Está en la página 1de 13

El Gran Cisma de Occidente

46

Debido al peligro y las amenazas del pueblo fue entronizado y coronado, y se llamó papa y apostólico. Pero
según los santos padres y la ley eclesiástica debería ser llamado apóstata, anatema, anticristo y burlador y
destructor de la fe.

Cónclave rebelde contra Urbano VI

El sueño de Catalina de Siena parecía haberse cumplido cuando Gregorio XI llevó el
papado de regreso a Roma. Pero las condiciones políticas que habían dado lugar a la
“cautividad babilónica de la iglesia” no habían desaparecido. Pronto las dificultades fueron
tales que Gregorio llegó a considerar la posibilidad de regresar a Aviñón, y probablemente
lo hubiera hecho de no haber sido porque la muerte lo sorprendió. Fue entonces que el
sueño de Catalina se volvió una pesadilla aún peor que la del papado de Aviñón.
Al quedar vacante la sede pontificia, el pueblo romano temió que el nuevo papa
decidiera regresar a Aviñón, o al menos que fuese un juguete en manos de los intereses
franceses, como lo habían sido tantos de sus predecesores más recientes. Estos temores no
eran infundados, pues los cardenales franceses eran muchos más que los italianos, y varios
de ellos habían dado muestras de preferir a Aviñón por encima de Roma. Lo que el pueblo
temía era que los cardenales huyeran y que, una vez a salvo, se reunieran en otro lugar,
posiblemente bajo el ala del rey de Francia, y eligieran un papa francés y dispuesto a residir
en Aviñón. Por esa razón, el pueblo se amotinó e impidió la huida de los cardenales. El sitio
en que el cónclave debía reunirse fue invadido por turbas armadas, que sólo pudieron ser
desalojadas tras permitirles registrar todo el edificio para asegurarse de que los cardenales
no podían escapar. Mientras todo esto sucedía, el pueblo daba gritos, exigiendo que se
nombrase un papa romano, o al menos italiano.
En tales circunstancias, las deliberaciones del cónclave se hicieron harto difíciles. Los
cardenales franceses, que de otro modo hubieran podido dominar la elección, estaban
divididos, pues el nepotismo de los papas anteriores había tenido por resultado el
nombramiento de un buen número de cardenales procedentes de la diócesis de Limoges.
Estos estaban decididos a hacer elegir uno de entre ellos, y el resto de los franceses estaba
decidido a evitarlo. Entre los italianos, el más poderoso era Jacobo Orsini, quien aspiraba a
ceñirse la tiara papal, y posiblemente alentaba el motín popular.
A la postre, mientras el pueblo gritaba en la planta baja del edificio, los cardenales
reunidos en el piso alto decidieron elegir a Bartolomé Prignano, arzobispo de Bari. Aunque
éste no era romano, al menos era italiano, y con ello el pueblo se calmó. El Domingo de
Resurrección, con gran pompa y con la participación de todos los cardenales que lo habían
elegido, Prignano fue coronado, y tomó el título de Urbano VI.
En medio de aquella iglesia corrompida, la elección de Prignano pareció ser un acto
providencial. De origen humilde y costumbres austeras, no cabía duda de que el nuevo papa
se dedicaría a la reforma de que tan necesitada se hallaba la iglesia. Por tanto, era inevitable
que chocara con los cardenales, quienes estaban acostumbrados a llevar vidas ostentosas, y
para muchos de los cuales su oficio era un modo de enriquecerse ellos y sus familiares.

al mismo tiempo que se declaraba campeón de la reforma de la iglesia. La respuesta de Urbano fue sencillamente nombrar veintiséis nuevos cardenales de entre sus adeptos. y proceder entonces a la elección de un nuevo papa. cometió la indiscreción de anunciarles sus proyectos a los franceses. Reunidos en cónclave. no les quedaba otra salida que declarar que. no era válida. Además. y por tanto había creado un nuevo colegio de cardenales. que Urbano había sido elegido cuando el cónclave no tenía libertad de acción. arrancada a la fuerza. Luego. tronó contra el lujo de los cardenales. había sido repudiado por los que lo eligieron. A la postre los cardenales lo fueron abandonando. perderían todo su poder. aunque Urbano hubiera sido un hombre cauto y comedido. y que por tanto no estaban en sus diócesis. tanto eclesiásticas como laicas. y después declaró que cualquier prelado que recibiera cualquier regalo era por ello culpable de simonía. puesto que la elección de Urbano no era válida. . decidió nombrar un número tan grande de cardenales italianos que los franceses perdieran su poder. y allí declararon. y merecía ser excomulgado. Pero al ganarse la enemistad de los cardenales. antes de hacer el nombramiento. Por tanto. gozaba del apoyo de los cardenales que representaban la continuidad con el pasado. huyeron a Anagni. tomaba medidas para colocar a sus parientes en encumbradas posiciones. Los cardenales italianos que estaban presentes se abstuvieron de votar. En varias ocasiones anteriores había habido dos personas que declaraban ser el papa legítimo. Y luego. En su afán de erradicar el absentismo. Pero ahora por primera vez había dos papas elegidos por el mismo colegio de cardenales. que tomó el título de Clemente VII. Si los demás cardenales los aceptaban como legítimos. Urbano lo hizo de tal modo que pronto se empezó a decir que estaba loco. Desde el púlpito. no sólo en la elección. y que ni uno solo había alzado la voz en protesta. y que tal elección. y después los italianos. y que por algún tiempo lo habían servido. llamó traidores y perjuros a los obispos que formaban parte de su corte. sus contrincantes podían decir que lo que le movía no era el celo reformador. tomándole por verdadero papa y sin poner en duda la validez de la elección. los recién nombrados cardenales no lo eran de veras. toda la cristiandad occidental se vio obligada a decidirse por uno u otro pretendiente. Por tanto. en el manifiesto que hemos citado al principio de este capítulo. Y se olvidaban también de que durante varios meses habían formado parte de la corte de Urbano. Al hacer tal declaración se olvidaban de que casi todos ellos habían estado presentes. pero no protestaron. En sus esfuerzos por librar al papado de la sombra de Francia. Surgió así un fenómeno sin precedente en la historia del cristianismo. Y sus acciones en respuesta a tales rumores eran tales que parecían confirmarlos. Primero los franceses. eligieron a un nuevo pontífice.Luego. El otro. Urbano VI. Pero Urbano no era ni cauto ni comedido. su posición sería siempre difícil. Uno de ellos. sino la sed de poder. los mismos cardenales —excepto uno— que habían elegido a Urbano. Todo esto no era más que la tan ansiada reforma que añoraban los fieles en diversas partes de la cristiandad. sino también en la proclamación y la coronación de Urbano.

