contra los abusos de poder. Lo que el marxismo introduce como novedad en la noción clásica de dictadura –gobierno al mismo tiempo excepcional y de breve duración. histórica y jurídicamente. según la famosa definición de Lenin. previo el advenimiento del comunismo. y dictadura considerada como ejercicio de la fuerza política exenta de cualquier norma. 150-152). de una sociedad sin clases. en este siglo ella continúa siéndolo en su 54 . en sentido genérico. confusión entre dos significados completamente distintos del término: como orden social. y como régimen político en un sentido más estricto (1955. Contra esta confusión teórica Bobbio destaca la insustituible importancia del surgimiento de las instituciones liberales –Parlamento y libertades civiles– precisamente dentro de lo que es una sociedad de clases.

es decir. y además ella tiene las razones más urgentes para hacerlo. no la uso en un sentido limitativo –desde el momento en que no podría haber una democracia no-liberal– sino para denotar la única forma posible de democracia efectiva” (1955. Los mecanismos de esta garantía son dobles y estructuralmente indisolubles: por un lado. “las instituciones liberales pertenecen a aquella cultura material cuya técnica importa esencialmente transmitir de una civilización a otra” (ibíd. El nexo entre ellos es lo que Bobbio identifica como el núcleo del Estado constitucional. “Cuando uso la fórmula ‘liberaldemocracia’. cualquiera sea la base electoral que haya tenido en las diferentes épocas de su existencia. 55 . p. escribe Bobbio. como por ejemplo el ferrocarril o el teléfono. Igual que ocurre con cualquier instrumento tecnológico. 178). Porque en la concepción de Bobbio. asamblea representativa a nivel nacional. por el otro. Como tal constituye una herencia que puede ser utilizada por cualquier clase social. La función esencial de una democracia de este tipo es la de asegurar la libertad negativa de los ciudadanos ante la prepotencia –real o eventual– del Estado.. Bobbio sostiene que su origen histórico no tiene relación alguna con su uso contemporáneo.Norberto Bobbio y el socialismo liberal versión institucional. como expresa en una frase que recuerda intencionalmente los dogmas del materialismo histórico. la posibilidad de hacer lo que más les plazca sin impedimentos jurídicos externos. derechos civiles para cada uno de los ciudadanos. No existen motivos para que la clase obrera no pueda apropiarse de este mecanismo para su propia construcción del socialismo.

la democracia no puede ser sino representativa. 142 y 153-4). Se auspiciaba una democracia conciliar. p. 1955. estructuralmente adaptada a un socialismo avanzado de la misma manera como lo es la democracia representativa respecto del capitalismo avanzado. completada con la “fenomenología de los gobiernos despóticos de todos los tiempos”. En la década de los sesenta eran pocos en Italia los que estaban dispuestos a defender la dictadura. 157). En efecto. Democracia representativa vs. directa En sus polémicas con Della Volpe y Togliatti. pero no eran pocos sin embargo los que creían que era posible una democracia más directa que la vigente en el ordenamiento parlamentario.. o más directa. la democracia liberal debía ser definida y defendida de otro enemigo. o indirecta. La única alternativa formalmente concebible sería entonces una democracia delegada. a sus ojos una dictadura tout court.Perry Anderson pp. o sea lo contrario de cualquier tipo de democracia (ibíd. Bobbio no tuvo dificultad en demostrar las contradicciones entre este nexo liberal institucional y el estado de cosas reinante en la Unión Soviética. o por lo menos de otro modelo. Pero esta contradicción inicial abarcaba sólo la mitad de su intención polémica. donde había sido proclamada la dictadura del proletariado. Este fue el verdadero blanco de las intervenciones 56 . del proletariado o de otro tipo. Como Bobbio ha destacado siempre.

Partiendo de razones históricas generales. 57). las materias. se rehusaba a reconocer su validez y aplicabilidad en las sociedades industriales modernas. Lo cual no significa. Aunque no negaba el amplio pedigree de esta idea. que venía desde la antigüedad y pasaba a través de Rousseau hasta llegar a su integración con el materialismo histórico. Pero en la práctica critica o rechaza toda forma institucional específica de democracia directa que examina. sino que cada una es buena o mala según los lugares. En primer lugar el referéndum. Tal contextualización parecería suavizar la dureza de la contradicción inicial. “En este continuum no existe ninguna forma que sea buena en sentido absoluto. que él considere el Estado representativo existente como el non plus ultra de la evolución de la democracia. Bobbio insiste y repite el argumento acostumbrado según el cual la dimensión y la complejidad de los Estados modernos impiden ab initio la participación popular directa en las decisiones nacionales en la medida en que esto es técnicamente imposible. agrega. los tiempos. que Bobbio individualiza. los sujetos” (1976b.Norberto Bobbio y el socialismo liberal teóricas de Bobbio entre 1975 y 1978. representan un continuum morfológico. Su ataque fue principalmente dirigido contra lo que llamaba el “fetiche” de la democracia directa. p. Democracia representativa y democracia directa no son antitéticas. un elemento 57 . ni ninguna que sea mala en sentido absoluto. ¿Cuáles son pues sus argumentos en contra de ella? En realidad son dobles: estructurales e institucionales. entre democracia representativa y democracia directa.

10-11. el electorado está atomizado. Pero el referéndum es un instrumento absolutamente inadecuado para la mayor parte del trabajo legislativo. son un mecanismo válido para la democracia directa en las sociedades modernas. han demostrado con 58 .Perry Anderson principal de tal forma de democracia. en realidad circunscritas. como sucede en la Cámara de Diputados. él ha deplorado la multiplicación de los referéndums en los últimos años (ibíd. que podría ser admisible con intermitencias. tales instituciones son físicamente imposibles en los Estado-naciones contemporáneos con sus millones de miembros. en mucho. la capacidad del ciudadano normal en cuanto al mantenimiento del interés por los negocios públicos. en efecto. pp. que trasciende. Además en el referéndum. advierte Bobbio. presente por ejemplo en la Constitución italiana de la posguerra (que la distingue de otras más conservadoras de otros países de Europa occidental). Ni siquiera las asambleas populares. 59: en 198la. como las concibe Rousseau. Bobbio describe el “estallido” de los referéndums de los años setenta como culpables de “lesa democracia”). hasta donde ellas han funcionado esporádicamente a nivel local. como una medida a adoptar para consultas excepcionales a la opinión pública cuando ésta estuviera dividida en dos partes más o menos iguales a propósito de un problema de gran importancia o de definición simple. los electores no pueden decidir todos los días lo referente a una nueva ley. p. privado de sus usuales guías o mediadores: los partidos políticos. Practicables a lo sumo en las pequeñas ciudades-Estado de la antigüedad. Así las cosas. Antes bien.

existe de facto en los parlamentarismos europeos modernos. Por lo tanto su admisión de que elementos de la democracia directa podrían ser integrados como algo complementarlo en los órganos representativos es puramente nominal. 59-62). la idea misma de un mandato vinculante es incompatible con el principio que considera a los parlamentarios como representantes de intereses generales más que sectoriales. como lo demuestra la triste experiencia del movimiento estudiantil. Por otra parte. el mandato obligatorio e inderogable. Para Bobbio. 59 . El espíritu de su posición está expresado en el rechazo de la idea misma de democracia directa manifestado por Bernstein y Kautsky. y se manifiesta en la disciplina férrea impuesta por los partidos a sus diputados. a los que menciona como inspiradores de su propia visión del problema (1984b. algo de lo cual debemos lamentarnos antes que considerarlo un punto fuerte para una democracia futura. pp. El único ejemplo que cita con aprobación es una reunión interna en una facultad universitaria. principio para Bobbio esencial en la democracia parlamentaria (1976b. es algo típico de las autocracias en las que el tirano puede destituir a sus funcionarios en cualquier momento. este resulta un punto débil de la democracia ya existente.Norberto Bobbio y el socialismo liberal frecuencia que son fácilmente alterables por la demagogia. por la sugestión carismática. Su complemento positivo. la revocabilidad de los mandatos –un elemento cardinal en la concepción de una democracia más directa para Marx y Lenin– es decididamente nefasta porque históricamente. así lo considera Bobbio. pp.

en líneas generales. el modelo difundido en toda el área del capitalismo avanzado después de la Segunda Guerra Mundial. los argumentos de Bobbio podrían ser comparados con la doctrina de cualquier liberal lúcido. pp. En efecto. crítica de la democracia directa. rechazo de la dictadura revolucionaria.Perry Anderson 34-41 y 47-52. donde pueden ser individualizadas de la manera más clara las tensiones intelectuales que lo conforman y otorgan a su posición el mayor interés político y teórico. esto es. o ser leídos como una adhesión más o menos incondicional al statu quo occidental. según él. Las promesas incumplidas Defensa de la democracia representativa. 94. Ese es verdaderamente el punto neurálgico del pensamiento de Bobbio. por una parte Bobbio enumera una serie de procesos objetivos que. la autonomía del ciudadano individualmente considerado 60 . Ante todo. el clásico esquema de un Estado liberal-constitucional basado en el sufragio universal de la población adulta. para no hablar de su socialismo? Debemos encontrarlo en su análisis de nuestra democracia representativa. 1976b. ¿Dónde comienza su anticonformismo. tienden a disminuir y minar la democracia representativa tal como la aprecia. que él por lo demás elogia. ¿Cuáles son estos crecientes obstáculos al buen funcionamiento de la demacrada representativa? Pueden ser apresados en pocas palabras de la manera que sigue.6 y 109-110).

toma la forma típica de una concertación corporativa que mina el principio mismo de representación libre tal como ha sido delineado por Burke y Mill. El resultado es el surgimiento de un abismo entre la competencia –o más bien la incompetencia– de la gran mayoría de los ciudadanos y la calificación de unos pocos que. de la manera en que era postulada por el pensamiento liberal-democrático clásico. sólo ellos. se hacen cada vez más obstructoras e impermeables a cualquier control democrático. paradójicamente. el avance tecnológico de las economías occidentales hace que su coordinación por parte de los gobiernos y su dirección sean cada vez más complejas y especializadas. cuya interacción. El ingreso de las masas en el sistema político. Más bien ha generado fatalmente una hipertrófica burocratización del Estado. Al mismo tiempo. que luego. En cambio surge un conflicto entre reagrupamientos oligárquicos y otros ya consolidados. La magnitud y la complejidad de las sociedades industriales modernas tornan necesariamente impracticable la integración de las voluntades individuales en la voluntad colectiva. que por otro lado es el resultado de las justificadas presiones populares para la creación de administraciones basadas en el bienestar y en la seguridad social. no ha podido contrarrestar estas tendencias.Norberto Bobbio y el socialismo liberal ha sido completamente eclipsada por el predominio de la organización en gran escala. poseen algún conocimiento: es por lo tanto 61 . sea ella a nivel político-partidario o socio-económico. con el advenimiento del sufragio universal.

dirigidos a la distracción comercial y manipulación política. todo ello se convierte en una “sobrecarga” de demandas que atraviesa el sistema político.Perry Anderson inevitable la formación de una tecnocracia. en lo que respecta a los ciudadanos. donde agudiza sus acusaciones hablando de las “promesas incumplidas” de la democracia representativa. del aislamiento de los tecnócratas y de la masificación de la ciudadanía. del insoportable peso de la burocracia. pp. En fin. los verdaderos electores se transforman exactamente en lo contrario de la figura del sujeto políticamente activo y culto que debería estar en la base de una democracia operativa. y lo conduce de esa manera a una parálisis creciente y por lo tanto al descrédito (1984b. Esa es la primera serie de críticas lanzadas por Bobbio contra nuestro orden político moderno. Y además. expectativas de libertad que ella no ha sabido concretar. Pero al mismo tiempo insiste en que tales promesas nunca habrían podido ser cumpli62 . 10-24): bajo algunos aspectos el análisis en El futuro de la democracia está menos hábilmente articulado que de costumbre: aquí no plantea analíticamente una distinción entre sus “promesas incumplidas” y sus “obstáculos imprevistos”). la combinación de las múltiples presiones corporativas. existe la tendencia de las democracias occidentales a que se hundan cada vez más en la ignorancia civil y en la apatía. y aquí Bobbio se une al leitmotiv general de los años sesenta. sabotea su capacidad de lograr decisiones efectivas. Una situación astutamente fomentada a través de los medios de comunicación predominantes. según la visión de los teóricos clásicos del liberalismo clásico. Como consecuencia de ello.

y que han frustrado las esperanzas de los teóricos clásicos de la democracia liberal. carencias necesarias de la democracia representativa establecida. descendente no ascendente. a veces en los mismos textos Bobbio presenta con respecto a esta democracia una serie de críticas cuyo sentido es diametralmente opuesto. pero son igualmente transformaciones objetivas de las condiciones de nuestra convivencia social. los obstáculos históricos contra los cuales han chocado no son. Aquí su objeción a la democracia parlamentaria contemporánea no concierne a las premisas que ella no ha sabido cumplir sino a aquellas que nunca ha podido formular. como él explica. Sin embargo. preexistían a la consolidación de la democracia representativa y que continúan en gran medida siéndole incontrolables. “la sumisión del segundo al primero 63 . secreta no pública. jerarquizada no autónoma”. hechos contingentes. a las cuales nadie puede escapar. y agrega. “Lo que nosotros. son implacables. por decir así. para Bobbio. En efecto. Lo que Bobbio observa en este caso es la ausencia general de cualquier democracia –en las sociedades occidentales– fuera del recinto de las instituciones legislativas mismas.Norberto Bobbio y el socialismo liberal das. que es un Estado que obedece a una lógica del poder completamente distinta. llamamos Estado representativo siempre ha debido hacer las cuentas con el Estado administrativo. de manera estructural. para ser breves. También el Estado contiene aparatos administrativos con carácter profundamente autoritario que. Ellas son. del resto de las instituciones. Los parlamentarios están rígidamente alejados. Todos los procesos que enumera cruelmente.

un espacio relativamente pequeño: en las fábricas. no han sido hasta ahora ni siquiera tocados por el proceso de democratización” (1984b. en las escuelas. Su veredicto global sobre el equilibrio de los poderes en el interior del ordenamiento occidental es inequívoco: “también en una 64 . una constitución. y agrega que “los grandes bloques de poder descendentes y jerárquicos en-toda sociedad compleja. “El ejército. 47). No permite ver nada o casi nada de lo que hay dentro o detrás. Bobbio no considera que la falta de democracia en estas instituciones tenga un significado intercambiable. como la gran empresa. la burocracia y los servicios secretos constituyen el lado oculto de la democracia parlamentaria. 170). afirma que “los distintos centros de poder de un Estado moderno. 17). p. muestra sólo su fachada. las instituciones características de la sociedad civil demuestran una ausencia de democracia prácticamente uniforme. Los principios de la representación ocupan en la vida social. Fuera del Estado. en las iglesias y en las familias la autocracia continúa de un modo o de otro siendo la regla. sumado todo. Del complicado y desmesurado edificio del Estado contemporáneo. Aquí sus críticas son las del marxismo clásico. que son la gran empresa y la administración pública. No se habla de los subterráneos” (1981b. o los mayores Instrumentos de poder real (como el ejército y la burocracia) no están sometidos a control democrático alguno” (1976b.Perry Anderson nunca se ha logrado del todo” (1976b. Advirtiendo que “los organismos que el ciudadano llega a controlar son centros de poder cada vez más ficticios”. p. 63). también perfecta. p. p.

o bien la extensión de los derechos de libre organización y decisión. Bobbio invoca la necesidad de una democratización en vasta escala de la sociedad. “El problema actual del desarrollo democrático ya no puede más estar referido al ‘quién’ vota sino al ‘cómo se debe votar’ ” (ibíd. 43-5). es decir de espacios dominados hasta ahora por organizaciones de tipo jerárquico o autoritario”. Para corregir estas configuraciones autocráticas. como es la democracia representativa. 65 . Por lo tanto escribe que “estamos asistiendo a la ampliación del proceso de democratización”.Norberto Bobbio y el socialismo liberal sociedad democrática el poder autocrático está mucho más extendido que el poder democrático” (1976b. pp. p. 100). tiempo libre. Con esta afirmación entiende sobre todo la difusión de los principios de la democracia representativa más que los de la democracia directa.. Plantear hoy esta segunda cuestión no es algo utópico. Bobbio sostiene en efecto que el progreso social tiende por sí mismo a dirigirse hacia la resolución de este problema. 1976. En estas circunstancias él afirma creer “que se debe hablar con buenas razones de un verdadero cambio en el desarrollo de las instituciones democráticas” (1984b. de nuevos espacios. y a los componentes primarios de la existencia cotidiana de la ciudadanía –trabajo. o bien (lo que sucede hoy debe ser entendido como) “la ocupación por parte de formas también tradicionales de la democracia. que ahora están limitados al voto político. familia– donde quiera que esta extensión sea posible. instrucción. p. 100).

Pero se trata de una toma de conciencia momentánea. Pero ambas alternativas no pueden ser verdaderas al mismo tiempo. No existe reflexión directa alguna sobre el significado de la antinomia fundamental en su teoría de 66 . la contradicción –la incompatibilidad fundamental– de este último aspecto del pensamiento de Bobbio con el precedente resulta notoria. ¿Pero cómo puede adquirir relevancia una crítica de este tenor para un orden político que no está ni siquiera en condiciones de realizar sus mismos principios dentro de sus límites. más allá de sus límites actuales. La sinceridad de sus intenciones no cabe ser puesta en duda. 46). p. carencias que presenta como potencialmente superables por medio de la extensión de los principios democráticos mismos. o bien puede potencialmente orientarse hacia una ampliación de esa sustancia. Aquí él insiste sobre las carencias o límites no esenciales de la democracia representativa. A veces Bobbio parece ser consciente de esto y busca aligerar las contradicciones con fórmulas como: “Pedimos cada vez más democracia en condiciones objetivamente cada vez más desfavorables” (1976b. En general Bobbio no parece verdaderamente consciente de cuán radical y central es esta contradicción para su discurso global. no por la falta de libertad subjetiva sino por el peso de irresistibles presiones objetivas? 0 bien la democracia representativa está fatalmente destinada a una restricción de su sustancia.Perry Anderson La antinomia no resuelta Ahora bien. hacia el interior del Estado y a través de la sociedad civil.

¿Cómo se puede explicar esto? Podríamos responder que la contradicción es precisamente el resultado involuntario de la peculiar posición de Bobbio en la confluencia de las tres distintas corrientes de pensamiento que hemos examinado. deudor de Pareto y de Weber. derivada de Marx. haciéndolo cada vez más una decepcionante sombra de sí mismo. Para comprender el éxito de su razonamiento es necesario dirigirle la misma pregunta que él pone como título en uno de sus ensayos principales. al fin de cuentas. Y si las cosas son así podríamos suponer que el mismo Bobbio no estaría en condiciones de mantener un equilibrio entre las tentaciones de un realismo conservador y las pretensiones de un radicalismo de cuño socialista. propugna Norberto Bobbio? A primera vista 67 . En realidad son inconciliables. lo que sucede es que somete su ideal preferido –la democracia liberal– a dos tipos de críticas opuestas y antagónicas. En efecto. ¿Qué socialismo. El primero es conservador: en nombre de un realismo sociológico. Bobbio reúne estas dos concepciones distintas sin poderlas sintetizar. señala los factores que tienden despiadadamente a quitar vitalidad y valor al Estado representativo.Norberto Bobbio y el socialismo liberal la democracia. privándose así de las únicas bases sociales que lo transformarían en una verdadera soberanía popular. indica todas las áreas del poder autocrático en las sociedades capitalistas que el Estado representativo deja completamente intactas. El segundo tipo es socialista: en nombre de una concepción de la emancipación humana (no sólo política).

superaron los mejores impulsos del conservadurismo y del reformismo moderados. p. pp. definiéndola como una retórica vacía para un uso estratégico que servía sólo para ocultar la necesidad de una elección clara entre métodos dictatoriales o métodos democráticos de reforma social y que sólo agotaba la gama de las elecciones posibles. En los años cincuenta Bobbio invocaba la experiencia positiva del gobierno de Attlee en Gran Bretaña. En los años setenta criticó al PCI por la propuesta de la terza via entre stalinismo y socialdemocracia. criticando indirectamente al PCI (1955. con consecuencias desastrosas para la democracia italiana (1986b. presenta la etapa de formación de la política italiana posterior a la Primera Guerra Mundial como un período de trágico extremismo en el cual las fuerzas opuestas. en los sesenta. la corrupción pública.Perry Anderson la respuesta nos parece bastante clara: una socialdemocracia moderada. sobre la cual estaría basada una tercera vía superior. como si este país atrasado –cuyas únicas peculiaridades relevantes eran la mafia. En sus escritos ha sido un tema recurrente el contraste entre las ventajas que la Europa del Norte ha sacado por el hecho de tener gobiernos socialdemócratas efectivamente reformadores. 114-115). Luego. no pasaban de presunción intelectual. contra las desventuras que ha experimentado Italia a causa de las divisiones de un movimiento obrero incapaz de desafiar la arrogancia y la corrupción de la hegemonía democratacristiana. 50). de la derecha y de la izquierda subversiva. la evasión 68 . Es el mismo Bobbio quien prácticamente propone tal definición. Las declaraciones acerca de la particularidad italiana.

comentaba. en la más benévola de las hipótesis. renunciando al fascinante pero acaso remoto proyecto de cavar su propio lecho destinado probablemente a recibir una corriente de débil ímpetu y de curso breve” (ibíd. que en este juicio no parece ambiguo. inaplicable en las sociedades avanzadas. y el segundo con una retirada”. ¿de qué otra manera puede ser llamada. ¿Más allá de la socialdemocracia? El acercamiento de Bobbio a la socialdemocracia. sino como socialdemócrata? Digo ‘en la más benévola de las hipótesis porque en verdad. y de todas maneras tan diferentes de la rusa o de la china hasta el punto de no poder ser confrontadas. excluido el leninismo. En realidad. el centroizquierda ya experimentado y el ‘compromiso histórico’ sólo propuesto. 122-3). si es así. francamente. pp. respecto a la práctica de los partidos más progresistas. pp.Norberto Bobbio y el socialismo liberal fiscal. no veo cómo el movimiento obrero italiano puede dejar de confluir en el gran río de la socialdemocracia. el clientelismo.. concierne expresamente 69 . la ineptitud burocrática. la economía negra y el terrorismo– pudiese impartir lecciones a las sociedades europeas más modernas (1981b. “la práctica hasta ahora desarrollada por los dos mayores partidos de la izquierda italiana. Y -concluía su veredicto sobre la tercera vía de los años de Berlinguer con estas palabras: “Pero. dejando de lado los discursos de circunstancias. 120-1). sólo pueden compararse el primero con un repliegue.

p. y sus reglas de juego. pp. La democracia no es un valor suprahistórico: “El método democrático es un bien precioso pero no es para todos los tiempos ni para todos los lugares”. Surgió después de una dura y sanguinaria lucha contra los anciens régimes –lucha conducida por una “minoría de intelectuales y de revolucionarios”– con su episodio fundante en el “pulular de sectas religiosas y de movimientos políticos” durante la revolución inglesa (1955. 74). “de paso violento de un orden a otro. deben dejarse de lado” (1976b.35)8. donde el método democrático no sirve. 55: 1985a. p. y no excluye la posibilidad de un tercero. Bobbio no se ilusiona con que el mismo orden liberal haya nacido merced a vías liberales.Perry Anderson a los métodos más que a los objetivos. preferible a los dos modelos antagónicos hasta ahora existentes. Liberalismo e democrazia contiene el análisis más extenso sobre las variantes históricas y las vicisitudes del liberalismo del siglo 70 . y en este sentido distinto de una tercera vía que marche hacia uno de éstos. o casi insurrección revolucionaria. La cuestión central es que cada paso hacia el socialismo en países con instituciones liberales debe mantenerlas y avanzar a través de ellas. En particular podríamos hallarnos en situaciones de emergencia. 8 A este respecto. El realismo histórico de Bobbio lo lleva a negar que puedan existir otras vías para la superación del capitalismo en otros períodos y en otros lugares. Dónde la aplicación es imposible. Bobbio no suscribe el proyecto social que la socialdemocracia ha dirigido y perseguido en Occidente. cuando las hay. o también un cuarto o un quinto modelo de sociedad alternativo.

pregunta una vez a un interlocutor comunista (1955. 35). p. 55). p. hombres como Burzio y Salvemini. no es simplemente un signo de su independencia con respecto del convencionalismo pío y bien pensante. Y también afirma: “Los cambios cualitativos en la historia. o la matriz coercitiva de una democracia consensual. la base del orden democrático que de ella derivó: el gobierno de la mayoría.Norberto Bobbio y el socialismo liberal Igualmente. con la generación posterior. 71 . a las manos de democráticos moderados. vislumbrado por primera vez por los levellers (partido republicano y democrático que nació en Inglaterra durante la guerra civil) tuvo origen en “circunstancias históricas particulares cuyo nacimiento no depende generalmente de un decisión tomada en base al principio de mayoría” (ibíd. son obra de las minorías” (1983. ella se desplazó. refleja también un realismo que deriva de la tradición de los teóricos italianos de la elite. Bobbio excluye taxativamente su transforpasado. p. La capacidad de Bobbio para advertir los orígenes insurreccionales del Reichstaat. “¿Pero qué régimen no es fruto de las vanguardias conscientes y organizadas?”. Vías hacia el socialismo Pero una vez que se ha establecido un orden político democrático. acompañado con una aguda valoración de Mill. Aunque esta tradición tuvo comienzo en las formas “saturninas” del conservadurismo de Mosca y Pareto. o los procesos revolucionarios. de los cuales Bobbio la asimiló sin hesitaciones. 36: 1981a. p.. 20).

pp. v. Jugando tácitamente con estos dos registros: el idealismo ítalo-germánico y el empirismo anglo-francés. 72 . Estos. poniendo en evidencia el carácter histórico contingente de la «norma fundamental» de este último. Gotta. El mismo conflicto entre un rechazo intelectual y una adhesión política a los fundamentos del derecho natural se encuentra en el análisis que Bobbio desarrolla respecto de los derechos humanos. la cual puede ser vista como una expresión de la «ideología liberal». en efecto. El pasado de la democracia liberal es examinado con un historicismo mesurado y su presente con un absolutismo categórico. La influencia de Croce. inspira la primera posición: el recurso a la teoría de los derechos naturales. Y en esto no rompe con la tradición de un liberalismo genérico que. consolidada hasta por los crímenes perpetuados en contra suya. sostiene la segunda.Perry Anderson mación a través de cualquier modelo análogo. Por una parte ha sido un exponente del positivismo jurídico más resuelto que el mismo Kelsen. La filosofía del derecho de Bobbio revela la misma tensión. requiere alguna mezcla de este tipo. 41-5. de suerte que se ve empujado hacia una posición de identificación con el derecho natural (del tipo del que fue objeto de la crítica positivista originaria) aunque ahora traspuesta a lo que Bobbio denomina un “plano metajurídico”9. insiste 9 Para un desenlace refinado de las contradicciones que surgen de todo esto. Por otro lado comparte los valores del Reichstaat tal como fueron concebidos por Kelsen. famoso por le sang froid de su historia de la libertad. aborrecida por Croce. Bobbio se manífiesta sin duda incoherente.

