Está en la página 1de 22

02/12/2007

¿Por qué vivimos en Santiago? Una conversación
paralela desde la Comunicación del Conocimiento:
Entrevista con Tomás Moulian (Sociólogo) y Juan Pablo
Orrego (Ecólogo)
Por Jaime Pérez González

Desde la década de los 80 Chile ha cambiado considerablemente. Su
sistema económico, político e incluso su composición social, se han
modificado a lo largo de todo el territorio nacional y, en especial, al
interior de su capital.

La inserción de políticas y recetas neoliberales durante la dictadura
militar, las cuales fueron aconsejadas por jóvenes economistas
chilenos que provenían de la Universidad de Chicago, puede
considerarse como una de las causas de tales cambos. Sin embargo,
existen otras razones que determinan el que hasta hoy se siga
conservando la misma estructura de desarrollo.

No obstante, sus consecuencias recién comienzan a manifestarse de
forma más clara, tanto así que lentamente empieza a despertar el
interés y la preocupación de las personas, pues están apareciendo los
frutos o consecuencias de la importación de un sistema económico-
cultural, resultado de la gestión realizada por la fuerza económico-
militar que gobernó Chile durante 17 años, y que sólo entregó el
mando una vez que logró asegurar la continuidad del modelo que
había implantado.

Considerando este panorama, para intentar responder a la pregunta
¿Por qué vivimos en Santiago?, se debe intentar entender a esta
megalópolis como el reflejo de lo que es una sociedad y cultura
derivada de un modelo neoliberal, como sistema de desarrollo propio
de la modernidad.

Por tanto, es necesario ahondar en estas transformaciones desde una
mirada distinta a la de los discursos positivistas, desarrollistas y
economicistas.

De esta forma, se requiere buscar las respuestas al problema de vivir
en la capital de Chile a partir de una comprensión de la realidad sin
intención de encontrar “La Verdad”, sino que de apuntar a cómo se
construye la realidad.

Es decir, en este caso se debe apuntar a las creencias, oportunidades,
beneficios, contrasentidos, prejuicios y consecuencias, de vivir en una
ciudad en constante crecimiento y movimiento.
Por ello, a través de estas páginas se pretende indagar sobre como se
construyen los imaginarios y la realidad de la vida en Santiago, que
pueden acercarnos a encontrar una respuesta a por qué vivimos en
esta ciudad.

Es decir, que factores de construcción social determinan el que con 6
millones de habitantes al año 2002, poco más del 35% de la
población nacional, una tasa de inmigración desde el resto del país
que bordea las 200 mil personas anuales, un sistema de transportes
colapsado y elevados índices de stress, queden en el olvido frente al
alto nivel de servicios básicos, la elevada tasa de empleo, la
centralización del las instituciones de gobierno, la mejor calidad de
servicios de salud y la amplia oferta educacional, sean factores
determinantes a la hora de evaluar o elegir donde vivir..

En un lugar con estas características, cada decisión que se toma
sobre la utilización del espacio urbano implica una modificación más
allá de la infraestructura, el costo económico de la misma, la
regulación legislativa vigente o, de la normativa que es necesario
“sortear”, como ha sucedido en incontables municipios donde se
cambia el plano regulador por las presiones que ejercen las empresas
constructoras sobre estos organismos.

Lo anterior, en lo práctico implica la destrucción de algo viejo,
obsoleto y antiguo por la imposición de un algo nuevo, eficiente y
moderno, donde esto último parece ser el alma mater de todas estas
transformaciones de la ciudad y de la cultura. Pero, al parecer, este
concepto de desarrollo posee en su afán y obsesión por alcanzar
nuevas metas, una miopía para prever las repercusiones que están
más allá de lo físico del asunto, sino también en los aspectos
psicológicos, sociales, ecológicos, ciudadanos, emocionales e, incluso,
políticos.

Todos estos factores que han escapado a las ecuaciones utilizadas en
el ámbito de la extensión territorial de la Región Metropolitana, son
elementos que, al igual que en otras partes del mundo, comienzan a
dar evidencia del necesario cuestionamiento sobre el modo de vida
de la civilización occidental y capitalista. Es por ello que se merecen
estas conversaciones y estos alcances para realizar en el futuro una
posterior investigación con lujo de detalles.

Una mirada de Santiago desde la sociología de Tomás Moulian

Comenzaremos con la entrevista realizada a Tomás Moulian, sociólogo
y cientista político de una marcada posición intelectual de izquierda.
Como marxista a mirado el auge y decadencia de esta ideología, pero
que independiente del momento histórico que viva actualmente,
sigue manteniendo categorías de análisis muy vigentes, como
herramienta para entender el mundo de hoy.

Sus investigaciones sobre el consumo, el socialismo del siglo XXI, el
reordenamiento de los partidos de derecha y “El chile actual”, son
sólo algunos de los temas que ha tratado a lo largo de su vida
académica, y que hoy quedan expuestos a través de esta
conversación, centrada en la situación de la megalópolis de Santiago.

¿Santiago al estar repleto de personas y cosas produce algún
efecto en la cultura de repudio hacia la vida en sociedad y a la
búsqueda de la paz en lo privado?

Yo diría que esa pregunta no se puede contestar en general, sino
habría que pensar que, la percepción de Santiago positiva o negativa
tiene relación con factores de sexo, con factores de ingreso, con
factores de educación. Entonces, seguramente hay diferentes
percepciones de Santiago. Pero hay también una extendida visión
respecto de los efectos perversos de la cultura de las metrópolis,
dentro de las cuales esta Santiago. Sin embargo, uno, lo más
interesante para mí es cuestionar esa mirada no. Porque uno debería
preguntarse o debería darse cuenta que esa pregunta viene de una
especie de divinización del campo, de una especie de sobrevaloración
de la soledad, de la vida solo y que olvida que el campo como
opuesto a la ciudad, es efectivamente menos denso.

En el caso de un país como Chile, hay otro tipo de presiones y de
formas de vida. La cultura se manifiesta de otro modo. Pero, en el
mundo contemporáneo hay cuestiones que hacen mitigar las
diferencias entre el campo y la ciudad, una de ellas es la televisión.
La televisión que llega a todos los hogares, la televisión por cable
que en el fondo no tiene fronteras, entonces, hacen que estas
diferencias campo-ciudad sean menores hoy día de lo que eran
antes. Pero, obviamente que el campesino neto, podríamos decir,
todavía sigue existiendo y ese tiene otra vida, una vida mucho más
calma. La vida en Santiago, es una vida mucho más presurosa es una
vida mucho más asfixiante.

Bueno, ¿esto se estaría mas o menos sintiendo en las
personas que habitan hoy en Santiago? , porque por ejemplo
hace en una encuesta muy reciente se decía que el 70% de los
santiaguinos preferiría no vivir en Santiago. ¿Son estos
algunos rasgos de una tendencia general o quizás responden
a algo momentáneo?

