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¿Qué es una columna de opinión?

La columna de opinión es un artículo fácilmente identificable dentro de un


medio escrito dado que tiene características muy definidas:

Nombre fijo: la columna tiene un título que la


identifica.

Periodicidad: las columnas aparecen un día fijo


en la semana.

Presentación uniforme: la columna tiene la


misma extensión, está ubicada en la misma
página o sección, el mismo tipo de letra, de tal
manera que el lector la pueda reconocer
fácilmente.

Identificación del autor: por lo general va


acompañada de la foto del autor o de un dibujo
que lo identifica.

Al igual que el editorial, la columna interpreta,


comenta y valora ciertos hechos,
acontecimientos o o situaciones expresando su
punto de vista al respecto. En ocasiones, incluso
solicitando algún comportamiento específico por
parte del lector.

Sin embargo, existen grandes diferencias entre


estos dos tipos de artículos, partiendo por la más
importante que es que la columna no representa el
pensamiento del diario como institución, sino que la
de su autor. Y esta apreciación sobre los hechos a
veces incluso puede discrepar abiertamente con la
postura institucional que expresa el diario en sus
editoriales. Por lo mismo, lleva la firma de quien la
escribe, dado que esa persona es responsable
social y legalmente por sus dichos.

Dado que este artículo representa la visión particular del columnista, se escribe
en primera persona y no necesariamente necesita validar todas sus
opiniones con argumentos sólidos y profundos como el editorial. En muchas
ocasiones puede sustentar sus dichos sólo en base a sus propias experiencias
de vida o simplemente entregar una opinión sobre un tema sin más.
El objetivo de este tipo de artículos también es un gran elemento
diferenciador, dado que el columnista no requiere abordar temas
trascendentes para la sociedad. Las columnas más bien persiguen entregar
momentos de recreación, motivo por el que se encuentran en un género
híbrido entre la literatura y el periodismo.

Sus temáticas por lo mismo son mucho más variadas que las de los
editoriales, que sólo abordan noticias que poseen una gran relevancia. Así, los
temas en las columnas van desde el más serio al más cotidiano: de humor,
culturales, políticas, económicas, sociales, deportivas, de modas, música, etc.

Por último, el estilo del columnista es más libre e informal que los
editorialistas, quienes siempre están sometidos en su escritura a cierta
solemnidad. El columnista en cambio puede elegir el tono, la perspectiva, la
seriedad, etc, con la que piensa dirigirse a sus lectores. De hecho, no es raro
que hagan uso frecuente de la ironía. Este estilo es lo que les permite
establecer una fuerte identificación con el lector.

Temática de las columnas.

En el caso de las columnas de opinión, dado que los ámbitos de los temas son
tan variados, no necesariamente el columnista va a abordar una temática que
va a ser de interés general para todos.

En este caso, se cambia el concepto de interés general o trascendencia por


interesante. Es decir, que logren desarrollar una columna que pueda ser
entretenida y que aporte algo al lector, aún cuando sea, sólo un poco de
humor.

Por lo general la gran fuerza de las columnas de opinión reside en la figura del
autor, ya que se trata de un personaje socialmente legitimado para opinar
sobre el tema que aborda en su texto. De hecho, su credibilidad y su capacidad
de influir radican en el prestigio y la autoridad que tiene su firma para los
lectores.

No todas las columnas son escritas por periodistas, porque cualquier otro
profesional puede expresarse mediante un artículo de opinión. Pero
independiente de la profesión de quien escribe, suelen ser personajes con
muchos años de experiencia y una trayectoria conocida por la opinión pública.

Así, un columnista -sea periodista o especialista- puede practicar el periodismo


cuando logra que muchas personas lean sus escritos, dado que el público le
reconoce autoridad y competencia para interpretar los hechos.

Desde el punto de vista periodístico, existen dos tipos de articulistas.

Los periodistas profesionales quienes obtienen la información que


desarrollan a través del contacto personal con las fuentes vivas de información.
Aunque también la recaban mediante el estudio bibliográfico y documental
constante. Sus juicios están basados en el conocimiento que tienen del asunto
en cuestión y de la experiencia que la misma profesión les provee.

Los colaboradores que son especialistas que tienen una profesión distinta al
periodismo, es decir, especialistas en la materia acerca de la cual escriben
-economía, política, jurisprudencia, psicología, medicina, sociología, etc.-, y por
lo mismo son autoridades en el tema.