Escribiendo sobre las reformas estructurales se pregunta: “aun admitiendo que las transformaciones totales pueden ser el resultado de una serie de reformas 73 . 119-157). pp. Por otra parte. Se evidencian aquí las vacilaciones de su pensamiento pero las conclusiones a las que tiende son inequívocas.Norberto Bobbio y el socialismo liberal con vigor. En realidad examina las dos únicas estrategias coherentes que cree que permanecen disponibles para lograr un socialismo válido. La dificultad para Bobbio surge después porque. Las describe como reformas estructurales desde lo alto e incremento de la participación democrática desde abajo. en efecto. por lo tanto no existe necesidad de justificarlos en el plano filosófico sino sólo de proyectarlos en el plano político. todos los países en los que prevalece la democracia liberal son capitalistas. ¿cómo puede ser logrado el socialismo? La honestidad y la lucidez de Bobbio no le permiten eludir y olvidar el problema. En este marco. véase 1979b. ¿Cuál es al fin su veredicto? Manifiesta un letal escepticismo hacia ambas. los problemas de su fundamento teórico han sido obviados por el advenimiento de una “universalidad de hecho”. pero no da una respuesta clara y precisa. ahora que todos los gobiernos reconocen su codificación según la Carta de las Naciones Unidas. (Para el corte de este nudo gordiano. forman un cúmulo de demandas mal definidas –en continua evolución y con frecuencia recíprocamente incompatibles– ninguna de las cuales puede ser considerada “fundamental” desde el momento en que lo que parece básico y primordial es siempre particular para una determinada época o civilización.

Perry Anderson parciales. Pero con frecuencia ha insistido.).10 La posibilidad de un reformismo radical está excluida por las características mismas del orden económico del cual surge la exigencia. concurrentes en su lógica. 85). me parece hoy más que una solución. ¿hasta qué punto el sistema está dispuesto a aceptarlas? Si quienes están amenazados en sus intereses reaccionan con violencia. como ya hemos visto. En otros términos. p. ¿qué otra cosa se puede hacer sino responder con violencia?” (1976b. 74 . p. los mecanismos fundamentales de acumulación y de reproducción capitalista podrían ser intrínsecamente resistentes a un cambio constitucional e imponer una alternativa que convierte en marginal la noción misma de reforma estructural: o se respetan las estructuras o se infringen las reformas. Sin embargo su conclusión es igualmente pesimista: “Me parece más lícita la sospecha de que la progresiva ampliación de la base democrática encuentra una valla insuperable (digo insuperable en el ámbito del sistema) en las puertas de la fábrica” (ibíd. en una perspectiva de democratización progresiva de la sociedad civil. Por lo tanto podríamos esperar que se expresara en términos más entusiastas sobre la potencialidad de esta estrategia. “La extensión de las instituciones democráticas a la sociedad civil. tienden en efecto a quitar terreno a la vía 10 Y últimamente el alcance del escepticismo de Bobbio se ha atendido de la fábrica a toda la sociedad civil. 20). una ilusión” (1984a. Tales dudas. Bobbio jamás ha demostrado gran interés por la estrategia de las reformas estructurales cuya historia se extiende hasta los debates en Bélgica y Francia en los años treinta.

Norberto Bobbio y el socialismo liberal parlamentaria-democrática al socialismo. Antes bien. Una conclusión al menos paradójica para un socialista democrático. Habíamos visto que el liberalismo de Bobbio no es de tipo económico: él jamás ha demostrado una particular predilección por el mercado. las dudas se incrementan y se hacen más radicales cuando de lo que se trata es del destino de la democracia bajo el socialismo. la socialización. el cambio en la propiedad de los medios de producción no constituye para él un valor positivo por sí mismo. Pero estas dos reflexiones. Por lo demás. cuando razona sobre el socialismo. a la cual Bobbio formalmente adhiere. sólo tiende a evocar el fantasma de un Estado omnipotente que se apoderaría de la vida económica así como de la vida política: se trata pues de un viejo miedo liberal. pero a la vez nunca es analizado. El resultado es que finalmente Bobbio termina por predecir que en un régimen socialista no sólo existirían los mismos obstáculos para la democracia que en un régimen capitalista sino que los peligros serían en verdad mayores: “Estoy convencido que la democracia en una sociedad socialista es todavía mucho más dificil” (1976b. Pero con el mismo motivo tampoco ha demostrado nunca ni siquiera un gran interés por las alternativas económicas al mercado. Por consiguiente. En su conjunto es rechazado. es de algún modo algo más que un trasfondo apenas reprobable por Bobbio. p. la probable 75 . una vez alcanzada una sociedad sin clases. como sistema de producción y no como una serie de injusticias en la reproducción. más allá de los límites de la economía mixta. El capitalismo. 83).

A veces justifica su preferencia sosteniendo que es en realidad la opción más radical. El significado de este párrafo. y en general a la empresa. así las cosas. p.Perry Anderson inviabilidad de una vía democrática hacia el socialismo y los mayores riesgos para la democracia en medio del socialismo. opta por el primero. Sirve al mismo tiempo para apropiarse de la legitimación central del orden político existente para la causa de un cambio social y evitar el obstáculo ideológico vital para la realización de tal cambio: vale decir la institución de la propiedad privada. Su lógica es un circunloquio: la palabra que no se quiere 76 .. que en el paso de una forma de producción a otra” que comportaría “la colectivización integral de los medios de producción” (1986a. Entre liberalismo y socialismo. ponen involuntariamente de relieve la elección histórica última de Bobbio. en la práctica. está en la sustitución que efectúa. 53). 115). él declara su inclinación por un concepto de socialismo que “pone el acento más en el control del poder económico mediante la extensión de las reglas del juego democrático a la fábrica. p. Está difundido también su modo de justificarla: redefinir el socialismo como una forma específica de la democracia o una concreción parcial de un concepto de ella de orden superior. que ha resultado casi un topos en las discusiones recientes. En la actualidad no es sólo Bobbio quien sostiene esta afirmación. En este mismo sentido escribe que la democracia es una idea “mucho más subversiva que el socialismo mismo” (ibíd. La reconceptualización del socialismo como democracia esencialmente económica responde a un doble propósito.

Precisamente fue el mismo Mill el que probablemente se constituyó en su primer teórico explícito. 793). habría realizado. también Mill 1965. Mill desarrolla estas reflexiones en las ediciones de 1852 y de 1865 de los Principios de economía política (v. tesis que tiene tras de sí una larga tradición. la mejor aspiración democrática”.Norberto Bobbio y el socialismo liberal pronunciar es “expropiación”. al considerar el socialismo como el crecimiento gradual de una democracia industrial que se puede permitir dejar intacta la propiedad de los medíos de producción. al menos en el sector industrial. en definitiva alentando a los capitalistas a prestar su capital a los trabajadores “a una tasa de interés decreciente y finalmente acaso a cambiar su capital a través de préstamos anuales a término”. Entre los teóricos modernos acaso sea Delhi el más cercano a las ideas expresadas por Mill en este sentido (v. su reflexión sobre la propiedad cooperativa y su concepción de los 77 . atribuyendo a los trabajadores poderes gerenciales sobre ello “sin violencia ni explotación”. podría producirse un “cambio de sociedades” que “sin violencia o expoliación. En aquellas circunstancias “tanto los capitalistas privados como las asociaciones encontrarían necesario englobar gradualmente a todos los trabajadores en la repartición de las ganancias”. A través de este proceso. La esperanza de Mill era que las sociedades cooperativas demostraran su buen funcionamiento como para inducir progresivamente a los trabajadores a superar una visión sólo salarial del trabajo. p. o sin siquiera una imprevista alteración de los hábitos consolidados o de las expectativas. pensaba Mill.

183). muchos de ellos dirigen su atención sólo al dinero. La misma operación intelectual. de religión. 148-160). Aquí como en otras partes Dewey anticipa algunos temas centrales de los escritos de Habermas. para quien “el autogobierno en la industria” era “el largo camino por el cual Inglaterra puede aproximarse mejor al comunismo”. 46). sin confiscar las ganancias capitalistas. Sosteniendo que América exigía una filosofía que “habría articulado los métodos y los fines del sistema democrático”. impulsada por semejantes motivaciones. De esto Dewey tenía su propia versión. De esta manera los capitalistas son transformados gradualmente en hombres superfluos. como lo demostraba cuando aspiraba a superar “métodos autoritarios de dirección” en las empresas. p.Perry Anderson pasos experimentales: pp. tal como ha sido hecho tratando de fundar el autogobierno en la industria. afirmaba que “la filosofía que formule este método será aquella que reconozca el primado de la comunicación” dado que “los prejuicios relativos a la condición económica. ponen en peligro la democracia porque hacen surgir barreras a la comunicación o desvían y distorsionan 78 . de raza. se puede encontrar en Russell. “Los capitalistas dan valor a dos cosas: poder y dinero. su función en la industria resulta nula y ellos pueden en definitiva ser expropiados sin desorganizar la industria y haciendo imposible e ineficaz cualquier lucha por parte de ellos” (Russell 1920. p. Es más sensato concentrarse antes sobre el poder. “dañosos para la democracia” porque operaban contra “una comunicación efectiva en que se da y se toma” o contra el “diálogo libre” (Dewey 1915.

Las prerrogativas de la propiedad privada forman un bastión extremadamente sólido para la ideología dominante en el capitalismo. 1915. La reaparición de esta sustitución en Bobbio testimonia su persistencia como leit motiv en los intentos posteriores para conjugar liberalismo y socialismo. ¿Podemos luego considerar como casual que en contraste con la extensión del sufragio universal –sobre el que han sido optimistamente modelados– los derechos de cogestión en la industria se hayan demostrado tan raramente efectivos y hayan sido fácilmente diluidos o invertidos? Democracia y capitalismo Bobbio es demasiado realista para no ser consciente de estas dificultades. Su verdadera convicción es exactamente la opuesta: “La aceptación del régimen democrático presu79 . Su invocación de la democracia como algo más subversivo que el socialismo es más táctica que sistemática.Norberto Bobbio y el socialismo liberal su acción” (ibíd. estos dos principios han sido hasta ahora un gran obstáculo para los reclamos de democracia económica. Si el resultado práctico hasta hoy ha sido demasiado exiguo.. en parte la razón está en el hecho de que las principales instituciones sociales generalmente no se dejan descartar de manera indolora. que por otro lado muy rápidamente quedan convertidos en objetivos humanamente irrealizables. Conjuntamente. pp. 46-7). cuyo poder positivo está ulteriormente fortificado por el mensaje negativo introducido a través de la división del trabajo: que la jerarquía organizativa es la condición de la eficiencia industrial.

Perry Anderson

pone la aceptación de una ideología moderada” (1986a, p.
114). En efecto, “decisiones de mayoría en un sistema político basado en el sufragio universal permiten cambios en el
sistema pero no dan lugar a un cambio del sistema” (1983,
p. 20). La permanencia del orden social capitalista resulta,
en otras palabras, la premisa de una efectiva participación
en el Estado representativo. Paradójicamente, como advierte cándidamente el mismo Bobbio, esto no significa
que si el capitalismo es intocable como consecuencia lo sea
también la democracia. La historia nos enseña otra cosa.
“En la democracia no se puede cambiar, si por cambio se
entiende un salto cualitativo, pero la democracia puede
morir” (ibíd, p. 21). Si todavía debe ser descubierta una
vía parlamentaria al socialismo las experiencias italiana y
alemana de entreguerra nos recuerdan que existe una vía
parlamentaria al fascismo. Esta realidad incómoda debe
ser afrontada. Para Bobbio, ella no disminuye el valor
de la democracia liberal, pero acrecienta la necesidad de
barreras constitucionales para protegerla.
Al fin de cuentas, estas siguen siendo sus preocupaciones más constantes. De los dos problemas: ¿“quién gobierna”? y ¿“cómo gobierna”?, en 1975 Bobbio declaraba sin
vacilación alguna que no tenía dudas sobre el hecho de
que “el más importante ha sido siempre el segundo, no el
primero” (1976b, p. 38). En otras palabras: lo que importa
siempre no es cuál es la clase en el poder sino el modo
como lo administra. Aquí se manifiesta en su nivel más
profundo la elección de Bobbio por el aspecto liberal de
su pensamiento. Por la misma razón, entre las dos críticas
80

Norberto Bobbio y el socialismo liberal

de la democracia representativa que se encuentran en sus
escritos, la conservadora tiene mayor peso respecto de la
socialista. En los escritos más recientes este análisis, según
un esquema conocido, tiende fácilmente a convertirse
en una apología perversa. Así, haciendo de necesidad
virtud, Bobbio puede escribir: “La apatía política no es
del todo un síntoma de crisis de un sistema democrático
sino, como de costumbre se observa, un signo de perfecta
salud” (1984b, p. 61). Todo esto significa una “benevolente indiferencia” por la política en cuanto tal, que se
funda en el buen sentido. En efecto, en las sociedades
democráticas, el mayor cambio social en general no es
totalmente el resultado de una acción política sino del
progreso de las capacidades tecnológicas y de la evolución
de las manifestaciones culturales, que por otro lado son
procesos moleculares involuntarios más que intervenciones legislativas deliberadas.
Esta “transformación continua”, a través del flujo de
intervenciones y de la adaptación de las costumbres,
reduce en mucho el significado del “reformismo” cuya
importancia ha sido sobrevaluada por la socialdemocracia
(1985b, pp. 67-68). En estas condiciones es preferible
aceptar el orden político del día –competencia limitada
entre entes– más que arriesgar la estructura constitucional
cargándola de demandas demasiado ambiciosas. Con su
habitual vivacidad Bobbio expresa esto de la siguiente
manera: “Nada es más peligroso para la democracia que
el exceso de democracia” (1984b, p. 13). Una fina fórmula
elitista y reflexión tan vieja como la oligarquía romana:
81

Perry Anderson

“Demasiada libertad acabaría reduciendo a la servidumbre
al pueblo libre” (Cicerón: República, I, 68).
5. UNA FÓRMULA QUÍMICA INESTABLE
La desilusión italiana
¿Cómo deberíamos juzgar estas últimas notas? Podemos buscar su significado en dos niveles. En el primero,
ellas sin duda reflejan una cierta experiencia personal que
ha marcado profundamente a Bobbio y de la cual él es
completamente consciente: una desilusión específicamente
italiana. Se podría decir que en ningún país de Europa
occidental tanto como en Italia se habían volcado sobre
la izquierda esperanzas políticas tan justificadamente
significativas en los años próximos a la finalización de la
guerra; Italia había producido la mayor resistencia popular,
el fermento intelectual más vital y el más amplio movimiento obrero radicalizado. Fue un período cuyo recuerdo
no está completamente muerto y del cual algunos rasgos
sobreviven en la fuerza de la imagen internacional del
PCI*. Pero, por otra parte, en ningún país tales esperanzas
han sido tan radicalmente descuidadas durante los decenios
siguientes. Los textos de Bobbio son un prisma cristalino
de esta historia. En 1945 declaraba: “El expediente del
sufragio universal cierra el experimento democrático bajo
la forma de la democracia indirecta”, y en nombre de las

82

1986. Sus temores. relata Bobbio. El texto contiene también algunos juicios cortantes sobre el destino del PSI.Norberto Bobbio y el socialismo liberal ideas federalistas de Cattaneo propugnaba ardientemente acercarse a formas de “democracia directa” a través “de la multiplicación de instituciones de autogobierno” (1971. “yo tronaba contra la idea de dar lugar a un partido de las capas medias que sólo habría restaurado la vieja democracia parlamentaria suprimida por el fascismo”. malgastada por el orden constituido y después destruida por la subversión terrorista. p. su ensayo incluido en el número de Il Ponte dedicado al liberalsocialismo.11 Veinticinco años después. 83 . *Recuérdese que el presente texto es previo al cambio de denominación del PCI por el de PDS -Partito Democratico della Siniestra (NE). En 1946. p. Sin embargo lo hace en términos poco elogiosos para el espíritu cívico de la nación: “Se puede ser libres por 11 V. 145. alcanzaron su máxima intensidad en el periodo posterior. 55). Estas líneas fueron escritas en 1970. XI). al reeditar este ensayo junto a otros. un año amargo para Bobbio. lo introduce con estas palabras: “No escondo el hecho de que nuestra generación ha sido desastrosa. N° 1. en el sentido de que la libertad conquistada con la Liberación resultara vana. p. cuando el Partito d’Azione estaba siendo lacerado por su crisis interna. Perseguimos las ‘seducciones alcinescas’ de la justicia y la libertad: hemos logrado muy poca justicia y acaso estamos perdiendo la libertad” (1971. A mitad de los años ochenta él consideró superados los peores peligros y pudo observar con alivio la estabilización relativa de la democracia italiana.

aunque no lo sepan. por razones que la mayor parte de ellos ignoran y por las cuales tampoco se interesan. 5). p. una lucha en la cual “no nos equivocamos” –dice– recientemente ha recordado una vez más la divergencia entre los “ideales de ayer” y la “realidad de hoy”: “Habíamos aprendido a ubicarnos frente a la sociedad democrática sin ilusiones. se encuentran viviendo en una sociedad en la cual están ‘obligados’ por cosas más grandes que ellos a ‘ser libres’ ” (1986b. No logramos estar más satisfechos pero somos en cambio menos exigentes. su voluntad de proporcionar razones –o consuelos– por la regresión del 84 . los italianos. p. no atempera sustancialmente el balance histórico de la República por cuya creación él había combatido. Pero son muchos los que habiéndola respirado durante muchos años no podrían vivir sin ella. pero en un contexto distinto. aun renunciando a las más apocalípticas profecías de Bobbio durante el decenio precedente. En su conjunto no ha mejorado la calidad de nuestra vida. un célebre dicho de Rousseau. 183).Perry Anderson convicción o por costumbre. Esta franca admisión explica en mucho la aparente aceptación de Bobbio al minimalismo incoloro del orden representativo en Italia. en ciertos aspectos ha empeorado. por el contrario. Apelando a los valores de la Resistencia. Acaso sean pocos. Retomando. Las diferencias entre las ansias de entonces y las preocupaciones de hoy están a la vista. Pero esta conclusión. No sé cuántos italianos son amantes convencidos de la libertad. Hemos cambiado nosotros. resultando más realistas y menos ingenuos” (1986c.

y ya no las recuperó más que en algunos momentos. Sé por cierto que serán consideradas frustrantes y desalentadoras por aquellos que.) Quien escribe pertenece a una generación que perdió las grandes esperanzas hace más de treinta años. dominada por elites cuyos regímenes por mucho tiempo han significado apenas algo más que pan y escándalos. piensan que la manera de hacer política que está permitida por el sistema no es suficiente. el advenimiento del centro izquierda (1964). uno por decenio: la derrota de la ley truffa* (1953). de arribismo y de cinismo que nos ofrece diariamente gran parte de nuestra clase política. Entiendo perfectamente que estas observaciones no valgan para los más jóvenes.. poco tiempo después de la Liberación. frente al espectáculo vergonzoso de corrupción. frente a la degradación de nuestra vida pública. que no conocieron el fascismo. de ignorancia. familiarizados solamente con esta democracia más que mediocre. las necesarias limitaciones para las alternativas políticas–. y que para males extremos son necesarios remedios extremos (.Norberto Bobbio y el socialismo liberal interés popular por la política. al final. y que no están igualmente dispuestos a aceptar el argumento del mal 85 . poco decisivos. Él ha dado su opinión sobre tal espectáculo con su característica franqueza autocrítica. no digo para transformarlo sino siquiera para curarlo. el gran salto del Partido Comunista (1975). tan raros como pasajeros y. Después de detenerse en datos que acabamos de mencionar –el carácter benévolo de la indiferencia política.. afirma: “No sé si estas consideraciones pueden tener la pretensión de ser consideradas razonables y realistas a la vez.

“A decir verdad. divulgadores” (1984c. Russell o Dewey. La influencia de Bobbio Tales sentimientos. en la mejor de las interpretaciones. Bobbio. 26). en efecto. Las primeras esperanzas de Bobbio no se han concretado. y carece de originalidad alguna. Él es el primero en destacar el carácter derivado de sus ideas principales y esto. p. y que la distingue de la que se había conformado en los primeros años del siglo. 58). por la cual se otorgaba al partido de mayoría relativa la mayoría absoluta como premio electoral (NT). pero es notable la frecuencia con que sus sucesivas advertencias han sido escuchadas. es un rasgo común de la cultura italiana de la segunda posguerra. Si se compara su producción con la de Mill. Pero desde un cierto punto de vista no le hacen justicia. También desempeñó * Legislación electoral sancionada durante el gobierno de Mario Scelba. No hay razón para dudar de su gran sinceridad. p. Fuimos. aconsejó el eurocomunismo al PCI y previó su adopción veinte años antes de que éste surgiera. en el mismo sentido. Existe una diferencia entre ideal e influencia. todo lo que se hizo entonces muestra la prisa. un pensador original. la improvisación. según cree.Perry Anderson menor” (1984b. y la experiencia que éstos provocan distinguen a Bobbio de sus grandes predecesores. Pero en su tiempo el impacto político ha sido seguramente mayor que el de sus predecesores. Desilusión no quiere necesariamente decir impotencia. 86 . es claro que Bobbio nunca ha sido.