Yo diría que es una típica mala pregunta de encuesta. Es muy difícil
medir la satisfacción de la gente por Santiago a partir de una
pregunta o preguntas, en una encuesta. Pero ya, tomemos el dato
como si fuese verídico y podríamos decir que este malestar por vivir
en Santiago, nos lleva a que la gente abandone Santiago. Porque aquí
no se produce en Chile el fenómeno que se presenta en otros países.
En los países europeos preferentemente o incluso en Estados Unidos,
donde durante su tiempo de vida laboral, la gente vive en la ciudad.
Pero, cuando llega a la edad de la jubilación, la del retiro, se van al
campo. Vuelven al campo y la vuelta al campo es como la gran ilusión
de la gente que vive en la metrópolis, eso ocurre mucho en Europa,
menos en Estados Unidos, pero aquí en Chile no ocurre.

Aquí en Chile es muy raro que alguien abandone la ciudad en busca
de las virtudes del campo. Entonces, por eso que yo creo que hay
algo mítico en todas estas cosas y hay que tener cuidado con creerle
a pie juntillas a todas estas, a todos estos porcentajes que se
esgrimen con respecto a la vida en la ciudad.

Y en cuanto al de vida y el tipo de cultura de una ciudad en
expansión y que presenta una centralización extrema
¿podrían determinar que Santiago sea una ciudad
posiblemente, socialmente desahuciada?

Desahuciada... yo no se que significa eso la verdad. Santiago es una
ciudad en expansión, es una ciudad problemática, extremadamente
problemática para vivir en ella. ¿Por qué puede ser problemático vivir
en una gran urbe? Bueno por un problema de transporte, por los
problemas ambientales, esos dos problemas existen en Santiago. Pero
sin embargo, Santiago representa para el chileno, el lugar de mayores
oportunidades laborales y el lugar de mayores oportunidades
culturales. Por fortuna las oportunidades culturales se han estado
diseminando de un modo mucho más igualitario y podemos decir que
ellas existen hoy día en Valparaíso, que existen en Concepción y que
existen en un grado mucho menor, pero existen en Valdivia. Pero
todavía, Santiago sigue siendo el lugar donde ocurren las cosas en el
terreno de la cultura. Entonces, por eso que Santiago atrae. Santiago
es una ciudad que crece, pese a los problemas que significa vivir en
ella.

Pero ahora considerando el concepto de cultura como
concepto frankfurtiano, que se entremezcla con una sociedad
que busca un desarrollo total de la modernidad en la ciudad.
¿Es lógico pensar que la ciudad crezca de esta manera, que
nos concentremos tanto en estos polos...?

Bueno ahí estamos haciendo una especie de análisis valórico,
podemos decir, de la vida en las metrópolis. Obviamente que la vida
en la metrópolis no sólo en Santiago. Si, porque para mi ese es el
problema, que si radicamos este fenómeno en Santiago, olvidando
que este es un fenómeno de todas las ciudades metropolitanas, y en
ella las formas de vida son, podemos decir, como se ha dicho,
neurótica, considerando este concepto que se refiere a los individuos
como un concepto colectivo.
La vida en una ciudad como Santiago, efectivamente puede limitar la
expansión de las posibilidades del individuo. Pero, por otra parte,
también es el lugar donde ocurren las cosas culturas y la otra cosa de
la dimensión de la cultura, pero donde también se viven experiencias
más modernas de las sociedades contemporáneas.

Las sociedades contemporáneas son sociedades densas, son
sociedades problemáticas. Podemos decir que las sociedades
contemporáneas son una sociedad que no puede pensarse como una
sociedad donde la vida tranquila en el campo o en la ciudad, se puede
conseguir. Hoy día podemos decir que hay una urbanización del
campo y al contrario no hay una campesinización de las ciudades. O
sea, la vida intensa se expande por todas partes y esa vida intensa es
una vida problemática y eso hace pensar, que una ciudad se
desahucia.

Bueno, pensemos en el transporte en Santiago. La vida en una ciudad
como Santiago, una vida que se siente como ajena, como
problemática, -he señalado la palabra varias veces-, como neurótica,
como una ciudad que aplasta a los individuos, pero la ciudad sigue
atrayendo. Sigue atrayendo, sigue motivando movilidad territorial, la
gente se sigue viniendo de las provincias a Santiago, se sigue
viniendo del campo a Santiago.

Nos encontramos con una sociedad, donde la metrópolis es muy
centralizada y muy única. Podemos decir así, no hay una estructura
de las ciudades que vaya de las metrópolis, pasando por las ciudades
medias hasta ciudades pequeñas. Podemos decir en ese sentido, que
Chile tiene una estructura urbana muy inadecuada, uno de cuyos
puntos esenciales es esta dimensión de Santiago, dimensión en todos
los sentidos, dimensión de tamaño y dimensión de intensidad de vida.

Bueno, esta sensación casi de encierro que podrían provocar
las ciudades, ¿puede considerarse como una necesidad o una
opción de mercado casi de vida (...)?

Bueno, ¿las ciudades provocan encierro?, me lo pregunto. Fíjate que
no estoy seguro que sea así. Porque hay que pensar que estamos
viviendo en las sociedades del tráfico continuo, estas son sociedades
con enormes movilidad territorial y la gente sale de Santiago, va de
vacaciones. El fenómeno de las vacaciones es un fenómeno muy
latinoamericano, yo diría incluso muy específicamente chileno, uno no
encuentra eso en Argentina, no lo encuentra en Brasil. Claro, porque
son sociedades que tienen otro tipo de estructuraciones. Pero aquí lo
encuentra, aquí la gente vive el año, para que llegue el mes de
Febrero o el mes de Enero y poder salir de la ciudad, para volver a
ella.
Es como si necesitara reciclarse la gente. Como si efectivamente la
ciudad produjera ahogo y hay que salir a tomar oxigeno, pero para
volver. Ninguno de los que critican Santiago, se les ha ocurrido jamás
irse a vivir fuera de santiago. Porque fuera de Santiago no
encuentran, y ese es un fenómeno chileno, no encuentran las
oportunidades que encuentran en Stgo. Santiago, todavía no se ha
producido, en las ciudades que vienen después de Stgo., como
Valparaíso y Concepción, que ellas entreguen desde el punto de vista
de oportunidades lo mismo que entrega Stgo.

Entonces, Santiago sigue siendo el lugar que aspira, es como una
aspiradora.

Y en este espacio de las metrópolis, ¿las metrópolis, tienen
alguna relación con esta cultura de consuno hedonista, donde
necesito de sentir un placer, placer externo para poder seguir
aquí o para poder recuperar la homeostasis?

Sí, diría, diría que sí. Pero de nuevo hay que resituar el campo por
decir así. No hay que hablar como si entre Santiago y el campo
existiese un abismo, como si el afuera de Santiago fuera radicalmente
distinto del adentro de Santiago. No es así, pero si las metrópolis que
aspiran a los individuos, al mismo tiempo provocan una serie de
alienaciones muy importantes.

He ahí el concepto de alineación urbana, es un concepto muy
importante y eso se encuentra efectivamente en estas ciudades. La
gente en sus relaciones de amistad, en sus interacciones con otros
individuos tienden a mercantilizarse. Pero, ¿eso es propio la ciudad o
es propio del capitalismo? Yo diría que es una mezcla de las dos cosas
el capitalismo y la estructura urbana de Chile, con este Santiago
megalópolis digamos, gran metrópolis, aspiradora y alienante.

