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CONCEPTOS DE LA HISTORIA

Prof. Beatriz Larrain M.


Historia del Derecho
Sección 2

EDAD ANTIGUA:

En esta época predomina el pensamiento cristiano acerca de la historia. Lo


que caracteriza al pensamiento cristiano en torno a la historia en esta época son dos cosas:
1. El tiempo se ordena en torno a un acontecimiento central, la venida de
Jesús.
2. La vida pasión y muerte de Jesús no son sólo hechos de la fe sino también
son hechos históricos.
De los pensadores cristianos se ha tomado (incluso por los historiadores no
cristianos) la costumbre de fechar por años antes y después de Jesús. Esto tiene el sentido
de indicar que es Jesús quien se encuentra al principio y a la vez en el centro de la historia.
El esquema cristiano se formó en los tres primeros siglos de nuestra era y la
idea básica en ella es que el hombre creado por dios para gobernar la tierra ha pecado y por
lo tanto sobre toda la humanidad recae la maldición de dios. Sin embargo, dios escoge a un
pueblo para llevar a cabo la redención de la humanidad, el pueblo de Israel. La redención
sucede en el momento en que Cristo es sacrificado y con su posterior resurrección sus
apóstoles fundan la iglesia que habría de realizar la total conversión de la humanidad. Esa
es la llamada historia sagrada, única y esencial y con respecto a ella todas las demás
historias profanas deben subordinarse. Luego la historia es un paso del hombre que lo
conduce progresivamente de la caída a la redención y con posterioridad al reino de dios,
meta que por no ser de este mundo, trasciende de ella.
Así esta concepción de la historia divide los acontecimientos en pasado, presente y
futuro, habiendo una sola línea temporal ascendente. Luego se establecen las siguientes
premisas básicas con respecto a la historia:
a) El tiempo es lineal e irreversible.
b) La historia se ordena en torno a un acontecimiento central que es la
creación del reino de dios por parte de Jesucristo.
c) La historia constituye el desarrollo de un plan previamente establecido por
la providencia.
Sin embargo, este pensamiento no se mantuvo siempre igual sino que sufrió
algunas variaciones e influencias a través del tiempo.
Así, San Agustín (que vivió entre los años 354 a 430) postuló en su obra
titulada "La ciudad de Dios" que la realidad era susceptible de desdoblarse en 2 planos. Por
un lado existía el lado superior de la realidad perfecta que lo conforman dios y su ciudad y
el inferior conformado por la ciudad terrenal o civitas terrena. Estas dos se encuentran en
oposición y antagonismo. En el proceso lineal de la historia se está cumpliendo un solo
hecho importante, que es la lucha entre estas dos ciudades. Eran miembros de la ciudad de
dios quienes por amor a dios, se desprecian a si mismos y miembros de la ciudad terrenal
quienes por amor a si mismos desprecian a dios.
En esta obra de San Agustín se reemplaza la idea del proceso histórico como
un proceso guiado ciegamente por el poder de dios por la idea de que dios llama a colaborar
con él a las voluntades conscientes del hombre. El drama de la historia es la lucha entre el
bien y el mal.
San Agustín dividió la historia en 7 periodos: 1) Desde Adán al Diluvio. 2)
Del Diluvio a Abraham. 3) De Abraham a David. 4) De David a la caída de Jerusalén. 5)
Del cautiverio de Babilonia a Jesucristo. 6) De Jesucristo a la segunda venida del Mesías.
7) Edad del descanso. San Agustín indicaba que en su tiempo estaban viviendo en la 6ª era,
es decir, esperando la venida del Mesías.
Esta doctrina de San Agustín se ha llamado la doctrina del Providencialismo.

EDAD MEDIA:

