Convocatoria al

\f\f\f Congreso Nacional
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Partido Comunista de Chile

IB

Consolidar los cambios
Para seguir avanzando

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Consolidar los cambios
Para seguir avanzando

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile

DESAFIOHISTORICODELPERIODO: CONSOLIDAR LO AVANZADO
Y GENERAR CONDICIONES PARA SEGUIR ADELANTE
Con la presente Convocatoria, el Partido
Comunista de Chile da inicio a su XXV Congreso
Nacional. Lo hacemos recogiendo nuestras
centenarias tradicionesy con el especial interés
de que este debate involucre no sólo a los
comunistas, sino también al pueblo de Chile,
a las y los trabajadores, a las mujeres y a los
jóvenes, a las chilenas y chilenos de la tercera
edad, a los artistas e intelectuales, a todas y
todos nuestros aliados políticos. Queremos
ser un aporte al necesario debate que ayude
a reafirmar el camino para superar las odiosas
desigualdades que persisten en Chile, y
proyectar un camino hacia una democracia
plena, de justicia social, de respeto a los
derechos humanos, de paz e integración con
los pueblos vecinos y con todas las naciones de
América. Es una invitación a una construcción
colectiva.

Nuestra tesis principal
En el marco de la vigente contradicción
democracia-neoliberalismo,
que
hemos
considerado
como asunto fundamental en
varios congresos nacionales
del Partido, hoy necesitamos
establecer con mayor claridad
la
tendencia
principal
del período histórico, sus
posibles desenlaces y nuestra
propia apuesta y dirección
política en este escenario.
Desdecomienzosdel presente
siglo XXI, hemos desplegado
especiales esfuerzos para
generar las condiciones que
abran el camino hacia la democracia plena
y la superación del neoliberalismo. Nuestros
eventos nacionales partidarios han formulado
un trazado que se expresa en buena parte

en las movilizaciones y luchas sociales del
período, en el persistente cuestionamiento al
sistema binominal y a la exclusión política, en
la demanda por cambiar la actual Constitución
Política por una que reconozca la soberanía del
pueblo, en un cambio al modelo que es la base
de la concentración económico-financiera más
grande en la historia de Chile.
Hemos sostenido, firme y alta, la exigencia
de Verdad y Justicia y el "Nunca Más en
Chile". No nos guía ningún afán de venganza,
sí nos preocupa el futuro de nuestra patria.
En este duro caminar hemos acompañado a
las agrupaciones de familiares de detenidosdesaparecidos, de ejecutados, torturados y ex
prisioneros políticos, y hemos sido parte de
una amplia expresión ciudadana que se resiste
a la impunidad.
A fines de 2010, en las resoluciones de nuestro
XXIV Congreso Nacional, planteamos la
necesidad de construir una "Nueva Mayoría"
y avanzar en la alianza de la izquierda con el
centro político en torno a un programa que
iniciara el proceso de reformas estructurales.

En la principal tesis de este período, que
es también un objetivo a cumplir, hemos
señalado que Chile puede y debe alcanzar la

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile

DESAFIOHISTORICODELPERIODO: CONSOLIDAR LO AVANZADO
Y GENERAR CONDICIONES PARA SEGUIR ADELANTE
Con la presente Convocatoria, el Partido
Comunista de Chile da inicio a su XXV Congreso
Nacional. Lo hacemos recogiendo nuestras
centenarias tradicionesy con el especial interés
de que este debate involucre no sólo a los
comunistas, sino también al pueblo de Chile,
a las y los trabajadores, a las mujeres y a los
jóvenes, a las chilenas y chilenos de la tercera
edad, a los artistas e intelectuales, a todas y
todos nuestros aliados políticos. Queremos
ser un aporte al necesario debate que ayude
a reafirmar el camino para superar las odiosas
desigualdades que persisten en Chile, y
proyectar un camino hacia una democracia
plena, de justicia social, de respeto a los
derechos humanos, de paz e integración con
los pueblos vecinos y con todas las naciones de
América. Es una invitación a una construcción
colectiva.

Nuestra tesis principal
En el marco de la vigente contradicción
democracia-neoliberalismo,
que
hemos
considerado
como asunto fundamental en
varios congresos nacionales
del Partido, hoy necesitamos
establecer con mayor claridad
la
tendencia
principal
del período histórico, sus
posibles desenlaces y nuestra
propia apuesta y dirección
política en este escenario.
Desdecomienzosdel presente
siglo XXI, hemos desplegado
especiales esfuerzos para
generar las condiciones que
abran el camino hacia la democracia plena
y la superación del neoliberalismo. Nuestros
eventos nacionales partidarios han formulado
un trazado que se expresa en buena parte

en las movilizaciones y luchas sociales del
período, en el persistente cuestionamiento al
sistema binominal y a la exclusión política, en
la demanda por cambiar la actual Constitución
Política por una que reconozca la soberanía del
pueblo, en un cambio al modelo que es la base
de la concentración económico-financiera más
grande en la historia de Chile.
Hemos sostenido, firme y alta, la exigencia
de Verdad y Justicia y el "Nunca Más en
Chile". No nos guía ningún afán de venganza,
sí nos preocupa el futuro de nuestra patria.
En este duro caminar hemos acompañado a
las agrupaciones de familiares de detenidosdesaparecidos, de ejecutados, torturados y ex
prisioneros políticos, y hemos sido parte de
una amplia expresión ciudadana que se resiste
a la impunidad.
A fines de 2010, en las resoluciones de nuestro
XXIV Congreso Nacional, planteamos la
necesidad de construir una "Nueva Mayoría"
y avanzar en la alianza de la izquierda con el
centro político en torno a un programa que
iniciara el proceso de reformas estructurales.

En la principal tesis de este período, que
es también un objetivo a cumplir, hemos
señalado que Chile puede y debe alcanzar la

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
conquista de un Estado Democrático pleno,
tal meta requiere de una auténtica Revolución
Democrática. Sólo así, nuestro país dará fin a
una transición que, necesariamente, permitirá
un definitivo cierre democrático a este tránsito
histórico. Las correlaciones de clases y fuerzas
socio-políticas se han ordenado en torno a esta
contradicción fundamental. Con fisuras, grietas
y lógicas tensiones, lo que sigue caracterizando
el período, en lo esencial, es esta contradicción
histórica. En este Congreso Nacional, abiertos
al intercambio y debate con nuestros aliados y
con el pueblo chileno, debemos avanzar en la
caracterización del rumbo y programa político
que nos lleve a cumplir esta meta.
Lograr este objetivo histórico generará las
condiciones básicas para seguir avanzando. En
esa dirección, todo muestra que ha sido justa
la determinación de plantearnos, para esta
fase, una derrota estratégica de la derecha
en su condición de clase dominante, que se
expresa en la hegemonía que mantiene en los
planos político, económico, militar, cultural y
comunicacional. En función de este objetivo
hemos hecho esfuerzos principales para
establecer una correlación de fuerzas que
permita alcanzar esa meta.
Una correlación de fuerzas que tiene tensiones
y contradicciones, que se expresa en un
acuerdo en torno a un Programa de Gobierno
y un Gobierno en sí mismo; en torno a la
voluntad compartida de seguir unidos más
allá del actual Gobierno del que somos parte.
Se trata, insistimos, de un período histórico
y, por tanto, el tiempo que demore estará
determinado por el cumplimiento del objetivo
que nos hemos planteado.
Hemos sido incidentes en este proceso. Nuestro
protagonismo crece. Sin embargo sería, al
menos, un error político que se distanciaría de
la realidad, que nos consideráramos la fuerza
política principal en este esfuerzo. Lo valioso
de la experiencia que estamos viviendo es que
con la fuerza que poseemos hemos logrado
aportar a que se realicen avances relevantes,
aunque en ningún caso todavía suficientes
para consolidar lo avanzado.

El camino recorrido nos ha mostrado las
capacidades del Partido y de la Juventud
que debemos considerar porque es lo que
nos ha permitido construir. Pero también ha
evidenciado nuestras principales insuficiencias
ycarenciasy, porsobretodo, los fundamentales
desafíos que debemos enfrentar con mucho
rigor y responsabilidad.
Aspiramos a un partido más incidente en el
movimiento social, en los trabajadores, en
las mujeres, en la juventud y los pobladores,
entre otros. Para ello se requiere de mayores
niveles de organización partidaria, con una
gran preocupación por el fortalecimiento
celular y de las direcciones políticas
intermedias con el propósito de terminar con
discusiones secundarias y que se proyecte
la reincorporación de esa cantidad de
militantes que están fuera de la organización
por prácticas sectarias, así como abrirlas
compuertas para que lleguen los cientos o
miles de personas que desean ser comunistas.

Una gran preocupación debemos tener por
la educación política que ayude al debate
de ideas En este plano, las comunicaciones
y la propaganda política juegan un rol
importantísimo en el proceso de comunicar
bien lo que se está haciendo en materia de
cumplimiento del Programa de Gobierno.

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
en sus propios territorios y tal vez los casos
La dirección y práctica del proceso político
más expresivos en este tiempo sean Grecia
que hemos ayudado a abrir y, del cual somos
y España.
parte incidente, ha implicado poner en
Para evaluar este tiempo político, necesitamos
cuestión la base misma de gobernabilidad
del sistema de dominación de clase que se
ha mantenido desde el desplazamiento de la
dictadura del poder total a comienzos de la
década de los noventa del siglo pasado.
Autodefinido como "democracia de los
acuerdos" o "política de los consensos", este
estilo de gobernabilidad ha capturado por
décadas la soberanía popular, y relegitimó
las bases de la dominación económica,
política y cultural heredadas de la dictadura
y que fueron componentes fundacionales del
modelo de acumulación capitalista sustentado
en la híper concentración brutal y salvaje y en
la especulación financiera. Es una vergüenza
que Chile esté hoy entre los países del mundo
que más exportan capital financiero.
Esto es lo que la derecha dominante no un enfoque histórico que nos permita construir
acepta perder. Se resiste y lo hará todavía nuestro proyecto. Por décadas -y eso se ha
con mayor fuerza en los meses y años que expresado con énfasis y más claramente en
vienen. En este sentido, la lucha de clases se nuestros cuatro últimos congresos nacionalesagudizará y posiblemente adoptará diversas hemos puesto en el centro de nuestra política
formas que debemos prever con mayor la necesidad imperiosa de construir una
correlación de fuerzas que permita poner en
acuciosidad.
Este sistema de acumulación de ganancias jaque al modelo de dominación que surge
y de generación de plusvalía ha provocado precisamente tras el desplazamiento de la
grietas tremendas y estructurales que se dictadura. En torno a estos objetivos hemos
expresan en la desigualdad, en la depredación construido nuestra política de alianzas, nuestras
del ecosistema, en el agotamiento de formas de lucha y nuestras definiciones
recursos y fuentes energéticas, en la ruptura programáticas. Es más, definiciones como ser
de la identidad nacional, en el crecimiento parte del actual gobierno, las hemos ubicado
de fenómenos de gran peligro como son en este contexto.
el narcotráfico y el crimen organizado, con
alta incidencia en el propio modelo de
acumulación.
El carácter del Programa de la
Sin embargo, es un hecho histórico y objetivo
Nueva Mayoría, nuestra política y
que este modelo de acumulación capitalista
profundiza sus trizaduras y ha entrado en el cuadro general de fuerzas.
una fase de mayor inestabilidad que tiene
un correlato, también objetivo, en el cuadro En nuestra caracterización del Programa,
de crisis de la economía mundial capitalista, dijimos que éste puede caracterizarse como
proceso que ha alcanzado un dinamismo por democrático, reformador y de vocación
momentos insospechado. La crisis la tienen social, desde el punto de vista de las
ahora las economías capitalistas centrales garantías, derechos y servicios sociales que

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
conquista de un Estado Democrático pleno,
tal meta requiere de una auténtica Revolución
Democrática. Sólo así, nuestro país dará fin a
una transición que, necesariamente, permitirá
un definitivo cierre democrático a este tránsito
histórico. Las correlaciones de clases y fuerzas
socio-políticas se han ordenado en torno a esta
contradicción fundamental. Con fisuras, grietas
y lógicas tensiones, lo que sigue caracterizando
el período, en lo esencial, es esta contradicción
histórica. En este Congreso Nacional, abiertos
al intercambio y debate con nuestros aliados y
con el pueblo chileno, debemos avanzar en la
caracterización del rumbo y programa político
que nos lleve a cumplir esta meta.
Lograr este objetivo histórico generará las
condiciones básicas para seguir avanzando. En
esa dirección, todo muestra que ha sido justa
la determinación de plantearnos, para esta
fase, una derrota estratégica de la derecha
en su condición de clase dominante, que se
expresa en la hegemonía que mantiene en los
planos político, económico, militar, cultural y
comunicacional. En función de este objetivo
hemos hecho esfuerzos principales para
establecer una correlación de fuerzas que
permita alcanzar esa meta.
Una correlación de fuerzas que tiene tensiones
y contradicciones, que se expresa en un
acuerdo en torno a un Programa de Gobierno
y un Gobierno en sí mismo; en torno a la
voluntad compartida de seguir unidos más
allá del actual Gobierno del que somos parte.
Se trata, insistimos, de un período histórico
y, por tanto, el tiempo que demore estará
determinado por el cumplimiento del objetivo
que nos hemos planteado.
Hemos sido incidentes en este proceso. Nuestro
protagonismo crece. Sin embargo sería, al
menos, un error político que se distanciaría de
la realidad, que nos consideráramos la fuerza
política principal en este esfuerzo. Lo valioso
de la experiencia que estamos viviendo es que
con la fuerza que poseemos hemos logrado
aportar a que se realicen avances relevantes,
aunque en ningún caso todavía suficientes
para consolidar lo avanzado.