O sea, habría una relación directa...

Sí, hay una relación directa. Aunque, en el caso de lo que hemos
conocido como socialismos reales digamos, tampoco generan
ciudades especialmente atractivas, pareciera ser, y esa es la hipótesis
de algunos sobre las sociedades industriales, producen ellas...

... como capitalismo como símbolo de la modernidad
¿quizás?...

Claro. Pero, más la sociedad industrial, podemos decir y modernizada
y moderna. La modernidad se constituye, entonces, por el aspecto de
sociedad industrial que corresponde al mundo moderno, podemos
decir así, donde todos los lazos tradicionales, los lazos más
comunitarios se disuelven y en estas ciudades como Santiago, donde
los lazos comunitarios están destruidos.

Si uno analiza las formas de vida en ciudades como Valdivia o la
Serena y las puede estudiar empíricamente, yo creo que se
encontraría con formas de interacción social, muy diversas, donde
Santiago es una ciudad mucho más densa, mucho más poblada, pero
mucho más solitaria, podemos decir así no. Santiago es solitario.

Es decir, estamos rodeados de gente, pero quizás en el fondo
estamos...

Claro estamos rodeados de gente, pero sin contactos efectivos entre
las personas, contactos sumamente mediados por roles, mucho más
que por sentimientos, podemos decir así. Uno podría pensar que la
amistad en ciudades, como amistad típica, en ciudades como
Santiago es menor que la que puede encontrarse en otro tipo, de
ciudades de menor dimensión.

Porque igual, mal que mal, hemos perdido muchos espacios
de encuentros quizás ¿o no? por ejemplo antes era la plaza y
quizás ahora es la plaza llena de cemento o sin tantas bancas
o sin tanta sombra, o sea, más que el espacio, ¿el encuentro
ciudadano se ha perdido un poco, no?

Se ha perdido, se ha perdido, pero no hay que pensar que la antigua
plaza ha perdido totalmente en una ciudad como Santiago. Basta
pensar en la plaza de Yungay, yo vivo frente de la plaza de Yungay y
uno se da cuenta ahí, que todavía permanece un tipo de interacción
antigua. Podemos decir así, que en otras partes, esta efectivamente,
esta desapareciendo.

Pero si uno analiza la gente que vive ahí, es gente que es o muy joven
o de cincuenta años para arriba. Entonces, gente de una extracción
de una relación con la educación más alta que el promedio que uno
podría encontrar en otras partes. Entonces hay que investigar a
Santiago de un modo mucho más cuidadoso, para encontrar
efectivamente ciertos procesos de alineación que hemos descrito.
Pero, también las continuidades, o sea, las cosas que existían antes y
que siguen existiendo, que no han desaparecido. Entonces, hay que
pensar que una ciudad como Santiago es múltiple, tiene estas
dimensiones alienantes y tiene estas dimensiones comunitarias que
siguen permaneciendo. Estas últimas tienden a disminuir, pero siguen
algunas de ellas permaneciendo.

En este sentido ¿Estaríamos viviendo un proceso de cambio
de Santiago, quizás, o no?
Sí, es que yo diría que estas ciudades están permanentemente
cambiando y la sociedad contemporánea, una sociedad del cambio
permanente. Entonces, va a depender mucho para donde va una
ciudad como Santiago, de las políticas urbanas que se implementen.
Y aquí hay una cuestión que en Chile es muy, muy ineficiente, que es
la dirección política de las ciudades.

Es absolutamente absurdo que una ciudad como Santiago, este
dividida en una serie de municipios que, cada uno es dirigido con un
criterio, y otro con otro y por lo tanto no puede hacerse una política
de ciudad. A lo mejor, habría que dividir Santiago en varias ciudades,
de modo de poder trabajar en políticas urbanas más sensatas y que
traten de validar los efectos de este ahogamiento que la ciudad de
Santiago esta produciendo sobre sus habitantes.

Ahora en el nivel, más macro de la cuidad, la megalópolis
inserta en Chile. ¿Santiago podría existir, sin una dependencia
en las regiones?

Mm... No, como lo inverso también es valido. Las regiones no podrían
existir sin la dependencia de Santiago. Pero hay que pensar, que si
uno compara con otras sociedades latinoamericanas que tienen más
o menos el mismo tipo de capitalismo subdesarrollado que acá, uno
encuentra en ellas, en algunas de ellas, ciertas formas de
federalismo. O sea, de descentralización, digamos más bien, para no
usar la palabra federalismo, de descentralización, que permiten que
exista una mayor autonomía en la región, respecto de la metrópolis.
Acá, en Santiago, es sumamente absorbente. Absorbe todos los
poderes y hace que esta existencia en Valparaíso del Congreso,
termine por no existir. El congreso esta en realidad en Santiago.
Funciona en Valparaíso, pero esta en Santiago. Entonces, Santiago ha
absorbido a Valparaíso, en vez de producirse al revés que Valparaíso,
se hace capaz de que funcione de allá, de un modo real. En vez de
eso, Valparaíso se ha transformado en la cola de Santiago y casi seria
mejor, de que el parlamento estuviera aquí, para los mismos
porteños, podemos decir así.

Bueno, analizando históricamente, siempre ha existido una
relación Santiago Valparaíso...

Sí, sí, bueno porque hay que pensar que Chile es un capitalismo
exportador, siempre ha sido un capitalismo exportador. Lo único que
varia es lo que se exporta, ahora obviamente que tenemos una
estructura económica mucho más múltiple, mucho más variada. Pero,
donde importación y exportación, aumentan incluso de significación,
con respecto a lo que era antes de la ciudad. Entonces por lo tanto,
los puertos son muy importantes, y el puerto de Valparaíso o el de
San Antonio, todos estos puertos cercanos a Santiago, se han
transformado en muy decisivos. No pasa lo mismo con los puertos
que existen más al sur, y eso muestra de qué modo la sociedad
chilena es centralizada.

Bueno, además de la centralización administrativa, quizás la
megalópolis de santiago consume también energía de las
regiones, en materias primas. Es decir, ¿Nuestro modo de vida
exige que exista este tipo de dependencia?

Sí, hay un modo de vida metropolizado, podríamos decir. Este es un
asunto de época. El mismo fenómeno de la globalización genera la
necesidad de metrópolis poderosa. La globalización es del país,
respecto a los vecinos, pero no es interna. Internamente los procesos
de centralización, podemos decir, que han continuado su curso, por lo
menos, si no ha aumentado. Han continuado su curso, y la
globalización que son relaciones que determinan la expansión del
territorio, para su extensión por el mundo, internamente no dan los
mismos resultados y acá, Santiago sigue siendo tan ahogador, tan
absorbedor como era de antaño.

¿Cómo seria posible quizás equilibrar o cambiar este tipo
concepción más centralista de Chile, basado en la
megalópolis? Es decir, ¿Existe otro modo de vida quizás que
paríamos aplicar?

