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I.E.S HIPATIA.

Departamento de Ciencias Sociales, Geografía e Historia. Prof. D. Antonio Miguel Martín Ponce.
CUADERNO DE TEXTOS HISTÓRICOS DEL TEMA 8: ESPAÑA Y
ANDALUCÍA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX.

1) LA CONSTITUCIÓN DE 1876.
Art. 11º. La religión Católica, Apostólica, Romana, es la del Estado. La Nación se obliga a mantener el culto y
sus ministros. Nadie será molestado en territorio español por sus opiniones religiosas, ni por el ejercicio de su
respectivo culto, salvo el respeto debido a la moral cristiana. No se permitirán, sin embargo, otras ceremonias
ni manifestaciones públicas que las de la religión del Estado.(...)
Art. 13º. Todo español tiene derecho: De emitir libremente sus ideas y opiniones, ya de palabra, ya por escrito,
valiéndose de la imprenta o de otro procedimiento semejante, sin sujeción a la censura previa. De reunirse
pacíficamente. De asociarse para los fines de la vida humana. De dirigir peticiones individual o colectivamente
al Rey, a las Cortes y a las autoridades. El derecho de petición no podrá ejercerse por ninguna clase de fuerza
armada.
Art. 18º. La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey.
Art. 19º. Las Cortes se componen de dos Cuerpos Colegisladores, iguales en facultades: el Senado y el
Congreso de los Diputados.
Art. 50º. La potestad de hacer ejecutar las leyes reside en el Rey,y su autoridad se extiende a todo cuanto
conduce a la conservación del orden público en el interior y a la seguridad del Estado en la exterior, conforme
a la Constitución y a las leyes.
Art. 51º. El Rey sanciona y promulga las leyes. (...)

2) OLIGARQUÍA Y CACIQUISMO
No es, no es nuestra forma de gobierno un régimen parlamentario, viciado por corruptelas y abusos. En
realidad, es un régimen oligárquico, servido por instituciones aparentemente parlamentarias (…) al
revés, eso que llamamos desviaciones y corruptelas constituyen el régimen (...)
Oligarcas y caciques constituyen lo que solemos denominar clase directora o gobernante, distribuida o
encasillada en "partidos". Pero aunque se lo llamemos, no lo es; si lo fuese, formaría parte integrante de
la Nación, sería representación de ella, y no es sino un cuerpo extraño, como pudiera serlo una facción
de extranjeros apoderados por la fuerza de los Ministerios, Capitanías, telégrafos, ferrocarriles, baterías
y fortalezas para imponer tributos y cobrarlos.
Joaquín Costa. 1901.

3) EL NACIONALISMO VASCO.
El bizkaino que vive en las montañas, que es el verdadero bizkaino es, por natural carácter, religioso
(asistid a una misa por aldea apartada y quedareis edificados); el español que habita lejos de las
poblaciones, o es fanático o es impío (ejemplos de los primero en cualquier región española; de los
segundo entre los bandidos andaluces, que usan escapulario, y de lo tercero, aquí en Bizkaya, en Sestao
donde todos los españoles, que no son pocos son librepensadores).
Oídle hablar a un bizkaino y escuchareis la más eufónica, moral y culta de las lenguas; oidle a un
español y si solo le oís rebuznar podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni
blasfemias.
Por último, según la estadística, el noventa y cinco por ciento de los crímenes que se perpetran en
Bizkaya se deben a mano española, y de cuatro de los cinco restantes son autores bizcainos
españolizados.
Decid, pues, ahora si el bizkaino es español por su tipo, carácter y costumbres ."
Sabino Arana.
4) EL REGENERACIONISMO.
“Señores:
En una cosa estamos de acuerdo los españoles; lo mismo los conservadores (...) como los liberales (...)
así los republicanos (...) como las clases llamadas neutras. Es que, para que [la patria] se redima y
resurja a la vida de la civilización y de la historia, necesita una revolución (...) [tiene que sufrir] una
transformación profunda y radical de todo su modo de ser, político, social y administrativo (...).
Como ven ustedes, la revolución que España necesita tiene que ser, en parte, exterior, obrada por
representantes de los poderes sociales; en parte, interior, obrada dentro de cada español, de cada
familia, de cada localidad, y estimulada, provocada y favorecida por el Poder público también. En este
sentido hemos hablado y hablamos de una revolución hecha desde arriba, de una revolución hecha desde

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el poder. Para mí, esa revolución sustantiva, esa transformación del espíritu, del cuerpo y de la vida de
la nación, tiene que verificarse siempre desde dentro y desde arriba; por lo cual, importa no confundirla
con lo que llamamos revolución de abajo o revolución de la calle, que es, si acaso, un simple medio o
instrumento para aquella (...).
Estas formas (...) de revolución sustantiva desde arriba (...) son las tres siguientes:1.º por los mismos
partidos reinantes, o digamos `del turno´, adoctrinados por la catástrofe y arrepentidos de su conducta
pasada, llegando al poder por las mismas vías de antes (...). 2.º Por hombres y partidos nuevos; 3.º Por
hombres y partidos nuevos también.
Joaquín Costa

5) EL GOLPE DE ESTADO DE PRIMO DE RIVERA.