Al analizar la historia del concepto de ciencia, dijimos que en la Edad Media esta
había progresado poco por las razones expuestas en su momento. Pues bien, el estudio en
torno a la historia también sufrió un notable estancamiento en el sentido que la
preocupación fundamental del hombre era dios y la forma de entrar al paraíso.
Predominaban las nociones cristianas en torno a la historia y lo que se escribió era una
historia muy local.
Influyen en esta sentido la doctrina del providencialismo agustiniano pues si las
grandes líneas del acontecer histórico son conocidas, no existen razones para
investigaciones más profundas.
Cabe hacer presente que en esta época se logró una de las bases metodológicas más
importantes, consistentes en la fijación de una Era. No fue uniforme su uso ni fue adoptado
por todas las culturas a la vez. En el siglo 7 San Isidoro de Sevilla daría el paso definitivo
en esta materia fijando que los años anteriores al nacimiento de Cristo se contarían en
sentido inverso. De esta forma Cristo quedaba definitivamente como centro de la historia y
se practicaba el teocentrismo. El hombre vivía en continua preocupación por el fin del
mundo y su destrucción.
Desde el siglo 13 San Alberto y Santo Tomás introducen el aristotelismo en el
pensamiento cristiano. De esta forma y de acuerdo a Santo Tomás existe en el mundo un
orden establecido por dios como razón última del Universo. Dentro de este orden impuesto
por dios, el hombre es libre y puede transgredir el orden moral impuesto por dios. La
providencia va a intervenir sólo para corregir los excesos de la libertad armonizándola con
las necesidades de su plan.
Esta doctrina tiene gran importancia en el desarrollo del pensamiento histórico pues
admite en el hombre y sus creaciones una perfectibilidad. De esta forma cobra sentido
analizar los hechos de la historia ya que el hombre va progresando a través del tiempo en
busca de un bien temporal, es decir progresan.

EDAD MODERNA:

Con el advenimiento del Renacimiento y el movimiento humanista en Europa, se ve


el fin de la concepción medieval de la historia. El humanismo implica que el hombre torna
su mirada hacia el hombre y sus obras. Cobra importancia, por ende, conocer quienes eran
los protagonistas de la historia y en que consistían los hechos históricos.
Es muy influyente en esta época Nicolás Macchiavelo, (1469-1527). Tuvo parte
activa en la política de su tiempo y en el plano de la historia apostaba a conocer las causas y
los efectos del acontecer histórico. Para él ni dios ni la moral cristiana tenían nada que ver
con la historia, la cual era una expresión de la inteligencia humana.

LA ILUSTRACION:

