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Íñigo de la Maza G.

CÓDIGO CIVIL

SISTEMATIZADO

CON

JURISPRUDENCIA

Tomo I

Edición : 2015

PRESENTACIÓN

ÍNDICE

1

MENSAJE DEL EJECUTIVO AL CONGRESO PROPONIENDO LA APROBACIÓN

DEL CÓDIGO CIVIL

4

TÍTULO PRELIMINAR

19

1. De la ley

19

2. Promulgación de la ley

37

3. Efectos de la ley

44

4. Interpretación de la ley

80

5. Definición de varias palabras de uso frecuente en las leyes

119

6. Derogación de las leyes

176

LIBRO PRIMERO DE LAS PERSONAS

184

TÍTULO I DE LAS PERSONAS EN CUANTO A SU NACIONALIDAD Y DOMICILIO

185

1. División de las personas

185

2. Del domicilio en cuanto depende de la residencia y del ánimo de

permanecer en ella

191

3. Del domicilio en cuanto depende de la condición o estado civil de la persona

199

TÍTULO II DEL PRINCIPIO Y FIN DE LA EXISTENCIA DE LAS PERSONAS 200

1. Del principio de la existencia de las personas

200

2. Del fin de la existencia de las personas

207

3. De la presunción de muerte por desaparecimiento

208

4. De la comprobación judicial de la muerte

216

TÍTULO III DE LOS ESPONSALES

218

TÍTULO IV DEL MATRIMONIO

219

TÍTULO V DE LAS SEGUNDAS NUPCIAS

232

TÍTULO VI OBLIGACIONES Y DERECHOS ENTRE LOS CÓNYUGES

238

1. Reglas generales

238

2. De los bienes familiares

259

3. Excepciones relativas a la profesión u oficio de la mujer

281

4. Excepciones relativas a la separación de bienes

288

5. Excepciones relativas a la separación judicial

299

TÍTULO VIIDE LA FILIACIÓN

302

1. Reglas generales

302

2. De la determinación de la maternidad

305

3. De la determinación de la filiación matrimonial

306

4. De la determinación de la filiación no matrimonial

310

TÍTULO VIII DE LAS ACCIONES DE FILIACIÓN

318

1. Reglas generales

318

2. De las acciones de reclamación

350

3. De las acciones de impugnación

361

TÍTULO IX DE LOS DERECHOS Y OBLIGACIONES ENTRE LOS PADRES Y

LOS HIJOS

374

TÍTULO X DE LA PATRIA POTESTAD

411

1. Reglas generales

411

2. Del derecho legal de goce sobre los bienes de los hijos y de su

administración

416

3. De la representación legal de los hijos

422

4. De la suspensión de la patria potestad

427

5.

De la emancipación

428

TÍTULO XVI DE LA HABILITACIÓN DE EDAD

432

TÍTULO XVII DE LAS PRUEBAS DEL ESTADO CIVIL

433

TÍTULO XVIII DE LOS ALIMENTOS QUE SE DEBEN POR LEY A CIERTAS PERSONAS

452

TÍTULO XIX DE LAS TUTELAS Y CURADURÍAS EN GENERAL

496

1. Definiciones y reglas generales

496

2. De la tutela o curaduría testamentaria

504

3. De la tutela o curaduría legítima

507

4. De la tutela o curaduría dativa

509

TÍTULO XX DE LAS DILIGENCIAS Y FORMALIDADES QUE DEBEN PRECEDER AL EJERCICIO DE LA TUTELA O CURADURÍA

510

TÍTULO XXI DE LA ADMINISTRACIÓN DE LOS TUTORES Y CURADORES RELATIVAMENTE A LOS BIENES

516

TÍTULO XXII REGLAS ESPECIALES RELATIVAS A LA TUTELA

530

TÍTULO XXIII REGLAS ESPECIALES RELATIVAS A LA CURADURÍA DEL MENOR

532

TÍTULO XXIV REGLAS ESPECIALES RELATIVAS A LA CURADURÍA DEL DISIPADOR

534

TÍTULO XXV REGLAS ESPECIALES RELATIVAS A LA CURADURÍA DEL DEMENTE

543

TÍTULO XXVI REGLAS ESPECIALES RELATIVAS A LA CURADURÍA DEL SORDO O SORDOMUDO

554

TÍTULO XXVII DE LAS CURADURÍAS DE BIENES

556

TÍTULO XXVIII DE LOS CURADORES ADJUNTOS

567

TÍTULO XXIX DE LOS CURADORES ESPECIALES

567

TÍTULO XXX DE LAS INCAPACIDADES Y EXCUSAS PARA LA TUTELA O CURADURÍA

568

1. De las incapacidades

569

2. De las excusas

577

3. Reglas comunes a las incapacidades y a las excusas

581

TÍTULO XXXI DE LA REMUNERACIÓN DE LOS TUTORES Y CURADORES

 

582

TÍTULO XXXII DE LA REMOCIÓN DE LOS TUTORES Y CURADORES

585

TÍTULO XXXIII DE LAS PERSONAS JURÍDICAS

589

LIBRO SEGUNDO DE LOS BIENES, Y DE SU DOMINIO, POSESIÓN, USO Y GOCE

609

TÍTULO I DE LAS VARIAS CLASES DE BIENES

610

1. De las cosas corporales

610

2. De las cosas incorporales

621

TÍTULO II DEL DOMINIO

629

TÍTULO III DE LOS BIENES NACIONALES

640

TÍTULO IV DE LA OCUPACIÓN

663

TÍTULO V DE LA ACCESIÓN

676

1.

De las accesiones de frutos

678

2.

De las accesiones del suelo

688

4.

De la accesión de las cosas muebles a inmuebles

696

TÍTULO VI DE LA TRADICIÓN

701

1. Disposiciones generales

701

2. De la tradición de las cosas corporales muebles

718

3. De las otras especies de tradición

723

TÍTULO VII DE LA POSESIÓN

761

1.

De la posesión y sus diferentes calidades

762

2. De los modos de adquirir y perder la posesión

797

TÍTULO VIII DE LAS LIMITACIONES DEL DOMINIO Y PRIMERAMENTE DE LA

PROPIEDAD FIDUCIARIA

824

TÍTULO IX DEL DERECHO DE USUFRUCTO

836

TÍTULO X DE LOS DERECHOS DE USO Y DE HABITACIÓN

861

TÍTULO XI DE LAS SERVIDUMBRES

866

§ 1. De las servidumbres naturales

880

§ 2. De las servidumbres legales

881

§ 3. De las servidumbres voluntarias

914

§ 4. De la extinción de las servidumbres

921

TÍTULO XII DE LA REIVINDICACIÓN

925

§ 1. Qué cosas pueden reivindicarse

941

§ 2. Quién puede reivindicar

948

§ 3. Contra quién se puede reivindicar

950

§ 4. Prestaciones mutuas

957

TÍTULO XIII DE LAS ACCIONES POSESORIAS

967

TÍTULO XIV DE ALGUNAS ACCIONES POSESORIAS ESPECIALES

988

LIBRO TERCERO DE LA SUCESIÓN POR CAUSA DE MUERTE, Y DE LAS DONACIONES ENTRE VIVOS

1007

TÍTULO I DEFINICIONES Y REGLAS GENERALES

1008

TÍTULO II REGLAS RELATIVAS A LA SUCESIÓN INTESTADA

1023

TÍTULO III DE LA ORDENACIÓN DEL TESTAMENTO

1029

1. Del testamento en general

1029

2. Del testamento solemne y primeramente del otorgado en Chile

1039

3. Del testamento solemne otorgado en país extranjero

1052

4.

De los testamentos privilegiados

1054

TÍTULO IV DE LAS ASIGNACIONES TESTAMENTARIAS

1063

1. Reglas generales

1063

2. De las asignaciones testamentarias condicionales

1068

3. De las asignaciones testamentarias a día

1072

4. De las asignaciones modales

1075

5. De las asignaciones a título universal

1078

6. De las asignaciones a título singular

1080

7. De las donaciones revocables

1091

8. Del derecho de acrecer

1096

9. De las sustituciones

1098

TÍTULO V DE LAS ASIGNACIONES FORZOSAS

1101

1. De las asignaciones alimenticias que se deben a ciertas personas

1102

2. De la porción conyugal

1103

3. De las legítimas y mejoras

1104

4. De los desheredamientos

1115

TÍTULO VI DE LA REVOCACIÓN Y REFORMA DEL TESTAMENTO

1117

1. De la revocación del testamento

1117

2. De la reforma del testamento

1119

TÍTULO VII DE LA APERTURA DE LA SUCESIÓN Y DE SU ACEPTACIÓN,

REPUDIACIÓN E INVENTARIO

1121

1. Reglas generales

1121

2. Reglas particulares relativas a las herencias

1132

3. Del beneficio de inventario

1136

4. De la petición de herencia y de otras acciones del heredero

1144

TÍTULO VIII DE LOS EJECUTORES TESTAMENTARIOS

1163

TÍTULO IX DE LOS ALBACEAS FIDUCIARIOS

1178

TÍTULO X DE LA PARTICIÓN DE LOS BIENES

1180

TÍTULO XI DEL PAGO DE LAS DEUDAS HEREDITARIAS Y TESTAMENTARIAS

1205

TÍTULO XII DEL BENEFICIO DE SEPARACIÓN

1216

TÍTULO XIII DE LAS DONACIONES ENTRE VIVOS

1218

PRESENTACIÓN

El Código Civil Sistematizado con Jurisprudencia se enmarca en la disciplina escasamente desarrollada en el ámbito nacionaldel tratamiento sistemático de textos legales. El ánimo de esta obra consiste en facilitar a los operadores jurídicos el uso del Código Civil.

Por una parte, sirviéndose del trabajo del profesor Javier Barrientos Grandon, se ofrece un cuerpo de concordancias. Dentro de ellas es posible encontrar tanto concordancias "internas" del Código Civil, es decir, concordancias referidas a sus mismos artículos ("Concordancias a este Código"), como concordancias "externas", es decir, referidas a otros Códigos ("Concordancias a otros Códigos"), otras leyes o disposiciones reglamentarias ("Concordancias a Otras Normas"). Por otra parte, la obra contiene un extenso cuerpo de reseñas doctrinarias sobre sentencias de los tribunales superiores de justicia referentes a la gran mayoría de los preceptos que componen el Código, prescindiéndose, nada más, de aquellos artículos que no han ocupado, de manera significativa, la atención de los tribunales de justicia. Como es usual, además, los preceptos correspondientes cuentan con notas a pie de página en las que se indican sus modificaciones respectivas.

La formación del cuerpo de concordancias ya ha quedado explicada en ediciones anteriores del Código Civil publicadas por esta Editorial, por lo mismo basta remitirse a ellas. Conviene, en cambio, suministrar alguna información respecto al cuerpo de reseñas doctrinarias o "citas de jurisprudencia".

El objetivo de poner a disposición del público un cuerpo de citas de jurisprudencia consiste en aproximar a los diversos operadores jurídicos al uso que los tribunales superiores de justicia han hecho de los preceptos del Código Civil. Ediciones anteriores de este Código Civil publicadas por esta misma Editorial disponían de un tratamiento fragmentario de citas de jurisprudencia. El valor de esta edición es que ofrece un tratamiento completo de dichas citas.

En procura de este objetivo, se procedió a la revisión de una base de datos de 11.045 sentencias disponibles en la base de datos de Westlaw. A ello se sumó el examen de 156 sentencias de Gaceta Jurídica. Se examinaron sentencias desde el año 2014 hacia atrás. En definitiva, se seleccionó la doctrina de 3.800 sentencias. Junto a las doctrinas seleccionadas, se consideraron citas a otras sentencias que deciden en igual sentido a aquellas. Finalmente, aparecen 58 casos de doctrinas sobre sentencias que se pronuncian en sentido contrario y así aparece indicadoa aquellas seleccionadas.

De esta manera, se pone a disposición del lector no sólo la información respecto al desarrollo jurisprudencial de las distintas instituciones civiles, sino que además se observará la forma en que los altos tribunales de nuestro país han resuelto los distintos conflictos jurídicos en los que han debido intervenir.

Además del Director, en esta obra participaron en la selección de las citas jurisprudenciales los abogados don Marco Rosas Zambrano, doña Macarena Olea

Jorquera y don Pablo Figueroa Ziegler, y los analistas de jurisprudencia doña Daniela Castillo Díaz y doña Karina Cerda Gallardo.

MENSAJE DEL EJECUTIVO AL CONGRESO PROPONIENDO LA APROBACIÓN DEL CÓDIGO CIVIL

CONCIUDADANOS DEL SENADO Y DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS:

I. Muchos de los pueblos modernos más civilizados han sentido la necesidad de codificar sus leyes. Se puede decir que ésta es una necesidad periódica de las sociedades. Por completo y perfecto que se suponga un cuerpo de legislación, la mudanza de costumbres, el progreso mismo de la civilización, las vicisitudes políticas, la inmigración de ideas nuevas, precursora de nuevas instituciones, los descubrimientos científicos y sus aplicaciones a las artes y a la vida práctica, los abusos que introduce la mala fe, fecunda en arbitrios para eludir las precauciones legales, provocan sin cesar providencias, que se acumulan a las anteriores, interpretándolas, adicionándolas, modificándolas, derogándolas, hasta que por fin se hace necesario refundir esta masa confusa de elementos diversos, incoherentes y contradictorios, dándoles consistencia y armonía y poniéndoles en relación con las formas vivientes del orden social.

II. Los ensayos de esta especie que se han hecho de un siglo a esta parte, y sus resultados generalmente felices nos animaban a emprender una obra semejante, con la ventaja de podernos aprovechar de los trabajos de otras naciones ilustradas por la ciencia y por una larga experiencia. Hace años que, como sabéis, se puso la mano a ella. Presentado por fin el proyecto, lo sometí al examen de una comisión de sabios magistrados y jurisconsultos que se ha dedicado al desempeño de este encargo con un celo y asiduidad de que no se había visto ejemplo entre nosotros en casos análogos.

III. Desde luego concebiréis que no nos hallábamos en el caso de copiar a la

letra ninguno de los códigos modernos. Era menester servirse de ellos sin perder de vista las circunstancias peculiares de nuestro país. Pero en lo que éstas no presentaban obstáculos reales, no se ha trepidado en introducir provechosas innovaciones. Os haré una breve reseña de las más importantes y trascendentales.

IV. Siguiendo el ejemplo de casi todos los códigos modernos, se ha quitado a la

costumbre la fuerza de ley.

V. El tiempo es un elemento de tanta consecuencia en las relaciones jurídicas, y ha dado motivo a tantas divergencias en las decisiones de las judicaturas y en la doctrina de los jurisconsultos, que no se ha creído superfluo fijar reglas uniformes, a primera vista minuciosas, para determinar el punto preciso en que nacen y expiran los derechos y las obligaciones en que este elemento figura.

VI. Acerca del nacimiento y extinción de la personalidad, se han establecido,

como en casi todos los códigos modernos, reglas absolutas, o, en otros términos, presunciones contra las cuales no se admite prueba. Sobre la presunción de muerte en el caso de larga ausencia, a la que en este proyecto se da entonces el nombre de desaparecimiento, distinguiendo así dos estados jurídicos de muy diversa naturaleza, se echan de menos disposiciones precisas y completas en nuestros cuerpos legales y se ha procurado llenar este vacío copiando la

legislación de otros pueblos, pero con diferencias substanciales. En general, se ha disminuido el tiempo de la posesión provisoria en los bienes del desaparecido. Las posesiones provisorias embarazan la circulación y mejora de los bienes y no deben durar más que lo necesario para proteger racionalmente los derechos privados que puedan hallarse en conflicto con los intereses generales de la sociedad. Por otra parte, la facilidad y rapidez de las comunicaciones entre países distantes, se han aumentado inmensamente en nuestros días, y ha crecido en la misma proporción la probabilidad de que una persona de quien por mucho tiempo no se ha tenido noticia en el centro de sus relaciones de familia y de sus intereses, o ha dejado de existir, o ha querido cortar los vínculos que la ligaban a su domicilio anterior. Admitida la falibilidad de las presunciones legales en circunstancias extraordinarias, se ha procurado proveer de algún modo a estos rarísimos casos.

VII. La promesa de matrimonio mutuamente aceptada, es en este proyecto un hecho que se somete enteramente al honor y conciencia de cada una de las partes, y no produce obligación alguna ante la ley civil.

VIII. Se conserva a la autoridad eclesiástica el derecho de decisión sobre la validez del matrimonio y se reconocen como impedimentos para contraerlo los que han sido declarados tales por la Iglesia Católica. El matrimonio que es válido a los ojos de la Iglesia, lo es también ante la ley civil; sin que por eso saliese de sus límites racionales el poder temporal cuando negase los efectos civiles a un matrimonio que le pareciese de perniciosas consecuencias sociales y domésticas, aunque la autoridad eclesiástica hubiese tenido a bien permitirlo, por consideraciones de otro orden, relajando a su pesar las reglas ordinarias en circunstancias excepcionales.

IX. Conservando la potestad marital, se ha querido precaver sus abusos y se ha mejorado la suerte de la mujer bajo muchos respectos. Si se suprimen los privilegios de la dote y cesa de todo punto la antigua clasificación de bienes dotales y parafernales llevando adelante la tendencia de la jurisprudencia española, y si la hipoteca legal de la mujer casada corre la suerte de las otras hipotecas de su clase, pues que según el presente proyecto deja de existir y tocará de una vez el término a que las previsiones de la Legislatura han caminado desde el año 1845; en recompensa se ha organizado y ampliado en pro de la mujer el beneficio de la separación de bienes; se ha minorado la odiosa desigualdad de los efectos civiles del divorcio entre los dos consortes; se ha regularizado la sociedad de gananciales; se han dado garantías eficaces a la conservación de los bienes raíces de la mujer en manos del marido.

X. La filiación es legítima, natural o simplemente ilegítima. En cuanto a los hijos legítimos concebidos en matrimonio verdadero o putativo, el presente proyecto no difiere substancialmente de lo establecido en otras legislaciones, incluso la nuestra. En cuanto a los legitimados por matrimonio posterior a la concepción (única especie de legitimación que admite el proyecto), el sistema adoptado en éste combina las reglas del derecho romano, el canónico y el código civil francés. En el derecho romano, al que se casaba con la concubina, se exigía para la

legitimación de los hijos habidos en ella el otorgamiento de escritura; no para que valiese el matrimonio, pues éste se contraía por el solo consentimiento; sino para que constase que la concubina pasaba a la categoría de mujer legítima, y si existían hijos, cuáles de ellos se legitimaban. Esta es la doctrina de los más ilustres intérpretes de la ley romana. De que se colige que la legitimación era voluntaria por parte de los padres, y no se extendía a todos los hijos habidos en la concubina, sino a los que el padre quería. Era asimismo voluntario de parte de los hijos, pues sin su consentimiento no podían hacerse aliene juris, ni asociarse a la condición de un padre tal vez de mala fama y perversas costumbres. Estos dos principios, legitimación otorgada por instrumento público, y legitimación voluntariamente concebida y aceptada, se han adoptado en el proyecto; exceptuados solamente dos casos: el hijo concebido antes del matrimonio, y nacido en él, y el hijo natural, esto es, el ilegítimo que ha sido antes reconocido formal y voluntariamente por el padre o madre, quedan ipso jure legitimados por el matrimonio subsecuente.

XI. La calidad de hijo legítimo es una de las más importantes que el derecho civil ha creado. ¿Cómo, pues, dejarla a la merced de pruebas testimoniales, tan fáciles de fraguar, si no en la vida de los padres, a lo menos después de sus días? ¿Penetrará la ley en las tinieblas de esas conexiones clandestinas, y les conferirá el derecho de constituir por sí solas la presunción de paternidad, que es el privilegio del matrimonio? Un comercio carnal, vago, incierto, en que nada garantiza la fidelidad de una mujer que se ha degradado, ¿será un principio de legitimidad, aunque no lo corrobore el juicio del padre? Y suponiendo que éste crea suya la prole ilegítima, ¿será obligado a legitimar un hijo o hija de malas costumbres, y se le pondrá en la alternativa de no casarse o de introducir en su familia un germen de inmoralidad y depravación? Y el hijo por su parte, ¿irá contra su voluntad a participar del envilecimiento ajeno, y a poner la administración de sus bienes en manos de un hombre perdido? El derecho canónico relajó en esta parte los principios del romano; pero a la potestad temporal es a la que toca prescribir las condiciones necesarias para el goce de los derechos civiles.

XII. El código de las partidas confiere la legitimación ipso jure, pero sólo al hijo de barragana, al hijo natural. En esta parte está de acuerdo con ellas el presente proyecto.

XIII. Es una consecuencia forzosa de los principios antedichos que la legitimación se notifique y acepte formalmente. En cuanto al tiempo de su otorgamiento, se ha seguido al código francés y otros modernos, pero con menos rigor. No se ha encontrado gran fuerza a las objeciones que a primera vista se ofrecen contra la confección de un instrumento en que los esposos consignan su propia flaqueza. Este es un sacrificio exigido por el orden social, la justa expiación de una culpa. Por otra parte, el otorgamiento no dice nada que no revele mucho más elocuentemente la presencia de los legitimados en la familia paterna. Sobre todo, ha parecido de suma necesidad un acto auténtico que ponga a cubierto de toda reclamación los derechos y obligaciones recíprocas de los legitimados y legitimantes. La existencia de documentos preconstituidos es un objeto que no se

ha perdido de vista en otras partes de la legislación civil, como el mejor medio de precaver controversias y de discernirlas.

XIV. Se ha sujetado a formalidades análogas el reconocimiento voluntario de los

hijos habidos fuera del matrimonio, que toman en este caso la denominación legal de hijos naturales, y adquieren importantes derechos.

XV. En cuanto a los ilegítimos, que no obtienen este reconocimiento espontáneo de su padre o madre, no se les otorga otro derecho que el de pedir alimentos, sin que para obtenerlo se les admita otra prueba que la confesión del padre; condición dura a primera vista, pero justificada por la experiencia de todos los países sin exceptuar el nuestro. Más severos han sido todavía el código francés y otros modernos, pues han prohibido absolutamente la indagación de la paternidad. Ni se ha vedado sino en raros casos la investigación de la maternidad por los medios ordinarios, aunque para igualar en esta parte al padre y la madre no faltarían razones gravísimas que un ilustre jurisconsulto, el presidente de la comisión redactora del código civil español, ha hecho valer con mucha verdad, sensatez y filosofía.

XVI. La mayor edad, fijada a los veinticinco años, emancipa por el ministerio de

la ley al hijo de familia. Esto sólo mejoraría ya entre nosotros su condición, pues, como sabéis, no hay por la sola edad límite alguno para ese estado de dependencia según las leyes romanas y patrias. Varios códigos modernos han abreviado mucho más la duración de la potestad paterna; pero si en este punto no ha parecido conveniente imitarlos, en recompensa se la ha hecho mucho menos restrictiva y onerosa, dando al mismo tiempo un feliz aliciente al estudio y a la industria en las primeras épocas de la vida. Se exime del usufructo que las leyes conceden al padre sobre los bienes del hijo todo lo que éste adquiera en el ejercicio de una profesión, de un oficio, de una industria cualquiera; y bajo este respecto se le reviste de una verdadera y casi independiente personalidad, que se extiende por supuesto a los menores emancipados mientras se hallan bajo

curaduría.

