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FACULTAD DE MEDICINA ÁREA SALUD Y SOCIEDAD SALUD Y SOCIEDAD II TRATADOS HIPOCRÁTICOS “AL RECIBIR ANTIOQUIA,

FACULTAD DE MEDICINA ÁREA SALUD Y SOCIEDAD SALUD Y SOCIEDAD II

FACULTAD DE MEDICINA ÁREA SALUD Y SOCIEDAD SALUD Y SOCIEDAD II TRATADOS HIPOCRÁTICOS “AL RECIBIR ANTIOQUIA,

TRATADOS HIPOCRÁTICOS

“AL

RECIBIR

ANTIOQUIA,

EL

TÍTULO

QUE LES CONFIERE LA UNIVERSIDAD DE

¿PROMETEN USTEDES CUMPLIR LA CONSTITUCIÓN, LAS LEYES DE LA REPÚBLICA Y EJERCER LA PROFESIÓN DE ACUERDO CON LA ÉTICA QUE ELLA LE EXIGE, CON INDEPENDENCIA, LIBERTAD Y VELAR POR EL PROGRESO DEL ALMA MATER, DE LA REGIÓN Y DEL PAÍS?

A lo cual contesta el graduando: SI, LO PROMETO.

SI ASI LO HICIERIEN QUE LA PATRIA Y LA UNIVERSIDAD SE OS PREMIEN, SI NO, QUE ELLAS SE OS DEMANDEN

JURAMENTO

Juro por Apolo médico, por Asclepio, Higiea y Panacea, así como por todos los dioses y diosas, poniéndolos por testigos, dar cumplimiento en la medida de mis fuerzas y de acuerdo con mi criterio a este juramento y compromiso:

Tener al que me enseñó este arte en igual estima que a mis progenitores, compartir con él mi hacienda y tomar a mi cargo sus necesidades si le hiciere falta; considerar a sus hijos como hermanos míos y enseñarles este arte, si es que tuvieran necesidad de aprenderlo, de forma gratuita 1 y sin contrato; hacerme cargo de la preceptiva, la instrucción oral y todas las demás enseñanzas 2 de mis hijos, de los de mi maestro y de los discípulos que hayan suscrito el compromiso y estén sometidos por juramento a la ley médica, pero a nadie más 3 .

Haré uso del régimen dietético 4 para ayuda del enfermo, según mi capacidad y recto entender: del daño y la injusticia le preservaré.

No daré a nadie, aunque me lo pida, ningún fármaco letal, ni haré semejante

sugerencia 5 .

Igualmente tampoco proporcionaré a mujer alguna un pesario

abortivo 6 . En pureza y santidad mantendré mi vida y mi arte 7 . No haré uso del

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bisturí ni aún con los que sufren del mal de piedra: dejaré esa práctica a los que la realizan 8 . A cualquier casa que entrare acudiré para asistencia del enfermo, fuera de todo agravio intencionado o corrupción, en especial de prácticas sexuales con las personas, ya sean hombres o mujeres, esclavos o libres 9 . Lo que en el tratamiento, o incluso fuera de él, viere u oyere en relación con la vida de los hombres 10 , aquello que jamás deba trascender, lo callaré teniéndolo por secreto. En consecuencia séame dado, si a este juramento fuere fiel y no lo quebrantare, el gozar de mi vida y de mi arte, siempre celebrado entre todos los hombres. Mas si lo trasgredo y cometo perjurio, sea de esto lo contrario.