“Al país y al ejército españoles:
No tenemos que justificar nuestro acto, que el pueblo sano demanda e impone. Asesinato de prelados, ex
gobernadores, agentes de la autoridad, patronos, capataces y obreros; audaces e impunes atracos;
depreciación de la moneda; francachela de millones de gastos reservados (...) rastreras intrigas políticas
tomando como pretexto la tragedia de Marruecos; incertidumbres ante este gravísimo problema
nacional; indisciplina social, que hace el trabajo ineficaz y nulo, precaria y ruinosa la producción
agrícola e industrial; impune propaganda comunista; impiedad e incultura; justicia influida por la
política; descarada propaganda separatista (...)”.
Manifiesto del golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera, 13 de septiembre de 1923.

6) LA ABDICACIÓN DE ALFONSO XIII.


Las elecciones celebradas el domingo, me revelan claramente que no tengo el amor de mi pueblo. Mi
conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el
único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas. Un Rey puede equivocarse y sin
duda erré yo alguna vez, pero sé bien que nuestra patria se mostró siempre generosa ante las culpas sin
malicia. Soy el Rey de todos los españoles y también un español. Hallaría medios sobrados para
mantener mis regias prerrogativas en eficaz forcejeo contra los que las combaten; pero resueltamente
quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fratricida guerra civil.
No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósitos acumulados por la Historia
de cuya custodia me han de pedir un día cuenta rigurosa. Espero conocer la auténtica expresión de la
conciencia colectiva. Mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real
reconociéndola como única señora de sus destinos.
También quiero cumplir ahora el deber que me dicta el amor de la Patria. Pido a Dios que también como
yo lo sientan y lo cumplan todos los españoles.-
14 de abril de 1931
Alfonso, Rey.

7) LA I REPÚBLICA.
España, en uso de su soberanía y representada por las Cortes Constituyentes, decreta y sanciona esta
Constitución.
DISPOSICIONES GENERALES
Art. 1º. España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen
de Libertad y de Justicia.
Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.
La República constituye un Estado integral compatible con la autonomía de los Municipios y las
Regiones.
La bandera de la República española es roja, amarilla y morada.
Art. 2º. Todos los españoles son iguales ante la ley.
Art. 3º. El Estado español no tiene religión oficial.
Art. 4º. El castellano es el idioma oficial de la República.
Todo español tiene obligación de saberlo y derecho de usarlo, sin perjuicio de los derechos que
las leyes del Estado reconozcan a las lenguas de las Provincias y Regiones.
Salvo lo que se disponga en leyes especiales, a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso
de ninguna lengua regional.
Art. 5º. La capitalidad de la República se fija en Madrid.
Art. 6º. España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional

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8) LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS (1834).


El Presidente del Consejo de Ministros tiene el honor de dirigirse a los españoles:
A la hora presente, la rebeldía que ha logrado perturbar el orden público, llega a su apogeo (…)
En Asturias, el Ejército está adueñado de la situación, y en el día de mañana quedará restablecida la
normalidad.
En Cataluña, el Presidente de la Generalidad, con olvido de todos los deberes que le impone su cargo, su
honor y su responsabilidad, se ha permitido proclamar el Estat Catalá.
Ante esta situación, el Gobierno de la República ha tomado el acuerdo de proclamar el estado de guerra
en todo el país.
Al hacerlo público, el Gobierno declara que ha esperado hasta agotar todos los medios que la ley pone
en sus manos, sin humillación ni quebranto de su autoridad (…).
Está seguro de que ante la rebeldía social de Asturias y ante la posición antipatriótica de un Gobierno de
Cataluña, que se ha declarado faccioso, el alma entera del país entero se levantará, en un arranque de
solidaridad nacional, en Cataluña como en Castilla, como en Aragón como en Valencia, en Galicia como
en Extremadura, y en las Vascongadas, y en Navarra, y en Andalucía, a ponerse al lado del Gobierno
para restablecer, con el imperio de la Constitución, del Estatuto y de todas las leyes de la República, la
unidad moral y política, que hace de todos los españoles un pueblo libre, de gloriosas tradiciones y
glorioso porvenir.

Gaceta de Madrid, 7 de octubre de 193

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