y le dio así cierto prestigio al papado aviñonés. pues el papa de Roma se dedicó a tratar de colocar a su sobrino Butillo Prignano sobre el principado de Capua. especialmente creado para él. se mostraba dispuesto a seguir la tradición del papado en Aviñón. Castilla y Aragón. o al menos embriagado con su poder. Pero muchos de sus nobles y obispos independientes se opusieron a esa decisión. Catalina de Siena dedicó los pocos años que le quedaban de vida a defender la causa de Urbano. Tan pronto como Urbano falleció. en 1389. sino también de dos partidos formados alrededor de las dos capitales. Clemente VII siguió una política mucho más cauta y. pues el papado de Aviñón era contrario a sus intereses nacionales. a la postre optaron por el bando de Aviñón. el Emperador hizo lo mismo. Francia optó por el papa de Aviñón. gracias a la hábil política del cardenal Pedro de Luna. que le hicieron perder parte del apoyo con que contaba en Italia. y que Clemente era un diplomático hábil y moderado—aunque la diplomacia no bastaba para recomendar a este pretendiente al papado. sus cardenales nombraron a Bonifacio IX. Por su parte. y el Reino de Nápoles cambió de partido repetidamente. y se vió obligado a retirarse de Italia y establecer su residencia en Aviñón. Pero era una causa difícil de defender. Clemente trató de adueñarse de Roma. Pero a la postre fue derrotado por las tropas de Urbano. que al principio se inclinaban hacia Urbano. su vieja aliada en la guerra contra Inglaterra. si bien no logró hacer valer su autoridad en el resto de Europa. la muerte de uno de los pretendientes no sería suficiente para subsanarlo. Urbano los hizo encarcelar y torturar. Pero también era cierto que Urbano daba señales cada vez más marcadas de estar loco. Hasta el día de hoy no se sabe cómo murieron varios de ellos. En Italia cada príncipe o ciudad siguió su propio curso. Y cuando algunos de sus propios cardenales trataron de aconsejarle que siguiera una política distinta. donde se hizo fuerte en el castillo de San Angel. Hungría y Polonia se declararon a favor de Urbano. quien anteriormente se había visto envuelto en hechos sangrientos. y en esa decisión le siguió Escocia. Tan pronto como fue electo. Una vez más. En la Península Ibérica. También Escandinavia. Su rival. al menos se hizo respetar en los países que lo reconocían como papa. Urbano VI había sido elegido legítimamente. Como era de esperarse. El resultado fue que a partir de entonces hubo dos papas. cuyo gran enemigo había sido la corona . Y cada uno de ellos inmediatamente envió legados por toda Europa. a pesar de las tardías protestas de quienes lo eligieron. en el hecho mismo de tomar el nombre de Clemente. Puesto que el cisma no se debía sólo a la existencia de dos papas. uno en Roma y otro en Aviñón. Este último país siguió el curso opuesto. y cuya piedad y devoción ni aun sus partidarios defendían. Portugal cambió de parecer varias veces. o vacilaron entre los dos pretendientes. Ese propósito lo envolvió en guerras injustificables. pues era aliado de Inglaterra contra Francia.La decisión no era fácil. el nombre que el nuevo papa tomó daba a entender que seguiría la política de Bonifacio VIII. En Alemania. Flandes. tratando de ganar el apoyo de los soberanos.