Las opiniones que entregan y los análisis que realizan están basados en sus
conocimientos profesionales y sus artículos, por lo general, están ligados a
temas actuales y de interés general.

¿Cómo se escribe la columna?

A la pregunta de cómo se escribe una columna de opinión se puede responder


con una obviedad: se escribe opinando, comentando cosas. Se parte de un
hecho que llama la atención al columnista, de acuerdo a la especialidad de la
columna, y sobre el cual tiene suficientes antecedentes que le permiten
desarrollar una opinión al respecto.

De manera general, las columnas de opinión se desarrollan con bastante


libertad en cuanto a su estructura, aunque se puede utilizar como modelo, lo
convencional en un artículo de opinión:

•Presentación del tema.

•Opinión u apreciación sobre el tema y en este caso, no siempre van apoyadas


con argumentados, como se les exige en el editorial. El columnista informa y
analiza en forma breve y mediante un lenguaje personal, haciendo de la
condición subjetiva la característica más relevante de sus escritos.

•Cierre.

La columna tiene una gran libertad para redactarla. Tiene pocas exigencias,
dado que depende mucho del estilo propio del columnista. Pero si se espera
que la redacción sea ágil y claro y con belleza sus ideas, de manera que logre
captar el interés del público.

A diferencia del editorial que se escribe en tercera persona, la columna de


opinión se escribe en primera persona, dado que el autor se hace cargo de
cada una de las apreciaciones que da y se le permite involucrarse en el texto
con frases como yo creo, mis ideas, he estado frecuentemente, etc..

Tercera persona Primera persona

Por eso, no es razonable proteger la educación Por eso, no creo que sea razonable proteger
estatal por medio de medidas discriminatorias, ni lo la educación estatal por medio de medidas
discriminatorias, ni estoy de acuerdo con los
son los llamados a aportar recursos
llamados que se hacen a aportar recursos
extraordinarios a los establecimientos educacionales
extraordinarios a los establecimientos
municipales.
educacionales municipales.

¿Cómo diseñar, entonces, las instituciones ¿Cómo diseñar, entonces, las instituciones
ambientales? Una clara posición al respecto la ambientales? Creo que se debe responder
exponen los profesores de derecho de la como solían hacerlo mis profesores de
Universidad de Chile cuando se refieren al derecho: "Hay que distinguir". Hay que
tema: "Hay que distinguir". Hay que distinguir entre distinguir entre las tres dimensiones de la
las tres dimensiones de la regulación ambiental: regulación ambiental: política y normas
política y normas ambientales, gestión y fiscalización. ambientales, gestión y fiscalización.

Desde un punto de vista literario, el columnista tiene un mayor margen para


expresarse, usando palabras de tipo coloquial, pero siempre en un tono
respetable.

El tipo de lenguaje que utilice dependerá exclusivamente del columnista, del


estilo de su columna y del de tema que trate. Comparen los dos estilos de
redacción en las siguientes columnas:

Sin embargo, existen algunos parámetros básicos que pueden ayudar a hacer
más atractiva una columna:

Usar un lenguaje sencillo. Qué es un lenguaje sencillo: aquel que entiende


todo el mundo. Es simple y llanamente, llamar las cosas por su nombre,
eligiendo la palabra más apropiada, la más bella, la más armónica, la más
sonora para que el lector al mismo tiempo que se entretiene con el contenido
goce con la lectura.

Escoger temas relevantes. La columna tendrá mucha mejor acogida si se


trata de un tema que la comunidad ya conoce, pero que el columnista aborda
desde un nuevo enfoque que no ha sido cubierto o simplemente realiza un
análisis con cierta emoción. También el autor puede ‘levantar’ un tema
desconocido, pero que es tan novedoso e interesante que despierta atracción
en el lector.

Utilizar un poco de humor. La gente suele leer las columnas ya que


esperamos que sean de humor e inesperada. Si los lectores se ríen, incluso
aunque leyendo una columna de opinión política, el columnista se comenzará a
hacer un nombre y los lectores empezar a esperar su próximo artículo. El
humor debe ser sutil, y quizás sobre la base de eventos locales que el público
conoce. Esto le da una ventaja personal y la sensación de una broma en la que
la comunidad puede compartir.

Usar un tono personal. El estilo de la columna no debe ser impersonal como


el de un editorial, sino que por el contrario se cultiva el tono familiar, cómplice
con los lectores, como si el columnista se dirigiera a un grupo de amigos.