XVII. Se han definido con precisión las diferentes especies de guardas; las causas que inhabilitan o excusan de ejercer estos cargos, sus facultades administrativas, sus deberes, sus emolumentos, sus responsabilidades.

XVIII. En cuanto al dominio, uso y goce de los bienes, se han introducido novedades que tienden a importantes y benéficos resultados. Según el proyecto que os presento, la tradición del dominio de bienes raíces y de los demás derechos reales constituidos en ellos, menos los de servidumbre, deberá hacerse por inscripción en un registro semejante al que ahora existe de hipotecas y censos que se refundirá en él. Se trata, en efecto, de una nueva fusión del régimen hipotecario asociando dos objetos que tienen entre sí un enlace íntimo, o que, por mejor decir, se incluyen uno en otro: dar una completa publicidad a las hipotecas, y poner a vista de todos el estado de las fortunas que consisten en posesiones territoriales.

XIX.

En cuanto a lo primero, puede decirse que no se ha hecho más que llevar a

su complemento las disposiciones de las leyes de 31 de octubre de 1845, y 25 de octubre de 1854, y dar su verdadero nombre al orden de cosas creado por la segunda. En virtud del artículo 15 de ésta, las hipotecas especiales prefieren a las legales de cualquiera fecha, las cuales excluyéndose unas a otras según las

fechas de sus causas, prefieren solamente a los créditos quirografarios. Desde que entre nosotros la hipoteca legal, ni impedía al deudor enajenar parte alguna de sus bienes, ni era dado perseguirla contra terceros poseedores, dejó verdaderamente de ser un peño y por consiguiente una hipoteca. Lo único que en cierto modo justificaba este título, era la circunstancia de concurrir con las hipotecas especiales. Abolida esta prerrogativa por el citado artículo 15, la denominación era del todo impropia. Ha parecido, pues, conveniente suprimirla. No se conoce en este proyecto otra especie de hipoteca que la antes llamada especial, y ahora simplemente hipoteca. Por lo demás, los que gozaban del beneficio de la hipoteca legal se hallan exactamente en la situación en que los colocó la ley de 25 de octubre.

XX. En cuanto a poner a la vista de todos el estado de las fortunas territoriales, el arbitrio más sencillo era hacer obligatoria la inscripción de todas las enajenaciones de bienes raíces, inclusas las transmisiones hereditarias de ellos, las adjudicaciones y la constitución de todo derecho real en ellos. Exceptuáronse los de servidumbres prediales, por no haber parecido de bastante importancia.

XXI. La transferencia y transmisión de dominio, la constitución de todo derecho

real, exceptuadas, como he dicho, las servidumbres, exige una tradición; y la única forma de tradición que para esos actos corresponde es la inscripción en el Registro Conservatorio. Mientras ésta no se verifica, un contrato puede ser perfecto, puede producir obligaciones y derechos entre las partes, pero no transfiere el dominio, no transfiere ningún derecho real, ni tiene respecto de terceros existencia alguna. La inscripción es la que da la posesión real efectiva; y mientras ella no se ha cancelado, el que no ha inscrito su título, no posee: es un mero tenedor. Como el Registro Conservatorio está abierto a todos, no puede haber posesión más pública, más solemne, más indisputable, que la inscripción. En algunas legislaciones la inscripción es una garantía, no sólo de la posesión, sino de la propiedad; mas para ir tan lejos hubiera sido necesario obligar a todo propietario, a todo usufructuario, a todo usuario de bienes raíces a inscribirse justificando previamente la realidad y valor de sus títulos; y claro está que no era posible obtener este resultado, sino por medio de providencias compulsivas, que producirían multiplicados y embarazosos procedimientos judiciales, y muchas veces juicios contradictorios, costosos y de larga duración. No dando a la inscripción conservatoria otro carácter que el de una simple tradición, la posesión conferida por ella deja subsistentes los derechos del verdadero propietario, que solamente podrían extinguirse por la prescripción competente. Pero como no sólo los actos entre vivos sino las transmisiones hereditarias están sujetas respecto a los bienes raíces a la solemnidad de esta inscripción, todos los referidos bienes, a no ser los pertenecientes a personas jurídicas, al cabo de cierto número de años se hallarán inscritos y al abrigo de todo ataque. La inscripción sería desde

entonces un título incontrastable de propiedad, obteniéndose así el resultado a que otros querían llegar desde luego, sin que para ello sea necesario apelar a medidas odiosas, que producirían un grave sacudimiento en toda la propiedad territorial.

XXII. Son patentes los beneficios que se deberían a este orden de cosas; la posesión de los bienes raíces, manifiesta, indisputable, caminando aceleradamente a una época en que inscripción, posesión y propiedad serían términos idénticos; la propiedad territorial de toda la República a la vista de todos, en un cuadro que representaría, por decirlo así, instantáneamente sus mutaciones, cargas y divisiones sucesivas; la hipoteca cimentada sobre base sólida; el crédito territorial vigorizado y susceptible de movilizarse.

XXIII. La institución de que acabo de hablaros se aproxima a lo que de tiempo

atrás ha existido en varios estados de Alemania y que otras naciones civilizadas

aspiran actualmente a imitar. Sus buenos efectos han sido ampliamente demostrados por la experiencia.

XXIV. Acerca de la posesión, se ha creído conveniente adoptar una nomenclatura menos embarazosa y ambigua que la que al presente existe. Toda posesión es esencialmente caracterizada por la realidad o la apariencia del dominio; no es poseedor de una finca sino el que la tiene como suya, sea que se halle materialmente en su poder, o en poder de otro que le reconoce como dueño de ella. Pero como los derechos reales son varios, el que no es poseedor del dominio, puede serlo de un derecho de usufructo, de uso, de habitación, de un derecho de herencia, de un derecho de prenda o de hipoteca, de un derecho de servidumbre. El usufructuario no posee la cosa fructuaria, es decir, no inviste ni real ni ostensiblemente el dominio de ella; posee sólo el usufructo de ella, que es un derecho real y por consiguiente susceptible de posesión. Pero el arrendatario de una finca nada posee, no goza más que de una acción personal para la conservación de los derechos que le ha conferido el contrato. El que a nombre ajeno posee, no es más que un representante del verdadero poseedor, ni inviste más que la simple tenencia. Así los términos posesión civil, posesión natural, son desconocidos en el proyecto que os someto; las palabras posesión y tenencia contrastan siempre en él; la posesión es a nombre propio, la tenencia a nombre ajeno. Pero la posesión puede ser regular o irregular: aquélla adquirida sin violencia, ni clandestinidad, con justo título y buena fe; la segunda sin alguno de estos requisitos. Toda posesión es amparada por la ley; pero sólo la posesión regular pone al poseedor en el camino de la prescripción adquisitiva. Tal es el sistema del proyecto; sus definiciones señalan límites precisos a cada una de las dos especies de posesión, conservando siempre una y otra el carácter genérico que consiste en la investidura de un derecho real.

XXV. Entre las varias desmembraciones del dominio, se ha prestado una

atención particular a la que lo limita por una condición que verificada, lo hace pasar a otra persona, la cual lo adquiere irresoluble y absoluto. El usufructo y la propiedad fiduciaria, la propiedad que por el cumplimiento de una condición expira

en una persona para nacer en otra, son, pues, dos estados jurídicos que contrastan: en el uno, la terminación es necesaria; en el otro, eventual. Aquél supone dos derechos actuales coexistentes; el segundo, uno sólo, pues si por una parte supone el ejercicio de un derecho, no da por otra sino una simple expectativa, que puede desvanecerse sin dejar rastro alguno de su existencia, tal es la constitución del fideicomiso, en la que, si hay poco o nada de original en el proyecto, se ha pretendido a lo menos caracterizar los dos estados jurídicos de manera que no se confundan, dar reglas claras de interpretación para las disposiciones que los establecen, y enumerar sus varios y peculiares efectos.

XXVI. Consérvase, pues, la sustitución fideicomisaria en este proyecto, aunque abolida en varios códigos modernos. Se ha reconocido en ella una emanación del derecho de propiedad, pues todo propietario parece tenerlo para imponer a sus liberalidades las limitaciones y condiciones que quiera. Pero admitido en toda su extensión este principio, pugnaría con el interés social, ya embarazando la circulación de los bienes, ya amortiguando aquella solicitud en conservarlos y mejorarlos, que tiene su más poderoso estímulo en la esperanza de un goce perpetuo, sin trabas, sin responsabilidades, y con la facultad de transferirlos libremente entre vivos y por causa de muerte; se admite, pues, el fideicomiso, pero se prohíben las substituciones graduales, aun cuando no sean perpetuas; excepto bajo la forma del censo, en el que se ha comprendido por consiguiente todo lo relativo al orden de sucesión en las vinculaciones. En el censo mismo se han atenuado las especialidades que lo hacen perjudicial y odioso.

XXVII. Es una regla fundamental en este proyecto la que prohíbe dos o más usufructos o fideicomisos sucesivos; porque unos y otros embarazan la circulación y entibian el espíritu de conservación y mejora, que da vida y movimiento a la industria. Otra que tiende al mismo fin es la que limita la duración de las condiciones suspensivas y resolutorias, que en general se reputan fallidas si tardan más de treinta años en cumplirse.

XXVIII. En la interesante materia de las servidumbres se ha seguido, se puede decir, paso a paso el código civil francés. Para la servidumbre legal de acueducto, nos ha servido principalmente de modelo el código civil de Cerdeña, único, creo, de los conocidos que ha sancionado el mismo principio que nuestro memorable decreto de 18 de noviembre de 1819, que ha avasallado a la agricultura tantos terrenos que la naturaleza parecía haber condenado a una esterilidad perpetua. Pero en este punto, como en todo lo que concierne al uso y goce de las aguas, el proyecto, como el código que le ha servido de guía, se ha ceñido a poco más que sentar las bases; reservando los pormenores a ordenanzas especiales, que probablemente no podrán ser unas mismas para las diferentes localidades.

XXIX. La sucesión intestada es en lo que más se aparta de lo existente este proyecto. El derecho de representación no tiene cabida sino en la descendencia legítima del representado, ni en otra descendencia que la de los hijos o hermanos legítimos o naturales del difunto; descendiendo la representación a todos los grados y no perjudicando a ella la circunstancia de no haber tenido el

representado derecho alguno que transmitir, basta que por cualquiera causa no haya participado de la herencia.

XXX. Se ha mejorado notablemente la suerte del cónyuge sobreviviente y de los hijos naturales. Al cónyuge sobreviviente que carece de lo necesario para su congrua sustentación, se le asegura una no corta porción en el patrimonio del difunto, al modo que se hace en la legislación que hoy rige, pero igualando el viudo a la viuda; lo que si antes de ahora se ha observado alguna vez, ha sido sólo en fuerza de una interpretación injustificable de la ley romana y española. Además de esta asignación forzosa, que prevalece aún sobre las disposiciones testamentarias, y que se mide por la legítima rigurosa de los hijos legítimos cuando los hay, el cónyuge es llamado por la ley a una parte de la sucesión intestada, cuando no hay descendientes legítimos; al todo, cuando no hay ascendientes ni hermanos legítimos, ni hijos naturales del difunto. Los hijos naturales colectivamente, y el cónyuge, gozan de derechos iguales en la sucesión intestada.

XXXI. La incapacidad de sucederse unos a otros los que se han manchado con un ayuntamiento dañado y punible, no desciende a la inocente prole de esta conexión criminal; y los derechos de los colaterales a la sucesión intestada llegan solamente al sexto grado.

XXXII. En cuanto a legítimas y mejoras, la mitad de lo que habría cabido a cada uno de los legitimarios o herederos forzosos sucediendo ab intestato, forma su legítima rigurosa, que se puede aumentar considerablemente, pero no disminuir ni gravar en ninguna manera. No teniendo descendientes legítimos, que personal o representativamente le sucedan, puede cualquiera persona disponer libremente de la mitad de su patrimonio; en el caso contrario, sólo la cuarta parte de los bienes le es lícito distribuir con absoluta libertad; la cuarta restante debe invertirse en mejoras, esto es, en favor de uno o más de sus descendientes legítimos, a su arbitrio. Por lo demás, cada persona tiene durante su vida, la facultad de hacer el uso de sus bienes que mejor le parezca; sólo en casos extremos interviene la ley imputando a la mitad o cuarta de libre disposición el exceso de lo que se ha donado entre vivos, y en caso necesario revocándolo.

XXXIII. Se ha creído conciliar así el derecho de propiedad con la obligación de proveer al bienestar de aquellos a quienes se ha dado el ser, o de quienes se ha recibido. Se han omitido aquellas otras restricciones que tuvieron por objeto asegurar las legítimas, y precaver en la distribución de los bienes la desigualdad a que podían ser inducidos los padres por predilecciones caprichosas; aun cuando en ello no defraudasen verdaderamente a ninguno de los legitimarios.

XXXIV. Se ha confiado más que en la ley, en el juicio de los padres y en los sentimientos naturales. Cuando éstos se extravían o faltan, la voz de aquélla es impotente, sus prescripciones facilísimas de eludir y la esfera a que les es dado extenderse, estrechísima. ¿Qué podrían las leyes en materia de testamentos y donaciones, contra la disipación habitual, contra el lujo de vana ostentación que

compromete el porvenir de las familias, contra los azares del juego que devora clandestinamente los patrimonios? El proyecto se ha limitado a reprimir los excesos enormes de la liberalidad indiscreta, que si no es a la verdad, lo más de temer contra las justas esperanzas de los legitimarios, es lo único a que puede alcanzar la ley civil, sin salir de sus límites racionales, sin invadir el asilo de las afecciones domésticas, sin dictar providencias inquisitorias de difícil ejecución, y después de todo ineficaces.

XXXV. En la determinación de las cuotas hereditarias, cuando las disposiciones del testamento envuelven dificultades numéricas, se han seguido substancialmente y creo que con una sola excepción, las reglas del derecho romano y del código de las partidas. Quizás se extrañe que las del proyecto estén concebidas en fórmulas aritméticas. El legislador de las partidas no da reglas explícitas; es preciso que el juez las deduzca de los ejemplos que le presenta; generalización más propia de la ley que del hombre. Admitida su necesidad, no había más que dos medios, el de una fraseología que indicase vagamente el proceder aritmético, o el de fórmulas rigurosas, que por el camino más corto posible condujesen a la resolución de cada problema. Esto último ha parecido menos expuesto a inexactitudes y errores; y siendo en el día la aritmética un ramo universal de instrucción primaria, sus términos peculiares deben suponerse entendidos de todo el que haya recibido una educación cualquiera, aun la más común y vulgar.

XXXVI. En materia de contratos y cuasicontratos, hallaréis muy poco que no tenga su fuente en la legislación actual, que es lo más, o en la autoridad de un código moderno, en especial el francés, o en la doctrina de alguno de los más eminentes jurisconsultos. Se ha tenido muy presente en algunos contratos como el de arrendamiento la práctica del país, cuyas especialidades ha parecido exigir disposiciones peculiares. La mutación de propiedad en los inmuebles no se perfecciona, sino por un instrumento público, ni se consuma sino por la inscripción en el Registro Conservatorio, que, como antes dije, es la forma única de tradición en esta clase de bienes. Sobre la nulidad y rescisión de los contratos y demás actos voluntarios que constituyen derechos, se ha seguido de cerca el código francés ilustrado por sus más hábiles expositores. La novedad de mayor bulto que en esta parte hallaréis, es la abolición del privilegio de los menores, y de otras personas naturales y jurídicas, asimiladas a ellos, para ser restituidos in integrum contra sus actos y contratos. Se ha mirado semejante privilegio no sólo como perniciosísimo al crédito sino como contrario al verdadero interés de los mismos privilegiados. Con él, como ha dicho un sabio jurisconsulto de nuestros días, se rompen todos los contratos, se invalidan todas las obligaciones, se desvanecen los más legítimos derechos. "Esta restitución, añade, es un semillero inagotable de pleitos injustos, y un pretexto fácil para burlar la buena fe en los contratos". Todas las restricciones que se ha querido ponerles no bastan para salvar el más grave de sus inconvenientes, a saber: que inutiliza los contratos celebrados guardando todos los requisitos legales, deja inseguro el dominio, y dificulta las transacciones con los huérfanos, que no suelen tener menos necesidad que los otros hombres de celebrar contratos para la conservación y

fomento de sus intereses. Lo dispuesto sobre esta materia en el código francés, en el de las Dos Sicilias, en el sardo y en otros es mucho más conforme con la justicia y aun más favorable a los mismos pupilos. Según estos códigos, el contrato celebrado por un menor sin el consentimiento de un guardador no es nuloipso jure, aunque puede rescindirse; pero el celebrado con las solemnidades de la ley, se sujeta a las mismas condiciones que los celebrados por personas mayores de edad. Decía el jurisconsulto Jaubert, explicando los motivos de esta disposición: "Es indispensable asegurar completamente los derechos de los que tratan con los menores, observando las formalidades de la ley, y si esta precaución no fuese necesaria sería cuando menos útil, a causa de las prevenciones inveteradas que se tienen contra los pupilos, creyéndose, y con razón, que no hay seguridad en contratar con ellos".

XXXVII. En el título De la prueba de las obligaciones, se hace obligatoria la

intervención de la escritura para todo contrato que versa sobre un objeto que excede de cierta cuantía, pero el ámbito demarcado para la admisión de otra clase de pruebas es mucho más amplio que en otras legislaciones: en especial la de Francia y la de Portugal, países en que esta limitación de la prueba de testigos es ya antigua, y ha producido saludables efectos. No hay para qué deciros la facilidad con que por medio de declaraciones juradas puedan impugnarse y echarse por tierra los más legítimos derechos. Conocida es en las poblaciones inferiores la existencia de una clase infame de hombres, que se labran un medio de subsistencia en la prostitución del juramento. Algo tímidas parecerán bajo este punto de vista las disposiciones del proyecto; pero se ha recelado poner trabas a

la facilidad de las transacciones, y se ha creído más prudente aguardar otra época

en que, generalizado por todas partes el uso de la escritura, se pueda sin inconveniente reducir a más estrechos límites la admisibilidad de la prueba verbal.

XXXVIII. Las varias especies de censo (exceptuado el vitalicio) se han reducido

a una sola, y se sujetan por consiguiente a reglas idénticas, entre las cuales sólo

merecen notarse las que lo hacen divisible junto con el inmueble que afectan, y la

que constituido sobre inmuebles cuyo valor excede considerablemente al de los capitales impuestos, permite reducirlo a una parte indeterminada, exonerando de toda responsabilidad lo restante. Pero al mismo tiempo, se ha tomado en cuenta el interés de los censualistas, poniendo un límite a la división que continuada

indefinidamente haría demasiado difícil y dispendioso el cobro de los cánones, y a

la vuelta de algunas generaciones convertiría los censos en un número infinito de

fracciones imperceptibles. Si por este medio se consiguiese desalentar la imposición de capitales a censo, se habría logrado indirectamente un gran bien. El censo vitalicio, que por su naturaleza es de corta duración, no ofrece los inconvenientes de los otros, es lo único que en este proyecto no admite ni

redención, ni reducción, ni división.

XXXIX. En el contrato de sociedad, se ha creído que debíamos seguir el ejemplo de naciones a quienes un extenso comercio ha hecho conocer las verdaderas exigencias del crédito. Los miembros de una sociedad colectiva, según el presente proyecto, responden por el valor total de las obligaciones que a

nombre de ella se contraen. Se ha procurado al mismo tiempo sujetar la sociedad a reglas precisas en su administración, y en las obligaciones de los socios entre sí y respecto de terceros. Se ha solicitado la misma especificación y claridad en el mandato; en los contratos para las confecciones de obras y en la fianza.

XL. Entre las convenciones lícitas se ha dado lugar a la anticresis. Inocente en sí misma, útil al crédito y paliada a veces, podrá ahora presentarse sin disfraz bajo la sanción de la ley. Por punto general, el código de las partidas y el código civil francés, han sido las dos lumbreras que se han tenido más constantemente a la vista. Donde ellos difieren, se ha elegido lo que más adaptable y conveniente parecía. Se ha simplificado notablemente el arreglo de la prelación de créditos, el fomento del crédito ha sido en él la consideración dominante. Se dividen en cinco clases los acreedores concurrentes: los que gozan de privilegio general; los que gozan de privilegio sobre especies muebles; los hipotecarios; los de menores, mujeres casadas, y otras personas cuyos bienes son administrados por representantes legales; y los quirografarios. Se han abolido varios de los privilegios generales y especiales y entre los últimos todos los que recaían sobre inmuebles. Apenas es necesario deciros que no reviven en este proyecto como créditos preferentes, ni los de hipoteca general convencional, ni los escriturarios. La obra principiada por las leyes de 1845 y 1854 se ha llevado a cabo.

XLI. Innovaciones no menos favorables a la seguridad de las posesiones y al

crédito encontraréis en el título De la prescripción. La de treinta años continuos

rechaza todos los créditos, todos los privilegios, todas las acciones reales. Toda obligación personal que ha dejado de exigirse en el mismo espacio de tiempo, perece. Pero esta excepción debe siempre alegarse por el que pretende gozar de su beneficio, los jueces no pueden suplirla.

XLII. Terminaré con algunas observaciones generales.

XLIII. En este proyecto se hacen obligatorios los instrumentos públicos y privados (que un célebre publicista moderno ha llamado pruebas preconstituidas) para ciertos actos y contratos en que la ley no los exige hoy día. A este número pertenece la legitimación por matrimonio subsecuente, y el reconocimiento de los hijos naturales de que ya os he hablado; el discernimiento de la tutela y curatela en todos casos; el de asumir la mujer o recobrar el marido la administración de la sociedad conyugal; la aceptación o repudiación de toda herencia. Se prescribe la confección de un inventario solemne al padre que administrando bienes del hijo pasa a segundas nupcias y se impone como previa condición el de los bienes hereditarios, cuando el heredero se propone no contraer la responsabilidad de tal, sino hasta concurrencia del valor de lo que hereda. Se exige escritura pública o privada para toda obligación convencional que exceda de cierta cuantía. Toda mutación de propiedad o toda constitución de derechos reales sobre inmuebles, se sujetan a la solemnidad de un instrumento público, sin la cual no deberán producir obligaciones civiles, ni aun entre los mismos contratantes; y el crédito que haya de gozar de una preferencia de cuarto grado en un concurso de acreedores, no puede obtenerlo sino cuando conste de la misma manera;

exceptuándose sólo las acciones para resarcimiento de perjuicios por mala administración de los representantes legales.