El camino recorrido nos ha mostrado las
capacidades del Partido y de la Juventud
que debemos considerar porque es lo que
nos ha permitido construir. Pero también ha
evidenciado nuestras principales insuficiencias
ycarenciasy, porsobretodo, los fundamentales
desafíos que debemos enfrentar con mucho
rigor y responsabilidad.
Aspiramos a un partido más incidente en el
movimiento social, en los trabajadores, en
las mujeres, en la juventud y los pobladores,
entre otros. Para ello se requiere de mayores
niveles de organización partidaria, con una
gran preocupación por el fortalecimiento
celular y de las direcciones políticas
intermedias con el propósito de terminar con
discusiones secundarias y que se proyecte
la reincorporación de esa cantidad de
militantes que están fuera de la organización
por prácticas sectarias, así como abrirlas
compuertas para que lleguen los cientos o
miles de personas que desean ser comunistas.

Una gran preocupación debemos tener por
la educación política que ayude al debate
de ideas En este plano, las comunicaciones
y la propaganda política juegan un rol
importantísimo en el proceso de comunicar
bien lo que se está haciendo en materia de
cumplimiento del Programa de Gobierno.

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
en sus propios territorios y tal vez los casos
La dirección y práctica del proceso político
más expresivos en este tiempo sean Grecia
que hemos ayudado a abrir y, del cual somos
y España.
parte incidente, ha implicado poner en
Para evaluar este tiempo político, necesitamos
cuestión la base misma de gobernabilidad
del sistema de dominación de clase que se
ha mantenido desde el desplazamiento de la
dictadura del poder total a comienzos de la
década de los noventa del siglo pasado.
Autodefinido como "democracia de los
acuerdos" o "política de los consensos", este
estilo de gobernabilidad ha capturado por
décadas la soberanía popular, y relegitimó
las bases de la dominación económica,
política y cultural heredadas de la dictadura
y que fueron componentes fundacionales del
modelo de acumulación capitalista sustentado
en la híper concentración brutal y salvaje y en
la especulación financiera. Es una vergüenza
que Chile esté hoy entre los países del mundo
que más exportan capital financiero.
Esto es lo que la derecha dominante no un enfoque histórico que nos permita construir
acepta perder. Se resiste y lo hará todavía nuestro proyecto. Por décadas -y eso se ha
con mayor fuerza en los meses y años que expresado con énfasis y más claramente en
vienen. En este sentido, la lucha de clases se nuestros cuatro últimos congresos nacionalesagudizará y posiblemente adoptará diversas hemos puesto en el centro de nuestra política
formas que debemos prever con mayor la necesidad imperiosa de construir una
correlación de fuerzas que permita poner en
acuciosidad.
Este sistema de acumulación de ganancias jaque al modelo de dominación que surge
y de generación de plusvalía ha provocado precisamente tras el desplazamiento de la
grietas tremendas y estructurales que se dictadura. En torno a estos objetivos hemos
expresan en la desigualdad, en la depredación construido nuestra política de alianzas, nuestras
del ecosistema, en el agotamiento de formas de lucha y nuestras definiciones
recursos y fuentes energéticas, en la ruptura programáticas. Es más, definiciones como ser
de la identidad nacional, en el crecimiento parte del actual gobierno, las hemos ubicado
de fenómenos de gran peligro como son en este contexto.
el narcotráfico y el crimen organizado, con
alta incidencia en el propio modelo de
acumulación.
El carácter del Programa de la
Sin embargo, es un hecho histórico y objetivo
Nueva Mayoría, nuestra política y
que este modelo de acumulación capitalista
profundiza sus trizaduras y ha entrado en el cuadro general de fuerzas.
una fase de mayor inestabilidad que tiene
un correlato, también objetivo, en el cuadro En nuestra caracterización del Programa,
de crisis de la economía mundial capitalista, dijimos que éste puede caracterizarse como
proceso que ha alcanzado un dinamismo por democrático, reformador y de vocación
momentos insospechado. La crisis la tienen social, desde el punto de vista de las
ahora las economías capitalistas centrales garantías, derechos y servicios sociales que

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile

se propone promover para todos. Responde
a un diagnóstico colectivo que, en lo esencial,
cuestiona al neoliberalismo en tanto forma
de expresión de un "capitalismo salvaje"
opuesto a la democracia, considerado ése
neoliberalismo tanto como categoría de la
política en sentido estricto (forma autoritaria,
excluyente y "tutelada" de ejercicio del poder
del Estado) como amplio (impregnando
las distintas esferas de la vida social:
relaciones económicas, sociales, ideológicas,
manifestaciones artístico-culturales).
No surge, por lo mismo, directamente del
Programa un cuestionamiento del capitalismo
como sistema. No se visualiza la contradicción
capital-trabajo como la generadora principal
de la contradicción social. Así, el Programa
no responde a la perspectiva de instalación
inmediata de una democracia revolucionaria,
que inaugure un tránsito a una sociedad
de carácter socialista, sino sólo -nada
más, aunque tampoco nada menos- a una
democracia que sí supere los aspectos más
regresivos del neoliberalismo y siente las
bases para iniciar su superación. Fue bajo
estas premisas que resolvimos ingresar al
Gobierno, en la convicción de que su gestión
y la realización de su Programa podrían abrir
paso a superiores condiciones para librar
nuestra batalla por ideas y movilizaciones en
pos de una democracia post neoliberal. Por
lo mismo, para no equivocar el análisis, el
carácter del Programa y sus medidas concretas
deben examinarse desde este ángulo. Lo que
tampoco puede conducir a no presionar para
que el cambio propuesto sea lo más avanzado
posible.
Al hacer la afirmación anterior, tenemos en
cuenta, por cierto, las enseñanzas que surgen
de la dialéctica entre reforma y revolución,
siempre presente en períodos de cambio
social. En estos períodos no es posible
teóricamente, ni razonable políticamente,
fijar a priori los límites de medidas que
abran espacio a las legítimas y necesarias
manifestaciones de la lucha de clases y a
consecuentes cambios en la correlación de las

fuerzas. Así, por ejemplo, ocurrió en Chile con
la llamada "chilenización del cobre" impulsada
por el gobierno de Eduardo Freí en los '60,
que proveyó de nuevos impulsos a la lucha
por la nacionalización de la "viga maestra" de
la economía chilena, culminada el año 1971
en la unánime aprobación parlamentaria de
la nacionalización de la principal fuente de
riqueza nacional.
Ello ocurrió -y podríamos abundar en
ejemplos- pues de estos períodos de cambio
puede devenir incluso la apertura de una
situación revolucionaria, aunque, obviamente,
tal situación no esté presente en el Chile actual.
Hoy, al evaluar el desarrollo del Programa
de Gobierno, nuestra política y el cuadro
general de fuerzas, podemos decir que
hemos avanzado, y las condiciones para
seguir adelante con nuestra línea política se
mantienen. La propia experiencia acumulada
nos desafía a enriquecer nuestro quehacer
partidario y la realización de nuestra política.
Podemos afirmar que la tendencia principal del
período histórico sigue vigente. Sin embargo,
los riesgos y peligros de un retroceso han
aumentado, y este peligro es el que debemos
enfrentar ahora, cuando se requiere consolidar
el avance y la dirección de la tendencia
principal, en pleno desarrollo.
En este contexto, no podemos descartar a
priori la ampliación de alianzas para sostener
la actual correlación de fuerzas que permita
consolidar lo avanzado, y neutralizar la
ofensiva por derribarlo. Esto es clave para
seguir adelante.
En el esfuerzo de consolidar, para seguir
avanzando,
requerimos
una
profunda
flexibilidad táctica.
Junto con acentuar la unidad de nuestra
alianza principal, la Nueva Mayoría, debemos
observar las tensiones o contradicciones que
se puedan dar en el campo de la derecha,
y no descartar a priori entendimientos
puntuales con algunos sectores de ella que nos
permitan lograr avances democráticos. Como
ocurrió, por ejemplo, con la aprobación en el
Parlamento de la histórica y nueva ley de sistema

electoral proporcional moderado, que terminó
con el binominal pinochetista.
Por otra parte, se abre un campo de confluencia
con fuerzas o expresiones que hoy están fuera
de la Nueva Mayoría, y que exponen ¡deas y
propuestas que apuntan a las transformaciones
sociales y políticas y a la superación del
neoliberalismo. Nuestros esfuerzos deben
apuntar a acercamientos y entendimientos con
esas expresiones, tanto en el plano puntual como
en los procesos tácticos y los más permanentes
de la construcción de alianzas.
La aspiración, compartida por las amplias
mayorías nacionales de lo que hemos llamado un

"Gobierno de nuevo tipo", no está en contradicción
alguna con el carácter del proceso y las alianzas
políticas del presente. Más bien, vemos en ellos
una línea de continuidad, profundización y
mejor señalamiento de los objetivos, así como
la indispensable acumulación de fuerzas para
convertir las exigencias de cambios de fondo
en alianzas con un cada vez mayor y afinado
programa.

monopolista y financiera generan nuevas y más
profundas tensiones. Pero crece la tendencia
fundamental, esto es, el surgimiento de nuevos
bloques que ponen en cuestión la hegemonía
unipolar del imperialismo norteamericano y
sus socios mayores. El surgimiento del grupo
de países llamados Brics (Brasil, Rusia, India,
China, Sudáfrica, entre otros), ha generado una
nueva dinámica en el mundo. En palabras del
Comandante Fidel Castro, un camino que reabre
la esperanza para la humanidad, amenazada por
el capitalismo salvaje y su acción depredadora.
Estos países, incluso disputan hoy la hegemonía
del imperialismo en su expresión monetaria
y financiera, y de esa disputa surgen nuevas
instituciones de incidencia mundial que, en los
hechos, pueden superar la actual estructura
y mapa de poder financiero del capitalismo
monopólico.
En nuestro continente, la consolidación de Celac
afirma las condiciones para seguir adelante
con el surgimiento de un bloque de naciones
que aporta al nuevo escenario multipolar en
el mundo. Unasur, Alba, Mercosur, Caricom
son todos ellos espacios que contribuyen a
la integración continental, sin la presencia de
los Estados Unidos y Canadá, y que fortalecen
las condiciones para un nuevo sistema de
integración que considere las asimetrías al
interior del bloque. El diálogo de paz por
Colombia que tiene base en La Habana; la
histórica declaración de América como zona de
paz, en la reunión de Celac realizada en Cuba;

La situación mundial y continental
la trascendental reapertura de relaciones
El cuadro mundial se ha dinamizado diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, son
enormemente. Las contradicciones objetivas que expresiones de este proceso de avance y de
surgen del desarrollo del capitalismo en su fase integración de nuestros estados nacionales.