Sí, por supuesto que existe otro modo de vida. El problema es que la
aplicación de políticas urbanas que son necesarias, no son suficientes.
En estos campos las evoluciones son muy de largo plazo y para hacer
virajes se necesitan cambios institucionales muy fuertes. Un pequeño
cambio no produce resultados. Aquí se necesita un conjunto de
cambios, se necesita cambios descentralizadores en la sociedad
chilena, descentralizadores en el terreno administrativo y en el
terreno político.

Una sociedad con esta extensión, un territorio de la naturaleza del
territorio chileno, exige modificaciones muy profundas en la forma de
organización de la vida en la sociedad. Entonces, se necesitan
grandes cambios institucionales y políticas urbanas persistentes
porque estos son cambios de largo plazo. El paso de una sociedad
muy centralizada a una sociedad descentralizada, requiere cambios
en la mentalidad, pero exigen cambios institucionales poderosos. Aquí
tiene que haber una federalización de la sociedad chilena...

¿Tarde o temprano...?

Tarde o temprano, este Chile de Arica a Punta Arenas. Es insensato
que sea gobernado de un modo tan centralizado. La vida social se
hace insignificante, digamos. Hay chilenos que nunca van a conocer
el territorio, eso en los países europeos no existe. En este momento
en que la gente se mueve, en que hay medios de transportes tan
importantes, tener un país en el cual entre el norte y el sur, hay una
distancia como la que existe en Chile, hay una sociedad por lo menos
muy especial, donde los ciudadanos no conocen su país, digamos.

Desde su punto de vista ¿Por qué Santiago sería más
habitable que el resto del país?

Porque, promueve más oportunidades y ofrece recursos urbanos, más
servicios urbanos que en otras partes. Aunque algo típico de esta
sociedad contemporánea, es que esas diferencias vicerales entre una
parte y otra del país se hacen, se atenúan hoy día con Internet y con
otros sistemas de interacción a distancia. Entonces, ya aparecen
cinco mil kilómetros, no son nada, se puede tomar un avión e ir.

En Chile debiese ocurrir eso y eso significa que los precios de los
pasajes tienen que estar en función de lo que es Chile como país.
Chile como país, este enorme cordón. Roberto Bolaños decía de Chile:
“El país isla”. Es bien curioso porque es una enorme hilera, digamos,
pero isla efectivamente. Una isla que esta entre la cordillera y el mar,
ahí. Claro, hoy día estar en una isla, es distinto que antes, porque hoy
día justamente tiene Internet, tiene la televisión por cable. Porque
tiene la posibilidad de tomar un avión. Viajan en Chile millones de
personas en el interior del país y ese es un dato sumamente fuerte.
Podemos decir que hace diez años atrás, la posibilidad de ir de
Santiago hasta Arica uno no se la planteaba, hoy día es posible. Es
posible con un determinado nivel de ingreso, es posible que uno
pueda recorrer Chile. Que Chile sea conocido por sus ciudadanos y
que estos no conozcan solamente el país por la televisión, eso
favorece las interacciones más comunitarias más humanas entre la
gente.

Bueno y en el marco de la sociedad del conocimiento y esta
apuesta de que Chile, quizá, por más del sector terciario de
los servicios, podría ser una alternativa quizás de mayor
importancia en lo económico, lo que se podría extrapolar a lo
social

Sí. Podemos decir que si Chile logra instalarse como una sociedad en
que el sector terciario es muy importante, puede ocurrir que entre
Santiago y Punta Arenas no haya distancia o que las distancias sean
muy mínimas.

Ahora, la distancia ha disminuido efectivamente, porque la distancia
no tiene que ver con los kilómetros. Tiene que ver con el acceso a
medios de transporte. Entonces, Santiago esta dejando de ser Chile,
lentamente, muy lentamente, pero esta dejando de ser Chile y eso
hay que ver, que va a significar en un tiempo.
La visión que hacía falta, análisis de Santiago desde la ecología con
Juan Pablo Orrego

Su visión sobre santiago, desde la disciplina donde se desempeña, se
centra principalmente en el análisis sistémico de la situación.
Graduado como ecólogo de la Universidad de York en Canadá, ha
dedicado bastantes artículos a la situación de la capital de Chile como
centro de sobreconsumo energético y mega polo de atracción.

Incansable activista y líder del movimiento ecologista chileno, su
visión por momentos se vuelve un tanto desalentadora, pero
lamentablemente, no deja de acercarse y reflejar la realidad de los
síntomas que presenta esta megalópolis, como subproducto del
desarrollismo y la idea de modernidad industrializada.

Desde su visión como ecólogo y defensor del ecosistema, ¿Por
qué vivimos en Santiago?

Sin lugar a duda viven hoy en día 6 millones de habitantes santiago,
hoy día, por una patología. Es difícil decir si es una patología en
términos del ordenamiento territorial de este país, pero que es un
tema.

El hecho que estemos seis millones de personas en una ciudad
colapsada desde todo punto de vista: aire, congestión, delincuencia,
calidad de vida. Donde la gran mayoría de la calidad de vida es
infame y esta empeorando cada día que pasa. El hecho que este
sucediendo eso y que esta ciudad tenga una inmigración de unas 200
mil personas aproximadamente anual, es un síntoma de que algo esta
muy mal con el así llamado desarrollo de este país.

Y, en particular, yo te diría con el ordenamiento territorial, pero va
más allá de eso. O sea, hay motivos. Esto no es casual. A eso me
refiero. No es casual que una ciudad con todos estos problemas, que
están aumentando, insisto, día a día, siga teniendo esta migración
como desesperada desde las regiones.

En otras palabras, la gente de regiones lo único que quiere es venirse
a vivir a Santiago, pese a todos los problemas. Porque pareciera, y en
realidad no es tan pareciera es una realidad, que aquí está todo. Aquí
está el trabajo o hay más trabajo, un poquito ilusorio, pero en
términos relativos es así. Aquí están las mejores universidades. Ahora
hay unas universidades buenas en regiones, pero están concentradas
una masa de universidades y de institutos, y universidades además
desde las grandes fiscales a las privadas. La mayor concentración de
oferta educacional está en Santiago, no cabe la menor duda. La
mayor concentración de oferta cultural está en Santiago.
Hay todo un rango de cosas que uno podría decir, que a uno podrían
no gustarles, a más cosas convencionales. Pero, la mayor oferta
cultural está en Santiago. Los bancos, todas las casas matrices están
acá. El Gobierno entero entre Santiago y Valparaíso está el gobierno
completo. Todos los poderes están acá. El poder ejecutivo, legislativo,
judicial. Me entiendes, entonces, este es un país con un centralismo
agudísimo, extremadamente patológico.

Ahora, curioso es que este es un patrón, no quizás global, pero que se
repite por lo menos en los países en vías de desarrollo. O sea Chile,
en ese sentido, tristemente no está siendo una excepción. Esta como
cumpliendo con una suerte de destino extraño, que les está
ocurriendo a los países en vías de desarrollo. Porque Perú en Lima es
lo mismo. Ciudad de México con el DF es exactamente lo mismo.
Venezuela con Caracas es lo mismo. Y eso es súper interesante
porque, que es lo que pasa, al final lo que te empecé diciendo es que
este es un producto de una estructura socioeconómica, legal
institucional, etc. que produce este fenómeno. Este centralismo
agudísimo. Y tiene mucho que ver con que somos países, donde Chile
es un ejemplo pero patético, cuyas economías están basadas en la
explotación y venta de recursos naturales y commodities.