XLIV. Es patente la utilidad de este género de pruebas para precaver

contestaciones y testigos, para proteger los intereses de los menores y otras personas privilegiadas sin detrimento del crédito en cuyo fomento están interesadas estas mismas personas como todas, y para desconcertar los fraudes que a la sombra de sus privilegios se fraguan.

XLV. Por lo que toca al mérito y plan que en este código se han seguido, observaré que hubiera podido hacerse menos voluminoso, omitiendo ya los ejemplos que suelen acompañar a las reglas abstractas, ya los corolarios que se derivan de ellas, y que para la razón ejercitada de los magistrados y jurisconsultos eran ciertamente innecesarios. Pero, a mi juicio, se ha preferido fundamentalmente la práctica contraria, imitando al sabio legislador de las partidas. Los ejemplos ponen a la vista el verdadero sentido y espíritu de una ley en sus aplicaciones; los corolarios demuestran lo que está encerrado en ella, y que a ojos menos perspicaces pudiera escaparse. La brevedad ha parecido en esta materia, una consideración secundaria.

XLVI. El proyecto tal cual es, se presenta a vosotros, examinado prolijamente, discutido, modificado por una comisión escogida, celosa del acierto, merecedora de vuestra confianza. La discusión de una obra de esta especie en las Cámaras Legislativas retardaría por siglos su promulgación, que es ya una necesidad imperiosa, y no podría después de todo dar a ella la unidad, el concierto, la armonía que son sus indispensables caracteres. Yo no presumo ofreceros bajo estos respectos una obra perfecta; ninguna tal ha salido hasta ahora de las manos del hombre. Pero no temo aventurar mi juicio anunciando que por la adopción del presente proyecto se desvanecerá mucha parte de las dificultades que ahora embarazan la administración de justicia en materia civil; se cortarán en su raíz gran número de pleitos, y se granjeará tanto mayor confianza y veneración la judicatura, cuanto más patente se halle la conformidad de sus decisiones a los preceptos legales. La práctica descubrirá sin duda defectos en la ejecución de tan ardua empresa; pero la legislatura podrá fácilmente corregirlos con conocimiento de causa, como se ha hecho en otros países y en la misma Francia, a quien se debe el más célebre de los códigos, y el que ha servido de modelo a tantos otros.

XLVII. Creo haber dicho lo bastante para recomendar a vuestra sabiduría y

patriotismo la adopción del presente Proyecto de Código Civil, que os propongo de acuerdo con el Consejo de Estado.- Santiago, noviembre 22 de 1855.- Manuel Montt.- Francisco Javier Ovalle.

DECRETO CON FUERZA DE LEY Nº 1

Ministerio de Justicia

FIJA TEXTO REFUNDIDO, COORDINADO Y SISTEMATIZADO DEL CÓDIGO CIVIL; DE LA LEY Nº 4.808, SOBRE REGISTRO CIVIL; DE LA LEY Nº 17.344, QUE AUTORIZA CAMBIO DE NOMBRES Y APELLIDOS; DE LA LEY Nº 16.618, LEY DE MENORES; DE LA LEY Nº 14.908, SOBRE ABANDONO DE FAMILIA Y PAGO DE PENSIONES ALIMENTICIAS, Y DE LA LEY Nº 16.271, DE IMPUESTO A LAS HERENCIAS, ASIGNACIONES Y DONACIONES

Publicado en el Diario Oficial de 30 de mayo de 2000

Santiago, 16 de mayo de 2000.

Hoy se decretó lo que sigue:

Teniendo presente:

1. Que el artículo 8º de la Ley Nº 19.585, facultó al Presidente de la República

para fijar el texto refundido, coordinado y sistematizado del Código Civil y de las leyes que se modifican expresamente en la presente ley; como, asimismo, respecto de todos aquellos cuerpos legales que contemplen parentescos y

categorías de ascendientes, parientes, padres, madres, hijos, descendientes o hermanos legítimos, naturales e ilegítimos, para lo cual podrá incorporar las modificaciones y derogaciones de que hayan sido objeto tanto expresa como tácitamente;

2. Que entre las leyes que complementan las disposiciones del Código Civil

deben considerarse las siguientes: Ley Nº 4.808, sobre Registro Civil; Ley Nº 17.344, que autoriza cambio de nombres y apellidos; Ley Nº 16.618, Ley de Menores; Ley Nº 14.908, sobre Abandono de Familia y Pago de Pensiones Alimenticias y la Ley Nº 16.271, de Impuesto a las Herencias, Asignaciones y Donaciones;

3. Que asimismo es recomendable por razones de ordenamiento y de utilidad

práctica, que en los textos refundidos del Código Civil y de las leyes señaladas

precedentemente, se indique mediante notas al margen el origen de las normas que conformarán su texto legal; y

Visto: Lo dispuesto en el artículo 8º de la Ley Nº 19.585, dicta el siguiente:

Decreto con Fuerza de Ley:

ARTÍCULO 1º

Déjase sin efecto el D.F.L. Nº 1, de 28 de octubre de 1999, del Ministerio de Justicia, tomado razón por la Contraloría General de la República, sin publicar.

ARTÍCULO 2º

Fíjase el siguiente texto refundido, coordinado y sistematizado del Código Civil.

CÓDIGO CIVIL

TÍTULO PRELIMINAR

1. De la ley

ARTÍCULO 1º

La ley es una declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma prescrita por la Constitución, manda, prohíbe o permite.

Concordancia a este Código:

Artículos 8º, 10, 14 y 1682.

Concordancia a otros Códigos:

Constitución Política de la República: artículos 32 números 1 y 3, 63 a 75, 93 inciso 1 Nºs. 1, 3, 4, 6, 7, 8 e inciso 13.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. Recurso de casación no puede ser interpuesto por vulneración de principio general de derecho, porque esa no es vulneración de la ley

El recurso de casación en el fondo es de derecho estricto; de modo que, al exigir el artículo 767 que para su procedencia debe existir una infracción de ley, se está refiriendo al concepto y definición que de la palabra ley nos entrega el artículo 1º del Código Civil; y es obligatorio entenderlo así, porque también la ley ordena que cuando su sentido es claro, el tenor literal del precepto no puede ser desatendido, a pretexto de consultar su espíritu. De modo que, para los efectos de la interposición del recurso de casación, en el fondo no es posible asimilar en modo alguno la infracción de una norma legal con la vulneración de un principio general del derecho. (Considerando 7º)

Corte Suprema, 12/07/2004, Rol Nº 2622-2000, Cita online: CL/JUR/3504/2004

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 28/01/2003, Rol Nº 2176-2001,

Cita online: CL/JUR/470/2003

2. No puede interponerse recurso de casación por violación de norma de rango inferior a la ley

a) Siendo que el problema es estrictamente de derecho, pues los hechos están claros y sobre ellos no hay discusión y todo se centra en el alcance que se ha de dar al artículo 12 del Reglamento de Concesiones y Autorizaciones de Acuicultura, contenido en el Decreto Nº 290, esta Corte de Casación no puede intervenir en el presente asunto porque tal como se plantea en el recurso y en el fallo, éste se dilucida mediante la aplicación de una norma contenida en un reglamento, el que no resulta susceptible de ser impugnado por esta vía, que sólo puede ser utilizada cuando ha existido una vulneración de ley, entendida ésta según el concepto entregado por el artículo 1º del Código Civil y no de un texto de inferior rango, como lo es un decreto reglamentario. Ello, según surge del artículo 767 del Código de Procedimiento Civil y porque los preceptos legales estimados vulnerados no lo han sido, por tratarse de normas enunciativas. (Considerandos 12º y 13º)

Corte Suprema, 05/06/2003, Rol Nº 4126-2001, Cita online: CL/JUR/1526/2003

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 11/06/2002, Rol Nº 3798-2000,

Cita online: CL/JUR/3421/2002

Corte Suprema, 24/09/2001, Rol Nº 3425-2001,

Cita online: CL/JUR/4470/2001

b) El Máximo Tribunal resuelve rechazar el recurso planteado al tener en consideración, en primer lugar, que de acuerdo a lo dispuesto por el artículo 767 del Código de Procedimiento Civil, el recurso de casación en el fondo tiene lugar contra las sentencias que en tal precepto se especifican, siempre que se haya pronunciado con infracción a la ley y esta infracción haya influido sustancialmente en lo dispositivo de la sentencia. Por el mismo motivo se descartan las alegaciones de casación que, como en el presente caso, se han fundado en la infracción de disposiciones del Reglamento del Código de Minería y de un Decreto Supremo, por tratarse de normas jurídicas de rango inferior al que posee la ley, entendida ésta en su acepción también legal, contenida en el artículo 1º del Código Civil. De la misma manera, tampoco resulta procedente sustentar una casación en la posible vulneración de preceptos constitucionales cuando ellos han dado lugar a reglas legales específicas, puesto que la Carta Magna consagra principios de orden general, cuya especificación queda entregada a otra normativa de rango inferior, que en este caso corresponde a la ley, siendo esta última la que es susceptible de ser vulnerada y originar, por ello, motivo de casación. (Considerando 11º)

Corte Suprema, 11/06/2002, Rol Nº 3797-2000, Cita online: CL/JUR/3412/2002

c) De conformidad al artículo 767 del Código de Procedimiento Civil, para que tenga lugar el recurso de casación en el fondo, ha de invocarse infracción de ley, entendida ésta en la acepción que contiene el artículo 1º del Código Civil, lo que excluye la infracción de normas jurídicas de rango inferior, como lo son los Decretos Supremos, actos jurídicos administrativos emanados del Presidente de la República a través del Ministerio del ramo, que no tienen el carácter de ley. (Considerando 6º)

Corte Suprema, 16/05/2002, Rol Nº 424-2001, Cita online: CL/JUR/3355/2002

3. Concepto de ley para interposición de recurso de casación en el fondo

La noción de ley: se ha declarado que las leyes, en cuanto a que sean "una declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma prescrita por la Constitución, manda, prohíbe o permite", son aquellas en cuya iniciativa, discusión, aprobación, promulgación y publicación se ha dado cumplimiento a las normas que al respecto establece la Constitución Política de la República.

La "infracción de ley" y los decretos con fuerza de ley: la jurisprudencia ha reconocido que se equiparan a la ley para fundar una casación los decretos con fuerza de ley, ya que la Constitución, en su artículo 32 Nº 3, faculta al Presidente de la República para dictarlos previa delegación de facultades por el Congreso.

La "infracción de ley" y los decretos leyes: la misma jurisprudencia ha aceptado también la procedencia de la casación en casos de infracción de decretos leyes emanados de gobiernos de facto, en un régimen de anormalidad constitucional.

Se equiparan a la ley para fundar una casación los decretos con fuerza de ley, ya que la Constitución, en su artículo 32 Nº 3, faculta al Presidente de la República para dictarlos, previa delegación de facultades por el Congreso.

La jurisprudencia de nuestros Tribunales ha aceptado también la procedencia de la casación en casos de infracción de decretos leyes emanados de gobiernos de facto, en un régimen de anormalidad constitucional.

Infracción de la costumbre y recurso de casación en el fondo: algún sector de la doctrina sostiene que, una vez establecida la costumbre y su contenido por el juez de la causa, si ella no se aplica al hecho concreto siendo procedente, se incurre en causal de casación en el fondo, tanto por la específica violación de la costumbre, que es norma jurídica, cuanto por la de la ley que dispone su aplicación, pero la jurisprudencia tiende a estimar que las infracciones a fuentes del derecho que no sean la ley, tales como la jurisprudencia, la costumbre, máximas del derecho o la doctrina legal, no son sancionadas en nuestra legislación con la casación. (Considerandos 9º y 10º)

Corte Suprema, 30/08/2005, Rol Nº 1031-2004, Cita online: CL/JUR/6473/2005

4. La definición de este artículo no permite que se asimile a ella la voz 'ley' que utiliza el artículo 1545 para referirse al contrato

Si bien en el artículo 1545 el término 'ley', debe entenderse en su tradicional significado de lexprivata, diverso del de lex publica, la jurisprudencia no ha reparado en ello, pero excluye se puedan equiparar y así ha sostenido que su uso en el artículo 1545 es una "ficción legal": "La ley del contrato", lo cual, como es sabido, constituye una ficción legal establecida en el artículo 1545 del Código Civil". (Considerando 3º)

Corte de Apelaciones de Santiago, 09/09/2009, Rol Nº 3680-2008,

Cita online: CL/JUR/3966/2009

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 11/05/2010, Rol Nº 6616-2008,

Cita online: CL/JUR/5711/2010

5. La noción de ley y los tratados internacionales

La posición del derecho de los tratados y convenciones internacionales, aprobados por el Estado, se fortaleció desde la reforma constitucional aprobada por la Ley Nº 18.825, de 17 de agosto de 1989, que incorporó un inciso 2º al artículo 5º de la Constitución Política de la República, que reza: "El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana. Es deber de los órganos del Estado respetar y promover tales derechos, garantizados por esta Constitución, así como por los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes". En virtud de la citada regla constitucional las disposiciones de los tratados internacionales a que ella hace referencia se incorporan al derecho interno, como lo ha reconocido la jurisprudencia: "Los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentran vigentes, relativos al respeto de los derechos esenciales que emanan de la persona humana, como es el derecho a la libertad personal y a ser juzgado dentro de un plazo razonable, integran el derecho interno, cuyo respeto y promoción constituye un deber para los órganos del Estado, entre ellos, por cierto, para el órgano jurisdiccional". (Considerando 7º)

Corte de Apelaciones de Talca, 02/09/2009, Rol Nº 6688-2009,

Cita online: CL/JUR/8056/2009

6. Las leyes prohibitivas

De la lectura del texto citado se desprende que esta es una norma prohibitiva, una de aquellas que impiden la realización del acto bajo cualquier circunstancia, a todo evento; frente a cuya infracción cabe aplicar lo dispuesto en el artículo 10 del Código Civil, esto es, que los actos que prohíbe la ley son nulos y de ningún valor, máxima sanción civil impuesta en nuestro ordenamiento jurídico, tendiente a proteger el actuar correcto, esto es ajustado a derecho, en la conducta de las partes que intervienen en los actos jurídicos de cualquier naturaleza, siendo al efecto irrelevante que se trate de materia civil, comercial, administrativa o de cualquier clase; por ser principios generales de derecho que en todo ámbito deberán respetarse. (Considerando 5º)

Corte de Apelaciones de Santiago, 23-10-2009, Rol Nº 1322-2998,

Cita online: CL/JUR/2543/2009

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 15/05/2008, Rol Nº 1979-2008,

Cita online: CL/JUR/7722/2008

ARTÍCULO 2º

La costumbre no constituye derecho sino en los casos en que la ley se remite a ella.

Concordancias a este Código:

Mensaje IV, artículos 44 incisos 2, 3 y 4, 1134 inciso 1, 1188 inciso 2, 1198 inciso 3, 1395 inciso 1, 1546, 1563 inciso 2, 1821, 1823 inciso 2, 1938, 1940 inciso 2, 1944 inciso 1, 1951, 1954, 1986, 1997, 2117, 2139, 2158 Nº 3.

Concordancias a otros Códigos:

Código de Comercio: artículos 4º, 5º, 6º, 130 inciso 2, 184 número 3, 225, 262,

269

inciso 2, 275 inciso 2, 537 inciso 2, 594, 825, 912 inciso 1, 914 número 10,

954

inciso 1, 955, 983 inciso 1 letra b), 1003 1092, 1173 inciso 1.

Código del Trabajo: artículo 105 inciso 2, 117 letra b, 313 inciso 2.

Código Aeronáutico: artículo 6º D.F.L. Nº 1/19.653.

Concordancias a otras normas:

D.F.L. Nº 1/19.653, Fija texto refundido, coordinado y sistematizado de la Ley Nº 18.575 Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado, D.O. 17.11.2001: artículo 62 número 5 inciso 2.

Ley Nº 19.220, Regula establecimiento de bolsas de productos agropecuarios, D.O. 31.05.1993: artículo 14 inciso 1.

Ley Nº 19.253, Establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, D.O. 5.10.1993: artículos 16, 18 y 54.

Ley Nº 20.249, Crea el espacio costero marino de los pueblos originarios, D.O. 18.02.2008: artículos 3º, 4º, 6º y 8º.

Decreto Nº 381, Min. Relaciones Exteriores, Promulga la Convención sobre el Derecho de los Tratados y su Anexo, D.O. 22.06.1981: artículo 38.

Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990: artículo 5º.

Decreto Nº 236, Min. Relaciones Exteriores, Promulga el Convenio Nº 169 sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes de la Organización Internacional del Trabajo, D.O. 14.10.2008: artículos: 1.1 a), 2.2 b), 8º, 9º, 17.

Decreto Nº 134, Min. Planificación, Aprueba Reglamento de la Ley Nº 20.249, D.O. 26.05.2009: artículos: 3º, 4º, 6º.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. En los contratos debemos entender incluidas aquellas cosas que por la costumbre se entienden pertenecerle

Los artículos 4º y 5º del Código de Comercio no son aplicables a un asunto de naturaleza civil y si en el fallo se habla de costumbre comercial, no es en el sentido a que se refieren esos preceptos, sino una forma impropia de expresar que, según la costumbre agrícola, se entiende en esa clase de contratos que el arrendatario está facultado para cosechar los frutos dentro de los 60 días de expirado, hecho o circunstancia que perfectamente puede establecerse por medios de prueba testimonial, sin las limitaciones que la ley comercial establece. Así, relacionando el artículo 2º del Código Civil, con la regla del artículo 1546 del mismo cuerpo legal, es posible inferir que la alegación del actor en orden a que no se pactó expresamente en el contrato de arrendamiento el plazo de 60 días para recoger los frutos, carece de importancia, pues, tratándose de una convención celebrada de buena fe, las cláusulas de uso común, como es la relativa al plazo, según se ha probado, se presumen aunque no se expresen. (Considerando 8º)

Corte Suprema, 22/12/2004, Rol Nº 3341-2003, Cita online: CL/JUR/728/2004

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 22/10/ 2004, Rol Nº 3341-2003,

Cita online: CL/JUR/5321/2004

2. No procede recurso de casación por infracción a costumbre

En doctrina se sostiene que, una vez establecida la costumbre y su contenido por el juez de la causa, si ella no se aplica al hecho concreto siendo procedente, se incurre en causal de casación en el fondo, tanto por la específica violación de la costumbre, que es norma jurídica, cuanto por la de la ley que dispone su aplicación, y tal parece ser una opinión razonable y jurídicamente ajustada a una interpretación coherente del sistema de "fuentes del derecho" chileno. A pesar de lo anterior, alguna jurisprudencia, aferrada a una visión legalista del sistema de fuentes del derecho, inconciliable con su actual pluralidad, ha declarado que la infracción a la costumbre no hace procedente el recurso de casación en el fondo:

"infracciones a otras fuentes del derecho como la jurisprudencia, la costumbre, máximas de derecho o la doctrina legal no es (sic) sancionada en nuestra legislación con la casación". (Considerando 10º)

Corte Suprema, 30/08/2005, Rol Nº 1031-2004,

Cita online: CL/JUR/6473/2005

ARTÍCULO 3º

Sólo toca al legislador explicar o interpretar la ley de un modo generalmente obligatorio.

Las sentencias judiciales no tienen fuerza obligatoria sino respecto de las causas en que actualmente se pronunciaren.

Concordancias a este Código:

Artículos 9º inciso 2º; 183, 185, 186, 315, 316, 922 y 1246.

Concordancias a otros Códigos:

Constitución Política de la República: artículo 66 inciso 1.

Código del Trabajo: artículoS 483 y 483C.

Concordancias a otras normas:

Ley Nº 16.395, Fija texto refundido de la Ley de organización y atribuciones de la Superintendencia de Seguridad Social, D.O. 16.12.1965: artículo 2º, letra a).

Ley Nº 19.496, Establece normas sobre protección de los derechos de los consumidores, D.O. 7.03.1997: artículo 54.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. La nulidad debe dirigirse contra todas las personas que celebraron el contrato, de lo contrario será rechazada debido al efecto relativo de las sentencias

Que procede ahora abordar el examen de la situación así planteada, esto es, el haberse formulado acción de nulidad absoluta de un contrato y, en subsidio, acción de rescisión por lesión enorme del mismo acto, sólo en contra de una de las personas que lo pactaron, preteriendo a la otra, acciones que deben necesariamente dirigirse contra todas las personas que han celebrado el contrato, esto es, contra ambas partes, en la presente situación, contra el vendedor y el comprador.

Ello, porque de lo contrario, en caso de que prosperara la acción y, dado el efecto relativo de las sentencias establecido en el artículo 3º del Código Civil, el contrato sería nulo respecto de una de las partes y válido respecto de la otra, circunstancia que jurídicamente no se puede aceptar.

Que, en consecuencia, la acción no ha sido correctamente dirigida en contra de los legitimados pasivos necesarios.

Que, por lo demás, de omitirse en la demanda a uno de los contratantes de la venta del inmueble consistente en el resto del Fundo San Ramón, cuya nulidad absoluta se pretende o rescisión por lesión enorme, se declararía nulo un contrato, a su respecto, sin ser citado ni oído en juicio, lo que atenta en contra de la bilateralidad de la audiencia. (Considerando 6º)

Corte Suprema, 25/05/2011, Rol Nº 2568-2011, Cita online: CL/JUR/9683/2011

Fallo en el mismo sentido

Corte Suprema, 05/04/2011, Rol Nº 5755-2009,

Cita online: CL/JUR/2924/2011

2. Una vez acogida la acción pauliana tiene efectos relativos como toda sentencia por ello sólo beneficia a los acreedores que intentaron la acción

Que el recurrente sustenta su petición de nulidad sustancial, en la infracción por parte del fallo cuestionado de lo dispuesto en los artículos 3º inciso 2º, 2467 y 2468 del Código Civil, en relación con lo preceptuado en los artículos 75, 76 y 81 del Código de Comercio.

Primeramente, explica que los jueces del mérito transgredieron la normativa del inciso segundo del artículo 3º del Código de Bello que prescribe que las sentencias judiciales no tienen fuerza obligatoria sino respecto de las causas en que actualmente se pronunciaran. Dicha disposición, dice, consagra el denominado efecto relativo de las sentencias, lo que se encuentra expresamente reconocido por el fallo cuestionado en su motivo 8º al señalar que una vez acogida la acción pauliana ésta tiene efectos relativos, propio de toda sentencia y, en consecuencia, sólo beneficia a los acreedores que intentaron la acción, en este caso, sólo a su parte y no a los restantes.

Sin embargo, al momento de llevar a la práctica el razonamiento precedentemente asentado, el juez desatiende lo dicho y extiende el efecto relativo de la sentencia a terceros que no fueron parte de aquel juicio ordinario en que se ejerció la acción revocatoria.