Sin embargo. En este sentido se pueden ver los amargos comentarlos sobre la completa indiferencia del ambiente político italiano. es su oposición a los armamentos nucleares. en oportunidad de la publicación de la segunda edición de El problema de la guerra y la vía de la paz (1984): “Los que damos la voz de alarma somos como los perros que ladran a la luna”. que por otro lado le hace honor.Norberto Bobbio y el socialismo liberal un papel significativo para que el PSI abandonara su pasado marxista. La principal excepción a este currículum. Mill calificaba los esquemas socialistas como “quiméricos” antes del cambio de opinión que diera comienzo a los intentos teóricos de unirlos a los 87 . su superioridad moral e intelectual respecto de ellos ha sido generalmente evidente. oficial y de la cultura. Aun cuando ha defendido posiciones cada vez más neomoderadas contra críticas más que justificadas por parte de opositores radicales. Y por si esto fuera poco. aquel “moderatismo” ha terminado con la puesta en duda del proyecto de unir liberalismo y socialismo. Es dificil pensar en otro intelectual que haya producido un efecto tan real y visible en el clima político de su país desde fines de la guerra. Igualmente contribuyó a derrotar el desafío del extremismo de izquierda en el mismo período. En los debates posteriores Bobbio logró su influencia no sólo a través de una combinación singular de calidad de expresión y de erudición sino también debido a su singular y transparente probidad personal. anticipó el abandono de la tercera vía por parte de los dos partidos mayoritarios del movimiento obrero italiano. como hemos visto.

se trata de un pensador verdadero y de gran nobleza. la progresiva identificación del liberalismo con las fuerzas del mercado es un dato de hecho indiscutible” (1985a. Bobbio ha permanecido siempre sincera y admirablemente progresista en sus simpatías e intenciones personales: a todos los efectos. 62). En efecto. que inicialmente parecen atraerse. encontramos también una razón intelectual. ¿Y el futuro? ¿En qué medida es representativa esta combinación de 88 . 201). “a lo sumo una fórmula ideal” (1971. Pero sus escritos. Después de haber participado en el intento práctico del Partito d’Azione para lograr este tipo de socialismo liberal. el liberalismo se orienta hacia el conservadurismo. en los ensayos de Bobbio el socialismo liberal se revela como un compuesto inestable: los elementos de liberalismo y socialismo.Perry Anderson principios liberales. parecen demostrar que opera en ellos una trama de afinidades electivas. Si vamos más allá de la razón histórica de esta paradoja. inscrita en la experiencia personal de Bobbio. y desde cualquier punto de vista. Bobbio ha llegado a calificarlo a éste de “quimérico”. p. p. en el interior del mismo proceso químico. terminan por separarse y. a pesar de sus intenciones. Desde el comienzo su formación teórica incluía no sólo un filón socialista y uno liberal sino también uno conservador. “Mientras la conjugación de liberalismo y socialismo fue hasta ahora tan noble como irrealizable.

pero es probable que la percepción 89 . Es demasiado pronto para arriesgar un juicio. Este primer motivo originario jamás ha desaparecido del todo a pesar de todas las vicisitudes posteriores. la síntesis entre liberalismo y socialismo hasta ahora no ha llegado a realizarse. pp. No obstante la buena voluntad y el talento que se prodigaron. Y también es verdad que el Primer Imperio generó en otras partes una acogida más radical de esta idea: la misma idea de liberalismo inspiró en España la primera revolución europea contra la Restauración. inició el reiterado intento de extender el liberalismo más allá de sus propios límites a los efectos de abarcar nuevas clases sociales y nuevos valores. Lo que más impresiona hasta hoy es la desproporción entre las credenciales intelectuales y los éxitos políticos de los proyectos que surgieron. Cuando el viejo orden se vio amenazado en 1848 a escala continental. ¿hasta qué punto estas afinidades electivas están ampliamente presentes en el pensamiento político moderno más allá de la voluntad de cada uno de los pensadores? Como palabra. el liberalismo aparece por primera vez como emblema del 18 de Brumario del Año VIII (9 de noviembre de 1799) cuando Napoleón puso fin a la revolución francesa declarando que había tomado el poder para “proteger a los hombres de ideas liberales” (Brunner et al. Las renovadas energías que hoy son atraídas por esta idea (¿quién podría desear un socialismo iliberal?) acaso apunten hacia otra dirección. 749-751).Norberto Bobbio y el socialismo liberal elementos? Aparte de las circunstancias particulares de Italia. Esto no quiere decir que no se deba lograr.

90 .Perry Anderson del sentido de la historia de esta empresa constituya una condición necesaria para conducirla a buen término.

como Italia fedele y Perfil ideológico del siglo XX y también obras menores. que en Italia pasó casi completamente inadvertida.Correspondencia CORRESPONDENCIA Perry Anderson Norberto Bobbio 3 DE NOVIEMBRE DE 1988 Estimado profesor Anderson: Leyendo las páginas que usted me dedicara en el último número de New Left Review quedé asombrado por el conocimiento verdaderamente excepcional que muestra de mi vida y obra. y de cientos y cientos de páginas. e incluso se da el caso de que en una nota haga referencia a mis obras jurídicas. ha efectuado un esfuerzo de comprensión de la magnitud del suyo. como Las ideologías y el poder en crisis. La atención con que usted leyó mis escritos se evidencia también en la capacidad con la que generalmente supo extraer del contexto. algunas frases destacadas y particularmente 91 . sobre todo si se trata de extranjeros. Creo que ninguno de los que hasta ahora se ocuparon de mí. Hasta conoce mis libros más recientes.

a lo que escribe sobre el Partito d’Azione en el sentido de que no fue solamente un partido de orientación liberalsocialista.Perry Anderson . tenga el conocimiento que usted tiene del contexto histórico en el que se mueven mis ideas. Además. tal vez sea demasiado pronto para dar una respuesta adecuada. Por ahora me limitaré a hacer un breve comentario. que los amigos mexicanos tuvieron la gentileza de enviarme. No deja de sorprenderme que un extranjero. ¿no 92 . Se me ha presentado la oportunidad de afirmar en reiteradas ocasiones que Marx tuvo el gran mérito de ser al mismo tiempo un revolucionario y un realista. pero el de New Left Review es mucho más amplio y preciso). a mi edad (hace poco cumplí setenta y nueve años) es prueba de sabiduría tener siempre listas las valijas para el gran viaje. para dar un ejemplo. o al implacable juicio sobre el actual grupo dirigente del Partido Socialista Italiano. En lo que respecta a sus observaciones críticas (ya había leído su artículo en Nexos. hasta hacer incoherente el conjunto de mi pensamiento. pues desde hace meses que no me encuentro bien y he debido renunciar a un trabajo metódico para preocuparme más por mí salud. Pero para usted “realismo” es sinónimo de “conservadurismo”. realismo que se enfrentaría.Norberto Bobbio incisivas. Uno de los puntos más interesantes (e ilustrativos también para mí) de su análisis es el que se refiere a la relevancia otorgada a mi “realismo”. especialmente un lector de lengua inglesa. hasta tal punto que es llamado el Maquiavelo del proletariado. Me refiero. con los ideales liberales y socialistas. Y Lenin.

sin velos ideológicos deformantes. Lo mismo vale. y lo he repetido varias veces. que una descripción realista de lo que ha sucedido en el proceso de democratización que se efectuó en el último siglo. desencantada. para la teoría de las elites. Antes de juzgarla como lógicamente conservadora. es decir. o sea de la búsqueda desinteresada– de las dificultades que afectan a la democracia en el tránsito desde lo que ha sido concebido como “noble y prominente” hacia la “cruda realidad”. ¿no convendría preguntarse si es verdadera o falsa? ¿Acaso la teoría revolucionaria más acreditada en Occidente no sólo ha sostenido sino también practicado la idea de las “minorías organizadas”? Ahora bien. que es el de la verdad o de la falsedad. con el único criterio con que debe ser valorado un análisis científico o lo que de alguna manera se presenta como tal. Lo que he escrito sobre las paradojas de la democracia “real” en ¿Qué socialismo? y sobre las promesas incumplidas en El futuro de la democracia. me parece que frente a mis análisis realistas usted no se plantea nunca la pregunta de si son correctos o erróneos sino solamente si son o no compatibles 93 . justa para quien quiere permanecer fiel a la ética de la ciencia.Correspondencia era un realista? ¿Y Trotsky? Por otro lado una posición realista es indispensable para quien desee realizar un análisis de la sociedad sin prejuicios. nada más y nada menos. Puede ocurrir muy bien que este análisis esté equivocado pero debería ser juzgado por lo que es. una ilustración –desapasionada. amarga si se quiere pero justa. pretende ser.

Perry Anderson . ¿pero esto debe impedirnos entender hacía dónde va el mundo? ¿O indicar hacia dónde sería mejor que fuera? El realismo del científico –que usted identifica sin más con la ideología de los conservadores– y el idealismo del ideólogo están en dos planos distintos. o sí se quiere positivas. opuestas: “está bien que las promesas no se hayan cumplido. Su acusación de incoherencia deja en alguna medida pensar (lo digo un poco como una paradoja) que usted hubiera preferido que yo afirmara que en Italia (¿pero a fin de cuentas lo que sucede en Italia no se produce acaso de manera menos “farsesca” casi en todos lados?) vivimos en el mejor de los mundos democráticos posibles. me parece menos lícito denunciar una contradicción entre un análisis científico (la democracia hasta ahora se ha detenido en las puertas de las fábricas) y una propuesta política e ideológica (sería bueno que la democracia también conquistara la fábrica). o entre una ideología que aprecia la igualdad y otra que exalte la desigualdad. no vivimos en el mejor de los mundos posibles.Norberto Bobbio con mi proyecto ideal liberalsocialista. No. A partir del mismo análisis realista se puede demostrar y comprobar que los dos planos no deben ser confundidos: de “la democracia no ha cumplido todas sus promesas” se pueden derivar dos posiciones ideológicas. Me parece que es licito hablar de contradicción entre un análisis científico que diga “blanco” y otro que diga “negro”. al diablo con la democracia” o “es necesario realizar cualquier esfuerzo para que las promesas se cumplan”. Usted puede contestarme que al lado de las promesas incumplidas yo puse los obstáculos 94 . programáticas.

Correspondencia no previstos. Pero cuando en la práctica me he comprometido en una batalla política –y eso ha acontecido pocas veces en mi vida. pero también en este caso las soluciones posibles en el plano del deber son por lo menos dos: la resignación (los obstáculos no son superables) y la confianza (los obstáculos pueden ser superados). 95 . El hecho de que luego estos ideales de la libertad (provenientes de la doctrina liberal) y los de la justicia (provenientes de la doctrina socialista) –y para mí convergentes en el proyecto de una democracia social como ideal a alcanzar– sean para usted signos de un proyecto político moderado. Puedo admitir que mi diagnóstico sobre los males de la democracia italiana ha sido con frecuencia tan severo (desafortunadamente la mayor parte de mis artículos políticos están dictados por las circunstancias y tienen que ver con la polémica contingente) que se presta más para sugerir una línea de resignación que una de confianza. y en este sentido reconozco que sus recriminaciones dan en el blanco. Pero una cosa es la crítica ideológica perfectamente legítima. puedo entenderlo y no tengo absolutamente nada que objetar. contrariamente a lo que usted cree atribuyéndome méritos que no tengo– creo haberlo hecho siempre para defender los ideales de la justicia y de la libertad contra las degeneraciones. de nuestra vida democrática. y otra cosa es la acusación de incoherencia entre lo que escribí como estudioso de la política y aquello a lo que aspiro como militante político. analizadas de manera realista. a partir de la cual no tengo inconveniente alguno en reconocer que estamos en dos campos diferentes.

el problema actual de la izquierda. como la teoría que sostiene que los derechos de libertad son la condición necesaria –aunque no suficiente– de toda democracia posible. Me ha dado mucho gusto que usted descubra antecedentes ilustres en la tradición del pensamiento anglosajón. incluso de la socialista (en caso de que sea posible).Norberto Bobbio sin que nunca se haya planteado en sus páginas la veracidad o falsedad de mi diagnóstico sobre la democracia actual y que por cierto no sólo vale para Italia. planteado de manera realista.Perry Anderson . Yo replico. lo digo de una vez por todas. Entre estos antecedentes Guido Calogero acostumbraba 96 . El liberalsocialismo es sólo una fórmula –soy el primero en reconocerlo– pero indica una dirección. Puede que esta idea fija dependa del hecho de que pertenezco a una generación que ha llegado a la política combatiendo a la dictadura y continúa viviendo en una sociedad en la que las tentaciones autoritarias no han desaparecido del todo. Desde el punto de vista ideológico creo que la principal razón de nuestra discrepancia es mi inicial y nunca abandonado liberalismo. Usted me podrá objetar que manteniéndonos en la democracia liberal jamás se llegará al socialismo. y que partiendo solamente de los análisis marxianos no está en condiciones de resolver. Un problema que la izquierda tradicionalmente marxista no ha resuelto. Me permito decir que éste es. entendido. como yo lo entiendo. que tomando un atajo para llegar al socialismo no se retornará jamás a los derechos de libertad. como siempre lo he hecho en estos años a los comunistas.

Por lo demás. entre usted y yo hay una diferencia: si para usted es “demasiado pronto”. 320). Soy perfectamente consciente de que he planteado más preguntas que respuestas. Hobhouse retomando una cita de Croce que lo había definido como un socialista liberal (Etica e politica. su frase final tampoco me parece demasiado esclarecedora. Pero ¿en cuál dirección? Su última respuesta: “It is too soon to say” (es muy pronto para decirlo) es un poco sibilina. si consideramos de manera “realista” los resultados logrados en loa países en los que el socialismo se ha concretado. y la sustitución de la propiedad privada por la propiedad colectiva– una reforma enteramente socialista no sólo aparece como democráticamente impracticable sino también. Gintis Democracy and capitalism. porque si permanecemos aferrados a su definición histórica –la eliminación de la propiedad privada. Pero tampoco quiero ir más allá. sin embargo. Así las cosas. porque en ella observé un intento original de ir más allá de las dos tradiciones de pensamiento siempre en contraste: el marxismo y el liberalismo. En estos días tuve la satisfacción de leer la obra de S. usted mismo al final no rechaza del todo las “energías” que el liberalsocialismo ha generado. para mí es ¡demasiado tarde! La parte superior de mi clepsidra ya está casi vacía y no se 97 . p. Sería presuntuoso: “It is too soon to say”.Correspondencia citar el liberalismo de T. indeseable. Tengo el convencimiento de que es necesario tener el coraje de redefinir el socialismo. Bowles y H. Acepto las reiteradas observaciones sobre mis “vacilaciones” y “oscilaciones”. aunque considera que deberían ir en otra dirección. que usted cita.

afirma que yo habría atribuido a Gramsci la originalidad del uso de “hegemonía”. Le agradezco por cierto el generoso reconocimiento. En su libro sobre Las antinomias de Gramsci. publicada en Turín en 1984 por iniciativa de la Universidad. Al margen del hecho de que el término “hegemonía” se usa comúnmente en el lenguaje político italiano (en cualquier texto escolar sobre la historia del Risorgimento se habla reiteradamente de “hegemonía piamontesa”). pero me veo obligado a no tomarlo demasiado en serio. en el ensayo gramsciano hay una nota (pág. En cambio. en especial en estos años. puedo asegurarle que no corresponde a la verdad. en la página 22 de la traducción italiana (p. 37 de la edición Feltrinelli) sobre el uso de la hegemonía en Lenin y Stalin que me fue sugerida por el conocido eslavista Vittorio Strada. Antes de terminar esta carta. Pero obviamente la razón de su crítica es otra. Le adjunto mi bibliografía completa. usted ciertamente exagera en sentido opuesto cuando considera que yo he tenido mucha influencia en la política italiana. Aunque esta afirmación sea capaz de regocijarme. quisiera que me aclarara cuáles son. y un libro que me dedicaron en oportunidad de mi jubilación. al que no escuchan pero toleran benévolamente.Norberto Bobbio me permitirá –y tampoco lo deseo– darle vuelta. 19 de la edición castellana). La introducción de la primera y la con­clusión de la segunda 98 . según su criterio. Siempre me he considerado. un patético predicador en el desierto.Perry Anderson . que considero demasiado larga. mis errores de interpretación de Gramsci.

En su respuesta usted observa ante todo que me limito a identificar la tradición realista con el conservadurismo y. Reciba esta carta como muestra de interés por lo que ha escrito sobre mí y por mí. a manera de “confesiones”. Norberto Bobbio 12 DE DICIEMBRE DE 1988 Estimado profesor Bobbio: Le agradezco su larga carta del 3 de noviembre. generacional y político es distinto. Su respuesta a mi ensayo me ha conmovido. o por lo menos de su interpretación de algunas partes de él. no podía quedar en silencio. Creo haber demostrado este deseo de manera particularmente intensa. pero sin lugar a dudas una afirmación suya es verdad: he intentado escribir no simplemente sobre usted sino por usted. precisamente porque mi background nacional. Ciertamente usted es muy generoso conmigo.Correspondencia son páginas autobiográficas. y por cierto estoy feliz de que esto aparezca en los resultados. humanísticas y melancólicas a la vez. Cordialmente. hecho con tanta seriedad. Al mismo tiempo creo que las divergencias entre nosotros son efectivamente menores de las que podrían aparecer una vez leído mi artículo. que descuido interrogarme sobre si su rea99 . Su propósito de interpretar mi obra. en seguida.

y continuando con la cita de la comparación trazada por usted entre Hobbes por un lado. En los hechos. pero parece que no era tan evidente. hablaba de “un” (no “del”) realismo sociológico de descendencia paretiana y weberiana. pero tampoco en este caso se coloca ninguna tradición realista alternativa. en este caso considero que de alguna manera soy merecedor de su crítica. al afirmar que para usted la tradición realista fue “casi siempre” (quizá hubiera sido más correcto decir “preponderantemente”) conservadora. ¿cómo podría hacerlo? Más aún si se tiene en cuenta que. Por lo demás. Lenin y Trotsky deben ser incorporados entre los pensadores realistas de primera línea. pero revisando podría haber dado esa impresión. Marx.Perry Anderson . como usted recuerda una vez más y con razón. y Marx y Lenin por el otro. Consideraba que eso podría deducirse del contexto. sin que por cierto ese hubiera sido el propósito. también es verdad que mis reiterados elogios respecto de su “realismo histórico” podrían haber dado lugar a que se formara la impresión de que no abono ninguna hostilidad de principio en relación con la perspectiva realista en cuanto tal. Por otra parte. 100 . Cuando más adelante abordaba de nuevo el argumento. Así las cosas. La primera de estas objeciones en principio me sorprendió. lo que lógicamente presuponía la existencia de un realismo no conservador.Norberto Bobbio lismo encuentra o no una correspondencia adecuada con la experiencia democrática actual. yo no agregaba explícitamente –como sin ninguna duda debería haberlo hecho– que para usted estos últimos también deberían contarse entre los grandes realistas.

Porque a fin de cuentas usted afirma que o bien “asistimos a la ampliación del proceso de democratización” en “espacios nuevos. y no por tanto en lo que respecta a la compatibilidad entre análisis científico y desiderátum político. ocupados basta ahora por organizaciones jerárquicas y burocráticas”. o bien que “la ampliación de las instancias democráticas dentro de la sociedad civil ahora parece ser más una ilusión que una solución”. Touché. Esto constituye indudablemente un punto débil del trabajo.Correspondencia En lo que respecta a su segunda objeción. la respuesta adquiere un mayor grado de complejidad. esto es. Por otro lado creo que usted ha subvaluado hasta cierto punto la “incoherencia” que he percibido en sus juicios en el sentido que la democracia es de carácter estrictamente científico. como usted sugiere. aunque me parece que puede ser más fiel a su pensamiento considerarla como una auténtica oscilación o incertidumbre de juicio. que usted había cambiado posteriormente de parecer sobre este aspecto particular. Tiene razón por cierto cuando destaca que en mi artículo no afronto el problema de la real veracidad o falsedad de sus diagnósticos sobre la democracia contemporánea. Tal vez esta contradicción pueda explicarse en términos cronológicos. Pero usted podría replicar de buena ley: ¡mejor mis vacilaciones que su silencio! Permítame entonces confesarle mis opiniones sobre este asunto que hasta ahora apenas fueron esbozadas. 101 . lo que quizá representa “un auténtico viraje en la evolución de las instituciones democráticas”.

sustituyendo las “promesas incumplidas” de la democracia por las “promesas insatisfechas”.Perry Anderson . donde el sistema electoral favorece la discriminación y el ejecutivo resulta despojado arrogantemente de sus obligaciones. a pesar de lo decepcionante que todo esto pueda resultar. si se tiene en cuenta que la Constitución de ustedes protege los derechos de las minorías de una manera mucho más eficaz de lo que lo hace la nuestra en Gran Bretaña. ha sido vaciada de significado a partir de los últimos años del siglo pasado hasta convertirla –con la colosal monetarización y una participación mínima en el proceso electoral– en algo distinto respecto de los modelos de Europa occidental. y sugiriendo así que habría sido alcanzada una suerte de frontera institucional última de la libertad. irónicamente yo sería menos severo que usted sobre el modelo italiano. ¿cómo debemos valorar las posibilidades de un progreso que supere los límites del orden liberal capitalista? Sobre este punto pienso que usted abandonó con mucho apresuramiento por lo menos una parte de su crítica originaria. Es cierto que 102 . en Estados Unidos. Así las cosas. Asimismo. El autorizado politólogo norteamericano Walter Dean Burnham se ha apresado elocuente y detalladamente en este sentido.Norberto Bobbio La descripción general –que usted propone– del funcionamiento de lo que yo continuaría llamando “la democracia real” en Occidente (¡en homenaje a las sólidas hipocresías del Este!) me parece en verdad bien fundada. Mi principal reserva es de naturaleza comparativa: creo que usted subvalúa la medida en que tal democracia.

Usted concluye destacando que nuestro disentimiento de naturaleza ideológica está determinado por su perdurable y originario liberalismo. Pero tampoco creo –y estoy profundamente convencido de ello– que las semilibertades de hoy. creo que es racionalmente admisible un cauto optimismo sobre las perspectivas de este lejano futuro. ¿Quién puede realmente imaginar que el orden actual será simplemente reproducido. manteniendo intacta su naturaleza hasta el fin de los días? Las cosas podrán empeorar o mejorar mucho. Todo lo que se puede prever con algún grado de certeza es que no permanecerán como están. No estoy seguro de que las 103 . pero teniendo como base la vía que hasta ahora se venía transitando. Naturalmente estamos hablando de mucho más que una década –definitivamente “demasiado tarde” para ambos–. cuyo verdadero punto central está representado por el valor que le atribuye a los derechos políticos individuales. constituyan la última palabra de la humanidad. Y es verdad también que por el momento es muy difícil imaginar de qué manera las sociedades occidentales podrán finalmente salir –moviéndose en una dirección positiva– de las vías exclusivamente parlamentarias hacia las cuales se encaminaron.Correspondencia ninguna de las democracias que en este siglo se propuso ir más allá del criterio de la representación demostró tener un ordenamiento durable y vital (la Cataluña republicana es quizá la que más se aproximó a este caso). por lo menos mientras la guerra nuclear no intervenga para negar cualquier futuro a cada uno de nosotros. indolentes y manipulables.