le presentaron al Rey tres modos de subsanar el cisma: el primero era que ambos pretendientes renunciaran. le retiró la obediencia. el rey de Francia. la iglesia se volvió un sistema de impuestos y explotación. se hizo fuerte en Aviñón y allí resistió el cerco francés hasta que huyó disfrazado. puesto que para poder aplicar los otros dos era necesario resolver las difíciles cuestiones de quiénes serían los árbitros. y que si los dos papas no daban señales de estar dispuestos a resolver la cuestión. mientras otros trataban de lograr el apoyo de Inglaterra y del Imperio. que ahora era el español Pedro de Luna. cada uno de los dos rivales trataba de aplastar a su contrincante. pues pronto cambiaron las circunstancias políticas y Francia volvió a declararse partidaria suya. y no a un partido acéfalo. sujeta a arbitraje. El cisma mismo estimulaba la simonía. Gregorio XII. De estos tres modos. o quién convocaría el concilio. Pero los cardenales temían que si quedaban sin papa su causa perdería fuerza. el tercero. Su propósito no era ceder ni renunciar. En medio de tales circunstancias. Por tanto. Pero el papa aviñonés. y después con el sucesor de éste. Fue esto lo que movió a Benito XIII a entablar conversaciones con su rival de Roma. y por tanto se apresuraron a elegir al cardenal Pedro de Luna. Sus embajadores trataron de persuadir a Benito a que renunciara. quien tomó el título de Benito XIII. y poco después las tropas de Carlos VI sitiaron a Aviñón. Aunque sus cardenales lo abandonaron. Pero este nuevo Bonifacio se olvidó de todo intento de reforma. Entonces la iglesia de Francia. y se eligiera entonces un nuevo papa. y su régimen se caracterizó por el auge de la simonía. En el 1394. cada cual con su propio papa. Su obstinación rindió frutos. y por tanto tan pronto como supo de la muerte de Clemente VII les rogó a los cardenales de Aviñón que no eligieran otro papa. El Rey siguió los consejos de la universidad. Empero estos acontecimientos mostraban claramente que la cristiandad estaba cansada del cisma. la universidad prefería el primero. Pero a la muerte de Inocencio el partido romano tomó la iniciativa. Si después el Rey quería insistir en la recomendación de la universidad. y obligar entonces a Europa a aceptar el hecho consumado. con el propósito de obligar a Pedro de Luna a renunciar. Inocencio VII.francesa. para que esas dos potencias obligaran al papa romano a hacer lo mismo. con la esperanza de poder forzar al pretendiente romano a abdicar. un concilio universal. aún más que en los peores tiempos de la “cautividad babilónica”. insistió en el camino que se había trazado. En efecto. Carlos VI. se negó a abdicar. los teólogos de la universidad de París se dedicaron a buscar medios para volver a unir la cristiandad occidental. tendría que enfrentarse a dos partidos. y para ello necesitaba dinero. declaró al ser elegido que estaba dispuesto a abdicar si Benito hacía lo . reunida en concilio solemne. El nuevo papa. Pero el papa aviñonés se mostró resuelto. sino ganar tiempo mientras se preparaba para aplastar a su contrincante. habría otros que la resolverían por ellos. el segundo era la negociación entre ambos partidos. Sus embajadores se entrevistaron con Bonifacio IX.

rebajar o deponer al Papa. A partir de aquel Concilio de Nicea. sus pugnas y su corrupción. Aunque los papas y cardenales parecieron prestar oídos sordos por largo tiempo. convocado por Inocencio III para aprobar una serie de medidas que él y su curia habían determinado de antemano. El encuentro debía tener lugar en septiembre de 1407. sino reformar la iglesia. Esto forzó al papa aviñonés a actuar. Al mismo tiempo. Durante el período de la “cautividad babilónica”. Ante esa negativa rotunda. y perdería el apoyo precario con que contaba en Francia y otros países. los cardenales del partido romano abandonaron a su jefe.mismo. pues de no hacerlo se le culparía a él por la continuación del cisma. Dietrich de Niem Durante la “era de los gigantes”. Gracias a una larga serie de negociaciones por parte de los cardenales de ambos partidos. Pero ahora. La reforma conciliar 47 Tal concilio puede abrogar los privilegios papales. y resolver los problemas que los papas habían creado con sus ambiciones. y por tanto ambos papas quedaron desamparados. y cancelar las antiguas. Pero al hacer esto no debemos olvidar que para las masas no se . y por varios siglos. que se había venido fraguando desde largo tiempo. y Gregorio no acudió a la cita. había llegado a su hora. El movimiento conciliar. La teoría conciliar. como hemos visto. Puede hacer nuevas leyes. mientras el resto de la cristiandad buscaba por sus propios medios el modo de subsanar el cisma. las voces de protesta vinieron mayormente de los países que estaban en guerra con Francia. Puesto que fueron los eruditos quienes dejaron constancia escrita de su inconformidad. Puede además elegir. Constantino decidió convocar una asamblea a la que concurrirían obispos de todo el Imperio. el IV Concilio de Letrán. cada vez que la iglesia se enfrentaba a una situación semejante se apelaba al recurso de convocar un concilio universal o “ecuménico”. cuando la iglesia amenazaba dividirse a causa de la controversia arriana. Pero pronto surgieron dificultades. los dos rivales se fueron acercando hasta que llegaron a estar a unos pocos kilómetros de distancia. e iniciaron conversaciones por su cuenta con el partido aviñonés. con las tristes experiencias de la “cautividad babilónica” y del Gran Cisma de Occidente. y anhelaba una reforma moral de la iglesia. el hecho es que toda la cristiandad occidental se cansaba de los desmanes de los potentados eclesiásticos. Pero el Gran Cisma creó un clima universal de impaciencia con los manejos de los papas. Los dos papas se dieron cita en Savona. y contra él no hay apelación posible. Ejemplo de esto fue. nos vemos obligados a dirigir nuestra atención principalmente hacia esos testimonios. comenzó a cobrar fuerza la idea de convocar un concilio cuya función fuera. no sencillamente refrendar las acciones papales. Francia le retiró su apoyo a Benito. Pero en mayo de 1408 la entrevista todavía no había tenido lugar. y Gregorio se negó a acudir a donde Benito lo esperaba. Pero durante la “era de los altos ideales” el auge del poder papal fue tal que los concilios quedaron supeditados a los papas.