Lo dicho afirmapone de manifiesto que el fallo cuestionado razona sobre la base de que todos los acreedores podrían ejercer sus derechos sobre el patrimonio del deudor, lo cual en principio es efectivo, empero, no tiene en consideración su propia afirmación previa, en orden a que el bien inmueble embargado fue recuperado por uno solo de los acreedores a través del ejercicio

de la acción revocatoria, en un juicio ordinario declarativo, del que emana su derecho a ejecutar el bien referido, en que no participó ningún otro acreedor de la sociedad deudora, razón por la cual, es posible concluir que el fallo que permite ejercer sus derechos sobre el inmueble en cuestión, sólo beneficia a quien ejerció

la mencionada acción, esto es, a su parte.

En este sentido, sostiene que la norma contenida en el inciso 2 del artículo 3º citado, constituye un principio jurídico de carácter general que impide a la demandante de tercería hacer valer los efectos de la sentencia dictada en el juicio declarativo, en que se ejerció la acción revocatoria que se declaró a su favor la inoponibilidad del acto celebrado en fraude a sus derechos, que permite, a su vez,

a este acreedor resarcirse de los perjuicios provocados por el actuar fraudulento

del deudor y el tercero que celebraron el contrato y, por ende, no podría extenderse dichos efectos a otros acreedores que no fueron parte del mencionado juicio, ni aún en el caso que éstos tengan preferencia.

Dicha afirmación aseveratiene sentido si se considera que la acción ejercida en aquel juicio ordinario es de inoponibilidad y no de nulidad, lo que implica que el acto declarado inoponible y que permite la persecución del referido bien respecto del acreedor diligente, sigue siendo válido para los contratantes y para los terceros que no han intervenido en tal proceso, de manera que sólo puede desconocer ese contrato el litigante que obtuvo una sentencia favorable y

hasta el monto del perjuicio que le provocó la celebración del acto fraudulento. (Considerandos 1º y 9º)

Corte Suprema, 16/09/2013, Rol Nº 6882-2012, Cita online: CL/JUR/2051/2013

3. Concepto de efecto relativo de sentencia

El "efecto relativo" de las sentencias y los terceros al juicio en que se pronuncian: el sentido de la regla fijada en este inciso implica que las sentencias judiciales afectan, únicamente, a las partes que han intervenido en el proceso en el que ellas se han pronunciado sin que lo hagan respecto de terceros, ni para beneficiarles ni para perjudicarles. (Considerando 9º).

Corte Suprema, 08/09/2005, Rol Nº 3836-2003, Cita online: CL/JUR/6513/2005

4. Efecto relativo de sentencia en relación a cosa juzgada

El artículo 3º del Código Civil contempla el principio general sobre el efecto de las sentencias, cual es que ellas no tienen fuerza obligatoria sino respecto de las causas en que actualmente se pronunciaren. Sin embargo y a fin de evitar dificultades jurídicas que han sido materia de un fallo se reiteren, el Código de Procedimiento Civil contempla el efecto de cosa juzgada, como excepción, a fin de que lo resuelto en sentencias definitivas o interlocutorias firmes (artículo 175 del Código de Procedimiento Civil) no vuelva a discutirse en otro juicio, siempre que se cumpla con lo establecido en el artículo 177 del Código de Procedimiento Civil, esto es, que en la nueva demanda y la anteriormente resuelta haya identidad legal de personas, identidad de cosa pedida e identidad de causa de pedir. (Considerando 4º)

Corte Suprema, 19/01/1994, Rol Nº 19466-1994, Cita online: CL/JUR/2223/1994

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 15/06/1989, Rol Nº 12983, Cita online: CL/JUR/326/1989

5. Efecto relativo de sentencia en juicio ejecutivo

Que apareciendo que la recurrente de protección no fue emplazada en juicio ejecutivo, en que no era parte y se ordenó la entrega material de bienes de su propiedad al ejecutante y, por ende, no pudo concurrir al mismo a hacer valer sus derechos, haciéndose parte en alguna de las formas que establece la ley, sea como parte principal o como tercerista, los efectos de la sentencia allí dictada no le empecen. La omisión anotada se produjo en el proceso aludido, no obstante que en varias actuaciones del mismo fue mencionado el actual recurrente como

propietario con título inscrito de los bienes ejecutados. Así, la resolución impugnada por esta vía constitucional, resulta arbitraria en lo que dice relación con el recurrente, toda vez que no puede atribuirse razonabilidad a la orden de limitar el dominio al propietario de un bien raíz, producto de actuaciones realizadas en un juicio en el que éste no sólo no fue parte, sino que ni siquiera fue oído al no tener conocimiento del mismo. (Considerandos Primero y Segundo, Corte Suprema).

Corte Suprema, 07/01/1998, Rol Nº 1933-1997, Cita online: CL/JUR/2409/1998

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 19/07/1994, Rol Nº 23092, Cita online: CL/JUR/1534/1994

Corte Suprema, 15/06/1989, Rol Nº 12983, Cita online: CL/JUR/326/1989

6. Efecto relativo de sentencia respecto de acto nulo

Con el solo objeto de razonar respecto de la acción de nulidad de la hipoteca deducida por la actora, debe necesariamente tenerse presente que la acción de nulidad de un contrato es una acción personal que necesariamente debió interponerse en contra de todos aquellos que fueron partes en el contrato que se pretende anular, toda vez que de lo contrario y atento al efecto relativo de la sentencia judicial que se consagra en el artículo 3º del Código Civil, resultaría que un mismo contrato sería nulo respecto de la parte en contra de la cual se intentó la acción y válido respecto de la otra que no fue motivo de la demanda, lo cual repugna no sólo el ordenamiento jurídico sino a la lógica más elemental. (Considerando 10º)

Corte Suprema, 08/05/1990, Rol Nº 9001, Cita online: CL/JUR/217/1990

7. Efecto relativo de sentencia y holding de empresas

Demandados y condenados como empleadores de los actores, en la causa principal en que incide la tercería de prelación, distintas personas jurídicas, las que fueron declaradas una sola unidad o entidad económica o holding, la referida declaración no puede ser aprovechada por el tercerista, en primer lugar, porque ello no importa desconocer la individualidad diferenciada de cada una de las demandadas principales ni la existencia de sus distintos patrimonios y, en segundo lugar, porque una decisión en sentido contrario implicaría extender los efectos de tal sentencia haciéndola regir una situación que excede el ámbito del conflicto que ella dirime, vulnerando el artículo 3º inciso 2 del Código Civil. En efecto, la declaración de solidaridad queda circunscrita a los derechos declarados en la causa principal, por lo que no resulta posible admitir que se haga efectiva una preferencia por deudas contraídas por una de las demandadas, respecto del patrimonio de la otra. (Considerando 11º)

Corte Suprema, 27/04/2009, Rol Nº 6864-2008, Cita online: CL/JUR/9964/2009

8. Heredero continuador persona causante, no puede alegar efecto relativo de sentencia

Por último, no puede alegarse inoponibilidad de la sentencia declarada en juicio de petición de herencia seguido en causa diversa por los demandantes, por cuanto, si bien es cierto que las sentencias judiciales tienen fuerza obligatoria sólo respecto de las personas que figuraran como partes directas en el proceso en que ésta se dicta, como coadyuvantes o como terceros reclamando derechos, no debe perderse de vista que la sociedad demandada adquirió el inmueble del cual se reivindica una cuota, precisamente de quien figura como demandada en el juicio de petición de herencia, y considerando que es principio general establecido en nuestra legislación el que nadie puede transferir más derechos que los que tiene, se puede concluir que la sentencia recaída en dicha causa le es plenamente oponible, ya que sus derechos sobre el inmueble sub lite derivan de una de las partes directas de dicho juicio, esto es, reviste la calidad de causahabiente de la heredera.

Corte Suprema, 16/05/2002, Rol Nº 4004-2001, Cita online: CL/JUR/3352/2002

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 07/01/1998, Rol Nº 1933-1997,

Cita onlineCL/JUR/2409/1998

Corte Suprema, 19/07/1994, Rol Nº 23092,

Cita online CL/JUR/1534/1994

9. Conciliación se equipara a sentencia, por lo que también tiene efecto relativo

La regla del inciso 2 y su aplicación a la conciliación: en tanto que el artículo 267 CPC equipara la conciliación lograda en juicio a una sentencia ejecutoriada, la jurisprudencia ha entendido que tal conciliación no sólo produce efecto de cosa juzgada, sino también que queda sujeta a la regla del inciso 2 del artículo 3º CC y, por ende, sus efectos sólo alcanzan a las partes que la convinieron: "De tal suerte que la conciliación sólo ha de poder surtir efecto entre las partes que han concurrido a ella, sin que sea capaz de afectar derechos y garantías constituidos a favor de terceros". (Considerando 6º)

Corte Suprema, 28/01/2008, Rol Nº 110-2006,

Cita online: CL/JUR/7263/2008

10. Recurso de protección no puede dejar sin efecto inscripción en CBRS, porque vulneraría principio efecto relativo de sentencia

En lo referente a la ilegalidad que en este caso se atribuyen a las resoluciones que se impugnan por vía de protección, aparece de manifiesto que la decisión del juez recurrido, de ordenar dejar sin efecto la inscripción conservatoria que ampara el dominio vigente de los recurrentes, quebranta gravemente el principio de la relatividad de los efectos de las sentencias judiciales, en cuya virtud, según lo dispone el artículo 3º del Código Civil, éstas tienen fuerza obligatoria, únicamente en las causas en que actualmente se pronunciaren, afectando lo decidido en ellas sólo a las partes que han intervenido en el litigio. (Considerando 7º)

Corte Suprema, 28/01/1994, Rol Nº 22269, Cita online: CL/JUR/1438/1994

11. Interpretación de autoridad de la ley no puede vulnerar efecto relativo de sentencia

Carácter de la interpretación legal: la facultad interpretativa de la autoridad legislativa es soberana y autónoma en cuanto a la oportunidad en que se ejercita y a las reglas, procedimientos y métodos interpretativos, y no puede considerarse limitada por la jurisprudencia judicial o administrativa.

Interpretación legal e interpretación judicial: la jurisprudencia ha reconocido que el legislador puede aclarar una ley en un sentido distinto del que le ha dado la jurisprudencia, con la sola limitante de no afectar de manera alguna los efectos de las sentencias judiciales dictadas antes de la ley interpretativa. (Considerando 16º)

Corte Suprema, 28/09/1994, Rol Nº 19817, Cita online: CL/JUR/267/1994

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 08/10/2005, Rol Nº 3836-2003,

Cita online: CL/JUR/6513/2005

Corte Suprema, 14/03/2005, Rol Nº 4666-2003,

Cita online: CL/JUR/4152/2005

Corte de Apelaciones de Valdivia, 11/12/2008, Rol Nº 743-2008,

Cita online: CL/JUR/7751/2008

ARTÍCULO 4º

Las disposiciones contenidas en los Códigos de Comercio, de Minería, del Ejército y Armada, y demás especiales, se aplicarán con preferencia a las de este Código. 1

Concordancias a este Código:

Artículos 13, 70, 547, 584 inciso 2; 598, 609 inciso 1; 611, 622 inciso 1; 686 inciso 3; 695, 747, 832, 856, 857, 1559 regla 1; 1579, 1691 inciso 4; 1711 inciso 4; 1866, 1908, 1923, 2021, 2206, 2418 inciso 2; 2475 inciso 2.

Concordancias a otros Códigos:

Código de Comercio: artículos 1º, 2º, 96, 110, 154, inciso 1; 162 inciso 1; 337, 407, 417 inciso 1; 423, 880 inciso 1; 1081.

Código de Aguas: artículos 21, 69, 108, 128, 129, 196 inciso final; 258 inciso 2.

Código de Minería: artículo 2º inciso 2; 167.

Código Tributario: artículo 2º.

Código Aeronáutico: artículo 6º. L.O.C. Nº 18.097 sobre Concesiones Mineras:

artículo 2º.

Concordancias a otras normas:

D.L. Nº 993, sobre arrendamiento de predios rústicos, medierías o aparcerías y otras formas de explotación por terceros, D.O. 24.04.1975: artículo 11.

L.O.C. Nº 18.097, sobre concesiones mineras, D.O. 21.01.1982: artículo 2º.

Ley Nº 18.101, sobre arrendamiento de predios urbanos, D.O. 29.01.1982:

artículo 1º.

Ley Nº 19.281 de Arrendamiento de Viviendas con Promesa de Compraventa, D.O. 15.12.1993: artículo 67.

Ley Nº 19.537, sobre copropiedad inmobiliaria, D.O. 16.12.1997: artículo 38 inciso 2.

Ley Nº 19.886, de Bases sobre Contratos Administrativos de Suministro y Prestación de Servicios, D.O. 30.07.2003: artículos 1º, 4º inciso 1; 14 inciso 3.

1 La referencia al Código de Ejército y Armada debe entenderse hecha al actual Código de Justicia Militar.

Ley Nº 20.659, Simplifica el régimen de constitución, modificación y disolución de las sociedades comerciales, D.O. 8.02.2013: artículo 1º inciso 1.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. Las normas especiales priman sobre las normas generales del Código Civil por aplicación de los artículos 4º y 13 del Código Civil

Que a las normas de carácter general y común del derecho civil, deberán imponerse las normas particulares que para ciertos casos indique la ley, en virtud del Principio de la Especificidad contenido en los artículos 4º y 13 del propio Código Civil, por lo que es menester, para la adecuada resolución del presente recurso de apelación, recurrir a las normas específicas que reglan la materia en el Código Tributario. (Voto disidente)

Corte de Apelaciones de Santiago, 07/05/2012, Rol Nº 1851-2010,

Cita online: CL/JUR/3796/2012

2. Si hay dos normas aplicables que regulen la prescripción, debe primar la que es especial

El artículo 4º del Código Civil instituyó un verdadero axioma de la hermenéutica jurídica, cual es el de la primacía de la ley especial por sobre la general; específicamente, enseña que las disposiciones contenidas en leyes especiales se aplicarán con preferencia a las del propio estatuto civil.

Desde este punto de vista, en la eventual pugna que pudiera atribuirse a los dos preceptos que los recurrentes consideran vulnerados, a saber, los artículos 100 de la Ley Nº 18.092 y 2519 del Código Civil, habría de darse preeminencia al primero, como quiera que forma parte de una ley exclusivamente focalizada en las letras de cambio y pagaré, a diferencia del 2519, de general aplicación en el orden normativo de los derechos subjetivos; (Considerando 8º)

Corte Suprema, 29/05/2012, Rol Nº 10399-2011, Cita online: CL/JUR/3843/2012

3. Concepto principio especialidad

El artículo 4º CC y la doctrina de la "supletoriedad" del Código Civil: este artículo consagra el "principio de la especialidad", que opera en el evento de existir alguna cuestión que se encuentre regulada por leyes que le fijen disciplinas diferentes o contradictorias, de manera que debe aplicarse el criterio de la especialidad, conforme al cual la ley especial es la de aplicación preferente, pero, sin perjuicio de ello, la jurisprudencia, sin razón de texto, ha solido entender que en él también se consagraría el "principio de subsidiariedad" o "supletoriedad" del Código Civil, de modo que, estimándosele como derecho común, le considera llamado a

aplicarse en defecto o vacíos de otras leyes, y así, alguna jurisprudencia ha llegado a referirse a "la interpretación supletoria contemplada en el artículo 4º del Código Civil". (Considerando 11º)

Corte Suprema, 09/09/1998, Rol Nº 325-1997, Cita online: CL/JUR/1016/1998

4. Principio especialidad de la ley

a) Los artículos 4º y 13 del Código Civil consagran el principio de especialidad de la ley, otorgando primacía en aquellas normas relativas a cosas o negocios particulares, sobre las disposiciones generales. Aplicando dicho principio, se concluye que la Ley sobre Letra de Cambio y Pagaré constituye una ley de carácter especial, cuyas disposiciones deben aplicarse con preferencia a las del Código Civil. (Considerando 1º)

Corte Suprema, 30/12/2009, Rol Nº 5866-2008, Cita online: CL/JUR/8095/2009

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 30/11/2005, Rol Nº 523-2004,

Cita online: CL/JUR/2726/2005

Corte Suprema, 24/10/2000, Rol Nº 1575-2000,

Cita online: CL/JUR/128/2000

Corte Suprema, 15/06/1998, Rol Nº 1321-1997,

Cita online: CL/JUR/1719/1998

Corte Suprema, 02/07/1996, Rol Nº 33434-1995,

Cita online: CL/JUR/2219/1996

b) El Código de Comercio es una legislación especial que se aplica con preferencia de la general o común, a los sujetos que denomina comerciantes; asimismo, dicho Código regula directamente ciertos actos y sus efectos. El Código Civil constituye la legislación común, que está llamada a ser considerada de no existir legislación especial que rija la materia o que, existiendo, no regula un aspecto concreto, por lo que corresponde tenerla presente de modo subsidiario. (Considerando 6º)

Corte Suprema, 01/06/2010, Rol Nº 7118-2008, Cita online: CL/JUR/3080/2010

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 16/12/2008, Rol Nº 4245-2007,

Cita online: CL/JUR/7793/2008

c) Los fallos expedidos en estos autos reconocen el carácter especial que tiene

la norma del Estatuto Administrativo frente al artículo 25 de la Ley Nº 15.386, siguiendo el principio contemplado en el artículo 4º del Código Civil que hace prevalecer sobre dicho Estatuto las normas del Código de Comercio, Minas, del Ejército y de la Armada y demás especiales, idea que se contiene en forma particular en el artículo 13 del Código Civil al disponer que las disposiciones de una ley relativas a cosas o negocios particulares, prevalecerán sobre las disposiciones generales de la misma ley, cuando entre las unas y las otras hubiere oposición. (Considerando 9º)

Corte Suprema, 13/09/1990, Rol Nº 15449, Cita online: CL/JUR/469/1990

d) Opinión mayoritaria: Supuesta la naturaleza que en general reviste el contrato

de transporte, en lo que se refiere al aéreo, la legislación común a que remite el

artículo 6º del Código Aeronáutico como legislación subsidiaria de este cuerpo especial, la constituyen las normas generales del contrato de transporte que regula el Código de Comercio.

Opinión minoritaria: La referencia que hace el artículo 6º del Código Aeronáutico a la legislación común necesariamente está referida, en este caso, al Código Civil, por: a) lo dispuesto en el artículo 4º de este último Código, b) el Código Civil, regula el contrato de transporte desde una concepción más amplia y adhesiva al contrato de arrendamiento, que el Código de Comercio, y c) por lo dispuesto en el artículo 2º del Código de Comercio. (Considerando 5º)

Corte Suprema, 03/10/2001, Rol Nº 1876-2000, Cita online: CL/JUR/794/2001

5. Principio especialidad de la ley y derogación de la misma

Dentro del mismo orden de ideas, el principio bajo análisis, que alguna doctrina ha concedido valor de axioma, "Legi Speciali per Generalem non Derogatur", no ha sido aceptado en forma absoluta por nuestro derecho ni por la doctrina, desde que la primacía de la ley especial que se infiere de losartículos 4º y 13 del Código Civil se refiere a la aplicación de las leyes, materia muy distinta a la derogación de ellas a que aluden los artículos 52 y 53 delCódigo Civil. Es así como el artículo 4º del Código citado sólo dispone que las disposiciones de los Códigos de Comercio, de Minería, del Ejército, Armada y demás especiales se aplicarán con preferencia a las del Código Civil. (Considerando 7º)

Corte Suprema, 11/01/1994, Rol Nº 17404-1993,

Cita online: CL/JUR/1270/1994

6. Excepción principio especialidad de la ley

La responsabilidad impositiva, materia exclusiva del Derecho Público, que no admite siquiera la integración supletoria contemplada en el artículo 4º del Código Civil, por cuanto los artículos 1547 y 1698 de ese cuerpo legal no son la norma general en materia de infracciones tributarias. (Considerando 12º)

Corte Suprema, 16/07/1998, Rol Nº 32031-1995,

Cita online: CL/JUR/1786/1998

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 25/06/1998, Rol Nº 1403-1998,

Cita online: CL/JUR/1740/1998

7. Extensión de aplicación de principio de especialidad de la ley

El principio de la especialidad no sólo se aplica respecto de contradicciones contenidas en una misma ley, sino también cuando se trata de conflictos entre leyes distintas, como fluye de lo dispuesto en el artículo 4º del Código Civil. (Considerando 15º)

Corte Suprema, 24/05/1990, Rol Nº 13969, Cita online: CL/JUR/851/1990

ARTÍCULO 5º

La Corte Suprema de Justicia y las Cortes de Alzada, en el mes de marzo de cada año, darán cuenta al Presidente de la República de las dudas y dificultades que les hayan ocurrido en la inteligencia y aplicación de las leyes, y de los vacíos que noten en ellas.

Concordancias a otros Códigos:

Código Orgánico de Tribunales: artículo 102 Nº 4.

D.L. Nº 3.346.

Ley Orgánica del Ministerio de Justicia, D.O. 22.05.1980: artículo 2º, letra i).

D.S. Nº 1.597, Ministerio de Justicia, reglamento orgánico del Ministerio de Justicia, D.O. 23.01.1981: artículos 2º, letra i); 4º letra b); 16 letra f).

2. Promulgación de la ley

ARTÍCULO 6º

La ley no obliga sino una vez promulgada en conformidad a la Constitución Política del Estado y publicada de acuerdo con los preceptos que siguen. 2

Concordancias a este Código:

Artículos 1º, 6º, 7º, 8º, 14.

Concordancias a otros Códigos:

Constitución Política: artículos 32 número 1; 72, 73, 75, 93 números 1 y 8 e inciso 13; 99 inciso 3.

Ley Nº 17.997, Orgánica Constitucional del Tribunal Constitucional, texto refundido fijado por D.F.L. Nº 5, D.O. 10.08.2010: artículos 105, 106, 107, 108.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. Concepto de ley promulgada

Que dentro de nuestra legislación, para que un proyecto de ley aprobado por el órgano legislativo adquiera los atributos de una ley, no sólo debe ser promulgada sino también publicada, en términos susceptibles de darle fuerza obligatoria. Que, en consecuencia, cuando el inciso 2 del artículo 18 del Código Penal habla de "ley promulgada", se refiere a una ley que haya empezado a regir. Tan así es puesto que si una ley no rige, carece de todo efecto jurídico, no obligando a nadie, ni siquiera a los jueces, su aplicación, en especial si se recuerda que el artículo 8º del Código Civil dispone que: "nadie podrá alegar ignorancia de la ley después que ésta haya entrado en vigencia", que, entendido a contrario sensu lleva a concluir que si no está en vigencia se puede llevar a cometer un error de derecho. (Considerandos 9º, 10º, 13º)

Corte Suprema, 30/06/1997, Rol Nº 4029,

Cita online: CL/JUR/1600/1997

2. Ley promulgada es obligatoria para todas las personas, sin excepción

En relación a la solicitud del recurrente, de ordenar a las autoridades administrativas que no se le califique hasta seis meses de haber cesado en dicho mandato, según lo previsto en el art. 25 de la mencionada ley, la pretensión

2 Este artículo fue sustituido por el artículo 1º de la Ley Nº 9.400, publicada en el Diario Oficial de 6 de octubre de 1949.

resulta improcedente porque importaría instruir a la Universidad de Chile para la observación de disposiciones legales que por sí solas tienen imperio y vigencia para todas las personas, conforme a los arts. 6º y 14 del Código Civil, según los cuales la ley es obligatoria para todos los habitantes de la República desde su promulgación. La acción constitucional de protección no puede extenderse al extremo de que un órgano jurisdiccional pueda dictar normas de conducta a observarse por la autoridad, en este caso respecto de la aplicación o interpretación futura de la ley por parte de la Universidad a presupuestos de hecho inexistentes en la actualidad. (Considerando 4º)

Corte Suprema, 30/07/2001, Rol Nº 2489-2001, Cita online: CL/JUR/4949/2000

3. La promulgación y publicación de la ley la hacen obligatoria

La promulgación de una ley permite su ejecutoriedad y de la publicación nace su obligatoriedad y vigencia. De modo que los conceptos promulgar y publicar, aunque son diferentes, tienden al mismo fin: dar nacimiento a la ley haciéndola obligatoria. (Considerando 10º)

Corte Suprema, 30/06/1997, Rol Nº 4029, Cita online: CL/JUR/1600/1997

ARTÍCULO 7º

La publicación de la ley se hará mediante su inserción en el Diario Oficial, y desde la fecha de éste se entenderá conocida de todos y será obligatoria.