Usted es demasiado modesto para citarse. por así decir.Norberto Bobbio cosas estén exactamente en estos términos. Aquel día finalmente ha llegado. Los hechos le han dado toda la razón. En mi análisis de este problema existe además una laguna evidente en lo que respecta a las perspectivas de un socialismo liberal en el Este.Perry Anderson . En efecto. y que los libros de texto soviéticos habrían de descubrir el Reichstaat. como he señalado en la conclusión. la garantía de los derechos individuales. En realidad siento con respecto al ideal del liberalsocialismo más simpatía de lo que usted se imagina. si bien puedo comprender par qué usted las piensa así. La perestroika podría carecer del objetivo de un liberalsocialismo por ambos extremos. que un día el gobierno soviético habría de dirigirse hacia la institucionalización de aquellas libertades que los liberales reivindican contra el absolutismo. y recaer en algo similar a la anterior dictadura burocrática o huir hacia adelante hacia una recomposición de facto 104 . Porque. hace treinta y cinco años. la separación de los poderes: todo esto forma parte de los objetivos declarados por Gorbachov. Naturalmente cualquier juicio sobre el proceso que se está llevando a cabo no puede ser sino prudente y provisorio. ¿qué otra cosa es. Precisamente usted había previsto. pero tiene todo el derecho de sentirse profundamente satisfecho por este gran cambio. El hecho de que hasta ahora no se haya demostrado como políticamente realizable en Occidente no da lugar. a una condena definitiva. hablando concretamente. el espíritu más positivo que anima el proceso de la perestroika en la Unión Soviética? El Estado de derecho. su resultado no podría ser más incierto.

Creo que éste es probablemente el real y limitado punto de desacuerdo. a condición de que usted me conceda alcanzarlo a través de un proceso histórico de rasgos no-liberales. Si usted está de acuerdo podría concederle que el liberalsocialismo constituye nuestro objetivo común. y en Occidente tal paradoja por el momento es imposible. de perestroika. ¿Si le diéramos a su “materialización” el nombre.Correspondencia del capitalismo. Le hago notar que usted admite la existencia de esta paradoja en el advenimiento del capitalismo liberal. Pero entre estos dos peligros. Pero si las cosas estuvieran planteadas de esta manera. se asoma también la posibilidad de que se realice a largo plazo lo que podríamos legítimamente definir como un socialismo liberal. 105 . además de indeseable. Monti y Trentin no se revalorarían acaso como visionarios? Pregunta a la cual usted tal vez respondería: puede ser. la distancia entre nuestras posiciones se reduciría bastante. Y no veo de qué manera cualquier marxista contemporáneo podría dejar de saludarla con fervor. cada uno demasiado evidente. pero yo me refería a las democracias ya existentes en Occidente y no a las hipotéticas del Este. ¿por qué entonces debería ser impensable para el socialismo? Entre sus mismos maestros y compañeros de Giustizia e Libertà había algunos que imaginaban algo muy parecido. en la medida en que reconozca lo inadecuado de la herencia jurídica del propio marxismo. entonces desconocido por cierto. o tal vez combinar ambos males.

en realidad sólo quise decir lo siguiente: que si bien el término “hegemonía” es más bien de uso común en las diferentes acepciones italianas. y también. Pero a la vez aborda.Norberto Bobbio Un amigo mío. acaba de terminar un ensayo donde reflexiona precisamente sobre este problema. nuestro problema “residual”: si la búsqueda de una sociedad justa en el ámbito del ordenamiento parlamentario debe respetar siempre las reglas constitucionales vigentes. algo que en su ensayo de Cagliari usted parece ignorar. de manera lúcida y moderada. en Gramsci este término adquiere connotaciones específicas que derivan directamente de una cierta literatura rusa. Usted se pregunta qué es lo quise decir. Me hubiera gustado conocerlos cuando estaba escribiendo mi ensayo. y que le envío por separado.Perry Anderson . creo que constituye la reflexión general más aguda a nuestra disposición sobre el tema de la ética revolucionaria. Infinitas gracias por los tres textos que me envió. El tema central del trabajo alude a la tradición del pensamiento sobre la “guerra justa” que usted ha discutido en más de una oportunidad. no habría sostenido lo que escribí en la página veintinueve de mi ensayo si hubiera tenido esta última y vigorosa exposición ante mí. Por añadidura mi observación sobre Gramsci era demasiado incidental. se trata en este caso de un argumento completamente diferente. sobre democracia y mercado. en particular dos términos opuestos en el significado que 106 . Entre otras cosas. Sus reflexiones sobre este trabajo serían ciertamente interesantes. en especial por lo que usted dice de los autores que le son más cercanos y de su relación con los clásicos. Norman Geras.

Como le dije con anterioridad. soy el primero en reconocer que en mis escritos políticos. Ha sido un honor recibir su carta. Si bien considero que no hay contradicción entre una posición realista en el análisis de lo que acontece o aconteció. pero sin embargo él no las creó.Correspondencia le atribuyen Axelrod. hay una acentuación de una u otra posición de acuerdo al cambio de las circunstancias. Con mis más cordiales saludos. Gramsci desarrolla estas contraposiciones de manera original. tal vez percibida con retraso pero nunca inadvertida. Plejánov. Trotsky y también Lenin: por una parte “corporativismo”. No corrijo una afirmación mía. la mayor parte de estos escritos. Perry Anderson 15 DE MARZO DE 1989 Estimado profesor Anderson: Ante todo me disculpo por el gran retraso con que respondo a su carta de diciembre pasado. responde a la influencia que usted mismo ha ejercido sobre la vida política italiana. y por la otra “dictadura”. y una posición idealista proyectada hacia el futuro con el propósito de delinear lo que debería suceder. Espero que algún eco de esta influencia pueda alcanzar a la cultura de un país tradicionalmente refractario como el mío. aunque usted la niegue. que se fueron sucediendo en un arco de tiempo de cerca de medio siglo. a 107 .

para nuestra mayor mortificación. jamás me resigné del todo a la derrota de los grandes ideales de la justicia y de la libertad que habían animado al movimiento liberalsocialista en los años de la lucha contra el fascismo. debería confesarle que es el idealista: el cual. su caída inevitable. a pesar de todo. nunca se hizo demasiadas ilusiones y tuvo que ceder terreno al realista desilusionado. fueron ocasionales y en consecuencia respondieron a las situaciones que los provocaron. si tuviera que decirle cuál es mi estado de ánimo en estos últimos tiempos. ya hacia fines del siglo pasado. no son normalmente realizados). a pesar del revés histórico–sobre el cual creo que ya no tiene sentido extender velos piadosos– de la revolución comunista y. 108 .Perry Anderson . Por ejemplo. no solamente sin ideales sino también sin proyectos a largo plazo y que vayan más allá de las elecciones más cercanas (proyectos que. A pesar de estas oscilaciones y de un pesimismo de fondo que marcó para siempre a quienes pertenecen a mi generación. a juzgar por la manera en que se desarrolló la lucha política en Italia –y no sólo en Italia sino también en todas las democracias consolidadas–. la marcha triunfal del capitalismo. algunas más favorables que otras para inspirar confianza en el “futuro de la democracia”. aunque modestos. No sólo jamás me resigné sino que incluso recientemente tuve que mostrar mi enfado ante la manera demasiado apresurada y reverente con que los hombres y partidos de la izquierda italiana se inclinaron ante la realidad del mercado.Norberto Bobbio diferencia de lo que sucede con los dedicados a la teoría del derecho. de ese capitalismo del cual la izquierda europea había previsto.

antepuse la duda de que “la razón de la crisis moral de la democracia podría también buscarse en el hecho de que hasta ahora la democracia política ha convivido.) ¿Pero están realmente seguros el PSI y el PCI de que el gran fracaso histórico del socialismo y la circunstancia de que hoy vivamos en sociedades donde el capitalismo ha triunfado. afirmé: “Sé que ahora me arriesgo a parecer más comunista que los comunistas (. que reduce cualquier cosa a mercancía. un sistema que no conoce otra ley que no sea la del mercado. y respondiendo a dos entrevistas previas sobre el mismo tema de Achille Occhetto y Bettino Craxi. pero también es cierto que el-capitalismo agresivo de hoy pone en crisis la misma idea de hombre”. en donde el autor escribe que la crisis actual de la democracia “es mucho más una crisis de fundamentos éticos”. el propio cuerpo y ¿por qué no?. secretarios del Partido Comunista y del Partido Socialista italianos respectivamente. en una entrevista sobre la actualidad de la Revolución Francesa. Y además agregué: “¿el fracaso de la idea colectivista es un perjuicio histórico irreversible o se trata de mi revés momentáneo? Es verdad que finalmente el hombre nuevo jamás apareció. conciencia. significa que efectivamente se hace necesario renunciar a la idea de superar el individualismo de la sociedad liberal?”. con el sistema económico capitalista”. Más recientemente. que reivindicaban para sus partidos el derecho de identificarse con los principios de 1789. también el voto. no importa si esta es dignidad... 109 .Correspondencia En oportunidad de reseñar el libro de Giovanni Sartori The Theory of Democracy Revisited. o ha estado obligada a convivir.

los principios del ius ad bellum y las reglas del ius in bello pueden extenderse a la revolución. ¿quién puede imaginar que el ordenamiento actual será reproducido sin más hasta el fin de los tiempos?”. por analogía.Norberto Bobbio Como podrá advertir. para dar vida a la teoría jurídica de la revolución construida a imagen y semejanza de la tradicional teoría jurídica de la guerra. Aunque esté “realmente” convencido de que en los países económicamente desarrollados –en los cuales usted y yo estamos instalados. A juzgar por la invitación que me hace para leer el libro de Norman Geras. La tesis principal de Norman Geras es que. Dicho de otra manera: que del derecho internacional relativo a la guerra se pueden extraer buenos argumentos para diseñar una teoría de la legitimidad o de la legalidad de la revolución. en suma. En todo caso tengo más dudas que las que usted podría tener respecto de la posibilidad de una transformación radical a través de la revolución. aunque Italia llegó en último lugar y no sin dejar sobrevivir grandes injusticias– la vía democrática no permite el advenimiento de una sociedad socialista como lo imaginaba el movimiento obrero del siglo pasado. Our Morals. tengo muchas dudas de que la vía alternativa sea transitable. como diría un jurista. en una situación de injusticia grave y persistente y en los límites de reglas preestablecidas. aunque sea en determinadas circunstancias. 110 .Perry Anderson . también a mí me ha tocado plantear una pregunta idéntica a la que usted me hace en su carta: “Realmente. debo pensar que usted considera no sólo posible sino también justificable (y supongo que también eficaz) el recurso a la violencia.

en tanto único detentador de la fuerza legítima. un mero hecho cuya transformación en derecho depende sólo del éxito basado en el principio fundamental del derecho internacional: la efectividad. Los revolucionarios que venzan serán quienes impongan el derecho de mañana. la guerra ha sido considerada siempre como un acto lícito. y no puede permitirlo porque dentro del Estado. En el derecho internacional.Correspondencia Aun dejando de lado la consideración. a su vez los revolucionarios que 111 . ningún Estado permite en su interior el derecho a la revolución. tal acontecimiento es respecto del ordenamiento interno del Estado un hecho. por lo demás obvia. y por tanto de las consecuencias que el autor extrae de ella en lo que respecta a la legalidad de la revolución. Por el contrario. en la medida en que es equiparada a la sanción en el derecho interno. que por cierto hace cada vez más incierta la frontera entre guerra justa y guerra injusta –y también cada vez más inaplicables algunas reglas tradicionales del derecho de guerra. como aquella en la cual el autor insiste de manera particular y que se refiere a la distinción entre combatientes y no combatientes–. rige el principio opuesto de la heterotutela. no estoy demasiado convencido de lo correcto de la analogía entre guerra y revolución. de que la teoría de la guerra justa (o del ius ad bellum) o el llamado derecho de guerra (ius in bello) están atravesando una muy larga y grave crisis a partir del desmesurado incremento del poder destructivo de las armas. Cuando dentro de un Estado se produce una revuelta y ésta se transforma en un verdadero acontecimiento revolucionario. que aún se basa en última instancia en el principio de la autotutela.

Con mayor razón si se tiene en cuenta que lo que distingue a un gobierno democrático de un gobierno despótico es la constitucionalización y la neutralización del derecho de resistencia a través del reconocimiento de la libertad de oposición. si perdura la situación de ruptura violenta del orden interno.Perry Anderson . todo lo cual debería 112 . o sea la que afirma que con respecto al derecho a la revolución no habría diferencia entre un gobierno despótico y un gobierno democrático representativo en el cual la situación de injusticia no fuera incidental sino grave y permanente en razón del condicionamiento ejercido por el sistema económico capitalista sobre el sistema político. y que la violencia que abate la democracia no es revolucionaria sino generalmente contrarrevolucionaria. Pero además la experiencia muestra que los cambios violentos que sufrieron los gobiernos democráticos casi siempre provinieron de movimientos de derecha. pero en la medida en que es una guerra y con independencia del hecho de que sea revolucionaria o contrarrevolucionaria. En todo caso. condicionamiento éste que impediría a las reglas del juego democrático ser libre y eficazmente observadas. Todas estas dudas valen con mayor razón respecto de la otra tesis que sostiene el autor. lo cual incorpora un argumento ulterior para sostener la reducción de la ruptura violenta del orden constituido a un mero hecho. el acontecimiento revolucionario puede generar un estado de guerra civil al que es lícito aplicar reglas del derecho de guerra.Norberto Bobbio pierdan serán considerados sólo como bandidos (en un tiempo se los llamaba “ladrones”).

y de si el comportamiento del revolucionario debe obedecer a reglas morales. sin tener en cuenta las lecciones de la historia. muestra que en los países económica y políticamente desarrollados en la actualidad no hay movimientos revolucionarios de tal envergadura que puedan hacer prever una explosión de movimientos revolucionarios capaces de cambiar las relaciones de poder existente. un análisis una vez más “realista”. Gracias a la libertad de reunión y de asociación. Una revolución no se vuelve ni más factible ni más probable por el hecho de que se haya demostrado su legitimidad. el cambio violento de un sistema democrático-parlamentario en nombre de los ideales revolucionarios. pero en todo caso se trata de manifestaciones que se colocan en el ámbito de la desobediencia civil o de la resistencia pasiva no violenta. ni se vuelve menos despiadada una vez que se han dictado las reglas de conducta del buen revolucionario. En realidad la cuestión de si la revolución es moral y jurídicamente justificable. Un análisis desprejuiciado de la realidad. que puede tener como consecuencia la modificación de una disposición injusta.Correspondencia hacer reflexionar a quienes justifican de manera abstracta. Estaría tentado de decir que 113 . en estas sociedades son posibles grandes movilizaciones para expresar el descontento. pero no el cambio de todo el sistema. se trata de una eficacia parcial y limitada. y por cierto no en el ámbito de la resistencia activa violenta y de la revolución. En todo caso. me parece algo puramente doctrinario que apenas incide en la práctica.

donde. De cualquier manera no son situaciones comparables a las de nuestros países. donde las cosas se presentan de tal manera que dejan pocas esperanzas de que puedan ser modificadas democráticamente. Con todo. también en este caso creo que la izquierda europea tiene cosas mejores que hacer que predicar y justificar la revolución. donde el estado de cosas es objetivamente revolucionario. Entiéndase bien: es diferente el discurso que se debe hacer para los países del Tercer Mundo. siempre destinados a un fracaso seguro.Perry Anderson . cuando hubo manifestaciones de violencia. las que por lo demás deben ser consideradas más como pequeñas guerras (“guerrillas”) que como revoluciones. aunque sea lento y parcial: 114 . La ética de la responsabilidad tendría que llevarnos a actuar en la única dirección que puede producir algún resultado. vale decir. se mantuvieron en los límites restringidos del terrorismo individual o de pequeños grupos. Pero también es un discurso diferente el de las relaciones entre el Tercer Mundo y los países desarrollados: en este caso se trata del discurso que se refiere al problema de la justicia internacional. por otra parte una revolución que para tener alguna posibilidad de éxito debería ser planetaria. como en Italia. Efectivamente.Norberto Bobbio hoy también los movimientos populares son reformistas y no revolucionarios. en muchos de estos países hay situaciones de violencia endémica. tanto en los países capitalistas –recuérdense las manifestaciones en favor de los derechos civiles en Estados Unidos– como en los países socialistas –recuérdese el ejemplo de Solidaridad en Polonia.

Norberto Bobbio 17 DE MAYO DE 1989 Estimado profesor Bobbio: Le agradezco su carta del 28 de marzo. estimulante y útil. se ha vuelto imposible. y le pido que me crea si le digo que soy el primero en no estar siempre seguro de la bondad de los míos. No obstante. Frecuentemente se ha afirmado que para hacer imposible la revolución es necesario transitar la vía de las reformas. deseo asegurarle que este encuentro entre nosotros ha sido. Por el contrario. Aprecio mucho el hecho de que usted se haya tomado la molestia de con115 . Cordiales saludos. En este punto me doy cuenta de que nuestro desacuerdo toca valores últimos. una revolución que debería ser universal. y me parece que es muy difícil que pueda ser superado. hoy es preciso seguir la vía de las reformas también en el ámbito internacional porque la revolución. que bien podrían ser las mismas políticas que desde hace más de un siglo los partidos socialdemócratas han promovido con éxito en el seno de sus propios Estados. Contra un desacuerdo de esta naturaleza chocan los buenos argumentos.Correspondencia la del reforzamiento de las organizaciones democráticas internacionales. al menos para mí. y en el ámbito de éstas propugnar políticas de justicia distributiva.

habría sido muy difícil imaginar la dirección que en los hechos tomó el que se produjo entre Kautsky y Trotsky. Tampoco creo que desde el punto de vista histórico se pueda sostener que la reflexión moral e intelectual sobre este problema sea simplemente irrelevante. cualquiera 116 .Norberto Bobbio testarme y a la vez darme a conocer sus consideraciones respecto del ensayo de mi amigo Norman Geras. No me parece que la intención de Geras fuera en absoluto la de proporcionar una justificación doctrinaria de la violencia revolucionaria sino. por el contrario. Si este tipo de razonamientos. Si le escribo hoy es porque me siento molesto por la forma en que introduje la cuestión en nuestro intercambio de opiniones. aunque no creo que usted entienda precisamente esto. “ni se vuelve menos despiadada”.Perry Anderson . quizás esto dio lugar a alguna incomprensión en el modo en el cual el argumento fue consecuentemente tratado por aquella persona. Permítame que le explique.). etc. ¿Y quién está en condiciones de afirmar que debates de este tipo no tuvieron alguna influencia en las acciones de quienes participaron? Pero tampoco se puede afirmar que éste sea ahora un debate puramente académico. la de formular una crítica. hubieran sido comunes en los debates del período de la guerra civil rusa. y muy dura. Mi referencia a tal trabajo era demasiado concisa como para poder expresar de manera satisfactoria el significado que pretendía atribuirle con respecto a nuestra discusión. a la tradicional posición revolucionaria respecto de la violencia. por ejemplo. como podría sugerir la interpretación de sus observaciones incluidas en su última carta (“que poco incide en la práctica”. como el que realiza Geras.

pero creo que su argumentación se instala en el nivel. En verdad está fuera de discusión la importancia de delimitar comportamientos crueles e inhumanos. a su vez. mientras que ningún Estado autoriza a sus propios súbditos a cambiarlo. que sería la más apropiada en el caso en que Geras se propusiera una verdadera analogía. más simbólico. El ensayo de Geras muestra de manera inequívoca la centralidad que esta temática tiene aún hoy en una sociedad industrial moderna. Es evidente que la temática ético-política de la violencia revolucionaria todavía no está superada. sobre todo. como Sudáfrica. el objetivo que Geras se plantea en su ensayo. donde quiera que la violencia se muestre socialmente inevitable. en tanto entes soberanos. critica los resultados basándose en la verificación de que guerra y revolución son realidades inconmensurables desde el momento en que los Estados. siempre están legitimados para hacer la guerra. de un equivalente moral antes que en el de un equivalente jurídico. Sin embargo la izquierda ha reflexionado muy poco sobre cuáles son los principios en juego. Usted. Las observaciones posteriores que usted realiza sobre el Tercer Mundo –una zona cuyas fronteras hoy están menos claramente delineadas de lo que lo que estuvieron hace tiempo– se mueven efectivamente en esta misma dirección. Así las cosas. él hace suyo de la tradición internacional –que distinguió y posteriormente desarrolló– las doctrinas del ius ad bellum y del ius in bello. De todas maneras esto 117 .Correspondencia que haya sido su relevancia en el pasado. Pienso que esta objeción está exageradamente vinculada a la esfera jurídica. Este es.

Que esto es así lo prueba la ausencia de referencia alguna en tal asimilación a Rosa Luxemburgo. En los hechos existe una simetría particularmente significativa entre guerra y revolución que no debe pasar inadvertida. De cualquier manera. la victoria de las clases subalternas coincidió. por su misma naturaleza. suprimidas en cuanto clase (y no como individuos) del nuevo orden posrevolucionario. Es probable que haya sido esta diferencia.Perry Anderson .Norberto Bobbio no significa que el paralelismo carezca de dificultades. la segunda una lógica de transformación. la suposición de la sobrevivencia común una vez terminadas las hostilidades. junto con otros factores. Dicho de otra manera: la estructura de los dos tipos de conflictos se ha ido diferenciando de manera sustancial: la primera implicando una lógica de redimensionamiento. es decir. El sentido de repugnancia ante la guerra misma puede haber tenido sin duda un papel significativo. En la época moderna los conflictos entre los Estados sólo excepcionalmente pusieron en peligro la existencia de los adversarios. la consecuencia normal de una derrota en el campo de batalla estuvo constituida más por el redimensionamiento que por el aniquilamiento del enemigo. esta conside118 . pero es probable que el otro obstáculo se haya constituido precisamente por lo que en los hechos ha permitido la codificación de la conducta entre los Estados en tiempos de guerra. con la abolición de las clases dominantes. lo que ha imposibilitado cualquier asimilación entre sus respectivas reglas en la obra de los clásicos del socialismo revolucionario. Por el contrario. en los conflictos revolucionarios. la más sensible al discurso ético entre los pensadores de origen marxista.

La historia reciente de su país. En todo caso él afirma lo contrario. quien por otro lado no quiere afirmar que condiciones de injusticia social graves legitiman de por sí el recurso a la revolución. descuidado entre los socialistas. ¿Pero es posible que ésta sea su verdadera convicción? Tengo la impresión más bien de que usted tampoco desea detenerse en el problema por temor a ser arrastrado hacia alguna interminable e irresponsable casuística de las formas de coerción. de que obligaciones de naturaleza ética pueden desempeñar un papel en las guerras –a las que le atenuaría su ferocidad. aunque ahora haya caído en desuso– pero no en cambio en las revoluciones. No obstante. independientemente del carácter despótico o representativo del gobierno en funciones. donde lo que cuenta es sobre todo una despiadada factualidad. por otro lado totalmente inaceptable.Correspondencia ración de carácter histórico no invalida las conclusiones políticas a las que llega Geras. Creo que al negar validez a una reflexión comparativa entre estas dos formas principales de violencia moderna usted deja vía libre a la conclusión. marcada por el terrorismo. haría todo esto comprensible. como él mismo afirma. creo que todo esto lo ha llevado a no entender a Geras. Y tampoco identifica revolución con violencia (una huelga general prolongada no implica el uso de la fuerza armada pero sí puede cambiar un régimen). y en todo caso contribuye a explicar por qué el canon al cual se refiere ha sido. Su ensayo no concluye con una invitación al derrocamiento indiscriminado de las instituciones parlamentarias sino con una prudente reseña de las diferencias que determinan la plausibilidad histórica de las diferentes 119 .

