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El Caso de Paulina

Paulina nació al final de 1999. Tuvo un desarrollo normal. Ya en jardín parecía


que no manifestaba gran interés por los números y a los cinco años el médico le
recomendó a la madre que la hiciera jugar con dados, para ayudarla a contar.
Nunca nadie le hizo una observación a la madre hasta que la niña cursó segundo
año básico donde la profesora se dio cuenta que las operaciones de resta le costaban,
por lo que le pidio a la madre que practicara más con ella.
Así lo hicieron e incluso hubo algunos resultados positivos, pero al tiempo la niña
volvía a cometer errores o se olvidaba lo que la madre le acababa de explicar. Pero lo
más curioso era que carecía de lógica, que llegaba a conclusiones arbitrarias o se
quedaba con la boca abierta sin entender nada. Ahí, fue cuando la madre comprendió
que algo no andaba bien con la niña, por lo que requirió de ayuda especialista.
El especialista le indicó a la madre que la niña sufría de un trastorno específico
del aprendizaje que consiste en una falta de maduración para las matemáticas, pero en
realidad, se trata de casos en los que el cerebro no consigue realizar las conexiones
neuronales para llevar a cabo las operaciones básicas, siendo la resta y la división las
más difíciles. Además los niños con discalculia presentan, a veces, algunos otros
problemas: dificultades para distinguir izquierda y derecha, poca orientación espacial,
escasas capacidades visuales o incapacidad para leer la hora. Lo peor es que cuando
uno no es bueno en matemática se da cuenta de que los otros niños comprenden lo
que ellos no consiguen y comienzan a sentirse desvalorizados, afectando su
rendimiento escolar en general y a somatizar (dolores de estómago, cabeza) o a querer
faltar a la escuela para evitar enfrentarse con el fracaso escolar.
Tomando estos datos Paulina comenzó inmediatamente un tratamiento y
siempre estuvo acompañada por su madre.

Preguntas:
1.- De acuerdo a los antecedentes presentados en el caso de Paulina, considerando el
diagnóstico de la niña, identifique los elementos o características, que a usted le
hubiesen permitido darse cuenta de la existencia de un problema.
2. Si usted fuera el profesor(a) de Paulina y ya tiene identificada la problemática que
afecta a la niña, cual es el procedimiento que llevaría a cabo para ayudarla en su
proceso de enseñanza-aprendizaje.
1.- Los elementos o características de un alumno con discalculia se observan cuando
se aprecia la dificultad para realizar operaciones aritméticas, a pesar de recibir toda
instrucción convencional, en contraste con una capacidad intelectual normal del
alumno, estas características resaltan en la dificultad en la organización espacial, no
pueden organizar los números en columnas no realizando direccionalidad apropiada de
los procedimientos matemáticos, errores tales como que el resultado de una resta es
mayor a los números sustraídos y no hacer la conexión de que eso no puede ocurrir,
esto se resume en la dificultad de integración de símbolos numéricos en su
correspondencia con las cantidades reales de objeto, cuando diariamente se observa
en el trabajo escrito y oral del niño o ante fracasos en las evaluaciones de matemáticas,
se debe realizar un sondeo de dificultades numéricas en forma individual con el niño,
tales como dictados numéricos, copias de números, juegos de cálculos y razonamiento
matemáticos.

2.- Después de tener un diagnostico se debe realizar un trabajo en conjunto con la


familia, la cual tiene que prepararse, primero el profesor trabajará en forma individual
realizando una rehabilitación matemática con un atractivo interés para que el niño se
predisponga al razonamiento, es fundamental el agrado, la curiosidad para poder lograr
un razonamiento matemático.
En esta reeducación hay que aplicar el empleo progresivo de objetos que se ponen en
relación con un símbolo numérico, esto nos llevará a que Paulina adquiera la noción de
cantidad y la exactitud del razonamiento.
Para la adquisición de destreza en el empleo de relaciones cuantitativas es la meta de
enseñanza en Paulina. Para esto es necesario comenzar por un nivel básico no verbal,
donde se enseñan los principios de las cantidades, orden, tamaño, espacio y distancia
con empleo de material concreto. Además hay que enseñar a Paulina el lenguaje de las
matemáticas ósea el significado de los signos, disposición de los números, secuencia
de pasos en el cálculo y la solución de problemas. Es importante que Paulina aprenda
el como y el porque de las cosas y trabaje con materiales concretos en cada ejercicio.