Para todos los efectos legales, la fecha de la ley será la de su publicación en el Diario Oficial.

Sin embargo, en cualquiera ley podrán establecerse reglas diferentes sobre su publicación y sobre la fecha o fechas en que haya de entrar en vigencia. 3

Concordancias a este Código:

Artículos 1º, 6º, 8º, 14, 47 y artículo final.

Concordancias a otros Códigos:

Constitución Política: artículo 64 incisos 5 y 6. Código Tributario: artículo 3º.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. Relación entre publicación y promulgación de la ley

3 Este artículo fue sustituido por el artículo 1º de la Ley Nº 9.400, publicada en el Diario Oficial de 6 de octubre de 1949.

a) La ley sólo obliga y es vinculante a partir de su entrada en vigencia, la cual está normalmente determinada por su publicación en el Diario Oficial, sin perjuicio que la propia ley puede contener reglas diferentes sobre su publicación y sobre la fecha o fechas en que haya de entrar en vigencia.

En la especie, una ley posterior (Ley Nº 19.456) postergó en un año la entrada en vigencia de una ley anterior (Ley Nº 19.450), debiendo tal mandato ser acatado por los Tribunales de la República sin excepciones y, por lo mismo, en obediencia de ella resulta imposible pretender la aplicación de la ley postergada en su entrada en vigencia.

A mayor abundamiento, la expresión promulgar utilizada en los artículos 19 Nº 3 de la Constitución Política de la República y 18 del Código Penal, no se emplea en dichos textos con el sentido propiamente técnico-constitucional. De hecho, para concluir lo anterior basta leer el artículo 18 del Código Penal y advertir que si se diera a la expresión promulgación su sentido técnico, querría decir que un delito podría ser castigado con tan sólo haberse promulgado una ley, aun cuando ella nunca se publique en el Diario Oficial y permanezca desconocida para los ciudadanos, lo que atentaría grotescamente contra la más elemental y mínima seguridad jurídica esperable en una comunidad organizada. La prohibición de retroactividad contenida en el inciso 1 del artículo 18 del Código Penal apunta, precisamente a la seguridad jurídica, de modo que el ciudadano sepa en qué consisten las conductas sancionadas penalmente; en ese sentido, la exigencia de promulgación previa de la ley está referida a una exigencia de conocimiento público de ella, lo que se logra exactamente mediante su publicación en el Diario Oficial. Por ello mismo es que a partir de ese momento se la entiende vigente, esto es, obligatoria para todas las personas y aplicable a los casos concretos. (Considerandos 4º al 7º)

Corte Suprema, 18/03/1997, Rol Nº 4740-1996,

Cita online: CL/JUR/101/1997

Fallos en el mismo sentido

Corte Suprema, 06/04/2011, Rol Nº 7235-2009,

Cita online: CL/JUR/2989/2011

Corte Suprema, 06/04/2010, Rol Nº 6570-2008,

Cita online: CL/JUR/2130/2010

Corte Suprema, 13/09/2007, Rol Nº 5869-2006,

Cita online: CL/JUR/6158/2007

b) Una ley que sólo se encuentra promulgada, sin que haya sido publicada en el

Diario Oficial, carece de obligatoriedad y de imperio y, por lo tanto, no es una declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma prescrita por la Constitución, manda, prohíbe o permite. (Considerando 8º)

Corte Suprema, 18/03/1997, Rol Nº 4740-1996, Cita online: CL/JUR/101/1997

2. Publicación de ley no implica su vigencia inmediata

a) La simple publicación puede bastar para dar nacimiento a la ley, según el

inciso 1 de este artículo, pero ello no puede tener aplicación si la propia ley señala

una fecha diversa para el comienzo de su vigencia.

No procede que los jueces del fondo apliquen la norma del artículo 467 del Código Penal con las modificaciones introducidas por la Ley Nº 19.450, que aún no estaba vigente y no podía aplicarse en tales condiciones ya que la fecha que entraría a regir era de un año a contar de la publicación en el Diario Oficial de la ley que le suspendió efectos y, lo que es más, derogó el artículo 6º de la Ley Nº 19.450. La derogación del artículo 6º de la Ley Nº 19.950 dejaba en claro la voluntad del legislador que ella debía regir una vez cumplido el plazo indicado. (Considerando 15º)

Corte Suprema, 30/06/1997, Rol Nº 4029, Cita online: CL/JUR/1600/1997

b) La simple publicación puede bastar para dar nacimiento a la ley, según el

inciso 1 de este artículo, pero ello no puede tener aplicación si la propia ley señala

una fecha diversa para el comienzo de su vigencia. (Considerando 12º)

Corte Suprema, 30/06/1997, Rol Nº 4029,

Cita online: CL/JUR/1600/1997

3. Relación publicación ley y aplicación ley más favorable a imputado

En relación con normas penales más favorables a los imputados no podrá el legislador disponer su entrada en vigencia luego de su promulgación, pues con ello queda formada la voluntad legislativa; hecho del que se toma conocimiento por la publicación de la misma, y por esto el artículo 19 Nº 3 de la Constitución cobra aplicación directa en este aspecto.

Las cuestiones tocantes a la vigencia de una norma legal quedan entregadas a la determinación de los tribunales del fondo y a la revisión de dicha decisión por la Corte de Casación, pues los jueces, en los razonamientos de derecho de sus fallos, deben indicar, en primer término, la legislación aplicable al caso y que ella se encuentra vigente. (Considerando 11º y 13º)

Corte Suprema, 22/06/1998, Rol Nº 1463-1998,

Cita online: CL/JUR/111/1998

ARTÍCULO 8º

Nadie podrá alegar ignorancia de la ley después que ésta haya entrado en vigencia. 4

Concordancias a este Código:

Artículos 1º, 6º, 7º, 47, 512, 706 y 1452.

Concordancias a otros Códigos:

Código Tributario: artículos 3º, 26 inciso 3; 107 número 4.

Concordancias a otras normas:

Ley Nº 3.165, sobre impuesto de patente municipal por el ejercicio de toda profesión, oficio, industria, comercio o arte, D.O. 27.12.1916: artículo 25 inciso

2.

Ley Nº 20.283, sobre recuperación del bosque nativo y fomento forestal, D.O. 30.07.2008: artículo 46 inciso 3.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. Presunción de conocimiento de ley

a) Se considera que incurre en error de prohibición quien cree que su conducta es lícita, sea porque ignora que, en general, está sancionada por el ordenamiento jurídico, sea porque supone que en el caso está cubierta por una causal de justificación que no existe o a la que atribuye efectos más extensos de los que realmente produce, sea, en fin, porque supone la presencia de circunstancias que en el hecho no se dan, pero que, de concurrir, fundamentarían una auténtica justificación, de donde se desprende que se daría la figura cuando el sujeto obra en la creencia equivocada de que su acción no está prohibida, en general, por el ordenamiento, o cuando sabe que su conducta está, en general, prohibida, pero cree que en el caso concreto se encuentra justificada en virtud de una causal que en realidad no se halla consagrada por la ley; o cuando sabe que su conducta está, en general, prohibida, pero supone que en el caso concreto se encuentra legitimada por una causal de justificación efectivamente vigente, pero cuyos efectos, en realidad, no alcanzan a esa situación; o por último, cuando sabe que su conducta está, en general, prohibida, pero supone, erradamente, que en el

4 Este artículo fue sustituido por el artículo 1º de la Ley Nº 9.400, publicada en el Diario Oficial de 6 de octubre de 1949.

caso se dan las circunstancias necesarias para la concurrencia de una auténtica causal de justificación. La defensa no se funda en la conciencia del defendido de estar ejecutando un acto lícito en la persona de la menor, sino en el simple desconocimiento de que la sola edad de la menor era determinante del delito, lo que equivale a alegar la ignorancia de la norma contenida en el artículo 362 del Código Penal, para tipificar el delito de violación, alegación que se encuentra prohibida conforme el artículo 8º del Código Civil. Luego, esta presunción obligaba a la defensa a probar de contrario el desconocimiento real por parte del encausado que la minoridad de la ofendida era constitutiva de delito y al no hacerlo no corresponde su aceptación. (Considerando 5º sentencia de reemplazo)

Corte Suprema, 21/12/2004, Rol Nº 3173-2004, Cita online: CL/JUR/5313/2004

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 06,04/2011, Rol Nº 7235-2009,

Cita online: CL/JUR/2989/2011

Corte de Apelaciones de Antofagasta, 10/08/ 2010, Rol Nº 368-2010,

Cita online: CL/JUR/4871/2010

b) Que no se puede admitir la alegación de la demandante, en el sentido que por ser francesa no entendió lo que firmaba cuando suscribió la escritura de cancelación. Se opone a esta alegación la disposición del art. 8º del Código Civil, que señala que nadie puede alegar ignorancia de la ley. Si se aceptara una alegación de esta especie, la Corte debería anular también la escritura de compraventa y promesa celebrada entre las partes anteriormente, así como cualquier contrato celebrado en Chile por algún extranjero no hispanófono, lo que atentaría gravísimamente contra la seguridad jurídica. (Considerando 4º)

Corte de Apelaciones de Santiago, 26/05/2002, Rol Nº 4951-1998,

Cita online: CL/JUR/2027/2002

c) El segundo antecedente fáctico de la demanda no puede ser atendido, toda vez que en razón de lo que preceptúa el artículo 8º del Código Civil, el actor no puede valerse de su propia ignorancia de la ley artículos 9º, 17 inciso 1 y 31 de la Ley de Matrimonio Civilpara invalidar el vínculo. (Considerando 4º)

Corte Suprema, 17/03/1993, Rol Nº 3580-1992, Cita online: CL/JUR/1456/1993

2. Presunción de conocimiento de ley. No puede alegar desconocimiento de ley persona que trabaja en área

El impedimento legal fundante de la nulidad absoluta se encuentra prefijado desde varios años antes del otorgamiento del contrato de seguro que se objeta y se extiende justamente a las compañías de seguros, cuyo es el giro de la demandante de modo tal que parece inconcuso que no cabe aceptar razonablemente el desconocimiento de la prohibición que pretexta y que imputa al ocultamiento de su contraparte. Se trata de una prohibición legal que involucra la presunción de derecho de conocimiento de la ley contenida en el artículo 8º del Código Civil que no admite prueba en contrario. (Considerando 23º)

Corte de Apelaciones de Santiago, 2/10/2003, Rol Nº 6034-1998,

Cita online: CL/JUR/2589/2003

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 08/11/1994, Rol Nº 20124, Cita online: CL/JUR/1639/1994

3. Para que opere presunción de conocimiento de ley debe ésta haber empezado a regir

Que, en consecuencia, cuando el inciso 2 del artículo 18 del Código Penal habla de "ley promulgada", se refiere a una ley que haya empezado a regir. Tan así es puesto que si una ley no rige, carece de todo efecto jurídico, no obligando a nadie ni siquiera a los jueces su aplicación, en especial si se recuerda que el artículo 8º del Código Civil dispone que: "nadie podrá alegar ignorancia de la ley después que ésta haya entrado en vigencia", que, entendido a "contrario sensu" lleva a concluir que si no está en vigencia se puede llevar a cometer un error de derecho. (Considerando 13º)

Corte Suprema, 30/06/1997, Rol Nº 4029, Cita online: CL/JUR/1600/1997

4. Ámbito de aplicación de presunción de conocimiento de ley

Campo operativo de esta regla y ley extranjera: se ha declarado que esta regla no se extiende al conocimiento de la ley extranjera, a la que no es posible aplicar "la presunción de conocimiento de la ley que prevé el artículo 8º del Código Civil, precisamente porque la única ley que debe o se presume que debe ser conocida es la chilena". (Considerando 13º)

Corte Suprema, 13/09/2007, Rol Nº 5869-2006, Cita online: CL/JUR/6158/2007

5. La regla del artículo 8º y la ley extranjera

En aquellos casos en los que, eventualmente, resultare aplicable en Chile la ley extranjera, en cuanto que ella no forma parte del sistema jurídico chileno, y que no ha sido ni promulgada ni publicada, su existencia no se da por indubitable, de modo que no puede quedar cubierta por la regla de este artículo 8º. Desde tal perspectiva, la obligatoriedad de la ley extranjera en el país, en los casos en los que procediere, sólo se produce desde el momento en que su existencia hubiera sido probada en juicio, pues, se la considera como un hecho, según una jurisprudencia uniforme: "Aunque la ley extranjera que regía la cuenta por voluntad de las partes, es por su naturaleza normativa derecho tal como la ley nacional, es evidente que su existencia, contenido y vigencia, al menos, deben probarse en el juicio". (Considerando 7º)

Corte Suprema, 30/11/2004, Rol Nº 868-2003, Cita online: CL/JUR/817/2004

3. Efectos de la ley

Concordancias a otras normas:

Decreto Nº 374, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ratifica la Convención de Derecho Internacional Privado, D.O. 25.04.1934.

ARTÍCULO 9º

La ley puede sólo disponer para lo futuro, y no tendrá jamás efecto retroactivo.

Sin embargo, las leyes que se limiten a declarar el sentido de otras leyes, se entenderán incorporadas en éstas; pero no afectarán en manera alguna los efectos de las sentencias judiciales ejecutoriadas en el tiempo intermedio.

Concordancias a este Código:

Artículo 3º inciso 1; 19 inciso 1.

Concordancias a otros Códigos:

Constitución Política: artículo 19 número 3 inciso 7; 66 inciso 1; 93 número 1.

Código Penal: artículo 18.

Código de Procedimiento Penal: artículos 11 y 408.

Código de Procedimiento Civil: artículos 174, 175.

Concordancias a otras normas:

Ley sobre el Efecto Retroactivo de las Leyes, D.O. 7.10.1861.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. Los contratos se rigen por la ley de fondo vigente a la época de su celebración

Que en atención a lo preceptuado por los artículos 9º del Código Civil y 22 de la Ley sobre Efecto Retroactivo, esta Corte ya ha decidido con anterioridad, que la legislación que debe aplicarse es aquélla vigente a la época en que se celebró el contrato de prestación de servicios con el empleador directo de las demandantes, la que se entiende incorporada a dicho contrato, misma que forma parte de la normativa que rige las relaciones entre la demandada principal y la recurrente y, en consecuencia, las responsabilidades de ambas en relación con los trabajadores de aquélla.

Que tal como se ha establecido en el fallo impugnado, la vinculación de la recurrente con las demandantes se produjo, en primer término, a través de M Ltda. y luego con M S.A., con quienes suscribió sendos contratos de prestación de servicios, ya desde el año 1998, que son los que permitieron que las actoras prestaran servicios en sus instalaciones hasta el 31 de diciembre de 2007. Sin perjuicio que también se ha reconocido que M S.A., es la continuadora legal de M Ltda.

Que en este contexto debe concluirse que la responsabilidad aplicable a la recurrente es la prevista en el artículo 64 del Código del Trabajo, esto es, en calidad de subsidiaria de las obligaciones laborales y previsionales a que fue condenada la demandada principal y respecto de las prestaciones devengadas hasta el 31 de diciembre de 2007, según lo decidido en el fallo en estudio.

Que de acuerdo con los razonamientos precedentemente expuestos, se concluye que la sentencia ha cometido error de derecho al decidir que la demandada, debía responder en calidad de solidaria, no obstante no estar afecta a este tipo de responsabilidad en conformidad a la ley que debió hacerse regir para ella. (Considerando 5º a 8º)

Corte Suprema, 22/07/2010, Rol Nº 2891-2010, Cita Online: CL/JUR/4315/2010

2. La privación de la acción de divorcio debido al incumplimiento de la obligación de alimentos contemplada en la Ley de Matrimonio Civil no tiene aplicación retroactiva

Que como se ha señalado por la jurisprudencia, la privación de la acción de divorcio vincular, por el no pago reiterado de la obligación de alimentos, durante el cese de la convivencia, es una sanción civil, por lo que no es admisible su

aplicación con efecto retroactivo, como consecuencia de lo dispuesto en el artículo 9º del Código Civil, el que indica que La ley puede sólo disponer para lo futuro y no tendrá jamás efecto retroactivo. Así las cosas, el eventual incumplimiento reiterado del pago de las obligaciones de alimentos, puede acarrear otras sanciones civiles, pero no la privación de la acción de divorcio, que no puede aplicarse a los actos ejecutados bajo el imperio de la antigua ley, que no la contemplaba (ver, entre otras, sentencias Rol Nº 996-2006 y Rol Nº 3167-2006, ambas de la Corte de Apelaciones de Concepción; Rol Nº 850-2006 y Rol Nº 600- 2006, ambas de la Corte de Apelaciones de Chillán). En la especie, no consta en los antecedentes tenidos a la vista, que hayan existido incumplimientos reiterados de la obligación de dar alimentos por parte del Sr. BM en favor de su hijo T.B.K., todo ello a partir de la época en que la Ley de Matrimonio Civil entró en vigencia (esto es, 17 de noviembre de 2004), lo que refuerza la tesis sustentada por estos sentenciadores, en orden a desestimar la excepción al divorcio planteada por la demandada, sin perjuicio de lo ya dicho al respecto en el considerando cuarto.

En síntesis, el hecho de que se niegue la acción de divorcio al cónyuge que no ha cumplido en forma reiterada con su obligación alimenticia, implica una sanción y por ello no puede tener lugar respecto de incumplimientos acaecidos con anterioridad a la entrada en vigencia de la Ley Nº 19.947 (Ver, entre otros, René Ramos Pazos, Derecho de Familia, Tomo I, séptima edición actualizada, Editorial Jurídica de Chile, año 2010, pp. 110 a 112). (Considerando 6º)

Corte de Apelaciones de Concepción, 13/12/2010, Rol Nº 306-2010,

Cita online: CL/JUR/12376/2010

3. Efecto retroactivo de la ley

a) La Ley Sobre Efecto Retroactivo de las Leyes y el Código Civil, nos indican que la ley sólo puede disponer para futuro y no tendrá jamás efecto retroactivo, rigiendo la nueva ley actos y situaciones posteriores a su fecha de publicación, con determinadas excepciones, entre las cuales no se contemplan las normas sustantivas, como lo es la presente ya que constituye una acción ilegal desde que aplica retroactivamente una norma sustantiva y, además, arbitraria, en la medida que carece de la debida fundamentación una decisión adoptada luego de transcurridos más de 2 años en los cuales se aceptaron los pagos respectivos. (Considerando 5º)

Corte Suprema, 27/10/2005, Rol Nº 5202-2005, Cita online: CL/JUR/4329/2005.

Fallos en el mismo sentido:

Corte de Apelaciones de Concepción, 11/12/2009, Rol Nº 515-2009,

Cita online: CL/JUR/4741/2009

Corte Surpema, 08/07/2007, Rol: no se consigna,

Cita online: CL/JUR/1600/2007

Corte de Apelaciones de San Miguel, 17/12/2009, Rol Nº 15-2009,

Cita online: CL/JUR/5026/2009

4. Prohibición de aplicación de efecto retroactivo de ley

a) Cumplido el término de un año, que se computa desde la inscripción de la

resolución del Ministerio de Bienes Nacionales que acoge la solicitud de regularización, cuando ya estaba vigente la Ley Nº 19.253 y, en consecuencia, cuando los terrenos revestían la calidad de indígenas, como el título de la posesión del demandado que le permitió adquirir el dominio por prescripción fue la promesa de compraventa de fecha anterior a la publicación de la Ley Nº 19.253, las disposiciones de esta última no resultaban aplicables a los terrenos regularizados, pues, si bien impiden adquirir por prescripción los terrenos indígenas, debe estimarse que esa ley no puede afectar a quien estaba en vías de hacerse dueño por este medio, porque ello importa atribuirle efectos retroactivos,

cuestión que prohíbe el artículo 9º inciso 1 del Código Civil. (Considerando 7º)

Corte Suprema, 15/10/2008, Rol Nº 4897-2007, Cita online: CL/JUR/3795/2008

b) No puede surtir efectos en Chile la sentencia cuyo exequátur se pide, porque,

a pesar de que el inciso 1 del artículo 83 de la Ley Nº 19.947 prescribe que el divorcio estará sujeto a la ley aplicable a la relación matrimonial al momento de interponerse la acción, dicha sentencia contraviene las leyes de la República en la medida que significa la disolución del matrimonio de una ciudadana chilena mediante una vía no prevista por el ordenamiento patrio a la fecha en que se pronunció el fallo. Lo anterior no puede refutarse mediante la alegación del inciso 1 del artículo 2º transitorio de la antedicha ley, por cuanto si bien la mencionada normativa asigna efectos inmediatos a las disposiciones de la nueva Ley de Matrimonio Civil, para invocarlas al impetrar dichos pronunciamientos judiciales respecto de uniones matrimoniales anteriores, sus preceptos, en rigor, carecen de aplicación retroactiva, según el principio general que enuncia el inciso 1 del artículo 9º del Código Civil. (Considerandos 6º al 10º)

Corte Suprema, 19/03/2007, Rol Nº 5585-2006, Cita online: CL/JUR/3485/2007

c) No es posible aceptar la aplicación de la nueva ley a los hechos anteriores a

su entrada en vigor, como sería la correspondiente al precepto legal que actualmente se contiene en el artículo 168 del Código del Trabajo, sin infringir el principio de irretroactividad de la ley, consagrado en el artículo 9º delCódigo Civil.