Norberto Bobbio y posibles transiciones de un gobierno constitucional al socialismo. ¿Pero en qué circunstancias lo hizo? La Cuarta República cedió su lugar a la Quinta bajo las puntas de las bayonetas de su ejército. Usted prefiere excluir de las democracias capitalistas contemporáneas cualquier posibilidad de que los mayores movimientos políticos y sociales de la izquierda vulneren el orden constitucional vigente. Sin embargo este pasado no es tan distante como se podría imaginar. o sea. introducidas mediante procedimientos previstos por sus mismas reglas electorales? Si este fuera el caso nos encontraríamos ante la versión liberal del Sprung in der Freiheit (salto en libertad). Surgido de 120 . en efecto.Perry Anderson . Apenas han transcurrido treinta años desde que el país que se encuentra entre el suyo y el mío logró su Constitución actual. Creo que esta es la última nota tormentosa entre nosotros. ¿Pero en qué momento se demostrará históricamente plausible en una perspectiva de largo plazo? ¿Los regímenes constitucionales actuales pueden ser considerados como la expresión última de la soberanía popular. y que el término revolución puede ser eliminado sin mayores dramas del lenguaje del cambio. Usted afirma. El realismo que usted evoca se coloca precisamente en desventaja ante una ruptura notoriamente utópica referida al pasado. Un juicio de este tipo refleja ciertamente el consenso intuitivo del momento. como estructuras permanente y definitivamente determinadas que sólo pueden prever modificaciones en su interior. que cualquier perspectiva de este tipo es al mismo tiempo inimaginable e indeseable en la situación actual.

En Alemania occidental fue subordinada por las autoridades de la ocupación a las necesidades que derivaban de la división del país. pero en todos ellos el ordenamiento jurídico representa el resultado de una relación entre fuerzas sociales que ha implicado diferentes combinaciones de fuerzas predominantes y un consenso electoral concomitante o sucesivo. el nuevo orden militar fue denunciado como “un golpe de Estado permanente” por un ilustre adversario político. ¿En Italia. ¿Es acaso posible que esta combinación ahora haya sido definitivamente desterrada de la escena política? Me parece una previsión demasiado optimista. De cualquier manera se trata de aquél que hoy preside imperturbablemente la misma estructura como forma acabada de la democracia francesa. ¿Francia constituye una excepción? En Japón la Constitución fue dictada por un conquistador extranjero.Correspondencia un orden militar. no obstante disponer de un potencial mucho mayor para alterar reglas consuetudinarias y expectativas. Nadie duda de la realidad de la democracia capitalista en cada uno de estos países. su Constitución hubiera sido la misma sin la lección impartida por su vecino del otro lado del Adriático? En España la monarquía es la herencia de una dictadura militar. quien diez años después no dudó en pedir un gobierno irregular para cambiar el régimen en crisis. En Inglaterra jamás se ha fijado por escrito Constitución alguna. Y hasta en Estados Unidos la Constitución federal no estuvo exenta de fraudes y de intimidaciones durante el proceso de ratificación. Ninguna de estas experiencias ha determinado un cambio radical. 121 .

Norberto Bobbio Las observaciones finales de Geras se dirigen simplemente a demostrar que en una situación de este tipo sería imprudente dar por supuesta de antemano la continuidad constitucional. tanto su tradición revolucionaria como la reformista –los movimientos comunistas y socialdemócratas– se encuentran profundamente desorientadas. Resulta dificil concebir una fuerte divergencia de valores frente a esa tarea. las preocupaciones de la izquierda europea permanecen encerradas en un horizonte mucho más modesto. en las dos direcciones que usted mismo indicó hace poco: la capacidad de impugnar de forma creíble la autocracia del capital en la esfera de la producción y la capacidad de impugnar el control absolutista del Estado nacional sobre los medios de destrucción. Refugiarse en Adam Smith o en el abate Sieyes no les ayudará a salir de este impasse común.Perry Anderson . más allá de los límites de ambos. Perry Anderson 122 . Mis más cordiales saludos. como usted mismo y de manera cáustica ha tenido oportunidad de observar. coloca en la sombra cualquier otro elemento. La inmensidad del objeto. considerando que recién hemos comenzado. Por el momento. El problema que tenemos ante nosotros es más bien el de intentar trazar –desde el punto de vista intelectual o desde el punto de vista práctico– los fundamentos de una democracia socialista. Si bien de maneras diferentes.

¿qué es lo que sustituirá el derrumbe del modelo comunista? ¿Qué será la izquierda en el futuro? El problema de la izquierda es el de la cuestión social. Claro que una cosa era decir “proletarios del mundo.”. Mis dudas no se refieren a la individualización de los objetivos de justicia * Nota: Esta entrevista a Norberto Bobbio fue originalmente publicada por el diario I’Unità en su edición del 13 de julio de 1989. a la gran aldea global. y otra es decir “desamparados del mundo. Se trata de encontrar la alternativa a aquella que para el viejo socialismo era la clase social portadora de un impulso universal por la emancipación. 123 .. esta conversación no puede sino comenzar por sus dudas y sus interrogantes. uníos”. trasladado de cada Estado a todo el mundo.AHORA LA DEMOCRACIA ESTÁ SOLA* Giancarlo Rosetti Norberto Bobbio Profesor Bobbio.. los que se han manifestado por ejemplo en el artículo publicado en La Stampa después de la represión china.

Los curas y los obispos de la teología de la liberación tienen en el Tercer Mundo una enorme importancia. Usted siempre ha tratado de conjugar 124 . Y bien. aun siendo una fuerza únicamente moral. los derechos son sólo formales. y la islámica en otras. pero también de las democracias puramente formales. del hecho de que la religión católica en algunas áreas. Argentina. Democracia formal y socialismo. Aquí estamos de pronto en el aspecto crucial de sus reflexiones durante un largo período. por un lado. esto es Brasil. Consideremos también aquellos países que podemos definir como democráticos.Giancarlo Rosetti . México. en razón de que la política que debería satisfacer de algún modo las mismas exigencias es demasiado débil. debemos darnos cuenta que allí la democracia puramente formal no está en condiciones de transformar los “no hombres” en “hombres”: allí se muere de hambre y de enfermedades. Y el hecho de que en estos países se produzcan acciones de guerrilla y exista una violencia endémica demuestra la insuficiencia de las dictaduras. cómo es posible organizar la fuerza necesaria para poder cambiar profundamente las cosas. donde se celebran elecciones regulares y donde hay instituciones representativas. por el otro. es la única razón de vida. El problema para la izquierda tiene tales dimensiones que me pregunto cuál puede ser la solución política.Norberto Bobbio sino a la posibilidad de dar voz a los que representan la parte condenada del mundo. La fuerza de la religión en los países que viven este drama nace precisamente de aquí.

es así. que ha sido definido por Perry Anderson como un compuesto químico inestable. un proyecto de socialismo liberalizado con un liberalismo socialmente responsable. pero si el fracaso del socialismo sin libertad ha confirmado la importancia de los derechos de libertad. pero se puede decir que el fracaso del socialismo sin libertad ha verificado una tesis suya. a propósito del liberalsocialismo. porque donde fueron desarrollados los derechos de la libertad –incluso (y no es fácil incluirlo en una perspectiva socialista) el derecho de propiedad– se llega inevitablemente a una lucha de intereses. en la cual hay quien combate por la superación de las desigualdades. Sí. “es demasiado pronto” para dar un nuevo juicio definitivo. no sucedió lo mismo con el futuro del socialismo. En la respuesta que he preparado a Anderson me encontré comentando su frase que. esto significa que no tenemos todavía ideas muy claras sobre el camino a recorrer. pero precisamente por estar de acuerdo no soy muy optimista.Ahora la democracia está sola socialismo y libertades civiles. De acuerdo. Es un proyecto difícil. Y éstos 125 . Hasta ahora nadie ha encontrado la manera de poner de acuerdo los derechos de la libertad con las exigencias de la justicia social. Y bien. Sí. una lucha que ha dado vida a los partidos socialistas democráticos. estoy de acuerdo con esa definición. Es cierto que sólo por su parte negativa. dice: It is too soon.

son frecuentemente los propios ciudadanos que gozan de estos derechos los que rechazan con el voto hasta las propuestas más moderadas.Giancarlo Rosetti . Hay que advertir sin embargo que. Pienso que el razonamiento debería volver a partir de este bloqueo que obstaculiza una perspectiva para la izquierda. sobre todo a los extranjeros que no se dan cuenta de la situación italiana: sumando los votos del Partido Comunista y del Partido Socialista se llega siempre al 40%. con el Partido Comunista en sus niveles máximos y el Partido Socialista en su mínimo. es decir poco más del 40%. reformistas. en el mejor de los casos. no trastrocar sino tan sólo corregir la sociedad de los privilegios.Norberto Bobbio consiguieron. Es cierto. pero piense en lo que repito con frecuencia. los votos eran del 33% .34% para el primero y el 9% el segundo. de la izquierda. en general. Fracasada la vía leninista. Esto es lo que quiero decir cuando hablo de debilidad del socialismo y. Es impresionante esta constancia del electorado: 40% a los dos partidos históricos de la izquierda italiana. Ahora las proporciones son 27% más 14%. 126 . Sin embargo el movimiento obrero occidental ha completado una cierta parte del camino si tenemos en cuenta el estado social de los países europeos. en este recorrido de los países que tienen instituciones democráticas. En 1946. gradualistas. nos encontramos con que la vía de la izquierda es más incierta que nunca.

por ejemplo. son necesarias la unidad y la cohesión. En períodos de crisis. ¿desde dónde tiene que empezar esa explicación a la que hace referencia? El pecado original. tratar de comprender a fondo las razones de esta derrota. Por cierto que no todo el movimiento socialdemócrata ha sido anticomunista. dice que la crisis del Este no tiene solamente caracteres negativos y que en Europa centro-oriental existen buenas posibilidades para la socialdemocracia: seis Estados que se pueden transformar en los próximos veinticinco años en economías mixtas y que cuentan con intelectuales y dirigentes de cultura socialista democrática. aquello que he llama127 . La socialdemocracia ha sido un adversario de los Estados socialistas. Me encuentro nuevamente repitiendo algo que no decía desde hace treinta años: es necesario distinguir el momento de la conquista del momento del ejercicio del poder. es decir. de grandes crisis. digamos así. pero antes que nada veo la necesidad de razonar sobre lo que considero fundamentalmente una derrota.Ahora la democracia está sola Peter Glotz. En su opinión. Quiero por tanto aludir a esta necesidad como una tarea que nos toca hoy tanto a los socialdemócratas como a los socialistas y a los comunistas. el vicio de fondo de los regímenes comunistas es la idea de que el poder mantenga un carácter monocrático aun después de la revolución.

que yo llamo procedimental. A este pacto debía seguir después un segundo pacto que tenía por objetivo establecer las reglas que permitirían desarrollar a cada uno su propia política sin necesidad de recurrir a la fuerza. En resumen: para la conquista del poder había sido necesario un pacto de no agresión entre los aliados. en el ámbito de la dialéctica democrática. En 128 . Esta es para mí la definición de la democracia. Y a partir de aquel modelo el pecado de origen se ha repetido en todos los países en los que un partido comunista tomó el poder. en cambio. llegó el momento del puño de hierro: los otros partidos fueron suprimidos. en la Resistencia italiana: hubo unidad de dirección política a pesar de que entre los cinco partidos hubiera disensos. Primero unidad en la lucha y después unidad para el diseño de una Constitución democrática. que tenían que estar unidos para combatir al enemigo. sin necesidad de recurrir a la fuerza recíproca. Es esta estructura monocrática la que ahora está siendo puesta en discusión en los países del Este de Europa. Los valores a poner en acción después dependen de las fuerzas que. Es lo que sucedió. Y Constitución democrática quiere decir sustancialmente establecer reglas para la solución de los conflictos que necesariamente surgen dentro de cualquier sociedad. resultan hegemónicas. por ejemplo.Giancarlo Rosetti . Pero después de la conquista del poder éste debe ser ejercido de manera democrática.Norberto Bobbio do poder monocrático. En Rusia. una vez hecha la revolución. pero una vez que se alcanzó el objetivo hubo acuerdo entre los distintos partidos para instituir en el futuro un gobierno democrático.

en 1989. En efecto. de opinión. en Polonia. en Hungría. asistimos al comienzo de una transición. a la socialdemocracia. parece posible un paso. de medio siglo de experiencias y esperanzas comunes –y yo he vivido de cerca el entusiasmo con el cual los comunistas han luchado y sufrido las vidas que fueron sacrificadas– es que se vuelve atrás. que por ahora sólo ha sido conquistada en Polonia. entonces esto quiere decir que no se ha dado un gran paso adelante. Puede ser. que podría ser menos violento que aquel otro 89. y lo que considero más dificil de obtener: la libertad de asociación. en Hungría y en la URSS se está produciendo una evolución que permite abrigar alguna esperanza. Es cierto que esto está sucediendo. Pero si las perspectivas son las de retornar a la socialdemocracia. En Polonia. 129 . después de cuarenta o cincuenta años.Ahora la democracia está sola Moscú. no lo niego. Y según escribió por ejemplo Duverger. como he sostenido en mi artículo sobre China. El estadio más avanzado es el de Polonia. los jóvenes en Tiananmen con la estatua de la libertad defendían las mismas cosas que los revolucionarios del siglo XVIII: la libertad de palabra. Y todo esto demuestra con exactitud la crisis del modelo monocrático. de reunión. si el gran progreso.

siempre ha sido democrático. A pesar de no haber sido nunca comunista. y he participado en los primeros movimientos antifascistas a través del liberalsocialismo de Guido Calogero.Giancarlo Rosetti . o de esas jóvenes generaciones que sólo ven los aspectos negativos del comunismo. producto de una evolución histórica. También es cierto. Sin embargo usted no habla con entusiasmo de la socialdemocracia. Una fascinación que ahora ya no existe. 130 . Había entonces quien hablaba también del “comunismo liberal”. de un progreso? Estoy de acuerdo. yo no tengo esa forma de anticomunismo feroz que tienen aquellos que eran comunistas y después se han convertido. Y había además un comunismo católico. Mi inspiración es socialista. prefiere hablar al mismo tiempo de socialismo y liberalismo.Norberto Bobbio ¿No podemos decir que la historia de la cultura democrática –no el liberalismo conservador sino la tradición de la democracia hecha también de conquistas sociales– es la historia de la contaminación de la mejor tradición liberal con las instancias del movimiento obrero. Eso demuestra la enorme fascinación que el comunismo ejercía en esa época.

Mi polémica nacía del hecho de que. cuando alertó a los comunistas acerca de un progresismo “demasiado ardiente” que arriesgaba caer en la dictadura. La discusión trataba sustancialmente de los derechos fundamentales del individuo respecto del Estado. o –siempre respecto del juicio del PCI de hoy sobre la época de Togliatti– un libro como La Nottola di Minerva. Sobre todo esto creo que se justifica una dosis de satisfacción personal. Se ha escrito que las anticipaciones de Bobbio han sido “confirmadas”. en 1954 directamente con Togliatti y con Della Volpe. Yo respondía que ésas no eran reivindicaciones burguesas sino del hombre en 131 . de Biagio De Giovanni. Me parece que puedo decir. y que ya en 1957 Della Volpe corrigió su juicio de 1954.Ahora la democracia está sola Anderson ha escrito que el Partido Comunista Italiano ha sido siempre un punto de referencia para sus reflexiones. Ahora el PCI se ha alejado de aquella fase. que los comunistas italianos cambiaron más de lo que yo cambié. respecto de cualquier Estado. estos derechos eran considerados como reivindicaciones burguesas. Usted ha tenido con el PCI algunas discusiones de gran importancia. reconociéndome algunas razones). habla del fin de la “duplicidad”. En realidad ninguno de los comunistas de hoy sostendrían las tesis que fueron defendidas sobre aquellos temas fundamentales de los derechos de la libertad (aunque debo decir que la polémica con Togliatti no fue enconada. Usted conoce los juicios de Occhetto sobre el tema. sin que parezca presuntuoso. desde Marx en adelante.

No la despreciemos.Norberto Bobbio cuanto tal. porque el hecho de poder reunirse libremente es algo que interesa también a los proletarios. Prosigue en aquellos años una relación fecunda con su pensamiento. el fascismo fue una dictadura mejor. y estemos atentos para no destruirla. 132 . que en estos días usted subraya todavía más: que la democracia no cumple sus promesas. comparado con el nazismo. Sinceramente no se puede decir que ella satisfaga todas las exigencias de libertad y justicia. Son de 1975 sus dos escritos que fijan un par de puntos decisivos: uno se refiere a la falta de una teoría del Estado en Marx. es mejor una mala democracia que una buena dictadura. En oportunidad de la discusión con De Felice sobre el fascismo. pero agrega además una nota. pero sobre todo ante quienes conocen la historia de oído conviene siempre insistir en que una mala democracia es todavía mejor.Giancarlo Rosetti . tratemos de reforzarla y mejorarla. con Berlinguer. Es cierto que. y el otro a la ausencia de alternativas a la democracia. alerté contra algunas tendencias. En 1968 el PCI corta notoriamente sus vínculos con el mundo comunista. tanto es así que lo han utilizado desde hace un siglo hasta ahora para crear un gran movimiento socialista. Naturalmente. También nos encontramos frente a la desilusión de la democracia italiana. nacido en los países en los cuales había derechos de libertad. Sobre este último punto usted insiste. afirma el valor en sí de la democracia. en los años setenta. lo digo siempre y lo repito ahora.

se ha mantenido siempre dentro de este corredor dificil entre la exigencia de socialismo. Quien haya pensado que renunciaba a mis profundas convicciones democráticas. Ahora la democracia tiene que tratar de resolver aquellos problemas que el movimiento comunista ha tratado de solucionar por una vía que ha resultado históricamente equivocada. Más aún. en el cual advertía que no había que hacerse ilusiones: el fracaso del comunismo no resuelve los interrogantes de fondo a partir de los cuales nació este movimiento. quienes habían tratado de resolver globalmente el problema de la sociedad justa. Tampoco lo he escrito para facilitar un bastón de un apoyo a los comunistas. sea hoy capaz de darles una solución 133 . incluso usando su mismo punto de vista. Sobre esto estoy muy de acuerdo. algo impensable apenas algunas décadas atrás. o sea de más de las dos terceras partes de la humanidad. debo decir que ha sido mal interpretado por algunos mi artículo sobre China. ha cometido un gravísimo error. por lo tanto. con los peligros de degeneración autoritaria.Ahora la democracia está sola Usted. Mirando la historia de cincuenta años atrás. sobre todo frente a los problemas del Tercer Mundo. y los principios de la democracia. No. con el riesgo de que las promesas queden sin cumplirse. no se puede negar que se han hecho progresos al formular la hipótesis de una extensión universal de los derechos. el asunto es que ahora ha crecido la responsabilidad de la democracia ante el fracaso de los comunistas. Aun estando perplejo sobre la posibilidad de que la democracia.

también los comunistas. según usted.Giancarlo Rosetti . peores todavía que la peor democracia.Norberto Bobbio adecuada. que se ha convertido en sustancia política. por los movimientos comunistas. estoy convencido de que de la democracia no se puede salir. Pero esto lo dice desde años toda la izquierda italiana. No es una amarga verificación de último momento. que la democracia que se está también afirmando en los países del Este de Europa es aquella democracia. Entonces es este el campo de acción de la izquierda. porque todos los intentos que se han hecho en ese sentido han demostrado que se transitan vías finalmente infecundas y peores. Es un principio que también en el PCI se ha afirmado desde hace tiempo. ¿se encuentra aquí. Ante esta dificultad miro a aquella que se llama democracia internacional. esto significa extender sus reglas fundamentales. 134 . que ha sido siempre combatida por los movimientos de izquierda. que valen en el ámbito de los Estados. sin embargo. como una falsa democracia. su tarea principal? Quisiera sostener. fundada sobre algunos principios y procedimientos. como una democracia burguesa. Y de esto creo que hoy en día todos estamos convencidos. al sistema internacional. yo creo que se deben afirmar sus principios a escala internacional. Puesto que la democracia parece poder extenderse también en el Este de Europa.

Este es el significado de la democracia. el PCI siempre ha actuado en estos años como un partido democrático que respeta aquella regla fundamental sobre la que insisto. desde el punto de vista de la acción política. o sea la regla de que se puede protestar. y débil es su perspectiva. aunque todavía no se sepa bien cuál fue la mano que armó a aquel joven Pallante que le disparó) se transformara en la ocasión para una respuesta violenta. a las cuales no se debe renunciar jamás. se pueden mostrar todas las formas posibles de disenso. pero sin romper el pacto que excluye el uso de la violencia. Por lo tanto yo digo que el PCI no sólo ha profesado la democracia sino que también ha actuado lealmente en estos años de vida democrática.Ahora la democracia está sola Estoy de acuerdo en que el PCI lo dice desde años. Para realizar este contenido social hacen falta fuerzas nuevas. Hay que reconocer históricamente esto al PCI. que es comunista. Queda sin embargo el problema de que la izquierda es débil. un partido que en 1948 impidió que el atentado a Togliatti (que era sin embargo un acto de violencia y por lo tanto una ruptura del pacto de no agresión por parte de los adversarios. o sea su contenido social. y también sobre el hecho de que. pero después vienen las otras letras del alfabeto. Hobsbawm. Usted ha escrito una vez que en Stuart Mill está el abecé de la democracia. Entonces nosotros tenemos la democracia de las reglas liberales. dice que ya no tenemos más la fuerza compacta y creciente de la clase obrera con la capacidad unificadora de su conciencia. pero tenemos los grandes 135 .

por ejemplo. en Polonia y en otros países del Este de Europa la perspectiva socialdemócrata es una derrota para los comunistas. ni realizado por los partidos de la izquierda. los laboristas parecen estar en condiciones de derrotar a la Thatcher. de origen obrero. Es una conquista importante para los países europeos. claro. De todas maneras estoy de acuerdo con esta consideración de Hobsbawm. Por ejemplo. ni discutido. En Inglaterra. pero aun dejando a un lado las consideraciones acerca de cómo funciona el Estado asistencial italiano. después de tantos años de exaltación del comunismo. pero en Inglaterra la alternativa existió en toda la posguerra. Sí. a pesar de que en Italia no tenemos que olvidar que el Estado social no ha sido propuesto. Y también quiero decir que. que pueden formular políticas nuevas. Pero seguramente es también el resultado de las luchas de la oposición. 136 . queda el problema de que Italia es el único país del área europea occidental que no ha sido nunca gobernado por la izquierda.Norberto Bobbio partidos de izquierda. la perspectiva socialdemócrata no puede ser asumida tan fácilmente por los comunistas. El hecho es que esta democracia –llamémosla así– social. Sí. puede arrojar beneficios dentro de los Estados considerados aisladamente.Giancarlo Rosetti .

la derrota de este tipo de comunismo debilita las perspectivas de la izquierda en el mundo entero. Con Berlinguer los comunistas italianos presionaron para transformar esos sistemas políticos. o de cualquier modo justificarlo): durante años ustedes consideraron al comunismo como la solución.Ahora la democracia está sola Pero es la derrota de un tipo de partido comunista. en sustancia. Lo sé. que era un país de estructura social muy débil. según su punto de vista. fueron movimientos de emancipación de los trabajadores. Sin embargo algunos podrían decir a los comunistas (y esto tienen que tratar de entenderlo. Pero quisiera ir más a fondo sobre este punto: desearía saber si. antes que nada. una referencia simbólica. Esta relación era. pero “hacer como en Rusia”. ahora no pretendan dar lecciones a los otros. fue una de las banderas fundamentales de este movimiento. habría podido suceder también en nuestros países. como la dirección de la historia. Los partidos comunistas occidentales no construyeron Estados y sistemas económicos. Es un hecho que la Revolución de Octubre ha dado lugar a que los partidos de los países occidentales hayan cometido probablemente el error de creer que lo que había sucedido en la Unión Soviética. si usted piensa que existe una relación de este tipo. Por cierto que no. y en Italia lo 137 . contra el cual el PCI ha dado sus batallas y sostenido el disenso.