En este periodo se consolida la crítica al pensamiento medieval, mirándose este


período como un período o edad oscura. El predominio o tendencia hacia el racionalismo
de los autores de esta época los llevó en un principio a mostrarse contrarios al conocimiento
histórico, reputándolo como poco científico y relegándolo a un saber de segundo plano.
A principios del s. 17, incluso Bacon consideraba la historia como una pura
expresión de la memoria y que el historiador se ocupaba del pasado por el pasado mismo.
Opinaba Bacon que al historiador no le interesaba el estudio del pasado con miras a
explicarlo sino sólo por un afán de narración de hechos.
Rene Descartes en su obra "El Discurso del Método" señalaba que la historia no era
ciencia, y que sus pretensiones de reflejar la verdad eran absolutamente falsas ya que los
acontecimientos realmente nunca habían sucedido en la forma en que se les relataba. El
daba una serie de argumentos que fundamentalmente se reducían a que los relatos
históricos no eran narraciones fidedignas pues se apoyaban en testimonios incompletos
cuyos autores podrían haber cometido errores o pretender engañar acerca de los hechos.
Luego, si tales relatos no eran fidedignos era inútil esperar que nos ayuden en la
comprensión del pasado y menos aún en el entendimiento del futuro.
En el siglo 18 surge con pleno vigor el movimiento llamado de la Ilustración, que,
como es sabido, pretende abarcar amplios campos del conocimiento humano. En la materia
que nos interesa, este movimiento pretende introducir nuevas interpretaciones del acontecer
histórico. En general los pensadores de la Ilustración intentan secularizar la vida y el
pensamiento, considerando le Edad Media como oscura ya que el vuelco del hombre había
sido hacia la religión. Al reducir ahora todas las cosas a un punto de vista humano, se
consideraba que las instituciones, las sociedades y las ideas habían sido creadas por el
hombre a través del tiempo.
En principio estos pensadores mantuvieron el esquema lineal de la historia pero
modificando su meta que para ellos era el presente y no el futuro. Para el ideario de la
Ilustración la historia era un progreso ininterrumpido de la razón humana a través del cual
esta se liberaba de la oscuridad del error acercándose a la luz que le daba la verdad. El
hombre iría avanzando cada vez más hacia un futuro en el cual dominaría totalmente a la
naturaleza y los conocimientos no podían hacer otra cosa que no fuera enriquecer al
hombre.
Destacan varios autores en esta época de los cuales mencionaremos a Voltaire y su
obra "Ensayo sobre las Costumbres y el Espíritu de los Pueblos", el cual tiene la virtud de
establecer una división histórica de acuerdo a las diferentes culturas. Empieza por la cultura
China, luego la India, Persia, el Islam, Roma y finalmente el Cristianismo. Las tres
afirmaciones básicas del esquema de Voltaire son las siguientes:
1. El cristianismo, al igual que todas las religiones, es un producto histórico.
2. La humanidad progresa no de un modo mecánico ni por que exista una fuerza
superior que se encargue de ello sino por el esfuerzo continuado de generaciones de
hombres. Este progreso depende de la capacidad científica del hombre, de su ilustración y
siempre va a significar un progreso. Obstáculos a este progreso son las religiones y las
guerras.
3. La meta de la historia no es el futuro sino el presente. De ahí que el historiador
debe presentar todos los acontecimientos históricos como si todas las cosas sucedidas hasta
ese momento no tuvieran otra razón de ser que prepararnos para el presente. El análisis de
la historia necesariamente demostraría un futuro mejor.
Sin embargo no todos los autores eran tan contrarios como Voltaire a las religiones
ni se oponían tan tenazmente a aceptar que éstas habían contribuido al avance del hombre.
Así Turgot señalaba que la historia es una marcha progresiva de la humanidad pero en ella
el cristianismo era un factor positivo porque le ha demostrado al hombre la fraternidad
universal sacándole de su estado natural. Indicaba que el cristianismo era una religión
natural ya que enseña caridad y mansedumbre en oposición a la idolatría que deifica los
vicios. Sin embargo, el análisis del cristianismo se hace con independencia de la fe, como
un hecho histórico, un hecho del hombre, a diferencia del pensamiento cristiano de la edad
antigua.
Sin embargo, el pensamiento tradicional cristiano no estaba muerto. Así, durante
esta época hay una serie de autores católicos que de una u otra forma recogen el
pensamiento cristiano en sus teorías pero con otros fundamentos.
Así, Juan Bautista Vico (pensador Italiano que vivió entre 1668 y 1774) buscaba
un método propio para la historia, intentando rebatir así el argumento de Descartes en
cuanto a que la historia no es un conocimiento de tipo científico. Su obra fundamental es
"Ciencia Nueva" en la cual expone su teoría del conocimiento, según la cual la condición
necesaria para que se pueda conocer algo es haberlo creado. En consecuencia, solo dios
creador de la naturaleza puede tener certeza absoluta acerca de lo que es la naturaleza. El
conocimiento humano se encuentra totalmente limitado en este campo. Pero en el campo de
la historia, habiendo sido el hombre el autor de la historia, el hombre puede llegar a conocer
y comprender los hechos. Señala que el mundo de la sociedad civil ha sido ciertamente
creado por el hombre y que sus principios pueden y deben ser encontrados en la propia
mente del hombre. La historia es un proceso mediante el cual los hombres construyen
sociedades, esto es, sistemas de gobierno, de pensamientos, de leyes y de costumbres. En su
obra, Vico intentara descubrir la forma en que evolucionaron y se produjeron tales
sistemas.
En cuanto al método que debe seguir la historia como conocimiento científico, Vico
asienta este método sobre 3 principios:
a) Ciertas épocas de la historia presentan semejanzas esenciales con otras. La
comparación entre ellas demuestra la existencia de un orden en la sucesión de los periodos.
b) En las sociedades se cumple siempre un ciclo evolutivo el cual consiste en la
sucesión de 6 etapas: 1. La etapa de la fuerza bruta. 2. la fuerza heroica. 3. la justicia
valerosa. 4. la originalidad deslumbrante 5. la reflexión constructiva 6. la decadencia. Este
ciclo tiene sus excepciones, no siendo necesario que cada sociedad pase por las mismas
etapas.
c) El ciclo no es una mera repetición sino que es una evolución. La historia nunca se
repite y el hecho que existan analogías entra las sociedades no significa que estas sean
idénticas entre si.. Esto porque el hombre conserva la capacidad de modificar la marcha de
su nación y además porque un nuevo ciclo no parte del mismo punto que partiera el anterior
sino de un punto más avanzado porque la humanidad progresa. Graficando se diría que la
historia es un espiral.
Para este autor la Providencia va a intervenir en la historia pero de un modo distinto
a como planteaban los autores anteriores. Para él, la providencia es el orden por medio del
cual la voluntad de dios conserva las cosas. Por medio de ella se conserva el orden de las
cosas de la naturaleza que se hallan regidas por medio de leyes físicas y el orden de las
cosas de la historia que se rigen por leyes sociales. Estas cosas o ámbitos de la vida del
hombre, demuestran la presencia habitual de la providencia en la vida del hombre. Así, las
sociedades no son producto de la espontánea creación del hombre sino que son obras de la
providencia, a través del hombre. Esta presencia habitual de la providencia en la vida del
hombre introduce un nuevo concepto que es la dialéctica en la historia. Para Vico la
providencia consiste en este sistema ordenado de leyes de acuerdo al cual sucede el
acontecer histórico. El hombre ha tenido conciencia de este hecho desde temprana edad en
su evolución histórica y por ello todas las sociedades se han edificado sobre una cierta
conciencia religiosa. Para Vico, la existencia de la providencia es un hecho incluso
comprobable científicamente toda vez que las pasiones humanas con sus consiguientes
guerras y destrucciones condenan al hombre y a la sociedad a desaparecer pero a pesar de
ello el hombre subsiste y es justamente porque la providencia continuamente está
cambiando las pasiones negativas del hombre en elementos positivos para la subsistencia.
Así por ejemplo convierte ferocidad en valor militar, la codicia en espíritu mercantil, etc...
Esto no se hace de manera directa y excepcional sino de una forma habitual coincidente
casi en forma natural con el acontecer histórico. Dios puede abstenerse de intervenir en
forma especifica y actual en el curso de la historia ya que lo hace de un modo habitual
creando de una vez una serie de leyes que se cumplen con la actividad del hombre. Dios
conserva al hombre mediante su naturaleza social, de manera tal que si el hombre, por
ejemplo, mantuviera sus impulsos viviría como bestia. Dios modifica eso introduciendo en
el hombre una tendencia comunitaria a través de la cual éste crea las sociedades,
obedeciendo así el plan dispuesto para ellos por una inteligencia superior. Esta
contradicción entre lo que el hombre debería producir, fruto de su naturaleza animal y lo
que efectivamente logra es la dialéctica de la historia.
Según la opinión de muchos autores modernos, la obra de Vico era demasiado
original para ser comprendida en su tiempo y este autor recibió criticas tanto de los sectores
cristianos como los no cristianos. Los laicos decían que era un reaccionario discípulo de los
jesuitas que trataba de defender a la iglesia y los católicos lo acusaban de reducir la historia
a un mero hecho histórico.