NOTAS AL TEXTO

1 Salvo en casos excepcionales, la enseñanza de la medicina en Grecia no era gratuita, como tampoco lo era su ejército. Hipócrates cobraba por enseñar (Platón, Protágoras 311b-c) y, probablemente, también por ejercer, ya que toda profesión tenía derecho a un salario y la medicina no era excepción; pero es difícil saber las cantidades percibidas, pues los textos que nos hablan de ello son de épocas posteriores, cuando ya algunos médicos hacían fortuna (E. Littré, Oeuvres complétes d’Hippocrate, IV, París, 1861, pag. 613). Entre los médicos hipocráticos sólo se rechaza el afán de lucro, como aparece, principalmente, en Sobre la decencia y en Preceptos. Unas breves y precisas indicaciones pueden verse en P. Laín Entralgo, La medicina hipocrática, Madrid, 1970, págs. 388-9- En este compromiso de Juramento, K. Delchgraber (“Die arzliche Standesethik des hippokratischen Eides”, Quell. U. Studien Z. Geschichte d. Naturwissenschaften u. d. medizin 3 [1933], 102 [cit., en adelante, “Standesethik”] ve una manifestación de la defensa de los intereses de familia o de gremio, que también se plasma en la obligación de compartir la hacienda con el maestro, en la de subvenir a sus necesidades y en la de atender a la educación de sus descendientes.

2 Juramento señala tres tipos de enseñanza: parangellié (preceptiva) designa el conjunto de reglas y preceptos relativos a la actuación del médico en el ejercicio de su profesión; akroesis es la enseñanza oral, cualquiera que sea su nivel y aunque esté también explicada en libros; loipe mathesis es el resto de los

conocimientos médicos, las cuestiones particulares, tanto teóricas como prácticas, que se presentan en el ejercicio médico y que el alumno aprende en su contacto con el maestro o en la asistencia a los enfermos. Algunos autores han entendido que parangelie se refería a escritos esotéricos, pero con ello se violenta

arbitrariamente la acepción común del vocablo (Littre, oeuvres

IV, págs 613-5).

, W.H.S. Jones considera esta división de la enseñanza como algo curioso e inhabitual, probablemente porque o le encuentra paralelos coetáneos (The doctor ´s Oath, Cambridge, 1924, pág.43, n.1). Por el contrario, L. Edelstein (The hippocratic Oath. Text, Translation and Interpretation, Baltimore, 1943 [= Ancient Medicine. Selected Papers of Ludwig Edelstein, ed, por O. y C.L. Temkin,

...

3

Baltimore, 1967, pág. 47]), siguiendo su datación tardía de Juramento, la remite a textos del pitagórico Aristóxeno (58 D 1-D 9, DK).

3 En la antigüedad existían familias de médicos, en donde la enseñanza se

transmitía de padres a hijos como una herencia. La Grecia de los siglos VI y V presenta a Asclepio como el padre y fundador de la familia médica, en cuyo seno se conserva y se transmite el arte; los biógrafos de Hipócrates nos dicen que su abuelo, su padre, sus hijos y sus nietos fueron también médicos; Platón menciona a Acúmeno y a su hijo Eriximaco, ambos de profesión médica, y el médico más representativo del S. IV, Diocles de Caristo, fue también hijo de médico. La existencia de estas familias fue un hecho corriente en la antigüedad (cf. Delchgraber, “Standesethik”, pág.101). Por testimonio de Galeno, en su escrito sobre las operaciones anatómicas II 280-281 K., sabemos que, en esas familias, los hijos aprendían desde pequeños no sólo a leer y escribir, como en el resto de las familias, sino también los conocimientos médicos, incluida la disección. El mismo Galeno piensa que, en un principio, esas familias médicas constituían un clan cerrado al que ningún extraño tenía acceso; pero no existen documentos que lo avalen, ya que los que se nos han conservado son coetáneos de Juramento (cf

Littré, Oeuvres

IV, págs. 611-12). De ser así, la situación cambió con el tiempo:

... Platón (Protágoras 311b) afirma que también los extraños eran admitidos por Hipócrates como alumnos; Galeno lo confirma de la familia de los Asclepiadas (II 281k.). Ambas Posibilidades, pues, existían entre los Asclepiadas de Cos en el último tercio del s.V. también Juramento muestra que era posible incorporarse a la profesión médica aún no perteneciendo a una de esas familias, que estaban abiertas a los extraños.