De tal manera que, al haberse decidido en la sentencia impugnada por vía de casación, ajustándose a dicha legislación, que el incremento legal que debe pagar

el empleador en el caso de que se trata es de un cincuenta por ciento, es decir, el correspondiente al contemplado en la nueva ley, tácitamente derogatoria del anterior precepto del mismo estatuto legal, se ha incurrido en un error de derecho, desde que, en esta materia del litigio, los Jueces del Fondo debieron aplicar la ley vigente a la fecha de terminación del contrato de trabajo del actor, la que imponía el pago de un aumento inferior al ordenado pagar en el fallo atacado por el recurso. (Considerando 6º)

Corte Suprema, 13/07/2004, Rol Nº 2091-2003, Cita online: CL/JUR/3506/2004

d) Las causales de nulidad establecidas en la Ley Nº 19.253, y que invoca el actor para pedir la extinción de su obligación contraída en la promesa de venta y la nulidad de la cláusula subsidiaria que estipulaba un contrato de arrendamiento para el evento de que no se pudiera cumplir la primera, no son aplicables al contrato celebrado entre las partes, ya que éste se pactó bajo la vigencia de la Ley Nº 17.729 y sus modificaciones. La validez con que nació el contrato de promesa no puede alterarse por una ley posterior que establezca alguna causal de nulidad que antes no existía, pues ello atentaría contra la certeza y estabilidad jurídica. (Considerando 4º)

Corte Suprema, 08/11/2001, Rol Nº 4722-2000, Cita online: CL/JUR/4659/2001

5. Efecto retroactivo en relación a ley interpretativa

a) Aunque el texto legal diga ser interpretativo de otro, no tiene tal carácter si modifica a la ley anterior y, por ende, no puede aplicarse retroactivamente.

El examen de la supervivencia o derogación de un precepto legal no es materia de un recurso de inaplicabilidad, sino propio de los jueces de la instancia. (Considerando 25º)

Corte Suprema, 28/09/1994, Rol Nº 19817, Cita online: CL/JUR/2126/1994

ARTÍCULO 10

Los actos que prohíbe la ley son nulos y de ningún valor; salvo en cuanto

de

designe

contravención.

expresamente

otro

efecto

que

el

de

nulidad

para

el

caso

Concordancias a este Código:

Artículos 1º, 379, 402, 407, 412 inciso 2; 487, 488, 489, 606, 745, 768, 769, 1301, 1461, 1681 a 1697, 1792-20 inciso 2; 1798, 1798, 1810, 2056, 2206.

Concordancias a otras normas:

Ley Nº 19.253, establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, D.O. 5.10.1993: artículo 13.

Ley Nº 19.419, Regula actividades que indica relacionadas con el tabaco, D.O. 9.10.1995: artículos 3º, 5º, 8º, 10 y 11.

Ley Nº 19.451, Establece normas sobre trasplante y donación de órganos, D.O. 10.04.1996: artículo 3º inciso 1.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. Despedir a un trabajador con fuero es un acto prohibido por la ley, por tanto, nulo

Que, tal como se ha señalado con anterioridad por esta Corte, el pago de las remuneraciones hasta la fecha de término del período del fuero de que gozaba el trabajador, constituye una suerte de indemnización al afectado por el perjuicio que le irroga la conducta ilegítima del despido sin contar con la autorización judicial previa, privándole ilegalmente de su trabajo al no respetar el fuero que lo ampara; acto que encontrándose prohibido por la leyadolece de nulidad con arreglo a lo prescrito por el artículo 10 del Código Civil. En definitiva, es una sanción pecuniaria al empleador por la ilicitud de su actuación dañina para el dependiente afectado. Asimismo, se ha concluido reiteradamente que, a su vez, las indemnizaciones por término de contrato, en este caso, por despido injustificado establecidas en los artículos 162 y 163, todos del Código del Trabajo, compensan la falta de aviso previo en el término de la relación laboral y los años de servicios. De lo que se desprende que constituyen también una sanción para el empleador que ilegalmente provoca el fin de la prestación de los servicios de su dependiente. (Considerando 2º)

Corte Suprema, 24/09/2013, Rol Nº 1.093-2013, Cita online: CL/JUR/2096/2013

2. Todo acto prohibido por la ley lleva como sanción nulidad absoluta

a) En consecuencia, siendo el inmueble del demandante uno que tiene la calidad de tierra indígena, está afecto a la prohibición del artículo 13 de la Ley Nº 19.253, que impide enajenar, embargar, gravar o adquirir por prescripción, salvo entre comunidades o personas indígenas de una misma etnia, disposición cuyo quebrantamiento conlleva la sanción de nulidad absoluta, de acuerdo a su inciso final. Por esto, una compraventa que recaiga sobre estos bienes es ineficaz ante la ley, según los artículos 10 y 1683 del Código Civil, quedando el juez facultado para que, incluso procediendo de oficio, declare la nulidad que allí se consagra. (Considerandos 6º y 7º)

Corte Suprema, 11/12/2008, Rol Nº 4384-2007, Cita online: CL/JUR/4300/2008

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 07/09/2004, Rol Nº 3654-2004,

Cita online: CL/JUR/2399/2004

Corte Suprema, 07/11/1996, Rol Nº 33578-1995,

Cita online: CL/JUR/2603/1996

Corte de Apelaciones de Santiago, 10/01/2008, Rol Nº 7125-2005,

Cita online: CL/JUR/7096/2008

Corte de Apelaciones de Santiago, 23/08/2009, Rol Nº 1322-2008,

Cita online: CL/JUR/2543/2009

b) El despido de los trabajadores es nulo absolutamente por ilicitud del objeto,

pues se trata de un acto prohibido por la ley, debiendo retrotraerse las cosas al estado anterior, en conformidad al efecto propio de esta sanción legal. En efecto, se trata de una práctica antisindical configurada por el hecho de haber afectado selectivamente el despido a siete, de cientos de trabajadores ya reincorporados a su trabajo una vez terminada la huelga, distinguiéndolos de los demás, siendo despedidos después de haber transcurrido el lapso de un mes y medio de finalizada, cuando ya no se encontraban amparados por el fuero laboral que compete a los trabajadores en huelga legal. (Considerando 10º)

Corte de Apelaciones de Santiago, 4/10/2004, Rol Nº 2459-2004,

Cita online: CL/JUR/2538/2004

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 17/10/2000, Rol Nº 4257-1999,

Cita online: CL/JUR/2249/2000

c) El artículo 18 D.F.L. Nº 31 de 1953, que aprobó la Ley Orgánica de la Caja de

Previsión de la Defensa Nacional, señala que "no podrán ser enajenadas ni gravadas, sin consentimiento del Consejo y mientras subsista la deuda, las propiedades hipotecadas a la caja", de suerte que, emanando la prohibición de enajenar que afecta al inmueble de un precepto legal, su venta adolece de objeto ilícito, de acuerdo con lo prevenido en los artículos 10, 1466 parte final y 1682 del

Código Civil, siendo la sanción a tal vicio la nulidad absoluta del contrato. (Considerando 3º)

Corte Suprema, 28/05/2001, Rol Nº 338-2000, Cita online: CL/JUR/3783/2001

3. Objeto ilícito por infracción a norma de derecho público

La norma en comento, por pertenecer al ámbito del Derecho Público, no podía ignorarse ni vulnerarse sin incurrir en objeto ilícito y viciar esa cláusula de nulidad, en los términos de los artículos 10, 1462 y 1683 del Código Civil. (Considerando

11º)

Corte Suprema, 23/04/2002, Rol Nº 4991-2001, Cita online: CL/JUR/3282/2002

4. Nulidad sólo opera por omisión de requisitos necesarios para validez de acto

De otro lado, el estudio de las reglas sobre nulidades civiles que da el Código Civil enseña que sólo existe nulidad cuando se ha infringido u omitido un requisito indispensable para la validez del acto; por consiguiente, por importante que aparezca un requisito, si la ley no lo considera necesario para su validez, su omisión no acarrea la nulidad del mismo, sino que producirá otro efecto, que la ley se encarga de señalar en cada caso (artículo 10 en relación con el 1681, ambos del Código citado). (Considerando 13º)

Corte de Apelaciones de Concepción, 10/10/2000, Rol Nº No consigna,

Cita online: CL/JUR/1440/2000

5. Carácter prohibitivo de norma no se pierde porque se autorice a ciertas personas a realizar los actos

Una ley que prohíbe ciertos actos y contratos, no pierde su carácter de prohibitiva por la circunstancias de permitirse que ellos se realicen en favor de ciertas y determinadas personas y obteniéndose las autorizaciones prescriptas: es esta opinión discutible. (Considerando 3º)

Corte Suprema, 07/11/1996, Rol Nº 33578-1995, Cita online: CL/JUR/2603/1996

6. Carácter general de la regla

La jurisprudencia ha afirmado, igualmente, que la regla de este artículo 10 del Código Civilconstituye una "norma de aplicación general". (Considerando

5º)

Corte de Apelaciones de San Miguel, 15/10/2010, Rol Nº 304-2010,

Cita online: CL/JUR/12316/2010

Fallo en el mismo sentido:

Corte de Apelaciones de Santiago, 23/10/2009, Rol Nº 1322-2008,

Cita online: CL/JUR/2543/2009

ARTÍCULO 11

Cuando la ley declara nulo algún acto, con el fin expreso o tácito de precaver un fraude, o de proveer a algún objeto de conveniencia pública o privada, no se dejará de aplicar la ley, aunque se pruebe que el acto que ella anula no ha sido fraudulento o contrario al fin de la ley.

Concordancias a este Código:

Artículos 149, 387, 412, 966, 1392, 1469, 1681 a 1697, 1798, 1799, 1811, 1842, 2270, 2467.

Concordancias a otros Códigos:

Código Sanitario: artículo 152.

Concordancias a otras normas:

Ley Nº 19.451, Establece normas sobre trasplante y donación de órganos, D.O. 10.04.1996: artículo 3º inciso 1.

Ley Nº 19.947, de Matrimonio Civil, D.O. 17.05.2004: artículo 83 inciso 4.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. La prohibición de venta o promesa de tierras indígenas queda cubierta por esta regla

Sobre la base de dar por sobrentendido que la prohibición de ventas o promesas de venta de tierras indígenas, impuesta en el artículo 13 de la Ley Nº 19.233, se dirige a precaver un fraude o a un objeto de conveniencia pública, se ha declarado que esa prohibición implica la nulidad del acto y que siempre debe ser declarada: "En el caso sub judice, se ha prometido la venta de tierras indígenas, cuya enajenación está prohibida por la ley, lo mismo que su subdivisión, por exigirlo el interés nacional, salvo entre indígenas de la misma etnia, cuyo no es el caso, de lo que se sigue que el aludido contrato de promesa recae sobre un objeto ilícito, porque se refiera a un contrato ilícito, cuya sanción es la nulidad absoluta, al tenor de lo prescrito en el artículo 13 de la Ley Nº 19.253;

11 y 1682 del Código Civil. En este orden de ideas y, siendo la promesa una convención que sirve para celebrar otro, que no produce más efecto que poder exigir la celebración de éste y, siendo el contrato de compraventa que las partes se obligaron a celebrar, nula la promesa no producirá obligación alguna por adolecer de objeto ilícito, al tenor de las disposiciones legales sobredichas". (Considerando 10º)

Corte Suprema, 25/01/2011, Rol Nº 1903-2009, Cita online: CL/JUR/9846/2011

ARTÍCULO 12

Podrán renunciarse los derechos conferidos por las leyes, con tal que sólo miren al interés individual del renunciante, y que no esté prohibida su renuncia.

Concordancias a este Código:

Artículos 153, 195 inciso 2; 334, 1462, 1465, 1615, 1717, 1719, 1892, 2360, 2493,

2495.

Concordancias a otros Códigos:

Código de Procedimiento Penal: artículo 18.

Código Procesal Penal: artículo 18.

Código del Trabajo: artículos 5º, 195 inciso 4; 206 inciso 3.

Código de Minería: artículo 162.

Código de Aguas: artículos 6º inciso final; 129.

Concordancias a otras normas:

Ley Nº 18.010, sobre Operaciones de Crédito de Dinero, D.O. 27.06.1981:

artículo 30 inciso final.

Ley Nº 18.169 sobre el Instituto de Chile, D.O. 15.09.1982: artículo 13 inciso 4.

Ley Nº 19.268, sobre Protección de la Vida Privada, D.O. 28.08.1999: artículo

13.

Ley Nº 19.947, de Matrimonio Civil, D.O. 17.05.2004: artículos 21 inciso 3; 28,

57.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. Aceptar el pago de las cuotas morosas implica renunciar al derecho para acelerar la deuda

Que, del mismo modo, resulta también pertinente señalar que el pago es un acto jurídico bilateral que supone la voluntad de ambas partes, tanto del que paga como del que recibe y, de esta manera, la sola oferta o consignación sin declaración suficiente, por parte del deudor, no puede en caso alguno importar una renuncia al plazo concedido, ni a la facultad del acreedor de acelerar la deuda, en caso de haberse verificado la hipótesis que la hacía procedente, ya que se requiere, como se ha dicho, acuerdo del acreedor por tratarse de un acto verificado en beneficio de ambas partes

De este modo, el pago como acto jurídico para que extinga total o parcialmente la obligación requiere manifestación de voluntad de recibir y por tanto de liberar al deudor, hecho que en el caso de autos, a la fecha de la notificación de la demanda 1 de octubre de 2009 el banco había recibió el pago de todas las cuotas atrasadas del pagaré en el mes de abril y mayo y junio de 2009, en sus fechas.

Además, el 16 de abril de 2009 recibió el pago de los dividendos hipotecarios 58 y 60 por los meses de abril, mayo y junio de 2009.

En consecuencia, el deudor se encontraba al día en el pago de las cuotas morosas a la fecha de la notificación de la demanda y, a su vez, el banco había recibido el pago de dichas cuotas y dividendos atrasados, tal como fue asentado por los jueces del mérito en uso de las facultades que le son exclusivas.

En el caso de autos

se dedujo la acción, ingresando la demanda a distribución, pero se señaló expresamente que se acelerara la deuda una vez notificado el libelo, lo que no

obsta al cómputo de la prescripción.

Que conforme previene el artículo 12 del Código Civil (

)

Luego, la entidad demandante renunció expresamente a acelerar la deuda, por cuanto aceptó el pago de las cuotas morosas antes de notificarse la demanda, aplicando los correspondientes intereses y reajustes a las mismas.

Que de acuerdo a lo reflexionado precedentemente, es evidente que habiendo operado de parte del acreedor la renuncia al derecho de acelerar la deuda por la mora o retardo de las cuotas y dividendos, al haber aceptado el pago de las cuotas pendientes, el deudor se puso al día a la fecha de la notificación de la demanda.

Luego, resulta indudable que a esa época el deudor nada debía al banco, situación por la que, contrariamente a lo afirmado por el recurrente, resulta pertinente la interposición de parte del demandado de la excepción de pago,

precisamente por haberse verificado la prestación de lo debido. (Considerandos 11º a 13º)

Corte Suprema, 20/01/2012, Rol Nº 3116-2011, Cita online: CL/JUR/3720/2012

2. Establecer una renuncia cuando no existió vulnera el artículo 12Código Civil

Que conjuntamente con esta causal de nulidad el demandado invoca la prevista en el artículo 477 del señalado Código, esto es, infracción de ley que ha influido sustancialmente en lo resolutivo del fallo, infracción que se produjo respecto del artículo 12 del Código Civil que establece que podrán renunciarse los derechos conferidos por las leyes con tal que solo miren al interés individual del renunciante y que no esté prohibida su renuncia. Sostiene el recurrente que la renuncia de un derecho de manera tácita requiere de hechos que la constituyan, que den a entender de manera inequívoca la intención en tal sentido, lo que no sucede en relación al "perdón de la causal" que alegó el demandante y que no obstante el fallo lo da por establecido.

Alega que el perdón de la causal de despido es una renuncia y como tal requiere de una manifestación de voluntad en tal sentido, la que en este caso jamás existió.

Que el perdón de la causal que alegó el demandante no ha podido producirse en atención a que la sentencia establece que el Banco empleador tomó conocimiento del hecho constitutivo de incumplimiento por parte del demandante en el mes de mayo de 2010, por lo que el despido del trabajador en el mes de julio siguiente no pudo llegar a significar un perdón de la falta y una renuncia de la causal legal de despido; la sentencia impugnada, al estimar lo contrario, no considera la oportunidad en que el banco tomó conocimiento del incumplimiento, y siendo el perdón de la causal el equivalente a una renuncia de derechos, resulta que el artículo 12 del Código Civil ha sido vulnerado al habérsele dado aplicación cuando no correspondía hacerlo, así como también aparece infringido el artículo 160 Nº 7 del Código del Trabajo que contempla la causal de despido que hizo valer el demandado y cuya aplicación al caso de autos la sentencia omitió. (Considerandos 10º y 11º)

Corte de Apelaciones de Santiago, 16/06/2011, Rol Nº 1710-2010,

Cita online: CL/JUR/4930/2011

3. Noción de renuncia

) (

La renuncia ha de entenderse como la manifestación de voluntad en

ley".

orden a

hacer

dejación,

en

el

caso,

de

un

derecho

otorgado

por

la

(Considerando 6º)

Corte Suprema, 04/11/2003, Rol Nº 799-2003,

Cita online: CL/JUR/4613/2003

4. Se puede renunciar al beneficio contractual de la vulnerabilidad

El beneficio contractual de la vulnerabilidad establecido con carácter de indemnización adicional por años de servicio, de carácter condicional y eventual cuyo derecho y devengo estaba sujeto al cumplimiento de todos y cada uno de los requisitos y condiciones suspensivas y copulativas convenidas por las partestiene el carácter de convencional y no se origina en la Ley Laboral. Requisitos y condiciones, que no han sido acreditados en autos, y acorde a su naturaleza convencional, procede a su respecto la renuncia, sin que importe transgresión alguna a lo previsto por el artículo 5º del Código del Trabajo, en armonía con lo dispuesto por el artículo 12 del Código Civil. (Considerando 3º)

Corte Suprema, 13/06/2005, Rol Nº 4742-2004, Cita online: CL/JUR/2908/2005

5. Cuando se renuncia a un contrato no se puede ejercer acción resolutoria

Las demandantes no han podido ejercer la acción resolutoria, habida consideración de la renuncia expresa que hicieron las partes concurrentes al contrato de compraventa, derecho plenamente disponible, no siendo óbice para ello la coincidencia de la persona natural que formuló tal declaración, toda vez que ésta actuó por personas jurídicas independientes y sin conflicto de interés. (Considerando 2º)

Corte de Apelaciones de Santiago, 8/8/2003, Rol Nº 4500-1997,

Cita online: CL/JUR/5296/2003

6. Formas de renuncia

a) Que la renuncia de un derecho puede ser expresa o tácita. La primera se hace formalmente, de modo terminante y manifiesto. La segunda resulta de actos del renunciante que revelan su intención de abandonar el derecho, porque son incompatibles con su ejercicio. La renuncia de un derecho no puede presumirse. Sólo cuando la ley prevé el caso, la renuncia se presume. (Considerando 7º)

Corte de Apelaciones de Chillán, 05/11/2003, Rol Nº 2872,

Cita online: CL/JUR/1715/2003

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 20/01/2004, Rol Nº 2872, Cita online: CL/JUR/1715/2003

Corte Suprema, 04/11/2003, Rol Nº 799-2003,

Cita online: CL/JUR/4613/2003

Corte de Apelaciones de Concepción, 06/08/2008, Rol Nº 646-2007,

Cita online: CL/JUR/5679/2008

Corte de Apelaciones de Antofagasta, 28/08/2000, Rol Nº 13357,

Cita online: CL/JUR/5141/2000

Doctrina en sentido contrario:

Tal circunstancia lleva a esta Corte a considerar que la vendedora demandante, si bien instó por el cobro de valores ya devengados, no renunció por ello al poder resolutorio que le confiere el artículo 1489 frente a las circunstancias de haber sobrevenido nuevos incumplimientos y sin perjuicio que la voluntad de renunciar a un derecho, por su significación jurídica, debe ser expresa. (Considerando 1º)

Corte de Apelaciones de Valparaíso, 21/09/1994, Rol Nº 123855,

Cita online: CL/JUR/1679/1994

b) La renuncia ha de entenderse como la manifestación de voluntad en orden a hacer dejación de un derecho otorgado por la ley.

Renuncia tácita es aquélla en que la manifestación de voluntad en orden a hacer dejación de un derecho otorgado por la ley se desprende de la exteriorización de ciertas conductas por parte del titular del derecho, las que, indudablemente, inducen a adquirir la convicción de la existencia de esa dejación, abandono o dimisión. (Considerando 6º)

Corte Suprema, 04/11/2003, Rol Nº 799-2003,

Cita online: CL/JUR/4613/2003

7. Renuncia de derechos procesales

Nuestras leyes de procedimiento no tratan acerca de la renuncia de los derechos procesales, pero los diferentes procedimientos establecidos en el Código de Procedimiento Civil y leyes especiales han sido estructurados con la doble finalidad de fijar, primero, las reglas, etapas y recursos que permitan canalizar las acciones que se deduzcan ante los tribunales y, en segundo lugar, otorgar a los interesados los canales o medios procedimentales adecuados para hacer valer

sus acciones. Esta última finalidad mira, generalmente, el interés particular del que deduce la acción, y ello porque hay limitaciones por existir procedimientos que no siempre quedan al arbitrio de los litigantes elegirlos, como es el caso de acciones que debiendo tramitarse de acuerdo a un procedimiento declarativo ordinario o sumario, el litigante opta por encausarlas en un procedimiento especial no contemplado para el caso, lo que no es posible, porque determinadas acciones, dada su naturaleza y finalidades, deben someterse a un procedimiento especial distinto de los declarativos y porque un proceder así equivocado vulneraría el orden público procesal. Distinta es la situación que se presenta cuando la ley fija un procedimiento declarativo breve para determinadas acciones, como es la de indemnización de perjuicios deducida en estos autos, y el litigante opta por el procedimiento declarativo ordinario, de lato conocimiento, lo que le está permitido hacer, es decir, renunciar al procedimiento sumario, porque tal renuncia no afecta el interés social, sino el propio del renunciante y para ello está facultado por la norma del artículo 12 del Código Civil. (Considerando 9º)

Corte Suprema, 22/09/1999, Rol Nº 3444-1998,

Cita online: CL/JUR/1597/1999

8. Renuncia debe ser realizada por titular de derecho y mirar a su interés particular

Que el derecho a usar un asiento del estadio, que a cada accionista le corresponde, conforme a los contratos suscritos por éstos y la Inmobiliaria recurrida, no puede ser afectado por la decisión que adopte una Junta de Accionistas, ya que la renuncia a tal derecho sólo mira el interés individual de los titulares de los mismos, y éstos no han renunciado a él. (Considerandos 1º y 2º)

Corte Suprema, 03/03/1998, Rol Nº 3706-1997, Cita online: CL/JUR/2424/1998

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 21/04/1993, Rol Nº 8996, Cita online: CL/JUR/1043/1993

Corte Suprema, 20/01/2004, Rol Nº 29616-2005,

Cita online: CL/JUR/4580/2006

9. Características de renuncia desde el punto de vista de su unilateralidad

La renuncia es un acto unilateral, de calidad abdicativa que elimina toda posibilidad de que ella requiera el consentimiento de otra persona.