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile

se propone promover para todos. Responde
a un diagnóstico colectivo que, en lo esencial,
cuestiona al neoliberalismo en tanto forma
de expresión de un "capitalismo salvaje"
opuesto a la democracia, considerado ése
neoliberalismo tanto como categoría de la
política en sentido estricto (forma autoritaria,
excluyente y "tutelada" de ejercicio del poder
del Estado) como amplio (impregnando
las distintas esferas de la vida social:
relaciones económicas, sociales, ideológicas,
manifestaciones artístico-culturales).
No surge, por lo mismo, directamente del
Programa un cuestionamiento del capitalismo
como sistema. No se visualiza la contradicción
capital-trabajo como la generadora principal
de la contradicción social. Así, el Programa
no responde a la perspectiva de instalación
inmediata de una democracia revolucionaria,
que inaugure un tránsito a una sociedad
de carácter socialista, sino sólo -nada
más, aunque tampoco nada menos- a una
democracia que sí supere los aspectos más
regresivos del neoliberalismo y siente las
bases para iniciar su superación. Fue bajo
estas premisas que resolvimos ingresar al
Gobierno, en la convicción de que su gestión
y la realización de su Programa podrían abrir
paso a superiores condiciones para librar
nuestra batalla por ideas y movilizaciones en
pos de una democracia post neoliberal. Por
lo mismo, para no equivocar el análisis, el
carácter del Programa y sus medidas concretas
deben examinarse desde este ángulo. Lo que
tampoco puede conducir a no presionar para
que el cambio propuesto sea lo más avanzado
posible.
Al hacer la afirmación anterior, tenemos en
cuenta, por cierto, las enseñanzas que surgen
de la dialéctica entre reforma y revolución,
siempre presente en períodos de cambio
social. En estos períodos no es posible
teóricamente, ni razonable políticamente,
fijar a priori los límites de medidas que
abran espacio a las legítimas y necesarias
manifestaciones de la lucha de clases y a
consecuentes cambios en la correlación de las

fuerzas. Así, por ejemplo, ocurrió en Chile con
la llamada "chilenización del cobre" impulsada
por el gobierno de Eduardo Freí en los '60,
que proveyó de nuevos impulsos a la lucha
por la nacionalización de la "viga maestra" de
la economía chilena, culminada el año 1971
en la unánime aprobación parlamentaria de
la nacionalización de la principal fuente de
riqueza nacional.
Ello ocurrió -y podríamos abundar en
ejemplos- pues de estos períodos de cambio
puede devenir incluso la apertura de una
situación revolucionaria, aunque, obviamente,
tal situación no esté presente en el Chile actual.
Hoy, al evaluar el desarrollo del Programa
de Gobierno, nuestra política y el cuadro
general de fuerzas, podemos decir que
hemos avanzado, y las condiciones para
seguir adelante con nuestra línea política se
mantienen. La propia experiencia acumulada
nos desafía a enriquecer nuestro quehacer
partidario y la realización de nuestra política.
Podemos afirmar que la tendencia principal del
período histórico sigue vigente. Sin embargo,
los riesgos y peligros de un retroceso han
aumentado, y este peligro es el que debemos
enfrentar ahora, cuando se requiere consolidar
el avance y la dirección de la tendencia
principal, en pleno desarrollo.
En este contexto, no podemos descartar a
priori la ampliación de alianzas para sostener
la actual correlación de fuerzas que permita
consolidar lo avanzado, y neutralizar la
ofensiva por derribarlo. Esto es clave para
seguir adelante.
En el esfuerzo de consolidar, para seguir
avanzando,
requerimos
una
profunda
flexibilidad táctica.
Junto con acentuar la unidad de nuestra
alianza principal, la Nueva Mayoría, debemos
observar las tensiones o contradicciones que
se puedan dar en el campo de la derecha,
y no descartar a priori entendimientos
puntuales con algunos sectores de ella que nos
permitan lograr avances democráticos. Como
ocurrió, por ejemplo, con la aprobación en el
Parlamento de la histórica y nueva ley de sistema

electoral proporcional moderado, que terminó
con el binominal pinochetista.
Por otra parte, se abre un campo de confluencia
con fuerzas o expresiones que hoy están fuera
de la Nueva Mayoría, y que exponen ¡deas y
propuestas que apuntan a las transformaciones
sociales y políticas y a la superación del
neoliberalismo. Nuestros esfuerzos deben
apuntar a acercamientos y entendimientos con
esas expresiones, tanto en el plano puntual como
en los procesos tácticos y los más permanentes
de la construcción de alianzas.
La aspiración, compartida por las amplias
mayorías nacionales de lo que hemos llamado un

"Gobierno de nuevo tipo", no está en contradicción
alguna con el carácter del proceso y las alianzas
políticas del presente. Más bien, vemos en ellos
una línea de continuidad, profundización y
mejor señalamiento de los objetivos, así como
la indispensable acumulación de fuerzas para
convertir las exigencias de cambios de fondo
en alianzas con un cada vez mayor y afinado
programa.

monopolista y financiera generan nuevas y más
profundas tensiones. Pero crece la tendencia
fundamental, esto es, el surgimiento de nuevos
bloques que ponen en cuestión la hegemonía
unipolar del imperialismo norteamericano y
sus socios mayores. El surgimiento del grupo
de países llamados Brics (Brasil, Rusia, India,
China, Sudáfrica, entre otros), ha generado una
nueva dinámica en el mundo. En palabras del
Comandante Fidel Castro, un camino que reabre
la esperanza para la humanidad, amenazada por
el capitalismo salvaje y su acción depredadora.
Estos países, incluso disputan hoy la hegemonía
del imperialismo en su expresión monetaria
y financiera, y de esa disputa surgen nuevas
instituciones de incidencia mundial que, en los
hechos, pueden superar la actual estructura
y mapa de poder financiero del capitalismo
monopólico.
En nuestro continente, la consolidación de Celac
afirma las condiciones para seguir adelante
con el surgimiento de un bloque de naciones
que aporta al nuevo escenario multipolar en
el mundo. Unasur, Alba, Mercosur, Caricom
son todos ellos espacios que contribuyen a
la integración continental, sin la presencia de
los Estados Unidos y Canadá, y que fortalecen
las condiciones para un nuevo sistema de
integración que considere las asimetrías al
interior del bloque. El diálogo de paz por
Colombia que tiene base en La Habana; la
histórica declaración de América como zona de
paz, en la reunión de Celac realizada en Cuba;

La situación mundial y continental
la trascendental reapertura de relaciones
El cuadro mundial se ha dinamizado diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, son
enormemente. Las contradicciones objetivas que expresiones de este proceso de avance y de
surgen del desarrollo del capitalismo en su fase integración de nuestros estados nacionales.

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
Mientras que en otras zonas del mundo,
como Oriente Medio y el Cuerno de África,
la desintegración de los estados, las guerras
de intervención y el control directo de sus
riquezas naturales y energéticas muestran la
voracidad y crueldad de una política imperial
que, golpeada, busca reponer a como dé lugar
su fragmentada hegemonía.
Los Brics se han transformado en aliados
estratégicos de las naciones que integran
la Celac, y en este proceso Chile debe jugar
un papel mucho más dinámico hacia el
Asia Pacífico y en el camino de integración
continental, especialmente en el Cono Sur
americano.
En este cuadro mundial de correlación

3 SUMMIT

generar desestabilizaciones de los gobiernos y
fuerzas democráticas que emprenden reformas
y transformaciones de fondo. Así como la gesta
independentista a comienzos del siglo XIX tuvo
un carácter continental, asimismo en nuestros
días es imposible abordar las tareas nacionales
sin una coordinación e integración cada vez
más estrechas y una solidaridad más activa.
Las trágicas consecuencias de un mundo
"unipolar" estremecen en estos días a toda
la humanidad. La soberbia de gran potencia
que ha caracterizado siempre a la política
norteamericana, cobra hoy un precio que
están pagando con sus vidas e innumerables
sufrimientos millones de seres humanos en
los territorios arrasados por la prepotencia y la

BRICS 2014

14 • Fortaleza
D14 • Brasilia

Bras

VI CÚPULA DO E
15dejulhote014-Fo

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
capital. Tales prácticas no son nuevas, y bien
podemos afirmar que ninguna nación se ha
librado en algún momento de sus nefastas
consecuencias.
La reafirmación permanente del derecho de
las naciones a su autodeterminación, cobra
en nuestros días una extrema vigencia. La
soberanía nacional, el derecho a disponer
libremente de sus recursos naturales, la
urgencia de combatir los desastrosos efectos
del derroche y el uso irracional de las fuentes de
energía que ponen en riesgo la supervivencia
misma de la humanidad, son tareas inmediatas
que cada país y el conjunto de las naciones
deben abordar con la máxima decisión. Todos
estos males tienen un domicilio conocido y
culpables sobradamente identificados: son el
gran capital, cuya concentración ha alcanzado
niveles propios de las más viejas leyendas.
Las cifras hablan por sí solas y el listado de
las grandes fortunas en cuya contemplación
tantos se complacen, no hace sino subrayar
la irracionalidad de un mundo regido por
un puñado de déspotas amparados en una
escalada armamentista de una magnitud que
tampoco tiene precedentes en la historia.

Las
nuevas estrategias de
desestabilización, la permanente
batalla por el cumplimiento del
Programa y los desafíos sociales y
políticos.
de fuerzas, los procesos democráticos,
progresistas y revolucionarios que cursan en
nuestro continente son la base para consolidar
esta tendencia en América, y el imperialismo
está jugando todas sus cartas para impedir esa
consolidación. Incluso, no podemos descartar
formas de intervención directa o golpes de
fuerza para frenar los procesos emancipadores,
como se ha intentado en forma persistente
aunque fallida en Venezuela, Ecuador y Bolivia,
y lamentablemente con éxito en Honduras
y Paraguay. Las intervenciones imperialistas
adoptan diversas formas, y también buscan

ceguera política del gran imperio. Es la hora de
amplificar la denuncia y de poner al desnudo las
causas objetivas de este desastre humanitario,
a la vez que unirse con decisión y generosidad al
vasto movimiento de solidaridad que comienza
a verificarse en todo el mundo. Una solidaridad
activa y eficaz no puede sino ir de la mano con
la denuncia de las causas profundas de una
crisis impensable de no contar con la práctica
intervencionista de una nación, los Estados
Unidos de Norteamérica, cuyos sectores
dirigentes gobiernan en función exclusiva y
excluyente de los intereses estrechos del gran

En todos esos procesos de desestabilización
en nuestro continente ha habido un factor
común: los tanques y fusiles no son las únicas
armas de lucha del imperialismo, también lo
son los medios de comunicación masiva. Los
grandes medios han ocupado una posición de
vanguardia en la contención de los cambios,
llegando a ser incluso más incidentes que las
propias derechas políticas del continente. Han
usado intensas maniobras de desinformación,
coordinadas regionalmente, que pretenden
radicalizar a la sociedad tratando de neutralizar

7

los vínculos de ésta con los procesos de
reformas. Son estrategias que, en pro de una
seudo "libertad y democracia", intentan torcer
el rumbo de la historia y hacer retroceder al
continente hacia la hegemonía imperial sin
contrapeso.
En Chile, esta acción se ha incrementado con
fuerza y virulencia. Nuestro Partido debe
asumir la exigencia de normas jurídicas que
incorporen el derecho a la comunicación y a la
libre expresión del pueblo, como tarea política
prioritaria en la lucha por democratizar la
institucionalidad mediática.
El pueblo de Chile debe abrir la discusión
sobre la necesaria existencia equitativa de
tres tipos de medios, revalorizando el rol
del Estado como un actor trascendental del
campo comunicacional, lo que se expresa en
la creación, reformulación y fortalecimiento
de medios públicos como TVN y el ex diario La
Nación.
Del mismo modo, presionar para la creación
de herramientas legales que permitan
fortalecer la presencia de medios locales y
comunitarios que den voz a la diversidad del
pueblo y, por último, el establecimiento de una
regulación clara que limite la concentración de
la propiedad de los medios de comunicación
privada e impida la propiedad cruzada
entre giros económicos diversos y aquellos
relacionados con la producción de contenidos
culturales e informativos. La perspectiva cada
vez más presente de la comunicación como
un derecho colectivo, es una clara derrota
ideológica para el argumento neoliberal que
asocia el concepto de "libertad de prensa" a un
libertinaje de empresa que reduce su ejercicio
a un monopolio en manos de quienes ostentan
el poder económico.
En nuestro país, lo que se ha incrementado con
mayor agudeza es la disputa por la hegemonía
de la dirección del proceso político. Esta pugna
se vive en medio de una severa y creciente
crisis de representación del sistema políticoinstitucional y de los partidos. Esta crisis no
es reciente, ha sido latente por décadas y hoy
empieza a manifestarse de forma más directa

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
Mientras que en otras zonas del mundo,
como Oriente Medio y el Cuerno de África,
la desintegración de los estados, las guerras
de intervención y el control directo de sus
riquezas naturales y energéticas muestran la
voracidad y crueldad de una política imperial
que, golpeada, busca reponer a como dé lugar
su fragmentada hegemonía.
Los Brics se han transformado en aliados
estratégicos de las naciones que integran
la Celac, y en este proceso Chile debe jugar
un papel mucho más dinámico hacia el
Asia Pacífico y en el camino de integración
continental, especialmente en el Cono Sur
americano.
En este cuadro mundial de correlación

3 SUMMIT

generar desestabilizaciones de los gobiernos y
fuerzas democráticas que emprenden reformas
y transformaciones de fondo. Así como la gesta
independentista a comienzos del siglo XIX tuvo
un carácter continental, asimismo en nuestros
días es imposible abordar las tareas nacionales
sin una coordinación e integración cada vez
más estrechas y una solidaridad más activa.
Las trágicas consecuencias de un mundo
"unipolar" estremecen en estos días a toda
la humanidad. La soberbia de gran potencia
que ha caracterizado siempre a la política
norteamericana, cobra hoy un precio que
están pagando con sus vidas e innumerables
sufrimientos millones de seres humanos en
los territorios arrasados por la prepotencia y la

BRICS 2014

14 • Fortaleza
D14 • Brasilia

Bras

VI CÚPULA DO E
15dejulhote014-Fo

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
capital. Tales prácticas no son nuevas, y bien
podemos afirmar que ninguna nación se ha
librado en algún momento de sus nefastas
consecuencias.
La reafirmación permanente del derecho de
las naciones a su autodeterminación, cobra
en nuestros días una extrema vigencia. La
soberanía nacional, el derecho a disponer
libremente de sus recursos naturales, la
urgencia de combatir los desastrosos efectos
del derroche y el uso irracional de las fuentes de
energía que ponen en riesgo la supervivencia
misma de la humanidad, son tareas inmediatas
que cada país y el conjunto de las naciones
deben abordar con la máxima decisión. Todos
estos males tienen un domicilio conocido y
culpables sobradamente identificados: son el
gran capital, cuya concentración ha alcanzado
niveles propios de las más viejas leyendas.
Las cifras hablan por sí solas y el listado de
las grandes fortunas en cuya contemplación
tantos se complacen, no hace sino subrayar
la irracionalidad de un mundo regido por
un puñado de déspotas amparados en una
escalada armamentista de una magnitud que
tampoco tiene precedentes en la historia.