EL IDEALISMO ALEMAN:

La Ilustración se vería llevada a una decadencia y serían los Alemanes quienes


darían el próximo paso hacia el desarrollo de las teorías sobre la investigación histórica
mediante la corriente de pensamiento denominada idealismo.
Durante la primera mitad del siglo 19 se desarrollo en Alemania un nuevo espíritu
científico aplicado a la historia que constituye en cierta forma una reacción en contra de las
ideas de la Ilustración y de los enciclopedistas. A fines de siglo 18 y principios del 19 hubo
gran agitación en Alemania, con un fuerte aumento demográfico, crisis económica y las
invasiones de los franceses provocaron verdaderos movimientos revolucionarios. La
Revolución Francesa y la expansión de las invasiones de Napoleón causaron un verdadero
pánico en Alemania (Prusia) provocando una fuerte reacción nacionalista.
Inmerso en este espíritu, en 1806 Fichte publica las lecciones que dictaba en su
curso universitario denominándolo “Características de la época actual”. En esta obra
planteaba 3 puntos fundamentales:
1. La misión del historiador no es conservar el pasado sino comprender la época en
la cual vive.
2. Cada periodo de la historia tiene un carácter peculiar que lo diferencia de los
demás y ello se debe a que constituye el desarrollo de una idea única que lo penetra todo y
que es anterior a los acontecimientos que tienen lugar en dicha época.
3. Las ideas fundamentales de varios periodos sucesivos forman una sucesión lógica
porque cada concepto conduce necesariamente al siguiente según una estructura de 3 fases
que son la síntesis antítesis y tesis. Esta es la denominada dialéctica ideal de la historia.
Fichte señala que en la historia se logra la libertad racional ya que a ella siempre
conducen los procesos dialécticos. Señala en primer lugar que en el principio de la historia
el hombre vive en un estado de naturaleza en el cual desconoce el gobierno. En esta etapa
posee libertad pero es una libertad negativa y natural. Esta libertad negativa es la tesis que
va a provocar el surgimiento de la antítesis que es la autoridad. Luego va a llegar un
momento en el cual parece que la libertad ha desaparecido, absorbida por la autoridad.
Luego la autoridad va a crear el orden jurídico que es imprescindible para la transformación
de la libertad natural en una libertad de orden superior que es la libertad civil. Esta libertad
va a significar una revolución en la cual el poder ya no es atributo de un grupo de poder
sino de todo el pueblo. Esta es la síntesis.
Luego esta libertad civil pasa a convertirse en la tesis del segundo proceso dialéctico
puesto que esta revolución engendra la idea de que el hombre sólo posee derechos y no
deberes. Esta idea es lo que se denomina el subjetivismo político. La antítesis de este
proceso será por tanto el objetivismo que implica la creación de un sistema de verdades
exteriores y que son ajenas al hombre y que van a ser sus normas de conducta. La síntesis
de esta etapa será la creación de un orden en la tierra en el cual la libertad racional va a
triunfar y se traducirá en definitiva en una sociedad en que los seres vivirán en armonía.
Posteriormente esta será otra tesis para un tercer proceso y así sucesivamente.
La tesis de Fichte fue criticada por ser sólo teórica y por ser poco apegada a la
realidad que la historia había demostrado hasta el momento. Sin embargo, los elementos en
los cuales basa su teoría van a ser posteriormente recogidos y sobrevivirán bastante tiempo
más en la evolución del pensamiento sobre la historia.