,

  • 4 Diaitema designa, principalmente, el régimen alimenticio; pero en la antigüedad comprendía también otros tratamientos, como los baños y determinados ejercicios,

según se ve en sobre la medicina antigua. El hecho de que se mencione aquí en primer lugar la dietética y luego se aluda a la farmacología y a la cirugía sirvió a

Edelstein (Ancient Medicine

pág.22) de argumento, junto a otros, a favor del

IV, pág 622), esta

, origen pitagórico de Juramento. Según Littré (Oeuvres

...

... división de la medicina en tres ramas es conocida sólo desde tiempos de Herófilo (ct. Celso, II). Aristóxeno (58 D I, DK) la atribuye a los pitagóricos, quienes creían, sobre todo, en la eficacia de la dietética, confiaban menos en la farmacología y ponían en último lugar la cirugía y las cauterizaciones (cf. También Platón, Timeo 87c-89d). Pero hay que tener en cuenta que una valoración similar de estos tres campos se encuentra en la escuela médica llamada “empírica” (K. Delchgraber, Die griechische Empiriker schule, Berlin-Zurich, 1965, págs 120 y 289). Por otro lado, en el mismo CH un libro está consagrado a regular la alimentación en caso de enfermedades agudas; sobre la medicina antigua ve en el descubrimiento de la dieta adecuada un hecho capital, origen de la ciencia médica, y en los demás escritos nosológicos la dieta ocupa siempre el primer lugar en el tratamiento de los enfermos, antes que la farmacología y la cirugía. Juramento sigue, en este punto, la tendencia general de la medicina de la época (cf. H. Diller, Kleine Schriften zur antiken Medizin, berlin-Nueva York, 1973, pág 211).

,

4

5. Los médicos hipocráticos tenían en su poder medicamentos, algunos de naturaleza venenosa, que ellos mismos preparaban o que pedían al farmacéutico (pharmakopóles). En cualquier caso, los médicos debían conocer los componentes con su dosificación y administrar los remedios (ct. Sobre la

decencia9). En opinión de Deichgraber (“Standesethik”, págs.107-8), no se trata aquí de la eutanasia, que no ofrecía problema en la antigüedad, sino del envenenamiento y, como caso especial, del suicidio. También Edelstein (Ancient

Medicine

pág. 8) piensa que aquí se alude al suicidio, rechazado por los

, pitagóricos como muestra la actitud de Filolao (Platón, fedón 61e ss.). Para

...

entender esta prohibición Littré (Oeuvres

IV, pág 622) evoca la situación en la

... antigüedad, donde el envenenamiento era difícilmente detectable y perseguible, al no existir la práctica de la autopsia ni el análisis químico; dado que los casos de envenenamiento eran frecuentes, Juramento habría querido reforzar la justicia en un punto en el que contaba con débiles recursos. Edelstein piensa, por el contrario, que los griegos antiguos tenían conciencia de poder detectar el envenenamientos y disponían de medios poderosos para hacerlo, como la tortura; por ello invoca aquí nuevamente el influjo de la ética pitagórica.- En el CH parecen existir otros pasajes que aludan a este tema. Pero, de hecho, Juramento recoge leyes generalmente conocidas, y codificadas en el derecho ático, que prohibían el envenenamiento y consideraban el suicidio como un crimen (deichgraber, “Standesethik”, pág.108 y nn. 34 y 35). También los médicos, en general, ponían especial cuidado en la administración de fármacos venenosos. Es significativo, al respecto, el testimonio de Ctesias de Cnido, que, hacía el año 400, fue médico del rey de Persia Artajerjes II. Ctesias dice que, en tiempos de su abuelo y de su padre, sólo excepcionalmente se administraba el eléboro, porque se conocía su peligrosidad, pero no la dosis terapéutica que había que administrar (G. Harig-J. Kollesch, “Der Hipokratische Eid. Zur Entstehung der antiken medizinischen Deontologie”, Philologus 122-123 [1978-79], 62, n.25, y W. Artelt, Studien zur Geschichte der Begriffe “Heilmittel” und “Gift”. Urzeit-Homer-Corpus Hipocraticum [Studien zur Geschichte der Medizin, 23], Leipzig, 1937, pág. 95). A pesar de este testimonio, que describe la situación de la época hipocrática, D. W. Amundsen afirma que la prohibición de proporcionar venenos es propia del Juramento y atípica en la medicina antigua (“The Liability of the Physician in Classical Greek Legal Theory and Practice”, Journ. Hist. Medic. 32 [1977], 193).