intentemos resumir la teología de la época. Pero si esto es cierto. principalmente en las universidades. y no viceversa. Los estudiosos sabían que no siempre el obispo de Roma había tenido las prerrogativas que ahora reclamaba para sí. de quienes el pontífice deriva su potestad. redundaban en impuestos cada vez más altos para las masas. representada en la tierra por el papa y la jerarquía derivada de él. por ejemplo. o ambas cosas. al contrario. a quien nos hemos referido al tratar acerca de la “cautividad babilónica” del papado. Así la iglesia. Mientras tanto. y que los últimos siglos le habían concedido. Esta posición. en el próximo capítulo. y abogaron por un concilio que reformara la vida y las costumbres de la iglesia. y tiene una realidad propia aun aparte de ellos. Por tanto. Pero sí quiere decir que. el absentismo y el pluralismo. pues. La simonía. La teoría conciliar tenía viejas raíces históricas. y que las ideas universales son nombres o conceptos que existen sólo en la mente. La mayor parte de los teólogos medievales antes del siglo XIV había estado convencida de que las ideas universales eran anteriores a las cosas concretas incluidas en tales ideas. se sigue que la autoridad eclesiástica no radica intrínsecamente en el papa. al producirse el Gran Cisma y verse claramente que los contendientes de ambos lados estaban más interesados en su propio poder que en el bienestar de la iglesia. sino que era además el mejor instrumento para la reforma de la iglesia. un concilio universal tiene la autoridad necesaria para reformar la iglesia. en un caso en que la iglesia esté claramente necesitada de una reforma. las teorías conciliaristas cobraron nuevo ímpetu. y el papa se niegue a dirigirla. que en sus primeros siglos y aún después en sus mejores momentos había sido defensora de los pobres. Occam no cree que haya institución que no pueda errar. sino en los fieles. o nombrar otro en su lugar. y quien ocupará buena parte de nuestra atención cuando. eran eruditos. En consecuencia. franciscanos. Los graves males de la época se le atribuían entonces a la excesiva centralización del poder eclesiástico. sino que era el conjunto de los fieles.trataba sólo del escándalo de que hubiera dos papas. se llamaba “realismo”. Esto no quiere decir que el concilio sea necesariamente infalible. que no había muerto. aun contra la voluntad del papa. un concilio universal que represente a los fieles de toda la cristiandad ha de tener más autoridad que el papa. el descontento iba tomando forma teológica. Cuando esto se aplicaba a la iglesia. sino . creían que lo real es ante todo el individuo concreto. la conclusión a que llegaban Occam y sus seguidores era que la iglesia no era una realidad celestial o ideal. por cuanto afirmaba que las ideas universales eran reales. muchos de los que se opusieron a la autoridad excesiva del papa. Occam y buena parte de su generación teológica. A este conocimiento se unía el viejo espíritu del franciscanismo. Pero para nuestros efectos podemos decir que el gran maestro de los principales exponentes del conciliarismo fue Guillermo de Occam. e insiste en la libertad de Dios para revelarse según su soberana voluntad. como veremos más adelante. se convirtió en un peso más sobre las clases oprimidas. Luego. que se había vuelto clásica. Son los fieles los que constituyen la iglesia. sino también y sobre todo de la explotación económica que acarreaban la ostentación y las necesidades políticas y militares de los contendientes. la función del concilio no podía limitarse a escoger entre los dos papas existentes. y para el cual la pobreza voluntaria era una de las virtudes más encomiables. Así. Pero después. que servían la ambición de los poderosos. Occam desarrolló estas teorías cuando el papado estaba en Aviñón. la idea de un concilio universal no era sólo el modo de ponerle fin al cisma. Por ello se les llama “nominalistas”. Para sus principales exponentes. la idea de “caballo” es anterior a los caballos individuales.