El vicio de origen ha sido no haber comprendido lo que en Rusia decían los mencheviques: aquí no se puede hacer una revolución socialista. marxista reformista. había que dar un paso por vez.. amigo de Turati: la revolución sucedió precisamente allí porque Rusia era el eslabón más débil. pero había tomado un camino equivocado. como son hoy los del Tercer Mundo. el de un régimen autocrático. hay que trasladar estos problemas desde el interior de los Estados hasta el sistema de la democracia internacional. etc.Norberto Bobbio fue de los maximalistas aun antes que de los comunistas. Por ahora ya tenemos la Declaración Universal de 1948. porque ha afirmado no sólo los derechos políticos y civiles sino también los de carácter social. Y esto dio origen a aquel período violento que ha sido llamado el “bienio rojo”. Y después 138 . lo que significa que todos los Estados tienen que estar interesados en reconocerlos y protegerlos. Fue la idea que en Italia sostuvo Rodolfo Mondolfo. tenemos que tomar nota de que la socialdemocracia es un sistema que ha permitido a las democracias burguesas –en el sentido general de la palabra– dar importantísimos pasos hacia adelante. de igualdad en la educación. si se quiere ser fiel al principio democrático.Giancarlo Rosetti . debe inventar algo nuevo. que ha cumplido una función. pero que ante los grandes problemas. según la interpretación gradualista del marxismo. y los ha afirmado como principios universales para todo el mundo. aquí no se ha hecho ni siquiera una revolución burguesa. Considero que actualmente. Pero yo quiero destacar aquí otra cosa: que. una vez transformados todos en socialdemócratas.

cada uno de los cuales representa un voto. por el que votan los Estados mismos. votamos por el gobierno de nuestro Estado. Si hay un problema de justicia distributiva. Cuando nosotros votamos. Ahora en Europa se ha dado un paso adelante: somos ciudadanos italianos y también ciudadanos europeos. no por el gobierno del mundo.Ahora la democracia está sola está la ONU. entonces deberíamos hacer votar por la representación de la ONU 139 . Si en verdad creemos que los grandes problemas de la justicia son internacionales. Bien. Este problema está abierto. ha sido planteado por la izquierda europea y hay una conciencia creciente al respecto. hoy no es ya un problema interno sino internacional. Este es el punto fundamental. aunque en forma dividida porque votamos por un parlamento con poderes muy limitados. La dificultad es la de conquistar un consenso suficiente en las sociedades desarrolladas en relación con este punto. Pero se entiende por qué es difícil: porque somos ciudadanos de un Estado. Organizar el gobierno democrático del mundo. que es una extensión de los gobiernos de los Estados del mundo. El problema de la justicia social no compete ya a la relación entre capitalistas y obreros dentro del Estado sino a la relación entre Estados ricos y Estados pobres. yo pienso que tenemos que razonar en esta dimensión: probablemente la solución de los grandes problemas del mundo se puede encontrar desplazándonos del gobierno del Estado al gobierno del mundo.

Estos son los grandes diseños. en ocasión de la entrega de la laurea ad honórem. que somos parte de ese universo de países de la llamada democracia occidental. Entonces sí podremos tener una mayoría favorable a la democracia social en el mundo. Más allá del derecho nacional y del derecho internacional está aquél que él llama “derecho cosmopolítico”. dominados indudablemente por Estados Unidos. Pero temo que todavía no somos capaces de provocar un movimiento universal tan fuerte como para modificar la realidad presente. ¿no se le ha ocurrido nunca preguntarse por qué nosotros.Giancarlo Rosetti . no votamos por el presidente de los Estados Unidos? ¿Y cuál sería el resultado si votaran todos los Estados de la alianza? Quiero decir que hasta ahora lo que los juristas llaman derecho de ciudadanía está limitado a la ciudadanía nacional. nosotros. no existe todavía un derecho de ciudadanía internacional. he recordado lo que Kant escribiera en su espléndido libro sobre la paz perpetua. los grandes sueños que podrían constituir la fuerza de choque para un cambio. Por lo demás. porque en el mundo hay miles de millones de hombres que tienen mayor interés en políticas de reequilibrios en el desarrollo y en la justicia. En un discurso en Bolonia.Norberto Bobbio a los ciudadanos del mundo. 140 . el derecho que todos los hombres tienen en cuanto ciudadanos del mundo. ciudadanos italianos.

Gracias a él sobre todo los estudios políticos italianos han podido lograr en este campo especifico el más alto nivel. Sin duda alguna se puede afirmar que es también la persona que más ha contribuido en Italia a estimular el debate. quien hace poco ha cumplido ochenta años.HACIA UN NUEVO PENSAMIENTO POLÍTICO Umberto Cerroni Dedico a Norberto Bobbio. la investigación sobre estos temas. por la profundidad de su análisis y por la continuidad de su indagación. y la relación que vincula estas dos teorías políticas con las perturbadoras novedades de este final del siglo veinte. Es ciertamente Bobbio el nombre que en Italia representa mejor. a situarlo por encima de la coyuntura y a hacerlo conocer en el mundo. llevando la cultura de nuestro país a la cabeza del diálogo internacional sobre cuestiones teóricas de extrema y general actualidad. Estas consideraciones tienen su origen en el análisis que Perry Anderson ha dedicado a la obra de Bobbio. las consideraciones que siguen acerca de la relación entre liberalismo y socialismo. 141 .

como dos filosofías puras respecto de las cuales nos han asignado tareas sólo epigónicas. Finalmente quiero agregar una nota personal de afecto. que intenta ver críticamente puntos teóricos que aparecen abiertamente envejecidos y proponer de nuevo problemas interpretativos que permanecieron demasiado marginales. La segunda premisa es de orden histórico-práctico: liberalismo y socialismo deben confrontarse con los 142 . Quisiera por eso destacar que las diferencias teóricas son ellas mismas un testimonio de la atención. Dos premisas El reexamen de la relación entre liberalismo y socialismo exige hoy dos premisas. Son mis intenciones. impulsar el debate hacia una confrontación más cercana a las nuevas exigencias que han madurado en estos últimos años. en fin. La primera es de orden conceptual: no puede tratarse de una indagación de tipo escolar que considere al liberalismo y al socialismo como dos doctrinas que deben ser confrontadas. esto es. del respeto y de la estima que siempre he sentido por él y su trabajo. del que siempre he sacado ventajas intelectuales. éticas y civiles.Unberto Cerroni pero reanudan una reflexión –común a los estudiosos italianos– que ya lleva más de una treintena de años. como ciudadano. examinadas y valoradas en abstracto. como profesor. Cada vez que esto ha sucedido fue para mí un encuentro importante. Me he encontrado con Bobbio en tres momentos de mi vida: como estudioso.

Las novedades del siglo veinte El siglo XX ha producido cambios práctico-institucionales extraordinarios. con los nuevos problemas que está produciendo la historia contemporánea. Todo esto debe exhortarnos a un reexamen crítico para detectar tanto las dinámicas que la historia pasada ha estimulado en las teorías políticas como aquellas que la historia presente sugiere alentar. totalmente imprevisibles en la centuria pasada.Hacia un nuevo pensamiento político problemas históricos que los han generado como grandes sistemas teórico-políticos y. necesidad de una gran dosis de espíritu crítico tanto hacia las teorías heredadas como hacia las prácticas de la edad contemporánea. Tenemos. En cambio son pocos los problemas teóricos e igualmente pocas las coyunturas prácticas que. exigen e imponen tanto una dosis de iniciativa teórica como una disposición a la verificación práctica de las novedades de nuestra época. como las referidas a la relación liberalismo-socialismo y a los nuevos horizontes de la política contemporánea. agregaría que los mayores cambios han 143 . Sin respetar estos dos criterios cualquier examen volvería a ser pura exégesis de textos y cualquier conclusión terminaría postulando no sólo que debemos atenemos a tareas exclusivamente especulativas sino que la historia que transcurre es pura y simplemente “realización” de aquella historia ideal y eterna que recorre los textos de los filósofos. en suma. a la vez.

En efecto. en la teoría política la elaboración puramente racional ocupa sólo una parte del objeto tomado en consideración. la otra está constituida por los intereses y.. con más facilidad que en otros campos se genera un doctrinarismo dogmático que osifica e ideologiza las viejas teorías y procura también entumecer las nuevas realidades. Esta relación con la práctica histórica no es en general tan urgente en otros campos de la teoría: estamos aún en condiciones no sólo de apreciar sino también de “disfrutar” las teorías de Aristóteles en estética. por la voluntad de los “actores políticos”. Cuando tal esfuerzo falta o es insuficiente. epistemología. lógica. pero en el campo de la teoría política la “distancia” se advierte rápidamente y se convierte en dificultad de comprensión y en inevitable lejanía. etc. Este segundo elemento nunca ha dejado de estar 144 . Esto significa también que en el campo de la teoría política la “lectura” de los textos resulte más fatigosa porque debe hacerse cargo de una permanente remisión a los sistemas de referencias que a estos textos sustentan. gnoseología. Persiste en cambio una tendencia a alinearse con una u otra teoría heredada o bien una tendencia a subvalorar la importancia de los nuevos fenómenos sociales y políticos. Esto pone en evidencia tanto la gran “distancia” que se está estableciendo entre nosotros y las teorías políticas del siglo XIX como el hecho de que estamos ciertamente retrasados en la reconsideración crítica y en la valoración apropiada de las novedades que se están produciendo. Ambas tendencias coexisten cada vez con mayor frecuencia.Unberto Cerroni tenido lugar a partir de la mitad de este siglo. por lo tanto.

145 . pero jamás ha sido tan “obstructor” como en la actualidad. por cierto. queriendo entender con él las concepciones de la política que parten no ya de los análisis de intereses e instituciones sino más bien de la búsqueda de un régimen político óptimo. Bajo este perfil Marx (y Feuerbach) constituye un punto de referencia crítico fundamental.no abarca a los colonos franceses. Este poder difuso había sido anticipado en cierto modo por la proclamación de una subjetividad jurídica que es igual para todos (pero la Declaración de 1789 –recuérdese-. El hecho de que la igualdad no alcanzara su plenitud en el ámbito de lo político-decisional bloqueaba sustancial y gravemente el horizonte de la modernidad. Esto explica 1 Uso aquí el término “racionalismo” en un sentido muy restringido. mientras puede comprenderse la pasada preponderancia del “racionalismo” político1 (que con frecuencia invade los territorios del idealismo. jóvenes y viejos. blancos y negros. se registra y sanciona formalmente sólo con el sufragio universal que otorga a todos (hombres y mujeres. en cambio se entiende menos la persistencia en la movilización general de los intereses que comienza. a la tradición idealista (cartesiano-kantiano-hegeliana) que siempre ha combatido o negado la posibilidad de una ciencia de la sociedad que no fuese pura y simplemente una deducción y “aplicación” de doctrinas filosóficas. en el siglo pasado con el aceleramiento de la “cuestión social”. Este racionalismo abstracto en gran medida está vinculado. propietarios y trabajadores. en el plano epistemológico general.Hacia un nuevo pensamiento político presente. cristianos y ateos. y la igualdad jurídica de la mujer y de los trabajadores no fue plenamente reconocida). cultos y analfabetos) un poder formal de decisión política. pero llega a su momento culminante en una época relativamente reciente: en efecto. del doctrinarismo y del utopismo). Por lo tanto. cuando no es reducido –como sucede casi siempre– a epígono de Hegel.

A su vez es cierto que. blancos. así como también las raciales o religiosas. en la otra orilla. por ejemplo. El primer proyecto estatal de introducción del sufragio universal igualitario pertenece a la Comuna de París y la primera concepción política que supera las diferencias nacionales y sociales. cristianos. Pero así se explica también el “sorprendente” hecho de que los primeros Estados que introdujeran el sufragio universal no fueran para nada los primeros Estados liberales. el retardo de la teoría liberal con respecto a las igualdades no “formales” (igualdad entre los sexos. los grupos raciales) y la persistente indulgencia teórica hacia determinados privilegios (varones. arribaron mucho más tarde al sufragio universal y. propietarios). estas rémoras no parecen seguir operando (aunque asomen otros peligros): el socialismo fue el primero en entrever la esencialidad de las igualdades “no formales” y en particular del sufragio universal.. es seguramente la proclamada por las Internacionales socialistas. Explica. de los trabajadores. los cuales antes bien. Acaso esta centralidad del sufragio universal sirve también para poner en evidencia (y probablemente también para explicar) el tendencial “moderatismo” liberal e incluso la confluencia de liberalismo y “racionalismo” político. en su labor de conceptualización y sistematización de los “derechos humanos” proclamara la necesidad racional del sufragio universal.Unberto Cerroni que ninguno de los grandes teóricos liberales. después que otros Estados. La centralidad del sufragio universal explica también otros hechos históricos “sorprendentes”. 146 . como quiera que sea.

Il liberalismo (1989) que no menciona ni siquiera el advenimiento del sufragio universal. Llama la atención que en la literatura filosófica y también en la político-jurídica de matriz liberal se haya subvalorado persistentemente al sufragio universal. La lógica liberal se apoya en la figura abstracta del individuo. pero se muestra mucho menos interesada en los nuevos nexos sociales y en las nuevas dependencias y en la “po147 . el cual nunca aparece indicado como la discriminante esencial entre el viejo Estado liberal y el nuevo Estado democrático. un caso ejemplar de sufragio restringido. así como también de su carácter racionalista-abstracto. después de que lo hicieran muchos otros Estados) parece bien representativa del carácter “decimonónico” del liberalismo. pero arriba al sufragio universal sólo en 1928. Como ejemplo de esta subvaluación resulta muy significativo el reciente ensayo de John Gray. y cuando se habla de él con frecuencia se confunde tendencialmente con el sufragio universal masculino. entendida como para delinear en todos sus detalles formales la figura del hombre consciente. puesto que se refiere a menos de la mitad del pueblo.Hacia un nuevo pensamiento político El liberalismo y la democracia minimal Esta dificultosa relación con el sufragio universal por parte de la tradición liberal (piénsese que Inglaterra anuncia una Magna charta libertatum ya en 1215. que “sobresale” del grupo y que está “emancipado” de la dependencia de los viejos nexos sociales del mundo estamental o tribal.

Respecto de ella la soberanía popular y la elección son meros datos coyunturales. Se puede decir que el Estado liberal tiende a proteger y garantizar más bien la estática que la dinámica social. El segundo gran objetivo del liberalismo consiste en la sistematización de los procedimientos. Precisamente estas características notables del Estado liberal logran explicar cómo nunca pudo abrirse a las contaminaciones evidentes del autoritarismo reacciona148 . se presenta en el Estado liberal como autoridad consolidada en la tradición y en la fuerza. lo público. es. raza y religión. y no presta atención al crecimiento de intereses elementales de los cuales el hombre “consciente” (propietario) ya se ha emancipado. o sea como Estado abstencionista. Sin embargo.Unberto Cerroni breza” de la que tratan de emanciparse los nuevos sujetos que están emergiendo. por antonomasia. cuando los nuevos nexos sociales no son implantados. aun cuando sean intereses difundidos entre millones de hombres e incluyan diferencias esenciales de sexo. como Estado solamente garante. si lo privado constituye el tejido molecular de la convivencia. Este planteamiento es tan central que el mismo Estado liberal se configura como Estado de derecho puro. el Estado guardián de las relaciones de mercado y de las transacciones privadas. en la medida en que se concentra en la esfera abstracta de la vida metaindividual. de las formas y de las garantías tendientes a estabilizar la protección del individuo ante otros individuos y ante el Estado. Por eso la tradición liberal resulta no sólo moderada sino también conservadora del pasado.

Giolitti. estas colusiones no se produjeron en otros países. ¿Cómo explicar. Gentile adhirió formalmente al fascismo el 31 de mayo de 1923 con una carta en la que profesa como un auténtico liberal. Nace entonces institucionalmente lo que llamamos liberaldemocracia. laboristas y socialistas. puede verse el volumen de Jacobelli. así como el que brindaron los liberales alemanes para el ascenso de Hitler. por Croce. en especial el capítulo segundo. es decir después de la segunda guerra mundial y bajo la presión de los movimientos sindicales. o sea un conflicto social profundo. Paratore.Hacia un nuevo pensamiento político rio y cómo nunca una parte tan considerable de la cultura liberal –después de haber resistido tenazmente a la “rebelión de las masas” y después de haberse rehusado a cualquier comprensión de los movimientos socialistas– pudo con tanta facilidad adherir a las diversas variantes del fascismo. como es sabido. Como sabemos. es cierto que el liberalismo ha recibido un impulso renovador después de la derrota del fascismo y del nazismo. Sobre esto. La confianza en el gobierno de Mussolini fue expresada. pero también es verdad que en ellos faltó principalmente la situación histórica. si no. el apoyo de Croce y de Gentile (y de tantos otros liberales) al fascismo en 1922. En un sentido más general puede recordarse la batalla contra el sufragio universal masculino conducida por el mundo liberal y la aversión manifiesta de estudiosos como Pareto y Mosca. en 1923. Orlando. De Gasperi y muchos otros exponentes de la tradición liberal. Sea como fuere. 149 . Salandra. por último.

como la descolonización ayer y la cuestión ambiental hoy. La democracia que prefiere el liberalismo tiende a ser siempre una democracia minimal. no parece que esta renovación haya bastado para afrontar oportunamente problemas nuevos. del tecnicismo y del formalismo jurídico construido para la defensa de una pirámide garantista que tiene en su vértice al individuo privado que ya ha sobresalido por encima de las dificultades elementales en las que todavía están inmersas las grandes masas. La tradición socialista También la tradición socialista ha disfrutado de una perspectiva preferencial. sustancialmente abroquelada en las trincheras de los procedimientos. No es casual que la primera y esencial demanda política haya 150 . el liberalismo aparece todavía en condiciones de ser calificado como una fuerza política conservadora. el del combate social.Unberto Cerroni Sin embargo. Desde aquella altura el horizonte visible es el del mercado. el de la competencia. que ha tenido como centro la colosal magnitud de intereses que empezaron a proliferar con la organización de las masas trabajadoras. dirigida más a moderar las presiones que a organizarlas o dirigirlas. No obstante la gran renovación que ha sido capaz de realizar. Y es precisamente esta evidencia la que transforma más rápidamente en un sistema de valores todo lo que concierne al nivel formal-individual-procesal de la vida moderna.

de la que han nacido innumerables formas de asociacionismo moderno. en los hechos el socialismo también ha tenido que pagar un precio por su particular preferencia en lo que al horizonte se refiere. se ha contrapuesto una primacía de lo colec151 . totalmente olvidado por la tradición liberal. las mismas asociaciones patronales. procesal instrumental. propia del liberalismo. de los derechos sociales. la del derecho de asociación: un derecho. para el movimiento socialista. No decimos esto a los efectos de sobredlmensionar los méritos del socialismo (que son ciertamente grandes). También en este ámbito el socialismo ha “superado la tradición liberal implantando en los órdenes modernos una mueva” libertad. Otro ámbito –más conocido– en el que el movimiento socialista ha superado la tradición liberal es el de la reivindicación de la paz. de la intervención distributiva del Estado. y en general todo aquello que sea de utilidad pública pero que no se quede en lo puramente formal. recuérdese. por contragolpe. A la primacía del individuo. los partidos políticos y. En una cantidad no menor que el liberalismo. pero también el de la intervención cultural con el propósito de promover la instrucción obligatoria y la salud pública. El liberalismo combatía al asociacionismo. los sindicatos. que pudiesen reproducir intersticios entre los individuos y el Estado. desde las asociaciones de socorros mutuos hasta las leyes. memorioso de su “vieja” variante corporativa-medieval y preocupado por impedir el crecimiento de “sociedades intermedias.Hacia un nuevo pensamiento político sido.

. el socialismo ha enfatizado el interés social en una verdadera primacía de lo público: al individualismo competitivo se ha contrapuesto así un colectivismo estatalista y dirigista. el liberalismo daba entidad a los procedimientos en contra de la extensión del universo de los sujetos legitimados para disfrutarlos. seleccionándola –además– verdaderamente con criterios cencitarios y culturales que excluían a trabajadores y sujetos “débiles”. de los procedimientos y de las formalidades garantistas elaboradas por la tradición liberal. Por lo tanto si el socialismo se equivocaba no era tanto al atribuir al Estado liberal una naturaleza clasista sino al considerarla inmodificable y al rechazar por eso todas las formas políticas liberales. Hoy esta lectura nos parece superada. Y como el liberalismo en cierto modo ha enfatizado el interés individual en una verdadera primacía de lo privado sobre lo público. La resistencia del Estado liberal a la 152 . También el socialismo ha llegado a endurecer doctrinariamente una fase histórica y un ciclo político presentando al tecnicismo liberal como inmodificable. mientras el socialismo otorgaba entidad a esta extensión cuantitativa de la subjetividad en perjuicio de la coesencialidad de las técnicas. leyéndolo como filiación directa del interés “de clase” del Estado burgués.Unberto Cerroni tivo social propia del socialismo. En suma. pero es oportuno recordar que el socialismo que ahora definimos como decimonónico se reflejaba en un no menos finisecular Estado liberal que reconocía realmente la subjetividad política a una cuota mínima del “pueblo soberano.

mientras que rechazarlas en nombre de reformas políticas generales revolucionarlas era la estrategia. Y cuando el Estado liberal rechazaba a las masas emergentes.Hacia un nuevo pensamiento político expansión del universo de los sujetos políticos generaba la hostilidad del socialismo al ordenamiento técnico-jurídico del Estado liberal. Socialismo y Estado democrático En el fondo. En la actualidad el condicionamiento histórico de aquellas dos tendencias debería estar claro. entre reformismo y maximalismo no hace sino registrar la situación recientemente recordada. En una condición histórica de grave tensión que desembocará luego en la primera guerra mundial. Pero en rea153 . en el breve plazo poco redituable del maximalismo. La negación liberal (o su continua dilación) del sufragio universal acompañaba así a la negación socialista de las formas (de las “libertades formales”) propias de la tradición liberal. la contraposición entre reforma y revolución. Aceptar reformas económicas sin reformas políticas generales en el largo plazo era la táctica poco fascinante del reformismo. tanto más éstas se afirmaban en su rechazo del Estado liberal y en la demanda alternativa de un Estado socialista. aquella contraposición delineaba dos tendencias del socialismo: aceptar una condición persistentemente subalterna de las masas o aceptar su rebelión invocando una ruptura violenta capaz de curar la violencia súbita.