Luego vendrá Hegel a plantear su teoría en la obra denominada “Filosofía de la


Historia”, en la cual, según veremos, hay una gran influencia de la teoría de Fichte. Para
Hegel la historia universal tiene un sentido que es la conquista de la libertad por el hombre.
Esta libertad no consiste sólo en aumento de conocimientos ni en el dominio de la
naturaleza sino en lo que se denomina la razón moral que es la forma como se produce la
acción del hombre sobre la sociedad. Esta acción del hombre sobre la sociedad va a tener
un carácter jurídico que va a ser el Estado y es esto justamente lo que le preocupa al
historiador, es decir el desarrollo del Estado.
Según Hegel el acontecer histórico se presenta como un progreso. Sin embargo, y a
contrario de lo sostenido por los pensadores de la época de la Ilustración, este progreso no
es indefinido sino limitado por el presente. Del futuro nada se sabe y por lo tanto no se sabe
si será mejor o no. El futuro no es una utopía.
Hegel fundaba su teoría en 5 grandes principios:
1. La naturaleza y la historia son esferas distintas y excluyentes, puesto que lo que
caracteriza a la naturaleza es la repetición. Esto significa que se encuentra regida por leyes
cíclicas que pueden ser expresadas por medio de fórmulas matemáticas y que permiten por
lo tanto predicción. La historia, en cambio, se caracteriza por la sucesión. En este ámbito
los hechos históricos nunca se repiten.
2. En la historia se desarrollan una serie de ideas o de pensamientos. Estas ideas
son anteriores a los hechos históricos que se suceden en el tiempo. Para poder determinar
cual es la idea que se desarrolla en un determinado periodo histórico, Hegel nos plantea que
el historiador debe adentrarse en los pensamientos y valores que guiaron a los hombres en
ese periodo determinado de tiempo. Así, el ejemplo clásico de Hegel era que para estudiar
la época de la Revolución Francesa no basta con estudiar los hechos sino que hay que
estudiar los pensamientos que tenían los hombres de la época. Por este motivo, Hegel
indicaba que el método que debe seguir el historiador es el siguiente: en primer lugar éste
debía analizar todos los testimonios y documentos históricos. En segundo lugar, y a través
de dicho análisis, debía adentrarse en el estudio de las ideas que subyacen a esos
testimonios.
3. El motor de la historia es la razón del hombre. Hegel sostenía que el hecho que el
hombre fuese un ser pasional no significa que la razón no impera. Inclusive, el hecho que
predomine la pasión en un momento determinado en la vida del hombre significa que
previamente ha habido un acto de voluntad y ese acto de voluntad es plenamente racional.
4. Hegel sostenía que en el proceso histórico siempre se daba el proceso dialéctico
en sus 3 etapas. Es decir, había una relación de causalidad y de necesariedad ya que a una
tesis necesariamente debía seguirle una antitesis.
Al sostener que la historia es una sucesión de ideas que se encadenan en forma
lógica una tras otra, Hegel estaba sembrando las semillas de una fuerte crítica que se le
haría en el futuro. El que la historia se constituyera por una sucesión de ideas, significaba
que había un proceso en el cual cada idea debía sucederse a la otra en forma necesaria. De
ahí que algunos concluyeran que Hegel había sostenido que el proceso histórico podía ser
conocido a priori.
Pero no era este el planteamiento de Hegel sino que lo que él planteaba es que
siempre se iban a dar estos mismos procesos, sin señalar cual era el contenido de estos
procesos.
5. Señalaba que la historia había llegado a su fin por que la meta de la historia era
que el espíritu alcanzara el conocimiento de lo que verdaderamente es. Luego, el espíritu
llevaría este conocimiento de si mismo a una manifestación en un plano objetivo. Señalaba
Hegel el año 1805 como el año en que se había logrado ese objetivo ya que ese año se
habían concretado los principios de libertad, igualdad y fraternidad, principios que tienen
valor universal, correspondiéndole al resto de las generaciones sólo difundir y desarrollar
estos principios.
La influencia de Hegel fue tan fuerte que en los seminarios y cursos de historia de la
época se comenzó a hablar de historia interna y externa. La historia externa se dedicaba al
desarrollo de los hechos y la historia interna se dedicaba al estudio de las instituciones que
provocaban dichos hechos.
Hegel mantiene el concepto lineal de la historia en el sentido que el hombre siempre
va progresando. Pero este progreso lo explica de un modo distinto a los anteriores, sin
recurrir a la Providencia para explicar el proceso histórico. Hegel rechaza la idea que la
humanidad esté siendo guiada por un plan misterioso ya que sostiene que el propósito
último del mundo tiene que ser percibido.
El hombre, señala Hegel, está muy guiado sus propias pasiones y, por lo tanto, si
actuara sólo en base a éstas se destruiría. Sin embargo, el desarrollo de la historia universal
nos demuestra que el hombre no se ha destruido sino que ha ido progresando. Para explicar
esto, Hegel introduce un concepto: el “ardid de la razón”. En virtud de este ardid, la razón
se sirve de las pasiones precisamente para construir en vez de destruir. De esta forma la
razón vendría a ser el motor del desarrollo ya que hace que las pasiones no sean dañinas
sino que contribuyan al desarrollo de la humanidad.

