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CONCLUSIONES DEL FORO DE ANÁLISIS DIALÉCTICO

SOBRE EL SISTEMA PENAL ACUSATORIO,


ADVERSARIAL Y ORAL.

1.- Ante los muchos defectos del sistema tradicional de justicia penal, era
necesario reestructurar el procedimiento o incluso, como ocurrió, crear un
nuevo modelo procesal que garantice la celeridad procesal, la igualdad de las
partes, la intervención de la víctima y la inmediación probatoria, entre otras
exigencias.

2.- El sistema acusatorio oral al que se refiere la reforma constitucional del 18


de junio del año 2008, debe instrumentarse de acuerdo con los principios
enunciados en la misma, pero sin violar las garantías que contiene nuestra
Carta Magna, lo que ocurre cuando se copia, sin mayor análisis, legislaciones
extranjeras, por lo que se propone crear, en las leyes secundarias un sistema
que responda al orden jurídico mexicano.

3.- Para evitar los apresuramientos y errores en la estructura del nuevo sistema
de justicia, se exhorta a los Estados, el Distrito Federal y la Federación a
ocuparse del financiamiento anticipado y constante del nuevo modelo en las
leyes presupuestales de cada año, ya que según los transitorios de la reforma
desde el año 2009 se debieron aportar recursos para crear leyes,
infraestructura y capacitación, no solo de Jueces, Ministerios Públicos,
Defensores de Oficio, Peritos y Policía, sino también de los abogados a
quienes corresponde cumplimentar la garantía del inculpado a recibir una
defensa adecuada a fin de evitar la nulidad del procedimiento.

4.- La capacitación de los operadores del nuevo sistema, incluyendo a los


abogados, es la piedra angular de la reforma, pero debe incluir no solo la teoría
sobre la estructura, dinámica y fines de juicio oral, sino su aspecto práctico, es
decir, la litigación, así como el estudio de los mecanismos alternativos de
solución de controversia desde el enfoque de la justicia penal restaurativa.
5.- Debe hacerse una revisión de algunas instituciones que ya fueron
adoptadas por los códigos estatales que actualmente regulan el juicio
acusatorio oral, porque no responde a la celeridad del proceso, a la tradición
mexicana y a la situación económica del país, como la presencia de tres
Jueces de Primera Instancia para atender la audiencia de pruebas, alegaciones
y sentencia, pues en algunos países basta un solo juez de sentencia.

6.- El principio de inocencia a que se refiere la reforma, no parece tener


correspondencia con las muchas disposiciones constitucionales que afectan
procesalmente al inculpado, por lo que se sugiere una revisión de nuestra
Carta Magna para eliminar medidas que no trascienden a las necesidades del
proceso, como la suspensión de derechos políticos a partir del auto de formal
prisión y reducir o condicionar las hipótesis que afectan la libertad y el
patrimonio del presunto inocente.

7.- El ejercicio de la acción penal por los particulares, previsto en la reforma


constitucional, no ha sido bien acogido por los juristas mexicanos, por lo que se
recomienda una revisión del tema, ya que no es una característica obligatoria
del juicio acusatorio oral y convierte al sistema acusatorio en uno mixto.

8.- Debe ponderarse por los legisladores, tanto en los códigos vigentes, como
los que habrán de crearse, los alcances del principio de publicidad del sistema,
pues todo parece indicar que es criminológicamente perjudicial pues acelera el
proceso de etiquetamiento, particularmente cuando se permite el acceso a los
medios de comunicación masiva.

9.- Deben revisarse también las ventajas o desventajas del principio de la


publicidad procesal, teniendo presente los problemas de seguridad pública que
aquejan a la sociedad mexicana, atemorizada por la gran ola de criminalidad y
el temor de los testigos a sufrir represalias ante la ineficiencia protectora de la
autoridad.

10.- Es necesario revisar el número y condiciones de las salidas alternas del


juicio acusatorio oral; principio de oportunidad ministerial; convenios
reparatorios; suspensión del juicio a prueba y juicio abreviado, para evitar la
disfunción del sistema, la corrupción y la impunidad, pues muchos de los
códigos que regulan el nuevo sistema procesal abusan de estas salidas.

11.- Debe exigirse la anuencia del ofendido en la aplicación del principio de


oportunidad por parte del Ministerio Público, así como para decretar la
suspensión y el juicio abreviado, pues no todos los códigos que regulan el juicio
acusatorio oral le dan intervención, por lo que se facilita la impugnación y la
dilación del proceso.

12.- El papel de la defensa en las legislaciones que han implementado la


oralidad, es restringido durante la averiguación previa, ya que subsiste la
posibilidad de que esta fase procesal se realice en secreto, lo que disminuye la
participación del acusado y la posibilidad de que se le aplique oportunamente
alguna de las salidas alternas al juicio, por lo que se recomienda que las leyes
procesales se disponga que el inculpado sea llamado por el Ministerio Público,
antes de ejercitar la acción penal, en todos los casos en que tenga domicilio
conocido y no se trate de delitos graves.

13.- Difícilmente tendremos justicia penal si persiste la injusticia social. La


transformación del sistema penal tradicional a uno oral, acusatorio y
adversarial, no valdrá la pena y resultará un simple cambio de etiquetas y de
fracasos, si no produce mayor seguridad, libertad, justicia y paz para los
ciudadanos.

Coordinadores Generales del evento:

DR. EDMUNDO ROMÁN PINZÓN DR. JORGE PESQUEIRA LEAL


Presidente del Tribunal Superior de Justicia, Por la Universidad de Sonora;
Consejo de la Judicatura del Estado de la Academia Mexicana de Justicia
Guerrero y Vicepresidente de la CONATRIB. Restaurativa y Oralidad, A.C. y el
Instituto de Mediación de México, S.C.