por sus nombres antes de ser papas. algunos arguían que esa función le correspondía al emperador. y tras haber escuchado a quienes abogan por la extirpación del abominable e . donde vivió quince años más. y a quien corresponde juzgar en este asunto. se les llamó por nombre (es decir. declarando que el papado estaba vacante: El santo concilio ecuménico. además de los cardenales de ambos colegios. y poco a poco todos fueron abandonando el lugar. de donde era oriundo. y parte de esa reforma era la descentralización del poder. éstos corrían a refugiarse. Benito XIII en Perpiñán. que pertenecía entonces a Aragón. ambos trataron de adelantarse a los cardenales. En esto estaban las cosas cuando los manejos de Benito XIII y Gregorio XII llevaron a los cardenales a intervenir directamente en la cuestión. Puesto que todos los presentes sabían que la legalidad del Concilio tenía que ser irreprochable. Al llegar el momento de juzgar el caso de los dos papas. todas estas ideas se discutían en las universidades y en las principales cortes de Europa. que representa a la católica iglesia de Dios. que debería reunirse en Pisa el año siguiente (1409). había llegado la fecha del Concilio de Pisa. Durante los últimos siglos. así como varios centenares de doctores en derecho canónico y en teología. abades y ministros generales de órdenes. Pero ahora había dos papas. Tan pronto como se vieron a salvo. Pero todos estos soberanos se inclinaban hacia uno u otro de los pretendientes. como Benito tenía el de Aragón. Durante mucho tiempo. En la catedral de esa ciudad se reunió una multitud que incluía. convocando cada cual un concilio universal. y Gregorio XII en Venecia. las sesiones fueron extremadamente ordenadas.que el concilio tendría que ocuparse además de la reforma de la iglesia. habían sido los papas quienes habían convocado los concilios. su situación era aún más precaria. El concilio de Benito XIII tuvo cierto éxito inicial. Por tres días consecutivos. se procedió a un juicio formal. se les depuso. pidiendo que se presentaran ellos o sus representantes. “sin concilio no hay reforma”. Pero siempre existía la dificultad de que los conciliaristas no concordaban entre sí en cuanto a quién debería convocar el tan ansiado concilio. desde la puerta de la catedral. Cuando. Pedro de Luna y Angel Correr). reunido por la gracia del Espíritu Santo en la catedral de Pisa. Mientras tanto. Benito se retiró entonces a la fortaleza de Peñíscola. o al menos a los soberanos temporales. obispos. El Concilio de Pisa Mientras los cardenales reunidos en Pisa acusaban a sus anteriores jefes de los más bajos crímenes. y por tanto una convocatoria por parte de uno de ellos haría peligrar la imparcialidad de la asamblea. pues un número respetable de prelados acudió a él. Por fin se retiró a Rimini. hasta que la asamblea se disolvió. insistiendo siempre en que era el legítimo sucesor de San Pedro. En cuanto a Gregorio. un gran número de arzobispos. y por tanto un concilio reunido a iniciativa suya tampoco parecía ser el mejor camino para reformar la iglesia. como era de esperarse. Puesto que los primeros concilios habían sido convocados por los emperadores. Pero pronto surgieron discordias entre los presentes. pues no tenía un reino que lo protegiera. abandonando a sus respectivos papas y haciendo una convocación conjunta un gran concilio universal. se siguió con todo cuidado el proceso formal. Su pretendido concilio nunca pasó de ser un puñado de partidarios suyos a quienes nadie hizo caso. tal llamada no obtuvo resultados. Tras largos días de testimonios contra los dos papas. Según decían muchos.

Aunque resultaba imposible determinar cuál de los dos era el papa legítimo. y cada cual se consideraba a sí mismo el legítimo sucesor de San Pedro y cabeza . empeñamos nuestra palabra de honor y prometemos [. era necesario elegir un nuevo papa. No bastaba con eliminar el cisma. que sea disuelto. Los tres papas Empero el Concilio de Pisa. han sido y siguen siendo cismáticos manifiestos. al mismo tiempo que declaramos que el papado está vacante. Los dos pretendientes. y estaría dispuesto a acatar su autoridad. Por esas razones todos se juramentaron: Todos y cada uno de nosotros. pues en él se encontraban presentes cardenales que habían votado por cada uno de los dos pretendientes.] que. Tras esa elección. el Concilio decretó varias medidas en pro de la reforma eclesiástica. y deponiéndolos a ambos por razón de su conducta indigna. los obispos.inveterado cisma.. era de suponerse que uno de ellos lo fuera. sacerdotes y diáconos de la santa iglesia romana. quien tomó el nombre de Alejandro V. nosotros. sobre la base de cuál de los dos pretendientes había sido legalmente elegido. De haberse planteado la cuestión de ese modo. son verdaderos y notorios. lejos de resolver el cisma. en cuanto esté a su alcance. podía ser juzgado y depuesto por una asamblea que representaba a toda la iglesia. aunque fuese debidamente elegido. si uno de nosotros es electo papa. el tal continuará el presente concilio. como hasta entonces se había hecho. arzobispo de Milán. Si el papado estaba vacante. y se declaró disuelto. Por tanto. según ha sido demostrado ante el sacro concilio. congratulándose por haber terminado el cisma y dado los primeros pasos hacia una reforma que eliminaría males tales como la simonía y el absentismo. Y para muchos de los presentes una de las causas principales de los males que aquejaban a la iglesia era la excesiva centralización del poder en ella. Y aunque los cánones de la iglesia muestran que son automáticamente rechazados por Dios y apartados de la iglesia. se resolvió dejando a un lado esa cuestión. el Concilio se hubiera dividido. declara que los crímenes y abusos de estos dos. Poco después el cónclave se reunió y eligió a Pedro Filareto. Han cometido perjurio. pues ahora había tres papas. Nótese que este decreto no declara que la elección de tal o cual papa haya sido nula. los deponemos. Luego. y sus promesas de nada valen. partidarios obstinados. Su porfía manifiesta y repetida escandalizó a la iglesia. hasta tanto no haya tenido lugar una reforma adecuada. contra Pedro de Luna y Angel Correr (a quienes algunos llaman Benito XIII y Gregorio XII). sin disolverlo ni permitir. el Concilio declaró indirectamente que un papa. que aprueban. Sus enormes abusos e iniquidades los hacen indignos de todo honor o dignidad. rechazamos y amputamos. Puesto que los cardenales de ambos partidos estaban presentes en el Concilio. reunidos en la ciudad de Pisa a fin de terminar el cisma y restaurar la unidad de la iglesia. Pero la asamblea tenía otro propósito fundamental en su agenda. defienden y patrocinan el cisma.. Pedro de Luna y Angel Correr. tanto en su cabeza como en sus miembros. lo complicó. y en particular del pontificado supremo. mediante esta sentencia definitiva. Era necesario dar al menos los primeros pasos hacia la reforma que tantos anhelaban. antes de elegir un nuevo papa y disolver la reunión era necesario asegurarse de que el pontífice electo reconocería la necesidad del Concilio. Luego. y les prohibimos a ambos que continúen declarándose pontífices supremos. Son evidentemente herejes que se han apartado de la fe. razonable y suficiente de la iglesia universal. en lugar de tratar de resolver la cuestión. y por la unión y restauración de nuestra santa madre iglesia. tal elección podía tener lugar inmediatamente.