EL MARXISMO:

El marxismo, convertido hoy en doctrina social y política comenzó siendo una


interpretación de la historia. Karl Marx, quien fue discípulo de Hegel, publica en 1867 su
obra fundamental "El Capital”. En esta obra Marx se jactaba de haber invertido los
términos de la dialéctica hegeliana toda vez que invierte el orden en que Hegel había
ubicado los factores de la dialéctica. En efecto, Marx señala que son las realidades las que
generan las ideas y no al contrario.
Para Marx, la dialéctica de la historia es única y consiste en el antagonismo entre las
clases sociales que se produce debido a las diferencias de relación con los medios de
producción. Toda la sociedad estaba envuelta en esa lucha que se tendría que resolver en un
proceso histórico que culminaría con la dictadura del proletariado, tras la cual se abriría
camino a la verdadera libertad del hombre en una sociedad sin clases que era la sociedad
comunista.
Marx partía de la base que el progreso técnico, en especial las máquinas, habían
permitido al hombre completar su dominio sobre la naturaleza. Pero esto es justamente la
causa de la formación de grandes masas de asalariados, los cuales iban a ser explotados por
los dueños de las máquinas. Los proletarios oprimidos conforman por si una sociedad sin
clases y el día en que ellos se hagan dueños del poder, se habrá resuelto para siempre el
antagonismo entre explotados y explotadores ya que se instalará en definitiva una sociedad
sin clases.
Estas masas de proletarios llegarán a unirse el día en que adquieran conciencia que
son ellos la fuerza y que son la mayoría. Esta toma de conciencia es clave en la dialéctica
marxista toda vez que ella es posterior a las circunstancias económicas que la provocan. Es
esto lo que Marx quería decir cuando señaló que habían invertido los términos de la
dialéctica hegeliana, las ideas eran producto de circunstancias y para Marx estas
circunstancias eran siempre económicas.
Esta doctrina es la doctrina llamada del “materialismo dialéctico” o bien del
“materialismo histórico”.
Las doctrinas de Marx fueron continuadas con posterioridad por otros historiadores
y políticos como Stalin o Lenin, hablándose por lo tanto de un marxismo leninismo o
marxismo stalinismo.