Entonces lo que pasa, en el fondo es que desde Santiago, una “elite”.
Y lo digo bien irónicamente, bien entre comillas. Una elite urbana
industrial. Desde los rascacielos en Apoquindo o de donde sea,
orquestan la depredación de las regiones. Esto de nuevo un patrón
que se repite en otros países en vías de desarrollo, pero en Chile es
muy gráfico y es muy agudo.

Es decir, Santiago y esta “elite” perciben y usan las regiones como
despensas de recursos naturales. Ya sea para las plantaciones, para
pinos y eucaliptos, para las gigantescas minas, y ahora en Chile hay
un “boom” minero. Cómo si ya las minas no hubieran causado
estragos irreparables en el norte y centro del país. O ya sea para las
centrales hidroeléctricas que se usan para alimentar estas industrias
primarias. Es decir, está todo totalmente entrelazado.

Al final, realmente, hay un problema de escala con estas megalópolis.
En términos de la basura, en términos de la contaminación del aire,
en términos de la contaminación de las aguas. Que es un problema
de escala. Que empieza a crear un tipo de problema insoluble por la
pasividad del fenómeno.

Estos mismos problemas, por ejemplo, la basura en una ciudad más
chica. En una ciudad inteligente, con una municipalidad y junta de
vecinos activas, como ocurre en Australia o Nueva Zelanda. Tú
podrías reciclar la basura, obviamente. En Australia tienen
biodigestores por cada cierto número de cuadras.
¿En ellos funciona el concepto, quizás, el concepto de la
patria chica?

Claro, todo tiene que ver, porque el poder social, en países como
esos. Incluso en Alemania, España; sin idealizarlos porque tiene
muchos problemas, pero por lo menos con respecto a esto, el poder
social está abajo. Descansa en la municipalidad y descansa en las
juntas de vecinos. Esto es muy cierto en Australia y Nueva Zelanda.

Ahora, para eso tiene que haber otra cultura. Tiene que haber una
cultura de la participación. Tiene que haber cultura ambiental, tiene
que haber cultura energética. Tiene que haber un capital cultural,
tiene que haber un capital social, para que ese poder radicado en la
base, pueda ser benéfico. Porque si tú te fijas en las circunstancias
chilenas, si radicaras la toma de decisiones respecto de las represas
de Aysén en las municipalidades, sin querer ofender a nadie, y la
toma de decisiones en la ciudadanía, capaz que las decisiones serían
peores, porque en Chile se ha destruido, y es parte del mismo
proceso, el capital natural, el capital social, el capital humano, el
capital cultural, transformándolo básicamente en capital financiero,
para que ese capital financiero se acumule en las manos de un diez o
veinte por ciento de la población.

Si te fijas, este es un fenómeno que es un producto matemático
inevitable de una cierta estructura social, que tiene que ver con la
historia de Chile, con un montón de cosas. Pero lo que te quiero decir
es que esto absolutamente no es natural y es un fenómeno muy
patológico, donde las consecuencias saltan a la vista.

¿Cómo se podría revertir esto?

Desincentivando el crecimiento de Santiago e incentivando el
desarrollo regional desde Arica hasta Punta Arenas. Qué es lo que
pasa. Si las regiones están dedicadas, para la explotación de sus
recursos naturales y nada más. Y para la instalación de industrias
primarias como plantas de celulosas, o gigantescas minas o plantas
procesadoras de harina de pescado y la instalación de represas. Toda
esa infraestructura, ese esquema, no genera evolución humana, no
genera desarrollo humano, no genera capital social, no genera capital
humano ni tampoco capital cultural, porque la industria primaria
genera empleos brutos. Un caballero que apreta un botón para que
una chancadora muela el mineral. Veinte personas que manejan hoy
día una mega hidroeléctrica, y por turnos los que están son cinco o
seis personas. Entonces, una mega central hidroeléctrica es hoy día
operada por cinco o seis operarios, pero altamente calificados que
siempre vienen de afuera, es decir, no son de las regiones. Entonces
las mega-hidroeléctricas son un buen ejemplo.

En esa lógica ¿Dónde queda el discurso de los empresarios de
dar trabajo?
Eso es trabajo durante la fase de construcción. Que pueden durar
cuatro, cinco, seis o diez años en el caso de este proyecto mal avado
en aysén. Que produce un “boom” con efectos sociales negativos
muy severos, donde después que termina la construcción la gente
que construye residenciales, construye restorancitos, etc. Después de
ese pick de 4 mil personas en el caso de Aysén cae a cero y se
produce entonces la deflación, se produce el derrumbe de esta
economía que es ilusoria. Un espejismo, temporal. Se termina la
construcción, cae a cero el empleo y empieza a quebrar toda la gente
que con ilusiones construyo y armo su restorancito, su almacén, lo
que sea, durante el boom. Es un efecto, más bien totalmente
negativo. Pero lo mismo que las plantaciones. Hoy día las
plantaciones de pino y eucaliptos, todas sus fases desde la
plantación, a la limpieza, las podas, que los palitos salgan derechos y
toda la cuestión, ala terrible cosecha, porque es una tala raza; está
altamente mecanizada.

Por lo tanto, el empleo es mínimo y es un empleo, de nuevo, bruto.
Un señor en una motocross, recorriendo la cuestión, para que no
hayan incendios, que no hayan plagas. Y llegado el momento de la,
no corresponde la palabra pero, de la tala raza, la así llamada
cosecha, eso se hace con gigantesca motosierras, es decir, un puñado
de operarios que hace tala raza de decenas de hectáreas. Se sube
todo esto mecanizadamente en estos tremendos camiones y esto se
va a las chancadoras para hacer chips y a las plantas de celulosa.

Pero, en general, la minería es un excelente ejemplo, pues genera
muy poco empleo. Pero más encima ese empleo es bruto, porque en
una fase productiva terciaria, como nosotros quisiéramos, como
decirte, en términos muy idealistas, pretendemos a través de estas
causas globales de detener la construcción de represas en Patagonia.
Pero el efecto más profundo que queremos lograr es un cambio, en
este patrón de este así llamado desarrollo.

Nosotros consideramos que es antidesarrollo esto. Estamos tratando
de lograr algo que nosotros realmente lo consideramos, y somos
muchos, muy trascendente. Pero, en una fase terciaria donde tú
ofreces y, un país que ofreciese, donde Chile está muy bien
posicionado ya para eso. Servicios, intangibles, inteligencia, know
how, consultoría, software en vez de hardware, gente que está en
programación no fabricando hardware, es decir no las computadoras,
sino la inteligencia.