Unberto Cerroni

lidad las fuertes resistencias conceptuales muestran que
de hecho categorías como reformismo y revolución hoy
son empleadas más allá de sus límites históricos y desempeñan una función contaminante de la teoría política. Expulsadas del diccionario científico por la historia,
sobreviven en la política cotidiana como reproducciones
del pasado capaces de obstaculizar la comprensión de la
nueva situación. Por una parte, la apelación a la tradición
reformista sirve frecuentemente para quitarle el carácter
innovador al movimiento socialista y reducirlo a un verdadero sustituto de un movimiento liberal de masas que
no existió nunca. Por otra parte, la tradición revolucionaria es acompañada con la reactualización de un análisis
teórico envejecido y repetitivo que ve en la fuerza el nudo
fundamental de la política de manera no muy distinta de
la tradición liberal. En efecto, con la fuerza de la violencia revolucionarla se espera destruir un predominio social que por largo tiempo se ha valido de la fuerza para
frenar la expansión universal de los derechos políticos y
sociales modernos. El tema de la revolución ha sido objeto de amplia propaganda y fue sostenido teóricamente
por la cultura soviética, que llegó a convertirlo en el tema
discriminante entre socialistas y comunistas. Pero las cosas han cambiado radicalmente en los últimos años. En el
centro de los análisis teóricos está ahora precisamente la
democracia (sin adjetivos) con su potencialidad de transformación. Al mismo tiempo también la teoría jurídica
destaca, en el derecho, el tema del consenso antes que
el de la coacción (a este respecto me limito a citar dos
ensayos recientes: Baglay y Solovev).
154

Hacia un nuevo pensamiento político

Esta centralidad de la fuerza tanto en el socialismo
como en el liberalismo del siglo pasado (y que sobrevivió hasta la segunda mitad de este siglo) es acaso la
mejor prueba de su sustancial convergencia conceptual
y de su común inadecuación para explicar teóricamente, y para enfrentar prácticamente, los nuevos problemas
suscitados por la introducción del sufragio universal, es
decir, por el paso hacia el Estado democrático. Se trata, naturalmente, de un tránsito que en muchos aspectos
todavía sigue su curso ya que las condiciones políticas
de Occidente son, en su aspecto cuantitativo, totalmente
marginales en el mundo. Sin embargo ellas indican una
sólida tendencia y dan fe respecto de los países que habitamos.
De la fuerza al consenso
Definir el Estado democrático es muy dificil precisamente porque su instauración es muy reciente y porque,
en consecuencia, las categorías conceptuales con que lo
examinan todavía no han sido totalmente depuradas del
énfasis que la fase histórica precedente había puesto. No
es casual que en torno de la definición de democracia se
continúen, durante decenios, disputas teóricas encarnizadas y que a partir de ellas se produzca una apropiación lingüística general de la palabra democracia, que
a fines del siglo pasado estaba cargada de significados
negativos. Es de cualquier manera cierto que en los or155

Unberto Cerroni

denamientos democráticos evolucionados son claramente identificables zonas vinculadas a la tradición liberal y
otras vinculadas a la tradición socialista. Y precisamente
este entrelazamiento, fruto de un prolongado y también
áspero conflicto social y político, indica la profunda novedad histórica de esto que llamamos democracia. El potencial político que la democracia irradia (o puede irradiar) es enorme (Bobino ha hablado justamente de una
“democracia subversiva”) y está bien ejemplificado en la
ruina conceptual que comporta el sufragio universal.
El voto universal da cuenta principalmente del fin del
universo restringido dentro del cual estaba reducido el
concepto formal de pueblo. Registra además la equiparación de los sexos bajo el más alto perfil decisional (la
decisión política), así como la equiparación de las razas
y de las naciones frente a los grandes temas de la soberanía moderna. Pero el sufragio universal postula también el fin de las valoraciones racionalistas de la política:
introduce como sistema obligado de referencia institucional de la política la legitimidad de todos los intereses
sociales. Se trata, por así decir, de una obligación establecida institucionalmente y que asume un valor teórico obligatorio. Desde el punto de vista institucional el
principio “cada cabeza un vota vacía de significado la
antigua polémica liberal sobre el voto como explicación
de una capacidad racional dirigida a escoger los legisladores y las plataformas sobre las cuales edificar la ley.
Precisamente confiriendo a todos –independientemente
de la condición de propietario, de cultura y de sexo– el
156

por el contrario. Esta era sacada por cierto de una ratio laica. esta última deja de presentarse como aplicación de una ratio metafísica o antepuesta de algún modo a las diversas voluntades portadoras de los intereses: se presenta. Y puesto que luego la ratio jurídica funciona –de manera distinta de cualquier otra ratio– como una ratio social obligatoria que vale para todos aunque no todos contribuyan a fundarla. el apriorismo racionalista armoniza con la privilegiada discriminación de la autoridad constituida y de la propiedad acumulada precisamente en cuanto excluye que la ratio pueda declinar a voluntas de cada uno. En este contexto kantiano. Y ya que sobre la representación de todos estos intereses revestidos se funda precisamente la ley laica moderna. pero de una ratio que “saltaba” la concreta voluntas de los individuos en particular (todos) y se identificaba luego con la voluntas particular de un “legislador santo”. reconoce que el voto es la autotutela material de todos los intereses: es un interés revestido de derecho. se entiende que la lex generalis ominium –precisamente porque en realidad no ha nacido del concurso de todos y debe sin embargo regir para 157 . cuyo núcleo teórico se perpetúa en la tradición liberal moderna. En otros términos. la moderna y laica lex no tiene nada en común ni con la medieval lex data de Dios ni quisiera con la racionalista ley kantiana. electo por un restringido círculo de propietarios y de hombres cultos.Hacia un nuevo pensamiento político derecho-poder de escoger y decidir a través del sufragio universal. verdadera y solamente como el conflicto organizado entre esta voluntad y aquellos intereses.

Unberto Cerroni

todos– tiende a ser identificada con la coacción más que
con el consenso. De tal modo, el continente moderno del
derecho se nivela con el ejercicio de un poder político
basado sobre la fuerza de la autoridad estatal preconstituida respecto del consenso de los ciudadanos, y ese
mismo poder político se configura principalmente (destacará Weber) como “monopolio público de la fuerza”. La
operación kantiana de distinción del derecho respecto de
la moral, fundamental para la secularización de la ciudad
moderna, se desliza así hacia una decapitación escéptica
de la organización consensual política, arbitrariamente
reducida –en las articulaciones teóricas fundamentales– a
la pura naturalidad de la fuerza propia porque sus fuentes
se identifican en una ratio antepuesta a los intereses y a
la voluntad de los congregados. El mal racionalismo se
combina con el mal naturalismo.
El liberalismo no logra quedar fuera de esta dramática
antinomia y debe continuamente contradecir su originaria
vocación optimista y laica para proponerse como orden
óptimo de la ciudad laica. En efecto, se repliega ora hacia
un nuevo primado de la moral metapolítica (la kantiana
“comunidad de los espíritus” y no la ciudad de los ciudadanos concretos), ora hacia una concepción seminihilista
que iguala política y naturaleza, derecho y fuerza.
Si el núcleo más resistente de esta impotencia teórico-práctica está dado –desde Kant hasta Kelsen y sus
epígonos– por un ambiguo racionalismo apriorístico que
debe exaltar los intereses concretos de pocos, después de
haber olvidado los intereses de todos, ¿cómo no recordar
158

Hacia un nuevo pensamiento político

la gran (¡y semiolvidada!) crítica de Marx a la filosofía especulativa que retomaba y reproponía la crítica de
Feuerbach a Kant y a Hegel sobre el terreno específico
de la teoría de la democracia moderna?
Repensar a Marx
He esbozado un Marx que a decir verdad más que
olvidado es todavía mal conocido. En efecto, ha prevalecido en la historia del marxismo (y en la misma historia
de la crítica del marxismo) una sorprendente inversión
de las relaciones entre los fundamentos teoréticos y las
posiciones prácticas, que todavía continúa. Antes que intentar reconstruir el itinerario teórico que condujo a Marx
a las conocidas conclusiones políticas, se ha preferido
(era obviamente mucho más fácil) asumir los fundamentos teóricos como puros instrumentos de una estrategia
política. Es así como pudo nacer un marxismo teórico
mucho antes de que pudiésemos conocer totalmente la
obra de Marx -un marxismo deducido de una política socialista que, contraponiéndose a un capitalismo del siglo
pasado, no podía no ser un socialismo del siglo pasado-,
ha nacido un marxismo que ha tomado cuerpo (un cuerpo arruinado, por otro lado) independientemente de las
grandes obras teoréticas que desde 1927 adelante lentamente (y de a poco) hemos podido estudiar. Se trata de
obras como la juvenil Crítica a Hegel, los Manuscritos
de 1844, La ideología alemana y los Grundrisse, a los
159

Unberto Cerroni

cuales el marxismo tradicional se ha opuesto (especialmente en el Este) por lo menos durante treinta años con
argumentaciones teóricas y políticas que han impedido
notoriamente la renovación de los estudios y de las interpretaciones. La leyenda de los “dos Marx” (¡el viejo-maduro y el joven-antimarxista!) ha conservado sustancialmente una suerte de Antiguo Testamento centrado todo
él en la primacía de lo activo de la política y en el carácter deductivo de la teoría, en el cual seguía actuando la
hermenéutica dogmática del estalinismo. De esta última
conviene recapitular los principios fundamentales:
1. Reducción del pensamiento de Marx a una simplificada dialéctica hegeliana mezclada con un materialismo
filosófico aproximativo.
2. Reducción de la política a la “aplicación” de un materialismo histórico antepuesto a un análisis diferencial
concreto de los fenómenos contemporáneos.
3. Reducción de la teoría política de Marx a una rústica
concepción clasista del Estado entendido como puro
poder-fuerza accionado exclusivamente por la voluntad de una capa dominante.
4. Reducción del socialismo a la estatización de los medios de producción y a monopolio monopartidista del
poder.
En virtud de estos reduccionismos, radicalmente contrastantes con el complejo y todavía insuficientemente
explorado itinerario intelectual de Marx, aquella dogmática es recortada y también discriminada con relación a
la que privilegia a un “verdadero Marx” que era sustan160

Hacia un nuevo pensamiento político cialmente el Marx político y divulgador. Es necesario luego agregar que si bien Marx permanece en gran medida por encima del nivel de sus intérpretes. también es verdad que su obra conservó el carácter de gran bosquejo. es cierto. especialmente en lo que respecta a la problemática epistemológica y metodológica. ha sucedido que mientras la parte más notoria de la obra marxiana permanece fuertemente conectada con el orden económico y sociopolítico del siglo XIX. sin embargo. La grosera interpretación que de la obra de Marx se ha tenido. se trata. A decir verdad es necesario agregar que este marxismo estaliniano se insertaba en una reducción instrumental del pensamiento de Marx de algún modo puesta en marcha no sólo por Lenin sino también por Kautsky y en muchos aspectos por Engels. ha servido al final de cuentas sólo para empañar la importancia del Marx científico. una contribución esencial para la fundación de una sociología científica moderna y de una moderna teoría laica y materialista de la democracia. la parte más viva y menos vinculada al análisis del primer capitalismo permanece poco explorada. mientras que el énfasis que ha sido puesto sobre algunas de sus propuestas políticas históricamente correlativas a las condiciones de su época sólo han conseguido convertir en doctrinarismo utópico e insolvente un 161 . Así las cosas. por obra de un movimiento político y –correlativamente– por obra de sus adversarios políticos. terminando con privilegiar la investigación económica en torno al capitalismo del siglo XIX. de una parte menos densa pero representa.

Este motivo determinó el rápido crecimiento del prestigio político de los bolcheviques dentro y fuera de Rusia. Entre las dos guerras Está fuera de duda que la Revolución de Octubre se ha insertado en la historia de las ideas políticas de nuestro siglo con una gran fuerza revulsiva. 1973. 1971. Y éste fue también el motivo principal de la consolidación del poder soviético y de la 162 .Unberto Cerroni pensamiento fuertemente realista y orientado a la cautela científica. (Séame permitido a los efectos de documentar la existencia de interpretaciones alternativas de Marx. en gran medida alimentada por las particulares condiciones históricas que acompañaron y siguieron a la primera guerra mundial. Es necesario considerar que la Revolución de Octubre pudo vencer en un país tan atrasado y tan poco “obrero” principalmente por su apelación a poner término a la guerra y porque Rusia fue precisamente el primer y único país que concluye una paz “política” abandonando el terreno de las operaciones militares. Pero todo esto pertenece a un capítulo especial y finamente teórico de la historia de las ideas más que a las cuestiones aquí consideradas de las relaciones entre liberalismo y socialismo. remitirme a investigaciones realizadas en años ya muy lejanos: Cerroni 1962. Es oportuno todavía lamentar una vez más la falta –salvo en Francia– de una edición crítica y autónoma de la obra de Marx).

Gran Bretaña en 1928. como sucede con frecuencia. Conviene por fin tener en cuenta el hecho de que mientras avanzaba en Europa el fascismo el mundo liberal estaba apenas comenzando a aceptar el sufragio universal (Estados Unidos en 1920. Francia en 1945). El inmediatismo político bloqueaba el análisis e introducía la acción práctica en el continuo replanteo de la doctrina tradicional. Pero. Contra la guerra y su posible repetición (en la “era del imperialismo”) el tema de la paz se unta con el tema de la revolución en la difundida convicción de que la amenaza militar-imperialista se mantendría y que una vanguardia pacífica y democrática de las masas trabajadoras resultaba imposible. que viene a coincidir también con la gran crisis 163 .Hacia un nuevo pensamiento político formación de fracciones comunistas en los partidos socialistas (que habían aceptado la guerra) y luego de partidos comunistas. Basta pensar en la progresiva fascistización de Europa y en las duras luchas afrontadas en los años veinte tanto por el proletariado de los países industrializados como de los países coloniales. Esta coyuntura política. defecto que por otro lado estaba alimentado precisamente por el doctrinarismo dominante en los partidos de inspiración marxista. el defecto profundo de aquellos análisis era teorizar en el largo plazo datos de hechos atinentes al corto plazo. Debemos agregar que contra este maximalismo doctrinario disfrazado de ortodoxia operaba casi siempre un empirismo subalterno que conducía numerosos reagrupamientos reformistas (en Italia puede recordarse el ejemplar caso de Bonomi) a la vera del viejo liberalismo.

Recordamos todo esto no ya para justificar. Desde entonces el movimiento socialista se encontró encerrado entre esta nueva experiencia histórica y el escenario político dominado por el peligro fascista. perspectiva que impidió ver la maduración de las condiciones históricas completamente nuevas y el advenimiento de determinados hechos que estaban cambiando radicalmente los caracteres de la época: la propagación de la democracia basada en el sufragio universal. En este encierro maduraron vínculos con la URSS que consolidaron y agravaron tendencias que por otro lado ya se encontraban presentes en el socialismo occidental. Durante largo tiempo. teorías “derrumbistas” de la 164 . en cambio. avaló y difundió la tesis (estaliniana) de que el Estado liberal se habría petrificado en formas reaccionarias y que el capitalismo se habría de derrumbar por crisis interna. Basta pensar en el énfasis que en la tradición del socialismo de Kautsky habían tenido doctrinas materialistas vulgares. sino por el contrario para señalar la perspectiva limitada al breve plazo que guió gran parte del pensamiento político socialista y comunista entre las dos guerras mundiales. el socialismo fue guiado por las teorías exclusivistas elaboradas en la URSS cuando se trataba de construir el socialismo en un solo país. la derrota militar y política del fascismo. el advenimiento del neocapitalismo y de la sociedad de masas. y de promover la industrialización y la modernización económica de Rusia.Unberto Cerroni de 1929. la conquista de la Independencia por parte de los países coloniales.

Por cierto. (La cita pertenece a Panaccione. Sozialisten und Krieg y los textos de la misma época de la otra Internacional. publicadas en 1935. Amédée Dunois y Jean Zyromsky que se conocieron con el título L’Internationale et la guerre.Hacia un nuevo pensamiento político economía. Kautsky resumía muy bien esta atmósfera en alguno de sus textos: “Desde la guerra mundial –dice– el mundo ha salido de su lecho y oscila entre posiciones extremas e insólitas que dan lugar todos los días a nuevas sorpresas. por la expectativa ante la guerra. En la medida en que nuestras concepciones sociales y políticas actuales tienen una base científica se fundan en el reconocimiento de la regularidad. la última gran obra de Kautsky. Los textos más significativos de esta compleja involución del socialismo ante la nueva realidad son: las Tesis de Otto Bauer. también este desarrollo. como todo lo que sucede en el mundo. Théodore Dan. El marco general del análisis estaba dominado por el asombro ante el avance nazista y fascista. está regido por su regularidad. y por la desilusión con respecto a las democracias liberales. puede verse también 165 . pero la teoría política se había detenido en 1916-1917. El mundo seguía andando hacia adelante. la comunista. Pero nosotros lo observamos todavía desde muy cerca y él está demasiado basado sobre condiciones totalmente extraordinarias como para que podamos aprender del presente mucho más que su carácter absolutamente caótico. interpretaciones fatalistas del imperialismo y de la guerra. lo cual ha sido posible por la observación de los procesos sociales verificados antes de la guerra mundial”.

Croce y Gentile –como hemos visto– habían apoyado al fascismo en 1922. El retardo de la teoría Sería injusto considerar que sólo el socialismo ha quedado rezagado. 64). 166 . La derrota del fascismo y del nazismo. el advenimiento del sufragio universal. muerto en 1920. p. Sin embargo. el proceso de descolonización y la constitución de la ONU echan las bases para una política completamente nueva.Unberto Cerroni el juicio del liberal John Gray: “En el ámbito político la catástrofe de la primera guerra mundial llevó a la quiebra al mundo liberal”. prefiero adoptarla definición de Foa/Glolitti que hablan de la “segunda guerra de los treinta años”. Nolte ha definido estos treinta años como una “guerra civil europea”. el nazismo y el estalinismo. Entre las dos guerras. Se trata de un período terrible en el curso del cual se concluyen algunas experiencias europeas verdaderamente emblemáticas como el fascismo. Schmitt y Heidegger optaron por Hitler en los años treinta. la intelligentsia liberal no había brindado por cierto una contribución significativa para el esclarecimiento de las nuevas tendencias y de las nuevas perspectivas: Weber. Debo advertir aquí que todo el período 1914-1945 va asumiendo un significado esencial para marcar los límites entre la cultura política tradicional y la de inspiración democrática. no pudo ir más allá de una reivindicación propia del siglo pasado del poder plebiscitario-carismático.

Se trata de una variante del tecnicismo kelnesiano. versión que trastoca la relación clásica entre soberanía y representación. esta pirámide normativa-volitiva del derecho estaba sobrepuesta a una visión del poder político finamente técnico-procesal. sólo en 1942 escribe ese texto básico de una versión técnico-competitiva de la democracia: Capitalismo.Hacia un nuevo pensamiento político En la teoría política eran muy pocos los casos en los que se daba efectivamente una percepción aguda de lo nuevo. auténtica autocrítica teórica de un movimiento duramente derrotado por el fascismo en Ralla y hasta de su misma victoria en la URSS. Ni siquiera por este retardo de la teoría liberal es necesario por otro lado asombrarse. democracia. Pero Kelsen no va más allá de la respetable defensa del Estado de derecho de extracción kantiana: él postula una separación total de la Stufenbau normativa de las mutaciones sociales. y por último a Kelsen y Schumpeter. En cuanto a Schumpeter. Por el lado socialista se puede contabilizar acaso sólo los Cuadernos de la cárcel de Gramsci. Es menester conven167 . y reasume precisamente por esto el vértice del ordenamiento Jurídico bajo la cobertura de su Grundnorm. indiferente a la real extensión del universo de los sujetos llamados a decidir. al ver en los partidos a los verdaderos actores de la democracia y en la competencia por el poder el significado último de la democracia. socialismo. el dato inmediato de una realidad trascendida sin análisis alguno. Por lo demás. juntos en una línea de revisión profunda de la tradición liberal. Por el lado liberal se puede recordar a Gobetti y Rosselli.

la democracia basada en el sufragio universal pone en movimiento un proceso práctico y teórico totalmente nuevo que no encuentra preparada a la cultura política de los mismos movimientos que habían luchado por la introducción del sufragio universal. sino que se han multiplicado los espacios jurídicos y políticos para la actividad de organizaciones políticas.Unberto Cerroni cerse de que la experiencia de la democracia en el sentido pleno del concepto pertenece por completo a la segunda posguerra. En los hechos la democracia moderna resulta (puede resultar) un circuito integrado de instituciones y movimientos. La novedad teórica suscitada por esta nueva conciencia teórica difusa está esencialmente en el hecho de que 168 . A decir verdad. Nace entonces una onda larga que aún continúa y que ha sublevado a los grandes movimientos estudiantiles. En efecto. de asociaciones y de movimientos. antirracistas. la nueva democracia ha hecho posible en realidad el surgimiento de movimientos innovadores que a cualquier teórico todavía le gustaría contraponer a las instituciones democráticas. a la vez que ha promovido una conciencia difusa tanto de los derechos humanos como de los deberes comunes respecto de los otros y del ambiente que rodea el ego de la tradición individualista. Y aquí se puede advertir que estos movimientos no fueron verdaderamente de matriz liberal. No sólo a las tradicionales “libertades formales” se han agregado normas atinentes a la promoción de libertades “positivas” y de una “igualdad sustancial” (piénsese en el ejemplar artículo 3 de la Constitución italiana). feministas. pacifistas.

Esta oposición. la independencia de los nuevos Estados. libertas maior y libertas minor y en definitiva todas aquellas parejas conceptuales que postulaban una oposición abstracta entre un homo clausus y una societas desindividualizada. No se ha tratado sólo de cambio de conciencias. también las instituciones han registrado la presión al respecto.Hacia un nuevo pensamiento político vuelta a vuelta se resquebraja la vieja y tradicional antinomia categorial que contraponía libertad e igualdad. y lo contraponía a una sociedad desarticulada e idealizada como “nosotros sin yo”. desde el derecho a la paz hasta el derecho al medio ambiente no degradado. Así lo demuestran las nuevas constituciones democráticas surgidas en la posguerra. Se trata ciertamente de derechos por concretar. que Habermas llama “la escisión del yo y la sociedad”. libertad negativa y libertad positiva. individuo y sociedad. Norbert Elias habla al respecto del fin del yo cartesiano autorreduciéndose a pensamiento puro. considerado y postulado como pura subjetividad incorpórea y como “yo sin nosotros. la proliferación de nuevos derechos: desde el de protección de la vida al de jubilación. partía de un individuo que estaba fuera del tiempo y del espacio. teóricamente defectuosos y todavía “incompletos”. sin 169 . la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948. a lo que se agrega la gradual disolución de un leviatánico y utópico poder “alternativo” a medida que todas las individualidades han adquirido titularidad de derechos y una conciencia política (Elias). desde el de información hasta el de estudio..