Las
nuevas estrategias de
desestabilización, la permanente
batalla por el cumplimiento del
Programa y los desafíos sociales y
políticos.
de fuerzas, los procesos democráticos,
progresistas y revolucionarios que cursan en
nuestro continente son la base para consolidar
esta tendencia en América, y el imperialismo
está jugando todas sus cartas para impedir esa
consolidación. Incluso, no podemos descartar
formas de intervención directa o golpes de
fuerza para frenar los procesos emancipadores,
como se ha intentado en forma persistente
aunque fallida en Venezuela, Ecuador y Bolivia,
y lamentablemente con éxito en Honduras
y Paraguay. Las intervenciones imperialistas
adoptan diversas formas, y también buscan

ceguera política del gran imperio. Es la hora de
amplificar la denuncia y de poner al desnudo las
causas objetivas de este desastre humanitario,
a la vez que unirse con decisión y generosidad al
vasto movimiento de solidaridad que comienza
a verificarse en todo el mundo. Una solidaridad
activa y eficaz no puede sino ir de la mano con
la denuncia de las causas profundas de una
crisis impensable de no contar con la práctica
intervencionista de una nación, los Estados
Unidos de Norteamérica, cuyos sectores
dirigentes gobiernan en función exclusiva y
excluyente de los intereses estrechos del gran

En todos esos procesos de desestabilización
en nuestro continente ha habido un factor
común: los tanques y fusiles no son las únicas
armas de lucha del imperialismo, también lo
son los medios de comunicación masiva. Los
grandes medios han ocupado una posición de
vanguardia en la contención de los cambios,
llegando a ser incluso más incidentes que las
propias derechas políticas del continente. Han
usado intensas maniobras de desinformación,
coordinadas regionalmente, que pretenden
radicalizar a la sociedad tratando de neutralizar

7

los vínculos de ésta con los procesos de
reformas. Son estrategias que, en pro de una
seudo "libertad y democracia", intentan torcer
el rumbo de la historia y hacer retroceder al
continente hacia la hegemonía imperial sin
contrapeso.
En Chile, esta acción se ha incrementado con
fuerza y virulencia. Nuestro Partido debe
asumir la exigencia de normas jurídicas que
incorporen el derecho a la comunicación y a la
libre expresión del pueblo, como tarea política
prioritaria en la lucha por democratizar la
institucionalidad mediática.
El pueblo de Chile debe abrir la discusión
sobre la necesaria existencia equitativa de
tres tipos de medios, revalorizando el rol
del Estado como un actor trascendental del
campo comunicacional, lo que se expresa en
la creación, reformulación y fortalecimiento
de medios públicos como TVN y el ex diario La
Nación.
Del mismo modo, presionar para la creación
de herramientas legales que permitan
fortalecer la presencia de medios locales y
comunitarios que den voz a la diversidad del
pueblo y, por último, el establecimiento de una
regulación clara que limite la concentración de
la propiedad de los medios de comunicación
privada e impida la propiedad cruzada
entre giros económicos diversos y aquellos
relacionados con la producción de contenidos
culturales e informativos. La perspectiva cada
vez más presente de la comunicación como
un derecho colectivo, es una clara derrota
ideológica para el argumento neoliberal que
asocia el concepto de "libertad de prensa" a un
libertinaje de empresa que reduce su ejercicio
a un monopolio en manos de quienes ostentan
el poder económico.
En nuestro país, lo que se ha incrementado con
mayor agudeza es la disputa por la hegemonía
de la dirección del proceso político. Esta pugna
se vive en medio de una severa y creciente
crisis de representación del sistema políticoinstitucional y de los partidos. Esta crisis no
es reciente, ha sido latente por décadas y hoy
empieza a manifestarse de forma más directa

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
y desafiante. Las desigualdades estructurales
generan descontentos sociales y desafección
de la ciudadanía. Del mismo modo, los casos
de corrupción y el poder del gran negocio
sobre la política han abierto grietas difíciles
de cerrar. Si ya en las elecciones municipales,
parlamentarias y presidenciales pasadas
tuvimos baja participación, lo que hoy ocurre
en el país podría incluso disminuir más la ya
reducida presencia ciudadana en esos procesos.
Sin embargo, lo que es real es que las mayorías
nacionales incrementan sus esperanzas por
cambios sustantivos y estructurales, y desean
participar en esos cambios, no sólo ser
consultadas. Incluso, perciben la necesidad
de una nueva Constitución Política por vía de
plebiscito o asamblea.
Las significativas reformas que nuestro

Sffiri
Gobierno de Nueva Mayoría ha logrado hacer
leyes de la República, son pasos determinantes
para consolidar en un futuro cercano los
cambios estructurales. Pero son también
muy decisivos para sostener e incrementar
una correlación de fuerzas socio-políticas que
consolide el rumbo del proceso en su totalidad.
En la realización del Programa, en los dos
primeros años de gobierno se han dado pasos
sustantivos: el nuevo sistema electoral; las
leyes sobre educación ya aprobadas, que
apuntan a superar la desigualdad y avanzar en

gratuidad y calidad; las que ponen fin al lucro y
al copago; el nuevo ministerio de la Mujer y las
leyes que otorgan mejores condiciones para
la igualdad de género; las normas legales que
mejoran las condiciones laborales de las y los
trabajadores, son claros ejemplos de ello.
Es el caso del término del "multirut", y el
paquete de reformas estructurales tendientes
a superar el agudo desequilibrio en la relación
capital-trabajo, las inversiones en el sistema de
salud, las cualitativas mejoras a las condiciones
del magisterio y la Carrera Nacional Docente;
las leyes para el financiamiento público de los
partidos y de las campañas, que separan el
poder del gran negocio de la actividad política.
Sin embargo, la dialéctica misma de este proceso
ha acentuado la posibilidad de un retroceso.
La derecha, severamente golpeada, empuja
con su fuerza fáctica y político-mediática hacia
un escenario que le permita dividir a la NM,
deshacer las reformas e incluso reconquistar
el gobierno nacional. Si bien la derecha no ha
podido tomar plenamente la ofensiva política,
también es necesario asumir que la NM y su
Gobierno, tras sucesivos esfuerzos, tampoco
logra recomponer totalmente la iniciativa
que mantuvo en su primer año. La derecha
está muy lejos de ser un enemigo derrotado,
incluso se siente con capacidad para impulsar
expresiones de descontento social y de masas.
Severamente golpeada, ese sector busca
recomponer fuerzas para reconquistar el
gobierno y derogar las reformas aprobadas.
Al interior de la NM, sectores que en el primer

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
año del Gobierno no tenían mayor espacio
para imponer sus políticas, hoy tienen más
fuerza en su interior y buscan tomar el control
del proceso de reformas y de realización del
Programa, acotando y reduciendo el sentido
de las transformaciones. También al interior
de la NM hay una disputa ideológico-política
de mayor calado por la direccionalidad del
proceso. El asunto central es que la disputa
por la hegemonía de la dirección del proceso
se ha agudizado con la derecha pero también
al interior de la NM.
Aprovechando en su favor los insuficientes
resultados de la política de reactivación
económica del Gobierno, la derecha combinó
en su favor la crisis de desconfianza ciudadana
en la política y las correcciones a la baja de
diversas proyecciones de crecimiento en Chile
y América Latina y logró generar una crisis
de Gabinete que terminó en la sustitución
del equipo económico y político que había
encabezado la primera etapa del Gobierno.
Se perfilan de esta manera posiciones diversas
en el seno de la Nueva Mayoría. De una parte,
hay quienes quisieran buscar la solución del
bajo crecimiento económico en los propios
mecanismos de "ajuste automático" de una
economía como la chilena: el neoliberalismo,
en estos casos, recomendará una vez más
ajustar empleos y salarios a la baja por la vía
del mercado. Ciertamente, en esta mirada las
reformas laborales son vistas como un peligro.
Por otro lado, está la visión alternativa de los que
consideran queen momentos dedepresión de la
inversión privada corresponde principalmente

al Estado, a través de una política fiscal y
monetaria, activar las palancas reactivadoras.
Esta pugna pudiera sintetizarse en la oposición
entre lo que se entiende por "crecimiento"
en los marcos neoliberales y por lo mismo
dependientes, de un país exportador sin
"valor agregado", y la consecuente posición
dependiente de nuestra economía en el
marco de hierro de la economía global, con
la perspectiva, urgente y posible, de un plan
de "desarrollo" que ponga como prioritarios
tanto la urgencia del "valor agregado" de
nuestras exportaciones como una concepción
soberana que se proponga la creación de un
mercado interno de producción y de consumo
que devuelva al país la plena soberanía de sus
recursos naturales y las amplias posibilidades
de instauración de un mercado nacional,
sino cerrado a las realidades del mercado
mundial, sí consciente de la necesidad de
establecer la condiciones para el impulso de
una industria nacional proveedora de plazas
de trabajo para las amplias mayoría dejadas
de lado bajo el esquema "subsidiario" y
dependiente instaurado por la dictadura.
Recordando los aciertos y errores de quienes
fuimos protagonistas del intento revolucionario
chileno entre 1970 1973, podemos decir que
la realización de las reformas económicas
se constituye en un campo de batalla
principal de las luchas por la democracia que
impulsan los comunistas y la Nueva Mayoría.
En esta batalla, la Nueva Mayoría y su
Gobierno deberán combinar armoniosamente
la realización, en los plazos previstos, de

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
y desafiante. Las desigualdades estructurales
generan descontentos sociales y desafección
de la ciudadanía. Del mismo modo, los casos
de corrupción y el poder del gran negocio
sobre la política han abierto grietas difíciles
de cerrar. Si ya en las elecciones municipales,
parlamentarias y presidenciales pasadas
tuvimos baja participación, lo que hoy ocurre
en el país podría incluso disminuir más la ya
reducida presencia ciudadana en esos procesos.
Sin embargo, lo que es real es que las mayorías
nacionales incrementan sus esperanzas por
cambios sustantivos y estructurales, y desean
participar en esos cambios, no sólo ser
consultadas. Incluso, perciben la necesidad
de una nueva Constitución Política por vía de
plebiscito o asamblea.
Las significativas reformas que nuestro

Sffiri
Gobierno de Nueva Mayoría ha logrado hacer
leyes de la República, son pasos determinantes
para consolidar en un futuro cercano los
cambios estructurales. Pero son también
muy decisivos para sostener e incrementar
una correlación de fuerzas socio-políticas que
consolide el rumbo del proceso en su totalidad.
En la realización del Programa, en los dos
primeros años de gobierno se han dado pasos
sustantivos: el nuevo sistema electoral; las
leyes sobre educación ya aprobadas, que
apuntan a superar la desigualdad y avanzar en

gratuidad y calidad; las que ponen fin al lucro y
al copago; el nuevo ministerio de la Mujer y las
leyes que otorgan mejores condiciones para
la igualdad de género; las normas legales que
mejoran las condiciones laborales de las y los
trabajadores, son claros ejemplos de ello.
Es el caso del término del "multirut", y el
paquete de reformas estructurales tendientes
a superar el agudo desequilibrio en la relación
capital-trabajo, las inversiones en el sistema de
salud, las cualitativas mejoras a las condiciones
del magisterio y la Carrera Nacional Docente;
las leyes para el financiamiento público de los
partidos y de las campañas, que separan el
poder del gran negocio de la actividad política.
Sin embargo, la dialéctica misma de este proceso
ha acentuado la posibilidad de un retroceso.
La derecha, severamente golpeada, empuja
con su fuerza fáctica y político-mediática hacia
un escenario que le permita dividir a la NM,
deshacer las reformas e incluso reconquistar
el gobierno nacional. Si bien la derecha no ha
podido tomar plenamente la ofensiva política,
también es necesario asumir que la NM y su
Gobierno, tras sucesivos esfuerzos, tampoco
logra recomponer totalmente la iniciativa
que mantuvo en su primer año. La derecha
está muy lejos de ser un enemigo derrotado,
incluso se siente con capacidad para impulsar
expresiones de descontento social y de masas.
Severamente golpeada, ese sector busca
recomponer fuerzas para reconquistar el
gobierno y derogar las reformas aprobadas.
Al interior de la NM, sectores que en el primer