Tener en Chile, y ya estamos muy bien posicionados, excelentes
servicios de salud. Que los extranjeros se peleen por venirse a vivir en
este país a tratarse, que existan especialidades de altísimo nivel. Lo
mismo con las universidades. Que vengan extranjeros a educarse
acá. Ecoturismo, diseminado, horizontal en un país limpio,
descontaminado, sin delincuencia. Suena como una utopía, es una
utopía en Chile. Pero es una utopía cien por ciento realizable. Y que es
lo que pasa en ese esquema. Cae la demanda de energía, en forma
estrepitosa, cae la demanda de agua, y la contaminación. Y se genera
en la fase terciaria, tú generas empleos de calidad.

Entonces al final el piso, el pilar fundamental de este esquema es la
Educación. Como decían los pingüinos que prendieron la llamarada
con esta LOCE. Necesitamos en Chile que el énfasis sea la educación,
pero a un nivel que no te puedo explicar con que nivel de prioridad.
Donde todo chileno tenga la oportunidad real de llegar a ser
doctorado. Si quiere. Porque otra persona puede querer estudiar una
carrera técnica, puede querer otras cosas. Pero que la gente, si
quiere, cualquier chileno y cualquier chilena, de cualquier ciudad y
cualquier estrato, pueda llegar a ser doctorado. Cosa que hoy día,
Chile tiene un apartheid, aquí no se dice con la suficiente fuerza esto.

La sociedad chilena esta estratificada en clases, como nunca. Yo
estudie marxismo hace harto tiempo y hay hartas cosas súper útiles
que enseña el marxismo: la plusvalía, la apropiación de los sistemas
de producción. Este tema de las clases que pareciera que hubiera
pasado de moda, pero no paso en la realidad de moda. O sea, anda a
la Dehesa y después anda a Lo Valledor o a cualquier población. Eso
estamos viviendo, estos son los tiempos en Chile. Hoy día estamos
viviendo un sistema feudal, literalmente estratificado de forma
absoluta. Yo tengo muchos amigos arrieros, peones agrícolas en el
Cajón del Maipo. Y yo fui peón agrícola durante dos o tres años en la
comunidad de cascada de las ánimas, así que a mi nadie me cuenta
el cuento. Muchos de mis amigos allá, tienen cero movilidad social.
Sus abuelos fueron eso, sus padres fueron eso. Los sacan del colegio
a los catorce años antes de que terminen porque tienen que ponerse
las pilas con parar la olla. No van a llegar a la universidad, salvo casos
excepcionales. Y Lo demás es mentira.

En este país un porcentaje enorme de la población no tienen
movilidad social, es falso que todos tienen las mismas oportunidades,
es absolutamente falso. Si hoy día tú vas, salvo excepciones, y
estudias en un colegio público tienes bien poca chance de realmente
llegar a la universidad y todo lo demás. Para llegar a la universidad y
realmente poder tener un ascenso exitoso, en general en Chile. Salvo
excepciones. Tienes que ir a un colegio privado carísimo que vale
ciento cuarenta o trescientos mil pesos. Yo no sé a cuánto estará el
colegio Nido de Águila. Debe estar en cuatrocientos mil pesos, el
Saint George debe estará en trescientas. El típico colegio inglés, el
Grange Tiene un gran parque e instalaciones. Que bueno que lo
tengan, pero eso debiera ser en todo Chile o nivelar. Pero todo
muchacho o todo joven tiene derecho.
Los colegios públicos parecen cárcel. Lo que predomina es el
cemento y la reja, esta todo enrejado. Tanto para impedir que los
cabros se fuguen hacia afuera o para impedir que les entren a robar.
Pero, esa no es manera de educarse. Qué es lo que están
aprendiendo esos muchachos ahí. Están aprendiendo sobre la
injusticia, la desigualdad, de la impotencia de no poder soñar que vas
a poder llegar a ser médico o ingeniero. Esa es la situación.

Tú me preguntaste por qué vivimos en Santiago. La respuesta es
súper compleja, pero la esencia de lo que estoy tratando de decir es
que el fenómeno que sigue ocurriendo de la inmigración, es un
resultado inevitable matemático de una estructura social y
económica y todo lo demás.

Entonces, en este contexto los santiaguinos estaríamos
viviendo en las opciones que nos deja el mercado

Si, es una buena manera de ponerlo. Este país esta entregado a las
fuerzas inconscientes. A las fuerzas del mercado. Sin un control
estatal, ya que el Estado es prácticamente un ente impotente. Los
servicios públicos, los ministerios, incluso las potestades que tienen
las autoridades de gobierno, como el poder ejecutivo y lo demás. No
las pueden ejercer muchas veces, porque está todo cooptado por el
gran poder económico.

Las Tres familias, para graficarlo, un poco grosera la generalización.
Pero son tres familias que controlan el país. Angelini. Matte y Luksic...
Don Anacleto, que en paz descanse, se va al cielo dejando detrás seis
mil millones de dólares. Estos tres personajes Heliodoro, anacleto
aunque falleció, pero los angelini, los Matte y los Luksic figuran en
las revistas Forbes, entre los doscientos millonarios más ricos del
mundo. Ahora, hay millonarios mucho más ricos. Carlos Slim, Bill
Gates figuran hasta con setenta mil millones de dólares. Pero igual,
están entre los millonarios más acaudalados porque además, la
pirámide a nivel planetario es así. Arriba están estos gallos. Bill Gates,
Carlos Slim unos pocos jeques árabes, Cisneros y otros magnates, y
después rápidamente empiezan fortunas como estas.

Te fijas por qué te lo digo. ¿Cómo es posible que un país como Chile
con dieciséis millones de habitantes, con una economía insignificante,
basada en la venta de recursos naturales, commodities, astillas,
concentrado de cobre, astillas de pino-eucaliptus y pulpa de celulosa.
Hallan tres personas que estén entre los doscientos millonarios del
mundo?
Es una concentración de la riqueza absolutamente brutal. Además de
inmoral y de crear una bomba de tiempo, por la escandalosa y
pésima redistribución del ingreso. Aparte de todo eso, esa
concentración de riqueza implica directamente concentración de
poder social. Entonces, estos poderes económicos, estos poderes
fácticos y por lo demás transnacionalizados. Llenos de contactos con
un montón de empresas transnacionales. Con esa riqueza, cooptan la
política, los medios de comunicación, la academia y las cortes de
justicia. Y eso, impide que esto cambie. Porque yo creo que cada vez
más gente, sobre todo los jóvenes que están más lúcidos, se dan
cuenta de que aquí hay un problema.

Bueno, hace dos semanas salió una encuesta que dice que un
setenta por ciento de los santiaguinos ya no viviría es
santiago, preferiría no vivir aquí

Te fijas, cuán patológico es esto. Lleguemos al final. Al tema de la
calidad de vida. El ser humano necesita calidad de vida. Y de hecho,
los animales y los árboles también. Tú ves que en ciertos foros de
repente, dicen que estos niñitos que protestan por el medio ambiente
son pequeños burgueses. Y no, la calidad de vida no es un lujo es una
necesidad y es un derecho humano. Y derecho de otras especies
también, pero estamos hablando de los seres humanos. Yo he sido
profesor en la UNIAC hace muchos años, ahora no estoy haciendo el
curso. Pero ¿qué es lo que pasa? Que cuando tú no tienes calidad de
vida y les pasa lo mismo a los animales, empieza la patología. El ser
humano necesita aire limpio. Qué obvio. El ser humano necesita agua
limpia, pura. Que además es gratis. Si tú lo permites la naturaleza te
la regala gratis, limpia. Nosotros la ensuciamos. El ser humano
necesita alimentos descontaminados. En Chile no sabemos lo que nos
estamos echando hacia adentro. Tenemos tasas de cáncer
gastroesofágico, gastroinstentinal, etc. Pero fenomenales.