Para que la renuncia surja a la vida jurídica con toda su eficacia basta la sola voluntad del titular del derecho, ya que éste se desprende únicamente de una facultad o beneficio que la ley le reconoce o concede, como nítidamente se

deduce del espíritu general que informa nuestra legislación, especialmente patente en el contenido del citado artículo 12 del Código Civil.

Estrechamente ligada con el carácter unilateral de la renuncia, precedentemente reseñado, se halla su calidad de abdicativa que elimina toda posibilidad de que ella requiera el consentimiento de otra persona, ya que en abstracto, el único resultado que se persigue al efectuar una renuncia desde un enfoque doctrinario, es el de hacer salir o extinguir del patrimonio del titular el derecho sobre que ella versa.

Este carácter abdicativo de la renuncia determina que el derecho que abandona su titular sale de su patrimonio y, en cierto modo, la ley entonces lo recoge y conduce al patrimonio de otro sujeto, que es libre de expresar su voluntad para decir si lo adquiere o no, puesto que es principio general el que señala que nadie puede adquirir derecho contra su voluntad. Sentencia de Reemplazo. (Considerandos 3º y 4º)

Corte

Suprema,

16/12/1993,

Rol:

no

se

consigna,

Cita

10. Renuncia es una opción de la persona a cuyo favor se establece

Que el acreedor, ante el hecho de la mora o simple retardo en el cumplimiento de la obligación, y a la luz de la norma contenida en el art. 12 del Código Civil, podrá optar entre renunciar a su derecho, no ejercerlo o, por el contrario y como lo ha hecho en el asunto sub judice, ejercitarlo y aplicar la aceleración. Allí se agota su opción, tanto según lo dispuesto en el art. 105 de la Ley Nº 18.092, como de acuerdo con la estipulación específicamente contenida en el pagaré. Luego de ello queda sujeto a todas las consecuencias jurídicas de su decisión, entre las cuales se encuentra la prescripción de la deuda, si a raíz de la aceleración se retrotrae en el tiempo el vencimiento de la obligación por un lapso suficiente, reuniéndose los demás requisitos legales. Corresponderá, en consecuencia, al acreedor decidir si, producida la mora o simple retardo en el cumplimiento de la obligación, renuncia o no al derecho de provocar los efectos que se derivan de la cláusula de aceleración, sin que corresponda a los jueces liberarlo después de las consecuencias negativas que acarrea su elección, ni ampararlo sólo en aquellas que lo benefician. (Considerando 5º)

Corte Suprema, 23/07/1992, Rol Nº 2402, Cita online: CL/JUR/851/1992

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 11/04/1990, Rol Nº 8388, Cita online: CL/JUR/420/1990

ARTÍCULO 13

Las disposiciones de una ley, relativas a cosas o negocios particulares, prevalecerán sobre las disposiciones generales de la misma ley, cuando entre las unas y las otras hubiere oposición.

Concordancias a este Código:

Artículos 4º, 322, 339.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. En los procedimientos administrativos, a falta de regla especial los plazos se computan en la forma dispuesta por el artículo 25 de la Ley Nº 19.880

Que el legislador no señala la forma de computar el plazo a que se refiere el artículo 512 del Código del Trabajo, en que se establece la reconsideración en un procedimiento administrativo.

En razón de lo dispuesto en los artículos 4º y 13 del Código Civil, resulta procedente aplicar en la especie la norma de cómputo de los plazos del artículo 25 de la Ley Nº 19.880, que dispone expresamente que los plazos son de días hábiles, entendiéndose como inhábiles los días sábados, domingos y los festivos.

Que de acuerdo a lo razonado, al no considerarlo así la Inspección del Trabajo ha actuado en forma discriminatoria y ha afectado la garantía del artículo 19 Nº 2 de la Constitución Política, al no permitirle al recurrente pedir la reconsideración de las multas aplicadas.

Que por lo argumentado anteriormente, el recurso interpuesto en estos autos resulta procedente y debe ser acogido.

De conformidad, además, con lo que dispone el artículo 20 de la Constitución Política de la República y el Auto Acordado de este tribunal sobre la materia, se revoca la sentencia apelada de veinticuatro de diciembre último, escrita a fs. 70, y en su lugar se declara que se acoge el recurso de protección interpuesto en lo principal de la presentación de fojas 11 y, en consecuencia, se dispone que la reconsideración de la Multa Nº 6208/12/56 fue interpuesta dentro del plazo legal, por lo cual la recurrida deberá resolverla, de acuerdo a sus facultades. (Considerandos 5º a 7º)

Corte Suprema, 14/03/2013, Rol Nº 316-2013,

Cita online: CL/JUR/577/2013

2. Según lo dispuesto en el artículo 13Código Civil, el artículo 125 de la Ley Nº 18.046 sobre sociedades anónimas se aplica con preferencia respecto al artículo 227 del Código Orgánico de Tribunales, pudiendo las partes optar entre el arbitraje y la justicia ordinaria

Que del análisis de las normas anteriormente transcritas aparece que aun cuando el Código Orgánico de Tribunales establece como arbitraje obligatorio aquella materia que es objeto del litigio de autos, la ley especial que ha sido materia de la acción deducida, esto es, la Ley Nº 18.046 sobre Sociedades Anónimas, normativa que debe aplicarse con preeminencia sobre cualquier otra, según lo dispuesto en el artículo 13 del Código Civil, contempla en forma expresa en el inciso segundo del artículo 125, que el socio está facultado para decidir si en el ejercicio de la acción la interpondrá ante la justicia ordinaria o la arbitral, a su arbitrio.

Que lo razonado precedentemente resulta concordante con lo convenido por las partes en la cláusula vigésimo octava del pacto social, ya que de su lectura si bien se advierte que, en su primera parte, se dispone que un juez árbitro arbitrador será quien resuelva los conflictos que se pudieren suscitar, en la segunda, acuerdan voluntariamente la supervivencia de la potestad a que se refiere el artículo 125 citado, es decir, dejan a salvo la posibilidad que el socio elija si la acción la deducirá ante la justicia ordinaria o arbitral.

Que conforme a lo expresado en los motivos que anteceden, aparece que los sentenciadores del grado al decidir que el tribunal era incompetente para conocer de la acción deducida por los accionistas de C S.A hoy OSA según lo previsto en el artículo 133 de la Ley Nº 18.046, han vulnerado los artículos 125 de la Ley Nº 18.046, 227 Nº 3 del Código Orgánico de Tribunales y 1545 del Código Civil, pues se ha desconocido la facultad del accionista que ejerce la acción prevista en el artículo 133 de la Ley Nº 18.046, para ocurrir sea a la justicia ordinaria o arbitral, decisión que puede ejercer a su arbitrio. (Considerandos 11º a 13º)

Corte Suprema, 26/04/2012, Rol Nº 8949-2009,

Cita online: CL/JUR/3742/2012

3. Violación de los artículos 13 y 19 del Código Civil no puede servir de base suficiente para un recurso de casación en el fondo

Que como se ha resuelto reiteradamente, la pretendida violación de los artículos 13 y 19 del Código Civil no puede servir de base suficiente para un recurso de casación en el fondo, puesto que estas reglas sólo constituyen principios de orden general, destinados a orientar la labor de los tribunales de justicia para determinar el recto sentido de las leyes, con miras a su aplicación en la solución de las controversias de que conozcan.

Por otra parte, es requisito primordial del recurso de nulidad sustancial que la infracción invocada influya sustancialmente en lo dispositivo del fallo que se impugna, condición que no puede producirse sin relacionar aquellas reglas con una norma legal en que propiamente descanse y se funde tal sentencia, es decir, sin que exista y se invoque una lex decisoria litis.

En la especie, tratándose del cumplimiento de una obligación de hacer como es la de entregar la cosa vendida incumplida por haberse hecho efectiva más allá de la fecha estipulada en el contrato, no se ha invocado en el recurso y falta entre las normas que se dicen infringidas la que resulta ser, con preferencia al precepto genérico del artículo 1489, la ley decisoria litis aplicable ineludiblemente en la especie, esto es, la norma del numeral tercero del artículo 1553 del Código Civil.

En efecto, es este precepto el que, sobre la base del incumplimiento de la obligación de hacer consistente en la entrega oportuna del inmueble vendido, habilita directamente para pedir la indemnización de los perjuicios, cuyo es el caso de autos.

En tal virtud, no podrá prosperar el arbitrio de nulidad sustancial propuesto por los recurrentes. (Considerando 5º)

Corte Suprema, 25/06/2012, Rol Nº 6831-2011, Cita online: CL/JUR/1179/2012

4. Cuando existe inscripción de discapacidad la interdicción debe tramitarse según el procedimiento del artículo 4º de la Ley Nº 18.600 que es especial, ya que por disposición del artículo 13 del Código Civil debe aplicarse con preferencia a las reglas generales

Que para resolver la controversia vertida en estos autos, es necesario determinar si la Ley Nº 18.600 que establece normas sobre deficientes mentales, prima por sobre las normas generales contenidas en el Código Civil y de Procedimiento Civil.

Que en este orden de ideas cabe tener presente que la referida Ley Nº 18.600, fue publicada con fecha 19 de febrero de 1987, esto es, con posterioridad a la publicación de los mencionados Códigos.

Que, en consecuencia la norma anteriormente citada, prevalece sobre las disposiciones de dichos cuerpos legales, atendido lo dispuesto en el artículo 13, 22 y 24 del Código Civil, teniendo presente además el espíritu que tuvo el legislador al momento de dictar la referida ley, esto es, precisamente agilizar los trámites para la declaración de interdicción por demencia y nombramiento de un curador, cuando la persona respecto de la cual se solicita dicha declaración, se encuentre previamente inscrita en el Registro Nacional de Discapacitados.

Que lo expuesto precedentemente se encuentra en plena armonía con lo dispuesto en la Convención de las Naciones Unidas sobre Principios para la Protección de Enfermos Mentales y el mejoramiento de la Atención de la Salud

Mental, en cuanto a que el procedimiento señalado en la Ley Nº 18.600 contempla

el desarrollo de un procedimiento judicial, en el que el discapacitado cuenta con un

representante legal que salvaguarde sus intereses y además, tiene el derecho a ser oído en una audiencia para tal efecto, lo que deja en evidencia la garantía del debido proceso. (Considerandos 1º a 4º)

Corte de Apelaciones de San Miguel, 21/11/2011, Rol Nº 1098-2011,

Cita online: CL/JUR/10051/2011

Fallos en el mismo sentido:

Corte de Apelaciones de San Miguel, 05/12/2011, Rol Nº 1096-2011,

Cita online: CL/JUR/10053/2011

Corte de Apelaciones de San Miguel, 17/01/2012, Rol Nº 1390-2011,

Cita online: CL/JUR/137/2012

5. Por principio de especialidad el artículo 56 del Código de Aguas prima por sobre

el artículo 110 del Código de Minería por lo que resolución de DGA no tiene

carácter ilegal o arbitrario

Que, así las cosas, al estar ambas disposiciones en abierta contradicción, estima esta Corte, que aplicando el principio de la especialidad, a que se refiere

el artículo 13 del Código Civil, debe primar el artículo 56 del Código de Aguas.

A este argumento puede agregarse el siguiente que "sólo en la pertenencia

minera existen auténticas labores mineras de aquellas que suponen abrir la tierra

y posiblemente descubrir aguas" (Segura Riveiro, Derecho de Aguas, Ed. Lexis Nexis, 2006, p. 62).

Que, en este escenario, no se advierte una ilegalidad o arbitrariedad que se manifieste en la actuación de la recurrida a través de la Resolución que ha dictado

y que establece que Minera Los Pelambres, no se encontraría amparada por el

derecho establecido en los artículos 56 del Código de Aguas y 110 del Código de Minería, que se refieren al denominado derecho de "aguas del minero" y como consecuencia de ello no cuenta con derechos de aprovechamiento para el uso de las aguas afloradas en el Túnel La Guardia, lo que importaría una infracción a las normas del Código de Aguas al extraer aguas sin título.

Por estas consideraciones, citas legales, lo dispuesto en los artículos 136 y 137 del Código de Aguas, se rechaza el recurso de reclamación deducido por Minera Los Pelambres contra de la Resolución DGA (exenta) Nº 3724, de treinta y uno de diciembre de dos mil diez, dictada por el Director General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas, con costas. (Considerandos 3º y 4º)

Corte de Apelaciones de Santiago, 18/07/2012, Rol Nº 1021-2011,

Cita online: CL/JUR/3800/2012

6. Nulidad de testamento tiene carácter de especialidad sobre nulidad general

El artículo 1682 del Código Civil no puede tener aplicación integral respecto de los testamentos, los que se rigen, en cuanto a su nulidad, por la disposición especial del artículo 1026 del Código Civil, que establece la nulidad absoluta en las condiciones que allí se contemplan, la que corresponde ser declarada por el juez, a solicitud de las partes, a fin de que las cosas sean restituidas al estado en que se encontrarían si no hubiese existido el acto nulo. Así, prima la nulidad absoluta del artículo 1026 sobre la que establece el artículo 1682. (Considerando

6º)

Corte de Apelaciones de Coyhaique, 8/06/2010, Rol Nº 48-2010,

Cita online: CL/JUR/17127/2010

7. Principio especialidad de la ley

a) Los artículos 4º y 13 del Código Civil consagran el principio de especialidad de la ley, otorgando primacía en aquellas normas relativas a cosas o negocios particulares, sobre las disposiciones generales. Aplicando dicho principio, se concluye que la Ley sobre Letra de Cambio y Pagaré constituye una ley de carácter especial, cuyas disposiciones deben aplicarse con preferencia a las del Código Civil. (Considerando 8º)

Corte Suprema, 30/12/2009, Rol Nº 5866-2008,

Cita online: CL/JUR/8095/2009

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 24/05/2007, Rol Nº 5721-2005,

Cita online: CL/JUR/5895/2007

b) El impuesto establecido en el artículo 46 del Decreto Ley Nº 824, Ley sobre Impuesto a las Ventas y Servicios, corresponde a un arancel aduanero, en tanto

se constituye como un impuesto que grava mercancías extranjeras, no pudiendo estimarse como un impuesto interno, aun cuando se encuentre establecido en el artículo 46 de la Ley de Impuesto a las Ventas y Servicios, pues no grava mercancía nacional, producida y manufacturada con materia prima nacional o nacionalizada. Ahora bien, de acuerdo al artículo 13 del Código Civil, que establece el principio de la especialidad, debe aplicarse en forma preferente el artículo C-18 del Tratado de Libre Comercio entre Chile y Canadá respecto del artículo 46 del Decreto Ley Nº 825, de tal manera que resulta improcedente la tributación de la importación de los vehículos provenientes de Canadá, al prohibirlo la norma del instrumento internacional en comento. (Considerando 1º)

Corte Suprema, 01/09/2008, Rol Nº 638-2007, Cita online: CL/JUR/5029/2008

c) El principio del derecho sobre la especialidad de la ley contenido en el artículo 13 del Código Civil señala que las disposiciones de una ley, relativas a cosas o negocios particulares, prevalecerán sobre las disposiciones generales de la misma ley, cuando entre las unas y las otras hubiere oposición. A su vez, el principio de la territorialidad de la ley está en el artículo 14 del Código Civil y dispone que la ley es obligatoria para todos los habitantes de la República, incluso los extranjeros. De esto se colige que como corresponde al Estado amparar al trabajador y velar por el cumplimiento de las normas que regulan la prestación y lo reitera en el artículo 1º del D.F.L. Nº 2 de 1967, cuando dice que corresponde a la Dirección del Trabajo la fiscalización de la aplicación de la legislación laboral, resulta que la normativa de Transportes, tiene vigencia exclusivamente en esa materia y, en consecuencia, no puede pretenderse extenderla al ámbito del trabajo. (Considerando 8º)

Corte Suprema, 17/01/2008, Rol Nº 6496-2007,

Cita online: CL/JUR/7244/2008

8. Principio especialidad es válido cuando oposición se presenta en una ley y no en leyes diferentes

Esta regla tiene aplicación sólo cuando la oposición se presenta en las disposiciones de una misma ley y no cuando ella aparece entre leyes diferentes:

funda la jurisprudencia esta opinión en que ha de partirse: "del supuesto de que la voluntad del legislador se manifestó simultáneamente en relación con todas las disposiciones de una ley determinada. Si aparecen contradicciones o incompatibilidades, deben prevalecer las normas especiales, ya que se estima que el legislador quiso sustraerlas al régimen general, no pudiendo suponerse contradicciones en esa voluntad". (Considerando 5º)

Corte Suprema, 26/11/1992, Rol Nº 14675,

Cita online: CL/JUR/895/1992

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 25/06/2012, Rol Nº 6831-2011,

Cita online: CL/JUR/1179/2012

ARTÍCULO 14

La ley es obligatoria para todos los habitantes de la República, incluso los extranjeros.

Concordancias a este Código:

Artículos 6º, 56, 57.

Concordancias a otros Códigos:

Constitución Política de la República: artículo 19 número 22 inciso 1.

Código Penal: artículo 5º.

Código de Procedimiento Penal: artículos 159, 160, 305 bis A.

Código de Derecho Internacional Privado: artículo 3º.

Concordancias a otras normas:

Ley Nº 19.947, de Matrimonio Civil, D.O. 17.05.2004: artículo 81.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. El espacio aéreo forma parte del territorio, por lo tanto rige el principio de la territorialidad

artículo 1º de la Convención de Varsovia prescribe: "El presente convenio

se aplicará a todo transporte internacional de personas, equipajes o mercaderías

que se efectúe en aeronaves mediante remuneración".

El

Por su parte el artículo 2º del citado tratado previene que "para los efectos del presente convenio, se denominará transporte internacional a todo transporte en el cual, de acuerdo con las estipulaciones de las partes, el punto de partida y el punto de destino, haya o no interrupción del transporte o trasbordo, estén situados ya sea en el territorio de dos Altas Partes, ya sea en el territorio de una sola Alta Parte Contratante, si se ha previsto una escala en un territorio sometido a la soberanía, a la jurisdicción, al mandato o a la autoridad de otra Potencia aún cuando ésta no sea Contratante". Sobre el particular, el artículo 1º del Código de

Aeronáutico prescribe que "el Estado de Chile tiene la soberanía exclusiva del espacio aéreo nacional".

El texto de la citada disposición legal y atendido el tenor de los artículos transcritos precedentemente, contenidos en el Convenio de Varsovia, es posible colegir que el Código Aeronáutico sólo recibe aplicación cuando nos encontramos en presencia de un transporte nacional de mercaderías, es decir, cuando éste se realiza exclusivamente dentro de los límites territoriales en que Chile ejerce soberanía.

El tenor del citado artículo 1º del Código Aeronáutico resulta plenamente coherente con el contenido de las actas en que se manifiesta la historia fidedigna de la ley, de las que se desprende como principal motivo que determinó la dictación del aludido cuerpo legal, el reafirmar la soberanía plena y exclusiva de Chile sobre el espacio aéreo nacional.

En este mismo sentido, es adecuado recordar el principio general de territorialidad de la ley chilena, consagrado en los artículos 14 y 16 del Código Civil, del que se colige que las leyes se dictan en principio para ser observadas y cumplidas en nuestro territorio, reconociendo un límite espacial marcado por las fronteras del país, sin que estemos, en la especie, en presencia de ninguna de las excepciones a este principio de territorialidad de la ley. Luego, las normas del Convenio de Varsovia-La Haya están llamadas a regir en el caso de autos, con las modificaciones de los protocolos 1 y 2 de Montreal, que fueron debidamente sometidos a la aprobación nacional por medio de la ratificación y publicados en el Diario Oficial; normativa de carácter internacional que cobra aplicación directamente y por ser el derecho comúnmente aceptado por los estados en sus relaciones internacionales. (Considerando 5º)

Corte Suprema, 20/04/2011, Rol Nº 6237-2009,

Cita online: CL/JUR/3419/2011

2. Concepto de territorialidad

a) El "principio de territorialidad" de la ley chilena: la jurisprudencia ha declarado que en esta disposición y en el artículo 16 del CC se consagra "el principio general de territorialidad de la ley chilena", "del que se colige que las leyes se dictan en principio para ser observadas y cumplidas en nuestro territorio, reconociendo un límite espacial marcado por las fronteras del país". (Considerando 5º)

Corte Suprema, 26/08/2009, Rol Nº 1501-2008,

Cita online: CL/JUR/468/2009

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 20/04/2011, Rol Nº 6237-2009,

Cita online: CL/JUR/3419/2011

Corte Suprema, 06/04/2011, Rol Nº 3890-2009,

Cita online: CL/JUR/2982/2011

Corte Suprema, 03/07/2007, Rol Nº 4394-2005,

Cita online: CL/JUR/1272/2007

Corte de Apelaciones de Santiago, 05/03/2009, Rol Nº 603-2006,

Cita online: CL/JUR/8537/2009

3. Principio de territorialidad de la ley

a) Del examen de los artículos 1º y 2º de la Convención de Varsovia-La Haya y 1º del Código Aeronáutico se colige que este último cuerpo normativo sólo recibe aplicación cuando nos encontramos en presencia de un transporte nacional de mercaderías, es decir, cuando éste se efectúa exclusivamente dentro de los límites territoriales en que Chile ejerce soberanía. Esta conclusión resulta coherente con el contenido de las actas en que se manifiesta la historia fidedigna de la ley, de las que se desprende como principal motivo que determinó la dictación del Código Aeronáutico el reafirmar la soberanía plena y exclusiva de Chile sobre el espacio aéreo nacional. En este mismo sentido, debe tenerse presente el principio general de territorialidad de la ley chilena, consagrado en los artículos 14 y 16 del Código Civil, del que se colige que las leyes se dictan en principio para ser observadas y cumplidas en nuestro territorio, reconociendo un límite espacial marcado por las fronteras del país. (Considerando 5º)

Corte Suprema, 03/07/2007, Rol Nº 4394-2005,

Cita online: CL/JUR/1272/2007

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 06/04/2011, Rol Nº 3890-2009,

Cita online: CL/JUR/2982/2011

Corte Suprema, 26/08/2009, Rol Nº 1501-2008,

Cita online: CL/JUR/468/2009

Corte de Apelaciones de Santiago, 05/03/2009, Rol Nº 603-2006,

Cita online: CL/JUR/8537/2009

b) En relación a la solicitud del recurrente, de ordenar a las autoridades administrativas que no se le califique hasta seis meses de haber cesado en dicho mandato, según lo previsto en el art. 25 de la mencionada ley, la pretensión resulta improcedente porque importaría instruir a la Universidad de Chile para la observación de disposiciones legales que por sí solas tienen imperio y vigencia para todas las personas, conforme a los arts. 6º y 14 del Código Civil, según los cuales la ley es obligatoria para todos los habitantes de la República desde su promulgación. (Considerando 4º)

Corte Suprema, 30/07/2001, Rol Nº 2489-2001,

Cita online: CL/JUR/4949/2000

c) Por su parte, el artículo 31 de ese cuerpo legal, dispone imperativamente que todo aquello no regulado expresamente en ese Título, se regirá por las normas de la Ordenanza de Aduanas, Código Tributario y demás legislación nacional, haciendo una clara referencia al hecho que, si bien opera en los recintos la extraterritorialidad aduanera, en los demás rige plenamente la ley general impuesta por la normativa comercial, civil, penal, procesal, etc., legislación que es aplicable, incluso si no existiere dicha remisión, de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 14 y 15 del Código Civil y 1º y 2º del Código de Comercio. (Considerando 9º)

Corte Suprema, 24/01/1995, Rol Nº 18645, Cita online: CL/JUR/1282/1995

d) La marca que sirve de fundamento a la oposición, en lo relativo a la clase 16, no obsta a que pueda inscribirse en Chile la que solicita el recurrente, toda vez que la propiedad de una marca en el extranjero no puede nacer en Chile por la inscripción o uso en otro país, sino por el cumplimiento ante las autoridades chilenas de las exigencias de la ley de marcas de Chile. En efecto, las marcas extranjeras se encuentran sujetas al cumplimiento de las mismas obligaciones y condiciones exigidas para las marcas nacionales, por aplicación del artículo 14 del Código Civil, y aceptar lo contrario significaría que las marcas extranjeras tienen preferencia sobre las nacionales para obtener su registro. (Considerando 3º)

Corte Suprema, 12/06/1991, Rol Nº 4409,

Cita online: CL/JUR/1206/1991

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 28/11/1990, Rol: no se consigna,

Cita online: CL/JUR/959/1990

Corte Suprema, 26/09/1989, Rol Nº 9710-1989,

Cita online: CL/JUR/21/1989

Corte Suprema, 14/06/1984, Rol: no se consigna,

Cita online: CL/JUR/99/1984

ARTÍCULO 15

A las leyes patrias que reglan las obligaciones y derechos civiles, permanecerán sujetos los chilenos, no obstante su residencia o domicilio en país extranjero.