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
año del Gobierno no tenían mayor espacio
para imponer sus políticas, hoy tienen más
fuerza en su interior y buscan tomar el control
del proceso de reformas y de realización del
Programa, acotando y reduciendo el sentido
de las transformaciones. También al interior
de la NM hay una disputa ideológico-política
de mayor calado por la direccionalidad del
proceso. El asunto central es que la disputa
por la hegemonía de la dirección del proceso
se ha agudizado con la derecha pero también
al interior de la NM.
Aprovechando en su favor los insuficientes
resultados de la política de reactivación
económica del Gobierno, la derecha combinó
en su favor la crisis de desconfianza ciudadana
en la política y las correcciones a la baja de
diversas proyecciones de crecimiento en Chile
y América Latina y logró generar una crisis
de Gabinete que terminó en la sustitución
del equipo económico y político que había
encabezado la primera etapa del Gobierno.
Se perfilan de esta manera posiciones diversas
en el seno de la Nueva Mayoría. De una parte,
hay quienes quisieran buscar la solución del
bajo crecimiento económico en los propios
mecanismos de "ajuste automático" de una
economía como la chilena: el neoliberalismo,
en estos casos, recomendará una vez más
ajustar empleos y salarios a la baja por la vía
del mercado. Ciertamente, en esta mirada las
reformas laborales son vistas como un peligro.
Por otro lado, está la visión alternativa de los que
consideran queen momentos dedepresión de la
inversión privada corresponde principalmente

al Estado, a través de una política fiscal y
monetaria, activar las palancas reactivadoras.
Esta pugna pudiera sintetizarse en la oposición
entre lo que se entiende por "crecimiento"
en los marcos neoliberales y por lo mismo
dependientes, de un país exportador sin
"valor agregado", y la consecuente posición
dependiente de nuestra economía en el
marco de hierro de la economía global, con
la perspectiva, urgente y posible, de un plan
de "desarrollo" que ponga como prioritarios
tanto la urgencia del "valor agregado" de
nuestras exportaciones como una concepción
soberana que se proponga la creación de un
mercado interno de producción y de consumo
que devuelva al país la plena soberanía de sus
recursos naturales y las amplias posibilidades
de instauración de un mercado nacional,
sino cerrado a las realidades del mercado
mundial, sí consciente de la necesidad de
establecer la condiciones para el impulso de
una industria nacional proveedora de plazas
de trabajo para las amplias mayoría dejadas
de lado bajo el esquema "subsidiario" y
dependiente instaurado por la dictadura.
Recordando los aciertos y errores de quienes
fuimos protagonistas del intento revolucionario
chileno entre 1970 1973, podemos decir que
la realización de las reformas económicas
se constituye en un campo de batalla
principal de las luchas por la democracia que
impulsan los comunistas y la Nueva Mayoría.
En esta batalla, la Nueva Mayoría y su
Gobierno deberán combinar armoniosamente
la realización, en los plazos previstos, de

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
las grandes reformas estructurales con la
adopción de medidas concretas e inmediatas
que signifiquen la solución o, al menos, avanzar
a la superación de carencias dramáticas
y largamente postergadas que afectan a
una mayoría ciudadana que razonable y
realistamente aspira a un futuro mejor.
Problemas de salud, educación en todos sus
niveles, transporte colectivo, vivienda social
y seguridad ciudadana no pueden esperar.
Tenemos presente que no basta con idear
las buenas soluciones, también es necesario
comunicarlas bien y convocar a los involucrados
a participar de ellas. En este cuadro, la tarea
prioritaria de los comunistas es hacer todo
lo que esté a nuestro alcance para realizar el
Programa de Gobierno, incluido el inicio de un
proceso político y de masas hacia una nueva
Constitución Política.
No es posible culminar la transición y
profundizar la democracia en los marcos de la
antidemocrática Constitución del 80, ilegítima
en su origen y creada para impedir el avance
político y social. La norma superior del Estado
debe corresponderse con el momento histórico
concreto que vive la sociedad y facilitar el paso
a una democracia avanzada que garantice las
condiciones de vida del pueblo y la eficacia
real, no discursiva, de cada uno de los derechos
fundamentales de los ciudadanos conforme a
los estándares internacionales contenidos en
tratados y convenios suscritos por nuestro país.
Debe ponerse fin a la concepción reaccionaria
del Estado "subsidiario".
La nueva Constitución no debe ser obra de
un "grupo selecto", sino
el fruto de la discusión
colectiva y abierta de
todoelpuebloy ratificada
por un plebiscito. No
renunciamos a priori
a ningún camino que
haga posible un nuevo
texto constitucional, en
primer término a una
Asamblea Constituyente

como redactora del proyecto, y estamos
abiertos a las propuestas que permitan sortear
los escollos establecidos por la Constitución
del 80 para impedir su reemplazo, siempre y
cuando se trate de propuestas en cuyo centro
esté la participación del conjunto del pueblo,
sus organizaciones y un plebiscito final.
Debemos asumir, desde ahora, que éste debe
ser un asunto de masas, de las mayorías
nacionales, y que el rumbo y conquista de
este objetivo histórico tanto como el de
las reformas, con el que hay una relación
dialéctica, dependerá de la fuerza de masas que
logremos movilizar, con ¡deas, con propuestas
y convicción democrática. No podemos, menos
ahora, ponerle fecha y hora al término de este
proceso. Sí, iniciarlo en este tiempo político,
para efectivamente ganarlo.
El proceso al cual convocó la Presidenta
Michelle Bachelet comenzó en septiembre.
Lo importante es darle total prioridad política
a esta batalla, y es posible que tal proceso no
culmine en el actual período de gobierno.
Por otra parte, no tiene ninguna viabilidad
democrática radicar el proceso hacia una nueva
Constitución Política en el actual Parlamento,
tanto por la situación de crisis como por la
forma en que este Parlamento fue elegido,
esto es, con vigencia del sistema binominal.
Todo indica que, de acuerdo a la correlación
de masas, política y de ideas que alcancemos,
deberíamos analizar en profundidad el camino
que permita que todas las elecciones futuras
(municipales, parlamentarias y presidencial)
tengan el carácter político de elecciones
"constituyentes", como una forma concreta

SAMADA PARLAMENTARIA

POR Ui ASAMBLEA CONSTITUYEN!

10

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
de motivar la participación ciudadana en las
elecciones y de orientar sus resultados hacia
la definición de la nueva Constitución Política
refrendada en un plebiscito.
Pero la consolidación de lo avanzado es todavía
un campo en disputa, y por eso adquieren
una urgencia e intensidad de primer orden en
nuestras tareas políticas las acciones y pasos
para alcanzarla.
En el terreno de las realizaciones inmediatas,
hoy requerimos consolidar políticas públicas
en salud, en educación, en transporte y en
la batalla en contra de la delincuencia y el
narcotráfico, que tengan impacto inmediato
en las condiciones de vida de la ciudadanía,
especialmente de los más pobres y golpeados.
Una buena parte de la ciudadanía sigue
expresando malestar profundo en estos
ámbitos, y con razón espera y exige que
esto cambie. Debemos asumir este desafío
y reconocer, autocríticamente, que en estos
aspectos nuestro Gobierno no ha logrado
cambios perceptibles.
La reforma laboral es un cambio estructural
que sí tiene un impacto inmediato y debemos
ser los primeros agitadores de su relevancia
para los trabajadores, pero también para las
amplias mayorías nacionales. Del mismo modo,
la reforma en el sistema de educación superior
es un logro que tiene impacto inmediato en las
mayorías nacionales.

La imperiosa necesidad de un
nuevo modelo de desarrollo
En el marco del objetivo agotamiento del
modelo
de
acumulación
monetaristaespeculativo, surge como necesidad avanzar
hacia una nueva política
económica.
Hemos dicho que hoy podría apuntarse a
una moderada recuperación económica,
especialmente hacia finales de 2015. Con todo,
la salida de este ciclo no puede llevarnos a
ignorar que lo que demuestran las coyunturas
críticas de 2008/2009 y de 2013/2014 es el
agotamiento del modelo rentista instalado en

nuestra economía por el neoliberalismo. No
deja de sorprender que la mismísima revista
The Economist afirme que para superar la
debilidad del crecimiento económico, las
economías de América Latina deben superar
su crónica debilidad estructural: elevar las
tasas de ahorro e inversión, mejorar las
exportaciones, diversificarse y aumentar la
productividad.
Se trata, en nuestro caso, de un modelo rentista
que permite la explotación inmisericorde de
los recursos naturales por grandes monopolios
nacionales y foráneos. Un modelo depredador,
basado en la exportación de recursos con
muy escaso valor agregado. Que permite la
obtención de riquezas cuantiosas al gran capital,
y que distribuye muy poco a quienes participan
de la actividad económica. Recordemos que en
nuestro país, según estudios de especialistas
de la Universidad de Chile, el 1% de los más
ricos se apropia del 32% del Producto Interno
Bruto (PIB).
En estas condiciones, por ejemplo, se agravan
a niveles dramáticos las crisis del agua y de
la energía. El gran capital privado no tiene
interés alguno en resolverlas con un criterio de
bienestar social y de futuro.
Más aún, este modelo rentista se ha construido
sobre las reglas impuestas a sangre y fuego por
la dictadura neoliberal de Pinochet. El Estado
definido por la Constitución del 80 -la que
nos hemos propuesto reemplazar- tiene por
finalidad asegurar la libertad económica para
los grandes empresarios y establecer el papel
subordinado o "subsidiario" del Estado. Lo
que reafirma la necesidad de un nuevo texto
constitucional para restablecer, por ejemplo,
el principio de que la propiedad privada no es
absoluta ni está por encima de otros valores
superiores, como son la responsabilidad social,
la solidaridad colectiva y la función social de la
propiedad que existía antes del golpe de 1973.
De aquí también se deduce la necesidad de

11

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
las grandes reformas estructurales con la
adopción de medidas concretas e inmediatas
que signifiquen la solución o, al menos, avanzar
a la superación de carencias dramáticas
y largamente postergadas que afectan a
una mayoría ciudadana que razonable y
realistamente aspira a un futuro mejor.
Problemas de salud, educación en todos sus
niveles, transporte colectivo, vivienda social
y seguridad ciudadana no pueden esperar.
Tenemos presente que no basta con idear
las buenas soluciones, también es necesario
comunicarlas bien y convocar a los involucrados
a participar de ellas. En este cuadro, la tarea
prioritaria de los comunistas es hacer todo
lo que esté a nuestro alcance para realizar el
Programa de Gobierno, incluido el inicio de un
proceso político y de masas hacia una nueva
Constitución Política.
No es posible culminar la transición y
profundizar la democracia en los marcos de la
antidemocrática Constitución del 80, ilegítima
en su origen y creada para impedir el avance
político y social. La norma superior del Estado
debe corresponderse con el momento histórico
concreto que vive la sociedad y facilitar el paso
a una democracia avanzada que garantice las
condiciones de vida del pueblo y la eficacia
real, no discursiva, de cada uno de los derechos
fundamentales de los ciudadanos conforme a
los estándares internacionales contenidos en
tratados y convenios suscritos por nuestro país.
Debe ponerse fin a la concepción reaccionaria
del Estado "subsidiario".
La nueva Constitución no debe ser obra de
un "grupo selecto", sino
el fruto de la discusión
colectiva y abierta de
todoelpuebloy ratificada
por un plebiscito. No
renunciamos a priori
a ningún camino que
haga posible un nuevo
texto constitucional, en
primer término a una
Asamblea Constituyente

como redactora del proyecto, y estamos
abiertos a las propuestas que permitan sortear
los escollos establecidos por la Constitución
del 80 para impedir su reemplazo, siempre y
cuando se trate de propuestas en cuyo centro
esté la participación del conjunto del pueblo,
sus organizaciones y un plebiscito final.
Debemos asumir, desde ahora, que éste debe
ser un asunto de masas, de las mayorías
nacionales, y que el rumbo y conquista de
este objetivo histórico tanto como el de
las reformas, con el que hay una relación
dialéctica, dependerá de la fuerza de masas que
logremos movilizar, con ¡deas, con propuestas
y convicción democrática. No podemos, menos
ahora, ponerle fecha y hora al término de este
proceso. Sí, iniciarlo en este tiempo político,
para efectivamente ganarlo.
El proceso al cual convocó la Presidenta
Michelle Bachelet comenzó en septiembre.
Lo importante es darle total prioridad política
a esta batalla, y es posible que tal proceso no
culmine en el actual período de gobierno.
Por otra parte, no tiene ninguna viabilidad
democrática radicar el proceso hacia una nueva
Constitución Política en el actual Parlamento,
tanto por la situación de crisis como por la
forma en que este Parlamento fue elegido,
esto es, con vigencia del sistema binominal.
Todo indica que, de acuerdo a la correlación
de masas, política y de ideas que alcancemos,
deberíamos analizar en profundidad el camino
que permita que todas las elecciones futuras
(municipales, parlamentarias y presidencial)
tengan el carácter político de elecciones
"constituyentes", como una forma concreta

SAMADA PARLAMENTARIA

POR Ui ASAMBLEA CONSTITUYEN!