Benito XIII y Gregorio XII. puesto que las prebendas por él confirmadas eran precisamente el peor de los males que debían erradicarse. y que pronto trató de llenar sus arcas mediante una guerra contra Ladislao de Nápoles. y con la ayuda decidida de los Malatesta. apareció una lechuza dando gritos. para quienes los mendicantes eran un estorbo. quien había comenzado su carrera como pirata y era a la sazón dueño —más que dueño. Mientras todo esto sucedía. que eran dueños de la ciudad de Rímini. No le quedó entonces al papa Juan más remedio que huir de Italia y refugiarse bajo el ala del emperador de Alemania. de la que esperaba obtener rico botín. y que nada se había hecho contra los males que aquejaban a la iglesia cuando el Papa murió. Pero en todo caso lo cierto es que Alejandro sólo logró enemistarse con el resto del clero. el hecho es que tomó el nombre de Juan XXIII. los otros dos eran todavía capaces de seguir sosteniendo sus cortes y sus pretensiones. y hasta se cuenta que Cossa rechazó altaneramente a todos los candidatos propuestos.de la iglesia. Y. Muy pocos prelados se atrevieron a acudir a una ciudad en estado tan precario. ésta se vio relegada a segundo plano. Aunque hay diversas versiones acerca de lo que sucedió en el cónclave. Alejandro murió en Boloña. poco más de diez meses después de ser electo. Benito todavía era considerado papa legítimo por toda la Península Ibérica y por Escocia. Puesto que los franciscanos habían hecho votos de pobreza. Por lo pronto. los cronistas nos cuentan que. y pronto se vió solo y amenazado por los napolitanos. Luego. En medio de tales dificultades. Pero las cosas no salieron como Juan esperaba. Esto fue lo que condujo al Concilio de Constanza y al fin del cisma. se la colocó sobre sus hombros. Pero esto quería decir que. tras una breve tregua. Ladislao volvió a amenazar a Roma. aunque él mismo era un franciscano de vida austera y leal defensor de la reforma. Alejandro parece haber abrigado la esperanza de que su orden pudiera ser su brazo derecho cuando llegara el momento de dedicarse de lleno a la tarea de reformar la iglesia. y allí mismo se reunieron los cardenales para elegir a su sucesor. aunque el papa pisano era sin lugar a dudas el que gozaba de un reconocimiento más general. al celebrarse la misa pidiendo el descenso del Espíritu Santo. y todavía muchos de ellos tomaban esos votos con gran seriedad. que estaban a punto de tomar la ciudad. no cabe duda de que el hecho de estar reunidos en Boloña pesó sobre la decisión de los cardenales. En lugar de atacar inmediatamente a sus dos rivales. Segismundo. . Juan XXIII pensó que el mejor modo de garantizar la seguridad de Roma era convocar un concilio a reunirse en ella. Cuando por fin la pequeñísima asamblea se reunió. Gregorio. tirano— de Boloña. contaba con el apoyo vacilante de Nápoles y Venecia. y declaró: “Yo soy el papa”. su principal intento de reforma consistió en darles más derechos e injerencia en los asuntos eclesiásticos a sus compañeros de orden. Sea cual fuere el modo en que el nuevo papa fue electo. Pero el pretendido concilio resultó ser una chanza. los otros dos papas. Baltasar Cossa. que resultó ser el menos digno de entre ellos. Alejandro V se dedicó a consolidar su posición confirmando casi todos los cargos y honores que habían sido conferidos por los dos papas a quienes el Concilio había declarado depuestos. Ciertamente Ladislao no se atrevería a tomar acción militar contra la sede de tan augusta asamblea. y que por fin tomó la estola papal. por su parte. Aunque la mayoría de los estados de Europa occidental aceptaba tanto el Concilio de Pisa como el papa electo en él. insistían en sus pretensiones. El incidente se volvió comedia cuando alguien comentó: “¡Vaya forma rara que ha tomado el Espíritu Santo!” Al día siguiente fue necesario volver a interrumpir las sesiones para sacar la lechuza del recinto a fuerza de varas y pedradas.