Ahí es posible notar cómo se están manipulando
genéticamente…

Transgénicos. Esta es una paradoja, una contradicción total. Una
farmacia por esquina. No son farmacias, son supermercados de
fármacos. Segundo negocio del planeta tierra, después de la guerra,
los laboratorios farmacéuticos.

Tú vas a una farmacia a cualquier hora, tienes que sacar número y
esperar veinte o treinta minutos para que te atiendan. Y ves salir a la
gente con sacos de corticoides, antibióticos, antiinflamatorios y las
cosas más raras. Y son muros de medicamentos.
¿Algo así como recuperar la estabilidad artificialmente?

Exactamente, y de hecho no la estas regulando. Porque los efectos
secundarios de toda esa mugre, te van a matar antes que la
enfermedad que se supone debieran estar curando. Porque hay un
abuso. Cuáles son las plagas hoy día de la humanidad: el asma y las
alergias. Además del cáncer y el SIDA. Pero las alergias ya nadie las
entiende. Yo mismo estoy experimentándolo. Esta todo el mundo
alérgico. Desde niños, todo niño es asmático.

El punto es, que no hay análisis sistémico de cuál es la causa de esto.
La causa de esto, es la mala calidad de vida. ¿Por qué, en el fondo, no
hay análisis sistémico? Porque al final la conclusión sería, tenemos
que desmantelar esta ciudad. Tenemos que vivir de otra manera. En
pueblos chicos, súper ecológicos. Rodeados de anillos de agricultura
natural, biodinámica, orgánica. Te lo digo como un chiste, porque,
resulta que en Europa (un amigo me estaba contando recién) están
practicando agricultura biodinámica.

¿Qué es esto? Le hacen homeopatía a la tierra. Entierran cuarzo
molido, en cachos de vaca. En un cierto momento astrológico en la
tierra, lo dejan ahí seis meses, un año. En otro momento astrológico
sacan esto. Eso lo llevan como un tesoro con cucharitas. Vortex para
un lado y vortex para otro y esa solución es rociada con unos splayer
a las papas, lechugas y te salen unas verduras que tú no lo podrías
creer. Porque les aumenta la capacidad fotosintética.

Tú hablas de agricultura orgánica en Chile y eres excéntrico, eres raro,
eres ecologista extremista. En otros países como Suecia o Noruega
están haciendo agricultura biodinámica siguiendo las enseñanzas de
Rudolfsteiner. Nosotros estamos atrasados en veinte, treinta, cuarenta
años respecto de donde está hoy la inteligencia.

¿Ahí se podría notar que aún la meta apunta a la
industrialización?

Exactamente. Y parte de esa desinteligencia, de esa ignorancia. No sé
cómo llamarla, brutal. Es no darse cuenta de que esto nos esta
matando. De que este patrón del centralismo y de la megalópolis,
esta liquidando la realidad nacional. Lo que se debe estimular. Vuelvo
al principio. Es que las regiones, los dieciséis millones de chilenos nos
disemináramos por el territorio. Incluyendo el norte, seco. Creo que
los israelitas. Se pueden hacer muchas cosas, en vez de estar
chupeteándose el agua del norte. Destruyendo los bofedales,
destruyendo toda la economía de subsistencia de los pueblos
indígenas norteños, Atacameños, Aimaras, etc.

Esa agua la estuvieras usando con una sabiduría máxima. Riegos por
goteo. Tú puedes cultivar cosas insólitas. En el desierto está lleno de
salitre extremadamente fértil. Lo que hace falta es el agua. Y mucha
gente lo esta demostrando. Con esto te quiero decir que todo Chile es
habitable, entero. Con inteligencia, con solidaridad, con creatividad y
el patrón que debiéramos estimular es esto. O sea, pequeñas
ciudades autosuficientes con universidades pequeñas altamente
especializadas. Además, con distintos conocimientos dependiendo de
los ecosistemas de las habilidades. Lo mismo en términos
energéticos. Generación distribuida a cada región usando sus
potenciales energéticos. Y hay que ponerle un límite pero absoluto,
no sé cuando, a los grandes emprendimientos extractivos.

O sea, sólo con el saqueo en el norte de Chile. Han salido billones de
toneladas de dólares en minerales. Primero fue el salitre, después el
cobre, el oro y todo lo demás. Y mira como están las regiones en el
norte. Mira Antofagasta, Arica. Esta lleno de pueblos fantasmas. Eso
te demuestra inmediatamente que ese patrón te genera
antidesarrollo por donde lo mires. En términos ecológicos, sociales,
culturales, humanos.

Mira Calama. Es la ciudad con más altas tasas de SIDA y de suicidio
de todo Chile. Han tenido que mandar unos equipos de gobierno para
entender por qué se está suicidando todo el mundo. Y ¿qué es
Calama?, una ciudad cierva de Chuquicamata, de la gran minería del
cobre. De hecho, tienen una casa de prostíbulo y un bar para los
mineros. Pero, esos son los booms.

Hijos de madres solteras

Claro. Y con SIDA porque los viejos se meten con las prostitutas se lo
pegan a los hijos, la señora, las guaguas. Eso es muy gráfico, eso es
el resultado, el producto de la gran minería. Yo estoy entrando a ser
súper lapidario. Yo eliminaría en gran medida la gran minería de este
país. Y eliminaría en gran medida los cientos y miles de plantaciones
de este país. Y eliminaría en gran medida la pesca de arrastre, ya a
esta altura indiscriminada.

Esta gente, los Angelini tienen pesca, luces, minería. Los Matte,
papelera y muchas otras cosas más. Ya se hicieron multimillonarios y
quieren más. ¡¡Corten el saqueo!! Lo loco es que hay un egoísmo
aquí, que es monstruoso, porque están todos los síntomas a la vista
de que ese patrón de así llamado desarrollo, nos está llevando, no
solamente en Chile, en el mundo entero, al colapso.

Entonces, hay una falta de inteligencia en esta ciudad. Es bien
curioso. Nadie tiene buena calidad de vida en Santiago. Ni siquiera, la
gente que vive en la Dehesa. Porque esta rehén. Anda a
Johannesburgo a Lima. Los ricos viven rehenes de los pobres. Viven
bajo peligro. Viven con peligro de que se te menta un anfrund por la
ventana y te viole a tu niñito. O vives en peligro de que te rapten a
tus hijos. Mira los asaltos, la gente encaramándose en los edificios.
Gente asaltando las parcelas por todos lados. No hay calidad de vida
para nadie.

Anda a los condominios de la Dehesa, están con resguardos. Vivir
enrejados, no es calidad de vida. Por mucho que adentro de tu reja
eléctrica, con guardia, ametralladora y con perros, tú casa sea
increíble. Pero, el contexto, es de muy baja calidad de vida. Estas
siempre bajo riesgo.