10

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
de motivar la participación ciudadana en las
elecciones y de orientar sus resultados hacia
la definición de la nueva Constitución Política
refrendada en un plebiscito.
Pero la consolidación de lo avanzado es todavía
un campo en disputa, y por eso adquieren
una urgencia e intensidad de primer orden en
nuestras tareas políticas las acciones y pasos
para alcanzarla.
En el terreno de las realizaciones inmediatas,
hoy requerimos consolidar políticas públicas
en salud, en educación, en transporte y en
la batalla en contra de la delincuencia y el
narcotráfico, que tengan impacto inmediato
en las condiciones de vida de la ciudadanía,
especialmente de los más pobres y golpeados.
Una buena parte de la ciudadanía sigue
expresando malestar profundo en estos
ámbitos, y con razón espera y exige que
esto cambie. Debemos asumir este desafío
y reconocer, autocríticamente, que en estos
aspectos nuestro Gobierno no ha logrado
cambios perceptibles.
La reforma laboral es un cambio estructural
que sí tiene un impacto inmediato y debemos
ser los primeros agitadores de su relevancia
para los trabajadores, pero también para las
amplias mayorías nacionales. Del mismo modo,
la reforma en el sistema de educación superior
es un logro que tiene impacto inmediato en las
mayorías nacionales.

La imperiosa necesidad de un
nuevo modelo de desarrollo
En el marco del objetivo agotamiento del
modelo
de
acumulación
monetaristaespeculativo, surge como necesidad avanzar
hacia una nueva política
económica.
Hemos dicho que hoy podría apuntarse a
una moderada recuperación económica,
especialmente hacia finales de 2015. Con todo,
la salida de este ciclo no puede llevarnos a
ignorar que lo que demuestran las coyunturas
críticas de 2008/2009 y de 2013/2014 es el
agotamiento del modelo rentista instalado en

nuestra economía por el neoliberalismo. No
deja de sorprender que la mismísima revista
The Economist afirme que para superar la
debilidad del crecimiento económico, las
economías de América Latina deben superar
su crónica debilidad estructural: elevar las
tasas de ahorro e inversión, mejorar las
exportaciones, diversificarse y aumentar la
productividad.
Se trata, en nuestro caso, de un modelo rentista
que permite la explotación inmisericorde de
los recursos naturales por grandes monopolios
nacionales y foráneos. Un modelo depredador,
basado en la exportación de recursos con
muy escaso valor agregado. Que permite la
obtención de riquezas cuantiosas al gran capital,
y que distribuye muy poco a quienes participan
de la actividad económica. Recordemos que en
nuestro país, según estudios de especialistas
de la Universidad de Chile, el 1% de los más
ricos se apropia del 32% del Producto Interno
Bruto (PIB).
En estas condiciones, por ejemplo, se agravan
a niveles dramáticos las crisis del agua y de
la energía. El gran capital privado no tiene
interés alguno en resolverlas con un criterio de
bienestar social y de futuro.
Más aún, este modelo rentista se ha construido
sobre las reglas impuestas a sangre y fuego por
la dictadura neoliberal de Pinochet. El Estado
definido por la Constitución del 80 -la que
nos hemos propuesto reemplazar- tiene por
finalidad asegurar la libertad económica para
los grandes empresarios y establecer el papel
subordinado o "subsidiario" del Estado. Lo
que reafirma la necesidad de un nuevo texto
constitucional para restablecer, por ejemplo,
el principio de que la propiedad privada no es
absoluta ni está por encima de otros valores
superiores, como son la responsabilidad social,
la solidaridad colectiva y la función social de la
propiedad que existía antes del golpe de 1973.
De aquí también se deduce la necesidad de

11

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
que el Estado esté facultado para nacionalizar
o crear empresas estatales o públicas, a través
de instituciones centrales o entidades públicas
como gobiernos regionales y municipalidades
o aportar recursos a cooperativas u otras
empresas sin fines de lucro con el fin de
diversificar la propiedad empresarial. Es
necesario dotar al Estado de la capacidad de
emprendimiento económico, entendido en el
amplio sentido del término.

una oportunidad. Es una tarea fundamental
avanzar en esta materia, para hacer una
propuesta sólida en el futuro. Muy vinculado a
esto, está el avanzar en un futuro Programa de
Gobierno. No se trata de adelantarnos porque
sí: el esfuerzo es para que, a partir de ahora,
generemos un debate que fortalezca la unidad
política de la NM y le dé perspectivas, en una
lucha y debate de ¡deas que en este plano será
dura.
Un aporte sustantivo, que emane de este
congreso nacional, debe ser la propuesta
del futuro Programa de Gobierno. Una carta
de contenidos que aportemos a la Nueva
Mayoría y al pueblo de Chile. Con humildad,
pero con firmeza, proponer nuestras ¡deas
de un Programa de Gobierno que consolide
las reformas establecidas y continúe con el
proceso estructural de profundización y lucha
por la democratización del país para superar
la desigualdad y conquistar el nuevo Estado
Democrático.

Hay que cambiar progresivamente el modelo.
No echaremos por la borda las asociaciones
público-privadas que impulsa el Gobierno,
pero debemos acotarlas y calificarlas mejor.
La experiencia muestra que no debemos
concesionar servicios públicos vitales, como
son los casos de la salud y el transporte
público. Junto a la estricta regulación de la
actividad privada -y sobran los ejemplos que
la justifican- es la hora de ampliar la esfera
de la economía social, de la inversión pública
directa en infraestructura y en la producción
de bienes con alto valor agregado. Pues si
la sola asociación público-privada continúa La importancia de las elecciones
siendo la base principal de nuestra estrategia
que vienen
económica, entonces es muy posible que la
economía y la sociedad se hagan aún más
Todo indica que las elecciones nacionales
dependientes de los intereses del capital
seguirán siendo contiendas de cuyos
financiero y de los grupos económicos.
resultados dependerá,
en parte muy
importante, la dirección del proceso político.
Ahora, con sistema proporcional moderado,
las posibilidades se abren para crecer y para
reducir la sobre representación de la derecha.
Sin embargo, el escenario no será nada de
fácil. Es mejor enfrentarlo desde la óptica del
máximo esfuerzo para lograr los resultados
que se requieren. Tenemos tiempos políticos
acotados para ordenar las formas de trabajo
partidario en función de este objetivo
primordial.
Los próximos meses deberían ser para resolver
y hacer síntesis respecto del ordenamiento
del trabajo partidario. En las elecciones
municipales, nuestro objetivo de crecer en
representación de Partido debe estar en
El contexto internacional, en tal sentido, es armonía con el objetivo de fortalecer la NM (no

infligirnos derrotas entre nosotros), desplazar
a la derecha (disputarle las comunas que hoy
están en su poder) y crecer en representación
democrática (analizar eventuales alianzas
coyunturales con fuerzas externas a la NM que
compartan el objetivo principal de desplazar a
la derecha).
Del resultado de las próximas elecciones
municipales depende en medida importante el
ordenamiento de las fuerzas adversarias, délas
propias, de las de la NM y de las que podamos
construir en alianzas fuera del bloque, aunque
sean circunstanciales.
Del mismo modo, las posibilidades de crecer
en representación partidaria en las elecciones
parlamentarias son objetivas. Pero ello implica
abordar en este tiempo político todo lo que
haya que resolver en materia partidaria,
para comenzar el trabajo político-electoral
en los territorios en donde tendremos,
necesariamente, mayor concentración de
esfuerzos. Sin embargo, se hace necesario
sacar lecciones y hacer síntesis respecto del
trabajo parlamentario. Partimos de un balance
muy positivo respecto del trabajo de los
comunistas en el Parlamento. También como
instrumento de construcción de fuerza en los
distritos y territorios. Todo ello ha sido un
esfuerzo sustantivo. Sin embargo, requerimos
mejorar el trabajo partidario en este aspecto,
evitar cualquier tipo de deformación,
entrelazar mucho más estos quehaceres,
poner en el centro la realización de la política
partidaria, en todos sus aspectos y desde allí
evaluar nuestro trabajo político tanto como
dirección nacional como en cuanto direcciones
regionales, comunales y de células. Nadie
puede estar ajeno a este esfuerzo.

La urgente necesidad de fortalecer
el sujeto principal
En la misma dirección de esfuerzo, necesitamos
acelerar con un sentido de urgencia el ritmo
de construcción y crecimiento cualitativo del
sujeto principal que hemos definido para el
proceso histórico en curso.
Se trata, nada menos, que de la independencia
de clase del sector ampliamente mayoritario
de la población: los trabajadores, aquellos
que viven de un sueldo o un salario por la
venta de su fuerza de trabajo. De la fortaleza
de sus organizaciones,
particularmente
sindicales, depende en una medida sustantiva
el carácter de los procesos políticos y sociales.
Como partido identificado con sus intereses,
hemos sostenido invariablemente y en tanto
"principio" el pluralismo político e ideológico
de las organizaciones de los trabajadores, sin
que por ello renunciemos al debate ideológico
a llevar adelante en su seno para la afirmación
indispensable de su independencia ideológica
en tanto "clase para sí".
Este ha sido, también, un asunto de varios
congresos nacionales del Partido y de sucesivos
plenos del comité central. Históricamente, en
Chile el sujeto principal ha sido fundamental
en la construcción de alianzas, de fuerza y de
avances. Pero también debemos asumir que
las derrotas han sido profundas y han dejado
secuelas difíciles de remontar. Las décadas de
construcción cualitativa del sujeto principal
derivaron en el gobierno revolucionario de la
Unidad Popular, en cuanto programa nacional
y en cuanto una hegemonía que, social y
culturalmente, fue determinante.
Esa experiencia fue derrotada, y, especialmente
en el, para nosotros,
trascendental XV
congreso nacional partidario, formulamos las
lecciones de ese período histórico.
En la lucha en contra de la dictadura,
la resistencia e incluso la salida (por
desplazamiento del poder fascista), estuvieron
marcadas por la fuerza que logramos empujar
desdeycon el sujeto principal: los trabajadores.

12
13

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
que el Estado esté facultado para nacionalizar
o crear empresas estatales o públicas, a través
de instituciones centrales o entidades públicas
como gobiernos regionales y municipalidades
o aportar recursos a cooperativas u otras
empresas sin fines de lucro con el fin de
diversificar la propiedad empresarial. Es
necesario dotar al Estado de la capacidad de
emprendimiento económico, entendido en el
amplio sentido del término.

una oportunidad. Es una tarea fundamental
avanzar en esta materia, para hacer una
propuesta sólida en el futuro. Muy vinculado a
esto, está el avanzar en un futuro Programa de
Gobierno. No se trata de adelantarnos porque
sí: el esfuerzo es para que, a partir de ahora,
generemos un debate que fortalezca la unidad
política de la NM y le dé perspectivas, en una
lucha y debate de ¡deas que en este plano será
dura.
Un aporte sustantivo, que emane de este
congreso nacional, debe ser la propuesta
del futuro Programa de Gobierno. Una carta
de contenidos que aportemos a la Nueva
Mayoría y al pueblo de Chile. Con humildad,
pero con firmeza, proponer nuestras ¡deas
de un Programa de Gobierno que consolide
las reformas establecidas y continúe con el
proceso estructural de profundización y lucha
por la democratización del país para superar
la desigualdad y conquistar el nuevo Estado
Democrático.

