Está en la página 1de 4

El psicoanalista y su fantasía sexual

Si aceptamos el supuesto freudiano que afirma que “la civilización se ha
edificado en gran medida sobre energía erótica bloqueada, concentrada,
acumulada y desviada” no debe resultarnos extraño que uno de los tipos que
más ha ayudado a la humanidad a entender el importante papel que la
sexualidad ejerce en nuestra vida —y el tremendo daño que causa la represión
sexual— fuese un reprimido de órdago.

Sigmund Freud (1856-1939) ya de chaval era mojigato, inexpresivo, proclive a
censurar, uno de esos cerebritos que sólo en lo intelectual encuentran un
consuelo. Hasta tal punto no permitía que sus emociones fluyesen que le
desagradaba la música y, siendo el mayor de seis hermanos, la prohibió en su
casa. Sin otro afán más que el estudio, creció entre libros, fue el primero de
clase en el colegio, en el instituto, luego en la facultad de Medicina. Un
prototipo de macho alfa que centró su energía en la investigación neurológica
con un claro deseo de sobresalir, ser admirado y recordado en los anales de la
historia.
A los 26 años tuvo un flechazo. La afortunada: Martha, una joven refinada,
maniática de la limpieza, con la que mantuvo un noviazgo largo y casto. En
aquellos años, para Freud el sexo estaba asociado a la culpa:
La muchedumbre da rienda suelta a sus apetitos, y nosotros nos privamos de
tal expansión. Nos reprimimos para mantener nuestra integridad y
economizamos nuestra salud, nuestra capacidad de disfrutar con las cosas,
nuestras emociones; nos ahorramos a nosotros mismos para algo, sin saber
realmente qué. Y ese hábito de represión constante de los instintos naturales
nos presta la cualidad de refinamiento [carta de Freud a Martha, 1883].
¿Refinamiento? Más tarde postuló que la represión sexual es la causa de todas
las neurosis. Él mismo era un poco neurótico, se preocupaba sin razón por la
salud de Martha. Se atormentaba pensando en la posibilidad de que sus ojeras
y palidez fueran consecuencia de los abrazos que se daban… aunque llegaron
vírgenes al matrimonio.
Fue un novio y luego un marido celoso y posesivo que dio con la mujer perfecta
porque Martha fue siempre obediente y sumisa, dedicada toda su vida a
arropar a su marido en las cosas prácticas, madre de sus hijos y ama de casa
eficaz con la que, no obstante, no compartió su pasión intelectual.
¿Qué contar de sus relaciones sexuales? Ni fu ni fa al principio, y pronto el
interés sexual declinó. En varias cartas aludió a su escasa actividad sexual,
habló de impotencia o de incapacidad para alcanzar el placer. “La excitación

ante todo. un . Luego teorizó sobre el asunto: Recordaremos. y consideraba nociva la masturbación. que se permitiese llevar su fantasía a la práctica. Freud realizó un profundo ejercicio de introspección para elaborar sus tesis y también consintió que algunos de sus colegas le analizasen. No creo. Freud. Su metodología psicoanalítica casaba como anillo al dedo con su personalidad parapetada. que encuentran de nuevo los cónyuges transferidos al estado anterior de su enlace. dijo en 1897. Tenía cierta tirria a las manifestaciones afectivas. una tarea eminentemente intelectual. Por esta circunstancia no existe tampoco en el matrimonio una relación sexual satisfactoria más que durante algunos años. A veces se expresa como si se tratase de una relación amorosa. El diván le resultaba cómodo porque no soportaba el contacto visual con los pacientes. Al cabo de estos tres o cinco años el matrimonio falla por completo en cuanto a la satisfacción de las necesidades sexuales […] es así el destino de la mayor parte de los matrimonios. obligando a los cónyuges a satisfacerse con un número muy limitado de concepciones. de los que habrá que deducir aquellos periodos donde la mujer debe ser respetada por razones higiénicas. de Martha y posiblemente de la cuñada. creía. por mi parte. pero tanto más pobres cuanto que han perdido una ilusión y se encuentran sujetos de nuevo a la tarea de dominar y desviar su instinto sexual. que nuestra moral sexual cultural restringe también las relaciones sexuales dentro del matrimonio mismo. que llegó a decir “Estoy a favor de una vida sexual infinitamente más libre aunque yo. pero cuando se acercaban demasiado cortaba la terapia. concretamente creo que en sus deseos rondaba la fantasía de sexo oral con otro hombre. nunca abandonó premisas de represión en su vida íntima y tampoco en su práctica psicoanalítica. pero en sus libros y apuntes puede leerse entre líneas sus propias vivencias. Yo me uno a los biólogos que consideran que el secreto mejor guardado de Freud tenía que ver con ciertas tendencias homosexuales.sexual ya no tiene ningún valor para mí”. por ejemplo que acariciar a los bebés era una forma peligrosa de estimulación sexual precoz. con los cuales mantuvo copiosas relaciones epistolares. un vehículo de efectos patogénicos. temeroso de que llegasen a algún aspecto de su psique que no deseaba saliese a la luz. su función se limitaba a interpretar las producciones inconscientes. Resulta inverosímil dado el conservador concepto familiar de Freud. Apenas habló de su sexualidad privada. sin embargo. No lo creo. con la que el inventor de la cura a través de la palabra hablaba más. Ha corrido tinta sobre si ese tabú sexual tendría que ver con ciertas tendencias homosexuales. él. daban juntos largos paseos y compartía con ella sus reflexiones. Lo cierto es que a lo largo de su vida tuvo una sucesión de amigos íntimos. muy especialmente con Fliess. Muchas de esas cartas se conservan y resulta sorprendente con el apego que les habla. que era tan circunspecto en el trato personal. Sigmund y Martha tuvieron seis hijos y con el matrimonio convivió la hermana soltera de Martha. Se especuló mucho sobre si hubo lío entre ambos. he hecho muy poco uso de esa libertad”.