la única que de otro modo pudo haberle hecho sombra. y a partir de entonces le fue casi imposible encontrar asilo. se encontraba debilitada por la guerra de los Cien Años y por la disputa entre armañacs y borgoñones. Cuando el Concilio inició sus sesiones. los italianos y los “alemanes”. uno de los hombres más eruditos y respetados de la época. Para colmo de males. Segismundo soñó con ser él quien le pusiera fin al cisma. y que por tanto los papas están sujetos a los concilios. el Concilio decidió que las votaciones serían por naciones. cuando llegaron los delegados ibéricos. en cuyo gran número Juan estaba confiado. Durante largo tiempo. no tenían más que un voto. el Duque de Austria. los franceses. Tanto Benito XIII y su predecesor Clemente VII como los papas pisanos. Durante más de dos meses. estaba abatido y dispuesto a . pues su principal protector entre los nobles. dando a entender que lo tenían por papa legítimo. el Concilio exigió la renuncia de Juan XXIII.Empero antes de pasar a narrar tales acontecimientos debemos detenernos a aclarar una duda que puede haber aparecido en la mente del lector. Pero al mismo tiempo había señales de peligro. ¿Cómo es que si el papa de quien estamos tratando se llamaba Juan XXIII. Poco después se escucharon comentarios en el sentido de que Juan era un papa indigno. Cada vez se hacía más difícil su situación. el antes poderoso papa anduvo fugitivo. la corona alemana había estado en disputa. El Concilio de Constanza Segismundo. se añadió la quinta nación de los españoles. Pero ahora se hallaba firmemente establecida sobre la testa de Segismundo. Las demás potencias europeas eran más débiles que él. Cuando por fin fue apresado y llevado de vuelta a Constanza. la situación de Juan se volvió desesperada. Juan XXIII tenía razones para estar esperanzado. y quien iniciara la tan anhelada reforma eclesiástica. y se dedicó a emular a Carlomagno. Francia. Más tarde. el emperador de Alemania cuya protección Juan solicitó. Este modo de organizar el sufragio quería decir que los italianos. Alejandro V y Juan XXIII. hubo en el siglo XX otro famosísimo papa con el mismo nombre y número? Lo que sucede es que la iglesia romana no reconoce como papas legítimos durante el cisma sino a Urbano VI y sus sucesores. era en ese momento el más poderoso soberano de Europa. pues tanto el Emperador como la inmensa mayoría de los presentes lo habían recibido con amplias muestras de respeto. son considerados antipapas. Toda la asamblea se organizó en cuatro “naciones”: los ingleses. Esto es necesario para la iglesia romana. polacos y húngaros. En un sermón. A la postre. Pero tan pronto como se le presentó la oportunidad se disfrazó de lacayo y huyó de Constanza. cuando Juan XXIII acudió a él. fue aplastado por el Emperador. el Emperador accedió a protegerlo a condición de que convocara un concilio universal. el cardenal Pedro de Ailly. declaró que el Concilio tenía potestad sobre el papado. En tales circunstancias. declarando que éste estaba dispuesto a renunciar si los otros dos papas hacían lo mismo. y no viceversa. Muchos de los presentes tenían dudas acerca de la posibilidad de llevar a cabo las reformas necesarias mientras él fuese papa. Cuando llegaron los embajadores de Gregorio XII. aun cuando de hecho Alejandro y Juan hayan sido reconocidos mucho más ampliamente que Gregorio XII. quien tomó el título imperial con toda seriedad. a fines de 1414. y que sólo era digno de ocupar esta alta dignidad quien llevase una vida ejemplar. Este pareció acceder. porque de otro modo esa iglesia tendría que declarar que el Concilio de Pisa depuso legalmente a Gregorio. que debía reunirse en la ciudad imperial de Constanza. Por ello. entre quienes se contaban también los escandinavos.

Martín V murió poco después de convocado el concilio. La primera era la elección de un nuevo papa. aparte de una serie de decretos de carácter general. que ordenaba que volviera a haber asambleas conciliares en 1423. y se dedicó a la reforma de la iglesia. la asamblea se contentó con promulgar una serie de medidas contra los abusos de la época. En cuanto a Benito XIII. El triunfo del papado Los próximos años fueron un período de tensión creciente entre la doctrina conciliarista y la de la monarquía papal. y cada diez años a partir de entonces. el Papa convocó una nueva asamblea. Al acercarse la fecha en que debía reunirse el próximo concilio (1430). Pero tampoco confirmó los que estaban dirigidos contra su poder. Pero este concilio. que tomó el nombre de Martín V. Eugenio IV. era asegurarse de que hubiera concilios periódicos que se ocuparan de que los papas llevaran a cabo las reformas necesarias. y muchos de los presentes creían que esa decisión era un paso necesario en la tarea de librar la iglesia de toda mácula de herejía o currupción. Cansados de un concilio que había durado tres años. los miembros de la asamblea decidieron que. se negó a . Poco antes. Quedaban todavía dos papas. cometió el grave error de tratar de disolver la asamblea. el Papa dio muestras de querer pasar por alto lo decretado en Constanza. A esta tarea se dedicó entonces el Concilio. el Concilio quedó como poder supremo. poco después de la abdicación de Juan XXIII. Sin más tardanza.renunciar. en lugar de insistir de inmediato en la reforma. sus seguidores quedaron reducidos a un puñado cuando el emperador Segismundo. el Concilio aceptó su renuncia. Gregorio XII siguió su ejemplo. logró que todos le retiraran su obediencia. mucho más importante desde el punto de vista de los conciliaristas. ya nadie le hizo caso. y lo condenó a pasar el resto de sus días prisionero. a quien Martín V había nombrado presidente de la asamblea. entre los cardenales presentes y una comisión del Concilio. eligieron un nuevo papa. por temor a que volviese a reclamar la tiara papal. Pero se percató de que las ideas conciliaristas tenían todavía mucha fuerza. y se dedicó a otras dos tareas que aún quedaban pendientes. Hecho esto. y dándose el titulo de Benito XIII. sencillamente garantizarían que el movimiento conciliar pudiera continuar. 1430. y al año siguiente Martín lo declaró concluido. El cardenal Cesarini. mediante una serie de negociaciones con los estados ibéricos. sin haber aprobado más que algunos decretos de menor importancia. que había logrado gran auge debido al cisma. que era hábil diplomático. que se reunió en Pavía y después se trasladó a Siena huyendo de la peste. Pero todavía faltaba dar pasos concretos para erradicar males tales como la simonía. pronto comenzó a decaer. tuvo poca asistencia. y su sucesor. La segunda. Aunque desde su fortaleza en Peñíscola el viejo cardenal Pedro de Luna continuó llamándose único papa legítimo. Pero el movimiento conciliar. que se reunió en Basilea. se cuidó de no contradecir los decretos del Concilio de Constanza. Pero el 4 de julio. La reacción no se hizo esperar. había condenado a Juan Huss. según veremos en otro capítulo. El Gran Cisma de Occidente había terminado. ahora que el cisma había terminado. En obediencia a lo ordenado en el decreto Frequens del Concilio de Constanza. y después elegirían un nuevo papa. y pronto descubrió que. A falta de papa. De la continuación del movimiento trataron de asegurarse mediante el decreto Frequens. y a la postre convocó al concilio. era poco lo que podía hacerse de inmediato. Martín V. el pluralismo y el absentismo. Por tanto.