Hay que cambiar progresivamente el modelo.
No echaremos por la borda las asociaciones
público-privadas que impulsa el Gobierno,
pero debemos acotarlas y calificarlas mejor.
La experiencia muestra que no debemos
concesionar servicios públicos vitales, como
son los casos de la salud y el transporte
público. Junto a la estricta regulación de la
actividad privada -y sobran los ejemplos que
la justifican- es la hora de ampliar la esfera
de la economía social, de la inversión pública
directa en infraestructura y en la producción
de bienes con alto valor agregado. Pues si
la sola asociación público-privada continúa La importancia de las elecciones
siendo la base principal de nuestra estrategia
que vienen
económica, entonces es muy posible que la
economía y la sociedad se hagan aún más
Todo indica que las elecciones nacionales
dependientes de los intereses del capital
seguirán siendo contiendas de cuyos
financiero y de los grupos económicos.
resultados dependerá,
en parte muy
importante, la dirección del proceso político.
Ahora, con sistema proporcional moderado,
las posibilidades se abren para crecer y para
reducir la sobre representación de la derecha.
Sin embargo, el escenario no será nada de
fácil. Es mejor enfrentarlo desde la óptica del
máximo esfuerzo para lograr los resultados
que se requieren. Tenemos tiempos políticos
acotados para ordenar las formas de trabajo
partidario en función de este objetivo
primordial.
Los próximos meses deberían ser para resolver
y hacer síntesis respecto del ordenamiento
del trabajo partidario. En las elecciones
municipales, nuestro objetivo de crecer en
representación de Partido debe estar en
El contexto internacional, en tal sentido, es armonía con el objetivo de fortalecer la NM (no

infligirnos derrotas entre nosotros), desplazar
a la derecha (disputarle las comunas que hoy
están en su poder) y crecer en representación
democrática (analizar eventuales alianzas
coyunturales con fuerzas externas a la NM que
compartan el objetivo principal de desplazar a
la derecha).
Del resultado de las próximas elecciones
municipales depende en medida importante el
ordenamiento de las fuerzas adversarias, délas
propias, de las de la NM y de las que podamos
construir en alianzas fuera del bloque, aunque
sean circunstanciales.
Del mismo modo, las posibilidades de crecer
en representación partidaria en las elecciones
parlamentarias son objetivas. Pero ello implica
abordar en este tiempo político todo lo que
haya que resolver en materia partidaria,
para comenzar el trabajo político-electoral
en los territorios en donde tendremos,
necesariamente, mayor concentración de
esfuerzos. Sin embargo, se hace necesario
sacar lecciones y hacer síntesis respecto del
trabajo parlamentario. Partimos de un balance
muy positivo respecto del trabajo de los
comunistas en el Parlamento. También como
instrumento de construcción de fuerza en los
distritos y territorios. Todo ello ha sido un
esfuerzo sustantivo. Sin embargo, requerimos
mejorar el trabajo partidario en este aspecto,
evitar cualquier tipo de deformación,
entrelazar mucho más estos quehaceres,
poner en el centro la realización de la política
partidaria, en todos sus aspectos y desde allí
evaluar nuestro trabajo político tanto como
dirección nacional como en cuanto direcciones
regionales, comunales y de células. Nadie
puede estar ajeno a este esfuerzo.

La urgente necesidad de fortalecer
el sujeto principal
En la misma dirección de esfuerzo, necesitamos
acelerar con un sentido de urgencia el ritmo
de construcción y crecimiento cualitativo del
sujeto principal que hemos definido para el
proceso histórico en curso.
Se trata, nada menos, que de la independencia
de clase del sector ampliamente mayoritario
de la población: los trabajadores, aquellos
que viven de un sueldo o un salario por la
venta de su fuerza de trabajo. De la fortaleza
de sus organizaciones,
particularmente
sindicales, depende en una medida sustantiva
el carácter de los procesos políticos y sociales.
Como partido identificado con sus intereses,
hemos sostenido invariablemente y en tanto
"principio" el pluralismo político e ideológico
de las organizaciones de los trabajadores, sin
que por ello renunciemos al debate ideológico
a llevar adelante en su seno para la afirmación
indispensable de su independencia ideológica
en tanto "clase para sí".
Este ha sido, también, un asunto de varios
congresos nacionales del Partido y de sucesivos
plenos del comité central. Históricamente, en
Chile el sujeto principal ha sido fundamental
en la construcción de alianzas, de fuerza y de
avances. Pero también debemos asumir que
las derrotas han sido profundas y han dejado
secuelas difíciles de remontar. Las décadas de
construcción cualitativa del sujeto principal
derivaron en el gobierno revolucionario de la
Unidad Popular, en cuanto programa nacional
y en cuanto una hegemonía que, social y
culturalmente, fue determinante.
Esa experiencia fue derrotada, y, especialmente
en el, para nosotros,
trascendental XV
congreso nacional partidario, formulamos las
lecciones de ese período histórico.
En la lucha en contra de la dictadura,
la resistencia e incluso la salida (por
desplazamiento del poder fascista), estuvieron
marcadas por la fuerza que logramos empujar
desdeycon el sujeto principal: los trabajadores.

12
13

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
La salida pactada (en un tránsito permanente)
también ha estado marcada por los intentos
de los sectores dominantes de fragmentar,
dividir e invisibilizar a los trabajadores. Ningún
esfuerzo de resistencia a esos propósitos ha
sido en vano.
El actual proceso político que vive Chile,
también ha sido posible porque el sujeto
principal ha logrado mayores espacios de
incidencia socio-política.
Sin embargo, hoy vivimos otro momento, un
nuevo ciclo y se requiere dar saltos cualitativos,
en breve tiempo político, para que el sujeto
principal sea mucho más incidente en las
alianzas, en el programa y en la disputa por la
hegemonía en la dirección del proceso político
nacional en curso. Este no es, básicamente,
un problema orgánico, es esencialmente un
problema político e ideológico.
Sin embargo, eso también se expresa en
las formas orgánicas que adoptemos para
enfrentar el desafío. Necesitamos mucha
más concentración partidaria en esta tarea
determinante. Este factor es decisivo en la
correlación social y política por una hegemonía
que impulse las transformaciones. El Partido
necesita acentuar mucho más sus esfuerzos
destinados a fortalecer en la base social, en
los territorios, en los cuerpos intermedios,
en los frentes sociales, el sujeto socio-político
principal de la correlación de fuerzas que
impulsa y llevará adelante las transformaciones.
Esta es una tarea primordial.

La irreal contradicción entre "estar en la calle

14

o en La Moneda" ha quedado superada por
los hechos, y se transforma en una caricatura.
Sin embargo, sí debemos considerar asuntos
más profundos que nos desafían. Hemos sido
incidentes desde comienzos de la década de
los noventa del siglo pasado en abrir paso a los
movimientos sociales. Un camino largo, difícil,
intenso y por momentos lento. De avances
y retrocesos, enfrentando fuerzas que han
buscado reducir y aún minimizar la presencia
y el protagonismo del sujeto principal y de los
movimientos sociales en general.
Un asunto central se halla también en las
preocupaciones y planteamientos de otras
fuerzas políticas, lo constituye el insuficiente
grado de participación ciudadana en los
asuntos que le competen y que comprometen
su calidad de vida. Es una tarea impostergable
hacer los máximos esfuerzos por fortalecer
las variadas organizaciones a través de las
cuales se expresan las particularidades de
nuestro pueblo y se encauzan sus demandas.
No en vano una de las gestiones en que mayor
empeño puso la dictadura y sus partidos
políticos fue la destrucción del riquísimo tejido
social en que se organizaban y expresaban las
grandes masas urbanas y rurales de nuestro
país.
Pero a "la gente" no basta con escucharla.
Hay que dotarla de un poder efectivo,
devolviéndole así sus niveles de autonomía
como su capacidad de influir en las políticas
públicas que desde los niveles locales hasta los
de carácter central afectan sus vidas.
El año 2011 marcó un hito determinante, y
se abre un nuevo ciclo signado por el ascenso
del protagonismo social y popular. Algunos
pretenden olvidar, rápidamente, los años
previos a 2011. Los paros y marchas de los
profesores, los estudiantes, las agrupaciones
de defensa de los derechos humanos, los
medioambientalistas, la Central Unitaria de
Trabajadores y diversos sectores que expresan
el amplio mundo del trabajo chileno, las
mujeres, el pueblo mapuche y diversas etnias,
múltiples organizaciones de la diversidad
de género, permanentes expresiones que

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
demandan regionalismo y descentralización.
Pero también hay visiones que buscan dar
por superado el hito histórico que marcaron
las multitudinarias marchas nacionales en
2011, bajo el gobierno derechista de Sebastián
Pinera. Lo claro es que todas ellas son
expresiones sociales latentes y por momentos
manifestaciones multitudinarias, que levantan
propuestas y exigen ser parte de un proyecto
nacional democrático.

En este contexto histórico nuevo, requerimos
considerar que los movimientos sociales y
la dirección que adoptan son un campo en
disputa política e ideológica. Junto a la tarea
permanente y recurrente de seguir con fuerza
en la construcción de sujetos y movimientos
sociales, necesitamos afinar nuestros esfuerzos
para incidir más y mejor en la conducción
de ellos. De hecho, hay sectores interesados
en infligir derrotas políticas y tácticas a
los comunistas, a partir de sus eventuales
retrocesos en el campo de la representación
social. Con esto se busca golpear el proceso
de cambios y reformas que está en curso, y la
dirección política del proceso en su conjunto.
La derecha interviene en esta disputa muy
activamente. También lo hacen sectores que
desde autodefinidas posiciones de izquierda,
tratan de asestar derrotas a los comunistas
y a la Nueva Mayoría. Estos fenómenos
debemos enfrentarlos para asegurar que los
movimientos sociales y en especial el sujeto
principal, jueguen el papel determinante en la
correlación de fuerzas sociales y política que
las transformaciones requieren.

15

No es nueva en nuestra historia la prédica
del apoliticismo como arma de la política. Tal
expediénteosla en el abecé de la derechay de los
grandes patrones. Sin duda que "la política" se
halla en entredicho y concita así la indiferencia
como el repudio de vastos sectores y muy
particularmente de la juventud. Para superar
esos "estados de ánimo" se hace indispensable
enfrentar con respeto y serenidad, pero
necesariamente también
con claridad,
manifestaciones maximalistas e inmediatistas
que en nada contribuyen a su saneamiento. El
pueblo debe percibir "meridianamente", como
solía decir el Presidente Salvador Allende, que
hay otra forma de hacer política en ello los
comunistas debemos ser pioneros, aunque
sin la menor pretensión a la infalibilidad ni a
postularnos como un "modelo", sino a través
de una práctica consciente y una vigilancia
permanente de nuestra propia conducta en
el seno de las organizaciones populares. La
revocación de los mandatos, en todos los
niveles de la representación popular, debe
establecerse como un principio en nuestro
ordenamiento institucional.

El necesario
Partido

crecimiento

del

Esta tarea, debemos ubicarla en el contexto
político y en la perspectiva de los desafíos
que nos hemos planteado. Se trata de un
crecimiento cuantitativo, ojalá en el menor
tiempo posible, en el espesor del seno de las
masas, tal como realmente son, reduciendo
al máximo las "exigencias" para su adhesión,
militancia y compromiso partidario.
No tenemos otra opción. Las formas orgánicas
para incorporar a este contingente deben ser
las adecuadas a sus niveles de conciencia. No
hay otra "exigencia" ante quienes dan el paso
de incorporarse a esta bella tarea, pero que
también es compleja y difícil.
Por otra parte, tan relevante como lo anterior
es el crecimiento cualitativo del Partido.
Requerimos mejorar la calidad política en la

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
La salida pactada (en un tránsito permanente)
también ha estado marcada por los intentos
de los sectores dominantes de fragmentar,
dividir e invisibilizar a los trabajadores. Ningún
esfuerzo de resistencia a esos propósitos ha
sido en vano.
El actual proceso político que vive Chile,
también ha sido posible porque el sujeto
principal ha logrado mayores espacios de
incidencia socio-política.
Sin embargo, hoy vivimos otro momento, un
nuevo ciclo y se requiere dar saltos cualitativos,
en breve tiempo político, para que el sujeto
principal sea mucho más incidente en las
alianzas, en el programa y en la disputa por la
hegemonía en la dirección del proceso político
nacional en curso. Este no es, básicamente,
un problema orgánico, es esencialmente un
problema político e ideológico.
Sin embargo, eso también se expresa en
las formas orgánicas que adoptemos para
enfrentar el desafío. Necesitamos mucha
más concentración partidaria en esta tarea
determinante. Este factor es decisivo en la
correlación social y política por una hegemonía
que impulse las transformaciones. El Partido
necesita acentuar mucho más sus esfuerzos
destinados a fortalecer en la base social, en
los territorios, en los cuerpos intermedios,
en los frentes sociales, el sujeto socio-político
principal de la correlación de fuerzas que
impulsa y llevará adelante las transformaciones.
Esta es una tarea primordial.