Sobre estas profundas modificaciones ha incidido particularmente una suerte de mundialización de la conciencia pública en la cual se ha reflejado también una herencia de la segunda guerra mundial: la herencia del antifascismo como patrimonio transversal de las fuerzas políticas y de los hombres que sostienen la democracia. El derecho. se está convirtiendo en un conjunto de derechos” en progresiva expansión. Sin embargo. La disputa en cualquier caso.Unberto Cerroni embargo ellos marcan los cambios radicales que se están realizando y que permean los ordenamientos jurídicos y políticos tanto del Oeste como del Este. se ha desplazado hacia la adjetivación. La declinación de la guerra como instrumento de la política internacional y el fin de la violencia como instrumento de la política interna son dos premisas de aquel “derrumbe del enemigo” que están caracterizando estos últimos anos del siglo y que en suma conforman de hecho un cuestionamiento de las mitologías políticas (de Schmitt y Vysinskij) que dominaron la segunda “guerra de los treinta años” . ante este desplazamiento es necesario reaccionar si se quiere profundizar el 170 . que antes era símbolo de coacción. Dos casos ambiguos Resulta significativo que después de la segunda guerra mundial el nombre de democracia haya sido adoptado por todos los grandes alineamientos políticos y por todas las teorías.

en diciembre de 1962. de la que por otro lado se sacaban conclusiones teóricas graves como. El primero es el de la “democracia progresiva” de la que habló en su momento Togliatti. de manera tal que la transición de una fase a la otra quedaba despojada de explicaciones teóricas y por lo tanto de garantías políticas. Este desplazamiento está sujeto a varias interpretaciones teóricamente discutibles y ambiguas. Togliatti admitía: “En el marco de esta orientación política (o sea de la unidad nacional en la lucha contra el fascismo] durante algunos años subyace un problema que no ha sido 171 . Se podía entender que la democracia podía progresar hasta el punto de cambiar las reglas del Juego que mientras tanto se respetaban. M respecto tomo dos casos ejemplares. No es necesario asumir la hipótesis (que no fue de Togliatti) de una “hora x” (en la que ciertamente pensó. Por ejemplo. por ejemplo. Está claro que el concepto–políticamente imprescindible– contenía un implícito aplacamiento de problemas teóricos muy importantes en tanto y en cuanto se invitaba a aceptar en el presente todas las reglas de la democracia. el rechazo del Estado de derecho para la fase del socialismo ola aceptación de un modelo de tipo soviético. por ejemplo. Se trataba esencialmente de una deficiencia teórica. en el X Congreso del PCI.Hacia un nuevo pensamiento político debate en torno del concreto sistema institucional de la demacrada moderna tal como se ha con‑formado con la implantación del sufragio universal. Basta tomar conciencia de que la democracia era aún concebida como una fase distinta respecto de la fase del socialismo. Secchia).

también en la cultura socialista. En realidad la vieja cultura política propia de la Tercera Internacional no podía arribar a una unificación teórica coherente entre democracia y socialismo. Nosotros siempre habíamos combatido contra la tiranía fascista. Hoy en día la incertidumbre teórica ha desaparecido. 1057 y ss. Se necesitaba sin embargo hacer explícita la manera en que esta lucha contendría en sí elementos de una avanzada hacia el socialismo y que por lo tanto la perspectiva democrática y la perspectiva socialista estuviesen estrictamente unidas”. A propósito de esto puede verse la contraposición que Togliatti continúa haciendo. exigiendo el restablecimiento de todas las libertades democráticas. aunque con signo cambiado. Cerroni 1960. entre Estado de derecho y soberanía popular: se trata de un auténtico test para la construcción de una moderna teoría democrática (cf. 1073.Unberto Cerroni claramente resuelto. 172 . Es el problema de la relación entre nuestra lucha por el socialismo y la lucha por la democracia.)2. ya sea en razón de la aceptación de la democracia como 2 Para un intento contemporáneo de crítica de la cultura política “tercerainternacionalista” (de Vysinskij en especial) y de cohesión teórica de democracia y socialismo séame permitido recordar v. en febrero de 1962. Aun Estado de derecho que frena la soberanía popular se contrapone así una soberanía popular incapaz de organizarse con reglas ciertas en un Estado de derecho. p. La vieja antítesis liberal (kantiana) entre Estado de derecho y soberanía popular tiende continuamente a reproducirse. Togliatti 1974.

por ejemplo. Es oportuno hacer notar también en este caso una singular confluencia entre pensamiento liberal y pensamiento socialista más arcaicos. en la Constitución 173 . con la consecuencia de una devaluación general del ordenamiento jurídico constitucional y de un indebido “primado de la política. Ninguna protección jurídica constitucional está en efecto dispuesta. y sobre todo.Hacia un nuevo pensamiento político valor universal (Berlinguer) o bien. El otro caso concierne al problema de la “proscripción del capitalismo” y de la protección del sistema económico existente: el problema de una democracia capitalista. Aquí conviene destacar que esta teoría marxista era sólo una variante del difundido voluntarismo dominante en la teoría político-jurídica de la primera mitad de este siglo (piénsese al respecto en Gentile. A su vez era totalmente ignorada la estructura teórico-institucional del Estado representativo moderno como específica forma política de la moderna sociedad civil atomística. Este problema sin embargo es examinado en el plano de las reglas constitucionales. La proscripción del sistema capitalista –se dice– reproduce el riesgo de la incertidumbre sobre el futuro del orden social y hasta político. Esta contraposición nace de una simplista y sociologista concepción del Estado reducido a instrumento de la voluntad de clase.. por la afirmación de que el socialismo no constituye otro modelo de sociedad o porque ha cesado toda contraposición de principio entre una democracia burguesa y una democracia socialista. Schmitt y Kelsen).

Es necesario por lo tanto remitir toda alternativa concreta a los canales ordinarios de la decisión política previstos por la Constitución. Es más: una prohibición de cambiar el orden capitalista no previsto por la Constitución constituye una interpretación limitativa de nuestra democracia. La carta constitucional italiana protege por cierto la propiedad privada pero no prevé del mismo modo la expropiación (piénsese en la expropiación ya realizada de las empresas eléctricas). Y significa también que aquella franja del movimiento socialista que continúa exigiendo medidas para la “proscripción del capitalismo” debe concretar sus propósitos en un programa político sometido al consenso de los ciudadanos en las formas previstas por la Constitución. El problema. Democracia representativa y democracia directa El debate teórico sobre la relación entre liberalismo y socialismo hoy se resuelve por lo tanto con una pro174 . por lo tanto. no es garantizar la intangibilidad de un sistema capitalista que sería entre otras cosas también dificil de definir.Unberto Cerroni italiana para lo que definimos como sistema capitalista. Todo lo cual significa que el tema teórico es también en este caso el del respeto de las reglas democráticas: de una democracia no limitada y totalmente librada al consenso y a los procedimientos establecidos. sino más bien convenir que cualquier cambio sociopolítico puede y debe suceder sólo en las formas previstas por la Constitución vigente.

La efímera duración de la democracia “sovietista”. La experiencia histórica nos ha demostrado ahora que la democracia representativa tiene necesidad de una base de masas que la preserve (especialmente en algunos países europeos) de atentados internos y externos por parte de “poderes ocultos”.Hacia un nuevo pensamiento político fundización de la democracia. “conciliar” y “asambleísta” es una clara demostración. entre una visión 175 . El verdadero problema que se plantea es precisamente el de la integración de las instituciones de la democracia representativa y las instituciones de la democracia directa en un adecuado cuadro interpretativo de la sociedad de masas. la experiencia histórica ha demostrado que su contraposición frente a la democracia representativa está desacreditada por la democracia en general y en particular precisamente por la democracia directa que Jamás ha sobrevivido al fin o al vaciamiento de la democracia representativa. Para tales fines las instituciones de la democracia directa resultan instrumentos importantes para el sostenimiento de las instituciones representativas. Se está disolviendo progresivamente la tendencial contraposición entre liberales sostenedores de la democracia representativa y socialistas sostenedores de la democracia directa. la apatía política y el predominio patronal en los lugares de trabajo. Esto es verdad también en lo que se refiere a la relación entre democracia representativa y democracia directa. Ellas pueden también obviar los peligros que constituyen la partidocracia. En realidad aquí surge de nuevo la diferencia de fondo entre liberales y socialistas. Por lo que respecta a la democracia directa.

y una concepción que hace propia la afirmación gramaciana según la cual “la democracia tiende a hacer coincidir a gobernantes y gobernados.. Democracia y sociedad de masas Podríamos decir. que se han vuelto posibles por el sufragio universal. que el liberalismo impulsa a la democracia a volverse un puro Estado de derecho. por el asociacionismo y por la difusión de la cultura. por el ejercicio de los derechos básicos de masas. Aquí se contraponen dos tipos de cultura política: la tendencial reducción liberal de la democracia a puro Estado de derecho que tiene por recinto a las “naturales” divisiones y diferencias de la sociedad civil. con un énfasis que sirve para destacar las tendencias. En Occidente en cambio la consolidación del Estado de derecho permite precisamente ver los progresos del consenso con respecto a la coacción. reduciendo las dimensiones del Estado social.Unberto Cerroni elitista. a la participación y sobre todo a la promoción de la vida política. mientras el socialismo tiende a impulsar al Estado de derecho hacia el Estado social y hacia el Estado de cultura Entiendo aquí por Estado de cultura un Estado en el cual la construcción de 176 . procedimentalista y estática de la democracia y una visión abierta a la integración social y política. Esta tendencia es expresada por el viejo socialismo como un “deterioro del Estado y del derecho” en paises como Rusia donde el Estado de derecho no había ni siquiera nacido.

por las comunicaciones. En la sociedad de masas todos están implicados. la eliminación de los bolsones de marginados y de las desigualdades no sólo materiales sino culturales resulta un medio esencial para garantizar también al individuo culta y evolucionado el disfrute de los sistemas masificantes modernos sin ser masificado. En ella el desarrollo de cada uno ya hoy resulta una condición esencial para garantizar el desarrollo de todos. entre el esteticismo de las almas bellas y separadas y un advenimiento de la locura despersonalizada. cuyos estereotipos son forjados precisamente con referencia a los índices de popularidad y de aceptación dominados por la “cultura mediocre” destinada a las masas. Está claro que sin un gran esfuerzo de tonificación cultural de las grandes masas ahora parece imposible el “buen retiro” del individuo. Ya no coincide con la contraposición frontal entre los iluminados y la canaille. La socia177 . pero luego también en una densísima red de interdependencias inmateriales. en efecto. en suma. por los transportes. por la información y por la misma difusión de masas emprendida por los derechos y la cultura.Hacia un nuevo pensamiento político una comunidad resulta un objetivo realista y hasta necesario. totalmente nueva. En la moderna sociedad de masas. Esta perspectiva de dos mundos paralelos está impedida principalmente por la creciente integración objetiva de todos en el sistema de la división del trabajo. Acaso el ejemplo más apropiado es el de nuestra relación individual con la televisión. La antinomia fundamental de la sociedad de masas parece. estructuradas por los sistemas metropolitanos.

pero por el otro introduce inevitablemente procesos de repudio intelectual (político. La sociedad de masas se convierte en una arena en la cual todos los días cada individuo mide su propia subjetividad con esta doble tendencia general. moral. En esto resalta la socialidad global del sujeto moderno y de su destino. cultural y de emancipación). como ha dicho Hermann Broch: “seamos un nosotros no para que seamos una comunidad sino para que nuestros límites se entrecrucen”. Por un lado impulsa al máximo los procesos de mercantilización de las relaciones humanas mismas. En este aspecto la sociedad de masas desencadena una doble y contrastante espiral. La acción colectiva de los sujetos políticos organizados resulta decisiva para determinar la supremacía de una u otra tendencia.Unberto Cerroni lización que el viejo socialismo limitaba a la economía y remitía a un incierto mañana está hoy concretándose en la vasta esfera de la cotidianidad existencial. La interdependencia creciente que se verifica en la sociedad de masas además se multiplica ahora a escala internacional con el surgimiento de aquellos que han sido llamados los problemas globales de la humanidad: la imposibilidad de una guerra en la era de las armas nucleares de exterminio. De aquí también la doble perspectiva de una progresiva “barbarización” general o de una progresiva “civilización” de masas. así como los problemas deriva178 . En todo caso de ella falta precisamente la conciencia teórico-política sistematizada. la necesidad de enfrentar colectivamente las catástrofes ecológicas.

En el pasado. los peligros que amenazan desde el exterior del Estado nacional son extremadamente más graves aunque –por ahora– menos individualizados y menos gobernables: está amenazada la vida misma. la sobrevivencia humana. la imposibilidad de combatir el sida. Se registra en suma una suerte de trastocamiento general y objetivo de la relación entre lo público y lo privado.Hacia un nuevo pensamiento político dos de las nuevas técnicas. la droga y la violencia organizada sin una visión nueva y planetaria. Frente a este panorama resulta totalmente oscuro y limitativo el viejo enfrentamiento entre liberales y socialistas en torno a la propiedad privada. Por una parte. Hoy la “apropiación privada” está dominada por poderosos instrumentos de orientación pública de la economía pero también por la superación planetaria de los problemas individuales-económicos según los cuales había sido modelado el Estado nacional liberal y ante los cuales había surgido la respuesta expropiativa del socialismo. nacida del vientre de la primera revolución industrial. así como la antítesis total entre capital y trabajo asalariado. por otra parte. la democracia efectuó una auténtica traslación de los problemas económicos en términos político-jurídicos de soberanía popular y de ejercicio concreto de libertad constitucionalmente protegidos. el bajo nivel medio de la esfera privada impulsaba al cuestionamiento frontal de las esferas privilegiadas y por eso permitía concebir la esfera pública (el Estado nacional censitario con una sola clase) como un puro instrumento de gestión del mun179 .

hacia los derechos políticos y hacia la democracia. los procesos de crecimiento de esta más alta conciencia comunitaria del individuo asediado por la sociedad de masas. En la conciencia de todos resiste el viejo mundo del siglo pasado que se limitaba a contraponer propiedad privada y trabajo asalariado. sin embargo. Hoy. La globalización de las interdependencias sociales y planetarias se acopla luego con otras conexiones objetivas que invaden la vida cotidiana con el progreso técnico-científico creando un auténtico campo experimental 180 . Aquí está la raíz de la crisis cultural de las teorías políticas heredadas del siglo pasado. pero también hacia los peligros “más lejanos” que provienen de la esfera pública.Unberto Cerroni do privado (del propietario y del trabajador). tanto la estatal-nacional como la internacional-planetaria. crece la nueva necesidad de una sociedad más armoniosa-no sólo para que sea más igualitaria en el plano material sino sobre todo para que sea más abierta a las dimensiones inmateriales de la igualdad. en la sociedad del bienestar. La centralidad asumida por el problema ecológico indica precisamente la afirmación de una conciencia individual más rica y más sensible a los peligros que parecían remotos e inaprehensibles para la vida cotidiana. al reconocimiento de la común pertenencia de los hombres al género humano. por la crisis del industrialismo y por los peligros planetarios que avanzan sin dificultades. elevarse por encima del estándar medio de vida suscita necesidades más elevadas e incita a mirar muy por encima de la esfera privada inmediata.

La dificultad será tanto 181 . Norbert Elias. Sin colocar en el centro de la política los grandes problemas nuevos de la cultura de la supervivencia del género humano será dificil gobernar el nuevo siglo.. La reorganización cultural de la personalidad no es ciertamente un puro problema de psicología social sino que ahora se ha convertido en un problema central del desarrollo político. Sin una apertura humanista de la cultura política será muy difícil vivir una época de integración plurirracial en la cual las diferencias históricamente acumuladas se encuentren conviviendo en buena vecindad. Sin una adecuación de la cultura de los sujetos el mundo que ha sido construido (o sea la cultura que allí se ha objetivado) no sólo está en peligro sino que directamente corre el riesgo de deglutir y trastocar la subjetividad individual.Hacia un nuevo pensamiento político para la aguda previsión que Simmel hizo a principios de este siglo: “Todo estilo de vida de una comunidad depende de la relación entre la cultura objetivada y la cultura de los sujetos”. La advertencia ha sido hecha recientemente por otro sociólogo. que ha destacado precisamente la integración creciente de la humanidad a escala objetiva y metapersonal y ha señalado que da estructura de la personalidad arranca tras los cambios sociales. Esta relación es en la actualidad extremadamente tensa en el sentido de que el tejido de la cultura objetivada se ha espesado enormemente y ha asumido una densidad imprevista. En particular esta reorientación nos ha sido ahora impuesta por el veloz deslizamiento del centro mismo del desarrollo mundial hacia fuera de las regiones “evolucionadas”.

Unberto Cerroni nuestra como de los otros. al complejo sistema de las instituciones representativas y del garantismo técnico-constitucional del Estado de derecho. Si así son las cosas. no pienso que la novedad de nuestro tiempo pueda satisfacerse con la pura y simple mediación entre el liberalismo y el socialismo que habíamos conocido en el pasado. y también esto prueba cuán esencial es el desarrollo general para la “buena vida” de cada individuo. por la modificación de las circunstancias sociales y por la primacía de lo público en la cultura del hombre moderno. aunque es cierto que uno y otro nos dejan importantes materiales útiles para una reconstrucción. creo que no podemos colocar más en el centro de la discusión viejos temas como el de la propiedad privada o el de la apropiación de los ex182 . Y aquí resalta el aporte que hoy puede dar al mundo entero la herencia universalista de la cultura europea. De la cultura socialista permanece como esencial la atención a las circunstancias en que el individuo queda situado por la dinámica histórico-social y por lo tanto la atención por la intervención organizada de los sujetos asociados. De la cultura liberal es necesario acoger todo el patrimonio vinculado a la configuración y protección del individuo libre. a las tradicionales declaraciones de los derechos. Los recursos culturales En conclusión.

Individualismo 183 . y el proyecto remite por eso a una confrontación que se funda en análisis diferenciales y en niveles socioculturales diferentes. Toda esta temática es absorbida por los grandes problemas de conducción económica del Estado democráctico. En esta confrontación los legados de la cultura liberal parecen duramente marcados por una visión individualista y escéptica con respecto a la posibilidad de construir una comunidad humana más integrada. Así el consenso remite a los intereses de cada individuo y de cada grupo pero también –y cada vez más. que desde hace tiempo no sólo asume la garantía de la propiedad privada sino también la de las grandes masas de trabajadores.Hacia un nuevo pensamiento político propiadores. que se mide con el proyecto elaborado por las fuerzas políticas que de esa manera se organizan. o por todos y cada uno de los motivos que se compadecen con la única gran tendencia a confrontar la política con un mundo profundamente cambiado y que todavía cambiará. Y esta es una temática cada vez más dominada por el consenso de los ciudadanos. residuos de un economicismo arcaico. Por un lado o por otro la cultura asciende progresivamente hasta colocarse en el centro de la política: porque es necesario lograr consenso para las alternativas propias o porque es necesario dar a estas alternativas fundamentos científicamente sólidos. que sostenía las figuras especulares del Estado liberal administrado por una oligarquía electiva y del Estado socialista administrado por representantes no verificados por los trabajadores.a los valores que ellos expresan.

184 . En esta perspectiva la comunidad es “imposible”. para la política. que el pensamiento liberal razone preferentemente sobre los límites. Por lo tanto no está privada de fundamento la afirmación de Simmel según la cual da concepción relativista del mundo parece expresar. parece en todo caso más propenso a impulsar el pensamiento laico moderno hasta sobrepasar los umbrales del relativismo escéptico.Unberto Cerroni y escepticismo están estrictamente ligados -entre sí y se conectan con una filosofía racionalista que se resuelve en relativismo gnoseológico y ético. que implica agnosticismo y democracia. esto es. Aunque corre el riesgo de resucitar peligrosos doctrinarismos. Y no carece de significado. genera sin embargo elementos importantes para el planteamiento de una visión de la sociedad moderna entendida como un conjunto histórico estructurado por relaciones interindividuales no exclusivamente conscientes. particularmente como articulación de una ciencia de la sociedad. los déficit y las “promesas no cumplidas> antes que sobre las formas de expansión cultural de la democracia. Un nuevo socialismo El socialismo. En este sentido sigue siendo ejemplar todavía el pensamiento de Kelsen. acaso –más correctamente– ser. al menos en la parte teóricamente más rica y vital de su tradición. la condición actual de adaptación de nuestro pensamiento” al tipo de relación socioeconómica en la que vivimos.

el historicismo que resulta no es por cierto un historicismo indivldualizante ni la sociología que surge se reduce a ser mera sociología comprensiva. Se produce así una diferencia de perspectivas culturales que pueden ser asimiladas a las que se dan entre la relatividad (de Einstein) y el relativismo (protagoriano). en nuestra perspectiva. Mientras Weber ha inducido a leer los fenómenos sociales según tipos formados exclusivamente por intereses culturales y por finalidades racionales. resulta posible estructurar un sistema de referencia histórico-material. tratándose de un sistema de referencia con un arco histórico amplio y tipificado.Hacia un nuevo pensamiento político como una red de interdependencia no deliberada y que ha sido sin embargo producida por la convivencia social. La posibilidad de explicación resulta congruente con la indagación de la sucesión misma de los tipos ideales en la historia en cuanto configuraciones de relaciones dentro de las cuales individuos y acciones adquieren sentidos y significados histórica y socialmente definidos. positivo y no meramente “Ideal”. En tal sistema de referencia se relativizan por cierto conceptos y categorías pero. Por otra parte el socialismo presenta una mayor disponibilidad cultural para afrontar los problemas de nues185 . que nace de la compleja indagación de Marx de la sociedad moderna como sociedad capitalista con Estado representativo y con dinamismo atomista. Esta idea de la sociedad moderna como formación económico-social confiere a la indagación una orientación positiva mucho más consistente que el concepto weberiano de tipo ideal.

sobre la base por cierto de las adquisiciones pasadas. religiones. en cuanto hereda tradiciones de solidaridad y cooperación entre los trabajadores por encima de cualquier división entre sexos. en cambio. necesidad de un gran esfuerzo teórico innovador para alcanzar. operaciones desconectadas de la lógica del mercado. Lo importante es que él abandone una tradición repetitiva que aún hoy parece forzada a escoger solamente entre viejas fórmulas teóricas y entre alternativas políticas superadas. vinculaciones y formas de cooperación internacionales y metanacionales. Existe. iniciativas de contención y control público de las ganancias en vista de los intereses generales. razas y naciones.Unberto Cerroni tro tiempo sin los condicionamientos vinculados con una tradición elitista y fundamentalmente antigualitaria. acciones de promoción colectiva y comunitarias. una diagnosis adecuada de los nuevos caracteres no sólo del capitalismo sino también 186 . puede en suma preparar un campo de experimentación positivo para una época que ve declinar o cuestionar viejas categorías y viejas instituciones y que al mismo tiempo ve surgir nuevos sujetos individuales y colectivos en el escenario de la historia. Naturalmente se trata de controlar esta disponibilidad y obtener una revisión de las formas históricas-del socialismo que resultaron negativas y que sin embargo no deberían comprometer un razonable optimismo acerca de la posibilidad de lograr formas de organización social y política más modernas. Esta disponibilidad podría permitir una mayor capacidad en el diseño de programas políticos de larga duración. El socialismo.

democracia y ciencia. protegiendo rigurosamente de cada una de las componentes las caracterís187 . la democracia ha encontrado siempre en el mundo del trabajo y en el laicismo de la ciencia un poderoso recurso defensivo y expansivo a la vez. Si el socialismo llegara a construir esta nueva alianza entre trabajo. en los momentos críticos de su existencia. en cuanto visión coherentemente laica. En la actualidad esta alianza parece por lo demás impuesta por una suerte de lógica interna que permea todas y cada una de estas tres fuerzas. pero también ha mirado a la ciencia con optimismo y sin rémora alguna. Desde hace bastante tiempo el mundo del trabajo ha unido su suerte a la de la democracia. Se trata de una alianza no imposible en la medida en que las mejores tradiciones del socialismo la han auspiciado desde siempre.Hacia un nuevo pensamiento político del Estado representativo nacional. Por otra parte. la ciencia. como fuerza laica consagrada a la modernidad. en toda circunstancia ha actuado contra privilegios y prejuicios sociales y políticos. Una perspectiva de largo alcance y de cooperación mundial resulta esencial para la política en una época como la nuestra. la democracia y la ciencia. en la cual por otro lado ha visto concretarse muchas de sus reivindicaciones. de las estructuras socioeconómicas planetarias y de las nuevas necesidades comunitarias. Y finalmente. y todo aquello parece posible si se logra conformar una alianza sólida y no ambigua entre las tres grandes fuerzas que han dejado su sello en nuestro siglo: el trabajo.

188 .Unberto Cerroni ticas peculiares y la autonomía técnica. el siglo que se anuncia podría resultar menos agitado y resplandeciente que aquel otro que está ahora terminando.

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........................................... 189 195 .................91 Ahora la democracia está sola Giancarlo Rosetti / Norberto Bobbio................................................................................... 5 Norberto Bobbio y el socialismo liberal Perry Anderson...11 Correspondencia Perry Anderson/ Norberto Bobbio.......................................................................................................................123 Hacia un nuevo pensamiento político Umberto Cerroni...........................................141 Bibliografía....................................................................ÍNDICE Presentación........................................................

Bobbio es un heredero de aquel momento excepcional que –como él mismo lo ha explicado en numerosas oportunidades– fue la experiencia política central para su formación”. mientras el socialismo se presentaba todavía relativamente uni­do. 196 . la resistencia no podía ser sino insurreccional. En estas condiciones la Resistencia italiana podía dar lugar a toda clase de generoso sincretismo. el co­munismo liberal. como último recurso. no agotada.“La revolución liberal. como tampoco hubo la posibilidad de establecer una es­tructura sólida que trazase las coorde­nadas para el desenvolvimiento de la política bajo el capitalismo. el socialismo liberal. ¿acaso otro contex­to nacional ha producido alguna vez una serie tan vasta de híbridos de este género? Todas estas hipótesis fueron posibles en Italia porque no había existido tiempo para instaurar ni una democracia burguesa ni una demo­ cracia social después de la primera guerra mundial. Un dece­nio de fascismo había dejado al libe­ralismo en Italia en la condición ex­cepcional de ser aún una fuerza viva. todo esto significaba que conjun­ tamente afrontaban un enemigo con­tra el cual. el liberalismo socialista.