1º. En lo relativo al estado de las personas y a su capacidad para ejecutar ciertos actos, que hayan de tener efecto en Chile;

2º. En las obligaciones y derechos que nacen de las relaciones de familia; pero sólo respecto de sus cónyuges y parientes chilenos.

Concordancias a este Código:

Artículos 56, 955 inciso final.

Concordancias a otros Códigos:

Código de Comercio: artículo 113.

Código Orgánico de Tribunales: artículo 5º.

Código de Derecho Internacional Privado: artículos 3º, 36, 181 y 182.

Concordancias a otras normas:

Ley Nº 19.947, de Matrimonio Civil, D.O. 17.05.2004: artículos 81, 82.

Decreto Nº 23, Ministerio de Relaciones Exteriores, Convención sobre la obtención de alimentos en el extranjero, D.O. 23.01.1961: artículo 6.3.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. Estatuto personal en relación a matrimonio de chilenos

a) Los efectos de los matrimonios celebrados en Chile se regirán por la ley chilena, aunque los contrayentes sean extranjeros y no residan en Chile. De la misma forma, a las leyes chilenas relativas a las obligaciones y derechos civiles permanecerán sujetos los chilenos, no obstante tengan su residencia o domicilio en país extranjero. El juez competente para conocer de las acciones de separación, nulidad o divorcio, será aquél con competencia en materias de familia del domicilio del demandado. En la especie, tratándose de un matrimonio celebrado en Chile, éste debe disolverse con arreglo a la ley chilena, no pudiendo limitarse el derecho del cónyuge con residencia en el territorio nacional, a impetrar la correspondiente acción de nulidad o divorcio ante los tribunales de familia, por la circunstancia de que el otro no tenga domicilio en el país, debiendo procederse, tal como se solicita en el libelo, a la notificación de la demanda mediante exhorto internacional. Así, la decisión del tribunal que no da curso a tramitar la demanda desconoce el legítimo derecho a ejercer la acción que el ordenamiento jurídico contempla y a demostrar la procedencia de la pretensión que ésta sustenta. (Considerando 5º)

Corte Suprema, 07/06/2010, Rol Nº 1967-2010,

Cita online: CL/JUR/5837/2010

b) Conforme al artículo 15 del Código Civil, los chilenos, aunque residan o tengan su domicilio en país extranjero, quedan sujetos al estatuto personal que establecen las leyes patrias en cuanto a las obligaciones y derechos que nacen de sus relaciones de familia. Por su parte, y aun cuando el artículo 135 inciso 2 del Código Civil, en su redacción anterior a la Ley Nº 18.802 de 1989, preceptuaba que en el caso de los matrimonios celebrados en país extranjero en donde no impere el sistema de comunidad de bienes, se mirará a los cónyuges como separados de bienes, no puede dejarse de lado que la legislación nacional impone a los contrayentes, en el inciso 1 de la norma precitada, como régimen legal el de la sociedad conyugal, lo que permite concluir que lo dispuesto en su inciso 2 no tiene aplicación entre cónyuges chilenos, por cuanto, y por aplicación del artículo 15 del Código Civil, éstos no pueden quedar en una situación diversa a la que hubiesen tenido de casarse en Chile, toda vez que una interpretación en el sentido contrario llevaría al absurdo de aceptar que los nacionales puedan incurrir en fraude a la ley por el solo hecho de contraer nupcias en el extranjero. La disposición del artículo 135 inciso 2 del Código Civil tiene aplicación para los matrimonios de extranjeros fuera del territorio nacional. (Considerando 8º)

Corte Suprema, 31/03/2008, Rol Nº 16-2008, Cita online: CL/JUR/7327/2008

2. No puede aplicarse a chileno divorcio si en la fecha en que se solicitó, éste no se admitía en Chile

No puede surtir efectos en Chile la sentencia cuyo exequátur se pide, porque, a pesar de que el inciso primero del artículo 83 de la Ley Nº 19.947 prescribe que el divorcio estará sujeto a la ley aplicable a la relación matrimonial al momento de interponerse la acción, dicha sentencia contraviene las leyes de la República en la medida que significa la disolución del matrimonio de una ciudadana chilena mediante una vía no prevista por el ordenamiento patrio a la fecha en que se pronunció el fallo. (Considerando 2º)

Corte Suprema, 19/03/2007, Rol Nº 5585-2006,

Cita online: CL/JUR/3485/2007

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 14/12/2006, Rol Nº 3937-2006,

Cita online: CL/JUR/8377/2006

Corte Suprema, 21/03/1999, Rol Nº 873-1998,

Cita online: CL/JUR/2814/1999

ARTÍCULO 16

Los bienes situados en Chile están sujetos a las leyes chilenas, aunque sus dueños sean extranjeros y no residan en Chile.

Esta disposición se entenderá sin perjuicio de las estipulaciones contenidas en los contratos otorgados válidamente en país extraño.

Pero los efectos de los contratos otorgados en país extraño para cumplirse en Chile, se arreglarán a las leyes chilenas.

Concordancias a este Código

Artículo 56, 998.

Concordancias a otros Códigos:

Código de Comercio: artículo 113.

Código Orgánico de Tribunales: artículo 5º.

Código de Derecho Internacional Privado: artículos 3º, 105, 137 y 180.

Concordancias a otras normas:

Ley Nº 19.947, de Matrimonio Civil, D.O. 17.05.2004: artículos 80, 81.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 16 incisos 2º y 3º Código Civil es válido que las partes acuerden someterse a una jurisdicción extranjera en la medida que los efectos del contrato tengan lugar en el extranjero

Que, como se ha indicado en el considerando 4º, es un hecho no discutido que las partes sometieron el conocimiento de los asuntos derivados del contrato suscrito a la competencia de los tribunales del Foro de la comarca de Curitiba PR, Brasil, teniendo una de las partes esa nacionalidad y los efectos del contrato se producirían en el referido país, se cumple con los requisitos de la sumisión expresa en virtud de la autonomía de la voluntad para darle plena validez a "la prórroga de competencia" para conocer de esta demanda al tribunal pertinente del país de Brasil.

Así lo ha resuelto la Excma. Corte Suprema en sentencia de 22 de enero de 2008, dictada en los autos Rol Nº 3247-2006.

Que, además, en el mismo "contrato particular de representación comercial" se establece que el contrato surtirá sus efectos en Brasil, lo que también lleva a reconocer la competencia de los tribunales de ese país, conforme a la interpretación a contrario sensu del artículo 16, inciso 3 del Código Civil.

Que, por otro lado, tampoco es posible atender a la alegación del actor, en esta etapa procesal, que por presentar demanda de nulidad absoluta del "contrato particular de representación comercial" y por consiguiente de su cláusula 19º, que otorga competencia al foro de Curitiba Brasil, ésta no puede ser aplicada para resolver la excepción de competencia en estudio, pues trata de una materia de fondo, que será resuelta, en su oportunidad, por el juez competente.

Ello, porque un contrato celebrado entre las partes se presume válido, mientras no sea declarado nulo por sentencia ejecutoriada o dejado sin efecto por consentimiento mutuo de las partes. (Considerandos 9º a 11º)

Corte de Apelaciones de Concepción, 17/04/2013, Rol Nº 875-2012,

Cita online: CL/JUR/3180/2013

2. Debe probarse la legislación extranjera

La sentencia, al rechazar la demanda por no haberse probado la legislación extranjera que debía aplicarse al caso, no ha incurrido en infracción alartículo 16 del Código Civil ni ha vulnerado derechos irrenunciables consagrados en el inciso segundo del artículo 5º del Código del Trabajo, en la medida que tal

disposición no podía ser invocada por la recurrente sino sólo si la legislación francesa contemplaba una norma similar, cuestión que no fue acreditada. (Considerando 11º)

Corte Suprema, 13/09/2007, Rol Nº 5869-2006, Cita online: CL/JUR/6158/2007

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 30/11/2004, Rol Nº 868-2003,

Cita online: CL/JUR/817/2004

3. Debe seguirse el principio de la territorialidad de la ley chilena

Debe tenerse presente el principio general de territorialidad de la ley chilena, consagrado en los artículos 14 y 16 del Código Civil, del que se colige que las leyes se dictan en principio para ser observadas y cumplidas en nuestro territorio, reconociendo un límite espacial marcado por las fronteras del país. (Considerando

5º)

Corte Suprema, 03/07/2007, Rol Nº 4394-2005,

Cita online: CL/JUR/1272/2007

4. Estatuto jurídico de los bienes situados en Chile y autonomía de la voluntad

De las reglas contenidas en este artículo, en particular de su inciso 2, y de lo dispuesto en el artículo 113 del Código de Comercio, la jurisprudencia ha deducido que: "Del análisis de las disposiciones anteriormente citadas queda claramente establecido que se consagra el principio de autonomía de la voluntad; esto es que las partes son soberanas en determinar la legislación aplicable en este caso, tratándose de obligaciones contractuales como es el contrato de cuenta corriente bancaria celebrado por las partes; y que estableció expresamente que la ley

Que, así las cosas, al establecer la

aplicable es la del Estado de Nueva York [

sentencia que la legislación aplicable es la del derecho extranjero y que al no haberse éste acreditado por el actor, debió, como lo hizo, rechazar la demanda, ha dado una correcta aplicación al inciso 2 del artículo 16 del Código Civil y 113 del Código de Comercio". (Considerandos 9º y 10º)

]

Corte Surpema, 30/11/2004, Rol Nº 868-2003,

Cita online: CL/JUR/817/2004

5. No procede conceder exequátur, si se infringue con su concesión la ley chilena

No procede la concesión de exequátur por contraria a la jurisdicción nacional, supuesto que se refiere a bienes situados en territorio nacional, sujetos a la ley chilena, esto es, a la jurisdicción de los tribunales chilenos, y de accederse se vulneraría una norma de orden público.

Debe rechazarse la solicitud de exequátur de una sentencia dictada por Tribunal de la República Argentina que, en causa criminal, dispuso la medida de embargo de bienes en Chile de un chileno procesado en dicho país por delito patrimonial. Ello, por cuanto contraviene la jurisdicción nacional, toda vez que se refiere a bienes situados en Chile y, conforme al artículo 16 del Código Civil, éstos están sujetos a la ley chilena. (Considerando 5º)

Corte Suprema, 17/11/1999, Rol Nº 1934-1999,

Cita online: CL/JUR/1651/1999

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 21/03/2001, Rol Nº 1893-2000,

Cita online: CL/JUR/3491/2001

ARTÍCULO 17

La forma de los instrumentos públicos se determina por la ley del país en que hayan sido otorgados. Su autenticidad se probará según las reglas establecidas en el Código de Enjuiciamiento. 5

La forma se refiere a las solemnidades externas, y la autenticidad al hecho de haber sido realmente otorgados y autorizados por las personas y de la manera que en los tales instrumentos se exprese.

Concordancias a este Código:

Artículos 1027 y 1699.

Concordancias a otros Códigos:

Código de Procedimiento Civil: artículo 345.

Código de Comercio: artículo 113.

Código Orgánico de Tribunales: artículo 5º.

Código de Derecho Internacional Privado: artículos 180, 399 y 402.

5 La referencia al Código de Enjuiciamiento debe entenderse hecha al Código de Procedimiento Civil.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. Si la firma de un contrato es falsa no existe voluntad, por ello, conforme al artículo 1445 del Código Civil, se produce la nulidad absoluta

Que, en los considerando "Décimo Sexto" y "Décimo Séptimo" del fallo de autos este se hace cargo de lo relacionado con la firma que aparece puesta en la escritura pública del inmueble al que se refiere esta contienda y, en virtud de las probanzas a las que hace referencia en los considerando anteriores del mismo fallo, da por establecido que la firma que en esa escritura de 30 de septiembre de 1999 se le atribuye a don David Riess Arias no es de esta persona y que, por ende, esa firma es falsa, aun cuando no haya sido posible determinar la persona que efectuó esa falsificación, agregando a ello que si el demandante no suscribió esa escritura no ha existido manifestación de su voluntad para celebrar el contrato y, por consiguiente, conforme a lo establecido en el Nº 2 del art. 1445 del Código Civil, esa falta de consentimiento produce la nulidad absoluta de la compraventa.

De lo anterior se sigue que el busilis central y principal de esta contienda ha sido absolutamente resuelto en la sentencia que se impugna, y la circunstancia de que el contrato cuestionado hubiere sido otorgado por escritura pública extendida ante Notario y ninguna referencia se contenga en el fallo en relación a los acápites y a la materia de que da cuenta esa escritura como lo reclama la recurrente, ello no priva de validez al mismo pues, como se acaba de indicar, ha sido suficiente para el Tribunal a quo constatar que la firma que se le atribuye al Sr. Riess como supuesto vendedor del inmueble al que esa escritura se refiere es falsa, es decir, no proviene ni está hecha con la mano de esta persona, para concluir que ello es suficiente para acoger la demanda y declarar la nulidad absoluta de ese contrato de compraventa y disponer junto con ello la cancelación de la inscripción de dominio del inmueble a nombre de la demandada principal de autos. (Considerando 7º)

Corte de Apelaciones de Santiago, 04/09/2012, Rol Nº 3058-2008,

Cita online: CL/JUR/1986/2012

2. En la autorización notarial de la firma puesta en un pagaré no es necesaria la presencia de la persona cuya firma se autentifica, esto se refiere a la autenticidad de la firma de quien lo suscribe, en los términos que indica el artículo 17 inciso 2 del Código Civil

Que sin perjuicio de lo anterior, resulta adecuado recordar que de conformidad con el Nº 4 del artículo 434 del CPC, "tendrá mérito ejecutivo, sin necesidad de reconocimiento previo, la letra de cambio, pagaré o cheque, respecto del obligado cuya firma aparezca autorizada por un notario o por el oficial del Registro Civil en la comuna donde no tenga su asiento un notario".

El aludido requerimiento de la ley no va más allá de la letra de su texto, cuyo sentido es perfectamente claro: exige que la firma sea autorizada por notario. Ello se refiere a la autenticidad de la firma del que lo suscribe, en los términos que indica el artículo 17 inciso segundo del Código Civil, esto es, el hecho de haber sido realmente suscrito por quien el instrumento mercantil individualiza haciéndole, y de la manera que en él se indica, vale decir, que ese es el nombre y apellido, con rúbrica o sin ella, que una persona pone en un escrito.

Que el concepto "autorización notarial" debe entenderse en su sentido procesal, como palabra técnica, conforme al artículo 21 del Código Civil, y desde este punto de vista la expresión denota la legalización que pone el escribano, en alguna escritura o instrumento, de forma que haga fe pública, esto es, atestando la verdad de las firmas puestas en él.

El vocablo "autorizar" no supone necesariamente la presencia de la persona cuya rúbrica autentifica y, por consiguiente, la correcta interpretación del artículo 434 Nº 4 inciso segundo del citado ordenamiento, ni siquiera lleva a exigir la comparecencia ante el notario del obligado que firma un instrumento mercantil, sea pagaré, cheque o letra de cambio, bastando al efecto la sola actuación del ministro de fe autorizante y la circunstancia de que a este último le conste la autenticidad de la firma que autoriza. Dicha interpretación, además, resulta coherente con lo prescrito en el Nº 10 del artículo 401 del Código Orgánico de Tribunales, de acuerdo con el cual esta es una de las funciones de los notarios, autorizar las firmas que se estampen en documentos privados, sean en su presencia o cuya autenticidad le conste.

Así por lo demás lo ha entendido reiteradamente la jurisprudencia de nuestros tribunales (Revista de Derecho y Jurisprudencia, Tomo LXXVII, sección 1ª, p. 59; Tomo LXXXIV, sección 2ª, p. 47; Tomo LXXXV, sección 2ª, p. 54; y Tomo LXXXVIII, sección 2ª, p. 129). (Considerandos 12º y 13º)

Corte Suprema, 02/10/2012, Rol Nº 6200-2012, Cita online: CL/JUR/2161/2012

3. La excepción de falsedad del título del artículo 464 Nº 6 del Código de Procedimiento Civil se refiere a la infracción del artículo 17 inciso 2 del Código Civil

Que para una mejor comprensión de lo que el recurso plantea y previo a analizar los errores de derecho que se alegan, resulta pertinente consignar los siguientes antecedentes de la causa:

La excepción de falsedad del título del Nº 6 del artículo 464 Código de

Procedimiento Civil, se basa, como antes se anotó, en que los pagarés Nº 3991330 y 3991342 contravienen la norma estatuida en el artículo 17 inciso 2 del Código Civil, puesto que los atestados notariales de dos de sus respectivas renovaciones son certificaciones de hechos imposibles, ya que quien aparece

) (

suscribiéndolas se encontraba fuera del país en las fechas que consta en las modificaciones.

ello se alegó que dichos pagarés son falsos y también sus

renovaciones sucesivas al ser parte integrante de los referidos instrumentos. (Considerando 2º)

A

partir de

Corte Suprema, 10/04/2012, Rol Nº 6164-2011, Cita online: CL/JUR/3937/2012

4. Significado de la palabra autorizar

La ley exige a la letra de cambio, pagaré o cheque, a fin de que tenga mérito ejecutivo, que la firma del obligado sea autorizada por notario, lo que se refiere a la autenticidad de la firma del que lo suscribe. La voz "autorizar" no supone necesariamente la presencia de aquel cuya rúbrica autentifica, ni siquiera se exige la comparecencia ante el notario del obligado que firma un instrumento mercantil, bastando la sola actuación del ministro de fe autorizante y que le conste la autenticidad de la firma que autoriza.

En la especie, no puede obstaculizar la ejecución la circunstancia que el ejecutante haya firmado en blanco el pagaré, porque ello no lleva necesariamente a concluir que el lleno hecho al instrumento con posterioridad no corresponde a la realidad de lo acordado por las partes, puesto que si el deudor se limitó a suscribir el pagaré, debe entenderse que tácitamente autorizó al acreedor para llenar los blancos. Lo que sí impediría continuar con el procedimiento sería que quien suscribe el pagaré sea una persona distinta de aquella que el notario certificó que lo firmó, y no habiéndose desvirtuado aquello, debe proseguirse con la ejecución. (Considerando 8º y 9º)

Corte Suprema, 07/08/2007, Rol Nº 441-2006,

Cita online: CL/JUR/4767/2007

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 20/04/2005, Rol Nº 3822-2004,

Cita online: CL/JUR/5895/2005

5. Cumplimiento de formalidades de extradición

El examen del cumplimiento o incumplimiento de los requisitos formales con que debe tramitarse la solicitud de extradición, corresponde a los Tribunales del Estado requerido, puesto que constituye el ejercicio de la actividad jurisdiccional que le es propio e independiente. Por lo que siendo efectivo lo observado y objetado por la defensa del requerido, como se comprueba del examen de los

documentos acompañados, en que sólo aparece que el Cónsul de Chile en Roma, acredita la autenticidad de la firma de quien se señalaba del Ministerio de Justicia de Italia, sin que se encuentre acompañado el certificado del Ministerio de Relaciones Exteriores que es trámite necesario para legalizar los instrumentos públicos otorgados en el extranjero, artículo 345 inciso 2 Nº 1 del Código de Procedimiento Civil, resulta procedente, acogiendo la objeción, denegar la solicitud de extradición, desde que la autenticidad de los documentos fundantes de la petición de extradición no se ha probado de conformidad con las reglas establecidas en el Código de Procedimiento Civil. (Considerandos 5º al 7º)

Corte Suprema, 01/04/2003, Rol Nº 1056-2003, Cita online: CL/JUR/4183/2003

6. Validez de escritura pública

Escritura pública, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 403 del Código Orgánico de Tribunales, "es el instrumento público o auténtico otorgado con las solemnidades que fija esta ley, por el competente notario, e incorporado en su protocolo o registro público". Por su parte, instrumento público o auténtico, de acuerdo con lo prescrito en el artículo 1699, inciso 1, del Código Civil, es el autorizado con las solemnidades legales por el competente funcionario". De las definiciones antes transcritas se deduce que el hecho de comparecer ante un notario competente para dejar testimonio de un acto personal o de un acuerdo entre partes y la incorporación de esa comparecencia escrita en los registros del mismo notario, observándose las formalidades que al efecto prescriben los artículos 404 a 411 del señalado Código Orgánico de Tribunales, confieren al respectivo documento el carácter de escritura pública. De especial importancia dentro del concepto de escritura pública, es que ella dé fe de un instrumento auténtico, esto es, al tenor del artículo 17 delCódigo Civil, "al hecho de haber sido realmente otorgados por las personas y de la manera que en los tales instrumentos se exprese". Esto quiere decir que las personas que en él se dice que comparecieron, lo hicieron efectivamente y, además, también significa que ha sido consentido por quien realmente puede consentir, circunstancias que el notario mismo se encarga de corroborar. Tal comparecencia, naturalmente, puede hacer por sí mismo o, de acuerdo con las reglas generales de la representación convencional, por intermedio de un mandatario debidamente facultado, estimándose en este último caso, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1448 del Código Civil, que lo obrado por el mandatario produce respecto "del representado iguales efectos que si hubiese contratado él mismo". (Considerando

4º)