,

6 El aborto estaba sancionado en muy pocas ciudades de la Grecia antigua y solo se conoce una prohibición en Tebas y en Mileto (cf. Deichgraber, “Standesethik”, pág 108). Se puede afirmar que, a partir de la sofística, fue una cuestión frecuentemente debatida en Atenas y que la mayoría de los filósofos no solo lo admitían, sino que incluso lo recomendaban. Platón lo considera una institución propia del estado ideal (República 461c; leyes 740d) y admite que las comadronas pueden practicarlo si lo consideran conveniente. Aún sin razones médicas es también admitido por Aristóteles (Política 1335b 20 ss.), quien ve en él una de las mejores maneras de mantener la población dentro de los límites deseables. Sin embargo, las opiniones en el momento en que puede ser practicado no son unánimes: si Aristóteles aconseja que se realice antes que el feto tenga vida animal, Platón, los estoicos y la mayoría de filósofos y científicos piensan que

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puede realizarse durante todo el embarazo;

solo los Pitagóricos en opinión de

 

,pág.

17), disienten del resto y niegan la licitud del

Edelstein (Ancient Medicine aborto en cualquier momento.

El aborto terapéutico era también admitido por los

médicos hipocráticos y, así como vemos que enfermedades de las mujeres habla, con toda naturalidad, de los diversos preparados abortivos para eliminar los fetos muertos, paralizados o a medio desarrollar; pero hasta ahora solo se ha podido aducir un caso de aborto no terapéutico en el CH: el de Sobre la naturaleza del niño 13, donde el autor describe cómo hizo abortar, de manera un tanto grotesca, a una bailarina dedicada a la prostitución. Otros casos aducidos por R. Hahnel (“Der kunstliche Abortus im Altertum”, Arch. Gesch. Der. Med. 29 [1937], 224 ss.) y retomados también por Edelstein como prueba de que Juramento mantiene en este punto una actitud totalmente opuesta a la del resto de CH, no demuestran que el aborto no terapéutico fuese también practicado por los médicos hipocráticos: en sólo dos de esos casos se trata de expulsión del embrión, que, por lo demás, o ya estaba muerto o ponía en peligro la vida de la madre (cf. I. M Lone, The Hippocratic Treatises “On Generatión”, “On the nature of trhe Child”, “Diseases IV”, Berlín, De gruyter, 1981, pág. 165 y n. 301.

  • 7 Los términos hagnos y hósios pueden entenderse de varias maneras. Junto con la justicia, la santidad y la pureza son ideales aplicados aquí al médico, pero que, en general, se pueden aplicar también a cualesquiera acciones humanas. Si bien Deichgraber enfatiza la importancia que tiene, en Juramento, el concepto de justicia (incluso el de la antigua dike griega), para Edelstein, cuya interpretación se da siempre a la luz de la doctrina pitagórica, esta exigencia de pureza y santidad responde al elevado ideal de vida de los adeptos a esa doctrina.