ARNOLD TOYNBEE:
El historiador Arnold Toynbee plantea que son las sociedades el objeto de los
estudios históricos y son las células básicas de la historia universal. Señala que en la
actualidad existen 5 sociedades vivas (de un total de 21 que han existido a través del
tiempo) que son: la cristiana occidental, la ortodoxa, islámica, hindú y extremo oriental.
Estas sociedades tienen todas su origen en sociedades anteriores y han nacido mediante un
proceso que según Toynbee se repite en cada caso.
Toynbee analiza las sociedades en 4 etapas, en su génesis, crecimiento, ocaso y
finalmente en el colapso.
a) Génesis; El problema radica en determinar que es lo que pone en marcha una
civilización, sacándola de su estado de sociedad primitiva y transformándola en una
sociedad civilizada.
Toynbee llega a la conclusión de que la dinámica de la historia se ejerce a través de
acciones que son los desafíos y reacciones o respuestas. Una de estas fases de acción y
reacción es lo suficientemente vigoroso que provoca el nacimiento de una civilización y
ésta se mantiene viva en la medida de que es capaz de seguir dando adecuada respuesta a
los desafíos que se le proponen.
Estos estímulos o acciones o desafíos que se le presentan a la sociedad pueden ser
de distinta índole y Toynbee estudia cinco:
1. Los medios geográficos difíciles: Ejercen sobre el hombre una poderosa presión,
luego las civilizaciones nacieron cuando el hombre fue capaz de controlar la tierra y el agua
y las cosechas. Por el contrario, los medios geográficos fáciles no permitirían el avance de
una civilización.
2. Tierras nuevas: El estímulo que un nuevo suelo ejerce sobre una sociedad es
mucho mayor que el que puede ejercer una tierra que ha sido previamente utilizada. Por
ejemplo, el caso de los colonos en los Estados Unidos de Norteamérica.
3. Derrotas militares: Cuando un país experimenta un revés militar sufre a la vez un
estímulo que duplica sus fuerzas.
4. Presiones exteriores: Consiste en el estimulo originado por la presencia de
enemigos en la fronteras. Por ejemplo la presión que ejercieron los musulmanes sobre
Europa Occidental figura entre los factores más decisivos de la historia ya que generó una
presión que comenzando en el siglo 8 no se interrumpió en toda la Edad Media originando
la expansión de Castilla y Portugal hasta los confines más remotos de Europa. Luego,
cuando disminuye la presión islámica, desaparece también el impulso que había sostenido a
España.
5. Penalizaciones: Se refiere a la presión que ciertas fuerzas políticas dominantes
ejercen sobre grupos humanos que se encuentran sometidos a ellas. Por ejemplo, los
esclavos en la antigüedad.
Cabe tener presente, en todo caso, que el juego de estímulo y respuesta no es una
ecuación matemática en el sentido que no siempre un estímulo o una presión genera una
respuesta adecuada y que haga avanzar la civilización. Por el contrario, a veces un
estímulo puede sobrepasar la capacidad de reacción de una determinada civilización,
impidiendo su dinámica y por otro lado una presión deficiente deja de provocar respuestas.

b) Crecimiento: No todas las sociedades crecen después de nacidas. Algunas


permanecen estancadas porque el estímulo es demasiado fuerte o demasiado débil. Toynbee
habla aquí de “civilizaciones fosilizadas” como la egipcia o la china.
Toynbee señala que las civilizaciones que se desarrollan son aquellas que logran
determinar la dirección o sentido en que marchan, es decir, las que logran la auto-
determinación.
Como factores determinantes de esta auto-determinación existen dos procesos que
Toynbee llama la “eterealización” y la “retirada y retorno”. La eterealización consiste en
que los individuos de la sociedad tornan su interés de las cosas materiales a los aspectos
menos tangibles, más teóricos o espirituales. La retirada y retorno consiste en que cada
vez que hay una exigencia hacia la sociedad ciertas minorías creadoras selectas se disocian
de la sociedad, se retiran de ella para buscar una respuesta eficaz y posteriormente regresan
a ella para guiar al resto de la sociedad en la respuesta eficaz y solución del problema. Las
minorías que van a ser lideradas deben tener la capacidad de mimetismo, es decir, de imitar
a la mayoría que los lidera y que ha creado la respuesta eficaz al desafío. Por eso en cada
civilización existe un aislamiento antes que se dé una respuesta eficaz y un triunfo ante los
desafíos. Por ejemplo, el aislamiento que sufrió España durante la Edad Media la que sirve
para que luego se alce a la dominación del mundo que ejerció este país.