Y aun esa sombra desaparecería si el Occidente no acudía en socorro de sus hermanos orientales. pues las iglesias de Oriente y Occidente habían estado separadas por varios siglos. pues ahora había un papa y dos concilios. Mientras tanto. contaba con pocos prelados.obedecer el decreto de disolución. Por su parte. A fin de lograr esa reunión. si éste se reunía en una ciudad más accesible desde Constantinopla. El Concilio de Ferrara. en Italia. Eugenio IV se rindió. Con ese propósito acudieron al Papa. Uno a uno. A partir de entonces. El emperador Segismundo se negó a reconocer el decreto de disolución. El Concilio de Basilea se negó a trasladarse. acudieron a Ferrara. Luego. el papado romano había resultado vencedor indiscutible de las ideas conciliares. el Concilio de Basilea dio muestras de pretender continuar reuniéndose indefinidamente. El prestigioso erudito Nicolás de Cusa sostenía que sólo el concilio era infalible. el conciliarismo más extremo se adueñó de la reunión. y el resto de la cristiandad le hubiera prestado poca atención de no haber sido porque en julio de 1439 se proclamó solemnemente la reunión entre las iglesias bizantina y occidental. que después se trasladó a Florencia. viéndose solo y desamparado. según veremos en la próxima sección. que había llegado a la cumbre de su poder como respuesta al Gran Cisma de Occidente. Empero ya casi nadie le hacía caso a aquel sínodo. Los cardenales Cesarini y Eneas Silvio Piccolomini (quien después sería Pío II) defendían tesis semejantes. Estas ideas continuaron circulando por largo tiempo. Eneas Silvio Piccolomini y Nicolás de Cusa abandonaron la idea conciliar y tomaron el partido del Papa. cuyos miembros eran cada vez menos. Mientras tanto. Empero un acontecimiento inesperado vino a fortalecer el prestigio papal. Una serie de medidas fueron limitando el poder del papa. En su lugar fue nombrado Félix V. Resultaba entonces que el movimiento conciliar. Esta capitulación de Eugenio IV parecía señalar hacia el triunfo final de las doctrinas conciliaristas. el Emperador de Constantinopla y el Patriarca de esa ciudad decidieron que era necesario subsanar el cisma que había durado casi cuatro siglos. Esto inmediatamente volcó la atención de Europa hacia el concilio. y se acusaban mutuamente de herejía. al Concilio de Basilea no le quedaba otra alternativa que tomar medidas cada vez más extremas contra el Papa. caía a su vez en el cisma. y gobernar la iglesia directamente. a quien declaró depuesto. la situación política de Eugenio era cada vez más precaria. En Basilea. Mas esto no era fácil de lograr. Por fin. Cuando por fin Félix V renunció en 1449. Constantinopla se encontraba fuertemente asediada por los turcos. y se mostraron dispuestos a participar del Concilio. los diversos reinos y señoríos de Europa le fueron retirando su apoyo a la asamblea de Basilea. Pero a partir de la disolución del Concilio de Basilea no . tanto el Emperador como el Patriarca de Constantinopla aceptaron la supremacía papal. cuando había dos papas. Lutero llegó a pensar que un concilio universal seria el mejor medio de defender su causa reformadora. En su desesperación. viendo la oportunidad de reunir las iglesias de Occidente con las de Oriente. hasta tal punto que. La mayoría de la asamblea hizo caso omiso de la orden pontificia y permaneció en Basilea. ahora no sólo había dos concilios. que poco después se trasladó a Lausana y acabó por disolverse. y cortando sus recursos económicos. Del viejo Imperio Bizantino no quedaba más que la sombra. y presionó al Papa para que lo retirara. lo que quedaba del viejo concilio inició un proceso contra Eugenio IV. sino que el movimiento conciliar había resucitado el cisma papal. sino más bien de juzgarlo si no actuaba debidamente. y que por tanto los allí congregados no tenían obligación de obedecer al Papa. y declaró que el Concilio de Basilea estaba debidamente constituido. que hasta entonces no había causado gran revuelo. y el Papa proclamó un decreto transfiriéndolo a Ferrara. Pero otros.

hubo otra asamblea semejante que no sirviera los intereses del papado. Miami. (2003).: Editorial Unilit. 1 1González. L. Historia del cristianismo : Tomo 1 (1:489-504). y estuviera bajo su dominio. . J. Fla.