Cuando tu circulas por la Dehesa, en la utopista construida en
profeso. Por la Costanera Norte, para que puedas circular por el norte,
la costa y Pudahuel. O sea, un costo increíble. Pero esa gente de
hecho, de alguna manera con el rabillo del ojo debe estar viendo las
poblaciones. No pueden ser tan ciegos.

La calidad de vida, algo te produce en tu psique. Supongo. Entonces,
eso no es calidad de vida para nadie. Por eso te citaba a
Johannesburgo. Cuando fui a la conferencia de medio ambiente y de
desarrollo el 2002, es impresionante. Las cuadras de ricos están
rodeadas de fabelas, las llamaban de otra manera pero son iguales.
Los ricos viviendo con rejas de tres metros con puntas de cuchillos.
Hay una industria de fabricación de rejas, que se las arreglan. Están
hechas para cortar y para matar, pero dicen que son ornamentales. Y,
por supuesto, todo electrificado, con estos alambres de navajuelas
que van más allá de los alambres de púas y unos carteles inmensos
en las paredes de las casas que dicen arm reponse. Dicen, respuesta
armada. Te metes y aquí te ametrallamos. Todo con detectores. Qué
manera de vivir es esa. Y ese es el patrón en Venezuela, en Perú, en
Ecuador, en los países africanos. Calidad de vida cada vez más baja.

Lo peor de todo es que nos estamos acostumbrando. Muchos jóvenes
como tú que nacen en este entorno, no ven la patología. Porque no
tienen con que compararlo, no conocen nada mejor. No tienen
perspectivas. Yo tengo el privilegio de haber nacido hace bastante
tiempo, en el año 1949. Pero además de eso, se conoció a otro Chile.
Esta ciudad era un pueblo. El chileno era amable, hospitalario,
simpático, cariñoso. Había otra personalidad. Además de eso. Ya con
patología. Porque esto viene desde muy atrás. La oligarquía, la
tendencia a la estratificación, pero todo a escala mucho más chica
porque había menos habitantes y menos patología, por un tema de
escala. Pero, las mismas tendencias que vienen desde mucho tiempo
antes de la dictadura, por supuesto.

Tuve el privilegio de convivir con pueblos indígenas. En Ecuador, en
Perú, en Canadá, en México. Y conocer otro potencial del ser humano
realizado. Con grandes dificultades porque el mundo, no sólo el
indígena, está siendo diezmado y acosado en todas partes. Como en
el amazonas. Pero igual, tenían un potencial mágico, artístico, cultura
pacífica. Los Huicholes, yo viví ocho meses con ellos en México. Estos
indígenas peyoteros, donde la base del entramado social es la magia.
Toda su vida es ritual, ceremonial y el arte. Como no va a ser
increíble. El arte y su vida ceremonial. Ellos dedican el sesenta por
ciento de sus energías a eso y el cuarenta (es una metáfora arbitraria,
pero para darte una idea) a las actividades de supervivencia.

O sea, es más importante el arte, las ceremonias y sus rituales son su
religión. Basados en la supervivencia. De hecho son todos flacos. Una
economía de subsistencia bastante en la cuerda floja, pero también
tiene que ver con el acoso y la reducción de su territorio. Y eso me
permite obtener la visión que tengo. Porque es todo un dilema de los
jóvenes, como yo digo, urbanos crónicos. Que nacieron y se criaron
en una ciudad como Santiago. Que nacieron con las líneas de
transmisión por arriba de las cabezas. Con esta mugre, esta
mazamorra urbana. Cómo pueden ellos trabajar o ayudar a orientar
las cosas hacia una dirección que no saben que existe. Al revés. Mis
alumnos en la UNIACC, muchas veces, en cursos enteros. El caballero
canoso tratando de convencerlos durante todo el semestre de que el
ser humano no es malo, asqueroso por naturaleza. Dicen, “profesor es
que usted es hippie, utopista, idealista”. Yo tratando de convencerlos
de que todo pasa por la cultura, la educación, la estructura socio-
económica.

Yo he tenido esta discusión con amigos momios, de derecha y muy
católicos. Empiezo a acosar, a derrumbar sus argumentos. Y al final
dicen, ay Juan Pablo pero si es la naturaleza humana, siempre va a
haber pobres. ¿Perdón?, les contesto, no eras tú el Católico, qué habla
de Dios, yo pensé que tú eras el Católico y que creías en Dios.

Yo digo que pasa por nosotros, por la educación, por la sociedad. Que
estos no son fenómenos naturales. Que han existido muchas
poblaciones humanas numerosas. Que han vivido en mucha armonía
entre ellos y con la naturaleza. Más de lo que la gente cree. Y todavía
existen. Cada vez con más dificultades. Los Incum, el kalahary, los
mismos indígenas australes chilenos. Horizontales, diseminados, sin
pirámides, sin parafernalia. Sin sueños de delirios de grandeza y
megalomanías. Los mayas, se liquidaron con las pirámides, los
pascuenses se liquidaron por los moais. Nosotros nos estamos
liquidando con los rascacielos y las megas urbes.

Ese conocimiento, de repente, lo tienen los antropólogos, pero incluso
algunos no saben, no miran bien. Que el ser humano puede ser un ser
muy decente y muy bueno. Eso hoy en día es muy difícil. Hoy en día,
tú tienes televisión satelital. Yo tengo tres cabros chicos, de mi
segundo matrimonio de diez y ocho años y les digo, tápense los ojos.
Te juro que es impresionante. Y cada vez es peor. Niñitas comiéndose
los cadáveres, morgue, cadáveres quemados, cortados, violaciones,
negros apaleados. Canal tras canal. ¿Qué es eso?

Sucede algo parecido con las cirugías plásticas
O la farándula. Tetas, potos, sexo... ¿Qué es lo que están haciendo?
¿Qué es lo que estamos haciéndonos?. Están retroalimentando una
psicosis. Y después se quejan. Llevamos cincuenta y dos mujeres
asesinadas. En Guatemala llevan mil ochocientas noventa en los
últimos cinco años. En México llevan dos mil aproximadamente
mujeres asesinadas. ¿Qué es el femicidio? Está muy relacionado con
lo divino y lo femenino. El asesinato de las mujeres, de la pacha
mama, la madre tierra. Está todo relacionado. Esto es muy mágico y
no nos damos cuenta. Estamos con un desequilibrio energético. Esos
femicidios no son casuales. Y nadie analiza, análisis técnicos. ¿Por qué
llevamos cincuenta y dos mujeres asesinadas por sus esposos, pololos
o compañeros? ¿Por qué?, ¿Por qué estamos tan enfermos? ¿Por qué
hay tanto cáncer? ¿Por qué hay tanta depresión? Pero ¿por qué? ¿Cuál
es la causa? Nadie quiere saber eso. Porque la causa es la estructura
que hay que cambiar. Entonces “ellos” no quieren cambiar nada
porque a ellos los ha hecho ricos. Tan simple como eso.

Intereses relacionados