c) El ocaso: En general una civilización declina debido a la incapacidad para hacer


frente a las nuevas exigencias que se le presentan. Asociados a dicha pérdida de capacidad
para hacer frente a las nuevas exigencias, aparecen 3 factores:
1. La mecanicidad de la mímesis: cabe recordar que la mimesis es la capacidad
natural que tienen las masas para imitar y, por lo tanto, seguir a las minorías creadoras.
Según Toynbee a medida que una civilización va declinando, esta capacidad se va
perdiendo y el seguimiento de las minorías se torna rígido, mecánico, reglado, lo cual
significa que las minorías se mantienen en poder sólo mediante la fuerza ya sea económica
política o militar.
2. La rigidez de las instituciones: es similar al proceso que se vive tratándose de la
mímesis pero referido a los hábitos, costumbres o formas de vida de las sociedades. La
rigidez provoca pérdida de capacidad para enfrentar los nuevos desafíos.
3. Némesis de la capacidad creadora: consiste en una especie de efecto de “dormirse
en los laureles” toda vez que la sociedad que ha sido capaz de responder a los estímulos que
se le han presentado se contenta con ello, tiende a idolatrarse y a erigir en arquetipos
inconmovibles las instituciones vigentes al momento de obtener la respuesta o réplica
satisfactoria a los desafíos que se le habían planteado.
El colapso de una civilización normalmente va seguido de su muerte pero no
siempre ya que existe la posibilidad que se detenga el crecimiento y la sociedad queda
petrificada como, por ejemplo, China y Egipto.

d) La desintegración: El signo de la desintegración es el “cisma en el cuerpo social”


o división de los miembros de una sociedad en una minoría dominante, proletariado interno
y proletariado externo. La minoría dominante proviene de la minoría creadora que había
preparado las respuestas eficaces y había provocado el seguimiento de las masas (mímesis).
Al tornarse rígida la mimesis, es decir, al perder este grupo su capacidad de liderar a los
demás, se torna dominante y exige la obediencia por medio de la fuerza. El resto de la
sociedad que ya no se siente parte integrante de la misma se divide en proletariado interno y
proletariado externo. El proletariado interno lo forma aquellos grupos que estando dentro
de la sociedad ya no se sienten que forman un todo con ella. El proletariado externo lo
forman aquellos grupos que vivían en la periferia de la sociedad y que se encuentran
atraídas hacia ella cuando ésta se estaba desarrollando, se separan y atacan desde fuera a la
sociedad.
Cada uno de estos sectores crea su propia obra. Así, la minoría dominante crea el
estado universal, el proletariado interno crea la iglesia universal y el proletariado externo
crea bandas de guerra que atacan a la sociedad en sentido amplio, es decir, por medio no
sólo de guerras sino de migraciones masivas. Luego, la sociedad se encierra tras una rígida
frontera, la cual al ser penetrada por los bárbaros cae y ya no sirve de protección. Toynbee
pone el ejemplo de la civilización helénica en la cual la minoría dominante (los romanos)
creó el estado universal que fue el Imperio. El proletariado interno (griegos y judíos) creó
la iglesia universal y finalmente los bárbaros fueron el instrumento de caída del imperio.
La iglesia universal puede ser la clave para la supervivencia toda vez que de ella pueden
surgir nuevas civilizaciones como en este caso que se dio origen a la civilización occidental
cristiana y a la cristiana ortodoxa.
Además de este cisma en el cuerpo social Toynbee también analiza el cisma que se
produce en las vidas de los individuos que forman parte de esta sociedad llamado el “cisma
en el alma”. Cuando sucede la desintegración de la sociedad, se produce igualmente una
desintegración en los individuos, los cuales adoptan una de dos actitudes: la pasiva y la
activa. La actitud pasiva consiste en que el hombre se abandona o entrega a los estímulos
sensoriales y a los placeres, surgiendo así una fuerte corriente hedonista. Esta actitud pasiva
implica que el individuo ha dejado de ejercer las réplicas correspondientes y necesarias
para que la sociedad avance. La actitud activa consiste en un exceso de réplica
traduciéndose en un estricto dominio de si mismo por parte del individuo surgiendo así los
mártires y en general el estoicismo.
Los dirigentes de la época de desintegración generalmente utilizan la fuerza y su
misión les aparece como consistente en salvar a la sociedad. Esta actitud por lo general se
orienta a perpetuar las formas de vida y pensamiento que proceden del pasado dando lugar
al llamado arcaísmo. Pero también puede haber otra actitud salvadora consistente en llevar
a cabo un proceso revolucionario que se despegue por completo del pasado dando lugar así
al futurismo.

FUENTES BIBLIOGRAFICAS:

Suárez Fernández, Luis: “ Grandes Interpretaciones de la Historia” . EUNSA, Pamplona, 5ª Edición. 1968.