concretamente creo que en sus deseos rondaba la fantasía de sexo oral con otro hombre. Dora era una joven que padecía rasgos histéricos. Miguel Ángel. Yo me uno a los biólogos que consideran que el secreto mejor guardado de Freud tenía que ver con ciertas tendencias homosexuales. Leonardo da Vinci. Además Freud fumaba puros como un carretero. querido amigo. producto de una detención en el desarrollo sexual. de tiempos antiguos y modernos. lo cual no sería significativo si él mismo no hubiese postulado que fumar es un sustituto sexual. ya que consideraba que la mayor amenaza que puede asolar a un hombre es la libido homosexual. un vicio o una degradación. Por ello ¡acepta mis humildes gracias! Sé que tú no me necesitas tanto como yo a ti. Freud explica la homosexualidad como un narcisismo. afonía y tos nerviosa. […] Muchos individuos altamente respetables. gracias a ti mi vida ha adquirido un sentido. e incluso me has hecho recuperar la salud como nadie podría haberlo hecho. pero tampoco es algo de lo que uno deba avergonzarse. No especificó que se trataba de un sustituto de sexo oral pero parece evidente. más bien opino que luchó contra ella con todas sus fuerzas conscientes y que no se concedió gozarla ni allá en el fondo de sus pensamientos. aun cuando me dejan solo. Cuánto te debo: consuelo. todos necesitamos demasiado a la gente de tu especie. como tú.terapeuta charlatán con visos de curandero milagroso. sin embargo. Y bueno. al que le dice cosas como no he tenido otro recurso que la memoria para reconstruir la hermosa noche que te vi […] La gente como tú no debería morir. estímulo en mi soledad. Una de las conclusiones a las que llega Freud en el controvertido análisis de su paciente Dora fue la que me dio la pista sobre ese presunto anhelo sexual/oral de Freud. Es una gran injusticia perseguir la homosexualidad como un crimen y es también una crueldad. etc. ¿es rizar el rizo suponer que el cáncer de boca que sufrió fue una somatización de la culpa por sus vergonzantes deseos sexuales? ® Bibliografía .) fueron homosexuales. No creo. y. comprensión. que se permitiese llevar su fantasía a la práctica. Ha sido principalmente gracias a tu ejemplo que yo he ganado la fuerza intelectual necesaria para fiarme a mis juicios. cuando los jóvenes buscan alguien como ellos para amarlos como sus madres los amaron a ellos: La homosexualidad no es una ventaja. Nosotros la consideramos una variante de la función sexual. ni puede clasificarse como una enfermedad. pero también sé que tengo un lugar asegurado en tu corazón. lo cual parece descabellado [ver el caso Dora] y tiene toda la pinta de ser un lapsus freudiano que habla más de lo que el psicoanalista tenía en la cabeza que de la chica afónica. Freud determinó que sus padecimientos eran reflejo del ansia reprimida de practicar sexo oral. he aprendido a enfrentarme con mayor humildad a todas las dificultades que pueda depararme el futuro. entre ellos varios de los más grandes (Platón.

Louis Breger. 2001. . Freud. Barcelona: Javier Vergara Editor. el genio y sus sombras.