La irreal contradicción entre "estar en la calle

14

o en La Moneda" ha quedado superada por
los hechos, y se transforma en una caricatura.
Sin embargo, sí debemos considerar asuntos
más profundos que nos desafían. Hemos sido
incidentes desde comienzos de la década de
los noventa del siglo pasado en abrir paso a los
movimientos sociales. Un camino largo, difícil,
intenso y por momentos lento. De avances
y retrocesos, enfrentando fuerzas que han
buscado reducir y aún minimizar la presencia
y el protagonismo del sujeto principal y de los
movimientos sociales en general.
Un asunto central se halla también en las
preocupaciones y planteamientos de otras
fuerzas políticas, lo constituye el insuficiente
grado de participación ciudadana en los
asuntos que le competen y que comprometen
su calidad de vida. Es una tarea impostergable
hacer los máximos esfuerzos por fortalecer
las variadas organizaciones a través de las
cuales se expresan las particularidades de
nuestro pueblo y se encauzan sus demandas.
No en vano una de las gestiones en que mayor
empeño puso la dictadura y sus partidos
políticos fue la destrucción del riquísimo tejido
social en que se organizaban y expresaban las
grandes masas urbanas y rurales de nuestro
país.
Pero a "la gente" no basta con escucharla.
Hay que dotarla de un poder efectivo,
devolviéndole así sus niveles de autonomía
como su capacidad de influir en las políticas
públicas que desde los niveles locales hasta los
de carácter central afectan sus vidas.
El año 2011 marcó un hito determinante, y
se abre un nuevo ciclo signado por el ascenso
del protagonismo social y popular. Algunos
pretenden olvidar, rápidamente, los años
previos a 2011. Los paros y marchas de los
profesores, los estudiantes, las agrupaciones
de defensa de los derechos humanos, los
medioambientalistas, la Central Unitaria de
Trabajadores y diversos sectores que expresan
el amplio mundo del trabajo chileno, las
mujeres, el pueblo mapuche y diversas etnias,
múltiples organizaciones de la diversidad
de género, permanentes expresiones que

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
demandan regionalismo y descentralización.
Pero también hay visiones que buscan dar
por superado el hito histórico que marcaron
las multitudinarias marchas nacionales en
2011, bajo el gobierno derechista de Sebastián
Pinera. Lo claro es que todas ellas son
expresiones sociales latentes y por momentos
manifestaciones multitudinarias, que levantan
propuestas y exigen ser parte de un proyecto
nacional democrático.

En este contexto histórico nuevo, requerimos
considerar que los movimientos sociales y
la dirección que adoptan son un campo en
disputa política e ideológica. Junto a la tarea
permanente y recurrente de seguir con fuerza
en la construcción de sujetos y movimientos
sociales, necesitamos afinar nuestros esfuerzos
para incidir más y mejor en la conducción
de ellos. De hecho, hay sectores interesados
en infligir derrotas políticas y tácticas a
los comunistas, a partir de sus eventuales
retrocesos en el campo de la representación
social. Con esto se busca golpear el proceso
de cambios y reformas que está en curso, y la
dirección política del proceso en su conjunto.
La derecha interviene en esta disputa muy
activamente. También lo hacen sectores que
desde autodefinidas posiciones de izquierda,
tratan de asestar derrotas a los comunistas
y a la Nueva Mayoría. Estos fenómenos
debemos enfrentarlos para asegurar que los
movimientos sociales y en especial el sujeto
principal, jueguen el papel determinante en la
correlación de fuerzas sociales y política que
las transformaciones requieren.

15

No es nueva en nuestra historia la prédica
del apoliticismo como arma de la política. Tal
expediénteosla en el abecé de la derechay de los
grandes patrones. Sin duda que "la política" se
halla en entredicho y concita así la indiferencia
como el repudio de vastos sectores y muy
particularmente de la juventud. Para superar
esos "estados de ánimo" se hace indispensable
enfrentar con respeto y serenidad, pero
necesariamente también
con claridad,
manifestaciones maximalistas e inmediatistas
que en nada contribuyen a su saneamiento. El
pueblo debe percibir "meridianamente", como
solía decir el Presidente Salvador Allende, que
hay otra forma de hacer política en ello los
comunistas debemos ser pioneros, aunque
sin la menor pretensión a la infalibilidad ni a
postularnos como un "modelo", sino a través
de una práctica consciente y una vigilancia
permanente de nuestra propia conducta en
el seno de las organizaciones populares. La
revocación de los mandatos, en todos los
niveles de la representación popular, debe
establecerse como un principio en nuestro
ordenamiento institucional.

El necesario
Partido

crecimiento

del

Esta tarea, debemos ubicarla en el contexto
político y en la perspectiva de los desafíos
que nos hemos planteado. Se trata de un
crecimiento cuantitativo, ojalá en el menor
tiempo posible, en el espesor del seno de las
masas, tal como realmente son, reduciendo
al máximo las "exigencias" para su adhesión,
militancia y compromiso partidario.
No tenemos otra opción. Las formas orgánicas
para incorporar a este contingente deben ser
las adecuadas a sus niveles de conciencia. No
hay otra "exigencia" ante quienes dan el paso
de incorporarse a esta bella tarea, pero que
también es compleja y difícil.
Por otra parte, tan relevante como lo anterior
es el crecimiento cualitativo del Partido.
Requerimos mejorar la calidad política en la

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
conducción en todos los niveles, desde las células
hasta el comité central. Colectivos que potencien
la realización de la política, con imaginación,
con fuerza y determinación, con un acabado
conocimiento de la realidad social y política de sus
territorios y ámbitos de acción, siempre cuidando
la unidad del Partido.
Este tiempo histórico requiere de la realización
de la línea sin titubeos, pero también haciendo
los esfuerzos para adelantarnos a los escenarios y
actuar en consecuencia. Las direcciones, en todos
los niveles, son las responsables de la realización.
Todavía tenemos demasiadas trabas que emanan
de tensiones, e incluso de disputas al interior del
Partido, que dificultan, en definitiva, la realización
de nuestra línea política en toda su intensidad. Este
clima debemos superarlo ahora, con generosidad
y altruismo, que son los valores que emanan de
nuestra tradición ya más que centenaria.
El tiempo político que nos tocará vivir requerirá

de un Partido y una Juventud Comunista unidos,
solidarios, flexibles y sólidos en sus principios y en
la aplicación de la línea. Siempre es necesario el
plantearse fortalecer y enriquecer el centralismo
democrático. Para derrotar la hegemonía
derechista, necesitamos también darle prioridad
a nuestro trabajo político y de masas en ámbitos
referidos a lo comunicacional, lo cultural y los
llamados "poderes fácticos". Si bien debemos
avanzar en ideas programáticas en estos ámbitos,
tan urgente como lo anterior es plantearse la
construcción de sujetos populares y ciudadanos
que empujen y hagan posible el avance en estos
aspectos.

16

El Partido debe reordenar sus formas de trabajo
político para dar prioridad a estos aspectos de la
realización de su política.
Esto necesariamente se debe reflejar en el
trabajo orgánico del Partido, en todos sus niveles.
Hay que cambiar todo lo que se necesite, para
dar paso a formas orgánicas que, efectivamente,
den prioridad a estos ámbitos de la lucha política
e ideológica. La batalla ideológica se agudiza y
supera la hegemonía cultural y comunicacional
que mantiene la derecha, hoy se hace más
necesaria para consolidar y seguir avanzando.
El Congreso Nacional del Partido Comunista de
Chile se produce en medio de un cuadro político
de gran movilidad. Necesitamos estar atentos
a los eventuales cambios y hacer los esfuerzos
para adelantarnos e incidir en ellos. Debemos
considerar en nuestro debate y nuestros esfuerzos
políticos este antecedente crucial. Requerimos
acentuar nuestra flexibilidad táctica.
La batalla por verdad y justicia es una lucha por
un país realmente democrático, con memoria
histórica y con conciencia de futuro. Debemos
proponer que la futura Constitución Política
parta señalando: ¡Nunca Más en Chile golpes y
terrorismo de Estado! Un texto que considere a los
derechos humanos, universalmente reconocidos,
como aspectos esenciales de la futura carta
fundamental.
Iniciamos un Congreso Nacional que debe
abordar no pocos desafíos en un nuevo ciclo.
Nos acompaña nuestra historia y los miles y miles
de compatriotas de los más diversos orígenes
y condiciones que resistieron hasta alcanzar el
estatuto de héroes y mártires que lucharon por los
nobles ideales humanistas de justicia y libertad.
En las filas del pueblo nadie es un "anónimo". Sus
nombres y sus vidas tienen un lugar permanente y
emocionado en incontables hogares, en escuelas
y organismos populares, en regimientos y centros
de producción y trabajo. A ellos nos debemos.
De este árbol de hojas verdes siempre perennes,
deben brotar ahora nuevos frutos y flores para
seguir adelante,
"i Viva Chile, viva el pueblo, vivan lostrabajadores!"

Convocatoria al XXV Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile
conducción en todos los niveles, desde las células
hasta el comité central. Colectivos que potencien
la realización de la política, con imaginación,
con fuerza y determinación, con un acabado
conocimiento de la realidad social y política de sus
territorios y ámbitos de acción, siempre cuidando
la unidad del Partido.
Este tiempo histórico requiere de la realización
de la línea sin titubeos, pero también haciendo
los esfuerzos para adelantarnos a los escenarios y
actuar en consecuencia. Las direcciones, en todos
los niveles, son las responsables de la realización.
Todavía tenemos demasiadas trabas que emanan
de tensiones, e incluso de disputas al interior del
Partido, que dificultan, en definitiva, la realización
de nuestra línea política en toda su intensidad. Este
clima debemos superarlo ahora, con generosidad
y altruismo, que son los valores que emanan de
nuestra tradición ya más que centenaria.
El tiempo político que nos tocará vivir requerirá

de un Partido y una Juventud Comunista unidos,
solidarios, flexibles y sólidos en sus principios y en
la aplicación de la línea. Siempre es necesario el
plantearse fortalecer y enriquecer el centralismo
democrático. Para derrotar la hegemonía
derechista, necesitamos también darle prioridad
a nuestro trabajo político y de masas en ámbitos
referidos a lo comunicacional, lo cultural y los
llamados "poderes fácticos". Si bien debemos
avanzar en ideas programáticas en estos ámbitos,
tan urgente como lo anterior es plantearse la
construcción de sujetos populares y ciudadanos
que empujen y hagan posible el avance en estos
aspectos.

16

El Partido debe reordenar sus formas de trabajo
político para dar prioridad a estos aspectos de la
realización de su política.
Esto necesariamente se debe reflejar en el
trabajo orgánico del Partido, en todos sus niveles.
Hay que cambiar todo lo que se necesite, para
dar paso a formas orgánicas que, efectivamente,
den prioridad a estos ámbitos de la lucha política
e ideológica. La batalla ideológica se agudiza y
supera la hegemonía cultural y comunicacional
que mantiene la derecha, hoy se hace más
necesaria para consolidar y seguir avanzando.
El Congreso Nacional del Partido Comunista de
Chile se produce en medio de un cuadro político
de gran movilidad. Necesitamos estar atentos
a los eventuales cambios y hacer los esfuerzos
para adelantarnos e incidir en ellos. Debemos
considerar en nuestro debate y nuestros esfuerzos
políticos este antecedente crucial. Requerimos
acentuar nuestra flexibilidad táctica.
La batalla por verdad y justicia es una lucha por
un país realmente democrático, con memoria
histórica y con conciencia de futuro. Debemos
proponer que la futura Constitución Política
parta señalando: ¡Nunca Más en Chile golpes y
terrorismo de Estado! Un texto que considere a los
derechos humanos, universalmente reconocidos,
como aspectos esenciales de la futura carta
fundamental.
Iniciamos un Congreso Nacional que debe
abordar no pocos desafíos en un nuevo ciclo.
Nos acompaña nuestra historia y los miles y miles
de compatriotas de los más diversos orígenes
y condiciones que resistieron hasta alcanzar el
estatuto de héroes y mártires que lucharon por los
nobles ideales humanistas de justicia y libertad.
En las filas del pueblo nadie es un "anónimo". Sus
nombres y sus vidas tienen un lugar permanente y
emocionado en incontables hogares, en escuelas
y organismos populares, en regimientos y centros
de producción y trabajo. A ellos nos debemos.
De este árbol de hojas verdes siempre perennes,
deben brotar ahora nuevos frutos y flores para
seguir adelante,
"i Viva Chile, viva el pueblo, vivan lostrabajadores!"

Convocatoria al

\f\f\f Congreso Nacional
^V^rm Ir

Partido Comunista de Chile

IB

Consolidar los cambios
Para seguir avanzando

7
Consolidar los cambios
Para seguir avanzando

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