  • 8 El tratamiento del mal de piedra parece haber sido una práctica muy antigua en Grecia. Aquí se le da la suficiente importancia como para mencionarlo expresamente y ser objeto de juramento. Por ello, algunos autores antiguos vieron en este pasaje una alusión a la castración, de considerables repercusiones sociales, pero la mayoría ha entendido que con esta enfermedad se designaba la cirugía general, que estaría ya claramente diferenciada de la medicina interna y sería practicada por un grupo especial de médicos. Esta tesis fue puesta en

cuestión por Andreae y rechazada taxativamente por Littré (Oeuvres

IV, págs

, 615 y sigs), para quien esa pretendía separación no resiste una confrontación con los textos del CH, donde los internistas son a la vez cirujanos (cf. Laín Entralgo, La medicina hipócratica, pág. 345). Deichgraber (“Standesethik”, pág 109) admite también como hecho histórico esa distinción, pero no aduce pruebas; aunque no menciona opiniones antiguas que vieran, en este pasaje, una referencia a la castración, piensa que Juramento pretende garantizar la capacidad reproductor del hombre, dejando en manos de especialista la delicada operación de la vesícula. Edelstein (Ancient Medicine…, pág. 30), por su parte, acepta igualmente la distinción de ambas especialidades, pero piensa que aquí se rechaza no solo una operación concreta, sino la cirugía en general, en consonancia con la tradición pitagórica que también la distinguía y que consideraba la labor del cirujano como de rango inferior; sería, por otro lado, normal que un dogma que rechazaba todo tipo de sacrificios cruentos rechazara también el uso del cuchillo para aquel que

..

6

quería mantener su vida y su oficio en pureza y santidad. Sin embargo, tampoco

Edelstein aporta la prueba positiva de su tesis: que en el s.IV, donde él sitúa a Juramento, existiera ya un grupo especial de cirujanos (cf. Diller, Kleine

Schriften

...

,

pág.221). La interpretación de ese texto es, pues, oscura y quizás

solo contenga una llamada a la prudencia, como pensaba Littré. Jones ve en él una de las posibles adiciones posteriores con que se fue engrosando Juramento (Hipócrates I, Loeb class. Libr., Londres, 19923, págs.295-296, n.2).

  • 9 Los votos sobre el comportamiento del médico con sus pacientes son tan generales que difícilmente se pueden ver en ellos algo característico de

Juramento. Con todo, Edelstein (Ancient Medicine

págs.34 y sigs.) los compara

, con algunas prescripciones de Sobre el médico, en donde se descubre un fuerte acento utilitarista, en contraste con el rigor ético que aquí se expresa y que no distingue entre hombre y mujer, ni entre libre o esclavo.

...

  • 10 El deseo y la búsqueda de la justa fama es tema frecuentemente tratado en el CH y, de modo especial en Sobre la decencia. Deichgraber (der Hippokratische Eid, Stuttgart, 1955, pags 25-6 y 41) advierte en este pasaje de Juramento un deseo de fama utilitarista: El médico se mira por su reputación y esta solo se logra

si actúa como es debido. Edelstein ( Ancient Medicine

pags. 51-2) cree que

... aquí no se busca el buen nombre para aumentar la clientela, sino la fama y el

,

renombre inmortales (la misma opinión defiende J. H. Wolf, “ Der Wille zum Ruhm. Meditationen uber den letzten Satz des hippogratischen Eides”, en Melemata. Festschr. W. Leibbraund, ed. Por J. Schumacher, Mannheim, 1967, págs. 233-47). Es consciente Edelstein de la aspiración al prestigio que se detecta en toda la medicina hipocrática; pero resalta que, en este pasaje, hay un intento de superar esa realidad un tanto prosaica. La aspiración de Juramento expresaría, incluso con las mismas palabras, la de Solón (I 3-4) por alcanzar un nombre entre las generaciones futuras, en recompensa por lo que había hecho y escrito. La gloria futura entre los hombres era en efecto una aspiración general entre los griegos.

6 quería mantener su vida y su oficio en pureza y santidad. Sin embargo, tampoco Edelstein